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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p>    <center><font size="4"><b>Rese&ntilde;a de <i>Imperio </i>de Michael Hart y Antonio Negri</b></font></center></p>     <p>    <center><font size="3"><i>Book Review of Empire by Michael Hart &amp; Antonio Negri</i></font></center></p>     <p>    <center>Hart, M., y Negri, A. (2005). Imperio. Buenos Aires: Paid&oacute;s. &#91;503p&#93;</center></p>     <br>     <p>    <center><font size="3"><b>Aurora Moreno Torres</b></font><sup><a href="#**">**</a></sup></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <p><sup><a name="**">**</a></sup> Historiadora de la Universidad del Valle. Magistra en Estudios Latinoamericanos de la Pontificia Universidad Javeriana. Se desempe&ntilde;a como investigadora independiente. Correo electr&oacute;nico: aurora929@hotmail.com.</p>     <br> <hr size="1">     <br>     <p>En este libro los autores, con una amplia experiencia investigativa inscrita en el an&aacute;lisis pol&iacute;tico y las problem&aacute;ticas sociales, analizan los cambios al interior de la sociedad como consecuencia del mundo globalizado, reflexiones surgidas en di&aacute;logo abierto con el estudio de la Ciencia Pol&iacute;tica y las teor&iacute;as sociales. En este estudio Hart y Negri elaboran un minucioso an&aacute;lisis de lo que constituy&oacute; el imperio en la Antig&uuml;edad para de esta forma entrar a definir el estado actual de la sociedad y los cambios en su interior.</p>     <p>Este libro que adquiere vital importancia en la actualidad, pues los postulados que en &eacute;l se plantean parecen llevar a un punto de no retorno, sobre todo cuando los Estados pierden la autonom&iacute;a frente al capital. Un tema fundamental es el papel de las masas, quienes representan a un nuevo sujeto capaz de actuar en forma creativa y aut&oacute;noma, tema desarrollado ampliamente en el siguiente texto elaborado por los autores, <i>Multitud</i>.</p>     <p>Para Hart y Negri los conceptos de soberan&iacute;a, naci&oacute;n y pueblo reflejan cambios en el orden cultural, econ&oacute;mico y social, como consecuencia de una sociedad globalizada. Es as&iacute; como surgen nuevas formas de dominio expresadas en racismo, servidumbre y coloniaje. La soberan&iacute;a se desvanece y se privilegia el poder enmarcado en las empresas transnacionales que forman un nuevo orden global.</p>     <p>La construcci&oacute;n del imperio est&aacute; estrechamente relacionada con los procesos de globalizaci&oacute;n y los cambios jur&iacute;dicos que tienden a proyectar una &uacute;nica figura supranacional de poder pol&iacute;tico. Lo que seg&uacute;n Kelsen era el ordenamiento parcial de la ley interna de los Estados-naci&oacute;n, necesariamente remit&iacute;a a la universalidad y la objetividad del ordenamiento internacional (Hart y Negri, 2005, p. 25).</p>     <p>Para acercar al lector a estos planteamientos, los autores toman como referente los conceptos de Foucault sobre la biopol&iacute;tica y el biopoder, ampliamente trabajados por el fil&oacute;sofo franc&eacute;s, quien hace referencia a la sociedad controlada dentro de un sistema de normas jur&iacute;dicas que operan a lo largo y ancho del espacio mundial. Estas formas de control modifican las costumbres y las pr&aacute;cticas productivas, y tienen como fin &uacute;nico modificar las formas de producci&oacute;n, insertadas en un nuevo orden que penetra las fronteras nacionales.