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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[During the first semester of 2006, political science students from the University of the Andes held their second symposium. One of the papers presented and its corresponding critique made by one of the department's professors is here transcribed. While the student maintains that a dichotomy exists in the choice of simplification over complexity in the analysis of social phenomena, the professor argues from an interpretative perspective, that the problem has nothing to do with adding or reducing variables.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4">DEL RIGOR EN LA CIENCIA POL&Iacute;TICA: algunas reflexiones sobre metodolog&iacute;a de investigaci&oacute;n<Sup>* </Sup></font></p>     <p align="center"><font size="3">ON THE RIGOR OF POLITICAL SCIENCE, Some Reflections About Research Methodology </p>     <p><b>Santiago Olivella<Sup>** </Sup></b></p>     <p>* 	Ponencia presentada en el II Encuentro de Estudiantes de Ciencia Pol&iacute;tica (&Aacute;rea de Teor&iacute;a Pol&iacute;tica/Metodolog&iacute;a). Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia, marzo de 2006. </p>     <p>** 	Polit&oacute;logo de la Universidad de los Andes. Candidato a Ph. D. en Ciencias Pol&iacute;ticas de la Washington University en St. Louis, EE. UU. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:s-olivel@uniandes.edu.co">s-olivel@uniandes.edu.co</a> </p> <hr size="1">     <p><b>Resumen </b></p>     <p>En el primer semestre de 2006, los estudiantes del departamento de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad de los Andes realizaron su segundo simposio. A continuaci&oacute;n se transcribe la ponencia de uno de los estudiantes y el correspondiente comentario cr&iacute;tico, realizado por uno de los profesores del departamento. Mientras el alumno sostiene que en las ciencias sociales se presenta una dicotom&iacute;a entre la opci&oacute;n por la complejizaci&oacute;n o la simplificaci&oacute;n en el an&aacute;lisis de los fen&oacute;menos sociales, el profesor argumenta, desde la perspectiva de la comprensi&oacute;n interpretativa, que el problema no tiene que ver con aumentar o reducir las variables. </p>    <p><b><i>Palabras clave: </i></b>metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n, ciencias sociales, ciencia pol&iacute;tica. </p> <hr size="1">     <p><b>Abstract </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>During the first semester of 2006, political science students from the University of the Andes held their second symposium. One of the papers presented and its corresponding critique made by one of the department&#39;s professors is here transcribed. While the student maintains that a dichotomy exists in the choice of simplification over complexity in the analysis of social phenomena, the professor argues from an interpretative perspective, that the problem has nothing to do with adding or reducing variables. </p>    <p><b><i>Key words: </i></b>research methodology, social sciences, political science. </p>     <p>recibido 07/08/2007, aprobado 05/09/2007 </p> <hr size="1">     <p align="right"><em>Con el tiempo, estos mapas desmesurados    <br>   no satisficieron, y los Colegios de Cart&oacute;grafos    <br>   levantaron un mapa del Imperio que    <br>   ten&iacute;a el tama&ntilde;o del imperio y coincid&iacute;a puntualmente    <br>   con &eacute;l</em>.    <br>   <b>Jorge Luis Borges,    <br>   Del rigor en la ciencia</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Los fen&oacute;menos sociales   son complejos&quot;.  Como parte del  repertorio cotidiano en las ciencias sociales,   esta afirmaci&oacute;n cumple las m&aacute;s  diversas funciones: puede ser una queja,  una excusa o una mofa, dependiendo   de las convicciones epistemol&oacute;gicas y  ontol&oacute;gicas de quien la profiere; creo  que ustedes, como yo, se han encontrado  con ella cumpliendo &eacute;stas y otras  labores. Sin embargo, quisiera colocar  entre par&eacute;ntesis (si los fil&oacute;sofos me permiten  la expresi&oacute;n) los problemas de  orden ontol&oacute;gico que genera aquella   afirmaci&oacute;n, para concentrarme en lasdificultades de orden metodol&oacute;gico. En otras palabras, quisiera preguntarme