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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Modelo para evaluar la calidad de las tierras: caso del cultivo de papa]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A model for evaluating land quality: the case of potato cropping]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Evaluating land quality is a basic aspect when making decisions regarding the most suitable areas for growing each crop and land degradation and conservation to ensure agricultural sustainability and competitiveness. A spatial model was developed in this research for evaluating land quality for potato cropping in a mountainous area of Cundinamarca (Colombia). The model is based on spatial analysis, integrating land quality indicators with technologies such as GIS and satellite image data. Erosion was the most important process affecting land quality in more than 70% of the area. Other land indicators were water availability, rooting conditions, soil drainage and potential for mechanisation. The model approach could be adapted for land quality evaluation in other areas and other types of land use.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="RIGHT"> <b>SUELOS, FERTILIZACI&Oacute;N Y MANEJO DE AGUAS</b></p>     <p align="RIGHT">&nbsp;</p> </font>     <p align="CENTER"> <font size="4" face="verdana"><b>Modelo para evaluar la calidad de las tierras: caso del cultivo de papa  </b></font></p>     <p align="CENTER"><font size="3" face="verdana"><b>A model for evaluating land quality: the case of potato cropping</b></font></p>     <p>&nbsp;</p> <font face="verdana" size="2">     <p> <b>Luis Joel Mart&iacute;nez<sup>1</sup></b></p>     <p><b><sup>1</sup></b> Profesor asociado, Facultad de Agronom&iacute;a, Universidad Nacional de    Colombia, Bogot&aacute;. e-mail: <a href="mailto: ljMart&iacute;nezm@unal.edu.co">ljMart&iacute;nezm@unal.edu.co</a></p> </font>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="2">     <p><b>Resumen:</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de la b&uacute;squeda de la sostenibilidad   y la competitividad de la agricultura, la evaluaci&oacute;n de la   calidad de las tierras es un aspecto b&aacute;sico que permite   tomar decisiones sobre las &aacute;reas m&aacute;s apropiadas para   ubicar los cultivos y sobre los procesos de degradaci&oacute;n   de las tierras, con el fin de tomar medidas para su manejo   y conservaci&oacute;n. En esta investigaci&oacute;n se desarroll&oacute;   un modelo, en una zona monta&ntilde;osa dedicada al cultivo   de la papa en Cundinamarca (Colombia), que permite   evaluar la calidad de las tierras. El modelo se basa en   an&aacute;lisis espacial, integra indicadores de calidad de las   tierras con tecnolog&iacute;as como los sistemas de informaci&oacute;n   geogr&aacute;fica, las im&aacute;genes de sat&eacute;lite, las bases de   datos y de conocimiento, con el fin de apoyar la toma   de decisiones sobre uso, manejo y conservaci&oacute;n de las   tierras. En la zona estudiada se encontr&oacute; que la erosi&oacute;n   es uno de los procesos que tiene mayor efecto en la calidad   de las tierras; tambi&eacute;n se evaluaron otros indicadores   como la disponibilidad de agua, las condiciones de   enraizamiento, las condiciones para la mecanizaci&oacute;n y   el drenaje. Se realiz&oacute; un an&aacute;lisis entre la ubicaci&oacute;n de   los cultivos de papa, la calidad de la tierra y la altitud.   El enfoque del modelo permite que sea adaptado para   evaluaci&oacute;n de la calidad de las tierras en otras zonas y   para otros tipos de uso.</p>     <p> <b>Palabras claves adicionales:</b> calidad de tierras,   modelos, SIG, cultivo de papa.</p> </font>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="2">     <p><b>Abstract:</b> </p>     <p>Evaluating land quality is a basic aspect   when making decisions regarding the most suitable   areas for growing each crop and land degradation   and conservation to ensure agricultural sustainability   and competitiveness. A spatial model was developed   in this research for evaluating land quality for potato   cropping in a mountainous area of Cundinamarca   (Colombia). The model is based on spatial analysis,   integrating land quality indicators with technologies   such as GIS and satellite image data. Erosion was the   most important process affecting land quality in more   than 70% of the area. Other land indicators were water   availability, rooting conditions, soil drainage and   potential for mechanisation. The model approach   could be adapted for land quality evaluation in other areas and other types of land use.</p>     <p> <b>Additional key words:</b> land quality, spatial model,   GIS, potato crop.</p> </font>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="2"></font>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p> LOS RETOS ACTUALES DE LA AGRICULTURA de ser sostenible   y competitiva implican el desarrollo de m&eacute;todos   apropiados para la evaluaci&oacute;n y monitoreo del estado   de las tierras, buscando una ubicaci&oacute;n adecuada   para los cultivos, de manera que se logre mayor eficiencia   en la producci&oacute;n y en el uso de los recursos e   insumos. La FAO (Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas   para la agricultura y la alimentaci&oacute;n) considera   que el manejo sostenible de las tierras debe cumplir   cuatro criterios: la producci&oacute;n se debe mantener, los   riesgos no deben aumentar, la calidad de las tierras   se debe mantener y el sistema debe ser econ&oacute;mica   mente viable y socialmente aceptable (FAO, 1995). En   tal sentido el concepto de calidad se plantea como un   aspecto importante de la evaluaci&oacute;n de la sostenibilidad   de las formas de uso, de manejo de las tierras   y para establecer su aptitud de uso (Pierce y Larson,   1993; FAO, 1997). Se parte de la premisa de que el uso   y el manejo pueden cambiar la calidad de las tierras   y esos cambios son b&aacute;sicos para determinar la sostenibilidad   del respectivo uso.</p>     <p> El concepto de calidad se ha desarrollado y aplicado   ampliamente en la industria y, desde hace algunos a&ntilde;os,   se utiliza para evaluar los recursos naturales. Etimol&oacute;gicamente   se deriva del lat&iacute;n <i>qualitas</i>, que se refiere a   un conjunto de cualidades de una persona o cosa. La   calidad, en su contexto general, se puede definir como   un conjunto de propiedades inherentes a un ente que   permiten apreciarlo como igual, mejor o peor que un   modelo establecido.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Algunas veces se hace referencia a calidad del suelo   (Doran y Jones, 1996), otras, a calidad de tierra (FAO,   1997; Bouma, 2002) y a veces se utilizan indistintamente   como si fueran equivalentes. La calidad del   suelo se ha definido como la condici&oacute;n que &eacute;ste presenta   y que le permite funcionar dentro de los l&iacute;mites   de ecosistemas naturales o manejados para mantener   la productividad animal y vegetal, mantener o mejorar   la calidad del agua y del aire y la salud y el h&aacute;bitat   para los humanos (Karlen y Stott, 1994, Doran y   Parkin, 1994). Seg&uacute;n Bouma (2002), la capacidad de   funcionamiento del suelo depende adem&aacute;s de factores   clim&aacute;ticos y de manejo y, en consecuencia, este   autor considera m&aacute;s apropiado hablar de calidad de   tierra y no de calidad de suelo. Otros, como Doran   (2001) y Acton y Gregorich (1995), utilizan el t&eacute;rmino   salud del suelo como un equivalente al de calidad,   sin embargo, Karlen et al. (1997) plantean que son   conceptos diferentes.</p>     <p> En esta investigaci&oacute;n tierra se define como una extensi&oacute;n   delineable de la superficie terrestre que contiene   los elementos del ambiente biof&iacute;sico y socioecon&oacute;mico   que influyen en el uso. Incluye el suelo, la forma del   terreno, el clima, la hidrolog&iacute;a, la vegetaci&oacute;n, la fauna,   los efectos del uso y las actividades humanas; todo esto   mediante su relaci&oacute;n con el uso actual o con la aptitud   de uso (FAO, 1976 y 1995). En este concepto, el suelo es   uno de los componentes de la tierra, pero tambi&eacute;n se   consideran otros, sus caracter&iacute;sticas y sus interacciones.   