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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad del Rosario]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Necesidad de la creación de una sanción penal especial para ser impuesta al sujeto que padece trastorno antisocial de la personalidad (psicopatía) en Colombia]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The need for the creation in Colombia of a special criminal sanction for imposition on individuals presenting anti-social or the personality disorders]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of the article is to focus on analyzing whether or not to create an special sanction for the individual with psychopathy, taking into account their particular characteristics (without cure, no remorse, no fear of punishment, high recidivism, objectification of being human), and the nature of the sanctions contained in the national criminal law, in defense of justice, respect for human rights of victim and victimizer, the security of society and the proper punishment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Necesidad de la creaci&oacute;n de una sanci&oacute;n penal especial para ser impuesta al sujeto que padece trastorno antisocial de la personalidad (psicopat&iacute;a) en Colombia*</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>The need for the creation in Colombia of a special criminal sanction for imposition on individuals presenting anti-social or the personality disorders</b></p>     <p><b><i>Mar&iacute;a-Margarita Tirado-&Aacute;lvarez**</i></b></p>     <p>* Este art&iacute;culo es producto de la tesis de maestr&iacute;a de la autora en Ciencias Penales y Criminol&oacute;gicas de la Universidad Externado de Colombia.</p>     <p>** Universidad Manuela Beltr&aacute;n, Bogot&aacute;, Colombia. Abogada de la Universidad del Rosario. Mag&iacute;ster en Ciencias Penales y Criminol&oacute;gicas de la Universidad Externado de Colombia. Especialista en Investigaci&oacute;n Criminal de la Universidad Manuela Beltr&aacute;n. Directora del Centro de Investigaciones Sociojur&iacute;dicas de la Universidad Manuela Beltr&aacute;n. L&iacute;der del grupo de Investigaci&oacute;n en Derecho y Justicia UMB. <b></b>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:margarita.tirado@umb.edu.co">margarita.tirado@umb.edu.co</a>.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 26 de marzo de 2010    <br>   Fecha de aceptaci&oacute;n: 4 de abril de 2010</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El prop&oacute;sito del art&iacute;culo se centra en analizar la necesidad que hay o no de crear una sanci&oacute;n especial para el sujeto con psicopat&iacute;a, teniendo en cuenta sus particulares caracter&iacute;sticas (incurable, ausencia de remordimiento, ausencia de temor al castigo, alto nivel de reincidencia, cosificaci&oacute;n del ser humano), y la naturaleza de las sanciones contenidas en la ley penal nacional, en defensa de la justicia, el respeto por los derechos humanos de v&iacute;ctima y victimario, la seguridad de la sociedad y la adecuada punici&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> psicopat&iacute;a, sociopat&iacute;a, necesidad de la pena, teor&iacute;a de la pena.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The purpose of the article is to focus on analyzing whether or not to create an special sanction for the individual with psychopathy, taking into account their particular characteristics (without cure, no remorse, no fear of punishment, high recidivism, objectification of being human), and the nature of the sanctions contained in the national criminal law, in defense of justice, respect for human rights of victim and victimizer, the security of society and the proper punishment.</p>     <p><b>Key words:</b> psychopathy, sociopathy, need for punishment, punishment theory.</p> <hr>     <p><b><i>INTRODUCCI&Oacute;N</i></b></p>     <p>Si bien en Colombia, as&iacute; como en varios pa&iacute;ses del mundo como Espa&ntilde;a y Argentina,<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> el sujeto que padece Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) -tambi&eacute;n llamado Psic&oacute;pata-<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> es tratado como imputable -porque comprende su actuaci&oacute;n y puede autorregularse de conformidad con ella, de acuerdo con la definici&oacute;n que hace el Art. 33 del C&oacute;digo Penal- y por lo tanto se le puede hacer acreedor a una pena en caso de serle encontrado culpable al interior de un proceso penal. Sin embargo, no puede perderse de vista que dada la especial condici&oacute;n de su patolog&iacute;a (incurable, ausencia de remordimiento, sin temor al castigo, con un alto porcentaje de reincidencia, cosificaci&oacute;n del otro, ausencia de identificaci&oacute;n y respeto por la ley),<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a> la imposici&oacute;n de la pena no tendr&iacute;a efecto alguno en su forma de ser y har&iacute;a inviable el cumplimiento de los fines de la misma como est&aacute;n concebidos hoy d&iacute;a en Colombia.