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</front><body><![CDATA[  <font size=5>     <p><b>El neoliberalismo como amenaza para el acceso a la salud de los colombianos</b></p></font>  <font size="2">     <p><i>David E. Guerra M.</i><sup>&#42;</sup></p>      <p><sup>&#42;</sup> M&eacute;dico, farmac&oacute;logo, coordinador de la Mesa de Medicamentos de Antioquia</p>      <p><i>Recibido:</i> 20 de octubre del 2006 <i>Aceptado:</i> 7 de noviembre del 2006</p><hr>      <p>Retomar&eacute; apartes del art&iacute;culo escrito por las profesoras Graciela Zald&uacute;a, Mar&iacute;a Teresa Lodieu, Ana Tisera y Paula Gaillard, de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la Universidad de Buenos Aires, para expresar mis opiniones con respecto a este tema, ya que sus planteamientos encajan perfectamente en nuestra realidad colombiana.</p></font>  <font size="3">     <p><b>El contexto de la hegemon&iacute;a neoliberal</b></p></font> <font size="2">     <p>Considerando a &#8220;la sociedad pol&iacute;tica como el aparato coercitivo para garantizar que las masas populares se amolden al tipo de producci&oacute;n y econom&iacute;a de un momento dado&#8221; y teniendo en cuenta que &#8220;en situaciones de crisis como la actual, se produce: a&#41; migraci&oacute;n del capital productivo al financiero, b&#41; desempleo como disciplinamiento social, c&#41; contracci&oacute;n del mercado de consumidores, d&#41; nuevas formas de extracci&oacute;n de plusval&iacute;a y e&#41; endeudamiento p&uacute;blico creciente&#8221;, se presenta al modelo del capitalismo liberal o neoliberalismo como el modelo a seguir para salvar a Colombia de la crisis referida; y podr&iacute;a decirse que es la formula propuesta para Latinoam&eacute;rica. En este contexto, las propuestas pol&iacute;ticas de los años noventas, que encubren las causas estructurales y alientan a la ilusi&oacute;n a los sectores dominados, logran consenso. Los supuestos beneficios de las privatizaciones de las empresas p&uacute;blicas y el acceso indiscriminado a los bienes de consumo por la apertura del mercado globalizado y el endeudamiento individual son efectos de la captura ideol&oacute;gica. Una serie de estrategias se despliegan por los medios masivos de comunicaci&oacute;n y, en particular, mediante voces paradigm&aacute;ticas del modelo neoconservador, con discursos pol&iacute;ticos que presentan una &uacute;nica salida posible y que se apoyan en el colapso de los modelos del socialismo real europeo y en la deslegitimaci&oacute;n del discurso cr&iacute;tico, discursos que invaden incluso los espacios acad&eacute;micos. La cooptaci&oacute;n de los representantes sindicales y pol&iacute;ticos en la estrategia neoliberal y la ampliaci&oacute;n de las redes de la corrupci&oacute;n constituyen otros pilares en la viabilidad y garantizan la fragmentaci&oacute;n, despolitizaci&oacute;n y desmovilizaci&oacute;n de los sectores populares.</p>       <p>    <blockquote>La implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales y de las medidas de ajuste que se profundizan desde la d&eacute;cada del setenta, desde el Consenso de Washington, van a significar el cuestionamiento del llamado Estado Benefactor. Los rasgos m&aacute;s sobresalientes de la pol&iacute;tica neoliberal son la reducci&oacute;n dr&aacute;stica y el control estricto del gasto p&uacute;blico &#40;con excepci&oacute;n de la parte destinada al pago de la deuda p&uacute;blica&#41; e incrementos en las tarifas de los bienes y servicios p&uacute;blicos; redefinici&oacute;n del tipo de cambio, apertura externa, comercial y de inversi&oacute;n; privatizaci&oacute;n de las empresas p&uacute;blicas; desregulaci&oacute;n de la actividad financiera; desregulaci&oacute;n y flexibilizaci&oacute;n de la relaci&oacute;n laboral &#40;con ataques a los sindicatos, destrucci&oacute;n de los contratos colectivos y cambios regresivos en la legislaci&oacute;n laboral&#41; y depresi&oacute;n salarial.