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</front><body><![CDATA[ <p><font size=2 face="verdana">      <p><b>In Memoriam</b></p>      <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b>Dr. Jaime Campos Garrido</b></font></p>      <p>Efra&iacute;m Otero<sup>(1)</sup> &bull; Bogot&aacute;, D.C.</center></p>      <p>    <center><img src="img/revistas/amc/v36n1/v36n1a01img1.jpg"></center></p>      <br>      <p><sup>*</sup> Palabras pronunciadas durante las honras f&uacute;nebres, Iglesia La Inmaculada Concepci&oacute;n del Chic&oacute;, diciembre 21 de 2010. Bogot&aacute;, D.C.    <br> <sup>(1)</sup> Ex ministro de Salud, Miembro Em&eacute;rito de la ACMI, Presidente de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina, Bogot&aacute;, D.C.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> E-mail: <a href="mailto:secretaria_anm@yahoo.com.mx">secretaria_anm@yahoo.com.mx</a></p>      <p>Recibido: 21/I/2011 Aceptado: 17/II/2011</p>  <hr>  <font size=2 face="verdana">      <p>Con el desgarramiento de las calamidades imprevistas y ahogados por la sorpresa y el dolor reprimido, nos agrupamos aqu&iacute; hoy para decir unas palabras de despedida al inolvidable amigo y colega Jaime Campos Garrido. Porque quienes lo vieron a su regreso de Europa, hac&iacute;a apenas un mes, jam&aacute;s se imaginaron que la muerte ir&iacute;a a incluirlo en ese terrible listado que en el &uacute;ltimo semestre se ha llevado a lo mejor de la gastroenterolog&iacute;a cl&iacute;nica y quir&uacute;rgica colombiana, en un desfile interminable de duelos sucesivos: Alvaro Caro Mendoza, Jaime De la Hoz y ahora Jaime, todos despu&eacute;s de coronar las m&aacute;s brillantes carreras que la especialidad y la Universidad Nacional avalaron en la &uacute;ltima mitad del siglo XX, y todos cercados de ese nimbo de prestigio y amistad que hoy nos hace m&aacute;s insoportable y dolorosa su partida.</p>      <p>Nacido de cuna preclara en Popay&aacute;n, Jaime termin&oacute; sus estudios de m&eacute;dico en la Universidad Nacional en 1964 y desde sus &eacute;pocas de estudiante mostr&oacute; la inclinaci&oacute;n por la que ir&iacute;a a ser su especialidad definitiva. Muy reci&eacute;n graduado viaj&oacute; a Francia, donde ir&iacute;a a especializarse por varios a&ntilde;os en endoscopia digestiva; all&iacute; fue pronto acogido por sus colegas que en etapas sucesivas lo ir&iacute;an incorporando a la Sociedad Nacional Francesa de dicha especialidad, lo mismo que a la Francesa de Gastroenterolog&iacute;a y al C&iacute;rculo Andr&eacute; Lambling, del que ser&iacute;a Fundador en 1981 y poco despu&eacute;s su Presidente, distinci&oacute;n extraordinaria para un joven especialista proveniente de estas latitudes. A su regreso a Bogot&aacute; adem&aacute;s como destacado internista, fue fundador en 1967 de la c&aacute;tedra de Gastroenterolog&iacute;a en el Hospital de San Juan de Dios, siguiendo de ah&iacute; en adelante por riguroso concurso a ocupar los cargos de Instructor Asociado, Profesor Asistente, Profesor Asociado y finalmente Profesor titular de dicha c&aacute;tedra a partir de 1998. Pero en el curso de esa luminosa trayectoria ya hab&iacute;a ocupado los cargos de Presidente de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Medicina Interna entre 1986 y 1988 y entre 1996 y 1998 hab&iacute;a sido designado como Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, cargo que desempe&ntilde;&oacute; con lujo de competencia a trav&eacute;s de &eacute;pocas agitadas y con frecuencia dif&iacute;ciles. De all&iacute; pasar&iacute;a a ocupar la Presidencia de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Gastroenterolog&iacute;a entre 1999 y 2001, asociaci&oacute;n que lo design&oacute; como Presidente de su 38º congreso celebrado en Medell&iacute;n a finales de 2001.