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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <P><b>Grupo de Investigaci&oacute;n &lsquo;Pol&iacute;tica contestataria, producci&oacute;n de sujetos pol&iacute;ticos y construci&oacute;n de ciudadan&iacute;a&rsquo;</b> </p>     <p>El presente n&uacute;mero de la revista Colombia Internacional ha sido coordinado por el grupo &lsquo;Pol&iacute;tica contestataria, producci&oacute;n de sujetos pol&iacute;ticos y construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a&rsquo;compuesto por tres profesoras del Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica: Ingrid Bolivar, Marcela Velasco y Mar&iacute;a Emma Wills. </p>     <p>Con el concurso de muchos colegas y pares externos que amablemente accedieron a leer con ojo cr&iacute;tico los art&iacute;culos que nos fueron llegando durante los &uacute;ltimos meses, se escogieron los siguientes textos. Pensamos que en conjunto este n&uacute;mero aporta una serie de reflexiones al campo de la investigaci&oacute;n en movimientos sociales, acci&oacute;n colectiva y formaci&oacute;n de las ciudadan&iacute;as que se desarrolla en el pa&iacute;s. </p>     <p>Por un lado, sit&uacute;a hist&oacute;ricamente el <I>nuevo momento </I>que viven las expresiones de protesta social en el continente latinoamericano producto de los cambios en el modelo de desarrollo y las pol&iacute;ticas de seguridad impulsadas por el gobierno Bush a ra&iacute;z de los atentados del 11 de septiembre. &iquest;Cu&aacute;les son las peculiaridades de este nuevo per&iacute;odo? </p>     <p>En su art&iacute;culo, la profesora Eckstein demuestra c&oacute;mo en los a&ntilde;os noventa del siglo pasado las protestas se trasladaron de los lugares de producci&oacute;n a los espacios del consumo, y las reivindicaciones se tornaron defensivas frente a un Estado cada vez m&aacute;s recortado. Por su parte, los movimientos obreros optaron cada vez m&aacute;s por estrategias institucionales, buscando un lugar propio en la esfera electoral. De esta manera las tensiones entre democracia y mercado han asumido nuevas expresiones bajo el nuevo modelo neoliberal. </p>     <p>En la misma l&iacute;nea, los profesores Smith y Korzeniewicz arguyen que los procesos de globalizaci&oacute;n en la producci&oacute;n, el comercio y las finanzas y las transformaciones sufridas por los Estados, se ven acompa&ntilde;ados por nuevos patrones de participaci&oacute;n y representaci&oacute;n de redes de cabildeo regional y movimientos sociales transnacionales. M&aacute;s espec&iacute;ficamente en los noventa, este campo de acci&oacute;n se bifurc&oacute; en dos estrategias: mientras unos movimientos y redes optaron por una estrategia &lsquo;interna&rsquo; ali&aacute;ndose con actores estatales, tecn&oacute;cratas y agencias de cooperaci&oacute;n multilateral, para promover agendas oficiales y de reforma gradual, otras siguieron la estrategia &lsquo;externa&rsquo;, privilegiando sus lazos con movimientos de base e impulsando acciones de confrontaci&oacute;n frente a procesos de integraci&oacute;n econ&oacute;mica. Estos patrones de participaci&oacute;n sufrieron una nueva transformaci&oacute;n bajo el impacto de las pol&iacute;ticas de seguridad anti-terroristas adoptadas por la administraci&oacute;n Bush. El campo m&aacute;s confrontacional vivi&oacute; un momento de repliegue y la agenda internacional que hab&iacute;a privilegiado a la sociedad civil como foco de muchas de sus iniciativas, busc&oacute; promover la democracia desde una mirada m&aacute;s institucional y estrecha. A pesar de este repliegue, las pol&iacute;ticas impulsadas por Washington se han encontrado con una nueva oposici&oacute;n, esta vez promovida desde los gobiernos: la llegada de una izquierda &lsquo;moderna&rsquo; al poder en Chile, Brasil, Argentina y Uruguay;la elecci&oacute;n de Evo Morales en Bolivia y el discurso revolucionario de Hugo Chavez en Venezuela retan muchos de los supuestos y pol&iacute;ticas impulsadas por el gobierno norteamericano en Am&eacute;rica Latina. </P>      <p>Adem&aacute;s de caracterizar el nuevo momento por el que atraviesa la protesta en el continente, otro grupo de art&iacute;culos se centra en comprender <I>la relaci&oacute;n movimientos sociales, r&eacute;gimen pol&iacute;tico y Estado </I>a la luz de los procesos vividos en distintos pa&iacute;ses. En particular, Marcela Velasco en su investigaci&oacute;n demuestra c&oacute;mo las din&aacute;micas estatales y las de la protesta se imbrican mutuamente y c&oacute;mo por lo tanto no es posible analizar la acci&oacute;n colectiva contestataria por fuera de los procesos institucionales. M&aacute;s que ser investigados como campos de an&aacute;lisis aut&oacute;nomos, instituciones y movilizaci&oacute;n deber&iacute;an ser siempre analizados en sus interrelaciones. </p>     <p>Por su parte, Ralf Mathekga muestra c&oacute;mo los procesos de descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica adoptados en Sur Africa &ndash;el nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico&ndash; que se pensaron como ingenier&iacute;as institucionales para acercar los gobiernos locales a la ciudadan&iacute;a, no estuvieron a la altura de las expectativas.Adem&aacute;s de la falta de