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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LOS PARTIDOS COLOMBIANOS Y LA REPRESENTACIÓN DE LAS MUJERES (1990-2006): ¿COMPROMISO DE FONDO O SUPERFICIAL?***]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Do parties, which proclaim a gender equity commitment, translate such commitment by including quotas for women in their electoral lists and directorate? Do they have financial funds and political training policies expressly directed towards women? As the Colombian case shows, parties are complex and contradictory organizations, which can at the programmatic level express a deep commitment towards gender equity and at other levels, react with hostility against women quotas and exclusionary policies.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>LOS PARTIDOS COLOMBIANOS Y LA REPRESENTACI&Oacute;N DE LAS MUJERES (1990-2006): &iquest;COMPROMISO DE FONDO O SUPERFICIAL?</b></font><sup><a name= "s***" href="#***">***</a></sup></p>      <p><b>Mar&iacute;a Emma Wills Obreg&oacute;n</b><sup><a name= "s*" href="#*">*</a></sup></p>      <p><b>Florentina Cardozo Garc&iacute;a</b><sup><a name= "s**" href="#**">**</a></sup></p>       <p><sup><a name="*" href="#s*" >*</a></sup> Mar&iacute;a Emma Wills Obreg&oacute;n es profesora asociada del Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad de  los Andes, Bogot&aacute;, Colombia. <i> <a href="mailto:mwills@uniandes.edu.co"> mwills@uniandes.edu.co</a></i>.</p>      <p><b><sup><a name="**" href="#s**" >**</a></sup></b> Florentina Cardozo Garc&iacute;a es investigadora de la Corporaci&oacute;n Punto de Vista, Bogot&aacute;, Colombia.</p>  <hr>      <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>Los partidos en las  democracias modernas son los llamados a traducir los reclamos de los movimientos  sociales en programas, esl&oacute;ganes, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y leyes. Sin embargo, los  partidos son organizaciones complejas y contradictorias, como lo revela el  siguiente estudio. Por ejemplo, el Partido Liberal y el PDA, tan comprometidos  program&aacute;ticamente con la equidad de g&eacute;nero, en realidad son hostiles a la  inclusi&oacute;n de mujeres en sus respectivas direcciones y en sus listas electorales.  Por contraste, el MIRA, un movimiento cristiano que no incluye en sus estatutos  y doctrinas ning&uacute;n compromiso de g&eacute;nero, constituye sus listas de manera  paritaria, es decir, mitad hombres y mitad mujeres.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b>    <br> partidos &bull; compromiso de g&eacute;nero &bull; inclusi&oacute;n de las mujeres en pol&iacute;tica</p>   <hr>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>COLOMBIAN POLITICAL PARTIES AND WOMEN´S REPRESENTATION 1990-2006:</b> <b>A DEEP OR A SHALLOW COMMITMENT?</b></font></p>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>Do parties, which  proclaim a gender equity commitment, translate such commitment by including  quotas for women in their electoral lists and directorate? Do they have  financial funds and political training policies expressly directed towards  women? As the Colombian case shows, parties are complex and contradictory  organizations, which can at the programmatic level express a deep commitment  towards gender equity and at other levels, react with hostility against women  quotas and exclusionary policies.</p>      <p><b>KEYWORDS</b>    <br> parties &bull; gender commitment &bull; women&#39;s political inclusion</p>      <p>Recibido el 7 de marzo de 2010 y aceptado el 12 de abril de 2010</p>  <hr>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>Si bien con su    actuaci&oacute;n los movimientos de mujeres expanden los reclamos y las concepciones de    ciudadan&iacute;a de una sociedad, son los partidos y las fuerzas pol&iacute;ticas los    llamados a traducir estos reclamos en agendas, programas y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.    Pero esta traducci&oacute;n no se hace autom&aacute;ticamente. Depende del grado de compromiso    que muestren en la pr&aacute;ctica los partidos para recoger las banderas y los  reclamos que se expresan a trav&eacute;s de los movimientos sociales.</p>      <p>El siguiente trabajo tiene como prop&oacute;sito evaluar hist&oacute;ricamente el grado de compromiso  demostrado por los partidos colombianos frente a la inclusi&oacute;n de mujeres en  pol&iacute;tica y a la representaci&oacute;n de intereses de g&eacute;nero en este &aacute;mbito. Entendemos  en este trabajo que el compromiso de las fuerzas pol&iacute;ticas partidistas con la  representaci&oacute;n e inclusi&oacute;n femenina se expresa en las siguientes cinco  dimensiones:</p>      <p><b>&bull; </b>Las <i>posturas  doctrinarias </i>que cada partido asume frente a la condici&oacute;n de la mujer.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&bull; </b>Las <i>estructuras  internas </i>partidistas reguladas por sus estatutos. Esta dimensi&oacute;n analiza si  los partidos tienen cuotas en sus directorios y &oacute;rganos de decisi&oacute;n, si incluyen  secretar&iacute;as o comisiones de la mujer y si establecen un organismo con presencia  de mujeres encargado de vigilar que las disposiciones se cumplan y de sancionar  dr&aacute;sticamente cualquier infracci&oacute;n de las reglas.</p>      <p><b>&bull; </b>Las <i>pol&iacute;ticas </i>adoptadas por los partidos frente a sus militantes. Si tienen estrategias de  reclutamiento dirigidas a las mujeres; si forman lideres capaces de competir en  la palestra pol&iacute;tica; si asignan fondos para grupos discriminados —entre ellos,  las mujeres— y si las secretar&iacute;as de la mujer impulsan reflexiones y debates que  culminan en propuestas de agendas legislativas o pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que orienten  las posturas de los miembros que ocupan cargos directivos.</p>      <p><b>&bull; </b>Las <i>pr&aacute;cticas  electorales </i>de los partidos en &eacute;pocas de campa&ntilde;a. Esta dimensi&oacute;n analiza si  las corrientes pol&iacute;ticas aplican cuotas para las mujeres en la formaci&oacute;n de sus  listas, si dise&ntilde;an esl&oacute;ganes que incluyen los intereses de las mujeres y si  abogan por programas orientados hacia ellas.