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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ESTABLECIMIENTO DE METAS, COMPORTAMIENTO Y DESEMPEÑO]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p align="right"><font size="4"><b>ESTABLECIMIENTO  DE METAS, COMPORTAMIENTO  Y DESEMPE&Ntilde;O</b></font></p>      <p align="right">HENRY MOLINA</p>      <p align="right">Tulane University, Programa Business Ph.D.  Jefe del Dpto. de Administraci&oacute;n, Facultad de Ciencias Administrativas y Econ&oacute;micas Universidad Icesi.  Ingeniero El&eacute;ctrico Universidad del Valle, Especialista en Administraci&oacute;n Universidad Icesi.  Diplomado en Alta Gerencia Universidad Icesi.  Profesor Universitario.</p>    <hr size="1">        <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>Existen varios enfoques motivacionales  que se inclinan m&aacute;s hacia las causas  pr&oacute;ximas del comportamiento que  hacia las necesidades y caracter&iacute;sticas  (la suposici&oacute;n b&aacute;sica es que las  personas se sienten m&aacute;s motivadas  cuando sus valores, sus necesidades  y su car&aacute;cter se ajustan al contexto  laboral y organizacional que cuando  no lo est&aacute;n). Los enfoques de causas  pr&oacute;ximas al comportamiento se centran  principalmente en las creencias  que la gente tiene acerca de su propio  desempe&ntilde;o, como por ejemplo lo  que est&aacute;n tratando de hacer, desean  hacer, piensan que pueden hacer, o  realmente esperan hacer. Estos enfoques  espec&iacute;ficos se basan en el supuesto  de que las creencias propias acerca  de las actividades futuras de una persona  (y las propias interpretaciones de  actividades pasadas) influyen en sus  acciones en el presente.</p>      <p>En esta &uacute;ltima categor&iacute;a se incluyen  las teor&iacute;as del establecimiento de  metas, la auto&#45;eficacia y las expectativas.  Estas teor&iacute;as se asemejan en  cuanto a que cada concepto requiere  que la gente piense y juzgue su desempe&ntilde;o  futuro con base en las experiencias  pasadas y su valoraci&oacute;n del momento.  Las metas tienden a reflejar lo  que la gente desea hacer, la auto&#45;eficacia  refleja lo que la gente piensa que  puede hacer y las expectativas reflejan  el &quot;mejor estimativo&quot; que tiene la  gente sobre las consecuencias de sus  acciones.</p>      <p>En este documento se revisan criterios  para comprender la relaci&oacute;n entre  el establecimiento de metas y el  desempe&ntilde;o, incluyendo definiciones,  diferentes medidas, perspectivas,  enfoques, mediadores y moderadores,  sobre diferentes investigaciones pr&aacute;cticas  acerca del establecimiento de  metas. Finalmente, este escrito proporciona la base para propuestas de  investigaci&oacute;n espec&iacute;ficas concernientes  a la confiabilidad y validez de la  medida y la posibilidad de generalizar  esta teor&iacute;a para distintas tareas  (por ejemplo, labores complejas, dificultad  de las metas, trabajos novedosos),  para diversas organizaciones  (por ejemplo, trabajadores independientes,  establecimiento de metas de  manera participativa, grupos cohesionados)  y para diferentes pa&iacute;ses y  culturas (por ejemplo, colectivismo  vs. individualismo).</p>  <hr size="1">      <p><font size="3"><b>ESTABLECIMIENTO DE  METAS, COMPORTAMIENTO  Y DESEMPE&Ntilde;O</b></font></p>      <p>En lugar de examinar el establecimiento  de metas en general, este escrito  se centra principalmente en la  manera como el establecimiento de  metas influye en el comportamiento  y el desempe&ntilde;o. Antes de estudiar las  teor&iacute;as que tratan sobre este punto,  se debe ubicar el concepto de establecimiento  de metas al plano del contexto  motivacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Quiz&aacute;s la definici&oacute;n de motivaci&oacute;n  m&aacute;s utilizada gira en torno a cuatro  procesos: emoci&oacute;n, direcci&oacute;n, intensidad  y persistencia de las acciones  voluntarias que est&aacute;n orientadas hacia  las metas. La motivaci&oacute;n es un  concepto, no se puede observar de  manera directa y por lo tanto se debe  comprobar como parte de una teor&iacute;a  m&aacute;s amplia donde las condiciones  antecedentes est&aacute;n ligadas a las acciones  conductuales. Adicionalmente,  la motivaci&oacute;n es personal e individual  en t&eacute;rminos de su contenido. Cada  uno de nosotros es &uacute;nico en t&eacute;rminos  de lo que nos emociona y de la manera  como dirigimos nuestro comportamiento;  y finalmente, la motivaci&oacute;n  es dirigida hacia una meta (Locke &amp;  Latham, 1990a).