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</front><body><![CDATA[    <font face="verdana">  <font size="2">     <p align="right"><b>OPINION</b></p></font>   <font size="4">     <p><b>Implicaciones &eacute;ticas de las decisiones m&eacute;dicas en ambientes controlados por el Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia&#42;</b></p></font>  <font size="3">     <p><b>Ethical implications of the medical decisions in environments controlled by the general system of social security in health of Colombia</b></p></font>  <br /> <br />  <font size="2">     <p><b>J. Acosta G<sup>1</sup>; Andr&eacute;s A. Ram&iacute;rez<sup>2</sup></b></p>      <p><sup>1</sup> M&eacute;dico, Magister en Salud P&uacute;blica Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica. Universidad de Antioquia. Medell&iacute;n, Colombia.</p>      <p><sup>2</sup> Abogado, Universidad de Medell&iacute;n; Especialista en derecho penal Universidad EAFIT, docente Universidad Santo Tomas Sede Medell&iacute;n. Facultad de Derecho Universidad Santo Tomas Sede Medell&iacute;n. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:andresrago@gmail.com">andresrago@gmail.com</a>.</p>  <br /> <br />      <p>Recibido: 11 de agosto de 2008. Aprobado: 11 de diciembre de 2008</p>      <p><hr />Implicaciones &eacute;ticas de las decisiones m&eacute;dicas en ambientes controlados por el Sistema General de Seguridad Social en Salud &#40;SGSSS&#41; de Colombia. Rev Fac Nac Salud P&uacute;blica 2009; 27&#40;1&#41;: 81-86<hr /></p>   <br /> <br />     <p>Existe una tendencia incontenible de los sistemas de salud actuales a organizarse cada vez m&aacute;s, mediante la sistematizaci&oacute;n y automatizaci&oacute;n de todos los procesos, tendencia en la que se encuentra inscrito todo el Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia. Cuanto mayor ha sido el nivel alcanzado por el sistema en la estructuraci&oacute;n de la complejidad, gracias a la promulgaci&oacute;n de m&uacute;ltiples decretos reglamentarios de la Ley, normas de los entes de direcci&oacute;n y de las propias Empresas Promotoras de Salud &#40;EPS&#41;, tanto menor ha sido la perspectiva individual del m&eacute;dico que, poco a poco, se ha diluido en la organizaci&oacute;n y normatizaci&oacute;n de todos los procesos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Actualmente, el derecho a la salud es el de mayor vulnerabilidad en la poblaci&oacute;n colombiana &#40;Defensor&iacute;a del Pueblo, 2007&#41; present&aacute;ndose un aumento constante y considerable en el n&uacute;mero de tutelas interpuestas especialmente contra la EPS reclamando una atenci&oacute;n m&eacute;dica pronta, adecuada y completa &#40;Pati&#241;o, 2005&#41;</p>      <p>La historia de la medicina nos ha ense&#241;ado que la posici&oacute;n del m&eacute;dico en la sociedad nunca ha sido determinada por el m&eacute;dico mismo, sino por la sociedad en la que se inscribe y a la que sirve.</p>      <p>Es bueno recordar que las leyes en el orden jur&iacute;dico, siempre expresar&aacute;n en su obligatoriedad, valores, pero a nadie se le antoja el legalismo como criterio moral o cient&iacute;fico; incluso, con alguna frecuencia hemos sido testigos de la promulgaci&oacute;n de leyes contrarias a la moral y con una d&eacute;bil sustentaci&oacute;n cient&iacute;fica.</p>      <p>Sin embargo, los profesionales de la salud se muestran conocedores de las normas del Sistema y en ocasiones serviles ante ellas, pero ignoran aquellas que regulan aspectos fundamentales de su labor y que prevalecen frente a las dem&aacute;s normas, estas son la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica como norma de normas &#40;art. 4&#41;, la cual adem&aacute;s de hacer menci&oacute;n a la salud como derecho, establece tambi&eacute;n el derecho a la libertad y la autodeterminaci&oacute;n &#40;arts. 16 y 28&#41; y la Ley 23 de 1981 sobre &eacute;tica m&eacute;dica, la cual no se encuentra derogada en ning&uacute;n aspecto por la Ley 100 de 1993 y que por regular el tema espec&iacute;fico de la &eacute;tica prevalece en estos asuntos.</p>      <p>Antes de emprender la reforma de la Seguridad Social en Colombia, hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada, la medicina era com&uacute;nmente considerada, junto con el derecho, como una profesi&oacute;n liberal y, en consecuencia, el m&eacute;dico tomaba las mejores decisiones con plena autono m&iacute;a en beneficio de sus pacientes. Una vez promulgada la Ley 100 de 1993, la situaci&oacute;n cambi&oacute; dram&aacute;ticamente: la profesi&oacute;n m&eacute;dica dej&oacute; de ser lo que siempre hab&iacute;a sido durante siglos, una profesi&oacute;n liberal y el m&eacute;dico empez&oacute; a depender cada vez m&aacute;s de otros en calidad de asalariado, al tener que vender su fuerza de trabajo a las instituciones prestadoras de servicios de salud &#40;IPS&#41; que desde entonces, se han constituido en la principal fuente de empleo para este gremio dentro del nuevo sistema de Seguridad Social.