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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Qué hacer por una educación médica integral]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract In a period of crisis, with questions about Colombian health system, medical schools are interested in education imparting humanistic, cultural and social development, additional to knowledge and disciplinary skills. This is as part of comprehensive educational training to moral ideals of profession. To be consistent with the pedagogical purpose, academic and curricular designs have to show actions on organization and distribution of knowledge to consider ethical and political issues of the health system and applicant s moral vocation as budget of future professional. The article shows potential barriers to the model and proposed interventions, envisions levels of permanent disciplinary training since the medical humanities and sciences.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><b><font size="4">Qu&eacute; hacer por una educaci&oacute;n m&eacute;dica integral</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="3">What to do for an integral medical education</font></b></p>     <p>&Aacute;lvaro Olivera D&iacute;az<Sup>1 </Sup></p>     <p><Sup>1</Sup>Pediatra. Especialista en Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Magister en Bio&eacute;tica. Profesor asociado. Jefe Departamento de Bio&eacute;tica, Facultad de Medicina, Universidad de Cartagena (Colombia) <a href="mailto:a.oliver1@costa.net.co">a.oliver1@costa.net.co</a></p>     <p><B>Correspondencia:</B> Universidad de Cartagena, Facultad de Medicina, Departamento de Bio&eacute;tica, tercer </p>     <p><I><b>Fecha de recepci&oacute;n</b>: </I>15 de julio de 2012<I> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n</b>: </I>24 de octubre de 2012 </p> <hr>      <p><B>Resumen </b></p>     <p><I>En un periodo de crisis, con cuestionamientos al sistema sanitario en Colombia, facultades de medicina est&aacute;n interesadas en impartir desarrollos human&iacute;sticos, culturales y  sociales, en adici&oacute;n a los conocimientos y habilidades disciplinares. Esto como parte de una formaci&oacute;n integral que procura ideales morales para la profesionalidad. Para ser consistentes con ese prop&oacute;sito pedag&oacute;gico, los dise&ntilde;os acad&eacute;micos y curriculares han de  mostrar acciones de organizaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de conocimientos, estimando los desaf&iacute;os &eacute;ticos y pol&iacute;ticos del sistema sanitario y el valor de la vocaci&oacute;n moral del aspirante, como presupuesto del futuro profesional. Este art&iacute;culo muestra potenciales barreras del modelo, y propuestas de intervenciones, visionando niveles de formaci&oacute;n disciplinar permanentes desde las ciencias y las humanidades m&eacute;dicas. </I></p>     <p><B>Palabras clave:</B> Educaci&oacute;n m&eacute;dica, humanidades m&eacute;dicas, formaci&oacute;n integral. </p> <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Abstract </b></p>     <p><I>In a period of crisis, with questions about Colombian health system, medical schools are interested in education imparting humanistic, cultural and social development, additional to knowledge and disciplinary skills.  This is as part of comprehensive educational training to moral ideals of profession. To be consistent with the pedagogical purpose, academic and curricular designs have to show actions on organization and distribution of knowledge to consider ethical and political issues of the health system and applicant s moral vocation as budget of future professional. The article shows potential barriers to the model and proposed interventions, envisions levels of permanent disciplinary training since the medical humanities and sciences. </I></p>     <p><B>Keywords:</B> Medical education, medical humanities, integral training. </p> <hr>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>En el actual discurso pedag&oacute;gico de la educaci&oacute;n superior, la formaci&oacute;n integral es un prop&oacute;sito para lograr niveles de equilibrio entre el inter&eacute;s por el conocimiento, por el saber y el tener como expresiones de poder, en los que parece estar empe&ntilde;ado el actual modelo de sociedad. Pero la realidad es que a pesar de las buenas intenciones formativas, no es claro por qu&eacute; existe una brecha entre la educaci&oacute;n y el ejercicio de la profesi&oacute;n, que distancia el contenido del discurso formativo con la observancia de la realidad social, porque a diario se observan actos que la sociedad reprocha en el servicio p&uacute;blico o privado, derivados a veces de la mala conducta de alg&uacute;n profesional, lo cual no deja