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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ENTENDER LA PRESUPOSICIÓN COMO ANÁFORA Ciertos inconvenientes de la propuesta de Kripke]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Understanding Presupossition as Anaphora Some Problems on Kripke's Account]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[According to Kripke, the traditional approaches to presupposition do not work in some compound sentences because the presuppositions from their component clauses traditionally assign presuppositions to each clause in isolation. I agree with this criticism, but I think that a contextual requirement is sometimes needed in order to determinate the meaning of presupposition included in a complex sentence, and this view can solve some problems in Kripke's semantic approach.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>ENTENDER LA PRESUPOSICI&Oacute;N COMO AN&Aacute;FORA    <br> Ciertos inconvenientes de la propuesta de Kripke<sup>*</sup></b></font></center></p>     <p>    <center><font size="3"><b>Understanding Presupossition as Anaphora Some Problems on Kripke's Account</b></font></center></p>     <p>    <center><b><i>Juan Jos&eacute; Colomina Almi&ntilde;ana</i></b>    <br> The University of Texas at Austin</center></p>     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup>*</sup>Recibido: marzo 2011    aprobado: julio 2011</p> <hr>     <p><b><i>RESUMEN</i></b></p>     <p>Seg&uacute;n Kripke, las aproximaciones tradicionales acerca de la presuposici&oacute;n no funcionan en ciertos casos de oraciones compuestas porque habitualmente se ha considerado que las partes antecedentes de las mismas asignan presuposiciones a cada una de sus partes consecuentes por separado. Estoy de acuerdo con las cr&iacute;ticas que Kripke dirige contra esta interpretaci&oacute;n, pero defiendo la necesidad de tener en cuenta elementos y procesos pragm&aacute;ticos a la hora de determinar el significado de las presuposiciones incluidas en dichas oraciones compuestas, algo que podr&iacute;a solucionar ciertas dificultades que ata&ntilde;en a las aproximaciones puramente sem&aacute;nticas al problema de la proyecci&oacute;n de la presuposici&oacute;n, como la de Kripke.</p>     <p><b>Palabras Clave</b>: Presuposici&oacute;n, an&aacute;fora, significado, condiciones de verdad, contextualismo, literalismo, Kripke.</p> <hr>     <p><b><i>ABSTRACT</i></b></p>     <p>According to Kripke, the traditional approaches to presupposition do not work in some compound sentences because the presuppositions from their component clauses traditionally assign presuppositions to each clause in isolation. I agree with this criticism, but I think that a contextual requirement is sometimes needed in order to determinate the meaning of presupposition included in a complex sentence, and this view can solve some problems in Kripke's semantic approach.</p>     <p><b>Keywords</b>: Presupposition, anaphora, meaning, truth-conditions, Contextualism, Literalism, Kripke.</p> <hr>     <p>Durante los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, dentro del &aacute;mbito de la Filosof&iacute;a del Lenguaje, se ha intensificado el debate entre aquellos que pretenden explicar de manera literal el significado del lenguaje (los literalistas o semanticistas) y aquellos que pretenden explicarlo a partir de los elementos contextuales en los que tiene lugar el acto de significaci&oacute;n (los contextualistas o pragmatistas). Esta pol&eacute;mica permite trazar una diferenciaci&oacute;n entre la sem&aacute;ntica (el campo de estudio del lenguaje que asigna condiciones de verdad a las oraciones de un lenguaje natural teniendo en cuenta su significado literal y que determina la referencia a partir de de&iacute;cticos y demostrativos fijados por el propio significado intr&iacute;nseco de las palabras) y la pragm&aacute;tica (el campo de estudio del lenguaje que obtiene las condiciones de verdad de una proposici&oacute;n a partir de la apelaci&oacute;n a procesos pragm&aacute;ticos centrados en aquello que aporta el contexto de emisi&oacute;n).</p>     <p>Mi objetivo es analizar en qu&eacute; sentido la reciente teor&iacute;a de Kripke acerca de la presuposici&oacute;n en el lenguaje natural, la cual es interpretada como un elemento anaf&oacute;rico, es concebida de un modo literalista. Veremos c&oacute;mo en esta teor&iacute;a una presuposici&oacute;n es dependiente del valor de verdad y del significado de aquel elemento antecedente en virtud del cual aparece como consecuente en una emisi&oacute;n, lo cual hace caer a la propuesta de Kripke en algunos de los problemas te&oacute;ricos que toda aproximaci&oacute;n semanticista acaba mostrando. En contraposici&oacute;n con este enfoque literalista, defender&eacute; una aproximaci&oacute;n no s&oacute;lo sem&aacute;ntica a la presuposici&oacute;n, que tiene en consideraci&oacute;n tanto los elementos contextuales que permiten afirmar el significado de lo presupuesto (lo que permite explicitar los procesos pragm&aacute;ticos por los cuales esta presuposici&oacute;n es posible) como los elementos sem&aacute;nticos que permiten afirmar las condiciones de verdad de una oraci&oacute;n.</p>     <p><font size="3"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando hablamos, podemos transmitir informaci&oacute;n de muy distintas maneras. Podemos hablar acerca del clima, informar acerca de la hora, aportar ciertos detalles acerca de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica, etc&eacute;tera, porque normalmente realizamos afirmaciones o negaciones cuando hablamos. Pero, en estas situaciones, tambi&eacute;n podemos realizar una gran cantidad de cosas diferentes: realizar promesas, expresar compromisos, dejar en herencia alg&uacute;n objeto, etc&eacute;tera. Es decir, cuando hablamos tambi&eacute;n actuamos: realizamos el acto de afirmar o negar, pero tambi&eacute;n podemos realizar el acto de prometer, el acto de comprometernos, el acto de legar, etc&eacute;tera.</p>     <p>Entre esta gran variedad de actos que realizamos cuando hablamos, tal vez el m&aacute;s relevante de ellos sea el acto de asertar. Una aserci&oacute;n es el acto de habla seg&uacute;n el cual alguien sostiene algo o reivindica o afirma alguna cosa. As&iacute;, emisiones como 'el peso at&oacute;mico del 'uranio es 238', 'el color del cielo es el azul', o 'quedan dos cervezas en la nevera' son aserciones porque muestran ciertas caracter&iacute;sticas del mundo que de alg&uacute;n modo son relevantes para el hablante.<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> Por lo tanto, podemos decir que en una aserci&oacute;n lo que ocurre es que se afirma (o se niega) algo. Esto es, la realizaci&oacute;n de una aserci&oacute;n es el modo habitual por medio del cual expresamos nuestras actitudes cognitivas. En este sentido, algo que puede ser asertado, tambi&eacute;n puede ser cre&iacute;do, conocido, deseado, etc&eacute;tera. En otras palabras, asertamos proposiciones. As&iacute;, una aserci&oacute;n es el acto proposicional que relaciona al hablante con una proposici&oacute;n o, dicho con otras palabras, es un acto con contenido proposicional.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup></p>     <p>Pero debemos diferenciar entre estos actos de aserci&oacute;n y otros tipos de actos. Una aserci&oacute;n se considera habitualmente como un acto directo y expl&iacute;cito con un contenido proposicional, pero s&oacute;lo como contrapuesto a otros tipos de actos que no lo son, como cuando indicamos algo de una manera indirecta o queremos decir algo sin expresarlo de manera expl&iacute;cita. Seg&uacute;n esto, las aserciones deben ser contrapuestas a otros tipos de actos indirectos, como las presuposiciones, las implicaturas o los actos de habla indirectos.</p>     <p>En un art&iacute;culo reciente, y enfrent&aacute;ndose a las posiciones tradicionales, Saul A. Kripke introduce un nuevo modo de analizar cierto tipo de actos presuposicionales que podemos encontrar en oraciones compuestas.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> Contra las concepciones tradicionales acerca de la presuposici&oacute;n, Kripke cree que muchos de los elementos presuposicionales que pueden conformar una oraci&oacute;n son anaf&oacute;ricos y se refieren a elementos que previamente han aparecido en el discurso. Seg&uacute;n este punto de vista, Kripke define el denominado 'problema de la proyecci&oacute;n de las presuposiciones' como un problema relativo a la dificultad que supone tener que determinar el significado presupuesto por una proposici&oacute;n. En pocas palabras, si tenemos una oraci&oacute;n compuesta cuyas cl&aacute;usulas implican ciertas presuposiciones, &iquest;c&oacute;mo podemos determinar las presuposiciones implicadas en dicha oraci&oacute;n?</p>     <p>Seg&uacute;n la aproximaci&oacute;n realizada por Kripke, la literatura habitual acerca del problema de la proyecci&oacute;n de las presuposiciones ignora un elemento anaf&oacute;rico que debe ser tenido en cuenta a la hora de clarificar dichas presuposiciones, dado que tan s&oacute;lo considera la posibilidad de la acumulaci&oacute;n de su significado.<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup></p>     <p><font size="3"><b>2. Antecedentes</b></font></p>     <p><b>2.1. Aproximaciones cl&aacute;sicas a la presuposici&oacute;n</b></p>     <p>Como hemos comentado anteriormente, deber&iacute;amos diferenciar entre distintos tipos de acto de habla. Por una parte, entre muchos otros tipos de actos, tendr&iacute;amos las aserciones. &Eacute;stas se caracterizar&iacute;an por transmitir de manera directa y expl&iacute;cita un cierto contenido proposicional. Por otro lado, tendr&iacute;amos cierto tipo de actos indirectos. &Eacute;stos se caracterizar&iacute;an por transmitir informaci&oacute;n adicional a aquella que realmente parecen transmitir, aunque lo har&iacute;an de un modo indirecto e impl&iacute;cito.