<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-5051</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Innovar]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Innovar]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-5051</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Económicas. Universidad Nacional de Colombia.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-50512007000200014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Darío Mesa Chica y la ciencia social en Colombia]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ladino Orjuela]]></surname>
<given-names><![CDATA[Wilson Hernando]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,ESAP Territorial Once Núcleo de Estado y Poder ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>17</volume>
<numero>30</numero>
<fpage>163</fpage>
<lpage>166</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-50512007000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-50512007000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-50512007000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>     <center>         <p><font size="4"><b> Dar&iacute;o Mesa Chica       y la ciencia social en Colombia       </b></font>    </p>         <p>&nbsp;  </p> </center> </p>     <p>Wilson Hernando Ladino Orjuela</p>     <p>  Soci&oacute;logo. M&aacute;ster en Sociolog&iacute;a, D.E.A. y candidato a   Ph.D. en Gobierno y Administraci&oacute;n P&uacute;blica del Instituto   Ortega y Gasset, Universidad Complutense de Madrid.   Profesor ESAP Territorial Once. N&uacute;cleo de Estado y Poder.   Asesor y consultor en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y planeaci&oacute;n regional.   Correo electr&oacute;nico:   <a href="mailto:wilsonladinorjuela@gmail.com">wilsonladinorjuela@gmail.com</a></p> <hr noshade size="1">     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El significado de la obra intelectual   del profesor Dar&iacute;o Mesa Chica, en el   pensamiento cient&iacute;fico social colombiano   durante la segunda mitad del   siglo XX, est&aacute; por precisarse. En los   pr&oacute;ximos a&ntilde;os habr&aacute; de rescatarse el   destacado esfuerzo de este profesor   que, junto con otros, puso a Colombia   en la condici&oacute;n de “contempor&aacute;nea   filos&oacute;fica” de las principales tendencias   de pensamiento moderno europeo.</p>     <p>  Nacido en Abejorral, Antioquia, en   1921, de padre ganadero y relacionado   con la cultura literaria a trav&eacute;s de   su se&ntilde;ora madre, quien le&iacute;a a los ni&ntilde;os   del pueblo los primeros libros en   su tierna infancia, experiment&oacute; luego   la vida de la ciudad de Medell&iacute;n de los   a&ntilde;os treinta; all&iacute; curs&oacute; la secundaria y   conoci&oacute; el naciente movimiento obrero   sindical colombiano. Podemos decir   que la pasi&oacute;n del profesor Mesa no   fue la acumulaci&oacute;n de riqueza material,   ni la b&uacute;squeda del poder pol&iacute;tico   y el prestigio que acarrea, sino la apropiaci&oacute;n   personal de las m&aacute;s variadas   manifestaciones del esp&iacute;ritu humano,   hasta donde le era posible.</p>     <p>  En la d&eacute;cada de los cuarenta, luego de   ser identificado por el profesor Francisco   Socarr&aacute;s, se desplaz&oacute; a la ciudad   de Bogot&aacute; para estudiar en la Escuela   Normal Superior. All&iacute; aprendi&oacute; idiomas   (griego, lat&iacute;n, ingl&eacute;s, franc&eacute;s, italiano)   y se adentr&oacute; en el pensamiento   filos&oacute;fico y pol&iacute;tico universal de la   mano de profesores europeos, refugiados   de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, los   primeros estertores del nacional socialismo   y la Segunda Guerra Mundial.   