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<journal-title><![CDATA[Estudios Gerenciales]]></journal-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este artículo discute los resultados del trabajo de Quah sobre la convergencia entre países. Los resultados muestran que aunque el trabajo de Quah es demoledor en torno a la convergencia tipo beta y sigma, la estimación del núcleo estocástico es bastante discutible y, por lo tanto, la transición entre países queda reducida a una cadena de Markov de un paso.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p align="right"><font size="4"><b>CRECIMIENTO Y CONVERGENCIA:  A PROP&Oacute;SITO DE QUAH*</b></font></p>      <p align="right">JHON JAMES MORA</p>      <p align="right">Economista, Universidad del Valle, M.A. Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, Ph.D(c)  Universidad Alcal&aacute; de Henares. Profesor tiempo completo del Departamento de  Econom&iacute;a de la Universidad Icesi.  e&#45;mail: <a href="mailto:jjmora@icesi.edu.co">jjmora@icesi.edu.co</a>.</p>      <p align="right">Fecha de recepci&oacute;n: 30&#45;5&#45;2003 Fecha de aceptaci&oacute;n: 20&#45;8&#45;2003</p>          <p>*Agradezco los comentarios de Jos&eacute; Javier N&uacute;&ntilde;ez, de la Universidad Alcal&aacute; de Henares, y del evaluador.  Tambi&eacute;n agradezco la invaluable ayuda de Isa&iacute;as Salgado, de la Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, con  las rutinas warpdem.ado y silvetest.ado del programa STATA.</p>  <hr />          <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>This paper discusses the results of  Quah&acute;s work on convergence between  countries. The results show that, although  Quah&acute;s work regarding beta  and sigma convergence is overwhelming,  his stochastic core estimate is  fairly controversial. Therefore, the  transition between countries is reduced  to a one&#45;step Markov chain.</p>      <p><b>KEY WORDS</b></p>      <p>Growth, convergence, unit root, stochastic  core, Markov chains.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>      <p>Este art&iacute;culo discute los resultados  del trabajo de Quah sobre la convergencia entre pa&iacute;ses. Los resultados  muestran que aunque el trabajo de  Quah es demoledor en torno a la convergencia  tipo beta y sigma, la estimaci&oacute;n  del n&uacute;cleo estoc&aacute;stico es bastante  discutible y, por lo tanto, la  transici&oacute;n entre pa&iacute;ses queda reducida  a una cadena de Markov de un  paso.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVES</b></p>      <p>Crecimiento, convergencia, ra&iacute;z unitaria,  n&uacute;cleo estoc&aacute;stico, cadenas de  Markov.</p>      <p><b>Clasificaci&oacute;n Colciencias:</b> A; JEL</p>      <p>Classification: C1, O4.</p>    <hr />          <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p>Durante la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa  se llev&oacute; a cabo una de las m&aacute;s interesantes  discusiones en el campo  del crecimiento econ&oacute;mico: converge  o no converge el PIB de los pa&iacute;ses en  el tiempo. Por un lado, la ortodoxia  tradicional, como respuesta a los trabajos  de los a&ntilde;os ochenta que mostraban  la no&#45;existencia de convergencia  absoluta, produjo la idea de la  convergencia condicional de la mano  de Barro y Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (1992b) y,  entonces, los pa&iacute;ses pobres converger&iacute;an  hacia los pa&iacute;ses ricos a una tasa  de crecimiento del 2% anual. La reacci&oacute;n,  propuesta por los art&iacute;culos de  Quah (1993, 1996a, 1996b, 1997) fue  demoledora e irrebatible: no existe  convergencia a una distribuci&oacute;n &uacute;nica,  todo lo contrario, los pa&iacute;ses ricos  cada vez ser&aacute;n m&aacute;s ricos y los pobres  cada vez m&aacute;s pobres.</p>      <p>Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n  del primer art&iacute;culo de Quah, aqu&iacute; se  analizar&aacute; en qu&eacute; consisti&oacute; la cr&iacute;tica  realizada por Quah a la convergencia  entre pa&iacute;ses tipo beta y sigma y  se discutir&aacute; la idea de la transici&oacute;n  estoc&aacute;stica de los pa&iacute;ses. De esta forma,  en la primera secci&oacute;n se introduce  a la discusi&oacute;n sobre las diferentes  medidas de convergencia. En la  segunda secci&oacute;n se discute la idea de  la convergencia condicional y su relaci&oacute;n  con las ra&iacute;ces unitarias, la convergencia  tipo sigma y la falacia de  Galton. En la tercera secci&oacute;n se presenta  la idea de los clubes de convergencia  as&iacute; como la estimaci&oacute;n de la  distribuci&oacute;n del PIB para 1960, 1985  y 2000 usando el n&uacute;cleo gausiano y  se calcula el n&uacute;mero de modas de  acuerdo con la prueba de multimodalidad  de Silverman (1986), encontrando  que la distribuci&oacute;n en 1960 es  unimodal mientras que en 1985 y  2000 es bimodal. Cuando se calcula  la distribuci&oacute;n erg&oacute;dica se encuentra,  al igual que Quah, que &eacute;sta es bimodal  y no unimodal. Sin embargo, este  resultado se debe a las propiedades  de una cadena Markoviana y no de  un n&uacute;cleo estoc&aacute;stico como sostiene  Quah. En la &uacute;ltima secci&oacute;n se presentan  las conclusiones.