</p>      <p>La ley 100 de 1993 incluye como uno de sus principios fundamentales la calidad de la prestaci&oacute;n en los servicios, para lo cual se defini&oacute; la organizaci&oacute;n de un Sistema Obligatorio de Garant&iacute;a de Calidad de la Atenci&oacute;n en Salud, en el que se deben incluir como elementos fundamentales, entre otros: los requisitos esenciales, la auditor&iacute;a, la historia cl&iacute;nica y la informaci&oacute;n al usuario.</p>      <p>En este universo normativo se percibe en los m&eacute;dicos una aceptaci&oacute;n de la norma, incluso, haciendo extensivo su valor a pr&aacute;cticamente todas las esferas de la vida del ser humano. De &eacute;stas se rechaza su rigidez, su falta de flexibilidad para adaptarse al cambiante mundo de los enfermos y de la medicina.</p>      <blockquote> &#8220;El esp&iacute;ritu de la ley es bueno, pero hay diferencias entre lo que dice y lo que realmente se hace&#8221;. &#40;BM51&#45;2&#41;.</blockquote>      <p>La norma m&aacute;s antigua de &eacute;tica m&eacute;dica es la de Hip&oacute;crates: &#8220;en cuanto a las enfermedades, haced un h&aacute;bito de dos cosas: ayudar o, por lo menos, no perjudicar&#8221;. Esta obligaci&oacute;n manifiesta el &#8220;principio de beneficencia&#8221; que se describe como uno de los principios &eacute;ticos fundamentales &#40;Cecil, 1985:12&#41;.</p>      <p>Bajo estas condiciones ha perdido sentido la definici&oacute;n esencial de medicina en occidente &#40;Tekhne Iatrike&#41;, seg&uacute;n la cual, <i>la medicina consiste en el arte de curar sabiendo por qu&eacute; se hace lo que se hace</i>, pues hoy en d&iacute;a nadie da una raz&oacute;n v&aacute;lida para explicar por qu&eacute;, en ciertas ocasiones, no se hace lo que se debe hacer.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>&#8220;La decisi&oacute;n m&eacute;dica entra en conflicto entre lo que debe ordenarse y lo que puede ordenarse&#8221;. &#40;PM125&#45;6&#41;</blockquote>      <p>La identidad m&eacute;dica originada por esta nueva estructura deliberativa en la toma de decisiones, debe entenderse en dos sentidos, como renuncia y como aceptaci&oacute;n: en primer lugar, como renuncia a lo aprendido &#40;<i>episteme</i>&#41; y a la formaci&oacute;n recibida &#40;<i>ethos</i>&#41; en las facultades de medicina; en segundo lugar, como aceptaci&oacute;n de una nueva <i>episteme</i> y de un nuevo <i>ethos</i> empresarial, caracter&iacute;sticos de las EPS.</p>      <p>La restricci&oacute;n en la jurisdicci&oacute;n del m&eacute;dico para considerar todos los factores relevantes en el momento de tomar una decisi&oacute;n particular frente a un paciente, coloca a &eacute;ste en una situaci&oacute;n tal, que casi nunca logra estar a la altura de las circunstancias. Por ejemplo, al elaborar la historia cl&iacute;nica el m&eacute;dico tiene plena libertad y autonom&iacute;a para valorar aquellos aspectos que no acarrean costos en la atenci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la atenci&oacute;n misma, como el interrogatorio, la anamnesis, el examen f&iacute;sico y el diagn&oacute;stico presuntivo. Pero cuando se trata de confirmar un diagn&oacute;stico mediante pruebas de laboratorio, procedimientos e imagenolog&iacute;a, o de elegir un tratamiento farmacol&oacute;gico o quir&uacute;rgico, se estrella contra la rigidez de la norma, la cual s&oacute;lo le permite hacer uso de un reducido n&uacute;mero de opciones o factores, a&uacute;n, en aquellos casos en los que el juicio cl&iacute;nico indica otro camino para buscar la mejor soluci&oacute;n del problema.</p>      <p>Es de anotar que tanto la confirmaci&oacute;n diagn&oacute;stica como el tratamiento se autorizan o se niegan fuera del micro&aacute;mbito m&eacute;dico, y en consecuencia, est&aacute;n regidos por una l&oacute;gica de predominio administrativo. En otras palabras, a partir de este momento aparece el fen&oacute;meno de las decisiones administrativas sobre las decisiones m&eacute;dicas que, en muchas ocasiones, las dejan en vilo.</p>      <blockquote> &#8220;El m&eacute;dico ha perdido autonom&iacute;a frente a la parte administrativa&#8221; &#40;BM55&#45;8&#41;</blockquote>      <p>Como consecuencia, el m&eacute;dico debe restringir su juicio cl&iacute;nico, inhibirse para aplicar sus conocimientos, negar sus convicciones y ser infiel a una milenaria tradici&oacute;n m&eacute;dica sustentada en el principio de beneficencia, y que el Estado colombiano consagra en la Ley 23 de 1981 en sus art&iacute;culos 2&#176;, 3&#176;, 10&#176; y 13.