</p>      <p><b>&bull; </b> Las <i>pol&iacute;ticas  p&uacute;blicas </i>impulsadas por los miembros de partidos en su papel de gobernantes.  &iquest;Est&aacute;n los candidatos y las candidatas electos o designados en cargo de poder  comprometidos con las agendas de las mujeres? &iquest;Asignan presupuestos decorosos a  estas pol&iacute;ticas? &iquest;Impulsan una institucionalidad capaz de implementar estas  pol&iacute;ticas?</p>      <p>Las siguientes p&aacute;ginas tienen como prop&oacute;sito hacer un balance del grado de compromiso  desplegado por los partidos en Colombia en las cuatro primeras dimensiones,  sobre todo a partir de la Constituci&oacute;n pol&iacute;tica de 1991. La quinta dimensi&oacute;n,  que se refiere a la traducci&oacute;n de compromisos electorales en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas,  no menos importante que las otras, exige una revisi&oacute;n de fuentes que, por  razones de tiempo y recursos, no se emprende en este momento.</p>      <p>En general, el trabajo demuestra la disonancia que existe entre las proclamas doctrinales de  los partidos y sus compromisos con la inclusi&oacute;n femenina, en cuanto a las  pr&aacute;cticas electorales y pol&iacute;ticas de impulso a una mayor inclusi&oacute;n. Revela  adem&aacute;s c&oacute;mo los partidos m&aacute;s tradicionales en t&eacute;rminos doctrinarios son los que  m&aacute;s incorporan en sus listas electorales a las mujeres, mientras que los que m&aacute;s  abogan en estatutos y doctrinas por la equidad de g&eacute;nero son los que menos  incluyen mujeres en la competencia electoral. Esto demuestra c&oacute;mo un alto grado  de compromiso de un partido en una dimensi&oacute;n no garantiza que en las otras  tambi&eacute;n lo mantenga. En &uacute;ltimas, las organizaciones partidistas son poco  coherentes internamente y presentan m&aacute;s dislocaciones y fracturas, no s&oacute;lo en  t&eacute;rminos ideol&oacute;gicos, sino, como lo demuestra este trabajo, entre doctrina,  estructura, decisiones electorales y pol&iacute;ticas internas. Son estas dislocaciones  las que hacen que la representaci&oacute;n pol&iacute;tica, entendida como la traducci&oacute;n de  expectativas y reclamos ciudadanos y de movimientos sociales a la esfera de toma  de decisiones pol&iacute;tica, est&eacute; fracturada en Colombia.</p>      <p><b>NUEVA CONSTITUCI&Oacute;N, IMPLOSI&Oacute;N DE LOS PARTIDOS Y PLURALIZACI&Oacute;N DE LA TRAYECTORIA DE LAS MUJERES HACIA  LA POL&Iacute;TICA (1990-2003)</b></p>      <p>El a&ntilde;o de 1990  representa para la historia colombiana una coyuntura cr&iacute;tica. Fue en ese a&ntilde;o que  las &eacute;lites pol&iacute;ticas tradicionales y los dirigentes de los grupos alzados en  armas, en conversaciones con el Gobierno, impulsaron una vez m&aacute;s la idea de  elaborar un nuevo pacto constitucional como camino hacia la paz. Luego de varios  intentos fallidos, la Corte Suprema de Justicia aval&oacute; la  &quot;S&eacute;ptima Papeleta&quot;, mecanismo promovido por estudiantes para que los colombianos  se pronunciaran a favor o en contra de la realizaci&oacute;n de la Asamblea Nacional  Constituyente (ANC). Por amplia mayor&iacute;a, las ciudadanas y los ciudadanos  aprobaron su realizaci&oacute;n y en diciembre de ese a&ntilde;o fueron elegidos los  constituyentes y las constituyentes que la conformar&iacute;an.</p>      <p>Los movimientos  feministas y de mujeres, a pesar de no haber logrado elegir ninguna  representante directa en la ANC, ejercieron una estrategia de cabildeo que  alcanz&oacute; importantes resultados. Dos de los puntos de su agenda no fueron  adoptados —la libre opci&oacute;n de la maternidad y la aceptaci&oacute;n de las distintas  formas de familia—, pero los dem&aacute;s s&iacute; se convirtieron en derechos. De una  Constituci&oacute;n que establec&iacute;a un Estado confesional y que se hab&iacute;a trazado como  norte m&aacute;s de cien a&ntilde;os atr&aacute;s la formaci&oacute;n de una naci&oacute;n en b&uacute;squeda de su  blanqueamiento, cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romana, las colombianas y los colombianos  pasamos a estar regidos por una carta que reconoce la multiculturalidad, la  plurietnicidad, la diversidad religiosa y la necesidad de impulsar medidas de  acci&oacute;n afirmativa para las poblaciones hist&oacute;ricamente discriminadas; entre  ellas, las mujeres. Pero eso no fue todo. La Constituci&oacute;n de 1991 tambi&eacute;n  dispuso un marco normativo democr&aacute;tico para regular las relaciones familiares,  convirti&oacute; el libre desarrollo de la personalidad en un derecho inalienable e  instituy&oacute; la Corte Constitucional como instancia encargada de velar por el nuevo  pacto. De esa manera, la ANC dispuso que la discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre definiciones  de &quot;buena vida&quot; estuviese fundada no en la defensa de dogmas de fe establecidos  por la Iglesia sino en un debate razonado expresado en la Corte Constitucional.  Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1993, esos cambios se tradujeron en la no renovaci&oacute;n del  Concordato, el convenio entre el Estado y el Vaticano vigente desde 1887 que  establec&iacute;a una serie de prerrogativas para la Iglesia cat&oacute;lica.