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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[JUSTIFICACIONES MORALES DE LO BUENO Y LO MALO EN UN GRUPO DE NIÑAS Y NIÑOS PROVENIENTES DE CONTEXTOS VIOLENTOS Y NO VIOLENTOS DE UNA CIUDAD DE LA ZONA ANDINA DE COLOMBIA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[MORAL JUSTIFICATIONS OF THE GOOD THING AND BAD THING IN A GROUP OF CHILDREN FROM VIOLENT AND NON-VIOLENT CONTEXTS IN A CITY OF THE COLOMBIAN ANDEAN REGION]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this research project was to identify and compare the moral reasoning of a group of children from a violent context and a group of children from a non-violent context in a city of the Colombian Andean region. A two-group multiple-case study design was used. Five fourth-grade children from a violent context and five fourth-grade children from a non-violent context, aged 9 to 11, participated in separate workshops during which they expressed and gave examples of what they considered good and bad by means of individual drawings, group dramatizations and discussions, as well as group interviews. Results indicate that children in both contexts share some moral preoccupations, such as protection of the environment, preservation of life and keeping of order. There were also differences. Among them, in the violent context children emphasized the preservation of their own lives and loyalty. In the non-violent context there was a marked tendency to political considerations regarding the legally established order. Conclusions show that children in the violent context place great emphasis on loyalty as an action-guiding principle. It seems to require greater study because loyalty might emerge as a moral orientation beyond those already widely accepted: justice and care.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">        <p><b>    <center><font size="4">JUSTIFICACIONES MORALES DE LO BUENO Y LO MALO EN UN GRUPO DE NI&Ntilde;AS Y NI&Ntilde;OS PROVENIENTES DE CONTEXTOS VIOLENTOS Y NO VIOLENTOS DE UNA CIUDAD DE LA ZONA ANDINA DE COLOMBIA</font></center></b></p>        <p><b>    <center><font size="3">MORAL JUSTIFICATIONS OF THE GOOD THING AND BAD THING IN A GROUP OF CHILDREN FROM VIOLENT AND NON-VIOLENT CONTEXTS IN A CITY OF THE COLOMBIAN ANDEAN REGION </font></center></b></p>         <p>&nbsp;</p> 	    <p><b>Carlos Valerio Echavarr&iacute;a Grajales<sup>1</sup>Elo&iacute;sa Vasco Montoya<sup>2</sup></b></p>         <p><b><sup>1</sup></b>Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Correspondencia: Universidad de Manizales-CINDE.Manizales-Colombia.    <br><a href="mailto:carlosv734@hotmail.com">carlosv734@hotmail.com</a>    <br> 	<b><sup>2</sup></b>Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Correspondencia: Universidad de Manizales-CINDE.Manizales-Colombia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><a href="mailto:cevasco@cable.net.co">cevasco@cable.net.co</a></p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b> </p>     <p>En este art&iacute;culo se estudian las justificaciones morales sobre lo bueno y lo malo de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de contextos considerados violentos y no violentos de una ciudad de la Zona Andina colombiana. Se utilizaron talleres pedag&oacute;gicos durante los cuales los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as manifestaron y ejemplificaron de diversas maneras (dibujos, dramatizaciones, discusiones de grupo, entrevistas grupales) lo que para ellos era lo bueno y lo malo y sus razones para ello. Se utiliz&oacute; un dise&ntilde;o de estudio de caso m&uacute;ltiple de dos casos y en cada contexto se trabaj&oacute; con tres ni&ntilde;os y dos ni&ntilde;as que cursaban cuarto grado y ten&iacute;an entre los 9 y los 11 a&ntilde;os. Todos los talleres e interacciones con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se grabaron en audio y se transcribieron. Para su an&aacute;lisis se utiliz&oacute; la t&eacute;cnica de an&aacute;lisis del discurso propuesta por Van Dijk (2000). Los resultados mostraron que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de ambos contextos comparten algunas preocupaciones morales tales como la preservaci&oacute;n de la naturaleza, la protecci&oacute;n de la vida y el mantenimiento del orden vigente. Tambi&eacute;n se encontraron diferencias. Entre ellas, en el contexto violento los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as enfatizaron la preservaci&oacute;n de la propia vida y la lealtad. En el contexto no violento se encontr&oacute; un marcado &eacute;nfasis en la perspectiva pol&iacute;tica con referencia al orden legalmente establecido. Se concluy&oacute; que el &eacute;nfasis de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as del contexto violento en la lealtad como principio de acci&oacute;n requiere mayor estudio porque podr&iacute;a configurar un posible tercer principio moral de regulaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los dos principios ya establecidos de la justicia y del cuidado. </p>     <p><b>Palabras clave:</b> justificaci&oacute;n moral, sentidos morales, contexto violento, contexto no violento, criterios morales. </p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>The purpose of this research project was to identify and compare the moral reasoning of a group of children from a violent context and a group of children from a non-violent context in a city of the Colombian Andean region. A two-group multiple-case study design was used. Five fourth-grade children from a violent context and five fourth-grade children from a non-violent context, aged 9 to 11, participated in separate workshops during which they expressed and gave examples of what they considered good and bad by means of individual drawings, group dramatizations and discussions, as well as group interviews. Results indicate that children in both contexts share some moral preoccupations, such as protection of the environment, preservation of life and keeping of order. There were also differences. Among them, in the violent context children emphasized the preservation of their own lives and loyalty. In the non-violent context there was a marked tendency to political considerations regarding the legally established order. Conclusions show that children in the violent context place great emphasis on loyalty as an action-guiding principle. It seems to require greater study because loyalty might emerge as a moral orientation beyond those already widely accepted: justice and care. </p>     <p><b>Key words:</b> moral justification, moral sense, violent context, non-violent context, moral judgment. </p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">INTRODUCCI&Oacute;N </font></b></p>     <p>La investigaci&oacute;n que dio origen a este art&iacute;culo forma parte de una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n que estudia los aspectos &eacute;tico-morales del desarrollo de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y j&oacute;venes y los fundamentos &eacute;ticos de la ciudadan&iacute;a. Este estudio explor&oacute; las justificaciones morales sobre lo bueno y lo malo y sobre lo justo y lo injusto en un grupo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de una ciudad colombiana. En particular, el presente art&iacute;culo da cuenta de los aspectos relacionados con las justificaciones morales sobre lo bueno y lo malo. </p>     <p>Durante buena parte del Siglo XX y comienzos del XXI, la investigaci&oacute;n sobre la justificaci&oacute;n moral ha tenido diversas orientaciones. Sin embargo, la orientaci&oacute;n cognitivo-evolutiva ha sido una de las m&aacute;s utilizadas. Esta perspectiva estudia preferencialmente los aspectos cognitivos relacionados con la justificaci&oacute;n moral y con el desarrollo del juicio moral. Algunos de los exponentes de esta corriente son Piaget (1932/1977), Kohlberg (1981, 1984/1992), Gilligan (1982/1985), Rest (1980), Gibbs y otros (1982) y Lind (1985). Los aspectos centrales de esta propuesta implican documentar la estructuraci&oacute;n de un pensamiento aut&oacute;nomo, desarrollar formas de medici&oacute;n de la autonom&iacute;a y el perfeccionamiento de instrumentos que permitan hacer dichas mediciones y generalizaciones sobre los principios morales que est&aacute;n a la base de la justificaci&oacute;n moral de los sujetos; de igual manera, mostrar c&oacute;mo se indaga por la justificaci&oacute;n, qu&eacute; elementos se tienen en cuenta, qu&eacute; es posible medir y c&oacute;mo usar manuales de puntuaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n de respuestas seg&uacute;n niveles y estadios de desarrollo moral. Por otro lado, se busca la consistencia de los juicios y la relaci&oacute;n entre juicio y acci&oacute;n moral y, finalmente, la determinaci&oacute;n del tipo de orientaciones que subyacen a la justificaci&oacute;n moral (orientaci&oacute;n de la justicia y orientaci&oacute;n del cuidado). </p>     <p>Piaget y Kohlberg centraron sus esfuerzos en sustentar c&oacute;mo el proceso de desarrollo moral se estructura mentalmente y configura diversos estadios que van de la heteronom&iacute;a a la autonom&iacute;a. Espec&iacute;ficamente, los estudios de Kohlberg muestran c&oacute;mo la justicia y la reciprocidad son principios y criterios b&aacute;sicos sobre los cuales un sujeto sustenta sus justificaciones morales. De esta forma, el juicio moral estar&iacute;a fundamentalmente determinado por los aspectos cognitivos. Gilligan (1982/1985) trat&oacute; de mostrar c&oacute;mo la propuesta cl&aacute;sica planteada por Kohlberg ten&iacute;a deficiencias en cuanto a la comprensi&oacute;n de la moral femenina, la cual, seg&uacute;n la autora, estar&iacute;a m&aacute;s determinada por criterios de cuidado y solidaridad que por criterios de justicia y reciprocidad. Gilligan propone que el problema moral