</p>      <p>Las discrepancias entre las metas y  el logro de &eacute;stas pueden ser vistas  como importantes determinantes de  la emoci&oacute;n y la direcci&oacute;n del comportamiento;  la importancia y el compromiso  con la meta son valiosos para la  intensidad y la persistencia. Las metas  incitan a la gente a hacer un mayor  esfuerzo, centrar la atenci&oacute;n, desarrollar  estrategias y persistir frente  al fracaso. Aceptar una meta asignada  o establecer una meta para uno  mismo ayuda a centrar la atenci&oacute;n y  evitar las distracciones. La meta ayuda  a elegir comportamientos. Adicionalmente,  el nivel de la meta y el compromiso  que se tenga con &eacute;sta, aumentan  el esfuerzo empleado en alcanzarla  y la persistencia para enfrentar  los obst&aacute;culos y el fracaso. Por  lo tanto, las metas tienen un efecto  directo sobre la atenci&oacute;n, la elecci&oacute;n  del comportamiento, el esfuerzo y la  persistencia, cuatro resultados conductuales  claves en la motivaci&oacute;n.</p>      <p><font size="3"><b>ESTABLECIMIENTO DE METAS Y  COMPROMISO CON LAS METAS</b></font></p>      <p>En el centro de la teor&iacute;a del establecimiento  de metas se encuentra la  idea de la acci&oacute;n con prop&oacute;sito. La  gente elige las metas que se relacionan  con la satisfacci&oacute;n de sus necesidades;  la aspiraci&oacute;n y la b&uacute;squeda de  metas son parte central del proceso  de la vida misma. La acci&oacute;n consciente  y auto&#45;dirigida es la responsable  de casi todo lo que la gente hace; esta  b&uacute;squeda incita el proceso motivacional  (Mitchell, 1997).</p>      <p>La investigaci&oacute;n organizacional confirma  esta declaraci&oacute;n. La gente con  metas trabaja m&aacute;s duro y se desempe&ntilde;a  mejor que la que no tiene metas.  Mientras sean aceptadas, las  metas dif&iacute;ciles conducen a niveles  superiores de desempe&ntilde;o laboral que  las metas f&aacute;ciles o la ausencia de  metas. Las metas espec&iacute;ficas son m&aacute;s  motivadoras que las metas generales  en t&eacute;rminos de desempe&ntilde;o laboral.  Sin embargo, para que el establecimiento  de metas sea efectivo, los individuos  deben poseer la capacidad  necesaria para llevar a cabo las tareas  y estar comprometidos con el logro  de las metas (Locke &amp; Latham,  1990a).</p>      <p>El compromiso se refiere al apego o a  la determinaci&oacute;n de alcanzar una  meta, independientemente de su origen  Por lo tanto puede aplicarse a  cualquier meta, sea auto&#45;establecida,  participativa o asignada. La aceptaci&oacute;n  es un tipo de compromiso; se refiere  al compromiso con una meta que  ha sido asignada (Locke, Latham &amp;  Erez, 1988). Conceptualmente, el  compromiso con las metas modera la  relaci&oacute;n entre la dificultad de la meta  y el desempe&ntilde;o (Locke &amp; Latham,  1990a).</p>      <p><font size="3"><b>MEDIDA DEL COMPROMISO  CON LA META</b></font></p>      <p>Locke originalmente formul&oacute; la hip&oacute;tesis  de que el compromiso con las  metas modera la relaci&oacute;n entre la dificultad  de la meta y el desempe&ntilde;o,  de tal forma que una relaci&oacute;n positiva  entre dificultad y desempe&ntilde;o s&oacute;lo  se observa entre sujetos comprometidos  con una meta. Sin embargo,  Hollenbeck y Klein analizaron 109  estudios de establecimiento de metas  y se&ntilde;alaron que el compromiso con  las metas raras veces hab&iacute;a sido medido  y que su rol hipot&eacute;tico como moderador  hab&iacute;a sido comprobado solamente  en tres ocasiones (Wright et al,  1994).</p>      <p>Con el fin de medirlo, Hollenbeck,  Williams y Klein desarrollaron un  auto&#45;reporte de nueve puntos para determinar  el compromiso con las metas.  Analizaron la validez del concepto  de este auto&#45;reporte y demostraron  la consistencia interna de las versiones  de cuatro, siete y nueve puntos  de esa medida: la convergencia con  las medidas alternas de compromiso  asignadas; su relaci&oacute;n con otros conceptos;  y su validez discriminante.  (Wright et al, 1994).</p>      <p>Tubbs y Dahl examinaron varias medidas  alternas del compromiso con las  metas y expusieron serias preguntas  referentes a la utilidad de las medidas  del auto&#45;informe. Tubbs argumentaba  que una medida de discrepancia  absoluta (por ejemplo, la diferencia  entre una meta personal y una  meta asignada) puede servir como un  medio m&aacute;s v&aacute;lido para valorar el compromiso  con las metas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>AN&Aacute;LISIS DE LA LITERATURA  SOBRE ESTABLECIMIENTO  DE METAS</b></font></p>      <p>Desde 1990 se han realizado varias  investigaciones sobre el establecimiento  de metas. Este documento trata  de analizar varios documentos te&oacute;ricos  y pr&aacute;cticos para investigar los  diversos pasos en el proceso de establecimiento  de metas y los factores  que median o moderan la relaci&oacute;n  entre el establecimiento de metas, el  comportamiento y el desempe&ntilde;o.