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<journal-title><![CDATA[Revista Latinoamericana de Psicología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Giné, C., Durán, D., Font, J. y Miquel, E. (Eds.)(2009). La educación inclusiva. De la exclusión a la plena participación de todo el alumnado. Barcelona: Horsori Editorial, pp. 182.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>LIBROS</b></font></p>     <font face="verdana" size="4"><b>Gin&eacute;, C., Dur&aacute;n, D., Font, J. y Miquel, E. (Eds.)(2009). <i>La educaci&oacute;n inclusiva. De la exclusi&oacute;n a la plena participaci&oacute;n de todo el alumnado</i>. Barcelona: Horsori Editorial, pp. 182.</b></p></font>  <font face="verdana" size="2">     <p>Hablar de la educaci&oacute;n inclusiva, se ha convertido en uno de los mayores retos para el sistema educativo en general. Un gran n&uacute;mero de investigaciones y de experiencias pr&aacute;cticas ha alimentado este ejercicio de reflexi&oacute;n en torno a c&oacute;mo estructurar ambientes de aprendizaje que brinden oportunidades de aprendizaje para todos los estudiantes, y en especial para los que son objeto de este libro, aquellos con mayor riesgo de exclusi&oacute;n. Cada uno de los cap&iacute;tulos presentados, se entrelazan formando un tejido que aborda lo t&eacute;orico y lo pr&aacute;ctico. La interrelaci&oacute;n entre ambos, da luces sobre qu&eacute; aspectos son relevantes de considerar para que la inclusi&oacute;n educativa sea una pr&aacute;ctica cada vez m&aacute;s efectiva, como veremos a continuaci&oacute;n.</p>     <p>En el primer cap&iacute;tulo, Gin&eacute;, pone en evidencia la imperiosa necesidad de aclarar la confusi&oacute;n que rodea el concepto de inclusi&oacute;n o escuela inclusiva. Para ello presenta seis posibles visiones, sustentadas en la investigaci&oacute;n internacional, que coinciden de una u otra manera en el ejercicio de representar el concepto de inclusi&oacute;n. Explicita, adem&aacute;s, la posici&oacute;n de organismos internacionales como las Naciones Unidas (UNESCO), la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE) y la Agencia Europea para el Desarrollo de la Educaci&oacute;n Especial (AEDEE), frente al tema y los aportes realizados desde cada uno de ellos. Finalmente, la autora delinea, de manera general, y con la idea de compartir la perspectiva que atraviesa el libro, una conceptualizaci&oacute;n de inclusi&oacute;n en la que muestra la necesidad de hacer frente a cualquier tipo de exclusi&oacute;n de ni&ntilde;os(as) y j&oacute;venes del sistema escolar, la relevancia en la participaci&oacute;n de todos los actores educativos (profesores, padres, estudiantes), el alcance de resultados valorados y el car&aacute;cter din&aacute;mico del concepto.</p>     <p>En el cap&iacute;tulo 2 el autor, Eche&iacute;ta, usa la analog&iacute;a del poliedro para caracterizar el concepto de inclusi&oacute;n. Con &eacute;sta, pone de manifiesto la complejidad que trae la tarea de definirlo, y muestra la riqueza de significados que intentan caracterizarlo. Definir inclusi&oacute;n de forma lineal y estandarizada limita o bien desdibuja, como lo llama el autor, las acciones concretas y pr&aacute;cticas tendientes a fortalecerla. Esta mirada abre una ventana para contextualizarla en funci&oacute;n de las condiciones particulares dadas en cada comunidad educativa (con especial atenci&oacute;n, a todos los estudiantes que la conforman). La b&uacute;squeda incesante por tratar de esclarecer qu&eacute; es y el poco tiempo invertido en la construcci&oacute;n conjunta desde diferentes niveles al interior de la escuela (cultura escolar-proyecto educativo, grupos de trabajo y de coordinaci&oacute;n al interior del aula), en relaci&oacute;n al c&oacute;mo caracterizarla, son algunos aspectos que hace que se vaya en retroceso en su implementaci&oacute;n. Finalmente el autor, se apoya en datos parciales como una herramienta para denunciar la tendencia a la exclusi&oacute;n en sus variadas formas y, adem&aacute;s, como objetos de reflexi&oacute;n en el ejercicio de comprensi&oacute;n de la inclusi&oacute;n educativa.</p>     <p>En el cap&iacute;tulo 3, Onrubia nos brinda un ingrediente m&aacute;s en este ejercicio de conceptualizaci&oacute;n, a saber: una mirada psicoeducativa a la educaci&oacute;n inclusiva. El autor, abre su l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n indicando que responder a las individualidades de los estudiantes no es descabellado, si pensamos su fundamento desde una concepci&oacute;n sociocultural del desarrollo psicol&oacute;gico en la que se da relevancia tanto a las condiciones personales (lo &ldquo;que trae&rdquo; el estudiante) como a las interacciones con su contexto. Atender las particularidades de los estudiantes, supone un conjunto de estrategias de ense&ntilde;anza que se ajustan cada vez que sea necesario, considerando las particularidades de los estudiantes, las tem&aacute;ticas abordadas, etc. Dicho ajuste, expone el autor, debe tender a plantear desaf&iacute;os cada vez m&aacute;s abordables por los estudiantes que aumenten su nivel y no lo disminuyan o alineen. Para que esta ense&ntilde;anza adaptativa se d&eacute;, el autor afirma que deben conversar dos procesos: macroadaptaci&oacute;n y microadaptaci&oacute;n, poniendo as&iacute; de relieve lo expuesto por Eche&iacute;ta en el cap&iacute;tulo 2 sobre la necesaria interrelaci&oacute;n en los niveles del sistema educativo y la visualizaci&oacute;n de la inclusi&oacute;n dependiente del contexto particular de cada escuela. Consciente de este &uacute;ltimo aspecto, el autor muestra aportes desde la investigaci&oacute;n educativa y psicoeducativa en relaci&oacute;n con algunas pr&aacute;cticas que se son m&aacute;s inclusivas a nivel del centro y del aula.</p>     <p>Agell, Sala y Torrent, en el cap&iacute;tulo 4 exponen, a trav&eacute;s de un caso pr&aacute;ctico, el proceso llevado a cabo por una escuela que aplic&oacute; su proyecto de escuela inclusiva, la detecci&oacute;n desde su experiencia de los aspectos clave para avanzar en este proceso y el an&aacute;lisis de las dificultades relevantes, as&iacute; como las propuestas de trabajo implementadas para superarlas. Los autores se&ntilde;alan, reafirmando lo expuesto en cap&iacute;tulos anteriores, la necesidad de que este proceso de inclusi&oacute;n se contextualice con las caracter&iacute;sticas del centro, de los estudiantes y de las experiencias que suceden al interior del aula. Resalta la reflexi&oacute;n que desde el centro realizan los actores pedag&oacute;gicos, en relaci&oacute;n a su mayor aprendizaje, para explicar por qu&eacute; est&aacute;n trabajando de una forma &oacute;ptima que elimina la segregaci&oacute;n escolar.</p>     <p>En el cap&iacute;tulo 5, Huguet muestra el trabajo colaborativo entre profesores como una pr&aacute;ctica educativa sustantiva al interior del aula. Trabajar con profesionales, docentes o de otras especialidades, permite flexibilizar roles y establecer redes en pro de mejores pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas. La autora afirma que lo anterior solo puede darse si se incluyen mejoras al interior del centro a nivel relacional, de acciones tendientes a la colaboraci&oacute;n y confianza y, por supuesto, organizacionales. Mejoras que deben ser consideradas por los centros educativos que pretendan ser cada vez m&aacute;s inclusivas. Crear ambientes de colaboraci&oacute;n, por ejemplo entre dos profesores al interior de la aula, favorece los procesos de planificaci&oacute;n, implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica en conjunto. Esta pr&aacute;ctica s&oacute;lo es efectiva si entre ellos se establece una verdadera comunicaci&oacute;n que les permita enriquecer su trabajo desde las retroalimentaciones mutuamente otorgadas.