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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font size="2">ACTUALIZACI&Oacute;N CR&Iacute;TICA</font></b></p>     <p><b><font size="4">Ronda cl&iacute;nica y epidemiol&oacute;gica</font></b></p>     <p><font size="2">OSCAR OS&Iacute;O URIBE<sup>1</sup></b>, JOHN JAIRO ZULETA   TOBÓN<sup>2</sup></b></font></p>   <ol>       <li><font size="2">Especialista en Medicina Interna, MgSc en Epidemiolog&iacute;a Cl&iacute;nica.       Director de la Corporaci&oacute;n Acad&eacute;mica de Patolog&iacute;as Tropicales, Universidad       de Antioquia. Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:cpt_udea@yahoo.com">cpt_udea@yahoo.com</a> </font></li>       <li><font size="2">Profesor de Ginecolog&iacute;a y Obstetricia, MgSc en Epidemiolog&iacute;a Cl&iacute;nica.       Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, Colombia.  Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:jjzuleta@epm.net.co">jjzuleta@epm.net.co</a> </font> </li>     </ol>   <hr>       <p ><b><font size="2">JERARQU&Iacute;A DE LA INFORMACIÓN CIENT&Iacute;FICA Y LAS RECOMENDACIONES PARA LA   PRÁCTICA CL&Iacute;NICA </font></b></p>       <p ><font size="2">Las gu&iacute;as de práctica cl&iacute;nica   han mejorado en calidad       durante los últimos 10 años gracias al cumplimiento de algunos principios       básicos, como por ejemplo, la revisi&oacute;n sistemática que se hace de la informaci&oacute;n       importante, la valoraci&oacute;n de la calidad de los estudios en los cuales están       basadas las recomendaciones y el establecimiento de una jerarqu&iacute;a en las       recomendaciones cl&iacute;nicas que se emiten. </font></p>       <p  ><font size="2"> El GRADE (Grading of Recommendations Assessment,       Development and Evaluation) es un grupo de trabajo internacional recientemente       constituido y que cuenta con la participaci&oacute;n de la Agencia Norteamericana       para la Investigaci&oacute;n en Salud y Calidad, el Instituto Ingl&eacute;s para la Excelencia       Cl&iacute;nica (NICE) y la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS); el grupo tiene       como misi&oacute;n ayudar a resolver la confusi&oacute;n existente entre los diferentes       sistemas para jerarquizar la evidencia investigativa y las recomendaciones       cl&iacute;nicas que de ella nazcan. Se anticipa que el desarrollo de un sistema       nuevo y uniforme de calificaci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a de las investigaciones       cl&iacute;nicas y de las recomendaciones que de ellas se desprenden no será fácil,       y se piensa que tendrá muchas limitaciones, ya que la mayor&iacute;a de las sociedades       cient&iacute;ficas han invertido mucho tiempo y dinero en el desarrollo de sus       propios sistemas de calificaci&oacute;n y serán renuentes a la adopci&oacute;n del nuevo       sistema. La calificaci&oacute;n propuesta por el grupo GRADE fue publicada hace       dos años en la revista BMJ,<sup>1</sup></b> en un art&iacute;culo que aseguraba       que el sistema calificador era simple de usar y era aplicable a una gama       amplia de recomendaciones que eran válidas para diferentes especialistas       de la práctica cl&iacute;nica. La clasificaci&oacute;n del grupo GRADE estableci&oacute; que       existen cuatro calidades posibles en la evidencia suministrada por las       investigaciones cl&iacute;nicas sobre una intervenci&oacute;n, además de valorar las       recomendaciones en fuertes y d&eacute;biles. La calidad de la evidencia se gradúa       as&iacute;: </font></p>       <p><font size="2"><b>Calidad alta:</b> cuando se considera que es poco       probable que futuras investigaciones cambien la confianza que tenemos en       la estimaci&oacute;n del efecto de una terapia. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><font size="2"><b> Calidad moderada:</b> cuando es probable que futuras       investigaciones tengan un impacto importante en la confianza que tenemos       en la estimaci&oacute;n de un efecto y lo cambien. </font></p>       <p ><font size="2"><b>Calidad baja:</b> cuando es muy probable que futuras       investigaciones tengan un impacto importante en la estimaci&oacute;n del efecto       que tiene una intervenci&oacute;n. </font></p>       <p><font size="2"> <b>Calidad muy baja:</b> cuando existe una estimaci&oacute;n       incierta de los efectos de una intervenci&oacute;n. </font></p>       <p ><font size="2"> El grupo GRADE tambi&eacute;n estableci&oacute; unos criterios       para asignar los grados de evidencia según el tipo de ensayo cl&iacute;nico en       los cuales se basa la estimaci&oacute;n del efecto de una intervenci&oacute;n y una serie       de factores que inciden en la confianza de la estimaci&oacute;n de los beneficios,       riesgos, carga de enfermedad y costos que entrañan los tratamientos. Los       niveles propuestos son: alto (ensayos con conformaci&oacute;n aleatoria de los       grupos), bajo (estudios de observaci&oacute;n) y muy bajo (estudios de cualquier       otro tipo). </font></p>       <p  ><font size="2"> Los factores que determinan un descenso en el       nivel de la evidencia en la revisi&oacute;n sistemática que precede a unas recomendaciones       son aquellos en los cuales se detectan fallas en la calidad de los estudios       (afectando su metodolog&iacute;a y ejecuci&oacute;n), cuando existen inconsistencias       importantes (por diferencias entre los estudios en cuanto a la estimaci&oacute;n       del efecto), cuando están basadas en evidencias indirectas, cuando las       estimaciones de la asociaci&oacute;n muestran intervalos de confianza amplios       y cuando los estudios tienen una alta probabilidad de la ocurrencia de       sesgos. Los estudios se consideran indirectos si la comparaci&oacute;n entre las       alternativas terap&eacute;uticas no es directa y se basa en la medici&oacute;n de los       efectos entre un producto y un placebo y no directamente entre los productos       que se están comparando (por ejemplo, para decidir entre irbesartan y losartan       en una gu&iacute;a se usan estudios que compararon cada uno de los productos con       placebo y no directamente entre s&iacute;), o cuando los grupos comparados son       diferentes(por ejemplo se quiere valorar el beneficio de la anticoagulaci&oacute;n       en la fibrilaci&oacute;n auricular asociada con valvulopat&iacute;as y los estudios disponibles       solo muestran los efectos de la warfarina en arritmias auriculares de origen       no valvular) o cuando existen diferencias en la evaluaci&oacute;n de los resultados(por       ejemplo, se desea valorar el efecto de un medicamento en el largo plazo       y solo se disponen de evaluaciones a las cuatro semanas). Por el contrario,       aumenta el nivel de la calificaci&oacute;n de la revisi&oacute;n sistemática que da origen       a las recomendaciones, si la asociaci&oacute;n es fuerte (con un RR mayor de 2       o menor de 0,5) y se origina en evidencias de asociaci&oacute;n similares obtenidas       a partir de dos o mas estudios de observaci&oacute;n, sin variables plausibles       de confusi&oacute;n, o cuando existe una muy fuerte asociaci&oacute;n (RR mayor de 5       o menor de 0,2), o si hay un gradiente de dosis&#150;respuesta y cuando todos       los posibles factores de confusi&oacute;n que hubiesen podido reducir el efecto       se han tenido en cuenta. El grupo GRADE continúa debatiendo temas no resueltos       en la evaluaci&oacute;n de las evidencias, como por ejemplo, cuando se considera       un tamaño de la muestra lo suficientemente pequeño para disminuir la fortaleza       de la evidencia o cuando los intervalos de confianza se consideran amplios       e imprecisos. </font></p>       <p><font size="2"> En cuanto a las recomendaciones, el grupo GRADE       establece que ellas deben nacer de una comparaci&oacute;n lo más expl&iacute;cita posible       de los beneficios y los daños que puede producir la intervenci&oacute;n, sugiriendo       que primero se haga su balance cl&iacute;nico antes de considerar sus factores       econ&oacute;micos y de costos. Las recomendaciones deben ser lo más espec&iacute;ficas       posibles, si hay subgrupos o escenarios particulares de intervenci&oacute;n. Las       recomendaciones que se dan para una intervenci&oacute;n podrán catalogarse como       fuertes o como d&eacute;biles. Cuando los beneficios de una intervenci&oacute;n claramente       excedan de sus riesgos o claramente no los superen, se pueden emitir recomendaciones       de peso; si la comparaci&oacute;n de los beneficios y los riesgos terap&eacute;uticos       es compleja o es incierta, bien sea porque la informaci&oacute;n cient&iacute;fica es       de pobre calidad o porque las investigaciones hayan demostrado de manera       fehaciente que los beneficios y los daños están equilibrados, se impone       la prudencia en las recomendaciones que se emiten y los pacientes tendrán       la opci&oacute;n de dar su consentimiento informado antes de hacer el tratamiento.       