El concepto tierra es m&aacute;s amplio, permite una evaluaci&oacute;n   m&aacute;s integral, lo que es muy apropiado ya que la   aptitud para un tipo de uso depende de factores biof&iacute;sicos,   pero tambi&eacute;n, de variables sociales, econ&oacute;micas y   ambientales que pueden ser determinantes en el &eacute;xito o   fracaso de un tipo de uso.</p>     <p> Para evaluar la calidad de las tierras se trabaja en el   desarrollo de m&eacute;todos apropiados y en la definici&oacute;n   de indicadores b&aacute;sicos de calidad (Bouma, 2002),   con el fin mejorar lo que generalmente ha sido un   proceso intuitivo y no cuantificable (Pierce y Larson,   1993). La comparaci&oacute;n de diversos indicadores, sin   un esquema que permita establecer la importancia   relativa de cada uno y su desempe&ntilde;o en condiciones   espec&iacute;ficas de un sitio, puede ser complicado; por lo   tanto, se considera que es m&aacute;s eficiente utilizar modelos   basados en la recolecci&oacute;n de datos que sintetizan   un n&uacute;mero adecuado de indicadores (Harris et   al., 1996). Dichos modelos pueden basarse en procesos   o modelos funcionales, como los &iacute;ndices de productividad   (Larson y Pierce, 1994), los &iacute;ndices de calidad   del suelo (Doran y Parkin, 1994), las funciones   de ponderaci&oacute;n (Karlen y Stott, 1994) y los modelos   basados en l&oacute;gica difusa (Harris et al., 1996).</p>     <p> Uno de los factores limitantes b&aacute;sicos para la aplicaci&oacute;n   de cualquier m&eacute;todo de evaluaci&oacute;n de la calidad   de tierras es la disponibilidad y calidad de los datos   existentes. Los modelos m&aacute;s completos exigen bastantes   datos y con alto nivel de detalle, de manera que se   puedan hacer an&aacute;lisis cuantitativos de los indicadores   y de su relaci&oacute;n con la producci&oacute;n. En Colombia, la   disponibilidad de datos de suelos, clima, uso y cobertura,   actualizados y a nivel detallado, s&oacute;lo cubre una   extensi&oacute;n m&iacute;nima del territorio; por lo tanto, se requiere   el desarrollo de modelos apropiados a las condiciones   del pa&iacute;s.</p>     <p> En la actualidad, las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n   geogr&aacute;fica, como son las im&aacute;genes de sat&eacute;lite, los sistemas   de posicionamiento global (GPS) y los sistemas de   informaci&oacute;n geogr&aacute;fica (SIG), junto con los avances en   los m&eacute;todos de an&aacute;lisis espacial, surgen como alternativas   importantes para diversos estudios de los recursos   naturales. En tal sentido, se plante&oacute; esta investigaci&oacute;n   con el objeto de desarrollar un modelo que integre las   tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n geogr&aacute;fica con los datos   de campo con el fin de evaluar la calidad de las tierras   de ladera dedicadas principalmente al cultivo de papa   y orientar su uso y manejo de manera que se mejore la   sostenibilidad del cultivo.</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Materiales y m&eacute;todos</b></font></p>     <p> <font size="2" face="verdana"><b><i>&Aacute;rea de estudio</i></b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p> Se seleccion&oacute; un &aacute;rea con extensi&oacute;n aproximada de   239.000 ha y comprendida entre las coordenadas   4&ordm;57&acute;22&quot; y 5&ordm;19&acute;18&quot; de latitud norte y 74&ordm;4&acute;44&quot;    y   73&ordm;31&acute;57&quot; de longitud oeste, que incluye parte de los   municipios de Zipaquir&aacute;, Cogua, Tausa, Sutatausa,   Ubat&eacute;, Cucunub&aacute;, Suesca, Chocont&aacute;, Villapinz&oacute;n y   Lenguazaque, en el departamento de Cundinamarca   (<a href="#fig1">figura 1</a>). Las unidades de tierra corresponden al paisaje   de monta&ntilde;a con relieve que var&iacute;a desde ligeramente   quebrado a quebrado y con pendientes desde 12%-25%   hasta fuertemente empinado con pendiente superior a   75%. Los suelos son &aacute;cidos, con contenidos altos de materia   org&aacute;nica, bien drenados, afectados en sectores por   erosi&oacute;n h&iacute;drica laminar ligera y en otros, por erosi&oacute;n   severa. El clima es fr&iacute;o, en la zona comprendida desde   2.600 msnm hasta 3.000 msnm, y muy fr&iacute;o, desde esta   altitud hasta 3.750 msnm, altura m&aacute;xima encontrada   dentro del &aacute;rea de estudio (IGAC, 2000). El sistema de   producci&oacute;n dominante se basa en el cultivo de papa, en   rotaci&oacute;n con pastos para la ganader&iacute;a.</p>              <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="fig1"></a><a href="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig1.gif" target="_blank">Figura 1</a></center>     <p> <b><i>Conceptualizaci&oacute;n del modelo</i></b></p>     <p> En esta etapa se identific&oacute; el objetivo del modelo, sus   componentes y se defini&oacute; el nivel de detalle. Se evaluaron   los datos existentes y se estableci&oacute; la forma de   obtener los faltantes. Mediante el reconocimiento general   del &aacute;rea de estudio y con la ayuda de im&aacute;genes   de sat&eacute;lite SPOT, se identificaron los principales factores   y procesos que inciden en la calidad de las tierras, estableciendo   las relaciones causa-efecto.</p>     <p> <b><i>Dise&ntilde;o y desarrollo del modelo</i></b></p>     <p> En esta etapa se seleccionaron los indicadores de calidad   de tierras, se definieron los m&eacute;todos de an&aacute;lisis y se   dise&ntilde;&oacute; y desarroll&oacute; el modelo. Tambi&eacute;n, se recolectaron   los datos y se implement&oacute; la base de datos.</p>     <p> <i>Selecci&oacute;n de los indicadores de calidad de tierras</i></p>     <p> El USDA (siglas en ingl&eacute;s de <i>United States Department of   Agriculture</i>) define los indicadores como aquellas propiedades   f&iacute;sicas, qu&iacute;micas o biol&oacute;gicas o los procesos que   pueden ser medidos para monitorear los cambios en   el suelo o en las tierras. Los indicadores se seleccionan   con base en: el tipo de uso o funci&oacute;n que se eval&uacute;a, la   facilidad de medici&oacute;n o estimaci&oacute;n, la confiabilidad, la   variaci&oacute;n en el tiempo y en el espacio, la sensibilidad   del indicador ante efectos del uso y del manejo, la compatibilidad   con los an&aacute;lisis de rutina y la facilidad para   interpretarlo (USDA, 2001).</p>     <p> Para la selecci&oacute;n y prueba de los indicadores, se escogi&oacute;   una zona piloto de aproximadamente 6.800 ha que corresponde   a la parte alta de la cuenca del r&iacute;o Fr&iacute;o, en jurisdicci&oacute;n   de los municipios de Zipaquir&aacute; y Cogua (Cundinamarca).   All&iacute; se realiz&oacute; un estudio detallado, a escala   1:25.000, con el fin de conocer la distribuci&oacute;n espacial de   los suelos, sus caracter&iacute;sticas y evaluar el impacto del cultivo   de la papa en las propiedades del suelo (&Aacute;vila, 2005).   Este enfoque permite seleccionar los indicadores m&aacute;s   apropiados, expresados como caracter&iacute;sticas que var&iacute;an   a trav&eacute;s del tiempo y del espacio por efecto del uso (Mart&iacute;nez   y Zinck, 2004). Tambi&eacute;n, en una de las unidades   de suelo encontradas, se seleccion&oacute; un lote de 1,25 ha   cultivado en papa y all&iacute;, mediante un estudio muy detallado   (a nivel de lote), se efectu&oacute; un modelamiento de la   variabilidad espacial de las propiedades del suelo y de su   relaci&oacute;n con la producci&oacute;n del cultivo, con base en an&aacute;lisis   geoestad&iacute;stico (Mu&ntilde;oz, 2005).