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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nadando contra la corriente: mujeres y cuotas políticas en los países andinos: Magdalena Leon (dir.), Bogotá, 2005. UNIFEM-UNAL-IEP-UNFPA-CIDEM-FLACSO-Ecuador]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana"size="2">      <p align=right> <b>Rese&ntilde;as</b></p>      <p>    <center><font size="4"><b>Nadando contra la corriente: mujeres y cuotas pol&iacute;ticas en los pa&iacute;ses andinos </b></font></center></p>      <p>    <center><font size="3"><b>Swimming against the current: Women and political quotas in the Andean countries</b></font></center>    <p>      <p>&nbsp;</p>      <p><b><font size="2">Magdalena Leon (dir.), Bogot&aacute;, 2005.     <br>UNIFEM-UNAL-IEP-UNFPA-CIDEM-FLACSO-Ecuador </font></b></p>  <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Julie Massal</b></p>      <p> Profesora Asistente del IEPRI de la Universidad Nacional de Colombia </p>  <hr size="1">      <p>El libro dirigido por Magdalena Le&oacute;n, enfocado en las cuotas pol&iacute;ticas a favor de las mujeres, constituye un an&aacute;lisis comparativo de los procesos de adopci&oacute;n, implementaci&oacute;n e impacto de esta herramienta, en la democracia o democratizaci&oacute;n de cuatro pa&iacute;ses andinos - Bolivia, Colombia, Ecuador y Per&uacute;. Este an&aacute;lisis nos lleva a reflexionar de manera m&aacute;s amplia sobre la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica y m&aacute;s espec&iacute;ficamente, sobre el papel que pueden desempe&ntilde;ar en ella partidos pol&iacute;ticos y movimientos sociales, no como actores antagonistas, sino como actores complementarios que tejen alianzas. Uno de los aportes de este libro, en efecto, consiste en resaltar que cuando se conforman estas alianzas institucionales entre movimientos de mujeres y mujeres electas o miembros de partidos pol&iacute;ticos as&iacute; como funcionarias p&uacute;blicas, la eficiencia de la cuota es mayor tanto en t&eacute;rminos cuantitativos como cualitativos. Este resultado puede alimentar una nueva tendencia en la reflexi&oacute;n sobre democracia, perceptible en la ciencia pol&iacute;tica (sobre todo anglosajona), que trata de reunificar las literaturas sobre partidos pol&iacute;ticos y movimientos sociales, usualmente muy aisladas, para evaluar el impacto de la <i>relaci&oacute;n entre estos actores </i> en la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica. </p>      <p>El libro se compone de un prefacio redactado por M. Le&oacute;n, que presenta el panorama en el que se introdujo el debate sobre cuotas pol&iacute;ticas, concebidas como un ejemplo de <i>acci&oacute;n afirmativa </i>; de dos art&iacute;culos (introducci&oacute;n y conclusi&oacute;n) expl&iacute;citamente comparativos y de cuatro art&iacute;culos que presentan los estudios de caso - uno por pa&iacute;s.</p>      <p>El art&iacute;culo introductorio de Mala Htun dise&ntilde;a un marco de an&aacute;lisis comparativo, enfoc&aacute;ndose en un diagn&oacute;stico parad&oacute;jico sobre la situaci&oacute;n del &aacute;rea andina : presenciamos una fuerte crisis pol&iacute;tica, que se evidencia a trav&eacute;s de distintos fen&oacute;menos, entre otros, una crisis de los partidos pol&iacute;ticos; la fragilidad institucional y el retorno a la inestabilidad pol&iacute;tica ; pero al mismo tiempo, observamos una progresi&oacute;n de la inclusi&oacute;n de grupos sociales minoritarios (mujeres y grupos &eacute;tnicos) hasta ahora excluidos tanto de la esfera pol&iacute;tica como del desarrollo econ&oacute;mico. Con base en esta constataci&oacute;n, el art&iacute;culo plantea las siguientes preguntas. Hay una relaci&oacute;n causal entre la inclusi&oacute;n social de nuevos actores y la crisis pol&iacute;tica? Es este incremento de inclusi&oacute;n de grupos sociales un <i>factor </i> o un <i>s&iacute;ntoma </i> de la crisis pol&iacute;tica? La respuesta es matizada, recogiendo dos hip&oacute;tesis com&uacute;nmente planteadas pero opuestas. La primera es que la inclusi&oacute;n social es una respuesta de los actores pol&iacute;ticos (partidos) en crisis para compensar