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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN BOGOTÁ, 1900-2010: DISCURSOS, TRAYECTORIAS, EXPECTATIVAS Y LIMITACIONES]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[CITIZENS&#39; PARTICIPATION IN BOGOTÁ, 1990-2010: DISCOURSE, TRAJECTORIES, EXPECTATIONS AND LIMITATIONS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article provides an analysis of three main trends and citizenship participation processes which have grown and expanded during the last two decades within the city: First are the concerns over the explosion of citizen participation spaces in district and local governments; second, a new form of social accountability and control; third is the growing presence of new social movements, in particular the environmentalist movement. These three processes coordinate to defend participatory democracy and citizen participation in public affairs and rescue the central role of civil society. This coordination is nevertheless apparent in many issues, conflicts, and spaces represented through different projects.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>LA PARTICIPACI&Oacute;N CIUDADANA EN BOGOT&Aacute;, 1900-2010: DISCURSOS, TRAYECTORIAS, EXPECTATIVAS Y LIMITACIONES</b></font></p>      <p><b>Andr&eacute;s Hern&aacute;ndez</b><sup><a name= "s*" href="#*">*</a></sup></p>     <p><sup><a name="*" href="#s*" >*</a></sup> Andr&eacute;s Hern&aacute;ndez es profesor asociado del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre  Desarrollo de la Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia. <a href="mailto:ahernand@uniandes.edu.co">ahernand@uniandes.edu.co</a></p> <hr>      <p><b> RESUMEN</b></p>      <p> En este articulo se hace un an&aacute;lisis de tres grandes tendencias y procesos de    participaci&oacute;n ciudadana que han crecido y se han expandido durante las dos    &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la ciudad: La primera, se refiere a la explosi&oacute;n de espacios    de participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica distrital y local; la segunda,    la nuevas formas de accountability social y control social; y la tercera la    creciente presencia de nuevos movimientos sociales, en particular el    ambientalista. Estos tres procesos coinciden en defender la democracia    participativa y la participaci&oacute;n ciudadana en los asuntos p&uacute;blicos y rescatan el    papel central de la sociedad civil. &Eacute;sta coincidencia, es sin embargo, aparente    porque en muchos temas, conflictos y espacios representan proyectos diferentes.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b>    <br>   democracia participativa &bull; accountability social &bull; control social &bull;  ambientalismo social &bull; acci&oacute;n colectiva &bull; profundizaci&oacute;n de la democracia</p>  <hr>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>CITIZENS&#39; PARTICIPATION IN BOGOT&Aacute;, 1990-2010: DISCOURSE, TRAJECTORIES,  EXPECTATIONS AND LIMITATIONS</b></font></p>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> This article provides an analysis of three main trends and citizenship    participation processes which have grown and expanded during the last two    decades within the city: First are the concerns over the explosion of citizen    participation spaces in district and local governments; second, a new form of    social accountability and control; third is the growing presence of new social    movements, in particular the environmentalist movement. These three processes    coordinate to defend participatory democracy and citizen participation in public    affairs and rescue the central role of civil society. This coordination is    nevertheless apparent in many issues, conflicts, and spaces represented through    different projects.</p>      <p><b>KEYWORDS</b>    <br>   participatory democracy &bull; social accountability &bull; social control &bull; social  environmentalism &bull; collective action &bull; democratic consolidation</p>      <p>Recibido el 23 de febrero de 2010 y aceptado el 27 de mayo de 2010</p>  <hr>      <p>Si se analiza la trayectoria de la participaci&oacute;n ciudadana y de la democracia  participativa en Bogot&aacute; en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, es importante partir de una  premisa: no existe un solo discurso, ni un solo modelo de democracia  participativa, al igual que no existe un solo modelo de democracia  representativa; sin embargo, s&iacute; existen trayectorias predominantes de  participaci&oacute;n ciudadana, tensiones, confluencias perversas y enriquecedoras  entre diferentes modelos.</p>      <p>En este art&iacute;culo se hace un an&aacute;lisis de tres grandes tendencias y procesos de  participaci&oacute;n ciudadana que han crecido y se han expandido durante las dos  &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la ciudad: la primera se refiere a la explosi&oacute;n de espacios  de participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica distrital y local; la segunda,  las nuevas formas de Accountability Social (AS) y control social; y la tercera,  la creciente presencia de nuevos movimientos sociales, en particular el  ambientalista. Estos tres procesos coinciden en defender la democracia  participativa y la participaci&oacute;n ciudadana en los asuntos p&uacute;blicos y rescatan el  papel central de la sociedad civil. Esta coincidencia es, sin embargo, aparente  porque en muchos temas, conflictos y espacios representan proyectos diferentes.</p>      <p>En la primera secci&oacute;n se presenta una tipolog&iacute;a de los espacios y mecanismos de  participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica que han venido expandi&eacute;ndose y  creciendo en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se expone el contexto en el que han  surgido y los prop&oacute;sitos que buscan; luego, se identifican los principales  rasgos del dise&ntilde;o y de la trayectoria de los mecanismos de participaci&oacute;n  ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica distrital y local.</p>      <p>En la segunda secci&oacute;n se elabora una tipolog&iacute;a de formas y modalidades de AS y o  control social en la ciudad; y se analizan los principales rasgos de sus  trayectorias, identificando los aspectos positivos y sus limitaciones.  Finalmente, en la tercera secci&oacute;n se analiza una de las expresiones de los  nuevos movimientos sociales en Bogot&aacute;: el ambientalismo social, identificando el  tipo de organizaciones que lo configuran y analizando sus principales rasgos.</p>      <p><b>MECANISMOS DE PARTICIPACI&Oacute;N CIUDADANA EN LA GESTI&Oacute;N P&Uacute;BLICA DISTRITAL Y  LOCAL: TIPOLOG&Iacute;A, DISCURSOS, TRAYECTORIA Y D&Eacute;FICITS</b></p>      <p>Una de las trayectorias predominantes de participaci&oacute;n ciudadana est&aacute;  configurada por la explosi&oacute;n de la oferta de mecanismos de participaci&oacute;n  ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica distrital y local, que se dio en Bogot&aacute; entre  1991 y 2007. Durante este per&iacute;odo, el cat&aacute;logo de instrumentos no dej&oacute; de crecer  y su extensi&oacute;n sigui&oacute; una pauta ascendente; el discurso que ha estado presente  como fundamento en la creaci&oacute;n de estos espacios ha sido el inter&eacute;s por ampliar  la representaci&oacute;n social, mejorar eficiencia en la gesti&oacute;n p&uacute;blica, fortalecer  v&iacute;nculos entre el Estado y la ciudadan&iacute;a, con el fin fortalecer la legitimidad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta secci&oacute;n se desarrollan dos tesis: la primera, que el discurso que sirve  de fundamento al conjunto de mecanismos institucionales de participaci&oacute;n  ciudadana en la ciudad se nutre de una visi&oacute;n liberal-pluralista preocupada por  resolver situaciones de crisis de representatividad, reducir desigualdades  pol&iacute;ticas y mejorar la eficiencia de las Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas. Nuria Cunill habla  del modelo liberal pluralista de participaci&oacute;n ciudadana para referirse a un  conjunto de espacios de participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica que surgen  en la d&eacute;cada de los sesenta y setenta como respuesta de las izquierdas europeas  a varios fen&oacute;menos: a) la crisis de representaci&oacute;n resultante de la crisis de  los partidos, as&iacute; como del Congreso y de las instituciones de representaci&oacute;n  pol&iacute;tica; b) la conciencia de la apropiaci&oacute;n privada de los poderes p&uacute;blicos; c)  la cr&iacute;tica de los aspectos negativos del Estado de bienestar, en particular el  predominio de las &eacute;lites tecnocr&aacute;ticas p&uacute;blicas y privadas, y su incomunicaci&oacute;n  con la sociedad; d) la necesidad de crear un esfera p&uacute;blica dentro del Estado  que recoja y atienda las voces de los ciudadanos (Cunill 1997, 101). Esta visi&oacute;n  liberal de la participaci&oacute;n ciudadana estuvo presente en la justificaci&oacute;n de los  mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica en la Constituci&oacute;n  de 1991. La democracia participativa era (y es) concebida como un mecanismo para  avanzar en la modernizaci&oacute;n del Estado y mejorar la gobernabilidad y legitimidad  de las instituciones democr&aacute;ticas<sup><a name= "s1" href="#1">1</a></sup>. Para estas visiones, tanto la democracia  participativa en la planeaci&oacute;n y en la gesti&oacute;n p&uacute;blica local como la  descentralizaci&oacute;n son una v&iacute;a efectiva para: a) solucionar la crisis de  gobernabilidad y legitimidad creada por la incapacidad del bipartidismo y del  sistema pol&iacute;tico representativo, b) incluir pol&iacute;ticamente a crecientes sectores  excluidos de la pol&iacute;tica y c) responder a demandas y conflictos sociales surgidos al calor del proceso acelerado de urbanizaci&oacute;n  del pa&iacute;s y del crecimiento de la clase media.