</blockquote></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde la d&eacute;cada del cincuenta la colaboraci&oacute;n de los pa&iacute;ses desarrollados al desarrollo de los pa&iacute;ses subdesarrollados ir&aacute; instaurando progresivamente un nuevo ciclo colonizador. Las consignas levantadas, a modo de ejemplo La Alianza para el Progreso, muestran el esfuerzo por imponer simb&oacute;lico y materialmente una hegemon&iacute;a y evitar la propagaci&oacute;n de las ideas revolucionarias, la Revoluci&oacute;n Cubana y los efectos de las pol&iacute;ticas de gobiernos con contradicciones con el dominio imperialista, pasan a ser los enemigos del llamado sistema democr&aacute;tico.</p>      <p>La banca multilateral, desde la d&eacute;cada de los ochentas, condiciona sus pr&eacute;stamos o su ayuda a la aceptaci&oacute;n, por parte de los gobiernos receptores, de sus propuestas de reforma. La cara visible de las propuestas del BM o del FMI es sanear la econom&iacute;a: combatir la in&#45; flaci&oacute;n, reducir el d&eacute;ficit fiscal y equilibrar la balanza de pagos. Los procesos de ajuste o de cambio estructural que los Estados aceptan aplicar modifican radicalmente el acontecer pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico y social de los pa&iacute;ses en que se ejecutan, y Latinoam&eacute;rica ha demostrado obediencia en la aceptaci&oacute;n de estas pautas.</p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>Condiciones de la salud en el contexto neoliberal</b></p></font> <font size="2">     <p>Sebasti&aacute;n Loureiro<sup>1</sup> señala para los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica latina dos problemas: las tasas negativas del producto bruto nacional &#40;PBN&#41; y el aumento del volumen de la deuda externa. Considera que los movimientos revolucionarios de la d&eacute;cada de los setentas, en muchos pa&iacute;ses latinoamericanos, fueron desplazados por gobiernos dictatoriales que instauraron la violencia y la represi&oacute;n. Este hecho permiti&oacute; que las decisiones econ&oacute;micas fueran tomadas por grupos econ&oacute;micos vinculados a empresas multinacionales. En estos periodos se increment&oacute; la deuda externa. Las transiciones hacia la democracia no cambiaron radicalmente el acontecer econ&oacute;mico. La sumisi&oacute;n pol&iacute;tica de los gobiernos a los dictados del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial oblig&oacute; a aceptar la pol&iacute;tica de ajuste para poder afrontar el pago de los intereses de la deuda.</p>      <p>La situaci&oacute;n de Colombia se encuadr&oacute; perfectamente en este panorama pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico descripto por Loureiro, quien adem&aacute;s no olvida mencionar los efectos psicosociales: &#8220;Este escenario pol&iacute;tico y econ&oacute;mico repercute en las relaciones sociales principalmente en el proceso de disoluci&oacute;n de las relaciones entre grupos, en la urbanizaci&oacute;n acelerada, en la desorganizaci&oacute;n o desinter&eacute;s pol&iacute;tico en funci&oacute;n de continuas derrotas a veces fraudulentas impuestas a los movimientos populares de algunos pa&iacute;ses. La anomia, la alienaci&oacute;n y la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de todos los derechos crea una nueva &eacute;tica social donde la condici&oacute;n humana y el derecho a la vida son relativizados y despreciados en funci&oacute;n del poder, de la riqueza o del fraude&#8221;.<sup>1</sup></p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>Neoliberalismo y salud</b></p></font> <font size="2">     <p>En este rubro tomaremos, solo algunos rasgos del neoliberalismo que han impactado en el sector salud. A este fin es necesario considerar el informe sobre el desarrollo mundial de 1993, <i>Invertir en Salud,</i> del Banco Mundial, ya que delinea las pol&iacute;ticas para el sector. Un an&aacute;lisis exhaustivo de este informe puede encontrarse en los trabajos de Asa Cristina Laurell.<sup>2, 3</sup></p>      <p><b>Base ideol&oacute;gica</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El ideario neoliberal posiciona al &aacute;mbito privado como responsable de las actividades ligadas al cuidado de la salud y desliga al Estado como garante y financiador de la salud poblacional, quedando solo bajo su jurisdicci&oacute;n los problemas de salud o los sectores no cubiertos por el &aacute;mbito privado.