</p>     <p>Dentro de este segundo grupo, existen ciertas diferencias entre los actos de habla indirectos, las implicaturas conversacionales y las presuposiciones. Por lo general, suele caracterizarse a los actos de habla indirectos como aquellos tipos de emisiones que pretenden obtener un requerimiento a partir de un acto de habla primario, y cuyo &eacute;xito depende tambi&eacute;n del &eacute;xito de &eacute;ste.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> En este sentido, una oraci&oacute;n como</p> <ol>(1) &iquest;Podr&iacute;as darme un cigarrillo?    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>persigue de manera indirecta la intenci&oacute;n ilocucionaria que el oyente d&eacute; un cigarrillo por medio de la aserci&oacute;n de manera directa de una oraci&oacute;n relativa a sus habilidades, capacidades o posesiones.</p>     <p>El &eacute;xito de una implicatura conversacional, sin embargo, no depende del &eacute;xito de ning&uacute;n tipo de acto primario. En este caso, por el contrario, que una implicatura tenga &eacute;xito depende del hecho que la audiencia sea capaz de captar la convencionalidad del acto de emisi&oacute;n. Es decir, cuando un hablante realiza una implicatura conversacional, el &eacute;xito de esta emisi&oacute;n depende de que sea capaz de implicar (o que la audiencia sea capaz de captar que lo que el hablante est&aacute; intentando transmitir es lo que su oraci&oacute;n implica, por medio de la identificaci&oacute;n de lo que se conoce como la intenci&oacute;n del hablante) aquello que de manera convencional el acto de aserci&oacute;n implica.<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> Por ejemplo, una oraci&oacute;n como</p> <ol>(2)&nbsp;&iquest;Tendr&iacute;as un cigarrillo?    </ol>     <p>funciona a menudo como una implicatura porque es la f&oacute;rmula que convencionalmente emplea el hablante para solicitar al interlocutor que le d&eacute; un cigarrillo y no para preguntar acerca de sus capacidades, sus habilidades o sus posesiones. La prueba fehaciente de que &eacute;ste es el caso es que, aunque el emisor parece preguntar acerca de las capacidades o habilidades o posesiones del oyente, incluso una respuesta positiva a la pregunta podr&iacute;a frustrar el &eacute;xito de la emisi&oacute;n, en tanto que una respuesta del tipo</p> <ol>(3)&nbsp;S&iacute;, tengo un cigarrillo (pero donde el oyente nunca nos da el cigarrillo)    </ol>     <p> indica que aquello que convencionalmente implicaba la emisi&oacute;n de (2) (la intenci&oacute;n del hablante, esto es, que se le entregara un cigarrillo) no ha tenido &eacute;xito.</p>     <p>Siguiendo con estas diferenciaciones, encontramos la presuposici&oacute;n. Una presuposici&oacute;n es algo que el hablante dice, de manera consciente o inconsciente, a la vez que aserta algo. En este sentido, el ejemplo cl&aacute;sico lo encontramos en Frege. Frege nos dice que si, por ejemplo, nosotros decimos algo como</p> <ol>(4)&nbsp;Kepler muri&oacute; en la miseria,    </ol>     <p>esta oraci&oacute;n parece no poder ser verdadera a no ser que el t&eacute;rmino singular 'Kepler' tenga referencia. Es decir, el enunciado parece implicar la existencia de una entidad que responder&iacute;a al nombre de 'Kepler'.<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> Sin embargo, Russell nos dice que un hablante que aserte esta oraci&oacute;n no puede estar asertando al mismo tiempo que 'Kepler' tiene referencia, puesto que si alguien asertara su negaci&oacute;n, como en</p> <ol>(5)&nbsp;Kepler no muri&oacute; en la miseria,    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>ello implicar&iacute;a que 'Kepler' no tiene referencia (o presupondr&iacute;a la no-existencia de Kepler, si se prefiere), y esto es algo contradictorio. Esto es, una oraci&oacute;n como (4) no puede presuponer la existencia de Kepler: es decir, que 'Kepler' tenga referencia no puede nunca formar parte del sentido sem&aacute;ntico de esta oraci&oacute;n. Contra la concepci&oacute;n de Frege, que supone una brecha en las condiciones de verdad cuando nos enfrentamos a nombres vac&iacute;os o carentes de referencia, Russell estar&iacute;a defendiendo una nueva teor&iacute;a que explicar&iacute;a los casos donde encontramos descripciones definidas como expresiones cuantificacionales.</p>     <p>En la aproximaci&oacute;n de Frege, entonces, el caso paradigm&aacute;tico es la oraci&oacute;n que implica una presuposici&oacute;n referencial. Para &eacute;l, toda presuposici&oacute;n implica un v&iacute;nculo referencial. Pero esto nos enfrenta a un serio problema, dado que la presuposici&oacute;n no tendr&aacute; &eacute;xito precisamente cuando nos encontramos con un fallo en la referencia de los elementos que componen la oraci&oacute;n o con una contradicci&oacute;n en sus t&eacute;rminos, tal y como ocurre en (5). Seg&uacute;n la explicaci&oacute;n russelliana, sin embargo, no existir&iacute;an brechas en el valor de verdad de las oraciones que nos podamos encontrar porque siempre podr&iacute;amos apelar a alg&uacute;n elemento que permita rellenar dichas descripciones, aunque este elemento sea tan s&oacute;lo un cuantificador existencial.</p>     <p>No obstante, seg&uacute;n la reinterpretaci&oacute;n que realiza Strawson de la noci&oacute;n de presuposici&oacute;n, una oraci&oacute;n presuposicional tiene dos inconvenientes. En primer lugar, nos podemos encontrar con el inconveniente ya resaltado anteriormente por Frege acerca de la referencia de los t&eacute;rminos que componen la oraci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n, en segundo lugar, y es el inconveniente m&aacute;s relevante, podemos decir que en oraciones como (5) no ha tenido realmente &eacute;xito la comunicaci&oacute;n porque lo que ha fallado no es la referencialidad de los t&eacute;rminos, sino la transmisi&oacute;n de la presuposici&oacute;n misma.<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup></p>      <p>Seg&uacute;n la aproximaci&oacute;n pragm&aacute;tica de la presuposici&oacute;n que realiza Stalnaker, lo que se presupone en una conversaci&oacute;n son proposiciones, en tanto que comparten el trasfondo com&uacute;n de los hablantes. Cuando se realiza y acepta una aserci&oacute;n en una conversaci&oacute;n, su contenido se a&ntilde;ade a dicho trasfondo com&uacute;n, y la verdad de dicha proposici&oacute;n pasa a incrementar el contenido presupuesto en las sucesivas etapas de la conversaci&oacute;n en curso. Stalnaker emplea un esquema de mundos posibles para caracterizar este trasfondo com&uacute;n como el conjunto de mundos posibles en los que puede tener lugar la conversaci&oacute;n (aquellos mundos donde el contenido presupuesto es verdadero), como el contexto de conversaci&oacute;n. De este modo, aquello que es presupuesto en una determinada etapa de la conversaci&oacute;n tendr&aacute; cierta influencia respecto de las posibles interpretaciones que posteriormente se realicen de otras presuposiciones en dicha conversaci&oacute;n.<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> En este sentido, no podemos emitir oraciones que incluyan presuposiciones a no ser que las presuposiciones sean pertinentes teniendo en cuenta el trasfondo conversacional, por lo que la satisfacci&oacute;n de una presuposici&oacute;n ser&aacute; una condici&oacute;n necesaria para que puedan realizarse subsecuentes aserciones.<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> Pero existen casos en los que esta norma puede no cumplirse, pues podemos introducir una presuposici&oacute;n dentro del contexto conversacional sin que se realice una aserci&oacute;n que intuitivamente presuponga su verdad. Esta presuposici&oacute;n fallar&iacute;a, pero permitir&iacute;a el ajuste del trasfondo com&uacute;n. Este hecho ocurrir&iacute;a por la existencia del denominado 'principio de acomodaci&oacute;n'.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup></p>     <p>Otro rasgo caracter&iacute;stico de las presuposiciones sobre el que se ha llamado la atenci&oacute;n es que las presuposiciones persisten all&iacute; donde las oraciones est&aacute;n alojadas bajo una negaci&oacute;n o como los antecedentes de los condicionales. Esta interpretaci&oacute;n genera la tesis acumulativa, la idea de que si tenemos la presuposici&oacute;n de una parte de la oraci&oacute;n, &eacute;sta ser&aacute; tambi&eacute;n una presuposici&oacute;n que se reflejar&aacute; en la oraci&oacute;n completa. Seg&uacute;n esta idea, las funciones de verdad tendr&iacute;an una propiedad acumulativa, algo que no tendr&iacute;a el discurso indirecto. En este sentido, el discurso indirecto supondr&iacute;a un punto muerto, pues implicar&iacute;a oraciones que no heredar&iacute;an las presuposiciones implicadas por sus partes componentes.<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup></p>     <p>Seg&uacute;n hemos visto, todas las anteriores teor&iacute;as acerca de la presuposici&oacute;n han supuesto de un modo u otro que el elemento presupuesto en una determinada oraci&oacute;n no forma parte del significado de la misma. Es decir, que el significado de aquello presupuesto por una oraci&oacute;n no forma parte de la sem&aacute;ntica de la oraci&oacute;n misma, sino que debe buscarse en alg&uacute;n elemento vinculado con dicha oraci&oacute;n, ya sea remitiendo a descripciones o a elementos contextuales (como el significado del hablante, el enriquecimiento o la acomodaci&oacute;n). As&iacute;, estas aproximaciones tienen una orientaci&oacute;n no-anaf&oacute;rica de la presuposici&oacute;n.<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> Sin embargo, en su nueva aproximaci&oacute;n, Kripke rechaza esta posibilidad. Desde su punto de vista, la presuposici&oacute;n implicada en una parte de una oraci&oacute;n es un elemento anaf&oacute;rico en la oraci&oacute;n completa.