</p>      <p>As&iacute;, en lugar de permitir a los decisores analizar un espectro amplio, complejo y variable de factores, con el tiempo necesario para ello, seg&uacute;n lo se&#241;ala la ley de &Eacute;tica M&eacute;dica, las normas reemplazan esto por una decisi&oacute;n basada en un n&uacute;mero menor de factores f&aacute;ciles de identificar, de aplicar y de controlar externamente.</p>      <p>Este entorno de decisiones m&eacute;dicas facilita, en forma evidente, todo el proceso de auditor&iacute;a m&eacute;dica y administrativa, pero dificulta en igual proporci&oacute;n el ejercicio de la medicina. Generalmente las EPS niegan, obstaculizan o dilatan la confirmaci&oacute;n de un diagn&oacute;stico inicial o de un diagn&oacute;stico diferencial. Si se confirma el diagn&oacute;stico, las opciones terap&eacute;uticas pueden sufrir el mismo proceso de denegaci&oacute;n o dilaci&oacute;n.</p>      <p>Estos procedimientos derivados de un sistema de salud excluyente ha dado origen a m&uacute;ltiples recursos de tutela, en virtud de las cuales los ciudadanos buscan amparo a sus derechos constitucionales en el sistema jur&iacute;dico &#40;Art. 86 Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica 1991&#41;, el cual aparece como incluyente al fundamentar sus decisiones m&aacute;s en la justificaci&oacute;n de la norma que en la norma misma.</p>      <p>Asistimos as&iacute;, a otro fen&oacute;meno muy particular en este nuevo contexto de la Seguridad Social, el de las decisiones jur&iacute;dico&#45;constitucionales sobre las decisiones m&eacute;dicas, sin olvidar que tambi&eacute;n se da el fen&oacute;meno de las decisiones administrativas sobre dichas decisiones. De este modo, la tutela compensa la p&eacute;rdida de autonom&iacute;a y libertad del m&eacute;dico con la autonom&iacute;a y libertad del juez, manteniendo as&iacute; el equilibrio del sistema.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En s&iacute;ntesis, el cambio de identidad se manifiesta de una manera evidente por una actitud forzada del m&eacute;dico frente al conocimiento &#40;disminuci&oacute;n del espectro de factores relevantes en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica&#41;, y por su nueva actitud frente a la &eacute;tica m&eacute;dica &#40;diluci&oacute;n de la culpa&#41; que lo ubica dentro de una &eacute;tica heter&oacute;noma.</p>      <p>Seg&uacute;n Schauer &#40;2004:216&#41;, cuando el grado de condena a equivocarse por evadir una norma aplicable es mayor que el grado de condena a equivocarse por seguir cierta norma, esa disparidad refleja claramente que el problema del incumplimiento negligente es considerado mayor que el problema del cumplimiento negligente. Cuando prevalece esa actitud, se trata mejor a quienes se equivocan al seguir normas que a quienes cometen errores de magnitud equivalente al quebrantarlas.</p>      <p>Suele constituir una estrategia exitosa el defender los errores que uno comete invocando normas, en parte porque cuando uno comete un error por seguir una norma se puede atribuir o cargar al menos parte de la responsabilidad al creador de la norma, mientras que quien quebranta una norma no tiene tan f&aacute;cilmente a su alcance esa opci&oacute;n de &#8220;reparto de la culpa&#8221;.</p>      <p>En la medida en que los errores cometidos por seguir normas ocasionan menos culpa individual que los errores cometidos por violarlas, el seguimiento de normas puede constituir la estrategia de elecci&oacute;n para el individuo que rehuye el riesgo, asimismo, como constituir la estrategia de elecci&oacute;n en el dise&#241;o de entornos de decisi&oacute;n adversos al riesgo. En este sentido, cumpliendo con su deber, uno puede negar su responsabilidad.</p>      <p>Se toma como par&aacute;metro para diluir la culpa la norma administrativa mientras que se desconoce como par&aacute;metro de conducta la norma constitucional y la ley de &eacute;tica m&eacute;dica que resaltan la autonom&iacute;a del individuo, volvi&eacute;ndose de &eacute;sta manera el m&eacute;dico funcional al sistema.