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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evolución en la atención, los estilos cognitivos y el control de la hiperactividad en niños y niñas con diagnóstico de trastorno deficitario de atención con hiperactividad (TDAH)]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Manizales  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of the present research was to study the impact of an intervention on attention using the Progresint method developed by Yuste et al. on the evolution of attention in its two modalities: Auditory Attention (AA) and Visual Attention (VA), on Cognitive Style towards field independence (CS), and on Hyperactivity Control (HC). The sample consisted of 34 children between 7 and 11 years of age, diagnosed with Attention Deficit Disorder combined with Hyperactivity (combined ADDH), registered at the Attentional Clinic program of Children's Hospital in Manizales, Colombia. They were divided into two groups, a Treatment Group of 17 children that received the attention treatment without Ritalin, and a Control Group that did not receive treatment. For pretest and postest assessment of relevant variables, the Continued Execution Test (cancellation of A's), Werry's Activity Scale, and CEFT -an adaptation of Witkin's Embedded Figures Test EFT for children- were used. Results support the stated hypotheses. In Student's t tests, differential effects within the Treatment Group were observed; they indicate a very probable attribution of a stronger-than-expected effect of the attention treatment to the Progresint method, especially remarkable because of the absence of Ritalin. These results also confirm Isabel Orjales' hypothesis with respect to the increment of Cognitive Style scores when using the same method. In subsequent correlational analyses, the only significant correlation found was between Auditory Attention (AA) and Cognitive Style (CS), result that was confirmed via ANOVA and MANOVA with high confidence levels. These high levels of confidence in the relationship between Auditory Attention (AA) and Cognitive Style (CS) may be considered as a first informative contribution to design new research and to interpret past results in order to refine future neuropsychological modeling of the different variables involved in the ADDH syndrome.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">     <p align="center"><font size="4"><b>Evoluci&oacute;n en la atenci&oacute;n, los estilos cognitivos y el control de la hiperactividad en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con diagn&oacute;stico de trastorno deficitario de atenci&oacute;n con hiperactividad (TDAH)</b> </font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Evolution of attention, cognitive styles and hyperactivity control in children diagnosed with attention deficit disorder with hyperactivity (addh)</b></font></p>      <p><b>Juan Bernardo Zuluaga Valencia    <br>   Carlos Eduardo Vasco Uribe</b>    <br>   Universidad de Manizales, Colombia</p>      <p>Correspondencia: Correo Electr&oacute;nico: <a href="mailto:juanb@umanizales.edu.co">juanb@umanizales.edu.co</a> Correo Electr&oacute;nico: <a href="mailto:cevasco@cable.net.co">cevasco@cable.net.co</a></p>      <p>Recibido: Noviembre 2007    <br>   Aceptado: Agosto 2009</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo del presente trabajo era el de estudiar el impacto de una intervenci&oacute;n sobre la atenci&oacute;n por el m&eacute;todo <i>Progresint</i> de Yuste y otros en la evoluci&oacute;n de la atenci&oacute;n misma, en sus dos modalidades: Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y Atenci&oacute;n Visual (AV), en el Estilo Cognitivo hacia la independencia de campo (EC) y en el Control de la Hiperactividad (CH). La muestra estuvo conformada por 34 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as entre los 7 y 11 a&ntilde;os de edad, diagnosticados con Trastorno Deficitario de Atenci&oacute;n con Hiperactividad (TDAH Combinado) pertenecientes al programa de Cl&iacute;nica Atencional del Hospital Infantil de la ciudad de Manizales, Colombia. Los sujetos fueron divididos en dos grupos, un Grupo Experimental de 17 ni&ntilde;os que recibi&oacute; tratamiento sin Ritalina y un Grupo de Control que no recibi&oacute; tratamiento. Para la evaluaci&oacute;n de las variables relevantes en pretest y postest se administr&oacute; la Prueba de Ejecuci&oacute;n Continua (prueba de cancelaci&oacute;n de la A), la Escala de Actividad del Ni&ntilde;o de Werry y el CEFT, una adaptaci&oacute;n para ni&ntilde;os del test de Figuras Enmascaradas EFT de Witkin. Los resultados muestran apoyo a las hip&oacute;tesis planteadas: en las pruebas t de Student se observaron los efectos diferenciales al interior del Grupo Experimental, lo que indic&oacute; que muy probablemente pueda atribuirse al tratamiento de la atenci&oacute;n por el m&eacute;todo <i>Progresint</i> un efecto m&aacute;s potente que lo esperado, especialmente notable por la ausencia de Ritalina, resultado que adem&aacute;s confirm&oacute; la conjetura de Isabel Orjales con respecto al incremento en los puntajes del Estilo Cognitivo cuando se trabaja con el mismo m&eacute;todo. En el an&aacute;lisis mediante correlaciones, &uacute;nicamente se encontr&oacute; correlaci&oacute;n significativa entre las variables Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y Estilo Cognitivo (EC), resultado que se confirm&oacute; con la prueba ANOVA y en la prueba Manova con un alto nivel de confianza. Estos mayores niveles de confianza en la relaci&oacute;n entre las variables Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y Estilo Cognitivo (EC) pueden considerarse como un primer aporte informativo para dise&ntilde;ar nuevas investigaciones e interpretar resultados de otras, con el fin de potenciar futuros intentos de modelaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica entre las variables involucradas en el s&iacute;ndrome del TDAH.</p>      <p><i><b>Palabras clave: </b>atenci&oacute;n, hipercinesis, Estilo Cognitivo.</i></p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p>The aim of the present research was to study the impact of an intervention on attention using the <i>Progresint</i> method developed by Yuste <i>et al.</i> on the evolution of attention in its two modalities: Auditory Attention (AA) and Visual Attention (VA), on Cognitive Style towards field independence (CS), and on Hyperactivity Control (HC). The sample consisted of 34 children between 7 and 11 years of age, diagnosed with Attention Deficit Disorder combined with Hyperactivity (combined ADDH), registered at the Attentional Clinic program of Children's Hospital in Manizales, Colombia. They were divided into two groups, a Treatment Group of 17 children that received the attention treatment without Ritalin, and a Control Group that did not receive treatment. For pretest and postest assessment of relevant variables, the Continued Execution Test (cancellation of A's), Werry's Activity Scale, and CEFT -an adaptation of Witkin's Embedded Figures Test EFT for children- were used. Results support the stated hypotheses. In Student's <i>t</i> tests, differential effects within the Treatment Group were observed; they indicate a very probable attribution of a stronger-than-expected effect of the attention treatment to the <i>Progresint</i> method, especially remarkable because of the absence of Ritalin. These results also confirm Isabel Orjales' hypothesis with respect to the increment of Cognitive Style scores when using the same method. In subsequent correlational analyses, the only significant correlation found was between Auditory Attention (AA) and Cognitive Style (CS), result that was confirmed via ANOVA and MANOVA with high confidence levels. These high levels of confidence in the relationship between Auditory Attention (AA) and Cognitive Style (CS) may be considered as a first informative contribution to design new research and to interpret past results in order to refine future neuropsychological modeling of the different variables involved in the ADDH syndrome.