Posteriormente, impulsado por la necesidad   de conocer de primera mano a   grandes te&oacute;ricos y pensadores, se dedicar&iacute;a   al estudio del alem&aacute;n, el ruso y el   mandar&iacute;n. En la Escuela Normal Superior   tuvo su primera aproximaci&oacute;n   consistente a pensadores occidentales   como Arist&oacute;teles, San Agust&iacute;n, Bodino,   Maquiavelo, Montesquieu, Kant,   Hegel, Marx y Weber, entre otros, y   supo del significado y valor de la obra   de estos fil&oacute;sofos, te&oacute;logos, polit&oacute;logos   e historiadores para el pensamiento   y la cultura universal. Pero tambi&eacute;n   all&iacute; accedi&oacute; a manifestaciones diversas   en la literatura, el teatro, la pintura,   la m&uacute;sica y el cine. El joven Dar&iacute;o   Mesa tuvo la oportunidad de saber   que la humanidad hab&iacute;a esperado casi   dos mil a&ntilde;os para dar un salto en el   pensamiento y avanzar de la l&oacute;gica   formal aristot&eacute;lica a la l&oacute;gica dial&eacute;ctica   hegeliana. A su vez, Marx, disc&iacute;pulo   aventajado de Hegel, penetra en el   pensamiento del maestro y lo traduce   desarrollando una nueva teor&iacute;a del conocimiento   y una nueva epistemolog&iacute;a.   Se redescubre el movimiento mismo   del pensar y conocer, y se funda   una nueva concepci&oacute;n del mundo. La   ciencia social hab&iacute;a dado un salto cualitativo   que era necesario comprender   y apropiar.</p>     <p>  Dar&iacute;o Mesa Chica experiment&oacute; la   conciencia de ser un afortunado al   existir en una etapa hist&oacute;rica posterior   a este salto cualitativo de la filosof&iacute;a   y del pensamiento cient&iacute;fico y   pol&iacute;tico. En adelante su tarea personal   ha sido estudiar a estos dos pensadores,   el desenvolvimiento de su reflexi&oacute;n,   la fuerza de su construcci&oacute;n   conceptual y la aplicaci&oacute;n de esta elaboraci&oacute;n   te&oacute;rica a la interpretaci&oacute;n y   comprensi&oacute;n de la historia y el presente   internacional y nacional. Otra   de las preocupaciones intelectuales   del profesor Mesa Chica fue comprender   el proceso hist&oacute;rico moderno de   formaci&oacute;n de los Estados nacionales   en Europa y posteriormente en Am&eacute;rica   y Asia, concomitante con la formaci&oacute;n   del capitalismo y el desarrollo   de la idea de igualdad humana a que   dicho capitalismo es capaz de llegar.   El impacto que produjeron tanto las   movilizaciones obreras en Medell&iacute;n   de los a&ntilde;os treinta como en Bogot&aacute;   de la d&eacute;cada siguiente, junto con sus   primeras aproximaciones al pensamiento   social, lo llevaron a vincularse   por varios a&ntilde;os al Partido Comunista   colombiano. No obstante, su “deseo   de saber” lo distanci&oacute; de los miembros   del Partido y del Partido mismo   comenzando los a&ntilde;os cincuenta. Con   su capacidad excepcional ven&iacute;a buscando,   como todo hombre culto, “lo   positivo de cada cosa” en las manifestaciones   m&aacute;s dis&iacute;miles del esp&iacute;ritu   del hombre. Su disposici&oacute;n para el estudio   corr&iacute;a pareja con su condici&oacute;n   pedag&oacute;gica. Durante m&aacute;s de 40 a&ntilde;os   de vida activa, se destac&oacute; por su preocupaci&oacute;n   por formar a otras generaciones   de colombianos en la lectura y   comprensi&oacute;n de las m&aacute;s representativas   manifestaciones del pensamiento   filos&oacute;fico y cient&iacute;fico social.