</p>      <p>En todo proceso de cambio es posible hablar de ruptura y continuidad, y esto es particularmente cierto cuando nos referimos a los atributos esenciales que deben caracterizar la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. Fue justamente Engel &#40;1995&#41;, destacado educador americano, quien llam&oacute; la atenci&oacute;n en forma brillante sobre los atributos del acto m&eacute;dico que han permanecido invariantes a trav&eacute;s de los tiempos, de las diferentes sociedades, y a pesar de los innegables avances cient&iacute;ficos. Estos atributos esenciales para el ejercicio de la medicina y muy importantes durante la formaci&oacute;n del m&eacute;dico son los siguientes: <i>Complementariedad</i>, entre el paciente que sufre y el m&eacute;dico que puede ayudarlo; <i>el paciente como persona</i>, es decir, el paciente como un fin en si mismo y no como un medio o un objeto, lo que no es m&aacute;s que el principio de la dignidad humana consagrado en el art&iacute;culo 1&#176; de la Constituci&oacute;n; <i>la entrevista m&eacute;dica, la observaci&oacute;n y el razonamiento cl&iacute;nico, el juicio cl&iacute;nico y la toma de decisiones</i>, son tres caracter&iacute;sticas que hacen referencia al m&eacute;todo cl&iacute;nico, tan olvidado y obstaculizado en el actual Sistema de Salud; <i>el contrato interpersonal entre m&eacute;dico y paciente</i>, caracter&iacute;stica fundamental del acto m&eacute;dico que es tributaria de las anteriores, sustento formal de la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#45;paciente, relaci&oacute;n que seg&uacute;n el art&iacute;culo 1&#176; de la Ley de &Eacute;tica M&eacute;dica constituye elemento primordial en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica.</p>      <p>En conclusi&oacute;n, en el actual SGSSS, el invariante hist&oacute;rico de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica ha empezado a cambiar y, en este sentido y en la misma proporci&oacute;n se ha afectado la identidad m&eacute;dica. As&iacute;, por su car&aacute;cter de esenciales es necesario devolverles su espacio a estas caracter&iacute;sticas dentro de la atenci&oacute;n m&eacute;dica en el actual sistema, teniendo como fundamento la Constituci&oacute;n y la Ley de &Eacute;tica M&eacute;dica.</p>      <p>Las supresiones de las generalizaciones soslayan diferencias relevantes que llevan al desconocimiento de la individualidad del usuario.</p>      <p>En efecto, en la racionalidad del administrador, si el servicio no es una obligaci&oacute;n expresamente citada en la Ley, no se brinda al usuario, aunque de acuerdo con el criterio m&eacute;dico el servicio sea indispensable para la vida. La gran contradicci&oacute;n de este lineamiento radica en su profunda inequidad, pues siendo precisamente los m&aacute;s pobres quienes mayor necesidad requieren, reciben un paquete m&aacute;s restringido &#40;G&oacute;mez R, 2005&#41;.</p>      <p>En un entorno semejante, no acertar en la respuesta correcta de vez en cuando no es considerado algo catastr&oacute;fico; un resultado sub&oacute;ptimo ocasional es contemplado como un error que vale la pena tolerar.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando decimos que el modelo conversacional o flexible que caracteriz&oacute; al anterior Sistema Nacional de Salud &#40;SNS&#41; resolv&iacute;a los casos a favor de la justificaci&oacute;n de la norma, afirmamos que ese modelo actuaba bajo el criterio de la incertidumbre del conocimiento y, por tanto, contemplaba la posibilidad de modificarlo cuando las circunstancias lo requer&iacute;an. Este tipo de modelo favorece claramente al m&eacute;dico y al paciente, sin perjuicio demostrable a las instituciones, como generalmente lo quieren hacer ver los gerentes y auditores de estas entidades.</p>      <p>Por el contrario, cuando decimos que el modelo r&iacute;gido o atrincherado impuesto por el actual SGSSS resuelve los casos a favor de la norma, afirmamos que este modelo act&uacute;a bajo la convicci&oacute;n de la certidumbre del conocimiento y, por tanto, elimina la posibilidad de modificar la norma a&uacute;n cuando la evidencia muestra que es necesario. Este tipo de modelo favorece, claramente, los intereses del SGSSS, m&aacute;s concretamente a las EPS y perjudica de manera notoria a los m&eacute;dicos en la toma de decisiones y, en &uacute;ltima instancia, a los pacientes como los m&aacute;s directos implicados, lo que se debe en parte al desconocimiento del m&eacute;dico del orden jur&iacute;dico, pues si su decisi&oacute;n es conforme a la norma constitucional puede inaplicar la norma administrativa que restringe la prestaci&oacute;n del servicio, y en los temas &eacute;ticos poner como barrera la Ley 23 de 1981.</p>      <p>As&iacute;, en el actual sistema, un decisor instruido, para actuar de acuerdo con un conjunto de normas es instruido de ese modo para no considerar ciertos hechos, ciertas razones y ciertos argumentos, sobre todo los constitucionales y los &eacute;ticos. Ahora puede entenderse que resulta fruct&iacute;fero dar esas instrucciones para ignorar lo que de otro modo ser&iacute;a relevante a la hora de decidir, y que existe una diversidad de argumentos que apoya ese retiro de jurisdicci&oacute;n al m&eacute;dico.