</p>      <p><i><b>Keywords:</b> attention, hyperactivity, Cognitive Style.</i></p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>El trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad (TDAH) se caracteriza por un patr&oacute;n persistente de conductas de desatenci&oacute;n o hiperactividad-impulsividad, que son m&aacute;s frecuentes e intensas que las observadas habitualmente en personas de un nivel de desarrollo similar, que no presentan trastorno. Algunos de estos s&iacute;ntomas deben haber aparecido antes de los siete a&ntilde;os de edad, deben presentarse en dos o m&aacute;s ambientes (escolar, familiar, etc.) y causar un deterioro cl&iacute;nicamente significativo de la actividad social, acad&eacute;mica o laboral. Esta sintomatolog&iacute;a no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psic&oacute;tico, y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (ver el DSM-IV-TR, Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a, 2002).</p>      <p>Los &iacute;ndices de prevalencia sit&uacute;an a los afectados entre el 3% y el 7% de la poblaci&oacute;n en edad escolar. Los datos en la adolescencia y la vida adulta son imprecisos, aunque se sit&uacute;an en torno al 5% (APA, 2000); se da m&aacute;s en varones que en mujeres, variando la frecuencia seg&uacute;n se trate de muestras comunitarias (3:1) o cl&iacute;nicas (9:1). Actualmente el TDAH se considera un trastorno cr&oacute;nico, ya que los s&iacute;ntomas pueden persistir hasta la edad adulta en un 40-60% de los casos.</p>      <p>Existen tres subtipos. El predominantemente hiperactivo/impulsivo es m&aacute;s prevalente en ni&ntilde;os menores (3-5 a&ntilde;os), el combinado tiene mayor prevalencia en la edad escolar (6-11 a&ntilde;os), y el predominantemente desatento es m&aacute;s frecuente para los mayores y adultos (9-13 a&ntilde;os). Esto indica que la edad se relaciona estrechamente con la manifestaci&oacute;n de los s&iacute;ntomas de desatenci&oacute;n e hiperactividad-impulsividad (Montiel-Nava, Pe&ntilde;a &amp; Montiel-Barbero, 2003).</p>      <p>Para diagnosticar el trastorno se recoge informaci&oacute;n de diversos informantes y contextos en los que se desenvuelve el ni&ntilde;o (casa y escuela). La evaluaci&oacute;n de una persona con TDAH ha de atender a diferentes &aacute;reas de funcionamiento: s&iacute;ntomas y conductas asociadas al TDAH, capacidad cognitiva, aprendizajes acad&eacute;micos y relaciones sociales, por citar algunos aspectos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a la capacidad cognitiva, la mayor&iacute;a de estudios encuentran que las personas con TDAH muestran una tendencia a tener menores CI que los grupos controles; sin embargo, se ha comprobado que el bajo CI no es una caracter&iacute;stica integral del s&iacute;ndrome y que los d&eacute;ficit cognitivos espec&iacute;ficos del TDAH son independientes del CI (Nigg, 2001).</p>      <p>As&iacute; mismo, se han encontrado relaciones positivas y significativas entre el estilo cognitivo DIC y la inteligencia (Cruz, Torres &amp; Maganto, 2003). Amador y Forns (1994) encuentran que los sujetos independientes de campo obtienen puntuaciones significativamente m&aacute;s elevadas que los dependientes de campo en capacidad cognitiva.</p>      <p>Muchas investigaciones han comprobado que el TDAH puede causar dificultades en muchos niveles del desarrollo (cognitivo, del lenguaje, motor, emocional, del aprendizaje, etc.), en el funcionamiento adaptativo y en el desempe&ntilde;o escolar de los ni&ntilde;os (el trabajo productivo en la clase) y el rendimiento (el nivel de dificultad del material que los ni&ntilde;os han llegado a dominar). Los ni&ntilde;os con TDAH son m&aacute;s vulnerables a tener un bajo rendimiento escolar, a repetir a&ntilde;o, a necesitar tutor&iacute;a acad&eacute;mica, etc. (Barkley, 2006).</p>      <p>La dependencia-independencia de campo perceptivo fue definido por Witkin y su equipo como &quot;el grado en que la persona percibe una parte del campo perceptivo como separado del contexto que lo rodea, en vez de hacerlo como si estuviera incluido en &eacute;l, o el grado en que la organizaci&oacute;n del campo predominante determina la percepci&oacute;n de sus componentes; o por decirlo en palabras corrientes, el grado en que la persona percibe de manera anal&iacute;tica&quot; (Witkin, Moore, Goodenough &amp; Cox, 1977).</p>      <p>Las investigaciones con ni&ntilde;os que presentan TDAH se&ntilde;alan que estos poseen un estilo cognitivo dependiente de campo en mayor medida que los no hiperactivos. (L&oacute;pez <i>et al.</i>, 2003). Orjales y Polaino-Lorente (1992) apreciaron diferencias significativas, observando que los ni&ntilde;os hiperactivos son m&aacute;s dependientes de campo que los controles. Encontraron algunas caracter&iacute;sticas ligadas a la dependencia de campo, como el percibir la informaci&oacute;n de manera m&aacute;s global, mayor lentitud en el aprendizaje de conceptos, utilizaci&oacute;n de estrategias de ensayo y error, m&aacute;s dificultad en la resoluci&oacute;n de problemas, m&aacute;s impulsividad y menos control, m&aacute;s dificultad en autoevaluarse correctamente y menor autonom&iacute;a en la relaci&oacute;n interpersonal.</p>      <p>Los principales tratamientos que se han demostrado cient&iacute;ficamente que son efectivos en los ni&ntilde;os con TDAH son los siguientes: programas de intervenci&oacute;n cognitivo-conductual para ni&ntilde;os con d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad (Orjales &amp; Polaino-Lorente, 2006); farmacol&oacute;gico, entrenamiento de los padres en m&eacute;todos de manejo de la conducta del ni&ntilde;o, implementaci&oacute;n por parte de los profesores de estrategias de manejo de la conducta del ni&ntilde;o y combinaciones de estos tratamientos (programas de terapia multimodal). El tratamiento multimodal es el preferido para tratar la mayor&iacute;a de los casos de TDAH, debido a lo complejo que es, especialmente cuando coexisten otros trastornos como los problemas de aprendizaje, de conducta, de ansiedad o depresi&oacute;n (Smith, Barkley &amp; Shapiro, 2006).</p>      <p>Con esta investigaci&oacute;n se pretende poner a prueba una intervenci&oacute;n por el m&eacute;todo <i>Progresint</i>, a trav&eacute;s de una intervenci&oacute;n sobre la atenci&oacute;n, toda vez que las manifestaciones de desatenci&oacute;n podr&iacute;an radicar en la existencia de un d&eacute;ficit cognitivo o de la desmotivaci&oacute;n por la tarea, la cual tiene su origen en una mayor dificultad para procesar los est&iacute;mulos y modificar los estilos cognitivos hacia la independencia de campo perceptual, para favorecer las demandas de los ni&ntilde;os en su rendimiento acad&eacute;mico.</p>      <p>Los resultados de la investigaci&oacute;n que realiz&oacute; Orjales (2000) y su experiencia cl&iacute;nica han confirmado la rapidez con la que los ni&ntilde;os hiperactivos modifican sus puntuaciones en el Test de Figuras Enmascaradas que mide dependencia de campo perceptivo, cuando se trabaja sobre cuadernos de atenci&oacute;n con tareas de identificaci&oacute;n de figuras ocultas como los <i>Progresint</i>, editados por CEPE (Yuste <i>et al</i>, 1994). Los beneficios indirectos que pudieran derivarse de que los ni&ntilde;os, tras el entrenamiento con este material, alcanzaran puntuaciones de independencia de campo perceptivo m&aacute;s altas respecto a los ni&ntilde;os de su edad en este test, no han sido investigados todav&iacute;a.