</p>      <p><font size="3"><b>1. HIP&Oacute;TESIS DE  CONVERGENCIA Y LA  CONVERGENCIA AL ESTADO  ESTABLE</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La discusi&oacute;n sobre la convergencia  tiene sus or&iacute;genes en el an&aacute;lisis sobre  el crecimiento y el arribo al estado  estable de aquellos pa&iacute;ses m&aacute;s  atrasados, expresados en el modelo  Solow&#45;Swan. Parte de asumir que  existen fuerzas autom&aacute;ticas que llevan  a una convergencia en el tiempo  en los niveles del PIB como lo se&ntilde;alan  Barro y Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (1992 P&aacute;g.  223). ¿Cu&aacute;les son esas fuerzas? Sin  duda, la competencia y los rendimientos,  decrecientes a la acumulaci&oacute;n de  capital. Sin embargo, una vez situados  en el plano espec&iacute;fico de la teor&iacute;a  del crecimiento, las fuerzas de las que  hablan Barro y Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n no son,  en realidad, las fuerzas de la competencia  sino las resultantes del uso de  una funci&oacute;n de producci&oacute;n neocl&aacute;sica,  definida seg&uacute;n las exigencias  usuales de esta teor&iacute;a: Homogeneidad  de grado 1, concavidad y rendimientos  decrecientes a los factores individuales  [Mora y Salazar (1994)].</p>      <p>En el terreno de la discusi&oacute;n emp&iacute;rica,  imponer estos supuestos implica  m&aacute;s de lo que parece, como bien lo  se&ntilde;al&oacute; Cohen (1995), pues el primer  problema de este tipo de formulaci&oacute;n  consiste en que s&oacute;lo sirve para estimar  los coeficientes de la funci&oacute;n de  producci&oacute;n subyacente, pero no es &uacute;til  para dar cuenta de la existencia de  un estado estable real de la econom&iacute;a,  ni de la velocidad de la convergencia  hacia ese supuesto estado estable. La  critica a Cohen (1995) proviene desde  luego de Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (2000) para  quien el modelo neocl&aacute;sico no hace  predicci&oacute;n sobre la convergencia y la  evidencia, por lo tanto, no puede ser  una cr&iacute;tica al modelo en s&iacute;.</p>      <p>Para Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (2002) el modelo  neocl&aacute;sico predice que la tasa de crecimiento  de una econom&iacute;a est&aacute; inversamente  relacionada con la distancia  que la separa de su propio estado estacionario  y solamente en el caso de  que todas las econom&iacute;as se acerquen  al mismo estado estacionario esta  predicci&oacute;n es equivalente a la de que  las pobres crecer&aacute;n m&aacute;s que las ricas.</p>      <p>El an&aacute;lisis tradicional de la hip&oacute;tesis  de convergencia se encuentra en  Barro y Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (1992a). El  fundamento emp&iacute;rico de la converconvergencia  entre pa&iacute;ses consiste en una  regresi&oacute;n de convergencia que proviene  de linealizar las ecuaciones de crecimiento  del consumo (regla Ramsey&#45;  Keynes) y del stock de capital. La  ecuaci&oacute;n de convergencia muestra el  crecimiento explicado por los niveles  del PIB. Siguiendo a Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n  (2000) la ecuaci&oacute;n de convergencia  ser&aacute;:</p>      <p><a name="ecua1"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e1.jpg" /></a></p>      <p>En la <a href="#ecua1">ecuaci&oacute;n 1</a> Y<sub>i</sub> es el logaritmo del  PIB en el pa&iacute;s i, 0 es el a&ntilde;o inicial, T  es el a&ntilde;o final, a es una constante que  depende de los par&aacute;metros tecnol&oacute;gicos  del modelo y &beta; es el coeficiente  de convergencia: la tasa a la cual una  econom&iacute;a se aproxima al estado estacionario  o la velocidad a la cual las  econom&iacute;as pobres crecen m&aacute;s que las  ricas. Los resultados emp&iacute;ricos sobre  la convergencia comparados con el  resto de los pa&iacute;ses se pueden ver a  continuaci&oacute;n:</p>      <p>    <center><a name="tabla1"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03t1.jpg" /></a></center></p>        <p>Como puede observarse en la <a href="#tabla1">Tabla  1</a>, usando los c&aacute;lculos de C&aacute;rdenas  (1993) no cabe duda de que Colombia  es un caso exitoso de convergencia regional  por encima de Jap&oacute;n, Estados  Unidos y Espa&ntilde;a, pues mientras en  Europa la velocidad de convergencia  era del 1.5% anual, en Colombia la  velocidad de convergencia era del 4%  anual.<a href="#nota1"><sup>1</sup></a></p>      <p>Adicionalmente al concepto de convergencia  tipo beta, &beta;, se encuentra  el concepto de convergencia tipo sigma,  &sigma;, el cual se relaciona con una  menor dispersi&oacute;n del PIB en el tiempo  proveniente de la menor distancia  entre los pa&iacute;ses. De acuerdo con  este criterio, es irrelevante si una  econom&iacute;a presenta convergencia a  un estado estacionario ya que el punto  importante consiste en la evoluci&oacute;n  de la distribuci&oacute;n de todos los  pa&iacute;ses.<a href="#nota2"><sup>2</sup></a> La dispersi&oacute;n se calcula  como la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar muestral.  Si &sigma; denota la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar  de una secci&oacute;n cruzada de tama&ntilde;o  N, entonces:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="ecua2"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e2.jpg" /></a></p>        <p>De acuerdo con la <a href="#ecua2">ecuaci&oacute;n 2</a>, existe  una convergencia en el PIB si  <img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e3.jpg" />   Es decir, existe una convergencia  tipo sigma si la desviaci&oacute;n  est&aacute;ndar del logaritmo del PIB baja  a trav&eacute;s del per&iacute;odo de muestra.</p>      <p>Cabe aclarar que las estimaciones de  convergencia tipo beta y sigma de Barro  y Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (1992) y Mankiw,  Romer y Weil (1992) se refieren a la  convergencia condicional o relativa  [Seg&uacute;n Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (1994)], que  consiste en &quot;medir&quot;  la distancia entre  el nivel de renta de un pa&iacute;s y su  nivel de renta del estado estacionario  condicionado sobre una serie de  variables que act&uacute;an como proxi del  estado estacionario.<a href="#nota3"><sup>3</sup></a> De esta forma  se corrobora la convergencia tipo &beta; si  se encuentra una correlaci&oacute;n parcial  negativa entre el crecimiento y el nivel  de renta condicional al estado estacionario.  