</p>      <p>La segunda tesis que se desarrolla es que los rasgos que caracterizan tanto el  dise&ntilde;o como la trayectoria de dichos mecanismos en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas han  terminado por desnaturalizar los fines, los valores y las apuestas  liberal-pluralistas mencionadas. Factores como el &eacute;nfasis exclusivo en la  consulta, la explosi&oacute;n de normas sobre participaci&oacute;n y el desconocimiento de los  espacios explican el fracaso en el logro de los dos grandes prop&oacute;sitos del  discurso y el modelo liberales de la participaci&oacute;n ciudadana: reducir las  desigualdades pol&iacute;ticas y ampliar las oportunidades de acceso a las decisiones  p&uacute;blicas, y mejorar la efectividad y el desempe&ntilde;o de los programas y pol&iacute;ticas  p&uacute;blicos.</p>      <p><b>Apertura, crecimiento y expansi&oacute;n de la oferta institucional de mecanismos de  participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica y el predominio del discurso  liberal integrativo</b></p>      <p>Algunos de los rasgos centrales en materia de participaci&oacute;n ciudadana en las  d&eacute;cadas de los noventa y la primera del siglo xxi es la apertura, el crecimiento  y la expansi&oacute;n permanente de las oportunidades institucionales de participaci&oacute;n  ciudadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica. Este proceso se da en el marco del sistema  pol&iacute;tico representativo y en un esquema de gobierno que se caracteriza por un  fuerte &quot;presidencialismo distrital&quot;, donde el alcalde concentra amplios poderes  y funciones. Ninguno de los alcaldes y de las administraciones distritales  desde 1991 ha expresado inter&eacute;s alguno por modificar el sistema pol&iacute;tico de  democracia representativa, ni el esquema de gobierno de presidencialismo  distrital, que se consolid&oacute; a partir de la Constituci&oacute;n de 1991 y del estatuto  org&aacute;nico de la ciudad o decreto 1421 de 1993, mediante el fortalecimiento de la  democracia participativa.</p>      <p>Bajo este contexto, en la d&eacute;cada de los noventa y la primera mitad de la d&eacute;cada  del dos mil se produce en forma permanente una &quot;cascada legislativa y de  decretos ley&quot; que se traduce en la apertura de espacios de participaci&oacute;n  ciu-dadana en la gesti&oacute;n p&uacute;blica distrital y local. Las administraciones de  Antanas Mockus (1995-1997 y 2001-2003), quien desarrolla un discurso sobre la  cultura ciudadana; Enrique Pe&ntilde;alosa (1998-2000), quien realiza cuantiosas y  amplias obras de recuperaci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos, y Luis Eduardo Garz&oacute;n  (2003-2007), quien impuls&oacute; un programa de &quot;Bogot&aacute; sin indiferencia&quot;, implementan  todas un conjunto de espacios de participaci&oacute;n dise&ntilde;ados en el nivel nacional,  aunque en forma y con &eacute;nfasis desigual, como veremos m&aacute;s adelante.</p>      <p>El extenso cat&aacute;logo de mecanismos de participaci&oacute;n en la gesti&oacute;n p&uacute;blica creados  entre 1993 y 2007 se puede ordenar siguiendo tres tipos de criterios: en primer  lugar, las instancias que buscan articular la participaci&oacute;n en la planeaci&oacute;n en los niveles territorial, distrital y local. Las m&aacute;s relevantes  son: el Consejo distrital de planeaci&oacute;n, el Consejo consultivo de ordenamiento  territorial, los Consejos de planeaci&oacute;n local y los encuentros ciudadanos en  cada una de las 20 localidades; estas tres normas definen el modelo de  planeaci&oacute;n participativa en la ciudad. En segundo lugar, los instrumentos que  buscan canalizar la participaci&oacute;n ciudadana siguiendo una l&oacute;gica sectorial,  tales como el Comit&eacute; distrital y los Comit&eacute;s locales de pol&iacute;tica social; el Consejo distrital y los Consejos locales de cultura; el Consejo distrital  ambiental y la Comisi&oacute;n ambiental local; el Comit&eacute; de participaci&oacute;n comunitaria,  las Asociaciones de usuarios de la Salud y el Consejo distrital de Seguridad  Social en Salud; el Comit&eacute; de desarrollo y Control social de los servicios  p&uacute;blicos; el Consejo distrital de desarrollo rural; los gobiernos escolares, los  personeros estudiantiles y los foros educativos municipales. Finalmente, est&aacute;n  los mecanismos orientados a la defensa de grupos poblacionales y de derechos  humanos; aqu&iacute; se destacan: los Comit&eacute;s distrital y local de defensa de los  derechos humanos; la Comisi&oacute;n consultiva distrital de comunidades negras, el  Comit&eacute; distrital para la atenci&oacute;n integral a la poblaci&oacute;n desplazada por la  violencia, el Consejo distrital y local de juventud, los Consejos consultivos de  mujeres, el Consejo distrital de discapacidad, los Consejos tutelares de los  derechos de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os, el Consejo distrital y local de paz, el  Consejo distrital para la atenci&oacute;n integral a v&iacute;ctimas de la violencia, entre  otros<sup><a name= "s2" href="#2">2</a></sup>.</p>      <p> Esta pauta ascendente de instrumentos de participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n    p&uacute;blica se ha defendido bajo dos prop&oacute;sitos compartidos por todos<sup><a name= "s3" href="#3">3</a></sup>: a) abrir    espacios a sectores sociales tradicionalmente excluidos, as&iacute; como diversificar    y ampliar la participaci&oacute;n y representaci&oacute;n social en la gesti&oacute;n y en las    pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Se considera que la canalizaci&oacute;n de intereses sociales    mediante asociaciones secundarias permite avanzar hacia una mayor igualdad    pol&iacute;tica y reducir asimetr&iacute;as de poder; b) mejorar la eficiencia de la    administraci&oacute;n p&uacute;blica al fortalecer el control social, mejorar el flujo de    informaci&oacute;n, facilitar la agregaci&oacute;n de preferencias y servir de consulta a los    funcionarios y t&eacute;cnicos<sup><a name= "s4" href="#4">4</a></sup>. El conjunto de espacios de participaci&oacute;n ciudadana    est&aacute; guiado,0 entonces, por los principios del enfoque liberal-pluralista de car&aacute;cter    integrativo mencionados<sup><a name= "s5" href="#5">5</a></sup>.</p>        <p><b>Rasgos del modelo de participaci&oacute;n basado en la oferta: &eacute;nfasis en consulta,  &oacute;n legislativa y escasa efectividad para profundizar la democracia</b></p>          <p>Un primer rasgo que caracteriza el dise&ntilde;o y la trayectoria de los MPCDyL es que    los tipos de participaci&oacute;n que se han promovido han sido fundamentalmente la    consulta, el control y el seguimiento<sup><a name= "s6" href="#6">6</a></sup>. La oferta institucional se ha    configurado para que la participaci&oacute;n se exprese en espacios a los que se les    asignan las funciones de consulta, intercambio de informaci&oacute;n, seguimiento y    control, recomendaciones por parte de la ciudadan&iacute;a a las entidades distritales    y locales. As&iacute;, pues, el dise&ntilde;o de los espacios no ha estado orientado a la  cogesti&oacute;n, ni al veto o la disputa real en torno a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</p>       <p>La literatura y los estudios sobre participaci&oacute;n ciudadana en Bogot&aacute; muestran    que son escasas las excepciones a esta tendencia general que se ha presentado    en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas (Vel&aacute;squez 2003, 406; Contreras 2007, 134-140); una    de ellas es el dise&ntilde;o y puesta en marcha del Sistema Distrital de Cultura a    partir de 1994, con el fin de establecer un esquema de concertaci&oacute;n entre la    sociedad civil en el nivel local y el Instituto de Cultura y Turismo en el nivel    distrital, para identificar la pol&iacute;tica cultural de la ciudad y participar en la    asignaci&oacute;n del presupuesto de la instituci&oacute;n; y otra es el Acuerdo 13 del a&ntilde;o    2000 de planeaci&oacute;n local, expedido por el Concejo distrital, el cual introdujo    dos grandes innovaciones institucionales que estaban orientadas a fortalecer la    planeaci&oacute;n participativa local: la primera, la creaci&oacute;n de los Concejos Locales    de Planeaci&oacute;n (CLP) y de los Encuentros Ciudadanos (EC), con el fin de    fortalecer la incidencia de las organizaciones y ciudadanos en la formulaci&oacute;n y    adopci&oacute;n de los planes y presupuestos locales; y la segunda, la definici&oacute;n de un    sistema para la planeaci&oacute;n local, de forma que dejara de ser un ejercicio de    planeaci&oacute;n aislado. Si bien esta norma intent&oacute; equilibrar los poderes locales y    generar un sistema local de planeaci&oacute;n que le diera protagonismo a instancias de    participaci&oacute;n ciudadana, dicha aspiraci&oacute;n pronto se vio frustrada, en primer    lugar, porque el acuerdo asign&oacute; a los CLP y a los EC funciones que la    Constituci&oacute;n Nacional y el estatuto org&aacute;nico les confirieron a las Juntas administradoras    locales (y a los ediles), que son un &oacute;rgano de elecci&oacute;n popular.