surge de responsabilidades en conflicto, y no de una colisi&oacute;n de derechos y deberes y que su resoluci&oacute;n exige un modo de pensar que sea contextual y narrativo, en lugar de formal y abstracto. La autora centra el desarrollo moral en torno al entendimiento de la responsabilidad y las relaciones, en contraposici&oacute;n a la concepci&oacute;n de moralidad como imparcialidad, que vincula el desarrollo moral al entendimiento de derechos y reglas. Para Kohlberg, la moral es una reconstrucci&oacute;n de la ontog&eacute;nesis de los estadios morales, basada en la estructuraci&oacute;n de los juicios de justicia. Se trata de una moral de principios morales universales basada en el derecho y la reciprocidad. </p>     <p>Por su parte, Taylor (1989/1996) afirma que la argumentaci&oacute;n y la exploraci&oacute;n morales s&oacute;lo se dan en un mundo configurado por nuestras respuestas morales m&aacute;s profundas, cuyas implicaciones dan sentido, es decir, identifican qu&eacute; es lo que hace que un objeto sea digno de respeto y explican cu&aacute;ndo tenemos que defender nuestras respuestas en este campo como correctas, lo cual apunta a la presencia de justificaciones morales. </p>     <p>Eldebour, Baker y Charlesworth (1997) encontraron que las condiciones socio-pol&iacute;ticas, la violencia y los recursos limitados afectaban el juicio moral de un grupo de ni&ntilde;os jud&iacute;os israelitas, beduinos y palestinos. Gum, Baker y Roll (2000) muestran que tambi&eacute;n el tipo de socializaci&oacute;n, la identidad de g&eacute;nero y la identidad de etnia se relacionan con el tipo de justificaci&oacute;n moral que proponen los sujetos y con la predilecci&oacute;n de unos criterios morales sobre otros (criterios de cuidado y criterios de justicia). De manera similar, los estudios de Meyers (2001), Humprhries, Parker y Jagers (2000) y Drexler (1998) corroboran que el cuidado, la edad, el sexo, la identidad de rol femenino, la cooperaci&oacute;n, la orientaci&oacute;n cultural, el estilo de interacci&oacute;n con los hijos y la forma como los padres responden a las preocupaciones de los hijos tienen un efecto importante en la justificaci&oacute;n moral de los sujetos. En esa misma l&iacute;nea, los estudios de Jensen (1997), Miller (1997) y Keltikangas-Jarvinen, Terav y Pakaslahti (1999) muestran c&oacute;mo las ideolog&iacute;as, las cosmovisiones y las pr&aacute;cticas educativas est&aacute;n implicadas con el juicio y las justificaciones morales de los sujetos. </p>     <p>Algunas investigaciones, como los estudios de Kremar y Cooker (2001), Pitner (2001) y Stabile (2001), muestran que la percepci&oacute;n y valoraci&oacute;n que hacen los sujetos sobre situaciones violentas se relacionan con las justificaciones morales utilizadas por los sujetos. </p>     <p>Un elemento adicional relacionado con la justificaci&oacute;n moral y el contexto socio-cultural son las situaciones cotidianas a las que, en ciertos contextos, se ven enfrentadas las personas, tales como la guerra, las percepciones del crimen, la denuncia de delitos, la exclusi&oacute;n. Los estudios de Dickson-G&oacute;mez (1999), Indick (2001) y Theimer, Killer y Stangor (2001) brindan evidencia sobre la cual sustentar tal afirmaci&oacute;n. </p>     <p>Puede concluirse que el juicio moral, adem&aacute;s de evolucionar como estructura cognitiva en t&eacute;rminos de mejores comprensiones del mundo, de sus relaciones y de las formas leg&iacute;timas y correctas de vivir en sociedad, requerir&iacute;a de un contenido cultural, de unas pr&aacute;cticas y de unas cosmovisiones que le den sentido local, lo delimiten y lo proyecten hacia la construcci&oacute;n de valores m&iacute;nimos requeridos para vivir la justicia y la reciprocidad. </p>     <p>De igual manera, las investigaciones recientes parecen mostrar que el contexto en el que est&aacute;n inmersos los actores plantea un cierto orden, legitima un cierto tipo de interacci&oacute;n, regula la conducta y la acci&oacute;n de los implicados, propone sentidos morales y provee escenarios de intercambio para la regulaci&oacute;n y, por ende, es sugerente de justificaciones morales; pero, lo que all&iacute; a&uacute;n no es muy claro es la posibilidad de que el sujeto mire su contexto de manera diferente, lo interpele y constituya una justificaci&oacute;n moral de lo bueno y lo malo que, entre otras cosas, podr&iacute;a estar m&aacute;s referida a sus vivencias que a principios universales o a los mandatos del orden socio-cultural en el que &eacute;l est&aacute;. Es decir, no son claros los l&iacute;mites entre lo que debo hacer (por interiorizaci&oacute;n del deber moral), lo que quiero hacer (por ejercicio de la voluntad) y lo que me veo forzado a hacer (por presi&oacute;n del contexto). Esto implicar&iacute;a reconocer la justificaci&oacute;n, no s&oacute;lo desde la enunciaci&oacute;n que de ella se hace, sino tambi&eacute;n desde su significaci&oacute;n, y finalmente, desde su implicaci&oacute;n en la construcci&oacute;n de convivencia. Sin embargo, debe anotarse que las investigaciones realizadas desde estas perspectivas no se han orientado a comprender las justificaciones morales de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que habitan contextos considerados violentos y a contrastarlas con las de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que habitan contextos considerados no violentos. Estas reflexiones indican la necesidad de estudiar el campo de las justificaciones morales en diversos contextos socio-culturales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este trabajo se entendieron las justificaciones morales como las diversas razones por las cuales los sujetos juzgan y valoran que lo moralmente bueno es bueno y lo moralmente malo es malo. Describir y profundizar en las justificaciones morales connota, seg&uacute;n Habermas (2002), el sustento de un contenido y de un fundamento de las normas que regulan las expectativas de comportamiento moral. Habermas afirma que las justificaciones morales se distinguen de otras formas sociales como las costumbres y las convenciones porque permiten enjuiciar una acci&oacute;n, no s&oacute;lo como conforme o no con la regla, sino como correcta o incorrecta con relaci&oacute;n a la regla misma; esto es, el sentido prescriptivo de obligado o prohibido que est&aacute; a su vez conectado con el sentido de justificado o injustificado. </p>     <p>A partir de la anterior reflexi&oacute;n, las preguntas de investigaci&oacute;n del presente estudio propusieron indagar, describir, tipificar e interpretar las justificaciones morales de un grupo de ni&ntilde;os de una ciudad colombiana. Se busc&oacute; determinar en ellas las razones que las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os dieran sobre lo bueno y lo malo, diferenciando las justificaciones morales de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de un contexto considerado violento, de las justificaciones morales de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de un contexto considerado no violento. Se busc&oacute; tambi&eacute;n identificar, describir y comprender los criterios morales que subyac&iacute;an a dichas justificaciones.</p>     <p><b><font size="3">M&Eacute;TODO</font></b></p>     <p><b>Dise&ntilde;o </b></p>     <p>En esta investigaci&oacute;n se utiliz&oacute; un dise&ntilde;o de estudio de caso m&uacute;ltiple, de tipo interpretativo, de dos casos. (Yin, 2003; P&eacute;rez, 1994). Los estudios de caso como estrategia de investigaci&oacute;n, seg&uacute;n Yin, se usan en muchas situaciones para contribuir al conocimiento de fen&oacute;menos relacionados con situaciones individuales, de grupo, de organizaciones y con fen&oacute;menos sociales y pol&iacute;ticos sobre los cuales el investigador tiene poco o ning&uacute;n control. El estudio de caso m&uacute;ltiple, aun si se trata de s&oacute;lo dos casos, permite, seg&uacute;n la intencionalidad investigativa que se refleja en su selecci&oacute;n, el an&aacute;lisis de las semejanzas y de las diferencias entre dos situaciones o contextos. Rodr&iacute;guez, Gil y Garc&iacute;a (1996) afirman que los estudios de caso se basan en el razonamiento inductivo; por su parte, Stake (1998) considera que el objetivo fundamental de los estudios de caso es la particularizaci&oacute;n y no la generalizaci&oacute;n. </p>     <p><b>Sujetos </b></p>     <p>En esta investigaci&oacute;n se trabaj&oacute; con 10 sujetos, seis ni&ntilde;os y cuatro ni&ntilde;as de una ciudad colombiana. Tres ni&ntilde;os y dos ni&ntilde;as proven&iacute;an de un sector de la ciudad considerado como violento y los restantes tres ni&ntilde;os y dos ni&ntilde;as de un sector de la misma ciudad considerado como no violento. La selecci&oacute;n de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as fue intencional, de acuerdo con los siguientes criterios: </p>     <p><ul>    <li>Deb&iacute;a haber igual n&uacute;mero de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os (dos ni&ntilde;as y tres ni&ntilde;os en cada sector). </li></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Las edades de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os deb&iacute;an estar entre los 9 y los 12 a&ntilde;os de edad. </li></p>     <p>    <li>Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os deb&iacute;an estar cursando el cuarto grado de primaria. </li></p>     <p>    <li>Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os deb&iacute;an haber estudiado en el mismo colegio tres a&ntilde;os o m&aacute;s. </li>    </ul></p>     <p>En el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (2003) sobre Colombia se describen los escenarios de violencia que la afectan y se afirma que la violencia no cubre de manera homog&eacute;nea ni con igual intensidad el territorio colombiano. Seg&uacute;n este informe, dicha diferenciaci&oacute;n obedece a las din&aacute;micas