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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA EVOLUCIÓN DE SISTEMAS COMPLEJOS: EL CASO DEL SISTEMA INMUNE EN ANIMALES]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The immune system in animals is composed by a series of cell and molecular mechanisms that coordinately maintain the physiological and genetic integrity of the organism. Traditionally, two classes of immunity have been considered, the innate immunity and the adaptive immunity. The former is ancestral, with limited variability and low discrimination. The latter is highly variable, specific and limited to jawed vertebrates. Adaptive immunity is based on antigen receptors that rearrange somatically to generate a nearly unlimited diversity of molecules. Likely, this mechanism of somatic recombination arose as a consequence of a horizontal transfer of transposons and transposases from bacterial genomes in the ancestor of jawed vertebrates. The recent discovery in jawless vertebrates and invertebrates of alternative adaptive immune mechanisms, suggests the necessity to consider new elements for the construction of an evolutionary model of the immune system in animals. Some of these elements are considered in this assay.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4">LA EVOLUCI&Oacute;N DE SISTEMAS COMPLEJOS: EL CASO DEL SISTEMA INMUNE EN ANIMALES </font></P >     <p align="center" >The Evolution of Complex Systems:   The Case of the Immune System in Animals </p >     <P   >LUIS F. CADAVID<Sup>1</Sup>, M.D., Ph. D. <Sup>1 </Sup>Profesor Titular, Departamento de Biolog&iacute;a e Instituto de Gen&eacute;tica,   Universidad Nacional de Colombia. Carrera 30 # 45-08, edificio 426,   Bogot&aacute; D.C., Colombia. <a href="mailto:lfcadavidg@unal.edu.co">lfcadavidg@unal.edu.co</a> </P >     <P   >Presentado 21 de septiembre de 2009, aceptado 4 de noviembre de 2009, correcciones 25 de mayo de 2010. </P ><hr size="1">     <p    >RESUMEN </p >     <P   > El sistema inmune en animales comprende una serie de mecanismos celulares y moleculares que de manera conjunta mantienen la integridad fisiol&oacute;gica y gen&eacute;tica de los organismos. Convencionalmente se ha considerado la existencia de dos clases de inmunidad, la innata y la adaptativa. La primera es ancestral, con variabilidad limitada y baja discriminaci&oacute;n, mientras que la segunda es altamente variable, espec&iacute;fica y restringida a vertebrados mandibulados. La inmunidad adaptativa se basa en receptores de ant&iacute;geno que se rearreglan som&aacute;ticamente para generar una diversidad casi ilimitada de mol&eacute;culas. Este mecanismo de recombinaci&oacute;n som&aacute;tica muy probablemente emergi&oacute; como consecuencia de un evento de transferencia horizontal de transposones y transposas bacterianas en el ancestro de los vertebrados mandibulados. El reciente descubrimiento en vertebrados no mandibulados e invertebrados de mecanismos de inmunidad adaptativa alternos, plantea la necesidad de considerar nuevos elementos en la construcci&oacute;n de un modelo evolutivo de la inmunidad en animales. Algunos de esos elementos se esbozan en este ensayo. </P >     <P   >Palabras clave: sistema inmune, evoluci&oacute;n. </P ><hr size="1">     <p    >ABSTRACT </p >     <P   > The immune system in animals is composed by a series of cell and molecular mechanisms that coordinately maintain the physiological and genetic integrity of the organism. Traditionally, two classes of immunity have been considered, the innate immunity and the adaptive immunity. The former is ancestral, with limited variability and low discrimination. The latter is highly variable, specific and limited to jawed vertebrates. Adaptive immunity is based on antigen receptors that rearrange somatically to generate a nearly unlimited diversity of molecules. Likely, this mechanism of somatic recombination arose as a consequence of a horizontal transfer of transposons and transposases from bacterial genomes in the ancestor of jawed vertebrates. The recent discovery in jawless vertebrates and invertebrates of alternative adaptive immune mechanisms, suggests the necessity to consider new elements for the construction of an evolutionary model of the immune system in animals. Some of these elements are considered in this assay. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >Key words: Evolution, immune system. </P ><hr size="1">      <p    >INTRODUCCI&Oacute;N </p >     <P   > Una de las mayores contribuciones de Darwin al pensamiento biol&oacute;gico es el concepto de que la evoluci&oacute;n de adaptaciones complejas puede ser explicada por reglas simples de cambio en el tiempo. Darwin abri&oacute; la puerta para el estudio de sistemas biol&oacute;gicos de la m&aacute;s alta complejidad. Una de estas adaptaciones complejas es el sistema inmune. Este sistema es una red de mol&eacute;culas, c&eacute;lulas y tejidos que interact&uacute;an entre s&iacute; para mantener la integridad gen&eacute;tica y fisiol&oacute;gica de los individuos. Por m&aacute;s de 500 millones de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n, los distintos grupos animales han generado diversas estrategias de reconocimiento, neutralizaci&oacute;n y eliminaci&oacute;n de pat&oacute;genos potenciales, as&iacute; como tambi&eacute;n de mecanismos de reparaci&oacute;n y homeostasis de tejidos y &oacute;rganos. Algunas de estas estrategias han aparecido en grupos basales, permaneciendo conservadas en la mayor&iacute;a de grupos animales. Otras estrategias son innovaciones propias de ciertos linajes animales cuya fijaci&oacute;n ha respondido a las condiciones medioambientales propias. El sistema inmune adaptativo o linfocitario de los vertebrados es un ejemplo de estas innovaciones y se caracteriza por la presencia de c&eacute;lulas especializadas (linfocitos) que expresan receptores con una variabilidad casi ilimitada para reconocer un amplio universo antig&eacute;nico en constante cambio. Estos receptores (inmunoglobulinas y receptores de c&eacute;lulas T) aparecieron s&uacute;bitamente en el ancestro de los vertebrados mandibulados como consecuencia de una transferencia horizontal de genes bacterianos que codifican para una enzima con capacidad de cortar y pegar fragmentos de DNA. Este accidente evolutivo tuvo profundas consecuencias en la adaptaci&oacute;n y radiaci&oacute;n de los vertebrados, especialmente en su interacci&oacute;n con su medio ambiente bi&oacute;tico. Si bien el sistema inmune linfocitario se conoce en detalle, este solo existe en una fracci&oacute;n de la gran diversidad animal. Hasta ahora estamos empezando a explorar los mecanismos inmunol&oacute;gicos en otros grupos animales. Nuevos hallazgos han evidenciado que vertebrados no mandibulados e invertebrados tienen receptores inmunol&oacute;gicos altamente variables que han evolucionado independientemente de aquellos que caracterizan a los vertebrados. Estos hallazgos ponen de manifiesto que la evoluci&oacute;n del sistema inmune en animales involucra la integraci&oacute;n de nuevos m&oacute;dulos sobre una red preexistente de m&oacute;dulos que interact&uacute;an entre s&iacute; a varios niveles jer&aacute;rquicos. </P >     <p   >ORIGEN DEL SISTEMA INMUNE LINFOCITARIO </p >     <P   > El sistema inmune linfocitario puede considerarse como un sistema aut&oacute;nomo y distribuido que carece de un mando central. Interacciones locales entre c&eacute;lulas circulantes y residentes en distintos tejidos resultan en la emergencia de propiedades sist&eacute;micas que mantienen la integridad de los tejidos contra amenazas internas o externas. De las varias c&eacute;lulas que componen el sistema inmune de los vertebrados, los linfocitos juegan un papel central en el procesamiento de informaci&oacute;n inmunol&oacute;gica. Estas c&eacute;lulas reconocen ant&iacute;genos mediante receptores de membrana y responden a ese reconocimiento activando una serie de eventos efectores que van desde la inducci&oacute;n de muerte en c&eacute;lulas propias alteradas y la liberaci&oacute;n de factores de comunicaci&oacute;n celular, hasta la secreci&oacute;n de anticuerpos que se unen con alta afinidad a los m&aacute;s diversos ant&iacute;genos. Los linfocitos se originan en los &oacute;rganos hematopoy&eacute;ticos a partir de un progenitor linfoide que se diferencia en dos poblaciones principales, los linfocitos B y los linfocitos T. Los linfocitos B producen mol&eacute;culas de inmunoglobulina que sirven como receptores de ant&iacute;genos. La interacci&oacute;n de las inmunoglobulinas con el ant&iacute;geno conduce a la activaci&oacute;n, proliferaci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n