</p>     <p><b>2.2 Aproximaciones cl&aacute;sicas a la an&aacute;fora</b></p>     <p>Se entiende por an&aacute;fora el fen&oacute;meno ling&uuml;&iacute;stico basado en la presencia de un determinado elemento dentro de una oraci&oacute;n (un pronombre o un adverbio, por ejemplo) cuya interpretaci&oacute;n es dependiente de la interpretaci&oacute;n de otro elemento previo aparecido en dicha oraci&oacute;n o en la presencia de una expresi&oacute;n en tanto que ocupando el lugar de otra expresi&oacute;n previa aparecida en el discurso ling&uuml;&iacute;stico.<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup> As&iacute;, el t&eacute;rmino <i>an&aacute;fora </i>se refiere a la dependencia interpretativa que a menudo se da entre las expresiones contenidas en la misma oraci&oacute;n o en las subsiguientes dentro de un mismo discurso ling&uuml;&iacute;stico.<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup></p>     <p>Algunos pronombres anaf&oacute;ricos se refieren a expresiones que heredan sus referentes de otras expresiones referenciales. En este sentido, podemos denominar como no-problem&aacute;ticos a los anteriores casos, como aquellos que apelan al uso de pronombres demostrativos para referirnos a cosas, al uso de pronombres personales para referirnos a personas, o al uso de pronombres reflexivos o posesivos para referirnos a relaciones de propiedad, etc&eacute;tera. En todos estos casos, los pronombres anaf&oacute;ricos tienen una relaci&oacute;n directa con las expresiones referenciales previas a las que sustituyen en el discurso, y la sem&aacute;ntica de dichos pronombres anaf&oacute;ricos es simple: el referente del pronombre anaf&oacute;rico es el referente de su antecedente.</p>     <p>Pero tambi&eacute;n podemos distinguir cierto tipo de pronombres anaf&oacute;ricos cuya referencia no podemos comprender como fijada por sus antecedentes o como variables vinculadas con sus antecedentes. King (2004) identifica al menos tres casos. En primer lugar, podemos pensar en casos en los que un pronombre anaf&oacute;rico tiene un antecedente que ha aparecido en una oraci&oacute;n previa (o en alguna cl&aacute;usula previa dentro de la misma oraci&oacute;n), y donde dicho antecedente parece ser un t&eacute;rmino cuantificacional. Este tipo de casos son conocidos como an&aacute;fora discursiva. Por ejemplo, en una oraci&oacute;n como</p> <ol>(6) Algunos profesores vinieron a la fiesta. Ellos lo pasaron bien,    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>una interpretaci&oacute;n cuantificacional puede implicar la atribuci&oacute;n de condiciones de verdad err&oacute;neas al consecuente de la oraci&oacute;n al que se refiere el pronombre 'ellos',<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> en tanto que si traducimos 'ellos' por un cuantificador, entonces obtendremos la siguiente oraci&oacute;n:</p> <ol>(6') Algunos profesores: x (x vinieron a la fiesta y x lo pasaron bien).    </ol>     <p>Aunque (6) puede querer decir que algunos profesores acudieron a la fiesta, la interpretaci&oacute;n (6') s&oacute;lo ser&aacute; verdadera si unos pocos profesores fueron a la fiesta y ellos lo pasaron bien. En este sentido, construir los pronombres en este tipo de ejemplos como variables vinculadas con la descripci&oacute;n cuantificacional que parecen implicar puede no ser una buena idea, porque alguien que emita (6) podr&iacute;a no querer decir que s&oacute;lo los profesores que vinieron a la fiesta lo pasaron bien. Esta afirmaci&oacute;n tambi&eacute;n ser&iacute;a consistente con una interpretaci&oacute;n que dijera que otros profesores que no vinieron a la fiesta tambi&eacute;n lo pasaron bien, pero la afirmaci&oacute;n de (6') no permite dicha lectura.</p>     <p>El segundo caso problem&aacute;tico de an&aacute;fora que no podemos entender como una expresi&oacute;n referencial o como una variable vinculada es, de hecho, un caso especial de la an&aacute;fora discursiva. Es el denominado discurso de Geach. Estos casos apelan a pronombres que aparentemente no pueden ser t&eacute;rminos que refieran a nada (esto es, que no tienen referente real) y que aparecen en oraciones que contienen verbos psicol&oacute;gicos. Es decir, estos casos se refieren a ejemplos de identidad intencional.<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup> Sin embargo, puede existir una relaci&oacute;n anaf&oacute;rica entre un t&eacute;rmino indefinido como los mencionados y un pronombre a partir de un v&iacute;nculo oracional y a partir de los contextos indicados por las actitudes proposicionales de los hablantes que aparecen en la emisi&oacute;n, lo que no presupondr&iacute;a la existencia real de un individuo al cual tuviera que referirse el t&eacute;rmino indefinido, evitando as&iacute; problemas subsiguientes.<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup></p>     <p>El tercer caso en el que un pronombre anaf&oacute;rico no puede comprenderse como una expresi&oacute;n referencial o como una variable vinculada es la conocida como 'an&aacute;fora del burro' &#91;<i>donkey anaphora</i>&#93;, en sus dos versiones: la relacionada con cl&aacute;usulas condicionales y la relacionada con cl&aacute;usulas relativas. Para ejemplificar este tipo de casos, s&oacute;lo debemos pensar en oraciones como</p> <ol>(7)&nbsp;Si Sara tuviera un burro, ella lo golpear&iacute;a.    </ol> <ol>(8)&nbsp;Toda persona que tiene un burro, lo golpea.    </ol>     <p>Ni (7) ni (8) se refieren a ning&uacute;n burro en particular, por lo que el pronombre 'lo' no puede referirse a ning&uacute;n burro en particular. Sin embargo, en (7) podemos decir que todas las evidencias de las que disponemos sugieren que un cuantificador no puede indicarnos ning&uacute;n tipo de referencia con la que podamos relacionarlo. Esto nos sugiere que 'un burro' en (7) no parece estar relacionado con ning&uacute;n referente concreto. Si esto es as&iacute;, entonces no seremos capaces de encontrar las condiciones de verdad que permitan afirmar la verdad o falsedad de una oraci&oacute;n como (7), en tanto que ello supondr&iacute;a poder llegar a decir que Sara golpear&aacute; a cualquier burro que ella posea. En (8), del mismo modo, los cuantificadores no permitir&aacute;n tampoco indicar la referencia de 'un burro', por lo que, de nuevo, el pronombre que cumple su funci&oacute;n en la segunda parte de la oraci&oacute;n no puede ser un sustituto cuantificacional de la parte antecedente ni estar vinculado con ella.</p>     <p>Presentamos ahora las aproximaciones m&aacute;s relevantes que han intentado solucionar los problemas relativos a los tipos de an&aacute;fora que hemos comentado anteriormente. A comienzos de la d&eacute;cada de 1960, la ling&uuml;&iacute;stica generativa explor&oacute; la idea que los pronombres anaf&oacute;ricos fueran la manifestaci&oacute;n superficial de nombres. Es decir, afirm&oacute; que los hablantes de un lenguaje natural componemos t&eacute;rminos anaf&oacute;ricos a partir de transformaciones por medio de pronominalizaci&oacute;n y reflexivizaci&oacute;n de los nombres que aparecen en una oraci&oacute;n previa o en cl&aacute;usulas previas dentro de la misma oraci&oacute;n. Pero esta idea tambi&eacute;n conlleva ciertos problemas, porque la pronominalizaci&oacute;n no consigue explicar la formaci&oacute;n de todos los pronombres anaf&oacute;ricos. S&oacute;lo debemos atender a casos en los que la an&aacute;fora se refiere a cuantificadores o a casos en los que encontramos co-referencialidad entre dos pronombres anaf&oacute;ricos. En estos casos, los pronombres anaf&oacute;ricos no pueden ser interpretados como una repetici&oacute;n de sus antecedentes o como si se refirieran ambiguamente a m&aacute;s de un antecedente.<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup> A partir de la d&eacute;cada de 1970, fue generalmente aceptado que, al menos, ciertos pronombres anaf&oacute;ricos presentaban una estructura profunda que derivaba de una transformaci&oacute;n pronominal. En este sentido, la idea era cuestionar la posibilidad de que las relaciones anaf&oacute;ricas vinieran determinadas por la sintaxis de las oraciones,<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup> precisamente porque podemos encontrar ciertos problemas a la hora de interpretar una oraci&oacute;n que contiene un pronombre anaf&oacute;rico al no existir ninguna evidencia sint&aacute;ctica ni gramatical que permita afirmar la co-referencialidad de dichos t&eacute;rminos (del pronombre y del t&eacute;rmino que es su antecedente). Lo que precisamente nos viene a decir esta conclusi&oacute;n es que, aunque las condiciones de referencialidad que presentan los pronombres con los nombres que son sus antecedentes deber&iacute;an contener ciertas relaciones de simetr&iacute;a, si consideramos tan s&oacute;lo elementos sint&aacute;cticos para determinar esta co-referencialidad, encontramos demasiadas veces que &eacute;stas no se corresponden (precisamente por marcar una ambig&uuml;edad respecto del antecedente), por lo que acaban demostrando una cierta indeterminaci&oacute;n asim&eacute;trica en las condiciones relevantes de co-referencialidad. Como lo que aqu&iacute; interesa es poder conocer las relaciones de co-referencia <i>de facto </i>entre los t&eacute;rminos en cuesti&oacute;n (su co-referencia intencional) necesitamos encontrar una salida que permita explicar dichas relaciones de simetr&iacute;a sin apelar a unas meras condiciones referenciales de dependencia sint&aacute;ctica (que tan s&oacute;lo vendr&iacute;an a marcar una co-referencialidad <i>de jure</i>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A comienzos de la d&eacute;cada de 1980, Kamp (1981) y Heim (1982) formularon de manera independiente una teor&iacute;a (la teor&iacute;a de la Representaci&oacute;n del Discurso o DRT) acerca de la an&aacute;fora que reivindica la posibilidad que oraciones que contienen nombres indefinidos puedan ser interpretadas como conteniendo variables libres m&aacute;s que cuantificadores existenciales. Seg&uacute;n DRT, todo t&eacute;rmino indefinido introducir&iacute;a una nueva variable, por lo que un pronombre anaf&oacute;rico podr&iacute;a ser interpretado seg&uacute;n la misma variable introducida por su antecedente. Es decir, esta teor&iacute;a construye las condiciones de verdad de las oraciones con pronombres anaf&oacute;ricos como si estos fueran cuantificadores que introducen variables libres en la interpretaci&oacute;n de la oraci&oacute;n. As&iacute;, en casos en los que aparece un nombre indefinido, &eacute;ste parece tener la fuerza propia de un cuantificador universal, pero no porque lo sea, sino porque introduce la posibilidad de ser interpretado como un cuantificador de variable libre.