</p> </font>     <p><font size="2" face="verdana">  As&iacute;, Dar&iacute;o Mesa Chica se hizo conocer   en los c&iacute;rculos intelectuales,   con la acepci&oacute;n que fue adquiriendo   el sustantivo en la sociedad europea   moderna (ver Snow, 1959) y bogotana   a comienzos de los cincuenta. Despu&eacute;s   encontr&oacute; que en una sociedad   como la colombiana de mitad del siglo,   el escenario m&aacute;s adecuado para   poder llevar adelante esta empresa intelectual   de apropiaci&oacute;n de la cultura   universal y la labor pedag&oacute;gica de   aproximar a sus disc&iacute;pulos y colegas a   las vertientes de dicha cultura, era la   Universidad Nacional de Colombia, a   la que se incorporar&iacute;a como profesor   en 1966, al regreso de su estad&iacute;a por   dos a&ntilde;os en Alemania Oriental (Rep&uacute;blica   Democr&aacute;tica Alemana). En   la UN su tarea central fue estudiar y   divulgar la naturaleza y l&oacute;gica de las   principales tendencias del pensamiento   te&oacute;rico filos&oacute;fico y social mundial,   y traducirlo a sus colegas en el Departamento   de Sociolog&iacute;a. Las armas   te&oacute;ricas –gnoseol&oacute;gicas y epistemol&oacute;gicas–   que reconoci&oacute; en los principales   te&oacute;ricos europeos fueron su obsesi&oacute;n   constante. Durante sus a&ntilde;os   como docente organiz&oacute; seminarios permanentes, con duraci&oacute;n de varios   meses y en algunas ocasiones hasta   dos a&ntilde;os, sobre el contexto, las relaciones   de los autores con la &eacute;poca, y   las singularidades del pensamiento de   te&oacute;ricos. Entre sus m&uacute;ltiples ejercicios   acad&eacute;micos, hay constancia de algunos   de ellos que podemos destacar:</font></p> <font size="2" face="verdana"><ul>     <p>       <li> Seminarios sobre el pensamiento     de G. F. W. Hegel a trav&eacute;s de     obras como <i>La filosof&iacute;a del derecho,     La ciencia de la l&oacute;gica y Lecciones sobre     la filosof&iacute;a del esp&iacute;ritu</i>. All&iacute; busc&oacute;     una comprensi&oacute;n sistem&aacute;tica de     la obra de este pensador alem&aacute;n, de   gran valor para las ciencias sociales   contempor&aacute;neas.</li> </p>     <p>       <li>Diversos seminarios sobre el pensamiento     de Karl Marx desde la juventud,     escritos como <i>La cuesti&oacute;n     jud&iacute;a</i>, pasando por <i>El 18 Brumario     de Luis Bonaparte</i>, <i>Manifiesto del     Partido Comunista</i>, hasta las <i>Tesis     de Feuerbach</i> y <i>El Capital</i>, siempre     preocupado por identificar los aspectos     gnoseol&oacute;gicos, epistemol&oacute;gicos     y l&oacute;gicos del pensamiento de     este autor central del mundo occidental     moderno.</li> </p>     <p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Aproximaciones sobre la significaci&oacute;n     y los aportes del escrito de     Karl von Clausewitz, <i>De la guerra</i>,     en las que buscaba la comprensi&oacute;n     de esta reflexi&oacute;n ya cl&aacute;sica sobre     este fen&oacute;meno social humano.</li> </p>     <p>       <li>Tambi&eacute;n, sus seminarios sobre la     obra de de Nicol&aacute;s Maquiavelo en     los textos de <i>El Pr&iacute;ncipe</i> y los <i>Discursos     sobre las primera y segunda     d&eacute;cada de Tito Livio</i>, siempre involucraron   una comprensi&oacute;n del contexto   en el que el autor escrib&iacute;a, sus   fuentes y el nominalismo en el que   se fundaba su obra.</li> </p>     </ul>     <p>Los estudiantes de Ciencias Sociales   y de Sociolog&iacute;a de los a&ntilde;os setenta   y ochenta reconocen que el profesor   Mesa fue el encargado de introducir, a   trav&eacute;s de cursos y seminarios permanentes,   el pensamiento y sistema conceptual   de Max Weber, pensamiento   desarrollado a trav&eacute;s de textos tales   como <i>Econom&iacute;a y sociedad</i>, <i>&Eacute;tica protestante   y el esp&iacute;ritu del capitalismo</i>, <i>Historia   econ&oacute;mica general</i>, <i>Ensayos sobre   la ciudad en Occidente</i>, <i>Sobre la democracia   burguesa en Rusia</i>, <i>Tr&aacute;nsito de   Rusia al semiconstitucionalismo</i> y <i>Ensayos   sobre metodolog&iacute;a sociol&oacute;gica</i>. Estos   