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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La reforma política en Ecuador en un callejon sin salida]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article looks at the apparent impossibility of implementing an in-depth political reform, to reinforce the institutions, reconcile the citizens with their representatives, and consolidate representative democracy in Ecuador. This Andean country appears to be a paradigm of political instability. The three abrupt changes in government in 1997, 2000, and 2005, have contributed to changing the image that the country had of successful democratic transition and consolidation (1976-1979), projecting a new impression of institutional weakness. Nonetheless, this political instability is recent and does not constitute a characteristic proper to the political system, nor is it a result of the democratic transition.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana"size="2">      <p align=right> <b>Art&iacute;culo/Coyuntura</b></p>      <p>    <center><b><font size="4">La reforma pol&iacute;tica en Ecuador en un callejon sin salida </font></b></center></p>      <p>    <center><b><font size="3">The political reform in Equator in a callejon without exit </font></b></center></p>      <p><b>Julie Massal</b></p>       <p>Docente del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia</p>  <hr size="1">      <p><b>RESUMEN </b></p>      <p>El presente art&iacute;culo gira en torno a la aparente imposibilidad de llevar a cabo una profunda reforma pol&iacute;tica, para reforzar las instituciones, reconciliar los ciudadanos con sus representantes y consolidar la democracia representativa en Ecuador. Este pa&iacute;s andino aparece como un caso paradigm&aacute;tico de inestabilidad pol&iacute;tica. Los tres cambios de gobierno forzosos que han ocurrido en 1997, 2000, y 2005 contribuyen a modificar la imagen que se ten&iacute;a de una transici&oacute;n (1976-1979) y consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica exitosas, al tiempo que se difunde un nuevo diagnostico enfocado en la d&eacute;bil institucionalidad de ese pa&iacute;s. Sin embargo, la inestabilidad pol&iacute;tica es reciente y no constituye una caracter&iacute;stica propia del sistema pol&iacute;tico, como tampoco resulta de la transici&oacute;n democr&aacute;tica. <b></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> Ecuador, movilizaci&oacute;n social, reforma pol&iacute;tica, sistema pol&iacute;tico </p>  <hr size="1">      <p><b>SUMMARY </b></p>  This article looks at the apparent impossibility of implementing an in-depth political reform, to reinforce the institutions, reconcile the citizens with their representatives, and consolidate representative democracy in Ecuador. This Andean country appears to be a paradigm of political instability. The three abrupt changes in government in 1997, 2000, and 2005, have contributed to changing the image that the country had of successful democratic transition and consolidation (1976-1979), projecting a new impression of institutional weakness. Nonetheless, this political instability is recent and does not constitute a characteristic proper to the political system, nor is it a result of the democratic transition.    <p></p>  <b>Key words:</b> Ecuador, social mobilization, political reform, political system.      <p>&nbsp;</p>  <hr size="1">      <p><b>Introducci&oacute;n </b></p>      <p>Ecuador aparece hoy en d&iacute;a como un caso paradigm&aacute;tico de inestabilidad pol&iacute;tica. Los tres cambios de gobierno forzosos<a href="#(1)">(1).</a> que han ocurrido en 1997, 2000, y 2005 <sup>1-5</sup> contribuyen a modificar la imagen que se ten&iacute;a de una transici&oacute;n (1976-1979) y consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica exitosas, al tiempo que se difunde un nuevo diagnostico enfocado en la d&eacute;bil institucionalidad de ese pa&iacute;s. Sin embargo, la inestabilidad pol&iacute;tica es reciente y no constituye una caracter&iacute;stica propia del sistema pol&iacute;tico, como tampoco resulta de la transici&oacute;n democr&aacute;tica<sup>6 </sup><a href="#(2)">(2).</a>. Plantear la situaci&oacute;n de Ecuador en t&eacute;rminos de <i>inestabilidad </i>, por tanto, genera m&aacute;s interrogantes que respuestas. </p>      <p>A mi parecer, la principal interrogante, que constituye el hilo conductor del presente art&iacute;culo, gira en torno a la aparente imposibilidad de llevar a cabo una profunda reforma pol&iacute;tica, para reforzar las instituciones, reconciliar los ciudadanos con sus representantes y consolidar la democracia representativa. En efecto, han fracasado los intentos de reforma llevados a cabo en el &uacute;ltimo decenio (tres consultas populares entre 1994 y 1998, y una Asamblea Constituyente (1997-1998), generadora de una nueva Constituci&oacute;n en 1998). </p>      <p>Se suele enfatizar la ingobernabilidad que caracteriza al pa&iacute;s como causa de este bloqueo<sup>7</sup>. La gobernabilidad, de acuerdo a M. Coppedge<sup>8</sup> puede entenderse como el &laquo; <i>grado seg&uacute;n el cual las relaciones entre actores dotados de poder obedecen a formulas estables y aceptadas </i>&raquo;<sup>9,10 </sup>. Esa definici&oacute;n de la gobernabilidad, que enfatiza la necesaria resoluci&oacute;n de los conflictos mediante reglas del juego permanentes y legitimas, insiste en que el conflicto es compatible con la gobernabilidad. Pero falta entender las razones por las que, en Ecuador, no se logra consenso acerca de dichas &quot;formulas&quot; para promover una reforma pol&iacute;tica e institucional aparentemente tan anhelada y sin embargo siempre abortada. En otros terminos, por qu&eacute; el conflicto siempre prima sobre el consenso? </p>      <p>Esta inquietud conduce a examinar, m&aacute;s concretamente, los motivos por los que se genera el bloqueo de la reforma pol&iacute;tica actualmente en el tapete (oto&ntilde;o de 2005). Esta reforma fue impulsada a ra&iacute;z de la llamada &quot;rebeli&oacute;n de los forajidos&quot;<a href="#(3)">(3).</a>, calificativo otorgado a los acontecimientos que condujeron a la salida de Lucio Guti&eacute;rrez, el 20 de abril de 2005, apenas dos a&ntilde;os despu&eacute;s de iniciado su mandato presidencial. Por lo que conviene partir del an&aacute;lisis de esta &uacute;ltima movilizaci&oacute;n. </p>      <p>La &quot;rebeli&oacute;n de los forajidos&quot; se convoco, de acuerdo a sus protagonistas (quienes se pueden categorizar como actores urbanos de clases medias y altas, y m&aacute;s a&uacute;n como actores de la ciudad de Quito), con el prop&oacute;sito de <i>reivindicar un manejo &eacute;tico de las instituciones pol&iacute;ticas </i> por parte de los actores ejecutivos y legislativos. Esa aspiraci&oacute;n nace porque existe un rechazo de la ciudadan&iacute;a <i>a la corrupci&oacute;n y a la impunidad latentes en el sistema pol&iacute;tico y promovido por los actores y las instituciones (especialmente el Congreso) </i>. Adem&aacute;s, de forma m&aacute;s amplia, lo que esta en debate es la b&uacute;squeda <i> no solo de un modelo pol&iacute;tico democr&aacute;tico m&aacute;s representativo y participativo, sino tambi&eacute;n m&aacute;s eficiente y justo </i><sup>11</sup><a href="#(4)">(4).</a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este rechazo a la corrupci&oacute;n, y la subsiguiente cr&iacute;tica a las instituciones y los actores pol&iacute;ticos no son nuevos, puesto que ya se hab&iacute;an esgrimido en anteriores ocasiones. Tanto en la salida de Abdal&aacute; Bucaram (5 de febrero de 1997), como en la de Jamil Mahuad (21 de enero de 2000), aparecieron varios s&iacute;ntomas de la d&eacute;bil credibilidad de las instituciones y del rechazo a la corrupci&oacute;n reinante<sup>12</sup><a href="#(5)">(5).</a>. En ambos casos, surgieron discursos acerca de la necesidad de &quot;refundar el pa&iacute;s&quot; y democratizarlo en profundidad, pero esta aspiraci&oacute;n result&oacute; frustrada. </p>      <p>El principal s&iacute;ntoma de la debilidad de las instituciones es el <i>descr&eacute;dito del Congreso y de la clase pol&iacute;tica </i>: los &quot;pol&iacute;ticos&quot;, en particular los diputados, aparecen como incapaces de defender los intereses generales del pueblo, por estar empecinados en perseguir &uacute;nicamente sus intereses personales o partidistas. Esa cr&iacute;tica se extiende a los <i>partidos pol&iacute;ticos </i> como tales, acusados de haber perdido el contacto con la sociedad y de no tener ninguna representatividad. En conjunto, se expresa, en la ciudadan&iacute;a, un rechazo a los poderes legislativo y ejecutivo, y se observa una perdida de credibilidad de las principales instituciones de la democracia . </p>      <p>Pero adem&aacute;s, se critica la democracia representativa ecuatoriana, por in equitativa e ineficiente. Se la describe como marcada por un desequilibrio y una concentraci&oacute;n de poderes pero a la vez por una fuerte fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica y social, lo cual resulta poco propicio para lograr acuerdos pol&iacute;ticos estables. En consecuencia, se denuncian varios disfuncionamientos del sistema pol&iacute;tico y electoral. El principal disfuncionamiento es el enfrentamiento entre poderes ejecutivo y legislativo. Otro disfuncionamiento, corolario del anterior, es la falta de margen de maniobra de los actores ejecutivos frente al Congreso (pero tambi&eacute;n frente a otros actores, como los movimientos sociales). </p>      <p>As&iacute; que parad&oacute;jicamente, pese al aparente consenso en declarar la poca credibilidad de las instituciones y la necesidad de renovarlas, algo que no ocurre en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n<sup>13</sup>, no se consigue dicho prop&oacute;sito. La reforma pol&iacute;tica e institucional se encuentra en un callej&oacute;n sin salida. La inc&oacute;gnita es por qu&eacute;, pese a que todos los actores parecen darle mucha importancia al cambio constitucional, no se logra generar consenso sobre el <i>contenido </i> de la reforma y tampoco sobre los <i>procedimientos a seguir para llevar a cabo dicha reforma </i>, como lo demuestra el debate pol&iacute;tico ecuatoriano desde hace 10 a&ntilde;os, y m&aacute;s a&uacute;n en los momentos actuales (oto&ntilde;o 2005). </p>      <p>El enfoque propuesto en este art&iacute;culo es partir del an&aacute;lisis de la llamada <i>rebeli&oacute;n de los forajidos </i> de abril de 2005, para definir el impacto de esta movilizaci&oacute;n, desde &quot;abajo&quot;, de organizaciones de la sociedad civil, en la formulaci&oacute;n de una nueva reforma pol&iacute;tica, m&aacute;s enfocada que las anteriores en las <i>instituciones </i>. Luego, se busca develar por qu&eacute; la reforma pol&iacute;tica e institucional que los acontecimientos de abril impulsaron, se encuentra, en los momentos actuales, en un callej&oacute;n sin salida, y m&aacute;s generalmente, entender los motivos por los que, en las diferentes ocasiones en que se moviliz&oacute; (parcial o completamente) la sociedad ecuatoriana, se frustr&oacute; la &quot;refundaci&oacute;n del pa&iacute;s&quot;. Desde una mirada hist&oacute;rica a m&aacute;s largo plazo (sobre el &uacute;ltimo decenio), se buscar&aacute; sintetizar las reformas que se han dado y las que han fracasado, para entender el sentido de la reforma pol&iacute;tico-institucional actualmente en debate, 25 a&ntilde;os despu&eacute;s del retorno a la democracia. Finalmente, se propondr&aacute;n conclusiones tentativas m&aacute;s ampl&iacute;as sobre la dif&iacute;cil consolidaci&oacute;n de la democracia en Ecuador y en los Andes. </p>      <p>1. La rebeli&oacute;n de los forajidos: las caracter&iacute;sticas in&eacute;ditas de una protesta inesperada</p>      <p>Los acontecimientos de abril de 2005 han sido denominados por la prensa una &quot;rebeli&oacute;n&quot;, llevada a cabo por manifestantes &quot;espont&aacute;neos&quot;, no canalizados por sindicatos y partidos pol&iacute;ticos &quot;tradicionales&quot; pero tampoco por uno de lo principales movimientos sociales del pa&iacute;s, el movimiento ind&iacute;gena encarnado por la Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador, CONAIE. Los manifestantes, a su vez, se autocalificaron como los &quot;forajidos&quot;, un termino despectivo utilizado por el propio Lucio Guti&eacute;rrez en contra de varios manifestantes, cuyo uso se revirti&oacute; al ser apropiado por los &quot;rebeldes&quot; <a href="#(6)">(6).