</p>      <p>Oigamos lo que sobre &eacute;l escribi&oacute; en 2010 en la Revista de la Academia ese maestro de educadores y de cirujanos que es Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o: "Jaime es uno de los m&aacute;s brillantes profesionales egresados de la Universidad Nacional, con estudios de especializaci&oacute;n en Par&iacute;s en el campo de la gastroenterolog&iacute;a. Tiene un hondo sentido de la responsabilidad social y una ejemplar vocaci&oacute;n acad&eacute;mica. Es un verdadero pionero. Bien recuerdo, hace ya decenios, su protagonismo en el inicio de la endoscopia digestiva y del intervencionismo endosc&oacute;pico sobre la v&iacute;a biliar en el pa&iacute;s. Fue Jaime Campos quien primero logr&oacute; extraer un c&aacute;lculo impactado en la ampolla de Vater; lo s&eacute;, porque lo hizo en uno de mis pacientes del Hospital de La Samaritana que hab&iacute;a sido trasladado a la Cl&iacute;nica de Marly".</p>      <p>Desde su Decanatura hab&iacute;a mostrado inusitado inter&eacute;s por orientar a su <i>alma mater</i> por los novedos&iacute;simos aspectos de la telemedicina. Destac&aacute;ndose a partir de 2000 como el Fundador del Centro de Telemedicina de la Universidad Nacional, que desde entonces se ha proyectado como veh&iacute;culo de consulta y de ense&ntilde;anza hasta las regiones m&aacute;s apartadas de Colombia. Ya desde 1998 hab&iacute;a sido designado como Profesor Honorario y desde 1999 como Profesor Especial de la Facultad de Medicina, en parte como homenaje al desempe&ntilde;o de su c&aacute;tedra y a los casi 90 trabajos cient&iacute;ficos publicados en temas de su especialidad. Durante su carrera cient&iacute;fica lleg&oacute; a ser Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina y miembro de seis sociedades o asociaciones cient&iacute;ficas colombianas, habiendo sido Fundador y Presidente de una de ellas, como fue la de Endoscopia Digestiva, y de seis extranjeras, figurando tambi&eacute;n como Fundador de la Sociedad Interamericana de la misma disciplina. Aunque miembro muy activo del American College of Physicians y de las Sociedades Americanas de Endoscopia Gastrointestinal y de Medicina Interna (antes de la era del computador, yo siempre me escabull&iacute;a a su consultorio para tratar de hojear los Annals of Internal Medicine) siempre mir&oacute; a su "cara Lutecia" como el m&aacute;s alto pedestal de donde bull&iacute;an casi todas sus inquietudes cient&iacute;ficas e intelectuales. Al fin y al cabo no s&oacute;lo ella lo hab&iacute;a formado sino que lo hab&iacute;a distinguido egregiamente como Caballero de la Orden Nacional del M&eacute;rito de Francia y como Oficial de la Orden de las Palmas Acad&eacute;micas, fundada por Napole&oacute;n Bonaparte en 1808, distinciones de las que nunca hizo alarde y que hizo conocer s&oacute;lo del grupo de sus cercanos amigos.</p>      <p>Por eso yo le dec&iacute;a, entre chiste y chanza, que bastaba recordarle el poema de Jos&eacute; Uma&ntilde;a Bernal "<i>Cuando yo digo Francia...</i>" para que se le iluminaran los ojos y comenzara a planear su pr&oacute;ximo viaje anual o bianual, a la capital del mundo, donde &eacute;l y Myriam eran acogidos sin descanso por sus entra&ntilde;ables amigos franceses.</p>      <p>Resulta dif&iacute;cil separar, en estos momentos elegiacos, el Jaime Campos cient&iacute;fico del Jaime Campos humano en la m&aacute;s excelsa acepci&oacute;n de la palabra. Fuimos amigos por m&aacute;s de 40 a&ntilde;os y hasta hace menos de uno, cuando decidi&oacute; cerrarlo, fuimos vecinos de puerta de consultorio en la A.M.A. (Fundaci&oacute;n Santa Fe de Bogot&aacute;), donde permanecimos cercanos por un cuarto de siglo. Proveniente de Popay&aacute;n donde, seg&uacute;n Juan Jacobo Mu&ntilde;oz "se rumiaban tradiciones en endecas&iacute;labos" los a&ntilde;os de vida parisina le hab&iacute;an a&ntilde;adido a su personalidad un adem&aacute;n algo nihilista y hasta esc&eacute;ptico en que, sobre el hecho cotidiano o profesional privaba, la expresi&oacute;n del "<i>causseur</i>", un poco inquisitivo e inc&oacute;modo y dispuesto a mofarse de las situaciones que lo preocupaban o hasta lo exasperaban. Ello, unido