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un segundo rasgo de la trayectoria de los MPCDyL es la &quot;explosi&oacute;n normativa&quot; y  &quot;de metodolog&iacute;as, din&aacute;micas y procesos&quot; de participaci&oacute;n, que han generado  diversos efectos perversos: por un lado, han desnaturalizado los fines y  prop&oacute;sitos de los espacios: se pierde el significado para el cual fueron  creados; por otro lado, se incrementan la inestabilidad y escasa continuidad en  las din&aacute;micas y metodolog&iacute;as de participaci&oacute;n, lo que impide consolidar aquellos  esfuerzos que han ido por buen camino, y, finalmente, la generaci&oacute;n de  incentivos y l&oacute;gicas frenan la coordinaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n.</p>        <p>Un tercer rasgo de los MPCDyL ha sido su escasa efectividad para generar      procesos de democratizaci&oacute;n y movilizar el compromiso ciudadano con lo p&uacute;blico      y con el desarrollo de la ciudad, lo que se convierte en el mayor obst&aacute;culo para      reducir las desigualdades pol&iacute;ticas y las asimetr&iacute;as de poder presentes en la      democracia representativa en Bogot&aacute;. Esta baja efectividad se evidencia en la      presencia de los siguientes seis aspectos: a) elevados d&eacute;ficit de      representaci&oacute;n de los espacios y fuertes incentivos a crear l&oacute;gicas      corporativas y sesgos en la participaci&oacute;n, b) altos niveles de desconocimiento      ciudadano de los espacios y bajo compromiso sostenido con los mismos; c) escasa      capacidad de reducir las asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n; d) presencia de pr&aacute;cticas      clientelistas; e) baja capacidad de generar procesos deliberativos como base      para la toma de decisiones; y f) d&eacute;bil capacidad para fortalecer procesos y      din&aacute;micas de acci&oacute;n colectiva y movilizaci&oacute;n ciudadana aut&oacute;noma. En esta secci&oacute;n      se analizan s&oacute;lo los dos primeros d&eacute;ficits.</p>          <p>     <i>El d&eacute;ficit de representatividad e incentivos a la consolidaci&oacute;n de l&oacute;gicas    corporativas y la profundizaci&oacute;n de sesgos participativos </i></p>          <p>Para empezar, es      preciso se&ntilde;alar que, vistos en conjunto, los MPCDyL no han permitido una      participaci&oacute;n representativa ni balanceada. Adem&aacute;s, es necesario tener en      cuenta que la igualdad pol&iacute;tica expresada en el principio de &quot;un individuo, un      voto&quot; no puede ser asegurada en ninguno de los m&aacute;s de 40 espacios creados. Aqu&iacute;      se pretende recalcar que los dise&ntilde;os institucionales no s&oacute;lo han privilegiado      espacios con una representaci&oacute;n asociativa muy limitada y con reglas que      favorecen la sobrerrepresentaci&oacute;n de funcionarios y de las autoridades      p&uacute;blicas, sino que generan incentivos para que se consoliden l&oacute;gicas    corporativas y se caiga en sesgos participativos.</p>       <p>    En el caso del Consejo Territorial de Planeaci&oacute;n Distrital, que es una instancia      de car&aacute;cter consultivo para orientar la discusi&oacute;n en torno al Plan de Desarrollo      Distrital y dar un concepto del mismo, se han favorecido una representaci&oacute;n      corporativa o asociativa y una representaci&oacute;n sectorializada, donde cada grupo presenta sus demandas espec&iacute;ficas. El dise&ntilde;o institucional y las pr&aacute;cticas  participativas y organizativas que se dan en el Consejo impiden la  configuraci&oacute;n de un proceso de representaci&oacute;n territorial en el nivel distrital  que supere las demandas de grupo y los liderazgos personalistas. El Consejo est&aacute;  conformado por 67 miembros, distribuidos de la siguiente forma: juntas  administradoras locales (20), gremios econ&oacute;micos (4), sectores sociales (4),  sector educativo (2), sector ambiental (2), sector comunitario (3), mujeres (2),  afros (1), ind&iacute;genas (1), consejos distritales (8), consejos locales de  &oacute;n (20).</p>       <p>    Si se analiza la composici&oacute;n de las diferentes instancias de participaci&oacute;n en      los niveles sectorial y poblacional en el distrito, hay que se&ntilde;alar que los      dise&ntilde;os institucionales y las normas que los han creado no aspiran a ser      representativos del tejido social, no buscan reducir el d&eacute;ficit organizativo de      la poblaci&oacute;n en la ciudad y han terminado por asegurar una sobrerre-presentaci&oacute;n      a los funcionarios y autoridades de las diferentes secretar&iacute;as y entidades      descentralizadas del distrito. La representaci&oacute;n de los sectores sociales es      desigual, lo que ha llevado a que dichos espacios queden en manos de los      funcionarios y de l&iacute;deres que se transforman en &quot;profesionales de la      participaci&oacute;n&quot;, perdiendo la capacidad de representar organizaciones sociales      (Vel&aacute;squez 2003). La modalidad de representaci&oacute;n —fijar dos o tres cupos por      organizaci&oacute;n e identificar las organizaciones que pueden estar sentadas con el      conjunto de representantes de las instituciones— que se ha ido consolidando en      los dise&ntilde;os de los espacios de participaci&oacute;n genera incentivos favorables al    surgimiento de l&oacute;gicas corporativas.</p>       <p>    Respecto a las instancias de participaci&oacute;n ciudadana en el nivel local, en      particular los &quot;Consejos Locales de Planeaci&oacute;n&quot; y los &quot;encuentros ciudadanos&quot;,      enfrentan problemas de representatividad similares a los arriba mencionados, a      pesar de tener un mayor grado de representatividad, pues abren espacios a nuevos      sectores sociales en las localidades. Los CLP son instancias de participaci&oacute;n      ciudadana que, junto con las autoridades de planeaci&oacute;n (alcalde local y Junta      administradora local), se encargan de participar en la elaboraci&oacute;n y evaluaci&oacute;n      del plan de desarrollo econ&oacute;mico local. Dichos consejos est&aacute;n integrados por      representantes de las Juntas de acci&oacute;n comunal, de las asociaciones de padres de      familia, de las organizaciones juveniles, de las organizaciones de comerciantes      y de industriales, de &Uuml;NG, de organizaciones ambientales, por gerentes de      establecimientos de salud p&uacute;blica local y rectores de establecimientos      educativos. Con esta composici&oacute;n, se puede observar que algunos de &quot;los      representantes que componen el CLP cumplen funciones institucionales; &eacute;ste es el      caso de los Gerentes de establecimientos de salud p&uacute;blica y los rectores de los      establecimientos educativos&quot;, lo cual &quot;plantea una contradicci&oacute;n en cuanto a la      representaci&oacute;n de la sociedad civil y pone sobre la mesa un  conflicto entre los intereses institucionales y los intereses sociales, sin que  &eacute;stos necesariamente se contradigan&quot; (Secretar&iacute;a de Gobierno 2008, 2).