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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL PAPEL DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA CONSOLIDACIÓN DEMOCRÁTICA: reflexiones alrededor del caso ecuatoriano en perspectiva comparada]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In the 1990s, the theoretical and political debate focused on the role of social movements in democratic consolidation. This article seeks to analyze if social movements reached a better political insertion that resulted beneficial for the consolidation of democracy. For this aim, it is necessary to make a critical evaluation from two standpoints: first, from a comparative perspective, in reference to the persistent crisis of democracy and recent debates that have appeared around the different ways to obtain its consolidation; and second, grounded on the empirical evidence of the Ecuadorean experience, in reference to the effects ad limits of the political reforms implemented during the 1990s in order to reach this consolidation. In this sense, the Ecuadorean case poses many questions, since until 1997 it was considered as a succesful example of democratization, and afterwards it turned into a paradigmatic case of political inestability.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4">EL PAPEL DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA CONSOLIDACI&Oacute;N DEMOCR&Aacute;TICA: reflexiones alrededor del caso ecuatoriano en perspectiva comparada</font> </p>     <p><b>Julie Massal</b><sup>1</sup> </p>     <p><sup>1</sup> Profesora de relaciones internacionales en el Instituto de estudios politicos y relaciones internacionales IEPRI, Universidad nacional, Bogota. Politologa, Doctora en ciencias politicas del Instituto de estudios politicos de Aix en Provence, Universidad Aix-Marseille III, Francia. </p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Desde la d&eacute;cada de los noventa, el debate te&oacute;rico y pol&iacute;tico ha hecho &eacute;nfasis en el papel que pueden y deben jugar los movimientos sociales en la consolidaci&oacute;n de la democracia. Este art&iacute;culo busca analizar si los movimientos sociales latinoamericanos han logrado una mayor inclusi&oacute;n pol&iacute;tica y c&oacute;mo dicha inclusi&oacute;n, beneficia o no, la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica, apoy&aacute;ndose en investigaciones propias sobre los movimientos sociales en Ecuador. Para esto, es preciso hacer un balance cr&iacute;tico enfatizando dos conjuntos de planteamientos: el primero se refiere a la persistente crisis de la democracia y los debates actuales que se generan en torno a las maneras de lograr su consolidaci&oacute;n, en perspectiva comparada; y el segundo, a los alcances y l&iacute;mites reales de las reformas de los a&ntilde;os noventa a favor de dicha consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica. En este sentido, el caso ecuatoriano genera m&uacute;ltiples interrogantes, ya que hasta 1997 se percib&iacute;a como un caso exitoso de democratizaci&oacute;n, en tanto que hoy por hoy, se ha convertido en un caso paradigm&aacute;tico de inestabilidad pol&iacute;tica. </p>     <p><b>Palabras clave:</b> movimientos sociales, consolidaci&oacute;n de la democracia, crisis de la democracia, Ecuador, regi&oacute;n andina. </p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>In the 1990s, the theoretical and political debate focused on the role of social movements in democratic consolidation. This article seeks to analyze if social movements reached a better political insertion that resulted beneficial for the consolidation of democracy. For this aim, it is necessary to make a critical evaluation from two standpoints: first, from a comparative perspective, in reference to the persistent crisis of democracy and recent debates that have appeared around the different ways to obtain its consolidation; and second, grounded on the empirical evidence of the Ecuadorean experience, in reference to the effects ad limits of the political reforms implemented during the 1990s in order to reach this consolidation. In this sense, the Ecuadorean case poses many questions, since until 1997 it was considered as a succesful example of democratization, and afterwards it turned into a paradigmatic case of political inestability. </p>     <p><b>Keywords:</b> social movements, democratic consolidation, crisis of democracy, Ecuador, Andean Region. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>recibido 28/04/06, aprobado 17/05/06 </p> <hr size="1">     <p><b>Introducci&oacute;n </b></p>     <p>En la d&eacute;cada de los noventa, el debate te&oacute;rico y pol&iacute;tico ha puesto el &eacute;nfasis en el papel que pueden y deben jugar los movimientos sociales en la consolidaci&oacute;n de la democracia<sup>2</sup>. Si bien durante los a&ntilde;os ochenta, se consideraba a estos actores poco relevantes en el an&aacute;lisis de las transiciones democr&aacute;ticas (Guilhot y Schmitter 2000), esta situaci&oacute;n ha cambiado en la siguiente d&eacute;cada, debido al surgimiento, en Am&eacute;rica latina, de fuertes movimientos sociales que han desafiado los partidos pol&iacute;ticos y gobiernos en el poder, al reivindicar una democracia m&aacute;s representativa, o incluso una democracia participativa.A nivel te&oacute;rico, el rol de los movimientos sociales ha empezado a ser objeto de an&aacute;lisis por parte de los estudiosos de la democratizaci&oacute;n (Schmitter 1993; Collier y Mahoney 1997;Chalmers y Vilas 1997), que se enfocan en las formas de representaci&oacute;n e institucionalizaci&oacute;n de la participaci&oacute;n de los actores pol&iacute;ticos y sociales.Pero son,sobre todo,los te&oacute;ricos de la movilizaci&oacute;n social los que han planteado este tema como relevante en el an&aacute;lisis de la consolidaci&oacute;n de la democracia (Slater 1991; 1994). </p>     <p>Es preciso recalcar, muy brevemente, que el resurgimiento de los movimientos sociales en los noventa en Am&eacute;rica latina y en particular en Ecuador, ocurri&oacute; en un contexto de profunda transformaci&oacute;n del estado, inspirado en el Consenso de Washington; puesto que en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas &eacute;ste redujo su intervenci&oacute;n en muchos campos, en especial los de salud y educaci&oacute;n, debido a su "reducci&oacute;n" como resultado de las pol&iacute;ticas de ajuste estructural y de auge del neoliberalismo. Dichas pol&iacute;ticas desembocaron en una reducci&oacute;n de los recursos del estado y por ende de su capacidad redistributiva,e incentivaron a muchos sectores &ndash; entre &eacute;stos los movimientos sociales &ndash; , a promover una creciente descentralizaci&oacute;n. Esta voluntad de descentralizaci&oacute;n surgi&oacute; como paliativo a la ausencia o incapacidad del estado para cubrir las necesidades b&aacute;sicas en los campos sociales, y a su vez, lo debilit&oacute; en tanto actor pol&iacute;tico, puesto que su fragilidad econ&oacute;mica afect&oacute; su credibilidad y su legitimidad. Pero, de forma parad&oacute;jica, el estado, a&uacute;n debilitado, sigue siendo el arbitro de los conflictos, aunque no tenga los recursos, la voluntad o la credibilidad pol&iacute;tica para lograrlo (por ejemplo est&aacute; interpelado por los movimientos sociales, cuando estos actores reivindican un control estatal y se oponen a un mayor control de las empresas multinacionales sobre los recursos estrat&eacute;gicos como agua, petr&oacute;leo, gas, como lo ilustran los debates en torno al uso de los hidrocarburos en Bolivia y Ecuador en los &uacute;ltimos a&ntilde;os). En dicho contexto muy brevemente rese&ntilde;ado, los movimientos sociales han buscado renovar y reforzar al estado, pero tambi&eacute;n, con cierta ambig&uuml;edad, lo han debilitado al pedir una mayor descentralizaci&oacute;n en un contexto de reformas neoliberales; una evoluci&oacute;n que fue notoria en el caso del Ecuador (Massal 1999) pero que amerita investigaciones comparadas. </p>     <p>Por otro lado, el debilitamiento del estado tambi&eacute;n desemboca en una mayor fragmentaci&oacute;n social y cultural, por lo que &eacute;ste no logra ya representar la naci&oacute;n en su conjunto. Al mismo tiempo, se modifican las modalidades de acceso a la ciudadan&iacute;a; esto es, los criterios de inclusi&oacute;n en la comunidad pol&iacute;tica para individuos pertenecientes a grupos a&uacute;n no representados pol&iacute;ticamente y excluidos socialmente (Goirand 2000). Estas evoluciones socavan los fundamentos de la democracia, en un contexto de empobrecimiento y de crecimiento de las desigualdades: mientras crecen los derechos civiles y pol&iacute;ticos<Sup><a href="#n3">3</a></Sup> en el marco de los procesos de transici&oacute;n y consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica, los derechos econ&oacute;micos y sociales (derecho al trabajo, la vivienda, la salud, la educaci&oacute;n etc.) se ven vulnerados (Assies, Calder&oacute;n y Salman 2001). </p>     <p>Las consecuencias de estas evoluciones sobre la misma concepci&oacute;n de la democracia son m&uacute;ltiples, pero cabe subrayar, en particular, que la concepci&oacute;n liberal de la democracia (Beiner 2000; Rawls 2000;Walzer 1997), pierde relevancia pol&iacute;tica mientras crecen y se difunden nuevas concepciones de la ciudadan&iacute;a, reapropiadas por las elites de los movimientos sociales<Sup><a href="#n4">4</a></Sup>. En primer lugar est&aacute; la vertiente comunitarista, que insiste en la importancia de reconocer pol&iacute;ticamente la diversidad cultural y otorgar un espacio en la sociedad y la vida pol&iacute;tica a estos grupos, mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas especificas en beneficio de &eacute;stos, como por ejemplo una pol&iacute;tica de promoci&oacute;n de la educaci&oacute;n