el d&eacute;ficit democr&aacute;tico: tanto en Bolivia como en Ecuador, la fuerte crisis de legitimidad de los partidos los ha conminado a adoptar cuotas en aras de conquistar el electorado femenino y de recobrar una capacidad representativa. La segunda hip&oacute;tesis es que la inclusi&oacute;n se hace en un contexto de tanta fragilidad institucional que llega a debilitar o a desbordar m&aacute;s a&uacute;n las instituciones, profundizando de esta manera la crisis pol&iacute;tica. </p>      <p>En el art&iacute;culo final, Maria Emma Wills enfatiza la importante diferencia de resultados en la eficiencia e implementaci&oacute;n de las cuotas, lo cual se debe al hecho que las cuotas pol&iacute;ticas han sido adoptadas en contextos pol&iacute;ticos muy dis&iacute;miles en los cuatro pa&iacute;ses. De tal manera, replantea el debate sobre la relaci&oacute;n entre inclusi&oacute;n de mujeres y consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica, recalcando la dificultad de considerar la una, de por s&iacute;, como una garant&iacute;a de la segunda, y la necesidad de profundizar en los procesos pol&iacute;ticos muy distintos de los pa&iacute;ses andinos para entender mejor esta relaci&oacute;n. </p>      <p>Por lo tanto, enfatizar&eacute; no una comparaci&oacute;n ya expl&iacute;cita en el libro, entre los cuatro pa&iacute;ses, sino tres tem&aacute;ticas transversales, presentes en los seis art&iacute;culos. Estas tres tem&aacute;ticas son: la disyuntiva entre presencia y representaci&oacute;n de mujeres, el impacto del sistema electoral y pol&iacute;tico sobre la eficiencia o el alcance de la cuota, y por &uacute;ltimo, la relaci&oacute;n entre inclusi&oacute;n de mujeres y democratizaci&oacute;n. </p>      <p><b><i>Inclusi&oacute;n o representaci&oacute;n? </i></b></p>      <p>Existe una disyuntiva entre inclusi&oacute;n (o presencia) de mujeres por medio de las cuotas, y representaci&oacute;n de mujeres. La <i>representaci&oacute;n </i> es entendida como un <i>actuar conforme con los intereses </i><i>de las mujeres quienes conforman un </i><i>conjunto dotado de una identidad colectiva construida con base en su identidad de g&eacute;nero y la situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n </i> que han padecido tradicionalmente. En el proceso de lucha para conseguir la cuota - el mecanismo de acceso a la representaci&oacute;n - este colectivo se une, poniendo a un lado discrepancias ideol&oacute;gicas, partidistas o de clase. Sin embargo, una vez electas, suele ocurrir que las mujeres olviden esta identidad de g&eacute;nero o mejor dicho, no act&uacute;en en defensa de los intereses de las mujeres en conjunto; por tanto aparece un desfase entre las mujeres electas y su &quot;base&quot; potencial. Este desfase o esa disyuntiva entre <i>presencia y representaci&oacute;n </i> puede explicarse b&aacute;sicamente de dos maneras. </p>      <p>Por un lado, la presencia femenina puede ser insuficiente para que las mujeres electas puedan pesar en la decisi&oacute;n pol&iacute;tica y reorientarla a favor de las mujeres; pero su peso pol&iacute;tico no solo depende de su presencia num&eacute;rica sino que se relaciona con otro factor : donde existen movimientos sociales fuertes para sustentar su trabajo pol&iacute;tico institucional y donde se tejen alianzas entre actores pol&iacute;ticos y movimientos sociales, la implementaci&oacute;n de la cuota es m&aacute;s f&aacute;cil</sup><a href="#(1)">(1)</a> y eficiente : es el caso de Bolivia y Ecuador. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otro lado, las diferencias ideol&oacute;gicas o partidistas entre mujeres de distintos partidos - provisionalmente disminuidas - vuelven a aparecer en el quehacer pol&iacute;tico pues tienden a defender intereses partidistas m&aacute;s que los del colectivo femenino; adem&aacute;s, la competici&oacute;n entre mujeres electas para mantenerse en el puesto genera divisiones al mismo tiempo que las obliga a someterse a las reglas de juego &quot;masculinas&quot; de hacer pol&iacute;tica. Lo resaltan sobre todo Lisa Baldez y Patricia Bra&ntilde;ez, quienes insisten en la dificultad de enfrentar el patriarcalismo de la clase