</p>      <p align=center><a name=t1></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a05t1.jpg"></p>      <p><i>Alto desconocimiento ciudadano de los espacios y bajo compromiso sostenido con los mismos</i></p>      <p>Una segunda variable que evidencia la escasa efectividad de los MPCDyL para  romper las tendencias a la configuraci&oacute;n de una capa de &quot;profesionales de la  participaci&oacute;n&quot; en los espacios de participaci&oacute;n, el predominio de l&oacute;gicas  corporativas, y para impulsar procesos de movilizaci&oacute;n colectiva a partir de  dichos espacios, es el alto grado de desconocimiento ciudadano de los mismos y  el bajo compromiso sostenido con ellos. Los resultados de las encuestas  realizadas en 2003 y 2005 por el Observatorio de Cultura Urbana del Instituto  Distrital de Cultura y Turismo muestran una realidad preocupante en la ciudad:  el elevado desconocimiento por parte de la ciudadan&iacute;a de los espacios de  participaci&oacute;n, desconocimiento que durante el proceso de dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n  de los mecanismos aument&oacute;, en lugar de reducirse, como lo muestra la <a href="#t1">tabla 1</a>, en  la que se recogen las respuestas de los encuestados en torno a la pregunta de si  conocen o no los instrumentos de participaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A la pregunta de si conoce o no los espacios de participaci&oacute;n ciudadana en 2003,    entre un 79% a 84% de los encuestados se&ntilde;alaron que no los conocen; mientras que    en el a&ntilde;o 2005, entre un 87% y un 91% manifestaron no conocerlos. Si se analiza    la evoluci&oacute;n del grado de conocimiento de los espacios considerados    individualmente, los resultados muestran que esta evoluci&oacute;n ha sido negativa en  todos los casos, como se evidencia en la <a href="#t1">tabla 1</a>.</p>        <p>Un rasgo de los espacios son los bajos niveles de compromiso con los mismos; en    las encuestas de 2005 y 2007, a la pregunta de por qu&eacute; no    participan, los encuestados se&ntilde;alaron como razones fundamentales las siguientes:  a) no conocen los espacios, b) no vale la pena participar, c) los espacios est&aacute;n  tomados por los pol&iacute;ticos, y d) tienen poco tiempo libre (ver la <a href="#t2">tabla 2</a>).</p>      <p align=center><a name=t2></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a05t2.jpg"></p>      <p>Este desconocimiento de los espacios se convierte, entonces, en uno de los m&aacute;s    grandes obst&aacute;culos para incentivar el compromiso ciudadano con los procesos de    participaci&oacute;n ciudadana, situaci&oacute;n que se agrava si se considera que las    expectativas de los ciudadanos en torno a la utilidad de dichos espacios tambi&eacute;n    son muy bajas.    <br> <b>    <br> NUEVAS MODALIDADES DE ACCOUNTABILITY SOCIAL Y LA PARTICIPACI&Oacute;N CIUDADANA  CENTRADA EN EL CONTROL Y EN LA EXIGENCIA DE RENDICI&Oacute;N DE CUENTAS</b></p>      <p>Una segunda modalidad de la democracia participativa en la ciudad en la &uacute;ltima  d&eacute;cada es la configurada por la expansi&oacute;n de pr&aacute;cticas y modalidades de  &quot;accountability social&quot;<sup><a name= "s7" href="#7">7</a></sup> y experiencias de control social impulsadas por la  ciudadan&iacute;a, por asociaciones y movimientos sociales; por &eacute;lites gremiales y por  los medios de comunicaci&oacute;n, que desarrollan iniciativas en alguno de los  siguientes campos: control, vigilancia y evaluaci&oacute;n de los programas y pol&iacute;ticas  p&uacute;blicas del gobierno distrital; seguimiento del desempe&ntilde;o del Concejo y de los  ediles; denuncias de hechos de corrupci&oacute;n; b&uacute;squeda de sanciones legales y  sociales a funcionarios que incumplen la ley; defensa de los intereses p&uacute;blicos del distrito, y exigencia de rendici&oacute;n de cuentas (informaci&oacute;n, justificaci&oacute;n  y sanci&oacute;n) a los alcaldes y funcionarios del distrito.</p>      <p>La tesis que se presenta en esta secci&oacute;n es que las diferentes formas de AS y el    control social representan una expresi&oacute;n saludable de la democracia distrital,    en cuanto expresan una nueva cultura pol&iacute;tica de car&aacute;cter democr&aacute;tico en la    ciudad: por un lado, porque evidencia un aumento en la escala de ciudadanos    preocupados por lo p&uacute;blico; por otro lado, porque los repertorios de acci&oacute;n que    se impulsan encierran una modificaci&oacute;n en la relaci&oacute;n entre representantes —y    sus funcionarios— y ciudadanos, en donde los primeros deben rendir cuentas; y en    tercer lugar, porque se han desarrollado experiencias novedosas de    empoderamiento mutuo y sinergias entre aparatos del Estado y sociedad civil.</p>        <p><b>Tipolog&iacute;as del <i>accountability</i> social en la ciudad</b></p>      <p>En cuanto a la tipolog&iacute;a, se pueden utilizar dos criterios para clasificar las  nuevas formas de control y accountability social; el primero, seg&uacute;n los roles  que cumplen los agentes sociales, y el segundo, seg&uacute;n los agentes que lo  impulsan (estatales o de la sociedad civil). Tomando como base estos criterios,  se pueden identificar las tres tipolog&iacute;as de AS que se describen en el <a href="#t3">cuadro 1</a>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Un primer tipo de AS son las iniciativas ciudadanas y organizacionales  comprometidas con el accountability pol&iacute;tico, en particular con el seguimiento  y exigencia de rendici&oacute;n de cuentas a las corporaciones p&uacute;blicas en la ciudad  (el Concejo distrital y las juntas administradoras locales). Se trata de una  modalidad de control social promovido y organizado desde &eacute;lites sociales en el  distrito, bien sea por gremios, medios de comunicaci&oacute;n y universidades;  consiste en un control de car&aacute;cter permanente y profesionalizado. Un ejemplo es  el proyecto &quot;Concejo C&oacute;mo Vamos&quot;, que desde 2002 viene realizando un  seguimiento sistem&aacute;tico y peri&oacute;dico del desempe&ntilde;o institucional del Concejo de  la ciudad, de las bancadas y de los concejales de Bogot&aacute;. Este proyecto es  iniciativa de la C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute;, la Casa Editorial El Tiempo y la  Fundaci&oacute;n Corona, y busca fortalecer y hacer visible el des-empe&ntilde;o institucional  del Concejo de Bogot&aacute; a partir del seguimiento de sus atribuciones normativas y  de control pol&iacute;tico. Otra iniciativa es el proyecto &quot;Hacer p&uacute;blico lo p&uacute;blico&quot;,  desarrollado entre 2001 y 2005 por la Fundaci&oacute;n Corona, la Personer&iacute;a de Bogot&aacute;  y el programa Red Bogot&aacute; de la Universidad Nacional de Colombia, con el  objetivo de visibilizar la actuaci&oacute;n de los representantes locales (ediles),  cualificar la democracia local y analizar las diversas din&aacute;micas relacionadas  con la descentralizaci&oacute;n en Bogot&aacute;.</p>      <p>&bull; Un segundo tipo de AS son los ejercicios de &quot;seguimiento, control y  vigilancia&quot; a los programas y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de la administraci&oacute;n distrital y local. Se pueden diferenciar los que se activan desde la sociedad civil y los  que se activan desde el Estado. Un ejemplo de ejercicios de AS que se activan  desde la sociedad civil es el proyecto &quot;Bogot&aacute; C&oacute;mo Vamos&quot;, que es tambi&eacute;n  iniciativa de la Casa Editorial El Tiempo, la Fundaci&oacute;n Corona y la C&aacute;mara de  Comercio de Bogot&aacute;. Dicho proyecto hace seguimiento y moni-toreo al desempe&ntilde;o de  las pol&iacute;ticas y programas de la Alcald&iacute;a distrital y su impacto en la calidad de  vida, seg&uacute;n las metas de los planes de desarrollo, y la evoluci&oacute;n de la opini&oacute;n  ciudadana.</p>      <p align=center><a name=t3></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a05t3.jpg"></p>      <p>  Por otro lado, est&aacute;n las iniciativas de fortalecimiento del control social sobre    programas y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas distritales y locales que son impulsadas desde el    &aacute;mbito del Estado. Se pueden identificar tres modalidades de    institucionalizaci&oacute;n del control social desde el aparato estatal: la primera es    impulsada por los &oacute;rganos de vigilancia y control horizontal en la ciudad: la    Contralor&iacute;a y la Personer&iacute;a Distrital, &oacute;rganos que por mandato constitucional deben    fortalecer la participaci&oacute;n ciudadana en el control fiscal, el control    ambiental y la defensa y protecci&oacute;n de derechos humanos. Una de las experiencias    novedosas en la d&eacute;cada del dos mil fue el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de una    estrategia de fomento de control fiscal participativo en la ciudad, impulsada    por la gesti&oacute;n del contralor &Oacute;scar Gonz&aacute;lez Arana entre 2004 y 2007. El control    fiscal participativo se concibi&oacute; como el fortalecimiento del papel de la    sociedad civil (organizaciones, redes, movimientos sociales) y de las    iniciativas ciudadanas en la protecci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos distritales, en    la vigilancia de la transparencia en la ejecuci&oacute;n de recursos y programas    p&uacute;blicos distritales y locales, en la prevenci&oacute;n de deterioros patrimoniales de    la ciudad y en la protecci&oacute;n ciudadana del patrimonio natural-ambiental mediante    el cuidado de los ecosistemas naturales en la ciudad.