de ser inconsistente. </p>      <p>La educaci&oacute;n m&eacute;dica en Colombia no es ajena a ese discurso ni al reto social de la salud en un periodo de crisis financiera del  sistema sanitario, alentado por la industrializaci&oacute;n y los afanes de ingresos econ&oacute;micos, por lo que se cuestiona la operatividad del modelo y se reclaman ajustes en las pol&iacute;ticas del Estado para afrontar este per&iacute;odo. Las universidades est&aacute;n convocadas al cumplimiento de su misi&oacute;n formativa. En las facultades de medicina invocan el principio de formaci&oacute;n integral. Los estudiantes al iniciar la carrera son atra&iacute;dos por la oferta curricular. </p>     <p>Sin embargo, de las percepciones en el aula surge una preocupaci&oacute;n porque con el transcurrir de los semestres se observa que los estudiantes suelen designar los saberes acad&eacute;micos de contenido human&iacute;stico como materias de <I>relleno o costura. </I>En esa actitud se manifiesta una debilidad en la adherencia al curr&iacute;culo que puede derivar de diversas lecturas, entre otras: el car&aacute;cter del estudiante, el contexto institucional del pa&iacute;s, la crisis del modelo sanitario, y la imprecisi&oacute;n en los alcances del t&eacute;rmino educaci&oacute;n integral. De all&iacute; surge la cuesti&oacute;n: &iquest;qu&eacute; hacer por una educaci&oacute;n m&eacute;dica integral? </p>     <p>Considerar la integralidad en el curr&iacute;culo m&eacute;dico es un imaginario acad&eacute;mico que se institucionaliza con organizaci&oacute;n administrativa a partir del conocimiento de lo justo en materia de opciones educativas que haga posible su cumplimiento. Se expresa con ideales de m&aacute;ximos y se nutre en la obligaci&oacute;n desde lo m&iacute;nimo. Incluye la institucionalidad e infraestructura f&iacute;sica educativa y hospitalaria y un recurso humano basado en la selecci&oacute;n meritoria de profesores y estudiantes. En estos se priorizan el car&aacute;cter y la vocaci&oacute;n por la medicina que deriven en educaci&oacute;n m&eacute;dica permanente. Esa intenci&oacute;n plantea al menos tres niveles: 1. nivel b&aacute;sico de vocaci&oacute;n en el aspirante, 2. nivel de formaci&oacute;n profesional y personal, y 3. nivel de postgrado. Seguidamente se ver&aacute;n en el texto. </p>     <p><b>NIVEL B&Aacute;SICO DE VOCACI&Oacute;N</b></p>      <p>Reside en criterios de evaluaci&oacute;n para seleccionar aspirantes a la carrera de medicina, y puede haber discrepancias entre instituciones en cuanto algunas se reservan el derecho de admisi&oacute;n. En todo caso, los criterios se han transformado con el tiempo ajustados al orden institucional y legal; pero al parecer no existe un referente acad&eacute;mico universal que explique lo que ha de ser el mejor modelo de selecci&oacute;n. Por eso las instituciones educativas adoptan lo que estiman transparente y adecuado al m&eacute;rito para ser admitido; por ejemplo, las mejores capacidades cognitivas para el razonamiento l&oacute;gico-matem&aacute;tico y la comprensi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de textos basada en pruebas masivas de car&aacute;cter objetivo. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y parece ser que no basta con eso; ser&iacute;a deseable, adem&aacute;s, estimar la actitud primaria del aspirante y el nivel de su desarrollo psicol&oacute;gico y de valor moral que intenten explorar el tema de la vocaci&oacute;n m&eacute;dica, porque en t&eacute;rminos de acumulados hist&oacute;ricos hay acuerdos sobre el tema; son conocidos, por ejemplo, los aportes de Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n sobre la vocaci&oacute;n m&eacute;dica, citados por Gracia y C&oacute;rdoba, al destacar que la vocaci&oacute;n es (...) "la voz, voz interior, que llama hacia la profesi&oacute;n" y (...) "la medicina es una de las profesiones que en mayor medida requiere una fuerte vocaci&oacute;n" (1, 2). </p>     <p>Identificar el car&aacute;cter vocacional del potencial estudiante de medicina ser&iacute;a una medida pedag&oacute;gica necesaria, en tanto la formaci&oacute;n integral del m&eacute;dico no solo depende de los <I>programas de estudio;</I> tambi&eacute;n  influyen las actitudes y demandas de los pacientes, el modelo del sistema sanitario, y adem&aacute;s, la personalidad y actitudes del ne&oacute;fito: "Como estudiantes, debemos ser los que tomemos la iniciativa de nuestra propia formaci&oacute;n integral, independiente al dise&ntilde;o curricular de las universidades, y el primer paso para lograrlo es la identificaci&oacute;n de nuestra vocaci&oacute;n" (3). </p>     <p>De manera que apelar al criterio de un car&aacute;cter moral b&aacute;sico y actitudes para ingresar a las facultades de