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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The author was asked to write this article by the Publishing Committee, an exercise of the carried out process in the journal, after his positioning as publisher.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>las b&uacute;squedas en la movilidad del saber</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="3" face="verdana"><b>Quests Related to the Mobility of Knowledge</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Eduardo Guti&eacute;rrez*</b></p>     <p>* Eduardo Guiti&eacute;rrez Rey. Colombiano. Mag&iacute;ster en Comunicaci&oacute;n, de la Pontificia Universidad Javeriana. Licenciado en   Lenguas, de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. Profesor asistente del Departamento de Comunicaci&oacute;n de la Facultad   de Comunicaci&oacute;n y Lenguaje de la Universidad Javeriana. Profesor invitado en la Maestr&iacute;a en Comunicaci&oacute;n y Educaci&oacute;n   de la Universidad Tecnol&oacute;gica de Pereira, la Maestr&iacute;a en Educaci&oacute;n de la Universidad Javeriana y la Especializaci&oacute;n en   Comunicaci&oacute;n-Educaci&oacute;n de las universidades Central y Minuto de Dios. Asesor del Ministerio de Cultura en el dise&ntilde;o   de pol&iacute;ticas participativas. Coordinador para Colombia del Proyecto &lsquo;Discovery en la escuela&rsquo;. Jefe de investigaci&oacute;n y   educaci&oacute;n de Maloka hasta abril de 2004. Director de Fomento y Desarrollo Regional del Ministerio de Cultura, en la formulaci&oacute;n   del &lsquo;Plan Decenal de Cultura 2001-2010&rsquo;. Miembro del Grupo de investigaci&oacute;n &lsquo;Comunicaci&oacute;n, Medios y Cultura&rsquo;, clasificado en la categor&iacute;a A de Colciencias. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:gilberto.gutierrez@javeriana.edu.co">gilberto.gutierrez@javeriana.edu.co</a>.</p>     <p align="center">Un ejercicio de reflexi&oacute;n y prospectiva acerca de una revista acad&eacute;mica de comunicaci&oacute;n</p>     <p align="center"><b>Submission date:</b> February 15th 2007 <b>Acceptance date:</b> May 7th 2007</p>     <p align="center"><b>Recibido:</b> 15 de febrero de 2007 <b>Aceptado:</b> 7 de mayo de 2007</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>Este art&iacute;culo fue solicitado al autor por el Comit&eacute; Editorial,   como un ejercicio de balance del proceso llevado a cabo en la revista, tras su paso como editor.</p> <hr size="1"> </font>     <p><font face="verdana" size="2">  The author was asked to write this article by the Publishing Committee, an exercise of the carried out process in the journal, after his positioning as publisher.</font><font face="verdana" size="2"> </font></p> <font face="verdana" size="2"> <hr size="1">     <p>Localizar una revista acad&eacute;mica es ocuparse de un nodo por el que atraviesan    de manera dis&iacute;mil los contenidos, las pr&aacute;cticas, las relaciones,    las agendas y las tensiones que constituyen un campo de saber determinado. Es,    si se quiere, un foco en el cual se perciben las diversas dimensiones que constituyen    un saber. En particular, localizar la revista Signo y Pensamiento en el presente    y, sobre todo, apostar a trazar algunas de sus b&uacute;squedas futuras, tiene    que ver con describir un punto en la inmensa red de conexiones que posee la    movilidad de las difusas transiciones del campo de estudios de comunicaci&oacute;n,    y se localiza en la profusi&oacute;n de las inter- y transdisciplinas en las    que se inscribe este saber y el campo de problemas que se constituyen en torno    a &eacute;l.</p>     <p> De esta manera, para poder abordar el ejercicio de prospectiva acerca de Signo    y Pensamiento se propone una serie de dimensiones que permite preguntarse en    varios niveles por los cambios en el saber, pensados en el conjunto de las ciencias    Un ejercicio de reflexi&oacute;n y prospectiva acerca de una revista acad&eacute;mica    de comunicaci&oacute;n Signo y Pensamiento, las b&uacute;squedas en la movilidad    del saber sociales y en el hacer comunicacional; los cambios en el contexto    y en la circulaci&oacute;n de los saberes acad&eacute;micos; los cambios en    las perspectivas de los lectores reales, tanto as&iacute; como en los lectores    "imaginados" para ser int&eacute;rpretes de un texto acad&eacute;mico;    para as&iacute;, finalmente, llegar a plantear una serie de b&uacute;squedas    que puedan vislumbrar en algo el campo futuro de actuaci&oacute;n de la revista.