a su aguda inteligencia, lo colocaban en situaci&oacute;n preponderante y ventajosa sobre los que lo rodeaban. Pero sin que perdiera la sind&eacute;resis ni variara el tono de voz de sus apuntes o comentarios, que al final terminaban siendo acogidos por la mayor&iacute;a. En el trasfondo reluc&iacute;a un socialismo desvelado y sincero, probablemente tambi&eacute;n de origen parisino, en que bull&iacute;a su preocupaci&oacute;n por la transformaci&oacute;n socioecon&oacute;mica del pa&iacute;s, pero sin falsas posturas y sin melodramas. Ello se deja entrever en algunos de los ensayos que escribi&oacute; sobre las proyecciones de la medicina interna, o la gastroenterolog&iacute;a. Como cuando escrib&iacute;a en 2006 su ensayo introductorio al volumen "La Medicina Interna en Colombia": "<i>la aceptaci&oacute;n de una carencia en nuestro conocimiento constituye un progreso fundamental del mismo. Mientras el conocimiento cient&iacute;fico sea ciego ante el papel que desempe&ntilde;a en la sociedad y el lugar que ocupa en ella, continuar&aacute; aport&aacute;ndole al poder medios de opresi&oacute;n y muerte. La conciencia de este papel es necesaria para que fructifiquen sus ventajas y sus posibilidades de liberaci&oacute;n</i>". O cuando hablaba sobre la importancia de la telemedicina para tratar de nivelar por lo alto las deficiencias en la accesibilidad o en la calidad misma de los servicios m&eacute;dicos, tema este que ocup&oacute;, como vimos antes, los &uacute;ltimos decenios de su vida. Oigamos lo que sobre &eacute;sta dec&iacute;a en marzo de 2010 a ra&iacute;z de la presentaci&oacute;n del programa en la Academia Nacional de Medicina: "<i>la Telesalud aparece hoy en d&iacute;a como ineludible en su complemento de la prestaci&oacute;n de los servicios de salud, por la inequidad existente y en aumento en nuestra sociedad, especialmente en las regiones rurales y distantes de nuestras capitales, constituy&eacute;ndose adem&aacute;s en un factor de integraci&oacute;n de las poblaciones marginadas y diversificadas en el plan &eacute;tnico, sociocultural y fundamentalmente arraigadas a su medio natural. Adem&aacute;s favorece y facilita la formaci&oacute;n continuada del personal de salud distante, corrigiendo as&iacute; su aislamiento</i>". Pregunto yo: &iquest;qu&eacute; voz, como la suya, nos acompa&ntilde;ar&aacute; en los actuales momentos de crisis de la salud colombiana?.</p>      <p>Pero adem&aacute;s su vida personal y profesional como lo atestiguan las caras que hoy nos rodean, fue un generoso y perenne tributo a la amistad. No s&oacute;lo la que brindaba a sus innumerables pacientes sino la que supo dispensar a sus colegas, amigos y colaboradores. Ya fuera como decano, o como presidente de sociedades y asociaciones, uno sab&iacute;a que contaba con la presencia de Jaime en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles y que, por encima de cambios de posici&oacute;n o de puntos de vista diferentes, sab&iacute;a que pod&iacute;a contar por encima de todo con el amigo, cuya presencia se destacaba aun en los m&aacute;s intrincados y dis&iacute;miles vericuetos profesionales y que no variaba con el clima de opini&oacute;n ni con las diversas actitudes personales. Por todo ello, como lo dijo Pati&ntilde;o, "por su esp&iacute;ritu pionero y por su car&aacute;cter visionario: Jaime es un ejemplo para la medicina colombiana".</p>      <p>Todo ello hace m&aacute;s absurda y m&aacute;s desgarradora esta separaci&oacute;n. Bien saben Myriam, sus hijos, todos los aqu&iacute; presentes, que, como lo dec&iacute;a ayer uno de sus amigos, este no es un "adi&oacute;s" sino un "hasta luego", en que para todos, los que hemos venido aqu&iacute; esta ma&ntilde;ana, quedar&aacute; resonando la presencia del compa&ntilde;ero cuya existencia, que hoy nos parece a todos fue demasiado corta, seguir&aacute; para siempre iluminando lo que queda de nuestras vidas.</p>  </font>     ]]></body>
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