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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Hepatocellular Carcinoma (HCC) continues to grow as a disease of the Western hemisphere. Various treatment options exist for HCC. In this article we review the currently available options.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><B>Carcinoma hepatocelular. Tratamiento multimodal</B></P>     <P ALIGN="CENTER"><B>Hepatocellular carcinoma. Multimodal treatment</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Germ&aacute;n G&oacute;mez Santos (1), Guillermo Aldana (2)</p>     <p>(1) MD, FACS. Cirug&iacute;a Vascular, Hepato-Pancreato-Biliar y de Trasplantes. Universidad del Rosario. Cl&iacute;nica del Country. Hospital San Ignacio. Bogot&aacute;. Mail: <a href="mailto:ggomez@yahoo.com">ggomezsa@yahoo.com</a></p>     <p>(2) MD. Cirug&iacute;a General, Hepato-Pancreato-Biliar y de Trasplantes. Hospital San Jos&eacute;. Bogot&aacute;, Colombia.</p>     <P>Fecha recibido: 06-07-07 / Fecha aceptado: 14-02-08</P>     <P><B>RESUMEN</B></P>     <P>El carcinoma hepatocelular ha aumentado su incidencia en el hemisferio occidental. Existen varias modalidades de tratamiento. En este art&iacute;culo revisaremos las opciones actualmente disponibles.</P>     <P><B>Palabras clave</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Carcinoma hepatocelular.</P>     <P><B>SUMMARY</B></P>     <P>Hepatocellular Carcinoma (HCC) continues to grow as a disease of the Western hemisphere. Various treatment options exist for HCC. In this article we review the currently available options.</P>     <P><B>Key words</B></P>     <P>Hepatocellular Carcinoma.</P>     <P><B>Introducci&oacute;n</B></P>     <P>A nivel mundial se presentan alrededor de un mill&oacute;n de nuevos casos por a&ntilde;o de carcinoma hepatocelular (HCC por sus siglas en ingl&eacute;s) y se producen cerca de medio mill&oacute;n de muertes por la misma raz&oacute;n. La mayor incidencia se presenta en el Sudeste Asi&aacute;tico y Sud&aacute;frica.</P>     <P>El HCC es el quinto c&aacute;ncer en incidencia a nivel mundial y el tercero como causa de muerte por c&aacute;ncer. </P>     <P>M&aacute;s del 80% de los casos se presentan en pacientes cirr&oacute;ticos. La relaci&oacute;n de este tipo de tumor con los virus B y C de la hepatitis est&aacute; claramente establecida, present&aacute;ndose con mayor frecuencia en pa&iacute;ses con alta incidencia de portadores del virus. En general, despu&eacute;s de la infecci&oacute;n viral se requieren 10 a&ntilde;os para desarrollar hepatitis cr&oacute;nica, 20 a&ntilde;os para desarrollar cirrosis y 30 a&ntilde;os para la aparici&oacute;n del HCC. En los pa&iacute;ses con mayor incidencia, la aflatoxina causada por la contaminaci&oacute;n de los alimentos con Aspergillus flavus es un factor independiente en el desarrollo de HCC. Aunque el HCC no se presenta con igual frecuencia en pacientes con cirrosis por enfermedad alcoh&oacute;lica, tambi&eacute;n &eacute;sta es una poblaci&oacute;n en riesgo para desarrollar la enfermedad. Otra poblaci&oacute;n de alto riesgo es la de los pacientes con hemocromatosis (1). En Occidente hay un claro aumento de la incidencia de esta enfermedad en las ultimas d&eacute;cadas, relacionada con la hepatitis por virus C; lo cual ha generado un gran inter&eacute;s por esta patolog&iacute;a en esta parte del mundo. Lo anterior debido a que se espera una &quot;epidemia&quot; de este tumor a nivel mundial en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.</P>     <P>El HCC implica un reto terap&eacute;utico por m&uacute;ltiples razones: es un tumor altamente vascularizado, cuyo est&aacute;ndar de tratamiento es la resecci&oacute;n quir&uacute;rgica; pero que en un alto n&uacute;mero de pacientes se presenta en enfermos con una pobre reserva hep&aacute;tica lo cual dificulta a&uacute;n m&aacute;s su manejo. Actualmente existen diferentes modalidades terap&eacute;uticas, las cuales tienen cabida en la medida que el manejo de esta enfermedad implica un tratamiento individualizado por cirujanos con entrenamiento en cirug&iacute;a hep&aacute;tica, en instituciones altamente especializadas con todos los recursos tecnol&oacute;gicos que se requieren para tratar adecuadamente estos pacientes.