</p>     <p>Construir un aula cooperativa, favoreciendo que entre alumnos se establezcan redes en las que se movilice su capacidad mediadora, y adem&aacute;s vaya en beneficio de aulas inclusivas, es el tema que Dur&aacute;n aborda en el cap&iacute;tulo 6. El autor, luego de evidenciar la conveniencia y efectividad de implementar este tipo de estrategia al interior de las aulas, indica la importancia de establecer condiciones que favorezcan la emergencia de interacciones basadas en valores cooperativos. Visualizar el aula como un espacio comunitario, de comunicaciones que permiten acuerdos, negociaciones, mediaciones, as&iacute; como el despliegue de ayudas mutuas, potencia experiencias de aprendizajes enriquecedores entre los estudiantes.</p>     <p>En el cap&iacute;tulo 7, Font presenta una propuesta de inclusi&oacute;n a partir de la colaboraci&oacute;n de los centros de educaci&oacute;n especial, y nos invita a reflexionar sobre su rol, su proyecto educativo y legislativo, y sobre c&oacute;mo pueden participar en el proceso de inclusi&oacute;n educativa. El an&aacute;lisis presentado en este cap&iacute;tulo, es un punto de referencia para Latinoam&eacute;rica en donde contamos con centros de educaci&oacute;n especial con estructura y perfiles similares.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los cap&iacute;tulos 8 y 9, los autores muestran el uso del index for inclusion en los centros de Catalu&ntilde;a e Inglaterra. En el cap&iacute;tulo 8, Miquel presenta este material como una herramienta que no solo da un marco te&oacute;rico que sustenta el proceso de inclusi&oacute;n, sino que proporciona elementos que permiten evaluar la realidad, recoger evidencias del centro y marcar un camino de acci&oacute;n de mejora hacia un centro cada vez m&aacute;s inclusivo. En el cap&iacute;tulo 9, Booth expone c&oacute;mo fue desarrollado el index en Inglaterra basado en algunas experiencias de centros que lo llevaron a la pr&aacute;ctica. El autor explica que aquellos centros educativos y autoridades educativas locales comprometidas con el proceso de forma sistem&aacute;tica, han obtenido mayor provecho a la hora de potenciar ambientes inclusivos, aunque algunos de ellos conservan ciertos elementos caracter&iacute;sticos de una mirada m&aacute;s tradicional. Booth muestra c&oacute;mo la implementaci&oacute;n del index, contin&uacute;a abriendo caminos de indagaci&oacute;n y de nuevas rutas por explorar.</p>     <p>Finalmente, en el cap&iacute;tulo 10, Ainscow y Miles nos invitan a reflexionar en torno a qu&eacute; hacer para responder a las particularidades de nuestros estudiantes. En &eacute;ste, los autores ponen sobre la mesa la importancia de que los centros educativos que est&eacute;n en la tarea de ser inclusivos, examinen su propia definici&oacute;n a la luz de considerar la inclusi&oacute;n como un procesoque busca la identificaci&oacute;n y la eliminaci&oacute;n de barreras, as&iacute; como la participaci&oacute;n y el &eacute;xito de todos los estudiantes y, particularmente, focaliz&aacute;ndose en estudiantes en riesgo de exclusi&oacute;n, marginaci&oacute;n o de tener bajo rendimiento. Asimismo, brindan un marco de referencia en t&eacute;rminos de c&oacute;mo abordar este proceso para encaminarnos en lo que es un centro que vaya en una direcci&oacute;n cada vez m&aacute;s inclusiva.</p>     <p>Cada uno de estos cap&iacute;tulos nos permite, como lectores &ndash;ya sea profesor, directivo, padre, legisladores o cualquier profesional interesado en la inclusi&oacute;n educativa&ndash; trazar un mapa o &ldquo;carta de navegaci&oacute;n&rdquo; de la inclusi&oacute;n educativa con su correspondiente simbolog&iacute;a de mediciones (trabajo colaborativo entre profesores, el aprendizaje entre alumnos, la colaboraci&oacute;n desde los centros de educaci&oacute;n especial, el uso del index for inclusion). Esta carta, les permitir&aacute; navegar al interior de cada centro o establecimiento educativo en su b&uacute;squeda de una mayor inclusi&oacute;n, del por qu&eacute; es relevante hablar de escuela inclusiva y, en consecuencia, trabajar en beneficio de ella.</p>     <p><b>E. Piedad Cabrera Murcia</b>     <br><i>Centro de Estudios y Desarrollo de Talentos Pontificia Universidad Cat&oacute;lica de Chile</i>     <br><i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:piedad.cabrera@gmail.com"/a>piedad.cabrera@gmail.com</a>.</i></p>  <hr>      <p align="center">* * * </center></p>     <font  face="verdana" size="4"><b>Mart&iacute;nez, E. (2009). <i>El di&aacute;logo socr&aacute;tico en la terapia centrada en el sentido</i>. Bogot&aacute;: Ediciones Colectivo Aqu&iacute; y Ahora, pp. 139.</b></p></font>  <font face="verdana" size="2">       <p>El libro del doctor Efr&eacute;n Mart&iacute;nez, pretende no s&oacute;lo aportar a la conceptualizaci&oacute;n y pr&aacute;ctica del <i>Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i> en la psicoterapia centrada en el sentido y la logoterapia, sino orientar acerca del uso de esta estrategia en las psicoterapias cognitivas, existenciales, psicodin&aacute;micas y sist&eacute;micas, sin caer en el eclecticismo t&eacute;cnico. Parte de la aclaraci&oacute;n de aspectos puntuales de la logoterapia de Viktor Frankl, como las caracter&iacute;sticas de la denominada <i>dimensi&oacute;n espiritual</i> y las capacidades de auto-distanciamiento, autoconocimiento, auto-aceptaci&oacute;n, autorregulaci&oacute;n y auto-trascendencia; adem&aacute;s de la forma en que el <i>Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i> permite su movilizaci&oacute;n, apreciaci&oacute;n y operacionalizaci&oacute;n para el psic&oacute;logo cl&iacute;nico, y las pr&aacute;cticas preventivas y educativas.</p>     <p>Este libro ofrece, adicionalmente, claridad en la socializaci&oacute;n y comprensi&oacute;n, no s&oacute;lo para los logoterapeutas, sino para el psic&oacute;logo cl&iacute;nico en general, de la t&eacute;cnica y teor&iacute;a logoterap&eacute;utica y existencial para la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Esto se suma a la poca disponibilidad de textos t&eacute;cnicos que ilustren la estructura, prop&oacute;sitos, tipos de preguntas, estrategias, aplicaciones y posibles contraindicaciones del <i>Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i>, y en especial la estrategia de la iron&iacute;a y las preguntas ingenuas.</p>     <p>El texto se hace imprescindible no s&oacute;lo para el psic&oacute;logo de orientaci&oacute;n humanista-existencial, sino para los psic&oacute;logos que, dentro de su pr&aacute;ctica, aplican las bondades de la t&eacute;cnica socr&aacute;tica. Esto sugiere un gran aporte a la pr&aacute;ctica psicol&oacute;gica, cl&iacute;nica, educativa, organizacional y social, as&iacute; como para otras disciplinas cuyo fin sea la toma de decisiones, la soluci&oacute;n de problemas, la asesor&iacute;a frente a temas humanos, o para potenciar el desarrollo de las personas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su autor, Efr&eacute;n Mart&iacute;nez Ortiz, es psic&oacute;logo de la Universidad Antonio Nari&ntilde;o, Especialista en Adicciones de la Fundaci&oacute;n Universitaria Luis Amig&oacute; y doctor en psicolog&iacute;a con &eacute;nfasis cognitivo-existencial de la Universidad de Flores (Buenos Aires, Argentina), es Director de la Fundaci&oacute;n Colectivo Aqu&iacute; y Ahora, y consultor internacional en adicciones.