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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Enterprise and Leadership. Studies on Firms, Markets and Networks (Empresa y liderazgo: una mirada institucional)]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><b>    <center><font face="verdana" size="4"> Enterprise and Leadership.       Studies on Firms, Markets       and Networks       (Empresa y liderazgo: una       mirada institucional)</font></center></b></p>       <p>        <center>     <img src="img/revistas/inno/v14n23/v14n23a16f1.gif">   </center> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p>La producci&oacute;n de Mark Casson es bien   conocida por los que trabajan en la   frontera entre econom&iacute;a, derecho y administraci&oacute;n.   En este volumen el autor   recoge sus m&aacute;s recientes publicaciones   sobre la empresa, vista desde la   teor&iacute;a institucional y de los costos de   transacci&oacute;n. El volumen est&aacute; dividido   en nueve cap&iacute;tulos: 1. Econom&iacute;a del   liderazgo &eacute;tico, 2. Econom&iacute;a y antropolog&iacute;a,   3. Teor&iacute;a empresarial de la firma,   4. Empresario y la revoluci&oacute;n industrial   5. Marshall sobre el mercadeo, 6.   Compa&ntilde;&iacute;as comerciales multinacionales,   7. Redes de negocios regionales,   8. Empresa familiar, 9. Factores culturales   y el crecimiento econ&oacute;mico (escrito   conjuntamente con Andrew   Godley).</p>     <p>   Como se ve por el contenido, no es   un tratado institucional sobre la empresa   sino una colecci&oacute;n de escritos   sobre diferentes temas. Su atractivo   est&aacute; en unas ideas no trilladas y pol&eacute;micas   que provocan la discusi&oacute;n. Si   se toma el primer cap&iacute;tulo, &#8220;Econom&iacute;a   del liderazgo &eacute;tico&#8221;, Casson estudia el   fen&oacute;meno del empresario y l&iacute;der con   una perspectiva integrada. Parte de la   premisa de que la &eacute;tica es fundamental   para el desarrollo econ&oacute;mico porque   reduce los costos de transacci&oacute;n   en la econom&iacute;a. La idea no es   novedosa. Pero la hip&oacute;tesis de Casson   es interesante. Seg&uacute;n el, los valores   &eacute;ticos se hacen operativos a trav&eacute;s de   la figura del empresario-l&iacute;der, cuya   funci&oacute;n consiste en promover cierto   sistema de valores (p. 8).</p>     <p>   Habitualmente escrupuloso en las   definiciones, Casson no es muy claro   en el tema del liderazgo, que no diferencia   de la gerencia. Resulta que los   CEO son l&iacute;deres y viceversa. Tambi&eacute;n   es dif&iacute;cil aceptar la idea impl&iacute;cita en el   cap&iacute;tulo de que la cantidad de l&iacute;deres   est&aacute; en alguna relaci&oacute;n con las caracter&iacute;sticas   demogr&aacute;ficas y educativas   de la poblaci&oacute;n. No sentar&iacute;a mal releer   Econom&iacute;a y sociedad, de Weber,   especialmente los pasajes sobre el   liderazgo carism&aacute;tico. Incluso antes   de Weber, desde Maquiavelo se sabe   que una persona se hace l&iacute;der no porque   est&aacute; educada de cierta manera   sino porque es capaz de interpretar y   articular correctamente las aspiraciones   de los seguidores. De aqu&iacute;, el l&iacute;der   empresarial es una persona que   no solo entiende sino que expresa y   operacionaliza los valores de los   stakeholders. Tal vez por eso la expresi&oacute;n   &#8220;el liderazgo &eacute;tico&#8221; en el t&iacute;tulo del   cap&iacute;tulo suena como una tautolog&iacute;a. Los   l&iacute;deres, cuyo trabajo es entender y   operacionalizar los valores de la sociedad,   no pueden sino ser &eacute;ticos. Si no   son &eacute;ticos, no los van a seguir, y los   pretendidos l&iacute;deres pierden la legitimidad   y dejan de ser l&iacute;deres. El cap&iacute;tulo   hubiera ganado en claridad, si los dos   grandes temas organizacionales &#8211;el   liderazgo y la &eacute;tica&#8211; hubieran sido tratados   por separado.