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B>Tamizaje</B></P>     <P>En pa&iacute;ses donde no existen programas de tamizaje para HCC s&oacute;lo un 10 a 15% de los pacientes van a ser elegibles para recibir una modalidad de tratamiento con fin potencialmente curativo; cuando se realiza tamizaje este porcentaje aumenta de 25 a 30%. &Eacute;ste es uno de los argumentos para implementar este tipo de programas. Otro de los argumentos es que se conocen poblaciones con claro riesgo de padecer la enfermedad, por lo cual se aconseja su seguimiento (2). Estos grupos poblacionales son:</P>     <P>1.&#9;Los pacientes portadores del virus B, debido a que el riesgo de HCC es de 0,2% por a&ntilde;o, por lo cual se recomienda su estudio. Con respecto a la edad de inicio del tamizaje &eacute;sta va a variar dependiendo de la raza y la procedencia geogr&aacute;fica; ya que es conocido que en Asia y Sud&aacute;frica el HCC se presenta a edad m&aacute;s temprana, lo cual se debe a que el virus es adquirido en la infancia o al nacer.</P>     <P>2.&#9;Los pacientes cirr&oacute;ticos hepatitis B, cuyo riesgo de HCC var&iacute;a entre 0,5 y 4% por a&ntilde;o. </P>     <P>3.&#9;Los pacientes cirr&oacute;ticos hepatitis C en quienes el riesgo de HCC se ha reportado entre 2 y 8% por a&ntilde;o.</P>     <P>4.&#9;Los cirr&oacute;ticos por enfermedad alcoh&oacute;lica. Aunque no se conoce claramente el riesgo, la mayor&iacute;a de los grupos realiza tamizaje en estos pacientes. Lo anterior debido a que al revisar los pacientes con HCC se ha reportado que hasta un 35% tiene como factor de riesgo cirrosis alcoh&oacute;lica.</P>     <P>5.&#9;Los pacientes con cirrosis secundaria a hemocromatosis y a deficiencia de alfa-1 antitripsina.</P>     <P>6.&#9;Los pacientes con antecedente familiar de HCC.</P>      <P>Usualmente se utilizan concomitantemente la alfa-feto-prote&iacute;na (AFP) y el ultrasonido, ya que al realizar los dos estudios se mejora la sensibilidad y especificidad de los mismos. Hay que aclarar que el ultrasonido no s&oacute;lo es operador-dependiente, sino que presenta para su interpretaci&oacute;n una especial dificultad en el paciente cirr&oacute;tico. </P>     <P>Aunque no se ha demostrado diferencia entre practicar estos estudios cada 6 &oacute; 12 meses, el intervalo de seguimiento debe aclararse, con el fin de detectar HCC del menor tama&ntilde;o posible, con el fin de ofrecerles a estos enfermos un procedimiento con un fin potencialmente curativo.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B>Evaluaci&oacute;n del paciente</B></P>     <P><B>Im&aacute;genes</B></P>     <P>En los pacientes en alto riesgo de HCC el ultrasonido es el estudio imagenol&oacute;gico de elecci&oacute;n para tamizaje, sin embargo, los n&oacute;dulos, bien sean regenerativos o displ&aacute;sicos son muy dif&iacute;ciles de diferenciar del HCC con este estudio, por lo cual se debe proceder a practicar otro tipo de procedimiento para confirmar el diagn&oacute;stico.</P>     <P>Los dos estudios m&aacute;s frecuentemente realizados son la tomograf&iacute;a computarizada multif&aacute;sica (idealmente practicada con equipos multidetector) y la resonancia nuclear magn&eacute;tica con Gadolinium. La decisi&oacute;n de cu&aacute;l de estos estudios practicar va a depender en gran medida de la disponibilidad y experiencia en cada centro. </P>     <P>La tomograf&iacute;a computarizada multif&aacute;sica se considera el est&aacute;ndar de oro en la estadificaci&oacute;n del HCC (3). La fase arterial es muy importante en la caracterizaci&oacute;n de la lesi&oacute;n, ya que un alt&iacute;simo porcentaje de estos pacientes tiene h&iacute;gados cirr&oacute;ticos. </P>     <P>Caracter&iacute;sticamente el HCC presenta &quot;washout&quot; de la lesi&oacute;n en la fase porto-venosa; en esta fase tambi&eacute;n es posible evaluar la presencia de trombos en el sistema porta, en las venas hep&aacute;ticas y menos frecuentemente en la vena cava y aun la aur&iacute;cula. Adem&aacute;s, con las reconstrucciones angiogr&aacute;ficas 3-D se obtiene valiosa informaci&oacute;n, que permite un mejor planeamiento quir&uacute;rgico.</P>     <P>En general la resonancia nuclear magn&eacute;tica se utiliza como estudio complementario en lesiones con im&aacute;genes no diagn&oacute;sticas en la tomograf&iacute;a computarizada.