pol&iacute;tica tradicional en Bolivia. </p>      <p><b><i>El impacto del sistema electoral o pol&iacute;tico sobre la eficiencia de la cuota </i></b></p>      <p>El examen del impacto del sistema pol&iacute;tico y electoral sobre la eficiencia de la cuota arroja resultados diferenciados seg&uacute;n los pa&iacute;ses, dado que la regla institucional hay que confrontarla con la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica real, y con la voluntad pol&iacute;tica de los actores de respetar la ley como aparece a trav&eacute;s de la lectura de los distintos estudios de caso. </p>      <p>Es innegable la progresi&oacute;n de la presencia femenina en distintas instancias (congreso, alcald&iacute;as, gobiernos locales o regionales) a ra&iacute;z de las cuotas, aunque seg&uacute;n los casos, el incremento es mayor en el nivel nacional y en otros en el nivel local. En el caso de Colombia, como lo resaltan Magdalena Le&oacute;n y Jimena Holgu&iacute;n, sin embargo, no se han reconocido por ley cuotas dentro de los partidos pol&iacute;ticos, puesto que se considera que esto afectar&iacute;a su autonom&iacute;a. En este pa&iacute;s, las cuotas se refieren a la presencia de mujeres en cargos administrativos, m&aacute;s no en la competici&oacute;n pol&iacute;tica. En este caso particular, se observa efectivamente un gran incremento del n&uacute;mero de mujeres en cargos administrativos directivos, sobre todo al nivel nacional (ministerios), aunque el aumento es mucho menor en cargos menos visibles (secretar&iacute;as en gobiernos locales), present&aacute;ndose casos en que la cuota del 30% ni siquiera se respeta. </p>      <p>Pese al incremento del n&uacute;mero de mujeres en los entes de representaci&oacute;n y en cargos electivos, esta presencia femenina en conjunto no rebasa el 30%, y muchas veces es muy inferior a este porcentaje. Este 30% es el nivel fijado por las cuotas en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses (aunque en Ecuador existe una peculiaridad: en cada fecha electoral la cuota aumenta en un 5% hasta lograr el nivel del 50%). La progresi&oacute;n num&eacute;rica de mujeres en cargos electivos sigue siendo restringida por la f&eacute;rrea resistencia de los propios partidos, que puede manifestarse de distintas formas. Puede consistir en el rechazo a implementar la ley en su seno, o a ubicar a las mujeres en puestos de sus listas, en los que puedan ser efectivamente electas, algo observable en los tres pa&iacute;ses (Ecuador, Per&uacute; y Bolivia). Pero tambi&eacute;n puede traducirse, como lo demuestra en particular el caso ecuatoriano, por el no respeto de los principios de <i>secuencia y alternabilidad </i> en las listas, y el hecho que los entes electorales acaben encargando a los partidos la libre definici&oacute;n e interpretaci&oacute;n de estos t&eacute;rminos. A esto cabe a&ntilde;adir una resistencia que m&aacute;s bien se convierte, en Bolivia, en un fuerte acoso pol&iacute;tico contra mujeres candidatas o electas para disuadirlas de presentarse o llevarlas a renunciar; e incluso se traduce en maniobras como la inscripci&oacute;n en listas electorales de hombres con nombres de mujeres, que llegan a ocupar el cargo, una vez electos estos llamados &quot;travestis&quot;. Si bien estos obst&aacute;culos impuestos por los partidos y algunos entes pol&iacute;ticos han podido ser parcialmente superados o combatidos gracias al apoyo de las cortes constiticionales, la ausencia de fuertes movimientos sociales de mujeres o la debilidad de alianzas institucionales entre estos y mujeres electas o funcionarias p&uacute;blicas, han restringido el alcance de las cuotas. </p>      <p>Pero adem&aacute;s de la voluntad pol&iacute;tica de los actores, es central el papel del sistema electoral vigente. Mala Htun recalca que la traducci&oacute;n de candidaturas femininas en cargos depende, en particular, de dos factores institucionales: el modo de repartici&oacute;n de los esca&ntilde;os conjugado con el modo de escrutinio. En los Andes, hay diferencias entre los pa&iacute;ses en cada uno de estos factores: mientras Bolivia tiene un sistema mixto de listas cerradas y abiertas seg&uacute;n el tipo de