</p>      <p><b><i>Establecimiento de metas y variables  contextuales</i></b></p>      <p>Aunque se ha demostrado que el uso  de las metas y la relaci&oacute;n entre la dificultad de la meta y el desempe&ntilde;o son  ubicuos, es necesario prestar mayor  atenci&oacute;n al contexto que rodea el uso  de las metas en las organizaciones.  Los investigadores han sugerido que  el contexto donde se implementa el  establecimiento de metas es tan importante  como el contenido de las  metas.</p>      <p>Una variable contextual identificada  como antecedente potencial del compromiso  con la meta son las restricciones  situacionales. Ellas son ciertos  aspectos del entorno laboral (e.g., falta  de tiempo, materiales, informaci&oacute;n,  etc.) que act&uacute;an como obst&aacute;culos para  el desempe&ntilde;o impidiendo que los empleados  puedan traducir plenamente  su habilidad y motivaci&oacute;n en desempe&ntilde;o.  Los empleados enfrentados a  restricciones se sienten frustrados  porque no pueden desempe&ntilde;arse bien  a pesar de tener la motivaci&oacute;n y la  habilidad para alcanzar el &eacute;xito. Esa  sensaci&oacute;n de frustraci&oacute;n anula su  motivaci&oacute;n reduciendo las percepciones  de las expectativas, las cuales a  su vez tambi&eacute;n pueden disminuir el  compromiso con las metas.</p>      <p>Otro factor contextual identificado  como importante en el establecimiento  de metas es el apoyo de los supervisores.  El apoyo en t&eacute;rminos de intercambio  l&iacute;der&#45;miembro (ILM), que  refleja la calidad de la relaci&oacute;n dual  entre supervisores y empleados; los  empleados con relaciones ILM mejores  se sienten m&aacute;s comprometidos con  el &eacute;xito de sus unidades que aquellos  que sostienen relaciones ILM de menor  grado, y los primeros est&aacute;n dispuestos  a dedicar m&aacute;s tiempo y energ&iacute;a  que los &uacute;ltimos. Desde la perspectiva  de la teor&iacute;a de la expectativa, los  empleados con ILM mejores deben  tener mayores niveles de motivaci&oacute;n  porque reciben m&aacute;s &aacute;nimo y recompensas,  lo cual debe aumentar las  percepciones de expectativa e instrumentalidad.</p>      <p>Despu&eacute;s de realizar un estudio en  cuatro sucursales de una empresa minorista,  Klein y Kim (1998) encontraron  que el compromiso con las metas  estaba positivamente relacionado con  ILM y negativamente relacionado con  las restricciones situacionales. El estudio  tambi&eacute;n respaldaba la teor&iacute;a de  que la relaci&oacute;n entre compromiso con  las metas y desempe&ntilde;o var&iacute;a como  una funci&oacute;n de ILM: una relaci&oacute;n  positiva era evidente entre el compromiso  y el desempe&ntilde;o para los empleados  con un ILM alto, mientras que la  relaci&oacute;n para los empleados con un  ILM bajo era casi nula. En contraste,  el estudio respaldaba la teor&iacute;a de  que la relaci&oacute;n entre el compromiso  con las metas y el desempe&ntilde;o no var&iacute;a  significativamente como una funci&oacute;n  de las restricciones.</p>      <p><b><i>Establecimiento de metas asignadas  versus participativas y generalizaci&oacute;n  de la respuesta</i></b></p>      <p>El debate sobre si las metas deben  ser asignadas o establecerse de manera  participativa se ha ido calmando  desde que los investigadores sugirieron  que las metas asignadas producen  el mismo efecto que las metas  establecidas de forma participativa si  son &quot;dichas y vendidas&quot; de manera  adecuada a los empleados. Sin embargo,  las diferencias observadas entre  el establecimiento de metas participativo  y asignado presumiblemente  se debe a las diferencias en las variables  mediadoras tales como la dificultad  de las metas, la informaci&oacute;n y el  desarrollo de estrategias. Por ejemplo, en las tareas complejas y las tareas  bien aprendidas, las metas establecidas  participativamente pueden  ser m&aacute;s efectivas que las metas  asignadas porque pueden ayudar a  reducir las ambig&uuml;edades y en el desarrollo  de estrategias efectivas para  la realizaci&oacute;n de las tareas (Locke &amp;  Latham, 1990b).</p>      <p>El impacto del establecimiento de  metas siempre ha sido definido  operacionalmente como cambios observados  en un comportamiento espec&iacute;fico  (Locke &amp; Latham, 1990b). En  el mundo real, existen muchas conductas  que co&#45;var&iacute;an, se correlacionan  o comparten una similitud funcional  entre s&iacute;. Por lo tanto, cuando  la intervenci&oacute;n en el establecimiento  de metas busca operar en un comportamiento,  es posible que los comportamientos  similares a los comportamientos  objetivo pero no directamente  enfocados por la intervenci&oacute;n en el  establecimiento de metas tambi&eacute;n se  vean afectados. Si se observa que la  frecuencia de un comportamiento no  enfocado cambia durante una intervenci&oacute;n  enfocada hacia otro comportamiento,  se presume que ha ocurrido  una generalizaci&oacute;n de la respuesta.  