biling&uuml;e (Taylor 1992; Sandel 1999). En segundo lugar est&aacute; la corriente multiculturalista (Kymlicka 1996), que hace &eacute;nfasis, en particular, en la necesidad de abrir la representaci&oacute;n pol&iacute;tica a l&iacute;deres de grupos definidos con base en una identidad cultural o de g&eacute;nero (mujeres, minor&iacute;as &eacute;tnicas) y no de clase, que buscan su inserci&oacute;n pol&iacute;tica en tanto colectivos. </p>     <p>Desde este punto de vista, es importante recalcar que los movimientos ind&iacute;genas en Ecuador han encontrado en los pensamientos comunitarista y multiculturalista una fuente de reflexi&oacute;n importante, aunque no adoptaron todas sus recomendaciones pol&iacute;ticas. Estas reflexiones han alimentado su cr&iacute;tica a la democracia representativa formal, hasta ahora vigente en Ecuador, considerada insuficiente o incluso falsa (Massal 2000). Su esfuerzo orientado hacia una redefinici&oacute;n de la democracia, para lograr a la vez una democracia m&aacute;s participativa y una representaci&oacute;n pol&iacute;tica abierta a grupos definidos por su identidad cultural &ndash;&ndash; los pueblos ind&iacute;genas &ndash;&ndash; ha tenido un profundo impacto sobre la concepci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y de la democracia, en el debate pol&iacute;tico de ese pa&iacute;s. Esto contrasta, como lo veremos m&aacute;s adelante, con las dificultades encontradas en el plano pol&iacute;tico y la pr&aacute;ctica cotidiana para implementar dicha democracia participativa y abierta no s&oacute;lo en la sociedad y el sistema pol&iacute;tica del Ecuador, sino tambi&eacute;n en sus propias organizaciones sociales, en las que pervive un autoritarismo hacia sus propias bases, las comunidades ind&iacute;genas (Massal 2005a). </p>     <p>Este art&iacute;culo busca analizar c&oacute;mo los movimientos sociales latinoamericanos han logrado una mayor inclusi&oacute;n pol&iacute;tica y c&oacute;mo dicha inclusi&oacute;n beneficia o no la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica, apoy&aacute;ndose en investigaciones propias sobre los movimientos sociales en Ecuador (Massal 2005a).Cabe rese&ntilde;ar los t&eacute;rminos del debate te&oacute;rico acerca del papel de los movimientos sociales en la consolidaci&oacute;n de la democracia (1), antes de presentar los planteamientos m&aacute;s espec&iacute;ficos que desarrollamos en este art&iacute;culo, primero en torno a reflexiones de orden general acerca de la crisis de la democracia en America latina (2) y luego en referencia a las ense&ntilde;anzas del caso ecuatoriano (3). </p>     <p>Cabe resaltar que, se trata de realizar un balance de experiencias previas, por tanto no se discuten en el presente art&iacute;culo, novedosas experiencias como la que ocurre en Bolivia, reci&eacute;n iniciada con la elecci&oacute;n de Evo Morales en diciembre de 2005, fruto de una conquista del poder a lo largo de la &uacute;ltima d&eacute;cada (Van Cott 2003 ; Garcia Linera 2006). Tampoco se har&aacute; &eacute;nfasis en la actual redefinici&oacute;n de los movimientos sociales en Ecuador,que amerita mayores investigaciones de campo. Enfocaremos m&aacute;s bien la experiencia ecuatoriana de la &uacute;ltima d&eacute;cada, en una perspectiva comparada, sin perjuicio de las trayectorias propias de los movimientos sociales de cada pa&iacute;s. Dicha experiencia ecuatoriana nos lleva a reflexionar sobre los frutos y los limites de la inserci&oacute;n pol&iacute;tica de un movimiento ind&iacute;gena que en alianza con sectores no ind&iacute;genas busc&oacute; generar una reforma profunda de la democracia representativa de tipo liberal, que permitiera transformar radicalmente las reglas de las representaci&oacute;n y garantizar el acceso a la ciudadan&iacute;a para grupos marginados pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente<Sup><a href="#n5">5</a></Sup>. </p>     <p><b>1. Acerca del papel de los movimientos sociales en la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica: el debate te&oacute;rico vigente </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los partidarios de la teor&iacute;a participativa promueven la participaci&oacute;n no s&oacute;lo principalmente como una herramienta de legitimaci&oacute;n e incremento de la representatividad del poder, sino como un "bien" o un valor en s&iacute;; en la medida en que se la concibe como un valor importante. Adem&aacute;s, la participaci&oacute;n en la decisi&oacute;n pol&iacute;tica, pasa de forma prioritaria por el fortalecimiento del poder local (Slater 1994): la descentralizaci&oacute;n es una herramienta de construcci&oacute;n de una democracia participativa en el &aacute;mbito local. En el caso andino los movimientos sociales fueron llamados a desempe&ntilde;ar un papel prioritario o importante, aunque las din&aacute;micas variaron seg&uacute;n los pa&iacute;ses o regiones<Sup><a href="#n6">6</a></Sup>. Estos procesos de descentralizaci&oacute;n propiciaron nuevas alianzas entre sectores sociales que se tejieron con el objetivo de fortalecer poderes locales y de ejercer un mayor control pol&iacute;tico sobre las decisiones de los gobiernos o sobre el manejo de los recursos naturales "estrat&eacute;gicos" (agua, gas, petr&oacute;leo). Esas distintas movilizaciones demostraron la voluntad de los actores sociales de incidir, a menudo en un &aacute;mbito local y a veces nacional, sobre los procesos de decisi&oacute;n (Garcia Linera 2006). En algunos casos, se buscaba simplemente re-legitimar la democracia representativa y fortalecerla al desarrollar nuevos modos y &aacute;mbitos de participaci&oacute;n ciudadana al nivel local, as&iacute; como modificar la representaci&oacute;n institucional, pero sin alterar fundamentalmente la repartici&oacute;n del poder. Pero en otras ocasiones, se buscaba desarrollar una democracia participativa en el &aacute;mbito local o incluso desarrollar estrategias de participaci&oacute;n al nivel nacional, que modificaran m&aacute;s radicalmente las reglas del juego pol&iacute;tico. Este es el caso en Ecuador donde los movimientos ind&iacute;genas reivindican, en la d&eacute;cada de 1990, una democracia participativa y un estado plurinacional. Estas dos reivindicaciones combinadas cuestionan los mismos fundamentos sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos sobre los cuales se construy&oacute; la ciudadan&iacute;a en ese pa&iacute;s y en el &aacute;rea andina (Massal 2005a). </p>     <p>El otro tema de debate se refiere al cambio de reglas del juego en el &aacute;mbito electoral e institucional. En la d&eacute;cada de los noventa, se propici&oacute; una renovaci&oacute;n de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica mediante una reforma del sistema pol&iacute;tico y electoral que permitiera incluir a los movimientos sociales, para de esta manera re-legitimar y reforzar los entes legislativos. En el caso ecuatoriano<Sup><a href="#n7">7</a></Sup>, hubo un amplio debate sobre las reglas del juego pol&iacute;tico-electoral que dio lugar a un conjunto de reformas del sistema electoral (1994-1998), definidas en medio de un intenso debate de diversas fuerzas pol&iacute;ticas, tanto partidos tradicionales como novedosos movimientos sociales. No obstante, los actores representados en el congreso no se renovaron realmente, pese a una aparente apertura a nuevos actores sociales, como lo recalcamos anteriormente. Esta "apuesta" por los movimientos sociales aparec&iacute;a como una alternativa pol&iacute;tica frente a unos partidos pol&iacute;ticos desacreditados por sus pr&aacute;cticas (clientelismo, corrupci&oacute;n, poca democratizaci&oacute;n interna), y su poca representatividad, como se denunci&oacute; a mediados de los 1990 (Alcantara 2004,Tanaka 1997), y como a&uacute;n se hizo presente una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, durante la rebeli&oacute;n de los forajidos<Sup><a href="#n8">8</a></Sup> de Ecuador, en abril de 2005 (Massal 2006). </p>     <p>Sin embargo, los alcances de las reformas del poder local y de la representaci&oacute;n institucional, que supondr&iacute;an una mayor inserci&oacute;n de los movimientos sociales en el sistema pol&iacute;tico y, por tanto, una mayor participaci&oacute;n en la toma de decisiones, deben ser evaluados con cautela y precisi&oacute;n mediante estudios emp&iacute;ricos. En efecto, en ocasiones, los partidos pol&iacute;ticos se han fortalecido, restringiendo la apertura pol&iacute;tica a nuevas fuerzas sociales en el &aacute;mbito pol&iacute;tico mediante procedimientos electorales y el control de instituciones decisivas (tribunal electoral, constitucional) que definen las reglas del juego pol&iacute;tico. Se debe enfatizar, por tanto, la dificultad de los movimientos sociales para modificar sustancialmente el sistema de partidos.Aunque s&iacute; pudieron desarticularlo o desestabilizarlo de forma m&aacute;s o menos pronunciada, sobre todo en Bolivia (Alenda 2003; Basset 2004), en Ecuador, el sistema de partidos, en aprietos en 1996, se recompuso a favor de partidos de centro derecha populistas (Alcantara y Freidenberg 2001; Massal 2005a). </p>     <p>A continuaci&oacute;n, en este balance cr&iacute;tico del papel de los movimientos sociales en la consolidaci&oacute;n de la democracia, abordamos dos conjuntos de planteamientos: el primero se refiere a la persistente crisis de la democracia en Am&eacute;rica Latina, y a los debates actuales que se generan para consolidarla, en perspectiva comparada; el segundo se remite al balance de los alcances reales de las reformas de los 1990 (pero tambi&eacute;n de sus l&iacute;mites) a favor de la consolidaci&oacute;n de la democracia, apoy&aacute;ndonos m&aacute;s precisamente en el caso ecuatoriano. </p>     <p><b>2. Crisis de la democracia: sustentos de esta percepci&oacute;n y de este diagn&oacute;stico </b></p>     <p>Las reformas