</P>     <P>Existe controversia con respecto a practicar biopsia percut&aacute;nea para confirmar el diagn&oacute;stico de HCC debido al riesgo de producir implantes peritoneales y/o siembras tumorales en el trayecto de la aguja. Debido a lo anterior, en centros de referencia en Asia se prefiere tener dos estudios que confirmen HCC, por ejemplo, tomograf&iacute;a y niveles de alfa-feto-prote&iacute;na, o dos estudios imagenol&oacute;gicos positivos. En este punto son de utilidad la tomograf&iacute;a computarizada con Lipodiol y el PET-Scan. </P>     <P><B>Evaluaci&oacute;n de la funci&oacute;n hep&aacute;tica</B></P>     <P>En el planeamiento y la decisi&oacute;n del tipo de tratamiento de los pacientes con HCC es de primordial importancia la evaluaci&oacute;n de la funci&oacute;n hep&aacute;tica, debido a que la gran mayor&iacute;a de estos pacientes son cirr&oacute;ticos. Lo anterior con el fin de seleccionar los pacientes que son candidatos a cirug&iacute;a; as&iacute; como tambi&eacute;n para decidir la extensi&oacute;n de la resecci&oacute;n, con el fin de preservar la cantidad necesaria de masa hep&aacute;tica. Al realizar una adecuada evaluaci&oacute;n tanto de la funci&oacute;n como de la reserva hep&aacute;tica vamos a disminuir el riesgo de falla hep&aacute;tica la cual aumenta la mortalidad operatoria. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La clasificaci&oacute;n de Child-Pugh (<a href="#tabla1">tabla 1</a>) es utilizada para evaluar la funci&oacute;n hep&aacute;tica, ya que est&aacute; claramente relacionada con la mortalidad por falla hep&aacute;tica debida a la enfermedad de base, as&iacute; como con la mortalidad operatoria de los pacientes llevados a cirug&iacute;a (4). Los pacientes clasificados B &oacute; C van a ser elegibles para trasplante.</P>     <P align="center"><a href="#tabla1">Tabla 1</a>. Clasificaci&oacute;n de Child-Pugh.</P>     <P align="center"><img src="/img/revistas/RCG/v23n1/a08t1.JPG"><a name="tabla1"></a></P>     <P align="center">Child-Pugh Clase A, 5-6 puntos; Clase B, 7-9 puntos; Clase C, 10-15 puntos.</P>     <P>Con el fin de suplir las limitaciones de la clasificaci&oacute;n de Child-Pugh en los pacientes clase A se han dise&ntilde;ado m&uacute;ltiples estudios para evaluar la reserva hep&aacute;tica. El m&aacute;s utilizado es el test de retenci&oacute;n de verde de indocianina (ICG por las siglas en ingl&eacute;s de Indocyanine green).</P>     <P>Un test de retenci&oacute;n de verde de indocianina a los 15 minutos (ICG 15) menor del 10% implica una adecuada reserva hep&aacute;tica, lo cual va a permitir realizar resecciones mayores si el remanente hep&aacute;tico es mayor del 40%.</P>     <P>En pacientes con disfunci&oacute;n hep&aacute;tica (ICG 15 &gt; 15 %) la utilizaci&oacute;n de volumetr&iacute;a hep&aacute;tica por tomograf&iacute;a computarizada (5) va a permitir calcular el remanente hep&aacute;tico, lo que ayuda a definir qu&eacute; pacientes van a ser candidatos a embolizaci&oacute;n de la vena porta en el preoperatorio de resecci&oacute;n hep&aacute;tica. </P>     <P><B>Tratamiento</B></P>     <P>El paciente con HCC implica un reto para el cirujano, ya que se trata de un paciente con dos patolog&iacute;as muy complejas: su patolog&iacute;a maligna (HCC) y cirrosis en al menos un 80% de los casos.</P>     <P>La decisi&oacute;n del tipo de tratamiento del HCC va a depender de las siguientes variables:</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>•&#9;Edad</P>     <P>•&#9;Comorbilidad</P>     <P>•&#9;Cirrosis</P>     <P>•&#9;Funci&oacute;n y reserva hep&aacute;tica</P>     <P>•&#9;Tama&ntilde;o</P>     <P>•&#9;Localizaci&oacute;n</P>     <P>•&#9;Invasi&oacute;n o trombo tumoral en la vena porta, las venas hep&aacute;ticas o la vena cava inferior</P>     <P>•&#9;Met&aacute;stasis.</P>     <P>Hay que tener en cuenta los criterios de Mil&aacute;n para definir la posibilidad de trasplante hep&aacute;tico.</P>     <P>Los &uacute;nicos tratamientos actuales con fin potencialmente curativo son la resecci&oacute;n hep&aacute;tica y el trasplante hep&aacute;tico, teniendo este &uacute;ltimo la ventaja de ser el que mejor margen tumoral produce (hepatectom&iacute;a total), adem&aacute;s de tratar la enfermedad hep&aacute;tica de base, la cirrosis. En algunos casos espec&iacute;ficos las terapias de ablaci&oacute;n, espec&iacute;ficamente por radiofrecuencia puede tener un fin potencialmente curativo. Los dem&aacute;s tipos de terapias van a tener un fin paliativo.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En general s&oacute;lo un 25 a 30% de los pacientes con HCC van a ser candidatos a recibir tratamiento con fin potencialmente curativo. En pa&iacute;ses donde no existen programas de tamizaje para HCC s&oacute;lo un 10 a 15% de los pacientes va a ser elegible para recibir una modalidad de tratamiento potencialmente curativo. </P>     <P><B>Resecci&oacute;n</B></P>     <P>Se requiere de un conocimiento preciso de la anatom&iacute;a del h&iacute;gado para poder llevar a cabo cualquier tipo de procedimiento a este nivel. El desconocimiento de la anatom&iacute;a y la t&eacute;cnica conlleva sangrados catastr&oacute;ficos.