</p>      <p><b>Privatizaci&oacute;n</b></p>     <p>El nuevo posicionamiento en relaci&oacute;n a la salud &#8212;que pasa a ser una responsabilidad individual y privada&#8212; implica un corte con el sistema simb&oacute;lico ideol&oacute;gico que caracterizaba al Estado benefactor. La &#8220;privatizaci&oacute;n&#8221; de la salud individual va acompañada de otro proceso de privatizaci&oacute;n. El desfinanciamiento del sector p&uacute;blico tiene como objetivo permitir la entrada de las empresas privadas de salud. En la medicina prepagada, varios son los grupos financieros extranjeros que a partir de 1994 ingresaron al mercado de la salud.<sup>4</sup></p>      <p><b>Mercantilizaci&oacute;n</b> Laurell<sup>3</sup> sostiene que ubicar a la salud como actividad privada tiene como objetivo convertirla en un nuevo campo de acumulaci&oacute;n capitalista. &#8220;Esta intenci&oacute;n se inscribe en la ofensiva de recuperaci&oacute;n de los servicios sociales para la empresa privada, o sea su re&#45;mercantilizaci&oacute;n, que constituye uno de los m&oacute;viles del actual ataque al Estado de bienestar en todo el mundo&#8221;. Quiz&aacute;s una diferencia que podemos establecer con esta frase de Laurell es que desde 1994 a la actualidad ya no hay posibilidad de ning&uacute;n ataque al Estado de bienestar, ya que el mundo capitalista dominante celebr&oacute; su defunci&oacute;n en el dependiente y en partes del propio. <i>La salud se transforma en una mercanc&iacute;a m&aacute;s,</i> que puede ser comprada o vendida acorde a los recursos, o a las acuciantes necesidades &#40;venta de sangre, de &oacute;rganos&#41; de la poblaci&oacute;n.</p>      <p><b>Industria tecnol&oacute;gica sanitaria</b></p>     <p>La circulaci&oacute;n de capitales encuentra una v&iacute;a regia en las nuevas tecnolog&iacute;as.<sup>5</sup> Los adelantos cient&iacute;ficos y las transformaciones tecnol&oacute;gicas en el campo de la medicina requieren un gran aporte de capital. Este sector pasa a tener relevancia para los capitales privados interesados en la industria tecnol&oacute;gica hospitalaria. En la medida en que el hospital p&uacute;blico, por su desfinanciamiento, no puede acceder a la nueva tecnolog&iacute;a, se propician los procesos de terciarizaci&oacute;n&#45;privatizaci&oacute;n. A esto se a&uacute;nan los aportes privados, individuales o de fundaciones, que se insertan en determinados servicios hospitalarios. Hugo Arce<sup>4</sup> presenta un cuadro comparativo entre los establecimientos &#40;p&uacute;blicos, de obras sociales, privados y mixtos&#41; con internaci&oacute;n y sin ella entre los años 1980 y 1995, en el cual queda manifiesto el crecimiento de los establecimientos sin internaci&oacute;n privados.</p>      <p><b>Legitimaci&oacute;n</b></p>     <p>La legitimaci&oacute;n se apoya en el logro de un consenso social que se construye a trav&eacute;s de una idea fuerza &#8212;que no solo se presenta en el sector salud&#8212;, la ineficiencia del Estado y la contracara correspondiente: la eficiencia de lo privado y el auge democr&aacute;tico. Los beneficios de la asistencia privada se imponen publicitariamente, hermosos diseños invaden los ojos del candidato a usua&#45; rio&#45;consumidor. La democracia consiste en la supuesta libertad de elegir al prestador m&aacute;s acorde con los deseos de cada sujeto. Las voces paradigm&aacute;ticas del sistema insertadas en los medios masivos crean el consenso necesario que posibilita la instalaci&oacute;n del nuevo sistema.</p>      <p>Otra idea que ha de ser asimilada y aceptada como v&aacute;lida es la escasez de los recursos p&uacute;blicos para cubrir los requerimientos del sector. Los niveles deficitarios del sector p&uacute;blico no se atribuyen nunca a la desfinanciaci&oacute;n producida por las pol&iacute;ticas de ajuste o la terciarizaci&oacute;n de servicios &#40;que no son regulados&#41;, sino que se imputan a fallas estructurales del propio sistema. Los discursos y las ideas&#45;fuerzas expl&iacute;citas de las pol&iacute;ticas de salud de los organismos internacionales quieren seguir siendo presentados como hijos directos del Estado protector: &#8220;Ajuste con rostro humano&#8221;, &#8220;Combate a la pobreza&#8221; son las consignas levantadas para tapar las consecuencias sociales de la pol&iacute;tica de ajuste.