</p>     <p>De all&iacute; se desprende el biopoder, que representa la autoridad soberana e impone su orden como leg&iacute;timo. Esta autoridad est&aacute; estrechamente relacionada con el uso de la fuerza; es una forma de control social que transciende lo p&uacute;blico, modificando la vida social. En este sentido, el nuevo orden global plantea una sociedad homog&eacute;nea. Sin embargo, es aqu&iacute; donde los autores encuentran que no se pueden construir sociedades homog&eacute;neas; por el contrario, &eacute;stas se encuentran divididas en su interior por un sinn&uacute;mero de diferencias y estratificaciones que plantean nuevos desaf&iacute;os al orden global; en especial los conflictos sociales y la forma como son resueltos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para los autores, la noci&oacute;n de modernidad est&aacute; asociada al concepto de soberan&iacute;a, y a su vez establece una relaci&oacute;n entre el poder y los sujetos que se expresa a trav&eacute;s de la autoridad y la obediencia. Pese a esto, la autoridad va encontrar desaf&iacute;os que son repelidos a trav&eacute;s del uso de la fuerza. En otras palabras, la soberan&iacute;a se organiza a s&iacute; misma como una maquinaria de autoridad que se extiende a trav&eacute;s de un territorio, erosionando la capacidad de existir de la multitud como suma de individuos sociales que act&uacute;an bajo normas disciplinarias.</p>     <p>Dentro del concepto de soberan&iacute;a tambi&eacute;n se hace relaci&oacute;n a la esclavitud como parte fundamental del desarrollo capitalista. Las diversas formas de servidumbre son las que permiten el desarrollo capitalista y la acumulaci&oacute;n desigual de bienes. Sin embargo, este modelo plantea diversos problemas de orden social, y la lucha de clases emerge como respuesta al modelo capitalista. La divisi&oacute;n social del trabajo excluye y limita la distribuci&oacute;n de bienes, lo que finalmente genera desequilibrio e inestabilidad en el sistema; de ah&iacute; que el poder financiero haya desvinculado la riqueza de la productividad y el dinero de las relaciones de producci&oacute;n (Hart y Negri, 2005, p. 193).</p>     <p>Para los autores este es el primer acuerdo que permite crear asociaciones, canales de mediaci&oacute;n y resolver conflictos dentro del Estado, pero institucionalizados dentro del imperio; es decir, se transforma la frontera global en un espacio abierto de soberan&iacute;a imperial. Luego de la transformaci&oacute;n de la frontera, aparecen otras formas de dominaci&oacute;n, asociadas siempre al capital, y son las nuevas formas de racismo, que centran su inter&eacute;s en se&ntilde;alar diferencias biol&oacute;gicas entre las razas, con el fin de organizar y ejercer el control dentro de un sistema y de esta forma manejar los microconflictos que se presentan al interior de su dominio.</p>     <p>Si bien controlar y dominar son maneras de condicionar a la sociedad, estos elementos no impiden el desarrollo de conflictos sociales. Las luchas proletarias est&aacute;n relacionadas con el desarrollo capitalista y son las que obligan a adoptar niveles m&aacute;s elevados de tecnolog&iacute;a y a transformar los procesos laborales. Con ello tambi&eacute;n se transforman las relaciones de dominaci&oacute;n y los conflictos adquieren nuevas dimensiones.</p>     <p>Hart y Negri destacan el problema de la acumulaci&oacute;n de capital como el proceso de capitalizaci&oacute;n. El capital, afirma Rosa Luxemburgo, &quot;desvalija al mundo entero, obtiene sus medios de producci&oacute;n de todos los rincones de la tierra, apropi&aacute;ndose de ellos, si es necesario por la fuerza, en los niveles de civilizaci&oacute;n y en todas las formas de la sociedad (...) el capital necesita cada vez m&aacute;s disponer plenamente de la totalidad del globo, adquirir un selecci&oacute;n ilimitada de medios de producci&oacute;n, tanto desde el punto de vista de la calidad como de la cantidad, a fin de emplear un empleo productivo al valor excedente que ha realizado&quot;. (Hart-Negri, 2005, p. 247).</p>     <p>Los autores destacan tres momentos fundamentales para el desarrollo del imperio a partir de 1970: 1) transferir tecnolog&iacute;a esencial para construir el nuevo eje productivo de los pa&iacute;ses subordinados; 2) movilizar la fuerza laboral y las capacidades productivas de esos pa&iacute;ses, y 3) recolectar los flujos de riquezas que comenzaron a circular por todo el globo sobre una base ampliada.