</p>     <p>   El segundo cap&iacute;tulo, &#8220;Econom&iacute;a y   antropolog&iacute;a&#8221;, no es fuerte. El autor   pretende entablar una discusi&oacute;n entre   el paradigma racional en las ciencias   sociales, representado por la econom&iacute;a,   y el paradigma no racional, representado   por la antropolog&iacute;a.   Infortunadamente la discusi&oacute;n no se entabla. Al destruir a Marx con una    cita   de Steedman (1997), Casson sepulta   la misma posibilidad de di&aacute;logo con la   antropolog&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Este di&aacute;logo tampoco puede prosperar   por la actitud de superioridad de   Casson frente a las sociedades &#8220;primitivas&#8221;.   Casson identifica la costumbre   como el mecanismo coordinador   de las econom&iacute;as en las sociedades   &#8220;primitivas&#8221;, y el contrato como el   mecanismo coordinador en las sociedades   &#8220;avanzadas&#8221;. Si uno mira un   manual de filosof&iacute;a, encuentra que la   palabra &#8220;moral&#8221; viene de la palabra   &#8220;costumbres&#8221;, en lat&iacute;n. Quiere decir   que la &eacute;tica, o moral empresarial, no   es otra cosa que las costumbres codificadas   en normas morales. De aqu&iacute;   que las costumbres coordinan las   transacciones no solo en las sociedades   &#8220;primitivas&#8221;, sino tambi&eacute;n en las   &#8220;avanzadas&#8221;, incluida la sociedad en   que vive Casson.</p>     <p>   El tercer cap&iacute;tulo, &#8220;Teor&iacute;a empresarial   de la firma&#8221;, pertenece a los m&aacute;s   interesantes. Empresa se crea no tanto   para manejar los flujos de bienes y   servicios sino los flujos de la informaci&oacute;n.   El acto m&aacute;s significativo de la   empresa es identificar las oportunidades   comerciales a partir de la informaci&oacute;n   disponible y coordinar las actividades   econ&oacute;micas para satisfacer   la demanda insatisfecha (p. 47). Es   una visi&oacute;n schumpeteriana de la empresa.   De manera atrevida, Casson   pone de cabeza la afirmaci&oacute;n de Coase   (1937) de que el mercado es primario,   y las empresas surgen como alternativa   a los mercados. Casson   provocativamente afirma que es al rev&eacute;s:   Lo primario son las empresas, y   el mercado surge porque las empresas   lo est&aacute;n creando (p. 49). Es una   observaci&oacute;n aguda. Su problema consiste   en que confunde &#8220;el agente econ&oacute;mico&#8221;   y &#8220;la empresa&#8221;. Empresa es   una organizaci&oacute;n. Su creaci&oacute;n responde,   entre otras cosas, a los costos de   transacci&oacute;n en el mercado. Y hasta   aqu&iacute; es Coase. Pero un agente econ&oacute;mico   no es una organizaci&oacute;n, o no necesariamente   lo es. Los agentes efectivamente   existen antes del mercado y   ellos son los que crean el mercado.   Esta es una idea atractiva para los que   dictan cursos de estrategia.</p>     <p>   Casson es expl&iacute;cito en que la teor&iacute;a   cl&aacute;sica de la empresa se concentra   en el estudio del flujo de los recursos   tangibles. Este es el lado m&aacute;s   visible de la empresa. Pero comprender   la empresa a partir del flujo de los   recursos tangibles es imposible porque   se olvida la coordinaci&oacute;n de este   flujo. La necesidad de coordinaci&oacute;n es   una idea coasiana. Casson la resalta   como un punto fundamental en la actividad   de la empresa.</p>     <p>   La teor&iacute;a de costos de transacci&oacute;n   es aplicada a un objeto poco tradicional:   al mercado de ideas empresariales.   Comentando por qu&eacute; las personas   no venden las ideas empresariales   sino que tratan de explotarlas como   pueden, Casson le busca una explicaci&oacute;n   y la encuentra. Los costos de transacci&oacute;n   en el mercado empresarial   son muy altos porque no existe una   manera de impedir a los dem&aacute;s que   se apropien los resultados de las ideas   comerciales (p. 70).