</p></font>    <br>  <font size="3">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>El neoliberalismo ante el Consenso de Barcelona</b></p></font> <font size="2">     <p>Lo parad&oacute;jico de este modelo es que mientras tanto, sus autores &#8212;entre los cuales se destacan Paul Krugman, Jeffrey Sachs, Joseph Stiglitz y John Williamson&#8212; produjeron un documento en el cual proponen modificaciones al modelo de globalizaci&oacute;n vigente, que con tanto esfuerzo siguen defendiendo nuestros neoliberales criollos. Este documento se conoce como el <i>Acuerdo para el desarrollo, de Barcelona,</i> en el cual se formulan nuevos planteamientos que en definitiva desaconsejan la implementaci&oacute;n del modelo neoliberal en los pa&iacute;ses pobres y en v&iacute;a de desarrollo. En &eacute;l se aconseja: &#8220;Nuestro debate se centr&oacute; en extraer lecciones de las pol&iacute;ticas aplicadas y en debatir la necesidad de cambios, tanto en pa&iacute;ses ricos como pobres. Ha habido un amplio acuerdo en siete temas, que a su vez deber&iacute;an definir las prioridades de las reformas&#8221;.</p>      <p><b>Primero</b></p>     <p>Tanto los principios econ&oacute;micos como la experiencia internacional nos sugieren que la calidad institucional &#8212;como el respeto por el imperio de la ley y los derechos de propiedad, privados y colectivos&#8212;, una econom&iacute;a de mercado que mantenga un equilibrio entre mercado y Estado y la atenci&oacute;n a la distribuci&oacute;n de la renta son la base de las estrategias de desarrollo con mayor &eacute;xito. Adem&aacute;s, las instituciones que trasladan estos principios a la realidad y los pa&iacute;ses en desarrollo deber&iacute;an trabajar para mejorar los entornos institucionales. Pero las innovaciones institucionales eficaces dependen mucho de la historia del pa&iacute;s, su cultura y otras circunstancias espec&iacute;ficas. Animar a las naciones en desarrollo a copiar mec&aacute;nicamente las instituciones de los pa&iacute;ses ricos &#8212;como tienden a recomendar las instituciones internacionales &#8212; no garantiza la obtenci&oacute;n de resultados positivos y hasta podr&iacute;a tener efectos contraproducentes.</p>      <p><b>Segundo</b></p>     <p>La experiencia nos muestra, una y otra vez, que un endeudamiento elevado &#8212;tanto p&uacute;blico como privado&#8212;, un sistema bancario escasamente regulado y una pol&iacute;tica monetarias laxa son serios obst&aacute;culos al desarrollo. Estas pr&aacute;cticas no solo no estimulan el crecimiento a medio plazo, sino que tambi&eacute;n pueden exponer a las naciones a crisis que conlleven tremendos costes, especialmente para las pobres. Las naciones en desarrollo que esperan prosperar deber&iacute;an seguir unas pol&iacute;ticas financieras, monetarias, fiscales y de endeudamiento prudentes. Pero una posici&oacute;n fiscal prudente no es lo mismo que un presupuesto equilibrado cada año, sean cuales fueren las circunstancias. Las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas antic&iacute;clicas son m&aacute;s eficientes y pol&iacute;ticamente m&aacute;s viables. Los pa&iacute;ses en desarrollo deber&iacute;an crear instituciones para hacer posibles estas pol&iacute;ticas y las instituciones financieras internacionales deber&iacute;an alentarlas en la medida de lo posible. Los criterios diseñados por estas instituciones para evaluar los objetivos macroecon&oacute;micos deber&iacute;an tener la flexibilidad necesaria para hacer posible, por ejemplo, que las infraestructuras productivas y la inversi&oacute;n en i+d se considerara como adquisici&oacute;n de activos y no como gasto corriente, para un objetivo fiscal dado.</p>      <p><b>Tercero</b></p>     <p>No existe una &uacute;nica pol&iacute;tica econ&oacute;mica que pueda garantizar un crecimiento sostenido. Las naciones que han conseguido llevar a cabo esta importante tarea han hecho frente a distintos tipos de obst&aacute;culos y han adoptado diferentes pol&iacute;ticas sobre regulaci&oacute;n, exportaciones, promoci&oacute;n industrial, innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y adquisici&oacute;n de conocimiento. Los pa&iacute;ses deber&iacute;an tener la libertad de diseñar pol&iacute;ticas adaptadas a sus circunstancias espec&iacute;ficas. Las organizaciones financieras internacionales, as&iacute; como las entidades de ayuda al desarrollo deber&iacute;an alentar esta posibilidad. Pero esto no implica una aproximaci&oacute;n al desarrollo donde <i>todo vale.