a la representaci&oacute;n institucional y el fortalecimiento del poder local, implementadas por los movimientos sociales y los actores locales, buscaban responder a un diagn&oacute;stico y a una percepci&oacute;n ampliamente difundidas: la democracia estaba en crisis a mediados de los a&ntilde;os 1990. Sin embargo, diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, esta percepci&oacute;n de la crisis de la democracia contin&uacute;a. La democracia est&aacute; de nuevo en el coraz&oacute;n del debate, y se buscan nuevos caminos para consolidarla, frente al resurgimiento real o potencial de una preferencia por el autoritarismo<Sup><a href="#n9">9</a></Sup>. Sin embargo, cabe precisar qu&eacute; se entiende por "crisis de la democracia", un diagn&oacute;stico muy difundido pero muy confuso, por cuanto adquiere significados distintos seg&uacute;n quien lo plantea, a trav&eacute;s de las percepciones que sobre ella se tiene. En efecto, dichas percepciones pueden ser parte de la crisis de la democracia, si se toma en cuenta la definici&oacute;n que propone Larry Diamond de la consolidaci&oacute;n de la democracia, en la que se insiste sobre la cualidad de la democracia como r&eacute;gimen preferible a cualquier otro<Sup><a href="#n10">10</a></Sup>. </p>     <p><i>Crisis de la democracia: unas percepciones contradictorias </i></p>     <p>La crisis de la democracia se refleja en las percepciones que acerca de &eacute;sta se tienen. Las mediciones tipo latinobar&oacute;metros, con todas sus carencias<Sup><a href="#n11">11</a></Sup>, pueden constituir un indicador parcial de c&oacute;mo evolucionan dichas percepciones. Cabe subrayar que estas mediciones se basan en concepciones muy liberales de la democracia, en el sentido pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de la palabra (puesto que seg&uacute;n los creadores de los latinobarometros, debe estar vinculada a la econom&iacute;a de mercado), las mismas que se ven cuestionadas en los discursos de los actores sociales. Hecha esta aclaraci&oacute;n, lo que s&iacute; revelan estas mediciones son evoluciones distintas de las percepciones acerca de la crisis de la democracia entre pa&iacute;ses, y contradicciones entre las lecturas en un mismo pa&iacute;s. </p>     <p><i>La desilusi&oacute;n frente a la democracia como r&eacute;gimen pol&iacute;tico ideal </i></p>     <p>El primer s&iacute;ntoma de crisis de la democracia en tanto r&eacute;gimen pol&iacute;tico ideal, es una fuerte desilusi&oacute;n. La crisis de "credibilidad" de la democracia se refleja en la p&eacute;rdida de apoyo a la democracia como r&eacute;gimen preferible a cualquier otro. Adem&aacute;s, se observa la tendencia de las poblaciones a afirmar su preferencia por el autoritarismo. Existe una falta de consenso muy importante sobre las reglas del juego pol&iacute;tico deseables, y actitudes contradictorias frente a la democracia ideal o real. Cuando, adem&aacute;s de la preferencia por la democracia, se eval&uacute;a la satisfacci&oacute;n con la democracia, se observa que esta es por lo general bastante inferior a la primera<Sup><a href="#n12">12</a></Sup>. El apoyo a la democracia como r&eacute;gimen preferible va de la mano con una evaluaci&oacute;n poco benevolente de la democracia real (incluso en el Cono Sur y en Costa Rica). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A nivel latinoamericano, entre 1996 y 2004, el apoyo a la democracia baj&oacute; del 61% al 53%, llegando a su nivel m&aacute;s bajo (48%) en 2001. La preferencia por el autoritarismo oscila entre el 18 y el 15%, llegando al m&aacute;ximo (19%) en 2001 tambi&eacute;n. Pero crece el n&uacute;mero de personas que se declaran "indiferentes" frente al tipo de r&eacute;gimen pol&iacute;tico, del 16 al 21%, con un m&aacute;ximo en 2003 (22%)<Sup><a href="#n13">13</a></Sup>.En el &aacute;rea andina, esta tendencia general se confirma, en el mismo plazo (19962004), con excepci&oacute;n de Venezuela, donde el apoyo a la democracia crece 12 puntos. En el caso colombiano, el apoyo a la democracia pierde 14 puntos (baja de 60 a 46%). La tendencia al descenso del apoyo a la democracia es m&aacute;s acentuada a&uacute;n en Bolivia y Per&uacute; (19 y 18 respectivamente), pero mucho menor en Ecuador (7 puntos). En el caso de Per&uacute;, llama la atenci&oacute;n, de sobremanera, la fuerte disminuci&oacute;n del apoyo a la democracia, entre 2003 (52%) y 2004 (45%): una p&eacute;rdida de 7 puntos en un a&ntilde;o. </p>     <p>El caso del Ecuador, en el que haremos m&aacute;s &eacute;nfasis a lo largo de este art&iacute;culo, revela dos particularidades: en primer lugar, el apoyo inicial a la democracia, en 1996, es bastante menor que en los dem&aacute;s pa&iacute;ses andinos: 56% contra 60% en Colombia, 62% en Venezuela,63% en Per&uacute; y 64% en Bolivia. En segundo lugar, el apoyo a la democracia (que baja mucho menos que en los otros pa&iacute;ses andinos entre 1996 y 2004) disminuye muy r&aacute;pidamente entre 1996 y 1997 y vuelve a crecer en 1998, superando entonces el nivel de 1996. Seg&uacute;n los latinobar&oacute;metros: en 1996, 52% prefieren la democracia, 41% en 1997 y 57% en 1998<Sup><a href="#n14">14</a></Sup>. Pero de acuerdo a otras mediciones, crece r&aacute;pidamente el apoyo al autoritarismo en este plazo: si bien en octubre de 1996, solo 18 % declaraban preferir el autoritarismo, son 51% en este caso en 1998<Sup><a href="#n15">15</a></Sup>. Se observa que el apoyo a la democracia baj&oacute; dr&aacute;sticamente en 1997, para luego volver a subir (Massal 1998). </p>     <p>El indicador de la satisfacci&oacute;n con la democracia (o sea con el r&eacute;gimen que existe en un pa&iacute;s determinado) ha evolucionado, de manera general, seg&uacute;n un esquema distinto, entre 1996 y 2004. Pero la evoluci&oacute;n de los dos indicadores, preferencia por la democracia (en tanto r&eacute;gimen ideal) y satisfacci&oacute;n con la democracia (real) tambi&eacute;n es distinta de un pa&iacute;s a otro: por ejemplo en Per&uacute; y Venezuela estos dos indicadores &ndash;&ndash; apoyo y satisfacci&oacute;n&ndash;&ndash; evolucionan en el mismo sentido y en la misma proporci&oacute;n exactamente. En cambio, en Ecuador baja m&aacute;s la satisfacci&oacute;n que el apoyo y en Bolivia baja m&aacute;s el apoyo a la democracia que la satisfacci&oacute;n. Colombia presenta la &uacute;nica evoluci&oacute;n en dos sentidos opuestos, aunque tambi&eacute;n en las mismas proporciones. Al nivel andino, esas cifras de apoyo y satisfacci&oacute;n deben ser analizadas tomando en cuenta la evoluci&oacute;n distinta de los pa&iacute;ses: la "crisis de gobernabilidad" del Ecuador<Sup><a href="#n16">16</a></Sup>, particularmente acentuada en el periodo 1997-2000, y la de Bolivia<Sup><a href="#n17">17</a></Sup> (2003-2005), no se han traducido por igual si se toma como indicador la evoluci&oacute;n del apoyo o el de la satisfacci&oacute;n con la democracia. </p>     <p><i>Partidos desacreditados&hellip; &iquest;pero insustituibles? </i></p>     <p>Otro s&iacute;ntoma de crisis de la democracia muy importante es la disminuci&oacute;n de la credibilidad de los partidos pol&iacute;ticos. En este aspecto, los latinobar&oacute;metros evidencian una ruptura en el a&ntilde;o 2000, a partir del cual el n&uacute;mero de personas que no vota por un partido (46% en 2000, 55% en 2004) supera el que vota por un partido (55% en 2000, 45% en 2004)<Sup><a href="#n18">18</a></Sup> . As&iacute; en el 2004, es en Ecuador (26%) y en Bolivia (24%) donde la tendencia a votar por un partido es la m&aacute;s baja (se eval&uacute;a a partir de preferencias electorales a favor de un partido). En Colombia esa cifra de votantes por un partido alcanza el 50%, en Venezuela el 47% y en Per&uacute; el 41%, el mismo a&ntilde;o<Sup><a href="#n19">19</a></Sup>. </p>     <p>Estudios de caso en Ecuador, pa&iacute;s caracterizado por un sistema multipartidista, muestran la tendencia creciente a no votar por un partido "tradicional" (Alcantara y Feidenberg 2001), sino por "independientes", autorizados a participar en elecciones presidenciales y legislativas, por una ley, en enero de 1996<Sup><a href="#n20">20</a></Sup>. El mismo Movimiento Pachakutik<Sup><a href="#n21">21</a></Sup> se benefici&oacute; de esta ley y particip&oacute; en julio de 1996 en su primera contienda electoral, en la que se convirti&oacute; de inmediato en la tercera fuerza pol&iacute;tica; pero en las elecciones generales de 1998, tan solo represent&oacute; la quinta fuerza del pa&iacute;s. As&iacute; que la capacidad de los movimientos sociales independientes para alterar de forma permanente la dominaci&oacute;n de los partidos tradicionales es muy limitada, como lo muestran estudios de caso en el &aacute;mbito rural. Por m&aacute;s desacreditados que sean, los partidos no resultan f&aacute;ciles de sustituir<Sup><a href="#n22">22</a></Sup>. </p>     <p>Existen por supuesto otros indicadores (confianza en las instituciones en particular), que permiten esbozar un panorama m&aacute;s preciso del descr&eacute;dito de la democracia como r&eacute;gimen ideal y como r&eacute;gimen vigente. Pero en lo que insistimos es que &eacute;stos no deben analizarse de forma est&aacute;tica sino din&aacute;mica, enfatizando tendencias, para luego ser afinados con an&aacute;lisis cualitativos (que pongan el acento en las causas estructurales o coyunturales de estas evoluciones). Esto permitir&iacute;a examinar por qu&eacute; esas evoluciones parecen a veces contradictorias o poco coherentes a priori, y entender, de esta forma, las contradicciones en las actitudes frente a la democracia. </p>     <p><i>La democracia en debate </i></p>     <p>La democracia tiende a ser evaluada por los actores sociales seg&uacute;n dos par&aacute;metros: eficiencia y equidad. En la d&eacute;cada perdida se hab&iacute;a criticado la d&eacute;bil eficiencia de la democracia