</p>     <p>Pero DRT no est&aacute; libre de problemas. Pensemos en un caso como</p> <ol>(9) Un hombre irrumpi&oacute; en el apartamento de Sara. Joaqu&iacute;n cree que entr&oacute; por la ventana.    </ol>     <p>Podemos comprender (9) como una oraci&oacute;n que atribuye una creencia general a Joaqu&iacute;n. Pero DRT no permite extraer esta interpretaci&oacute;n. Para DRT, (9) actuar&iacute;a como una oraci&oacute;n que aplicar&iacute;a un cuantificador existencial a la interpretaci&oacute;n de la oraci&oacute;n completa, por lo que (9) ser&iacute;a m&aacute;s bien interpretada como 'Existe un x tal que dicho x es un hombre y dicho x irrumpi&oacute; en el apartamento de Sara y que Joaqu&iacute;n cree que dicho x entr&oacute; por la ventana'. Por lo tanto, esta aproximaci&oacute;n no atribuir&iacute;a una creencia concreta a Joaqu&iacute;n, sino que atribuye una serie de hechos a un ejemplar concreto, un cierto x, entre los que se encontrar&iacute;a que alguien cree que dicho x entr&oacute; por la ventana. Pero no presentar&iacute;a nunca la interpretaci&oacute;n mucho m&aacute;s intuitiva que 'Joaqu&iacute;n cree que x (fuera quien fuera dicho x) entr&oacute; por la ventana'. Es decir, lo que DRT estar&iacute;a negando es la tesis presentada por Donnellan (1978) de la posibilidad que un hablante pueda usar de manera atributiva un pronombre anaf&oacute;rico al indicar que toda interpretaci&oacute;n de un pronombre debe entenderse como referencial.<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup></p>     <p>En respuesta a esta dificultad, King (1987 y 1991) desarroll&oacute; una teor&iacute;a alternativa acerca de la an&aacute;fora. &Eacute;sta es la aproximaci&oacute;n del Cuantificador Contextualmente Dependiente, o CDQ. Seg&uacute;n CDQ, podemos encontrar ciertas analog&iacute;as entre la sem&aacute;ntica de la an&aacute;fora del discurso y la sem&aacute;ntica de t&eacute;rminos 'instanciales'. Un t&eacute;rmino instancial es un t&eacute;rmino singular que se introduce en las aplicaciones de instanciaciones existenciales y se elimina en las aplicaciones del generalizador universal. Estos t&eacute;rminos que funcionan como cuantificadores de generalidad determinan su naturaleza por medio de las caracter&iacute;sticas propias del lenguaje natural, o bien mediante la 218 derivaci&oacute;n del sistema de deducci&oacute;n natural en el que aparece el t&eacute;rmino instancial. As&iacute;, CDQ afirma que tanto los t&eacute;rminos instanciales como la an&aacute;fora del discurso son expresiones de generalizaci&oacute;n y que la clase de generalizaci&oacute;n que expresan depender&aacute; de las caracter&iacute;sticas propias del contexto ling&uuml;&iacute;stico en el que se emplean. Es decir, tanto los t&eacute;rminos instanciales como los pronombres anaf&oacute;ricos expresan cuantificaci&oacute;n y dicha cuantificaci&oacute;n expresa de una manera parcial las funciones del entorno ling&uuml;&iacute;stico en el que los t&eacute;rminos son empleados. Tambi&eacute;n podemos encontrar en la reciente literatura sobre la an&aacute;fora una aproximaci&oacute;n seg&uacute;n la cual los pronombres anaf&oacute;ricos funcionan, en alg&uacute;n sentido, como descripciones definidas: el denominado punto de vista Davies-Neale.<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup> Seg&uacute;n esta posici&oacute;n, los pronombres anaf&oacute;ricos act&uacute;an como si fueran descripciones definidas, entendidas &eacute;stas como cuantificadores, al estilo de Russell. Por lo tanto, en oraciones como</p> <ol>(10) Juan compr&oacute; un burro. Vicente lo vacun&oacute;,    </ol>     <p>el pronombre personal 'lo' actuar&iacute;a como la descripci&oacute;n definida 'el burro que compr&oacute; Juan'.</p>     <p>Existen otras aproximaciones acerca de la an&aacute;fora a las que no atenderemos aqu&iacute;.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup> S&oacute;lo queremos resaltar aquella basada en la L&oacute;gica Din&aacute;mica, que sostiene que ciertas caracter&iacute;sticas del discurso son capaces de afectar a la interpretaci&oacute;n de las oraciones, lo que preservar&iacute;a los elementos din&aacute;micos resaltados ya por DRT. As&iacute;, lo que una oraci&oacute;n significa vendr&iacute;a dado por el modo en que se adhiere una oraci&oacute;n a su discurso de emisi&oacute;n, siendo esta adhesi&oacute;n responsable de los cambios existentes en la informaci&oacute;n disponible que la audiencia ser&aacute; capaz de captar en el discurso.<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup></p>     <p><font size="3"><b>3. La aproximaci&oacute;n de Kripke a la presuposici&oacute;n como an&aacute;fora</b></font></p>     <p>Desde el punto de vista de Kripke, los planteamientos fregeanos sobre la presuposici&oacute;n est&aacute;n equivocados, ya que s&oacute;lo tienen en cuenta su car&aacute;cter referencial (como vimos anteriormente). Basta con atender a su ejemplo cl&aacute;sico 'El rey de Francia es calvo', una oraci&oacute;n que presupondr&iacute;a que 'Existe un rey de Francia'. No obstante, en la literatura actual acerca del problema de la proyecci&oacute;n de las presuposiciones, podemos encontrar otros muchos usos diferentes de presuposici&oacute;n.<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La explicaci&oacute;n alternativa es la respuesta est&aacute;ndar (de corte russelliano) al problema de la proyecci&oacute;n planteada por el algoritmo de la presuposici&oacute;n de los condicionales propuesto por Karttunen y Peters:</p>     <p>Ap &amp; (Ax &rarr; Bp)</p>     <p>para casos de oraciones compuestas que incluyan presuposiciones, como por ejemplo</p> <ol>(11) Si Ausi&agrave;s viene a la fiesta, entonces tambi&eacute;n vendr&aacute; <i>el jefe.</i>    </ol>     <p>Seg&uacute;n esta posici&oacute;n est&aacute;ndar, si asertamos una oraci&oacute;n condicional compuesta en la que aparece una presuposici&oacute;n que apela a un antecedente, podemos afirmar tambi&eacute;n la implicaci&oacute;n de dicha aserci&oacute;n y de su presuposici&oacute;n para la oraci&oacute;n completa.<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup></p>     <p>Este algoritmo presupone tanto la presuposici&oacute;n de A como la reivindicaci&oacute;n que si el contenido afirmado en A es verdadero, entonces el contenido presupuesto en B tambi&eacute;n es verdadero.</p>     <p>Seg&uacute;n el algoritmo de la presuposici&oacute;n de los condicionales, en oraciones como (11), la presuposici&oacute;n del consecuente ser&iacute;a algo as&iacute; como 'alguien adem&aacute;s del jefe vendr&aacute;', por lo que la oraci&oacute;n compuesta presupone que 'si Ausi&agrave;s viene, alguien adem&aacute;s del jefe vendr&aacute;'. En otras palabras, lo que Kripke nos est&aacute; diciendo es que si aceptamos el algoritmo est&aacute;ndar, la presuposici&oacute;n del consecuente de la oraci&oacute;n compuesta expresada en (11) ser&aacute; algo as&iacute; como 'Ausi&agrave;s no es el jefe', por lo que (11) puede entenderse como 'si Ausi&agrave;s viene a la fiesta, entonces existe un x que no es igual al jefe tal que dicho x vendr&aacute; a la fiesta' (donde dicho x es Ausi&agrave;s).</p>     <p>Kripke nos dice que podemos tener serios problemas si consideramos que &eacute;sta es la &uacute;nica explicaci&oacute;n posible para casos como (11), porque afirmar que la presuposici&oacute;n de una de las partes de la oraci&oacute;n tambi&eacute;n es la presuposici&oacute;n de la oraci&oacute;n compuesta puede darnos este tipo de problemas. Entonces, la hip&oacute;tesis simple que el problema de la proyecci&oacute;n de las presuposiciones es la acumulaci&oacute;n de presupuestos no funciona. Para reafirmar esta tesis, tan s&oacute;lo debemos considerar oraciones como</p> <ol>(12) Si Ausi&agrave;s y su esposa vienen a la fiesta, tambi&eacute;n vendr&aacute; el jefe.    </ol>     <p>Seg&uacute;n el algoritmo est&aacute;ndar, la presuposici&oacute;n del consecuente de (12) ser&aacute; algo como 'alguien adem&aacute;s del jefe vendr&aacute;' y la presuposici&oacute;n de la oraci&oacute;n compuesta ser&aacute; algo como 'si Ausi&agrave;s y su esposa vienen, entonces alguien adem&aacute;s del jefe vendr&aacute;'. Seg&uacute;n Kripke, las aproximaciones acumulativas interpretar&iacute;an la presuposici&oacute;n del antecedente como 'ni Ausi&agrave;s ni su esposa son el jefe', siendo la interpretaci&oacute;n de la presuposici&oacute;n incluida en (12) algo como 'si Ausi&agrave;s y su esposa vienen a la fiesta, entonces existe un x que no es igual al jefe tal que dicho x vendr&aacute; a la fiesta' (donde dicho x es el conjunto compuesto por Ausi&agrave;s y su esposa).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Siguiendo la tesis de Kripke, y si consideramos que esta interpretaci&oacute;n es v&aacute;lida, entonces el condicional expresado en (12) ser&iacute;a trivial, porque no requerimos de ninguna informaci&oacute;n adicional para asumir que el conjunto formado por Ausi&agrave;s y su esposa es diferente del conjunto formado por el jefe. Por lo tanto, no existe ninguna explicaci&oacute;n plausible que acredite la explicaci&oacute;n que de (12) est&aacute; realizando el algoritmo est&aacute;ndar. Si la &uacute;nica hip&oacute;tesis plausible para las aproximaciones est&aacute;ndar es suponer que la presuposici&oacute;n de oraciones como (11) y (12) es que 'existe una persona extra', entonces &eacute;sta no funciona, por lo que nos vemos en la obligaci&oacute;n de abandonarla.