</p>      <p>  Una segunda modalidad de institucionalizaci&oacute;n del control social desde el Estado    es el promovido por las normas que dise&ntilde;an y reglamentan la planeaci&oacute;n local,    en particular por el Acuerdo 13 de 2000. Este acuerdo asign&oacute; a los Consejos    Locales de Planeaci&oacute;n la tarea de seguimiento y control de la ejecuci&oacute;n de    propuestas y programas de los alcaldes locales. Otra modalidad de    institucionalizaci&oacute;n del control social impulsada desde el Estado ha sido la    llevada a cabo por iniciativa de las propias secretar&iacute;as y entidades descentralizadas mediante el fomento de veedur&iacute;as ciudadanas, en torno a    programas y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas espec&iacute;ficas que desarrollan en la ciudad.</p>      <p>  Finalmente, una tercera forma de AS que creci&oacute; en la ciudad est&aacute; relacionada con    el uso por parte de los ciudadanos de herramientas judiciales y administrativas    para hacer valer el derecho a la informaci&oacute;n, demandar cumplimiento de derechos    sociales, econ&oacute;micos y culturales, proteger y vigilar intereses p&uacute;blicos y    exigir el cumplimiento de la ley. Algunas de las acciones legales en manos de    los ciudadanos que les permiten acceder a la autoridad judicial y a las    autoridades de la administraci&oacute;n p&uacute;blica son la acci&oacute;n popular y de grupo, la    acci&oacute;n de tutela, la acci&oacute;n de cumplimiento, los derechos de petici&oacute;n y la    denuncia.</p>      <p>  El an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n de la Personer&iacute;a Distrital sobre el n&uacute;mero de las    tutelas y los derechos de petici&oacute;n interpuestos por la ciudadan&iacute;a en Bogot&aacute;    entre enero de 2007 y junio de 2009 muestra los siguientes resultados: en primer    lugar, en total se instauraron 33 049 tutelas durante este per&iacute;odo, siendo 2008    el a&ntilde;o con mayor cantidad de tutelas interpuestas. Los derechos econ&oacute;micos,    sociales y culturales ocupan el primer lugar en exigibilidad, con un total de 19    631, seguidos de los derechos civiles y pol&iacute;ticos, con un acumulado de 12 319.    Las tutelas interpuestas en el tema de desplazamiento ocupan el lugar m&aacute;s bajo,  con 707. En segundo lugar, las localidades muestran un dinamismo c&iacute;vico diferente, siendo Suba y Usaqu&eacute;n las que han tenido un mayor activismo ciudadano, expresado en la presentaci&oacute;n de derechos de petici&oacute;n interpuestos ante la Personer&iacute;a de Medio Ambiente y la de Desarrollo Urbano, con 162 y 123, respectivamente. En tercer lugar, la informaci&oacute;n muestra que los estratos 1, 2 y 3 son los que hacen m&aacute;s uso de las tutelas.</p>      <p><b>Los rasgos del <i>accountability</i> social en Bogot&aacute;: aspectos positivos   y alcances reales en su capacidad para profundizar la democracia</b></p>      <p> En esta secci&oacute;n se analizan, por un lado, los aspectos positivos del    accountability en la transformaci&oacute;n de la cultura pol&iacute;tica de la democracia    distrital y en el mejoramiento de la calidad de la misma, y, por otro lado, se    identifican los factores que obstaculizan sus posibilidades de profundizar la  democracia y defender los intereses p&uacute;blicos en la ciudad.</p>      <p>  Un hecho positivo de las diferentes expresiones de AS e iniciativas de control    social es que representan, en alguna forma, un saludable proceso de    fortalecimiento de la cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica en la ciudad. Se pueden    identificar tres rasgos de esta trayectoria que dan fe de este proceso: el    primer rasgo es el crecimiento constante de esta modalidad de participaci&oacute;n    ciudadana en la ciudad. En Bogot&aacute;, en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, por un lado,    sectores minoritarios de la sociedad civil no se limitan a votar, sino que    asumen un papel de supervisi&oacute;n permanente de los representantes y pol&iacute;ticos    elegidos, con el fin de que cumplan con los mandatos (es el caso del proyecto    Concejo C&oacute;mo Vamos, Hacer P&uacute;blico lo P&uacute;blico y algunas experiencia de veedur&iacute;as    locales); y por otro lado, sectores m&aacute;s amplios y numerosos de ciudadanos,    asociaciones y movimientos sociales interponen acciones judiciales y    administrativas en defensa de sus derechos y del inter&eacute;s p&uacute;blico, desarrollan    ejercicios de veedur&iacute;as a programas y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, impulsan acciones  medi&aacute;ticas de denuncia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><a name=t4></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a05t4.jpg"></p>      <p>  Un segundo rasgo es la utilizaci&oacute;n de nuevos repertorios de acci&oacute;n que tienen    una capacidad potencial de disminuir la enorme discrecionalidad de pol&iacute;ticos y    funcionarios, y por esa v&iacute;a, reducir asimetr&iacute;as de poder; y de defender    intereses p&uacute;blicos. Las diferentes iniciativas han utilizado esquemas de    seguimiento y evaluaci&oacute;n, acciones jur&iacute;dicas y legales que buscan respuestas en    el aparato judicial y en los &oacute;rganos de control; acciones medi&aacute;ticas que buscan    la denuncia p&uacute;blica, los castigos simb&oacute;licos, la sanci&oacute;n social; y el recurso de    movilizaci&oacute;n y presi&oacute;n social, representando as&iacute; una saludable expresi&oacute;n de    renovaci&oacute;n de la cultura pol&iacute;tica. De otra parte, los instrumentos legales y    constitucionales (acci&oacute;n de tutela, acciones populares, derechos de petici&oacute;n)    constituyen una &quot;recurso directo de poder&quot; en manos de los ciudadanos para    proteger el inter&eacute;s p&uacute;blico. Estos instrumentos han servido para el    fortalecimiento del control social y han incentivado la configuraci&oacute;n de una    ciudadan&iacute;a que vigila y controla la administraci&oacute;n p&uacute;blica; as&iacute; mismo, tienen la ventaja de  estar a disposici&oacute;n permanente de los ciudadanos y colectivos en Bogot&aacute;,  independientemente de sus niveles de organizaci&oacute;n, y sin mayores costos.</p>      <p>Un tercer rasgo en la trayectoria del AS ha sido el desarrollo de experiencias    novedosas de sinergia entre sociedad y Estado, en las que expresiones del    control social han contado con el apoyo y promoci&oacute;n de los &oacute;rganos de control    distrital (la Contralor&iacute;a y la Personer&iacute;a), la veedur&iacute;a, los agentes de la    planeaci&oacute;n local en algunas localidades, y de algunas Secretar&iacute;as del Distrito.    Una de las experiencias de sinergia y empoderamiento mutuo m&aacute;s novedosa entre    &oacute;rganos de control y sociedad civil en el a&ntilde;o 2000 se desarroll&oacute; en el marco de    la pol&iacute;tica de &quot;fortalecimiento del control fiscal de la mano del ciudadano&quot;,    promovida por la Contralor&iacute;a Distrital entre 2004 y 2007 bajo la gesti&oacute;n del    contralor &Oacute;scar Gonz&aacute;lez Arana; pol&iacute;tica que tuvo como uno de sus ejes lo que se    llam&oacute; el &quot;Mandato Verde&quot;, que busco prevenir y contener mediante la    participaci&oacute;n el da&ntilde;o irreparable al conjunto de los ecosistemas de la ciudad  (Manrique 2006).</p>      <p>Tres de los resultados m&aacute;s sobresalientes de esta pol&iacute;tica entre 2004 y 2007 y  la sinergia con las iniciativas de la sociedad civil fueron los siguientes:</p>     <p>&bull; En primer lugar, el fortalecimiento de la organizaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n    ciudadana para el control social y ambiental en el Distrito, con la creaci&oacute;n de    20 comit&eacute;s locales de control social que activaron m&aacute;s de 80 veedur&iacute;as    ciudadanas; se configuraron m&aacute;s de 19 redes locales de contralores    estudiantiles (Contralor&iacute;a de Bogot&aacute; 2007, 141-142). Los logros en materia de    participaci&oacute;n ciudadana se muestran en la <a href="#t4">tabla 3</a>.</p>      <p align=center><a name=t5></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a05t5.jpg"></p>      <p>&bull; Un segundo logro fue la reasignaci&oacute;n de recursos en las Secretar&iacute;as y las  entidades distritales como resultado del conjunto de acciones ciudadanas y  eventos de participaci&oacute;n impulsados por la Contralor&iacute;a y organizaciones de la  sociedad civil. En esta materia, la direcci&oacute;n de desarrollo local y  participaci&oacute;n ciudadana de la Contralor&iacute;a distrital realiz&oacute; un c&aacute;lculo de los  costos de los bienes y servicios que la administraci&oacute;n distrital se ha  comprometido a suministrar para resolver las situaciones problem&aacute;ticas y  responder al conjunto de acciones y demandas ciudadanas mencionadas. El  resultado del control social, calculado por &aacute;mbitos sectoriales, se muestra en  la <a href="#t5">tabla 4</a> (Contralor&iacute;a de Bogot&aacute; 2007, 142).