</p>      <p>Adem&aacute;s de esos  nuevos derechos, en su cap&iacute;tulo 2, la Carta dispuso una serie de normas para  regular la conformaci&oacute;n de partidos y movimientos pol&iacute;ticos. En su Art&iacute;culo 108  resolvi&oacute; que &quot;en ning&uacute;n caso la ley podr&aacute; establecer exigencias en relaci&oacute;n con  la organizaci&oacute;n interna de los partidos y movimientos pol&iacute;ticos&quot;; por lo tanto,  las cuotas o acciones afirmativas tendr&iacute;an que aplicarse a otros contextos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Curiosamente, la  Constituci&oacute;n no modific&oacute; el sistema electoral de asignaci&oacute;n de curules (sistema  de Hare) y sigui&oacute; siendo de representaci&oacute;n proporcional, combinado con la  posibilidad de que un mismo partido se presentara con muchas listas en una misma  circunscripci&oacute;n electoral. Por esta raz&oacute;n, no obstante las modificaciones de  peso que introdujo la Constituci&oacute;n, la desinstitucionalizaci&oacute;n de los partidos,  en lugar de disminuir, aument&oacute; durante la d&eacute;cada de 1990. El n&uacute;mero de listas  creci&oacute; hasta alcanzar 906 en 2002 para la C&aacute;mara, y para el Senado, 326 (Moreno  y Escobar 2004).</p>      <p>En el Art&iacute;culo 13,  la Constituci&oacute;n determin&oacute; que &quot;el Estado promover&aacute; las condiciones para que la  igualdad sea real y efectiva y adoptar&aacute; medidas en favor de grupos discriminados  o marginados&quot;, y en el Art&iacute;culo 40 exigi&oacute; que &quot;las autoridades garanti&#91;cen&#93; la  adecuada y efectiva participaci&oacute;n de la mujer en los niveles decisorios de la  administraci&oacute;n p&uacute;blica&quot;. Estas disposiciones permitieron plantear en la d&eacute;cada  de 1990 la introducci&oacute;n de cuotas para la designaci&oacute;n de las mujeres en altos  cargos decisorios del Estado.</p>      <p>Ahora bien, &iquest;qu&eacute;  ocurri&oacute; durante los siguientes doce a&ntilde;os en cuanto a la inclusi&oacute;n de las mujeres  en las &eacute;lites pol&iacute;ticas? &iquest;Los nuevos compromisos adquiridos en la Constituci&oacute;n  con la &quot;igualdad real&quot; y la prohibici&oacute;n de la discriminaci&oacute;n fundada en el sexo  de las personas se tradujeron en mayor presencia de mujeres en la pol&iacute;tica y en  programas partidistas, en las instituciones o pol&iacute;ticas p&uacute;blicas comprometidas  con la nueva agenda democr&aacute;tica a favor de la equidad de g&eacute;nero? &iquest;Este nuevo  contexto constitucional estimul&oacute; la emergencia de partidos y fuerzas pol&iacute;ticas  m&aacute;s amigables hacia las mujeres? &iquest;Aument&oacute; la presencia de mujeres en las  dirigencias pol&iacute;ticas?</p>      <p>Antes de analizar  con mayor detenimiento el comportamiento de los partidos frente a las mujeres,  es necesario detenerse en la reforma pol&iacute;tica aprobada en 2003, que busc&oacute;  fundamentalmente atacar los niveles de desinstitucionalizaci&oacute;n de las fuerzas  pol&iacute;ticas, su atomizaci&oacute;n en miles de listas y el desorden en el Congreso por  falta de bancadas. &iquest;Qu&eacute; consecuencias ha tenido esta reforma para las mujeres?  &iquest;Se convierten los partidos, a ra&iacute;z de estos debates y nuevas disposiciones  legales, en espacios m&aacute;s amigables hacia las mujeres y hacia la representaci&oacute;n  de asuntos de g&eacute;nero?</p>      <p><b>LA REFORMA  POL&Iacute;TICA: LA B&Uacute;SQUEDA DE LA INSTITUCIONALIZACI&Oacute;N DE LOS PARTIDOS Y SU IMPACTO EN  LOS NIVELES DE AMIGABILIDAD Y HOSTILIDAD FRENTE A LAS MUJERES (2003-2007)</b></p>      <p> El Acto Legislativo  01 de 2003 establece lo que se conoce hoy como &quot;la reforma pol&iacute;tica&quot;. Entre las  medidas m&aacute;s importantes de esta iniciativa se encuentran el aumento del umbral  electoral, entendido como el establecimiento de un porcentaje m&iacute;nimo de votos  para acceder a las corporaciones de elecci&oacute;n popular<sup><a name= "s1" href="#1">1</a></sup>; la adopci&oacute;n de la cifra  repartidora o sistema D&#39;Hondt<sup><a name= "s2" href="#2">2</a></sup> y la prohibici&oacute;n a los  partidos pol&iacute;ticos de presentar m&aacute;s de una lista por cada elecci&oacute;n (listas  &uacute;nicas). Adem&aacute;s, la reforma permite a los partidos irse a elecciones con listas  cerradas o abiertas. En el caso de listas abiertas donde se implementa el voto  preferente, el ciudadano o ciudadana escoge libremente al candidato o candidata  que m&aacute;s le guste de la lista, sin importar el orden en el que aparece. De la  misma forma, la democracia interna de los partidos pol&iacute;ticos, la selecci&oacute;n de  candidatos o candidatas y las consultas populares o internas de estas  organizaciones fueron reguladas de manera parcial en el Art&iacute;culo Primero de esta  ley.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo afecta esta  reforma la inclusi&oacute;n de mujeres en el &aacute;mbito pol&iacute;tico y la representaci&oacute;n de  intereses de g&eacute;nero? Lo primero que es necesario rese&ntilde;ar es que durante el  debate sobre la Reforma en el Congreso hubo un persistente cabildeo de  organizaciones de mujeres para que los partidos incluyeran una cl&aacute;usula que  permitiera aplicar cuotas para mujeres en las listas electorales. Como ya se  mencion&oacute;, en Colombia se aplica una cuota para cargos de designaci&oacute;n, pero no en  instancias de elecci&oacute;n, a pesar de que este mecanismo se aplica en varios pa&iacute;ses  de Am&eacute;rica Latina en la arena electoral; y en los esfuerzos de cabildeo de  variadas organizaciones de mujeres aun los partidos que en principio se hab&iacute;an  declarado a favor excluyeron la propuesta cuando se vot&oacute; la ley. Estos  resultados muestran el grado de resistencia que estas medidas a&uacute;n suscitan en  los partidos, incluso en aquellos movimientos pol&iacute;ticos producto de la  Constituci&oacute;n de 1991, como el Polo Democr&aacute;tico Alternativo.</p>      <p>Por otra parte,  algunas interpretaciones pronostican la disminuci&oacute;n de mujeres electas a ra&iacute;z de  la reforma. Seg&uacute;n estas miradas, el umbral y la cifra repartidora favorecen a  los partidos con mayores votaciones, en detrimento de aquellos que son  relativamente peque&ntilde;os y j&oacute;venes, fuerzas que en teor&iacute;a debieran ser m&aacute;s  partidarias de acoger a poblaciones antes discriminadas pol&iacute;ticamente (Bernal  2006b). Se teme, adem&aacute;s, que el voto preferente, al operar en una cultura  machista, lleve a los electores a preferir candidatos hombres<sup><a name= "s3" href="#3">3</a></sup>. M&aacute;s all&aacute; de  estos pron&oacute;sticos, &iquest;cu&aacute;les han sido los primeros resultados en cuanto al n&uacute;mero  de mujeres electas al Congreso en 2006?