elecci&oacute;n, Ecuador y Per&uacute; tienen unos sistemas de listas abiertas en elecciones legislativas. Existe una combinaci&oacute;n favorable a una mayor traducci&oacute;n de candidaturas de cargos: la de un sistema de lista cerrada con un sistema de representaci&oacute;n proporcional, el cual favorece por lo general fuerzas minoritarias todav&iacute;a poco consolidadas y una mejor repartici&oacute;n de los esca&ntilde;os, en funci&oacute;n del n&uacute;mero de votos obtenidos. Tambi&eacute;n influyen el nivel o tipo de elecci&oacute;n (nacional o local), el tama&ntilde;o del distrito electoral, la descentralizaci&oacute;n (que en Bolivia ha contribuido a disminuir el n&uacute;mero de mujeres en cargos electivos locales, en las elecciones municipales de 1995), etc. Pero los cambios frecuentes de reglas electorales (en Bolivia y Ecuador) hacen dif&iacute;cil una evaluaci&oacute;n a largo plazo del impacto de la combinaci&oacute;n &quot;lista cerrada y representaci&oacute;n proporcional&quot;. Adem&aacute;s, la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica puede modificar sustancialmente el impacto del factor estrictamente institucional, pues en Ecuador donde existe la lista abierta, sigue vigente la pr&aacute;ctica del voto en plancha, a&uacute;n cuando se observa un mayor uso del voto personalizado (escoger una figura dentro de una lista abierta) por parte de mujeres a favor de mujeres. </p>      <p><b><i>Inclusi&oacute;n y representaci&oacute;n de mujeres: incidencia en la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica? </i></b></p>      <p>La disyuntiva entre inclusi&oacute;n y representaci&oacute;n, por un lado, y los obst&aacute;culos institucionales o electorales a la misma inclusi&oacute;n de mujeres en el sistema pol&iacute;tico por otro, hacen dudar de la posibilidad concreta que la inclusi&oacute;n de mujeres contribuya a la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica. Este v&iacute;nculo se puede analizar tanto del punto de vista te&oacute;rico como emp&iacute;rico. </p>      <p>Desde el punto de vista te&oacute;rico, en un contexto de crisis de los partidos, la <i>representaci&oacute;n espejo </i> (los candidatos de nuevos movimientos sociales buscan el apoyo del electorado que se identifique con ellos por una similitud &eacute;tnica o de genero), parece competir, en t&eacute;rminos de legitimidad, con una representaci&oacute;n m&aacute;s tradicional (expresi&oacute;n de intereses con base en ideolog&iacute;as, llevada a cabo por partidos pol&iacute;ticos). Pero la legitimidad de la representaci&oacute;n espejo, que lleva a la adopci&oacute;n de <i>acciones afirmativas </i> como las cuotas, no coincide con su eficiencia concreta en la remodelaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico y electoral. Las autoras resaltan los obst&aacute;culos institucionales y socioculturales que hacen insuficiente la implementaci&oacute;n de cuotas para fomentar cambios m&aacute;s amplios en la representaci&oacute;n. As&iacute;, subraya Maria Emma Wills, las cuotas tienen poca incidencia favorable para clases marginadas o despose&iacute;das, y tan solo &quot;remedian la discriminaci&oacute;n para un grupo de mujeres privilegiadas&quot;, una observaci&oacute;n similar a la que se puede hacer en Francia, pues si bien las cuotas han favorecido el acceso de mujeres al parlamento (desde 2000), la mayor&iacute;a son hijas de dirigentes pol&iacute;ticos. No se logra romper con la endogamia pol&iacute;tica y el control de &eacute;lites econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas sobre la representaci&oacute;n pol&iacute;tica <sup>1</sup>. </p>      <p>El argumento m&aacute;s fuerte que permite cuestionar el postulado seg&uacute;n el cual la representaci&oacute;n de las mujeres, de por s&iacute; sola, implicar&iacute;a mayor consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica, lo aporta el art&iacute;culo de Lourdes Hurtado acerca del caso peruano. Ella enfatiza: &quot;la presencia de mujeres en las esferas cercanas al poder alcanz&oacute; uno de sus puntos m&aacute;ximos durante los gobiernos de Alberto Fujimori&quot;. Fujimori impuso la ley de cuotas, incluso por encima de la