</P>     <P>A los estudios anat&oacute;micos de Rex en 1888 y posteriormente de Cantlie (conocido por la l&iacute;nea que divide el h&iacute;gado) en 1897, no se les dio inicialmente mayor importancia. La segmentaci&oacute;n del h&iacute;gado basada en la anatom&iacute;a vascular intrahep&aacute;tica fue descrita por Couinaud en 1954, con estudios posteriores de Goldsmith y Bismuth. La descripci&oacute;n detallada de la anatom&iacute;a no es el prop&oacute;sito principal de este art&iacute;culo, este t&oacute;pico puede ser consultado en otras fuentes (6).</P>     <P>La terminolog&iacute;a de las resecciones hep&aacute;ticas ya fue unificada en Brisbane 2000 en el consenso de la IHPBA (Internacional Hepato-Pancreato-Biliary Association). </P>     <P>La resecci&oacute;n quir&uacute;rgica contin&uacute;a siendo el est&aacute;ndar de oro en el tratamiento de los pacientes con HCC. Los prop&oacute;sitos b&aacute;sicos de la misma son: la resecci&oacute;n completa del tumor con margen oncol&oacute;gico; y debido a que la mayor&iacute;a de los pacientes son cirr&oacute;ticos, preservar par&eacute;nquima no tumoral con el fin de disminuir el riesgo de falla hep&aacute;tica en el postoperatorio. </P>     <P>Los avances tecnol&oacute;gicos actuales han permitido que en centros de alto volumen la cirug&iacute;a hep&aacute;tica tenga una muy baja mortalidad. Estos resultados se deben a m&uacute;ltiples factores. Uno de ellos es contar con anestesi&oacute;logos entrenados para cirug&iacute;a y trasplante hep&aacute;tico debido a la alta complejidad que implican este tipo de cirug&iacute;as (7). Desde el punto de vista quir&uacute;rgico no s&oacute;lo hay que contar con cirujanos entrenados en cirug&iacute;a hep&aacute;tica, sino que se debe disponer de la tecnolog&iacute;a actual disponible (CUSA, Argon Beam, Ligasure, bistur&iacute; harm&oacute;nico, ultrasonido intraoperatorio y otros), incluyendo el instrumental necesario dentro del cual se encuentran separadores especiales, instrumental vascular y sutura mec&aacute;nica, entre otros. La utilizaci&oacute;n de ultrasonido intraoperatorio es indispensable para la evaluaci&oacute;n del tumor y su relaci&oacute;n con las estructuras anat&oacute;micas vasculares intrahep&aacute;ticas, lo cual permite la planeaci&oacute;n intraoperatoria de la resecci&oacute;n; y como ha sido demostrado (8) permite obtener m&aacute;rgenes adecuados desde el punto de vista oncol&oacute;gico. </P>     <P>Es indispensable una elaborada t&eacute;cnica quir&uacute;rgica, lo cual implica la utilizaci&oacute;n adecuada de la maniobra de Pringle (9) y el uso de las diferentes maniobras de control vascular (10) dependiendo del tipo de resecci&oacute;n y localizaci&oacute;n del tumor. Con respecto a la utilizaci&oacute;n de sutura mec&aacute;nica, &eacute;sta puede ser usada en los diferentes pasos de la resecci&oacute;n hep&aacute;tica (11, 12) siendo de gran utilidad en la secci&oacute;n de las venas hep&aacute;ticas.</P>     <P>La extensi&oacute;n de la resecci&oacute;n hep&aacute;tica va a depender de la localizaci&oacute;n del tumor y de la reserva funcional del paciente. A su vez, la t&eacute;cnica est&aacute; basada en los segmentos hep&aacute;ticos que van a ser resecados (13). El &quot;abordaje anterior&quot; ha demostrado gran utilidad, sobre todo en tumores de gran tama&ntilde;o (14).</P>     <P>En centros altamente especializados se han descrito series peque&ntilde;as de resecciones hep&aacute;ticas por v&iacute;a laparosc&oacute;pica, para lo cual es necesario contar con la tecnolog&iacute;a adecuada la cual incluye ultrasonido intraoperatorio y sutura mec&aacute;nica (12). Hay claro consenso en la literatura de que este tipo de procedimientos debe ser practicado exclusivamente por cirujanos con amplia experiencia en cirug&iacute;a hep&aacute;tica, con adecuado entrenamiento en t&eacute;cnica laparosc&oacute;pica.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La resecci&oacute;n quir&uacute;rgica del HCC contin&uacute;a siendo el est&aacute;ndar de oro en el tratamiento de este tipo de pacientes; aunque por las caracter&iacute;sticas propias de &eacute;stos y las caracter&iacute;sticas del tumor s&oacute;lo puede ser ofrecida a un n&uacute;mero limitado de pacientes.