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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Díaz L., Justina. "Identidad y discriminación en el contenido no conceptual", Crítica. Revista Hispanoamericana de Filosofía [Universidad Nacional Autónoma de México] 41/123 (2009): 65-93]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana">     <P   align="left" ><b>DI&Aacute;LOGO</b></P > </font>     <P   align="center" ><font size="3" face="verdana"><b>D&iacute;az L., Justina</b>.     <BR>   &quot;Identidad y discriminaci&oacute;n en el contenido no conceptual&quot;, <I>Cr&iacute;tica. Revista Hispanoamericana de Filosof&iacute;a</I>    <BR> &#91;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#93; 41/123 (2009): 65-93.</font></P > <font size="2" face="verdana"> <HR SIZE="1">     <P   align="justify" >En su art&iacute;culo, la profesora Justina D&iacute;az, en medio de la lectura que elabora de Evans, introduce la necesidad de establecer un criterio de discriminaci&oacute;n de objetos en el nivel de los contenidos perceptuales; a mi juicio una demanda totalmente razonable y no muy frecuentemente abordada por los estudiosos de la obra del fil&oacute;sofo brit&aacute;nico. La b&uacute;squeda de este criterio se encuentra justificada por el hecho de que sin una delimitaci&oacute;n en el plano no conceptual, resultar&iacute;a ininteligible en un estadio cognitivo superior la aplicaci&oacute;n de conceptos, dado que no habr&iacute;a elemento alguno que distinga previamente los contenidos sobre los cuales aquellos tendr&iacute;an que aplicar su poder identificativo. </P >     <P   align="justify" >Con miras a satisfacer este vac&iacute;o te&oacute;rico, y al desarrollar con ciertos matices la propuesta de Peacocke, D&iacute;az plantea la existencia de una representaci&oacute;n no conceptual de <I>cosa</I> (proto-objeto) que cumplir&iacute;a con la funci&oacute;n discriminativa requerida para el <I>recorte</I> de objetos en el entorno egoc&eacute;ntrico del sujeto (escenario), y que en el nivel conceptual encontrar&iacute;a su correlato en la noci&oacute;n evansiana de Idea -que, en la muy destacable tesis de la autora, constituye una capacidad dependiente de manera directa o indirecta de sortales-. De este modo, D&iacute;az busca proponer un punto de anclaje en el nivel no conceptual para explicar el pensamiento demostrativo acerca de objetos. </P >     <P   align="justify" >Ahora bien, esta noci&oacute;n propuesta de cosa necesitar&iacute;a cumplir ciertas condiciones para ser considerada, primero, como capaz de distinguir adecuadamente los objetos en el nivel perceptual y, segundo, como una noci&oacute;n de naturaleza no conceptual. Por razones de extensi&oacute;n me concentrar&eacute; exclusivamente en la primera parte, para la que D&iacute;az acude a una estrategia que consiste en defender la tesis seg&uacute;n la cual la noci&oacute;n de cosa deber&iacute;a permitir &quot;una discriminaci&oacute;n <I>al menos tan fina</I> como la que permitir&iacute;a un concepto de sortal&quot; (82). </P >     <P   align="justify" >All&iacute; encuentro, de entrada, una dificultad.<a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a> Una de las razones por las que los conceptos de <I>cosa </I>o <I>entidad </I>no son admitidos como conceptos sortales es que ellos no s&oacute;lo no permiten individuar -l&eacute;ase, identificar conceptualmente- un objeto, sino que resultan tambi&eacute;n insuficientes para <I>discriminarlo</I>. Por ejemplo, en el caso de la ostensi&oacute;n directa parece ser que el problema de determinar si se est&aacute; haciendo referencia a un objeto o a alguna de sus partes s&oacute;lo se puede solucionar si uno apela al sortal correspondiente al caso. As&iacute;, si la noci&oacute;n no conceptual de cosa es, tal como sugiere la autora, una extrapolaci&oacute;n del concepto de testaferro de sortal al terreno no conceptual, a menos que se presente una tesis que explique c&oacute;mo el concepto de cosa puede servir como base para la cuantificaci&oacute;n y discriminaci&oacute;n de objetos, no podr&iacute;a esa noci&oacute;n, en principio, contar con la misma capacidad de discriminaci&oacute;n de un concepto sortal genuino. Por lo que, en caso de que lo anterior sea cierto, en los <I>pseudosor</I><I></I><I>tales</I> debe buscarse, a lo sumo, lo que D&iacute;az se&ntilde;ala como el relajamiento de los criterios de identidad para las Ideas no fundamentales.    </DIV > </P >     <P   align="justify" >Desde luego, a lo anterior podr&iacute;a responderse que los criterios de correcci&oacute;n de una noci&oacute;n no conceptual como la propuesta no son los mismos que los de una de naturaleza conceptual; el problema, sin embargo, es que con ello no se estar&iacute;a explicando c&oacute;mo es que una representaci&oacute;n que se supone m&aacute;s primitiva cumple una funci&oacute;n que no es capaz de desempe&ntilde;ar el concepto que est&aacute; vinculado a ella. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Cabe se&ntilde;alar aqu&iacute; que por razones similares a las anteriores, la representaci&oacute;n propuesta por D&iacute;az, incluso si se acude a la noci&oacute;n de <I>atenci&oacute;n </I>en el contexto de percepci&oacute;n, resultar&iacute;a insuficiente para distinguir del mismo modo en que lo hace un sortal: la discriminaci&oacute;n, en el caso en que haya dos proto-objetos distintos en exactamente las mismas coordenadas espacio-temporales, no podr&iacute;a efectuarse, teniendo en cuenta que, si los contenidos del proto-objeto s&oacute;lo pueden ubicarse en los puntos concretos del escenario, sendos contenidos <I>proto-proposicionales </I>(esto es, contenidos no conceptuales que no pueden ser reducidos a los especificados por el escenario en tanto que representan las propiedades y las relaciones de objetos en el nivel perceptual), al encontrarse en el mismo lugar, no podr&iacute;an ser diferenciados en el <I>mismo tiempo</I>, que es lo que interesa.<a href="#pie2" name="spie2"><sup>2</sup></a> Y huelga decir que esto es algo que no ocurrir&iacute;a en el caso de dos objetos sortalizados: en el ejemplo de Evans de la arcilla y la estatua, basta con haber aplicado el sortal adecuado para distinguirlos. </P >     <P   align="justify" >En cualquier caso, quiero llamar la atenci&oacute;n sobre el inter&eacute;s de la autora en dar cuenta de la capacidad de <I>recorte </I>del proto-objeto acudiendo a la habilidad atencional del sujeto perceptor; una estrategia bastante plausible aunque no muy desarrollada en el art&iacute;culo. Para ello, la profesora tiene antes que apelar a los criterios de articulaci&oacute;n y persistencia de objetos, cuyo detalle no intentar&eacute; exponer aqu&iacute;, a fin de ubicar la representaci&oacute;n de cosa en el contexto del escenario -que es la caracterizaci&oacute;n espacial de los contenidos no conceptuales propuesta por Peacocke-. Es con base en esta especificaci&oacute;n en el espacio egoc&eacute;ntrico rellenado (como en una especie de <I>matrix</I> de informaci&oacute;n perceptual) como se posibilitar&iacute;a la aplicaci&oacute;n de la <I>atenci&oacute;n</I> para la localizaci&oacute;n de los objetos. </P >     <P   align="justify" >De suerte que, tal como la observo, la propuesta central de D&iacute;az es susceptible de ser entendida como una apelaci&oacute;n a la capacidad atencional del sujeto aplicada a ciertas <I>propieda</I><I></I><I>des objetuales </I>(esto es, las propiedades de que se vale para individuar su noci&oacute;n de cosa) en tanto que es postulada como criterio para la distinci&oacute;n perceptual de objetos:<a href="#pie3" name="spie3"><sup>3</sup></a> s&oacute;lo en este sentido podr&iacute;a afirmarse que la noci&oacute;n de cosa puede servir como punto de anclaje para el pensamiento demostrativo. </P >     <P   align="justify" >As&iacute; las cosas, la atenci&oacute;n que el sujeto fija en su contexto perceptual se tratar&iacute;a de un