</p>      <p>Es necesario  se&ntilde;alar que la reforma efectivamente logr&oacute; una disminuci&oacute;n considerable del  n&uacute;mero de partidos o movimientos pol&iacute;ticos con representaci&oacute;n en los cuerpos  colegiados<sup><a name= "s4" href="#4">4</a></sup>. Si antes quienes quer&iacute;an competir en las  contiendas electorales pod&iacute;an fundar sus propios movimientos con avales  relativamente f&aacute;ciles de obtener, hoy la exigencia del umbral y la obligaci&oacute;n de  cada fuerza de presentar una lista &uacute;nica forzaron a quienes quer&iacute;an entrar a la  competencia a ponerse de acuerdo con copartidarios y aunar esfuerzos con los m&aacute;s  cercanos para alcanzar el umbral. As&iacute; aument&oacute; la competencia intrapartidista  para acceder a la posibilidad de participar en las contiendas electorales. Todos  los candidatos, incluidas las mujeres, tuvieron que competir por un puesto en un  n&uacute;mero de listas m&aacute;s restringido.</p>      <p align=center><a name=t1></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t1.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s, antes de  las elecciones, la Federaci&oacute;n Colombiana de Municipios (FCM) y la Federaci&oacute;n  Nacional de Concejos de Colombia (Fenacon), apoyadas por la Friedrich Ebert  Stiftung en Colombia (Fescol), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas  para la Mujer (UNIFEM), el Programa de Apoyo a la Descentralizaci&oacute;n y el  Desarrollo Local para la Paz de la Agencia de Cooperaci&oacute;n T&eacute;cnica Alemana (Prodespaz/GTZ),  el Instituto Nacional Dem&oacute;crata (NDI) y USAID Colombia/PFDL impulsaron la  campa&ntilde;a &quot;M&aacute;s mujeres, m&aacute;s pol&iacute;tica&quot; para promover la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de  las mujeres<sup><a name= "s5" href="#5">5</a></sup>. Como parte de la campa&ntilde;a, los distintos partidos convocados  firmaron un pacto en octubre de 2005, en el cual se comprometieron a promover la  participaci&oacute;n activa de las mujeres en las elecciones.</p>      <p>&iquest;Cu&aacute;l fue el efecto  de ese pacto? &iquest;Promovieron los partidos la incorporaci&oacute;n de mujeres en sus  listas? &iquest;Dise&ntilde;aron estrategias de reclutamiento espec&iacute;ficamente dirigidas hacia  las mujeres? Seg&uacute;n los datos para el Senado y la C&aacute;mara, &iquest;cu&aacute;les fueron los  partidos que m&aacute;s promovieron la incorporaci&oacute;n de mujeres en sus listas? &iquest;Eran  &eacute;stos los partidos m&aacute;s amigables?</p>      <p align=center><a name=t2></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t2.jpg"></p>      <p>En general, se  puede afirmar que el pacto no logr&oacute; los efectos esperados, quiz&aacute;s porque no se  contempl&oacute; desde un principio un esquema de sanciones p&uacute;blicas para los partidos  que incumplieran los acuerdos. Sin un mecanismo que logre afectar <i>la  reputaci&oacute;n p&uacute;blica </i>de las fuerzas pol&iacute;ticas es muy f&aacute;cil que se presente el  incumplimiento. Hoy, las organizaciones convocantes, conscientes de las  infracciones a las que ha estado sujeto el pacto, han solicitado a los partidos  que lo suscribieron &quot;llenar una matriz elaborada por el Instituto Internacional  de Investigaciones y Capacitaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Promoci&oacute;n de la  Mujer (INSTRAW), la Consejer&iacute;a Presidencial para la Equidad de la Mujer, con el  apoyo de la Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional (AECI), con el fin de  evaluar el cumplimiento del pacto en cada organizaci&oacute;n&quot;<sup><a name= "s6" href="#6">6</a></sup>.</p>      <p>En las elecciones  de 2006 para el Senado y la C&aacute;mara, las cifras revelaron que los partidos  firmantes no incorporaron en sus listas un n&uacute;mero importante de candidatas. De  618 candidatos que compon&iacute;an las 10 listas que compitieron para el Senado, 82%  eran hombres y tan s&oacute;lo 18% mujeres (Bernal 2006a). Estas cifras globales se ven  reforzadas por los datos de las <a href="#t1">tablas 1</a> y <a href="#t2">2</a>, que consignan datos de los  siguientes seis partidos: Partido Social de Unidad Nacional, denominado &quot;Partido  de la U&quot;, coalici&oacute;n que respalda al presidente Uribe; Cambio Radical, liderado  por Germ&aacute;n Vargas Lleras; Partido Liberal; Partido Conservador; Polo Democr&aacute;tico  Alternativo (PDA) y Movimiento Pol&iacute;tico Independiente de Renovaci&oacute;n Absoluta  (mira). Los dos primeros fueron escogidos por su importancia electoral y  pol&iacute;tica; los dos siguientes, por su peso hist&oacute;rico; el PDA, por ser la fuerza  de oposici&oacute;n de izquierda m&aacute;s importante, y el mira, por la capacidad de  crecimiento electoral, su disciplina y la gran presencia femenina en sus filas.</p>      <p align=center><a name=t3></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t3.jpg"></p>     <p align=center><a name=t4></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t4.jpg"></p>     <p align=center><a name=t5></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t5.jpg"></p>     <p align=center><a name=t6></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t6.jpg"></p>       <p>Como se observa en  las <a href="#t1">tablas 1</a> y <a href="#t2">2</a>, para el Senado, el Partido de la U incorpor&oacute; 23% de mujeres a  su lista y Cambio Radical 24%, mientras que el PDA y el Partido Liberal llegaban  a 14% y el Partido Conservador a tan s&oacute;lo 5,8%. La sorpresa la brind&oacute; el mira,  con un respetable 43%, lo cual justamente vali&oacute; para que se analizaran las  buenas pr&aacute;cticas que este movimiento ha estimulado hasta alcanzar en sus listas  una presencia de mujeres casi paritaria a la de hombres. Los porcentajes para  las seis mayores circunscripciones de la C&aacute;mara son casi los mismos para todas  las fuerzas pol&iacute;ticas —entre 16% y 17%—, con la excepci&oacute;n del mira, donde las  mujeres inscritas sobrepasan a los hombres (52%).