internas de cada regi&oacute;n: tipo de poblamiento, formas de cohesi&oacute;n social, relaci&oacute;n entre el Estado y las comunidades, entre otras. Estas caracter&iacute;sticas permiten diferenciar unos contextos de otros, aun dentro de la misma ciudad. </p>     <p>Dentro del marco de esta caracterizaci&oacute;n de los contextos, en esta investigaci&oacute;n se diferenciaron los escenarios violentos y no violentos dentro de la misma ciudad, haciendo referencia en particular al lugar en el que est&aacute;n ubicadas las dos instituciones educativas en las cuales estudian los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as participantes. El contexto que se ha denominado violento corresponde a un barrio de nivel socio-econ&oacute;mico bajo. Se trata de un barrio de invasi&oacute;n, en el cual la mayor&iacute;a de las casas son de madera recubierta con pl&aacute;sticos, las calles son estrechas, aunque ya pavimentadas. En el barrio no hay presencia policial, no hay transporte urbano y el sector est&aacute; en peligro inminente de inundaci&oacute;n. Como escenario social, este barrio se caracteriza por una serie de relaciones en las que se legitiman pr&aacute;cticas violentas como maltrato, agresi&oacute;n, violaci&oacute;n de derechos, muertes, amenazas; es usual la congregaci&oacute;n de grupos al margen de la ley y la utilizaci&oacute;n de mecanismos de control autoritarios y atemorizantes, entre ellos la exigencia de complicidad para realizar actos il&iacute;citos y la instauraci&oacute;n de figuras de poder&iacute;o y mando. Como formas de protecci&oacute;n a la vida se utilizan el silencio, la indiferencia, la sumisi&oacute;n. Las condiciones de vida son paup&eacute;rrimas; se carece de los m&iacute;nimos que garanticen la salud, la educaci&oacute;n, la vivienda y la alimentaci&oacute;n. Adem&aacute;s, las oportunidades de empleo son muy limitadas. En este contexto es usual que algunos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sean expendedores de droga y participen en actos violentos que pueden ir desde la intimidaci&oacute;n hasta el asesinato. </p>     <p>Por el contrario, el contexto que hemos denominado no violento se refiere al sector de la ciudad en donde est&aacute; situada la instituci&oacute;n escolar a la cual asisten los cinco ni&ntilde;os y ni&ntilde;as provenientes de este contexto que participaron en el estudio. La instituci&oacute;n sirve a familias procedentes de diversos barrios de un nivel socio-econ&oacute;mico medio-alto y alto. Est&aacute; caracterizado por tener construcciones elegantes, c&oacute;modas y visualmente bellas; las calles son amplias, limpias y bien se&ntilde;alizadas; existen diversos modos de transporte que permiten el acceso a otros sectores de la ciudad, aunque la mayor&iacute;a de los residentes cuentan con autom&oacute;vil propio; en los edificios y conjuntos residenciales se cuenta con vigilancia privada. Se trata de los sectores de la ciudad que se privilegian para la construcci&oacute;n de centros comerciales modernos, conjuntos residenciales y parques. Este es un contexto social en el cual es usual que las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os desarrollen actividades complementarias a sus responsabilidades escolares, tales como clases de baile, de pintura, de idiomas extranjeros, la pr&aacute;ctica de algunos deportes como la nataci&oacute;n, el f&uacute;tbol y el tenis. </p>     <p><b>Instrumentos </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El instrumento utilizado en esta investigaci&oacute;n fue el taller pedag&oacute;gico, el cual comprende un conjunto de actividades que configuran un evento comunicativo del cual se deriva la informaci&oacute;n que permite responder a las preguntas centrales del estudio. Las actividades que se desarrollaron como parte de los diez talleres pedag&oacute;gicos realizados durante esta investigaci&oacute;n se planearon pensando en su adecuaci&oacute;n a la edad de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sujetos del estudio; este tipo de taller se ha encontrado adecuado para esta poblaci&oacute;n en estudios anteriores (Alvarado, Ospina y Vasco, 2001; Alvarado, Ospina, Luna y Camargo, en prensa). En este art&iacute;culo se da cuenta de la informaci&oacute;n obtenida en seis de esos talleres pedag&oacute;gicos, es decir, de aquellos en los que se exploraron las justificaciones de lo bueno y lo malo en cada contexto (cuatro talleres en total), y dos talleres de devoluci&oacute;n de la informaci&oacute;n, uno en cada contexto. Estos &uacute;ltimos se realizaron dos meses despu&eacute;s de recogida la informaci&oacute;n. Las diferentes actividades que constituyen el taller pedag&oacute;gico y sus fases se describen m&aacute;s adelante. </p>     <p><b>Procedimiento </b></p>     <p>Cada uno de los talleres pedag&oacute;gicos se desarroll&oacute; en cuatro fases: </p>     <p>Fase uno: ambientaci&oacute;n y acogida de los ni&ntilde;os </p>     <p>Todos los talleres tuvieron lugar en la instituci&oacute;n educativa en la cual estudiaban los ni&ntilde;os. El espacio escogido se prepar&oacute; espec&iacute;ficamente para el taller y el investigador le dio la bienvenida a cada ni&ntilde;o. En seguida, se le dijo a las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os el objetivo del taller y el papel que ellos jugaban en su desarrollo. Esta fase tuvo una duraci&oacute;n de 20 minutos. </p>     <p>Fase dos: desarrollo de las actividades </p>     <p>Momento uno. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as respondieron individualmente por escrito a las siguientes indicaciones: </p>     <p>Realizo un dibujo en el que muestro qu&eacute; es lo bueno (o lo malo) para m&iacute;. </p>     <p>Explico porqu&eacute; lo que dibuj&eacute; representa lo bueno (o lo malo). </p>     <p>Escribo ejemplos de situaciones en las que observo lo bueno (o lo malo). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Explica porqu&eacute; en esos ejemplos observo lo bueno (o lo malo). </p>     <p>Momento dos. Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os compartieron su trabajo con el grupo y prepararon y presentaron una dramatizaci&oacute;n o representaci&oacute;n de lo bueno (o lo malo). </p>     <p>Momento tres. Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os volvieron a trabajar en forma individual, en respuesta a la siguiente indicaci&oacute;n: escribo porqu&eacute; en la representaci&oacute;n que hicimos se mostr&oacute; lo bueno (o lo malo). </p>     <p>Esta segunda fase del taller tuvo una duraci&oacute;n de 40 minutos y fue seguida por un per&iacute;odo de descanso de media hora. </p>     <p>Fase tres: conversaci&oacute;n grupal sobre las producciones anteriores. </p>     <p>Cada uno cont&oacute; a sus compa&ntilde;eros qu&eacute; hab&iacute;a dibujado y las razones por las que su dibujo representaba lo bueno (o lo malo). En seguida, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as conversaron sobre cada dibujo, de acuerdo con las siguientes preguntas: &iquest;qu&eacute; otras cosas de lo bueno (o lo malo) se observan en el dibujo? &iquest;Por qu&eacute; piensan que este dibujo representa lo bueno (o lo malo)? </p>     <p>La conversaci&oacute;n continu&oacute; seg&uacute;n las siguientes indicaciones: </p>     <p>&iquest;En qu&eacute; otros ejemplos de situaciones podemos observar lo bueno (o lo malo)? </p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; pensamos que all&iacute; se observa lo bueno (o lo malo)? </p>     <p>&iquest;C&oacute;mo se cuando una persona es buena? &iquest;Por qu&eacute; las personas deber&iacute;an ser buenas? </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Por qu&eacute; las personas no deber&iacute;an se malas? </p>     <p>&iquest;Cu&aacute;ndo se que soy bueno (o malo)? </p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; debo ser bueno? &iquest;Por qu&eacute; no debo ser malo? </p>     <p>La duraci&oacute;n de esta tercera fase del taller fue de 40 minutos. </p>     <p>Fase cuatro: evaluaci&oacute;n del taller </p>     <p>Las preguntas que guiaron esta parte del taller fueron: </p>     <p>&iquest;Cu&aacute;les fueron los principales aprendizajes del d&iacute;a? </p>     <p>&iquest;C&oacute;mo nos sentimos? </p>     <p>&iquest;Qu&eacute; sugerencias tenemos para el pr&oacute;ximo taller? </p>     <p>Esta &uacute;ltima fase del taller tuvo una duraci&oacute;n de 20 minutos. La totalidad del taller se grab&oacute; en audio. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Taller de devoluci&oacute;n de la informaci&oacute;n, realizado dos meses despu&eacute;s, se inici&oacute; tambi&eacute;n con un momento de ambientaci&oacute;n y acogida de los ni&ntilde;os, y se gui&oacute; por las siguientes preguntas: </p>     <p>&iquest;Qu&eacute; opinan de las conclusiones dadas en cada una de las categor&iacute;as? </p>     <p>&iquest;Est&aacute;n de acuerdo con esas conclusiones? </p>     <p>&iquest;Qu&eacute; informaci&oacute;n hizo falta incluir? </p>     <p>&iquest;Qu&eacute; otros ejemplos, situaciones y justificaciones quieren dar sobre lo bueno (o lo malo)? </p>     <p>En total, se realizaron dos talleres de devoluci&oacute;n de la informaci&oacute;n, uno con cada grupo seg&uacute;n procedencia contextual. Cada uno de ellos dur&oacute; una hora, y fue grabado en audio </p>     <p><b><font size="3">RESULTADOS</font></b></p>     <p>En el proceso de an&aacute;lisis se sigui&oacute; la l&oacute;gica del an&aacute;lisis del discurso planteada por Van Dijk (2000) y consisti&oacute; en: </p>     <p>1. An&aacute;lisis semi&oacute;tico de cada uno de los dibujos proporcionados por las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os. Se tuvieron en cuenta: descripci&oacute;n de &iacute;conos visuales, ubicaci&oacute;n espacial de cada uno de los &iacute;conos, tipos de roles que asumen en el discurso gr&aacute;fico y relaciones. </p>     <p>2. An&aacute;lisis sem&aacute;ntico de cada una de las producciones discursivas de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os. Se tuvieron en cuenta las siguientes marcas ling&uuml;&iacute;stico-sem&aacute;nticas: de&iacute;cticos, reiteraciones, sinonimia, escenarios, actores, roles, polarizaciones y contrastes, expresiones modales y generalizaciones. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3. An&aacute;lisis conceptual. Se tuvieron en cuenta la ubicaci&oacute;n de los contenidos, los sentidos y las fuentes de sentido moral. </p>     <p>Una vez identificada cada una de las marcas semi&oacute;ticas, ling&uuml;&iacute;sticas y te&oacute;ricas, se procedi&oacute; a categorizar la informaci&oacute;n. </p>     <p>Siguiendo las indicaciones de Yin (2003), se realiz&oacute; la triangulaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, para lo cual se tuvieron en cuenta, en primer lugar, expresiones, sentidos, concepciones, ejemplificaciones y justificaciones que se repet&iacute;an m&aacute;s de una vez en los discursos de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os, y en segundo lugar, informaci&oacute;n brindada en las puestas en com&uacute;n, las entrevistas y los talleres de devoluci&oacute;n de informaci&oacute;n que complementaba la categorizaci&oacute;n en los diferentes momentos del an&aacute;lisis. </p>     <p>Los resultados obtenidos pueden sintetizarse de la siguiente manera: </p>     <p>Contexto violento </p>     <p>1. Sentidos, justificaciones y orientaciones morales de lo bueno </p>     <p>En el conjunto de la informaci&oacute;n analizada sobre lo bueno existe un marcado &eacute;nfasis en cinco sentidos de lo bueno: la preservaci&oacute;n de la vida y la sobrevivencia; la sensibilidad humana, el cuidado y el reconocimiento; las relaciones, los v&iacute;nculos y la reciprocidad; el cumplimiento de los marcos normativos, y la bondad y la retribuci&oacute;n. </p>     <p>En el sentido de la preservaci&oacute;n de la vida y la sobrevivencia, las justificaciones giran, en primer lugar, alrededor de la protecci&oacute;n y cuidado de la vida del otro: &quot;cuando cuidamos a los menores&quot;, &quot;porque ayudamos a un pobre y salvamos su vida&quot;; en segundo lugar, en dar la vida por los seres amados: &quot;dar la vida quiere decir que si alguien me va a matar a mi y yo estoy con mi hermano o mi pap&aacute;, ellos dicen que los maten primero a ellos y no a mi&quot;; en tercer lugar, en ayudar y ser solidarios con los otros: &quot;y el viejito que pidi&oacute; limosna y le dieron… porque es importante ver sin hambre a los dem&aacute;s&quot;, y finalmente, en la protecci&oacute;n de la naturaleza como un mecanismo de preservaci&oacute;n de la vida: &quot;no debemos destruir la naturaleza porque es nuestro patrimonio; sin la naturaleza no hay vida&quot;. </p>     <p>El sentido de lo bueno basado en significaciones de la sensibilidad humana, el cuidado y el reconocimiento se justifica en la percepci&oacute;n de que el otro sufre y requiere de nuestra ayuda: &quot;uno sabe que los dem&aacute;s necesitan ayuda porque a veces no tienen ropa los viejitos&quot;, &quot;… los ve tristes,… en problemas…&quot; De igual manera se justifica en ser solidario y hospitalario con el &quot;pobre&quot;2: &quot;cuando uno ayuda a salir de problemas a otros&quot;, &quot;uno debe ayudar a los m&aacute;s necesitados, a los que necesitan ayuda&quot;, &quot;una vez, a mi casa lleg&oacute; un pobre, desplazado, ja, y pidi&oacute; comida y mi pap&aacute; le dijo que siguiera que la comida no se le negaba a nadie&quot;; tambi&eacute;n se justifica en tener una actitud de desprendimiento y generosidad: &quot;de pronto ellos est&aacute;n en un problema muy grande y entonces uno tiene plata, entonces uno se las da&quot;, &quot;... si es asunto de comida, no hay que negar la comida sino que hay que darla al que tiene hambre&quot;. </p>     <p>El sentido moral de la construcci&oacute;n de buenas relaciones se justifica en la creaci&oacute;n de v&iacute;nculos y lazos de amistad: &quot;porque representan amistad y eso es bueno&quot;, &quot;porque uno se gana la amistad de los otros&quot;; formas de cohesi&oacute;n social: &quot;porque mi familia siempre est&aacute; unida; s&iacute;, siempre&quot;, y establecimiento de relaciones de reciprocidad: &quot;porque uno no debe hacer a otros lo que no quiero que me hagan&quot;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sentido moral del cumplimiento de los marcos normativos se justifica en el reconocimiento de la importancia de la normas y sus sentidos de obligatoriedad: &quot;lo bueno es la responsabilidad con las tareas&quot;, &quot;porque uno llega temprano al trabajo, a la escuela, a cualquier cosa&quot;; en la auto-regulaci&oacute;n y la obtenci&oacute;n de buenos resultados: &quot;porque cuando uno hace las tareas se siente feliz&quot;, &quot;porque por ejemplo uno tiene una ventaja... uno se siente responsable de esos actos&quot;; en ganar la confianza de los otros: &quot;porque ganamos el cari&ntilde;o y la confianza de los otros&quot;; en permitir que los otros cumplan con sus responsabilidades: &quot;cuando uno va por la calle y hay mucha gente uno debe dar permiso para que el otro pase... esto debe hacerse porque la otra persona puede cumplir con su responsabilidad&quot;. </p>     <p>El sentido moral de la bondad y la retribuci&oacute;n se justifica en el auto-reconocimiento de que se es un hombre bueno: &quot;si uno es bueno, uno tiene buenos sentimientos como para ayudar a las personas, pero si uno es malo no los tiene para ayudar a las personas&quot;; en la incertidumbre de que si no se es bueno se puede perder la vida: &quot;para que no las maten... o terminen muertas&quot;; en la congruencia con el proyecto divino: &quot;para estar en paz con Dios&quot;, &quot;para que Dios no est&eacute; triste con uno&quot;; en ganar la confianza de los otros: &quot;si yo soy bueno... a mi me tienen en la buena, me tienen cari&ntilde;o&quot;, &quot;la gente le da confianza a uno&quot;; en evitar los castigos familiares: &quot;para que los pap&aacute;s no est&eacute;n bravos con uno, ni le tengan que pegar&quot;, y en reconocer los beneficios que trae ser un hombre bueno: &quot;porque le salen las cosas bien&quot;, &quot;porque se siente feliz y no le colocan malas notas&quot;. </p>     <p>Los criterios morales que movilizan los anteriores sentidos de lo bueno y sus respectivas justificaciones, seg&uacute;n lo expresan las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os, son las profundas convicciones que ellas y ellos tienen sobre la preservaci&oacute;n de la vida, proteger la vida de los otros: &quot;que uno los ayuda y evita peligros&quot;, &quot;porque les salva la vida&quot;, &quot;a los desplazados les damos comida pa que no mueran de hambre&quot;; dar la vida por los otros: &quot;sacrificar la vida, entregar la vida por el otro&quot;, &quot;salvar la vida es demostrar el cari&ntilde;o, brindar apoyo, defender y dar la vida&quot;; la construcci&oacute;n de confianza b&aacute;sica, que el otro conf&iacute;e en m&iacute; y gane su cari&ntilde;o: &quot;porque uno se gana su confianza&quot;, &quot;porque se gana el cari&ntilde;o de otra persona&quot;; el reconocimiento: que los otros valoren mis buenas acciones: &quot;bueno, el viejito le agradece a uno mucho...&quot;; el auto-reconocimiento: tener conciencia de que se est&aacute; en capacidad de hacer algo por los otros: &quot;adem&aacute;s, nos sentimos bien porque hemos ayudado a alguien necesitado&quot;; el establecimiento de buenas relaciones basadas en la solidaridad y la cohesi&oacute;n social: &quot;compartir con los primos todo lo que tengo&quot;; la preservaci&oacute;n social: &quot;porque as&iacute; vamos a vivir juntos en armon&iacute;a&quot;, y evitar ser castigado: &quot;de pronto hay un ni&ntilde;o malo en la escuela, entonces le pega a los profesores y todo, entonces los profesores ya se aburren con &eacute;l y si lo reciben en otra escuela ya el profesor le cuenta al otro y no lo reciben porque es malo&quot;. </p>     <p>2. Sentidos justificaciones y orientaciones morales de lo malo. </p>     <p>Las expresiones de los ni&ntilde;os sobre lo malo, si bien manifiestan malas acciones, entra&ntilde;an sentidos morales de lo bueno. Por esta raz&oacute;n aqu&iacute; enunciamos los sentidos de lo malo en las siguientes diez categor&iacute;as relacionadas con la preservaci&oacute;n de la vida, la lealtad, la obediencia a los l&iacute;mites morales, los buenos aprendizajes, la conciencia moral, el cuidado y la compasi&oacute;n, la superaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, la protecci&oacute;n de la naturaleza, el respeto a la propiedad privada y la medici&oacute;n de consecuencias. </p>     <p>El sentido de la preservaci&oacute;n de la vida se justifica en evitar la realizaci&oacute;n de diversas acciones que contribuyen a que las personas mueran, ya sea porque el agua est&aacute; contaminada, o porque alguien se ve obligado a matar a otro, o porque alguien se quita la vida, o porque alguien no ayuda al otro y lo deja morir, o porque alguien se aprovecha de una menor y le quita la vida, o porque no cumple con las normas impuestas por un cacique en una comunidad: &quot;es malo porque hay que cuidar el agua y una persona puede morir&quot;, &quot;cuando matan a una persona&quot;, &quot;una persona es obligada a matar a otro&quot;, &quot;porque no viene a ayudar y se muere&quot;, &quot;porque alguien se quita la vida&quot;, &quot;un sicario matando a un menor&quot;, &quot;el jefe se da cuenta y ah&iacute; mismo lo manda a matar&quot;. </p>     <p>En segundo lugar, la preservaci&oacute;n de la vida est&aacute; justificada en tener que hacer cosas para que no lo maten a uno; as&iacute; por ejemplo, no decir nada cuando el jefe o uno de sus subalternos est&aacute; haciendo una fechor&iacute;a, obedecer las normas del jefe, acudir al jefe cuando alguien lo amenaza, no hacer cosas que a juicio de los &quot;malos pero buenos&quot; est&aacute; mal hecho3, matar antes de que lo maten, tomar la justicia por las propias manos, cumplir con los tratos hechos con los matones: &quot;y la gente no puede denunciarlos... ellos dicen: no nos denuncien o si no, los matamos&quot;, &quot;... &eacute;l manda todo el barrio y el que no le haga caso pa, pa, pa, de una lo va quebrando&quot;, &quot;por ejemplo, a alguien le violan la hija y... entonces a &eacute;l le da rabia y mata a los que violan a su hija&quot;, &quot;y un muchacho que, por all&aacute;, la mam&aacute; vende marihuana, por all&aacute; por mi casa… y entonces ese muchacho estaba ah&iacute; sano... fumando un cigarrillo y le pegaron tres tiros ac&aacute; en la cabeza...