</p>      <p>Idealmente, el m&eacute;dico deber&iacute;a hacer siempre la mejor evaluaci&oacute;n de cada caso, considerando todo el espectro de factores relacionados con &eacute;l, lo que en palabras del art&iacute;culo 10&#176; de la Ley 23 de 1981 consiste en dedicar a su paciente el tiempo necesario para hacer una evaluaci&oacute;n adecuada de su salud e indicar los ex&aacute;menes indispensables para precisar el diagn&oacute;stico y prescribir la terap&eacute;utica correspondiente. Pero, hacer un balance de riesgos y beneficios para el paciente no es posible actualmente, no s&oacute;lo por falta de tiempo del m&eacute;dico sino tambi&eacute;n de voluntad pol&iacute;tica de las EPS, por el temor a un incremento en los costos de atenci&oacute;n y, por consiguiente, a una disminuci&oacute;n de la rentabilidad.</p>      <p>En esta perspectiva, el t&eacute;rmino &#8220;instruido&#8221; incluye, como m&iacute;nimo, el proceso por el cual un entorno de toma de decisiones, en este caso las EPS a trav&eacute;s de un sistema de premios y castigos, incluyendo el elogio y la cr&iacute;tica, induce a los decisores dentro de ese entorno para tomar decisiones a trav&eacute;s de ciertos m&eacute;todos y no de otros.</p>      <p>Ante los &#8220;excesos&#8221; en su jurisdicci&oacute;n el m&eacute;dico es frecuentemente sometido a sanciones, pero de igual modo, cuando sus decisiones no se toman con base en un examen exhaustivo por &#8220;exceso&#8221; sino por &#8220;defecto&#8221; puede ser premiado o reconocido mediante est&iacute;mulos perversos.</p>      <p>De este modo, las normas act&uacute;an bloqueando aquellas razones que de otro modo resultar&iacute;an aplicables a la decisi&oacute;n que ha de adoptarse y funcionan como razones excluyentes, sin que la constituci&oacute;n o la Ley de &Eacute;tica M&eacute;dica cumplan su funci&oacute;n de l&iacute;mite al poder que se ejerce por los prestadores.</p>      <p>En esas circunstancias reconocemos que cuando las normas resultan insuficientes, los int&eacute;rpretes deber&iacute;an tener discrecionalidad para decidir, lo cual infortunadamente no se da en la realidad, pues el vac&iacute;o normativo lo suple la directriz administrativa y no los principios constitucionales que informan todo el orden jur&iacute;dico.</p>      <p>La imagen de Kelsen de &#8220;un marco sin una pintura&#8221; capta lo que muchos m&eacute;dicos piensan, porque esta met&aacute;fora ofrece el modelo de un pintor libre para pintar lo que desee en el lienzo, en la medida en que se respeten los l&iacute;mites establecidos por el marco.</p>      <p>Frecuentemente, en el &aacute;mbito laboral, tienen gran fuerza las normas que no han sido formuladas can&oacute;nicamente, que no aparecen escritas en ninguna parte, pero que todo el mundo sabe que existen y que act&uacute;an, generalmente en contra de quienes no las acatan de manera incondicional. En esta forma, se crea un ambiente de inestabilidad laboral en franca connivencia con la flexibilidad de la contrataci&oacute;n, lo cual permite un manejo del personal bajo el acoso laboral y la amenaza de despido.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto es justamente lo que sucede en el actual SGSSS en Colombia; el m&eacute;dico externamente acoge la norma can&oacute;nicamente inscrita y la norma formulable pero no formulada que existe en el &aacute;mbito laboral como &#8220;agenda oculta&#8221;, as&iacute; su punto de vista interno sea completamente diferente.</p>      <p>En suma, las presiones cotidianas de tipo administrativo y el acoso moral, en ocasiones acompa&#241;ado con amenazas de despido, impiden al m&eacute;dico hacer un enfoque integral adecuado en el manejo de la patolog&iacute;a del paciente, diluy&eacute;ndose su autonom&iacute;a, pues &eacute;sta cede ante el poder de facto.</p>      <p>Por otra parte, aparece de manera evidente el conflicto entre m&eacute;dicos generales y administradores quienes sin conocimiento de causa deciden con mayor autonom&iacute;a que el mismo m&eacute;dico, extralimit&aacute;ndose as&iacute;, en las funciones que les son propias, e incursionando en la jurisdicci&oacute;n misma del m&eacute;dico.</p>      <p>En el SNS se resolv&iacute;an prioritariamente los casos cl&iacute;nicos dif&iacute;ciles antes que los administrativos, haciendo uso del modelo flexible o conversacional en la toma de decisiones. En el actual SGSSS, sucede lo contrario, los asuntos administrativos tienen mayor relevancia que los asuntos cl&iacute;nicos, y se resuelven mediante la aplicaci&oacute;n de un modelo r&iacute;gido o atrincherado de toma de decisiones. En muchas ocasiones, un acto administrativo termina negando el acto m&eacute;dico.