</i> Esta libertad tampoco deber&iacute;a ser utilizada para disfrazar pol&iacute;ticas que simplemente transfieran renta a los grupos pol&iacute;ticos m&aacute;s poderosos. La prioridad es identificar las restricciones que m&aacute;s dificultan el crecimiento y superarlas mediante pol&iacute;ticas microecon&oacute;micas y macroecon&oacute;micas adecuadas. Las intervenciones de car&aacute;cter microecon&oacute;mico deber&iacute;an tratar de corregir los fallos espec&iacute;ficos del mercado, y los incentivos eco&#45; n&oacute;micos deber&iacute;an reducirse a medida que la situaci&oacute;n de los grupos beneficiarios mejora.</p>      <p><b>Cuarto</b></p>     <p>Las negociaciones comerciales multilaterales deber&iacute;an perseguir el desarrollo econ&oacute;mico. El proteccionismo agr&iacute;cola y textil en los pa&iacute;ses desarrollados representa un obst&aacute;culo importante a la participaci&oacute;n de los pa&iacute;ses en desarrollo. Pero algunos de los pa&iacute;ses en desarrollo podr&iacute;an estar limitando su potencial a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas comerciales inapropiadas; por ello, alentamos a que la Ronda de Doha concluya con &eacute;xito, ofreciendo m&aacute;s oportunidades de crecimiento mundial y m&aacute;s espacio para que los pa&iacute;ses en desarrollo pongan en marcha sus propias estrategias de crecimiento.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Quinto</b></p>     <p>Los acuerdos financieros internacionales no est&aacute;n funcionando bien. Los pa&iacute;ses pobres contin&uacute;an alejados de los flujos financieros privados y los niveles de ayuda oficial siguen siendo insuficientes. Los flujos de capital privado a los pa&iacute;ses de renta media son muy vol&aacute;tiles y esta volatilidad tiene muy poca relaci&oacute;n con los fundamentos econ&oacute;micos de los pa&iacute;ses receptores. Los <i>shocks</i> sist&eacute;micos sobre la balanza de capitales contin&uacute;an siendo comunes y el contagio golpea cada vez m&aacute;s a pa&iacute;ses con pol&iacute;ticas econ&oacute;micas s&oacute;lidas. La ra&iacute;z del problema es la ausencia de mercados e instrumentos que permitan un reparto del riesgo m&aacute;s eficiente entre pa&iacute;ses. Las instituciones financieras multilaterales no hacen bastante para superar estos fallos de los mercados financieros privados. Adem&aacute;s, la consideraci&oacute;n del &#8220;riesgo moral&#8221; como causa principal de las crisis financieras ha desviado la atenci&oacute;n de otros elementos de inestabilidad. El debate sobre la reforma de la arquitectura financiera internacional ha producido pocos resultados tangibles. Una de las razones podr&iacute;a ser que los pa&iacute;ses en desarrollo est&aacute;n infrarrepresentados en el proceso de toma de decisiones de las instituciones financieras multilaterales. La asignaci&oacute;n de votos en los consejos de estas instituciones es un reflejo del pasado y tiene poco que ver con el peso actual de los pa&iacute;ses en la econom&iacute;a mundial. En resumen: la reforma de las instituciones financieras internacionales deber&iacute;a ser una prioridad, tanto para los pa&iacute;ses ricos como para los pobres.</p>      <p><b>Sexto</b></p>     <p>Los acuerdos internacionales actuales tratan los movimientos de capital y de trabajo de forma asim&eacute;trica. Las instituciones financieras internacionales y los gobiernos del G&#45;7 consideran generalmente que la movilidad de capital debe impulsarse; pero no ocurre lo mismo con la movilidad internacional del trabajo. Sin embargo, existen razones, tanto de equidad como de eficiencia, para justificar unos mayores movimientos migratorios a escala internacional. Necesitamos un conjunto de reglas e instituciones internacionales para guiar el movimiento transfronterizo de poblaci&oacute;n, incluidos los trabajadores temporales y de servicios, y que promuevan el uso de las remesas de los emigrantes como una fuente de financiaci&oacute;n adicional. La mejora de los derechos de los emigrantes facilitar&aacute; su integraci&oacute;n en el mercado laboral y limitar&aacute; su explotaci&oacute;n.