medicina, unidos a posteriores conocimientos y habilidades cl&iacute;nicas adquiridas en buenas instituciones educativas y de asistencia sanitaria, aporta fundamentos b&aacute;sicos para aspirar a ser m&eacute;dico (a) integral (4, 5, 6). </p>     <p>Sobre el tema, la investigaci&oacute;n en el aula parece constatar que para muchos en la vocaci&oacute;n reside el sentido de las preferencias: (...) "estudiamos medicina porque nos gusta servir y ayudar a los necesitados" (7). </p>     <p>Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de los rasgos altruistas de la vocaci&oacute;n invocados en la tradici&oacute;n milenaria de la medicina se nota que del contexto sanitario derivan hechos vinculados con claros intereses que confunden al estudiante, en tanto la realidad p&uacute;blica inherente al aseguramiento en salud oficializa la intervenci&oacute;n de actores privados que invierten recursos y procuran la utilidad y rentabilidad econ&oacute;mica en la din&aacute;mica de funcionamiento del sistema. </p>     <p>En t&eacute;rminos de una interpretaci&oacute;n franca de la realidad sanitaria sin perjuicio de la vocaci&oacute;n, habr&iacute;a que deshacerse de prejuicios decr&eacute;pitos que homologan la vocaci&oacute;n m&eacute;dica al significado social de un ejercicio desinteresado del servicio, porque parece re&ntilde;ir con la verdad. Y si bien es valorable y exigible moralmente el sentido vocacional del m&eacute;dico, este es compatible con el ejercicio profesional que desarrolla un trabajo como sustento material y espiritual de vida. </p>     <p>Entonces; &iquest;qu&eacute; hace distinto a quien pretende estudiar medicina de quien estudia otra carrera? Probablemente una respuesta es que para seleccionar y admitir aspirantes a profesar el cuidado de seres humanos haya que esculcar preferiblemente en ellos rasgos del car&aacute;cter moral que definan el sentido de su virtud vocacional, ya que algunas veces ejercer&aacute;n en circunstancias muy dif&iacute;ciles que demandan m&aacute;s all&aacute; del m&iacute;nimo esfuerzo convencional, en lo que estar&aacute; a prueba su personalidad y actitud genuina de pre-ciados ideales morales, dado que (...) "no es el obligado respeto a la ley, sino la tendencia a la excelencia moral, la caracter&iacute;stica fundamental de la profesi&oacute;n m&eacute;dica" (8). </p>     <p>As&iacute;, cuando se habla de educaci&oacute;n m&eacute;dica integral se ha de estimar en el aspirante a ser seleccionado los acumulados de formaci&oacute;n b&aacute;sica, donde reside una gran oportunidad educativa para incluir a la ni&ntilde;ez, convocando a la familia en procura de un desarrollo personal que no los haga <I>extra&ntilde;os morales</I> en sistemas de valores socialmente construidos; facilitando su inserci&oacute;n escolar, cultural y social en espacios de desarrollo cognitivo, psicol&oacute;gico y moral (9,10). </p>     <p>A partir de ese &aacute;mbito de desarrollo previo que sirve de base para definir perfiles del ne&oacute;fito, valgan las amplias y flexibles ofertas de las instituciones de educaci&oacute;n superior valorando capacidades y m&eacute;ritos de quienes pretenden ser m&eacute;dicos y tengan as&iacute; la justa oportunidad de lograrlo. </p>     <p><b>FORMACI&Oacute;N PERSONAL Y PROFESIONAL</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante siglos, la pr&aacute;ctica m&eacute;dica occidental ha mantenido del legado de Hip&oacute;crates su dimensi&oacute;n cl&iacute;nica y &eacute;tica extensiva a la educaci&oacute;n m&eacute;dica como un arquetipo de acumulados hist&oacute;ricos provistos de los esbozos de la ciencia, arte y virtudes; aunque, en verdad, hoy se difumina en consideraciones de hechos acad&eacute;micos con los que se pretende estructurar un dise&ntilde;o de educaci&oacute;n m&eacute;dica integral. </p>      <p>Todo es as&iacute; porque con el tiempo transcurrido es poco lo que queda en el devenir de la medicina actual, sujeta a la transformaci&oacute;n de valores m&eacute;dicos bajo el influjo de las tecnociencias que han dado impulso a otras visiones; por ejemplo, la moralidad ya no consiste en ajustarse al orden natural de las cosas; si la naturaleza no puede, all&iacute; estar&aacute; la ciencia y la tecnolog&iacute;a para hacerlo posible. Pero a pesar de ello, es cierto que algunas veces los m&eacute;dicos han dicho: "permite que la naturaleza siga su curso"; y la medicina, sin embargo, ha sido una interferencia para  la naturaleza. As&iacute; que por el influjo de las  tecnociencias desde el siglo anterior (para citar un hecho), la medicina, a trav&eacute;s de la reproducci&oacute;n asistida, se opondr&iacute;a al curso natural de ciertas formas de infertilidad. </p>     <p>Y ya en el transcurrir de la &eacute;tica