</p>      <blockquote> &#8220;Frustraci&oacute;n y cansancio del m&eacute;dico por presiones administrativas de contenci&oacute;n de costo&#8221; &#40;BOM63&#45;10&#41;</blockquote>      <p>En el anterior SNS, exist&iacute;a una relaci&oacute;n m&aacute;s horizontal entre los diferentes miembros del gremio m&eacute;dico en el ambiente laboral, esta realidad era tan evidente que al director de cualquier centro de Servicio de Salud se le trataba con el debido respeto, pero con la firme convicci&oacute;n de que se dirig&iacute;an siempre al &#8220;primero entre iguales&#8221; y la actitud era m&aacute;s de cooperaci&oacute;n que de competencia. Hoy en d&iacute;a, dentro del nuevo Sistema de Salud, la relaci&oacute;n en tre los administradores y los m&eacute;dicos prestadores de los servicios ha sufrido profundas transformaciones, dando como resultado una asimetr&iacute;a de poder y autoridad, vertical y jer&aacute;rquicamente determinada.</p>      <p>Estas determinaciones sustantivas s&oacute;lo se refieren ocasionalmente a la competencia en el sentido de aptitud y con frecuencia constituyen una clara intenci&oacute;n sobre consideraciones econ&oacute;micas acerca de qui&eacute;n debe tomar cierta clase de decisiones y por qu&eacute;.</p>      <p>Al funcionar como mecanismos para la distribuci&oacute;n del poder, las normas tambi&eacute;n sirven para restarle poder a los m&eacute;dicos y asign&aacute;rselo al sistema. La supresi&oacute;n de diferencias entre ellos dar&iacute;a como resultado la homogeneizaci&oacute;n y coherencia del sistema considerado como un todo, ignor&aacute;ndose o dej&aacute;ndose a un lado las normas que limitan el poder frente al individuo, bien sea m&eacute;dico o usuario, como lo son las normas constitucionales y las &eacute;ticas.</p>      <p>En este nuevo escnario de la salud, cuando la &#8220;&eacute;tica corporativa&#8221; logra imponerse a los &#8220;valores personales&#8221; se pretende que el fundamento de las decisiones m&eacute;dicas sea la racionalidad administrativa y no la racionalidad cl&iacute;nica, lo que da como resultado, justamente, un cierto tipo de irracionalidad cl&iacute;nica, que trae como consecuencia la instrumentalizaci&oacute;n del individuo frente al sistema, afect&aacute;ndose con ello su dignidad.</p>      <p>De esta manera, el car&aacute;cter asim&eacute;trico de la autoridad implicar&iacute;a que en ocasiones su tarea consista en desalentar al destinatario para que utilice su mejor evaluaci&oacute;n a trav&eacute;s de premios y castigos y mediante una educaci&oacute;n que inculque los valores del seguimiento de normas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En conclusi&oacute;n, el manejo de la autoridad y del poder en las EPS no es transparente como todos lo deseamos; con frecuencia, aparecen situaciones que comprometen seriamente la &eacute;tica personal y que s&oacute;lo unos pocos m&eacute;dicos estar&iacute;an dispuestos a enfrentar.</p>      <p>En este sentido, hay quienes sostienen que las ofertas, recompensas, beneficios y otros incentivos son potencialmente coercitivos. Por el contrario, otros piensan que la coerci&oacute;n se limita &uacute;nicamente a las amenazas, acosos y sanciones.</p>      <p>Por otra parte, por eficiencia com&uacute;nmente se entiende como la extracci&oacute;n del m&aacute;ximo provecho a los insumos disponibles, o bien, la minimizaci&oacute;n de los insumos necesarios para la consecuci&oacute;n de un cierto resultado en la prestaci&oacute;n de un servicio. En este sentido, el ahorro de insumos, de tiempo, de movimientos, la productividad de los recursos, la optimizaci&oacute;n de los resultados, son sin&oacute;nimos de eficiencia. Sin embargo, en t&eacute;rminos sociales, eficiencia no significa maximizaci&oacute;n de la rentabilidad financiera sino maximizaci&oacute;n del bienestar social, ideal que se encuentra muy distante de los postulados que rigen la din&aacute;mica econ&oacute;mica del SGSSS, particularmente de sus EPS.</p>      <blockquote> &#8220;A las EPS s&oacute;lo le importan los resultado econ&oacute;micos&#8221; &#40;BA32&#45;7&#41;</blockquote>      <p>Las decisiones basadas en normas permiten una mejor distribuci&oacute;n de los recursos para la toma de decisiones, ya que sustraen ciertos factores de la consideraci&oacute;n por parte de los decisores, eliminando as&iacute; ciertas investigaciones y c&aacute;lculos, lo cual facilita su tarea. Este modelo de toma de decisiones resultar&iacute;a m&aacute;s eficiente al evitar la duplicaci&oacute;n del esfuerzo, liberando tiempo y recursos para poder destinarlo a otras tareas. Pero, &#191;es esto verdad&#63;</p>      <p>A menudo se sostiene que la consecuencia de esto es una mayor eficiencia en la toma de decisiones, un objetivo que convierte al argumento de la eficiencia en un argumento en favor de la toma de decisiones basada en normas que, a menudo, se interpreta como una apolog&iacute;a en defensa del predominio de los criterios econ&oacute;micos sobre los cl&iacute;nicos.