en resolver las crisis econ&oacute;micas y los problemas sociales que se derivan de &eacute;stas (pobreza y desigualdades). La eficacia primar&iacute;a sobre cualquier otra consideraci&oacute;n<Sup><a href="#n23">23</a></Sup>. Sin embargo, observamos un fen&oacute;meno novedoso: incluso gobernantes de pa&iacute;ses con alta tasa de crecimiento como Ecuador (6.6% en 2004, poco despu&eacute;s de la crisis econ&oacute;mica y bancaria del 1999 en la que se observ&oacute; una recesi&oacute;n del 7%) y en proceso de leve recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, no est&aacute;n exentos de verse derrocados. Una alta tasa de crecimiento<Sup><a href="#n24">24</a></Sup> (que sugiere una disponibilidad de recursos mayor que en la d&eacute;cada perdida), si no esta acompa&ntilde;ada por una redistribuci&oacute;n efectiva, no es una garant&iacute;a de estabilidad o de legitimidad del mandatario; cuando persiste un cuadro de pauperizaci&oacute;n cr&oacute;nica y despu&eacute;s de un brutal descenso del nivel de vida en cinco a&ntilde;os<Sup><a href="#n25">25</a></Sup>. El caso de Ecuador muestra que en el contexto de una leve recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica pero de pobreza y desigualdad amplias, la crisis institucional vuelve a cobrar fuerza, como qued&oacute; evidenciado en la rebeli&oacute;n de los forajidos en abril de 2005. Se precisa garantizar un estado de derecho justo que no permita la impunidad. </p>     <p>As&iacute; es como el debate pol&iacute;tico en torno de las condiciones propicias para la consolidaci&oacute;n de la democracia se ha orientado hacia la lucha contra la corrupci&oacute;n, la transparencia institucional y el control del gasto fiscal, en un contexto de escasez de recursos o de poca voluntad pol&iacute;tica para redistribuir los disponibles. Esa evoluci&oacute;n del debate pol&iacute;tico se debe parcialmente a los nuevos movimientos sociales, que insisten en el respeto a la equidad y la justicia, y en el rechazo a la impunidad y la corrupci&oacute;n, entre otros aspectos &eacute;ticos. La crisis ecuatoriana de 2005 parece ilustrar el compromiso de los ciudadanos en sostener las instituciones, como garantes del estado de derecho, por cuanto las reivindicaciones de los actores sociales eran la defensa de la independencia de los organismos de control (tribunal supremo electoral, Corte Suprema de Justicia y Tribunal Constitucional) frente al poder ejecutivo y a los partidos pol&iacute;ticos, y el rechazo a la impunidad, ante la amnist&iacute;a acordada el 5 de abril de 2005 a tres ex mandatarios (dos presidentes y un vice-presidente) involucrados en casos de corrupci&oacute;n, por una Corte Suprema de Justica considerada como controlada por el presidente Lucio Guti&eacute;rrez (Massal 2006). Dicho ejemplo muestra que es preciso reiniciar un debate sobre el estado de derecho que sustenta la consolidaci&oacute;n de la democracia (O'Donnell 2004: 38). En el discurso de los actores sociales, la eficiencia de la democracia esta vinculada a la dimensi&oacute;n &eacute;tica del quehacer pol&iacute;tico y la &eacute;tica se fortalece por la eficiencia en la redistribuci&oacute;n social. Esto obedece a una reorientaci&oacute;n de la reflexi&oacute;n sobre la democracia, ante cierto agotamiento de las esperanzas puestas en los procesos de democracia local, de descentralizaci&oacute;n y de participaci&oacute;n popular que hab&iacute;an florecido durante la d&eacute;cada pasada. Este agotamiento, sin embargo, no significa que los intentos de consolidaci&oacute;n hayan fracasado por completo, puesto que han generado varios cambios pol&iacute;ticos importantes, en t&eacute;rminos de redefinici&oacute;n de las modalidades de la participaci&oacute;n y la representaci&oacute;n pol&iacute;tica. En la tercera parte, se eval&uacute;an dichos cambios y sus impactos pero tambi&eacute;n los limites que los movimientos sociales han encontrado al insertarse en el sistema pol&iacute;tico, para hacer el balance del impacto de estos cambios sobre la consolidaci&oacute;n de la democracia, a partir del caso ecuatoriano. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>3. Alcances y limites de las estrateg&iacute;as de participaci&oacute;n y representaci&oacute;n sobre la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica: ense&ntilde;anzas del caso ecuatoriano </b></p>     <p><i>La err&aacute;tica inserci&oacute;n pol&iacute;tica del Movimiento Pachakutik </i></p>     <p>En la d&eacute;cada de los noventa, en Ecuador, los movimientos sociales (ind&iacute;genas y de afro-descendientes, mujeres y j&oacute;venes, organizaciones urbanas, ecologistas, etc.) definieron las estrategias requeridas para fortalecer y re-legitimar la democracia: redistribuir el poder mediante la construcci&oacute;n, al nivel local, de una democracia participativa,asociada a la descentralizaci&oacute;n y a un proyecto de autogesti&oacute;n en las comunidades ind&iacute;genas (Massal 1999; 2000); redefinir las reglas de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y revalorizarla al introducir algunas formas de participaci&oacute;n no tradicionales; y por &uacute;ltimo,redefinir los modos de acceso a la ciudadan&iacute;a y el contenido mismo de la ciudadan&iacute;a, y reformar a el estado (Massal 2005a). Dichos discursos fueron elaborados en los a&ntilde;os noventa, al calor de varias movilizaciones, como los levantamientos de 1990 y 1994 y la marcha de las organizaciones amaz&oacute;nicas de 1992 (donde se formul&oacute; la reivindicaci&oacute;n de un Estado Plurinacional y de autonom&iacute;a de los territorios ancestrales ind&iacute;genas), as&iacute; como durante la preparaci&oacute;n de la Asamblea Constituyente de 1997-1998, cuando la Confederaci&oacute;n de las Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador (CONAIE), en este entonces principal actor ind&iacute;gena, elabor&oacute; su propio proyecto de Constituci&oacute;n<Sup><a href="#n26">26</a></Sup>. </p>     <p>En cuanto a la primera estrategia, la conquista y el fortalecimiento del poder local, cabe mencionar que &eacute;sta estuvo acompa&ntilde;ada, en el caso de los actores ind&iacute;genas, de una autonomizaci&oacute;n creciente frente a los partidos pol&iacute;ticos. En efecto, la conquista del poder local se vio acompa&ntilde;ada de la creaci&oacute;n de un representante nacional de los actores ind&iacute;genas y de sus aliados, que fuera aut&oacute;nomo frente a los partidos tradicionales y que pudiera conquistar tambi&eacute;n el poder legislativo y ejecutivo. As&iacute; es como naci&oacute; el Movimiento de Unidad Plurinacional Nuevo Pa&iacute;s Pachakutik (MUPNPP), en el Ecuador. El Movimiento Pachakutik conquist&oacute; espacios al nivel local pero tambi&eacute;n nacional (1996), antes de retroceder al nivel nacional en 1998 y recuperarse al nivel local en 2000<Sup><a href="#n27">27</a></Sup>. En 2002, Pachakutik, junto con una coalici&oacute;n de partidos de izquierda, y de organizaciones ind&iacute;genas, apoy&oacute; al ex coronel Lucio Guti&eacute;rrez, quien result&oacute; vencedor en la segunda vuelta electoral, e incorpor&oacute; de forma limitada varios miembros de Pachakutik a su gobierno en enero de 2003, pero la ruptura ocurri&oacute; siete meses despu&eacute;s (Massal 2005b). En las elecciones locales de 2004, despu&eacute;s de la breve pero estrepitosa experiencia de participaci&oacute;n del Movimiento Pachakutik en el gobierno de Lucio Guti&eacute;rrez, el movimiento ind&iacute;gena apareci&oacute; fracturado. La representaci&oacute;n territorial adquirida era inestable: las bases de Pachakutik abarcaban sectores no ind&iacute;genas urbanos, lo que permiti&oacute; al movimiento tener una representaci&oacute;n nacional asentada sobre todo en las ciudades de la Sierra, pero no ten&iacute;a un basti&oacute;n local fuerte y estable, como lo muestran sus reversos electorales (por ejemplo cuando pierde en 1998 la alcald&iacute;a de Cuenca conquistada en 1996). </p>     <p>El an&aacute;lisis de los movimientos ind&iacute;genas y campesinos muestra que pese a su importancia pol&iacute;tica global, existen din&aacute;micas muy distintas seg&uacute;n las regiones, e incluso un cierto declive en la d&eacute;cada del 1990 en zonas donde las organizaciones ind&iacute;genas locales eran fuertes en los a&ntilde;os ochenta (Otavalo, provincia Imbabura, por ejemplo), mientras se fortalecen en otras regiones (provincia Cotopaxi). Pero es evidente el desfase entre din&aacute;mica nacional y din&aacute;micas locales, en el balance de la movilizaci&oacute;n ind&iacute;gena. </p>     <p>A su vez, los vaivenes de la conquista del poder legislativo y ejecutivo han puesto de relieve un doble desaf&iacute;o para los movimientos sociales ind&iacute;genas: por un lado se observa la dificultad para estos actores sociales de transformarse en actores pol&iacute;ticos sin adquirir las pr&aacute;cticas pol&eacute;micas de los partidos tradicionales que tanto denunciaban (Massal 1999; 2000); y por otro lado, los obst&aacute;culos que han encontrado movimientos sociales independientes, a&uacute;n reacios a transformarse en partidos, para conquistar una representaci&oacute;n pol&iacute;tica estable y consolidada frente a los partidos tradicionales, quienes se resisten a una verdadera apertura del sistema pol&iacute;tico (Alcantara y Freidenberg 2001). Si bien las elecciones son regulares, relativamente abiertas, y existe una informaci&oacute;n suficiente acerca de la oferta electoral, las trabas sociopol&iacute;ticas dificultan la expresi&oacute;n de las preferencias electorales por parte de los votantes. Finalmente se observa la dificultad para Pachakutik de cambiar las pr&aacute;cticas de campa&ntilde;a electoral de los dem&aacute;s partidos, y presentarse como una alternativa real y cre&iacute;ble. </p>     <p>Un balance de los efectos de la movilizaci&oacute;n