reconocimiento de los contenidos <I>proto-proposicionales</I>, y en esos t&eacute;rminos la propuesta de D&iacute;az, aunque no muy novedosa, tiene relevancia: su desarrollo de la tesis de Peacocke podr&iacute;a dar lugar a la explicaci&oacute;n de lo que sea para un sujeto percibir un objeto sin su conceptualizaci&oacute;n (vale decir, explicar su car&aacute;cter fenom&eacute;nico), al tiempo que ofrece algunas bases para la explicaci&oacute;n de la identificaci&oacute;n demostrativa de objetos particulares en el nivel del pensamiento. </P >     <P   align="justify" >Con todo, en mi opini&oacute;n es bastante discutible el modo en que es utilizada la noci&oacute;n propuesta en el art&iacute;culo. Esta reserva tiene que ver fundamentalmente con que, hasta tanto no se d&eacute; cuenta de la necesidad del salto de los contenidos no conceptuales, que son dados como una pl&eacute;tora de puntos cargados cualitativamente en el contexto perceptual (<I>i. e.</I> en el espacio rellenado), a una percepci&oacute;n de contenidos caracterizados como objetos materiales y cualidades f&iacute;sicas, la generalizaci&oacute;n de la noci&oacute;n de cosa -con el peso de toda la precisi&oacute;n discriminativa requerida para ser punto de anclaje del pensamiento demostrativo-, como si se tratara de una representaci&oacute;n b&aacute;sica tanto en seres con habilidad conceptual como en seres carentes de ella, pareciera no estar muy sustentada.<a href="#pie4" name="spie4"><sup>4</sup></a>Porque aun si es posible admitir que haya seres sin facultad conceptual que pueden percibir propiedades objetuales, es asimismo posible pensar que estos <I>modos de presentaci&oacute;n </I>est&aacute;n restringidos a ciertos tipos de organismos con determinadas habilidades. </P >     <P   >De ah&iacute; que pudiera afirmarse, como se afirma en ciertas teor&iacute;as no conceptualistas, que hay <I>otros</I> modos de presentaci&oacute;n de los contenidos representacionales cuya especificaci&oacute;n no demanda las nociones susodichas, y que no por ello deben constituir una &quot;ruidosa y floreciente confusi&oacute;n&quot;, para emplear la expresi&oacute;n de W. James. </P > <HR SIZE="1">     <p><a href="#spie1" name="pie1"><sup>1</sup></a> La dificultad es propiciada cuando se sugiere que hay una relaci&oacute;n -supongo, gen&eacute;tica- entre la noci&oacute;n no conceptual de <I>cosa </I>y el concepto de cosa. </p>     <p><a href="#spie2" name="pie2"><sup>2</sup></a> Decir, como lo hace la autora, que <I>a largo plazo </I>es posible discriminarlos (<I>cf.</I> 85) no constituye una respuesta satisfactoria. </p>     <p><a href="#spie3" name="pie3"><sup>3</sup></a> Una propuesta relacionalista bastante elaborada y basada en este mismo criterio puede verse en Campbell.</p>     <p><a href="#spie4" name="pie4"><sup>4</sup></a> 	Las pruebas conductuales que D&iacute;az trae a colaci&oacute;n para defender la idea de que hay animales que tratan su entorno <I>qua</I> objetos f&iacute;sicos pueden tambi&eacute;n, en ciertas investigaciones basadas en la psicolog&iacute;a del desarrollo y en la biolog&iacute;a evolutiva, contar como argumentos a favor de un tipo de ontolog&iacute;a diferente de aquel que la autora parece estar queriendo defender y, por consiguiente, no son a este respecto demasiado concluyentes. </p> <HR SIZE="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p   ><b>Bibliograf&iacute;a </b></p >     <P   >Campbell, J. <I>Reference and Conciousness</I>. New York: Oxford University Press, 2002. </P >     <P   >Evans, G. <I>The Varieties of Reference</I>. Oxford: Oxford University Press, 1982. </P >     <P   >Peacocke, C. <I>A study of concepts</I>. Cambridge: MIT Press, 1992. </P > <HR SIZE="1">     <P align="right"   ><b>FELIPE FONSECA</b>    <BR>   Universidad Nacional de Colombia    <BR>   <a href="mailto:fefonsecaa@unal.edu.co"><i>fefonsecaa@unal.edu.co</i></a></DIV > </P > </font>      ]]></body>
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