</p>     <p> Signo y Pensamiento:</p>     <p> descripci&oacute;n del objeto</p>     <p> Una revista acad&eacute;mica es un objeto determinado por las marcas de las    normas y restricciones de la escritura y lectura acad&eacute;mica, de las ciencias    sociales en este caso; su forma ha estado orientada a recoger en cada n&uacute;mero    un bloque tem&aacute;tico que atienda la movilidad del campo de estudios de    la comunicaci&oacute;n. En este sentido, es una herramienta que en atenci&oacute;n    al ritmo del saber convoca a una comunidad que se ha venido integrando en torno    a ella. Sin adentrarnos en la pol&iacute;tica editorial, restar&iacute;a decir    que Signo y Pensamiento ha venido tomando la forma que le exigen los debates    en comunicaci&oacute;n y las tensiones que para este campo se derivan hacia    y desde las ciencias sociales.</p>     <p> Este objeto, reproducido en 700 ejemplares por edici&oacute;n desde 2006,    circula entre lectores de 12 pa&iacute;ses (en Am&eacute;rica Latina, Estados    Unidos, Espa&ntilde;a e Inglaterra) y tiene canje con 109 bibliotecas p&uacute;blicas,    instituciones y universidades de todo el mundo; posee un Comit&eacute; Cient&iacute;fico    conformado por acad&eacute;micos de primer nivel de diversos pa&iacute;ses y    un Comit&eacute; Editorial localizado en la Facultad de Comunicaci&oacute;n    y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana. Aparte de esto, el acumulado    de la revista ha sido puesto a disposici&oacute;n de los lectores en la red,    en el sitio www.javeriana. edu.co/signoyp. Este escenario y la digitalizaci&oacute;n    de la memoria en un cd-rom han permitido una nueva alternativa para la circulaci&oacute;n    de la revista en otros &aacute;mbitos. Las conexiones y v&iacute;nculos de otras    p&aacute;ginas traen nuevos lectores a la p&aacute;gina de Signo y Pensamiento    y con ello propician la movilidad y circulaci&oacute;n de los art&iacute;culos,    entre los que vale la pena resaltar varias piezas que se pueden reconocer como    textos significativos del campo de la comunicaci&oacute;n1 (Jones, 2002).</p>     <p> Los usos sociales de la revista que m&aacute;s frecuentemente se reconocen    est&aacute;n asociados a la naturaleza de las revistas acad&eacute;micas: poner    en com&uacute;n el acumulado de saber de investigadores en el campo y dar visibilidad    a los resultados y avances de investigaci&oacute;n en un tiempo menor al de    otros tipos de publicaciones, servir como espacio para validar la informaci&oacute;n    al hacerla p&uacute;blica y, sobre todo, construir una comunidad acad&eacute;mica.    Esta visibilidad y la tradici&oacute;n constituida por la revista permiten que    tambi&eacute;n posea otro uso social: convertirse en parte de la bibliograf&iacute;a    de cursos de pregrado y posgrado en comunicaci&oacute;n, as&iacute; como en    fuente para bibliograf&iacute;as y estados del arte en el desarrollo de trabajos    de investigaci&oacute;n y tesis de grado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En cuanto objeto, tambi&eacute;n ha cambiado de formato entre el antiguo media    carta y el m&aacute;s reciente tama&ntilde;o carta, junto con la transformaci&oacute;n    en la paleta de colores y el dise&ntilde;o interno, lo cual constituye, paulatinamente,    una identidad visual y una coherencia en su presentaci&oacute;n p&uacute;blica.    Cada n&uacute;mero, al tener un car&aacute;cter monogr&aacute;fico, posee identidad    y unidad visual.</p>     <p> Al interrogar el objeto descrito acerca de su futuro aparecen preguntas centrales    que se abordan en el resto del texto acerca de c&oacute;mo cambiar&aacute; el    objeto, su circulaci&oacute;n, sus usos, y, especialmente, sus intereses, agendas    y contextos. &iquest;Qu&eacute; forma puede tener la comunidad futura que constituye    la red de la que Signo y Pensamiento es nodo y atractor? &iquest;Cu&aacute;l    es la manera de movilizarse en medio de la agenda de un saber cada vez m&aacute;s    integrado con otros y deslocalizado? &iquest;Cu&aacute;l es su posici&oacute;n    frente a los presentes por venir y a los escenarios de la academia en tr&aacute;nsito    a estar cada vez m&aacute;s cruzada por las reglas del mercado?