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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Laringitis crónica asociada a reflujo gastroesofágico: La perspectiva del gastroenterólogo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Gastroesophageal reflux disease (GERD) is a frequent cause of consultations with gastroenterologists. Extra-digestive symptoms such as chronic coughing, laryngitis and chest pain are frequently associated with GERD. Chronic laryngitis is one of the symptoms most often associated with GERD, yet various studies which have used monitoring esophageal pH as a diagnostic tool have not found any clear association between chronic laryngitis and reflux. Moreover, studies which have treated patients suspected of having chronic laryngitis caused by reflux with proton pump inhibitors (PPIs) have had had rates of therapeutic failures. Symptoms continue to persist in these patients despite adequate inhibition of acid secretion. To date, no evidence exists of the association between chronic laryngitis and GERD, much less evidence of a causal relation. We consider that, although GERD may be responsible for some episodes of chronic laryngitis, it is not the illness most frequently associated with it, and in the many cases in which GERD has been reasonably ruled out, other potential causes must be investigated.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><B>Laringitis cr&oacute;nica asociada a reflujo gastroesof&aacute;gico. La perspectiva del gastroenter&oacute;logo</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Albis Cecilia Hani de Ardila, MD (1), Gerardo Andr&eacute;s Guzm&aacute;n Rojas, MD (2)</P>     <P>(1) Especialista en Medicina Interna, Gastroenter&oacute;loga. Profesora titular Universidad Javeriana. Hospital San Ignacio, Cl&iacute;nica Reina Sof&iacute;a. Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P>(2) Especialista en Medicina Interna, fellow de gastroenterolog&iacute;a. Universidad Javeriana. Hospital San Ignacio. Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P>Fecha recibido:    30-08-11   Fecha aceptado:  15-09-11</P>     <P><B>Resumen</B></P>     <P>La enfermedad por reflujo gastroesof&aacute;gico (ERGE) es una causa frecuente de consulta en gastroenterolog&iacute;a. La ERGE tiene manifestaciones digestivas y extradigestivas. Las manifestaciones extradigestivas que con mayor frecuencia se asocian a ERGE son la tos cr&oacute;nica, laringitis cr&oacute;nica y dolor tor&aacute;cico. La laringitis cr&oacute;nica, definida como la inflamaci&oacute;n de la laringe que persiste por m&aacute;s de unas semanas, se asocia de manera frecuente a ERGE en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Sin embargo, en varios estudios donde se utiliz&oacute; la monitor&iacute;a de pH esof&aacute;gico como herramienta diagn&oacute;stica, no se encontr&oacute; una clara asociaci&oacute;n entre laringitis cr&oacute;nica y reflujo. Adem&aacute;s, estudios en los que se manejaron inhibidores de bomba de protones en pacientes con sospecha de laringitis cr&oacute;nica por reflujo, mostraron una alta tasa de fracaso terap&eacute;utico, ya que en la gran mayor&iacute;a de los casos, los s&iacute;ntomas persist&iacute;an a pesar de una adecuada inhibici&oacute;n de la secreci&oacute;n &aacute;cida. Consideramos que aunque la ERGE puede ser la responsable de algunos episodios de laringitis cr&oacute;nica, no es la enfermedad que est&aacute; asociada con mayor frecuencia, y en muchos de los casos en los que se ha descartado razonablemente la ERGE como responsable de los s&iacute;ntomas, deben investigarse de manera exhaustiva otras causas.</P>     <P><B>Palabras clave</B></P>     <P>Enfermedad por reflujo gastroesof&aacute;gico (ERGE), laringitis cr&oacute;nica (LC), monitor&iacute;a de pH esof&aacute;gico, inhibidores de bomba de protones (IBP).