La Colaboraci&oacute;n Cochrane posiblemente adoptará en un futuro el sistema       GRADE y sociedades cient&iacute;ficas norteamericanas como las de los endocrin&oacute;logos       ya lo han adoptado, lo que hace pensar que en un futuro cercano todas las       gu&iacute;as terap&eacute;uticas tendrán un sistema de calificaci&oacute;n       uniforme y adoptado por consenso.<sup>2</sup></b></font></p>       <p><font size="2">A modo de ejemplo de la calificaci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a       de una informaci&oacute;n cient&iacute;fica y de la postulaci&oacute;n de unas recomendaciones       graduadas, aunque no sigue el sistema GRADE, se muestra un resumen de la  Gu&iacute;a       Para   La Prevenci&oacute;n Primaria del Accidente       Cerebro&#150;vascular Isqu&eacute;mico. <sup>3</sup></b> Los escritores de esta       gu&iacute;a hicieron una revisi&oacute;n sistemática de la literatura que cubri&oacute; el per&iacute;odo       de 2001 a Enero de 2005, además de consultar las gu&iacute;as previamente publicadas,       sus archivos personales y buscar la opini&oacute;n de expertos, todo con el fin       de resumir las evidencias posibles, identificar vac&iacute;os en el conocimiento       actual y emitir, cuando fuera posible hacerlo, recomendaciones basadas       en los estándares de los criterios de la Asociaci&oacute;n Americana del Coraz&oacute;n. </font></p>       <p><font size="2"><b>Prevenci&oacute;n       primaria de la enfermedad cerebro&#150;vascular isqu&eacute;mica (ECEREBI) </b></font></p>       <p><font size="2">Todo adulto deber&iacute;a tener por parte de su m&eacute;dico       una evaluaci&oacute;n del riesgo de presentar un accidente cerebro&#150;vascular isqu&eacute;mico       (C I, NA). Recomendaciones para hacer intervenciones espec&iacute;ficas       de los principales factores de riesgo de la ECEREBI: </font></p>       <p><font size="2"> • Causas gen&eacute;ticas: remitir el paciente a consejer&iacute;a       gen&eacute;tica cuando se sospechan causas raras de ECEREBI, tales como       la enfermedad de Cadasil, Marfan o Fabry (C IIb, NC). </font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src=/img/revistas/iat/v19n4/19a7i1.gif></p>        <p > <font size="2">• Hipertensi&oacute;n arterial (HTA): la HTA no tratada       condiciona un riesgo relativo (RR) de 4 para ECEREBI en mayores de 50 años,       y el tratamiento antihipertensivo puede reducir el riesgo hasta en 38%.       Se recomiendan (CI, NA) las tomas regulares de presi&oacute;n arterial y su búsqueda       por lo menos cada dos años en los adultos y con mayor frecuencia en grupos       minoritarios y en ancianos, con un tratamiento de la HTA como lo establece       la gu&iacute;a del s&eacute;ptimo comit&eacute;. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Tabaquismo: eleva el RR en 80%. Dejar de fumardisminuye       el riesgo 50% al año, con regreso alos niveles basales de riesgo a los       5 años. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Las campañas para no comenzar a fumar y la       suspensi&oacute;n del hábito son recomendadas </font></p>       <p  ><font size="2"> (CI,NB). Tambi&eacute;n se recomienda evitar ambientes       contaminados con humo de cigarrillo </font></p>       <p  ><font size="2"> (C IIa, NC). La consejer&iacute;a, productos substitutos       de la nicotina y los medicamentos para dejar de fumar han mostrado efectividad       y deben ser empleados (C IIa, NB). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Diabetes mellitus: proporciona un RR de 1.8       a 6. Se recomienda que la HTA se controle estrictamente en los pacientes       con DM tipo 1 y 2 (garantizando cifras menores de 130/80 mm Hg.), como       parte de un programa integral de reducci&oacute;n de riesgos (CI,NA). Se recomienda       el tratamiento de los diab&eacute;ticos, especialmente los que tienen otros       factores de riesgo con una estatina (C I,NA). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Fibrilaci&oacute;n atrial (FA): se recomienda la anticoagulaci&oacute;n       en pacientes con FA que tienen una enfermedad valvular, especialmente con       válvulas mecánicas (CI,NA). Cuando se tiene FA de origen no valvular en       pacientes de 50 a 59 años, el RR se cuadruplica. La terapia antitromb&oacute;tica       con warfarina o con ASA para prevenir el ACV en pacientes con FA no valvular       puede disminuir el riesgo 22 a 62%, pero la decisi&oacute;n del tratamiento se       debe basar en la valoraci&oacute;n de los diferentes riesgos, las preferencias       del paciente y la disponibilidad de un laboratorio de alta calidad para       el control de la anticoagulaci&oacute;n (C I,NA). La warfarina se recomienda para       los pacientes de alto riesgo (más de 4% de riesgo anual para ACV) y para       la mayor&iacute;a de los pacientes con riesgo moderado que tienen FA, aceptan       el tratamiento y no tienen contraindicaciones importantes para la anticoagulaci&oacute;n       oral, buscando alcanzar un INR entre 2.0 y 3.0 (C I, NA). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Dislipidemias: los niveles altos de colesterol       en los menores de 55 años duplican el RR de ECEREBI; el riesgo disminuye       27 a 32% cuando se bajan los niveles lip&iacute;dicos en enfermos coronarios,       hipertensos o diab&eacute;ticos. Dosis altas de estatinas reducen el riesgo 25%       más que las dosis bajas. Niveles reducidos de colesterol HDL en hombres       duplican el riesgo. Cuando no se ha tenido ECEREBI y se tiene elevaci&oacute;n       del colesterol total, del colesterol no HDL y de los triglic&eacute;ridos, se       deben seguir las gu&iacute;as del ATP III. Se recomienda que pacientes con enfermedad       coronaria y HTA de alto riesgo, aun con niveles normales de colesterol       LDL, deben tratarse con cambios en su estilo de vida y una  estatina (C I, NA). los tratamientos sugeridos       para pacientes coronarios con Col. HDL bajo incluyen la p&eacute;rdida de peso,       el incremento de la actividad f&iacute;sica, dejar de fumar y el uso de       niacina o gemfibrozil (C IIa, N B). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Otras condiciones cardiacas: es razonable prescribir       warfarina en pacientes con infarto del miocardio con elevaci&oacute;n persistente       del segmento ST y disfunci&oacute;n del ventr&iacute;culo izquierdo (VI) y que tienen       extensas anormalidades de la motilidad de la pared (CIIa, NA). La warfarina       puede ser considerada en pacientes con disfunci&oacute;n severa del VI,       con o sin falla cardiaca (C IIb, NC). </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p  ><font size="2"> • Estenosis carot&iacute;dea asintomática: se deben       buscar otras causas tratables de ACV e intervenirlas agresivamente (C I,       NC). Es recomendable el ASA, salvo que exista contraindicaci&oacute;n para su       uso. (CI, NB). Se recomienda endarterectom&iacute;a carot&iacute;dea (profiláctica del       ACV) en pacientes seleccionados que tengan un alto grado de estenosis,       y cuando est&eacute;n a cargo de cirujanos que muestren porcentajes de morbimortalidad       menores del 3% (C1, NA). La selecci&oacute;n de los pacientes debe basarse en       una cuidadosa valoraci&oacute;n de sus diferentes condiciones, riesgos y beneficios.       La angioplastia carotidea y la colocaci&oacute;n de stents pueden ser una alternativa       razonable a la endarterectomia, en pacientes asintomáticos que tengan un       alto riesgo para el procedimiento quirúrgico (C IIb, NB). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Enfermedad de c&eacute;lulas Falciformes (ECFALC):       a los niños con ECFALC se les debe hacer ultrasonido transcraneano desde       los dos años de edad (CI, NB), con transfusiones sangu&iacute;neas cuando se demuestre       un alto riesgo de ACV (C I, NB). No están bien definidos los intervalos       de los exámenes, de las transfusiones ni los criterios de uso de la resonancia       nuclear ni de la angioresonancia. A los adultos con ECFALC hay que buscarles       los otros factores de riesgo de ECEREBI conocidos e intervenirlos (C I,       NA). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Terapia hormonal posmenopáusica (TRH): aumenta       el riesgo de ECEREBI un 40% y por ello no se recomienda (C III, NA). No       hay suficiente informaci&oacute;n todav&iacute;a para recomendar el uso de los moduladores       selectivos de los receptores de estr&oacute;geno. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Dieta y nutrici&oacute;n: el RR para ECEREBI asociado       con dietas hipers&oacute;dicas o bajas en potasio se desconoce. La reducci&oacute;n del       consumo de sodio y el aumento del potasio se recomienda para disminuir       la PA en las personas hipertensas (CI, NA), con lo cual se reduce el riesgo       del ACV. El consumo de sodio debe ser menor de 2,3 g/d&iacute;a y el de potasio       mayor de 4,7 g/d&iacute;a. Tambi&eacute;n se recomienda la dieta DASH (C I, NA) que disminuye       la presi&oacute;n arterial, y que invita al consumo de frutas, vegetales       y productos bajos en grasas. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Inactividad f&iacute;sica: proporciona un RR de 2.7.       El incremento de la actividad f&iacute;sica está recomendado (C I, NB). Es válido       recomendar una actividad diaria de 30 minutos, de intensidad moderada,       como parte de un estilo de vida saludable (C IIa, NB). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Obesidad y distribuci&oacute;n central de grasa corporal:       RR de 1.75 a 2.37. Estudios epidemiol&oacute;gicos indican que el incremento de       la grasa corporal, y especialmente la abdominal, están directamente asociados       con el riesgo de ACV. La reducci&oacute;n de peso está recomendada porque disminuye       la presi&oacute;n sangu&iacute;nea (C I, NA) y puede por lo tanto reducir       el riesgo del ACV. </font></p>       <p  ><font size="2"> • S&iacute;ndrome metab&oacute;lico: está indicado el manejo       individual de los componentes del SM, tal como se recomienda en las gu&iacute;as       respectivas; son útiles el ejercicio, la p&eacute;rdida de peso, dietas apropiadas       y medicamentos para disminuir la PA y los l&iacute;pidos, controlar la glicemia,       tratar la microalbuminuria o la proteinuria y el uso de antiagregantes       plaquetarios. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Abuso del alcohol: cinco o más tragos diarios       de licor representan 60% a 80% de incremento del riesgo. La reducci&oacute;n del       consumo de alcohol a 2 tragos por d&iacute;a en los hombres y a uno por d&iacute;a       en las mujeres no embarazadas es adecuada (C IIb, NB). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Abuso de drogas: los adictos se deben remitir       a manejo       especializado (C IIb, N C). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Anticonceptivos orales (ACO): RR de 2.8. El       riesgo de ACV asociado con dosis bajas de ACO, con ausencia de otros factores       de riesgo, parece ser bajo o inexistente (C III, NB). Se sugiere que los       ACO deben evitarse en mujeres con otros factores de riesgo, fumadoras o       con antecedentes de tromboembolias (C III, NC). Para quienes eligen asumir       el incremento del riesgo es útil la terapia agresiva de sus otros factores       (C IIb NC). </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p  ><font size="2"> • S&iacute;ndrome de apneas del sueño: RR de 1,2%/año.       Se debe preguntar por los patrones del dormir en el caso de personas con       obesidad abdominal e hipertensi&oacute;n, cuando hay resistencia al tratamiento.       Si se sospecha el s&iacute;ndrome, referir el paciente a consulta especializada       (C IIb, NC) </font></p>       <p  ><font size="2"> • Migraña: RR de 2.1. Hay informaci&oacute;n insuficiente       para recomendar un tratamiento espec&iacute;fico que reduzca el riesgo de un primer       ACV en mujeres con migraña, incluyendo la migraña con aura. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Hiperhomocisteinemia (HCYST): RR de 1.3 a 2.3.       Se recomiendan vegetales, frutas, legumbres, carnes, pescado, granos fortificados       y cereales (C IIb, NC). Existe poca informaci&oacute;n para recomendar un tratamiento       espec&iacute;fico que reduzca el riesgo de un primer ACV cuando hay HCYST. Se       recomienda el uso de ácido f&oacute;lico y vitaminas B en presencia de HCYST       elevada, dada su seguridad y bajo costo (C IIB, NC). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Lipoproteina(a) elevada: RRS de 2.92.   No hay recomendaciones       definitivas acerca de su manejo; el tratamiento con niacina (de liberaci&oacute;n       inmediata o extendida) puede ser útil, ya que reduce los niveles de Lp(a)       en un 25% (C IIb, NC). Se desconoce la utilidad del uso conjunto de niacina       y estatinas. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Fosfolipasa A2 Asociada Con lipoprote&iacute;na elevada:       No hay recomendaciones. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Hipercoagulaci&oacute;n: los anticuerpos anticardiolipina       en hombres confieren un riesgo relativo  no significativo de 1.3 y en mujeres de 1.9. El anticoagulante       lúpico en mujeres representa un RR significativo de 1.8. Hay insuficiente       informaci&oacute;n para dar recomendaciones de prevenci&oacute;n de un primer       ACV cuando hay trombofilias hereditarias o adquiridas. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Inflamaci&oacute;n: una prote&iacute;na C reactiva       de alta sensibilidad (PCRas) mayor de 3 mg/l condiciona un RR entre 2 y       3. Actualmente no hay evidencias que apoyen el uso amplio de la PCRas en       la poblaci&oacute;n adulta como un marcador general de riesgo vascular. La PCRas       puede ser útil en la determinaci&oacute;n de las metas a alcanzar en aquellos       pacientes que tienen un riesgo cardiovascular moderado de acuerdo con los       factores de riesgo tradicionales (C IIa, NB). </font></p>       <p  ><font size="2"> • Infecciones: la informaci&oacute;n al       respecto es insuficiente para recomendar una terapia con antibi&oacute;ticos para       prevenir el ACV con base en la seropositividad de uno o varios organismos       pat&oacute;genos. </font></p>       <p  ><font size="2"> • Ácido Acetilsalic&iacute;lico: el ASA       no se recomienda en la prevenci&oacute;n de un primer ACV en hombres (C III, NA).       Puede ser útil para la profilaxis de problemas cardiovasculares en general,       cuando el riesgo es lo suficientemente alto para que los beneficios pesen       más que los riesgos asociados con su prescripci&oacute;n (CI, NA). El ASA puede       ser usado para prevenir el primer ACV en mujeres cuyo riesgo cardiovascular       sea lo suficientemente alto para que los beneficios pesen más que los riesgos       asociados con el tratamiento.   (C IIa, NB). </font></p>       <p  ><font size="2"><b>Terapia de Sustituci&oacute;n Hormonal en la menopausia</b></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p  ><font size="2"> La divergencia de más impacto en       el mundo entre las conclusiones de los estudios de observaci&oacute;n y los estudios       experimentales posiblemente sea la que se encontr&oacute; en las investigaciones       del empleo de la Terapia de Sustituci&oacute;n Hormonal (TSH) para la mujer menopáusica.       Hasta el año 2002 se aceptaban las bondades de la TSH en la prevenci&oacute;n       de algunas de las condiciones cr&oacute;nicas más importantes para la mujer en       esta &eacute;poca de la vida.  La investigaci&oacute;n cl&iacute;nica disponible       era prol&iacute;fica e incluso se hab&iacute;a condensado en varios  metanálisis <sup>4,5</sup> que       propon&iacute;an       una disminuci&oacute;n en el riesgo de enfermedad cardiovascular entre las usuarias       de la terapia. Alvan Feinstein, padre de la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica, ya hab&iacute;a       advertido de las dificultades de los metanálisis de estudios de observaci&oacute;n,       cuando en un encuentro de expertos en esta metodolog&iacute;a de investigaci&oacute;n,       en su ponencia &#8220;Meta&#150;análisis: alquimia estad&iacute;stica para el siglo 21&#8221;,       hab&iacute;a afirmado ir&oacute;nicamente, tal como era su estilo, que &#8220;Yo admiro el       coraje del grupo que asume esta tarea (  realizar metanálisis con estudios       observacionales sin asignaci&oacute;n       aleatoria  ), la cual se parece a un intento de una persona cuadripl&eacute;jica       tratando de escalar el monte Everest sin ayuda&#8221; <sup>6</sup> Y de d&oacute;nde       se genera una aseveraci&oacute;n   tan radical como esta? La explicaci&oacute;n está en       la esencia de la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica y las marcadas diferencias entre       los ensayos cl&iacute;nicos, considerados a la luz del conocimiento actual como       los únicos       estudios capaces de confirmar un nexo de causalidad entre un factor y un       desenlace, y los estudios de observaci&oacute;n anal&iacute;ticos. </font></p>       <p  ><font size="2"> Adicional a