Cuando los individuos participan  en el establecimiento de metas, sin  duda se refieren a sus metas impl&iacute;citas  con el fin de proporcionar opiniones  sobre el uso racional del proceso  de establecimiento de metas. Referirse  a las metas impl&iacute;citas tambi&eacute;n  puede influir en la consideraci&oacute;n de  otros comportamientos relacionados  funcionalmente. Si existe una fuerte  asociaci&oacute;n previa entre comportamientos  no enfocados funcionalmente  relacionados con el comportamiento  enfocado por la meta, el efecto de la  intervenci&oacute;n puede generalizarse hacia  estos comportamientos (Ludwig &amp;  Geller, 1997).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otro lado, si una meta asignada  es percibida como controlada externamente,  es posible que no active las  metas impl&iacute;citas. Desde estas circunstancias,  es probable que ning&uacute;n comportamiento  distinto al comportamiento  objetivo sea promovido por  consecuencias externas. La generalizaci&oacute;n  de la respuesta posiblemente  no ocurra porque las metas impl&iacute;citas  sobre comportamientos relacionados  pero no enfocados no son activados  (Ludwig &amp; Geller, 1997).</p>      <p>Seg&uacute;n el an&aacute;lisis del experimento dise&ntilde;ado  para mejorar las pr&aacute;cticas de  conducci&oacute;n de los repartidores de  pizza, la generalizaci&oacute;n de la respuesta  ocurri&oacute; &uacute;nicamente en el sitio que  recibi&oacute; la intervenci&oacute;n participativa.  Los resultados sugieren que un efecto  secundario ben&eacute;fico de la intervenci&oacute;n  participativa fue un cambio deseado  en los comportamientos relacionados  no enfocados, como por ejemplo,  cumplir la meta de tiempo de  entrega, cuidando tambi&eacute;n de respetar  las reglas de tr&aacute;nsito y no poner  en peligro sus vidas, mientras que la  intervenci&oacute;n asignada pudo haber  producido efectos secundarios indeseados  en los comportamientos no  enfocados.</p>      <p><b><i>Establecimiento de metas  y retroalimentaci&oacute;n</i></b></p>      <p>Los empleados necesitan saber c&oacute;mo  van en la medida que avanzan hacia  el logro de las metas. Las fuentes de  retroalimentaci&oacute;n pueden venir de la  tarea misma, pero en muchos casos  proceden de un supervisor. La retroalimentaci&oacute;n  proveniente de los supervisores  requiere de monitoreo al igual  que de una transmisi&oacute;n e intercambio regulares de informaci&oacute;n. En situaciones  donde las observaciones de  la conducta o el desempe&ntilde;o son dif&iacute;ciles  de adquirir ser&aacute; tambi&eacute;n dif&iacute;cil  brindar una retroalimentaci&oacute;n oportuna  y adecuada. El establecimiento  de metas no funciona sin que haya  retroalimentaci&oacute;n. Aunque la retroalimentaci&oacute;n  tradicionalmente es vista  como una informaci&oacute;n que fluye  hacia abajo, tambi&eacute;n puede fluir hacia  arriba (es decir, los subordinados  calificando el desempe&ntilde;o de su supervisor  inmediato). Y obviamente, la  interpretaci&oacute;n de cada qui&eacute;n (atribuciones)  sobre la retroalimentaci&oacute;n  contribuye a causar impacto sobre el  desempe&ntilde;o.</p>      <p>A pesar de la creciente popularidad  de los programas de retroalimentaci&oacute;n  hacia arriba, se ha hecho muy  poca investigaci&oacute;n sobre los efectos  que tiene la retroalimentaci&oacute;n hacia  arriba sobre los cambios que ocurren  en el desempe&ntilde;o gerencial con el paso  del tiempo. Sin embargo, la ausencia  de un grupo de control o grupo de  comparaci&oacute;n hace que sea dif&iacute;cil determinar  si la habilidad aumenta o  si han ocurrido cambios positivos en  la conducta posterior de los jefes,  como resultado de la retroalimentaci&oacute;n  (Smither et al, 1995).</p>      <p>La premisa m&aacute;s importante acerca  del programa de retroalimentaci&oacute;n  hacia arriba es que los gerentes que  reciben retroalimentaci&oacute;n individualizada  (i.e., resultados de la calificaci&oacute;n  que les dieron los subordinados)  con el tiempo tienen mayor probabilidad  de un mejoramiento en su desempe&ntilde;o  que los gerentes que no reciben  retroalimentaci&oacute;n individualizada.  