</p>     <p> Posteriormente, se efectu&oacute; un an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas   de dichos indicadores y de su aplicabilidad seg&uacute;n la   escala del estudio y la disponibilidad de datos. Para establecer   los requerimientos del cultivo de papa, se revisaron   losresultadosdeinvestigacionesefectuadasendiversasregiones   delpa&iacute;s,aligualquelasrecomendacionesgenerales   que se han difundido sobre el manejo del cultivo.</p>     <p> <i>Recolecci&oacute;n y sistematizaci&oacute;n de los datos</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La unidad espacial de an&aacute;lisis fue la unidad de tierra,   definida por la FAO (1976, 1995 y 1997) como una extensi&oacute;n   de la superficie terrestre que presenta unas caracter&iacute;sticas   y cualidades espec&iacute;ficas, que puede demarcarse   en un mapa y que tiene un significado importante   desde el punto de vista del uso y manejo. Se parti&oacute; de   las unidades de suelo definidas en el estudio de suelos de   Cundinamarca (IGAC, 2000) y se extractaron los datos   de litolog&iacute;a y suelos. Se complementaron con trabajo de   campo realizado con el fin de establecer la representatividad   de las unidades de suelo y de los datos correspondientes   a los perfiles modales descritos en el estudio.</p>     <p> Se utiliz&oacute; un modelo digital de elevaci&oacute;n (DEM) con   resoluci&oacute;n de 30 m, suministrado por el Instituto Geogr&aacute;fico   Agust&iacute;n Codazzi, para los an&aacute;lisis de relieve,   c&aacute;lculo del grado de la pendiente y direcci&oacute;n flujo. Para   conocer el uso y la cobertura, en especial la ubicaci&oacute;n   de los cultivos de papa, se utiliz&oacute; una imagen de sat&eacute;lite   SPOT de julio de 2003 (Ria&ntilde;o, 2005). La clasificaci&oacute;n se   verific&oacute; con base en puntos de muestreo descritos en   campo, sobre los que se reconstruy&oacute; su historia de uso a   trav&eacute;s de informaci&oacute;n de los agricultores.</p>     <p> Se colectaron y procesaron datos de las estaciones meteorol&oacute;gicas   pertenecientes a la Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma   Regional de Cundinamarca (CAR), el Instituto de Hidrolog&iacute;a,   Meteorolog&iacute;a y Estudios Ambientales (Ideam) y la   Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogot&aacute;. Se   utilizaron los datos del Censo Nacional de la Papa (Dane,   2003) y se revisaron algunos estudios adicionales sobre   las caracter&iacute;sticas de los sistemas de producci&oacute;n.</p>     <p> Para el almacenamiento y manejo de los datos se dise&ntilde;&oacute;   una base de datos utilizando el software Arc-GIS   versi&oacute;n 9.1.</p>     <p> <i>An&aacute;lisis de los datos</i></p>     <p> En una primera etapa se efectuaron los an&aacute;lisis para   obtener cada uno de los indicadores en forma separada,   obteni&eacute;ndose un mapa que muestra el estado del   indicador para toda el &aacute;rea de estudio. Con la aplicaci&oacute;n   de la l&oacute;gica difusa, cada indicador se califica en   grados de pertenencia y finalmente se integran todos   los indicadores con base en la f&oacute;rmula de la ecuaci&oacute;n   4 para obtener la clasificaci&oacute;n final de las tierras seg&uacute;n   su calidad. La l&oacute;gica booleana se basa en proposiciones   totalmente verdaderas o totalmente falsas, mientras que   la l&oacute;gica difusa permite obtener valores intermedios seg&uacute;n   su grado de veracidad. En este trabajo, los grados   de pertenencia var&iacute;an entre 0 (totalmente falso) y 1 (totalmente   verdadero). La estimaci&oacute;n de los indicadores   se realiz&oacute; as&iacute;:</p>     <p> <i>Condiciones para la mecanizaci&oacute;n</i></p>     <p> Se estim&oacute; con base en la pendiente del terreno calculada   a partir del DEM. El grado de pertenencia se calcul&oacute;   mediante la expresi&oacute;n:</p>            <p>    <center><a name="ecu1"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12ecu1.gif"></a></center>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Donde, x es el grado de pendiente en porcentaje y el   grado de pertenencia es y. Aunque la profundidad efectiva   del suelo influye tambi&eacute;n en las condiciones de mecanizaci&oacute;n,   esta caracter&iacute;stica se involucr&oacute; posteriormente   cuando se estimaron las condiciones de enraizamiento.</p>     <p> <i>Disponibilidad de agua</i></p>     <p> Este indicador busca evaluar la cantidad de agua disponible   para el cultivo durante el ciclo para su buen   desarrollo. Para determinarlo se utiliz&oacute; el r&eacute;gimen de   humedad del suelo, que est&aacute; definido en t&eacute;rminos de la   presencia o ausencia de agua retenida a menos de 1.500   kPa y es un indicador de la disponibilidad de agua para   el cultivo. El grado de pertenencia se calific&oacute; seg&uacute;n lo   expresado en la <a href="#tab1">tabla 1</a>.</p>              <p>    <center><a name="tab1"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12tab1.gif"></a></center>     <p> <i>Condiciones para el enraizamiento</i></p>     <p> Se refiere a las condiciones del suelo que permiten un   buen crecimiento y desarrollo de las ra&iacute;ces en profundidad,   garantizando que los estolones y los tub&eacute;rculos no   tengan obstrucci&oacute;n para su crecimiento y tengan una   buena formaci&oacute;n. Este indicador se evalu&oacute; con la profundidad   efectiva del suelo, como se muestra en la <a href="#tab2">tabla 2</a>.</p>              <p>    <center><a name="tab2"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12tab2.gif"></a></center>     <p> La papa presenta un sistema radicular muy ramificado   y con innumerables raicillas que pueden llegar a los 90 cm   de profundidad y 40 cm de cobertura horizontal. Por ello,   paraqueeste sistemaradicalsedesarrolleadecuadamente   se requiere un suelo profundo. Delgado (1981) encontr&oacute;   un efecto positivo de la profundidad efectiva en el rendimiento   del cultivo. En el &aacute;rea de estudio se encuentran   restricciones de la profundidad, principalmente por presencia   de roca o pedregosidad dentro del perfil de suelo.   Se consider&oacute; como limite inferior 25 cm de profundidad y   como l&iacute;mite superior, 50 cm, lo que indica que por debajo   de dicho l&iacute;mite no es recomendable establecer cultivos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <i>Drenaje</i></p>     <p> El drenaje natural es un indicador importante de la   calidad de las tierras para papa por su relaci&oacute;n con la   disponibilidad de ox&iacute;geno. La deficiencia de ox&iacute;geno   puede ser uno de los factores m&aacute;s limitantes en la producci&oacute;n   del cultivo de papa, ya que causa un retardo en   la emergencia de las pl&aacute;ntulas, reduce los rendimientos   y, en la mayor&iacute;a de los casos, es responsable de las malformaciones   del tub&eacute;rculo (Ruiz, 1986). La calificaci&oacute;n   de este indicador se muestra en la <a href="#tab3">tabla 3</a>.</p>              <p>    <center><a name="tab3"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12tab3.gif"></a></center>     <p> <i>Riesgo a la erosi&oacute;n</i></p>     <p> Con el fin de evaluar la susceptibilidad del &aacute;rea de estudio   a la erosi&oacute;n, se desarrollo un modelo basado en   la ecuaci&oacute;n universal de p&eacute;rdida de suelo (USLE), modi-   ficando la forma como se calculan algunos par&aacute;metros   (<a href="#fig2">figura 2</a>). La USLE permite estimar la p&eacute;rdida de    suelo   con base en la ecuaci&oacute;n:</p>              <p>    <center><a name="fig2"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig2.gif"></a></center> 		     <p> 		     <center><a name="ecu2"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12ecu2.gif"></a></center>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Donde E es la p&eacute;rdida de suelo en t&middot; ha-1 anuales, k   representa la erodabilidad del suelo, L y S se refieren al   efecto de la longitud y el grado de la pendiente, C representa   el efecto de la cobertura y P, el de las pr&aacute;cticas de   manejo y conservaci&oacute;n.