pr&aacute;ctica, qu&eacute; decir del advenimiento de las unidades de cuidado intensivo y de las interferencias mediadas por intervenciones que se oponen al orden natural de los l&iacute;mites razonables  de la existencia en los confines de la vida. </p>     <p>Muchas son las disciplinas que han participado de las reflexiones morales suscitadas por esas intervenciones, lideradas, entre otros, por representantes de fil&oacute;sofos de la ciencia biom&eacute;dica. Stephen Toulmin titul&oacute; un ensayo <I>C&oacute;mo la medicina salv&oacute; la vida de la &eacute;tica</I> (11). Se refer&iacute;a a una &eacute;tica que valida la reflexi&oacute;n moral en temas concretos  y particulares que interesa a la vida de las personas y dista de posturas te&oacute;ricas metaf&iacute;sicas... A partir de la d&eacute;cada de 1960 ocupar&iacute;a espacio en el funcionamiento de la medicina. En el terreno cl&iacute;nico y en los ambientes de aprendizaje m&eacute;dico se advert&iacute;a el ocaso de la otrora postura paternalista, y emerg&iacute;a el principio de respeto a la autonom&iacute;a de los pacientes. Estos encontraban en el derecho legal a un m&iacute;nimo decente en salud, una conquista de gran alcance social en t&eacute;rminos de justicia sanitaria (12,13). </p>     <p>Pero m&aacute;s all&aacute; de la superaci&oacute;n del paternalismo, m&eacute;dico y paciente asist&iacute;an a un escenario sanitario complejo, provisto de dificultades para los actores del sistema, a la cual no escapa ni es ajena la educaci&oacute;n m&eacute;dica. Esta es testigo de una relaci&oacute;n asim&eacute;trica y un tenso juego de roles por el derecho a la salud, regulada por normativas que sustituyen la responsabilidad moral y profesional por el deber <I>per se,</I> lo cual es t&iacute;pico de un modelo de sociedad postmoralista (14), que subvalora aspectos vocacionales de la profesi&oacute;n por las regulaciones deontol&oacute;gicas aplicables al accionar del prestador y del asegurador, escenificando visibles momentos de tensi&oacute;n crecientes. </p>     <p>En consecuencia, surgen cambios en instituciones asistenciales que a menudo fijan l&iacute;mites y restringen oportunidades reales a pr&aacute;cticas formativas afectando la adquisici&oacute;n de conocimientos y habilidades procedimentales, que contrasta con aquel estilo formativo en el que se privilegiaban las destrezas en la formaci&oacute;n disciplinar, reflejada en virtudes por las capacidades resolutivas que caracterizaban a los m&eacute;dicos en esas generaciones. </p>     <p>Al identificar diferencias acad&eacute;micas con el paso del tiempo, se visionan escenarios reales que profundizan el sentido de las reflexiones y desaf&iacute;os que son caracter&iacute;sticos  en periodos de crisis como el actual, en los que se acude, entre otras instancias de soluci&oacute;n posibles, al razonamiento acad&eacute;mico y &eacute;tico, en tanto la condici&oacute;n de la salud humana es un reto social y centro del problema de estudio para la educaci&oacute;n m&eacute;dica. </p>     <p>La b&uacute;squeda de soluciones justifica esfuerzos que definen un renacer de prop&oacute;sitos integrales de la formaci&oacute;n m&eacute;dica, tratando de aportar salidas virtuosas en este periodo de crisis sanitaria, cuando el problema parece estar m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites racionales en la frontera econ&oacute;mica de la salud, porque a diario se escucha que ninguno de los actores del sistema se encuentra satisfecho, y aunque el tema de la econom&iacute;a supera las intenciones de an&aacute;lisis en este escrito, desde las instancias de gobierno se dice que a pesar de los vientos recesivos del exterior, la econom&iacute;a del pa&iacute;s anda bien; pero quiz&aacute; en materia de moralidad administrativa del sector sanitario no se puede expresar lo mismo. </p>     <p>Entonces surge el tema de la &eacute;tica p&uacute;blica sanitaria, porque (...) "el problema de la &eacute;tica ha sido siempre un foco de meditaciones, sobre todo en los per&iacute;odos de crisis o transici&oacute;n, ya que los objetivos del progreso econ&oacute;mico s&oacute;lo se justifican si se centran en el hombre y su bienestar social" (15). </p>     <p>Es por ello ineludible la visi&oacute;n de la &eacute;tica m&eacute;dica en la perspectiva de formaci&oacute;n integral en conexi&oacute;n con el ejercicio m&eacute;dico. Porque si bien la soluci&oacute;n de la problem&aacute;tica sanitaria &ndash;que afecta a la educaci&oacute;n m&eacute;dica&ndash; es un tema de pol&iacute;tica p&uacute;blica en la que las instituciones educativas no disponen de medios resolutivos, s&iacute; es de inter&eacute;s para la educaci&oacute;n m&eacute;dica integral abordar tem&aacute;ticas trascedentes en materia de &eacute;tica p&uacute;blica para generar cultura de valores propios que transformen el funcionamiento sanitario mediante actitudes del estudiante extensivas al imaginario social en relaci&oacute;n con rasgos personales expresados en virtudes que haga revalidar aquella medicina compasiva y solidaria que se resiste a renunciar al equivalente moral del car&aacute;cter personal (...) "porque la medicina no es solo una ciencia operativa y t&eacute;cnica, sino una pr&aacute;ctica social fundada en el humanismo" (16). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por ello se espera que la b&uacute;squeda acad&eacute;mica de humanizaci&oacute;n a trav&eacute;s de las humanidades m&eacute;dicas genere esos actos de reciprocidad e interdependencia positiva, para que m&eacute;dico y paciente posicionados de una relaci&oacute;n sim&eacute;trica, en la medida de lo posible, se reconozcan como personas que se valoran en t&eacute;rminos de <I>justicia conmutativa</I>, privilegiando la posibilidad de entendimiento y una comunicaci&oacute;n respetuosa entre ellos. </p>     <p>Sin embargo, hay que admitir que el horizonte de sentido acad&eacute;mico en la b&uacute;squeda de humanizaci&oacute;n m&eacute;dica encuentra barreras visibles, que, por supuesto, generan retos curriculares crecientes porque en el aula es de com&uacute;n ocurrencia las expresiones t&aacute;citas o expl&iacute;citas de los estudiantes que en sus gestos no acad&eacute;micos est&aacute;n mencionando a las asignaturas m&eacute;dicas de valor human&iacute;stico <I>materias de relleno</I>. </p>     <p>Esa postura explicar&iacute;a que tal vez enfoques basados en asignaturas desprevenidamente tienden sus propias barreras a los prop&oacute;sitos acad&eacute;micos de primer orden como la formaci&oacute;n m&eacute;dica integral, en tanto no se pondera la integraci&oacute;n de esos saberes con los cient&iacute;ficos. Esto se refleja a menudo en los ambientes de aprendizaje cuando se pretende justificar razonamientos pr&aacute;cticos de naturaleza cl&iacute;nica. Se aprecia que com&uacute;nmente el razonamiento moral est&aacute; sujeto al m&iacute;nimo convencional, por cuanto lo normativo, lo biol&oacute;gico y lo cl&iacute;nico a menudo sustituye y desplaza a lo &eacute;tico. </p>     <p>Pero validando los esfuerzos acad&eacute;micos y de acuerdo con la opini&oacute;n de Rodr&iacute;guez Portales, hay saberes "que deben explicitarse como los de la &eacute;tica cl&iacute;nica y de correcto razonamiento, ya que no se pueden dar por sabido", porque se asumen riesgos morales: "el riesgo de suponernos &eacute;ticos y otras malas costumbres", quiz&aacute; como la de considerar que la &eacute;tica ya est&aacute; dada y aprendida, por lo que solo basta para demostrarlo la sujeci&oacute;n al ordenamiento normativo (17,18). </p>     <p>Tal vez por ello cabe reiterar en los escenarios de aprendizaje cl&iacute;nico que uno de los grandes aportes derivados de la renovaci&oacute;n &eacute;tica para la educaci&oacute;n m&eacute;dica integral es la posibilidad de potenciar su pr&aacute;ctica reflexiva con saberes human&iacute;sticos alrededor de conocimientos insertos en el razonamiento pr&aacute;ctico de la medicina, "considerando que no es optativo ser reflexivo en la pr&aacute;ctica profesional de la medicina", porque la propia medicina crea y exige esa l&oacute;gica reflexiva, y si bien el saber cient&iacute;fico biom&eacute;dico cuenta  con la validaci&oacute;n rigurosa de m&eacute;todos objetivos enmarcados en la medicina basada en evidencias &ndash;nuevo paradigma cl&iacute;nico para toma de decisiones consensuadas&ndash;, eso no excluye la posibilidad de reflexionarlo en relaci&oacute;n con la dimensi&oacute;n moral del razonamiento cl&iacute;nico cotidiano ( 4,19, 20). </p>     <p>En la <a href="#t1">tabla</a> adjunta se sintetizan las barreras para la educaci&oacute;n m&eacute;dica integral en el pregrado: </p>     <p align="center"><a name="t1"></a><img src="img/revistas/sun/v29n1/v29n1a12t1.jpg"></p>      <p><b>NIVEL INTEGRAL DE POSTGRADO</b></p>      <p>El prop&oacute;sito de educaci&oacute;n integral en las especialidades m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas tambi&eacute;n plantea barreras: a) bajas inversiones en infraestructura y en tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, b) d&eacute;biles acuerdos sobre estrategias acad&eacute;micas y curriculares, c) d&eacute;biles modelos para la ense&ntilde;anza interdisciplinaria, d) crisis financiera del modelo sanitario (21). </p>     <p>Al margen de la primera barrera, que por obvias razones supera los alcances de este art&iacute;culo, se intenta una mirada al tema de la interdisciplinariedad, las estrategias curriculares y la crisis del modelo sanitario. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La carencia de interdisciplinariedad, como barrera potencial en la educaci&oacute;n m&eacute;dica, evoca a Michael Balint, psicoanalista, quien desde mediados del siglo XX cre&oacute; grupos de reflexi&oacute;n com&uacute;n en el Reino Unido sobre dificultades de relaci&oacute;n con los pacientes. </p>     <p>Buscaba mejorar las capacidades asistenciales entre las disciplinas o especialidades. Es decir, interdisciplinariedad m&eacute;dica (4). </p>     <p>En esa direcci&oacute;n, Albert Jonsen, profesor de &eacute;tica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, formulaba preguntas: &iquest;Cu&aacute;l es el significado de la &eacute;tica m&eacute;dica para la medicina moderna, los cuidados y pol&iacute;ticas de salud? &iquest;De d&oacute;nde vino la nueva &eacute;tica m&eacute;dica? Imaginaba que quienes trabajan en este nuevo campo solamente ahora comienzan a reflexionar sobre esas preguntas. La nueva medicina y la vieja &eacute;tica intentar&iacute;an algunas respuestas (22). </p>     <p>Quiz&aacute; por ello Joseph Fins, profesor de medicina interna en Estados Unidos, expresaba que durante tantos a&ntilde;os en la medicina no fue necesario esforzarse mucho para comunicarse bien con el paciente porque el m&eacute;dico sab&iacute;a lo que &eacute;l necesitaba. Esto cambiar&iacute;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas con el nacimiento de la <I>bio&eacute;tica,</I> porque en su base est&aacute; la voz del paciente y la importancia de compartir decisiones y de comunicarse con &eacute;l (23). </p>     <p>En el pensamiento del profesor Fins destaca la importancia de la bio&eacute;tica en la relaci&oacute;n interdisciplinaria de la medicina. Expresa que as&iacute; como existe el proceso de diagn&oacute;stico diferencial en la medicina, hay tambi&eacute;n un proceso de diagnosis diferencial en la &eacute;tica despu&eacute;s de cultivar los detalles cient&iacute;ficos narrativos, los del contexto y las normas sociales. Lo que se busca con ese m&eacute;todo es superar la divisi&oacute;n entre la teor&iacute;a &eacute;tica y la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. </p>     <p>En la b&uacute;squeda de respuesta al qu&eacute; hacer por la educaci&oacute;n m&eacute;dica integral, una consideraci&oacute;n es la importancia de integrar saberes a trav&eacute;s de la interdisciplinariedad en apreciaci&oacute;n pr&aacute;ctica del proceso de aprendizaje para los estudiantes; porque cuando se parcelan los contenidos disciplinares podr&iacute;a percibirse que se dan unas fronteras visibles en el curr&iacute;culo que fragmentan los saberes (24, 25). Los estudiantes suelen reaccionar con desinter&eacute;s acad&eacute;mico ante esas posturas ambiguas y utilizan, como ya se anot&oacute;, nomenclaturas propias de ellos para denominar esos saberes fragmentados y desarticulados de los de la formaci&oacute;n espec&iacute;fica. Podr&iacute;a pensarse, en consecuencia, que la formaci&oacute;n m&eacute;dica integral con perspectiva human&iacute;stica conciba la interdisciplinariedad expl&iacute;citamente en el curr&iacute;culo con otros saberes profesados por el docente. </p>     <p>Pero m&aacute;s all&aacute; de lo puramente curricular y acad&eacute;mico, a estos estamentos no les est&aacute; vedado las miradas de la problem&aacute;tica de salud; y m&aacute;s bien les corresponde, porque seg&uacute;n Diego Gracia, esta (...) "ha dejado de ser una cuesti&oacute;n que los individuos gestionan privadamente para convertirse en problema p&uacute;blico, pol&iacute;tico... No puede extra&ntilde;ar por ello que uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s vivos y pol&eacute;micos de la bio&eacute;tica actual sea el de la justicia sanitaria". </p>     <p>Seg&uacute;n esa perspectiva integral, se cuestiona el actual modelo de aseguramiento en salud como potencial barrera formativa (porque genera tensiones &eacute;ticas entre los actores y nadie se siente satisfecho), sustituible a  partir de un referente p&uacute;blico unificado y financiado estatalmente. Ser&iacute;a una opci&oacute;n para superar el actual estado de cosas que no satisface a ninguno de los actores presentes, en particular a los m&eacute;dicos, porque pareciera negarles el <I>ethos </I>sanitario; aunque a pesar de ello se han venido adaptando al sistema, quiz&aacute; por necesidades materiales propias de su condici&oacute;n humana; o por la sustituci&oacute;n de la vocaci&oacute;n genuina, asimilada a lo normativo, e instruida desde instancias pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas; porque hoy en d&iacute;a la &eacute;tica profesional es imitadora de la ley, es una <I>&eacute;tica sin moral</I>, con todo lo que eso representa, en tanto erosiona ideales y virtudes