La retroalimentaci&oacute;n espec&iacute;fica e  individualizada debe permitir a los  gerentes determinar el grado de discrepancia  entre retroalimentaci&oacute;n y  meta, y dirigir sus esfuerzos hacia el  cambio en el comportamiento en  &aacute;reas donde el desempe&ntilde;o presenta  mayores debilidades. Si los informes  sobre retroalimentaci&oacute;n individualizada  son un prerrequisito para el  cambio en la conducta, entonces los  gerentes con peque&ntilde;os grupos de trabajo  ser&aacute;n menos capaces de beneficiarse  de un programa de retroalimentaci&oacute;n  hacia arriba, que los gerentes  que reciben retroalimentaci&oacute;n  individualizada de grupos de trabajo  m&aacute;s grandes. Por otro lado, los informes  sobre retroalimentaci&oacute;n individualizada  posiblemente no sean la  &uacute;nica fuente de informaci&oacute;n disponible  para un gerente sobre la manera  como los subordinados ven su desempe&ntilde;o  (Smither et al, 1995).</p>      <p>El acto de introducir un sistema de  retroalimentaci&oacute;n formal en un grupo  de trabajo indica con seguridad  que el desempe&ntilde;o debe mejorarse en  las &aacute;reas que han sido medidas. Por  lo tanto, incluso los gerentes que no  reciben informes de retroalimentaci&oacute;n  individualizada pueden sentirse  motivados a mejorar su desempe&ntilde;o,  y tambi&eacute;n se elimina el &quot;Loafing  Effect&quot; (Locke &amp; Latham, 1990;  White, Kjelgaard &amp; Harkins, 1995).</p>      <p><b><i>Establecimiento de metas  e incentivos monetarios</i></b></p>      <p>Numerosos estudios han demostrado  la utilidad sobre el establecimiento  de metas y de los incentivos monetarios  como t&eacute;cnicas para mejorar  la motivaci&oacute;n y por lo tanto el desempe&ntilde;o.  Sin embargo, no hay mucha  comprensi&oacute;n sobre c&oacute;mo estas dos  t&eacute;cnicas interact&uacute;an para determinar  el desempe&ntilde;o.</p>      <p>Los investigadores han sugerido que  los incentivos muy probablemente  afecten la aceptaci&oacute;n de la meta por  parte de un individuo o su compromiso  con &eacute;sta. El estudio de Wright&acute;s  (1992) examin&oacute; el papel de los incentivos  monetarios como un determinante  del compromiso con las metas  as&iacute;: (a) probando el papel mediador  del valor en una relaci&oacute;n incentivo-compromiso,  los incentivos afectan el  compromiso con las metas aumentando  el valor del logro de las metas, y  (b) examinando el papel mediador del  compromiso con las metas en los efectos  del tipo de incentivos, el nivel de  incentivos y el nivel de meta sobre el  desempe&ntilde;o.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La condici&oacute;n de pago por pieza puede  mostrar mayores niveles de valor  para todos los niveles de desempe&ntilde;o  porque cada nivel de desempe&ntilde;o que  alcanza el nivel de meta tiene una  mayor compensaci&oacute;n monetaria. Esta  condici&oacute;n podr&iacute;a causar un efecto techo  de tal forma que, con relaci&oacute;n a  la condici&oacute;n de bonificaci&oacute;n por logro  de las metas, se puede observar un  nivel m&aacute;s alto de valor pero una pendiente  menor en valor (Wright, 1992).  Otros resultados demostraron que  dichos incentivos basados en la meta  como la bonificaci&oacute;n por el logro de  las metas, por medio de los cuales los  sujetos reciben un pago b&aacute;sico m&aacute;s  una bonificaci&oacute;n si logran las metas,  produc&iacute;a un mayor compromiso con  las metas f&aacute;ciles, pero un menor compromiso  con las dif&iacute;ciles. Por lo tanto,  estos incentivos pueden hacer que  los individuos rechacen y no acepten  la meta cuando es suficientemente  dif&iacute;cil para producir un mejor desempe&ntilde;o.  Esta situaci&oacute;n podr&iacute;a dar lugar  a la p&eacute;rdida de la eficacia de la intervenci&oacute;n  en el establecimiento de metas  (Wright, 1992).</p>      <p><b><i>Establecimiento de metas individuales  y metas grupales</i></b></p>      <p>Gran parte del trabajo en las organizaciones  se realiza en grupos o por  lo menos en ambiente de grupos. A&uacute;n  as&iacute;, la mayor&iacute;a de las investigaciones  sobre organizaciones se han centrado  en la competitividad examinando  los efectos de los cambios en  los procesos de producci&oacute;n, motivaci&oacute;n  y desempe&ntilde;o. La mayor&iacute;a de las  investigaciones emp&iacute;ricas sobre el  establecimiento de metas que dominan  los estudios actuales sobre motivaci&oacute;n  han sido realizadas a nivel  individual. El establecimiento de  metas en un contexto de grupo posiblemente  no pueda generalizarse directamente  a partir de la investigaci&oacute;n  individual, pues el establecimiento  de metas se vuelve m&aacute;s complicado  en grupo. Uno de los principales  factores que diferencia el establecimiento  de metas en grupo, del  establecimiento de metas individuales  es la presencia de fen&oacute;menos grupales  como normas, <i>loafing</i>, interdependencia,  o cohesi&oacute;n (i.e., la cohesi&oacute;n  conduce a metas superiores que  producen un mejor desempe&ntilde;o (Klein  &amp; Mulvey, 1995).