</p>     <p> Estos par&aacute;metros se desarrollaron originalmente para   nivel de lote cultivado, pero se han aplicado a &aacute;reas mayores,   como cuencas o regiones (Merrit et al. 2003), con   diversas modificaciones en el c&aacute;lculo de algunos par&aacute;metros,   para lo cual los SIG son un apoyo importante   (Wilson y Lorang, 2001). El efecto del relieve se calcul&oacute;   con base en el m&eacute;todo propuesto por Moore y Burch   (1986), que considera el grado de la pendiente y la direcci&oacute;n   de flujo. El efecto del suelo (K) se obtuvo a partir   de las caracter&iacute;sticas de suelo, con base en el mapa de   suelos escala 1:100.000 y los valores para los perfiles representativos,   de acuerdo son su ubicaci&oacute;n en el paisaje.   El efecto de la lluvia, generalmente referido a la relaci&oacute;n   existente entre intensidad de la lluvia y su energ&iacute;a cin&eacute;tica,   tiene varias aproximaciones de c&aacute;lculo: el original   de la USLE implica tener pluviogramas para realizar c&aacute;lculos   a intervalos de tiempo dentro de un aguacero, sin   embargo, pocas estaciones disponen de dichos registros   y en donde se encuentran est&aacute;n incompletos; por ello,   se estableci&oacute; la distribuci&oacute;n espacial de la lluvia, a partir   del los datos de 20 estaciones del &aacute;rea de estudio,   efectuando an&aacute;lisis de interpolaci&oacute;n por el m&eacute;todo de   la distancia inversa ponderada (Chang, 2004) y luego,   se efectu&oacute; un estimativo de un &iacute;ndice de erosividad de la   lluvia, basado en la modificaci&oacute;n del &iacute;ndice de Fournier   (IMF ) propuesto por la FAO (Lal, 1988):</p>            <p>    <center><a name="ecu3"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12ecu3.gif"></a></center>     <p> Donde <b>Pi</b> es la cantidad de lluvia en un mes dado (i) y   P es la lluvia anual.</p>     <p> Este &iacute;ndice anual se considera que correlaciona adecuadamente   con el &iacute;ndice EI<sub>30</sub> (R) de la USLE mediante   una ecuaci&oacute;n del tipo R = b + a (IMF ) (Lal, 1988). En   este trabajo no se obtuvieron los valores b y a por falta   de datos y, por consiguiente, no se calcula la p&eacute;rdida de   suelo en la ecuaci&oacute;n final, en cambio, se hace un estimativo   de la susceptibilidad a la erosi&oacute;n.</p>     <p> El efecto de la cobertura sobre la erosi&oacute;n se estableci&oacute;   transformando el mapa de uso y cobertura que se ob-     <a href="#fig2">Figura 2</a>. Evaluaci&oacute;n de la susceptibilidad a la erosi&oacute;n.   tuvo con la imagen SPOT en el &iacute;ndice C   de la cobertura. Los valores del &iacute;ndice   para los cultivos de papa y las dem&aacute;s   coberturas se obtuvieron a partir de las   investigaciones de Gabriels et al. (2003).   P (ver <a href="#ecu2">ecuaci&oacute;n 2</a>) es el factor para las   pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n, una relaci&oacute;n   entre la p&eacute;rdida de suelo de un campo   sin pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n con otro   campo con pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n.   En este modelo no se consider&oacute; este   factor porque, a pesar de que existen   recomendaciones y pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n   desarrolladas por diferentes   entidades, su uso no est&aacute; generalizado.</p>     <p> Con el fin de conocer las condiciones   de campo del proceso erosivo, se   seleccionaron sitios cultivados en papa   en diferentes posiciones fisiogr&aacute;ficas y   en cada uno se efectu&oacute; una descripci&oacute;n   detallada del suelo mediante cajuelas.   Se establecieron los horizontes existen   tes, se les midi&oacute; el espesor y se hicieron los an&aacute;lisis fisicoqu&iacute;micos.   A trav&eacute;s del an&aacute;lisis comparativo se estim&oacute;   la posible p&eacute;rdida de suelo, seg&uacute;n el m&eacute;todo propuesto   por la FAO (1997b).</p>     <p>  <i>Clasificaci&oacute;n de las tierras seg&uacute;n su calidad</i></p>     <p>  Los indicadores establecidos se integraron mediante un   an&aacute;lisis espacial basado en la aplicaci&oacute;n de l&oacute;gica difusa,   con la f&oacute;rmula:</p>            ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="ecu4"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12ecu4.gif"></a></center>     <p> Donde AND(<i>t</i>) es el valor de veracidad de un operador   AND, min (<i>t</i>) es el valor m&iacute;nimo de veracidad de alguno   de los antecedentes del operador AND y el promedio(<i>t</i>)   es la media ponderada de los valores de veracidad de los   antecedentes del operador AND. Seg&uacute;n Reynolds (2001),   esta ecuaci&oacute;n produce una estimaci&oacute;n cautelosa del   grado de veracidad, siendo apropiada para la evaluaci&oacute;n   de factores limitantes o excluyentes como los que   se utilizan en este modelo.</p>     <p> <b><i>Implementaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del modelo</i></b></p> </font>    <p><font size="2" face="verdana">  Se efectu&oacute; el desarrollo del modelo a trav&eacute;s del m&oacute;dulo   <i>Model Builder</i> de ArcGis 9.1 (ESRI, 2004), que permite integrar   diferentes procesos de an&aacute;lisis en forma automatizada,   obteniendo el producto deseado, en este caso, la   clasificaci&oacute;n de las tierras seg&uacute;n su calidad.</font></p> <font face="verdana" size="2">    <p>  <b><i>Evaluaci&oacute;n del modelo</i></b></p>     <p>  Luego de desarrollado el modelo, se aplic&oacute; a la zona   piloto y se le efectuaron diversos ajustes. Inicialmente,   se compararon unidades de tierra con caracter&iacute;sticas   similares y tambi&eacute;n, unidades muy diferentes para   analizar el comportamiento del modelo. Efectuados   los ajustes, se aplic&oacute; el modelo a toda el &aacute;rea de estudio,   se imprimieron los resultados y se realiz&oacute; una   verificaci&oacute;n en campo para conocer la consistencia y   confiabilidad de los resultados.</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Resultados y discusi&oacute;n</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p><b> <i>Enfoque conceptual</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En la <a href="#fig3">figura 3</a> se muestra el enfoque conceptual utilizado   para evaluar la calidad de las tierras. La base de la   evaluaci&oacute;n consiste en un an&aacute;lisis comparativo entre los   valores de los indicadores en cada una de las unidades   de tierra y los requerimientos que cada funci&oacute;n necesita   para un desempe&ntilde;o adecuado. El proceso implica   identificar las funciones de las tierras &#8211;en este caso la   producci&oacute;n de papa&#8211;, caracterizar y establecer las condiciones   apropiadas y las limitaciones para el desempe&ntilde;o.   Por otra parte, se requiere definir espacialmente las   unidades de tierra y sus caracter&iacute;sticas.</p>              <p>    <center><a name="fig3"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig3.gif"></a></center>     <p>  La evaluaci&oacute;n de la calidad de las tierras implica conocer   el estado actual de las tierras y compararlo con   valores conocidos o deseados; en este caso, la comparaci&oacute;n   se efectu&oacute; con relaci&oacute;n a los requerimientos que se   consideran apropiados para el cultivo. Un aspecto importante   que requiere mayor investigaci&oacute;n es el referente   a los requerimientos del cultivo, ya que la definici&oacute;n   de niveles &oacute;ptimos y niveles limitantes para los diferentes   indicadores de calidad no se encuentra muy bien   definida. Seg&uacute;n la revisi&oacute;n efectuada, la mayor parte de   las investigaciones se han centrado en definir algunos   requerimientos de fertilizantes (N, P, K) y muy poco se   ha investigado la funci&oacute;n de otras propiedades del suelo,   como es el caso de las f&iacute;sicas, como se encontr&oacute; en la   zona de estudio son las que m&aacute;s cambio presentan por   efecto del uso (&Aacute;vila, 2006).