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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Restrepo, Carlos Enrique. "La superación teológica de la metafísica", Cuestiones Teológicas [Universidad Pontificia Bolivariana, Colombia] XXXVIII/89 (2011): 35-56]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana">     <P   align="left" ><b>DI&Aacute;LOGO</b></P > </font>     <P   align="center" ><font size="3" face="verdana"><b>Restrepo, Carlos Enrique</b>.     <BR>   &quot;La superaci&oacute;n teol&oacute;gica de la metaf&iacute;sica&quot;, <I>Cuestiones Teol&oacute;gicas</I>     <BR> &#91;Universidad Pontificia Bolivariana, Colombia&#93; XXXVIII/89 (2011): 35-56. </font></P > <font size="2" face="verdana"> <HR SIZE="1">     <P   align="justify" >Por una feliz casualidad ha ca&iacute;do en mis manos el ejemplar n&uacute;mero 89 de <I>Cuestiones Teol&oacute;gicas</I> en el que se encuentra el art&iacute;culo que me propongo comentar, precisamente cuando, con no pocas dificultades, trataba de avanzar en la lectura el libro de Jean-Luc Marion, <I>Dios sin el ser</I><a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a><I>. </I>La presentaci&oacute;n que Restrepo ofrece de la propuesta del fil&oacute;sofo y te&oacute;logo franc&eacute;s goza de toda la claridad de quien ha sido su traductor al espa&ntilde;ol, y presta un invaluable servicio a quien desee adentrarse en los nada f&aacute;ciles senderos de esa nueva reflexi&oacute;n fenomenol&oacute;gica. </P >     <P   align="justify" >El pensamiento de Marion, nos dice Restrepo al resumir el art&iacute;culo, &quot;ha hecho posible una superaci&oacute;n de la metaf&iacute;sica m&aacute;s decidida que la intentada por Heidegger&quot; (35), y se lleva a cabo dentro del llamado &quot;giro teol&oacute;gico&quot; de la fenomenolog&iacute;a, gracias al cual se busca &quot;pensar acerca de Dios desligado de la pregunta por el Ser&quot; (<I>ibid.</I>). Para mi comprensi&oacute;n, hasta ah&iacute; todo parece ir bien encaminado y despertar la atenci&oacute;n del lector interesado por las cuestiones acerca de Dios en el seno de la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea. </P >     <P   align="justify" >Pero Restrepo a&ntilde;ade luego: &quot;Se trata de una superaci&oacute;n en la que las relaciones de la filosof&iacute;a y la teolog&iacute;a, rotas desde la Edad Media, son restablecidas en la actualidad&quot; (35); y esto, para un lector desprevenido como yo, no puede sino causar extra&ntilde;eza. Porque se suele pensar que precisamente durante la Edad Media esas relaciones no s&oacute;lo existieron, sino que fueron m&aacute;s estrechas que nunca. Y que si uno se fija en el pensamiento de Tom&aacute;s de Aquino, considerado por la tradici&oacute;n cat&oacute;lica como el modelo de pensador cristiano, debe resultar claro que, con todo el cuidado que pone el Doctor Ang&eacute;lico para se&ntilde;alar las diferencias entre filosof&iacute;a y teolog&iacute;a, su idea fundamental parece ser que la raz&oacute;n humana, cultivada como es debido, debe, o al menos puede, conducir de manera casi inexorable a los confines de la fe religiosa. </P >     <P   align="justify" >Fue precisamente el franciscano Guillermo de Ockham quien hizo sonar las alarmas por esa proximidad excesiva entre raz&oacute;n y fe, que &eacute;l consideraba peligrosa para el ejercicio de la raz&oacute;n, pero sobre todo para la pr&aacute;ctica de la fe. Y me atrever&iacute;a a aseverar algo m&aacute;s: en la actualidad pareciera que tanto la teolog&iacute;a cristiana como la filosof&iacute;a ganar&iacute;an no poco si tuvi&eacute;ramos m&aacute;s en cuenta los llamados de atenci&oacute;n del nominalismo franciscano, en vez del &quot;optimismo racionalista&quot; del Aquinate. Diferenciar con mayor claridad ambos campos, como ha buscado hacerlo desde la teolog&iacute;a Karl Barth, me parece una empresa m&aacute;s prometedora que intentar apuntalar desde la mera raz&oacute;n