</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Pensamiento</b></font></p>     <p> Hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, en 1984, en las p&aacute;ginas de esta    misma revista, Jes&uacute;s Mart&iacute;n-Barbero planteaba:</p>     <p> Durante mucho tiempo hemos estado convencidos de que el grav&iacute;simo error    era no tener una teor&iacute;a que nos dijera con claridad qu&eacute; es comunicaci&oacute;n    o, a nivel de la especificidad profesional, &iquest;qu&eacute; diablos hace    un comunicador? Yo dir&iacute;a que aunque parezca parad&oacute;jico, durante    estos &uacute;ltimos a&ntilde;os tuvimos que perder la obsesi&oacute;n por el    objeto propio, tuvimos que perder la obsesi&oacute;n positivista para acortar    la especificidad de nuestro campo, para que pudi&eacute;ramos empezar a escuchar    en serio las voces que nos llegan de los procesos reales en los que la comunicaci&oacute;n    se produce en Am&eacute;rica Latina. (1984., p. 18)</p>     <p>La conciencia de esta situaci&oacute;n, si examinamos los a&ntilde;os posteriores    a esta declaraci&oacute;n, no parece referirse a una coyuntura propia de aquel    momento, sino a una din&aacute;mica constitutiva del saber comunicativo mismo,    su ambig&uuml;edad entre el hacer y la reflexi&oacute;n, entre la cr&iacute;tica    y la acci&oacute;n, que lo lleva desde el extremo del endiosamiento de los procesos    y la ca&iacute;da en el activismo sin marcos ni reflexiones, hasta el extremo    donde se encuentra la modulada y reiterativa reflexi&oacute;n sin realidad sobre    la cual impactar; cotas que plantean un territorio en el que se dibuja un espectro    amplio y diverso de combinaciones para el saber de la comunicaci&oacute;n.</p>     <p> A la vez, en la misma reflexi&oacute;n de Mart&iacute;n- Barbero, emerge la    pregunta fundamental sobre el camino por el cual la comunicaci&oacute;n arribar&iacute;a    a la construcci&oacute;n de teor&iacute;a; dice el autor: "hay que llegar    a la teor&iacute;a pero desde los procesos, desde la opacidad, desde la ambig&uuml;edad    de los procesos" (Mart&iacute;n-Barbero, 1984, p. 18). Si asumimos esta    premisa de la reflexi&oacute;n podr&iacute;amos releer la configuraci&oacute;n    del campo comunicacional en la clave de "saber practicado" en el    contexto espec&iacute;fico de los procesos vividos en estos a&ntilde;os, lo    cual obligar&iacute;a, tal vez, a la formulaci&oacute;n de una nueva teor&iacute;a.</p>     <p> Desde aquel momento hasta ahora, los cambios en la comunicaci&oacute;n provocan    un salto cualitativo, proceso en el que se han transformado las din&aacute;micas    de comunicaci&oacute;n y el lugar de este saber en la sociedad. La expansi&oacute;n    de nuevas tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n, las identidades e interacciones    en tiempos de globalizaci&oacute;n, la crisis de certidumbres, la extensi&oacute;n    de una sociedad de la informaci&oacute;n, el surgimiento y desarrollo tanto    de nuevas habilidades y especificidades como de la comunicaci&oacute;n estrat&eacute;gica,    o la fuerte instrumentalizaci&oacute;n y especializaci&oacute;n de los "saberes"    y "haceres" del campo, entre otros desplazamientos, nos hablan no    s&oacute;lo de la necesidad de ver en los procesos la base para la construcci&oacute;n    de teor&iacute;a, sino el cambio de la naturaleza del proceso comunicativo mismo.    La comprensi&oacute;n de esa naturaleza transformada exige llevar a cabo un    nuevo tipo de reflexi&oacute;n.</p>     <p> En tanto esto suced&iacute;a, las agendas de diversas disciplinas y campos    de problemas se ve&iacute;an interpeladas por los estudios de comunicaci&oacute;n    y por la localizaci&oacute;n de &eacute;stos como espacio central de la configuraci&oacute;n    de la sociedad. El nacimiento de expertos estrategas de comunicaci&oacute;n    al lado de analistas simb&oacute;licos, o nuevos tejedores de lazos comunicativos    en el oficio terap&eacute;utico o macrosocial, denuncian el desplazamiento del    piso comunicacional, as&iacute; como la localizaci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n    como "lugar estrat&eacute;gico" e "instrumental" para    pensar y actuar sobre diversos procesos sociales.</p>     <p> Si se quisiera plantear de esa manera, lo que ocurre es que diversas disciplinas    comenzaron a encontrar en la comunicaci&oacute;n un "objeto" o un    referente sobre el cual trabajar, y las cr&iacute;ticas, especialmente sobre    los medios, arreciaron desde lugares diversos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Al tiempo, quienes integraban la comunicaci&oacute;n como categor&iacute;a    o fen&oacute;meno para comprender las nuevas movilidades de su campo entraban    a participar en un di&aacute;logo donde lo difuso y lo "ambiguo"    cobraban pertinencia. En especial, a pesar del llamado a pasar de los medios    a las din&aacute;micas y procesos desde las mediaciones, se va a marcar la tendencia    fuerte a buscar en el an&aacute;lisis de los medios la respuesta a la dimensi&oacute;n    comunicativa de lo social, olvidando el lugar que &eacute;sta tiene como marco    y trama de la vida cotidiana, no s&oacute;lo en su forma medi&aacute;tica, sino    en la pluralidad de luchas por el sentido en las que se inscriben los sujetos.