</p>      <p>La eficiencia deriva y, por lo tanto, se obtiene a costa de impedir que quienes toman las decisiones investiguen factores que podr&iacute;an haber resultado concluyentes para el caso particular. La toma de decisiones basada en normas alcanza as&iacute; su eficiencia incrementando la probabilidad de un resultado err&oacute;neo en cualquier caso particular e incrementando a largo plazo la probabilidad de incidencia de esos resultados err&oacute;neos.</p>      <p>Generalmente, dentro de este entorno de toma de decisiones eficientista, no se va m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites fijados por el motivo de consulta; el examen f&iacute;sico, cuando se hace, es superficial y no meticuloso y el m&eacute;dico no alcanza a captar, ni le interesa, otros signos diferentes que no est&eacute;n relacionados directamente con el motivo de consulta.</p>      <p>La eficiencia puede manifestarse de manera alternativa simplemente en el deseo de tomar el mayor n&uacute;mero de decisiones en el per&iacute;odo m&aacute;s corto, de modo tal que se liberen tiempo y recursos para otras tareas. Los recursos para la toma de decisiones pueden ser tan escasos como cualquier otro recurso y, al igual que esos otros, pueden asignarse a veces para obtener celeridad y cantidad, con los consiguientes errores y otras veces para buscar precisi&oacute;n, sacrificando celeridad y cantidad.</p>      <p>Detr&aacute;s del aparente beneficio de las normas simplificadoras suele ocultarse una concepci&oacute;n Tayloriana de la organizaci&oacute;n del trabajo que busca planear los tiempos y movimientos de lo empleados en tal forma que el resultado final sea una mayor productividad y un mayor rendimiento econ&oacute;mico. La celeridad y cantidad de las acciones muy probablemente aumentar&aacute;n la cobertura pero disminuir&aacute; en igual proporci&oacute;n la calidad del servicio y el grado de satisfacci&oacute;n de quienes lo prestan y de quienes lo reciben.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> &#8220;Somos los mismos atendiendo el doble de las personas y evidentemente el tiempo no da para atender, entonces eso forma congesti&oacute;n, eso forma tranc&oacute;n, eso forma dificultades&#8221; &#40;BM52&#45;5&#41;</blockquote>      <p>Por otra parte, resulta tambi&eacute;n enga&#241;oso referirse a las actividades m&eacute;dicas como tareas relativamente simples que se ejecutan en forma reiterativa. &#191;Es acaso simple la atenci&oacute;n m&eacute;dica de los pacientes que, antes que nada, son seres humanos que interact&uacute;an con la humanidad del m&eacute;dico&#63; &#191;No constituye esta visi&oacute;n simplista la fuente de tantos errores en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica&#63;</p>      <blockquote> &#8220;No se puede estandarizar el ejercicio de la medicina&#8221; &#40;BA43&#45;2&#41;</blockquote>      <p>Sin embargo, esta eficiencia se lograr&aacute; al precio de impedir que quienes toman decisiones examinen factores que podr&iacute;an ser determinantes para la soluci&oacute;n de cierto caso. De esta manera, la toma de decisiones basada en normas maximiza la eficiencia al precio de que en ocasiones se llegue a resultados err&oacute;neos. Impedir a quienes toman decisiones la posibilidad de examinar todos los factores con el fin de solucionar un caso particular, constituye un problema &eacute;tico y epist&eacute;mico a la vez.</p>      <p>En s&iacute;ntesis, el establecimiento de la eficiencia como medida de la calidad distorsiona completamente los m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n utilizados anteriormente para medir el desempe&#241;o profesional de los m&eacute;dicos, y por tal motivo, resultan perjudicados en este proceso, el usuario en su relaci&oacute;n con el m&eacute;dico y el m&eacute;dico mismo, al ser forzado a presentar &iacute;ndices de productividad semejantes a los de un obrero en una factor&iacute;a y a dejar de lado la consideraci&oacute;n de factores que podr&iacute;an haber resultado concluyentes en la soluci&oacute;n de los casos particulares de los pacientes.</p>      <p>Finalmente, la formaci&oacute;n de m&eacute;dicos con alta competencia humana y cient&iacute;fica no constituye una opci&oacute;n discrecional para las facultades de medicina, sino una obligaci&oacute;n moral y una responsabilidad social. Es en las facultades de medicina, primordialmente, donde el futuro m&eacute;dico empieza a cualificar la toma de decisiones cl&iacute;nicas y, a&uacute;n, las personales y cotidianas que terminan siendo el espejo de aquellas. La formaci&oacute;n del juicio cl&iacute;nico constituye un eje central del plan de estudios de las Facultades de Medicina.