</p>     <p>Para la Introducci&oacute;n, el doctor Bernardo Bulla Pinto, Ph. D. en Filosof&iacute;a (Universidad de Navarra, Espa&ntilde;a; Universidad Javeriana), orientador familiar, astr&oacute;nomo, matem&aacute;tico e Ingeniero industrial, retoma los prop&oacute;sitos y bondades sugeridas por el <i>Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i> en sus inicios. Y lo hace a partir de la visi&oacute;n filos&oacute;fica de S&oacute;crates captada por Plat&oacute;n: educar, orientar y cuestionar desde una perspectiva dial&oacute;gica. Esta t&eacute;cnica, que reconoce la ignorancia frente al conocimiento absoluto, aporta a la psicoterapia y a los problemas humanos, particularmente los relacionados con la existencia y el descubrimiento del sentido de vida. El libro est&aacute; dividido en 11 cap&iacute;tulos, distribuidos as&iacute;:</p>     <p><i>&iquest;Qu&eacute; es el Di&aacute;logo Socr&aacute;tico?</i> En este cap&iacute;tulo se expone la conceptualizaci&oacute;n del Di&aacute;logo Socr&aacute;tico, sus prop&oacute;sitos frente al consultante y al terapeuta, y siguiendo a S&oacute;crates, la forma en que se busca dar a luz el conocimiento. O en t&eacute;rminos m&aacute;s precisos: que el paciente y el terapeuta, a trav&eacute;s del encuentro, del di&aacute;logo, y particularmente de la iron&iacute;a y la may&eacute;utica, inician un recorrido en el que se busca la definici&oacute;n precisa de las cosas o de los eventos. Asimismo, se busca explicar y comprender las creencias, o en t&eacute;rminos del autor, &ldquo;se busca disipar el saber enga&ntilde;oso, las falsas creencias y los preconceptos dogm&aacute;ticos&rdquo; (p. 26).</p>     <p>El <i>Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i> en logoterapia. Se exponen las finalidades del <i>Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i> (D. S.) y su aporte a la psicoterapia existencial, centrada en el sentido, la logoterapia y otras posturas, como la cognitiva y la psicodin&aacute;mica. Adicionalmente, delimita los sustentos antropol&oacute;gicos y epistemol&oacute;gicos de la t&eacute;cnica, adem&aacute;s del impacto que esta sugiere en las dimensiones psicol&oacute;gicas al evaluar creencias enfermizas o distorsionadas. Trata la elaboraci&oacute;n de aspectos irracionales, la construcci&oacute;n de relaciones entre eventos, y busca &ldquo;proporcionar <i>insight,</i> mejorar la toma de decisiones, mejorar la soluci&oacute;n de problemas, promover un pensamiento m&aacute;s activo y facilitar el empirismo colaborativo&rdquo; (p. 32). En la dimensi&oacute;n espiritual y metacognitiva, despliega recursos basados en el auto-distanciamiento, la auto-trascendencia, el auto-conocimiento, la auto-aceptaci&oacute;n y la autorregulaci&oacute;n.</p>     <p><i>Uso del Di&aacute;logo Socr&aacute;tico en logoterapia</i>. El D. S. y la logoterapia pretenden no s&oacute;lo trabajar en las capacidades de auto-distanciamiento y auto-trascendencia, sino acompa&ntilde;ar el proceso de descubrimiento del sentido de la vida. Se sugiere que a partir del D. S., las personas puedan descentrarse de los s&iacute;ntomas, principalmente psicof&iacute;sicos, y focalizarse en los aspectos positivos de la vida, en la ampliaci&oacute;n de la visi&oacute;n de vida, el empoderamiento de la persona frente a su vida, la expresi&oacute;n de recursos personales, tomar decisiones responsables y definir la esencia de sus problem&aacute;ticas. Para el terapeuta, es una herramienta de formulaci&oacute;n diagn&oacute;stica de caso. Adicional al aporte del D. S. en la logoterapia, se sugieren: pautas generales, estructuras de las sesiones del D. S., procedimientos generales de la pr&aacute;ctica, tipos de preguntas e intencionalidad de las mismas.</p>     <p><i>Encuentro y Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i>. Adicional a los aspectos t&eacute;cnico-procedimentales del D. S., se aclaran condiciones indispensables de la pr&aacute;ctica terap&eacute;utica como: el encuentro personal, la disposici&oacute;n afectivo-actitudinal, y la finalidad de estas condiciones para la ampliaci&oacute;n del campo fenomenol&oacute;gico del consultante y del terapeuta.</p>     <p><i>Estilos de conversaci&oacute;n socr&aacute;tica</i>. Con casos como ejemplo, se abordan las aplicaciones adicionales en psicolog&iacute;a cl&iacute;nica, los tipos de preguntas y prop&oacute;sitos a obtener con el consultante como: distanciamiento del s&iacute;ntoma, ampliaci&oacute;n de posibilidades, redimensi&oacute;n de los s&iacute;ntomas, definici&oacute;n de la esencia de la problem&aacute;tica motivo de consulta, descubrimiento de huellas de sentido, disminuci&oacute;n de restricciones psicof&iacute;sicas, cambio de la pasividad y actividad incorrecta frente al s&iacute;ntoma, autoconocimiento, auto-aceptaci&oacute;n, autorregulaci&oacute;n, y preguntas que buscan definir el problema.</p>     <p><i>Las preguntas ingenuas e ir&oacute;nicas</i>. Frente a los dos momentos del D. S., el autor habla de la iron&iacute;a como un campo fecundo, en el cual se busca poner en duda el conocimiento del consultante frente al problema para preparar el alumbramiento o may&eacute;utica en el encuentro socr&aacute;tico.</p>     <p><i>Recursos no&eacute;ticos y Di&aacute;logo Socr&aacute;tico</i>. Con el fin de aclarar, definir y operacionalizar la dimensi&oacute;n espiritual y sus recursos, para el terapeuta humanista-existencial y para los psicoterapeutas de diferente orientaci&oacute;n, expone el concepto de los recursos espirituales de autoconocimiento, auto-aceptaci&oacute;n, autorregulaci&oacute;n, auto-distanciamiento y auto-trascendencia, y las preguntas que propenden por su despliegue.</p>     <p><i>El Di&aacute;logo Socr&aacute;tico como eje del entrenamiento en la percepci&oacute;n de sentido y toma de decisiones</i>. &iquest;C&oacute;mo determinar si el D. S. cumpli&oacute; con los prop&oacute;sitos de dar a luz el conocimiento, desarrollo y promoci&oacute;n del auto-distanciamiento y auto-trascendencia en el paciente? En este cap&iacute;tulo se exponen las v&iacute;as o principios que orientan al terapeuta hacia la verificaci&oacute;n de si efectivamente la pr&aacute;ctica promovi&oacute; el bienestar del paciente. De esta manera, retoma las tem&aacute;ticas del entrenamiento en la percepci&oacute;n del sentido, por parte del paciente y, obviamente, del terapeuta, y c&oacute;mo la pr&aacute;ctica apropiada interioriza no s&oacute;lo la b&uacute;squeda de sentido, sino su posterior descubrimiento a nivel cognitivo, meta-cognitivo y actitudinal, y las acciones que le acercan a su bienestar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>El m&eacute;todo socr&aacute;tico en la praxis grupal</i>. A partir de los procedimientos y gu&iacute;as de la pr&aacute;ctica socr&aacute;tica, el autor incluye esta din&aacute;mica en la pr&aacute;ctica de la psicoterapia grupal, y busca que el facilitador parta de los principios fundamentales, pasos, estrategias y preguntas como elementos esenciales para el &eacute;xito de su intervenci&oacute;n, no s&oacute;lo en el campo de las adicciones, sino de la psicolog&iacute;a cl&iacute;nica en general, apoy&aacute;ndose en las bondades de las estructuras colaborativas y propositivas, centradas en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica y en el significado.</p>     <p><i>Experiencias y contraindicaciones</i>. Si bien aqu&iacute; se presenta una herramienta esencial para la pr&aacute;ctica cl&iacute;nico-educativa, el autor destaca posibles dificultades a considerar en la utilizaci&oacute;n de la iron&iacute;a y la ingenuidad. Aclara que, en teor&iacute;a, no se recomienda su utilizaci&oacute;n en pacientes con depresi&oacute;n mayor o con tendencias suicidas. Sin embargo, a partir de su experiencia, afirma que dependiendo de su uso y en la condiciones terap&eacute;uticas apropiadas, no se presentar&iacute;an dificultades en su pr&aacute;ctica.