</p>     <p>Los cambios en la forma de producci&oacute;n impusieron el uso de la tecnolog&iacute;a como arma esencial del capital, generando un gran avance en los procesos productivos. Con ello se regulo el ciclo social de reproducci&oacute;n y se abrieron las fronteras territoriales a trav&eacute;s de la producci&oacute;n en red. En este mismo sentido, el uso de las tecnolog&iacute;as elimina las restricciones y produce un contacto directo con el consumidor, sin intermediarios.</p>     <p>Otro de los problemas que surge del poder imperial es la incapacidad de resolver el conflicto de las fuerzas sociales; es decir, las cuestiones relativas a la pobreza, la escasez y la lucha de clases no son resueltas, y son &eacute;stas las que finalmente demuestran un agotamiento del modelo capitalista. A esto se le suma la corrupci&oacute;n en el gobierno supremo del imperio: las diversas modalidades de corrupci&oacute;n al interior del Estado evidencian el agotamiento del modelo capitalista y sus redes de poder.</p>     <p>Si bien los cambios que se dan al interior de las sociedades surgen como consecuencia de la constituci&oacute;n del imperio, la globalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n capitalista y mercado mundial representan fundamentalmente un cambio hist&oacute;rico, pues no se trata simplemente de transformar el mercado, sino de crear normas y conductas sociales. El biopoder es el que establece un orden de comportamiento encaminado hacia la producci&oacute;n sin que para ello se tenga en cuenta al sujeto social.</p>     <p>Dentro de los cambios que plantea el biopoder como forma de dominio encontramos la transformaci&oacute;n de la forma como el proletariado expresa sus luchas; aunque &eacute;stas se concentraron en sus propias circunstancias inmediatas locales, todas ellas plantean problemas de importancia supranacional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pese a que el imperio ha creado una serie de normas jur&iacute;dicas y de control social, no ha logrado superar la irrupci&oacute;n de las masas en el escenario pol&iacute;tico. Los conflictos relacionados con la escasez, la pobreza y la lucha de clases han demostrado las falencias del sistema imperial, pues &eacute;ste no ha logrado superar las diversas problem&aacute;ticas sociales, las cuales, por el contrario, se han fortalecido dentro del sistema supranacional, aun cuando los ejes de dominaci&oacute;n han transformado el sistema financiero, econ&oacute;mico y militar.</p>     <p>Frente a la institucionalidad del imperio, los autores encuentran que la ciudadan&iacute;a global es la que tiene el poder de recuperar el control sobre el espacio y trazar as&iacute; una nueva cartograf&iacute;a. Es as&iacute; como a la clase obrera le corresponde transformar sus formas de organizaci&oacute;n y producci&oacute;n y de esta forma construir una nueva sociedad.</p>     <p>Para los autores, el tipo ideal del imperio puede ser &uacute;til, siempre y cuando surjan nuevas dimensiones sociales que garanticen la inserci&oacute;n de todos los sectores de la sociedad en igualdad de condiciones, si de todas maneras las caracter&iacute;sticas soberanas de los Estados singulares est&aacute;n debilitadas y recompuestas dentro de las funciones colectivas del mercado y la organizaci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n.</p>     <p>Finalmente, se puede decir que los autores abren una nueva discusi&oacute;n sobre el papel de las masas, pues son las estructuras de movilizaci&oacute;n construidas por las redes sociales las que pueden garantizar la transformaci&oacute;n en el mundo globalizado, utilizando los mecanismos de la comunicaci&oacute;n en red y haciendo que sus experiencias se vuelvan modulares para la diversidad de los grupos humanos.</p> </font>      ]]></body>
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