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;C&oacute;mo contrastan  estos datos de incorporaci&oacute;n femenina en las listas con los grados de  disposici&oacute;n favorable o indolencia que revelan las estructuras de los partidos?  &iquest;Son los partidos m&aacute;s amigables los que impulsan m&aacute;s candidaturas de mujeres? Y  de todo el grupo de candidatas, &iquest;son las que militan en los partidos m&aacute;s  amigables las que tienen m&aacute;s oportunidad de salir electas?</p>      <p>El <a href="#t3">cuadro 1</a> resume  la informaci&oacute;n que permite evaluar el grado de mayor o menor compromiso de las  fuerzas pol&iacute;ticas en cuanto a sus estructuras internas<sup><a name= "s7" href="#7">7</a></sup>.</p>      <p>Lo primero que  resalta el cuadro es que los partidos m&aacute;s amigables en cuanto a estructura  interna, como el Polo Democr&aacute;tico Alternativo (PDA) y el Partido Liberal, que  tienen cuotas y &oacute;rganos orientados hacia las mujeres, <i>no </i>son los que  necesariamente incorporan m&aacute;s mujeres candidatas en sus listas. Como se ve en la  <a href="#t1">tabla 1</a>, para las elecciones del Senado, el Partido Liberal Colombiano y el PDA  incorporaron tan s&oacute;lo 14% de mujeres en su lista, mientras que el mira, que se  niega a incorporar cuotas en sus directorios o a establecer una oficina para la  equidad de g&eacute;nero, tiene una lista con 46,7% de mujeres, el porcentaje m&aacute;s alto  entre las diez fuerzas que compet&iacute;an. Le sigue Cambio Radical, partido que se  opone a las cuotas pero su lista tiene 24% de dirigentes femeninas. El Partido  de la U se encuentra en una posici&oacute;n intermedia, pues incluye mujeres en sus  &oacute;rganos directivos, pero no tiene una instancia dedicada a promover la equidad  de g&eacute;nero o programas orientados a las colombianas. A pesar de que no es el m&aacute;s  amigable hacia la causa de las mujeres, su lista est&aacute; conformada en un 23% por  mujeres.</p>      <p align=center><a name=t7></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t7.jpg"></p>      <p>Los datos de la  C&aacute;mara (<a href="#t2">tabla 2</a>) confirman que entre partidos con altos y bajos grados de  compromiso no se presentan grandes variaciones en cuanto a candidatas en las  listas. La mayor&iacute;a, sin importar si el partido es amigable o indolente,  incorpora alrededor de 16% de mujeres. El mira, partido poco amigable en su  estructura interna, es la excepci&oacute;n, pues compone casi paritariamente sus  listas. Fue, adem&aacute;s, de los pocos partidos que optaron por competir con listas  cerradas y que lograron de una elecci&oacute;n a la siguiente casi triplicar su caudal  electoral<sup><a name= "s8" href="#8">8</a></sup>.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo se explica la  falta de correspondencia entre el compromiso doctrinario con la inclusi&oacute;n  femenina y la escasa presencia femenina en las listas? En parte, esto responde a  una aplicaci&oacute;n laxa de los estatutos de los partidos m&aacute;s amigables en cuanto a  principios ideol&oacute;gicos y cuotas, como se puede observar en el <a href="#t7">cuadro 2</a>.</p>      <p>Como se muestra en  el cuadro, el Partido Liberal se encuentra en una situaci&oacute;n excepcional  transitoria, pues en su convenci&oacute;n los miembros definieron que tendr&iacute;an, para  hacerle frente a su crisis, la direcci&oacute;n &uacute;nica del ex presidente C&eacute;sar Gaviria.  En el caso del PDA, luego de un intenso cabildeo ejercido por las mujeres del  Polo para lograr su cuota de representaci&oacute;n en los &oacute;rganos directivos (una de  las buenas pr&aacute;cticas reportadas), en su directorio, constituido por 38 miembros,  s&oacute;lo han sido nombradas cuatro y las dem&aacute;s son suplentes. A pesar de los  esfuerzos ejercidos por sus dirigentes femeninas, en el Art&iacute;culo 23 de los  estatutos se estipul&oacute; que &quot;el procedimiento de votaci&oacute;n garantizar&aacute; en la  circunscripci&oacute;n general que en la integraci&oacute;n del Comit&eacute; Ejecutivo se cumple con  las cuotas del 30% de mujeres y el 20% de j&oacute;venes, entre suplentes y principales  conjuntamente considerados&quot;<sup><a name= "s9" href="#9">9</a></sup>. Esta reglamentaci&oacute;n restrictiva en  relaci&oacute;n con lo esperado por quienes abogaron por las cuotas muestra c&oacute;mo este  tipo de iniciativas sigue generando resistencias.</p>      <p>Pero m&aacute;s all&aacute; de  los incumplimientos que s&iacute; pueden afectar el n&uacute;mero de mujeres en las listas de  estos partidos, otros que no aplican cuotas ni se muestran sensibles a los  discursos de g&eacute;nero, como el mira o Cambio Radical, introducen en sus listas un  n&uacute;mero m&aacute;s importante de mujeres, en contraste con el PDA y el Partido  Liberal<sup><a name= "s10" href="#10">10</a></sup>. Esto confirma que el grado de compromiso doctrinario y de  incorporaci&oacute;n en la estructura de un partido frente a las mujeres y el n&uacute;mero de  figuras femeninas en las listas electorales son procesos independientes y que la  mayor amigabilidad no garantiza una mayor propensi&oacute;n a acoger figuras femeninas  en este terreno. Estas inconsistencias entre estructura y formaci&oacute;n de listas  evidencian la necesidad de que los partidos contemplen expl&iacute;citamente  dispositivos orientados a aumentar el n&uacute;mero de mujeres en los &oacute;rganos internos  directivos y las cuotas en la constituci&oacute;n de las listas electorales.