qu&eacute; consecuencias para la investigaci&oacute;n en ciencias sociales se desprenden de suponer compleja la realidad social. En particular, quisiera compartir con ustedes cu&aacute;n problem&aacute;tico me resulta conciliar dos de los objetivos que solemos aceptar como propios de nuestras disciplinas: por un lado, dar cuenta de la realidad que hacemos nuestro objeto de estudio (y esto implica hacerlo en toda su complejidad); y, por el otro, la idea de que el trabajo cient&iacute;fico lo es, al menos en parte, porque su objetivo es realizar inferencias sobre los fen&oacute;menos inobservados a partir de las observaciones hechas (salto justificado, en gran parte, por nuestros desarrollos te&oacute;ricos).</p>     <p>Parte de mis inquietudes con respecto a la relaci&oacute;n entre complejidad social y explicaci&oacute;n cient&iacute;fica nace de aquello que entiendo por &quot;complejidad&quot; en este contexto. Cuando se habla de la complejidad en los fen&oacute;menos sociales (en cualquiera de los contextos mencionados m&aacute;s arriba), creo que se hace referencia al tipo de causalidad presente en la realidad social: en general, decir que &quot;la realidad social es compleja&quot; equivale a decir que &quot;los fen&oacute;menos sociales son el resultado de una <i>combinaci&oacute;n </i>de causas o condiciones&quot;, condiciones que act&uacute;an conjuntamente para producir su efecto; algo como lo que John Stuart Mill, en su <i>System of Logic, </i>llam&oacute; &quot;causalidad qu&iacute;mica&quot;. De acuerdo con Ragin,&quot;la idea b&aacute;sica es que un fen&oacute;meno o cambio emerge de la intersecci&oacute;n de precondiciones apropiadas -los ingredientes correctos para el cambio. En la ausencia de cualquiera de esos ingredientes esenciales el fen&oacute;meno -o el cambiono emerge&quot; (1987: 25). Esto es importante porque nos aleja de las discusiones sobre la complejidad de los actores sociales (i. e., de los seres humanos): aunque realmente interesante, esta idea no es la que pretendo explorar; por ese camino nos encontramos, por ejemplo, con aquella &quot;x&quot; que son las emociones (para retomar la expresi&oacute;n de Bourdieu).As&iacute;,los dos objetivos que se me dificulta conciliar resultan ser los siguientes: aquel seg&uacute;n el cual las ciencias sociales deben dar cuenta de la complejidad causal de los fen&oacute;menos sociales, por un lado, y aquel seg&uacute;n el cual las conclusiones que generan nuestras disciplinas deber&iacute;an poder ser medianamente generalizables (en el sentido de que sea posible insertarlas en an&aacute;lisis m&aacute;s globales propios de la literatura especializada). </p>    <p>Ahora que los t&eacute;rminos de la discusi&oacute;n son, espero, m&aacute;s claros, quisiera profundizar en el dilema que roba mi paz acad&eacute;mica. Si aceptamos comprender la complejidad como he propuesto, su existencia en el mundo social se traduce en una multitud de variables causales actuando conjuntamente. Por tanto, en la medida en que un modelo explicativo pretenda acercarse m&aacute;s a la realidad social, que es compleja en este sentido, &eacute;ste deber&aacute; a&ntilde;adir un n&uacute;mero mayor de variables explicativas que adem&aacute;s operen en constelaciones interdependientes. Ahora bien, el aumento de variables en diferentes combinaciones (las llamadas constelaciones interdependientes) le a&ntilde;ade especificidad al modelo: a&ntilde;adir variables a la explicaci&oacute;n (o, lo que es lo mismo, <i>complejizar </i>esa explicaci&oacute;n) ir&aacute; generando un &aacute;mbito m&aacute;s reducido al que se pueda aplicar, y cada combinaci&oacute;n posible de variables apuntar&aacute; a un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s particular. Un ejemplo aclarar&aacute; este punto: si digo &quot;perro&quot; puedo incluir bajo este concepto un n&uacute;mero muy elevado de seres; si, en cambio, digo &quot;perros de color caf&eacute;&quot;, el n&uacute;mero de seres que puedo ubicar bajo esta categor&iacute;a ser&aacute; mucho menor. En general, si contin&uacute;o el ejercicio y digo &quot;perro caf&eacute;, cojo, de ojos azules, etc.