el acto soberano de voluntad en el que consiste la fe. Despu&eacute;s de todo, se trata de un acto de confianza en una Palabra, en un testimonio, que si bien puede y debe tener motivos para otorgar dicha confianza, no puede ni debe aspirar a contar con el respaldo de una sustentaci&oacute;n racional. </P >     <P   align="justify" >Es cierto que la fe religiosa no debe ser un acto ciego y caprichoso, ni un sacrificio de la raz&oacute;n, como se ha dicho, parece que de manera err&oacute;nea, que la entendi&oacute; Tertuliano en su momento, tesis que Kierkegaard retoma con energ&iacute;a (<I>credo quia absurdum</I>). Pero se trata, s&iacute;, de un acto de confianza que supone, por su misma naturaleza, que el testimonio sobre el cual se apoya pueda ser <I>en principio</I> err&oacute;neo. No es posible depositar la confianza en alguien que no pueda traicionarnos. La capacidad de defraudar nuestra confianza es parte constitutiva de su mismo ejercicio. De ah&iacute; que todo esfuerzo por apuntalar racionalmente la fe no pueda pretender ir m&aacute;s all&aacute; de demostrar, en forma por completo negativa, que no es posible demostrar el car&aacute;cter err&oacute;neo de las doctrinas en las que se cree. Pero nunca puede pretender demostrar que tales doctrinas no son irracionales. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Esto lo ha tenido muy claro toda la tradici&oacute;n apolog&eacute;tica cristiana desde sus mismos or&iacute;genes, aunque con frecuencia el ejercicio de la teolog&iacute;a no lo haya recalcado con suficiente claridad. El mismo Tom&aacute;s de Aquino, como lo se&ntilde;ala muy bien Marion en esa especie de ap&eacute;ndice final de su libro (&quot;Santo Tom&aacute;s de Aquino y la onto-teo-log&iacute;a&quot;, 265 ss.), tuvo clara conciencia de que la raz&oacute;n humana no est&aacute; en condiciones de sustentar un conocimiento de Dios como el que contiene la revelaci&oacute;n cristiana. Pero me parece que su aristotelismo tan peculiar se halla inclinado a prestarle a la raz&oacute;n, en los terrenos de la fe, m&aacute;s confianza de la que tal vez ser&iacute;a prudente otorgarle. </P >     <P   align="justify" >En este contexto, la propuesta de Jean-Luc Marion, al menos en los t&eacute;rminos en que la presenta Restrepo en su art&iacute;culo, pareciera estar &quot;borrando con el codo lo que acaba de escribir con la mano&quot;, para utilizar la vieja expresi&oacute;n castellana. Porque la reflexi&oacute;n fenomenol&oacute;gica, inspirada en el pensamiento heideggeriano, asume el reto de descartar toda &quot;onto-teo-log&iacute;a&quot; como una forma &quot;idol&aacute;trica&quot; de concebir a Dios, para utilizar el t&eacute;rmino de Marion que Restrepo retoma en su escrito. Pero ello deber&iacute;a conducir, seg&uacute;n entiendo, a deslindar de la manera m&aacute;s clara posible los alcances de la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica en los terrenos de la fe, y no a <I>restablecer</I> de manera <I>idol&aacute;trica</I> dichas relaciones. </P >     <P   align="justify" >Es posible que al avanzar en la lectura de Marion estas inquietudes se me clarifiquen, y logre entender el sentido en el que su propuesta &quot;restablece&quot; unas relaciones entre filosof&iacute;a y teolog&iacute;a que permitan diferenciarlas con mayor claridad. Pero no puedo dejar de expresar mi preocupaci&oacute;n por todo intento que, en vez de clarificar dichas diferencias, busque en alg&uacute;n sentido borrar sus l&iacute;mites o desdibujarlos. </P > <HR SIZE="1">     <P   align="justify" ><a href="#spie1" name="pie1"><sup>1</sup></a> 	Marion, J-L. <I>Dios sin el ser.</I> Barcelona: Ellago Ediciones, 2010.</P > <HR SIZE="1">     <P   align="right" ><b>JORGE AURELIO D&Iacute;AZ</b>     <BR>   Universidad Nacional de Colombia    <BR> <a href="mailto:jadiaz9@cable.net.co"><i>jadiaz9@cable.net.co</i></a></P > </font>      ]]></body>
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