de los linfocitos B en c&eacute;lulas secretoras de anticuerpos, llamadas c&eacute;lulas plasm&aacute;ticas. Los anticuerpos secretados unen y neutralizan una gran variedad de ant&iacute;genos incluyendo prote&iacute;nas solubles y microorganismos. Los linfocitos T expresan tambi&eacute;n receptores de ant&iacute;genos en su superficie, los cuales son estructuralmente y evolutivamente relacionados a las inmunoglobulinas ya que est&aacute;n construidos a partir de los llamados dominios de inmunoglobulina. Sin embargo, a diferencia de las inmunoglobulinas, los receptores de c&eacute;lulas T (TcR) no reconocen el ant&iacute;geno directamente sino que requieren de mol&eacute;culas presentadoras del ant&iacute;geno, conocidas como las mol&eacute;culas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC). Las mol&eacute;culas del MHC est&aacute;n en la superficie de todas las c&eacute;lulas nucleadas y unen fragmentos pept&iacute;dicos generados a partir del procesamiento del ant&iacute;geno, para luego ser presentados a los TcRs de los linfocitos T. La interacci&oacute;n trimolecular TcR-p&eacute;ptido-MHC induce la activaci&oacute;n de los linfocitos T, los cuales proliferan y se diferencian en c&eacute;lulas citot&oacute;xicas o c&eacute;lulas productoras de mol&eacute;culas de comunicaci&oacute;n, colectivamente conocidas como citoquinas. Las citoquinas amplifican la respuesta inmune actuando sobre una gran variedad de c&eacute;lulas que llevan a la instauraci&oacute;n un proceso inflamatorio, el cual es en efecto el campo de batalla inmunol&oacute;gico. La activaci&oacute;n de los linfocitos resulta tambi&eacute;n en la generaci&oacute;n de c&eacute;lulas de memoria, las cuales permanecen en un estado quiescente hasta un segundo contacto con el mismo ant&iacute;geno, produciendo una activaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida y una respuesta m&aacute;s intensa que la respuesta primaria. </P >     <P    >Los anticuerpos y TcRs tienen una diversidad casi ilimitada que les permite reconocer con alta afinidad virtualmente todo el universo antig&eacute;nico. La diversidad de estos receptores de ant&iacute;genos, que est&aacute; en el orden de billones de mol&eacute;culas diferentes, excede la diversidad de los ant&iacute;genos. &iquest;C&oacute;mo es posible tal diversidad? Los genes que codifican a los anticuerpos y TcRs est&aacute;n realmente compuestos por centenares de fragmentos g&eacute;nicos, los cuales pertenecen a una de tres familias: V (variabilidad), D (diversidad) y J (uni&oacute;n). Durante la maduraci&oacute;n de los linfocitos se activan mecanismos de recombinaci&oacute;n som&aacute;tica que ensamblan las regiones codificadoras de los receptores por medio de la uni&oacute;n de un fragmento V, un fragmento D y un fragmento J. Este sistema combinatorio tiene un alto componente de aleatoriedad, de tal forma que cada linfocito ensamblar&aacute; un receptor diferente. As&iacute;, la diversidad del sistema es una funci&oacute;n del n&uacute;mero de fragmentos g&eacute;nicos de cada familia. La variabilidad resultante aumenta a&uacute;n m&aacute;s como consecuencia de la uni&oacute;n imperfecta de los fragmentos g&eacute;nicos y de la adici&oacute;n aleatoria de nucle&oacute;tidos en los sitios de uni&oacute;n entre fragmentos. Los linfocitos resultantes difieren en la especificidad por el ant&iacute;geno, lo cual se explica por diferencias en la secuencia de amino&aacute;cidos de sus receptores de ant&iacute;genos. Cada linfocito tiene una &uacute;nica especificidad y el ant&iacute;geno selecciona al linfocito con la especificidad adecuada induciendo su activaci&oacute;n y expansi&oacute;n, en un fen&oacute;meno conocido como selecci&oacute;n clonal (Burnet, 1959). Dado que la generaci&oacute;n de la diversidad precede el contacto con el ant&iacute;geno, este es un sistema anticipatorio. Una consecuencia de esta alt&iacute;sima diversidad de receptores es que se genera una fracci&oacute;n alta de linfocitos que reconocen ant&iacute;genos propios, los cuales podr&iacute;an inducir autoinmunidad. Para prevenir estos eventos potencialmente fatales, los vertebrados han evolucionado mecanismos de control de calidad que eliminan linfocitos que portan receptores que reconocen ant&iacute;genos propios (Boehm y Bleul, 2007). </P >     <P    >La presencia de anticuerpos, TcRs y mol&eacute;culas del MHC est&aacute; restringida filogen&eacute;ticamente a los vertebrados mandibulados (gnatostomos), es decir, peces cartilaginosos, &oacute;seos y pulmonados, anfibios, reptiles, aves y mam&iacute;feros. Adicionalmente, la maquinaria enzim&aacute;tica responsable de la recombinaci&oacute;n som&aacute;tica V-D-J en linfocitos, el sistema RAG, est&aacute; tambi&eacute;n restringida a gnatostomos. Esta maquinaria est&aacute; compuesta por dos prote&iacute;nas espec&iacute;ficas de linfocitos, la RAG-1 y RAG-2, que cortan y pegan los fragmentos g&eacute;nicos VDJ para formar las regiones variables de los receptores. El registro f&oacute;sil indica que los peces cartilaginosos y los vertebrados no mandibulados (agnatas) est&aacute;n separados por cerca de 100 millones de a&ntilde;os, una ventana temporal relativamente corta para la emergencia de todo el espectro del sistema inmune linfocitario. Hace tres d&eacute;cadas se observ&oacute; una curiosa similitud entre la estructura en la l&iacute;nea germinal de los fragmentos g&eacute;nicos que codifican a los receptores de ant&iacute;geno y la estructura de elementos gen&eacute;ticos m&oacute;viles (transposones) en procariotes. En ambos casos la recombinaci&oacute;n ocurre entre secuencias repetidas que flanquean el fragmento movilizado. Adicionalmente, se ha demostrado que las RAG tienen actividad de transposasa <I>in vitro </I>(Agrawal <I>et al.</I>, 1998). Estas observaciones han sugerido que las RAG fueron adquiridas en los vertebrados mandibulados por transferencia horizontal y transposici&oacute;n de genes bacterianos. La adquisici&oacute;n de los genes RAG por los vertebrados ancestrales como parte de un transpos&oacute;n de origen bacteriano pudo haber generado los fragmentos g&eacute;nicos originales a partir de los cuales se originaron los segmentos VDJ. As&iacute; mismo, la introducci&oacute;n de la transposasa RAG pudo haber permitido la recombinaci&oacute;n som&aacute;tica de estos fragmentos g&eacute;nicos en receptores de membrana preexistentes. En conclusi&oacute;n, el ex&oacute;tico mecanismo de generaci&oacute;n de variabilidad en inmunoglobulinas y TcRs por recombinaci&oacute;n som&aacute;tica, muy probablemente se origin&oacute; por la inserci&oacute;n de un fragmento de DNA de origen bacteriano que conten&iacute;a un transpos&oacute;n acompa&ntilde;ado de su transposasa. </P >     <p    >MECANISMOS DE GENERACI&Oacute;N DE VARIABILIDAD INDEPENDIENTES DE RAG </p >     <P    > Las lampreas y los mix&iacute;nidos son los &uacute;nicos representantes contempor&aacute;neos de los agnatas o vertebrados no mandibulados. Por d&eacute;cadas se ha intentado identificar en estos animales inmunoglobulinas, TcRs o mol&eacute;culas del MHC, pero no se han encontrado. Sin embargo se sabe que estos animales tienen c&eacute;lulas linfoides que producen aglutininas espec&iacute;ficas de ant&iacute;geno. Estudios recientes como el de Guo <I>et al.</I>, 2009, han mostrado que los agnatas han evolucionado receptores de ant&iacute;geno altamente variables que no est&aacute;n relacionados estructuralmente con las inmunoglobulinas. Estos receptores se conocen como VLRs (<I>variable lymphocyte receptors</I>) y est&aacute;n compuestos por varias repeticiones ricas en leucina (LRRs) y una regi&oacute;n invariable proximal a la membrana. Una de las observaciones asombrosas sobre los VLRs es que se expanden clonalmente, es decir, cada linfocito lleva una &uacute;nica especificidad para el ant&iacute;geno, como es el caso para las inmunoglobulinas y los TcRs. La generaci&oacute;n de la diversidad de los VLRs es independiente de RAG, aunque tambi&eacute;n involucra un mecanismo de recombinaci&oacute;n som&aacute;tica. En la l&iacute;nea germinal de los agnatos hay dos loci incompletos, llamados <I>VLRA </I>y <I>VLRB</I>, que solo tienen las secuencias codificadoras para las regiones N-terminal y C-terminal de la mol&eacute;cula madura. Sin embargo, cada locus est&aacute; flanqueado por cientos de regiones codificadoras para LRRs individuales que sirven para llenar de manera aleatoria el locus incompleto de los VLRs y as&iacute; formar los loci maduros. La manera como se ensamblan estos genes en los linfocitos de agnatos es por un mecanismo de recombinaci&oacute;n conocido como