ind&iacute;gena hasta el 2000 ilustra como el Movimiento Pachakutik se construy&oacute; con el claro objetivo de renovar las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas. Por ejemplo, en contraposici&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos, busc&oacute; crear una estructura directiva interna horizontal con portavoces iguales, y no una direcci&oacute;n centralizada; un proceso de consulta interna, y un proceso de rendici&oacute;n de cuentas a las bases pero sobre todo, apartarse de las pr&aacute;cticas corruptas y del clientelismo. No obstante, los l&iacute;mites opuestos por el sistema pol&iacute;tico al movimiento independiente llevaron Pachakutik a adoptar muy pronto las criticadas pr&aacute;cticas,en particular restringir la consulta interna y tejer alianzas con partidos tradicionales, ya sea por pragmatismo, ya sea a rega&ntilde;adientes. Los militantes y dirigentes tambi&eacute;n experimentaron la dificultad de consultar con los miembros de sus organizaciones y generar debates amplios sobre sus alianzas electorales o de socializar las decisiones antes de tomarlas,lo que desacredit&oacute; la direcci&oacute;n nacional del Movimiento Pachakutik a los ojos de las organizaciones locales. Tambi&eacute;n la corrupci&oacute;n afect&oacute; muy temprano al movimiento (en abril de 1997 varios de sus diputados fueron destituidos). Finalmente, la participaci&oacute;n del Movimiento Pachakutik (con 6 ministros pero poco aut&oacute;nomos o sin presupuesto para ejecutar obras, y en abierto conflicto con el resto del gobierno<Sup><a href="#n28">28</a></Sup>) en el gobierno de Guti&eacute;rrez, tuvo como resultado su debilitamiento y descr&eacute;dito como opositor; hecho que finalmente lo condujo a replegarse sobre la esfera local, para reconstruir sus bases. Esta experiencia dej&oacute; frustraciones muy altas. </p>     <p>Pero tambi&eacute;n cabe insistir en las dificultades encontradas al nivel local y sobre todo en el &aacute;mbito rural. En particular, es necesario hacer &eacute;nfasis en que las pr&aacute;cticas de movilizaci&oacute;n y la toma de decisiones de las organizaciones ind&iacute;genas que componen el Movimiento Pachakutik, tambi&eacute;n tienen un rasgo autoritario. No siempre se implementan en el seno de estas organizaciones las pr&aacute;cticas "andinas" alternativas al nivel local, como la asamblea general inspirada en la asamblea comunitaria (supuestamente fundamentada en la igualdad de las voces de todos los participantes y en la deliberaci&oacute;n por consenso y no por mayor&iacute;a), o la consulta de las bases antes de tomar una decisi&oacute;n. Adem&aacute;s tambi&eacute;n se cuestiona, de forma m&aacute;s radical, la poca renovaci&oacute;n de los cuadros dirigentes de los movimientos sociales, otro rasgo muy criticado en los partidos tradicionales. </p>     <p>Las causas de las dificultades para apartarse de las pr&aacute;cticas de los partidos no se vinculan solo con una simple falta de voluntad pol&iacute;tica por parte de las dirigencias, sino que existen obst&aacute;culos afincados en las estructuras sociales y pol&iacute;ticas vigentes que hacen dif&iacute;cil que las comunidades ind&iacute;genas reviertan el peso del clientelismo a favor de los partidos tradicionales y cuestionen el predominio de las relaciones sociales heredadas del latifundio,como el caciquismo.Adem&aacute;s existen fuertes divisiones locales internas en torno a las estrategias de participaci&oacute;n electoral del Movimiento Pachakutik; este fue el caso en Otavalo, donde la decisi&oacute;n de participar en las elecciones de 1996 y 1998 y de tejer alianzas electorales con partidos tradicionales gener&oacute; divisiones entre actores campesinos y urbanos, y entre la organizaci&oacute;n social local y el Movimiento Pachakutik (Massal 2005a). </p>     <p>Aunque los actores sociales contestatarios han producido reformas importantes en el sistema electoral, estas no s&oacute;lo fueron el fruto de la movilizaci&oacute;n ind&iacute;gena sino que tambi&eacute;n fueron el resultado de un compromiso con las iniciativas de los partidos que buscaban fortalecerse. Y en la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, los actores sociales no siempre pudieron sacar provecho de estas reformas, mientras los partidos pol&iacute;ticos, aunque todav&iacute;a criticados o deslegitimados, han logrado recomponer el tablero pol&iacute;tico en su favor, en 1998<Sup><a href="#n29">29</a></Sup>, despu&eacute;s de haber sido destabilizados en 1994-1996<Sup><a href="#n30">30</a></Sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 2005, la rebeli&oacute;n de los forajidos expres&oacute; reinvindicaciones similares a las de Pachakutik diez a&ntilde;os atr&aacute;s, lo cual revela en parte las limitaciones del cambio que Pachakutik pudo introducir en la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica: democracia interna en los partidos, renovaci&oacute;n de cuadros y de la clase pol&iacute;tica, rechazo de la corrupci&oacute;n y del clientelismo siguen siendo hoy anhelos de una incipiente nueva generaci&oacute;n de actores sociales, en especial movimientos juveniles urbanos, sobre los que se precisan nuevas investigaciones (Massal 2006). </p>     <p><i>Representaci&oacute;n, participaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica </i></p>     <p>La consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica es el proceso de institucionalizaci&oacute;n del r&eacute;gimen, que se caracteriza por la adopci&oacute;n o apropiaci&oacute;n de las reglas del juego democr&aacute;tico por los actores pol&iacute;ticos y los ciudadanos. Sin embargo, es preciso subrayar que dicho proceso de consolidaci&oacute;n no obedece a un ideal sino a trayectorias espec&iacute;ficas en cada pa&iacute;s. Esas trayectorias se remiten a la construcci&oacute;n socio-hist&oacute;rica del Estado (PNUD, 2004) y a las caracter&iacute;sticas reales de cada sociedad (Le&oacute;n 2004). </p>     <p>Los interrogantes que genera el caso ecuatoriano son complejos: &iquest;por qu&eacute; Ecuador, cuya transici&oacute;n democr&aacute;tica relativamente pac&iacute;fica fue considerada exitosa, experimenta hoy dificultades en "consolidar" la democracia? &iquest;Se debe a una excesiva participaci&oacute;n de los actores sociales, seg&uacute;n argumentan los partidarios de una democracia minimalista, elistista, o por el contrario a una insuficiente participaci&oacute;n, como lo afirman los partidarios de una democracia participativa? Por un lado, se conciben los movimientos sociales como un actor que, al ser incorporado o incluido en el sistema pol&iacute;tico, puede "democratizar la democracia", y se recalca la necesidad de que los actores sociales participen en la toma de decisiones pol&iacute;ticas. Por otro lado, se denuncia el posible efecto desestabilizador que los movimientos sociales pueden tener para la democracia al tomar decisiones fuera de los &aacute;mbitos institucionalizados o al presionar por el derrocamiento de gobiernos electos, lo cual expresar&iacute;a el predominio de intereses minoritarios o corporativos que no respetan la voluntad expresada en las urnas (Htun 2005: 35-37). </p>     <p>En un r&eacute;gimen fundamentado en una democracia elitista, representaci&oacute;n y participaci&oacute;n parecen oponerse o excluirse. Dicha democracia no se asienta sobre una ampliaci&oacute;n de la participaci&oacute;n sino exclusivamente en la representaci&oacute;n, mediante la v&iacute;a electoral. En consecuencia, donde se extiende la representaci&oacute;n, disminuye la participaci&oacute;n. En Am&eacute;rica latina, esta evoluci&oacute;n ha sido notoria despu&eacute;s de las transiciones democr&aacute;ticas de los a&ntilde;os 1980 (Chalmers, Scott y Piester 1997). La evoluci&oacute;n en Ecuador se diferencia en algunos puntos de la evoluci&oacute;n latinoamericana que rese&ntilde;an los autores mencionados: aumento de la participaci&oacute;n durante la transici&oacute;n y luego declive de la participaci&oacute;n y aumento de la representaci&oacute;n. En Ecuador, la participaci&oacute;n de los movimientos sociales tambi&eacute;n fue restringida durante la transici&oacute;n democr&aacute;tica (1976-1979). Sin embargo, al finalizar la transici&oacute;n (1979), aunque la d&eacute;cada de los 1980 no fue propicia para la movilizaci&oacute;n social (Gaitan 1992), los actores sociales de ese pa&iacute;s adquieren m&aacute;s r&aacute;pidamente una capacidad de reorganizaci&oacute;n, en torno a los movimientos ind&iacute;genas. En los a&ntilde;os 1990, las formas de representaci&oacute;n se multiplican, diversifican y renuevan, mientras la participaci&oacute;n pol&iacute;tica sigue siendo limitada frente a los obst&aacute;culos que opone el mismo sistema pol&iacute;tico. Cuando ocurre, la participaci&oacute;n procede sobre todo de las ONG y de sectores urbanos. </p>     <p>Sin embargo, la movilizaci&oacute;n de los actores ind&iacute;genas permite relativizar la oposici&oacute;n entre representaci&oacute;n y participaci&oacute;n, puesto que estos actores proponen renovar a la vez la representaci&oacute;n y la participaci&oacute;n y buscan conquistar espacios de poder mediante la representaci&oacute;n institucional, al mismo tiempo que promueven formas de participaci&oacute;n por fuera del sistema institucional, mediante varias formas de acci&oacute;n colectiva como marchas y levantamientos. </p>     <p>En efecto, la CONAIE, como organizaci&oacute;n social, mantuvo movilizaciones durante la d&eacute;cada de los noventa, incluso despu&eacute;s de entrar como protagonista principal pero no exclusivo en el Movimiento Pachakutik, en 1996, afirmando siempre su autonom&iacute;a respecto de este &uacute;ltimo.Hubo entonces,en la segunda parte de &eacute;sta d&eacute;cada, una organizaci&oacute;n social contestataria, la CONAIE, que gener&oacute; muchas movilizaciones (en 1997 