<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup></p>      <p>La idea general de la propuesta de Kripke es que las presuposiciones surgen de requerimientos anaf&oacute;ricos, en tanto que cuando alguien dice <i>tambi&eacute;n </i>se refiere a alg&uacute;n tipo de informaci&oacute;n paralela que apela a alguna cl&aacute;usula previa o a alguna informaci&oacute;n contenida en el discurso previo a la emisi&oacute;n de las oraciones compuestas. Seg&uacute;n Kripke, lo que necesitamos es construir una teor&iacute;a, paralela a la de la an&aacute;fora pronominal (secci&oacute;n 2.B.), de los tipos de an&aacute;fora permitidos que puedan dar correcta cuenta de estos nuevos casos de an&aacute;fora presuposicional.<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup></p>     <p><font size="3"><b>4. Problemas con la interpretaci&oacute;n de Kripke acerca de la presuposici&oacute;n como an&aacute;fora</b></font></p>     <p>Particularmente creo que la aproximaci&oacute;n realizada por Kripke a la presuposici&oacute;n como an&aacute;fora es verdadera cuando afirma que ciertos elementos pronominales como <i>tambi&eacute;n</i>, los cuales pueden aparecer en oraciones condicionales como las tenidas en cuenta aqu&iacute;, se refieren a elementos informacionales que apelan al discurso. El problema viene derivado del hecho que la aproximaci&oacute;n de Kripke enlaza con el punto de vista tradicional que considera que 'lo que se dice' al realizar la emisi&oacute;n de una proposici&oacute;n est&aacute; completamente determinado por el contenido (dependiente de sus condiciones de verdad) de las expresiones y los componentes ling&uuml;&iacute;sticos empleados en tal aserci&oacute;n. En este sentido, considero que la presuposici&oacute;n implicada en los elementos anaf&oacute;ricos de una oraci&oacute;n compuesta no puede ser interpretada &uacute;nicamente en un sentido sem&aacute;ntico, pues no parece plausible que la forma l&oacute;gica de las expresiones siempre est&eacute; supeditada a las condiciones de verdad de los efectos anaf&oacute;ricos de expresiones como <i>tambi&eacute;n </i>que, seg&uacute;n la tesis expuesta por Kripke, s&oacute;lo revelar&aacute;n elementos de&iacute;cticos escondidos en la forma l&oacute;gica de la emisi&oacute;n.</p>     <p>Podemos encontrar ejemplos que ponen en apuros esta soluci&oacute;n sem&aacute;ntica. Pensemos tan s&oacute;lo en un caso como</p>     <p>(15) Si Clark Kent viene a la fiesta, Superman tambi&eacute;n vendr&aacute; (en el contexto de una fiesta en la redacci&oacute;n del <i>Daily Planet </i>en la que Superman debe entregar a Clark Kent el premio Pulitzer, por ejemplo).</p>     <p>Seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n acumulativa, podr&iacute;a decirse que la presuposici&oacute;n del consecuente de dicha oraci&oacute;n es algo como 'alguien adem&aacute;s de Superman vendr&aacute;'. Desde el punto de vista de Kripke, como he dicho, la aproximaci&oacute;n acumulativa estar&iacute;a reivindicando que esta presuposici&oacute;n del consecuente quiere decir que 'Clark Kent no es Superman' y que la presuposici&oacute;n incluida en la oraci&oacute;n compuesta es que 'si Clark Kent viene a la fiesta, entonces existe un x que no es igual a Superman tal que dicho x vendr&aacute; a la fiesta' (donde x es Clark Kent). Pero sabemos que Clark Kent y Superman son la misma persona, por lo que dicha interpretaci&oacute;n de (15) ser&iacute;a algo extra&ntilde;a.</p>     <p>Pues bien, considero que la posible conclusi&oacute;n que la tesis de Kripke extraer&iacute;a s&oacute;lo ser&iacute;a correcta en contextos en los que el hablante conoce la co-referencialidad existente entre Superman y Clark Kent. Pero en contextos en los que el hablante no conozca esta co-referencialidad, esta conclusi&oacute;n no se puede dar. Pensemos tan s&oacute;lo en un caso de (15) en tanto que emitida por Lois Lane. Para ella, la presuposici&oacute;n de dicha oraci&oacute;n compuesta es muy diferente de aquella que podr&iacute;a entender alguien que s&iacute; conoce la co-referencialidad entre 'Clark Kent' y 'Superman'. En un contexto de extremo conocimiento, la interpretaci&oacute;n realizada de la presuposici&oacute;n de (15) ser&aacute; extra&ntilde;a, pero no es para nada extra&ntilde;a en el caso de (15) como emitida por Lois Lane. Esto me lleva a concluir que la presuposici&oacute;n que <i>tambi&eacute;n </i>parece incorporar en (15) no puede ser anaf&oacute;rica como entendida de manera sem&aacute;ntica, como pretende Kripke. En (15), por lo tanto, <i>tambi&eacute;n </i>no presupone tan s&oacute;lo alg&uacute;n tipo de elemento discursivo, sino que apela tambi&eacute;n a elementos contextuales que requieren tener en cuenta las condiciones y hechos pragm&aacute;ticos dependientes del contexto de emisi&oacute;n (como, por ejemplo, el conocimiento por parte del hablante de la co-referencialidad de los t&eacute;rminos singulares 'Clark Kent' y 'Superman').</p>     <p>Seg&uacute;n la aproximaci&oacute;n de Kripke, la presuposici&oacute;n de <i>tambi&eacute;n </i>debe ser comprendida como un elemento anaf&oacute;rico que se refiere a elementos del discurso previo, que apelan a la forma l&oacute;gica de la emisi&oacute;n. Pero esto no parece ser as&iacute; en (15). En contextos no-intencionales podemos perfectamente tener en cuenta la co-referencialidad entre 'Superman' y 'Clark Kent'. Pero no ocurre lo mismo en contextos intencionales como (15), donde necesitamos de la presencia de un elemento contextual para llegar a comprender dicha presuposici&oacute;n. Si s&oacute;lo asignamos condiciones de verdad a elementos sem&aacute;nticos (o anaf&oacute;ricos), entonces algunas emisiones pueden resultar ambiguas. Como, por ejemplo, (15) en tanto que emitida por Lois Lane. Ella no sabe que 'Superman' es co-referencial con 'Clark Kent', por lo que su emisi&oacute;n de (15) ser&aacute; una emisi&oacute;n perfectamente significativa y no contendr&aacute; ning&uacute;n tipo de ambig&uuml;edad. Por ello mismo, creo que es necesario apelar ciertas veces a procesos pragm&aacute;ticos a la hora de tener que otorgar condiciones de verdad a las presuposiciones incluidas en aserciones al estilo de (15). Estos procesos pragm&aacute;ticos podr&iacute;an apelar tan s&oacute;lo a la intenci&oacute;n del hablante de transmitir su creencia en que dos personas diferentes pueden estar en el mismo lugar a la misma hora. Pero en la emisi&oacute;n de (15) en tanto que emitida por parte de Lois Lane, adem&aacute;s parece presuponerse su creencia en que 'Superman' y 'Clark Kent'no son t&eacute;rminos co-referenciales.</p>     <p>Alguien podr&iacute;a replicarme que en mi interpretaci&oacute;n de oraciones como (15) lo que estoy haciendo es recuperar una versi&oacute;n de aquellos casos ya identificados por Quine (1960) como problem&aacute;ticos por su ambig&uuml;edad u opacidad, aquellos a los que Geach respondi&oacute; con sus ejemplos acerca de la identidad intencional. Se podr&iacute;a arg&uuml;ir que estamos recuperando cierto tipo de ambig&uuml;edad u opacidad en los t&eacute;rminos presuposicionales incluidos en una oraci&oacute;n condicional compuesta cuando reivindicamos la necesidad de considerar contextos intensionales para determinar el contenido presupuesto en dichas oraciones simplemente apelando a casos en donde se tienen en cuenta descripciones indefinidas. Esos cr&iacute;ticos podr&iacute;an insistir en que dichos casos podr&iacute;an solucionarse aceptando la aproximaci&oacute;n de Kripke, pues la apelaci&oacute;n a elementos anaf&oacute;ricos permitir&iacute;a identificar el mismo antecedente en situaciones de ambig&uuml;edad al poder traducir todo elemento intensional a un elemento sem&aacute;ntico a partir de su forma l&oacute;gica. Pero no creo que &eacute;sta sea una interpretaci&oacute;n correcta de mi propuesta, porque precisamente ocurre lo contrario. Todo contexto no-intencional (o puramente sem&aacute;ntico) puede ser parafraseado en ciertos contextos de forma tal que incluyan actitudes proposicionales, por lo que cuando Lois Lane emite (15), podr&iacute;amos traducir dicha oraci&oacute;n en t&eacute;rminos intencionales (como, por ejemplo, 'Lois Lane cree que...'), lo que nos devolver&iacute;a de nuevo al debate proposicional. Esto es, si mi lectura es correcta, en cierto tipo de oraciones podemos traducir elementos anaf&oacute;ricos como <i>tambi&eacute;n </i>por descripciones definidas que nos ayuden a determinar el elemento presupuesto, como ocurr&iacute;a cuando Lois Lane emitiera (15), y esto supondr&iacute;a apelar a elementos y procesos pragm&aacute;ticos que nos ayudar&iacute;an a determinar las condiciones de verdad de la proposici&oacute;n emitida y, por lo tanto, estar&iacute;an involucrados en la determinaci&oacute;n de su significado ling&uuml;&iacute;stico. Incidimos algo m&aacute;s en este tema en la siguiente secci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>5. El significado ling&uuml;&iacute;stico de las presuposiciones y el punto de vista del hablante</b></font></p>     <p>Como ven&iacute;amos diciendo, entendemos que un modo correcto de entender la presuposici&oacute;n contenida en cierto tipo de oraciones es consider&aacute;ndola como un elemento anaf&oacute;rico, esto es, como apelando a informaciones anteriormente aparecidas en el discurso o como apelando a elementos del contexto de emisi&oacute;n. A diferencia de aquella aproximaci&oacute;n ofrecida por Kripke, que entender&iacute;a esta relaci&oacute;n anaf&oacute;rica como basada puramente en procesos sem&aacute;nticos que permitan vincular adecuadamente los valores de verdad de los elementos antecedente y consecuente, creemos que esta relaci&oacute;n debe entenderse como basada tambi&eacute;n en procesos pragm&aacute;ticos que permitan determinar dicho v&iacute;nculo m&aacute;s all&aacute; de las condiciones de verdad de ambos porque, en cierto tipo de oraciones que involucran contextos intensionales, adem&aacute;s de aquella informaci&oacute;n presupuesta en la oraci&oacute;n tambi&eacute;n existen otros elementos presupuestos (como la intenci&oacute;n del hablante o, como en (15), la creencia en Lois que los t&eacute;rminos 'Superman' y 'Clark Kent' no son co-referenciales).