Esto &uacute;ltimo implica que  &quot;si efectuamos una regresi&oacute;n con datos  de secci&oacute;n cruzada del crecimiento  sobre la renta inicial, manteniendo  constante un cierto n&uacute;mero de variables  adicionales (que act&uacute;an de  proxi del estado estacionario) y, encontramos  que el coeficiente de la renta  inicial es negativo, entonces decimos  que las econom&iacute;as en nuestro  conjunto de datos presentan &beta;&#45; convergencia  condicional&quot; . Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n  (2000, P&aacute;g. 139).</p>      <p><font size="3"><b>2. FALACIAS EN TORNO A LA  HIP&Oacute;TESIS DE CONVERGENCIA</b></font></p>      <p>Muchos de los trabajos emp&iacute;ricos durante  la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa  mostraron que las series de las que  se quer&iacute;an extraer propiedades de  convergencia no eran estacionarias  sino que por el contrario ten&iacute;an al menos  una ra&iacute;z unitaria. Lo cual implicaba  que detr&aacute;s del supuesto estado  estable (resumido en &beta;) exist&iacute;an procesos  din&aacute;micos mucho m&aacute;s complejos  de lo que se hab&iacute;a pensado y que  no son incorporados en las ecuaciones  de convergencia.</p>      <p>Quah (1996) muestra que detr&aacute;s de  la tasa de convergencia del 2% anual  entre pa&iacute;ses puede encontrarse un  proceso de ra&iacute;z unitaria. Haciendo  b<sub>T</sub> = e<sup>&#45;&beta;T</sup>, la <a href="#ecua1">ecuaci&oacute;n 1</a> se puede reescribir  como:</p>      <p><a name="ecua3"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e4.jpg" /></a></p>        <p>Si se multiplica por <b>T</b> la <a href="#ecua3">ecuaci&oacute;n 3</a>,  &beta; toma un valor de 0.02 (2% de convergencia)  y T es igual a 10, entonces  el valor de b<sub>T</sub> ser&aacute; de 0.82. Observe  tambi&eacute;n que si &beta; es igual a 0.02 (2%  de convergencia) y <b>T</b> es igual a 1 entonces  b<sub>T</sub> ser&aacute; igual a 0.98 cuyo valor  es muy cercano a 1. Por lo tanto, detr&aacute;s  de una tasa de convergencia del  2% se puede estar ocultando un proceso  de una ra&iacute;z unitaria.</p>      <p>Con el fin de corroborar esta idea,  Quah presenta simulaciones de corte  transversal de la <a href="#ecua3">ecuaci&oacute;n 3</a> con  series de transversales generadas  como paseos aleatorios independientes.  Los resultados de &beta; son: </p>      <p><a name="tabla2"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03t2.jpg" /></a></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De la <a href="#tabla2">Tabla 2</a> se puede observar que  para 200 series generadas como paseos  aleatorios con un per&iacute;odo de 60  a&ntilde;os si se realiza la regresi&oacute;n de 1  entonces el valor de &beta; encontrado es  similar al encontrado emp&iacute;ricamente  en las regresiones de convergencia.  De esta forma el valor de convergencia  tipo &beta; encontrado revelar&iacute;a la  existencia de series no estacionarias  y, por lo tanto, la <a href="#ecua1">ecuaci&oacute;n 1</a> se convertir&iacute;a  en una prueba de ra&iacute;ces unitarias  (P&aacute;g. 1358).<a href="#nota4"><sup>4</sup></a></p>      <p>De la <a href="#ecua2">ecuaci&oacute;n 2</a> se puede observar  que la convergencia tipo sigma nos  muestra cuando la dispersi&oacute;n entre  pa&iacute;ses disminuye en el tiempo. Por  lo tanto, si no es muy relevante el convergencia a un estado estacionario,  entonces lo importante consistir&aacute;  en la forma como evoluciona la distribuci&oacute;n  de todos los pa&iacute;ses.</p>      <p>De esta forma, lo importante cuando  se muestra la convergencia tipo sigma  consiste en el comportamiento de  la distribuci&oacute;n a trav&eacute;s de los pa&iacute;ses.  La relaci&oacute;n entre ambas convergencias  es clara: Supongamos que los Y&acute;s  son {i.i.d} a trav&eacute;s de la secci&oacute;n transversal,  entonces:</p>      <p><a name="ecua4"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e5.jpg" /></a></p>        <p>En la <a href="#ecua4">ecuaci&oacute;n 4</a> &micro;i(t) es {i.i.d} en el  tiempo con varianza positiva y finita  &sigma;<sup>2</sup>  u, por lo tanto, elevando al cuadrado  y tomando valores esperados:</p>      <p><a name="ecua5"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e6.jpg" /></a></p>        <p>La <a href="#ecua5">ecuaci&oacute;n 5</a> muestra la relaci&oacute;n entre  ambas convergencias, pero tambi&eacute;n  muestra que la convergencia tipo  beta no implica la convergencia tipo  sigma, pues la convergencia depende  de cuando &sigma;<sup>2</sup><sub>0</sub>&gt;(1&#45;b<sup>2</sup>)&#45;1&sigma;<sup>2</sup><sub>u</sub> pues si esto  se cumple &sigma;<sup>2</sup><sub>t</sub> cae mon&oacute;tonamente y  si no crece, por lo tanto no habr&iacute;a  convergencia. Sin embargo, aunque  exista convergencia tipo sigma, esta  puede provenir de dos mundos posibles:</p>        <p>Los <a href="#grafico1">gr&aacute;ficos 1 y 2</a> muestran una convergencia  tipo sigma donde &eacute;sta permanece  invariante. En la primera  gr&aacute;fica la convergencia sigma permanece  constante alrededor de una banda  mientras que el PIB fluct&uacute;a En la  segunda gr&aacute;fica, tanto el PIB como  sigma permanecen constantes a lo  largo del tiempo. Sin embargo, estas  dos gr&aacute;ficas muestran dos mundos  totalmente diferentes: uno donde se  presenta el salto de rana(leap&#45;froggin)  y un mundo polarizado donde los  pa&iacute;ses ricos siempre ser&aacute;n ricos y los  pa&iacute;ses pobres siempre ser&aacute;n pobres.    </p>    <p>    <center><a name="grafico1"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03f1.jpg" /></a></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p>    <center><a name="grafico1"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03f2.jpg" /></a></center></p>       <p>Por lo tanto, la convergencia tipo sigma  no nos dice nada acerca de la distribuci&oacute;n  del PIB ni de la tan so&ntilde;ada  convergencia. Esa es la principal cr&iacute;tica  en Quah (1993), pues la regresi&oacute;n  de corte transversal y la estimaci&oacute;n  posterior de la <a href="#ecua2">ecuaci&oacute;n 2</a> puede  representar solamente el comportamiento  promedio y no la distribuci&oacute;n.