</P>     <P><B>Embolizaci&oacute;n vena porta</B></P>     <P>Desde hace largo tiempo es conocido el fen&oacute;meno de atrofia-hipertrofia en pacientes con colangiocarcinoma, causado por el compromiso de las ramas portales. </P>     <P>Makuuchi, en 1982 describi&oacute; la utilizaci&oacute;n de la embolizaci&oacute;n de la vena porta en pacientes con colangiocarcinoma hiliar. En 1986, Kinoshita empez&oacute; a utilizarla en pacientes con HCC. Actualmente la embolizaci&oacute;n de la vena porta es ampliamente utilizada en pacientes que requieren resecciones hep&aacute;ticas mayores independiente de su indicaci&oacute;n.</P>     <P>Los objetivos de la embolizaci&oacute;n de la vena porta del l&oacute;bulo comprometido en el preoperatorio son: la atrofia del l&oacute;bulo embolizado y la hipertrofia del l&oacute;bulo no embolizado. Lo anterior con el fin de disminuir el riesgo de falla hep&aacute;tica en el postoperatorio de una resecci&oacute;n hep&aacute;tica mayor.</P>     <P>Debido al riesgo potencial de crecimiento tumoral del HCC se debe practicar quemoembolizaci&oacute;n arterial del tumor 2 a 3 semanas antes de la embolizaci&oacute;n de la vena porta (15).</P>     <P>En general se recomienda la embolizaci&oacute;n de la vena porta en pacientes con funci&oacute;n hep&aacute;tica normal (sin ictericia y con una rata de extracci&oacute;n a los 15 minutos de ICG menor de 10%) en quienes el remanente hep&aacute;tico esperado sea menor del 40%. Tambi&eacute;n se utiliza en pacientes con disfunci&oacute;n hep&aacute;tica leve (ictericia o ICG de 10 a 19%) con remanente hep&aacute;tico esperado menor del 50%. No se recomienda en pacientes con disfunci&oacute;n hep&aacute;tica moderada o severa con ICG mayor del 20% debido a que se necesitar&iacute;a de un per&iacute;odo de tiempo largo para que se produzca la hipertrofia, lo cual conlleva riesgo de falla hep&aacute;tica postembolizaci&oacute;n.</P>     <P>La hipertrofia del l&oacute;bulo no comprometido debe ser evaluada de manera objetiva con un nuevo estudio de volumetr&iacute;a a las 3 semanas de la embolizaci&oacute;n de la vena porta. Se utilizan dos t&eacute;cnicas para la embolizaci&oacute;n de la vena porta: el abordaje trasileoc&oacute;lico por laparotom&iacute;a, y el abordaje percut&aacute;neo, prefiri&eacute;ndose este &uacute;ltimo en la mayor&iacute;a de los casos.</P>     <P>El objetivo de la embolizaci&oacute;n preoperatoria de la vena porta es el de mejorar la seguridad de los pacientes que van a ser sometidos a una resecci&oacute;n hep&aacute;tica mayor debido a la atrofia del l&oacute;bulo homolateral y la hipertrofia del l&oacute;bulo contralateral que condicionan una disminuci&oacute;n del riesgo de falla hep&aacute;tica en el postoperatorio.</P>     <P><B>Trasplante</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Esta modalidad terap&eacute;utica ha venido siendo estudiada en importantes centros de trasplante (16) en el manejo de los pacientes con HCC. En general se siguen los criterios de Mil&aacute;n para la selecci&oacute;n de los pacientes, aunque en algunos centros se han extendido estos criterios.</P>     <P>Las ventajas que ofrece el trasplante hep&aacute;tico son: la resecci&oacute;n completa del tumor con el mejor margen quir&uacute;rgico posible (hepatectom&iacute;a total), concomitante con el tratamiento de la enfermedad de base en pacientes con reserva hep&aacute;tica inadecuada.</P>     <P>Es de primordial importancia la adecuada selecci&oacute;n de los pacientes con HCC candidatos a trasplante. Adem&aacute;s, dependiendo del centro de trasplante hay que tener en cuenta los tiempos de espera en la lista; debido a que puede ser necesario tener que utilizar terapias puente (como terapias de ablaci&oacute;n o quemoembolizaci&oacute;n arterial) para disminuir el &quot;drop-out&quot; relacionado con progresi&oacute;n de la enfermedad.</P>     <P>Hay que anotar que en los pacientes candidatos para trasplante, UNOS tiene un MELD con unos puntajes diferentes para los pacientes con HCC; lo anterior con el fin de disminuir el tiempo de espera en lista. </P>     <P><B>Terapias de ablaci&oacute;n</B></P>     <P>Existen varias modalidades de terapia de ablaci&oacute;n, entre ellas: la inyecci&oacute;n percut&aacute;nea de etanol, la terapia de coagulaci&oacute;n con microondas y la m&aacute;s utilizada actualmente, la terapia de ablaci&oacute;n con radiofrecuencia, que fue aprobada por la FDA y est&aacute; disponible en centros de alta tecnolog&iacute;a a nivel mundial en los cuales se realiza tratamiento integral de tumores hep&aacute;ticos. Su mecanismo de acci&oacute;n es la destrucci&oacute;n de las c&eacute;lulas tumorales la cual se lleva a cabo por el aumento de la temperatura que produce la radiofrecuencia.