</p>     <p>   El cap&iacute;tulo &#8220;Empresarios y la revoluci&oacute;n   industrial&#8221; es interesante porque   Casson mira la historia de la revoluci&oacute;n   industrial inglesa desde la   &oacute;ptica de los costos de transacci&oacute;n e   instituciones, combinando factores   econ&oacute;micos y culturales.</p>     <p>   &#8220;Marshall sobre el mercadeo&#8221; es   una invitaci&oacute;n a los administradores a   leer y releer a Marshall. Esta lectura   tiene sentido aunque solo para establecer   el origen de los conceptos administrativos.   Casson muestra que   Marshall fue el pionero en identificar   la funci&oacute;n econ&oacute;mica de mercadeo, en   conceptualizar un negocio no como   una secuencia de operaciones sino   como un proceso (p. 112). Marshall,   contribuyendo a la profesionalizaci&oacute;n   de la econom&iacute;a, sin embargo la vio   como una parte integral de las ciencias   sociales m&aacute;s que como una ciencia   aparte (p. 107).</p>     <p>   &#8220;Compa&ntilde;&iacute;as comerciales multinacionales&#8221;   agrega poco a lo conocido.   En cambio, el cap&iacute;tulo &#8220;Redes regionales   de negocios&#8221; toca un tema   actual y poco entendido. En &eacute;l hay dos   elementos novedosos. El primero es   la sana duda en cuanto al efecto positivo   que ejercen los distritos industriales   sobre el desarrollo econ&oacute;mico.   Casson muestra c&oacute;mo &#8220;cascadas de   citas&#8221; generan una opini&oacute;n dominante   en la profesi&oacute;n, en este caso una opini&oacute;n   favorable al capital social, aunque   la evidencia emp&iacute;rica no es contundente.   (pp. 166-167). Afirma que   existen varias redes sociales que no   necesariamente contribuyen a la eficiencia,   flexibilidad e innovaci&oacute;n. Entre   estas redes figuran los sindicatos   y los carteles de fabricantes. Se podr&iacute;a   agregar agrupaciones criminales   &#8211;el capital social perverso.</p>     <p>   La segunda idea es el papel de los   empresarios en la creaci&oacute;n de redes y   del capital social. Los empresarios son   las personas que, a partir de la informaci&oacute;n   existente, se dan cuenta de las   oportunidades comerciales potenciales,   incurren en los costos de superar   la barrera de la ignorancia mutua entre   los fabricantes potenciales y los   consumidores. Para disminuir los costos   de transacci&oacute;n, los empresarios   tratan de ganar la confianza de las personas   con las que negocian. Los empresarios   necesitan la reputaci&oacute;n de   honestidad e integridad. Para ganar   esta reputaci&oacute;n, adoptan la estrategia   de red. Les conviene generar confianza   en los clientes a trav&eacute;s del servicio   confiable de posventa. La garant&iacute;a   tambi&eacute;n es un instrumento de generar   la confianza. En vez de considerar la   garant&iacute;a como un costo m&aacute;s, los gerentes   podr&iacute;an considerarla como una   oportunidad de aprender los gustos de   los clientes. Desarrollando relaciones   de confianza con los proveedores preferidos,   los gerentes pueden disminuir   los costos de transacci&oacute;n en el proceso   de la compra de los insumos (pp.   179-180). Si los gerentes comparten   la informaci&oacute;n sobre los clientes con   sus proveedores, ser&aacute;n capaces de   involucrarlos en el proceso del mejoramiento   de los productos finales. Las   redes informales verticales tambi&eacute;n   son &uacute;tiles para atraer los factores de producci&oacute;n. Si los gerentes    pertenecen   a la misma comunidad que los   empleados, la mutua confianza y la   motivaci&oacute;n van a ser mayores, mientras   el costo de monitoreo, menor (p.   180). Si los gerentes pertenecen al   mismo club social que los banqueros,   los costos de transacci&oacute;n en la consecuci&oacute;n   de cr&eacute;ditos van a ser menores.</p>     <p>   Los costos de organizar la red no   siempre valen la pena. Cuando crear   la red es demasiado costoso, los gerentes   prefieren las transacciones   cl&aacute;sicas impersonales de mercado (p.   180). En el caso contrario, los gerentes   van a internalizar la transacci&oacute;n a   trav&eacute;s de la integraci&oacute;n vertical. Esto   conduce al an&aacute;lisis cl&aacute;sico de la elecci&oacute;n   entre los mercados, jerarqu&iacute;as e   h&iacute;bridos (Coase, 1937; Williamson,   1989, 1991), discutido en la literatura   de manera exhaustiva, por lo cual el   autor no lo toca (p. 180).