del profesional de la medicina (26). </p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>Los m&eacute;todos convencionales de la educaci&oacute;n m&eacute;dica integral est&aacute;n concebidos como ideales morales de pr&aacute;cticas cl&iacute;nicas cotidianas que se apoyan en la &eacute;tica y conllevan la prestaci&oacute;n creciente de acciones humanizadas. No obstante, existen tensiones &eacute;tico-pol&iacute;ticas derivadas de la crisis en el financiamiento del actual modelo sanitario que suscitan cuestionamientos al sistema de aseguramiento en salud, con claras incidencias que afectan la formaci&oacute;n profesional, generando desaf&iacute;os en las generaciones docentes y estudiantiles que afrontan el devenir formativo de la integralidad. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La integralidad es un escenario que demanda esfuerzos acad&eacute;micos y revaloraciones, donde siempre ser&aacute; relevante el papel del docente, porque al decir de Savater, (...) "quien pretende educar se convierte en cierto modo en responsable del mundo ante el ne&oacute;fito" (27). </p>     <p>Por lo tanto, corresponde educar bien a las generaciones presentes y venideras, y al margen de barreras que se opongan a la educaci&oacute;n integral, con criterios distantes a los de la falta de control institucional para ciertos programas de medicina que pretenden intereses m&aacute;s all&aacute; de lo acad&eacute;mico, cre&aacute;ndole as&iacute; al sistema sanitario un volumen de m&eacute;dicos cuyo presente no puede con la nostalgia de evocar el pasado de un arte imperecedero<I>,</I> porque hoy d&iacute;a se difumina la imagen de aquel m&eacute;dico benevolente que anta&ntilde;o se esforzaba en mantener la vigencia de la virtud compasiva hacia el paciente como s&iacute;mbolo de una medicina sana y extensiva con la imagen del buen m&eacute;dico que otrora se legaba de los maestros. </p>     <p><B>Conflicto de inter&eacute;s: </B>Ninguno. </p>     <p><B>Financiaci&oacute;n:</B> Universidad de Cartagena. </p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>(1) 	C&oacute;rdoba R. El elemento &eacute;tico religioso en la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente. <I>Persona y Bio&eacute;tica </I>2007; 11(2): 156 - 9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-5552201300010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>(2) 	Gracia D. <I>La ense&ntilde;anza de la &eacute;tica m&eacute;dica. Fundamentaci&oacute;n y ense&ntilde;anza de la bio&eacute;tica</I>. Bogot&aacute;; 2004. pp. 175 -184.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-5552201300010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>(3) Mena D. Documento acad&eacute;mico. Facultad de Medicina, Universidad de Cartagena; 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-5552201300010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(4) 	Tiz&oacute;n J.L. Sobre la formaci&oacute;n integral del m&eacute;dico: aportaciones de las primeras jornadas estatales de estudio y reflexi&oacute;n sobre el tema. <I>Educaci&oacute;n m&eacute;dica</I> 2009; 12 (4): 209 - 21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-5552201300010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(5) Culver C, Clouser D, Gert B, Fletcher J, Jonsen A. et al. Basic curricular goals in medical ethics. <I>New England Journal of Medicine </I>1985: 253 - 256.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-5552201300010001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(6) Drane J. <I>C&oacute;mo ser un buen m&eacute;dico</I>. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;: San Pablo; 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-5552201300010001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(7) Olivera A. El devenir en educaci&oacute;n m&eacute;dica: un encuentro con la bio&eacute;tica. <I>Salud Uninorte </I>(Barranquilla, Colombia) 2010; 26 (2): 349 -59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-5552201300010001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(8) Mart&iacute;nez K. La educaci&oacute;n en bio&eacute;tica, camino para la profesionalidad. <I>Revista calidad asistencial</I> 2011; 26(1): 62 - 6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-5552201300010001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(9) Engelhardt JR. <I>The foundations of bioethics</I>. New York: Oxford University Press; 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-5552201300010001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(10) Thomas L. (Singer P., editor). <I>La moralidad y el desarrollo psicol&oacute;gico. Compendio de &Eacute;tica</I>. Madrid: Alianza Editorial; 1993: 621 - 635.