</p>      <p>&bull; Un tercer logro est&aacute; relacionado con el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n durante este    per&iacute;odo de una campa&ntilde;a de grandes repercusiones en defensa del patrimonio    ambiental de la ciudad, que se denomin&oacute; el &quot;Mandato Verde&quot;. Algunos de los    resultados m&aacute;s destacables de esta campa&ntilde;a fueron: el freno a la construcci&oacute;n    en los Cerros Orientales de Bogot&aacute;<sup><a name= "s8" href="#8">8</a></sup>, la exigencia de elaboraci&oacute;n de planes de    manejo ambiental para las &aacute;reas ambientales protegidas<sup><a name= "s9" href="#9">9</a></sup>, el retiro de permisos    de explotaci&oacute;n minera, el desarrollo de auditor&iacute;as ambientales en los doce    humedales, la exigencia al Distrito de formular una pol&iacute;tica de manejo de los humedales, entre otros  (Contralor&iacute;a de Bogot&aacute; 2007, 104-125).</p>      <p>A pesar de los rasgos positivos que caracterizan la trayectoria de las    diferentes tipolog&iacute;as de AS mencionados, existe un conjunto de factores que    debilitan su capacidad para profundizar la democracia y defender los intereses    p&uacute;blicos en la ciudad. El primer factor es que las iniciativas de control    social, tanto de &eacute;lite como de base social, son minoritarias e involucran una    escala peque&ntilde;a de ciudadanos; no son a&uacute;n una pr&aacute;ctica extendida en la ciudad    (Sudarsky 2003). Un segundo factor es que gran parte de las modalidades y los    ejercicios de control social no son aut&oacute;nomos; por el contrario, se encuentran    cooptados por el Estado o por intereses corporativos o particulares del    Distrito, condicionando la legitimidad de los mismos. Un ejemplo de ello son los    numerosos ejercicios de control impulsados desde la Veedur&iacute;a distrital entre  2004 y 2008<sup><a name= "s10" href="#10">10</a></sup>.</p>      <p>El tercer factor est&aacute; relacionado con el grado de efectividad del control    social. Muchas de las acciones de seguimiento, vigilancia y control, tanto de    las &eacute;lites gremiales y medi&aacute;ticas como de la sociedad civil, no tienen un    impacto real: se trata de un AS d&eacute;bil e inofensivo, que genera desgaste en la    poblaci&oacute;n y afecta la credibilidad. Para muchos agentes p&uacute;blicos (como    concejales, partidos, ediles, funcionarios del distrito) y agentes privados que    manejan recursos p&uacute;blicos, las diferentes expresiones de AS resultan ser actores    inofensivos que no tienen real capacidad de vigilancia y control (Vel&aacute;squez    2003).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Finalmente, la efectividad del control social desarrollado por los Consejos    locales ha quedado condicionada por la capacidad de agencia, la autonom&iacute;a y la    fortaleza de las organizaciones y asociaciones locales, y limitada tambi&eacute;n por    el peso de las redes clientelistas en ese nivel. Hay experiencias rescatables y    fracasos en esta tarea.</p>      <p><b> LA NUEVA OLA DE ACCI&Oacute;N COLECTIVA EN BOGOT&Aacute;: EL AMBIENTALISMO SOCIAL</b></p>      <p> Una tercera tendencia de la participaci&oacute;n ciudadana en la democracia distrital  es la configurada por los &quot;nuevos movimientos sociales&quot; o nuevas modalidades de  ciudadan&iacute;a activa y acci&oacute;n colectiva urbana que se han afianzado en la &uacute;ltima  d&eacute;cada en Bogot&aacute;. Los movimientos de mujeres, las nuevas expresiones culturales  y los movimientos de j&oacute;venes, el movimiento LGBT, las negritudes, los ind&iacute;genas,  representan movimientos e iniciativas ciudadanas que rechazan los ideales de  asimilaci&oacute;n y de integraci&oacute;n presentes en la cultura urbana bogotana, denuncian las diferentes modalidades de discriminaci&oacute;n por razones de  g&eacute;nero, raza, edad, opci&oacute;n sexual, y abogan por el reconocimiento de las  diferencias e identidades de grupo y un pluralismo cultural democr&aacute;tico. A  pesar de su importancia, en esta secci&oacute;n el an&aacute;lisis se centrar&aacute; en la  descripci&oacute;n y an&aacute;lisis del &quot;ambientalismo social&quot;. &Eacute;ste se relaciona con una  nueva ola de movilizaci&oacute;n que se ha venido dando en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas por  parte de comunidades, pobladores, barrios, veredas, y redes de organizaciones  populares locales y territoriales, en defensa de espacios y &quot;territorios  ambientales&quot;<sup><a name= "s11" href="#11">11</a></sup>.</p>      <p>En esta secci&oacute;n se pretende desarrollar la tesis de que una de las expresiones  m&aacute;s vivas de la democracia participativa en la ciudad es la relacionada con las  acciones, las luchas y el activismo del &quot;ambientalismo social&quot;, que no s&oacute;lo ha  generado din&aacute;micas de resistencia y denuncia de procesos de degradaci&oacute;n  ambiental, y sentado las bases para la configuraci&oacute;n de una esfera p&uacute;blica no  institucional deliberativa y de procesos de formaci&oacute;n de identidades colectivas  en torno a los territorios ambientales, sino que representa uno de los procesos  de acci&oacute;n colectiva con mayor capacidad de transitar de acciones puntuales de  movilizaci&oacute;n a un fuerte movimiento ambientalista, en cuanto avanza en la  configuraci&oacute;n de una identidad colectiva propia, mediante el rescate de  principios ancestrales de no da&ntilde;o y la defensa de los ecosistemas, principios  con capacidad de sugerir modelos diferentes de manejo de la ciudad.</p>      <p>  <b>El &quot;ambientalismo social&quot; y la defensa de los territorios ambientales</b></p>      <p>El ambientalismo social es s&oacute;lo una corriente del &quot;ambientalismo&quot; en la ciudad,    el cual se puede caracterizar como una nueva forma de movimiento    descentralizado, multiforme, articulado en red, que de una u otra forma aspira    a corregir las formas de relaci&oacute;n destructiva entre la acci&oacute;n humana y urbana y    su entorno natural, y se opone a la l&oacute;gica de desarrollo urbano y crecimiento    que destruya la estructura ambiental principal en Bogot&aacute;.</p>          <p>El &quot;ambientalismo social&quot; hace referencia a un conjunto de iniciativas    ciudadanas, procesos sociales y movilizaci&oacute;n colectiva en torno a la defensa de    los &quot;territorios ambientales&quot; en la ciudad: los humedales, los Cerros Orientales,  la cuenca del r&iacute;o Bogot&aacute;, el r&iacute;o Fucha, Borde Norte, la cuenca del r&iacute;o Tunjuelo,  los p&aacute;ramos y la ruralidad, como componentes de la estructura ecol&oacute;gica de la  ciudad y considerados patrimonios de la humanidad. La base de la identidad  colectiva se construye a partir de la problem&aacute;tica compartida y de los  esfuerzos e iniciativas por buscar soluciones. Estas iniciativas ciudadanas  generan procesos de apropiaci&oacute;n, sentidos de pertenencia con el territorio y  lazos y v&iacute;nculos sociales en los que el territorio se convierte en referente  fuerte de identidad colectiva. En las siguientes l&iacute;neas se describen las  organizaciones y redes que han surgido en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas en los  humedales y en el Tunjuelo y las problem&aacute;ticas en torno a las cuales &eacute;stas se  configuran.</p>      <p>  Los territorios se convierten en escenarios de movilizaci&oacute;n y construcci&oacute;n de    identidades colectivas. Dos de los territorios en los cuales se han impulsado    formas de conducta colectiva han sido el territorio de Humedales y el territorio    de la Cuenca del Tunjuelo. En este per&iacute;odo, en el territorio de los humedales    han surgido lideres, organizaciones, proyectos escolares y comunidades vecinas    a los humedales que orientan sus acciones a frenar y denunciar la invasi&oacute;n y    destrucci&oacute;n de las rondas de los mismos por rellenos ilegales de urbanizadores    piratas o las presiones de urbanizadores legales, y por el desarrollo de grandes    proyectos viales y urban&iacute;sticos. Estas organizaciones se conforman con el fin de    cuidar y velar por la preservaci&oacute;n de la integridad f&iacute;sica y natural de los    mismos; denunciar aquellas acciones que atenten contra su integridad f&iacute;sica o    que puedan conducir a su reducci&oacute;n, parcelaci&oacute;n o desmembramiento (vertimiento    de aguas contaminadas, rellenos artificiales y construcciones de barreras,    diques o canales, usos residenciales, comerciales e institucionales    irracionales), y proteger las especies animales y la flora de los humedales    (Contralor&iacute;a de Bogot&aacute; 2007, 10).