</p>      <p>A partir de esta conjetura, del incremento en la poblaci&oacute;n de ni&ntilde;os diagnosticados con TDAH en el Hospital Infantil Universitario de Manizales, Colombia, y de la no existencia de procesos de intervenci&oacute;n que dieran respuesta oportuna a esta problem&aacute;tica, surgi&oacute; la idea de emprender el presente estudio, que se propuso analizar los efectos de una intervenci&oacute;n en la atenci&oacute;n por el m&eacute;todo <i>Progresint</i> sobre la atenci&oacute;n misma en sus dos modalidades: Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y Atenci&oacute;n Visual (AV), en el estilo cognitivo hacia la independencia de campo perceptual y en el control de la hiperactividad. Tambi&eacute;n se trat&oacute; de orientar el estudio hacia las posibles contribuciones a una mayor comprensi&oacute;n neuropsicol&oacute;gica del trastorno.</p>      <p><font size="3"><b>M&eacute;todo</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>Participantes</b></i></p>      <p>La muestra de esta investigaci&oacute;n estuvo conformada por 34 sujetos (27 ni&ntilde;os y 7 ni&ntilde;as) entre los 7 y 11 a&ntilde;os de edad, de estrato socioecon&oacute;mico medio alto (4 y 5), en etapa escolar, vinculados a instituciones educativas privadas de la ciudad de Manizales, que asisten al Programa Cl&iacute;nica Atencional del Hospital Infantil, cuyos padres aceptaron vincularse de manera voluntaria como participantes en el proyecto, mediante la firma de un &quot;consentimiento informado&quot;. La selecci&oacute;n se hizo de manera aleatoria: 17 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as fueron asignados al Grupo Experimental y 17 al Grupo de Control, por el sistema de alternancia en la lista de inscripciones al Programa. No se utiliz&oacute; estratificaci&oacute;n por g&eacute;nero, pues por el reducido tama&ntilde;o de la muestra no se pretend&iacute;a hacer comparaciones con respecto a esa variable. El Grupo Control asisti&oacute; a 15 sesiones (1 sesi&oacute;n cada 15 d&iacute;as) de actividades l&uacute;dicas, programadas conjuntamente con el equipo de recreaci&oacute;n del Hospital Infantil, cuyo objetivo era el de evitar que se vincularan a otro tipo de tratamientos y el de garantizar la permanencia en esta investigaci&oacute;n para posteriormente incluirlos en el mismo tratamiento que recibi&oacute; el Grupo Experimental.</p>      <p><i><b>Criterios de inclusi&oacute;n. </b></i>Este grupo deb&iacute;a reunir 6 o m&aacute;s s&iacute;ntomas de las dimensiones de inatenci&oacute;n y de hiperactividad-impulsividad del criterio A del DSM-IV para TDA. Deb&iacute;an obtener una puntuaci&oacute;n superior a 60 en una checklist (lista de cotejo de s&iacute;ntomas) de inatenci&oacute;n e hiperactividad - impulsividad para el s&iacute;ndrome de TDA (Pineda et. al., 1999b) y reunir adem&aacute;s los criterios B, C, D y E del DSM-IV (APA, 1994) para diagn&oacute;stico de TDA.</p>      <p>Todos los ni&ntilde;os deb&iacute;an tener un coeficiente intelectual entre 85 y 110 seg&uacute;n la escala de inteligencia revisada para ni&ntilde;os, de Wechsler (WISC-R), versi&oacute;n hispana (Wechsler, 1993).</p>      <p><b><i>Escala estandarizada de Conners para padres y maestros.</i></b> Es un cuestionario, dise&ntilde;ado inicialmente con 93 preguntas y despu&eacute;s de un an&aacute;lisis factorial, dise&ntilde;ado por Goyette <i>et al.</i> en 1978. Se construy&oacute; una escala abreviada con 48 preguntas. La escala de maestros tiene 28 preguntas.</p>      <p>Esta prueba pretende evaluar los s&iacute;ntomas psicopatol&oacute;gicos asociados al TDAH (hiperactividad, ansiedad, depresi&oacute;n, somatizaci&oacute;n, problemas de conducta y acad&eacute;micos). Tiene adaptaciones al espa&ntilde;ol, con an&aacute;lisis estructural y validaci&oacute;n. Se utiliz&oacute; la versi&oacute;n con normas para ni&ntilde;os colombianos.</p>      <p><b><i>Evaluaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica.</i></b></p>      <p>Se utilizaron las siguientes pruebas:</p>  <ol>     <p>    <li> Test de clasificaci&oacute;n de tarjetas de Wisconsin (WSCT) versi&oacute;n est&aacute;ndar.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <li> Test de Fluidez Verbal Fonol&oacute;gica (FAS). &Iacute;ndice de Organizaci&oacute;n de la Memoria Inmediata (IOM).</li>    <br>       <li> Se tomaron como valores de referencia los estandarizados para ni&ntilde;os colombianos.</li>    <br>       <li> Los ni&ntilde;os deb&iacute;an tener una evaluaci&oacute;n neurol&oacute;gica y psiqui&aacute;trica para descartar enfermedades neurol&oacute;gicas y psiqui&aacute;tricas. Igualmente, se tuvo en cuenta el criterio cl&iacute;nico del psic&oacute;logo para descartar otros trastornos com&oacute;rbidos.</p>    </ol>      <p><i><b>Instrumentos</b></i></p>      <p>Pruebas utilizadas para la medici&oacute;n de las variables dependientes:</p>    • Prueba de Ejecuci&oacute;n Continua o Cancelaci&oacute;n de la A: mide Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y Atenci&oacute;n Visual (AV).    <br>   • Test de Figuras Enmascaradas para Ni&ntilde;os CEFT: mide Estilo Cognitivo (EC).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   • Escala de Actividad del Ni&ntilde;o: mide conducta hiperactiva.</p>      <p><b><i>Prueba de Ejecuci&oacute;n Continua o Cancelaci&oacute;n de la A.</i></b> Las diferencias atencionales son inherentes al S&iacute;ndrome de TDAH. En las pruebas de atenci&oacute;n estos ni&ntilde;os presentan numerosos errores por omisi&oacute;n; por ello era necesario incluir pruebas que eval&uacute;en atenci&oacute;n. Entre ellas, una de las m&aacute;s sensibles es la Prueba de Ejecuci&oacute;n Continua (Shelton &amp; Barkley, 1995).</p>      <p>En la atenci&oacute;n se consideran como variables diferentes la Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y la Atenci&oacute;n Visual (AV). Para su medici&oacute;n se utilizan dos formas de la Prueba de Ejecuci&oacute;n Continua. Esta prueba, que tambi&eacute;n ha recibido el nombre de &quot;Cancelaci&oacute;n de la A&quot;, eval&uacute;a atenci&oacute;n sostenida. Usualmente consiste en una matriz de letras distribuidos al azar en el papel (usualmente 60 o m&aacute;s), de las cuales 16 son &quot;Aes&quot;. Para medir la variable V<sub>1</sub> (Atenci&oacute;n Auditiva AA), se lee a los sujetos letra por letra y se les pide que den un golpe cuando oigan la letra &quot;A&quot;. Para obtener un puntaje ascendente en la variable V1 (Atenci&oacute;n Auditiva AA), se cuenta el n&uacute;mero de aciertos (16 - # de errores). As&iacute;, a mayor puntaje, mejor Atenci&oacute;n Auditiva. Para medir la variable V<sub>2</sub> (Atenci&oacute;n Visual AV), se les pide a los sujetos que tachen en una copia de la matriz todas las &quot;Aes&quot; que encuentren, siguiendo alg&uacute;n orden. Para obtener un puntaje ascendente en la variable V<sub>2</sub> (Atenci&oacute;n Visual AV), tambi&eacute;n se cuenta el n&uacute;mero de aciertos (16 - # de errores). As&iacute;, a mayor puntaje, mejor Atenci&oacute;n Visual.</p>      <p>Las dos tareas se realizan f&aacute;cilmente por cualquier persona con atenci&oacute;n sostenida intacta, as&iacute; que uno o dos lapsos en este test reflejan un problema atencional y este es el criterio que se asume para considerar falla atencional en ni&ntilde;os. Es decir, la ejecuci&oacute;n normal esperada en estos casos es mayor que 14 aciertos:</p>      <p>Puntaje Normal: # de aciertos &gt; 14, en donde: # de aciertos = 16 - # de errores.