</a> Este t&eacute;rmino iba a ser adoptado luego por los analistas y por los actores pol&iacute;ticos que asumieron el poder despu&eacute;s del 20 de abril, tal vez por defecto de otras categor&iacute;as anal&iacute;ticas, debido al desconcierto frente a la composici&oacute;n sociol&oacute;gica y las caracter&iacute;sticas de la rebeli&oacute;n. </p>      <p><i>Unas caracter&iacute;sticas in&eacute;ditas </i></p>      <p>En efecto, esa protesta no solo sorprendi&oacute; por su magnitud, sino tambi&eacute;n por sus modalidades - las cotidianas <i>manifestaciones nocturnas </i> entre el 13 y el 20 de abril - y sus protagonistas. El principal elemento de sorpresa - que conviene detallar un poco porque testifica una amplia recomposici&oacute;n social - lo constituye la <i>ausencia del movimiento ind&iacute;gena </i>, que hab&iacute;a sido el protagonista central de todos los acontecimientos pol&iacute;ticos en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, en particular en 1997 y 2000, al participar activamente en la salida de A. Bucaram, y de J. Mahuad, llegando brevemente a la c&uacute;spide del poder el 21 de enero de 2000. </p>      <p>Esa ausencia del movimiento ind&iacute;gena en las protestas de abril puede explicarse principalmente por su absoluta debilidad: hoy por hoy se encuentra dividido y desacreditado. Jugaron un papel clave en este debilitamiento tanto la breve participaci&oacute;n de la CONAIE , miembro del Movimiento Pachakutik <a href="#(7)">(7).</a>, al gobierno de L. Guti&eacute;rrez entre enero y agosto de 2003, como la ruptura mal manejada con el presidente. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tres factores pueden explicar este debilitamiento de la CONAIE y del Movimiento Pachakutik durante el periodo en el que participaron en el gobierno Guti&eacute;rrez y permiten entender por qu&eacute; no lograron recuperarse despu&eacute;s de la ruptura con el mismo. En primer lugar, mientras pertenec&iacute;a al gobierno, en tanto miembro de Pachakutik, la CONAIE perdi&oacute; el contacto con sus bases campesinas en varias zonas del pa&iacute;s <a href="#(8)">(8).</a> En segundo lugar, se profundizaron las divisiones entre la CONAIE y otras organizaciones ind&iacute;genas; en particular la Federaci&oacute;n Nacional de Organizaciones Campesinas, Ind&iacute;genas y Negras del Ecuador (FENOCIN) y la Federaci&oacute;n Evang&eacute;lica Ind&iacute;gena y Negra del Ecuador (FEINE), ambas en ascenso y que buscaban captar espacios de poder dominados por la CONAIE <a href="#(9)">(9).</a> En tercer lugar, la CONAIE vio disolverse su alianza con varios actores no ind&iacute;genas. Entre ellos, los movimientos sindicales urbanos, que empezaron a criticar la actuaci&oacute;n de L. Guti&eacute;rrez (como el acercamiento al FMI) muy pronto - por ser contradictoria con sus promesas electorales - y reprocharon a la CONAIE , quedarse comprometida con un presidente que no representaba sus objetivos sociales y que no le permiti&oacute; realizar ning&uacute;n cambio sustancial <a href="#(10)">(10).</a></p>      <p>En s&iacute;ntesis, su paso por el gobierno debilit&oacute; la CONAIE y la descr&eacute;dito como alternativa pol&iacute;tica, debido a sus divisiones internas y a la perdida de apoyo de sus antiguos aliados <sup>16</sup></a>. Por tanto, en abril de 2005, aunque la CONAIE anuncio que iba a movilizarse contra el gobierno de Lucio Guti&eacute;rrez, no logro organizar marchas ni realizar a tiempo la toma de Quito que ten&iacute;a prevista <a href="#(11)">(11).</a>Hab&iacute;a perdido relevancia en el escenario pol&iacute;tico. </p>      <p>El segundo elemento sorpresivo fue lo que se ha dado en llamar el <i>resurgimiento de la clase media </i>. La sorpresa se debe a que se consideraba a la clase media, si no desaparecida, cuando menos <i>ap&aacute;tica, no politizada, indiferente </i> o, en todo caso, demasiado empe&ntilde;ada en sobrevivir, despu&eacute;s de la crisis de 1999<a href="#(12)">(12).</a>, para preocuparse de la transparencia de las instituciones pol&iacute;ticas. En una perspectiva similar, se resalt&oacute; como tercer elemento sorpresivo, el papel de &quot; <i>la juventud </i>&quot;, encarnada tanto por estudiantes universitarios como por alumnos de colegios. El cuarto elemento destacado (tanto por analistas como por los propios manifestantes) ha sido el hecho que <i>familias enteras </i>, con ni&ntilde;os en los hombros de los padres, se volcar&aacute;n a la calle para pedir la salida del &quot;dictador&quot;. </p>      <p>Estos cuatro elementos permiten enfatizar la peculiaridad sociol&oacute;gica de las protestas de abril. Todos dan cuenta de un complejo proceso de recomposici&oacute;n social, en el medio urbano (con la reconstrucci&oacute;n de nuevas organizaciones sindicales), y de la dificultad de tejer alianzas entre sectores urbanos y rurales, pese a los intentos de la CONAIE en este sentido desde 1999. Esta dificultad de tejer alianzas multisectoriales se explica en parte por la dif&iacute;cil construcci&oacute;n de intereses comunes entre sectores muy heterog&eacute;neos, a pesar de que enfrentan todos una fuerte pauperizaci&oacute;n a final de la d&eacute;cada del noventa. </p>      <p>Cabe se&ntilde;alar un quinto elemento para caracterizar a las protestas de abril: se trata de una <i>movilizaci&oacute;n principalmente urbana, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente, quite&ntilde;a </i>. En este aspecto, se resalta la profunda divisi&oacute;n regional que marca la vida pol&iacute;tica ecuatoriana, que opone la Costa , representada por Guayaquil, y la Sierra , representada por Quito. La movilizaci&oacute;n no logra extenderse a otras ciudades o regiones del pa&iacute;s, y aparece como principalmente dirigida contra el poder central, visible en la capital, pero mucho menos &quot;presente&quot; en Guayaquil. Si bien hubo algunas manifestaciones en Guayaquil, estas expresaban m&aacute;s bien una oposici&oacute;n al centralismo de la capital y una demanda de seguridad ciudadana. Adem&aacute;s, en Guayaquil, partidarios y familiares de L. Guti&eacute;rrez pudieron controlar las protestas en contra del presidente. </p>      <p>Pero, cabe resaltarlo, pese a ser una movilizaci&oacute;n urbana, los poderes locales, especialmente municipales de Quito (y de otras ciudades), que gozan de mayor aprobaci&oacute;n, no han apoyado la movilizaci&oacute;n contra el gobierno central como lo hab&iacute;an hecho contra Abdal&aacute; Bucaram en 1997 (hay que recordar que el papel de las asambleas ciudadanas dirigidas por autoridades municipales de Quito y Cuenca hab&iacute;a sido un detonante de la movilizaci&oacute;n en su contra). </p>      <p>Entonces, ha ocurrido una amplia recomposici&oacute;n de los movimientos sociales y de sus alianzas. Adem&aacute;s, las evoluciones sociales relacionadas con la crisis de 1999, en un contexto de escasez de recursos y de estancamiento de la descentralizaci&oacute;n, tales como la resurgencia del regionalismo (consolidaci&oacute;n de poderes regionales) e incluso la aspiraci&oacute;n a autonom&iacute;as territoriales e &eacute;tnicas, o la revalorizaci&oacute;n de los gobiernos locales en detrimento del Estado central (Carri&oacute;n, 2003)- han contribuido a fragmentar m&aacute;s a&uacute;n la sociedad ecuatoriana y a generar visiones de la pol&iacute;tica (y en concreto, del papel del Estado central o del Congreso) a veces contradictorias<a href="#(13)">(13).</a>en las distintas ciudades o regiones, visiones que no permiten lograr un consenso entre actores sociales y pol&iacute;ticos sobre el rumbo de la reforma pol&iacute;tica. <b></b></p>      <p><b><i>S&iacute;ntoma de crisis pol&iacute;tica o de reactivaci&oacute;n de la sociedad civil? </i></b></p>      <p>En conjunto, la prensa describe a la &quot;rebeli&oacute;n de los forajidos&quot; como la manifestaci&oacute;n &quot;espont&aacute;nea&quot; y poco canalizada institucionalmente de una ciudadan&iacute;a dispuesta a todo para lograr la &quot; <i>salida del dictador </i>&quot;, aunque esta demanda apareci&oacute; tard&iacute;amente y resulta del manejo de la crisis bastante represivo <a href="#(14)">(14).</a></p>      <p>Dos criterios se han expresado en torno a los acontecimientos de abril <sup>15, 16</sup>: esa rebeli&oacute;n ser&iacute;a, de acuerdo a varios analistas, una demostraci&oacute;n de la creciente consciencia pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a y una reactivaci&oacute;n de la sociedad civil, decidida a involucrarse en la lucha contra la corrupci&oacute;n y la impunidad, y a incentivar los actores en el poder a dar esta lucha. Mientras otros consideran esa rebeli&oacute;n como una manifestaci&oacute;n adicional de la <i>desinstitucionalizaci&oacute;n </i> de la pol&iacute;tica en Ecuador y de la d&eacute;bil consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El punto m&aacute;s cuestionado es determinar si esa rebeli&oacute;n constituye un rechazo a los partidos pol&iacute;ticos y una expresi&oacute;n de su descr&eacute;dito, o si es err&oacute;neo hablar de una crisis de los partidos <sup>17</sup>: de hecho las protestas fueron convocados por los partidos pol&iacute;ticos, especialmente el adversario declarado de L. Guti&eacute;rrez: la Izquierda Democr&aacute;tica (ID). Sin embargo falta evaluar en qu&eacute; medida la poblaci&oacute;n se levanto en respuesta a esta convocatoria o si se moviliz&oacute; por otros canales<a href="#(15)">(15).