</P>     <P>Este tipo de terapia puede llevarse a cabo por v&iacute;a percut&aacute;nea (guiada por ultrasonido o tomograf&iacute;a computarizada), por v&iacute;a laparosc&oacute;pica y por t&eacute;cnica abierta por laparotom&iacute;a. Tambi&eacute;n ha sido descrita en un n&uacute;mero peque&ntilde;o de casos por v&iacute;a toracosc&oacute;pica. </P>     <P>La v&iacute;a de abordaje va a depender b&aacute;sicamente de la localizaci&oacute;n del tumor (seg&uacute;n el o los segmentos comprometidos), la localizaci&oacute;n del mismo subcapsular o intraparenquimatosa, su relaci&oacute;n con estructuras intrahep&aacute;ticas (v&iacute;a biliar o vasos sangu&iacute;neos) y su relaci&oacute;n con &oacute;rganos vecinos (diafragma, pulm&oacute;n, coraz&oacute;n, est&oacute;mago, duodeno, colon). Hay que tener en cuenta que el tumor debe ser adecuadamente localizado por ultrasonido, lo cual no siempre es posible debido a que un alto porcentaje de estos pacientes son cirr&oacute;ticos, por lo cual los n&oacute;dulos de regeneraci&oacute;n pueden no permitir la visualizaci&oacute;n del mismo. Tambi&eacute;n hay que tener en cuenta la experiencia del operador con esta t&eacute;cnica.</P>     <P>Es indispensable disponer de los requerimientos tecnol&oacute;gicos necesarios (por ejemplo ultrasonido intraoperatorio para uso laparosc&oacute;pico o por laparotom&iacute;a), as&iacute; como tener el entrenamiento adecuado en la t&eacute;cnica por parte del operador. Tambi&eacute;n hay que conocer las indicaciones y utilizaci&oacute;n de maniobras especiales (por ejemplo ascitis artificial en la t&eacute;cnica percut&aacute;nea o enfriamiento hep&aacute;tico en las v&iacute;as laparosc&oacute;pica o abierta).</P>     <P>Existen diferentes tipos de dispositivos y a su vez diferentes tipos de electrodos para estos dispositivos siendo los m&aacute;s utilizados: el electrodo tipo Cool-tip, el electrodo de Le Veen y el sistema RITA. Tambi&eacute;n existen electrodos &uacute;nicos y m&uacute;ltiples. La utilizaci&oacute;n de los diferentes tipos de electrodos va a depender de la localizaci&oacute;n del tumor as&iacute; como de la experiencia y entrenamiento del operador.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los resultados con la terapia de ablaci&oacute;n con radiofrecuencia son ostensiblemente mejores que los que se obten&iacute;an en el pasado con la inyecci&oacute;n percut&aacute;nea de etanol, adem&aacute;s de requerir de un n&uacute;mero menor de sesiones, raz&oacute;n por la cual es el m&eacute;todo m&aacute;s ampliamente utilizado en el momento.</P>     <P>La principal indicaci&oacute;n para la terapia de ablaci&oacute;n con radiofrecuencia son los pacientes con HCC no resecables confinados al h&iacute;gado, lo cual puede deberse a la localizaci&oacute;n o al n&uacute;mero de lesiones presentes en el paciente (17).Tambi&eacute;n se utiliza en pacientes con alta comorbilidad que impide la resecci&oacute;n. Otra de las indicaciones son los pacientes con una pobre reserva hep&aacute;tica que no permite una resecci&oacute;n hep&aacute;tica mayor, pero que tienen una reserva hep&aacute;tica suficiente para ser candidatos para ablaci&oacute;n por radiofrecuencia. Una indicaci&oacute;n muy importante es como terapia puente en pacientes candidatos a trasplante.</P>     <P>Hay que tener en cuenta que en pacientes con met&aacute;stasis intrahep&aacute;ticas o con varios HCC, es posible practicar, en el mismo acto quir&uacute;rgico, resecci&oacute;n de la lesi&oacute;n principal y ablaci&oacute;n del resto de las lesiones. La tasa de ablaci&oacute;n completa de la lesi&oacute;n est&aacute; relacionada con la v&iacute;a de abordaje y la experiencia del operador, logr&aacute;ndose los mejores resultados con la t&eacute;cnica abierta por laparotom&iacute;a. La recurrencia va a depender b&aacute;sicamente de la experiencia del operador.</P>     <P>Las complicaciones sobre si la selecci&oacute;n de los pacientes y la t&eacute;cnica de abordaje son adecuados, se presentan en alrededor del 10%. Se han reportado abscesos, sepsis, lesiones de la v&iacute;a biliar, falla hep&aacute;tica, lesiones pulmonares y de v&iacute;sceras intraabdominales entre otras. Aunque ha sido reportada mortalidad, en casos adecuadamente seleccionados &eacute;sta es baja (1 al 2%).