</p>      <p><b><i>Test de Figuras Enmascaradas para Ni&ntilde;os CEFT, de Witkin, Oltman, Raskin y Karp (1982).</i></b> La dependencia-independencia de campo perceptivo fue definida por Witkin y su equipo como &quot;el grado en que la persona percibe una parte del campo perceptivo como separada del contexto que la rodea, en vez de hacerlo como si estuviera incluida en &eacute;l, o el grado en que la organizaci&oacute;n del campo predominante determina la percepci&oacute;n de sus componentes; o por decirlo en palabras corrientes, el grado en que la persona percibe de manera anal&iacute;tica&quot; (Witkin &amp; Goodenough, 1977).</p>      <p>Para la medici&oacute;n de la variable v3 (Estilo Cognitivo EC) se utiliz&oacute; el Test de las Figuras Enmascaradas para ni&ntilde;os (CEFT). La escala es de 0 a 25, siendo el 0 muy dependiente y el 25 muy independiente.</p>      <p>Descripci&oacute;n del Test de Figuras Enmascaradas formas simples. Consta de modelos recortados de dos formas (tienda y casa) que est&aacute;n enmascaradas en las figuras complejas. Cada una de estas formas se utiliza en una de las series del test (es decir, un conjunto de figuras complejas que emplean la misma forma simple). Estas figuras han sido dise&ntilde;adas para facilitar una manipulaci&oacute;n prolongada. Hay adem&aacute;s unas l&aacute;minas para manipulaci&oacute;n inicial de familiarizaci&oacute;n.</p>      <p>Series del test. Tiene dos series de figuras complejas: 11 tienen la forma simple de la tienda (T1 - T11) enmascarada en ellas y otras 14 (H1 - H14) tienen la forma simple de la casa. (Todas las figuras deben presentarse de manera que el n&uacute;mero de identificaci&oacute;n aparezca en el &aacute;ngulo superior derecho de la l&aacute;mina).</p>      <p>Para los ni&ntilde;os menores de 8 a&ntilde;os, el test comienza en el elemento T1. Los ni&ntilde;os de m&aacute;s de 8 a&ntilde;os empezar&aacute;n con la l&aacute;mina T6 y se les dar&aacute;n los puntos correspondientes de las l&aacute;minas T1 - T5, pero si el ni&ntilde;o fracasa en 3 o m&aacute;s elementos entre la l&aacute;mina T1 y la l&aacute;mina T11, pierde los puntos que se le dieron y debe volver a empezar el test en T1.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Escala de Actividad del Ni&ntilde;o (Werry, Weiss y Peters, 1968).</i></b> Esta prueba se centra en aspectos motores y se ha utilizado como medida independiente en los experimentos de control de la hiperactividad a trav&eacute;s de f&aacute;rmacos. Es una de las pruebas que presenta &iacute;ndices m&aacute;s elevados de correlaci&oacute;n entre evaluadores y sensibilidad a tratamientos (Barkley, 1990).</p>      <p>La Escala de Actividad del Ni&ntilde;o, en la versi&oacute;n llamada de Werry, Weiss y Peters, consta de 27 &iacute;tems; los valores se asignan de acuerdo con la frecuencia de presentaci&oacute;n, as&iacute;: Nunca = 0; Algo = 1; Mucho = 2, para un puntaje total m&aacute;ximo de hiperactividad HA = 54. Si el ni&ntilde;o obtiene un puntaje mayor que 15 puntos, se considera hiperactivo, criterio que se utiliz&oacute; para la selecci&oacute;n de la muestra en este estudio.</p>      <p>Con el fin de ajustar la escala de manera que quedara tambi&eacute;n en sentido ascendente como las dem&aacute;s variables del estudio, en lugar de la hiperactividad (HA) misma se utiliz&oacute; como variable V<sub>4</sub> el Control de la Hiperactividad (CH). Para la medici&oacute;n de la hiperactividad (HA), se utiliz&oacute; la misma Escala de Actividad del Ni&ntilde;o, la cual proporciona el puntaje de hiperactividad (HA), invirtiendo luego el puntaje sobre el m&aacute;ximo de 54 puntos para obtener el de Control de la Hiperactividad (CH). En general, si se asume para una variable X una escala ordinal o aditiva (de intervalo, no de raz&oacute;n, la cual tendr&iacute;a cero fijo), se puede cambiar la direcci&oacute;n simplemente tomando como medida Y no lo que punt&uacute;a el sujeto (X) sino lo que le falta para llegar al m&aacute;ximo de la escala, M&aacute;x, y la nueva variable Y se define como Y = M&aacute;x - X. En este caso, X = HA, M&aacute;x = 54, Y = CH, o sea que: V<sub>4</sub> = CH = 54 - HA. En las variables Atenci&oacute;n Auditiva AA y Atenci&oacute;n Visual AV, a mayor n&uacute;mero de aciertos, mejor resultado; en Estilo Cognitivo EC, a mayor n&uacute;mero de respuestas correctas, mejor resultado. As&iacute;, con la inversi&oacute;n propuesta, tenemos tambi&eacute;n para el Control de la Hiperactividad CH que, a mayor puntaje, mejor resultado.</p>      <p><b><i>Procedimiento</i></b></p>  <ol>     <p>    <li> Fase I: se reevaluaron los sujetos con los criterios del DSM-IV para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con TDAH, la checklist y el cuestionario de Conners para padres y profesores; pruebas neuropsicol&oacute;gicas y criterios cl&iacute;nicos del psiquiatra y el psic&oacute;logo.</li>    <br>     <li> Fase II: se procedi&oacute; a la aplicaci&oacute;n de las pruebas (pretest) para medir atenci&oacute;n, en sus dos modalidades: Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y Atenci&oacute;n Visual (AV), Estilo Cognitivo de independencia de campo (EC) y Control de la Hiperactividad (CH). Se clasificaron los puntajes de cada ni&ntilde;o y se asignaron los grupos de manera aleatoria.3. Fase III: aplicaci&oacute;n del tratamiento <i>Progresint</i> (sin Ritalina) durante 17 semanas en 2 momentos a la semana (martes a las 7:00 a.m. y s&aacute;bado a las 8:00 a.m.), para un total de 34 sesiones de 40 minutos cada sesi&oacute;n.</li>    <br>     <li> Fase IV: se aplicaron de nuevo las pruebas (postest).</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <li> Fase V: se analiz&oacute; la informaci&oacute;n, considerando los siguientes momentos:</p>      <p>a) Momento 1    <br>   • Resultados estad&iacute;sticos de la prueba t de Student para muestras de sujetos no relacionados: Grupo de Control y Grupo Experimental en el antes (diferencias intergrupo).</p>      <p>b) Momento 2    <br>   • Resultados estad&iacute;sticos de la prueba t de Student para muestras de sujetos no relacionados: en el Grupo Experimental y en el Grupo de Control en el postest (diferencias intergrupo).    <br>   • Resultados estad&iacute;sticos de la prueba t de Student para muestras de sujetos relacionados para el Grupo Experimental y el Grupo de Control (pretest-postest).</p>      <p>c) Momento 3    <br>   • Correlaciones bivariadas: an&aacute;lisis de caminos.</p>      <p>d) Momento 4    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   • An&aacute;lisis de varianza (Anova) y an&aacute;lisis multivariado (Manova).</p>    </ol>      <p><font size="3"><b>Resultados</b></font></p>      <p><b><i>Momento 1 Resultados estad&iacute;sticos de la prueba t de Student para muestras de sujetos no relacionados en el pretest.</i></b></p>      <p>Al comparar los resultados de la prueba <i>t</i> en el pretest de la variable Atenci&oacute;n Auditiva AA, Atenci&oacute;n Visual AV, Estilo Cognitivo EC y Control de la Hiperactividad CH entre el Grupo de Control (GC) y el Grupo Experimental (GE), estad&iacute;sticamente no se encontraron diferencias significativas: Para AA (p = .488), AV (<i>p</i> = .533), EC (<i>p</i> = .544) y CH (<i>p</i> = .926). Por lo tanto, no se puede rechazar la hip&oacute;tesis nula, por ser <i>p</i> &gt; .05.