</a></p>      <p>2. Los motivos y el desenlace de la rebeli&oacute;n </p>      <p>Los protagonistas de la rebeli&oacute;n, principalmente sectores &quot;medios&quot; empobrecidos econ&oacute;micamente desde 1997, piden entonces un cambio de las reglas del juego pol&iacute;tico e institucional, enfatizando al mismo tiempo la necesaria renovaci&oacute;n de las <i>modalidades de reparto del poder </i> - para desconcentrarlo - y la no menos necesaria independencia de los entes de control electoral y constitucional frente a los actores partidistas y al ejecutivo. Lo que sorprendi&oacute; a varios analistas es precisamente ese &eacute;nfasis en la &quot;transparencia&quot; de los entes de control pol&iacute;tico, que parec&iacute;a lejos de las preocupaciones de la ciudadan&iacute;a. </p>      <p>Lo importante de destacar entre los discursos de los protagonistas es la percepci&oacute;n clara seg&uacute;n la cual el reforzamiento de las instituciones constituye un indispensable alivio para disminuir la pobreza <a href="#(16)">(16)</a>, persistente pese a una tasa de crecimiento de 6.6% en 2004, y al control de la inflaci&oacute;n (60% en 1999; 91% en 2000, 2,2% en 2005). Los acontecimientos de abril de 2005 se enmarcan en un contexto de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica <sup>18</sup>, a&uacute;n fr&aacute;gil, escenario que contrasta con el que se present&oacute; cuando ocurri&oacute; el golpe de 2000; este se produjo en el contexto de la peor crisis econ&oacute;mica del siglo XX, y resulta en gran medida de la misma, aunque tambi&eacute;n del fracaso de la &quot;refundaci&oacute;n pol&iacute;tica&quot; a la que se aspiraba despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Bucaram en 1997. La situaci&oacute;n econ&oacute;mica resulta fundamental para entender el golpe de 2000 en la medida que los insurgentes denunciaron no solo la corrupci&oacute;n <a href="#(17)">(17).</a>sino tambi&eacute;n decisiones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica con efectos desastrosos, tal como el feriado bancario (marzo de 1999), y el congelamiento de fondos de los depositantes. </p>      <p>Por tanto, existe cierto desconcierto, al observar c&oacute;mo, <i>a&uacute;n en un contexto de crecimiento econ&oacute;mico </i>, los mandatarios de Bolivia, Per&uacute; y Ecuador consiguen poco margen de maniobra frente a los m&uacute;ltiples conflictos sociopol&iacute;ticos internos. En el caso ecuatoriano, ese desconcierto se debe en cierta medida a que se subvalor&oacute; la importancia del tema institucional: &quot; <i>L a cuestionada reorganizaci&oacute;n de la Corte Suprema de Justicia y de los Tribunales Constitucional y Electoral, parec&iacute;a ser un tema sin relevancia en la cotidianidad. La estabilidad econ&oacute;mica era un apoyo suficiente para la estabilidad del gobierno </i>&quot; <sup>19</sup>. </p>      <p>La protesta de abril de 2005 se desata, de forma inesperada, en torno a un tema de &iacute;ndole jur&iacute;dica e institucional. M&aacute;s concretamente, la chispa que prendi&oacute; el fuego fue la &quot;amnist&iacute;a&quot; acordada por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a los ex presidentes A. Bucaram y G. Noboa y el ex vice-presidente A. Dahik (todos acusados de varios delitos de corrupci&oacute;n o de decisiones err&oacute;neas en el &aacute;mbito econ&oacute;mico<sup>20</sup><a href="#(18)">(18).</a>, que regresaron al pa&iacute;s el 5 de abril. La CSJ aparece desacreditada por haber anulado los tres juicios:</p>      <p>(…)<i>El 81 por ciento de los ecuatorianos rechaz&oacute; la anulaci&oacute;n de los procesos por presunta corrupci&oacute;n que se segu&iacute;an contra los ex presidentes Abdal&aacute; Bucaram y Gustavo Noboa, as&iacute; como contra el ex vicepresidente Alberto Dahik. (…)El 73 por ciento de los entrevistados consider&oacute; que la responsabilidad de esa pol&eacute;mica decisi&oacute;n reca&iacute;a en la Corte Suprema de Justicia, por lo que insistieron en la destituci&oacute;n de los jueces de ese tribunal </i>.</p>      <p>Pero este descr&eacute;dito tambi&eacute;n afecta directamente al presidente Lucio Guti&eacute;rrez: &quot; <i>El nivel de credibilidad del jefe del Estado llega al 15 por ciento de los encuestados, casi 15 puntos menos que el &iacute;ndice que ten&iacute;a antes de que retornaran al pa&iacute;s, a comienzos de mes, Bucaram, Noboa y Dahik </i>&quot;<sup>21</sup>. En efecto, es L. Guti&eacute;rrez el principal &quot;instigador&quot; de esta amnist&iacute;a, seg&uacute;n sus oponentes. </p>      <p>M&aacute;s all&aacute; de la amnist&iacute;a en s&iacute;, el conjunto de protagonistas <sup>22</sup>de la protesta denuncia, de hecho, el proceso emprendido desde el oto&ntilde;o de 2004 por L. Guti&eacute;rrez para reformar la Corte Suprema de Justicia y los dem&aacute;s entes de control (Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo Electoral), con el objetivo de someterles al poder ejecutivo, seg&uacute;n sus oponentes. L. Guti&eacute;rrez, en cambio, justifica su intento por su voluntad de &quot;despartidizar&quot; estos entes, o sea restringir el control de los partidos pol&iacute;ticos sobre estas instancias. </p>      <p>Este proceso de reforma se vuelve pol&eacute;mico, el 8 de diciembre de 2004, cuando L. Guti&eacute;rrez destituye los jueces de la Corte Suprema y nombra una Corte llamada a ser provisional. Esta Corte interina, seg&uacute;n los oponentes al gobierno, se constituyo con un &uacute;nico prop&oacute;sito: amnistiar al ex presidente Abdal&aacute; Bucaram (1996-1997). Los hechos parec&iacute;an darles la raz&oacute;n<a href="#(19)">(19).</a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frente a los pedidos de los manifestantes de destituir los jueces de la CSJ interina (desacreditada debido a la anulaci&oacute;n de los juicios), L. Guti&eacute;rrez declara el cese efectivo de esa corte, el 15 de abril. En esas circunstancias, los diputados, al cabo de cuatro meses en los que nunca se obtuvo una mayor&iacute;a en el seno del ente legislativo para lograrlo, deciden anular la resoluci&oacute;n del Congreso del 8 de diciembre mediante la cual se nombraron los jueces de la CSJ , y de esa manera cesar a los mismos. Pero, curiosamente, no <i>anulan la legalidad de las decisiones de esa corte, en especial la amnist&iacute;a </i>. De esa manera, como lo resalta la prensa, la &quot; <i>CSJ muri&oacute;, pero el caso Bucaram, no </i>&quot;<sup>23</sup>. Y es de destacar que el cese de la CSJ interina por el Congreso obtuvo el apoyo del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), que respalda a A. Bucaram, justamente <i>porque no afectaba la amnist&iacute;a </i>. Aparentemente se logr&oacute; el prop&oacute;sito de los oponentes - destituir la corte interina - pero la actitud de los diputados no deja de ser ambigua frente a la amnist&iacute;a, lo cual arroja dudas sobre los verdaderos objetivos de su oposici&oacute;n a L. Guti&eacute;rrez. </p>      <p>Pero no existe una concordancia entre el Congreso y los manifestantes, puesto que estos se muestran tambi&eacute;n insatisfechos con los diputados. En efecto, denuncian incoherencias en el manejo de la crisis jur&iacute;dica por parte de estos frente al tema de la amnist&iacute;a, lo cual acent&uacute;a el descr&eacute;dito del Congreso, ya fuertemente cuestionado como se mencion&oacute;. </p>      <p>Sin embargo, las protestas persisten e incluso se vuelven mas consistentes despu&eacute;s del 15 de abril. Eso se puede entender porque el presidente L. Guti&eacute;rrez, declara tambi&eacute;n ese d&iacute;a el estado de emergencia y por tanto la <i>suspensi&oacute;n de las libertades civiles </i>, generando de esa manera una radicalizaci&oacute;n y una expansi&oacute;n de las protestas que hasta entonces no lograban arrancar, como lo resalta A. Acosta:</p>      <p> &quot; <i>La tarde del mi&eacute;rcoles 14 hab&iacute;a terminado una nueva jornada de protesta. Los manifestantes, que no fueron muchos, regresaban cansados, golpeados y desanimados. No fue posible reeditar la gran marcha del pasado 16 de febrero, en la cual m&aacute;s de 200 mil personas salieron a las calles del centro colonial de Quito para exigir la renuncia del coronel. Los l&iacute;deres de dicha marcha, que no estuvieron a la altura de los y las marchistas, se contentaban con la salida de la Corte Suprema , cuya composici&oacute;n se forj&oacute; a fines del 2004, al margen de la ley y la Constituci&oacute;n , por iniciativa del coronel </i>&quot;<sup>24</sup>. </p>      <p>A ra&iacute;z de la decisi&oacute;n de declarar el estado de emergencia (y aunque la decisi&oacute;n fue revertida en la tarde del 16 de abril) y de la consecuente represi&oacute;n a los manifestantes, las reivindicaciones en las protestas ya no se enfocan en la destituci&oacute;n de la corte interina sino en la salida de Lucio Guti&eacute;rrez. Esa demanda se fortaleci&oacute; debido a dos motivos: por un lado, el manejo de la relaci&oacute;n que mantiene L. Guti&eacute;rrez con el Congreso y los partidos pol&iacute;ticos (sus dos f&eacute;rreos opositores son el Partido Social Cristiano y la Izquierda Democr&aacute;tica ) se vuelve conflictivo <b><i>. </i></b>Obedece a una rivalidad para retomar el control de los entes electorales y judiciales en los que los partidos opositores han perdido espacio, y en los que desde abril han reconquistado posiciones. Por otro lado, la respuesta de L. Guti&eacute;rrez, inicialmente despectiva y luego represiva, a las manifestaciones, desemboc&oacute; en la muerte (por asfixia debido a gases arrojados por la fuerza p&uacute;blica) de un periodista chileno, el 19 de abril, lo cual le quita todo apoyo popular. Adem&aacute;s, previsibles enfrentamientos entre los partidarios de L. Guti&eacute;rrez, tra&iacute;dos de todo el pa&iacute;s en buses (que las autoridades locales no dejaron entrar a Quito), con la poblaci&oacute;n quite&ntilde;a, tambi&eacute;n son un catalizador de la p&eacute;rdida de apoyos de L. Guti&eacute;rrez<sup>25</sup>. Esa p&eacute;rdida queda demostrada el 20 de abril cuando el Comandante de la Polic&iacute;a , Jorge Poveda, reh&uacute;sa cumplir una orden de represi&oacute;n de las manifestaciones. </p>      <p>El cambio de gobierno resulta confuso del punto de vista jur&iacute;dico pero tambi&eacute;n pol&iacute;tico. Hubo un aparente acuerdo entre actores sociales y pol&iacute;ticos, el Congreso, y la mayor&iacute;a de partidos pol&iacute;ticos para destituir a L. Guti&eacute;rrez. En la salida del gobierno jugaron un papel esos actores pero sin lograr un consenso siquiera m&iacute;nimo sobre sus objetivos. En efecto, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas retiro su apoyo al presidente, <i>a&uacute;n sin haber aprobado la sucesi&oacute;n a favor del Vice-Presidente </i>, Alfredo Palacio. La destituci&oacute;n misma, la realizo el Congreso pero un Congreso dividido: ante la negativa del presidente del congreso a convocar los legisladores ese d&iacute;a, se constituyo un Congreso alterno, que destituyo su presidente y nombro una presidente interina (la diputada C.Viteri, PSC), quien fue la encargada de tomarle el juramento a A. Palacio, luego de destituirse a L. Guti&eacute;rrez por abandono de cargo. Sin embargo los partidarios de L. Guti&eacute;rrez denunciaron la inconstitucionalidad de la decisi&oacute;n del Congreso de destituirlo por abandono de cargo cuando &eacute;l rehusaba renunciar y se encontraba todav&iacute;a en el palacio presidencial. Y por &uacute;ltimo, la falta de consenso entre congreso y manifestantes quedo evidenciada por los atropellos cometidos contra algunos de los diputados que participaron en el juramento de A. Palacio, por los manifestantes que ped&iacute;an la disoluci&oacute;n del Congreso, con el lema &quot;que se vayan todos&quot;. As&iacute; que, una vez lograda la salida de L. Guti&eacute;rrez, quedo al descubierto la falta de proyecto pol&iacute;tico de los manifestantes, y la debilidad del nuevo presidente y gobierno, presentado como gobierno de transici&oacute;n. </p>      <p>En s&iacute;ntesis, esa rebeli&oacute;n llevada a cabo por un conjunto de actores sociales heterogenos (y hasta ahora mal identificados desde el punto de vista sociol&oacute;gico), en especial representantes de clases medias y altas urbanas, buscaba fomentar, de acuerdo a sus protagonistas, una renovaci&oacute;n pol&iacute;tica a partir, por un lado, de un cuestionamiento a las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas (clientelismo) y a la clase pol&iacute;tica <b> - </b>expresado por el lema &quot;que se vayan todos&quot;, especialmente dirigido a los congresistas <b> - </b>y por otro lado, de la reivindicaci&oacute;n de un manejo &eacute;tico de los entes de control del poder pol&iacute;tico, presionando para una efectiva lucha contra la impunidad y la corrupci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de reducir las desigualdades sociales y la pauperizaci&oacute;n. </p>      <p>Por tanto, una vez qua ha ca&iacute;do el gobierno, todav&iacute;a quedan pendientes varias demandas; se pide una renovaci&oacute;n integral del Congreso y se enfatiza, desde varios actores sociales, en particular Ruptura 25<a href="#(20)">(20)</a>, la necesaria renovaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos, abogando por un relevo generacional<a href="#(21)">(21).