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La enfermedad por reflujo gastroesof&aacute;gico (ERGE) es definida como una condici&oacute;n en la que el reflujo del contenido del est&oacute;mago causa s&iacute;ntomas y/o complicaciones (1); sus principales manifestaciones son la pirosis y la regurgitaci&oacute;n, y es lo que denominamos ERGE t&iacute;pica; sin embargo, se sabe que la ERGE puede tener presentaci&oacute;n at&iacute;pica y de acuerdo a la clasificaci&oacute;n de Montreal es lo que denominamos s&iacute;ndrome at&iacute;pico que incluye el s&iacute;ndrome de tos por reflujo, el s&iacute;ndrome de asma por reflujo, y el s&iacute;ndrome de laringitis por reflujo (2).</P>     <P>La laringitis cr&oacute;nica es una alteraci&oacute;n frecuentemente diagnosticada y la ERGE ha sido asociada como factor etiol&oacute;gico en ella. Los s&iacute;ntomas t&iacute;picos de la laringitis cr&oacute;nica incluyen disfon&iacute;a, globus far&iacute;ngeo, odinofagia, necesidad constante de aclaramiento de la garganta, flema excesiva, dificultad para deglutir, pirosis y fatiga de la voz. Generalmente es dif&iacute;cil establecer una asociaci&oacute;n clara entre los s&iacute;ntomas de laringitis y los episodios de reflujo, pues los resultados de los estudios diagn&oacute;sticos utilizados son contradictorios, (3) el monitoreo de pH esof&aacute;gico no demuestra una clara asociaci&oacute;n entre ERGE y laringitis cr&oacute;nica, y el hecho de que la mayor&iacute;a de pacientes no respondan al tratamiento con medicamentos que disminuyan la secreci&oacute;n &aacute;cida del est&oacute;mago, es decir, inhibidores de bomba de protones (IBP), nos lleva a preguntarnos si dicha asociaci&oacute;n existe en los casos diagnosticados por los otorrinolaring&oacute;logos.</P>     <P>Las dos m&eacute;todos diagn&oacute;sticos que se utilizan con mayor frecuencia en la laringitis cr&oacute;nica son la laringoscopia y el monitoreo de pH esof&aacute;gico de 24 horas. En la laringoscopia, muchos de los hallazgos se atribuyen a laringitis cr&oacute;nica por reflujo; sin embargo, Hicks y colaboradores (4), en su estudio de prevalencia de hallazgos en la hipofaringe asociados a reflujo gastroesof&aacute;gico, encontraron que estos no solo eran inespec&iacute;ficos sino que se observaban tambi&eacute;n en los individuos sanos. De igual forma, est&aacute; descrita una gran variabilidad interobservador (3).</P>     <P>El monitoreo de pH esof&aacute;gico de 24 horas es el estudio a realizar en la evaluaci&oacute;n de estos pacientes, en un intento por demostrar la asociaci&oacute;n con los s&iacute;ntomas lar&iacute;ngeos. Pero la evidencia de los estudios pone en entredicho la utilidad del monitoreo de pH esof&aacute;gico para establecer una asociaci&oacute;n entre eventos de reflujo y s&iacute;ntomas de laringitis cr&oacute;nica, por ejemplo, la prevalencia de hallazgos anormales en 15 series diferentes de pacientes en los que se utiliz&oacute; el monitoreo de pH con el sensor a nivel hipofar&iacute;ngeo fue solamente del 38% (5). Joniau y colaboradores (6) evaluaron la prevalencia de reflujo y laringitis en individuos controles y en pacientes con diagn&oacute;stico de laringitis asociada a ERGE, a los que se les realiz&oacute; monitoreo de pH esof&aacute;gico durante 24 horas con doble sensor (far&iacute;ngeo y esof&aacute;gico) y no encontraron diferencias en la prevalencia (P = 0,07) de hallazgos anormales entre los pacientes con diagn&oacute;stico de laringitis cr&oacute;nica por reflujo y los individuos control.</P>     <P>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha sugerido el uso de la impedanciometr&iacute;a asociada a la pHmetr&iacute;a para la detecci&oacute;n de reflujo no &aacute;cido como responsable de los s&iacute;ntomas de laringitis cr&oacute;nica refractarios a inhibidores de la bomba de protones. Malhotra y cols (7), en su estudio retrospectivo en 50 pacientes a los que se les realiz&oacute; pHmetr&iacute;a con impedanciometr&iacute;a por manifestaciones extradigestivas de reflujo gastroesof&aacute;gico, y que inclu&iacute;a pacientes con s&iacute;ntomas de laringitis cr&oacute;nica refractarios al tratamiento con inhibidores de bomba de protones, demuestra, en pacientes con s&iacute;ntomas de laringitis cr&oacute;nica, una