</p>          <p>Por su parte, en el caso del territorio del Tunjuelo, a partir de las    inundaciones del barrio Tunjuelo y luego de otros barrios como resultado del    desbordamiento de la quebrada La Chiguaza y del desv&iacute;o del cauce del    Tunjuelo<sup><a name= "s12" href="#12">12</a></sup>, en el a&ntilde;o 2002 se activa, fortalece y crea una diversidad de    movimientos y organizaciones en torno a la demanda de restauraci&oacute;n del r&iacute;o y la    intervenci&oacute;n sobre los factores que afectan los cambios de su curso en forma    negativa.</p>      <p>La comunidad se integra alrededor de tres grandes redes de organizaciones:    Asamblea Sur, Territorio Sur y Encuentro Sur, que vienen reclamando una mirada    hacia su territorio y el mejoramiento de su calidad de vida. Para ello, exigen    la mitigaci&oacute;n de los impactos generados por la operaci&oacute;n del relleno sanitario    Do&ntilde;a Juana y el freno a su expansi&oacute;n<sup><a name= "s13" href="#13">13</a></sup>, el manejo sostenible de la industria y    la actividad minera en la zona de canteras, el freno a la expansi&oacute;n urbana    descontrolada y a la tala indiscriminada de bosques, factores &eacute;stos que tienen    un impacto negativo sobre el r&iacute;o Tunjuelo, sus posibilidades de recuperaci&oacute;n, y    la calidad de vida de los pobladores.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Rasgos de la trayectoria del ambientalismo social</b></p>      <p>En primer lugar, el ambientalismo social puede caracterizarse como una nueva  forma de movimiento descentralizado, multiforme, articulado en red, cuyos  procesos de identidad se dan en torno a la defensa de los territorios  ambientales. Todas las organizaciones, de una u otra forma, comparten un lema  com&uacute;n: &quot;No al deterioro ambiental en mi localidad, por la defensa de habitar en  ella y mejorar la calidad de vida&quot;, y unas m&aacute;s que otras vienen generando  procesos de identidad sobre la base de principios ancestrales de los territorios  y la legislaci&oacute;n de ecosistemas que se ha venido consolidando en el pa&iacute;s.</p>      <p>De esta forma, se enlazan directamente las preocupaciones inmediatas con los  temas m&aacute;s amplios del deterioro ambiental en la ciudad. Aunque las  movilizaciones son locales y territoriales, no es un movimiento necesariamente  localista, ya que se suele afirmar el derecho de los pobladores a la calidad de  vida, en oposici&oacute;n a las din&aacute;micas destructivas del crecimiento y el desarrollo  urbano en la ciudad. Por otra parte, hay que se&ntilde;alar que la nueva ola de  movilizaci&oacute;n no s&oacute;lo lucha por la defensa de estos territorios y del ecosistema  de la ciudad, y por su derecho a no ser desterrados y expulsados de dichos  territorios ni a ser afectados por su destrucci&oacute;n y contaminaci&oacute;n, sino por su  derecho a participar en la toma de decisiones sobre el uso del suelo. Demandan  la extensi&oacute;n y profundizaci&oacute;n de la democracia participativa y deliberativa como  condici&oacute;n necesaria para la protecci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de dichos territorios,  para el tr&aacute;nsito hacia una planificaci&oacute;n urbana responsable, para el logro de  una equidad en la distribuci&oacute;n de las cargas del desarrollo urbano, para la  configuraci&oacute;n de una institucionalidad de gesti&oacute;n ambiental con autonom&iacute;a y  poder para regular a las empresas y a los consumidores, y con capacidad de  rendir cuentas al p&uacute;blico y no a los agentes con intereses privados.</p>       <p>Un segundo rasgo es que se trata de un ambientalismo que, a pesar de  m&uacute;ltiples condiciones adversas, ha venido fortaleci&eacute;ndose, madurando y  afianzando su identidad compartida en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Algunas de las  evidencias de dicho proceso de fortalecimiento son: la maduraci&oacute;n y  cualificaci&oacute;n de l&iacute;deres; la configuraci&oacute;n de redes distritales; el desarrollo  de capacidades organizacionales como resultado de la financiaci&oacute;n de proyectos  por parte de la cooperaci&oacute;n internacional; la generaci&oacute;n de convenios con  entidades distritales y el incremento de las din&aacute;micas de afianzamiento de la  identidad colectiva a trav&eacute;s de procesos y actividades de reconocimiento y  apropiaci&oacute;n del territorio.</p>      <p> <b>A MANERA DE CONCLUSI&Oacute;N</b></p>      <p>En definitiva, la participaci&oacute;n ciudadana en Bogot&aacute; ha contado, por un lado, con    la proliferaci&oacute;n de espacios institucionales de participaci&oacute;n, los cuales, con    el paso del tiempo, se han desnaturalizado, han levantado m&uacute;ltiples obst&aacute;culos    para alcanzar los objetivos que se plantearon y no logran suscitar una    movilizaci&oacute;n y participaci&oacute;n masiva de ciudadanos en los mismos; no han logrado,    luego de m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de creaci&oacute;n, sentar las bases para que los ciudadanos    sean actores protag&oacute;nicos luego de los procesos electorales: a pesar de la    crisis del modelo de oferta institucional, la ciudad ha presenciado el    surgimiento y expansi&oacute;n de un amplio espectro de iniciativas personales y    colectivas, as&iacute; como acciones medi&aacute;ticas que tienen por objeto &quot;monitorear el    comportamiento de los funcionarios p&uacute;blicos, exponer y denunciar actos ilegales    de estos, activar la operaci&oacute;n de las agencias horizontales de control, entre    otros&quot;. Este proceso no es garant&iacute;a de un fortalecimiento sostenido de la    cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica, ya que la trayectoria del AS puede derivar en    caminos donde se pierde la autonom&iacute;a, se es inefectivo e inofensivo para los    agentes estatales o privados objetos de control. Finalmente, la ciudad    experimenta una nueva ola de movilizaci&oacute;n ciudadana y de configuraci&oacute;n de    movimientos sociales con mayor capacidad de desafiar los modelos dominantes de    desarrollo, como es el caso del ambientalismo social.</p>  <hr>        <p><b>Comentarios</b></p>      <p><sup><a name="1" href="#s1" >1</a></sup> Para analizar el v&iacute;nculo que la democracia participativa tendr&aacute; en  la gobernabilidad local luego de la Constituci&oacute;n del 91 en varias ciudades, ver  los art&iacute;culos de Restrepo 2002 y Vel&aacute;squez 2003.</p>      <p><sup><a name="2" href="#s2" >2</a></sup> Para una recopilaci&oacute;n sobre la normatividad de los espacios de  participaci&oacute;n resulta &uacute;til la Serie de Planeaci&oacute;n Participativa y Gesti&oacute;n  P&uacute;blica editada por el Foro Nacional por Colombia, 2008.</p>      <p><sup><a name="3" href="#s3" >3</a></sup> Estos dos prop&oacute;sitos son comunes en el articulado de todas las  normas que crean los mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana en Bogot&aacute;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="4" href="#s4" >4</a></sup> Se asume que la consulta con fines funcionales, apelando a la  informaci&oacute;n, las sugerencias y el aporte de experiencia, no s&oacute;lo mejora la  comunicaci&oacute;n Estado-sociedad sino tambi&eacute;n la eficiencia de los programas y las  pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, superando muchas deficiencias del viejo modelo burocr&aacute;tico.</p>      <p><sup><a name="5" href="#s5" >5</a></sup> Para una explicaci&oacute;n completa del significado del enfoque  liberal-pluralista de la participaci&oacute;n ciudadana, ver Cunill 1997, 78;  100-101. Para identificar los diferentes lenguajes y/o discursos sobre la  democracia participativa presentes en la Asamblea Constitucional y c&oacute;mo se  plasmaron en la Constituci&oacute;n de 1991 resultan &uacute;tiles los trabajos de Mar&iacute;a  Teresa Uribe (2001 y 2002) y de Mar&iacute;a Clara Echeverr&iacute;a (2002).</p>      <p><sup><a name="6" href="#s6" >6</a></sup> Conceptos que aparecen en forma repetida en las leyes, decretos y  acuerdos sobre mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana.</p>      <p><sup><a name="7" href="#s7" >7</a></sup> Enrique Peruzzotti y Catalina Smulovitz utilizan el concepto de accountability social para referirse al surgimiento y  expansi&oacute;n de un amplio espectro de asociaciones y movimientos sociales, as&iacute;  como a acciones medi&aacute;ticas que tienen por objeto &quot;monitorear el comportamiento  de los funcionarios p&uacute;blicos, exponer y denunciar actos ilegales de estos y  activar la operaci&oacute;n de las agencias horizontales de control (Peruzzotti y  Smulovitz 2001, 32).