</p>     <p> Este desplazamiento toma forma, entre otras opciones, en una diversidad de    discursos y narrativas que se van a integrar y a cohabitar en el campo de los    problemas de la comunicaci&oacute;n: desde el ejercicio etnogr&aacute;fico hasta    el tipo m&aacute;s funcional; desde la estrategia planeada acci&oacute;n por    acci&oacute;n, hasta las exploraciones de sentido y el juego simb&oacute;lico    arraigado en los debates filos&oacute;ficos.</p>     <p> En s&iacute;ntesis, no solamente se muestra la transformaci&oacute;n del r&eacute;gimen    de comunicaci&oacute;n y del ecosistema comunicativo en su conjunto, sino la    transformaci&oacute;n de din&aacute;micas que tocan la naturaleza misma de la    comunicaci&oacute;n, con cambios tanto en las tecnicidades como en los usos    sociales del saber, y el posicionamiento del saber comunicativo en un espectro    que va desde el desarrollo del espect&aacute;culo y el entretenimiento hasta    el dise&ntilde;o de las formas de producci&oacute;n e intercambio simb&oacute;lico    en el conjunto de la sociedad por medio de la "pol&iacute;tica dise&ntilde;o";    a partir de la cr&iacute;tica m&aacute;s fuerte en la investigaci&oacute;n hasta    su configuraci&oacute;n en comisiones de seguimiento, veedur&iacute;as y observatorios,    e, incluso, la inserci&oacute;n de lo comunicativo en el mercado de las bagatelas    del &eacute;xito y de los manuales de autoayuda. La comunicaci&oacute;n estaba    por all&iacute; y hab&iacute;a expandido su condici&oacute;n multiforme de saber    difuso y trama de la vida cotidiana acerca de la cual es un deber reflexionar.</p>     <p> Una ojeada al &iacute;ndice de Signo y Pensamiento permite ver c&oacute;mo    se ha demarcado este territorio del campo del saber mediante las tem&aacute;ticas    de la revista. Sin negar la variedad de art&iacute;culos que marcan peque&ntilde;os    puntos de divergencia, la tendencia m&aacute;s fuerte describe un gran volumen    de textos que acotan el an&aacute;lisis de los medios y de la comunicaci&oacute;n    en cuanto es atravesada por el espacio medi&aacute;tico; se reitera la preocupaci&oacute;n    por el lugar de las nuevas tecnolog&iacute;as y la sociedad de la informaci&oacute;n    y, tambi&eacute;n, constantemente, se retorna sobre el uso social de la comunicaci&oacute;n    en contextos donde es funcional, ya sea en las organizaciones, los procesos    educativos o las din&aacute;micas del poder. No puede dejarse de lado que una    fuerte tendencia hacia la pregunta por la cultura y por las nuevas din&aacute;micas    que se generan en los espacios del poder y los cambios de &eacute;poca en el    contexto posmoderno cargan la agenda de nuevas preguntas, aunque siempre se    persiste en el lugar de la comunicaci&oacute;n mediada.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Signo</b></font></p>     <p> En este mismo tiempo los formatos de circulaci&oacute;n de los saberes han    cambiado, no s&oacute;lo como consecuencia de la evoluci&oacute;n expresiva    de los lenguajes y las tecnolog&iacute;as, sino de las necesidades de los contextos    de circulaci&oacute;n y apropiaci&oacute;n de dichos saberes.</p>     <p> Cuando pensamos que la revista cient&iacute;fica ya estaba puesta en escena    en el siglo xviii dentro de la necesidad de difusi&oacute;n de actualidad de    la ciencia y de las necesidades de lectores que buscan estar "al d&iacute;a"    en el avance del conocimiento, y que los avances y las entregas fueron, desde    su origen, un formato propio de las publicaciones cient&iacute;ficas y de divulgaci&oacute;n,    no es dif&iacute;cil pensar que la emergencia de nuevos soportes y nuevos formatos,    producto del cambio en las tecnolog&iacute;as, las necesidades y la velocidad    del intercambio de mensajes al interior de la comunidad cient&iacute;fica, configuran    la necesidad de un tipo de publicaci&oacute;n virtual.</p>     <p> La publicaci&oacute;n virtual es &aacute;gil hasta la inmediatez, susceptible    de interacci&oacute;n directa y en tiempo real, lo cual, aparentemente, baja    el costo por la ausencia del soporte papel y a la vez es capaz de recoger las    condiciones de sus antecesores al mantener el rigor, la valoraci&oacute;n del    resultado y la escritura misma como base de la circulaci&oacute;n del conocimiento;    este formato nos pone frente a la pregunta por la posible crisis del formato    de papel y la paulatina virtualizaci&oacute;n.