</p>      <p align=center><a name=t8></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t8.jpg"></p>      <p>En cuanto al &eacute;xito  electoral, &iquest;a qu&eacute; partidos pertenecen las mujeres con &iacute;ndices de elegibilidad  m&aacute;s altos? &iquest;Pertenecen a aquellos que han mostrado una m&iacute;nima preocupaci&oacute;n por  la equidad de g&eacute;nero? Como se observa en las <a href="#t1">tablas 1</a> y <a href="#t2">2</a>, las mujeres del  Partido de la U obtuvieron &iacute;ndices de elegibilidad altos, 26% para el Senado y  36,3% para la C&aacute;mara, y bastante m&aacute;s altos que los candidatos hombres, que  alcanzaron 18% y 21%, respectivamente. Vale decir que a las mujeres del Partido  de la U les fue mejor que a sus copartidarios hombres.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Responde este  &iacute;ndice tan favorable a las mujeres a una campa&ntilde;a expl&iacute;cita del Partido de la U o  a un compromiso particular del presidente Uribe con la equidad de g&eacute;nero?</p>      <p>Por una parte, los  programas de campa&ntilde;a de &Aacute;lvaro Uribe incluyen algunas pol&iacute;ticas orientadas a  grupos de mujeres (ver el <a href="#t8">cuadro 3</a>), pero no existe ning&uacute;n compromiso expl&iacute;cito  con la equidad de g&eacute;nero o la inclusi&oacute;n de mujeres en el &aacute;mbito pol&iacute;tico. Por  otra parte, aun cuando Carlos Gaviria (PDA) se declara en contra de la  discriminaci&oacute;n de la mujer, de las once mujeres inscritas en las listas para la  C&aacute;mara en las seis circunscripciones m&aacute;s importantes, ninguna sali&oacute; elegida.</p>      <p>Si esto es as&iacute; en  cuanto a programas de campa&ntilde;as, &iquest;qu&eacute; se puede decir de la relaci&oacute;n entre la  posici&oacute;n doctrinaria de los partidos y los grados de elegibilidad de sus propias  candidatas? &iquest;Son las mujeres pertenecientes a los partidos que abogan por  posturas m&aacute;s radicales de inclusi&oacute;n y representaci&oacute;n de g&eacute;nero las que logran  mejores resultados?</p>      <p>Como se muestra en  el <a href="#t9">cuadro 4</a>, con excepci&oacute;n del Partido Conservador, las mujeres de los partidos  m&aacute;s tradicionales frente al g&eacute;nero son las que logran &iacute;ndices de elegibilidad  m&aacute;s altos. Como ya se mencion&oacute;, el MIRA, con la mitad de sus listas constituidas  por mujeres y con listas cerradas, casi lleg&oacute; a triplicar sus votos entre las  elecciones de 2002 y 2006<sup><a name= "s11" href="#11">11</a></sup>, pero los &iacute;ndices de elegibilidad de sus  candidatas son muy bajos, aunque es de resaltar que son mejores que los de los  candidatos hombres. Estos datos sugieren que les va mejor a las mujeres de  partidos con posturas relativamente conservadoras en cuanto al g&eacute;nero que a  aquellas de partidos m&aacute;s radicales.</p>      <p>Ahora bien, es  necesario se&ntilde;alar algunas inconsistencias. El PDA y el Partido Liberal son  partidos que expl&iacute;citamente incorporan agendas de mujeres, tanto en sus  principios como en sus estatutos y programas. Sin embargo, esos compromisos no  se traducen en pol&iacute;ticas concretas de incorporaci&oacute;n de candidatas a sus listas.  En estos casos, las cuotas en las listas parecen ser el mecanismo m&aacute;s id&oacute;neo  para llevar a la pr&aacute;ctica sus propias proclamas y posturas ideol&oacute;gicas. Estos  partidos tienen que dise&ntilde;ar campa&ntilde;as pedag&oacute;gicas dirigidas a sus electorados  sobre la importancia que tiene para una democracia la inclusi&oacute;n de las mujeres,  de tal manera que sus candidatas alcancen mejores &iacute;ndices de elegibilidad.</p>      <p>Adem&aacute;s de estas  inferencias, es necesario reconocer que las electas (Partido de la U y Cambio  Radical) pertenecen a partidos tradicionales frente al g&eacute;nero. Esto puede  indicar que el electorado s&iacute; est&aacute; dispuesto a votar por mujeres, pero que estas  candidatas se inscriben en perfiles partidistas de corte tradicional.</p>      <p align=center><a name=t9></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t9.jpg"></p>     <p align=center><a name=t10></a><img src="img/revistas/rci/n71/n71a07t10.jpg"></p>      <p>Respecto a la  pregunta por los efectos en el cambio del sistema electoral que opera con la  cifra repartidora, es dif&iacute;cil inferir conclusiones a partir de una sola  elecci&oacute;n. Lo que s&iacute; es posible constatar es que, as&iacute; como el porcentaje de  mujeres en la C&aacute;mara disminuy&oacute;, el del Senado aument&oacute;; y que el impacto no fue  el mismo para las candidatas de los distintos partidos. Las mismas reglas  tuvieron efectos diferenciados sobre las mujeres del Partido de la U, Cambio  Radical o PDS, lo que sugiere que, adem&aacute;s del tipo de sistema electoral, en los  resultados finales influyen otras dimensiones.</p>      <p>Si &eacute;stas son las  conclusiones que se pueden obtener sobre la presencia de mujeres en el &aacute;mbito  electoral, &iquest;qu&eacute; se puede decir sobre la representaci&oacute;n? &iquest;Han mostrado las  senadoras y representantes electas en 2006 un compromiso con la representaci&oacute;n  de intereses de las colombianas y la agenda de equidad de g&eacute;nero?</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a la  representatividad, es preciso se&ntilde;alar que uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s interesantes  es el establecimiento de la bancada ad hoc de mujeres en el Congreso de la  Rep&uacute;blica<sup><a name= "s12" href="#12">12</a></sup>. La Reforma Pol&iacute;tica de 2003, en su esfuerzo por lograr mayores  niveles de institucionalizaci&oacute;n de los partidos, introdujo una regulaci&oacute;n para  que los miembros de un mismo partido act&uacute;en como bancadas en el Congreso<sup><a name= "s13" href="#13">13</a></sup>.  Siguiendo este esp&iacute;ritu, veintis&eacute;is congresistas en ejercicio<sup><a name= "s14" href="#14">14</a></sup> decidieron darle vida a la &quot;bancada de mujeres&quot;.