conversi&oacute;n g&eacute;nica, en donde aleatoriamente LRRs individuales se van insertando en la regi&oacute;n codificadora de los VLRs. Lo que es a&uacute;n m&aacute;s sorprendente, es que <I>VLRA </I>y <I>VLRB </I>se expresan en poblaciones distintas de linfocitos que funcionalmente, al menos <I>in vitro</I>, se comportan como linfocitos T y B. As&iacute;, dos trayectorias evolutivas independientes han convergido en la generaci&oacute;n de receptores de ant&iacute;genos altamente variables, con mecanismos de generaci&oacute;n de variaci&oacute;n basados en recombinaci&oacute;n som&aacute;tica y que se expresan en poblaciones linfocitarias con funciones distintas y complementarias. Estas trayectorias evolutivas paralelas han usado bloques de construcci&oacute;n distintos, por un lado dominios de inmunoglobulina, y por el otro, LRRs. </P >     <P    >Pero los VLRs nos son los &uacute;nicos receptores de ant&iacute;geno en animales que generan altos niveles de variabilidad de una manera independiente de RAG. La mol&eacute;cula <I>Dscam </I>fue descubierta como responsable en parte de la gu&iacute;a axonal en el desarrollo del sistema nervioso en la mosca de la fruta (<I>Drosophila</I>) y posteriormente se observ&oacute; que funciona como un receptor de ant&iacute;genos (Watson <I>et al.</I>, 2005). El mecanismo de generaci&oacute;n de variabilidad por las <I>Dscam</I>, no obstante, no involucra rearreglos del DNA sino rearreglos del RNA en un mecanismo conocido como <I>splicing </I>alternativo del RNA. Los genes que codifican a <I>Dscam </I>est&aacute;n compuestos por alrededor de 15 exones, que codifican para dominios de inmunoglobulina, una regi&oacute;n transmembranal y una regi&oacute;n citoplasm&aacute;tica. Tres de los exones que codifican para dominios de inmunoglobulina, est&aacute;n realmente compuestos por docenas de casetes, cada uno de los cuales codifica para un &uacute;nico dominio de inmunoglobulina. Despu&eacute;s de la transcripci&oacute;n del DNA y durante el proceso de maduraci&oacute;n de RNA mensajero, cada mol&eacute;cula escoge aleatoriamente un solo casete de cada uno de los tres exones variables. As&iacute;, por un mecanismo combinatorio a nivel del procesamiento de RNA, potencialmente se generan m&aacute;s de 31.000 mol&eacute;culas de <I>Dscam </I>distintas. Adicionalmente, se ha visto que ciertas mol&eacute;culas est&aacute;n sobre o subrepresentadas dependiendo del tipo de pat&oacute;geno al que se exponen las c&eacute;lulas. El caso de la <I>Dscam </I>ilustra tambi&eacute;n que la evoluci&oacute;n ha seguido diferentes rutas para generar un repertorio de receptores de ant&iacute;genos suficientemente diverso para discriminar entre una ampl&iacute;sima gama de ant&iacute;genos. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p    >ALORRECONOCIMIENTO EN INVERTEBRADOS BASALES </p >     <P    > El vasto universo antig&eacute;nico incluye no solo pat&oacute;genos potenciales sino tambi&eacute;n tejidos de individuos de la misma especie. Si bien en organismos solitarios como nosotros el reconocimiento de tejidos provenientes de individuos de la misma especie ocurre solo en situaciones artificiales como los transplantes, existe una gran variedad de animales en los cuales estos fen&oacute;menos de alorreconocimiento son cotidianos. Estos animales son t&iacute;picamente coloniales y s&eacute;siles que crecen como incrustaciones de superficie en sustratos duros, como es el caso de corales o esponjas. Mientras la colonia crece bidimensionalmente, la probabilidad de entrar en contacto c&eacute;lula -c&eacute;lula con miembros de su misma especie aumenta. Los contactos pueden resultar en fusi&oacute;n entre las colonias, formando una colonia quim&eacute;rica m&aacute;s grande y por lo tanto con mayor capacidad para adquirir recursos energ&eacute;ticos. La mayor&iacute;a de los contactos, no obstante, resultan en rechazo entre colonias, proceso que es mediado por diversos mecanismos efectores que inducen una respuesta inflamatoria en el sitio de contacto previniendo la fusi&oacute;n. La raz&oacute;n por la cual existen estos fen&oacute;menos de fusi&oacute;n/rechazo en organismos coloniales se puede explicar desde la biolog&iacute;a de sus ciclos de vida. Estos organismos, a diferencia de la mayor&iacute;a de organismos solitarios, no secuestran la l&iacute;nea