</p>     <p> Un examen simple muestra que este proceso no es siquiera un futuro posible,    sino un presente real. Un gran n&uacute;mero de revistas que poseen visibilidad    internacional encuentran como espacio de exhibici&oacute;n el estante de las    bases de datos acad&eacute;micas, en el que, con una relativa equidad, se salta    a la vista de los lectores en diversas latitudes. Pero el cambio no se reduce    al formato y a la digitalizaci&oacute;n, sino, tambi&eacute;n, a la transformaci&oacute;n    en la modalidad de circulaci&oacute;n. Son los nuevos espacios del "mercado    acad&eacute;mico" en el que las suscripciones a las bases de datos y las    instituciones que se constituyen en portales de saber ofrecen nuevas condiciones    de circulaci&oacute;n. Basta con comprender las posibilidades de b&uacute;squeda,    las reglas de clasificaci&oacute;n, los descriptores, para saber que estamos    ante un nuevo escenario de la regulaci&oacute;n del saber. Escenario al que,    como en el mercado globalizado, parece que las &uacute;nicas opciones fueran    integrarse o morir.</p>     <p> El conteo de las citaciones y las mediciones de la "penetraci&oacute;n    en el mercado" de un autor o tema puede considerarse ya una figuraci&oacute;n    de la consolidaci&oacute;n de nuevas reglas del mercado del saber, en las que,    perfiladas en la demanda de los p&uacute;blicos, las agendas convergen a lo    que se est&aacute; vendiendo bien en el momento y se configuran en las modalidades    de enunciaci&oacute;n, clasificaci&oacute;n y orden propio de los centros de    poder acad&eacute;mico a los cuales se inscriben. Basta con realizar b&uacute;squedas    en estos espacios que jueguen con terminolog&iacute;as o conceptos no estandarizados    por los centros de control acad&eacute;mico del Norte para encontrar dificultades    al tratar de hallar los saberes que se articulan desde formas de enunciaci&oacute;n    o comprensiones divergentes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Se expresa, entonces, la desigualdad en la informaci&oacute;n y en el acceso    al mercado simb&oacute;lico, sin contar con que las redes de conexi&oacute;n    a Internet y el costo del acceso a las bases de datos excluyen a aquellos que    se encuentran m&aacute;s distantes de los centros y de los ritmos del mercado.    Como ya hace tiempo lo hab&iacute;a se&ntilde;alado bajo el signo apocal&iacute;ptico    An&iacute;bal Ford: "Hay un discurso hegem&oacute;nico que habla como    si todo el mundo tuviera Internet y computadora, cuando la realidad es que muchos    pa&iacute;ses no accedieron todav&iacute;a a una &lsquo;democracia&rsquo; de    los medios convencionales" (1999, p. 136).</p>     <p> Esto representa un cambio en la circulaci&oacute;n que redistribuye los saberes    y que nos interroga acerca de la persistencia de las viejas comunidades de interpretaci&oacute;n    no virtuales y pobladas, en las que el reconocimiento se enlaza sobre una din&aacute;mica    de hacerse comunidad bajo las reglas tradicionales del encuentro y de la interacci&oacute;n    planteada por seminarios, eventos y mutua lectura, en las revistas conseguidas    en procesos, a veces heroicos, que a pesar del romanticismo que carga nos deja    ante una versi&oacute;n arcaica, pero que subyace de todos modos el establecimiento    de una comunidad. Habr&aacute; que saber c&oacute;mo se constituye y cu&aacute;les    son, en concreto, sus pr&aacute;cticas de comunicaci&oacute;n hoy.</p>     <p> Igualmente, el intercambio del saber especializado en comunicaci&oacute;n    ha desarrollado otras redes y comunidades en las cuales no necesariamente el    espacio de debate p&uacute;blico de la forma acad&eacute;mica es la regla general.    Aparece el escenario de las formas privadas y restrictivas de producci&oacute;n    y uso del saber comunicativo, que, desde los niveles de los estudios de audiencia    hasta las perspectivas de los informes para ministerios e instituciones del    estado, acoge una literatura de orden distinto en el campo de saber, la cual    no se visibiliza del mismo modo que aquella que se propicia en el espacio acad&eacute;mico.