</a> Por &uacute;ltimo, los &quot;rebeldes&quot; aspiran a un cambio profundo de las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas. </p>      <p>Cual es el impacto de estas protestas en la formulaci&oacute;n de la reforma pol&iacute;tica? Y c&oacute;mo explicar que apenas seis meses despu&eacute;s, el presidente Palacio, a su vez, este radicalmente enfrentado con el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral, opuestos a sus intentos de reforma constitucional? </p>      <p>3.El fracaso de la reforma pol&iacute;tica e institucional : una mirada hacia atr&aacute;s </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para entender este bloqueo de la reforma pol&iacute;tica, es necesario hacer un balance breve de los anteriores intentos que se han realizado a lo largo del &uacute;ltimo decenio. Estos intentos, pese a promover cambios reales, no han logrado frenar la inestabilidad pol&iacute;tica y tampoco restaurar la credibilidad de las instituciones, ya afectada desde hace mucho tiempo. Pero estos no eran sus cometidos. </p>      <p>La reforma pol&iacute;tica llevada a cabo entre 1994 y 1998 ten&iacute;a como principal objetivo reordenar el sistema pol&iacute;tico, frente a los pedidos de los movimientos sociales radicalizados y reforzados <a href="#(22)">(22)</a>, de ampliar la democracia. Esta reforma resulta, por ende, de dos din&aacute;micas contradictorias. Por un lado, el gobierno de S. Dur&aacute;n (1992-1994) y los principales actores pol&iacute;ticos apuestan por una reforma del sistema electoral para <i>fortalecer a los partidos hegem&oacute;nicos </i>, que ven&iacute;an perdiendo espacio desde 1992. Por otro lado, y en oposici&oacute;n, los sectores sociales piden <i>ampliar la representaci&oacute;n pol&iacute;tica, volverla m&aacute;s participativa y por tanto cambiar las reglas del juego electoral </i>; promueven en especial la presentaci&oacute;n de candidaturas <i>independientes </i>, colectivas (en tanto movimientos sociales y no partidos pol&iacute;ticos) o individuales <i>. </i>De esta aspiraci&oacute;n contradictoria, nacen cambios sustanciales pero muy ambiguos, <i></i>mediante tres consultas populares, una nueva Constituci&oacute;n y un conjunto de reformas electorales. </p>      <p>El balance de las tres consultas populares y de la Asamblea Constituyente , realizadas en este periodo, muestra que se plantean cambios muy t&eacute;cnicos en lo institucional. La consulta de 1994 (7 preguntas) insiste principalmente en la participaci&oacute;n de los independientes - una modificaci&oacute;n aprobada al 67% en la consulta de 1994 <sup>26</sup>. La segunda principal reforma pol&iacute;tica planteada era la posibilidad de hacer coincidir la elecci&oacute;n legislativa ya no con la primera sino con la segunda vuelta de la elecci&oacute;n presidencial, algo que no se aprob&oacute; entonces, como tampoco se logr&oacute; en la consulta de 1997. El objetivo de esta propuesta era, seg&uacute;n sus partidarios, evitar que el presidente electo se quede, como siempre ha ocurrido desde 1979, sin mayor&iacute;a legislativa. En la consulta del 26 de noviembre de 1995 (11 preguntas) - convertida en un plebiscito en contra del presidente S. Dur&aacute;n por los actores sociales - el <i>no </i> gana al nivel nacional, al 58%. Algunas de las preguntas all&iacute; rechazadas se vuelven a plantear en la tercera consulta popular (25 de mayo de 1997, 14 preguntas). Su mayor especificidad consiste en convocar una Asamblea Constitucional, con el mandato de reformar la Constituci&oacute;n vigente (1978) <sup>27</sup>. </p>      <p>La Asamblea Constitucional instalada en diciembre de 1997, se auto convoca como Constituyente en enero de 1998 y promulga una nueva Constituci&oacute;n en junio de 1998. Esta Constituci&oacute;n, sin embargo, es ambigua en cuanto a sus efectos sociales, puesto que si bien reconoce derechos colectivos a los pueblos ind&iacute;genas, de ahora en adelante reconocidos (art. 83 y 84), restringe varios derechos y libertades, y proh&iacute;be el derecho de huelga en el sector p&uacute;blico. Pero la Constituci&oacute;n fue promulgada por una Asamblea en la que se encontraban marginados los movimientos sociales <a href="#(23)">(23).</a> y que, por tanto, no hab&iacute;a sido reconocida como legitima por todos los actores sociales. Los oponentes, especialmente los movimientos ind&iacute;genas, que reivindican un cambio mas ampl&iacute;o que el que permit&iacute;a el mandato de la Asamblea Constitucional , hab&iacute;an llamado a constituir una asamblea paralela (que se realizo entre el 12 de octubre y el 25 noviembre de 1997), de la cual surgi&oacute; un proyecto de Constituci&oacute;n auspiciado por la CONAIE , de la cual pocas propuestas ser&iacute;an incorporadas a la Constituci&oacute;n de 1998. Finalmente, la Asamblea result&oacute; desacreditada por la actuaci&oacute;n de sus miembros, que reprodujeron conflictos partidistas vigentes en el Congreso, o sea que no logr&oacute; fundamentarse en un consenso, y se enfrento inclusive con el poder ejecutivo, que la hab&iacute;a convocado ( Massal , 1998). </p>      <p>Al mismo tiempo, en 1998, entraron en vigencia un conjunto de reformas electorales, con el prop&oacute;sito de modificar la representaci&oacute;n regional, las reglas de funcionamiento del Congreso y los modos de votaci&oacute;n. </p>      <p>El balance de los principales cambios ocurridos en el periodo considerado incluye: la consolidaci&oacute;n del sistema de partidos mayoritarios, tanto en la Costa como en la Sierra as&iacute; como la subsiguiente disminuci&oacute;n de la representaci&oacute;n de minor&iacute;as; y la participaci&oacute;n de independientes, individuos o movimientos, a ra&iacute;z de la reforma aprobada en 1994, que permiti&oacute; la participaci&oacute;n del reci&eacute;n nacido Movimiento Pachakutik (1996) en los comicios generales de 1996, en los que se convierte en la tercera fuerza nacional en la elecci&oacute;n presidencial y quinta fuerza en las elecciones legislativas. Sin embargo, el cambio en el espectro pol&iacute;tico es muy limitado: en 1998, los partidos que dominan la escena pol&iacute;tica, son los cuatro mismos que vienen copando el espacio pol&iacute;tico desde el retorno a la democracia, y Pachakutik enfrenta un fuerte retroceso, y hasta una marginaci&oacute;n pol&iacute;tica, tanto al nivel nacional como local, aunque luego se recupera al nivel local en 2000 <a href="#(24)">(24).</a>. </p>      <p>Tampoco se logra resolver el grave problema de la fragmentaci&oacute;n parlamentaria, muy al contrario puesto que la participaci&oacute;n de independientes dispara el n&uacute;mero de candidaturas, ni modificar las relaciones entre poderes ejecutivo y legislativo, que siguen conflictivas, al no contar el presidente con una mayor&iacute;a en el congreso. </p>      <p>En otros t&eacute;rminos, el anhelo los movimientos sociales de modificar sustancialmente el espectro pol&iacute;tico y ciertas reglas del juego electoral en aras de una representaci&oacute;n m&aacute;s democr&aacute;tica quedaron casi completamente frustradas, pese a la posibilidad para los movimientos sociales de participar como independientes y cierta &quot;apertura&quot; - relativa y ambigua - del sistema pol&iacute;tico a los actores ind&iacute;genas. Por ende, las esperanzas que reca&iacute;an en la Asamblea como instrumento de mayor prestigio para fomentar el cambio pol&iacute;tico tambi&eacute;n fueron defraudadas. Los partidos tradicionales lograron su cometido de reforzar su predominio, y dividir o aislar a los actores sociales, especialmente a la CONAIE , sobre todo despu&eacute;s del 2000. La inclusi&oacute;n innegable de nuevos actores sociales no conllevo la anhelada democratizaci&oacute;n de la vida pol&iacute;tica ecuatoriana o del sistema pol&iacute;tico. </p>      <p>4. Reformar: procedimientos y propuestas</p>      <p>Hoy en d&iacute;a, los cambios propuestos por distintos actores sociales o figuras de la pol&iacute;tica ecuatoriana se refieren a unos aspectos nuevos, que a&uacute;n no estuvieron sometidos a consulta, pero sobre todo a temas que est&aacute;n en el tapete desde hace una d&eacute;cada. Pero antes de presentar las propuestas actuales, es preciso subrayar que no se logra consenso ni en torno a <i>contenido </i> de la reforma pol&iacute;tica por promulgar, ni en cuanto al mismo <i>procedimiento </i> para implementar dicha reforma. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>C&oacute;mo reformar? </i></p>      <p>As&iacute;, al contrario de lo que ocurri&oacute; en 1997, cuando la Asamblea Constitucional emergi&oacute; de la Consulta popular de 1997 (que se convoco en un corto plazo, apenas tres meses despu&eacute;s de la ca&iacute;da de A. Bucaram), hoy en d&iacute;a, cuando ya han pasado seis meses desde la ca&iacute;da de L. Guti&eacute;rrez, se observa dentro de la clase pol&iacute;tica y del Congreso un rechazo tanto a la Consulta Popular como a la Asamblea Constituyente , y tan solo un apoyo minoritario y ambiguo, de parte de los partidos, a una Asamblea Constitucional. </p>      <p>Esa oposici&oacute;n obliga el presidente A. Palacio a cambiar de estrategia en su elecci&oacute;n del <i>procedimiento </i> de la reforma, lo cual vale recalcar brevemente. La consulta popular fue la primera opci&oacute;n propuesta por A.Palacio, desde su llegada al poder en abril. Pero la discusi&oacute;n sobre el contenido de las preguntas se demor&oacute; hasta septiembre. Un primer esbozo de cuestionario propuesto por la presidencia de la Rep&uacute;blica que conten&iacute;a 17 preguntas <sup>28</sup>, se presenta al Congreso a fines de septiembre; y se pide al ente legislativo que lo examine en un corto plazo (una semana), puesto que la consulta esta convocada para el 11 de diciembre de 2005. El Congreso se niega y considera el esbozo ilegitimo, en particular por no incluir preguntas sobre temas importantes como el TLC actualmente en negociaci&oacute;n con Estados Unidos, lo cual era contrario a la promesa de Palacio de abril de 2005 ; finalmente se rechaza el proyecto presidencial en conjunto. </p>      <p>Entretanto, este modo de reforma constitucional, la consulta popular, inicialmente aprobado por la ciudadan&iacute;a - siempre y cuando se enfocara en la conformaci&oacute;n de la Corte Suprema de Justicia - de acuerdo a una encuesta realizada poco antes de la salida de L. Guti&eacute;rrez<sup>29</sup><a href="#(25)">(25)</a>, ha perdido legitimidad. El 3 de octubre de 2005, una nueva encuesta revela que el 82% de las personas interrogadas votar&iacute;a &quot;no&quot; a la consulta que esta en gestaci&oacute;n, bajo el mandato de Palacio. Sin embargo, el 75% desconoce el contenido de las preguntas de la consulta en esbozo. Lo m&aacute;s grave es que el 68% considera que <i>la consulta no beneficiar&aacute; al pa&iacute;s, mientras el 70% la califica de &quot;innecesaria, inconveniente e inoportuna&quot;. </i> Por &uacute;ltimo, un 41% preferir&iacute;a la convocatoria a una Asamblea Constituyente<sup>30</sup>. </p>      <p>A mediados de octubre, ante la negativa del Congreso frente a su proyecto de consulta, A Palacio resuelve convocar, mediante una consulta popular de una sola pregunta, una Asamblea Constituyente, que tendr&iacute;a facultades para introducir una reforma constitucional, sobre la revocatoria del mandato de todos los cargos de elecci&oacute;n popular, empezando por los de los diputados. Esa propuesta es rechazada por el Tribunal Supremo Electoral, los partidos y sobre todo por el Congreso. Si bien las intenciones de A. Palacio de lograr realmente una &quot;refundaci&oacute;n del pa&iacute;s&quot; mediante la consulta o la Asamblea , se ven cuestionadas por varios analistas lo cierto es que se genera un nuevo enfrentamiento entre el presidente y el Congreso. </p>      <p>Este nuevo enfrentamiento no mejora la imagen de cada uno de estos actores. A.Palacio apenas obtiene el 28% de apoyo (octubre de 2005), mientras en abril cuando asumi&oacute; el mando ten&iacute;a 53% de opini&oacute;n favorable. Pero el Congreso esta en peores condiciones, al registrar un &iacute;ndice de confianza que alcanza apenas el 8%, mientras que la credibilidad en los diputados no supera el 5%. De ninguna manera se han disipado las dudas y las cr&iacute;ticas frente a los poderes ejecutivo y legislativo. </p>      <p>A seis meses de la &quot;rebeli&oacute;n de los forajidos&quot;, el balance de los cambios conseguidos, es muy desalentador y sobre todo no permite vislumbrar mayor estabilidad pol&iacute;tica ni una relegitimaci&oacute;n de los actores pol&iacute;ticos, ni siquiera a corto plazo. El gobierno se ve adem&aacute;s debilitado: el ministro de gobierno cambio dos veces en los &uacute;ltimos dos meses, debido al enfrentamiento entre este y el poder legislativo, y los ministros m&aacute;s apoyados por los &quot;forajidos&quot; han renunciado; en particular el Ministro de Econom&iacute;a, Rafael Correa (4 de agosto de 2005). El presentaba propuestas alternativas en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de Ecuador frente a las instituciones financieras internacionales, de acuerdo al compromiso de A. Palacio de revalorizar la pol&iacute;tica social y disminuir el pago de la deuda externa. Estos objetivos ya no est&aacute;n en el tapete. </p>      <p><i>Las propuestas de reformas </i></p>      <p>En que consiste, entonces, la reforma pol&iacute;tica e institucional actualmente en debate? Diferentes actores de la sociedad civil (movimientos sociales como <i>Ruptura 25 </i> o movimientos en ciernes que han emergido desde la protesta de abril, como <i>Democracia Ahora </i>; foros ciudadanos de Quito y Guayaquil; la organizaci&oacute;n Participaci&oacute;n Ciudadana, encargada de vigilar el gasto electoral de los partidos en campana electoral, etc.), han elaborado propuestas de reformas. Sorprendentemente, existe un consenso y casi unanimidad alrededor de los principales objetivos. </p>      <p>El principal tema de las propuestas es reformar el sistema pol&iacute;tico y electoral, en aras a mejorar la representaci&oacute;n pol&iacute;tica - a partir del incentivo a la participaci&oacute;n ciudadana - y tambi&eacute;n favorecer un mejor arreglo de las relaciones entre actores, especialmente el dialogo y la responsabilidad compartida entre actores ejecutivo y legislativo<a href="#(26)">(26).</a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo poco se dice<sup>31</sup><a href="#(27)">(27).</a> en cuanto al tema que estaba en el centro de las protestas de abril; la independencia de los entes del control (Tribunal Electoral, Constitucional, CSJ). Se insiste en este principio, buscando modificar la composici&oacute;n de los entes, al presentar como requisitos la capacitaci&oacute;n y la profesionalidad de sus integrantes, y se propone mecanismos para su nominaci&oacute;n. De hecho, a&uacute;n esta en proceso de conformaci&oacute;n la nueva CSJ, trat&aacute;ndose de aplicar estos principios. </p>      <p>Un segundo tema importante y consensual entre los movimientos sociales es propiciar la rendici&oacute;n de cuentas de parte de los pol&iacute;ticos electos, y en muchos casos, esta propuesta esta combinada con una medida: la <i>revocatoria del mandato </i> para todos los cargos electivos. Sin embargo esta propuesta encuentra fuertes resistencias dentro del Congreso. </p>      <p>Un tercer tema que genera una aprobaci&oacute;n de casi todos los actores es la promoci&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n del estado, siempre y cuando exista un control por parte del poder central sobre la redistribuci&oacute;n de los recursos, para garantizar una solidaridad con las provincias menos dotadas. Por &uacute;ltimo, un tema que logra generar unanimidad es la necesaria democratizaci&oacute;n interna de los partidos. </p>      <p>Entre las propuestas concretas, la gran mayor&iacute;a bastante similares a las que se hab&iacute;an presentado en 1997 en los debates de los movimientos sociales para preparar sus propuestas a la Asamblea , la m&aacute;s novedosa (que a&uacute;n no genera consenso) es la propuesta de <i>bicameralismo del congreso </i>. Su objetivo es evitar que el congreso sea &uacute;nicamente un ente sujeto a presiones de los actores locales para conseguir recursos - que es la visi&oacute;n imperante en la realidad - y pierda de vista la capacidad de representaci&oacute;n de los intereses de la naci&oacute;n. En cuanto a su composici&oacute;n, se propone volver a instituir la distinci&oacute;n entre diputados nacionales y provinciales, vigente en el Congreso unicameral, que se hab&iacute;a eliminado en 1998. Se tratar&iacute;a de introducir esta distinci&oacute;n, de manera que el congreso o c&aacute;mara baja represente las provincias, y del senado se constituya en un ente de representaci&oacute;n nacional. Pero no hay consenso en este punto, en la medida que algunas propuestas simplemente proponen reintroducir esta diferenciaci&oacute;n entre diputados pero mantener el unicameralismo. </p>      <p>Esas propuestas, amplias y diversas, que apuntan a remodelar el conjunto del sistema pol&iacute;tico, no muestran mayor innovaci&oacute;n respecto a los principales debates del &uacute;ltimo decenio (e incluso propician regresar a ciertas reglas vigentes antes de 1997), lo que refleja tambi&eacute;n el estancamiento del debate, por no haber logrado satisfacer varias demandas antiguas, nunca tomadas realmente en serio por los actores partidistas. Existe el riesgo de dispersi&oacute;n, y de querer hacerlo todo a la vez, perdiendo de vista el objetivo de las protestas de abril, poco mencionado o detallado en las cartillas consultadas. Pero sobre todo, como se mencion&oacute; anteriormente, no se tiene certeza acerca del procedimiento que se va emplear para realizar las reformas, ni hay garant&iacute;as de que estas no vuelvan a abortar. Esa efervescencia de propuestas podr&iacute;a nuevamente ser desaprovechada, lo que conlleva el riesgo de nuevas movilizaciones. </p>      <p><b>Conclusi&oacute;n </b></p>      <p>La &quot;rebeli&oacute;n de los forajidos, movilizaci&oacute;n social llevada a cabo por un conjunto de actores sociales heterog&eacute;neos y nuevos respecto de los anteriores acontecimientos del &uacute;ltimo decenio, buscaba fomentar, de acuerdo a sus protagonistas, una renovaci&oacute;n pol&iacute;tica a partir de un cuestionamiento a las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas (clientelismo) y a la clase pol&iacute;tica - expresado por el lema &quot;que se vayan todos&quot;, especialmente dirigido a los congresistas - pero tambi&eacute;n de la reivindicaci&oacute;n de un manejo &eacute;tico de los entes de control del poder pol&iacute;tico, presionando para una efectiva lucha contra la impunidad y la corrupci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de reducir las desigualdades sociales y la pauperizaci&oacute;n. </p>      <p>Lejos de entenderse como una nueva prueba de la &quot;ineluctable inestabilidad pol&iacute;tica&quot; del Ecuador, y por ende, una manifestaci&oacute;n adicional del fracaso de la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica, las protestas de abril de 2005 pueden ser interpretadas como un intento - acaso desesperado? - de nuevos actores de una &quot;sociedad civil&quot; fuertemente golpeada por la crisis de 1999, de reivindicar un manejo &eacute;tico del poder pol&iacute;tico. No obstante, el &eacute;nfasis puesto en los discursos esgrimidos por los &quot;forajidos&quot; en la independencia de la justicia y la necesaria implementaci&oacute;n de verdaderos cauces de lucha contra la impunidad y la corrupci&oacute;n, no constituye necesariamente una excepci&oacute;n y mas bien permite enmarcar este tipo de movilizaci&oacute;n en una tendencia mas general en Am&eacute;rica latina. Recientemente se han dado manifestaciones importantes en Costa Rica para denunciar la corrupci&oacute;n al m&aacute;s alto nivel, en un pa&iacute;s que se considera como una de las democracias m&aacute;s consolidadas de la regi&oacute;n latinoamericana. Lo cual demostrar&iacute;a que la <i>corrupci&oacute;n es un tema movilizador independientemente del estado de la democracia </i>. Pero tambi&eacute;n se han expresado reivindicaciones de lucha contra la corrupci&oacute;n mediante otros modos de acci&oacute;n, con un tinte violento, como lo atestiguan los linchamientos de algunos pol&iacute;ticos, en particular el alcalde de Ilave en la frontera peruano-boliviana (26 de abril de 2004). </p>      <p>El cuestionamiento a la democracia ya no se basa exclusivamente en su &quot;ineficiencia&quot; econ&oacute;mica, como ocurriera a lo largo de la d&eacute;cada perdida, sino que se convierte en una cr&iacute;tica dirigida al conjunto de instituciones - partidos pol&iacute;ticos, poder legislativo o judicial - consideradas poco eficientes para mejor el nivel de vida y afectadas por la corrupci&oacute;n. Los sectores sociales y la prensa enfatizan la necesidad de un manejo eficiente y &eacute;tico de las instituciones, que deber&iacute;a permitir una mayor generaci&oacute;n de recursos y sobre todo una redistribuci&oacute;n de estos recursos m&aacute;s justa y equilibrada. Por tanto la crisis institucional esta estrechamente vinculada con la crisis econ&oacute;mica (Le&oacute;n, 2004), <b></b>que ha padecido Ecuador. La corrupci&oacute;n y la impunidad contribuyen al empobrecimiento de la mayor&iacute;a y el enriquecimiento de una minor&iacute;a, es decir al aumento de las desigualdades. Esto ocurre aunque se observen resultados macro-econ&oacute;micos aparentemente exitosos y una leve recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, que no debe ser magnificada pese a la alta tasa de crecimiento. La reciente rebeli&oacute;n ecuatoriana de las clases medias empobrecidas en 1999, en dicho contexto de relativa mejora y estabilidad econ&oacute;mica, bien podr&iacute;a ilustrar el llamado &quot;efecto tunel&quot; descrito por Albert O. Hirshman<a href="#(28)">(28).