</P>     <P>El est&aacute;ndar de oro en el tratamiento del HCC es la resecci&oacute;n. Pero actualmente se llevan a cabo estudios randomizados para comparar la resecci&oacute;n y la terapia de ablaci&oacute;n con radiofrecuencia en el manejo de pacientes con HCC resecables. Esta terapia tiene un importante rol en el manejo de los pacientes con HCC, aunque hay que definir m&aacute;s claramente sus indicaciones. </P>     <P><B>Quemoembolizaci&oacute;n transarterial</B></P>     <P>La quemoembolizaci&oacute;n transarterial es una importante herramienta terap&eacute;utica para el manejo paliativo de los pacientes con HCC. Se utiliza b&aacute;sicamente para pacientes con estado intermedio de la enfermedad: aqu&eacute;llos con tumores grandes o multic&eacute;ntricos a quienes no es posible ofrecerles tratamiento con fin potencialmente curativo y que tengan una funci&oacute;n hep&aacute;tica relativamente preservada. </P>     <P>Tambi&eacute;n se utiliza como tratamiento puente para los pacientes en lista de espera para trasplante, lo cual ha disminuido el &quot;drop-out&quot; de la lista condicionado por los largos tiempos de espera a nivel mundial. Su utilidad es evidente si el tiempo esperado en la lista es de 6 meses o m&aacute;s. Se ha utilizado tambi&eacute;n en los pacientes con HCC recurrente (15).</P>     <P>No se ha demostrado su utilidad para disminuir el estado de la enfermedad, as&iacute; como tampoco su utilidad en el preoperatorio de pacientes resecables (18). Hay que tener claro que se debe evaluar la reserva hep&aacute;tica, para planear apropiadamente el tratamiento y evitar que estos pacientes presenten falla hep&aacute;tica posprocedimiento.</P>     <P>La quemoembolizaci&oacute;n es posible debido a que el 90% de la suplencia vascular del HCC es proveniente de la arteria hep&aacute;tica, lo cual contrasta con el h&iacute;gado normal en el cual el 80% proviene de la vena porta.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La quemoembolizaci&oacute;n produce isquemia del tumor. Adem&aacute;s, debido a que se utiliza lipiodol se obtienen niveles 10 a 100 veces mayores del agente quimioterap&eacute;utico a nivel del tumor, en comparaci&oacute;n con los que se logran con la quimioterapia sist&eacute;mica. Sin embargo, el mecanismo preciso por el cual funciona a&uacute;n no es claro. </P>     <P>Las actuales t&eacute;cnicas endovasculares permiten la embolizaci&oacute;n selectiva del tumor, produciendo el menor da&ntilde;o posible al tejido circundante, lo cual reviste especial importancia en estos pacientes, quienes en general son cirr&oacute;ticos y tienen disminuci&oacute;n de su reserva hep&aacute;tica. La t&eacute;cnica b&aacute;sica consiste en la embolizaci&oacute;n selectiva de un agente quimioterap&eacute;utico (cisplatinum, doxorubicina o epirubicina) mezclado con lipiodol; en algunas series se utiliza gelfoam. Es dif&iacute;cil analizar los resultados ya que existen en la literatura muchas variaciones de la t&eacute;cnica b&aacute;sica, y faltan estudios que permitan una comparaci&oacute;n m&aacute;s precisa de los diferentes agentes quimioterap&eacute;uticos.</P>     <P>En casos seleccionados y previa evaluaci&oacute;n de la reserva hep&aacute;tica se puede repetir la terapia en un per&iacute;odo de 2 a 4 meses. </P>     <P>Se presentan complicaciones en el 32 al 80% de los pacientes siendo la m&aacute;s frecuente el s&iacute;ndrome postembolizaci&oacute;n que consiste en dolor abdominal, fiebre, v&oacute;mito y ocasionalmente elevaciones en la ALT, s&iacute;ndrome que usualmente es autolimitado. En un n&uacute;mero peque&ntilde;o de pacientes se puede presentar deterioro del estado funcional con ascitis, y sangrado variceal. Tambi&eacute;n se han descrito hepatitis isqu&eacute;mica, colecistitis, absceso hep&aacute;tico, falla hep&aacute;tica y muerte. </P>     <P>En resumen, se trata de una terapia con fin paliativo que mejora la sobrevida en casos seleccionados.</P>     <P><B>Terapia sist&eacute;mica</B></P>     <P>La quimioterapia sist&eacute;mica tiene una utilidad muy limitada en el manejo de los pacientes con HCC. La rata de respuesta es muy pobre, alrededor del 25%. Usualmente se indica en los pacientes con invasi&oacute;n o trombo vascular; y en los pacientes con met&aacute;stasis.