&quot;, &quot;porque &eacute;l tambi&eacute;n est&aacute; obligado a matar a la persona...&quot;, &quot;por ejemplo, usted necesita matar a otra persona; entonces usted le dice al... pero, usted me tiene que dar tanta plata y, si usted no cumple, matan a toda su familia&quot;, &quot;... esa familia tiene amigos que son malos y entonces a esos amigos la familia le dice que maten a ese se&ntilde;or que les rob&oacute;, por venganza&quot;. </p>     <p>El segundo sentido moral, la lealtad, est&aacute; justificado en la protecci&oacute;n de la propia vida, la de los cercanos y la del jefe, raz&oacute;n por la cual se es c&oacute;mplice con quienes protegen su vida, se acatan sus &oacute;rdenes y se cumple con sus c&oacute;digos de silencio: &quot;esos malos son como buenos, porque ellos defienden a la gente que violan&quot;, &quot;&eacute;l manda en todo el barrio y quien no le haga caso, lo mata&quot;, &quot;le cuidan la espalda, se hacen matar por el jefe&quot;, &quot;quien no cumple, lo matan&quot;. </p>     <p>El tercer sentido moral, la obediencia por temor al castigo, esboza las razones por la cuales un sujeto est&aacute; obligado a mantener el orden. Es claro para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto violento que quien infringe el orden desv&iacute;a el proyecto divino, o el orden social instaurado y, por consiguiente, recibe un castigo: ir al infierno, ir a la c&aacute;rcel, perder la confianza de los agentes socializadores, perder beneficios y perder la vida: &quot;para que cuando uno muera no se lo lleve el diablo&quot;, &quot;porque si uno es malo... lo mandan a matar a uno&quot;, &quot;porque as&iacute; empiezo a perder puntos con el profesor&quot;. </p>     <p>El cuarto sentido moral, los buenos aprendizajes, justifica por qu&eacute; transitar de pr&aacute;cticas violentas a pr&aacute;cticas no violentas; est&aacute; relacionado, en primer lugar, con reconocer que el contexto externo desborda la cotidianidad de las personas y, por tanto, requiere que ellas realicen un proceso de discernimiento para asumir o no el camino que muestran algunos integrantes de la comunidad: matar, asesinar, robar, violar, intimidar. En segundo lugar, con estar atento a lo que se est&aacute; viviendo en la comunidad, pues a partir de esas experiencias se producen aprendizajes de violencia. En tercer lugar, con percatarse de que las acciones violentas desencadenan m&aacute;s violencia y generan c&iacute;rculos de violencia. En cuarto lugar, con ser consciente de que aprender a delinquir tiene consecuencias negativas en las percepciones que los otros tienen de uno y en las condiciones de vida de la comunidad: &quot;y yo estaba ah&iacute; cuando sent&iacute; que algo entr&oacute; por mi puerta y era una bala...&quot;, &quot;porque uno aprende a matar, a robar y asesinar&quot;, &quot;porque as&iacute; las dem&aacute;s personas van aprendiendo y siguen matando&quot;, &quot;eso es malo porque est&aacute; acabando con la comunidad&quot;, &quot;uno anda por la calle y las personas se alejan&quot;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El quinto sentido moral, conciencia moral, enfatiza en sentimientos de inconformidad cuando se realiza una acci&oacute;n mala. Se manifiesta en tres tipos de sentimientos: de inconformidad, de remordimiento y de reconocimiento de que todos poseen sentimientos de bondad: &quot;uno se siente muy distra&iacute;do y muy solo&quot;, &quot;porque le est&aacute;n quitando la vida a una persona indefensa y le queda remordimiento&quot;, &quot;... el se&ntilde;or le dijo no, no me mate y entonces el jefe lo perdon&oacute; y no le hizo nada&quot;. </p>     <p>El sexto sentido moral, la compasi&oacute;n y el cuidado, alude a justificaciones acerca de por qu&eacute; quien agrede desconoce la fragilidad del otro y no reconoce que sus acciones producen sufrimiento y dolor en los otros: &quot;es malo robarle a los pobres porque ellos trabajan para conseguir su alimento&quot;, &quot;... no los debemos aporrear porque ellos son m&aacute;s indefensos&quot;. </p>     <p>El s&eacute;ptimo sentido moral, reconocimiento y valoraci&oacute;n socio cultural de las personas, propone justificaciones en las que quienes habitan contextos violentos son se&ntilde;alados socialmente y excluidos del sistema de protecci&oacute;n social: &quot;... y entonces se re&uacute;ne toda la gente... y le dicen que se vaya de all&aacute;&quot;, &quot;es la negaci&oacute;n de todos los derechos&quot;, &quot;entonces dicen que los de ese barrio son muy ladrones&quot;. </p>     <p>El octavo sentido moral, preservaci&oacute;n de la naturaleza, presenta justificaciones morales sobre por qu&eacute; destruir la naturaleza es acabar con los seres vivos, es contaminar los r&iacute;os y es acabar con lo que hizo Dios: &quot;con la contaminaci&oacute;n se est&aacute; matando a los pescados&quot;, &quot;los ni&ntilde;os no tienen por qu&eacute; tirarle piedras a los pajaritos...&quot;, &quot;al destruir la naturaleza no hay aire, ni agua, porque los &aacute;rboles generan ox&iacute;geno&quot;. </p>     <p>El noveno sentido moral, respeto por la propiedad privada, brinda justificaciones sobre por qu&eacute; robar es violar la propiedad privada de quienes consiguieron sus cosas con esfuerzo y honradez, as&iacute; como despojar a los desprotegidos: &quot;cuando un hombre sube a un carro y atraca al conductor&quot;, &quot;... pero tampoco ser&iacute;a bien quitarle a la que no tiene nada, antes necesita&quot;. </p>     <p>Finalmente, el d&eacute;cimo sentido moral reconoce que es malo no medir las consecuencias de los actos, pues se pierde la conciencia de los efectos negativos de las acciones: &quot;que el ni&ntilde;o rempuj&oacute; al otro y lo tir&oacute; al r&iacute;o y, de pronto, lo sale ahogando y, si lo ahoga, c&oacute;mo le va a responder a la mam&aacute;&quot;. </p>     <p>Seg&uacute;n las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto violento, las acciones malas entra&ntilde;an criterios morales de temor a perder la vida, de ser solidario en la protecci&oacute;n de la vida de los otros, de dar la vida por el otro, de garantizar la propia vida y la de los seres cercanos, de fortalecer la amistad y la confianza, de evitar el castigo y agradar a quienes educan, de construir un orden socio-cultural m&aacute;s pac&iacute;fico, de explicitar los sentimientos morales, de evitar el sufrimiento humano, de superar la exclusi&oacute;n social, de respetar la propiedad privada y de medir las consecuencias de los actos. </p>     <p><b>Contexto no violento </b></p>     <p>1. Sentidos, justificaciones y orientaciones morales de lo bueno </p>     <p>En el an&aacute;lisis de esta categor&iacute;a se identificaron seis sentidos morales: construcci&oacute;n de paz, construcci&oacute;n de un mundo mejor, superaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, descripci&oacute;n de las buenas acciones, la conciencia moral y la preservaci&oacute;n del orden. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sentido moral de la paz es comprendido por las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto no violento como una intenci&oacute;n (encontrar la felicidad), como unos valores (solidaridad, compartir y amor) y, finalmente, como una actitud (tolerancia, no discriminaci&oacute;n y no pelea): &quot;porque todo lo que decimos es paz, alegr&iacute;a, felicidad&quot;, &quot;porque es que yo creo que de la paz salen todos los valores&quot;, &quot;... hay solidaridad, cierto, y paz&quot;, &quot;porque hace la paz&quot;. </p>     <p>El sentido moral de la responsabilidad social connota, seg&uacute;n las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto no violento, en primer lugar, la construcci&oacute;n de un mundo mejor, exento de guerra, de pelea y de infelicidad: &quot;porque ayuda a que el futuro sea mejor&quot;, &quot;porque todos ellos hablan de c&oacute;mo mejorar donde vivimos...&quot;, &quot;para que no peliemos, para cuidar la tierra&quot;, y en segundo lugar, el cuidado de la naturaleza: &quot;hay que cuidar la tierra y no contaminarla, porque si se nos llega a acabar y podemos morir o se nos pueden morir las plantas y tambi&eacute;n nosotros, porque sin plantas no podr&iacute;amos vivir&quot;. </p>     <p>El sentido moral de la igualdad y la equidad, de acuerdo con la expresiones de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os, refiere actitudes de equidad, respeto y no discriminaci&oacute;n por la diferencia: &quot;porque uno estuviera discriminando, porque, porque yo soy m&aacute;s rica y ella m&aacute;s pobre&quot;, &quot;lo bueno que yo vi fue cuando tuvimos el ejemplo de la igualdad... luego hicimos una acci&oacute;n de igualdad&quot;. </p>     <p>El sentido moral de las buenas acciones refiere la ayuda, la caridad y el compartir, basados en criterios de solidaridad, reciprocidad y distribuci&oacute;n equitativa: &quot;cuando veo una persona que est&aacute; ayudando a un pobre d&aacute;ndole comida...