</p>     <p> Esto implica una consecuencia importante para pensar la configuraci&oacute;n    del campo en torno a espacios de visibilidad como el de la revista, al interrogar    la transformaci&oacute;n del saber en cuanto bien p&uacute;blico o el paulatino    desarrollo de un &aacute;mbito, cada vez m&aacute;s extenso, de la producci&oacute;n    de conocimiento por demanda. Las preguntas ser&iacute;an: &iquest;tiene alg&uacute;n    lugar una revista acad&eacute;mica si las redes y formas de circulaci&oacute;n    de saber se privatizan y especializan en el marco de la instrumentalizaci&oacute;n    y de los intereses espec&iacute;ficos de las instituciones y organizaciones    para las que se produce saber? &iquest;Qu&eacute; forma proporciona esto a las    comunidades y a las agendas del saber mismo? Este fen&oacute;meno de producci&oacute;n    se relaciona con la din&aacute;mica de construcci&oacute;n de las comunidades    de lectores, en cuanto impl&iacute;citamente la revista construye un perfil    de &eacute;stos de acuerdo con el tipo de configuraci&oacute;n de las tem&aacute;ticas,    los lenguajes y los formatos y narrativas utilizadas para poner en escena dicho    saber.</p>     <p> En buena parte, el lector modelado por Signo y Pensamiento es un lector que    ejerce un saber experto, que desde el escenario acad&eacute;mico cuestiona con    las nuevas producciones y que a la vez reconoce la necesidad de aproximarse    al avance de la reflexi&oacute;n del campo. Es tambi&eacute;n un lector que    se mueve dentro de las formas transversales que el campo va configurando, m&aacute;s    all&aacute; del quehacer profesional, hacia el campo de la agenda de comunicaci&oacute;n.</p>     <p> Sin embargo, es posible pensar si las transformaciones de la propia circulaci&oacute;n    de los saberes hacen necesario que la revista deba modificarse para responder    a un lector m&aacute;s transversal, que se integra a otras agendas acad&eacute;micas    y al debate sobre la comunicaci&oacute;n en temporalidades m&aacute;s ligadas    a la coyuntura y al presente inmediato.</p>     <p> Parece necesario identificar las tendencias de la lectura acad&eacute;mica    y comprender hasta qu&eacute; punto el ejercicio puede seguir significando la    construcci&oacute;n de una comunidad de lectores o si, en realidad, lo que constituye    a la revista es la posibilidad de establecer una plataforma que disponga la    informaci&oacute;n para el acceso de lectores m&aacute;s diversos, dispersos    y din&aacute;micos que pudiesen acceder a los mapas y a los art&iacute;culos    propios de la revista. All&iacute;, la disponibilidad de la oferta expuesta    por la revista responder&iacute;a m&aacute;s a la localizaci&oacute;n estrat&eacute;gica    de cada pieza acad&eacute;mica y no solamente al conjunto de la publicaci&oacute;n,    lo que en el cambio de los formatos virtuales se parece a los lectores que buscan    la disponibilidad de los nodos puntuales de informaci&oacute;n que responden    a sus necesidades, m&aacute;s que a la revista como un objeto espec&iacute;fico.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>B&uacute;squedas</b></font></p>     <p> Basados en el an&aacute;lisis realizado en los numerales anteriores, es interesante    proponer una serie de b&uacute;squedas en las que no solamente se pretende identificar    el car&aacute;cter de la revista misma hacia el futuro, sino resaltar algunos    cambios del escenario acad&eacute;mico y del debate de la comunicaci&oacute;n    al que la revista deber&aacute; responder. Con fundamento en la idea de que    la revista es un producto de la configuraci&oacute;n del campo acad&eacute;mico    y del di&aacute;logo del cual se hace registro y mecanismo de integraci&oacute;n    y dinamizaci&oacute;n, se pretende describir una serie de b&uacute;squedas en    las que deber&aacute; ponerse en juego Signo y Pensamiento a la luz de los cambios    del campo mismo.</p>     <p> La b&uacute;squeda de la narraci&oacute;n</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Un interrogante central del campo de la comunicaci&oacute;n surge hoy de la    pregunta por las narraciones y los modos de narrarse en los que se pone en escena    el sujeto contempor&aacute;neo. Si podemos pensar qu&eacute; otras formas de    saber o de saber-otro est&aacute;n puestas en la narraci&oacute;n y no en la    argumentaci&oacute;n y la explicaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo abrir el espacio    de Signo y Pensamiento a este otro saber en el que los criterios y las producciones    de comprensiones son diferentes? &iquest;Que tanto este proceso de dar cuenta    de las relaciones entre narraci&oacute;n, subjetividad y saber forma es parte    de una decisi&oacute;n sobre aquello que debe ser p&uacute;blico o visible?    