seminarios fueron desarrollados en   la Universidad Nacional de Colombia,   cuando en muchas universidades   de Latinoam&eacute;rica Weber todav&iacute;a era   un pensador desconocido. Sus conferencias   y disertaciones ofrecidas ante   auditorios de estudiantes y profesores   de la Universidad Nacional de Colombia   tambi&eacute;n involucraron los procesos   hist&oacute;ricos modernos de las sociedades   latinoamericana y europea. De algunas   de estas disertaciones se conservan   notas de asistentes, grabaciones,   textos condensados. Otras constancias   quedan de estos ejercicios acad&eacute;micos.   Podemos relacionar el seminario   de profesores “Estado nacional y   poder pol&iacute;tico en Colombia”, ofrecido   en 1980; el seminario interno de profesores “Idea de raz&oacute;n de Estado” de   Friedrich Meinecke; la conferencia sobre “La cultura cient&iacute;fica en la cultura colombiana del siglo XX”, ofrecida a profesores de Ingenier&iacute;a, en 1979; la conferencia “¿En d&oacute;nde estamos?”,   dictada a profesores y estudiantes de la   Universidad Nacional de Colombia en   1982; la conferencia “La Universidad   ante la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica”,   ofrecida a profesores de Ingenier&iacute;a   Mec&aacute;nica de la Universidad Nacional   de Colombia en 1983; la conferencia “Sobre Weber y los marxistas”, ofrecida a los profesores de Sociolog&iacute;a de la   Universidad Nacional de Colombia en   1988; los seminarios de Maestr&iacute;a “La   filosof&iacute;a del derecho de Hegel” ofrecidos   en 1989 y 1990; “Pensamiento   de Miguel Antonio Caro”, en 1990; el “Examen de la pol&iacute;tica mundial”, dictado   en 1991; los seminarios con profesores   y luego ofrecidos en programas   acad&eacute;micos sobre el pensamiento de “Uribe Uribe”, “Rafael Reyes”, en la   Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;.</p>     <p>  Sus disertaciones y conferencias sobre   pensadores latinoamericanos, en las   que evidenciaba los principales problemas   de m&eacute;todo, o gnoseol&oacute;gicos y   epistemol&oacute;gicos planteados por los autores,   sus relaciones con otros te&oacute;ricos   y con manifestaciones como la pintura   o la literatura y con la &eacute;poca en la que   aparecieron dichos trabajos, y con tendencias   en la ciencia natural como la   f&iacute;sica, la qu&iacute;mica, la matem&aacute;tica, son   una limitada muestra de la aproximaci&oacute;n   al pensamiento te&oacute;rico y est&eacute;tico   mundial que promovi&oacute; el profesor   Mesa Chica. Fue conocida la rigurosidad   y precisi&oacute;n del profesor en la traducci&oacute;n   de los textos para no tergiversar   los conceptos y las sutilezas del   pensamiento de los autores cl&aacute;sicos.   Estos seminarios, en los que reiteraba,   con el <i>don de gentes</i> propio del maestro,   la fuerza reveladora de los conceptos   al ser aplicados sobre la historia colombiana,   latinoamericana, europea,   sovi&eacute;tica, china, africana, japonesa o   norteamericana, produjeron diferentes   efectos sobre los colegas cercanos y   lejanos de la Universidad Nacional de   Colombia y la comunidad acad&eacute;mica   nacional. Por ejemplo, en la conferencia   titulada “Max Weber y los marxistas”   (Mesa, 1988), adem&aacute;s de mostrar   de manera precisa c&oacute;mo la aproximaci&oacute;n   de los marxistas europeos y sovi&eacute;ticos   a la obra del sabio alem&aacute;n, durante   gran parte del siglo XX, se hab&iacute;a   dado a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n de   Lenin, advierte que hay “&#091;una&#093; congelaci&oacute;n   te&oacute;rica del marxismo tras la   muerte de Marx”. Aqu&iacute;, en esta frase,   dej&oacute; consignada la necesidad de una   vertiente de trabajo te&oacute;rico de primer   orden para los soci&oacute;logos