</a></p>      <p>Pero por otro lado, como recalcamos, pese a un diagnostico aparentemente claro, no existe consenso en torno a las reformas y los procedimientos de cambio social, pol&iacute;tico o institucional por utilizarse. Esto se puede explicar en parte por la fragmentaci&oacute;n social acentuada aun mas por los efectos empobrecedores de la crisis de 1999 y por las din&aacute;micas de divisi&oacute;n regional y pol&iacute;tica que de ella se derivan. En este sentido se puede observar con inquietud el estancamiento de los procesos de descentralizaci&oacute;n, y el auge de procesos autonomistas territoriales que expresan la divisi&oacute;n pol&iacute;tico-territorial y acrecientan las desigualdades entre regiones pobres y ricas por la falta de canales nacionales de redistribuci&oacute;n de la riqueza y la falta de solidaridad. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este contexto, preocupa que el amplio y fruct&iacute;fero debate que se genero en la d&eacute;cada del noventa en Am&eacute;rica latina sobre los v&iacute;nculos entre democracia y estado-naci&oacute;n <a href="#(29)">(29).</a>parezca olvidado o cuanto menos relegado a un segundo plano. La reflexi&oacute;n se hab&iacute;a centrado, en Ecuador y en los pa&iacute;ses andinos, sobre dos reivindicaciones ind&iacute;genas cruciales: fomentar a la vez un <i>estado plurinacional y una consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica. </i>En otros t&eacute;rminos, la consolidaci&oacute;n de la democracia, en aras de asentarse sobre una naci&oacute;n pluricultural, deb&iacute;a fundamentarse en dos procesos: por un lado una <i> ampliaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a mediante el reconocimiento de derechos colectivos a los pueblos ind&iacute;genas y por otro lado en el rescate de formas alternativas e hacer pol&iacute;tica, </i>m&aacute;s enfocadas en el <i>consenso y la consulta </i>, que se reflejaba en el auge de nuevas formas de expresi&oacute;n como las asambleas de pueblos, unificando actores sociales ind&iacute;genas y no ind&iacute;genas, como se evidenci&oacute; especialmente en los acontecimientos de enero de 2000 <i></i>(Massal, 2005). Por ende, el descr&eacute;dito del movimiento ind&iacute;gena que ha sido el actor generador de estos nuevos procesos y discursos pol&iacute;ticos, y la consecuente defraudaci&oacute;n experimentada por los actores sociales movilizados alrededor de la CONAIE desde hace una d&eacute;cada, tiene una resonancia muy fuerte para la sociedad ecuatoriana entera en la medida que tiende <i> a debilitar la apuesta por la participaci&oacute;n de las poblaciones excluidas y la b&uacute;squeda de consensos desde abajo. </i></p>      <p>El desafi&oacute;, en las d&eacute;cadas del 1980 y del 1990, era ampliar la comunidad pol&iacute;tica, de tal modo que se permita acabar con la exclusi&oacute;n de las poblaciones ind&iacute;genas e integrarlas rescatando el pluralismo cultural. Hoy en d&iacute;a, el reto es consolidar la democracia en una naci&oacute;n poco cimentada, unificando una comunidad pol&iacute;tica ampliada y m&aacute;s representativa pero tambi&eacute;n m&aacute;s fragmentada, tendiendo puentes por encima de las fracturas regionales, culturales y sociales. Pese a los avances que se han logrado en el reconocimiento de los ind&iacute;genas (Massal, 1999), las fracturas sociales y pol&iacute;ticas no han amainado, ni mucho menos, pero s&iacute; han sido redefinidas, de tal modo que las divisiones regionales y culturales cruzan las opciones partidistas<a href="#(30)">(30).</a></p>      <p>Frente a evoluciones pol&iacute;ticas y socioecon&oacute;micas desintegradoras vinculadas con las crisis de 1998 en Brasil, que se extendiera a Ecuador (1999) y Argentina (2001), en un contexto de cuestionamiento al Consenso de Washington marcado por el proceso de los foros sociales mundiales de Porto Algere desde 2001, la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica ha vuelto a orientarse sobre el papel social y pol&iacute;tico del Estado en la definici&oacute;n del modelo de desarrollo, como lo ilustran los debates bolivianos sobre la propiedad de los hidrocarburos y la explotaci&oacute;n de los recursos naturales, sobre todo desde 2003, debates que han tenido dos hitos importantes como lo son el refer&eacute;ndum sobre los hidrocarburos (18 de julio de 2004) y la reciente ley de hidrocarburos (17 de mayo de 2005). En Ecuador, se han expresado inquietudes similares en los pasados meses frente a la explotaci&oacute;n petrolera en manos de multinacionales extranjeras. Pero a&uacute;n falta profundizar en la relaci&oacute;n entre democracia social y Estado de derecho<sup>32</sup>.</p>      <p>Sin embargo, esa orientaci&oacute;n se ve reflejada en el reciente informe del PNUD enfocado en la ciudadan&iacute;a y la democracia en Am&eacute;rica latina <sup>33</sup>, que resalta cuan imprescindible es revivir el debate sobre el <i>estado de derecho, como sustento de la consolidaci&oacute;n de la democracia </i>. As&iacute; como lo recalca Guillermo O&#39;Donnel, para lograr dicha consolidaci&oacute;n se precisa (2004: 38): 1/ Elecciones limpias; 2/ Una &quot;apuesta incluyente&quot; (esto es la inclusi&oacute;n de sectores sociales lo mas ampl&iacute;a posible en los procesos pol&iacute;ticos); 3/ Un sistema legal que sanciona y respalda los derechos y libertades adosados a este r&eacute;gimen; 4/ Un sistema legal garante de que ninguna persona o instituci&oacute;n quedar&aacute; &quot;exenta&quot; de sanci&oacute;n, o sea, <i>un sistema que no otorgue impunidad </i>. Las dos primeras tienen que ver con las reglas del juego que permiten el funcionamiento de la democracia electoral, mientras la tercera y la cuarta se refieren a la necesidad de contar con un estado de derecho leg&iacute;timo y reforzado. A defecto, la democracia no puede consolidarse. Estos debates muestran la necesidad de asentar la democracia, mas all&aacute; de la &quot;importaci&oacute;n de un modelo ideal&quot; (Le&oacute;n, 2004), sobre la construcci&oacute;n socio-hist&oacute;rica de la naci&oacute;n. </p>      <p>Pero la ampliaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a lograda en la d&eacute;cada del 1990 no garantiza por s&iacute; misma un avance en la representaci&oacute;n y en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Pues, si bien son m&aacute;s numerosas las poblaciones que se consultan, y mas extensos los &aacute;mbitos en los que se puede ejercer la consulta, resulta preocupante la falta de respuestas institucionales estables y lo suficientemente respaldadas por las elites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas a las reivindicaciones sociales. Para que la participaci&oacute;n de la sociedad civil no se limite a un ejercicio formal de consulta, debe haber una respuesta pol&iacute;tica real a los anhelos de cambio social, pol&iacute;tico e institucional. <b></b></p>      <p>Al no vislumbrarse ning&uacute;n cambio en este sentido, las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales del 2006 podr&iacute;an arrojar resultados inesperados, mucho m&aacute;s que la victoria de L. Guti&eacute;rrez en 2002. Esta fue considerada, en un primer momento (despu&eacute;s de la primera vuelta) como una <i>manifestaci&oacute;n del fracaso de la democracia ecuatoriana </i>, aunque muy curiosamente, despu&eacute;s de la segunda vuelta y de su definitivo &eacute;xito, se habl&oacute; de una posible profundizaci&oacute;n de la democracia. Lo cierto es que no se ha cumplido esta expectativa, pero sobre todo, se ha desbaratado y deslegitimado a&uacute;n m&aacute;s la posibilidad de conseguir un cambio profundo mediante la v&iacute;a electoral. </p>      <p>El hecho contundente de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en la pol&iacute;tica ecuatoriana y andina, es que se legitima cada vez m&aacute;s el lograr cambios por fuera de la v&iacute;a electoral o de los estrictos procedimientos democr&aacute;ticos, no solo a los ojos de una franja de poblaci&oacute;n ultra radical o marginada y dispuesta a todo por no tener nada que perder, sino tambi&eacute;n en el seno de grupos de poblaci&oacute;n poco politizados pero tambi&eacute;n poco dispuestos a recurrir a las formas tradicionales de canalizaci&oacute;n y expresi&oacute;n de los intereses, debido al descr&eacute;dito de los partidos y sindicatos. Y la ambig&uuml;edad de los partidos pol&iacute;ticos - que tanto en 2000 <a href="#(31)">(31).</a>como en 2005 jugaron una partida oscura frente a los cambios de gobierno, jur&iacute;dicamente confusos - contribuye a generar mayor descr&eacute;dito de los procedimientos electorales. </p>      <p>A este descr&eacute;dito de los procedimientos y del valor de las elecciones, contribuy&oacute; la actitud de las propias &eacute;lites de los partidos tradicionales, quienes denunciaron &quot;el error&quot; del pueblo - tachado expl&iacute;citamente de &quot;irracional, emotivo, o incompetente pol&iacute;ticamente&quot; - al votar a favor de &quot;un ex coronel golpista&quot;, L. Guti&eacute;rrez, en 2002. Independientemente del juicio a la actuaci&oacute;n de este &uacute;ltimo, semejante actitud contribuye a generar dudas en cuanto a la misma profundidad de convicciones democr&aacute;ticas de las elites partidarias, cuando las urnas arrojan resultados sorpresivos y no del todo controlables. </p>  <hr size="1">      <p><b>COMENTARIOS</b></p>      <p><a name="(1)">1.</a> Se trata de la salida de A. Bucaram (1996-1997) cuya pol&iacute;tica cambiaria, econ&oacute;mica y social, as&iacute; como el nivel de corrupci&oacute;n que se dio en su gesti&oacute;n, generaron una amplia oposici&oacute;n; de la de J. Mahuad (1998-2000), criticado b&aacute;sicamente por su manejo de la crisis bancaria en 1999; su decisi&oacute;n de dolarizar la econom&iacute;a en enero de 2000 y el congelamiento de los fondos de los depositantes (inicialmente por un a&ntilde;o, plazo extendido luego a diez a&ntilde;os, lo cual le quito todo apoyo popular); y por &uacute;ltimo de la salida de L. Guti&eacute;rrez (2003-2005). Cabe destacar que los tres &quot;cambios&quot; operaron en condiciones jur&iacute;dicas poco claras. A. Bucaram fue destituido por el Congreso por &quot;incapacidad mental&quot;, pero con mayor&iacute;a simple y no calificada, como lo requiere la Constituci&oacute;n. J.Mahuad fue llevado a dejar el gobierno, sin querer renunciar, debido a la perdida del apoyo de las Fuerzas Armadas . El 20 de abril de 2005, L . Guti&eacute;rrez salio del Palacio Carondelet sin renuciar, tambien despu&eacute;s de perder el apoyo de la fuerza p&uacute;blica, y no acepta la legalidad de la destituci&oacute;n pronunciada por el Congreso. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(2)">2.</a> El an&aacute;lisis de la transici&oacute;n democr&aacute;tica (1976-1979) demuestra el d&eacute;bil compromiso de los partidos con el proyecto democr&aacute;tico; la falta de debate sobre el modelo de desarrollo socio-econ&oacute;mico; la exclusi&oacute;n de los movimientos sociales de los debates sobre la reforma pol&iacute;tica; y la oposici&oacute;n entre partidos pol&iacute;ticos y fuerzas armadas. Todos estos elementos permiten entender algunas de las fragilidades de la democracia en Ecuador, sin explicar de por s&iacute; la inestabilidad pol&iacute;tica, muy reciente, que solo ha vuelto a surgir en 1997.</p>      <p><a name="(3)">3.</a> Los acontecimientos de 1997 fueron calificados como &quot; <i>un levantamiento c&iacute;vico nacional </i>&quot;, y los que se produjeron alrededor de la salida de Jamil Mahuad en 2000, como una &quot; <i>insurrecci&oacute;n civil-militar </i>&quot;, o incluso como una &quot; <i>secunda revoluci&oacute;n juliana </i>&quot; (en referencia a la Revoluci&oacute;n del 9 de julio de 1925 liderada por j&oacute;venes oficiales con un proyecto estatista), en boca de algunos analistas o protagonistas. Los de 2005 se denominan &quot;rebeli&oacute;n&quot;. Cabr&iacute;a una reflexi&oacute;n profundizada desde la sociolog&iacute;a hist&oacute;rica, sobre <i>el uso de estos t&eacute;rminos </i>: &quot;levantamiento&quot;, &quot;insurecci&oacute;n/revoluci&oacute;n&quot;, y &quot;rebeli&oacute;n&quot;, y las formas de protesta social y acci&oacute;n colectiva que designan, as&iacute; como sobre sus <i>efectos pol&iacute;ticos </i>. </p>      <p><a name="(4)">4.</a> Cabe se&ntilde;alar la necesidad de vincular la crisis institucional con el contexto socio-econ&oacute;mico. En la d&eacute;cada del 90, se han formulado varias propuestas de reforma al modelo econ&oacute;mico &quot;neoliberal&quot;, criticado por su car&aacute;cter inequitativo del punto de vista social, y <i>su impacto negativo en la consolidaci&oacute;n de la democracia </i>. La reforma del estado que ha generado el modelo neoliberal ha <i>restringido los derechos econ&oacute;micos y sociales, paralelamente a la extensi&oacute;n de los derechos c&iacute;vicos y pol&iacute;ticos </i> (Assies, Calder&oacute;n &amp; Salman, 2001). Pero la democracia no puede consolidarse con una ciudadan&iacute;a empobrecida de forma generalizada.</p>      <p><a name="(5)">5.</a> Para una reflexi&oacute;n sobre la perdida de legitimidad de las instituciones democr&aacute;ticas: <i>Iconos </i>, Quito, Flacso-Ecuador, n&deg;23, 2005, en la que se presenta un dossier especial sobre los acontecimientos de abril de 2005. </p>      <p><a name="(6)">6.</a> L. Guti&eacute;rrez minimiz&oacute; en un primer momento la amplitud del descontento; luego mostr&oacute; un fuerte desprecio hacia los manifestantes y adopt&oacute; una actitud represiva. Un grupo de manifestantes a los que L. Guti&eacute;rrez acus&oacute; de &quot;hacer bulla&quot; delante de su casa por la noche, y calific&oacute; como forajidos, lograron revertir el uso de ese t&eacute;rmino y reivindicarlo. Luego, mediante la radio La Luna , que apoy&oacute; la movilizaci&oacute;n, los manifestantes empezaron a identificarse como el &quot;forajido tal, con n&uacute;mero de c&eacute;dula X&quot;. </p>      <p><a name="(7)">7.</a> La CONAIE es solo uno de los miembros del Movimiento Pachakutik, un movimiento pol&iacute;tico conformado por una nebulosa de organizaciones sociales, no todas ind&iacute;genas. Pero la CONAIE guarda su autonom&iacute;a y su propia direcci&oacute;n, y en varias ocasiones Pachakutik (en tanto movimiento pol&iacute;tico) y CONAIE (en tanto organizaci&oacute;n social) toman decisiones distintas. </p>      <p><a name="(8)">8.</a> Controladas por otras organizaciones ind&iacute;genas, rivales de la CONAIE. Las comunidades ind&iacute;genas tambi&eacute;n tienen relaciones con instituciones gubernamentales o de cooperaci&oacute;n que financian entrega de materiales (&quot;picos y palas&quot;), o proyectos de desarrollo, lo cual en ciertos casos las aleja de la CONAIE. </p>      <p><a name="(9)">9.</a> En octubre de 2003, L . Guti&eacute;rrez reforma, en beneficio de estas organizaciones rivales, la composici&oacute;n del Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CODENPE), que hab&iacute;a sido controlado hasta entonces por la CONAIE. Es un ente creado en 1998 y adscrito a la presidencia de la Rep&uacute;blica , que maneja recursos de la cooperaci&oacute;n internacional. </p>      <p><a name="(10)">10.</a> Seg&uacute;n aduce Virgilio Hern&aacute;ndez, dirigente del Movimiento Pachakutik que fue Vice-Ministro de Gobierno en 2003 (entrevista, 14-08-2003). </p>      <p><a name="(11)">11.</a> Santiago de la Cruz , Vice-presidente, CONAIE (entrevista, 28-04-2005). </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(12)">12.</a> En 1998-1999, la crisis bancaria desat&oacute; una crisis econ&oacute;mica y social generalizada que afect&oacute; la poblaci&oacute;n urbana. La recesi&oacute;n en 1999 fue de 7%, la inflaci&oacute;n llego al 60%, y se produjo una fuerte devaluaci&oacute;n de la moneda (el sucre), previa a la dolarizaci&oacute;n (enero de 2000). Seg&uacute;n el PNUD, el Ecuador pas&oacute; del rango 72 al 91 en t&eacute;rminos de IDH entre diciembre de 1998 y diciembre de 1999. Las tasas de pobreza de 1999 son 1.5 superiores a las de 1995 (SIISE, 2000). </p>      <p><a name="(13)">13.</a> El descontento con los actores partidistas y las instituciones centrales es igual en Quito y Guayaquil de acuerdo a las encuestas de coyuntura, pero la misma gente puede expresar criterios opuestos sobre los mismos actores seg&uacute;n estos act&uacute;an al nivel nacional o al nivel local: <i>El Comercio </i>, 23-10-2005. </p>      <p><a name="(14)">14.</a> Entrevista con Maria Paula Romo, <i>Movimiento </i><i>Ruptura 25 </i> (Quito, 29-04-05). </p>      <p><a name="(15)">15.</a> En conversaciones informales (mantenidas a fines de abril de 2005), todas las personas expresan una fuerte desconfianza o un rechazo tanto hacia los partidos como hacia los sindicatos; adicionalmente se reivindica la espontaneidad de la movilizaci&oacute;n, facilitada por el uso de celulares. Jorge Le&oacute;n (soci&oacute;logo, CEDIME), en cambio, insiste en la dificultad inicial de organizar las protestas, especialmente la del 13 de abril convocada por la Izquierda Democr&aacute;tica (Quito, 29-04-05). </p>      <p><a name="(16)">16.</a> La pauperizaci&oacute;n se ha vuelto cr&oacute;nica. El salario m&iacute;nimo alcanza 170 d&oacute;lares, la canasta b&aacute;sica vale 390 d&oacute;lares. </p>      <p><a name="(17)">17.</a> La corrupci&oacute;n en el gobierno de Mahuad se evidenci&oacute; en la relaci&oacute;n entre &eacute;l y el director del Banco del Progreso, quien financi&oacute; su campa&ntilde;a electoral: este banco fue uno de los pocos rescatados por el Estado durante la crisis de 1999. </p>      <p><a name="(18)">18.</a> Alberto Acosta recuerda esas acusaciones en los siguientes t&eacute;rminos: &quot; <i>Qu&eacute; import&oacute; que el vicepresidente Alberto Dahik -en la &eacute;poca, primer presidente de Transparencia Internacional- no haya podido explicar el uso de gastos reservados por valor de cuatro millones de d&oacute;lares. Tampoco pesaron el atraco de las mochilas escolares y los 3,5 millones de d&oacute;lares de gastos reservados que sac&oacute; en 11 costales el presidente Abdal&aacute; Bucaram al huir del palacio presidencial, escoltado por su edec&aacute;n. Nada interes&oacute;, a los jueces de facto, que el presidente Gustavo Noboa haya dirigido una negociaci&oacute;n de la deuda externa nefasta para el pa&iacute;s, pensada y ejecutada para -textualmente- &#39;maximizar pagos por adelantado y flujo a los inversionistas durante la vida de los bonos&#39;&quot; </i> </p>      <p><a name="(19)">19.</a>Esto puede explicarse por la relaci&oacute;n existente entre Lucio Guti&eacute;rrez, quien fue edecan de A. Bucaram, y el ex presidente, y por un acuerdo antiguo, pero t&aacute;cito: L. Guti&eacute;rrez, a cambio del respaldo de A. Bucaram a su campa&ntilde;a en la segunda vuelta de la elecci&oacute;n presidencial (2002), se habr&iacute;a comprometido a realizar la amnist&iacute;a. </p>      <p><a name="(20)">20</a> El movimiento &quot;Ruptura 25&quot; esta encabezado por Norman Ray, periodista, y compuesto por j&oacute;venes profesionales (juristas sobre todo) procedentes de la Universidad privada San Francisco pero tambi&eacute;n de la Universidad Central del Ecuador, p&uacute;blica. Se crea en octubre de 2004 con el nombre &quot;Ruptura25&quot; para expresar su voluntad de lograr dicha ruptura con las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas en vigencia, 25 a&ntilde;os despu&eacute;s del retorno a la democracia (1979). </p>      <p><a name="(21)">21.</a> En los cuatro partidos m&aacute;s estables desde 1979, los l&iacute;deres pol&iacute;ticos han sido inamovibles. Le&oacute;n Febr&eacute;s Cordero (PSC), si bien abandon&oacute; la direcci&oacute;n del partido, sigue siendo incontornable en la pol&iacute;tica ecuatoriana. El l&iacute;der de la ID , R. Borja, despu&eacute;s de un aparente retiro de la vida pol&iacute;tica en 1998, volvi&oacute; sobre la escena en 2002. En conjunto, familias enteras copan los puestos nacionales pero tambi&eacute;n locales. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(22)">22.</a> Entre 1990 y 1994 este auge de la movilizaci&oacute;n social se marca por un reforzamiento de varias organizaciones ind&iacute;genas, en particular la CONAIE - principal actor de los levantamientos nacionales de 1990 y 1994 - y desemboca sobre alianzas con organizaciones ecol&oacute;gicas, sindicales, urbanas, de toda &iacute;ndole. Los movimientos no ind&iacute;genas se unen en una Coordinadora de Movimientos Sociales (1995) que luego, junto con la CONAIE , conforma el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik Nuevo Pa&iacute;s (1996) o Movimiento Pachakutik. </p>      <p><a name="(23)">23.</a> Estos cuentan tan solo con 9 de los 70 representantes. </p>      <p><a name="(24)">24.</a> Son: el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), dominado por el ex presidente Abdal&aacute; Bucaram; el Partido Social Cristiano (PSC) dominado por el ex presidente Le&oacute;n Febres Cordero; ambos son dominantes y rivales en la Costa , pero en la Sierra el PRE gana espacio, mientras el PSC pierde dominio. Los otros dos partidos importantes son la Izquierda Democr&aacute;tica (ID) representada por el ex presidente Rodrigo Borja; y la Democracia Popular (DP), representada por el ex presidente Jamil Mahuad; ambos son dominantes en la Sierra , aunque la DP resulta muy debilitada despu&eacute;s de 2000. El PRE naci&oacute; en 1982 de movimientos sociales emergidos durante la transici&oacute;n (1976-1979), en torno a la figura del ex presidente Jaime R&oacute;ldos (1979-1981) y fue dominado luego por la familia Bucaram. Los otros tres partidos nacieron antes o durante la transici&oacute;n democr&aacute;tica. </p>      <p><a name="(25)">25.