</p>     <p>  <i>Indicadores de calidad de las tierras</i></p>     <p> Con base en las caracter&iacute;sticas de los datos disponibles   y considerando los requisitos que debe reunir un in   dicador, se seleccionaron los siguientes indicadores de   calidad de las tierras: la erosi&oacute;n del suelo, ya que es el   principal proceso que afecta la calidad de las tierras en   la zona estudiada; es un indicador que se puede monitorear   a trav&eacute;s del tiempo y permite tener una idea de   la sostenibilidad ambiental del cultivo. En cuanto a los   indicadores agron&oacute;micos, se seleccionaron las condiciones   de mecanizaci&oacute;n, el drenaje, el r&eacute;gimen de humedad   del suelo y las condiciones de enraizamiento.</p>     <p> De acuerdo con el estudio sobre impacto del uso en las   propiedades del suelo (&Aacute;vila, 2005), se encontr&oacute; que otras   caracter&iacute;sticas son importantes como indicadores, sin   embargo, no hacen parte de los an&aacute;lisis que se efect&uacute;an   para todos los perfiles de los levantamientos de suelos o   su representatividad no es adecuada, por la alta variaci&oacute;n   que presentan o porque dependen en gran media de la   historia de uso y manejo a que haya sido sometido cada   lote. Por lo tanto, no se deben considerar como indicadores   a nivel regional, ya que producen resultados poco   confiables; ejemplos de esas caracter&iacute;sticas son la densidad   aparente, la infiltraci&oacute;n, la resistencia a la penetraci&oacute;n   y algunas propiedades qu&iacute;micas, como la saturaci&oacute;n   de aluminio, el pH y el contenido de bases.</p>     <p> <i>Riesgo de erosi&oacute;n</i></p>     <p> La erosi&oacute;n h&iacute;drica es el principal proceso que afecta la   calidad de las tierras. Como se observa en la <a href="#fig7">figura 7a</a>,   m&aacute;s de 60% del &aacute;rea estudiada presenta alg&uacute;n grado de   susceptibilidad a la erosi&oacute;n y 36% tiene susceptibilidad   de alta a extremadamente alta. Las &aacute;reas con grado alto   (<a href="#fig4">figura 4</a>) corresponden a las que tienen pendiente fuerte   y est&aacute;n siendo cultivadas o pueden ser cultivadas en   papa o en otros cultivos que ofrecen poca protecci&oacute;n al   suelo. Las &aacute;reas con grado muy alto y extremadamente   alto corresponden a aqu&eacute;llas afectadas por procesos   erosivos severos, en donde se ha perdido pr&aacute;cticamente   todo el suelo y son muy fr&aacute;giles ante la intervenci&oacute;n   humana; algunas est&aacute;n en proceso de recuperaci&oacute;n o   sin ning&uacute;n uso, ya que su capacidad productiva se ha   disminuido dr&aacute;sticamente. Las &aacute;reas de baja susceptibilidad   a la erosi&oacute;n son aquellas zonas planas cuyo uso   es la ganader&iacute;a; tambi&eacute;n se incluyen las &aacute;reas de bosque   natural o plantado que protegen al suelo de la erosi&oacute;n.</p>              <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="fig4"></a><a href="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig4.gif" target="_blank">Figura 4</a></center>     <p> La combinaci&oacute;n de los factores que inciden en la erosi&oacute;n   permite obtener el mapa de susceptibilidad a este   proceso, que, como se dijo atr&aacute;s, no representa la cantidad   de suelo perdido, como generalmente se obtiene   con la USLE o con los modelos basados en esta ecuaci&oacute;n.   En cambio, este mapa muestra valores relativos: los   colores rojos representan &aacute;reas en avanzado estado de   deterioro por la erosi&oacute;n y hacia donde se deben enfocar   los planes de recuperaci&oacute;n; los colores azules son &aacute;reas   con susceptibilidad alta que requieren planes de conservaci&oacute;n   basados principalmente en modificaci&oacute;n de los   sistemas de labranza y, en algunos casos, en reubicaci&oacute;n   de los cultivos de papa; los colores verdes representan   aquellas tierras que tienen una susceptibilidad moderada   y requieren medidas de conservaci&oacute;n de suelos para   contrarrestar el avance de la erosi&oacute;n y los colores amarillos   son las zonas con menor susceptibilidad a la erosi&oacute;n,   bien sea porque son planas o porque actualmente   est&aacute;n cubiertas por bosques o por vegetaci&oacute;n nativa, y,   por lo tanto, los suelos est&aacute;n protegidos del efecto erosivo   de las lluvias.</p>     <p> El la <a href="#fig5">figura 5</a> se presenta el submodelo automatizado   elaborado con el m&oacute;dulo <i>Model Builder</i> de ArcGIS 9.1.   Con el DEM como fuente de datos, se c&aacute;lculo el efecto del   relieve en la erosi&oacute;n. &Eacute;ste es un aporte importante, ya   que las unidades de mapeo de suelos &#8211;como se definen   en los diferentes estudios&#8211; presentan en general dentro   de ellas una alta variabilidad espacial de la pendiente,   lo que dificulta la determinaci&oacute;n de los par&aacute;metros re   queridos, afecta la representatividad y origina sobrevaloraci&oacute;n   o subvaloraci&oacute;n del efecto de estos factores. De   acuerdo con Warren et al. (2004), los modelos de erosi&oacute;n   son muy sensibles a errores en la pendiente, ya que la   erosi&oacute;n aumenta en forma exponencial en relaci&oacute;n con   la pendiente. La clase de pendiente &#8211;como se determina   en los estudios generales de suelo&#8211; no es apropiada   para la aplicaci&oacute;n de modelos por la gran variabilidad   que presenta dentro de las unidades cartogr&aacute;ficas.</p>              <p>    <center><a name="fig5"></a><a href="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig5.gif" target="_blank">Figura 5</a></center>     <p> Es importante se&ntilde;alar que el an&aacute;lisis de la erosi&oacute;n se   realiz&oacute; teniendo en cuenta el uso y la cobertura actual.   Esto significa que cuando el uso se cambia, la susceptibilidad   a la erosi&oacute;n tambi&eacute;n lo hace: por ejemplo, si   una &aacute;rea est&aacute; en pastos, la susceptibilidad a la erosi&oacute;n   es menor y puede aparecer con colores amarillos, pero   si se siembra en papa puede cambiar de clase y pasar a   zonas azules, con susceptibilidad m&aacute;s alta.</p>     <p> En referencia al an&aacute;lisis de campo, al comparar los   sitios P1A (posici&oacute;n alta de la ladera) con P1B (posici&oacute;n   baja de la ladera) y P1C (posici&oacute;n media de la ladera)   ubicados dentro de un cultivo de papa (<a href="#fig6">figura 6</a>), el suelo en P1A posee un horizonte superficial (A) muy delgado, de aproximadamente 5 cm, y luego contin&uacute;a el horizonte C, mientras que en los otros sitios aquel horizonte tiene m&aacute;s de 45 cm. Esto implica que en el sitio P1A se ha perdido pr&aacute;cticamente todo el suelo productivo, que, seg&uacute;n el estimativo efectuado, puede equivaler a p&eacute;rdidas superiores a los 400 kg&middot; m<sup>-2</sup> de suelo, extremadamente altas. Por otra parte, los resultados del an&aacute;lisis en laboratorio indican que s&oacute;lo los primeros 5 cm presentan condiciones apropiadas para el cultivo, ya que el horizonte siguiente corresponde a una capa de muy baja fertilidad y con contenidos muy altos de arcilla, que constituyen un impedimento para el crecimiento de las ra&iacute;ces. Todo esto afecta el crecimiento y desarrollo del cultivo e incide en una disminuci&oacute;n dr&aacute;stica del rendimiento.</p>            <p>    <center><a name="fig6"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig6.gif"></a></center>     <p>  Los procesos erosivos observados se   explican por la labranza inadecuada   que destruye la estructura del suelo y   lo deja pulverizado y expuesto para ser   transportado por la escorrent&iacute;a; se encontr&oacute;   una erosi&oacute;n alta, incluso en pendientes relativamente   suaves (&lt; 25%).