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-5552201300010001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(11) Toulmin S. How medicine saved the life of ethics. <I>Perspectives in biology and medicine </I>1982; 25(4): 736 - 50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-5552201300010001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>    <!-- ref --><p>(12) Beauchamp T, Childress J. <I>Principles of biomedical ethics</I>. New York: Oxford University Press; 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-5552201300010001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(13) Gracia D. <I>Profesi&oacute;n m&eacute;dica, investigaci&oacute;n y justicia sanitaria</I>. Bogot&aacute;: El B&uacute;ho; 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-5552201300010001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>(14) Lipovetsky G. <I>El crep&uacute;sculo del deber</I>. Barcelona: Anagrama; 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-5552201300010001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(15) Berlinguer G. Conflictos y orientaciones &eacute;ticas en la relaci&oacute;n salud y trabajo. <I>Salud de los trabajadores</I> 1994; 2(2):91 - 106.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-5552201300010001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(16) Rodr&iacute;guez A. Hacia la humanizaci&oacute;n en salud. <I>ARS M&eacute;dica</I>; 10(10). Disponible en: <a href="http://escuela.med.puc.cl/publ/ArsMedica/ArsMedica10/Ars17.html" target="_blank">http://escuela.med.puc.cl/publ/ArsMedica/ArsMedica10/Ars17.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-5552201300010001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(17) Rodr&iacute;guez J. Profesionalismo y educaci&oacute;n m&eacute;dica. <I>ARS M&eacute;dica</I>; 15(15). Disponible en:  <a href="http://escuela.med.puc.cl/publ/arsmedica/ARSMedica15/Profesionalismo.html" target="_blank">http://escuela.med.puc.cl/publ/arsmedica/ARSMedica15/Profesionalismo.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-5552201300010001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(18) De Currea V. Sobre el riesgo de suponernos &eacute;ticos y otras malas costumbres. Ponencia <I>V Encuentro de Educaci&oacute;n Superior en Salud. El profesional de la salud: un ser humano &eacute;tico y social.</I> Medell&iacute;n, Universidad de Antioquia (Colombia); 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-5552201300010001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(19) Tajer C. Haciendo posible el debate sobre la medicina basada en evidencias. <I>Revista argentina de cardiolog&iacute;a</I> 2010; 78 (5): 459 - 66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-5552201300010001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(20) Ferrer JJ, &Aacute;lvarez JC. <I>Para fundamentar la bio&eacute;tica</I>. 2&ordf; ed. Madrid: Descl&eacute;e de Brouwer; 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-5552201300010001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(21) Hirsh D Ogur B, Thibault G, Cox M. "Continuity" as an organizing principle for clinical education reform. <I>The New England Journal of Medicine</I> 2007; 256 (8): 858 - 66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-5552201300010001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(22) Fins J. Experiencia norteamericana en la ense&ntilde;anza de la bio&eacute;tica. <I>Memorias del Seminario -Taller educaci&oacute;n en bio&eacute;tica</I>. Programa Regional de Bio&eacute;tica. OPS/OMS. Concepci&oacute;n (Chile); 1996. pp. 31- 40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-5552201300010001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(23) Jonsen, A. The birth of bioethics. <I>Hasting Center Report</I> 1993; 23 (6).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-5552201300010001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(24) Garrafa V. <I>Estatuto epistemol&oacute;gico de la bio&eacute;tica</I>. M&eacute;xico: Unesco; 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-5552201300010001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(25) D&iacute;az M. <I>Flexibilidad y organizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior en Colombia</I>. Bogot&aacute;: Icfes; 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-5552201300010001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>(26) Cortina A. <I>&Eacute;tica sin moral. </I>Madrid: Tecnos 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-5552201300010001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>(27) Savater F. <I>Pol&iacute;tica para Amador</I>. Barcelona: Ariel; 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-5552201300010001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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