</a> Esa encuesta de CEDATOS-Gallup demuestra el amplio respaldo popular, del 65%, a la idea de convocar una consulta popular sobre la CSJ. </p>      <p><a name="(26)">26.</a> Esas propuestas se presentan bajo la forma de cartillas, reunidas por el Instituto latinoamericano de Investigaciones Sociales, ILDIS</p>      <p><a name="(27)">27.</a> Con la excepci&oacute;n de la cartilla presentada por <i>Participaci&oacute;n Ciudadana </i>, dirigida por C. Montufar, universitario y analista pol&iacute;tico (Universidad Andina Sim&oacute;n Bol&iacute;var). Tambi&eacute;n se toca el tema en la cartilla de Le&oacute;n R&oacute;ldos Aguilera, rector de la Universidad de Guayaquil.</p>      <p><a name="(28)">28.</a> Esta met&aacute;fora permite entender por qu&eacute;, en un contexto de relativa mejora, se expresan insatisfacciones que hab&iacute;an sido acalladas anteriormente. La met&aacute;fora describe dos trenes parados dentro de un t&uacute;nel cuyos pasajeros esperan una soluci&oacute;n, bastante tranquilamente; solo cuando uno de los trenes logra salir del t&uacute;nel, los pasajeros del tren que se queda parado manifiestan su descontento, al ver que otros se est&aacute;n salvando y que ellos no lo logran. Por tanto, no es la pobreza en s&iacute; que genera una acci&oacute;n colectiva sino la desigualdad en las oportunidades de salir de la misma. </p>      <p><a name="(29)">29.</a> As&iacute;, el debate sobre el vinculo entre naci&oacute;n y democracia (Greven-Borde &amp; Tournon, 2000; Kymlicka, 1996; Schnapper, 1994; Walzer, 1997) insiste en la necesidad de ampliar la ciudadan&iacute;a a nuevos grupos y permitir la coexistencia entre ciudadan&iacute;a &quot;tradicional&quot; (vinculada a la nacionalidad) y ciudadan&iacute;a &quot;nueva&quot; vinculada a una identidad cultural infra-nacional, para reforzar la democracia. Un limite de esta reflexi&oacute;n es que se considera que el modelo <i>multiculturalista </i> solo puede funcionar en una <i>democracia sustentada en una naci&oacute;n fuerte </i> y cimentada, como en el caso de las democracias anglosajonas, en las que se ha desarrollado este pensamiento te&oacute;rico llamado &quot;multiculturalista&quot;. Poco se ha analizado el caso de sociedades fragmentadas como las de Am&eacute;rica andina donde se <i>redefinen las bases mismas de la naci&oacute;n </i>, a lo largo de la d&eacute;cada del 1990. </p>      <p><a name="(30)">30.</a> Los partidos pol&iacute;ticos cambian su &aacute;rea de influencia entre las tres regiones, Sierra, Costa y Amazonia, por lo que es cada vez mas dif&iacute;cil identificar su base con una sola zona. </p>      <p><a name="(31)">31.</a> En 2000, el Congreso y el propio partido de J. Mahuad le quitaron su apoyo, y denunciaron un posible &quot;auto-golpe&quot; (fujimorazo), quit&aacute;ndole legitimidad. Pero adem&aacute;s su condena del golpe no fue clara ni un&aacute;nime. </p>  <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>1. LE&Oacute;N T. Jorge, &quot;Les m&eacute;saventures du populisme en Equateur&quot;, en Probl&egrave;mes d&#39;Am&eacute;rique Latine ,La Documentation Fran&ccedil;aise , juillet-septembre,  Paris, 1997, n&deg;26, pp. 3-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-4705200600010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. GASTAMBIDE Axel, &quot;Equateur, de la crise bancaire de 1998 &agrave; la crise politique de 2000&quot;, en Probl&egrave;mes d&#39;Am&eacute;rique Latine , Paris, La Documentation Fran&ccedil;aise , janvier-mars 2000, n&deg;36, pp. 61-76.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-4705200600010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Dossier Especial de la Revista OSAL , CLACSO, Buenos Aires, junio de 2000, pp. 5-37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-4705200600010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. MASSAL Julie, &quot;L&#39;&eacute;lection pr&eacute;sidentielle de 1998 en Equateur: le retour &agrave; la norme d&eacute;mocratique?&quot;, en Probl&egrave;mes d&#39;Amerique latine , Paris, La Documentation Fran&ccedil;aise , octobre-d&eacute;cembre, n&deg;31, pp. 69-86.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-4705200600010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. MASSAL Julie, Les mouvements indiens en Equateur. Mobilisations protestataires et d&eacute;mocratie , Paris &amp; Aix-en-Provence, Karthala-CSPC, 2005, 476 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-4705200600010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. MASSAL Julie, &quot;L&#39;&eacute;lection pr&eacute;sidentielle de 1998 en Equateur: le retour &agrave; la norme d&eacute;mocratique?&quot;, en Probl&egrave;mes d&#39;Amerique latine , Paris, La Documentation Fran&ccedil;aise , octobre-d&eacute;cembre, n&deg;31, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-4705200600010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. QUINTERO Hern&aacute;n Y. (dir.), El mito de la gobernabilidad , Quito, Trama Editorial, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0121-4705200600010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. COPPEDGE Michael, &quot;El concepto de la gobernabilidad: modelos positivos y negativos&quot;, en Ecuador, un problema de gobernabilidad, Quito, CORDES-PNUD, 1996, pp. 27-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-4705200600010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. COPPEDGE Michael, &quot;El concepto de la gobernabilidad: modelos positivos y negativos&quot;, en Ecuador, un problema de gobernabilidad , Quito, CORDES-PNUD, 1996, p. 28. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0121-4705200600010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.&quot;Instituciones y gobernabilidad democr&aacute;tica en Am&eacute;rica latina&quot;, en S&iacute;ntesis , Madrid, Editorial S&iacute;ntesis, 1994, n&deg;22, pp. 61-88.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-4705200600010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. LE&Oacute;N Jorge, &quot;La democracia real versus la democracia idealizada, Ecuador de 1978 a 2003&quot;, en La Pol&iacute;tica , Santiago de Chile, IEP, 2004, n&deg; 42, pp. 87-128.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-4705200600010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Iconos , Quito, Flacso-Ecuador, n&deg;23, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-4705200600010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Programa de an&aacute;lisis de opini&oacute;n p&uacute;blica , encuesta anual de legitimidad institucional, IEPRI-Estad&iacute;stica SA, octubre del 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-4705200600010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. MASSAL Julie, &quot;L&#39;&eacute;lection pr&eacute;sidentielle de 1998 en Equateur: le retour &agrave; la norme d&eacute;mocratique?&quot;, en Probl&egrave;mes d&#39;Amerique latine , La Documentation Fran&ccedil;aise , octobre-d&eacute;cembre,Paris, n&deg;31, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-4705200600010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Vistazo 28-04-05.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-4705200600010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Iconos , Quito, Flacso-Ecuador, n&deg;23, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-4705200600010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. FLACSO-Ecuador (Entrevista a Adri&aacute;n Bonilla, Quito, 28-04-05).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-4705200600010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. CORREA Rafael, &quot;La pol&iacute;tica econ&oacute;mica de Lucio Guti&eacute;rrez&quot;, Iconos, FLACSO-Quito, mayo 2003, n&deg;16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-4705200600010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Vistazo 28-04-05, p. 16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-4705200600010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. La Insignia , 18-04-05.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-4705200600010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. El Comercio, 12-04-05.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-4705200600010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Diez entrevistas realizadas en Quito 27-29 de abril de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-4705200600010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. El Comercio , 18-04-05.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-4705200600010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24	. La Insignia , 18-04-05.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-4705200600010000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Vistazo , n&deg; 905, 28 de abril de 2005, pp. 8-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-4705200600010000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. TSE, Documentos Electorales 1: Consulta Popular 1997, Trama, Quito.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-4705200600010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. MASSAL Julie, &quot;L&#39;&eacute;lection pr&eacute;sidentielle de 1998 en Equateur: le retour &agrave; la norme d&eacute;mocratique?&quot;, en Probl&egrave;mes d&#39;Amerique latine , La Documentation Fran&ccedil;aise , octobre-d&eacute;cembre,Paris, n&deg;31,2005, pp. 69-86.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-4705200600010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. El Comercio , 29-09-2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-4705200600010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. El Comercio , 12-04-05.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-4705200600010000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. El Comercio , 3-10-2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-4705200600010000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. <a href="http://www.ildis.org.ec."target="blanK">www.ildis.org.ec.</a> consultado: 1-11-05.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-4705200600010000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. WILLEM Assies, Calder&oacute;n Marco Antonio y Salman Ton, Ciudadan&iacute;a, Cultura Pol&iacute;tica y Reforma del Estado en Am&eacute;rica Latina , Instituto Internacional de Gobernabilidad, Gobernaci&oacute;n de Catalunya-PNUD, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-4705200600010000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. PNUD, La democracia en Am&eacute;rica latina: hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos , Nueva York, abril de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-4705200600010000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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