</p>      <p>Aunque se ha encontrado que las  metas de grupo aumentan el desempe&ntilde;o  del grupo, la eficacia de las metas  individuales para mejorar el desempe&ntilde;o  del equipo ha producido resultados  mezclados. Esta varianza  puede deberse tanto a las caracter&iacute;sticas  de la tarea como de la meta.  Una explicaci&oacute;n para esta varianza  puede ser la naturaleza de la tarea;  el grado de interdependencia en una  tarea de grupo es una importante  condici&oacute;n de barrera sobre la relaci&oacute;n  establecimiento de meta &#45; desempe&ntilde;o  del grupo. Otra explicaci&oacute;n para  esa varianza puede ser que las estructuras  de meta diferentes tales como  las metas individuales egoc&eacute;ntricas,  las metas individuales grupoc&eacute;ntricas,  o las metas de grupo, solas y en  combinaci&oacute;n pueden producir diferentes  resultados sobre el desempe&ntilde;o  (Crown &amp; Rosse, 1995).</p>      <p>La diferencia entre la progresi&oacute;n independiente/  interdependiente o agregado/  no agregado es con frecuencia  confusa. En sus t&eacute;rminos m&aacute;s simples,  la progresi&oacute;n independiente/  interdependiente refleja el grado en  el cual los miembros del grupo deben  trabajar juntos para lograr unas tareas,  mientras que la progresi&oacute;n agregado/  no agregado tiene que ver con  los aspectos de la medici&oacute;n (i.e., en  una tarea agregada, el desempe&ntilde;o del  grupo se mide sumando los desempe&ntilde;os  individuales de los miembros  del grupo; en una tarea no agregada,  se requiere que el producto del grupo  sea mayor a (o diferente de) la suma  del resultado individual debido a las  relaciones interdependientes entre  los miembros del grupo). Por lo tanto,  las tareas no agregadas requieren  interdependencia, aunque &eacute;sta no  siempre tiene un resultado no agregado  (Crown &amp; Rosse, 1995).</p>      <p>Resulta l&oacute;gico asumir que si las metas  tienen la capacidad para dirigir  la atenci&oacute;n y el esfuerzo hacia el desempe&ntilde;o  de grupo o individual, tambi&eacute;n  tienen la capacidad para aumentar  el compromiso con la dimensi&oacute;n  a la cual se refieren. En consecuencia,  una meta individual egoc&eacute;ntrica  deber&iacute;a mejorar el compromiso individual  para maximizar el desempe&ntilde;o  individual (i.e., orientaci&oacute;n hacia  el desempe&ntilde;o individual ODI, mientras  que la meta de grupo debe aumentar  el compromiso para maximizar  el desempe&ntilde;o del grupo (i.e.,  orientaci&oacute;n hacia el desempe&ntilde;o  grupal ODG). Desafortunadamente,  no hay claridad sobre el efecto que  puedan tener estas metas en la orientaci&oacute;n  del desempe&ntilde;o cuando se dan  una tras otra. El papel que juegan  las metas individuales grupoc&eacute;ntricas  tambi&eacute;n es ambiguo cuando estas  metas son administradas sin que  vayan acompa&ntilde;adas de metas grupales.  Los resultados del estudio de  Crown &amp; Rose indican que las metas  individuales grupoc&eacute;ntricas y las  metas grupales dadas en combinaci&oacute;n  aumentan el desempe&ntilde;o del grupo  para tareas interdependientes. En  realidad, esta combinaci&oacute;n de metas  produjo un desempe&ntilde;o de grupo 36%  mejor que el del grupo control y mucho  mayor que en cualquier otra combinaci&oacute;n.</p>      <p>Los resultados sugieren que no s&oacute;lo  existe un aumento agregado en el esfuerzo  empleado (i.e., el esfuerzo empleado  para la meta de grupo adem&aacute;s  del esfuerzo empleado para la meta  con contribuci&oacute;n individual), sino  tambi&eacute;n que hubo un efecto multiplicador  (un efecto espiral sobre el esfuerzo  empleado): El aumento del esfuerzo  empleado en el desempe&ntilde;o del  grupo produjo un incremento en la  contribuci&oacute;n individual, seguido por  un aumento en el esfuerzo empleado  en el desempe&ntilde;o del grupo.</p>      <p>La capacidad para estimular el nivel  m&aacute;s alto de compromiso tanto  para el desempe&ntilde;o individual como  grupal, unido a una orientaci&oacute;n de  desempe&ntilde;o grupal dominante, es importante  para afectar el desempe&ntilde;o  a trav&eacute;s del desarrollo de estrategias  cooperativas (Crown &amp; Rose, 1995).</p>      <p>Adicionalmente, las relaciones m&aacute;s  fuertes entre las variables de las  metas y la cohesi&oacute;n sugieren que la  cohesi&oacute;n puede ser altamente eficaz  para lograr que los grupos establezcan  metas dif&iacute;ciles y sigan sinti&eacute;ndose  comprometidos con esas metas  (Klein &amp; Mulvey, 1995).