</p>     <p>Como he dicho anteriormente, este tipo de an&aacute;lisis contextualista permite un mejor tratamiento del problema de la proyecci&oacute;n de la presuposici&oacute;n, incluyendo los casos de identidad intencional tal como los concibi&oacute; Geach. En su planteamiento original, Geach nos propone que supongamos una oraci&oacute;n en la que interact&uacute;an una an&aacute;fora y verbos psicol&oacute;gicos. En su ejemplo, la oraci&oacute;n compuesta contiene dos verbos de actitud proposicional de tal modo que una descripci&oacute;n indefinida en uno de los contextos actitudinales (la primera de las oraciones simples) sirve como antecedente de un pronombre anaf&oacute;rico que aparece en el segundo contexto actitudinal (la segunda de las oraciones simples):</p> <ol>(16) Cristian cree que una bruja ha enfermado a la yegua de David y Jordi cree que <i>&eacute;sta </i>arras&oacute; la cosecha de Vicente.    </ol>     <p>Si adoptamos una lectura puramente semanticista de (16), entonces parece de obligado recibo presuponer, primero, que existen las brujas y, segundo, que existe una particular entidad a la que ambos hablantes se refieren con sus emisiones en tanto que (16) podr&iacute;a tener una forma l&oacute;gica tal que</p>     <p>(Ex)(x es una bruja y {Cristian cree que x ha enfermado a la yegua de David}y {Jordi cree que x arras&oacute; la cosecha de Vicente}),</p>     <p>y que nos ofrecer&iacute;a una lectura de la presuposici&oacute;n que nos involucrar&iacute;a con un problema: si hacemos caso a este tipo de interpretaci&oacute;n, entonces debemos aceptar que la descripci&oacute;n indefinida, 'una bruja', debe leerse como un cuantificador existencial y que el pronombre anaf&oacute;rico, '&eacute;sta', debe entenderse como una variable ligada al cuantificador, una lectura acumulativa contra la cual Kripke estar&iacute;a proponiendo su propia alternativa.</p>     <p>En una lectura semanticista modificada, como la que sostendr&iacute;a King, y que creo que Kripke suscribir&iacute;a, casos como (16) realmente responder&iacute;an a una forma l&oacute;gica diferente,</p>     <p>Cristian cree que ({Ex} {x es una bruja que ha enfermado a la yegua de David y x arras&oacute; la cosecha de Vicente}).<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup></p>     <p>Sobre esta lectura, la presuposici&oacute;n vendr&iacute;a a decirnos que lo mismo que provoc&oacute; la enfermedad de la yegua de David tambi&eacute;n arras&oacute; la cosecha de Vicente, independientemente de si es lo mismo que creen Cristian y Jordi, pero no supondr&iacute;a la existencia de ning&uacute;n individuo concreto que responda a la descripci&oacute;n indefinida. &iquest;Por qu&eacute; Kripke suscribir&iacute;a esta lectura? Precisamente porque le permite perfectamente afirmar, primero, que la presuposici&oacute;n contenida en la segunda oraci&oacute;n simple es un elemento anaf&oacute;rico, '&eacute;sta', que se refiere a una informaci&oacute;n previa, 'la bruja'; segundo, que dicha presuposici&oacute;n contenida en una parte simple es la presuposici&oacute;n contenida en la oraci&oacute;n compuesta; y tercero, que dicha presuposici&oacute;n no supone la existencia de ninguna entidad extra a aquella aparecida en el discurso previo. El problema, desde mi punto de vista, es que esta teor&iacute;a sigue siendo una tesis acumulativa, precisamente lo que Kripke quiere evitar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero adem&aacute;s, y todav&iacute;a m&aacute;s problem&aacute;tico, tambi&eacute;n niega el papel de la intenci&oacute;n o de las actitudes proposicionales del hablante a la hora de determinar el significado de las emisiones. En este caso concreto, y muy a pesar de King, lo que todav&iacute;a se estar&iacute;a negando es el papel que la diferenciaci&oacute;n entre el uso atributivo y el uso referencial de las descripciones por parte del hablante puede jugar a la hora de determinar el significado ling&uuml;&iacute;stico.<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup></p>     <p>Como lo concibi&oacute; Geach, este ejemplo incluye una descripci&oacute;n indefinida, 'una bruja', y un elemento anaf&oacute;rico, '&eacute;sta', que la sustituye en la segunda oraci&oacute;n simple. Pero seg&uacute;n su propia lectura, ello no presupone ni que exista dicha bruja (como har&iacute;a una concepci&oacute;n semanticista existencial) ni que exista una particular entidad que ambos hablantes tengan en mente cuando realizan sus emisiones (como estar&iacute;a insinuando la segunda interpretaci&oacute;n cuantificacional) ni que se acumule la presuposici&oacute;n de la segunda oraci&oacute;n simple a la presuposici&oacute;n general de la oraci&oacute;n compuesta. Si tenemos en cuenta la posibilidad de que el hablante est&eacute; empleando de manera referencial la descripci&oacute;n, entonces la segunda lectura ser&iacute;a adecuada. Pero no lo ser&iacute;a si se est&aacute; utilizando un uso atributivo de la misma, en tanto que ambos hablantes, tanto Cristian como Jordi, podr&iacute;an estar empleando la descripci&oacute;n indefinida, 'una bruja', para referirse a la causa real que hizo que la yegua de David enfermara y la cosecha de Vicente fuese arrasada, independientemente de cual fuera dicha causa, de si realmente dicha causa fue la misma y de si realmente ambos creen que fue la misma causa la que provocara ambos eventos, aunque conservando cada uno de ellos su particular modo de aproximarse o de entender dicha causa. En t&eacute;rminos kaplanianos, compartir&iacute;an el mismo car&aacute;cter pero diferir&iacute;an en su contenido.<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup></p>     <p>Todav&iacute;a se podr&iacute;a objetar que parece que nuestra posici&oacute;n tan s&oacute;lo tiene en cuenta casos de presuposiciones que tienen que ver con contextos de ficci&oacute;n,<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> que mi soluci&oacute;n s&oacute;lo es v&aacute;lida en situaciones imaginarias en donde debe suponerse un conocimiento adicional de ciertos elementos o informaciones que es dado a quienes no pertenece a ese mundo ficticio (como en el caso de Lois Lane) o cuando se ven involucrados t&eacute;rminos que carecen de referente. Mi respuesta es que mi soluci&oacute;n tambi&eacute;n se aplica en otro tipo de casos, por ejemplo,</p> <ol>(17) Pr&iacute;ncipe: Quiero casarme con esa mujer, padre.    </ol>     <p>Rey: Sabes, hijo m&iacute;o, que yo quiero todo <i>lo </i>que tu quieres.</p>     <p>Aqu&iacute;, a aquello a lo que se refiere el pronombre 'lo' act&uacute;a de manera anaf&oacute;rica, pero no hay manera de saber a que se refiere si tan s&oacute;lo tenemos en cuenta la historia discursiva que nos brinda su forma l&oacute;gica. Para poder llegar a determinar el significado de dicho elemento anaf&oacute;rico requerimos apelar a elementos externos al mismo discurso y que se sit&uacute;an en el contexto, como la intenci&oacute;n del rey al responder a su hijo o como la completa historia de las diferentes actitudes proposicionales del pr&iacute;ncipe.</p>     <p>Pero pensemos en ejemplos que nos son m&aacute;s cercanos y que se situar&iacute;an en nuestro contexto ordinario.</p> <ol>(17)&nbsp;El coche de mi hermano es caro para ser un Honda.    </ol> <ol>(18)&nbsp;La mesa 4 ha pedido la cuenta.    </ol>     <p>An&aacute;lisis semanticistas de este tipo de oraciones sem&aacute;nticamente incompletas podr&iacute;an insistir en que podemos determinar el significado de este tipo de oraciones a partir de sus componentes sem&aacute;nticos. Pero el problema viene a ser el mismo que en los anteriores ejemplos. En (17), lo que se est&aacute; presuponiendo es un elemento que no viene inserto en el mismo discurso, sino que es paralelo a este: un baremo estandarizado del precio de los autom&oacute;viles, a modo de vara de medida, sobre el cual es posible decir que un coche es caro respecto a lo habitual para ese tipo de veh&iacute;culo. En (18), se vuelve a realizar un uso atributivo de una descripci&oacute;n, requiriendo para determinar su significado toda una serie adicional de informaciones (que alguien ocup&oacute; dicha mesa, que ese alguien es cliente del establecimiento, que ya ha ordenado y desea marcharse o al menos pagar, etc&eacute;tera). Parece que este tipo de ejemplos permiten afirmar que demasiado a menudo debemos apelar a alg&uacute;n tipo de informaci&oacute;n contenida en el contexto de emisi&oacute;n. En la mayor&iacute;a de ellos, como tambi&eacute;n en el caso de las presuposiciones, el papel del hablante (o del punto de vista del hablante) parece crucial para determinar el significado de las palabras emitidas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>6. Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p>Kripke renueva el debate acerca de la presuposici&oacute;n en su &uacute;ltimo art&iacute;culo. Considera que la correcta interpretaci&oacute;n de las presuposiciones incluidas en la emisi&oacute;n de una proposici&oacute;n requiere considerarlas como anaf&oacute;ricas y no en un sentido acumulativo, como habitualmente se ha hecho. Cree conveniente, adem&aacute;s, la creaci&oacute;n de una nueva teor&iacute;a acerca de qu&eacute; tipos de an&aacute;fora estar&iacute;an permitidos y acerca de c&oacute;mo estos nuevos tipos de an&aacute;fora presuposicional est&aacute;n relacionados con aquellas an&aacute;foras que nos son m&aacute;s familiares, como las pronominales. Nosotros estamos de acuerdo con esta tesis. Ahora bien, diferimos respecto de su aproximaci&oacute;n puramente sem&aacute;ntica a la an&aacute;fora presuposicional.