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <i>Condiciones para la mecanizaci&oacute;n</i></p>     <p> Como ya se dijo, este indicador se obtuvo a partir del   grado de la pendiente, que, a su vez, fue calculado con   base en el DEM. Del mapa obtenido para este indicador   y seg&uacute;n los datos de la <a href="#fig7">figura 7b</a>, se encontr&oacute; que 30%   del &aacute;rea no tiene limitaciones para la mecanizaci&oacute;n, correspondiente   a las zonas que tienen pendiente inferior   a 12%; el 31% presenta grado medio de limitaci&oacute;n para   la mecanizaci&oacute;n, con pendientes entre 12% y 37%;   otro 29% del &aacute;rea tiene un grado de limitaci&oacute;n alto,   con pendientes entre 37% y 55%, y finalmente est&aacute;n las &aacute;reas cuya pendiente es superior a 55%, que presentan un grado de limitaci&oacute;n muy alto para la mecanizaci&oacute;n y representan 9% de la extensi&oacute;n total estudiada.</p>            <p>    <center><a name="fig7"></a><a href="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig7.gif" target="_blank">Figura 7</a></center>     <p> <i>Disponibilidad de agua</i></p>     <p> Este indicador se evalu&oacute; con base en el r&eacute;gimen de humedad   del suelo. Como se observa en la <a href="#fig7">figura 7c</a>, se   encontr&oacute; que, a partir del mapa elaborado, 73% del &aacute;rea de estudio presenta un grado de limitaci&oacute;n bajo por disponibilidad de agua y corresponde a las zonas con r&eacute;gimen &uacute;dico y 21% son &aacute;reas con limitaci&oacute;n    de   grado medio correspondientes al r&eacute;gimen &uacute;stico.</p>     <p>  <i>Condiciones para el enraizamiento</i></p>     <p> En el &aacute;rea de estudio se encuentran restricciones de la   profundidad principalmente por presencia de roca o   pedregosidad dentro del perfil de suelo. Seg&uacute;n la <a href="#fig7">figura   7d</a>, el 44% del &aacute;rea no presenta limitaciones de profundidad   del suelo para el cultivo; 17% tiene grado de   limitaci&oacute;n bajo, o sea, con una profundidad entre 50 y   100 cm; 34% del &aacute;rea tiene grado medio y est&aacute; representada   por aquellos suelos que tienen entre 25 cm y   50 cm de profundidad y finalmente, algunas &aacute;reas tiene   grado de limitaci&oacute;n alto, con suelo de menos de 25 cm   de profundidad y ocupan el 2% del &aacute;rea.</p>     <p>  <i>Drenaje</i></p>     <p> Seg&uacute;n la <a href="#fig7">figura 7e</a>, el 75% del &aacute;rea no presenta limitaci&oacute;n   por este indicador y representa las zonas   con drenaje bueno o excesivo; 20% tiene limitaci&oacute;n   media, o sea, presenta suelos con drenaje moderado,   y 5% muestra limitaci&oacute;n en grado alto y tiene suelos   con drenaje pobre. En el &aacute;rea de estudio, las zonas   con limitaciones por drenaje corresponden a las vegas   de los r&iacute;os y a las formas c&oacute;ncavas, que propician   acumulaci&oacute;n del agua dentro del perfil del suelo por   per&iacute;odos prolongados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <i>Clasificaci&oacute;n de las tierras de acuerdo con su calidad</i></p>     <p> La integraci&oacute;n de los indicadores aqu&iacute; definidos se realiz&oacute;   con base en el operador AND de l&oacute;gica difusa, seg&uacute;n   la <a href="#ecu4">ecuaci&oacute;n 4</a>. En el mapa de la <a href="#fig8">figura 8</a> se muestra la   clasificaci&oacute;n de las tierras de acuerdo con su calidad   para el cultivo de papa, teniendo en cuenta los indicadores   descritos. Una consideraci&oacute;n importante en este   modelo es que al momento de hacer la clasificaci&oacute;n   no se incluyeron en &eacute;l las &aacute;reas que actualmente est&aacute;n   en bosque, ya que el objetivo era evaluar la calidad de   las tierras para el cultivo de papa y se presume que las &aacute;reas en bosque se mantendr&aacute;n con esa cobertura, lo que es recomendable.</p>            <p>    <center><a name="fig8"></a><a href="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig8.gif" target="_blank">Figura 8</a></center>     <p> Con base en esto, se encontr&oacute; que 27% del &aacute;rea presenta   calidad baja, 30% tiene calidad media y 17%, calidad   alta (<a href="#fig9">figura 9</a>). El an&aacute;lisis indica que la erosi&oacute;n es el   proceso que m&aacute;s efecto tiene en la calidad de las tierras   y, luego, son importantes las condiciones para mecanizaci&oacute;n,   la profundidad del suelo y el drenaje. Por otra   parte, cuando se analiza la relaci&oacute;n entre la ubicaci&oacute;n   de los cultivos que hab&iacute;a en julio de 2003 &#8211;seg&uacute;n los   datos de la imagen de sat&eacute;lite&#8211; y la calidad de las tierras   obtenida en el an&aacute;lisis anterior, se encontr&oacute; que 25%   de las &aacute;reas cultivadas en ese a&ntilde;o se encontraban en   tierras de calidad baja,70% ocupaba tierras de calidad   media y el 5% restante, &aacute;reas clasificadas como de alta   calidad. Es importante considerar que en este modelo   las tierras de calidad alta son aqu&eacute;llas planas, con suelos   profundos y bien drenados, que actualmente est&aacute;n principalmente   dedicadas a la ganader&iacute;a.</p>              <p>    <center><a name="fig9"><img src="img/revistas/agc/v24n1/v24n1a12fig9.gif"></a></center>     <p> Por otra parte, al analizar las &aacute;reas que estaban cultivadas   en papa en 2003 con relaci&oacute;n a su ubicaci&oacute;n   seg&uacute;n la altitud, se encontr&oacute; que: 21% de las &aacute;reas cultivadas   se encontraba en alturas inferiores a 2.800 msnm;   un 38%, en alturas entre 2.800 y 3.000 msnm; el 34%,   en el rango entre 3.000 y 3.300 msnm y 7% por encima   de 3.300 msnm.</p>     <p> <b><i>Datos requeridos y aplicaci&oacute;n del modelo</i></b></p>     <p> El modelo presentado en este art&iacute;culo es principalmente &uacute;til para estudios regionales (escala general) y, en consecuencia,                 involucra indicadores de calidad que son &uacute;tiles                 para ese nivel de detalle. En el proyecto se definieron                 otros indicadores aplicables a nivel de finca que permiten   mayor nivel de detalle (&Aacute;vila, 2005).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Un factor que condiciona el desarrollo de modelos   para evaluar la calidad de las tierras es la disponibilidad   de datos y su calidad. Con relaci&oacute;n al clima, se   encontraron 20 estaciones con datos de lluvia, registrados   principalmente por pluvi&oacute;metros. Su caracter&iacute;stica   principal es la gran cantidad de datos faltantes, por lo   que se procedi&oacute; a seleccionar de cada estaci&oacute;n los a&ntilde;os   con datos completos, lo que genera cierta dificultad al   momento de interpretar los resultados ya que no corresponden   al mismo n&uacute;mero de a&ntilde;os. Por otra parte, la   falta de registros en pluviogramas impidi&oacute; hacer an&aacute;lisis   detallados de la erosividad de la lluvia (factor R de la   USLE), que implica c&aacute;lculos de intensidades de la lluvia   para per&iacute;odos espec&iacute;ficos dentro de cada aguacero.</p>     <p> Con relaci&oacute;n a los suelos, el estudio de Cundinamarca   (IGAC, 2000) presenta las unidades de suelos ubicadas   espacialmente, los perfiles modales con su descripci&oacute;n   morfol&oacute;gica y las caracter&iacute;sticas qu&iacute;micas de cada perfil   modal. Como se observ&oacute; en el estudio de variabilidad   espacial de las propiedades del suelo (Mu&ntilde;oz, 2005), &eacute;stas   presentan una alta variabilidad en distancias cortas,   lo que implica que las unidades de suelos representadas   en el mapa a escala 1:100.000 resultan ser muy heterog&eacute;neas   para los prop&oacute;sitos del modelo, dificultando   el uso de los indicadores de calidad de tierras determinados.   Por otra parte, el estudio de impacto del uso en   las propiedades del suelo (&Aacute;vila, 2005) y los an&aacute;lisis de   verificaci&oacute;n que se efectuaron en diferentes &aacute;reas, indican   que caracter&iacute;sticas del suelo, como las relacionadas   con la compactaci&oacute;n y con la fertilidad del suelo, son   modificadas por el uso y el manejo, y esto implica que   dentro de una unidad de suelos se puede encontrar resultados   diferentes dependiendo de la historia de uso   y manejo de cada lote. Lo anterior demuestra que los   datos correspondientes a dichas caracter&iacute;sticas que se   encuentran en el estudio de suelo para cada perfil modal,   pueden no ser representativos de las propiedades   actuales de los suelos. En consecuencia, fue necesario   seleccionar aqu&eacute;llas que puedan ser estimadas con mayor   confiabilidad, las que se presentan m&aacute;s adelante.