</p>      <p>Esta iniciativa  naci&oacute; con el objetivo de promover los intereses de las mujeres en este cuerpo  colegiado, y de incluir temas fundamentales para las mujeres en la agenda  legislativa. Quiz&aacute;s lo m&aacute;s sobresaliente de este proceso es que la bancada se  organiz&oacute; en momentos de alta polarizaci&oacute;n partidista. Las veintis&eacute;is mujeres que  la componen pertenecen a partidos y movimientos pol&iacute;ticos completamente  diferentes en el plano ideol&oacute;gico, y mientras que unas son uribistas consumadas,  otras se declaran opositoras del presidente de la Rep&uacute;blica. Adem&aacute;s de estas  divisiones partidistas, las congresistas se dividen entre las que profesan una  religi&oacute;n y forman parte de una iglesia, y las que son abiertamente  anticlericales.</p>      <p>Estas contradicciones se hicieron tangibles en el proceso de formaci&oacute;n y negociaci&oacute;n  del proyecto de Ley 171 de 2006<sup><a name= "s15" href="#15">15</a></sup>. Las mujeres de partidos y los movimientos  pol&iacute;ticos tradicionales se confrontaron con las congresistas que defienden  posiciones transgresoras y contraculturales; este debate tuvo como resultado que  se tuvieran que negociar ciertos puntos pol&eacute;micos de la ley —concepci&oacute;n de la  familia, conciliaci&oacute;n ante jueces de familia o apertura de proceso judicial con  consecuencias penales, inclusi&oacute;n de violaciones en el marco de la guerra— para  que la propuesta saliera adelante. A pesar de las mutuas concesiones y de que  para algunas la ley &quot;no tiene dientes&quot;, la experiencia fue importante porque  expuso ante la opini&oacute;n p&uacute;blica la idea de que las mujeres  s&iacute; tienen intereses compartidos que ameritan ser representados en el Congreso.</p>      <p><b>CONCLUSIONES</b></p>      <p>En Colombia, el  proceso de convertir a los partidos en estructuras dispuestas favorablemente a  la presencia de mujeres y de comprometerlos con la representaci&oacute;n de sus  intereses ha sido largo. Como lo revelan las cifras y la evaluaci&oacute;n de las  pol&iacute;ticas partidistas internas, el proceso sigue inconcluso, pero ello no impide  reconocer al mismo tiempo ciertos avances.</p>      <p>Con empe&ntilde;o, las  mujeres que militan en los principales partidos han ganado cuotas o un n&uacute;mero  m&iacute;nimo de mujeres en los directorios (Partido Liberal, PDA, Partido de la U y  Partido Conservador). Adem&aacute;s de estas iniciativas, algunos de los partidos, en  sus principios doctrinarios, se comprometen expl&iacute;citamente con la lucha por la  igualdad de las mujeres y defienden posturas activamente antidiscriminatorias  (Partido Liberal y PDA). Otros promueven pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n que han tenido  efectos considerables sobre la formaci&oacute;n de sus listas.</p>      <p>Seg&uacute;n lo revelan  las cifras, a las mujeres candidatas de partidos con posturas tradicionales  (defensa de la familia y de la mujer como pilar de esta instituci&oacute;n), les va  electoralmente bien, en algunos casos hasta mejor que a sus pares hombres.</p>      <p>Sin embargo, estos  avances no garantizan progresos en las pol&iacute;ticas de los partidos durante las  campa&ntilde;as electorales. Ninguno ha asumido cuotas para listas de sus partidos, ni  ha implementado la formaci&oacute;n de lideresas ni tiene fondos espec&iacute;ficos para las  mujeres. En la agitaci&oacute;n electoral, pocas son las consignas que se promueven en  nombre de las mujeres.</p>      <p>En el PDA y en el  Partido Liberal existe incongruencia entre los compromisos que asumen  doctrinariamente, los estatutos que rigen sus relaciones internas y las  pol&iacute;ticas que aplican en la formaci&oacute;n de listas electorales. Por doctrina y  estatutos, son los partidos m&aacute;s amigables, pero por formaci&oacute;n de listas son los  menos comprometidos con la inclusi&oacute;n de mujeres en la pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, aun  cuando ambos partidos tienen grupos de pensamiento (<i>think tanks</i>, en  ingl&eacute;s), ninguno ha trazado p&uacute;blicamente una agenda de compromisos frente a las  mujeres. En ambos casos, las senadoras electas son mujeres preparadas que han  mostrado inter&eacute;s en representar a las mujeres, pero que no parecen encontrar la  resonancia necesaria en sus partidos pol&iacute;ticos.</p>      <p>Finalmente, es  importante recalcar que el proceso de inclusi&oacute;n de las mujeres en la pol&iacute;tica  surge de la confluencia de varias din&aacute;micas, independientes entre s&iacute;. Unas se  refieren a la estructura partidaria, otras hacen alusi&oacute;n a las pol&iacute;ticas que  implementan los partidos para hacer realidad sus compromisos con sus militantes  mujeres, las que aplican en los momentos electorales y las que los miembros de  partido impulsan cuando son electos. Cada una se desenvuelve con su propio  ritmo. Por esta raz&oacute;n, es necesaria una voluntad pol&iacute;tica sostenida que haga  converger estas din&aacute;micas hacia el prop&oacute;sito de la inclusi&oacute;n de las mujeres y la  representaci&oacute;n de sus intereses. En otras palabras, s&oacute;lo con compromisos fuertes  se puede lograr que las buenas pr&aacute;cticas aplicadas en un campo se reflejen en  los dem&aacute;s y los partidos alcancen mayores grados de representaci&oacute;n de intereses  de grupos y movimientos ciudadanos, entre ellos los de mujeres.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Comentarios</b></p>      <p><sup><a name="***" href="#s***" >***</a></sup> Una  primera versi&oacute;n de este art&iacute;culo hizo parte de una consultor&iacute;a sobre buenas  pr&aacute;cticas financiada por el Institute for Democracy and Electoral Assistance,  IDEA (Llanos y Sample 2008).</p>      <p><sup><a name="1" href="#s1" >1</a></sup> Se estableci&oacute;  en 2% para el Senado de la Rep&uacute;blica, mientras que en la C&aacute;mara de  Representantes se fij&oacute; en medio cociente.</p>      <p><sup><a name="2" href="#s2" >2</a></sup>  Antes de la entrada en vigor de la reforma pol&iacute;tica, funcionaba el sistema de  Hare, que dejaba un espacio para que las fuerzas pol&iacute;ticas que no tuvieran un  caudal electoral grande lograran ingresar a la repartici&oacute;n de las curules en los  cuerpos colegiados. Ahora se implement&oacute; el sistema D&#39;Hondt, que favorece a los  partidos o movimientos pol&iacute;ticos que obtienen mayores votaciones en las  competencias electorales.