&quot; dar&eacute;, finalmente, con una descripci&oacute;n de un <i>&uacute;nico </i>ser que quepa bajo este concepto (o m&aacute;s propiamente, descripci&oacute;n), a saber, <i>mi </i>perro Sputnik. Ahora, si de esa definici&oacute;n de Sputnik yo infiero que no podr&aacute; comer cierto tipo de alimentos, no puedo afirmar lo mismo para <i>todos </i>los perros, precisamente porque fue <i>en virtud de </i>esas caracter&iacute;sticas, que hacen de <i>ese </i>perro <i>mi </i>perro, que pude sacar esa conclusi&oacute;n. An&aacute;logamente, si poseo un modelo explicativo que d&eacute; cuenta exhaustiva de la complejidad causal de un fen&oacute;meno al incluir <i>todas </i>las variables relevantes, terminar&eacute; con un modelo en el que la asignaci&oacute;n de valores a esas variables d&eacute; como resultado <i>un </i>caso espec&iacute;fico para cada combinaci&oacute;n posible de valores. Si de este modelo concluyo que unas combinaciones espec&iacute;ficas de variables son las que generan el fen&oacute;meno estudiado, s&oacute;lo podr&eacute; hacer extensiva esta conclusi&oacute;n a los casos espec&iacute;ficos que dichas combinaciones representan. Por tanto, debo renunciar a la validez general que dichas conclusiones puedan tener. Pareciera entonces que una mayor complejidad causal va en detrimento de la validez general de nuestras conclusiones. Esto es un dilema en tanto que, si aceptamos (con, por ejemplo, King, Keohane y Verba) que uno de los objetivos de la Ciencia es la inferencia (i. e., sacar conclusiones acerca de lo inobservado a partir de lo observado), los m&eacute;todos de investigaci&oacute;n en ciencias sociales no pueden optar por la complejidad causal sin ir en detrimento de otro de sus posibles (&iexcl;y deseables!) objetivos, a saber, la inferencia generalizable. </p>     <p>Este aparente dilema entre dar cuenta de la complejidad causal y la pretensi&oacute;n de validez (m&aacute;s o menos) general de nuestras explicaciones afecta tanto a las tradiciones cualitativas como a las cuantitativas de la investigaci&oacute;n social.Aunque algunos arguyan lo bald&iacute;o de esta distinci&oacute;n entre m&eacute;todos cualitativos y m&eacute;todos cuantitativos, creo que la distinci&oacute;n es &uacute;til siempre que nos permite identificar dos <i>maneras </i>diferentes de apropiarse de la realidad social; si bien ninguna de los dos puede ser tomada como &quot;verdaderamente cient&iacute;fica&quot; o m&aacute;s cient&iacute;fica que la otra (como hist&oacute;ricamente han intentado argumentar algunas posiciones ingenuas), es claro que las herramientas cient&iacute;ficas de una y otra tradici&oacute;n difieren significativamente entre s&iacute;, y que el uso de esas herramientas permite descubrir relaciones explicativas muy dis&iacute;miles (aunque igualmente importantes). Cada una de estas formas de apropiarse del mundo social genera (a la vez que devela) una comprensi&oacute;n diferente de lo apropiado; comprensiones que, siendo diferentes, pueden (y el &eacute;nfasis debe ser puesto en la posibilidad, contraria a la necesidad) ser contradictorias. </p>     <p>Cada uno de estos campos al interior del universo de los m&eacute;todos de investigaci&oacute;n parece privilegiar uno de los objetivos del dilema (y lo que voy a decir es altamente discutible): los m&eacute;todos cualitativos parecen privilegiar el objetivo de dar cuenta de la complejidad social, mientras que los cuantitativos parecen preocuparse m&aacute;s por el car&aacute;cter general de sus explicaciones. Esto no significa, sin embargo, que deseche cada uno el objetivo que le resulta menos cercano: privilegiar no significa, claro, concentrarse exclusivamente; mi punto es que cada tradici&oacute;n prefiere sacrificar un poco de algo a fin de alcanzar un poco m&aacute;s de lo otro. De hecho, no creo estar muy lejos de lo intuitivo si expreso el conflicto entre ambas for-mas de hacer investigaci&oacute;n social en t&eacute;rminos del objetivo que privilegian. Esta forma de comprender los m&eacute;todos cualitativos y cuantitativos nos permitir&iacute;a explicar aquella situaci&oacute;n, evidenciada por Ragin, en la cual la gr&aacute;fica de <i>n&uacute;mero de estudios en ciencias sociales contra tama&ntilde;o del N utilizado </i>se asemeja a una &quot;U&quot;: muchos trabajos, espec&iacute;ficamente aquellos m&aacute;s preocupados con dar cuenta de la complejidad causal, utilizan <i>N </i>muy peque&ntilde;os (<i>N </i>= &#91;3,5&#93;), mientras que aquellos m&aacute;s interesados en obtener explicaciones m&aacute;s generales se preocupan porque sus N sean suficientemente grandes (<i>N </i>&gt;= 30). </p>     <p>Este dilema, que me parece propio del &aacute;mbito de la teor&iacute;a de los m&eacute;todos de investigaci&oacute;n, tiene implicaciones que van m&aacute;s all&aacute; de la elucubraci&oacute;n de marfil y que tocan nuestra disciplina en sus lugares m&aacute;s sensibles, como es su relaci&oacute;n con el p&uacute;blico general. &iquest;Qu&eacute; tiene nuestra disciplina para decirles a los pobladores de Mapirip&aacute;n, de Trujillo o de El Salado? Nuestras decisiones metodol&oacute;gicas afectan necesariamente esta respuesta: si optamos por m&eacute;todos que den mejor cuenta de la complejidad que de la generalidad de nuestras explicaciones, podemos terminar con conclusiones del tipo &quot;Colombia es &uacute;nica...&quot;: un caso an&oacute;malo, incomparablemente violento, etc. Conclusi&oacute;n que, sorprendentemente, no tiene pocos defensores en la ciencia pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s. Y esta conclusi&oacute;n no es peor que aquella que viene de privilegiar, aun a costa de la comprensi&oacute;n, la posibilidad de generalizar nuestras conclusiones (y, por tanto, de insertarlas en las discusiones cl&aacute;sicas y en las internacionales), a saber, aquella que convierte los fen&oacute;menos en datos carentes de vida, de sentido y, final-mente, del contenido necesario para conectar nuestras explicaciones con realidades como la del pa&iacute;s. Pienso en los problem&aacute;tico que resulta en este sentido el estudio de la violencia (con min&uacute;scula) en Colombia: como polit&oacute;logos, no podemos alimentar el sentimiento de desahucio entre aquellos que han experimentado los rigores de la guerra al caracterizar su vida como un caso extra&ntilde;&iacute;simo de violencia en medio de un mundo pac&iacute;fico (distinto a uno pacificado): porque tal es el riesgo que corremos cuando hacemos de nuestra disciplina una cartograf&iacute;a rigurosa, a lo Borges. Pero tampoco podemos rechazar aquellos matices que precisamente hacen que su situaci&oacute;n sea <i>su </i>situaci&oacute;n, y hacerlos irrastreables en medio de un modelo, generalmente econom&eacute;trico (o politom&eacute;trico, como o&iacute; decir a alguien no hace mucho) o formal. </p>    <p>Por el momento, no veo una salida clara a este dilema. Si mi intuici&oacute;n es correcta (y espero que no lo sea), entre ambos objetivos existe algo as&iacute; como un <i>trade off</i>, es decir, no podemos perseguir uno sin ir en detrimento del otro. La pregunta, por tanto, ser&iacute;a: &iquest;cu&aacute;l es de mayor importancia para la empresa de la ciencia? Una ciencia, claro, que no busca sus respuestas en ella misma, y que es puesta al servicio del mundo cotidiano (cualquiera sea el car&aacute;cter de ese mundo). Si me piden tomar una posici&oacute;n, debo aceptar que me atrae menos la complejidad que la generalizabilidad. La parsimonia en nuestras explicaciones abre, seg&uacute;n creo, m&aacute;s posibilidades que la prolijidad. Al respecto, s&oacute;lo dir&eacute; que, como cuenta Borges (en su brev&iacute;simo <i>Del rigor en la </i><i>ciencia</i>), es in&uacute;til tener un mapa igual de grande al territorio representado: como tal, pierde su raz&oacute;n de ser. </p> <hr size="1">     <p><b>Referencias </b></p>     <!-- ref --><p>King, Gary, Robert Keohane y Sidney Verba. 1994. <i>Designing Social Inquiry: Scientific Inference in Qualitative Research</i>. New Jersey: Princeton University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S0121-5612200700020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mill, John Stuart. 1987. <i>A System of Logic. </i>New York: University Press of the Pacific. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S0121-5612200700020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ragin, Charles C. 1987. <i>The Comparative Method: Moving Beyond Qualitative and Quantitative Strategies</i>. Berkeley: University of California Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S0121-5612200700020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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