experticia a nivel local y de recursos y capacidades administrativas, este autor demuestra que los gobiernos locales est&aacute;n presos de patrones de exclusi&oacute;n de la participaci&oacute;n ciudadana. En otras palabras, lo local no es necesariamente m&aacute;s democr&aacute;tico e incluyente que los reg&iacute;menes de nivel nacional. </p>     <p>En esa misma l&iacute;nea, el art&iacute;culo de Julie Massal cuestiona el supuesto de que los movimientos sociales necesariamente expanden la democracia y ayudan a su consolidaci&oacute;n. En particular, el art&iacute;culo plantea, bas&aacute;ndose en el caso de Ecuador, que una inclusi&oacute;n pol&iacute;tica de los movimientos ind&iacute;genas, m&aacute;s que consolidar el r&eacute;gimen democr&aacute;tico, est&aacute; generando inestabilidad pol&iacute;tica. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, los art&iacute;culos de los profesores Borland y Perea tambi&eacute;n aportan investigaci&oacute;n emp&iacute;rica que ayuda a evaluar qu&eacute; tan ciertas se han revelado algunas proyecciones sobre movimientos sociales y acci&oacute;n colectiva. La profesora Borland demuestra c&oacute;mo el movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo, en lugar de desaparecer con el retorno a la democracia, ha mostrado capacidad de adaptaci&oacute;n y articulaci&oacute;n pol&iacute;tica. Las Madres, vistas por algunos como demasiado ancladas en relaciones prepol&iacute;ticas para convertirse en actores pol&iacute;ticos, han demostrado con su pr&aacute;ctica lo contrario. Han expandido sus repertorios de lucha, han tejido nuevas alianzas con sectores sociales movilizados, y han producido un discurso capaz de articular su pasado con las nuevas circunstancias del presente. </p>     <p>Por su parte, Carlos Mario Perea demuestra c&oacute;mo las apelaciones a la comunidad, consideradas por muchos como premodernas, siguen teniendo vigencia en Am&eacute;rica Latina y adquieren distintos usos seg&uacute;n los actores que los invocan. Para los j&oacute;venes urbanos de barriadas marginales, la evocaci&oacute;n a la comunidad sirve como punto de partida para emprender iniciativas populares que contradicen nociones que s&oacute;lo ven en estos sectores marginales anomia, fragmentaci&oacute;n y clientelismo. Para el Estado, la comunidad sirve como referente para impulsar pol&iacute;ticas que buscan gobernabilidad.As&iacute;, m&aacute;s que ser parte de un mundo tradicional ya superado, las referencias a la comunidad se encuentran en el centro de las disputas por el poder en lo local urbano. </P>     <P>Como se puede entonces ver, en conjunto estos textos remueven nociones que acompa&ntilde;aron el an&aacute;lisis de los movimientos sociales y la acci&oacute;n contestataria en d&eacute;cadas anteriores. Por un lado demuestran que la acci&oacute;n social reivindicativa adquiere distintas formas y expresiones seg&uacute;n los contextos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos globales. Por m&aacute;s locales que sean los movimientos, estos se encuentran enmarcados dentro de tendencias transnacionales de cambio que dejan su sello. En segundo lugar, Estado y movimientos sociales no pueden seguir dando lugar a comunidades acad&eacute;micas que se desconocen mutuamente. Tanto los que se encuentran investigando sobre instituciones y sus desempe&ntilde;os pol&iacute;ticos, como aquellos que est&aacute;n centrados en el an&aacute;lisis de la protesta social, ganar&iacute;an mucho si se pensaran m&aacute;s din&aacute;mica y relacionalmente. En tercer lugar, la relaci&oacute;n amistosa que en muchos estudios se asumi&oacute; entre democracia y movimientos se aprehende hoy de manera m&aacute;s compleja y menos ingenua a la vez. Por un lado,el terreno de la democracia local no es necesariamente m&aacute;s amigable a la inclusi&oacute;n y participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Por el otro, la inclusi&oacute;n pol&iacute;tica de movimientos sociales fuertes, en lugar de culminar en la profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica, puede conducir a la inestabilidad e ingobernabilidad pol&iacute;ticas. Finalmente, iniciativas colectivas condenadas a una muerte prematura &ndash;como las Madres&mdash; han demostrado capacidad de aprendizaje pol&iacute;tico. M&aacute;s que s&oacute;lo quedarse en la reivindicaci&oacute;n de sus hijos o parientes desaparecidos, las Madres han expandido sus repertorios y las nociones de justicia que las animan. Finalmente, frente a quienes asumieron, tambi&eacute;n prematuramente, la desaparici&oacute;n de la &lsquo;comunidad&rsquo; como fuente de iniciativas colectivas o pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, el caso de los j&oacute;venes urbanos demuestran lo contrario. </p>     <p>El grupo sobre &lsquo;Pol&iacute;tica contestataria, producci&oacute;n de sujetos pol&iacute;ticos y construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a&rsquo; del Departamento est&aacute; seguro que en conjunto estos art&iacute;culos son un aporte a los debates contempor&aacute;neos sobre movimientos sociales, acci&oacute;n colectiva y protesta social que se desenvuelven en Colombia. </P>  </font>      ]]></body>
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