</P>     <P>Actualmente se utiliza en los pacientes a quienes no puede ofrecerse otra modalidad terap&eacute;utica, pero idealmente deber&iacute;a utilizarse en pacientes con enfermedad avanzada en protocolos de estudio de nuevos agentes quimioterap&eacute;uticos (18). </P>     <P><B>H.I.F.U</B></P>     <P>H.I.F.U. son las siglas en ingl&eacute;s de High Intensity Focused Ultrasound; se trata de una nueva tecnolog&iacute;a no invasiva, desarrollada en China para el tratamiento de patolog&iacute;a tumoral basada, como su nombre lo indica, en la utilizaci&oacute;n de ultrasonido.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Actualmente se encuentra en investigaci&oacute;n en Hong Kong en The University of Hong Kong y en Inglaterra en Oxford University.</P>     <P><B>Gu&iacute;as de manejo</B></P>     <P>Actualmente no hay consenso en lo que se refiere a la estadificaci&oacute;n y manejo del HCC, ya que existen varias propuestas entre ellas las provenientes de Jap&oacute;n, China, Italia y Barcelona. </P>     <P>Proponer unas gu&iacute;as de manejo no es el prop&oacute;sito de este art&iacute;culo, se recomiendan otras fuentes entre ellas las gu&iacute;as de la Asociaci&oacute;n Americana para el Estudio de las Enfermedades del H&iacute;gado (19) (AASLD por sus siglas en ingl&eacute;s).</P>     <P><B>Conclusi&oacute;n</B></P>     <P>El carcinoma hepatocelular es una patolog&iacute;a muy compleja por el &oacute;rgano que compromete, por su gran vascularidad y sobre todo por la presencia de cirrosis en la mayor&iacute;a de los pacientes, por lo cual se requiere de grupos altamente especializados que dispongan de tecnolog&iacute;a de vanguardia para poder ofrecer a los pacientes la mejor opci&oacute;n de manejo con los mejores resultados.</P>     <P><B>Referencias</B></P>     <!-- ref --><P>1. Beckingham IJ, Krige JEJ. ABC of diseases of liver, pancreas and biliary system. Liver tumours. BMJ 2001; 322: 477-480.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-9957200800010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>2. Sherman M, Takayama Y. Screening and treatment for hepatocellular carcinoma. Gastroenterol Clin N Am 2004; 33: 671-691.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-9957200800010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>3. Kim TK, Jang HJ, Wilson SR. Imaging Diagnosis of Hepatocellular Carcinoma with differentiation from other pathology. Clin Liver Dis 2005; 9: 253-279.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-9957200800010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>4. Scheneider PD. Preoperative assessment of liver function. Surg Clin N Am 2004; 84: 355-373.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-9957200800010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>5. Fazakas J, et al. Evaluation of liver function for hepatic resection. Transplant Proc 2006; 38: 798-800.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-9957200800010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>6. Skandalakis JE, et al. Hepatic surgical anatomy. Surg Clin N Am 2004; 84: 413-435.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-9957200800010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>7. Redai I, Emond J, Brentjens T. Anesthetic considerations during liver surgery. Surg Clin N Am 2004; 84: 401-411.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-9957200800010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>8. Torzilli G, Makuuchi M. Intraoperative ultrasonography in liver cancer. Surg Oncol Clin N Am 2003; 12: 91-103.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-9957200800010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>9. Ishizaki Y, et al. Safety of prolonged intermittent pringle maneuver during hepatic resection. Arch Surg 2006; 141: 649-653.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-9957200800010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>10. Abdalla E K, Noun R, Belghiti J. Hepatic vascular occlusion: which technique? Surg Clin N Am 2004; 84: 563-585.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-9957200800010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>11. Advances in the treatment of liver tumors. Curr Probl Surg 2002; 39: 449-572.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-9957200800010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>12. Kaneko H, et al. Hepatic resection using stapling devices. Am J Surg 2004; 187: 280-284.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-9957200800010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana">13. Liau KH, Blumgart LH, De Matteo RP. Segment-oriented approach to liver resection. 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