</p>     <p>   Muchas ideas novedosas se encuentran   en el cap&iacute;tulo &#8220;La empresa   familiar&#8221;. Casson se acerca a este fen&oacute;meno   tratando de aclarar el concepto   de empresa familiar. La literatura   no siempre es clara y confunde la empresa   familiar con la peque&ntilde;a empresa   (p. 197). El criterio no puede ser el   tama&ntilde;o, sino la propiedad y el control   (p. 200). Al aclarar las definiciones,   Casson procede a aplicar el an&aacute;lisis   institucional a la empresa familiar. La   empresa familiar es un tema poco entendido   por la econom&iacute;a y la administraci&oacute;n   debido a que en la empresa familiar   no se cumplen los cuatro   supuestos de la teor&iacute;a cl&aacute;sica. No es   posible entender la empresa familiar   sin antes reconocer que los contratos   no pueden ser completos en un 100%,   que la racionalidad de los agentes es   limitada, reconocer el papel del empresario   y que las personas no siempre   act&uacute;an como ego&iacute;stas (pp. 204-   205). Una vez relajados los supuestos   cl&aacute;sicos, se hace posible explicar el   paternalismo, el altruismo, los motivos   din&aacute;sticos de los dirigentes de empresas   familiares.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, &#8220;Factores culturales   y el crecimiento econ&oacute;mico&#8221;,   deja mucho que desear. Sus autores   pretenden desarrollar un marco conceptual   para comprender la interacci&oacute;n   entre la cultura y el crecimiento econ&oacute;mico.   Identificar los canales a trav&eacute;s   de los cuales la cultura influye   sobre la econom&iacute;a y viceversa (p.   236). La cultura se define como un   conjunto de valores (que diferencian   lo bueno de lo malo) y creencias (que   diferencian lo verdadero de lo falso).   Tratando de ser coherente, Casson   otra vez pone en el centro la figura del   l&iacute;der-empresario. La funci&oacute;n de los l&iacute;deres   resulta sorprendente: ellos producen   los valores y luego pasan la factura   a la agradecida humanidad (p.   241). El marco conceptual no avanza   m&aacute;s all&aacute; de la periodizaci&oacute;n de la historia   del desarrollo institucional ingl&eacute;s.   Casson muestra que de alguna   manera la sociedad inglesa logr&oacute; crear   las instituciones que contribuyen al   desarrollo. El cambio institucional no   se explica sino que se describe. Como   resultado surge una propuesta de   tipolog&iacute;a que carece de potencial explicativo.   No est&aacute; claro, por ejemplo,   cu&aacute;l es el mecanismo que permite el   ajuste institucional en Inglaterra.</p>     <p>   Con todo, es un libro interesante,   cuyas deficiencias son la continuaci&oacute;n   de sus fortalezas. Original y provocador,   invita a la discusi&oacute;n y abre   las ventanas de las profesiones econ&oacute;mica   y administrativa para que entre   aire fresco.</p>     <p><b> <font face="verdana" size="3">   Referencias bibliogr&aacute;ficas</font></b></p>     <p>   Coase, R. H. (1937). The Nature of the Firm,   Economica, pp. 386-405.</p>     <p>   Williamson, O. (1989). Instituciones econ&oacute;micas   del capitalismo. M&eacute;xico: FCE.</p>     <p>   Williamson, O.(1991). Comparative Economic   Organization: The Analysis of   Discrete Structural Alternatives.   Administrative Science Quarterly, 36,   pp. 269-296.</p>     <p align="right">   <b>Yuri Gorbaneff</b>    <br>   Departamento de Administraci&oacute;n, Facultad de Ciencias    <br> Econ&oacute;micas    y Administrativas Pontificia Universidad Javeriana    <br> E-mail: <a href="mailto:yurigor@javerinana.edu.co">yurigor@javerinana.edu.co</a></p> </font>     ]]></body>
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