&quot;, &quot;yo ayudo dando el mercadito&quot;, &quot;eso uno lo debe hacer porque hoy yo le explico a alguien que no entiende y ma&ntilde;ana yo le puedo preguntar a &eacute;l&quot;, &quot;hay lo bueno de esas ocasiones es porque son de solidaridad y ayudar es muy bueno porque me sirve para todo&quot;, &quot;yo debo ser buena para que otras personas tambi&eacute;n sean buenas&quot;. </p>     <p>El sentido de la conciencia moral sugiere el reconocimiento de las equivocaciones y el cambio de actitudes: &quot;porque se aceptaron los errores&quot;, &quot;cuando cambiaron las actitudes&quot;, &quot;se dio cuenta que hab&iacute;a sido injusta&quot;. </p>     <p>El sentido moral de la preservaci&oacute;n del orden se basa en el cumplimiento de las normas, en el mantenimiento de la disciplicina y en el reconocimiento de quienes exigen y regulan la convivencia: &quot;lo bueno es el orden porque los compa&ntilde;eros no buscan problemas y le ponemos cuidado al profesor&quot;, &quot;porque uno aprende a convivir y a compartir&quot;, &quot;nos ayuda a estar en tranquilidad&quot;, &quot;porque estamos en orden y disciplina&quot;. </p>     <p>De los sentidos morales de lo bueno anteriormente descritos se derivan seis criterios morales: la construcci&oacute;n de paz, la construcci&oacute;n de un mundo mejor, la prevalencia de la igualdad y la distribuci&oacute;n equitativa, la b&uacute;squeda de la felicidad, el cambio de actitudes y la preservaci&oacute;n del orden. </p>     <p>2. Sentidos, justificaciones y orientaciones morales de lo malo </p>     <p>Las expresiones de los ni&ntilde;os sobre lo malo, si bien manifiestan malas acciones, entra&ntilde;an sentidos morales de lo bueno. Por esta raz&oacute;n aqu&iacute; enunciamos los sentidos de lo malo en las siguientes ocho categor&iacute;as relacionadas con el sentido del cuidado, sentido de la construcci&oacute;n de paz, sentido de la superaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, sentido del rechazo de la intimidaci&oacute;n, sentido social del acogimiento del pobre, sentido de la protecci&oacute;n del medio ambiente, sentido de las virtudes, sentido del cumplimiento de los deberes y las normas. </p>     <p>El sentido del cuidado est&aacute; asociado con evitar hacerle da&ntilde;o al otro; de igual manera, contribuye a la creaci&oacute;n de lazos de amistad y a la b&uacute;squeda de interacciones amistosas, tolerantes y conciliadoras con la diferencia: &quot;si uno agrede a la otra persona, la otra persona no se va a sentir bien&quot;, &quot;agredir es lastimar&quot;, &quot;los ni&ntilde;os no est&aacute;n haciendo amistad sino que est&aacute;n peliando&quot;, &quot;porque s&oacute;lo se gana dolor&quot;, &quot;no se gana la amistad del otro&quot;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sentido moral de la construcci&oacute;n de la paz manifiesta un inter&eacute;s particular por evitar la guerra, las agresiones, los conflictos; las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os asumen que la guerra acarrea pobreza, desplazamiento e inseguridad: &quot;las guerras son malas porque agreden a las personas&quot;, &quot;… la violencia… provoca las guerras y los conflictos&quot;, &quot;lo malo son las armas porque matan a las otras personas y eso provoca violencia&quot;, &quot;lo malo de la guerra es porque por ella hay pobreza, desplazados, muertos…&quot;, &quot;porque si lo malo no existiera, vivir&iacute;amos en paz&quot;. </p>     <p>El sentido moral de la evitaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n muestra que lo malo es no respetar al otro, rechazarlo y hacerlo sentir mal: &quot;representa lo malo porque la discriminamos y le dijimos cosas que no le gustaron porque se vest&iacute;a feo y no se sab&iacute;a peinar&quot;, &quot;en la discriminaci&oacute;n se empezaron a re&iacute;r y uno se siente mal&quot;. </p>     <p>El sentido moral del rechazo a la intimidaci&oacute;n evidencia que lo malo es cuando en la interacci&oacute;n entre pares unos quieren dominar a los otros, los obligan a hacer cosas que no quieren y usan el poder y la fuerza para amedrentarlos: &quot;porque se creen los m&aacute;s grandes y se aprovechan&quot;, &quot;porque a uno lo usan&quot;, &quot;pues si lo usan contra la voluntad de uno…&quot; </p>     <p>El sentido moral del acogimiento del pobre ilustra que lo malo es ignorar al pobre, no ayudarlo y aprovecharse de &eacute;l: &quot;la gente ignora la pobreza y no se preocupa por la gente pobre simplemente porque no son pobres&quot;, &quot;porque uno tiene que colaborar con la gente m&aacute;s necesitada&quot;, &quot;porque se aprovechan de los pobres y de las obras que hacen los gobiernos… les quitan beneficios&quot;. </p>     <p>El sentido moral de la protecci&oacute;n de la naturaleza ilustra que lo malo es da&ntilde;ar el medio ambiente y destruir los seres vivos: &quot;lo malo es da&ntilde;ar la naturaleza… porque son violentos, matan animales cuando contaminan los r&iacute;os&quot;, &quot;porque el aire nos ayuda a respirar&quot;. </p>     <p>El sentido moral de las virtudes muestra que lo malo es hacer lo contrario de lo bueno: da&ntilde;ar a las personas, no tener aspiraciones, es ser una persona mala, robar, ser envidioso: &quot;porque da&ntilde;an algunas personas, por ejemplo, la violencia, la arrogancia&quot;,&quot;no se preocupa por &eacute;l, no comparte, no ayuda, le pega a las otras personas&quot;. </p>     <p>El sentido moral del cumplimiento del deber y de las normas ejemplifica que lo malo es quebrantar el orden establecido porque genera desorden, indisciplina e irrespeta a quien exige la convivencia: &quot;porque cuando uno no tiene disciplina significa que uno es malo en el estudio&quot;, &quot;es malo porque no est&aacute;n en disciplina y en orden&quot;, &quot;representamos que est&aacute;n los ni&ntilde;os en una pl&aacute;tica y al profesor lo llaman por cualquier raz&oacute;n y los ni&ntilde;os se ponen a decir groser&iacute;as&quot;. </p>     <p>La superaci&oacute;n de las acciones malas se justifica sobre la base de los siguientes criterios morales: evitar que la otra persona sufra, sea golpeada, da&ntilde;ada; crear lazos de amistad basados en el di&aacute;logo, la concertaci&oacute;n, la no intimidaci&oacute;n y el respeto por la diferencia; superar la pobreza y el desprecio que hace que el pobre sea invisible; proteger los seres vivos y la naturaleza; tener actitudes de generosidad y solidaridad, y mantener el orden socialmente establecido. </p>     <p><b>Preocupaciones morales</b></p>     <p>De acuerdo con lo reportado por las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os de ambos contextos, es posible inferir diversos tipos de preocupaciones morales. Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os de contextos violentos enfatizan discursivamente en seis preocupaciones. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La primera, la protecci&oacute;n de la vida, lo cual implica proteger a los que est&aacute;n en peligro, ser solidarios con quienes lo requieren, dar la vida por las personas cercanas, exigir su respeto coactivamente, cuidar y proteger la naturaleza, usar mecanismos socio-culturales para preservar la vida de los seres que se aman (estar obligado a matar) y ser leal con quien protege la vida en la comunidad. La segunda, trato especial y solidario con los m&aacute;s necesitados para protegerlos, cuidarlos, crearles condiciones de bienestar, preservar sus vidas y ganar su confianza y cari&ntilde;o. La tercera, creaci&oacute;n de v&iacute;nculos sociales y redes de amigos, que ayudan a la supresi&oacute;n de pr&aacute;cticas agresivas, violentas y excluyentes y la explicitaci&oacute;n de interacciones de reconocimiento, construcci&oacute;n del afecto y de la confianza b&aacute;sica. La cuarta, mantenimiento del orden social legitimado, respeto a la norma, a sus sentidos y a quienes la exigen. La quinta, la asunci&oacute;n responsable de los actos, lo cual implica la auto-regulaci&oacute;n, el auto-cuidado y la conciencia moral. La sexta, la existencia de una perspectiva del derecho sobre la que se regule la creaci&oacute;n de condiciones de calidad de vida y de dignidad humana. </p>     <p>Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto no violento enfatizan en cuatro preocupaciones morales. La primera, la construcci&oacute;n de paz y de un mundo mejor, basada en la superaci&oacute;n de la guerra, de la exclusi&oacute;n y de la pobreza, as&iacute; como la vivencia de los valores de la solidaridad y el respeto. La segunda, la preservaci&oacute;n de la naturaleza, generando pr&aacute;cticas sociales que contribuyan a proteger y cuidar el medio ambiente. La tercera, la vinculaci&oacute;n de una perspectiva del derecho, la democracia y la deliberaci&oacute;n en la toma de decisiones relacionadas con el bienestar del pa&iacute;s, mostrando un marcado sentido de lo pol&iacute;tico. La cuarta, la solidaridad con los pobres y el tenerlos en cuenta cuando se est&eacute; pensando en crear condiciones de calidad de vida. </p>     <p>A pesar de que en cada uno de los contextos las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os tienen diversas preocupaciones morales, es posible encontrar puntos comunes entre ellos. </p>     <p>Tanto para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto violentos como para los del contexto no violento hay una preocupaci&oacute;n por la preservaci&oacute;n de la vida, el mantenimiento del orden social legitimado, la preservaci&oacute;n de la naturaleza, la solidaridad y ayuda a los pobres y la distribuci&oacute;n equitativa de los bienes. </p>     <p>No obstante, mientras que para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto no violento la vida es un derecho exigible coactivamente, el mantenimiento del orden ayuda a evitar problemas con los adultos, el cuidado de la naturaleza es una responsabilidad humana, ayudar a los pobres es un acto de solidaridad y caridad y la distribuci&oacute;n equitativa de los bienes es una condici&oacute;n