y fil&oacute;sofos   colombianos y latinoamericanos,   en primer lugar. Si en los ochenta sorprendi&oacute;   a los acad&eacute;micos, pol&iacute;ticos e   ide&oacute;logos de Bogot&aacute;, es decir, al pa&iacute;s   determinante, podemos suponer el   efecto psicol&oacute;gico que sobre esp&iacute;ritus   te&oacute;ricamente menos preparados, con   poca informaci&oacute;n sobre la historia colombiana,   latinoamericana, europea,   asi&aacute;tica, tanto en la Universidad como   en otros escenarios pol&iacute;ticos, podr&iacute;a   tener en las d&eacute;cadas de los cincuenta y   sesenta, su preparada y orientadora interpretaci&oacute;n   de las corrientes te&oacute;ricas   y de los procesos hist&oacute;rico-sociales que   se viv&iacute;an en los pa&iacute;ses determinantes   del mundo.</p>     <p>  El escaso conocimiento que hay en   Colombia acerca de la obra intelectual   del profesor Dar&iacute;o Mesa Chica se debe   a varias razones, entre las que podemos   arriesgarnos a destacar una: la ausencia   de medios de divulgaci&oacute;n de los   seminarios ofrecidos durante su vida   acad&eacute;mica. Su dominio de idiomas –   leerlos y comprenderlos– y su pasi&oacute;n y   disciplina personal para aproximarse a   decenas de autores y cientos de libros,   documentos, revistas, peri&oacute;dicos, en   archivos y actuales, para comprender   el aporte de cada uno de ellos al pensamiento   cient&iacute;fico social, en el caso   de los primeros, y para identificar tendencias te&oacute;ricas e hist&oacute;ricas, en el segundo,   quiz&aacute; sea com&uacute;n en los pa&iacute;ses   europeos, pero es extra&ntilde;o en Latinoam&eacute;rica   y, sobre todo, en Colombia.   Esta labor no estuvo orientada por la   erudici&oacute;n, sino por el “esp&iacute;ritu de sutileza”,   identificado como un elemento   de la cultura cient&iacute;fica, que permitiera   establecer las relaciones entre   los fen&oacute;menos, sus pesos espec&iacute;ficos   y comprenderlos. Ya hemos advertido   que su esfuerzo estuvo en ver el proceso   de formaci&oacute;n de los Estados nacionales   en Europa, Am&eacute;rica y Asia de   la mano de la formaci&oacute;n del capitalismo   moderno inaugurado en Europa.   Tener la convicci&oacute;n de poder ser un   “ciudadano del mundo” con la informaci&oacute;n   que se recibe por distintos canales   y contar con la prueba irrefutable   de que es posible “comprender” los   fen&oacute;menos sociales, pol&iacute;ticos, culturales   y econ&oacute;micos sin necesidad de experimentarlos   directamente, aunque   dicha “experiencia mental” exija una   capacidad intelectual alerta y sensible   a detalles a veces imperceptibles, quiz&aacute;   fue otro factor que se convirti&oacute; en   “distanciamiento” del colegaje promedio   de la Universidad colombiana contempor&aacute;nea   al profesor Dar&iacute;o Mesa   Chica. Por supuesto, su dedicaci&oacute;n no   exclu&iacute;a el reconocimiento de la experiencia   directa. S&oacute;lo que siempre se&ntilde;alaba   que no se deb&iacute;a caer en el error   del “activismo”, del “nominalismo” o   del “realismo” propios de los intelectuales   y acad&eacute;micos, en varias disciplinas   del conocimiento. Cada conferencia,   seminario o ensayo del profesor   Mesa Chica se convert&iacute;a en una aventura   intelectual sugestiva por la penetraci&oacute;n   de sus argumentos, la incorporaci&oacute;n   de las pruebas emp&iacute;ricas de   la m&aacute;s diversa &iacute;ndole y la rigurosidad   de su gram&aacute;tica, adem&aacute;s de la riqueza   de su vocabulario. “Donde no hay un   concepto aparece una palabra”, sol&iacute;a   decir citando a Hegel.