</p>     <p>Para terminar, si bien este libro es un trabajo excelente en cuanto a claridad conceptual, a aplicabilidad no s&oacute;lo a la psicoterapia, sino a los contextos humanos y cotidianos, se podr&iacute;a: (a) Profundizar y aclarar la dimensi&oacute;n espiritual sugerida por Frankl, y difundir m&aacute;s el texto; (b) Reconocer y abordar los aportes de la terapia centrada en el cliente de Carl Rogers como: encuentro, la atm&oacute;sfera del encuentro y las actitudes b&aacute;sicas del terapeuta; (c) Definir y aclarar las diferencias e implicaciones te&oacute;ricas del sentido y significado; y, con el &aacute;nimo de aportar a esta excelente obra, aumentar la casu&iacute;stica que ilustre el proceso y din&aacute;mica de las sesiones socr&aacute;ticas.</p>     <p>Se recomienda la lectura del presente libro, no s&oacute;lo por el trabajo que represent&oacute; su preparaci&oacute;n, sino por la novedad, pertinencia y relevancia para la psicolog&iacute;a y su aplicaci&oacute;n en contextos humanos.</p>     <p><b>Ricardo A. Jaramillo-Moreno</b>     <br><i>Universidad Manuela Beltr&aacute;n (Bogot&aacute;, Colombia)</i>    <br> <i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ricardojaramillom@gmail.com"/a>ricardojaramillom@gmail.com</a>.</i></p> </font> <hr>      <p align="center">* * * </center></p>     <font  face="verdana" size="4"><b>Williams, B. &amp; Chong, H. G. (2009). <i>Victims and victimization: A reader</i>. Maidenhead, UK: Open University Press, pp. 392.</b></p></font>  <font face="verdana" size="2">       <p>Esta obra, de la colecci&oacute;n <i>Readings in criminology and criminal justice</i>, muestra una cobertura amplia de un tema de inter&eacute;s creciente para la psicolog&iacute;a aplicada, particularmente para la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica, como es el de la victimolog&iacute;a.</p>     <p>Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el estudio de la victimolog&iacute;a ha sido de especial inter&eacute;s para acad&eacute;micos, investigadores, oficinas de gobierno y entidades no gubernamentales. La victimolog&iacute;a, desde sus primeros aportes como campo independiente de la criminolog&iacute;a &ndash;llevados a cabo por Benjamin Mendelsohn y Hans Von Henting&ndash;, muestra la necesidad de estudiar a la v&iacute;ctima como el complemento de la din&aacute;mica criminal. Esta obra da una cobertura amplia, con un gran listado de lecturas cl&aacute;sicas y contempor&aacute;neas, del estudio de la v&iacute;ctima y de su ciencia: la victimolog&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La edici&oacute;n de este libro estuvo a cargo de los acad&eacute;micos: Brian Williams, Hannah Goodman Chong, Joanna Shapland, Basia Spalek y Sandra Walklate. Contiene una recopilaci&oacute;n de art&iacute;culos que fueron publicados en otros medios, y se centran en el estudio de la v&iacute;ctima y en el desarrollo de la victimolog&iacute;a como ciencia.</p>     <p>El libro se encuentra dividido en seis partes. La parte 1, titulada <i>El desarrollo de la disciplina</i>, bajo la introducci&oacute;n de Brian Williams, incluye dos cap&iacute;tulos: &ldquo;1.1. El criminal y sus v&iacute;ctimas: estudios en la socio-biolog&iacute;a del crimen&rdquo;, escrito por Hans von Henting, y &ldquo;1.2. Hacia la teor&iacute;a de victimizaci&oacute;n criminal personal&rdquo;, escrito por M. Hindelang. En esta primera parte, se hace una mirada anal&iacute;tica al tema de la v&iacute;ctima, pasando por los conceptos planteados por von Hentig con relaci&oacute;n a las clases generales de v&iacute;ctimas y a los tipos psicol&oacute;gicos de v&iacute;ctimas. Enseguida se desarrolla una explicaci&oacute;n del modelo de victimizaci&oacute;n personal, y hace &eacute;nfasis en el concepto de estilo de vida. Esta explicaci&oacute;n viene acompa&ntilde;ada con el abordaje de las caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas inmersas en la teor&iacute;a de la victimizaci&oacute;n criminal personal, como la edad, el sexo, el estado marital, ingresos econ&oacute;micos familiares y raza. Por otra parte, en el cap&iacute;tulo 2, el autor presenta un listado de 8 proposiciones que relacionan victimizaci&oacute;n y estilo de vida.</p>     <p>La parte 2, titulada <i>V&iacute;ctimas vulnerables y respuesta cr&iacute;tica</i>, bajo la introducci&oacute;n de Hannah Goodman Chong, contiene los siguientes cap&iacute;tulos: &ldquo;2.1. Ni&ntilde;os v&iacute;ctimas&rdquo;, escrito por G. Boswell; &ldquo;2.2. Racismo violento: la victimizaci&oacute;n, contextos policiales y sociales&rdquo;, escrito por Bowling, B. (1998); &ldquo;2.3. Reconocer y responder a las v&iacute;ctimas de racismo rural&rdquo;, escrito por Chakraborti, N. y Garland, J. (2006); &ldquo;2.4. &iquest;Mundos aparte? Mujeres, violaci&oacute;n y procesos de reportes de polic&iacute;a&rdquo;, escrito por Jordan, J. (2001); &ldquo;2.5. &iquest;V&iacute;ctimas vulnerables? Una conciencia actual de la victimizaci&oacute;n de las personas con dificultades de aprendizaje&rdquo;, escrito por Williams, C. (1993). En esta parte, se hace un abordaje especial a las v&iacute;ctimas vulnerables, y c&oacute;mo ha sido su contacto con el sistema de justicia criminal. Por ejemplo, con relaci&oacute;n al cap&iacute;tulo de ni&ntilde;os v&iacute;ctimas, el autor resalta las siguientes categor&iacute;as de cr&iacute;menes en contra de la poblaci&oacute;n infantil: homicidio, abuso y secuestro de ni&ntilde;os, junto con sus caracter&iacute;sticas socio-demogr&aacute;ficas (g&eacute;nero, raza, religi&oacute;n, discapacidad), y culmina con lo relacionado entre el ni&ntilde;o y los procesos que se desarrollan con el sistema judicial y la sociedad en s&iacute; misma. De igual forma, se analiza la problem&aacute;tica de la violencia en contra de la mujer y los delitos que se cometen en contra de adultos con dificultades en el aprendizaje.</p>     <p>La parte 3, titulada <i>Religi&oacute;n, espiritualidad, trabajo e investigaci&oacute;n en v&iacute;ctimas</i>, bajo la introducci&oacute;n de Basia Spalek, contiene los siguientes cap&iacute;tulos: &ldquo;3.1. Justicia restaurativa en Islam: teor&iacute;a y pr&aacute;ctica&rdquo;, escrito por Ammar, N. H. (2001); &ldquo;3.2. Mediaci&oacute;n humanitaria: un viaje transformador de la paz&rdquo;, escrito por Umbreit, M. S. (1997). En este cap&iacute;tulo, se abordan los temas de religi&oacute;n y espiritualidad, y c&oacute;mo &eacute;stos pueden ser factores que se encuentran relacionados con el tema de las v&iacute;ctimas. Junto a este concepto, se est&aacute; el tema de la justicia restaurativa en el Islam, y como las v&iacute;ctimas pueden ser intervenidas bajo esta figura jur&iacute;dica. Adicionalmente, en este cap&iacute;tulo se encuentra un desarrollo muy completo sobre el tema de la mediaci&oacute;n human&iacute;stica. En la &uacute;ltima parte del apartado 3.2, el autor presenta un cuadro comparativo entre la mediaci&oacute;n cl&aacute;sica problema - soluci&oacute;n y la mediaci&oacute;n human&iacute;stica La parte 3, titulada Religi&oacute;n, espiritualidad, trabajo e investigaci&oacute;n en v&iacute;ctimas, bajo la introducci&oacute;n de Basia Spalek, contiene los siguientes cap&iacute;tulos: &ldquo;3.1. Justicia restaurativa en Islam: teor&iacute;a y pr&aacute;ctica&rdquo;, escrito por Ammar, N. H. (2001); &ldquo;3.2. Mediaci&oacute;n humanitaria: un viaje transformador de la paz&rdquo;, escrito por Umbreit, M. S. (1997). En este cap&iacute;tulo, se abordan los temas de religi&oacute;n y espiritualidad, y c&oacute;mo &eacute;stos pueden ser factores que se encuentran relacionados con el tema de las v&iacute;ctimas. Junto a este concepto, se est&aacute; el tema de la justicia restaurativa en el Islam, y como las v&iacute;ctimas pueden ser intervenidas bajo esta figura jur&iacute;dica. Adicionalmente, en este cap&iacute;tulo se encuentra un desarrollo muy completo sobre el tema de la mediaci&oacute;n human&iacute;stica. En la &uacute;ltima parte del apartado 3.2, el autor presenta un cuadro comparativo entre la mediaci&oacute;n cl&aacute;sica problema - soluci&oacute;n y la mediaci&oacute;n human&iacute;stica.