</p>      <p>Doerr et al (1996) encontraron que  las metas de grupo produc&iacute;an un esfuerzo  mayor y tambi&eacute;n m&aacute;s productividad  que las metas individuales  tanto en l&iacute;neas de producci&oacute;n pull  (halar) &#45;donde los trabajadores se  pasan el trabajo cuando el siguiente  trabajador est&aacute; listo&#45;, o l&iacute;neas de  producci&oacute;n push (empujar) &#45;donde  los trabajadores se pasan el trabajo  tan pronto como est&aacute; terminado&#45;. Es  posible que las tareas en las l&iacute;neas  de experimento fueran algo interdependientes,  independientemente de  la pol&iacute;tica de flujo de material utilizada,  y por lo tanto las metas de grupo  fueran m&aacute;s eficaces en t&eacute;rminos  de motivaci&oacute;n a trav&eacute;s de las pol&iacute;ticas.  De manera alterna, las conductas  interactivas o el monitoreo del  desempe&ntilde;o, lo cual es incentivado por  las metas de grupo, promueven el esfuerzo  y la productividad sobre tareas  relativamente independientes al  igual que sobre tareas interdependientes.  Otro hallazgo en este experimento  es que la satisfacci&oacute;n laboral  era mayor cuando se usaba la  meta de grupo con una pol&iacute;tica de  halar, o cuando se usaba una meta  individual en una pol&iacute;tica de empujar  (Doerr et al., 1996).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>      <p>La teor&iacute;a sobre el establecimiento de  metas sugiere que las metas est&aacute;n  asociadas con un desempe&ntilde;o mejorado  pues movilizan el esfuerzo, dirigen  la atenci&oacute;n y estimulan la persistencia  y el desarrollo de las estrategias.  Aunque las investigaciones  sobre los efectos de las metas de grupo  no han sido tan extensivas como  las de los efectos sobre las metas individuales,  se han realizado varios  estudios sobre estos aspectos y se ha  encontrado que las metas de grupo  tuvieron resultados positivos sobre el  desempe&ntilde;o del grupo. Aunque esta  informaci&oacute;n es &uacute;til, estos hallazgos  necesitan ser ampliados a trav&eacute;s de  una mayor investigaci&oacute;n.</p>      <p>Seg&uacute;n la teor&iacute;a sobre el establecimiento  de metas individuales, las  metas son efectivas pues indican el  nivel de desempe&ntilde;o que es aceptable.  Las metas espec&iacute;ficas son cr&iacute;ticas  para el efecto de la meta individual  porque establecen un nivel m&iacute;nimo de  desempe&ntilde;o aceptable; por otro lado,  las metas ambiguas o bien no aclaran  el nivel de desempe&ntilde;o adecuado  o indican a los individuos que hay un  rango aceptable de niveles de desempe&ntilde;o.</p>      <p>El contexto de grupo tambi&eacute;n es otro  est&iacute;mulo importante para el esfuerzo  y la persistencia. Por ejemplo, la  cohesi&oacute;n de un grupo puede influir en  el desempe&ntilde;o del grupo, donde los  miembros de los grupos cohesivos tienen  mayor probabilidad de participar  en patrones de conducta coordinados.  Los miembros de los grupos cohesivos  que trabajan hacia una meta f&aacute;cil  pueden por lo tanto, ejercer un esfuerzo  que va m&aacute;s all&aacute; de sus contribuciones  individuales esperadas para  que se mantenga la buena voluntad  dentro del grupo. Si varios miembros  lo hacen, incluso las metas f&aacute;ciles  pueden ser asociadas con un alto desempe&ntilde;o  del grupo. Adicionalmente, si  ellos consideran que sus contribuciones  no son identificables, pueden ejercer  poco esfuerzo a nombre de un grupo  (loafing effect). Si varios miembros  adoptan esta misma conducta, incluso  las metas dif&iacute;ciles pueden asociarse  con un bajo desempe&ntilde;o de grupo.</p>      <p><font size="3"><b>INVESTIGACIONES FUTURAS</b></font></p>      <p>La relativamente baja confiabilidad  de la escala de restricciones puede ser  un factor que contribuye al hallazgo  de una relaci&oacute;n no significativa de las  restricciones y la relaci&oacute;n entre el  compromiso con las metas y el desempe&ntilde;o  en el estudio de Klein y Kim  (1998). Sin embargo, la baja confiabilidad  de esta escala no es sorprendente,  considerando que cada elemento  valoraba las percepciones de una  restricci&oacute;n potencial diferente. La  identificaci&oacute;n de una o dos de las restricciones  m&aacute;s prevalentes en un contexto  y el desarrollo de escalas multi  elemento para valorar esas restricciones  espec&iacute;ficas puede ser un enfoque  valioso para las futuras investigaciones.</p>      <p>No sabemos mucho sobre por qu&eacute; se  seleccionan metas particulares para  cada situaci&oacute;n, bien sea que se trate  de las mejores metas, o se trate de la  mejor cantidad de metas. Se requiere  mayor investigaci&oacute;n para combinar  la meta y sus atributos con la  persona, el contexto y la cultura. Por  ejemplo, necesitamos saber cu&aacute;les  metas particulares deben seleccionarse  y si son las mejores metas y la  mejor cantidad de metas para la situaci&oacute;n.