</p>     <p>Emisiones como las que hemos analizado ejemplifican que algunas veces requerimos apelar a elementos o procesos pragm&aacute;ticos a la hora de llegar a captar adecuadamente el significado de las presuposiciones incluidas en oraciones compuestas como las analizadas aqu&iacute;. Si tenemos presente esta afirmaci&oacute;n, entonces concluimos que lo que necesitamos es una contrateor&iacute;a que defina la an&aacute;fora en casos de presuposici&oacute;n en t&eacute;rminos descriptivos que involucren tambi&eacute;n contextos intencionales y no en t&eacute;rminos que &uacute;nicamente apelen a sus condiciones de verdad, por lo que ser&iacute;a necesario tener en cuenta tambi&eacute;n ciertos elementos presentes en el contexto de las emisiones para poder determinar el significado ling&uuml;&iacute;stico de cierto tipo de oraciones presuposicionales.<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup></p> <hr>      <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Se podr&iacute;a objetar que en este tipo de oraciones aquello que sea relevante para el sujeto no entra en juego, como a menudo tampoco es importante la intenci&oacute;n del hablante, para determinar el significado o las condiciones de verdad de las palabras emitidas. Ante tales cr&iacute;ticas, posiciones literalistas podr&iacute;an insistir en que dicho significado ya viene determinado por elementos puramente sem&aacute;nticos. Ciertos contextualistas apelar&iacute;an, sin embargo, m&aacute;s bien a la convencionalidad de lo implicado o a aquello que la comunidad de hablantes habitualmente considerar&iacute;a como el significado estandarizado o, incluso a otros elementos y procesos pragm&aacute;ticos. Permanecemos neutrales ahora acerca de este punto en tanto que esta diferenciaci&oacute;n no es relevante para nuestra argumentaci&oacute;n aqu&iacute;, pero la retomaremos m&aacute;s adelante.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Cf. Pagin (2007).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Cf. Kripke (2009).    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Aunque s&oacute;lo tengo en cuenta aqu&iacute; el an&aacute;lisis que Kripke realiza en oraciones compuestas que incluyen presuposiciones implicadas a partir de la aparici&oacute;n del adverbio <i>tambi&eacute;n</i>, puede hacerse extensivo a otros casos en los que aparecen otros tipos de adverbios, como por ejemplo <i>tampoco </i>o <i>adem&aacute;s</i>, o bien a otros casos de presuposici&oacute;n donde no aparece involucrado ning&uacute;n adverbio.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>V&eacute;ase, por ejemplo, Searle (1975), pp. 59-60 y Bach and Harnich (1979), p. 70.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Cf. Grice (1975 y 1989). En realidad, seg&uacute;n Grice, deber&iacute;amos diferenciar dentro del significado total de un enunciado entre lo que se dice y lo que se implica. Pero, a su vez, dentro de lo que se implica deber&iacute;amos tener en cuenta que hay cosas que implicamos convencionalmente y cosas que se implican conversacionalmente. Pues bien, dentro de esta &uacute;ltima noci&oacute;n, debemos diferenciar entre las que son generalizadas &#91;GCI: inferencias que recogen las intuiciones de los hablantes respecto de (lo que Grice denomina) una interpretaci&oacute;n preferida o normalizada, que ser&iacute;a una especie de enunciado estandarizado que ya incluye en s&iacute; (dig&aacute;moslo as&iacute;) aquello que se pretende implicar y que todo el mundo puede entender. Ej.: pregunta: '&iquest;tienes un cigarrillo?'; respuesta (GCI): 'lo siento, pero no fumo' (para implicar que no tienes tabaco, aunque hayas dicho aparentemente algo m&aacute;s)&#93; de las que son particularizadas &#91;PCI: aquellas que no comparten esa normalizaci&oacute;n. Ej. Pregunta: 'Te vienes al cine'; respuesta (PCI): 'd&eacute;jame en paz. Hoy me tienes contenta', para una respuesta negativa, indicando algo m&aacute;s all&aacute; que las meras palabras&#93;. Como bien sabemos, la intenci&oacute;n de Grice al estudiar las implicaturas no era analizar la comprensi&oacute;n conversacional, sino dilucidar en qu&eacute; sentido un an&aacute;lisis de las GCI y las interpretaciones preferidas normalizadas permitir&iacute;an diferenciar aquellos aspectos del significado de (al menos) determinadas expresiones ling&uuml;&iacute;sticas sem&aacute;nticamente establecidas de aquellos elementos que requieren de un proceso de enriquecimiento (que requieren de alg&uacute;n tipo de especificaci&oacute;n). Para un desarrollo de la teor&iacute;a griceana de la implicatura, v&eacute;ase Levinson (2000). Para un an&aacute;lisis de los desarrollos recientes de la posici&oacute;n cl&aacute;sica de Grice acerca de la implicatura conversacional, v&eacute;ase Carston (2004).    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>V&eacute;ase Frege (1892), p. 191.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Cf. Strawson (1950).    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Cf. Stalnaker (1973 y 1974).    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Cf. Karttunen (1974) y Heim (1983).    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Cf. Stalnaker (1974) y Lewis (1979).    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Cf. Karttunen and Peters (1979).    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Heim (1992) realiza un an&aacute;lisis mucho m&aacute;s exhaustivo de algunas aproximaciones no-anaf&oacute;ricas al problema de la proyecci&oacute;n de la presuposici&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Cf. King (2004).    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>V&eacute;ase Neale (2006), p. 355.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Cf. Evans (1977).    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Cf. Geach (1967).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Recuperamos la discusi&oacute;n acerca de casos de identidad intencional en la secci&oacute;n final, por lo que postergaremos para entonces el desarrollo de mayores detalles.    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Cf. Bach (1970).    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>As&iacute; lo entiende, por ejemplo, Evans (1977 y 1980).    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Sobre la cl&aacute;sica contraposici&oacute;n entre usos atributivo y referencial de una descripci&oacute;n definida, v&eacute;ase Donnellan (1966).    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>Cf. Davies (1981) y Neale (1990).    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>V&eacute;ase Neale (2006) para una discusi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia sobre la an&aacute;fora.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Cf. Groenendijk and Stokhof (1991).    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>V&eacute;ase Soames (1982), p. 488 para una lista m&aacute;s extensa.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Esta aproximaci&oacute;n ser&iacute;a russelliana porque supone como verdadera la afirmaci&oacute;n de Russell que en casos de emisiones de oraciones condicionales en las que se afirma la presuposici&oacute;n de un consecuente a partir de su antecedente, los participantes en el intercambio comunicativo no necesitan asumir que la presuposici&oacute;n es verdadera porque se desliga de las condiciones de verdad de la oraci&oacute;n completa. "El rey en <i>La tempestad </i>de Shakespeare podr&iacute;a decir 'Si Ferdinando no se ha ahogado, Ferdinando es mi &uacute;nico hijo'... Pero el anterior enunciado nunca podr&iacute;a haber sido verdadero si Ferdinando se hubiese ahogado", Russell (1905), p. 484. Kripke piensa que este ejemplo es artificial, aunque existen razonables ejemplos matem&aacute;ticos que lo apoyan. V&eacute;ase Kripke (2005), pp. 1018-1019.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>Kripke ofrece tambi&eacute;n otros ejemplos que apoyan su hip&oacute;tesis: (13) Samuel est&aacute; cenando tambi&eacute;n en Nueva York esta noche ('alguien adem&aacute;s de Samuel est&aacute; cenando en Nueva York esta noche' es una interpretaci&oacute;n extra&ntilde;a de la presuposici&oacute;n incluida en la oraci&oacute;n compuesta), o (14) Si Javier camin&oacute; anoche por la playa, entonces fue tambi&eacute;n Beatriz quien camin&oacute; por la playa anoche (en un contexto donde Javier se traviste en Beatriz algunas veces) ('si Javier camin&oacute; anoche por la playa, entonces alguien adem&aacute;s de Javier camin&oacute; por la playa anoche' es una interpretaci&oacute;n extra&ntilde;a de la presuposici&oacute;n incluida en la oraci&oacute;n condicional).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>Kripke no presenta esta nueva contra-teor&iacute;a de manera expl&iacute;cita, pero s&iacute; incorpora ciertos ejemplos que, primero, cuestionan la aproximaci&oacute;n est&aacute;ndar a las presuposiciones incluidas en las oraciones condicionales y, segundo, puede ilustrar futuras conclusiones.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>King (1993), p. 74.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>En contra de las intenciones de King, que pretende con su teor&iacute;a contrarrestrar precisamente esta dificultad presente en DRT, como vimos en la secci&oacute;n 2.2. V&eacute;ase tambi&eacute;n Kripke (1977).    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>Cf. Kaplan (1989).    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>O con casos de humor, como se los defini&oacute; en las cr&iacute;ticas que recibi&oacute; a una versi&oacute;n previa de este escrito en el IWCogSc-10 por parte de la audiencia, a quien agradezco sus comentarios, especialmente a Robert Richardson.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>Agradezco a los miembros de LEMA Research Group, perteneciente al departamento de Historia y Filosof&iacute;a de la Ciencia y el Lenguaje de la Universidad de La Laguna, el marco para la confecci&oacute;n y formalizaci&oacute;n de este trabajo. &Eacute;ste se sit&uacute;a dentro del proyecto de investigaci&oacute;n FFI2008-01205: "Puntos de vista. Una Investigaci&oacute;n Filos&oacute;fica". La financiaci&oacute;n necesaria para su desarrollo est&aacute; sujeta al contrato postdoctoral EX2009-0038 del Ministerio de Educaci&oacute;n del Gobierno espa&ntilde;ol a trav&eacute;s de la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a (FECYT). Estoy en deuda con Cristian Saborido y Antoni Gomila, cuyos comentarios permitieron mejorar sustancialmente versiones previas de este escrito.    <br>  <hr>     <p><font size="3"><b>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p>BACH, E. (1970). "Problominalization", <i>Linguistic Inquiry</i>, 40:2, pp. 121-2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0120-4688201100010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BACH, K. and Harnich, R. M. (1979). <i>Linguistic Communication and Speech Acts</i>. Cambridge (MA), MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-4688201100010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CARSTON, Robyn (2004). "Truth-Conditional Content and Conversational Implicature", en: C. Bianchi (ed.), <i>The Semantics/Pragmatics Distinction</i>, Stanford, CSLI Publications, pp. 65-100.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0120-4688201100010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DAVIES, M. (1981). <i>Meaning, Quantification and Necessity</i>. London, Routledge.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-4688201100010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DONNELLAN, K. (1966). "Reference and definite descriptions", en: S. Davis (ed.) (1991), <i>Pragmatics: A Reader</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 52-64.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0120-4688201100010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1978). "Speaker references, descriptions, and anaphora", en; P. Cole (ed.), <i>Syntax and Semantics, 9: Pragmatics</i>, San Diego, Academic Press, pp. 47-68.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-4688201100010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>EVANS, G. (1977). "Pronouns, Quantifiers and Relative Clauses (I)", en: su <i>Collected Papers</i>, edited by J. McDowell, Oxford, Oxford University Press, pp. 76-152.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-4688201100010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1980). "Pronouns", en: <i>Collected Papers</i>, edited by J. McDowell, Oxford, Oxford University Press, pp. 214-248.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-4688201100010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FREGE, G. (1892). "On Sense and Nominatum", en: A. P. Martinich (ed.) (2001), <i>The Philosophy of Language</i>, 3rd edition, Oxford, Oxford University Press, pp. 186-198.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0120-4688201100010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GEACH, P. (1967). "Intentional Identity", <i>Journal of Philosophy</i>, 64:20, pp. 627-632.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-4688201100010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GROENENDIJK, J. and M. Stokhof (1991): "Dynamic Predicate Logic", <i>Linguistics and Philosophy</i>, 14:1, pp. 39-100.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0120-4688201100010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HEIM, I. (1982). <i>The Semantics of Definite and Indefinite Noun Phrases</i>. Amherst, University of Massachusets.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-4688201100010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1983). "On the Projection Problem for Presuppositions", en: S. Davis (ed.) (1991), <i>Pragmatics: A Reader</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 397-405.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0120-4688201100010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1992). "Presupposition Projection and the Semantics of Attitude Verbs", <i>Journal of Semantics</i>, 9:2, pp. 83-221.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0120-4688201100010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KAMP, H. (1981): "A theory of Truth and Semantic Representation", en: S. Davis and B. S. Gillon (eds.) (2004), <i>Semantics: A Reader</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 234-262.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0120-4688201100010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KAPLAN, D. (1989). "Demonstratives" y "Afterthoughts", en: J. Almog, J. Perry and H. Wettstein (eds.), <i>Themes From Kaplan</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 481-563 y pp. 565-598.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0120-4688201100010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KARTTUNEN, L. (1974). "Presupposition and Linguistic Context", en: S. Davis (ed.) (1991), <i>Pragmatics: A Reader</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 406-415.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0120-4688201100010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KARTTUNEN, L. and S. Peters (1979). "Conventional Implicature", en: Ch.-K. Oh and D. Dineen (eds.), <i>Syntax and Semantics 11: Presupposition</i>, New York, Academic Press, pp. 1-56.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0120-4688201100010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KING, J. (1987). "Pronouns, Descriptions and the Semantics of Discourse", <i>Philosophical Studies</i>, 51:3, pp. 341-363.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0120-4688201100010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1991). "Instantial Terms, Anaphora and Arbitrary Objects", <i>Philosophical Studies</i>, 61:2, pp. 239-265.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0120-4688201100010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1993). "Intentional identity generalized", <i>Journal of Philosophical Logic</i>, 22:1, pp. 61-93.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0120-4688201100010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (2004). "Anaphora", <i>Stanford Encyclopedia of Philosophy</i>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0120-4688201100010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KRIPKE, S. (1977). "Speaker's reference and semantic reference", <i>Midwest Studies in Philosophy</i>, 2, pp. 255-276.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0120-4688201100010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (2005). "Russell's Notion of Scope", <i>Mind</i>, 114:456, pp. 1005-1037.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-4688201100010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (2009). "Presupposition and Anaphora: Remarks on the Formulation of the Projection Problem", <i>Linguistic Inquiry</i>, 40:3, pp. 367-386.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0120-4688201100010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEVINSON, S. C. (2000). <i>Presumptive Meanings: The Theory of Generalized Conversational Implicature</i>. Cambridge (MA.), MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0120-4688201100010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEWIS, D. (1979). "Scorekeeping in a Language Game", en: S. Davis (ed.) (1991), <i>Pragmatics: A Reader</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 416-427.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0120-4688201100010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>NEALE, S. (1990). <i>Descriptions</i>. Cambridge (MA.), MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0120-4688201100010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (2006). "Pronouns and Anaphora", en: M. Devitt and R. Hanley (eds.) (2006), <i>The Blackwell Guide to the Philosophy of Language</i>, Oxford, Blackwell, pp. 335-373.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0120-4688201100010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PAGIN, P. (2007). "Assertion", <i>Stanford Encyclopedia of Philosophy</i>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0120-4688201100010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>QUINE, W. V. O. (1960): <i>Word and Object</i>. Cambridge (MA.), MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0120-4688201100010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RUSSELL, B. (1905). "On Denoting", en: A. P. Martinich (ed.) (2001), <i>The Philosophy of Language</i>, 3rd edition, Oxford, Oxford University Press, pp. 199-207.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0120-4688201100010000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SEARLE, J. (1975): "Indirect Speech Acts", en: A. P. Martinich (ed.) (2001): <i>The Philosophy of Language</i>, 3rd edition, Oxford, Oxford University Press, pp. 168-181.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0120-4688201100010000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SOAMES, S. (1982). "How Presuppositions are Inherited: A Solution to the Projection Problem", en: S. Davis (ed.) (1991), <i>Pragmatics: A Reader</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 428-470.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0120-4688201100010000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>STALNAKER, R. (1973). "Presuppositions", <i>Journal of Philosophical Logic</i>, 2:4, pp. 447-457.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0120-4688201100010000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1974). "Pragmatic Presuppositions", en: <i>Content and Context</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 47-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0120-4688201100010000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_____ (1978). "Assertion," en: <i>Content and Context</i>, Oxford, Oxford University Press, pp. 78-95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0120-4688201100010000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>STRAWSON, P. (1950). "On Referring", en: A. P. Martinich (ed.) (2001), <i>The Philosophy of Language</i>, 3rd edition, Oxford, Oxford University Press, pp. 208-214.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0120-4688201100010000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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