</p> La parte 4, titulada <i>Crimen corporativo y las v&iacute;ctimas de cr&iacute;menes del Estado</i>, bajo la introducci&oacute;n de Sandra Walklate, contiene los siguientes cap&iacute;tulos: &ldquo;4.1. Cr&iacute;menes corporativos&rdquo;, escrito por Box, S. (1983); &ldquo;4.2. Regulaci&oacute;n de respuestas&rdquo;, escrito por Braithwaite, J. (2002), y &ldquo;4.3. Hacia una victimolog&iacute;a del estado del crimen&rdquo;, escrito por Kauzlarich, D., Matthews, R. A., y Miller, W. J. (2001). Este cap&iacute;tulo brinda al lector una mirada completamente diferente al estudio de la victimolog&iacute;a y su relaci&oacute;n con los cr&iacute;menes de Estado. Las lecturas presentadas permiten abrir caminos de an&aacute;lisis y de seguimiento a la relaci&oacute;n v&iacute;ctima - crimen corporativo y v&iacute;ctima - crimen de Estado, como quiz&aacute; nuevos escenarios de an&aacute;lisis y de intervenci&oacute;n dentro de esta disciplina. En la &uacute;ltima parte, el autor presenta un cuadro con los tipos de crimen gubernamental o estatal, los cuales son: crimen gubernamental nacional - internacional; crimen gubernamental internacional - internacional; crimen gubernamental nacional - nacional y crimen gubernamental internacional - nacional.</p>     <p>La parte 5, <i>Las bases conceptuales y te&oacute;ricas de la victimolog&iacute;a: una introducci&oacute;n</i>, bajo la introducci&oacute;n de Joanna Shapland, contiene los siguientes cap&iacute;tulos: &ldquo;5.1. Las voces de las v&iacute;ctimas del crimen: estimaci&oacute;n del nivel de verdad del crimen convencional&rdquo;, escrito por Alvazzi del Frate, A. (2003); &ldquo;5.2. Responsabilidades, derechos y justicia restaurativa&rdquo;, escrito por Ashworth, A. (2002); &ldquo;5.3. Declaraciones de v&iacute;ctimas de impacto y los resultados de las sentencias y procesos: las perspectivas de los profesionales del derecho&rdquo;, escrito por Erez, E. y Rogers, L. (1999); &ldquo;5.4. Feudos y campesinos: el cumplimiento de cambio de v&iacute;ctimas en el sistema de justicia penal&rdquo;, escrito por Shapland. J. (1988). En la primera parte, se presenta el an&aacute;lisis y desarrollo de la pregunta: &iquest;Qui&eacute;n debe ser considerado una v&iacute;ctima? Para ello, citan el estudio llevado a cabo por la International Crime Victim Survey (ICVS) durante el periodo 1989-2002, cuyo fin era medir el crimen m&aacute;s all&aacute; de la informaci&oacute;n prevista por las estad&iacute;sticas de la polic&iacute;a, y a su vez medir el n&uacute;mero de cr&iacute;menes que no son reportados o conocidos por las autoridades. Esta encuesta estuvo dividida en cuatro partes: la primera, en 1989; la segunda, en 1992 usando la entrevista como m&eacute;todo de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n; la tercera, en 1996, y la cuarta, durante el a&ntilde;o 2000. Esta encuesta se desarroll&oacute; en m&aacute;s de 70 pa&iacute;ses, de las siguientes regiones: &Aacute;frica, Asia, Latinoam&eacute;rica, Norteam&eacute;rica, Ocean&iacute;a y Europa Occidental, Europa Central y Oriental. En el cap&iacute;tulo 5.1 se describen los resultados obtenidos en este estudio mundial. M&aacute;s adelante, se analizan las responsabilidades del Estado con la v&iacute;ctima, as&iacute; mismo los derechos y responsabilidades de la v&iacute;ctima dentro del concepto de la justicia restaurativa.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, la parte 6, titulada <i>Incorporar la victimolog&iacute;a</i>, bajo la introducci&oacute;n de Sandra Walklate, contiene los siguientes cap&iacute;tulos: &ldquo;6.1 La promoci&oacute;n de &ldquo;buenas pr&aacute;cticas&rdquo; en casos de tr&aacute;fico de sexo&rdquo;, escrito por Goodey, J. (2004); &ldquo;6.2 Secuelas y la construcci&oacute;n de la victimizaci&oacute;n: las otras v&iacute;ctimas del crimen&rdquo;, escrito por Howarth, G. y Rock, P. (2000), y &ldquo;6.3 Victimizaci&oacute;n de rutina en el medio penitenciario&rdquo;, escrito por O&acute;Donnell, I. y Edgar, K. (1998).</p>     <p>Con base en el desarrollo de cada una de las unidades tem&aacute;ticas anteriormente descritas, se evidencia la importancia de este libro en relaci&oacute;n al estudio de la v&iacute;ctima, ya que el equipo de trabajo trata de ilustrar, mediante recopilaci&oacute;n te&oacute;rica, presentaci&oacute;n de casos y estudios llevados a cabo, la importancia de estudiar este t&oacute;pico de una forma m&aacute;s general y abierta a otros escenarios, como lo son crimen corporativo, crimen de Estado, el papel de la religi&oacute;n y el tema de justicia restaurativa, entre otros. De igual forma, abordar el estudio de la v&iacute;ctima y su relaci&oacute;n con el delito (victimizaci&oacute;n primaria), as&iacute; como su relaci&oacute;n con los organismos de recepci&oacute;n de denuncias (victimizaci&oacute;n secundaria), han estado presente a lo largo de cada una de las partes del libro.</p>     <p>Este libro es una importante referencia para abordar de manera novedosa, con lecturas cl&aacute;sicas y contempor&aacute;neas, el estudio de la v&iacute;ctima. Esta obra ser&aacute; de mucha utilidad para las personas que desarrollen programas acad&eacute;micos y seminarios en torno a la victimolog&iacute;a, y sus actuales tendencias. Se espera que esta obra sirva de base para el desarrollo de investigaciones que permitan alimentar la literatura y los estudios en torno al estudio de la v&iacute;ctima, su victimizaci&oacute;n, y el papel que desempe&ntilde;a la sociedad y el sistema judicial en su intervenci&oacute;n psicosocial.</p>     <p><b>William Alejandro Jim&eacute;nez Jim&eacute;nez</b>     <br><i>William Alejandro Jim&eacute;nez Jim&eacute;nez</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:alejandrojimenezj@yahoo.es"/a>alejandrojimenezj@yahoo.es</a>.</i></p> </font> <hr>      <p align="center">* * * </center></p>     <font  face="verdana" size="4"><b>Alarc&oacute;n, R. (2009). <i>Psicolog&iacute;a de la felicidad. Introducci&oacute;n a la psicolog&iacute;a positiva</i>. Lima: Universidad Ricardo Palma Editorial Universitaria, pp. 262.</b></p></font>  <font face="verdana" size="2">     <p>Temas como la calidad de vida, el bienestar subjetivo, la felicidad y el optimismo, se encuentran entre los m&aacute;s importantes de la psicolog&iacute;a de comienzos del siglo XXI. Son temas que la disciplina hab&iacute;a descuidado tradicionalmente por centrarse en problemas urgentes como d&eacute;ficits conductuales y cognitivos, y lograr que las personas funcionen &ldquo;normalmente&rdquo;; o sea, como lo hacen los dem&aacute;s. Esta tendencia &ldquo;normalizadora&rdquo; tuvo importancia y lugar hist&oacute;rico, pero fue superada por el &eacute;nfasis en el desarrollo de las potencialidades, de la actualizaci&oacute;n de las fortalezas humanas, la felicidad y el crecimiento personal. Esto fue lo que propusieron los psic&oacute;logos de &ldquo;la tercera fuerza&rdquo;, la denominada psicolog&iacute;a humanista. Por otra parte, la moderna psicolog&iacute;a positiva se fundamenta en la ciencia, en la evidencia, y supera en mucho las ideas y las buenas intenciones de la psicolog&iacute;a humanista de hace cuatro d&eacute;cadas. Ambas se centran en el crecimiento personal, la actualizaci&oacute;n de potencialidades, los factores positivos de las personas, pero las investigaciones de la psicolog&iacute;a positiva tienen confiabilidad y validez, y sus hallazgos son contrastables. Esto podr&iacute;a considerarse como un homenaje tard&iacute;o a Maslow y sus brillantes ideas en la d&eacute;cada de 1960, pero la psicolog&iacute;a positiva va mucho m&aacute;s all&aacute; de dichas ideas. Psicolog&iacute;a humanista y psicolog&iacute;a positiva comparten la preocupaci&oacute;n por las fortalezas y virtudes de los seres humanos, pero se diferencian en la utilizaci&oacute;n del m&eacute;todo cient&iacute;fico, que es la fortaleza de la psicolog&iacute;a positiva.