Al tiempo que dicha decisi&oacute;n configure acad&eacute;mica y pol&iacute;ticamente    a la revista como escenario del di&aacute;logo y la polifon&iacute;a.</p>     <p> Pero, a la vez, la pregunta por la narraci&oacute;n es la posibilidad de apuntar    desde el objeto mismo de reflexi&oacute;n, y desde la forma, al interrogante    profundo de lo que significa hoy producir un relato tanto en el escenario nacional,    como en el contexto latinoamericano o en el &aacute;mbito de la cr&iacute;tica    al estado de cosas actual. &iquest;C&oacute;mo pasan estas narraciones que relatan    la crisis de los procesos sociales y las contradicciones por el escenario de    la reflexi&oacute;n acad&eacute;mica o por su desdoblamiento hacia la puesta    en escena de otros saberes? &iquest;De qu&eacute; manera la oportunidad de narrarse    o de dejar espacio a la narraci&oacute;n y a las voces y saberes-otros implica    replantear el mapa del saber comunicativo y pensar que el espacio de la comunicaci&oacute;n    siempre ha sido m&aacute;s amplio que aquel que la reflexi&oacute;n ha tomado    como objeto&iexcl; Signo y Pensamiento deber&aacute; responder y, si es posible,    propiciar los cambios en dicho mapa.</p>     <p> La b&uacute;squeda del presente,</p>     <p> reflexionar la coyuntura</p>     <p> La primera b&uacute;squeda deriva en un segundo &aacute;mbito en el cual pensar    el presente como el lugar desde el que una revista, como Signo y Pensamiento,    se ocupa de la comunicaci&oacute;n. Es la manera en la cual la velocidad del    cambio del contexto y la coyuntura en sus exigencias dispone requerimientos    al tipo de saber que se produce. Por supuesto, el saber no puede reducirse a    comprender la coyuntura, pero s&iacute; se puede definir cu&aacute;l es la configuraci&oacute;n    de las formas de investigaci&oacute;n y abordaje del contexto que permitan recoger    las preocupaciones del presente.</p>     <p>&iquest;Cu&aacute;l es la interpelaci&oacute;n que hace el presente al conocimiento    producido y que se expone en la revista? En cuanto la demanda a la reflexi&oacute;n    del cambio en la comunicaci&oacute;n es un reclamo que reviste la urgencia de    orientarse en la emergencia de nuevos ecosistemas de comunicaci&oacute;n y en    el cambio de los tradicionales, qu&eacute; debe decir un espacio como Signo    y Pensamiento sobre la demanda de los tiempos cortos y los cambios veloces.</p>     <p> Al mismo tiempo la pregunta por el presente impone un requerimiento m&aacute;s:    atender el pensar la actualidad como componente de la naturaleza del saber comunicacional.    &iquest;Puede la reflexi&oacute;n adecuarse a la movilidad de la comunicaci&oacute;n?    &iquest;Tiene sentido hacerlo? &iquest;Es posible?</p>     <p> La b&uacute;squeda de las agendas</p>     <p> De este modo, el debate previo deriva en la pregunta por la construcci&oacute;n    de la comunicaci&oacute;n como &aacute;mbito u objeto de an&aacute;lisis. El    paulatino desplazamiento que reclama reiterar la pregunta por la comunicaci&oacute;n,    a la manera del llamado a la demanda evocada al inicio de este texto, por el    proceso en lugar del objeto, tratando de ir m&aacute;s all&aacute; de los medios,    da cuenta de la obligaci&oacute;n de movilizar las agendas, es decir, la transformaci&oacute;n    del &aacute;mbito de reflexi&oacute;n del objeto comunicativo. Pasar de pensarlo    como el conjunto de productos, medios y formas, a comprenderlo como la pluralidad    de pr&aacute;cticas que remiten a la producci&oacute;n del sentido en la sociedad.</p>     <p> Es el requerimiento de consolidar la pregunta por las din&aacute;micas de    producci&oacute;n y lucha por el sentido, m&aacute;s que el del an&aacute;lisis    y localizaci&oacute;n del lugar exclusivo del medio; esto es, en parte, el retorno    de la pregunta por la interacci&oacute;n, el "cara a cara" y los    espacios de cambio en el v&iacute;nculo en lo social. Y, adicionalmente, implica    plenamente interrogar la conformaci&oacute;n de representaciones, mentalidades,    imaginarios, opiniones y comprensiones sociales que, pasando o no por las mediaciones    t&eacute;cnicas medi&aacute;ticas, puedan ser acogidas como factor central de    la red que constituye lo com&uacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Resulta imposible pensar lo comunicativo sin lo medi&aacute;tico, pero, a    su vez, pensarlo no puede reducirse a lo medi&aacute;tico. Se hace necesario    abordar otros t&oacute;picos en las agendas de la comunicaci&oacute;n que se    pregunten por el lugar de la comunicaci&oacute;n en otros procesos, como la    construcci&oacute;n de los v&iacute;nculos locales, las redes de identidad o    los espacios simb&oacute;licos en transformaci&oacute;n a trav&eacute;s de la    confrontaci&oacute;n y resistencia a las hegemon&iacute;as. Pensar en el escenario    de debilitamiento del espacio nacional y en el replanteamiento de los v&iacute;nculos    y diferenciaciones con lo otro.