</p>      <p>Los resultados de la prueba <i>t</i> para sujetos no relacionados obtenidos al comparar los puntajes del Grupo Experimental en el pretest de cada una de las variables con los puntajes del Grupo de Control en el respectivo pretest no mostraron diferencias estad&iacute;sticamente significativas en ninguna de las cuatro variables, lo que indica una relativa homogeneidad de la muestra antes del tratamiento. Aunque t&eacute;cnicamente se deber&iacute;an utilizar pruebas de alto poder y no de alta significaci&oacute;n, dado que en cada caso el valor de p result&oacute; mucho mayor que el de &alpha; (&alpha; = .05), se dan por confirmadas las cuatro hip&oacute;tesis nulas, pues se suele tomar como suficiente el no poder rechazarlas para asumir que inicialmente no hab&iacute;a diferencias, lo cual incrementa la confianza en que iniciamos con grupos experimental y de control homog&eacute;neos y comparables.</p>      <p>Esta homogeneidad era de esperarse por la selecci&oacute;n aleatoria de los sujetos asignados al Grupo Experimental y al Grupo de Control, pero era conveniente ponerla a prueba con el an&aacute;lisis de los pretest.</p>      <p><b><i>Momento 2 Prueba <i>t</i> de Student para muestras de sujetos no relacionados: Grupo Experimental y Grupo de Control en el postest (Diferencias intergrupo):</i></b></p>      <p>Al comparar los resultados <i>t</i> en el postest de la variable Atenci&oacute;n Auditiva AA, Atenci&oacute;n Visual AV, Estilo Cognitivo EC, entre el Grupo de Control y el Grupo Experimental, estad&iacute;sticamente se encontraron diferencias significativas a un nivel <i>p</i> = .000; por lo tanto se rechaza la hip&oacute;tesis nula con <i>p</i> &lt; .0005.</p>      <p>Al comparar los resultados <i>t</i> en el postest de la variable Control de la Hiperactividad CH, entre el Grupo de Control y el Grupo Experimental, estad&iacute;sticamente se encontraron diferencias significativas a un nivel <i>p</i> = .012; por lo tanto se rechaza la hip&oacute;tesis nula, pues <i>p</i> &lt; .05.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tab1"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t1.jpg"></center></p>      <p>    <center><a name="tab2"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t2.jpg"></center></p>      <p>Al comparar los resultados de la prueba <i>t</i> en el postest (utilizando la prueba para sujetos no relacionados) entre el Grupo Experimental y el Grupo de Control (diferencias intergrupos), para el caso de los puntajes de las variables AA, AV y EC, se encontraron diferencias estad&iacute;sticamente significativas al nivel que aparece en los resultados de los programas computacionales utilizados como &quot;<i>p</i> = .000&quot;, lo cual, seg&uacute;n las reglas de aproximaci&oacute;n de decimales, implica que <i>p</i> &lt; .0005, por lo tanto se rechaza la hip&oacute;tesis nula con un nivel de confianza inesperadamente alto. Aunque se esperaba un incremento en las dos variables de atenci&oacute;n, AA y AV, no se esperaba un efecto tan contundente en ellas, y mucho menos en la variable EC, en cuanto que -a pesar de la conjetura de Orjales- el Estilo Cognitivo parecer&iacute;a ser menos el&aacute;stico al tratamiento indirecto a trav&eacute;s de los ejercicios de atenci&oacute;n y menos el&aacute;stico todav&iacute;a en el plazo tan corto de este estudio (fechas del pretest: del 15 al 30 de enero, y del postest: del 15 al 30 junio, para una duraci&oacute;n de unos cinco meses).</p>      <p>En la variable CH los puntajes tambi&eacute;n mostraron diferencias estad&iacute;sticamente significativas al nivel <i>p</i> = 0,012; por lo tanto se rechaza la hip&oacute;tesis nula. Como se puede observar, aunque al nivel de significaci&oacute;n escogido: &alpha; = .05, este valor de <i>p</i> = .012 fue altamente significativo, no tan cercano a cero como el que se observ&oacute; en las otras tres variables: si se hubiera escogido el valor m&aacute;s exigente &alpha; = .01 no hubiera sido posible rechazar la hip&oacute;tesis nula. Esto de alguna manera sugiere que, al ejercitar la atenci&oacute;n, el tratamiento impact&oacute; en mayor nivel la atenci&oacute;n misma en sus dos formas AA y AV y el Estilo Cognitivo EC y, en un menor nivel, el Control de la Hiperactividad CH. Con estos resultados significativos en las cuatro variables en el postest, se puede atribuir en principio un efecto muy positivo al tratamiento.</p>      <p>Para el GE, al comparar las diferencias relacionadas entre el pretest y el postest de las variables AA, AV, EC y CH, estad&iacute;sticamente se encontraron diferencias significativas a un nivel <i>p</i> &lt; .0005.</p>      <p>Al analizar la prueba <i>t</i> de muestras relacionadas en el Grupo Experimental, con la que se compararon los resultados del pretest y el postest en las cuatro variables AA, AV, EC y CH, se encontraron diferencias significativas en todas ellas al nivel que suele expresarse en los programas computacionales utilizados como &quot;<i>p</i> = .000&quot;, lo cual implica tambi&eacute;n en este caso que <i>p</i> &lt; .0005; por lo tanto se rechaza la hip&oacute;tesis nula con un nivel de confianza inesperadamente alto.</p>       <p>En la <a href="#tab3">tabla 3</a> se observan los efectos diferenciales al interior del Grupo Experimental, lo que indica que muy probablemente pueda atribuirse al tratamiento con las cartillas <i>Progresint</i> un efecto m&aacute;s potente que lo esperado. En realidad, se esperaba que un tratamiento sobre la atenci&oacute;n produjera s&oacute;lo un efecto sobre la atenci&oacute;n misma en sus dos dimensiones Atenci&oacute;n Auditiva AA y la Atenci&oacute;n Visual AV, pero el tratamiento logr&oacute; impactar tambi&eacute;n el Estilo Cognitivo (EC), resultado que confirma la conjetura de Orjales y el Control de la Hiperactividad (CH).</p>      <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="tab3"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t3.jpg"></center></p>      <p>Este &uacute;ltimo resultado, tanto en las diferencias intergrupos como en las intragrupo para el Grupo Experimental, dada la literatura al respecto, parec&iacute;a poco probable para un tratamiento que fue administrado a sujetos sin Ritalina, toda vez que desde hace a&ntilde;os se viene probando la eficacia de tratamientos mixtos, integrados frecuentemente por la combinaci&oacute;n de medicaci&oacute;n estimulante (metilfenidato) como tratamiento de elecci&oacute;n y, adem&aacute;s, con t&eacute;cnicas de modificaci&oacute;n de conducta y estrategias cognitivo-conductuales (Barkley, 1990).</p>      <p>Para el Grupo Control, al comparar las diferencias de grupos relacionados entre el pretest y el postest de la variable AA, estad&iacute;sticamente se encontraron diferencias significativas: <i>p</i> = .013 (<i>p</i> &lt; .05). Para la AV, estad&iacute;sticamente no se encontraron diferencias significativas: <i>p</i> = .332 (<i>p</i> &gt; .05). Para EC, estad&iacute;sticamente se encontraron diferencias significativas: <i>p</i> = .035 (<i>p</i> &lt; .05) y para el CH, estad&iacute;sticamente no se encontraron diferencias significativas: <i>p</i> = .081 (<i>p</i> &gt; .05).</p>      <p>    <center><a name="tab4"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t4.jpg"></center></p>      <p>En la prueba de muestras relacionadas para el Grupo de Control (diferencias intragrupo), al comparar los resultados del pretest y el postest en las cuatro variables AA, AV, EC y CH, para las variables AV y CH no se encontraron diferencias significativas, resultado previsto, pero s&iacute; diferencias significativas para el caso de las variables AA y EC, con <i>p</i> = .013 y <i>p</i> = .035 (y por lo tanto, <i>p</i> &lt; .05).