</p>     <p> La pendiente es uno de los factores que mayor incidencia   tiene en los procesos erosivos y tambi&eacute;n es b&aacute;sica   para definir las condiciones de mecanizaci&oacute;n del &aacute;rea. Por esto, se requiere una estimaci&oacute;n confiable del grado de pendiente y de la direcci&oacute;n de flujo para poderla incluir dentro del modelo. Esta caracter&iacute;stica se presenta en el estudio de suelos como una clase para las unidades de mapeo; sin embargo, corresponde a un estimativo aproximado de lo que se cree es la pendiente dominante en cada unidad de suelos. En el trabajo de campo se midi&oacute; la pendiente en diversas partes dentro de la misma unidad de suelos y se encontr&oacute; gran variaci&oacute;n, incluso, por fuera de los l&iacute;mites de las clases establecidas. Con base en esto, se procedi&oacute; a remover la clase de pendiente de la unidad de suelos y se calcul&oacute; a partir del DEM, lo que adicionalmente permite el c&aacute;lculo de la direcci&oacute;n de flujo.</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     <p> <b><font size="3" face="verdana">Conclusiones</font></b></p> <font face="verdana" size="2">     <p> Para la evaluaci&oacute;n a nivel general de la calidad de las   tierras, es b&aacute;sico contar con fuentes de datos adicionales   (im&aacute;genes de sensores remotos, DEM, GPS), ya que la   informaci&oacute;n existente en los estudios de suelos no es su-   ficiente. Por una parte, las unidades de mapeo son muy   heterog&eacute;neas y presentan un alta variabilidad espacial   dentro de ellas y por otra, el uso y el manejo hacen variar   las propiedades del suelo, lo que implica que la representatividad   de varios an&aacute;lisis f&iacute;sicos y qu&iacute;micos que   se efect&uacute;an en los perfiles modales no es apropiada para   los modelos de evaluaci&oacute;n de la calidad de las tierras.</p>     <p> Como indicadores se deben seleccionar aqu&eacute;llos que   puedan estimarse con mayor confiabilidad y que tengan   mayor incidencia en la calidad de las tierras. En   este trabajo se hizo &eacute;nfasis en la erosi&oacute;n, ya que es el   proceso que m&aacute;s afecta la calidad de las tierras y al que   se debe poner mayor atenci&oacute;n, ya que su incidencia   ser&aacute; decisiva en la competitividad y la sostenibilidad del   cultivo. Igualmente, se evalu&oacute; la disponibilidad de agua,   las condiciones de enraizamiento, las condiciones para   la mecanizaci&oacute;n y el drenaje del suelo.</p>     <p> La aplicaci&oacute;n de la l&oacute;gica difusa para establecer clases   de calidad de tierras es un enfoque importante, ya que   la mayor&iacute;a de los datos que se utilizan tiene un alto nivel   de incertidumbre y permite definir clases que presentan   l&iacute;mites difusos, contrario a los l&iacute;mites estrictos que   se obtienen cuando se aplican los conceptos de l&oacute;gica   booleana. Diversos autores (McBratney et al., 1997; Burrough,   1989) han presentado las bondades de la l&oacute;gica   difusa en estudios de recursos naturales.</p>     <p> El modelo desarrollado permite tomardecisiones sobre   la ubicaci&oacute;n actual de los cultivos y su relaci&oacute;n con las   condiciones biof&iacute;sicas y ambientales. Se pueden establecer   los factores limitantes en cada caso y los procesos de   deterioro de las tierras con el fin de aplicar medidas correctivas.   Por otra parte, este modelo puede ser adaptado   para evaluar otros cultivos y ser aplicado a otras zonas.</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="verdana"><b>Agradecimientos</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p> El presente art&iacute;culo es parte del proyecto &quot;Modelo para   evaluar la calidad de las tierras dedicadas al cultivo de   papa&quot;, cofinanciado por el Servicio Nacional de Aprendizaje   (Sena), el Instituto Colombiano de para el Desarrollo   de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a Francisco Jos&eacute; de Caldas   (Colciencias) y la Universidad Nacional de Colombia. Se   agradece el apoyo financiero de estas instituciones.</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Literatura citada</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <!-- ref --><p> Acton, D.F. y L.J. Gregorich (eds.). 1995. The health of our soils:   toward sustainable agriculture in Canada. Centre for Land and   Biological Resources Research, Research Branch, Agriculture   and Agri-Food Canada, Ottawa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0120-9965200600010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&Aacute;vila, E. 2005. Determinaci&oacute;n de indicadores para evaluar la calidad   de suelos dedicados al cultivo de papa. Tesis de maestr&iacute;a. Facultad   de Agronom&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-9965200600010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Bouma, J. 2002. Land quality indicators of sustainable land management   across scales.Agriculture, Ecosystems and Environment   88, 129-136.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0120-9965200600010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Burrough, P.A. 1989. Fuzzy mathematical methods for soil survey   and land evaluation. Journal of Soil Science 40, 477-492.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-9965200600010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Chang, K. 2004. Introduction to geographic information system.   Mc Graw Hill, 400p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0120-9965200600010001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Departamento Nacional de Estad&iacute;stica (Dane). 2003. Censo nacional   de la papa. Departamento Nacional de Estad&iacute;stica (Dane) y   Federaci&oacute;n Colombiana de Productores de Papa (Fedepapa).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-9965200600010001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Delgado, P. 1981. Evaluaci&oacute;n agroecon&oacute;mica de los factores que   afectan la producci&oacute;n de papa en el distrito de Duitama (Boyac&aacute;).   Tesis de maestr&iacute;a. Facultad de Agronom&iacute;a, Universidad   Nacional de Colombia, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0120-9965200600010001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Doran, J. y A. Jones (eds.). 1996. Methods for assessing soil quality.   Special Publication #49. Soil Science Society of America   (SSSA), Madison, WI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-9965200600010001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Doran, J.W., D.C. Molina y R.F. Stewart (eds.). Defining soil quality   for a sustainable environment. Special Publication #35. Soil   Science Society of America (SSSA), Madison, WI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0120-9965200600010001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Doran J. y T.B. Parkin. 1994. Defining and assessing soil quality. pp.   3-21. En: Doran, J.W., D.C. Coleman, D.F. Bezdicek y B.A.   Stewart (eds.). Defining soil quality for a sustainable environment.   Special Publication #35. Soil Science Society of America   (SSSA), Madison, WI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-9965200600010001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Doran, J.W. 2001. Soil health and global sustainability: translating   science in practice. Agric. Ecosystems Environ. 88, 119-127.