y en 1999) contra los gobiernos de turno (Massal 2005a),y un Movimiento Pachakutik con una representaci&oacute;n legislativa desde 1996. Estos dos actores se dividieron en torno a la estrategia en 2000: mientras la dirigencia de la CONAIE apoy&oacute; y particip&oacute; en el golpe de estado llevado a cabo por un sector del ej&eacute;rcito (21 de enero de 2000), representado por el coronel Lucio Guti&eacute;rrez, el Movimiento Pachakutik conden&oacute; esta acci&oacute;n y varios de sus diputados rechazaron renunciar a su curul, como se lo ped&iacute;a la CONAIE. Esta grave crisis fue motivo de hondos debates sobre la estrategia pol&iacute;tica de cara a las elecciones de 2002, y luego se profundiz&oacute; cuando la experiencia de participaci&oacute;n del Movimiento Pachakutik en el gobierno de Lucio Guti&eacute;rrez fracas&oacute; (2003) y gener&oacute; una profunda ruptura dentro de Pachakutik y de la CONAIE. Estos dos actores siguen hoy en d&iacute;a divididos en cuanto a la estrategia para reconquistar el poder, aunque parece que la opci&oacute;n de un candidato aut&oacute;nomo e ind&iacute;gena de Pachakutik (Luis Macas), se haya impuesto sobre las posibles alianzas con otros actores pol&iacute;ticos. Las elecciones presidenciales de 2006 constituyen un reto para el Movimiento Pachakutik, que debe buscar su consolidaci&oacute;n nacional, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de su nacimiento. </p>     <p><b>Conclusi&oacute;n </b></p>     <p>Son varios los motivos por los que fracasaron, total o parcialmente, los intentos de fomentar una democracia participativa y reformar profundamente la representaci&oacute;n institucional, de modo que los movimientos sociales no lograron desplazar a los partidos pese al descr&eacute;dito a&uacute;n alto de estos &uacute;ltimos (en Ecuador particularmente). En el &aacute;mbito pol&iacute;tico, no pudieron modificar fundamentalmente las reglas de la representaci&oacute;n institucional, aunque s&iacute; lograron algunos cambios electorales importantes (pero inestables) en los modos de votaci&oacute;n y repartici&oacute;n de esca&ntilde;os. Adem&aacute;s los movimientos sociales entraron a participar en la competici&oacute;n pol&iacute;tica en condiciones de desventaja frente a los partidos, aunque aqu&iacute; tambi&eacute;n existen din&aacute;micas distintas seg&uacute;n pa&iacute;ses o regiones del &aacute;rea andina, debido a la existencia de mecanismos especiales de representaci&oacute;n y a los efectos contrastados de la descentralizaci&oacute;n al nivel municipal (Van Cott 2003). Igualmente cabe resaltar su incapacidad para apartarse de las pr&aacute;cticas (clientelismo, centralismo o incluso un cierto autoritarismo) que han desacreditado los partidos y que afectan m&aacute;s fuertemente a un partido joven sin recursos y sin una militancia fuerte al nivel local en ciertas regiones.Tampoco pudo generarse un cambio profundo de la representaci&oacute;n local aunque en ciertas regiones y localidades (en la Sierra central del Ecuador) se ha logrado crear un poder ind&iacute;gena. </p>     <p>No obstante, los logros del movimiento ind&iacute;gena en Ecuador han sido importantes en el plano discursivo y simb&oacute;lico,por cuanto el trato social hacia los ind&iacute;genas es menos discriminatorio (el racismo se ha vuelto m&aacute;s t&aacute;cito). Desatar un debate sobre la ciudadan&iacute;a, el estadonaci&oacute;n, la reforma del estado, y la democracia, result&oacute; todo un desaf&iacute;o pol&iacute;tico. Pese a los resultados electorales inestables en los 10 a&ntilde;os de participaci&oacute;n del Movimiento Pachakutik y sus impactos limitados sobre el sistema pol&iacute;tico, dicho actor, fruto de la alianza de ind&iacute;genas y sectores no ind&iacute;genas,ha logrado generar una parcial redefinici&oacute;n del debate pol&iacute;tico sobre los fundamentos de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y la ciudadan&iacute;a. No hay que olvidar los logros mas "simb&oacute;licos" (por ejemplo, en cuanto al grupo de los Ind&iacute;genas artesanos de Otavalo, su reconocimiento como un grupo social con "&eacute;xito econ&oacute;mico", y la aceptaci&oacute;n creciente de que "ser indio" no es sin&oacute;nimo de "ser pobre"), conquistados por las organizaciones ind&iacute;genas en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os, igualmente importantes en la medida que hoy los ind&iacute;genas s&iacute; han visto reconocer su espacio y su papel social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico en la sociedad ecuatoriana. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero la consolidaci&oacute;n de la democracia enfrenta todav&iacute;a retos muy grandes en Ecuador y en el &aacute;rea andina. No hubo una verdadera renovaci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica y del sistema partidista, ni de pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas, y el estado de derecho sigue siendo d&eacute;bil, permitiendo que la corrupci&oacute;n y la impunidad ganen espacio. El control de los partidos pol&iacute;ticos sobre los organismos de control (Tribunal Supremo Electoral, Tribunal Constitucional, Corte Suprema de Justicia) afecta su independencia pol&iacute;tica y judicial. En este contexto, la percepci&oacute;n de una crisis de la democracia no solo persiste sino que se agrava y se debilita la satisfacci&oacute;n con este r&eacute;gimen hecho que tambi&eacute;n afecta la posibilidad de que este sea el r&eacute;gimen preferible. Hoy en d&iacute;a, pocos de los criterios te&oacute;ricos de consolidaci&oacute;n de la democracia parecen cumplirse (O'Donnell 1996), pero sobre todo, no se vislumbra un camino claro para avanzar hacia este objetivo. </p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><a name="n2">2</a> Seg&uacute;n la definici&oacute;n propuesta por A. Melucci (1988: 329-348), un movimiento social es el producto de una red de relaciones sociales que evoluciona constantemente; en otros terminos no se trata de un actor homog&eacute;neo sino plural heterog&eacute;neo fruto de alianzas din&aacute;micas, en el que est&aacute;n en juego permanentemente la definici&oacute;n de su estrategia y de su identidad colectiva. </p>     <p><a name="n3">3</a> Al menos formalmente, aunque estos derechos civiles tambi&eacute;n se ven afectados: por ejemplo, cuando la ley de implementaci&oacute;n de la dolarizaci&oacute;n en Ecuador en 2000 (llamada Ley Trole) incluye medidas que aumentan la flexibilizaci&oacute;n laboral y restringen la libertad de sindicarse. La misma Constituci&oacute;n de 1998 en Ecuador (art.35.3) prohibe el derecho de huelga en los sectores p&uacute;blicos. </p>     <p><a name="n4">4</a> En este punto, faltan investigaciones concretas para analizar este proceso de reapropiaci&oacute;n y difusi&oacute;n de los conceptos y paradigmas y su reutilizaci&oacute;n en el discurso pol&iacute;tico, por tanto ser&iacute;a &uacute;til analizar las trayectorias sociales de los dirigentes y militantes de los movimientos y su percepci&oacute;n de los conceptos importados y creados en otros contextos sociales. Hemos analizado hasta qu&eacute; punto el discurso politico del movimiento ind&iacute;gena en Ecuador puede calificarse como "comunitarista", para mostrar sus diferencias y reservas respecto de este pensamiento te&oacute;rico (Massal 2000). </p>     <p><a name="n5">5</a> La experiencia ecuatoriana de evoluci&oacute;n del movimiento ind&iacute;gena, desde los 1970 hasta el golpe de estado de enero de 2000, y los l&iacute;mites de su inserci&oacute;n pol&iacute;tica en los a&ntilde;os 1990, fue analizada en Massal (2005b). Un trabajo de campo realizado entre julio y agosto de 2003, cuando ocurri&oacute; la ruptura entre el movimiento indigena y el gobierno de Lucio Guti&eacute;rrez, dio lugar a un art&iacute;culo sobre las causas del fracaso de la participaci&oacute;n ind&iacute;gena en el poder: Massal (2003). Por tanto, no incluimos en el presente art&iacute;culo los an&aacute;lisis detallados en estas dos referencias. </p>     <p><a name="n6">6</a> La literatura es abundante.Ver, por ejemplo, Huerta (2000), De la Fuente (2002),Van Cott (2003) y Carri&oacute;n (2003). </p>     <p><a name="n7">7</a> Ese movimiento tambi&eacute;n se dio en Bolivia, en el marco del debate sobre la renovacion del pacto democr&aacute;tico y la renovaci&oacute;n del sistema de partidos, a raiz de la emergencia de movimientos que destabilizaro las alianzas tradicionales (Alenda 2003). </p>     <p><a name="n8">8</a> Esa denominaci&oacute;n se refiere al conjunto de movilizaciones (marchas, paros) que ocurrieron entre los 13 y 20 de abril de 2005, y que desembocaron sobre la salida forzoza del presidente Lucio Guti&eacute;rrez, cuando este perdi&oacute; el apoyo de las Fuerzas Armadas (20 de abril de 2005). El termino "forajido" fue utilizado por L. Guti&eacute;rrez de forma despectiva contra manifestantes pero su uso fue revertido por ellos, quienes reinvindcaron su"calidad" de forajido, y por la prensa que difundio esa denominaci&oacute;n para calificar aquellos acontecimientos. Es de resaltar que esa "rebelion de los forajidos" tiene caracteristicas ineditas respeto de otras movilizaciones, porque se trata de acciones de la clase media o alta urbana de Quito, en las que la Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador (CONAIE), principal movimiento social ecuatoriano en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os, solo actu&oacute; de forma marginal. </p>     <p><a name="n9">9</a> La discusi&oacute;n de los conceptos no se puede incluir en el presente art&iacute;culo, pero remitimos el lector a las referencias cl&aacute;sicas sobre autoritarismo y democracia:Linz y Stepan (1978), Linz y Valenzuela (1994) y O&rsquo;Donnel, Schmitter y Whitehead (1993). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n10">10</a> Ver Diamond (1996). La consolidaci&oacute;n es "el proceso que permite alcanzar una amplia y honda legitimaci&oacute;n permitiendo a todos los actores considerar la democracia como mejor r&eacute;gimen para su sociedad que cualquier otra alternativa realista" (33). </p>     <p><a name="n11">11</a> La evaluaci&oacute;n de las percepciones produce resultados muy distintos, seg&uacute;n la escala de tiempo y el tipo de mediciones que se usa; no hay que sobrevalorar esas cifras. Por tanto, importa destacar tendencias. </p>     <p><a name="n12">12</a> Cifras del Informe-Resumen, 10 a&ntilde;os de mediciones, Latinobarometros (2004). </p>     <p><a name="n13">13</a> Informe-Resumen, 10 a&ntilde;os de mediciones, Latinobar&oacute;metros, (2004 : 4).</p>     <p><a name="n14">14</a> Informe de prensa, Latinobar&oacute;metros, (1998: 6). </p>     <p><a name="n15">15</a> Esas cifras son propuestas en El Comercio (Quito), 16 de abril de 1998. </p>     <p><a name="n16">16</a> Este diagn&oacute;stico es muy difundido en Ecuador pero es criticable: Massal (2006). </p>     <p><a name="n17">17</a> Se puede entender la situaci&oacute;n boliviana como el derrumbe del modelo de democracia pactada : Basset (2004) </p>     <p><a name="n18">18</a> Cifras del Informe-Resumen, 10 a&ntilde;os de mediciones, Latinobar&oacute;metros, (2004: 29). </p>     <p><a name="n19">19</a> Cifras del Informe-Resumen, 10 a&ntilde;os de mediciones, Latinobar&oacute;metros, (2004: 30). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n20">20</a> Se definen como independientes tanto figuras individuales como movimientos que no acceden a la categoria de partido, por no cumplir con los requisitos de la ley de partidos para formar tal agrupaci&oacute;n pol&iacute;tica. Sin embargo, los movimientos independientes no se benefician del mismo sistema de apoyo estatal en la competici&oacute;n electoral que los partidos. </p>     <p><a name="n21">21</a> Este movimiento (cuyo nombre completo era "Movimiento de Unidad Plurinacional Nuevo Pa&iacute;s Packakutik,MUPNPP,hasta 1997 y luego se convirtio en "Movimiento de Unidad Plurinacional Packakutik" o Movimiento Pachakutik), es un actor que se conforma entre 1995 y 1996 como una coalici&oacute;n reagrupando, inicialmente, tres conjuntos de actores sociales heterog&eacute;neos: la Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador (CONAIE), principal organizaci&oacute;n ind&iacute;gena en Ecuador; la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS, 1995) y el Movimento de Ciudadanos por un Nuevo Pa&iacute;s (NCNP) dirigido por intelectuales y periodistas de la Universidad de Cuenca. Este &uacute;ltimo se apart&oacute; en 1997, por divisiones internas. </p>     <p><a name="n22">22</a> Ve&aacute;se Rivera y Chiriboga (1989), art&iacute;culo en el que se analizan las preferencias de las comunidades ind&iacute;genas frente a partidos de derecha y de izquierda. Nuestra investigaci&oacute;n acerca de la participaci&oacute;n ind&iacute;gena entre 1996 y 1998 muestra que, en la regi&oacute;n rural alrededor de Otavalo, las comunidades ind&iacute;genas "prefieren" otros partidos al Movimiento Pachakutik, su potencial representante (Massal 2001). </p>     <p><a name="n23">23</a> Esta cr&iacute;tica, desde los movimientos sociales contempor&aacute;neos, se remite al debate entre partidarios de una democracia formal o minimalista, y los que propugnan por una democracia no solo institucional o procedural. Un sustento te&oacute;rico de la visi&oacute;n a favor de una democracia mas sustantiva, lo ofrece, entre otros, Mouffe (1992). </p>     <p><a name="n24">24</a> En 2005, la tasa de crecimiento de Am&eacute;rica latina es de 4% y se proyecta una tasa similar para 2006: Jos&eacute; Luis Machinea (CEPAL), en El Comercio (Quito), 8-08-05: "Esperanzador escenario". </p>     <p><a name="n25">25</a> En 1999, la tasa de pobreza es 1.5 veces superior a la de 1995, ver SIISE (2000). </p>     <p><a name="n26">26</a> Sobre sus programas y discursos pol&iacute;ticos, dado el espacio limitado en el presente articulo, remitimos a los documentos de la CONAIE, entre otros: Programa Nacional 500 a&ntilde;os de Resistencia India, Quito 1992 ; Proyecto Pol&iacute;tico Consejo de Gobierno de la CONAIE (versiones de 1994 y 1997); Proyecto de Constituci&oacute;n del Estado Plurinacional en el Ecuador, Asamblea Constituyente del Pueblo, Conaie, octobre-d&eacute;cembre 1997; Las Nacionalidades Ind&iacute;genas y el Estado Plurinacional, 1997 (Conaie-Ecuarunari-Confeniae). </p>     <p><a name="n27">27</a> As&iacute;, en 1996, Pachakutik conquist&oacute; tres alcad&iacute;as y varios representantes locales (65), as&iacute; como un 10% de la representaci&oacute;n legislativa. En 1998 su representaci&oacute;n legislativa baj&oacute; a 4% y perdi&oacute; espacio al nivel local. Pero en 2000, reconquista un fuerte poder local, con 27 alcad&iacute;as, y m&aacute;s de 400 representantes locales (consejeros provinciales, consejales municipales y representantes en juntas parroquiales). Sin embargo las comparaciones son delicadas debido a m&uacute;ltiples cambios en las reglas del juego electoral y en la oferta pol&iacute;tica en cada contienda. </p>     <p><a name="n28">28</a> Por ejemplo, Pachakutik estaba en desacuerdo con la politica econ&oacute;mica demasiado ajustada a los dictamenes del FMI a su criterio y con la pol&iacute;tica petrolera, tendiente a una creciente privatizaci&oacute;n del recurso petrolero (Massal 2005b).</p>     <p><a name="n29">29</a> Por ejemplo, aunque en 1998 se impone en las elecciones legislativas el voto de listas o entre listas, en regiones donde son fuertes, los partidos tradicionales impusieron "el voto en plancha", que les benefici&oacute;: lograron mayores numeros de votos, lo que a su vez, debido a las reformas del sistema electoral, reforz&oacute; su representaci&oacute;n legislativa (Massal 1998). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n30">30</a> Sin embargo las reglas del juego (modos de votaci&oacute;n, repartici&oacute;n de esca&ntilde;os) cambian en cada elecci&oacute;n, y esta inestabilidad dificulta un an&aacute;lisis de tendencias para evaluar los impactos concretos de estas reformas sobre la representaci&oacute;n institucional y el sistema de partidos. </p> <hr size="1">      <p><b>Bibliograf&iacute;a </b></p>     <!-- ref --><p>Alcantara, Manuel. 2004. <i>Partidos pol&iacute;ticos en Am&eacute;rica latina, precisiones conceptuales, estado actual y retos futuros</i>. Barcelona: CIDOB &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-5612200600010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alcantara, Manuel y Freidenberg, Flavio. 2001. <i>Los due&ntilde;os del poder: partidos pol&iacute;ticos en Ecuador (1978-2000)</i>. Quito: FLACSO &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-5612200600010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alenda, Stephanie. 2003. "Les limites de la consolidation institutionnelle en Bolivie", <i>Probl&egrave;mes d'Am&eacute;rique latine</i>, n&deg;49, &eacute;t&eacute;. 71-99 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-5612200600010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Assies,Willem, Marco Antonio Calder&oacute;n y Ton Salman. 2001. "Ciudadan&iacute;a, Cultura Pol&iacute;tica y Reforma del Estado en Am&eacute;rica Latina". Documento preparatorio para el XXIII Coloquio de Antropolog&iacute;a e Historia Regionales, 24-26 de octubre de 2001. El Colegio de Michoac&aacute;n, M&eacute;xico &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-5612200600010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">Basset Yann.2004."El derrumbe del modelo boliviano", <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico</i> No. 51, Bogot&aacute;, IEPRI. Mayo-agosto, 51-63 </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-5612200600010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Beiner, Ronald (ed.) 1995. <i>Theorizing citizenship</i>. New York: State University of New York Press &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-5612200600010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carrasco, Hern&aacute;n. 1993. "Democratizaci&oacute;n de los poderes locales y levantamiento ind&iacute;gena", en <i>Sismo &eacute;tnico en el Ecuador</i>. Quito: Cedime-Abya Yala. 29-69 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-5612200600010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carri&oacute;n Francisco (comp.) 2003. <i>Procesos de descentralizaci&oacute;n en la comunidad andina</i>. Quito: FLACSO-OEA-Parlamento Andino &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-5612200600010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Chalmers, Douglas A., Martin Scott B. y Piester, Kerianne. 1997. "Associative networks : new structure of representation for the popular sectors?", in Chalmers Douglas A.,Vilas Carlos M. (et al.) <i>The new politics of inequality in Latin America; rethinking participation and representation</i>. Whitehead: Oxford University Press. 543-582 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-5612200600010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Chalmers Douglas A, Vilas Carlos M. (et al.). 1997. <i>The new politics of inequality in Latin America; rethinking participation and representation</i>.Whitehead: Oxford University Press &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-5612200600010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Collier Ruth B. y James Mahoney. 1997 "Adding collective actors to collective outcomes, labor and recent democratization in South America and Southern Europe", <i>Comparative Political Studies</i> 29(3), April, 285-303 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-5612200600010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>De la Fuente, Manuel. 