germinal en etapas tempranas de desarrollo. Por el contrario, son capaces de generar c&eacute;lulas germinales en cualquier momento de sus vidas a partir de c&eacute;lulas madre pluripotenciales que circulan constantemente en la colonia. Estas c&eacute;lulas adem&aacute;s de diferenciarse en gametos, tambi&eacute;n lo pueden hacer en los varios tipos de c&eacute;lulas som&aacute;ticas que componen la colonia. Cuando dos colonias se fusionan, es posible que las c&eacute;lulas madre de una colonia migren hacia la otra, y si las dos colonias difieren en el r&eacute;gimen con el cual se diferencian en c&eacute;lulas germinales versus som&aacute;ticas, una colonia puede generar una fracci&oacute;n desproporcionada de gametos con respecto a la otra. As&iacute;, la colonia m&aacute;s propensa a diferenciar sus c&eacute;lulas madre en c&eacute;lulas germinales -parasitar&aacute;- a la colonia m&aacute;s propensa a generar primordialmente c&eacute;lulas som&aacute;ticas. Cuando la quimera se reproduzca, el genoma de la colonia que genere m&aacute;s gametos estar&aacute; mayoritariamente representada en la siguiente generaci&oacute;n. Es por esto tambi&eacute;n que la probabilidad de fusi&oacute;n entre colonias es directamente proporcional a la similitud gen&eacute;tica entre las colonias. Este parasitismo de c&eacute;lulas germinales ha sido la principal fuerza selectiva para promover la evoluci&oacute;n de mecanismos de alorreconocimiento en invertebrados coloniales. Las mol&eacute;culas responsables del alorreconocimiento hasta ahora se est&aacute;n empezando a estudiar, y se han caracterizado candidatos en el cnidario <I>Hydractinia</I>(Nicotra <I>et al.</I>, 2009) y el ascidio <I>Botryllus </I>(De Tomaso <I>et al.</I>, 2005). Las mol&eacute;culas de alorreconocimiento en estas dos especies tienen en com&uacute;n ser parte de la superfamilia de las inmunoglobulinas y ser altamente variables. Los mecanismos de generaci&oacute;n de variabilidad, sin embargo, a&uacute;n se desconocen. </P >     <p    >HACIA UNA TEOR&Iacute;A UNIFICADA SOBRE LA EVOLUCI&Oacute;N DE LA INMUNIDAD </p >     <P    > Desde que Elie Metchnikoff en la segunda mitad del siglo XIX describi&oacute; la funci&oacute;n inmunol&oacute;gica de c&eacute;lulas fagoc&iacute;ticas en larvas de estrellas de mar, ha habido inter&eacute;s por establecer las relaciones evolutivas entre los mecanismos de respuesta inmune de vertebrados e invertebrados. Hasta no hace mucho tiempo, se consideraba que todos los animales poseen un sistema inmune innato con limitada variabilidad y especificidad y que solo los vertebrados tienen un sistema inmune adaptativo. El sistema inmune innato lo conforma un amplio espectro de estrategias inmunes, que van desde barreras fisiol&oacute;gicas y anat&oacute;micas, hasta el sistema del complemento y los receptores de reconocimiento de patrones moleculares como los TLRs (<I>toll-like receptors</I>). Muchas de estas estrategias aparecieron temprano en la evoluci&oacute;n de los metazoarios y se han conservado sin mayores modificaciones en vertebrados. Ciertamente, componentes del sistema del complemento, un set de prote&iacute;nas s&eacute;ricas que funcionan en lisis celular, opsonizaci&oacute;n y amplificaci&oacute;n de la respuesta inflamatoria, y algunos receptores de reconocimiento de patrones moleculares como los TLRs, se han conservado desde esponjas hasta humanos. El sistema inmune linfocitario o adaptativo apareci&oacute; casi s&uacute;bitamente en este transfondo y sobrepuesto al sistema inmune innato, confiri&eacute;ndole a los vertebrados mandibulados una nueva manera de reconocer el universo antig&eacute;nico y responder apropiadamente contra este. Esta innovaci&oacute;n proporcion&oacute; la posibilidad de anticipar el reto inmune mediante la generaci&oacute;n de incontables clones de c&eacute;lulas inmunes con especificidades diferentes contra el ant&iacute;geno. El ant&iacute;geno simplemente selecciona el clon, el cual se activa y prolifera, dejando a su paso c&eacute;lulas de memoria competentes para montar una respuesta mucho m&aacute;s r&aacute;pida e intensa contra el ant&iacute;geno que inici&oacute; la respuesta. Variabilidad, especificidad y memoria inmunol&oacute;gica, definen pues esta innovaci&oacute;n que apareci&oacute; en vertebrados mandibulados como un complemento a un sistema inmune innato ancestral, invariable e inespec&iacute;fico.  </P >     <P    >A la luz de los nuevos descubrimientos sobre sistemas inmunes adaptativos alternos presentes en animales ampliamente divergentes, el modelo tradicional de evoluci&oacute;n del sistema inmune es insuficiente. A juicio del autor, los siguientes son algunos esbozos conceptuales que deber&iacute;an hacer parte de una teor&iacute;a unificada sobre la inmunidad animal: </P >     <P    >1. Los mecanismos inmunes mantienen la integridad fisiol&oacute;gica y gen&eacute;tica del organismo: los mecanismos de reconocimiento y respuesta inmune no se restringen a la detecci&oacute;n y eliminaci&oacute;n de microorganismos potencialmente pat&oacute;genos. El sistema inmune es un sistema homeost&aacute;tico que mantiene la integridad de los tejidos a lo largo de todo el ciclo de vida del organismo. El sistema inmune participa activamente en el adecuado ensamblaje de tejidos y &oacute;rganos durante la ontogenia, as&iacute; como tambi&eacute;n el mantenimiento de su integridad en etapas adultas mediante la detecci&oacute;n y eliminaci&oacute;n de c&eacute;lulas senescentes o defectuosas. As&iacute; mismo, el sistema inmune mantiene la integridad gen&eacute;tica de organismos coloniales, evitando la fusi&oacute;n de individuos no relacionados gen&eacute;ticamente. El mismo Metchnikoff describi&oacute; este principio general de la funci&oacute;n inmune con su concepto de inflamaci&oacute;n fisiol&oacute;gica. </P >     <P    >2. El sistema inmune tiene la arquitectura de una red compleja: el comportamiento de la mayor&iacute;a de sistemas complejos emerge de la interacci&oacute;n entre sus componentes. Estas redes de interacci&oacute;n describen varios sistemas biol&oacute;gicos, como por ejemplo las v&iacute;as metab&oacute;licas, la regulaci&oacute;n de la expresi&oacute;n g&eacute;nica y las interacciones prote&iacute;na-prote&iacute;na, que se caracterizan por tener una topolog&iacute;a libre de escala. Estas topolog&iacute;as siguen una ley de potencias, en donde la gran mayor&iacute;a de los nodos tienen muy pocos v&iacute;nculos, mientras que unos pocos nodos est&aacute;n altamente conectados. Una consecuencia de esta topolog&iacute;a es el fen&oacute;meno de uni&oacute;n preferencial o (-el-rico-se-hace-m&aacute;s-rico-), en donde la probabilidad de que un nodo altamente conectado adquiera un nuevo v&iacute;nculo es mayor que la de un nodo sin muchas conexiones. No hace falta forzar demasiado la imaginaci&oacute;n para considerar el sistema inmune como una arquitectura de red compleja. </P >     <P    >Existen redes de interacci&oacute;n entre c&eacute;lulas, entre receptores y sus ligandos, entre citoquinas, entre anticuerpos (la famosa red idiotipos-antiidiotipos), etc. </P > <OL   type="1" >   <LI    >Las redes inmunes son modulares y jer&aacute;rquicas: ciertamente, uno de los principios arquitect&oacute;nicos de los organismos vivos es la modularidad. Los m&oacute;dulos son conjuntos de elementos altamente integrados y cuasi-independientes de otros m&oacute;dulos. La arquitectura modular de los organismos vivos les confiere una mayor robustez ante perturbaciones y les permite una mayor plasticidad evolutiva, pues los m&oacute;dulos pueden actuar como unidades de selecci&oacute;n natural, proveyendo que estos cumplan la m&aacute;xima darwiniana de descendencia con modificaci&oacute;n. Los m&oacute;dulos pueden originarse de otros m&oacute;dulos preexistentes mediante adquisici&oacute;n de nuevas funciones. Tal es el caso de las mol&eacute;culas <I>Dscam </I>que inicialmente evolucionaron como mol&eacute;culas importantes en la gu&iacute;a axonal y que luego fueron cooptadas por los amebocitos de artr&oacute;podos para actuar en el reconocimiento de ant&iacute;genos. En el contexto inmune podemos pensar varios m&oacute;dulos: el sistema inmune linfocitario, el sistema de reconocimiento inmune mediado por <I>Dscam </I>o <I>VLR, </I>el sistema complemento, etc. El sistema inmune, as&iacute; como los organismos mismos, tiene una arquitectura modular. Pero estos m&oacute;dulos se pueden organizar para formar una red jer&aacute;rquica. Un ejemplo relevante ser&iacute;a la integraci&oacute;n de los m&oacute;dulos de las citoquinas, la inmunidad celular y la inmunidad humoral en el m&oacute;dulo del sistema inmune