</p>      <p><b>S&eacute;ptimo</b></p>     <p>El empeoramiento del medio ambiente y sus externalidades negativas, incluyendo los problemas de calentamiento global, necesita ser abordado con pol&iacute;ticas de desarrollo sostenibles a escala global y nacional. En este tema, tanto los pa&iacute;ses ricos como los pobres tienen trabajo por delante.</p>      <p>No se puede decir que la situaci&oacute;n del mundo sea satisfactoria. El hecho de que m&aacute;s de mil millones de seres humanos vivan en la pobreza externa deber&iacute;a ser causa de una profunda preocupaci&oacute;n. El sida y otras epidemias representan una tragedia para los pa&iacute;ses menos desarrollados, especialmente en &aacute;frica. En los Objetivos de Desarrollo del Milenio, las naciones donantes se comprometieron a incrementar la ayuda para corregir estos y otros problemas, pero este compromiso contin&uacute;a siendo mayoritariamente incumplido. Tambi&eacute;n es f&aacute;cil desalentarse por el fracaso de todo tipo de recetas m&aacute;gicas para fomentar el desarrollo. Pero preocupaci&oacute;n no es lo mismo que desesperaci&oacute;n. Y la preocupaci&oacute;n tampoco deber&iacute;a servir para justificar actitudes anticrecimiento. En el &uacute;ltimo medio siglo un buen n&uacute;mero de pa&iacute;ses han podido salir de la pobreza por sus propios medios y otros est&aacute;n haciendo lo mismo hoy en d&iacute;a. Hay lecciones esperanzadoras que aprender de estas experiencias, algunas de las cuales hemos intentado resumir en esta agenda. Existen, por tanto, pol&iacute;ticas para conseguir un desarrollo equitativo y sostenible. No existe una &uacute;nica pol&iacute;tica econ&oacute;mica que garantice el &eacute;xito, pero hoy estamos m&aacute;s preparados para buscar las claves de dicho &eacute;xito.</p>      <p>Los ciudadanos de los pa&iacute;ses en desarrollo saben bien que el progreso es largo y arduo. Si sus l&iacute;deres apuestan con decisi&oacute;n por el desarrollo y si los pa&iacute;ses ricos ayudan reformando los acuerdos internacionales que ahora obstaculizan dicho progreso, a&uacute;n quedan motivos para la esperanza.</p>      <p>As&iacute; pues, &#8220;Quien no escucha consejo no llega a viejo&#8221; &#8212;reza un adagio muy conocido por nosotros&#8212; y quien desconoce la historia esta condenado a repetirla.</p >    <p>Solo queda aplicar con sensatez los consejos del Consenso de Barcelona y no repetir la historia de la Argentina, expuesta por Zaldua y Col, profesoras de la Universidad de Buenos Aires.</p></font><hr>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <font size="3">     <p><b>Referencias</b></p></font> <font size="2">       <!-- ref --><p>1. Loureiro S. Crisis, medidas de ajuste y su impacto en la salud. Revista Salud, Problema y Debate 1991;3&#40;6&#41;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0120-386X200600020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Laurell AC. La pol&iacute;tica social en el proyecto neoliberal. Necesidades econ&oacute;micas y realidades sociopol&iacute;ticas. Rosario: Centro de Estudios M&eacute;dicos y Sociales; 1992. Cuadernos M&eacute;dico Sociales: 60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-386X200600020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Laurell AC. Coordinadora Universidad Aut&oacute;noma Mexicana. Nuevas Tendencias y Alternativas en el Sector Salud. Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana. M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana; 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0120-386X200600020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Arce H. Tendencias, escenarios y fen&oacute;menos emergentes en la configuraci&oacute;n del sector salud en la Argentina. Santiago de Chile: CEPAL, Naciones Unidas; 1997. Serie Financiamiento del Desarrollo: 59.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-386X200600020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Petras, James. Globalizaci&oacute;n e imperialismo En: Globaloney. El lenguaje imperial, los intelectuales y la izquierda. Capital Federal Argentina: Editorial Ant&iacute;doto; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-386X200600020001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">6. Anderson P. Las antinomias de Antonio Gramsci. Barcelona: Fontamara; 1981.