permitir realizar unas pruebas estad&iacute;sticas       válidas, la asignaci&oacute;n aleatoria disminuye notablemente la probabilidad       de los sesgos de selecci&oacute;n y de confusi&oacute;n que pueden tener los estudios       de observaci&oacute;n. El enmascaramiento tanto de la secuencia de asignaci&oacute;n       aleatoria como de la evaluaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n y la medici&oacute;n de los desenlaces       minimiza la posibilidad de los sesgos de medici&oacute;n. </font></p>       <p  ><font size="2"> Las ramas de tratamiento hormonal del estudio       Women’s Health Initiative (WHI) <sup>7,8</sup> son       ensayos cl&iacute;nicos controlados en los cuales, mediante un mecanismo aleatorio,       se asignaron mujeres a recibir tratamiento hormonal o placebo. Esta estrategia       de asignaci&oacute;n de tratamientos garantiza que el ingreso del individuo a       alguno de los grupos de estudio no est&eacute; definida por alguna de sus caracter&iacute;sticas       previas, por lo tanto se obtienen dos grupos de comparaci&oacute;n con condiciones       cl&iacute;nicas y sociales muy similares lo que lleva a que las diferencias que       se presenten en los resultados al final del seguimiento son explicadas       por el tratamiento recibido y no por las otras caracter&iacute;sticas. Los estudios       observacionales previos mostraban que las mujeres usuarias de terapia de       sustituci&oacute;n ten&iacute;an a la vez un mayor nivel educativo, menor &iacute;ndice de masa       corporal, mayor consumo de alcohol, dedicaban mayor tiempo al ejercicio,       ten&iacute;an menor peso que a la vez explicaba que tuvieran menores niveles de       insulina en sangre en ayunas y un perfil lip&iacute;dico más favorable, ten&iacute;an       menores niveles de presi&oacute;n arterial, empleaban mayor tiempo libre en ejercicio       y era más frecuente que ingirieran dosis bajas de alcohol. <sup>9</sup></font></p>       <p  ><font size="2"> El enmascaramiento de la asignaci&oacute;n de la secuencia       de distribuci&oacute;n al azar es tanto o más importante que la misma asignaci&oacute;n       aleatoria. Su objetivo es que el investigador no sepa a cual grupo pertenece       el individuo que va a ingresar a la investigaci&oacute;n y con ello se evita que       se seleccionen o se excluyan los individuos según el inter&eacute;s del investigador.       Esta estrategia metodol&oacute;gica se respet&oacute; en los ensayos cl&iacute;nicos y obviamente       no hace parte de ningún estudio observacional. El efecto de no cumplir       con este requisito es el mismo que tiene la falta de asignaci&oacute;n aleatoria.       En los ensayos cl&iacute;nicos del WHI la única forma de identificar el medicamento       recibido por las mujeres era mediante la lectura de un c&oacute;digo de barras       en el frasco que conten&iacute;a los tratamientos, y esto solo se pod&iacute;a realizar       en la oficina central. El hecho de conocer a cual grupo pertenecen los       individuos facilita que el investigador implemente cointervenciones que       favorezcan a un grupo o realice seguimientos diferenciales entre los grupos       que en últimas ser&iacute;an los que inducir&iacute;an los resultados. En los estudios       observacionales del tema se puede apreciar que el grupo de usuarias de       la TSH tienen una tendencia significativa a realizar más ejercicio, consultar       más frecuentemente al m&eacute;dico, realizarse exámenes de control como medici&oacute;n       de l&iacute;pidos, citolog&iacute;as, mamograf&iacute;as, sangre oculta en       heces y examen rectal y a implementar otras medidas preventivas de salud. <sup>9</sup> En       el WHI todas las mujeres siguieron un mismo protocolo de control y seguimiento.       