</p>      <p>Es llamativo que el Grupo de Control muestre en dos de sus variables, AA y EC, diferencias significativas sin tratamiento de la atenci&oacute;n. Este resultado inesperado matiza los resultados en cuanto a las diferencias intragrupo en el Grupo Experimental y cuestiona parcialmente la atribuci&oacute;n de los cambios en esas dos variables solamente al efecto del tratamiento. Adem&aacute;s de dicho tratamiento, estos resultados podr&iacute;an explicarse tal vez por las fluctuaciones en los puntajes debidas a baja confiabilidad en la aplicaci&oacute;n de las pruebas respectivas; otra explicaci&oacute;n podr&iacute;a derivarse de los efectos de la maduraci&oacute;n de los ni&ntilde;os, de la continuidad en sus procesos de escolarizaci&oacute;n con sus respectivas variantes y de otros efectos del entorno no controlables.</p>      <p>Para confirmar estos datos (Grupo de Control), se utiliz&oacute; el programa Minitab y se procedi&oacute; a analizar lo intervalos de confianza.</p>      <p>    <center><a name="tab5"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t5.jpg"></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el an&aacute;lisis de los resultados de la tabla anterior (<a href="#tab5">tabla 5</a>) se utiliz&oacute; el programa Minitab (con intervalos de confianza) en la prueba <i>t</i> de muestras relacionadas para el Grupo de Control y as&iacute; buscar la confirmaci&oacute;n de los resultados entre el pretest y el postest con respecto a los que se hab&iacute;an encontrado en la <a href="#tab4">Tabla 4</a> mediante la utilizaci&oacute;n del programa SPSS. Como se puede observar, para el caso de la variable Atenci&oacute;n Auditiva, estad&iacute;sticamente se encontraron diferencias significativas a un nivel <i>p</i> &lt; .013, a pesar de que el l&iacute;mite superior del intervalo de confianza: -.141, est&aacute; cerca al 0; para el caso de la variable Estilo Cognitivo, estad&iacute;sticamente se encontraron diferencias significativas a un nivel <i>p</i> = .035, a pesar de que el l&iacute;mite superior del intervalo de confianza: -.056, est&aacute; muy cerca al 0. Como se puede ver, se confirman estos resultados en ambos programas estad&iacute;sticos.</p>      <p><i><b>Momento 3. Correlaciones bivariadas: an&aacute;lisis de caminos</b></i></p>      <p>En el Grupo Experimental se procedi&oacute; a realizar las correlaciones bivariadas (an&aacute;lisis de caminos). Se tomaron los datos en el postest de cada una de las cuatro variables. Como se observa en esta <a href="#tab6">tabla 6</a>, &uacute;nicamente se encontr&oacute; correlaci&oacute;n significativa entre Atenci&oacute;n Auditiva AA y Estilo Cognitivo EC, correlaci&oacute;n que tuvo un valor del coeficiente de Pearson <i>r</i> = .560, <i>p</i> &lt; .05 y mostr&oacute; un nivel de significatividad <i>p</i> = .019 (<i>p</i> &lt; .05). Esta informaci&oacute;n positiva entre AA y EC y las bajas correlaciones entre otros pares de variables puede considerarse como un aporte informativo para futuros intentos de modelaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica entre los factores involucrados en el s&iacute;ndrome TDAH.</p>      <p>    <center><a name="tab6"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t6.jpg"></center></p>      <p><i><b>Momento 4. An&aacute;lisis de varianza (ANOVA, <a href="#tab7">Tabla 7</a>) y an&aacute;lisis multivariado (MANOVA, <a href="#tab8">Tabla 8</a>)</b></i></p>      <p>ANOVA: se estudiaron los cuatro posibles modelos lineales por medio del programa de Anova, tomando cada una de las variables como dependiente contra las otras tres como factores. Los resultados del ANOVA indican que dos de los modelos presentan significatividad estad&iacute;stica:</p>      <p>    <center><a name="tab7"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t7.jpg"></center></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="tab8"><img src="img/revistas/rlps/v41n3/v41n3a07t8.jpg"></center></p>      <p>La &quot;Atenci&oacute;n Auditiva Despu&eacute;s&quot; como variable dependiente, con las dem&aacute;s variables tomadas como factores, produce un modelo estad&iacute;sticamente significativo, toda vez que se alcanza un elevado <i>r</i> cuadrado y porque la significatividad es de .03. El &quot;Estilo Cognitivo Despu&eacute;s&quot; como variable dependiente, con las dem&aacute;s variables tomadas como factores, tambi&eacute;n produce un modelo significativo, con un <i>r</i> cuadrado de .901 y una significatividad de .03.</p>      <p>Esta significancia en el ANOVA de <i>p</i> = .03 sugiere que la relaci&oacute;n detectada entre las variables Atenci&oacute;n Auditiva AA y Estilo Cognitivo EC son las que m&aacute;s pueden aportar a la configuraci&oacute;n de posibles modelos neuropsicol&oacute;gicos. Sin embargo, dada la aparici&oacute;n de diferencias significativas en estas dos variables en el Grupo de Control ya analizada arriba, no puede generalizarse sin reservas la relaci&oacute;n de estas dos variables con el tratamiento a la atenci&oacute;n por medio de las cartillas <i>Progresint.</i></p>      <p>Con el MANOVA se analizaron los datos del postest de las cuatro variables de ambos grupos (Grupo Experimental y Grupo de Control en su conjunto) para mirar c&oacute;mo covar&iacute;an estas.</p>      <p>Igualmente, se observ&oacute; la covariaci&oacute;n de los resultados en el postest en la prueba MANOVA (an&aacute;lisis multivariado) entre las variables AA, AV, EC y CH del Grupo Experimental y el Grupo de Control en su conjunto, se encontraron relaciones significativas en todos los estad&iacute;grafos calculados a un nivel <i>p</i> = 1.149E- 09, cifra que es inferior a una millon&eacute;sima (10<sup>-6</sup>), lo cual indica que se pudo rechazar la hip&oacute;tesis nula con un muy alto nivel de confianza y adoptar la hip&oacute;tesis alterna de existencia de diferencias significativas entre las medias en las variables dependientes de todos los grupos del an&aacute;lisis y para el efecto respectivo.</p>      <p>Es importante dejar la salvedad de que niveles tan altos de significancia s&oacute;lo se ven en investigaciones de laboratorio, donde se hace un control estricto de todas las variables intervinientes.</p>      <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>      <p>A trav&eacute;s del presente estudio se intent&oacute;, en primer lugar, poner a prueba la efectividad de un tratamiento de atenci&oacute;n por el m&eacute;todo <i>Progresint</i> en una muestra de 34 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, 17 del Grupo Experimental y 17 del Grupo de Control, entre 7 y 11 a&ntilde;os de edad, en etapa escolar, diagnosticados con Trastorno Deficitario de Atenci&oacute;n con Hiperactividad (TDAH Combinado). Para este primer aspecto se estudiaron separadamente dos dimensiones de la atenci&oacute;n, la Atenci&oacute;n Auditiva (AA) y la Atenci&oacute;n Visual (AV). En segundo lugar, se intent&oacute; determinar el impacto del tratamiento en la atenci&oacute;n en sus dos dimensiones: la Atenci&oacute;n Auditiva y la Atenci&oacute;n Visual, as&iacute; como en la variaci&oacute;n del Estilo Cognitivo (EC) hacia la independencia de campo y en el aumento del Control de la Hiperactividad (CH).</p>      <p>En cuanto al Estilo Cognitivo y a partir de sus investigaciones, Orjales y Polaino-Lorente (1992), en el marco del TDAH, coinciden en poner de manifiesto una mayor dependencia de campo perceptivo en los ni&ntilde;os con diagn&oacute;stico de TDAH que en los que no tienen TDAH. Posteriormente, Isabel Orjales, desde su experiencia cl&iacute;nica, confirm&oacute; la rapidez con la que los ni&ntilde;os hiperactivos modifican sus puntuaciones en el Test de Figuras Enmascaradas de Witkin, que mide estilo cognitivo, cuando se trabaja sobre cuadernos de atenci&oacute;n como los <i>Progresint</i>. Agrega Orjales que los beneficios indirectos que reporta el que los ni&ntilde;os, tras el entrenamiento con este material, alcancen puntuaciones de independencia de campo perceptivo respecto a los ni&ntilde;os de su edad en este test, no han sido investigados todav&iacute;a.