</p>      <p>Aunque existe un acuerdo referente  a la eficacia general del establecimiento  de metas s&oacute;lo para mejorar el  desempe&ntilde;o de las tareas, se necesita  mayor investigaci&oacute;n sobre la utilidad  de combinar el enfoque del establecimiento  de metas con otros enfoques  motivacionales tradicionalmente usados  en mejorar los resultados. Por  ejemplo, el uso de los incentivos financieros  dentro de un programa de establecimiento  de metas, o la aplicaci&oacute;n  simult&aacute;nea del establecimiento  de metas y la competencia (circunstancias  donde un individuo puede lograr  sus fines a costa de que otros no  logren los suyos), etc. Las futuras investigaciones  en el &aacute;rea del establecimiento  de metas necesitan hacer un  mayor &eacute;nfasis en valorar o medir el  compromiso con las metas. Por ejemplo,  algunos refinamientos en dicha  medida son necesarios para establecer  si el compromiso es una actitud  motivacional unitaria y estrecha,  valorable por medio del auto&#45;informe  o el compromiso es un concepto explicativo  amplio, an&aacute;logo a la motivaci&oacute;n  misma.</p>      <p>Se requiere investigaci&oacute;n adicional  para determinar si la conducta de los  gerentes cambia despu&eacute;s de recibir  retroalimentaci&oacute;n hacia arriba. Por  ejemplo, examinando en qu&eacute; condiciones  del clima de desempe&ntilde;o de la organizaci&oacute;n  los gerentes establecen  metas espec&iacute;ficas de mejoramiento  del desempe&ntilde;o, despu&eacute;s de recibir  retroalimentaci&oacute;n hacia arriba.  Las investigaciones futuras deber&iacute;an  examinar en qu&eacute; forma interact&uacute;an  los incentivos y las metas para determinar  el desempe&ntilde;o, referente a las  condiciones de metas dif&iacute;ciles y diferentes  condiciones de incentivos.</p>      <p>New Orleans, L.A. Sep. 2&#45;99</p>      <hr size="1">        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>        <!-- ref --><p>CROWN, D.F. and ROSSE, J. G. Yours,  mine, and ours: Facilitating group  productivity through the integration  of individual and group goals. <i>Organizational  behavior and human  decision processes</i>, 64 (2), 138&#45;150.  1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0123-5923200000020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DOERR, K. H., BROWN, K. A., MITCHELL,  T. R., &amp; KLASTORIN, T. D. Impact of  material flow policies and goals on job  outcomes. <i>Journal of Applied Psychology</i>, 31 (2), 142&#45;152. 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0123-5923200000020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KLEIN, H. J., &amp; KIM, J. S. A field study  of the influence of situational constraints,  leader&#45;member exchange,  and goal commitment on performance.    <i>Academy of Management Journal</i>,  41 (1), 88&#45;95. 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0123-5923200000020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KLEIN, H. 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Assigned  versus participative goal setting  and response generalization:  Managing injury control among professional  pizza deliverers. <i>Journal of  Applied Psychology</i>, 82 (2), 253&#45;261.  1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0123-5923200000020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MITCHELL, T. R. Matching motivational  strategies with organizational  contexts. In L.L. Cummings and  B.M. Staw (Eds.), <i>Research in organizational  behavior</i>. Vol 19, 57&#45;149.  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Commitment and the role  of ability in motivation Comment on  Wright, O&acute;Leary&#45;Kelly, Cortina,  Klein, and Hollenbeck (1994). <i>Journal  of Applied Psychology</i> 79 (6), 804 &#45;  811. 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0123-5923200000020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>WHITE, P. H., KJELGAARD, M. M., &amp;  HARKINS, S. G. Testing the contribution  of self&#45;evaluation to goal&#45;setting  effects. <i>Journal of Personality and  Social Psychology</i>, 69 (1), 69&#45;79. 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0123-5923200000020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>WRIGHT, P. M. An examination of the  relationships among monetary incentives,  goal level, goal commitment,  and performance. <i>Journal of Management</i>, 18 (4), 677&#45;693. 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-5923200000020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>WRIGHT, P. M. O&acute;LEARY&#45;KELLY, A. M., CORTINA, J.  M., KLEIN H. J., &amp; HOLLENBECK, J. R.  (1994). On the meaning and measurement  of goal commitment. <i>Journal  of Applied Psychology</i>, 79 (6), 795 &#45;  803. 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0123-5923200000020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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