</p>      <p><sup><a name="8" href="#s8" >8</a></sup> Los Cerros Orientales son la mayor &aacute;rea de reserva forestal del  Distrito. Estructuran el sistema ecol&oacute;gico de la capital articulando su recurso  h&iacute;drico y los corredores ecol&oacute;gicos del Borde Norte, la zona de drenaje del  r&iacute;o Bogot&aacute;, los p&aacute;ramos y la ruralidad. Han venido siendo destruidos por las  actividades mineras, la urbanizaci&oacute;n ilegal y el modelo de planeaci&oacute;n  urban&iacute;stica (Mart&iacute;nez 2008, 4).</p>      <p><sup><a name="9" href="#s9" >9</a></sup> Control de advertencia 37000-010091 del 9 de junio de 2004.</p>      <p><sup><a name="10" href="#s10" >10</a></sup> Se trata de modalidades de veedur&iacute;a que gozan de poca autonom&iacute;a y  dependen del respaldo y la voluntad de rendici&oacute;n de cuentas de las  instituciones y funcionarios involucrados. Son veedur&iacute;as que tienen un  car&aacute;cter transitorio y no cuentan con instrumentos jur&iacute;dicos.</p>      <p><sup><a name="11" href="#s11" >11</a></sup> El  concepto de territorios es entendido no como unidades pol&iacute;tico-administrativas  sino como espacios din&aacute;micos, geogr&aacute;ficos, sociales, que comparten ecosistemas,  historias, luchas y cultura, a trav&eacute;s de diversas localidades del distrito  capital. En la p&aacute;gina del Observatorio Ambiental de Bogot&aacute; de la Alcald&iacute;a  distrital se utiliza tambi&eacute;n el concepto de &quot;territorios de gesti&oacute;n  ambiental participativa&quot;. <a target=_blank href="http:www.dama.gov.co/">http://observatorio.dama.gov.co</a>. Los territorios propuestos para Bogot&aacute;  son Cerros Orientales (que comprende las localidades de Usme, Chapinero,  Santaf&eacute;, San Crist&oacute;bal y Usaqu&eacute;n), Humedales (Engativ&aacute;, Fontib&oacute;n, Kennedy,  Bosa y Suba), Borde norte (Usaqu&eacute;n, Suba y Engativ&aacute;), Mesociudad (Barrios  Unidos, Teusaquillo, M&aacute;rtires, Antonio Nari&ntilde;o y Puente Aranda), Fucha (San  Crist&oacute;bal, Antonio Nari&ntilde;o Puente Aranda, Candelaria, Kennedy, Fontib&oacute;n y  M&aacute;rtires), Cuenca del Tunjuelo (Tunjuelito, Ciudad Bol&iacute;var, Usme, Kennedy,  Bosa, Sumapaz, Rafael Uribe, San Crist&oacute;bal), P&aacute;ramo y ruralidad (Sumapaz, Usme,  Ciudad Bol&iacute;var, Chapinero, Santaf&eacute;, San Crist&oacute;bal, Suba y Bosa) y R&iacute;o Bogot&aacute;  (Engativ&aacute;, Fontib&oacute;n, Kennedy, Bosa y Suba).</p>      <p><sup><a name="12" href="#s12" >12</a></sup> &quot;La cuenca del r&iacute;o Tunjuelo forma parte del ecosistema de  siete localidades: Usme, Ciudad Bol&iacute;var, Tunjuelito, Rafael Uribe Uribe, San  Crist&oacute;bal, Bosa y Kennedy. Al r&iacute;o Tunjuelo desembocan cerca de un centenar de  quebradas, posee reservas forestales como el Parque Entre Nubes y el Parque Los  Laches. En la cuenca se concentra la m&aacute;s grande explotaci&oacute;n minera, est&aacute;n  ubicadas las industrias de curtiembres generadoras de alta contaminaci&oacute;n, hay  la mayor concentraci&oacute;n de ladrilleras, chircales y carboneras, hay  contaminaci&oacute;n de los cauces por basuras y desechos e inundaci&oacute;n de c&aacute;rcavas de  las explotaciones mineras que generan malos olores, zancudos y roedores&quot;  (Mart&iacute;nez 2008, 4).</p>      <p><sup><a name="13" href="#s13" >13</a></sup> El relleno sanitario Do&ntilde;a Juana es el &uacute;nico sistema de disposici&oacute;n  de residuos s&oacute;lidos de la capital. Con una extensi&oacute;n de 450 ha y la recepci&oacute;n  diaria de 8500 toneladas de basura, ha transformado el h&aacute;bitat de todos los que  viven en sus inmediaciones.</p>     <hr>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias</b></p>        <!-- ref --><p><b>Contralor&iacute;a de Bogot&aacute;</b>. 2007. Impactos y beneficios del control fiscal con la    mano del ciudadano. Informe de gesti&oacute;n y resultados del periodo 2004-2007.  Mandato Verde. Bogot&aacute;: Contralor&iacute;a Distrital.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-5612201000010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Contreras, Judith Maira</b>. 2007. Saberes y pr&aacute;cticas de la planeaci&oacute;n    participativa en Bogot&aacute;: otra reflexi&oacute;n pendiente en el trabajo social. Trabajo  Social 9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-5612201000010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Cunill, Nuria</b>. 1997. Repensando lo p&uacute;blico a trav&eacute;s de la sociedad. Nuevas    formas de gesti&oacute;n p&uacute;blica y representaci&oacute;n social. Caracas: CLAD, Nueva  Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-5612201000010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Echeverr&iacute;a Ram&iacute;rez, Mar&iacute;a Clara</b>. 2002. Por una mirada abierta de la ciudad:    tensiones entre lo local y lo global. En Planeaci&oacute;n, participaci&oacute;n y desarrollo.  Medell&iacute;n: Corporaci&oacute;n Regi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-5612201000010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Instituto Distrital de Cultura y Turismo</b>. 2003. Formar para la democracia.    Pol&iacute;ticas culturales en el Distrito Capital y sus localidades. Bogot&aacute;: Alcald&iacute;a  Mayor de Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-5612201000010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Manrique, Alfredo</b>. 2006. Control social ambiental. Bogot&aacute;: Contralor&iacute;a de  Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-5612201000010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Mart&iacute;nez, Herman</b>, 2008. Aportes al documento Medio Ambiente IDH. Documento de  trabajo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-5612201000010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Peruzzotti, Enrique y Catalina Smulovitz</b>. 2001. Contralando la pol&iacute;tica.    Ciudadanos y medios en las nuevas democracias latinoamericanas. Buenos Aires:  Temas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-5612201000010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Restrepo, Dar&iacute;o</b>. 2002. Las pr&aacute;cticas participativas: entre la socializaci&oacute;n y la  privatizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En Enlaces y rupturas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-5612201000010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Experiencias de    participaci&oacute;n representativas de una d&eacute;cada en Colombia, comp</b>. Dar&iacute;o Restrepo.  Bogot&aacute;: Parcomun, Diakonia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-5612201000010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Secretar&iacute;a de Gobierno</b>. 2008. Investigaci&oacute;n sobre el proceso planeaci&oacute;n    participativa en las 20 localidades de Bogot&aacute; 2004. Documento de trabajo del  Equipo de Apoyo T&eacute;cnico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-5612201000010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Sudarsky, John</b>. 2003. Participaci&oacute;n, racionalidad colectiva y representaci&oacute;n de    Bogot&aacute; (2001-2003) desde la perspectiva de la acumulaci&oacute;n de capital social.    Hacia la formaci&oacute;n de capital social en Bogot&aacute;. En Bogot&aacute;: sistema pol&iacute;tico y    cultura democr&aacute;tica. Bogot&aacute;: Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;, Departamento  Administrativo de Acci&oacute;n Comunal Distrital, Universidad Javeriana. Restrepo. 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-5612201000010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  <b>Uribe, Mar&iacute;a Teresa</b>. 2001. Las promesas incumplidas de la democracia    representativa. En Diez a&ntilde;os de la Constituci&oacute;n colombiana, 1991-2001. Bogot&aacute;: Universidad Nacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-5612201000010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  ____. 2002. Planeaci&oacute;n, gobernabilidad y participaci&oacute;n. En Planeaci&oacute;n,  participaci&oacute;n y desarrollo. Medell&iacute;n: Corporaci&oacute;n Regi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-5612201000010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Vel&aacute;squez, Fabio</b>. 2003. La participaci&oacute;n ciudadana en Bogot&aacute;. Lectura de      procesos. Documento de trabajo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-5612201000010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  <b>Vel&aacute;squez, Fabio y Esperanza Gonz&aacute;lez</b>. 2003. &iquest;Qu&eacute; ha pasado con la    participaci&oacute;n ciudadana en Colombia? En Bogot&aacute;: sistema pol&iacute;tico y cultura    democr&aacute;tica. Bogot&aacute;: Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;, Departamento Administrativo de  Acci&oacute;n Comunal Distrital, Universidad Javeriana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-5612201000010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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