</p>      <p><sup><a name="3" href="#s3" >3</a></sup> Linda Helfrich  (sin fecha) se&ntilde;ala que el mecanismo del voto preferente no ha generado ning&uacute;n  aumento en el n&uacute;mero de mujeres elegidas.</p>      <p><sup><a name="4" href="#s4" >4</a></sup>  En las elecciones para el Senado de la Rep&uacute;blica de 2002 se presentaron 319  listas avaladas por 63 partidos o movimientos pol&iacute;ticos diferentes, 68 partidos  obtuvieron personer&iacute;a jur&iacute;dica y la mayor&iacute;a de ellos s&oacute;lo obtuvo una curul. En  marzo de 2006, con la aplicaci&oacute;n de las nuevas reglas del juego electoral, se  presentaron 20 listas y, consecuentemente, 20 partidos o movimientos pol&iacute;ticos,  de los cuales 10 obtuvieron curules y superaron el umbral electoral.</p>      <p><sup><a name="5" href="#s5" >5</a></sup> Ver  <a target="_blank" href="http://www.unifemandina.org/"> http://www.unifemandina.org/un_archives/texto%20folleto.doc</a>.</p>      <p><sup><a name="6" href="#s6" >6</a></sup> Ver  <a target="_blank" href="http://www.polodemocratico.net/Pacto-para-una-inclusion-efectiva"> http://www.polodemocratico.net/Pacto-para-una-inclusion-efectiva</a>.</p>      <p><sup><a name="7" href="#s7" >7</a></sup> Como se define en la introducci&oacute;n, la amigabilidad de las estructuras internas  partidistas tiene en cuenta si contemplan cuotas en sus directorios y &oacute;rganos de  decisi&oacute;n, si incluyen secretar&iacute;as o comisiones de la mujer y si establecen un  organismo con presencia de mujeres encargado de vigilar que las disposiciones se  cumplan y de sancionar dr&aacute;sticamente cualquier infracci&oacute;n.</p>      <p><sup><a name="8" href="#s8" >8</a></sup> El MIRA pas&oacute;  de obtener 81 061 votos en 2002 a 220 295 en 2006.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="9" href="#s9" >9</a></sup> Ver  <a target="_blank" href="http://www.polodemocratico.net/Estatutos-del-Polo-Democratico"> http://www.polodemocratico.net/Estatutos-del-Polo-Democratico</a>.</p>      <p><sup><a name="10" href="#s10" >10</a></sup> Como se  indica en las <a href="#t1">tablas 1</a> y <a href="#t2">2</a>, Cambio Radical constituy&oacute; con mujeres 24% de su  lista para el Senado y 16,1% para la C&aacute;mara; y MIRA, 46,7% y 52,4%,  respectivamente.</p>      <p><sup><a name="11" href="#s11" >11</a></sup> MIRA obtuvo 81 000 votos para el Senado en 2002 y 220 395 votos en 2006.</p>      <p><sup><a name="12" href="#s12" >12</a></sup> Bancada de  hecho no avalada por ninguna organizaci&oacute;n pol&iacute;tica en particular sino producto  del inter&eacute;s de veintis&eacute;is congresistas de promover iniciativas que afectan o se  relacionan directamente con los intereses de las mujeres.</p>      <p><sup><a name="13" href="#s13" >13</a></sup>  La ley da la oportunidad de separarse de la posici&oacute;n del partido en tres  situaciones: cuando se presenten objeciones de conciencia, por inconveniencia  regional y por tr&aacute;mite legislativo (Ley 974 de 2005).</p>      <p><sup><a name="14" href="#s14" >14</a></sup> <a target="_blank" href="http://www.abc.camara.gov.co/"> http://abc.camara.gov.co/prontus_senado/site/artic/20070313/pags/20070313192416.html.</a></p>      <p><sup><a name="15" href="#s15" >15</a></sup>  &quot;Por la cual se dictan normas para prevenir, erradicar y sancionar toda forma de  violencia contra las mujeres, se reforman los c&oacute;digos penal, de procedimiento  penal, la Ley 294 de 1996 y se dictan otras disposiciones&quot;. Radicado en el  Senado de la Rep&uacute;blica por las veintis&eacute;is congresistas de la bancada ad hoc de  mujeres en el Congreso.</p>  <hr>      <p><b> Referencias</b></p>      <!-- ref --><p><b>Bernal, Ang&eacute;lica.</b> 2006a. Colombia: balance cr&iacute;tico de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres en  las elecciones para el Congreso 2006-2010.  <a target="_blank" href="http://www.fescol.org.co/DocPdf/Gen-AnalisisElecciones2006.pdf">http://www.fescol.org.co/DocPdf/Gen-AnalisisElecciones2006.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-5612201000010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>____. 2006b. &iquest;Qu&eacute; es  ganar y qu&eacute; es perder en pol&iacute;tica? Los retos de la participaci&oacute;n electoral<i>.  An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>56: 72-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-5612201000010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Helfrich, Linda</b>.  Sin fecha. Sistema electoral, nominaci&oacute;n de candidatos e igualdad de g&eacute;nero: la  ampliaci&oacute;n de la participaci&oacute;n parlamentaria de las mujeres en Alemania. Bolet&iacute;n  Electr&oacute;nico del Observatorio Mujeres y Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica de Fescol.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-5612201000010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Llanos, Beatriz,  Kristen Sample et al</b>. 2008. <i>Del dicho al hecho: manual de buenas pr&aacute;cticas  para la participaci&oacute;n de mujeres en los partidos pol&iacute;ticos latinoamericanos</i>.  Estocolmo: idea.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-5612201000010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Moreno, Erika y Mar&iacute;a Escobar-Lemmon</b>. 2004. &quot;Mejor solo que mal acompa&ntilde;ado&quot;: Political  entrepreneurs in Colombia.  En <i>Pathways to  power</i>: <i>Political recruitment and candidate selection in Latin America</i>,  eds. Peter Siavelis y Scott Morgenstern, 119-142. University Park: Pennsylvania  State University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-5612201000010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Partido Liberal Colombiano</b>. 2005. <i>Plataforma ideol&oacute;gica  y principios doctrinales. </i> Bogot&aacute;: Instituto  de Pensamiento Liberal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-5612201000010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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