En el estudio de estr&oacute;geno más progestina, el ginec&oacute;logo tratante, pero       nunca los investigadores, supo el grupo de asignaci&oacute;n en un 24% y en el       de solo estr&oacute;geno un 1,7%. </font></p>       <p  ><font size="2"> Un aspecto que disminuye validez en los estudios       son las p&eacute;rdidas del seguimiento. En la rama de terapia combinada del WHI       se tiene informaci&oacute;n del 96,5% de las mujeres y en el de solo estr&oacute;geno       del 94,8%, cifras de seguimiento por debajo de las p&eacute;rdidas aceptadas que       son del 10 a 20%. En los estudios observacionales de casos y controles,       fuente importante de informaci&oacute;n sobre la TSH, no se parte de una poblaci&oacute;n,       por lo tanto no se puede conocer la incidencia real de los eventos; adicionalmente,       es posible que los individuos seleccionados no sean representativos totalmente       de las mujeres que han recibido TSH sino que sean una subpoblaci&oacute;n de mejor       pron&oacute;stico. </font></p>       <p  ><font size="2"> Las diferencias de los resultados entre los estudios       observacionales y sus respectivos metanálisis con respecto a la enfermedad       cardiovascular son diametralmente opuestos a los obtenidos en el WHI.   Debido a la diferencia de metodolog&iacute;a, a la reconocida       superioridad de los ensayos cl&iacute;nicos y a que el WHI se considera un estudio       válido, la mayor&iacute;a de organizaciones y autoridades en el mundo desecharon       la propuesta que se ten&iacute;a de administrar TSH a las mujeres menopáusicas       con la intenci&oacute;n de disminuir la mortalidad por enfermedad coronaria       y hoy se acepta que por el contrario aumentan el riesgo de padecerla. </font></p>       <p  ><font size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A </b></font></p>       <!-- ref --><p  ><font size="2">1. GRADE Working Group. Grading quality of evidence and strength of recommendations.   <em>BMJ</em> 2004; 328:1490&#150;1497. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0121-0793200600040000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2"> 2. Guyatt,G.y col. Editorial: An emerging consensus on grading recommendations?     <em>ACP Journal Club</em> 2006; 144: A&#150;9. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0121-0793200600040000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2"> 3. Goldstein LB, Adams R, Alberts MJ, Appel LJ, Brass LM, Bushnell CD,     et al. Primary prevention of ischemic stroke: a guideline from the American     Heart Association/American Stroke Association Stroke Council: cosponsored     by the Atherosclerotic Peripheral Vascular Disease Interdisciplinary Working     Group; Cardiovascular Nursing Council; Clinical Cardiology Council; Nutrition,     Physical Activity, and Metabolism Council; and the Quality of Care and Outcomes     Research Interdisciplinary. <em>Stroke</em> 2006; 37: 1583&#150;1633. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0121-0793200600040000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2">4. Grady D, Rubin S, Petiti  D, Fox C, Black D, Ettinger B y cols. Hormone       Therapy To Prevent Disease and Prolong Life in Postmenopausal Women. <em>Ann       Inter Med</em> 1992; 117:         1038&#150;1041 </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0121-0793200600040000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2"> 5. Stampfer MJ, Colditz       GA. Estrogen replacement therapy and coronary heart disease: A cuantitative       assessment of the epidemiologic evidence.   <em>Prev Med</em>   1991; 20: 47&#150;63 </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0121-0793200600040000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2"> 6. Feinstein A. Meta&#150;aanlysis:       statistical alqchemy for the 21st century.   <em>J Clin Epidemiol </em>1995:       71&#150;79. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0121-0793200600040000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2"> 7. Writing Group for the       Women’s Health Initiative Investigators. Risk and Benefits of Estrogen       plus Progestin in Healthy Posmenopausal Women. <em>JAMA</em>   2002; 288: 321&#150;333. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0121-0793200600040000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2"> 8. The Women’s Health       Initiative Steering Commitee. Effecsts of Conjugated Equine Estrogen in     Posmenopausal Women With Histerectomy. <em>JAMA</em> 2004;       291:1701&#150;1712. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0121-0793200600040000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p  ><font size="2">9. Zuleta J. Terapia de reemplazo hormonal y       enfermedad coronaria.  <em>Rev       Col Obst Ginecol</em>  2003; 54:113&#150;120. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0121-0793200600040000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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