</p>     <p>Reynaldo Alarc&oacute;n nos presenta una obra actualizada y muy bien articulada sobre el tema de la felicidad, enmarcada en la psicolog&iacute;a positiva, probablemente el primer libro sobre el tema publicado en Am&eacute;rica Latina. Es un trabajo amplio, te&oacute;ricamente muy bien estructurado y con importantes aportes originales. Comienza con dos cap&iacute;tulos que definen lo que es la psicolog&iacute;a positiva, sus campos de trabajo, su metodolog&iacute;a y su filosof&iacute;a del hombre o antropolog&iacute;a filos&oacute;fica. El m&eacute;todo es el de la ciencia. Su marco filos&oacute;fico es el ser humano aut&oacute;nomo con fortalezas y virtudes.</p>     <p>En la siguiente secci&oacute;n, sobre la felicidad, que forma la mayor parte del libro, el Dr. Alarc&oacute;n presenta la idea de felicidad en la filosof&iacute;a griega, el enfoque psicol&oacute;gico de la felicidad, las maneras de medir la felicidad, las variables relacionadas con la felicidad, las relaciones entre felicidad, g&eacute;nero, edad y matrimonio, los problemas asociados con el nivel socioecon&oacute;mico y la felicidad, las variables socioculturales, la pobreza, y concluye con un cap&iacute;tulo que tiene el sugestivo t&iacute;tulo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hace feliz a la gente?&rdquo;.</p>     <p>Es importante se&ntilde;alar que se incluyen aportes latinoamericanos en un &aacute;rea de trabajo que es muy nueva en el mundo y en nuestra cultura. Alarc&oacute;n presenta la Escala de Felicidad de Lima (EFL), de su autor&iacute;a, y las investigaciones realizadas en diversos ambientes durante varios a&ntilde;os. Encuentra cuatro dimensiones factoriales de la felicidad: (1) Ausencia de sufrimiento profundo, (2) Satisfacci&oacute;n con la vida, (3) Realizaci&oacute;n personal, y (4) Alegr&iacute;a de vivir.</p>     <p>Los fil&oacute;sofos griegos consideraron la felicidad y su lugar en la vida humana. Las ideas de S&oacute;crates, Plat&oacute;n, Epicuro y Arist&oacute;teles, muestran una amplia gama de conceptos sobre la felicidad. Bertrand Russell tambi&eacute;n reflexion&oacute; y escribi&oacute; sobre el tema en la d&eacute;cada de 1930. Las investigaciones psicol&oacute;gicas son muy posteriores, de finales del siglo XX. La felicidad se estudia como bienestar subjetivo y como experiencia &oacute;ptima, y se analizan las variables de las cuales depende, las influencias culturales, socioecon&oacute;micas, de g&eacute;nero, edad y otras.</p>     <p>La investigaci&oacute;n emp&iacute;rica contempor&aacute;nea est&aacute; orientada a encontrar si la felicidad es un estado o un rasgo, cu&aacute;l es la relaci&oacute;n que existe entre felicidad y factores biol&oacute;gicos (gen&eacute;ticos), variables culturales, de edad, g&eacute;nero, espiritualidad, sentido de la vida, y otras.</p>     <p>Reynaldo Alarc&oacute;n define felicidad como &ldquo;&hellip;un estado de satisfacci&oacute;n, m&aacute;s o menos duradero, que experimenta subjetivamente el individuo en posesi&oacute;n de un bien deseado...&rdquo; (p. 137). Con base en este conceptuo, realiza sus investigaciones que son muy originales y poseen importantes aplicaciones para mejorar la vida del ser humano y de su sociedad.</p>     <p>El libro, <i>Psicolog&iacute;a de la felicidad</i>, es un trabajo pionero, con un s&oacute;lido sustrato conceptual y te&oacute;rico, con investigaciones cient&iacute;ficas que aportan luces al &aacute;rea y con muchas ideas para reflexionar. Ser&aacute; muy &uacute;til e interesante para los psic&oacute;logos de Iberoam&eacute;rica y de otras latitudes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Rub&eacute;n Ardila</b>     <br><i>Universidad Nacional de Colombia</i>    <br> <i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ruben.ardila@etb.net.co"/a>ruben.ardila@etb.net.co</a>.</i></p> </font> <hr>      <p align="center">* * * </center></p>     <font  face="verdana" size="4"><b>Cely, F. E. y Duica, W. (Editores) (2009). <i>Intersubjetividad. Ensayos filos&oacute;ficos sobre autoconciencia, sujeto y acci&oacute;n</i>. Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas, pp. 294.</b></p></font>  <font face="verdana" size="2">     <p>Las reflexiones y cuestionamientos frente a las nociones de sujeto, subjetividad e intersubjetividad, tienen una historia extensa. Pero es en la postmodernidad cuando se han realizado abordajes cr&iacute;ticos a prop&oacute;sito de estas categor&iacute;as, generando as&iacute; la ampliaci&oacute;n de sus significados y proporcionando nuevos y mayores elementos para su comprensi&oacute;n.</p>     <p>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, diversas disciplinas de las ciencias sociales y humanas centraron su atenci&oacute;n en el estudio de la subjetividad y, desde miradas disciplinares, se ha avanzado de una postura estrictamente individual a aquella en la que se reconoce su car&aacute;cter social y su complejidad. Esta importante e interesante evoluci&oacute;n en el concepto, muestra la necesidad de establecer un di&aacute;logo entre estas disciplinas y entre marcos epistemol&oacute;gicos, te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos que tengan como objeto de estudio esta categor&iacute;a.</p>     <p><i>Intersubjetividad. Ensayos filos&oacute;ficos sobre autoconciencia, sujeto y acci&oacute;n</i>, es una compilaci&oacute;n de escritos, producto del grupo de investigaci&oacute;n Relativismo y Racionalidad, del Departamento de Filosof&iacute;a de la Universidad Nacional de Colombia, en los que se reflexiona sobre el tema desde distintos marcos y en relaci&oacute;n con otras categor&iacute;as. Este libro no s&oacute;lo es vigente, relevante y pertinente por sus aportes fundamentales para la identificaci&oacute;n de aquellos hitos hist&oacute;ricos en la construcci&oacute;n y transformaci&oacute;n de los conceptos que aqu&iacute; se tratan, sino que puede considerarse oportuno para el di&aacute;logo en el que tanto se insiste. A su vez, como valor agregado, ofrece un di&aacute;logo entre las ciencias sociales y humanas con la filosof&iacute;a del sujeto.</p>     <p>Se destaca como una de las riquezas del libro, contar con autores de diferentes formaciones que ofrecen aproximaciones desde distintos planteamientos filos&oacute;ficos, pero con un punto de encuentro: su inter&eacute;s por dar cuenta del concepto de intersubjetividad y sus implicaciones o su injerencia en la constituci&oacute;n del sujeto y su subjetividad. Fundamenta, discute e interpela por el reconocimiento de la intersubjetividad no como opci&oacute;n, sino como proceso indispensable y continuo, ampliando la mirada fenom&eacute;nica del sujeto para concebirlo como un ser situado y contextuado, no obstante, sin desconocer la necesidad del estudio del s&iacute; mismo, de la particularidad y de la identidad.</p>     <p>El car&aacute;cter de valioso e interesante otorgado a este conjunto de ensayos, se constata en sus reflexiones, ya que no se trata de un recuento descriptivo o expositivo de los temas, sino de la formulaci&oacute;n y respuesta a numerosos interrogantes y de la apertura a preguntas, debates, cuestionamientos, cr&iacute;ticas y nuevas reflexiones.