pol&iacute;tica, para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto violento, la vida no s&oacute;lo se exige coactivamente, sino que tambi&eacute;n hay que cuidarla, preservarla, protegerla y salvarla, aun si esto implica matar a quien la amenaza; el mantenimiento del orden ayuda a no perder la vida y a no ser castigado; el cuidado de la naturaleza evita la contaminaci&oacute;n de los r&iacute;os con los cad&aacute;veres de humanos y animales; ayudar a los pobres es un acto de solidaridad y hospitalidad y la distribuci&oacute;n equitativa de los bienes es una condici&oacute;n moral. </p>     <p><b><font size="3">DISCUSI&Oacute;N</font></b></p>     <p>Aunque el presente estudio tuvo algunas limitaciones, especialmente en cuanto que sus resultados no son generalizables a otros contextos similares, consideramos que es posible proponer algunas conclusiones y nuevos caminos de investigaci&oacute;n. </p>     <p>La perspectiva del orden, sentidos normativos y cumplimiento de los pactos est&aacute; acorde con los planteamientos que hace Kohlberg (1984/1992) cuando define las caracter&iacute;sticas del nivel convencional de desarrollo del juicio. La pregunta por la dignidad humana, el respeto, el cuidado, la sensibilidad frente al necesitado se relaciona con los planteamientos de Taylor (1989/1996) cuando propone que el respeto es la fuente del sentido que determina el contenido de la naturaleza de la vida buena y la respuesta a lo que es bueno ser; la preocupaci&oacute;n por el cuidado y la percepci&oacute;n del dolor ajeno tambi&eacute;n se asocia muy bien con lo que afirma Gilligan (1982/1985) sobre el cuidado, el fortalecimiento de las relaciones y la compasi&oacute;n por el sufrimiento humano. </p>     <p>Ahora bien, la fenomenolog&iacute;a de la muerte, los c&iacute;rculos de violencia y las pr&aacute;cticas de impunidad que encontramos en el contexto violento perfilan aspectos de las justificaciones morales de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os que, a juicio nuestro, desbordan las explicaciones te&oacute;ricas vigentes y las hacen parecer insuficientes o dif&iacute;cilmente aplicables a estas situaciones. Podr&iacute;a tratarse de la emergencia de un meta-c&oacute;digo moral que, adem&aacute;s de configurar temor, desesperanza e incertidumbre, como lo plantea Dickson-G&oacute;mez (1999) con respecto a la situaci&oacute;n de posguerra en El Salvador, exige que las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os generen mecanismos de adaptaci&oacute;n a dichas condiciones de violencia extrema; dicho proceso de adaptaci&oacute;n est&aacute; acompa&ntilde;ado por una serie de mandatos que –a pesar de la repugnancia que nos puedan causar las consecuencias pr&aacute;cticas que imponen en este contexto– merecen tambi&eacute;n llamarse &quot;morales&quot;, tales como el silencio, la lealtad, la confianza, el amor y la credibilidad en el otro y la protecci&oacute;n de la vida, los cuales hacen que vivir en un contexto como &eacute;ste requiera respuestas y justificaciones adicionales a la justicia (reciprocidad, imparcialidad y mutualidad), el cuidado (compasi&oacute;n y solidaridad), la responsabilidad hist&oacute;rica (protecci&oacute;n de la naturaleza), la vida buena (b&uacute;squeda de la felicidad) y el reconocimiento (marcos de referencia, discriminaci&oacute;n y exclusi&oacute;n). </p>     <p>Fue posible caracterizar las respuestas de adaptaci&oacute;n al contexto violento en cuatro acciones. La primera, hacer parte activa del c&iacute;rculo de la muerte (evidenciarse como quien define el tipo de orden que se debe vivir en la comunidad; por ejemplo, tengo adeptos, planteo mis normas, genero los mecanismos de control y, por tanto, los mecanismos de socializaci&oacute;n y transmisi&oacute;n del orden: los c&iacute;rculos de violencia). En este mismo nivel, se hace parte del c&iacute;rculo de la muerte como adepto, en la &quot;l&iacute;nea&quot;4, en el c&iacute;rculo de protecci&oacute;n del &quot;jefe&quot; y, por tanto, se evidencia como mat&oacute;n, cobrador y protector. La segunda, ser indiferente frente a lo que pasa; hago como si no fuera conmigo; habito el barrio; vivo all&iacute;, pero no me relaciono con ellos; trato de estar en la periferia del c&iacute;rculo de la violencia, de tal manera que no me haga visible. La tercera es cuando, desde el c&iacute;rculo, alguno de sus participantes, el &quot;jefe&quot; o alguno de la &quot;l&iacute;nea&quot;, me hace su c&oacute;mplice porque lo que hace lo hace en mi presencia (roba, mata, consume drogas). Esto tiene varias implicaciones: opto por denunciarlos o guardo silencio y no los denuncio porque me da miedo perder la vida. La cuarta est&aacute; relacionada, fundamentalmente, con los momentos en los que necesito los servicios de quien mantiene el orden, porque en esa comunidad hay delincuentes, asesinos, violadores. Por tanto, puedo pedir ayuda a quien ordena, porque he vivido una situaci&oacute;n en mi familia: violan una hija o hermana, matan (as&iacute; sea por equivocaci&oacute;n) a un familiar; en una situaci&oacute;n como &eacute;sa, pido ayuda al jefe del c&iacute;rculo de la muerte. Este pedido hace que yo me haga c&oacute;mplice de &eacute;l, genere afinidad con &eacute;l y, por tanto, sea leal con &eacute;l, pues tengo un sentimiento de gratitud porque me est&aacute; ayudando a solucionar una situaci&oacute;n conflictiva: me ayuda a ajusticiar a otros. La quinta surge cuando, por alguna circunstancia, me veo enfrentado a defender mi propia vida o la vida de los seres que amo; en ese caso, entonces, hago uso de las formas leg&iacute;timas de defender la vida: te mato antes de que me mates; te mato porque me obligan a matarte, o, por el contrario, arriesgo u ofrendo mi vida para defender tu vida. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De la descripci&oacute;n de las reflexiones de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os provenientes del contexto violento surge la posibilidad de proponer nuevas orientaciones morales diferentes a la justicia y al cuidado que, a juicio nuestro, requieren explicaciones te&oacute;ricas diferentes a las propuestas por los autores ya cl&aacute;sicos. Se trata de una orientaci&oacute;n a la lealtad, la confianza b&aacute;sica y la credibilidad en el otro que, seg&uacute;n los planteamientos de Kohlberg, est&aacute;n relacionadas con la perspectiva de ser miembro de una sociedad que lleva a los individuos a proteger el mundo en el marco de sus leyes, pero que seg&uacute;n la evidencia dada por las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os de nuestro contexto violento, est&aacute;n m&aacute;s asociadas a la preservaci&oacute;n de la vida y a mantener la vida de los cercanos a costa de romper los limites sociales vigentes. Algo similar ocurre en el caso del respeto a la vida, el cual, seg&uacute;n los autores revisados se fundamenta en consideraciones de la dignidad humana y es fuente y sentido moral del respeto y el reconocimiento, pero que de acuerdo con las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os de nuestro contexto violento da paso a un principio de sobrevivencia que hace posible transgredir el mandato de respetar la vida del otro cuando se est&aacute; en peligro de perder la propia vida y la vida de los seres que se aman. Finalmente, el respeto a la propiedad privada, que es criterio de aceptaci&oacute;n y cohesi&oacute;n social seg&uacute;n Kohlberg, se considera por parte de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto violento como un valor secundario que es leg&iacute;timo violar cuando se hace por &quot;necesidad&quot; y para no morir de hambre. Estos tres aspectos de las justificaciones morales de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto violento est&aacute;n asociados con la sobrevivencia, es decir, con el permanecer vivos en un contexto que les es adverso. </p>     <p>Las reflexiones anteriores nos permiten proponer algunas conclusiones. En primer lugar, las justificaciones morales de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os de ambos contextos evidencian un fundamento, un sentido moral y una pregunta por lo bueno y lo malo. En segundo lugar, las orientaciones morales de la justicia, el cuidado, el reconocimiento, la responsabilidad hist&oacute;rica y la lealtad, parecen emerger de las compresiones, ejemplificaciones, justificaciones y formas de interacci&oacute;n a las que est&aacute;n expuestos las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os. En tercer lugar, habr&iacute;a que afirmar que para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os de los dos contextos los esquemas de justificaci&oacute;n est&aacute;n mediados por la violencia y las expresiones de guerra, lo cual permite inferir que a ellas y ellos los embarga un profundo temor; se trata de un miedo que se manifiesta de diversas maneras seg&uacute;n el contexto. Mientras que para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto violento el temor es a perder la vida propia y la de los seres cercanos, o a estar en la mira de quienes matan, para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os del contexto no violento el temor es a ser objeto de violencia y violaci&oacute;n de derechos, a ser desplazado o secuestrado. </p>     <p>A partir de los resultados de este estudio, pueden sugerirse caminos de profundizaci&oacute;n investigativa. En primer lugar, es importante iniciar investigaciones en las que se profundice sobre el meta-c&oacute;digo emergente que se ha encontrado, para identificar sus caracter&iacute;sticas m&aacute;s relevantes, as&iacute; como los criterios y orientaciones que lo movilizan. En segundo lugar, se abre un amplio campo investigativo que permita analizar y comprender la preocupaci&oacute;n por la preservaci&oacute;n de la vida como sobrevivencia, como criterio moral diferente al que se ha planteado a partir de consideraciones sobre la dignidad humana. En tercer lugar, valdr&iacute;a la pena indagar por la lealtad, para entender si se trata de una pr&aacute;ctica de adhesi&oacute;n a una voluntad social, o si, en realidad, se configura como un posible tercer principio moral de regulaci&oacute;n de lo bueno y lo malo m&aacute;s all&aacute; de los dos principios ya establecidos de la justicia y del cuidado. </p>     <p></p><b><font size="3">REFERENCIAS </font></b></p>     <!