</p>      <p>La intervenci&oacute;n por el m&eacute;todo <i>Progresint</i> provoc&oacute; un incremento de la atenci&oacute;n y, a su vez, un efecto indirecto en el Estilo Cognitivo EC, resultado que confirma la conjetura de Isabel Orjales. Aunque esper&aacute;bamos que se confirmara dicha conjetura sobre el estilo cognitivo, nos sorprende que con la relativamente breve estimulaci&oacute;n a trav&eacute;s de las cartillas, y sin el apoyo de la Ritalina, haya aparecido ese efecto hacia el estilo cognitivo independiente, cuando por la conceptualizaci&oacute;n misma del estilo cognitivo, como se explic&oacute; en el p&aacute;rrafo anterior, este parece ser una organizaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica m&aacute;s compleja y m&aacute;s estable, que no cambiar&iacute;a en tan corto per&iacute;odo de entrenamiento.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El hecho de lograr un incremento en los puntajes que sea menos acentuado en la atenci&oacute;n visual muestra c&oacute;mo nuestros resultados contribuyen a confirmar que los mecanismos de atenci&oacute;n visual y auditiva son diferentes; por eso pueden tener diferentes puntajes y responder de forma diferente al tratamiento, a pesar de que los ejercicios auditivos propuestos en las cartillas son aproximadamente el 10% del total de ejercicios. Sin embargo, como se observa en los resultados, el efecto parece ser m&aacute;s notable en la atenci&oacute;n auditiva.</p>      <p>Por lo que se puede apreciar para el caso de la informaci&oacute;n sensorial procedente de los canales auditivos (sobre los cuales actuar&iacute;a la Atenci&oacute;n Auditiva AA), pareciera que el ni&ntilde;o lograra una mejor discriminaci&oacute;n auditiva de los est&iacute;mulos, discriminaci&oacute;n q ue est&aacute; reguladapor la formaci&oacute;n reticular, la cual controla adem&aacute;s la entrada de toda la informaci&oacute;n sensorial que proviene del mundo exterior.</p>      <p>Dada la modalidad perceptual puramente visual del Test de Figuras Enmascaradas de Witkin, en un an&aacute;lisis <i>a priori</i> se esperar&iacute;a m&aacute;s bien una correlaci&oacute;n del incremento en el puntaje de Estilo Cognitivo EC con el incremento en el puntaje de Atenci&oacute;n Visual AV y no tanto con el de Atenci&oacute;n Auditiva AA. Retomando nuevamente la correlaci&oacute;n significativa entre las variables AA y EC que se observ&oacute; y confirm&oacute; en el Momento 3 del an&aacute;lisis <i>a posteriori</i> de los datos como un posible insumo a los aportes a futuros intentos de modelaci&oacute;n europsicol&oacute;gica, esta correlaci&oacute;n sugiere, en principio, que el tratamiento sobre la atenci&oacute;n por el m&eacute;todo <i>Progresint</i> podr&iacute;a producir tambi&eacute;n cambios en el estilo cognitivo hacia la independencia de campo, no necesariamente en forma directa a trav&eacute;s de la atenci&oacute;n visual, sino favoreciendo al ni&ntilde;o en la percepci&oacute;n de la informaci&oacute;n de una manera m&aacute;s anal&iacute;tica, acompa&ntilde;ada por una actitud m&aacute;s reflexiva, as&iacute; como en la utilizaci&oacute;n de estrategias de aprendizaje anal&iacute;tico, especificado en el mayor tiempo en la ejecuci&oacute;n de la tarea y en no dejarse llevar por el contexto, prestando as&iacute; mayor atenci&oacute;n a la informaci&oacute;n relevante, aun en el caso de que se vea velada por informaci&oacute;n irrelevante.</p>      <p>La relaci&oacute;n del incremento del estilo cognitivo hacia la independencia de campo con el control de la hiperactividad puede pues deberse a sustracci&oacute;n de recursos que est&eacute;n conectados directamente con lo motor, o a un incremento de la atenci&oacute;n que a la vez va a producir directamente un aumento del control de la hiperactividad por sustracci&oacute;n de recursos y va a aumentar el estilo cognitivo independiente, simplemente por aumento del puntaje en el test de Witkin. Es posible que el est&iacute;mulo al incremento de la atenci&oacute;n visual incremente el estilo cognitivo independiente, porque la fijaci&oacute;n de la atenci&oacute;n sobre la figura puede permitir -aun dentro del estilo global dependiente de campo- encontrar m&aacute;s figuras y por lo tanto aumentar el puntaje en el Test de Figuras Enmascaradas de Witkin sin cambiar de estilo. Hablar de &quot;estilo&quot; es trasladar el discurso a un nivel muy grueso, pues el vocablo &quot;estilo&quot; insin&uacute;a una organizaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica relativamente estable, y en este estudio se vio que s&iacute; cambi&oacute; r&aacute;pidamente, aun en algunos sujetos que no tuvieron tratamiento.</p>      <p>Este efecto positivo del tratamiento hacia la independencia de campo podr&iacute;a estar facilitando las demandas en los espacios del aula de clase, materializ&aacute;ndose en la responsabilidad para con las tareas escolares y mejorando los desempe&ntilde;os acad&eacute;micos; sin embargo, los padres y profesores calificaban los desempe&ntilde;os como una respuesta c&iacute;clica, la cual permanec&iacute;a por per&iacute;odos m&aacute;s o menos amplios, para luego regresar a per&iacute;odos de fracasos escolares; pero tambi&eacute;n debe reconocerse que la tendencia encontrada en las entrevistas practicadas a padres de familia y profesores indicaba una mejor integraci&oacute;n del ni&ntilde;o al ambiente de la clase, con una actitud reflexiva y con una mayor permanencia temporal en las tareas.</p>      <p>Estos aspectos tambi&eacute;n fueron observados por los terapeutas durante la aplicaci&oacute;n del tratamiento.Sin embargo, el ni&ntilde;o no lograba inhibir las conductas impulsivas en algunas circunstancias con su grupo de iguales. Todo parece indicar una movilidad entre una impulsividad cognitiva y una impulsividad social, con incrementos y decrementos en su frecuencia de presentaci&oacute;n, que podr&iacute;an estar asociados a posibles circunstancias del ambiente escolar, familiar y social del ni&ntilde;o, aspectos que aparecieron en los reportes de las entrevistas. Igualmente, algunos padres refer&iacute;an que su hijo o hija eran altamente sensibles a las dificultades de la pareja o a las relaciones con el profesor; generalmente estas circunstancias coincid&iacute;an con los altibajos acad&eacute;micos y los comportamientos impulsivos. Esta relaci&oacute;n entre los aspectos cognitivos individuales del TDAH y los aspectos sociales no fue objeto de estudio en esta investigaci&oacute;n, pero los resultados de las entrevistas muestran que los estudios sobre el TDAH podr&iacute;an dar mucha m&aacute;s informaci&oacute;n relevante si combinan los aspectos neurol&oacute;gicos y psicosociales.