</p>     <p>La primera parte del libro titulada, &ldquo;Reconocimiento y autoconocimiento&rdquo;, est&aacute; constituida por dos ensayos. En uno de ellos, la autora analiza la tensi&oacute;n entre subjetividad e intersubjetividad desde la postura hegeliana y su concepto de mutuo reconocimiento. Ampl&iacute;a este &uacute;ltimo e ilustra la pertinencia del planteamiento de Hegel en la comprensi&oacute;n de la intersubjetividad. En el segundo ensayo, se sustenta la injerencia de la &ldquo;comunicaci&oacute;n intersubjetiva&rdquo; en el &ldquo;proceso de autoconocimiento&rdquo;, y destaca el papel de las instituciones sociales y del lenguaje.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En &ldquo;Objetividad e intersubjetividad&rdquo;, segunda parte del texto, se presentan tres reflexiones: La primera propone el rescate de la noci&oacute;n de subjetividad y de su estudio a trav&eacute;s de un &ldquo;m&eacute;todo intersubjetivo&rdquo;, pero insistiendo en su car&aacute;cter &ldquo;individual y &uacute;nico&rdquo;, no excluyente de lo social y lo colectivo. El segundo ensayo de este apartado, centra su an&aacute;lisis en la postura de Alfred Sch&uuml;tz, resultando interesantes las discusiones y formulaciones en torno a cuestiones relacionadas con el campo de estudio, los aspectos metodol&oacute;gicos de las ciencias sociales, y c&oacute;mo se entiende o debe entenderse la subjetividad, la intersubjetividad y la acci&oacute;n social en ellas, as&iacute; como en la investigaci&oacute;n social. Sobre &ldquo;las perspectivas y la comprensi&oacute;n metodol&oacute;gica de la ciencia, lo objetivo, lo subjetivo y lo intersubjetivo&rdquo;, se discute en el tercer ensayo, en donde propone y sustenta la pertinencia de <i>&ldquo;adoptar cierto tipo de monismo metodol&oacute;gico centrado en la interpretaci&oacute;n&rdquo;</i> (p. 158). Tomando como marco la epistemolog&iacute;a no-representacionalista, se concluye que el ejercicio cient&iacute;fico <i>&ldquo;est&aacute; basado en un juego de interpretaciones complementarias, dadas en el contexto de la triangulaci&oacute;n que se da entre el cient&iacute;fico, las comunidades cient&iacute;ficas que sostienen una tradici&oacute;n disciplinar y los eventos y objetos del mundo de los cuales tratan las teor&iacute;as&rdquo;</i> (p. 198).</p>     <p>Las reflexiones y discusiones hasta aqu&iacute; desarrolladas se complementan con una tercera parte dedicada al an&aacute;lisis de la &ldquo;Acci&oacute;n colectiva&rdquo;. En &eacute;sta se presenta un ensayo que busca ampliar la explicaci&oacute;n de la acci&oacute;n colectiva motivada exclusivamente por intenciones, sustentando que las caracter&iacute;sticas y el valor de las relaciones interpersonales aportan razones a las personas para que act&uacute;en colectivamente (p. 206-207). El siguiente ensayo introduce la dimensi&oacute;n &eacute;tica al reanudar el debate acerca de la &ldquo;responsabilidad moral colectiva&rdquo;, y la &ldquo;tesis de la autonom&iacute;a moral colectiva&rdquo;. Su autor argumenta la carencia de un sustento viable para esta tesis.</p>     <p>Para el cierre de esta &uacute;ltima parte del texto, Bauman ofrece una corta pero loable reflexi&oacute;n sobre la acci&oacute;n de disculparse. Aqu&iacute; se debate sobre el objeto de las disculpas, las condiciones en que se generan, las disculpas delegatorias y las disculpas condicionales.</p>     <p>Si bien la mayor&iacute;a de los ensayos utilizan marcos espec&iacute;ficos para sustentar sus tesis, esto no significa que no se dialogue con otros autores, ya que es a trav&eacute;s de ese di&aacute;logo que dan fuerza a sus argumentos.</p>     <p>Este libro constituye un aporte fundamental para la construcci&oacute;n de la epistemolog&iacute;a de las ciencias sociales y humanas, por lo que se recomienda a acad&eacute;micos, investigadores, estudiantes y profesionales de las disciplinas sociales y, de manera especial, a aquellos interesados en aspectos epistemol&oacute;gicos y metodol&oacute;gicos de la ciencia.</p>     <p><b>Surani Silva Nova</b>     <br><i>Universidad Cooperativa de Colombia, Villavicencio</i>    <br> <i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:suranysn@hotmail.com"/a>suranysn@hotmail.com</a>.</i></p> </font> <hr>      <p align="center">* * * </center></p>     <font  face="verdana" size="4"><b>Amossy, R., Herschberg, A. (2001) Estereotipos y clich&eacute;s. Eudeba: Buenos Aires.</b></p></font>  <font face="verdana" size="2">     <p>Amossy y Herschberg en su libro &ldquo;Estereotipos y Clich&eacute;s&rdquo; empiezan la explicaci&oacute;n de estos fen&oacute;menos haciendo un recorrido por el surgimiento de las palabras, su uso com&uacute;n, revisando c&oacute;mo &eacute;stas han evolucionado y cambiado seg&uacute;n los usos. Expresiones como <i>clich&eacute;, poncif, lugar com&uacute;n, id&eacute;es re&ccedil;ues</i>, y <i>estereotipo</i> toman un papel protag&oacute;nico en el primer cap&iacute;tulo del texto, donde las autoras recurren a las relaciones que surgen entre estos t&eacute;rminos, y c&oacute;mo son usado muy frecuentemente en el lenguaje corriente como sin&oacute;nimos sin dejar de lado la parte hist&oacute;rica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la segunda parte de su libro se ocupan de c&oacute;mo las ciencias sociales abordan el estereotipo como una representaci&oacute;n colectiva cristalizada. Para esto dividen su aproximaci&oacute;n en seis sub-apartes: los m&eacute;todos emp&iacute;ricos de la psicolog&iacute;a social, estereotipo y prejuicio, la cuesti&oacute;n de la adecuaci&oacute;n a lo real, los or&iacute;genes de los estereotipos, las funciones constructivistas del estereotipo y el estereotipo y la representaci&oacute;n social.</p>     <p>En el primer aparte explican algunos estudios hechos durante diferentes &eacute;pocas sobre estereotipos realizados principalmente en Estados Unidos describiendo a grandes rasgos los resultados de los mismos, como es el caso de la percepci&oacute;n que ten&iacute;an los americanos de los Chinos antes y despu&eacute;s de la guerra civil y la percepci&oacute;n de los Japoneses antes y despu&eacute;s de la segunda guerra mundial revisando incluso c&oacute;mo la evaluaci&oacute;n negativa de un grupo derivaba en caracter&iacute;sticas atribuidas por la opini&oacute;n p&uacute;blica.</p>     <p>Luego se plantea el segundo aparte, estereotipo y prejuicio, argumentando que en las ciencias sociales el estereotipo es tomado como una creencia, una opini&oacute;n, una representaci&oacute;n relativa a un grupo y sus miembros y prejuicio como una actitud adoptada hacia los miembros del grupo en cuesti&oacute;n. En el desarrollo de este tema las autoras consideran las definiciones de Harding para prejuicio y Allport para estereotipo, siendo la primera una actitud hac&iacute;a los miembros de un grupo externo en la que predomina la tendencia a la evaluaci&oacute;n negativa, y la segunda, una legitimaci&oacute;n de una antipat&iacute;a preexistente en lugar de ser la causa de &eacute;sta.</p>     <p>El tercer aparte trabaja los estereotipos como adecuaciones a la verdad. Los ejemplos del autor en este apartado, llegan a la conclusi&oacute;n de que al parecer &eacute;stos son des-autoritarios de la hip&oacute;tesis del n&uacute;cleo central aseverando casi de inmediato que a pesar de dichos ejemplos no siempre los contenidos de los estereotipos son arbitrarios y err&oacute;neos, sin embargo hacen hincapi&eacute; en el problema de la veracidad, pues &ldquo;las ciencias sociales tienden actualmente a desplazarla hacia la cuesti&oacute;n del uso que se hace de los estereotipos. Ya no se trata de realizar comprobaciones siempre problem&aacute;ticas, sobre la exactitud de los esquemas colectivos cristalizados (&hellip;) en otras palabras, ya no se trata de considerar a los estereotipos correctos o incorrectos, sino como &uacute;tiles o nocivos&rdquo; (p. 43). Al respecto, Nemeth (1986 citado por Canto, Ortiz y G&oacute;mez, 1996) plantea que las diferencias que se manejan entre los grupos dan pie a un pensamiento divergente, normalmente generado por un grupo peque&ntilde;o, lo que ocasionar&iacute;a una inestabilidad en los esquemas colectivos cristalizados, es decir en la forma como el grupo que impone los estereotipos se deja permear por los pensamientos de los grupos peque&ntilde;os.