</p>        <p>En Quah (1993) se parte de discutir  las propiedades din&aacute;micas de la ecuaci&oacute;n  de convergencia usando la famosa  falacia de Galton que ya hab&iacute;a sido  planteada por Hotelling en la cr&iacute;tica  al trabajo de Secrist.</p>      <p>&quot;(Secrist hab&iacute;a trazado) promedio de  grupos, arreglados de acuerdo con el  valor de la variable en el primer a&ntilde;o  de la serie; si fueran arreglados de  acuerdo con los valores tomados por  la variable en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de la serie  las l&iacute;neas divergir&iacute;an. La aparente  convergencia es una falacia estad&iacute;stica  resultante del m&eacute;todo de agrupaci&oacute;n.  El verdadero test de una tendencia  a la convergencia ser&iacute;a el mostrar  una disminuci&oacute;n consistente de  la varianza, no entre medias de grupos,  sino entre empresas individuales&quot;.  Hotelling en Friedman (1992,  p&aacute;gina 2129).</p>      <p>Como muestra Quah (1993), en primer  lugar la correlaci&oacute;n negativa no  es el resultado de que la distribuci&oacute;n  de los pa&iacute;ses cumpla con los criterios de convergencia, sino el cumplimiento  de la Falacia de Galton originada  por derivar implicaciones din&aacute;micas  del comportamiento est&aacute;tico de la distribuci&oacute;n  de los pa&iacute;ses en el tiempo,  que se develar&iacute;a si se analiza la distribuci&oacute;n  de los pa&iacute;ses a lo largo del  tiempo.</p>      <p><font size="3"><b>3. CLUBES DE CONVERGENCIA</b></font></p>      <p>A continuaci&oacute;n Quah propone la siguiente  idea:</p>  <ol>    <li>Los pa&iacute;ses se seleccionan end&oacute;genamente  en grupos, no act&uacute;an aisladamente.</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>La especializaci&oacute;n en la producci&oacute;n  permite la explotaci&oacute;n de las  econom&iacute;as de escala.</li>      <li>Las ideas son una m&aacute;quina importante  para el crecimiento.</li>    </ol>      <p>De esta forma pueden existir coaliciones  o clubes de convergencia formados  end&oacute;genamente a trav&eacute;s de  todos los pa&iacute;ses, y las din&aacute;micas de  convergencia diferentes depender&aacute;n  de la distribuci&oacute;n inicial de las caracter&iacute;sticas  de los pa&iacute;ses. Estas din&aacute;micas  incluyen la polarizaci&oacute;n: los  pa&iacute;ses ricos ser&aacute;n m&aacute;s ricos y los pobres  m&aacute;s pobres y los de clase media  desaparecer&aacute;n. La estratificaci&oacute;n:  modas m&uacute;ltiples en la distribuci&oacute;n de  PIB de los pa&iacute;ses y dar alcance a econom&iacute;as  que divergen [Quah  (1993,1997)]. Lo cual se puede ver  mejor en el siguiente gr&aacute;fico:</p>      <p>    <center><a name="grafico3"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03f3.jpg" /></a></center></p>       <p>En el <a href="#grafico3">Gr&aacute;fico 3</a> las econom&iacute;as poseen  una distribuci&oacute;n inicial del PIB en t<sub>0</sub>  a trav&eacute;s de los pa&iacute;ses. En el tiempo,  algunas estar&aacute;n mejores y otras peor.  Las coaliciones o clubes de convergencia  se forman, y la distribuci&oacute;n tiende  hacia una distribuci&oacute;n bimodal en  el tiempo t<sub>1</sub>. El n&uacute;mero exacto de coaliciones  y su composici&oacute;n depende de  la distribuci&oacute;n inicial del PIB y cuando  el PIB de todos los pa&iacute;ses es similar  entonces se tiende a una sola coalici&oacute;n  y ocurre una convergencia a la  igualdad. Por otro lado, si el PIB es  desigual, entonces se pueden formar  m&uacute;ltiples clubes de convergencia.</p>      <p>Esto es lo que no se puede explicar  aplicando la metodolog&iacute;a de la convergencia  tipo beta, pues como muestra  Quah, un investigador podr&iacute;a  creer que entiende el comportamiento  del PIB a trav&eacute;s de una muestra  de corte transversal entre pa&iacute;ses controlando  por diferencias en los stocks  de capital humano y otras variables.  Sus resultados pueden indicarle  que la convergencia condicional  ocurre y que el capital humano explica  los patrones de crecimiento entre  pa&iacute;ses, sin embargo, estos resultados  podr&iacute;an estar errados ya que el capital  humano responder&iacute;a solamente a  las estructuras de coaliciones formadas  end&oacute;genamente y explicar&iacute;a por  qu&eacute; un mayor capital humano se encuentra  entre los pa&iacute;ses que pertenecen  al club de los ricos.</p>      <p>Ahora bien, ¿qu&eacute; muestran los datos?  ¿Se comporta la distribuci&oacute;n en forma  unimodal? Si observamos, por  ejemplo, la distribuci&oacute;n del PIB en  1960, 1985 y luego en 2000<a href="#nota5"><sup>5</sup></a> ¿qu&eacute; encontrar&iacute;amos?  Veamos qu&eacute; revela la  distribuci&oacute;n de pa&iacute;ses:<a href="#nota6"><sup>6</sup></a></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="grafico4"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03f4.jpg" /></a></center></p>        <p>Como se puede observar del <a href="#grafico4">Gr&aacute;fico  4</a>, la distribuci&oacute;n del logaritmo del  PIB en 1960 revela una distribuci&oacute;n  unimodal. En 1985 la distribuci&oacute;n  muestra la siguiente forma:</p>      <p>    <center><a name="grafico5"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03f5.jpg" /></a></center></p>       <p>Para el a&ntilde;o 2000 la distribuci&oacute;n tiene la siguiente forma:</p>      <p>    <center><a name="grafico6"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03f6.jpg" /></a></center></p>       <p>Como se puede observar en el <a href="#grafico5">Gr&aacute;fico  5</a>, la distribuci&oacute;n en el a&ntilde;o 1985  claramente no es unimodal y las cosas  no parecen haber mejorado despu&eacute;s  como se puede observar del  gr&aacute;fico del n&uacute;cleo gausiano para el  a&ntilde;o 2000, <a  href="#grafico6">Gr&aacute;fico 6</a>. De esta forma,  los <a href="#grafico5">Gr&aacute;ficos 5</a> y <a href="#grafico6">6</a> se parecen m&aacute;s al  <a href="#grafico3">Gr&aacute;fico 3</a> en donde Quah muestra  la existencia de Clubes de Convergencia.