</p>     <p>  En 1991, en el desarrollo del curso III   de la Maestr&iacute;a en Sociolog&iacute;a Pol&iacute;tica,   el profesor Dar&iacute;o Mesa Chica orient&oacute;   el seminario “Examen de la pol&iacute;tica   mundial”, en el que reiteraba lo que   hab&iacute;a aprendido y se&ntilde;alado insistentemente:   apersonarse de teor&iacute;a y conceptos –“la luz que ilumina el camino”– para aproximarse a los hechos, elev&aacute;ndose de nuevo a los conceptos sobre lo estudiado, en una din&aacute;mica permanente para as&iacute; dar cuenta de lo real, en este caso, la realidad internacional a partir de la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. En este ejercicio in&eacute;dito en la sociedad colombiana, latinoamericana y europea, se dan las indicaciones para conceptualizar lo que acaba de ocurrir, algo que era impensable e inaprensible para te&oacute;ricos e investigadores sociales y para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial: la disoluci&oacute;n del llamado socialismo real. All&iacute; el profesor Mesa Chica se&ntilde;ala hacia la interpretaci&oacute;n de las nuevas tendencias a partir de te&oacute;ricos como Hegel, Marx y Weber, retomando a Golbery do Couto e Silva y Karl von Haushofer.</p>     <p>  La revoluci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica, y su   impacto en la sociedad contempor&aacute;nea,   la lucha por el control de ciencia   m&aacute;s avanzada como la fusi&oacute;n nuclear,   la guerra por el control de espectro   electromagn&eacute;tico mundial y la &oacute;rbita   satelital, la gen&eacute;tica humana, las   transformaciones de la sociedad tradicional,   sus valores predominantes, su   cultura y efectos en los individuos, familias,   el Estado y la econom&iacute;a, en la   productividad del trabajo, son varios   de los problemas te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos   sugeridos. En todo caso siempre insiste   en la necesidad de atenerse a la unidad   del objeto y en la articulaci&oacute;n de los   elementos, para captar el movimiento   de los fen&oacute;menos en su din&aacute;mica (captar “en lo concreto pensado, lo concreto real”). Como ya era inevitable, ese movimiento permanente entre conceptos y fen&oacute;menos, aproximaci&oacute;n necesaria del esp&iacute;ritu humano para llegar a nuevos conceptos y las lecciones para el presente y el futuro del pa&iacute;s que daban estos fen&oacute;menos hist&oacute;ricos, hacen parte de las provocaciones intelectuales sugeridas a los asistentes.</p>     <p>  Hemos dicho al comenzar que el significado   de la obra intelectual del profesor   Dar&iacute;o Mesa Chica en la ciencia   social colombiana y latinoamericana   est&aacute; por precisarse. Ensayos y trabajos   suyos publicados, tales como <i>Mito.   Revista de las clases moribundas</i>, 1955,   <i>Treinta a&ntilde;os de nuestra historia</i>, 1957,   <i>El problema agrario en Colombia</i>, 1965,   <i>Reflexiones sobre el programa de Sociolog&iacute;a   de la U.N.</i>, 1968, 1976, <i>La vida   pol&iacute;tica despu&eacute;s de Panam&aacute;</i>, 1980, <i>El esp&iacute;ritu   cient&iacute;fico en la cultura colombiana   del siglo XX</i>, 1980, <i>¿En d&oacute;nde estamos?</i>,   1982, <i>La Universidad ante la revoluci&oacute;n   cient&iacute;fica y t&eacute;cnica, s.f.</i>, <i>Max Weber y los   marxistas</i>, 1988, <i>Seminario para el estudio   de Clausewitz</i>, 2000, <i>Seminario   sobre la filosof&iacute;a del derecho de Hegel</i>,   2001, adem&aacute;s de otros art&iacute;culos de peri&oacute;dicos,   son apenas una peque&ntilde;a evidencia   del dilatado trabajo te&oacute;rico y pedag&oacute;gico del profesor Mesa Chica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Resultados de investigaciones tales   como <i>La teor&iacute;a de la acumulaci&oacute;n originaria</i>,   de Carmenza Gallo, <i>El Minotauro   imperial</i>, de Fernando Uricoechea,   <i>&Eacute;tica, trabajo y productividad en Antioquia</i> y <i>Biograf&iacute;a intelectual y pol&iacute;tica de Alejandro L&oacute;pez, I.C.