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-386X200600020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">7. Anderson P. Las lecciones del neoliberalismo. Revista El Rodaballo 1995&#45;1996;2 &#40;3&#41; .</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-386X200600020001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">8. Arrig&iacute; G. El largo siglo XX. Espa&ntilde;a: Akal; 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-386X200600020001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">9. Dejours C. Trastornos mentales relacionados con el trabajo. En: Kalimo R. El&#45;6. Batawi M, Cooper CL. Los factores psicosociales en el trabajo y su relaci&oacute;n con la salud. Ginebra:OMS; 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-386X200600020001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">10. Dejours C. Asociaci&oacute;n Trabajo y Sociedad CONICET. PIETTE. El Factor Humano. Buenos Aires: Lumen Humanitas; 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-386X200600020001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">11. Dessors D, Guiho M. Asociaci&oacute;n Trabajo y Sociedad. PIETTE. CONICET. Organizaci&oacute;n del trabajo y salud. De la psicopatolog&iacute;a a la din&aacute;mica del trabajo</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-386X200600020001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">12. Ferrer A. Atrapados en la globalizaci&oacute;n. Argentina: Clar&iacute;n; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-386X200600020001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">13. Gramcsi A. Los intelectuales y la organizaci&oacute;n de la cultura. M&eacute;xico: Editorial Juan Pablos; 1975.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-386X200600020001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">14. Iriart C. La reforma del sector salud en la Argentina. En: Centro de Estudios y Asesor&iacute;a en Salud. Reforma en Salud. Lo privado a lo solidario. Ecuador: Centro de Estudios y Asesor&iacute;a en Salud; 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-386X200600020001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">15. McDougall J. Teatros del cuerpo. Francia: &#40;s.l.&#41;; 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-386X200600020001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">16. Minujin A. Transformaciones en la estructura social argentina. Cuesta Abajo. Los nuevos pobres: efectos de la crisis en la sociedad argentina. Buenos Aires: Unicef&#47;Losada ;1992.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-386X200600020001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">17. Muro M. Los sistemas de atenci&oacute;n m&eacute;dica de emergencia en la rep&uacute;blica Argentina En: Secretar&iacute;a de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires SAME. 2001; 9 &#40;1&#41; CAICYT&#47;CONICET.200120.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-386X200600020001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">18. Rivera, A. Presencia del s&iacute;ndrome de Burnout en m&eacute;dicos del Hospital Cl&iacute;nico Quir&uacute;rgico Hermanos Ameijeiras. &#40;Tesis de maestr&iacute;a&#41; M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Facultad de Psicolog&iacute;a; 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-386X200600020001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">19. Souza GW. Subjetividad y administraci&oacute;n de personal: consideraciones sobre modos de gerenciar el trabajo en equipos de salud. En: Testa M <i>et al.</i> Praxis en Salud. Buenos Aires: Lugar Editorial; 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-386X200600020001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2">20. Souza MC. Etapa de trabajo de campo. En: El desaf&iacute;o del conocimiento. Investigaci&oacute;n cualitativa en salud. Buenos Aires. Lugar Editorial; 1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-386X200600020001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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