linfocitario o adaptativo de los vertebrados. </LI >   <LI    >El sistema inmune funciona como un procesador en paralelo: los distintos m&oacute;dulos que componen el sistema inmune procesan informaci&oacute;n de distinta naturaleza y responden de manera distinta a los est&iacute;mulos. Sin embargo, las respuestas de cada uno de los m&oacute;dulos afecta a su vez el procesamiento de informaci&oacute;n y las respuestas de los otros m&oacute;dulos. Por ejemplo, los linfocitos B reconocen la conformaci&oacute;n de los ant&iacute;genos mediante sus inmunoglobulinas de membrana, mientras que los linfocitos T reconocen una peque&ntilde;a muestra de la secuencia primaria del ant&iacute;geno. Sin embargo, la respuesta inmune global resulta de la integraci&oacute;n de estas dos visiones de un mismo objeto. Los agentes inmunes, en este caso los linfocitos B y T, intercambian informaci&oacute;n que modifica el comportamiento de cada agente que se traduce en un reconocimiento global del ant&iacute;geno. As&iacute;, el procesamiento en paralelo del sistema inmune se refiere al uso de diferentes mecanismos para un mismo objetivo. </LI > </OL >     <p    >CONCLUSI&Oacute;N </p >     <P    > El sistema inmune de los animales es una red modular y jer&aacute;rquica que mantiene la homeostasis de los tejidos, as&iacute; como tambi&eacute;n la integridad fisiol&oacute;gica y gen&eacute;tica de los organismos. La topolog&iacute;a de las redes inmunes permite una constante comunicaci&oacute;n entre m&oacute;dulos que continuamente modifica el comportamiento de cada m&oacute;dulo. De este modo, el sistema inmune responde a perturbaciones internas de una manera dependiente de contexto. Durante la evoluci&oacute;n de los animales nuevos m&oacute;dulos han aparecido mientras que otros posiblemente se han perdido. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p    >AGRADECIMIENTOS </p >     <P    > Agradezco a los integrantes del grupo de Inmunolog&iacute;a Evolutiva por proporcionarme un ambiente estimulante para la discusi&oacute;n. Al profesor Eugenio Andrade por su invitaci&oacute;n a participar en el Simposio Internacional Darwin 200 a&ntilde;os y en la C&aacute;tedra de Sede Jos&eacute; Celestino Mutis: Darwin 200 a&ntilde;os. </P >    <p    >BIBLIOGRAF&Iacute;A </p >     <!-- ref --><P    > AGRAWAL A, EASTMAN QM, SCHATZ DG. Transposition mediated by RAG-1 and RAG2 and its implications for the evolution of the immune system. Nature. 1998;395: 744-751. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0120-548X200900040001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >BURNET FM. The clonal selection theory of acquired immunity. Nashville: Vanderbilt University Press; 1959. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0120-548X200900040001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >BOEHM T, BLEUL CC. The evolutionary history of lymphoid organs. Nature Immunol. 2007;8:131-135. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0120-548X200900040001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >DE TOMASO AW, NYHOLM SV, PALMERI KJ, ISHIZUKA KJ, LUDINGTON WB, MITCHEL K, WEISSMAN IL. Isolation and characterization of a protochordate histocompatibility locus. Nature. 2005;438:454-459. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0120-548X200900040001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >GUO P, HIRANO M, BRANTLEY R. HERRIN BR, LI J, YU C, SADLONOVA A, COOPER MD. Dual nature of the adaptive immune system in lampreys. Nature. 2009,459:796-902. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0120-548X200900040001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >NICOTRA ML, POWELL AE, ROSENGARTEN RD, MORENO M, GRIMWOOD J, LAKKIS FG, DELLAPORTA SL, BUSS LW. A hypervariable invertebrate allodeterminant. Curr Biol. 2009;19:583-589. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0120-548X200900040001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >WATSON FL, P&Uuml;TTMANN-HOLGADO R, THOMAS F, LAMAR DL, HUGHES M, KONDO M, REBEL VI, SCHMUCKER D. Extensive diversity of Ig-superfamily proteins in the immune system of insects. Science. 2005;309:1874-1878. </P ></FONT>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0120-548X200900040001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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