</i>, de Alberto Mayor Mora, <i>La cultura colombiana de los a&ntilde;os 20</i>, de Carlos Uribe Celis, <i>La empresa colombiana entre la tecnocracia y la participaci&oacute;n. Del taylorismo a la calidad total</i>, de Anita Weiss de Belalc&aacute;zar, <i>Estrategias empresariales y diferenciaci&oacute;n obrera</i>, de Anita Weiss y Wigberto Casta&ntilde;eda, <i>Arbitrariedad y benevolencia en el trabajo industrial</i>, de Carmen Marina L&oacute;pez y Gina Castellanos, <i>Colonizaci&oacute;n, coca y guerrilla</i>, de Jaime Eduardo Jaramillo, Fernando Cubides y Leonidas Mora, <i>La expedici&oacute;n bot&aacute;nica</i>, de Gabriel Restrepo, son, entre otros, y respetando las singularidades y los aportes intelectuales individuales de los autores, producto de la inspiraci&oacute;n y las m&uacute;ltiples sugestiones del profesor Dar&iacute;o Mesa a trav&eacute;s de seminarios permanentes impartidos en el Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad Nacional de Bogot&aacute;. La producci&oacute;n acad&eacute;mica del Departamento de Sociolog&iacute;a, luego de 30 a&ntilde;os, deber&aacute; ser tema de otra investigaci&oacute;n.</p>     <p>  Pero tambi&eacute;n en el plano de la acci&oacute;n   hay algunas resonancias del pensamiento   te&oacute;rico del profesor Dar&iacute;o   Mesa. El programa de Sociolog&iacute;a de   la Universidad Nacional de Colombia,   sede Bogot&aacute;, fue el primer objeto   de su labor transformadora, en una   coyuntura hist&oacute;rica como la que viv&iacute;a   Colombia en los sesenta y setenta.   Aqu&iacute; se generaron conflictos intelectuales   y personales con acad&eacute;micos y   amigos. En esta coyuntura, decimos,   orient&oacute; la reforma curricular del programa   hacia la apropiaci&oacute;n consistente,   cr&iacute;tica (anal&iacute;tica) y cient&iacute;fica de   las principales expresiones del pensamiento   filos&oacute;fico, sociol&oacute;gico, pol&iacute;tico   y econ&oacute;mico occidental moderno.   All&iacute; plante&oacute; y desarroll&oacute;, en las   conferencias conocidas, su idea de un   programa “nacional, cient&iacute;fico y pol&iacute;tico” (Mesa, 1968, 1976). Esta decisi&oacute;n   se anticip&oacute; en m&aacute;s de dos decenios   a las tendencias que observamos   en las escuelas de sociolog&iacute;a de Am&eacute;rica   Latina en los a&ntilde;os ochenta y noventa,   seg&uacute;n se pudo establecer en el   Congreso de Sociolog&iacute;a realizado en   Bogot&aacute; en diciembre de 2006. Otros   programas de la Universidad Nacional   de Colombia fueron receptores   de estas ideas y trataron de llevarlas   a la pr&aacute;ctica para enfrentar adecuadamente   las tendencias de la revoluci&oacute;n   cient&iacute;fica y t&eacute;cnica que se   impon&iacute;a en los pa&iacute;ses determinantes   del mundo actual. Posteriormente, en   los noventa, se avanz&oacute; en la “reforma   acad&eacute;mica” de la Universidad Nacional   de Colombia retomando algunas   de las recomendaciones centrales dadas   por el profesor Dar&iacute;o Mesa Chica   desde los sesenta (concentraci&oacute;n   en los te&oacute;ricos fundamentales de la   disciplina respectiva, lectura de sus   obras, preferiblemente en sus idiomas   originales o en sus versiones en ingl&eacute;s   –de no existir traducciones al espa&ntilde;ol   de excelente calidad–, matematizaci&oacute;n   del conocimiento, dominio de   herramientas de investigaci&oacute;n emp&iacute;rica,   etc.).</p>     <p>  Soci&oacute;logos egresados se han desempe&ntilde;ado   (di&aacute;spora) como asesores o consultores   del alto gobierno u organismos   internacionales, profesores universitarios   y, a trav&eacute;s de la prensa nacional y   de revistas de circulaci&oacute;n masiva, expresan   sus opiniones sobre los problemas   de la vida nacional e internacional.   