</p>     <p> La b&uacute;squeda del mercado del saber</p>     <p> En la transformaci&oacute;n de los espacios de circulaci&oacute;n e intercambio    de saber aparece el interrogante por la localizaci&oacute;n del conocimiento    producido como un bien p&uacute;blico y la transformaci&oacute;n de los escenarios    de acceso a los resultados del conocimiento en producci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo    sostener la posibilidad de ofrecer el saber a la manera de bien p&uacute;blico    que se esperar&iacute;a en el espacio de la democratizaci&oacute;n del conocimiento,    al tiempo que se pueda ofrecer la visibilidad en los escenarios del mercado    del saber que se han configurado, de manera que esta oscilaci&oacute;n permita    sostener el lugar y la vigencia en los diferentes &aacute;mbitos de aquello    que se expone en la revista?</p>     <p> O, en otro sentido, &iquest;cu&aacute;l es la posici&oacute;n y la estrategia    que propician las alternativas para sostener la posibilidad de hacer p&uacute;blico    el saber y a la vez localizarse cr&iacute;tica y creativamente en el espacio    que propone el mercado? &iquest;Existe un punto intermedio en el cual se pueda    ejecutar esta posibilidad sin tener que optar por uno de los "lados"?    Y, a la vez, &iquest;c&oacute;mo acoger e interrogar de manera directa las redes    y din&aacute;micas de producci&oacute;n de saber comunicativo que implican escenarios    como el del dise&ntilde;o de la comunicaci&oacute;n y los mercados de saber    instrumentalizado que necesitan ser dialogados en el espacio reflexivo propuesto    por la revista? &Eacute;ste tambi&eacute;n como un saber-otro exige una cr&iacute;tica    cuando precisamente es el que responde a las hegemon&iacute;as del mercado.</p>     <p>La b&uacute;squeda de la comunidad</p>     <p> El interrogante final acoge la dimensi&oacute;n de la comunidad. &iquest;Puede    seguir intent&aacute;ndose hablar de comunidad en torno a la publicaci&oacute;n    o de una comunidad acad&eacute;mica que recibe la revista y, de alg&uacute;n    modo, registra en ella los intereses de su campo de saber?, o, m&aacute;s bien,    &iquest;debe pensarse en una oferta de informaci&oacute;n y de productos de    saber a la que los lectores puedan conectarse de forma puntual y precisa seg&uacute;n    sus intereses? De este modo, lo que est&aacute; en debate es la forma que posee    la comunidad en torno a la problem&aacute;tica de la comunicaci&oacute;n, cu&aacute;les    son sus intereses y cu&aacute;les los modos de integrar su actuaci&oacute;n    y sus preocupaciones a las formas de la revista. C&oacute;mo conseguir que efectivamente    la revista tenga la forma que configura la din&aacute;mica de la comunidad a    la que recoge.</p>     <p> Es posible ampliar esa comunidad hacia otros actores que puedan ser interlocutores    del campo de estudio y, a la vez, interpelar otros contextos, actores y procesos    de la sociedad sin sacrificar la calidad y el grado de profundidad del saber    construido. C&oacute;mo llegar al otro para construir conjuntamente en el di&aacute;logo.</p>     <p> Estas b&uacute;squedas no agotan el an&aacute;lisis y la prospecci&oacute;n    de la revista, pero se constituyen en &iacute;ndices parciales de algunos lugares    en los cuales habr&aacute; que pensar dentro de los futuros de Signo y Pensamiento.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Referencias</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Jones Daniel. 2002. "El papel de Signo y Pensamiento en la investigaci&oacute;n    sobre comunicaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina", en Signo y Pensamiento,    n&uacute;m. 41, p. 8-11.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-4823200700010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mart&iacute;n-Barbero, J. (1984), "Perder el objeto para ganar el proceso",    en Signo y Pensamiento, n&uacute;m. 5, p. 17-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-4823200700010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ford, A. (1999), La marca de la bestia, Buenos Aires, Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-4823200700010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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