asociaci&oacute;n de 14,2% con reflujo &aacute;cido, y 14,2% con reflujo no &aacute;cido. En el 64,2% de los pacientes no se encontr&oacute; asociaci&oacute;n con ning&uacute;n tipo de reflujo. Son muy pocos los estudios publicados hasta el momento que logran establecer una asociaci&oacute;n entre reflujo y laringitis cr&oacute;nica y tampoco existe una prueba de oro que establezca el diagn&oacute;stico de la laringitis cr&oacute;nica por reflujo. Por lo tanto, la falta de asociaci&oacute;n entre laringitis cr&oacute;nica por reflujo y ERGE que ha sido reportada en los estudios de monitoreo esof&aacute;gico se debe posiblemente a que a un gran n&uacute;mero de pacientes a los que se les realiz&oacute; esta prueba no ten&iacute;an la enfermedad y en realidad el reflujo no era el responsable de los s&iacute;ntomas.</P>     <P>Otro aspecto importante que sugiere que la laringitis cr&oacute;nica por reflujo es una entidad sobrediagnosticada, es la pobre respuesta al tratamiento con los inhibidores de bomba de protones (IBP). Algunos expertos (8) recomiendan el uso de IBP de manera emp&iacute;rica, dos dosis diarias hasta por 6 meses en aquellos pacientes en quienes se sospeche laringitis por reflujo basado en los s&iacute;ntomas y en los hallazgos del examen f&iacute;sico, sin que se haya logrado establecer con certeza cu&aacute;l es la dosis y el tiempo de duraci&oacute;n de la terapia, y aunque esta conducta es utilizada frecuentemente, inclusive en nuestro medio, no existen estudios controlados que la soporten (9). Qadeer y cols (10) en el metan&aacute;lisis publicado de 8 estudios controlados demuestran que no existe un beneficio significativo de los IBP en el control de los s&iacute;ntomas de laringitis cr&oacute;nica por reflujo y en un estudio reciente, Vaezi y cols (11) demuestran que el esomeprazol 40 mg al d&iacute;a durante 16 semanas no fue superior al placebo en controlar los s&iacute;ntomas de laringitis cr&oacute;nica por reflujo. Los resultados de estos estudios nos sugieren que muy probablemente la pr&aacute;ctica de utilizar los IBP de manera emp&iacute;rica para el tratamiento de la laringitis cr&oacute;nica que se sospecha est&aacute; asociada a reflujo gastroesof&aacute;gico, no es la m&aacute;s adecuada. Pero el an&aacute;lisis de esta situaci&oacute;n va mas all&aacute; de si los IBP sirven o no para el manejo de la laringitis cr&oacute;nica por reflujo; debemos analizar por qu&eacute; hasta el momento los estudios controlados no han mostrado dicho beneficio. Una de las posibilidades es que ni la dosis ni la duraci&oacute;n del tratamiento hayan sido las adecuadas, aunque estudios de monitoreo de pH esof&aacute;gica han demostrado que una dosis de 40 mg al d&iacute;a durante de 6 meses o menos normaliza la exposici&oacute;n esof&aacute;gica al &aacute;cido hasta en un 93% (12). Por lo tanto, si el tratamiento del reflujo &aacute;cido es el adecuado, el hecho de que los s&iacute;ntomas no respondan al tratamiento podr&iacute;a explicar si el reflujo es no &aacute;cido o la enfermedad fue incorrectamente diagnosticada y la mayor&iacute;a de laringitis cr&oacute;nica en esos grupos de pacientes no era por reflujo gastroesof&aacute;gico.</P>     <P>En conclusi&oacute;n, no existe evidencia que demuestre la asociaci&oacute;n entre laringitis cr&oacute;nica y ERGE, y tampoco relaci&oacute;n de causalidad. La laringoscopia es un m&eacute;todo diagn&oacute;stico inespec&iacute;fico con gran variabilidad interobservador, y la prevalencia de hallazgos anormales en el monitoreo de pH esof&aacute;gico de 24 horas en pacientes con sospecha de laringitis cr&oacute;nica por ERGE no es alta; sin embargo, esto podr&iacute;a deberse fundamentalmente al sobrediagn&oacute;stico de esta patolog&iacute;a basado solo en los s&iacute;ntomas y en los hallazgos del examen f&iacute;sico. El tratamiento con IBP en la laringitis cr&oacute;nica por reflujo es desalentador ya que la mayor&iacute;a de los estudios controlados no han demostrado un beneficio de esta terapia sobre el placebo; es claro que los IBP son la terapia m&aacute;s efectiva para normalizar la exposici&oacute;n del es&oacute;fago al &aacute;cido, lo que nos lleva a plantear la posibilidad que la gran mayor&iacute;a de estos pacientes podr&iacute;an tener reflujo no &aacute;cido o no tener asociaci&oacute;n con ERGE.