</p><br /></font>  <font size="3">     <p><b>Bibliograf&iacute;a consultada</b></p></font> <font size="2">     <!-- ref --><p>Bensaid N. La consulta m&eacute;dica. M&eacute;xico: Siglo XXI; 1976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-386X200900010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Calvo Soler R. Uso de normas jur&iacute;dicas y toma de decisiones. Barcelona: Gedisa; 2003. p.15&#45;18&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-386X200900010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Casta&#241;o RA. Medicina, &eacute;tica y reformas a la salud, hacia un nuevo contrato social de la profesi&oacute;n m&eacute;dica. Santa Fe de Bogot&aacute;: Ecoe; 2002. p. 186.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-386X200900010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ceballos AF. &Eacute;tica m&eacute;dica en la prestaci&oacute;n actual de servicios de salud. Rev Med Legal 2004; 10&#40;01&#41;: 24&#45;25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-386X200900010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Correa LA. &Eacute;tica m&eacute;dica. Medell&iacute;n: Prensa Creativa; 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-386X200900010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cuff E, Sharrock WW, Francis DW. Perspectives in sociology. 3 ed. London: Unwin Hyman; 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-386X200900010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Elster J, Herpin N. La &eacute;tica de las decisiones m&eacute;dicas. Barcelona: Gedisa; 2000. p.49&#45;60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-386X200900010001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Escard&oacute; F. Carta abierta a los pacientes. Buenos Aires: Emec&eacute;; 1972. p.15&#45;16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-386X200900010001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gadamer HG. El estado Oculto de la Salud. Barcelona: Gedisa; 1996. p.101&#45;133.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-386X200900010001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez RD. Efectos de la Ley 100 sobre la institucionalidad de la salud en Colombia. Rev Debates; 2005 &#40;41&#41;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-386X200900010001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Colombia. Ministerio de Salud. Ley 23 de 1981, por la cual se dictan normas en materia &eacute;tica. Bogot&aacute;: El Ministerio; 1981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-386X200900010001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lucien I. La decisi&oacute;n m&eacute;dica: sobre el arte de la medicina. Argentina: Emece; 1983. 239 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-386X200900010001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nozick R. Meditaciones sobre la vida. Barcelona: Gedisa; 2002. 55&#45;69.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-386X200900010001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Pati&#241;o CA. La tutela en salud y riesgos profesionales. Bogot&aacute;: Leyer; 2005. p.187&#45;260.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-386X200900010001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Schauer F. Las reglas en juego. Un examen filos&oacute;fico de la toma de decisiones basada en reglas en el derecho y en la vida cotidiana. Barcelona: Marcial Pons; 2004. p.15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-386X200900010001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wyngaardem James B, Smith Lloyo H. Cecil Tratado de medicina interna. 18&#170; edici&oacute;n. Mexico, Interamericana McGraw Hill; 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-386X200900010001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&#42; El presente art&iacute;culo est&aacute; basado en la investigaci&oacute;n &#8220;La decisi&oacute;n m&eacute;dica en ambientes controlados por el Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia &#45; Medell&iacute;n, 2007&#45;2008&#8221;. Es un estudio de tipo cualitativo, dise&#241;ado seg&uacute;n los principios de la teor&iacute;a fundada que recoge la experiencia de profesionales de la salud &#40;M&eacute;dicos, Administradores, Enfermeras&#41; y usuarios, en las ciudades de Barranquilla, Bucaramanga, Bogot&aacute;, Leticia, Medell&iacute;n y Pasto, mediante entrevistas semiestructuradas, con el objetivo de comprender la din&aacute;mica interna de la decisi&oacute;n m&eacute;dica en estos ambientes.</p> </font></font>      ]]></body><back>
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