</p>      <p>Con el fin de contrastar la idea de que  en el a&ntilde;o 1960 la distribuci&oacute;n era unimodal,  mientras en 1985 y 2000 se  aproxima m&aacute;s a una bimodal, se usa  el test de Silverman (1986) de multimodalidad,  cuyos resultados fueron:</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="tabla3"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03t3.jpg" /></a></center></p>        <p>Dado que el valor cr&iacute;tico para aceptar  un determinado n&uacute;mero de modas  es de 0.4, entonces, de la <a href="#tabla3">Tabla 3</a>  se acepta que en 1960 la distribuci&oacute;n  presenta una moda mientras en los  a&ntilde;os 1985 y 2000 la distribuci&oacute;n presenta  dos modas.<a href="#nota7"><sup>7</sup></a></p>      <p>De esta forma cualquier estimaci&oacute;n  de convergencia realizada por la metodolog&iacute;a  tradicional estar&aacute; errada.  Los <a href="#grafico4">gr&aacute;ficos 4</a> y <a href="#grafico5">5</a> nos muestran un  hecho interesante: La distribuci&oacute;n  del PIB transita del a&ntilde;o 1960 al a&ntilde;o  2000 a una distribuci&oacute;n bimodal, pero  ¿c&oacute;mo se puede explicar el paso del  <a href="#grafico4">Gr&aacute;fico 4</a> al <a href="#grafico5">Gr&aacute;fico 5</a> o al <a href="#grafico6">Gr&aacute;fico 6</a>?</p>      <p>Para explicar la transici&oacute;n de una  distribuci&oacute;n unimodal a una distribuci&oacute;n  bimodal Quah supone lo siguiente:</p>      <p>Sea F<sub>t</sub> la distribuci&oacute;n de PIB a trav&eacute;s  de los pa&iacute;ses en el per&iacute;odo t. Asociado  a tal distribuci&oacute;n existe una  medida &lambda;<sub>t</sub>. La evoluci&oacute;n de F<sub>t</sub> &oacute; &lambda;<sub>t</sub> es  una medida auto&#45;regresiva de la siguiente  forma:</p>     <p><a name="ecua6"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e7.jpg" /></a></p>          <p>En la <a href="#ecua6">ecuaci&oacute;n 6</a> M es el n&uacute;cleo estoc&aacute;stico:  el mapeo del producto cartesiano  de los valores del PIB y los conjuntos  mensurables en el intervalo  [0 , 1]. El n&uacute;cleo M mapea una medida  &lambda;<sub>t</sub> en otra &lambda;<sub>t&#45;1</sub>, por lo tanto &quot;M codifica  la informaci&oacute;n sobre la din&aacute;mica  intra&#45;distribucional, si las econom&iacute;as  como Corea y Filipinas, digamos, que  estaban muy juntas en 1950, transitaron  a niveles de ingreso diferentes.  Esta, adem&aacute;s, contiene por consiguiente  estrictamente m&aacute;s informaci&oacute;n  que s&oacute;lo estad&iacute;sticas agregadas  como medias o desviaciones est&aacute;ndar&quot; [Quah (1996b, pp. 1370)].</p>      <p>De acuerdo con Quah (1993, 1996b)  la <a href="#ecua6">ecuaci&oacute;n 6</a> es an&aacute;loga a un AR(1),  excepto en que los valores son distribuciones  y no escalares o vectores  de n&uacute;meros y no contiene impl&iacute;citamente  innovaciones o perturbaciones.  Reescribiendo 6:</p>      <p><a name="ecua7"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e8.jpg" /></a></p>       <p>Iterando la <a href="#ecua7">ecuaci&oacute;n 7</a> se tiene:</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="ecua8"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e9.jpg" /></a></p>      <p>Tomando l&iacute;mite cuando <img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03e10.jpg" />, en la  <a href="#ecua8">ecuaci&oacute;n 8</a>, se puede caracterizar el  comportamiento de largo plazo o la  distribuci&oacute;n erg&oacute;dica del PIB de los  pa&iacute;ses. La convergencia hacia la  igualdad puede manifestarse en un  punto degenerado, mientras que un  mundo expresado por el <a href="#grafico3">gr&aacute;fico 3</a> &oacute; <a href="#grafico5">5</a>  y <a href="#grafico6">6</a> muestra la convergencia a una  medida bimodal. Los resultados encontrados  por Quah (1996b, 1993,  1997) son:</p>      <p>    <center><a name="tabla4"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03t4.jpg" /></a></center></p>       <p>La <a href="#tabla4">Tabla 4</a> es una cadena markoviana  donde el per&iacute;odo de transici&oacute;n es  de un a&ntilde;o. La entrada n&uacute;mero muestra  el n&uacute;mero total de observaciones:  por ejemplo, en la fila 2 el valor de 643  observaciones se forma tomando 113  pa&iacute;ses a trav&eacute;s de 23 a&ntilde;os. Los valores  de 1/4, 1/2, 1, 2 e infinito son valores  tomados a partir del PIB y muestran  los estados de la cadena markoviana.  De esta forma los elementos de  la diagonal son las probabilidades de  permanecer en el mismo estado y los  elementos diferentes de la diagonal la  probabilidad de pasar de un estado a  otro estado.</p>      <p>La forma de calcular la Tabla 4 no es  clara en ninguno de los documentos  de trabajo o los art&iacute;culos de Quah, y  es toda una inc&oacute;gnita c&oacute;mo se llega a  la matriz de Markov presentada por  Quah: en el trabajo de (1996b) se remite  al trabajo de Quah (1996a) y en  Quah (1996a) se remite a Quah (1993)  y en Quah (1993) coloca el mismo p&aacute;rrafo  que en 1996a y 1993.<a href="#nota8"><sup>8</sup></a> Sala&#45;IMart&iacute;n  (2000, 225) propone que lo que  hace Quah es lo siguiente:</p>  <ol>    <li>Se ordenan todos los pa&iacute;ses en categor&iacute;as  diferentes por orden de  renta por trabajador con relaci&oacute;n  a la de los EE.UU. en 1962.</li>      <li>Se coloca cada pa&iacute;s en una de las  categor&iacute;as en 1962 y en 1985.