</P>     <P>Finalmente, consideramos que aunque la ERGE pudiera ser la responsable de algunos episodios de laringitis cr&oacute;nica, no es la enfermedad que est&aacute; asociada con mayor frecuencia, y en aquellos pacientes en los que no se observa una respuesta adecuada al tratamiento con IBP y en quienes la pHmetr&iacute;a con impedancia es negativa para lograr establecer dicha asociaci&oacute;n, estamos obligados a descartar otras patolog&iacute;as antes de insistir en la ERGE como asociada o causante de los s&iacute;ntomas de laringitis cr&oacute;nica.</P>     <P><B>REFERENCIAS</B></P>     <!-- ref --><P>1. Vakil N, van Zanten SV, Kahrilas P, et al. The Montreal definition and classification of gastroesophageal reflux disease. Am J Gastroenterol 2006; 101: 1900-1920.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000022&pid=S0120-9957201100030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>2. Moore JM, Vaezi MF. Extraesophageal manifestations of gastroesophageal reflux disease: real or imagined? Current Opinion in Gastroenterology 2010; 26: 389-394.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000023&pid=S0120-9957201100030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>3. Vaezi MF. Laryngeal Manifestations of Gastroesophageal Reflux Disease. Current Gastroenterology Reports 2008; 10: 271-277.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000024&pid=S0120-9957201100030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>4. Hicks DM, Ours TM, Abelson TI et al. The prevalence of hypopharynx findings associated with gastroesophageal reflux in normal volunteers. J voice 2002; 16: 554-579.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000025&pid=S0120-9957201100030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>5. Vaezi MF. The role of pH monitoring in extraesophageal gastroesophageal reflux disease. Aliment Pharmacol Ther 2006; 23(Suppl 1): 40-49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S0120-9957201100030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>6. Joniau S, Bradshaw A, Esterman A, et al. Reflux laryngitis: a systematic review. Otolaryngol Head Neck Surg 2007; 136: 686-692.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000027&pid=S0120-9957201100030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>7. Malhotra A, Freston JW, Aziz K. Use of pH – Impedance Testing to Evaluate Patients with Suspect Extraesophageal Manifestations of Gastroesophageal Reflux Disease. J Clin Gastroenterol 2008; 42: 271-278.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S0120-9957201100030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>8. Belafsky PC, Postma GN, Koufman JA. Laryngopharyngeal reflux symptoms improve before changes in physical findings. Laryngoscope 2001; 111 (6): 979-981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0120-9957201100030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>9. Vaezi MF. Gastroesophageal reflux-related chronic laryngitis: con. 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Vaezi MF, Richter JE, Stasney CR, Spiegel JR, Iannuzzi RA, Crawley JA, Hwang C, Sostek MB, Shaker R. Treatment of chronic posterior laryngitis with esomeprazole. Laryngoscope. 2006; 116(2): 254-260.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S0120-9957201100030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>12. Park W, Hicks DM, Khandwala F, Richter JE, Abelson TI, Milstein C, Vaezi MF. Laryngopharyngeal reflux: prospective cohort study evaluating optimal dose of proton-pump inhibitor therapy and pretherapy predictors of response. Laryngoscope 2005; 115(7): 1230-1238.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S0120-9957201100030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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