mayor&iacute;a legislativa que lo apoyaba, con el respaldo de organizaciones de mujeres de distintas clases sociales, tanto marginadas (&quot;pobladoras&quot;) como profesionales de la clase media y alta (&quot;tecn&oacute;cratas y pol&iacute;ticas de carrera&quot;). L. Hurtado insiste en que &quot; <i>(…) la participaci&oacute;n de mujeres (…) se dio en t&eacute;rminos autoritarios. Las mujeres que rodearon al mandatario se desempe&ntilde;aron en un contexto de instituciones d&eacute;biles y dejaron de lado valores fundamentales como la democracia, la honestidad y transparencia de la funci&oacute;n p&uacute;blica </i>&quot;, lo cual perjudic&oacute;, posteriormente, las mujeres pol&iacute;ticas (casi ausentes en el gobierno democr&aacute;tico de Alejandro Toledo) y el principio mismo de la representaci&oacute;n de mujeres. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto nos lleva a cuestionar el v&iacute;nculo que se considera a menudo &quot;obvio&quot;, entre inclusi&oacute;n de nuevos grupos sociales a la pol&iacute;tica y democratizaci&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n, la presencia femenina no es una garant&iacute;a de una forma de hacer pol&iacute;tica nueva, menos autoritaria, pues como arguye Wills, &quot;nadie nace dem&oacute;crata&quot;. A&ntilde;adimos a esto que no hay cualidades femininas que hagan de la pol&iacute;tica &quot;feminina&quot; una pr&aacute;ctica sustancialmente distinta de la pol&iacute;tica &quot;masculina&quot;, contrariamente a lo que aduce una ampl&iacute;a literatura feminista anglosajona u europea. Este argumento se refuerza al observar emp&iacute;ricamente como las reglas de juego &quot;masculinas&quot;, o m&aacute;s bien socialmente construidas como &quot;masculinas&quot;, las adoptan mujeres no solo en partidos pol&iacute;ticos tradicionales sino tambien en movimientos sociales u ONGs, como lo demuestra Anke Van Dam <SUP>2</SUP> en un estudio del papel de ONG&#39;s feministas en el Chile de Pinochet, esto es, en un contexto dictatorial. La autora recalca que las mismas mujeres de base (&quot;pobladoras&quot;) tienden a <i>considerar como m&aacute;s leg&iacute;timas las l&iacute;deres que adopten pautas de comportamiento &quot;masculinas </i>&quot; (autoritarias), y que por tanto las l&iacute;deres de ONG&#39;s llegan a adoptar dichas actitudes no (solo) por imposici&oacute;n del sistema pol&iacute;tico sino (tambi&eacute;n) bajo la presi&oacute;n de sus propias bases. Lo cual permite argumentar que no se trata de actitudes masculinas o femeninas sino de pautas de actuaci&oacute;n dependientes del sistema pol&iacute;tico y de la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica en un entorno autoritario o dictatorial. </p>  <hr size="1">      <p><b>COMENTARIOS</b></p>      <p><a name="(1)">1.</a> En Ecuador, Per&uacute; y Bolivia, la ley de cuotas se adopta el mismo a&ntilde;o, 1997, a menudo acompa&ntilde;ada por otros normativas electorales o laborales. Sin embargo los desenlaces y la eficiencia de las cuotas var&iacute;an considerablemente entre estos pa&iacute;ses de acuerdo a varios factores: las correlaciones de fuerzas entre movimientos de mujeres e instituciones, el sistema pol&iacute;tico y electoral, y las actitudes de los entes electorales y constitucionales otorgan un significado distinto a la presencia femenina. </p>  <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>1.  Sineau Mariette, &quot; <i>Inegalite sexuelle et in&eacute;galites sociales: d&eacute;buts laborieux pour la parit&eacute;&quot; </i>, Le Monde Diplomatique, marzo de 2002 (version electr&oacute;nica). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0121-4705200500030000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2.  Van Dam, Anke, &quot;El encuentro ONG&#39;s y pobladoras: las organizaciones de mujeres en Santiago de Chile&quot;, en Salman Ton &amp; Kingman Eduardo (eds), <i>Antigua modernidad y memoria del presente, culturas urbanas e identidad </i>, Quito, FLACSO, 1999, p. 372. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0121-4705200500030000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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