</li>      <li>Se calcula la fracci&oacute;n de pa&iacute;ses que  pasan de cada categor&iacute;a en 1962 a  cada categor&iacute;a en 1985.</li>      <li>Estas fracciones ser&aacute;n las probabilidades  de transici&oacute;n.</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El n&uacute;mero de pa&iacute;ses que pertenecen  a una categor&iacute;a i en 1985 ser&aacute;  entonces el n&uacute;mero de pa&iacute;ses en dicha  categor&iacute;a en 1962 multiplicado  por la probabilidad de que permanezca  en dicha categor&iacute;a m&aacute;s el  n&uacute;mero de pa&iacute;ses en la categor&iacute;a j  en 1962 multiplicado por la probabilidad  de que el pa&iacute;s de la categor&iacute;a  j pase a la categor&iacute;a i en 1985.</li>    </ol>      <p>Una vez que se llega a la matriz de  transiciones, <a href="#tabla4">Tabla 4</a>, se calcula la  matriz erg&oacute;dica solucionando recursivamente  la <a href="#ecua8">ecuaci&oacute;n 8</a>. Tomando los  datos de la <a href="#tabla4">Tabla 4</a> se obtiene la siguiente  matriz de transici&oacute;n:</p>      <p>    <center><a name="tabla5"><img src="/img/revistas/eg/v19n89/n89a03t5.jpg" /></a></center></p>     <p>    <center><font size="1">9. Los resultados son obtenidos ejecutando el programa largo plazo desarrollado en MATLAB con 1’000’000 de iteraciones de la matriz de primer orden, <a href="#tabla4">Tabla 4</a>. El programa se puede bajar de la p&aacute;gina: <a href="http://www.icesi.edu.co/~jjmora" target="_blank">http://www.icesi.edu.co/~jjmora>.</a></font></center></p>      <p>Los resultados de la <a href="#tabla5">Tabla 5</a> son similares  a los obtenidos por Quah y  que aparecen en la &uacute;ltima fila de la  <a href="#tabla4">Tabla 4</a>. Las diferencias existentes  entre ambas tablas se deben a que  mientras la matriz erg&oacute;dica de la  <a href="#tabla5">Tabla 5</a> fue calculada a partir de la  <a href="#tabla4">Tabla 4</a>, la matriz erg&oacute;dica de la <a href="#tabla5">Tabla  5</a> no se deriva de la matriz de primer  orden, sino de los datos usados  por Quah, y dado que Quah coloca  ceros en cada celda de la <a href="#tabla4">Tabla 4</a>  cuando el valor tiene m&aacute;s de dos d&iacute;gitos  que comienzan cero, es natural  que se presenten diferencias.</p>      <p>Ambos c&aacute;lculos corroboran que las  probabilidades se concentran en las  colas extremas, mostrando de esta  forma la existencia de clubes de convergencias  en las colas altas y bajas  del PIB mientras la clase media se  desvanece [Quah (1996,1372)].</p>      <p>Sin embargo, la concentraci&oacute;n en las  colas no se debe a la aplicaci&oacute;n de un  n&uacute;cleo estoc&aacute;stico como nos lo dice  Quah, es consecuencia de aplicar las  propiedades de las cadenas de Markov,  como se puede observar de la  <a href="#tabla5">Tabla 5</a>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>      <p>El art&iacute;culo de Quah es brillante en  mostrar que las regresiones sobre la  convergencia tipo beta podr&iacute;an s&oacute;lo  ser pruebas de ra&iacute;ces unitarias y que  un valor de &beta; del 0.02% tan s&oacute;lo corroborar&iacute;a  que la serie del PIB no es  estacionaria. Es decir, que la tan famosa  convergencia del 2% en el &aacute;mbito  mundial encontrada en la <a href="#ecua1">ecuaci&oacute;n  1</a> no es m&aacute;s que la revelaci&oacute;n de  que la serie es un proceso de ra&iacute;z unitaria.</p>      <p>Cuando Quah discute la convergencia  tipo sigma, sus resultados son  igual de provocadores: La estabilidad  de la misma podr&iacute;a alcanzarse en  varios escenarios o mundos posibles:  algunos con saltos entre bandas y  otros donde existen clubes de convergencia  o polarizaciones en el PIB.</p>      <p>Con respecto a su idea sobre la evoluci&oacute;n  del PIB es novedosa, pero oscura:  Ninguno de sus trabajos muestra  c&oacute;mo se calcula M (ni en los art&iacute;culos  publicados ni en los documentos  de trabajo), aunque el punto de  partida es precisamente esta matriz.</p>      <p>En los art&iacute;culos de 1993, 1996b y 1997  cuando Quah llega al c&aacute;lculo de la  matriz de primer orden usa palabras  como el n&uacute;cleo estoc&aacute;stico, etc., cuando  se refiere a M. Sin embargo, es claro  que las propiedades derivadas son  las tradicionales de una cadena de  Markov y que la soluci&oacute;n a la <a href="#ecua8">ecuaci&oacute;n  8</a> consiste en encontrar la distribuci&oacute;n  estacionaria de la cadena markoviana<a href="#nota10"><sup>10</sup></a>  y no en la soluci&oacute;n al n&uacute;cleo  estoc&aacute;stico.</p>      <p>Cuando se itera la <a href="#ecua7">ecuaci&oacute;n 7</a> se puede  observar que la distribuci&oacute;n erg&oacute;dica  no es otra cosa que la matriz  markoviana de largo plazo, <a href="#ecua8">ecuaci&oacute;n  8</a>. Los resultados de aplicar dichas  propiedades, expresadas en la <a href="#tabla5">Tabla  5</a>, muestran estimaciones similares  para el largo plazo: concentraci&oacute;n en  las colas. De esta forma la estimaci&oacute;n  del n&uacute;cleo estoc&aacute;stico es bastante discutible  y, por lo tanto, la transici&oacute;n  entre pa&iacute;ses queda reducida a una  cadena de Markov de un paso.