</p>      <p>En este estudio, la propuesta de tratamiento por el m&eacute;todo <i>Progresint</i> exig&iacute;a a los terapeutas insistirles a los ni&ntilde;os para que lograran terminar con &eacute;xito cada uno de los ejercicios. Al exigir de manera consistente la permanencia en la tarea, progresivamente se observaba en los ni&ntilde;os un incremento de la atenci&oacute;n con esfuerzo, llev&aacute;ndolos a ser capaces por s&iacute; mismos de iniciar la actividad, trasladando su atenci&oacute;n a la tarea de manera independiente. A medida que los ni&ntilde;os avanzaban en el n&uacute;mero de ejercicios terminados satisfactoriamente, el traslado de la atenci&oacute;n dejaba de requerir esfuerzos especiales y empezaba a adquirir el car&aacute;cter de facilidad y espontaneidad; los llevaba a permanecer en la tarea por per&iacute;odos de tiempo m&aacute;s amplios; se les ve&iacute;a atentos, concentrados y, no quer&iacute;an por ning&uacute;n motivo perderse la oportunidad de seguir resolviendo con &eacute;xito los ejercicios. Esta situaci&oacute;n hac&iacute;a que los ni&ntilde;os se impusieran nuevos retos. La actividad misma los automotivaba (atenci&oacute;n sin esfuerzo), convirti&eacute;ndose en una activaci&oacute;n autoalimentada. En un an&aacute;lisis m&aacute;s fino de las diversas formas de la atenci&oacute;n y sus conexiones, esta observaci&oacute;n de los terapeutas puede interpretarse como un caso de &quot;estado de flujo&quot;, en la terminolog&iacute;a de Csikszentmihaly (1997).</p>      <p>Este efecto cualitativo observado en el presente estudio es notable no s&oacute;lo desde el punto de vista pr&aacute;ctico, en cuanto a la eficacia del tratamiento, sino tambi&eacute;n desde el te&oacute;rico, en cuanto a la diferenciaci&oacute;n entre la atenci&oacute;n con esfuerzo y la activaci&oacute;n del estado de flujo. Esta distinci&oacute;n permite explicar por qu&eacute; algunos padres de familia rechazan el diagn&oacute;stico de inatenci&oacute;n para sus hijos cuando pueden aducir en contrario que estos permanecen varias horas concentrados en juegos de computador u otros videojuegos. En la observaci&oacute;n cualitativa del proceso de administraci&oacute;n del tratamiento se pudo confirmar repetidamente el paso del esfuerzo atencional para persistir en un ejercicio dirigido por un adulto a la automotivaci&oacute;n para permanecer en la resoluci&oacute;n de otro ejercicio con una concentraci&oacute;n tal, que m&aacute;s bien era dif&iacute;cil lograr que el ni&ntilde;o interrumpiera el trabajo con la cartilla respectiva cuando se terminaba el tiempo asignado al tratamiento. A pesar de las semejanzas en las conductas observables, en futuras modelaciones neuropsicol&oacute;gicas m&aacute;s finas habr&iacute;a que distinguir claramente el estado de atenci&oacute;n concentrada con esfuerzo del estado de activaci&oacute;n en flujo, al cual no habr&iacute;a que seguir llamando &quot;atenci&oacute;n&quot; si se confirma que los centros y conexiones neuronales, as&iacute; como los neurotransmisores involucrados, resultan ser diferentes.</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>Amador, J. A. & Forns, M. (1994). Dependenciaindependencia de campo y eficacia en tareas cognitivas. <i>Anuario de Psicolog&iacute;a, 1</i>(60), 35-48.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-0534200900030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>American Psychiatric Association. (1994). <i>Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders</i>. 4a. ed.). Washington D. C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0120-0534200900030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>American Psychological Association. (2001). <i>Publication Manual of the American Psychological Association</i> (5a. ed.). Washington, D. C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-0534200900030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a. (2002). <i>Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales (DSMIV- TR)</i>, Bogot&aacute;: Masson.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0120-0534200900030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Barkley, R. A. (2006). <i>Attention-deficit hyperactivity disorder:A handbook for diagnosis and treatment</i> (3rd ed.). New York: Guilford Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-0534200900030000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Csikszentmihaly, M. (1997). <i>Finding flow</i>. New York: Basic Books.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0120-0534200900030000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cruz, S., Torres, M. & Maganto, C. (2003). Importancia del estilo cognitivo y el temperamento en el &aacute;mbito escolar. <i>Acci&oacute;n Psicol&oacute;gica</i>, 2(1), 29-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-0534200900030000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&oacute;pez, J. A., Serrano, I., Delgado, J., Montes, J. M., S&aacute;nchez, M. I. & Ruiz, F. (2003). Trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad: desarrollo de estilos cognitivos reflexivo-impulsivo, flexibler&iacute;gido y dependiente-independiente de campo. <i>Revista de Psiquiatr&iacute;a Infanto-juvenil, 20</i>(4), 166-175.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0120-0534200900030000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Montiel-Nava, C., Pe&ntilde;a, J. A., & Montiel-Barbero, I. (2003). Datos epidemiol&oacute;gicos del trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n-hiperactividad en una muestra de ni&ntilde;os marabinos. <i>Revista de Neurolog&iacute;a, 37</i>(9), 8-15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-0534200900030000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nigg. J. T. (2001). Is ADHD a desinhibitory disorder? <i>Psychological Bulletin</i>, 127, 571-598.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0120-0534200900030000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Orjales, I. & Polaino-Lorente, A. (1992). Estilos cognitivos e hiperactividad infantil: los constructos dependencia e independencia de campo perceptivo e impulsividad, reflexividad. Madrid: <i>Bord&oacute;n-Revista de Orientaci&oacute;n Pedag&oacute;gica, 44</i>(4), 421-430.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-0534200900030000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Orjales, I. (2000). <i>D&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad. Manual para padres y educadores</i>. Madrid: CEPE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0120-0534200900030000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Orjales Villar, I. &   Polaino-Lorente, A. (2006). Programas de intervenci&oacute;n cognitivo-conductual para ni&ntilde;os con   d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad. (6&ordf; ed.). Madrid: CEPE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-0534200900030000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pineda, D. A., Lopera, F., Henao, G. C., Palacio, J. D. & Castellanos, F. X. (2001). Confirmaci&oacute;n de la alta prevalencia del trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n en una comunidad colombiana. <i>Revista de Neurolog&iacute;a, 32</i>, 217-222.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0120-0534200900030000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Shelton, T. L., & Barkley, R. A. (1995). Assessment and treatment of ADHD in children. In M. C. Roberts (Ed.), <i>Handbook of pediatric psychology</i> (2nd edition). New York: Guilford Press. Reprinted in J. A.Incorvaia, B. S. Mark-Goldstein, & D. Tessmer (Eds.), <i>Understanding, diagnosis, and treating AD/HD in children and adolescents: An integrative approach</i> (pp. 27-68). North Vale, NJ: Jason Aronson.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-0534200900030000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Smith, B., Barkley, R. & Shapiro, C. (2006). Attention-deficit/ hyperactivity disorder. En E. J. Mash & R. A. Barkley (Eds.), <i>Treatment of childhood disorders</i>. New York: Guilford Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-0534200900030000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wechsler D. A. (1993). <i>Escala de inteligencia para ni&ntilde;os- Revisada (WISC-R)</i>. 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