Un estudio sobre egresados nos   dar&iacute;a luces sobre los efectos indirectos   del pensamiento del profesor Mesa   Chica en la sociedad colombiana. Para   el presente y futuro de los estudiosos   de las ciencias sociales y los investigadores   de la historia de las ideas en Colombia,   queda la tarea de reconstruir   hasta donde sea realizable, el aporte   intelectual del profesor Dar&iacute;o Mesa   Chica. La sencillez del mismo profesor   ha impedido que su obra sea m&aacute;s   divulgada en el presente. A los dirigentes,   a los hombres de acci&oacute;n, les   quedan m&uacute;ltiples hip&oacute;tesis, interpretaciones   y sugerencias, que fueron presentadas   durante los m&aacute;s de 40 a&ntilde;os   de vida intelectual activa del profesor   Mesa Chica, para ponerlas en pr&aacute;ctica   en un pa&iacute;s con las singularidades de   Colombia en los comienzos de este siglo   XXI. Si “el pensar est&aacute; hecho para   ser”, en tanto ese pensar es una elaboraci&oacute;n   conceptual adecuada, entonces   de lo que se trata es de realizarlo con   la acci&oacute;n.</p>     <p>  Es probable que con la obra del profesor   Dar&iacute;o Mesa Chica ocurra lo que ha   sucedido con el trabajo de otros pensadores,   cient&iacute;ficos sociales y preceptores   en el mundo: que con el transcurso   del tiempo se descubra su verdadera   dimensi&oacute;n y significado para la cultura   colombiana de la segunda mitad del   siglo XX, y se reconozca la fuerza de   sus argumentos para la naci&oacute;n del siglo   XXI. Lo cierto s&iacute; es que s&oacute;lo a partir   del conocimiento de su obra podremos   estar en condiciones de superarla.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b><i>Bibliogr&aacute;fia</i></b></font></p>     <!-- ref --><p>  Mesa, D. (1968). <i>Sugestiones para discutir sobre   el departamento de sociolog&iacute;a</i>. manuscrito   no publicado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0121-5051200700020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  Mesa, D. (1976). <i>Fundamentos del programa de   sociolog&iacute;a, Universidad nacional de colombia</i>.   Manuscrito no publicado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0121-5051200700020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  Mesa, D. (1988, diciembre). Weber y los marxistas.   <i>Revista colombiana de sociolog&iacute;a</i>,   <i>6</i>(1), 27-35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0121-5051200700020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  Snow, C. P. (1959). <i>The two cultures and the   scientific revolution</i>. New York: university   press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0121-5051200700020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mesa]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sugestiones para discutir sobre el departamento de sociología]]></source>
<year>1968</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mesa]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fundamentos del programa de sociología, Universidad nacional de colombia]]></source>
<year>1976</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mesa]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Weber y los marxistas]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista colombiana de sociología]]></source>
<year>1988</year>
<month>, </month>
<day>di</day>
<volume>6</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>27-35</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Snow]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The two cultures and the scientific revolution]]></source>
<year>1959</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[university press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