</p>      <p>Sin embargo, aunque los resultados  sobre el n&uacute;cleo estoc&aacute;stico sean bastante  discutibles, no cabe duda de que  el impacto del trabajo de Quah sobre  la convergencia y, en &uacute;ltimas, sobre los  trabajos de Barro y Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n fue  demoledor. La idea de los clubes de  convergencia es irrebatible cuando se  observan las distribuciones entre  1962, 1985 y 2000 y se comprueba que  la distribuci&oacute;n del PIB sigue siendo  bimodal en 2000. Muchos intentos se  han hecho por minimizar el embate  de Quah, uno de los m&aacute;s importantes  ha sido el de Jones (1997) [Citado con  &eacute;nfasis por Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (2000)],  quien despu&eacute;s de calcular la matriz  M muestra que el porcentaje de pa&iacute;ses  ricos aumentar&aacute; en el largo plazo  y el de pobres disminuir&aacute;, en el supuesto  de las econom&iacute;as crecer&aacute;n m&aacute;s  r&aacute;pido de lo que decrecen. Pero los resultados  del trabajo de Jones (1997)  tambi&eacute;n son discutibles, ya que la informaci&oacute;n  recogida en la matriz inicial  M debe permanecer hasta el per&iacute;odo  de simulaci&oacute;n t, pues de lo contrario  no se podr&iacute;a encontrar la distribuci&oacute;n  erg&oacute;dica. Esto implica imponer  las condiciones de evoluci&oacute;n de los  pa&iacute;ses entre 1962 y 1985 sobre el resto  de per&iacute;odos, una restricci&oacute;n bastante  discutible tanto para Jones como  para Quah.</p>       <p><b>NOTAS AL PIE DE P&Aacute;GINA</b></p>      <p><a name="nota1">1. </a>Lo cual implica que si las condiciones se mantienen la disparidad entre regiones necesita un per&iacute;odo de diecinueve a&ntilde;os para cerrar la brecha entre las regiones (0.052*19.2 &asymp;1). Los trabajos de Meisel (1993), Rocha y Vivas (1998), Birchenall y Murcia (1997) y Bonet y Meisel (2001) muestran que para el per&iacute;odo analizado por C&aacute;rdenas (1993) no existi&oacute; convergencia entre las regiones en Colombia.</p>     <p><a name="nota2">2. </a>Sin embargo, como aclara Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (2000, 196), la convergencia tipo beta es una condici&oacute;n necesaria para la existencia de la convergencia tipo sigma, pero no es una condici&oacute;n suficiente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota3">3. </a>Las primeras estimaciones de la <a href="#ecua1">ecuaci&oacute;n 1</a> mostraron que no exist&iacute;a convergencia de acuerdo con los resultados presentados por Summers, A y Heston, R (1991). Estos resultados, que mostraban una victoria de los modelos de crecimiento end&oacute;geno y una derrota del modelo neocl&aacute;sico fue lo que llev&oacute; a la contra&#45;revoluci&oacute;n establecida por Barro y Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n (1992a,b).</p>     <p><a name="nota4">4. </a>Con respecto al PIB de los Estados Unidos Nelson y Plosser (1982) y Perron (1989) mostraron la existencia de una ra&iacute;z unitaria en esta serie. En Colombia, Posada (1993) y Mora y Salazar (1994), entre otros, muestran la existencia de una ra&iacute;z unitaria y Mora (1997) muestra la existencia de no&#45;linealidades en el PIB de Colombia. Estos resultados emp&iacute;ricos, presentes en muchas de las series del PIB de los pa&iacute;ses en el mundo, corroboran lo inadecuado de la regresi&oacute;n de corte transversal.</p>     <p><a name="nota5">5. </a>El per&iacute;odo 1962 &#45; 1985 es el que se ha usado en la gran parte de los trabajos sobre convergencia condicional y es el que usa Quah; se analiza adicionalmente el a&ntilde;o 2000 para ver qu&eacute; tanto ha cambiado la distribuci&oacute;n. Los datos son tomados del Penn World de Summers y Heston (1993) del PIB per c&aacute;pita real de acuerdo con el &iacute;ndice de Laspeyres.</p>     <p><a name="nota6">6. </a>El n&uacute;cleo de Epanechnikov es m&aacute;s eficiente que el n&uacute;cleo gausiano, se us&oacute; el n&uacute;cleo gausiano debido a que el test de Silverman para multimodalidad en STATA usa el n&uacute;cleo gausiano. De otro lado, la banda usada en E&#45;Views difiere del valor cr&iacute;tico en STATA debido a que las rutinas usadas por silverman.ado implica bandas fijas.</p>     <p><a name="nota7">7. </a>La prueba de Silverman se desarrolla en STATA con las rutinas warpdenm.ado y silvtest.ado desarrolladas por Isa&iacute;as H. Salgado&#45;Ugarte, Makoto Shimizu y Toru Taniuchi.</p>     <p><a name="nota8">8. </a>En el documento de trabajo de 1993 Quah menciona que todos sus c&aacute;lculos se realizaron en el paquete econom&eacute;trico tSrF que funciona s&oacute;lo bajo Linux.</p>      <p><a name="nota10">10. </a>Siguiendo a Quah (1993) sea F<sub>t+1</sub> = M F<sub>t</sub> donde M tiene las propiedades descritas anteriormente, entonces esta ecuación “Is like a estándar firts order autorregresion, except its values are distributions (rather scalars or vectors of nambers), and it contains no explicit disturbance or innovation”, pág (429).</p>   <hr />          <p><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      <!-- ref --><p>C&aacute;rdenas, M. (1993) &quot;Crecimiento y  convergencia en Colombia:  1950&#45;1990&quot; , <i>Revista Planeaci&oacute;n  y Desarrollo</i>, diciembre,  edici&oacute;n especial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0123-5923200300040000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cohen, D. (1995) &quot;Test of the Convergence  Hypothesis: Some Further  Results&quot; , CEPR Working  Paper 1163.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0123-5923200300040000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Barro R.J. y Sala&#45;I&#45;Martin, X. (1992a)  <i>Economic Growth</i>, New York: McGraw&#45;Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0123-5923200300040000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Barro R.J. y Sala&#45;I&#45;Martin, X. (1992b), &quot;Convergence&quot; ,    <i>Journal of Political  Economy</i>, vol. 100, No. 2, 223&#45;  251.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0123-5923200300040000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Birchenall, J. y Murcia G. (1997)  &quot;Convergencia regional: una  revisi&oacute;n del caso colombiano&quot;.  <i>Desarrollo y Sociedad</i>, No. 40.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0123-5923200300040000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bonet, J. y Meisel, A. (2001) &quot;La convergencia  regional en Colombia:  una visi&oacute;n de largo plazo,  1926&#45;1995&quot;. En <i>Regiones,  ciudades y crecimiento  econ&oacute;mico en Colombia</i>, A.  