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-9965200600010001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ESRI, 2004. Geoprocessing in Arc-GIS. 363p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-9965200600010001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> FAO [Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la agricultura y la   alimentaci&oacute;n], 1976. A framework for land evaluation. Soil resources   development and conservation service, Land and water   development division. Rome. 72 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0120-9965200600010001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> FAO [Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la agricultura y la   alimentaci&oacute;n],, 1997a. Land quality indicators and their use in   sustainable agriculture and rural development. FAO, Rome.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-9965200600010001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> FAO [Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la agricultura y la   alimentaci&oacute;n],, 1997b. Medici&oacute;n sobre el terreno de la erosi&oacute;n   del suelo y la escorrent&iacute;a. Bolet&iacute;n de suelos de la FAO # 68.      FAO,   Roma. 70p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0120-9965200600010001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> FAO [Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la agricultura y   la alimentaci&oacute;n],. 1995. Planning for sustainable use of land   resources: towards a new approach. FAO Land and water bulletin   2. FAO, Rome. 60p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-9965200600010001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Gabriels, D., G. Ghekiere, W. Schiettecatte e I. Rottiers. 2003. Assessment of USLE cover-management C-factors for 40 crop rotation systems on arable farms in the Kemmelbeek watershed, Belgium. Soil and Tillage Research74, 47-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0120-9965200600010001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Harris, R.F., D.L. Karlen y D.J. Mulla. 1996. A conceptual framework   for assessment and management of soil quality and   soil health. pp. 61-82. En: Doran, J.W. y A.J. Jones (eds.). Methods   for assessing soil quality. Special Publication #49. Soil   Science Society of America (SSSA), Madison, WI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0120-9965200600010001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi (IGAC), 2000. Estudio de      suelos y   zonificaci&oacute;n de tierras de Cundinamarca. Vols. I-III y mapas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0120-9965200600010001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Karlen, D. y D. Stott. 1994. A framework for evaluating physical   and chemical indicators of soil quality. En: Doran, J.W., D.C.   Molina y R.F. Stewart (eds.). Defining soil quality for a sustainable   environment. Special Publication #35. Soil Science Society   of America (SSSA), Madison, WI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0120-9965200600010001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Karlen, D.L., M.J. Mausbach, J.W. Doran, R.G. Cline, R.F. Harris   y G.E. Schuman. 1997. Soil quality: a concept, definition, and   framework for evaluation. Soil Sci. Am. J. 61, 4-10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0120-9965200600010001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lal, R. 1988. Erodibility and erosivity. pp. 141-160. En: Lal, R.   (ed.). Erosion research methods. Soil and Water Conservation   Society, Ankeny, IA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0120-9965200600010001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Larson, W. y Pierce, F. 1994. The dynamics of soil quality as a measure   of sustainable management. pp. 37-51. En: Doran, J.W.,   D.C. Coleman, D.F. Bezdicek y B.A. Stewart (eds.). Defining   soil quality for a sustainable environment. Special Publication   #35. Soil Science Society of America (SSSA), Madison, WI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0120-9965200600010001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mart&iacute;nez, L.J. y J.A. Zinck. 2004. Temporal variation of soil compaction   and deterioration of soil quality in pasture areas of Colombian   Amazonia. Soil and Tillage Research 75, 3-17&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0120-9965200600010001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> McBratney, A. e I. Odeh. 1997. Application of fuzzy sets in soil   science: fuzzy logic, fuzzy measurements and fuzzy decisions.   Geoderma 77, 85-113&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0120-9965200600010001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Merritt, W.S., R.A. Letcher y A.J. Jakeman. 2003. A review of erosion   and sediment transport models. Environmental Modelling &amp; Software 18, 761-799&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0120-9965200600010001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Moore, I.D. y G. Burch, 1986. Physical basis of the length-slope   factor in the Universal soil loss equation. Soil Sci. Am. J. 50,   1294-1298.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0120-9965200600010001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mu&ntilde;oz, J.D. 1995. Modelaci&oacute;n del comportamiento espacial de variables   ed&aacute;ficas y agron&oacute;micas en un cultivo de papa en Zipaquir&aacute;.   Trabajo de grado. Universidad Nacional de Colombia,   Bogot&aacute;. 93p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-9965200600010001200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Pierce, F y W. Larson. 1993. Developing criteria to evaluate sustainable   land management. pp. 7-14. En: Proceedings Soil workshop:   Utilization of soil survey information for sustainable land   use. Oregon.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0120-9965200600010001200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Reynolds, K. 2001. NetWeaver: a knowledge-base development system.   United States Department of Agriculture (USDA) - Forest   Service. 75p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0120-9965200600010001200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ria&ntilde;o, O. 2005. Evaluaci&oacute;n de las im&aacute;genes de sat&eacute;lite      para determinaci&oacute;n   de indicadores de calidad de tierras dedicadas al   cultivo de papa. Informe t&eacute;cnico del proyecto &quot;Modelo para   evaluar la calidad de las tierras dedicadas al cultivo de papa&quot;.   Universidad Nacional de Colombia. pp. 301-358.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0120-9965200600010001200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ruiz, N. 1986. Determinaci&oacute;n del tiempo de drenaje para la papa   (Solanum tuberosum) variedad &#8217;Parda Pastusa&#8217; en un suelo de la   Sabana de Bogot&aacute;. Trabajo de grado. Facultad de Agronom&iacute;a,   Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;. 150p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0120-9965200600010001200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> United States Department of Agriculture (USDA). 2001. Guidelines   for soil quality assessment in conservation planning. Natural   Resources Conservation Service, Soil Quality Institute.   48p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0120-9965200600010001200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Warren S.D., M.G. Hohmann, K. Auerswald y H. Mitasova. 2004.   An evaluation of methods to determine slope using digital elevation   data. Catena 58, 215-233&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0120-9965200600010001200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Wilson, J. y M. Lorang. 1999. Spatial models of erosion and GIS. pp.   83-108. En: Fotheringham, A.S. y M. Wegener (eds.). Spatial   models and GIS: new potential and new models. Taylor and   Francis, London. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0120-9965200600010001200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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