-- ref --><p>1.	Alvarado S., S. V., Ospina S., H. F., Luna, M. T. &amp; Camargo, M. (En prensa). Transformaci&oacute;n de actitudes frente a la equidad en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de sectores de alto riesgo social, en un proceso de socializaci&oacute;n pol&iacute;tica y educaci&oacute;n para la paz. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ni&ntilde;ez y Juventud. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-9155200600010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2.	Alvarado S., S. V., Ospina S., H. F. &amp; Vasco M., E. Concepciones de un grupo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Colombia acerca de la vida, la muerte, la paz y la violencia. Revista Educaci&oacute;n y Pedagog&iacute;a. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia, Facultad de Educaci&oacute;n. 13(31), 187-199.(2001). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-9155200600010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.	Dickson-G&oacute;mez, J. B. Lessons of the war: The psychosocial effects of war on morality in El Salvador . Tesis de doctorado. University of California, Los Angeles. (1999). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-9155200600010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4.	Drexler, P. F. Moral reasoning in sons of lesbian and heterosexual parent families: The oedipal period of development. Tesis de doctorado. California School of Professional Psychology- Berkeley/ Alameda .(1998). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-9155200600010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.	Eldebour, S., Baker, A. &amp; Charlesworth, W. The impact of political violence on moral reasoning in Children. Child Abuse and Neglect, 21(11), 1053-1066.(1997). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-9155200600010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6.	Gibbs, J. C. &amp; otros. Construction and validation of simplified group- administerable equivalent to the moral judgment interview. Child Development, 53(4), 895-910.(1982).  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-9155200600010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.	Gilligan, C. La moral y la teor&iacute;a. Psicolog&iacute;a del desarrollo femenino. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. (Trabajo original publicado en 1982).(1985). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-9155200600010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8.	Gump, L., Baker, R. C. &amp; Roll, S. Cultural and gender differences in moral judgment: A study of Mexican-americans and Anglo-americans. Hispanic Journal of Behavioral Sciences, 2(1), 78-93.(2000).  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0123-9155200600010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9.	Habermas, J. Verdad y justificaci&oacute;n. Madrid : Editorial Trotta.(2000). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0123-9155200600010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.	Humphries, M. L., Parker, B. &amp; Jagers, R. J. Predictors of moral reasoning among African-american children: A preliminary study. Journal of Black Psychology, 26(1), 51-64.(2000).  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0123-9155200600010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11.	Indick, W. The influence of situational factors on undergraduate responses to a hypothetical moral dilemma. Tesis de doctorado. Cornell University. (2001). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-9155200600010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12.	Jensen, L. A. Different worldviews, different morals: Americas culture war divide. Human Development, 40(6), 325-344.(1997).  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-9155200600010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13.	Keltikangas-Jarvinen, L., Terav, T. &amp; Pakaslahti, L. Moral reasoning among Estonian and Finnish adolescents: A comparison of collectivist and individual settings. Journal of Cross-Cultural Psychology, 30(3), 267-290.(1999).  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0123-9155200600010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14.	Kohlberg, L. The philosophy of moral development. New York : Harper &amp; Row.(1981). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0123-9155200600010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15.	Kohlberg, L. Psicolog&iacute;a del Desarrollo Moral. Bilbao: Biblioteca de Psicolog&iacute;a, Descl&eacute;e de Brouwer. (Trabajo original publicado en 1984). (1992). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0123-9155200600010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16.	Kremar, M. &amp; Cooker, M. C. Childrens moral reasoning and perceptions of television violence. Journal of Communication, 51(2), 300-316.(2001).  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0123-9155200600010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17.	Lind, G. The theory of moral-cognitive judgment. A socio-psychological assessment. En G. Lind, H. A. Hartmann &amp; R. Wakenhut (Eds.). Moral development and the social environment. Studies in the philosophy and psychology of moral judgment and education. Chicago : Precedents Publishing Inc.(1985). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0123-9155200600010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18.	Meyers, Ch. S. Care-based moral reasoning of early adolescents: Its relationship with sex differences, feminine gender role identity, and teacher-perceived cooperation. Tesis de doctorado. University of California, Santa Barbara.(2001). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0123-9155200600010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19.	Miller, J. Understanding the role of worldviews in morality. Human Development, 40(6), 350-354.(1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0123-9155200600010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20.	P&eacute;rez, S. Investigaci&oacute;n cualitativa. Retos e interrogantes. Madrid: Editorial La Muralla.(1994). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0123-9155200600010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21.	Piaget, J. El criterio moral en el ni&ntilde;o. Barcelona: Mart&iacute;nez Roca. (Trabajo original publicado en 1932). (1977). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0123-9155200600010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22.	Pitner, R. O. Understanding childrens reasoning about peer and spousal violence: An examination of childrens informational assumptions and cultural stereotypes. Tesis de doctorado. University of Michigan. (2001). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0123-9155200600010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23.	Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) . El conflicto, callej&oacute;n con salida. Informe nacional de desarrollo humano para Colombia–2003. Bogot&aacute;. <a href="http://www.pnud.org.co/indh2003"target="blank">http://www.pnud.org.co/indh2003</a> (2003)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0123-9155200600010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24.	Rest, J. Moral judgment research and the cognitive-developmental approach to moral education. Personnel and Guidance Journal, 58(9), 602-605.(1980).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0123-9155200600010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25.	Rodr&iacute;guez, G., Gil, J. &amp; Garc&iacute;a E. Metodolog&iacute;a de investigaci&oacute;n cualitativa. M&eacute;xico: Ediciones Aljibe. (1996). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0123-9155200600010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26.	Stabile, M. J. A case study of the moral belief systems of 13 to 15-year-olds in relationship to the conceptions of absolute or relative truth. Tesis de doctorado. Loyola University, Chicago. (2001). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0123-9155200600010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27.	Stake, R. E. Investigaci&oacute;n con estudio de casos. Madrid : Morata. (1998). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0123-9155200600010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28.	Theimer , Ch. , Killer, M. &amp; Stangor, Ch. Young childrens evaluations of exclusion in gender-stereotypic peer contexts. Developmental Psychology, 37 (1), 18-27.(2001).  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0123-9155200600010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29.	Taylor, Ch. Fuentes del yo. La construcci&oacute;n de la identidad moderna. Barcelona: Paid&oacute;s. (Trabajo original publicado en 1989). (1996). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0123-9155200600010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30.	Van Dijk, T. El discurso como interacci&oacute;n social. Espa&ntilde;a: Gedisa. (2000). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0123-9155200600010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31.	Yin, R. K. Case study research: Design and methods. London , New Delhi , Thousand Oaks , CA : Sage Publications.(2003). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0123-9155200600010000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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