Meisel (editor), Colecci&oacute;n de  Econom&iacute;a Regional, Banco de  la Rep&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0123-5923200300040000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Friedman, M. (1992) &quot;Do Old Fallacies  Ever Die&quot;, <i>Journal of Economic  Literature</i>, vol. 30, No.  2, 2129&#45;2132.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0123-5923200300040000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jones, Ch. I. (1997) &quot;On the Evolution  of the World Income Distribution&quot;,  <i>Journal of Economics  Perspectives</i>, vol. 11, No. 3,  19&#45;36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0123-5923200300040000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mora, J.J. y Salazar, B. (1994) &quot;F&aacute;bula  y trama en el relato de la  convergencia&quot;, <i>Bolet&iacute;n Socioeconomico</i>, Universidad del Valle.   No. 27, pp.99&#45;116.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0123-5923200300040000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mora, J.J. y Salazar, B. (1997) &quot;No&#45;linealidades  y ciclos asim&eacute;tricos en el PIB  colombiano&quot;, <i>Estudios  Econ&oacute;micos</i>, Vol 12, N&uacute;m. 2,  pp.183&#45;195.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0123-5923200300040000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Murcia, G. (1997) &quot;Convergencia departamental  en Colombia&quot;. S.L.:  DNP&#45;UMACRO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0123-5923200300040000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nelson, Ch.R y Plosser, Ch.I. (1982)  &quot;Trends and Random Walks in  Macroeconomics Time Series:  Some evidence and Implications&quot;,  <i>Journal of Monetary  Economics</i>, n&uacute;m. 10, pp. 139&#45;162.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0123-5923200300040000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Meisel, A. (1993) &quot;¿Polarizaci&oacute;n o convergencia?  A prop&oacute;sito de  C&aacute;rdenas, Pont&oacute;n y Trujillo&quot;,  <i>Coyuntura Econ&oacute;mica</i>, Vol. 23.  No. 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-5923200300040000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>McCloskey, D. (1994) &quot;1780&#45;1860: A  Survey&quot;. In: R. Floud, D. Mc&#45;  Closkey, eds., <i>The Economic  History of Britain Since 1700</i>,  vol. 1, Cambridge: Cambridge University Press 1994, pp.  242&#45;71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-5923200300040000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mankiw, G., Romer, D. y Weil, N.  (1992) &quot;A Contribution to the  Empirics of Economic Growth&quot;,  <i>Quarterly Journal of Economics</i>,  vol. 107, 407&#45;413.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-5923200300040000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Posada, C.E. (1993) &quot;Productividad,  crecimiento y ciclos&quot;, <i>Banca y  Finanzas</i>, n&uacute;m. 29, pp.59&#45;95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-5923200300040000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Perron, P. (1989) &quot;The Great Crash,  the Oil Shock and the Unit  Root Hypothesis&quot; , <i>Econometrica</i>,  n&uacute;m. 57, pp. 1361&#45;1401.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-5923200300040000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Quah, D. (1993) &quot;Galton&acute;s Fallacy and  Tests of the Convergence Hypothesis&quot;,  W.P. Department of  Economics L.S.E (1993); <i>Scandinavian  Journal of Economics</i>,  Diciembre 1993 (Reimpreso  en T.M. Andersen and K.O.  Moene (eds.), Endogenous  Growth, Blackwell, 1993).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-5923200300040000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Quah, D. (1996) &quot;Empirics for  Economic Growth and Convergence&quot;,  <i>European Economic  Review</i>, vol. 40, No. 6, 1353&#45;  1375.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-5923200300040000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Quah, D. (1996) &quot;Twin  Peaks: Growth and Convergence  in Models of Distribution  Dynamics&quot;, <i>The Economic  Journal</i>, vol. 106, 1045&#45;1055.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-5923200300040000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Quah, D. (1997) &quot;Empirics for  Growth and Convergence:  Stratification, Polarization,  and Convergence Clubs&quot;, <i>Journal  of Economic Growth</i>, vol 2.  No. 1, 27&#45;60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-5923200300040000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rocha, R. y Vivas, A. (1998) &quot;Crecimiento  regional en Colombia:  ¿persiste la desigualdad?&quot;, <i>Revista  de Econom&iacute;a del Rosario</i>,  Vol. 1, No. 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-5923200300040000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sala&#45;I&#45;Mart&iacute;n, X. (2000) Apuntes de  crecimiento econ&oacute;mico. Barcelona: Antoni  Bosh editor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-5923200300040000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Silverman, B.W. (1986). <i>Density Estimation  for Statistics and  Data Analysis</i>. Londres: Chapman and  Hall.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-5923200300040000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Summers, A y Heston, R (1991) &quot;The  Penn World Table(Mark 5): An  expanded set of international  comparations, 1950&#45;1988&quot;,  <i>Quarterly Journal of Economics</i>,  vol. 106, no. 2, 327, 368. en  <a href="http://www.chass.utoronto.ca"target=_"blank">http://www.chass.utoronto.ca/</a>  (2002) y Penn World Table  6.1&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-5923200300040000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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