2002. <i>Participaci&oacute;n Popular y Desarrollo Local: la situaci&oacute;n de los municipios rurales de Cochabamba y Chuquisica</i>. Cochabamba: CEPLAG &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-5612200600010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Diamond, Larry. 1997. "Is the third wave over?" <i>Journal of Democracy</i> 7(3). July, 20-37 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-5612200600010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garcia Linera, Alvaro. 2006. "La pol&iacute;tica de los movimientos sociales en Bolivia", <i>Iconos</i>, Quito: Flacso-Ecuador, mayo, 91-107 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-5612200600010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garret&oacute;n Manuel Antonio. 1997. "Revisando las transiciones democr&aacute;ticas en Am&eacute;rica Latina ", <i>Nueva Sociedad</i>, Caracas, n&deg;148, marzo-abril. 20-29 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-5612200600010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Goirand, Camille. 2000. <i>La politique des favelas</i>, Paris, CERI-Karthala &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-5612200600010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Guilhot, Nicolas y Schmitter, Philippe.2000."De la transition &agrave; la consolidation", <i>Revue Fran&ccedil;aise de Science Politique</i>, volume 50 (n&deg;4-5), ao&ucirc;t-octobre, 615-631 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-5612200600010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Huerta, Maria Antonieta (comp.). 2000. <i>Descentralizaci&oacute;n, municipio y participaci&oacute;n ciudadana: Chile, Colombia y Guatemala</i>, Bogot&aacute;, Centro Editorial Javeriano &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-5612200600010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Htun Mala. 2005. "Democracia e inclusi&oacute;n pol&iacute;tica: la regi&oacute;n andina en una perspectiva comparada", en Le&oacute;n Magdalena (ed.), <i>Nadando contra la corriente: mujeres y cuotas pol&iacute;ticas en los pa&iacute;ses andinos</i>, Bogot&aacute;, Unifem-UNFPA-UN-IEP-Cidem-Flacso Ecuador, 15-39 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-5612200600010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kymlicka, Will. 1996 <i>Ciudadan&iacute;a multicultural, una teor&iacute;a liberal de los derechos de las minor&iacute;as</i>, Barcelona : Paid&oacute;s &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-5612200600010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Le&oacute;n T. Jorge. 2004. "La democracia real versus la democracia idealizada, Ecuador de 1978 a 2003", <i>La Pol&iacute;tica</i> n&deg;42, Santiago de Chile: IEP. 87-128 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-5612200600010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Linz, Juan y Stepan, Alfred. 1978. <i>The breakdown of democratic regimes</i>, Baltimore &amp; London:The John Hopkins University Press &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-5612200600010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Linz, Juan y Valenzuela, Samuel (eds.) 1994. <i>The failure of presidential democracy: the case of Latin America</i>. Baltimore &amp; London: The John Hopkins University Press &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-5612200600010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Massal, Julie. 2006. "La reforma pol&iacute;tica en Ecuador en un callej&oacute;n sin salida". en <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico</i>, Bogot&aacute;: IEPRI, Enero-Marzo, 132-150 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-5612200600010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Massal, Julie. 2005a. <i>Les mouvements indiens en Equateur. Mouvements contestataires et d&eacute;mocratie</i>. Aix-en-Provence, KarthalaCSPC-IEP &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-5612200600010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Massal Julie. 2005b. "La participation du Mouvement Pachakutik au pouvoir en 2003: une exp&eacute;rience originale de citoyennet&eacute; multiculturelle en Equateur?", in Blanquer Jean-Michel &amp; al. (dir.) <i>Voter dans les Am&eacute;riques</i>. Paris: IHEAL-La Sorbonne-Institut des Am&eacute;riques. 263-272 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-5612200600010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Massal, Julie y Bonilla, Marcelo (eds.) 2000. <i>Los movimientos sociales en las democracias andinas</i>. Quito: FLACSO-IFEA &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-5612200600010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Massal, Julie 1999. "Les processus de mobilisation politique des groupes ethniques en Equateur: vers une soci&eacute;t&eacute; multiculturelle ?" en Bonilla Marcelo, Martinez Fran&ccedil;oise, Sinardet Emanuelle (eds.) <i>Transformar o reflejar las realidades andinas, la educaci&oacute;n en el siglo XX</i>. Lima: Bulletin de l'IFEA, 28(3). 571-611 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-5612200600010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Massal. Julie. 1998. "Equateur; l'&eacute;lection pr&eacute;sidentielle de 1998: le retour &agrave; la norme d&eacute;mocratique?", <i>Probl&egrave;mes d'Am&eacute;rique latine</i> n&deg;31, Paris, La Documentation Fran&ccedil;aise, octobre-d&eacute;cembre. 69-86 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-5612200600010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Melucci, Alberto. 1988. "Getting involved, identity and mobilisation in social movements" en Klandermans, Bert, Sidney G Tarrow y Hanspeter Kriesi (Eds.) From structure to action, comparing social movements across cultures, <i>Review International Social Movement Research</i> vol.1. Greenwich, Connecticut (USA) &amp; Londres: J.A.I. Press LTD. 329-348 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-5612200600010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mouffe, Chantal (ed.)1992. <i>Dimensions of radical democracy, pluralism, citizenship, community</i>, New York:Verso &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-5612200600010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>O&rsquo;Donnel, Guillermo. 1996. "Illusions about consolidation" en <i>Journal of Democracy</i> 7(2). July, 34-51 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-5612200600010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>O&rsquo;Donnel, Guillermo, Schmitter, Philippe C. y Whitehead Laurence (eds.). 1991. <i>Transitions from Authoritarian Rule: tentative conclusions about uncertain democracies</i>. Baltimore-London: The John Hopkins University Press &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-5612200600010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PNUD. 2004. <i>La democracia en Am&eacute;rica latina: hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos</i>, Nueva York,Abril &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-5612200600010000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rawls, John. 1987. <i>Th&eacute;orie de la Justice</i>. Paris : Le Seuil &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-5612200600010000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rivera, Freddy y Chiriboga, Manuel. 1989. "Elecciones de enero de 1988 y participaci&oacute;n ind&iacute;gena" en <i>Ecuador Debate</i>. Quito: CAAP, 17, marzo, 181-219 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-5612200600010000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sandel, Michael. 1999. <i>Le lib&eacute;ralisme et les limites de la justice</i>. Paris : Le Seuil &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-5612200600010000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Schmitter, Philippe. 1993."La consolidaci&oacute;n de la democracia y la representaci&oacute;n de los grupos sociales" en <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a</i> vol. 55(3). : UNAM, julio-septiembre, 3-29     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-5612200600010000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Slater, David. 1991. "New social movements and old political questions; rethinking state-society relations in Latin America", <i>International Journal of Political Economy</i> vol. 21(1): 32-61 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-5612200600010000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Slater, David. 1994. "Power and social movements in the other Occident", <i>Latin American Perspectives</i>, Special issue on Social Movements 21(2): 11-37 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-5612200600010000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tanaka Martin. 1997. "Los espejos y espejismos de la democracia y el colapso de un sistema de partidos pol&iacute;ticos (1980-1995): Per&uacute; en perspectiva comparada". <i>Ponencia presentada al Encuentro de la Asociaci&oacute;n de Estudios Latinoamericanos (LASA)</i>, M&eacute;xico,Abril &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-5612200600010000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Taylor, Charles. 1992. <i>Multiculturalism and the politics of recognition</i>. Princeton: Princeton University Press &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-5612200600010000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Van Cott Donna Lee, "Cambio institucional y partidos &eacute;tnicos en Suram&eacute;rica" en <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico</i> n&deg;48. Bogot&aacute;: IEPRI, Enero-abril, 26-51 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-5612200600010000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Walzer Michael (ed.). 1997. <i>Pluralisme et d&eacute;mocratie</i>. Paris : Editions Esprit &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-5612200600010000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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