</p>     <p>Lo anterior llev&oacute; a las autoras a recabar los or&iacute;genes de los estereotipos en las teor&iacute;as de la personalidad y del conflicto social iniciando con ello su cuarto aparte, siendo el punto de partida la teor&iacute;a psicoanal&iacute;tica y los estudios de Adorno en la d&eacute;cada de los 50&acute;s con los problemas del fascismo durante la segunda guerra mundial. R&aacute;pidamente revisan el postulado que afirma que los estilos de paternidad dominante predisponen a una persona a desarrollar un estereotipo, esto por el pensamiento dicot&oacute;mico que se desarrolla entre otras cosas. Sin embargo, el llevar el fen&oacute;meno a una dimensi&oacute;n individualista es insuficiente pues el objeto de estudio se proyecta m&aacute;s all&aacute; de los individuos y tiende a tomar un car&aacute;cter grupal, llegando a plantear que dentro del marco de la teor&iacute;a realista del conflicto el estereotipo que desvaloriza aparece como instrumento de legitimaci&oacute;n en diversas situaciones donde tiene que ver la dominaci&oacute;n entre grupos.</p>     <p>Otra perspectiva que se tiene en cuenta es la de la hip&oacute;tesis de contacto que se basa en la idea de que el estereotipo denigrante es principalmente fruto de la ignorancia. Un postura diferente a este planteamiento es la presentada por V&aacute;zquez y Mart&iacute;nez (2008) en la que se afirma que la causa del estereotipo es m&aacute;s compleja debida a los modos de captar e interpretar la informaci&oacute;n, la amenaza percibida y la variabilidad percibida y no a la ignorancia de la identidad e idea del otro.</p>     <p>En el quinto aparte retoman las funciones constructivistas del estereotipo, dividi&eacute;ndolas en dos, la identidad social y la cognici&oacute;n. En la primera revisan los conceptos de adhesi&oacute;n y cohesi&oacute;n, situ&aacute;ndose entre otras en la perspectiva de Fishman, que sostiene que el estereotipo favorece a la integraci&oacute;n social del individuo y al mismo tiempo a la cohesi&oacute;n del grupo. Otra perspectiva expuesta por la autora es la teor&iacute;a de la identidad social desde la cual el estereotipo aparece ante todo como un instrumento de categorizaci&oacute;n que permite distinguir c&oacute;modamente un &ldquo;nosotros&rdquo; de un &ldquo;ellos&rdquo;. Finalmente, con respecto a la cognici&oacute;n, se exponen varias aproximaciones que consideran al estereotipo como un procedimiento &ldquo;normal&rdquo; haciendo discutir diferentes teor&iacute;as que hasta el momento y en palabras de Amossy y Herschberg no permiten resolver todos los interrogantes que surgen entorno a tal. Por ende se suscriben al planteamiento de Leyens considerando al estereotipo como producto de la estereotipaci&oacute;n, es decir al proceso cognitivo y a la naturalidad y beneficio del mismo.</p>     <p>El sexto aparte es trabajado desde la representaci&oacute;n social inspirada en Moscovici y se centra m&aacute;s en la representaci&oacute;n social que en el estereotipo. As&iacute;, la representaci&oacute;n social vincula al igual que el estereotipo la visi&oacute;n de un objeto con la pertenencia social de un sujeto y refleja un &ldquo;saber del sentido com&uacute;n&rdquo; entendido como conocimiento espont&aacute;neo que procede de la tradici&oacute;n. Sin embargo, lo anterior no plantea una diferencia real entre representaci&oacute;n social y estereotipo, por ende se remiten al mismo Moscovici para explicar que el estereotipo es solo un indicador de la cristalizaci&oacute;n del elemento.</p>     <p>Pasada esta revisi&oacute;n te&oacute;rica, el tercer cap&iacute;tulo del libro lleva al lector a un recorrido por las distintas aproximaciones literarias del clich&eacute; y el estereotipo. En este Amossy y Herschberg dan una gran relevancia al estudio literario del clich&eacute; y del estereotipo pues permite la construcci&oacute;n de relaciones entre lo le&iacute;do y lo existente. En otras palabras, el clich&eacute; no existe en si mismo, necesita que el lector lo reconozca y lo hile con algo que haya sido dicho con anterioridad, por ejemplo &ldquo;terco como una mula&rdquo; solo resulta clich&eacute; si el lector reconoce all&iacute; figuras lexicalizadas y remanidas.</p>     <p>Finalmente, en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo se plantea c&oacute;mo el lenguaje estructura los estereotipos y los prototipos como principio sem&aacute;ntico dentro de la forma que se le da a las palabras y la interpretaci&oacute;n que se presenta en la comunicaci&oacute;n. Aun m&aacute;s, resalta la insuficiencia de los estudios en estereotipos sociales, reconociendo la importancia de la relaci&oacute;n que tiene la sem&aacute;ntica con la historicidad del discurso dado que la &ldquo;argumentaci&oacute;n en la lengua&rdquo; no solo tiene un significado y un contexto, sino que tambi&eacute;n est&aacute; dada por indicaciones argumentativas. En una segunda parte se plantea c&oacute;mo la ret&oacute;rica y la argumentaci&oacute;n hacen parte de la opini&oacute;n y del contexto, haci&eacute;ndolo evidente en las aplicaciones aristot&eacute;licas de la belleza y la verdad dentro de las alocuciones argumentativas de la &eacute;poca.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En una tercera parte hace relaci&oacute;n a los estereotipos y el discurso, bas&aacute;ndose en la escuela francesa mencionando la estrecha relaci&oacute;n que tienen la palabra, el contexto y el significado que las palabras tienen para las personas que est&aacute;n inmersas en contextos espec&iacute;ficos. Es decir, profundiza en c&oacute;mo se dan pre-construcciones de las palabras y sus significados en &aacute;mbitos tanto sociales como literarios, haciendo alusi&oacute;n a los discursos escritos, hist&oacute;ricos, judiciales, etc., siendo posible y pertinente el an&aacute;lisis dentro de los principios de la escuela francesa. Plantea adem&aacute;s, como la prensa maneja discursos que posibilitan la seducci&oacute;n y brindar estereotipos que pueden llegar a asumirse como reales. Finalmente, termina en el an&aacute;lisis de c&oacute;mo el discurso pol&iacute;tico maneja la argumentaci&oacute;n para fines e intereses particulares haciendo alusi&oacute;n a las &ldquo;Langues de bois&rdquo; (lenguas de madera), consideradas argumentaciones inamovibles que manejan argumentaci&oacute;n, seducci&oacute;n sem&aacute;ntica y tienden a ser un obst&aacute;culo para el lenguaje, y en definitiva se convierten en un signo del &ldquo;fracaso del discurso&rdquo;.</p>     <p><b>Yesid Salamanca</b>     <br><b>Felipe Escobar</b>     <br><i>Universidad Cat&oacute;lica de Colombia</i></p> <hr>     <font  face="verdana" size="4"><b>Referencias</b></p></font>  <font face="verdana" size="2">     <p>Canto-Ortiz, J., y G&oacute;mez-Jacinto, L. (1996). Influencia social en el cambio de los estereotipos. <i>Psicothema, 8</i>(1), 63-76.</p>     <p>V&aacute;zquez, C., y Mart&iacute;nez, M. (2008). Factores implicados en el cambio de los estereotipos: variables end&oacute;genas y ex&oacute;genas. <i>Anales de Psicolog&iacute;a, 24</i>(1), 33-41.</p> <hr> </font>      ]]></body>
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