</p>     <p>Ante esto existen varios problemas: primero, aunque el individuo pague una pena prolongada, nunca se resocializar&aacute; dada su condici&oacute;n de incurable; segundo, el mismo no sentir&aacute; culpa por cuanto no la experimenta ni aprender&aacute; de los errores cometidos; tercero, dado el alto nivel de reincidencia, una vez cumplida la pena el sujeto seguramente repetir&aacute; su conducta; cuarto, la retribuci&oacute;n s&oacute;lo cabr&iacute;a en la medida en que repare civilmente y satisfaga el deseo de la v&iacute;ctima o sus familiares de ver al victimario aislado de la sociedad a la que pueda da&ntilde;ar; quinto, la prevenci&oacute;n especial no ser&aacute; posible porque no interioriza la norma, adem&aacute;s, porque el alto nivel de reincidencia que los caracteriza, su incorregibilidad, la impulsividad y la ausencia de temor al castigo no evitar&aacute;n que el sujeto vuelva a incurrir en la conducta que origin&oacute; la sanci&oacute;n penal.</p>     <p>Por lo tanto la pena, en t&eacute;rminos actuales y para el trastorno psicop&aacute;tico, no tendr&iacute;a ning&uacute;n sentido.</p>     <p>Por otro lado, y como se mencion&oacute;, suponiendo que el sujeto pague una pena determinada, al salir -dada su naturaleza- volver&iacute;a a incurrir en sus antiguas conductas delictivas y pondr&aacute; en peligro a la sociedad. Esto hace necesario pensar en c&oacute;mo se la puede proteger de los da&ntilde;os o lesiones que el sujeto podr&iacute;a causar pero sin desconocer condiciones de dignidad humana y b&uacute;squeda constante de un tratamiento efectivo.</p>     <p>Si bien el C&oacute;digo Penal Colombiano no posee un esp&iacute;ritu peligrosista, tampoco se puede ignorar que el sujeto en dicha situaci&oacute;n es incorregible y por lo tanto representa un riesgo social.<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entonces a la luz de las anteriores consideraciones, existe una consagraci&oacute;n penal que no tiene objeto en el caso de la psicopat&iacute;a, gener&aacute;ndose un consiguiente vac&iacute;o en relaci&oacute;n con el real tratamiento penitenciario que deber&iacute;a tener el sujeto conforme a su trastorno.</p>     <p>Quedan as&iacute; varios interrogantes: &iquest;Qu&eacute; hacer en el caso de un imputable cuya imposici&oacute;n de la pena es inocua? &iquest;Qu&eacute; hacer con una persona que en una alt&iacute;sima probabilidad pondr&aacute; en peligro a la sociedad? &iquest;Qu&eacute; se puede hacer para proteger a esta &uacute;ltima? &iquest;Qu&eacute; hacer cuando la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica proh&iacute;be la reclusi&oacute;n perpetua? &iquest;Qu&eacute; hacer en este caso si se trata de un trastorno permanente en el tiempo? &iquest;Qu&eacute; hacer si las sanciones penales tienen una duraci&oacute;n limitada?</p>     <p>Es aqu&iacute; cuando surge la necesidad de analizar las posibles alternativas que existen para dar una mejor respuesta a dichas situaciones, teniendo en cuenta los principios constitucionales y, si es del caso, hacer el planteamiento inicial y general de una propuesta que pueda contribuir a llenar el vac&iacute;o que existe y a proteger a la sociedad de quien, patol&oacute;gica y cl&iacute;nicamente, no tiene cura alguna para su mal y que por lo tanto siempre ser&aacute; peligroso para la vida en com&uacute;n.</p>     <p><b><i>METODOLOG&Iacute;A</i></b></p>     <p>Para dar respuesta a la pregunta de investigaci&oacute;n y al cumplimiento del objetivo general -ambos enfocados en determinar la necesidad de la creaci&oacute;n de la sanci&oacute;n penal especial pero centrados en la existencia de la efectiva necesidad como hip&oacute;tesis- es importante reflexionar sobre algunas de las variables tenidas en cuenta para comprobar esta &uacute;ltima, tales como: forma de ser particular&iacute;sima; falta de claridad en el tratamiento jur&iacute;dico penal que debe d&aacute;rsele; inocuidad de la pena y de la medida en el sujeto; exposici&oacute;n social constante a una fuente de peligro; garant&iacute;as constitucionales; escaso abordaje del tema; temporalidad de la pena y de la medida; principio del inter&eacute;s general sobre el particular; tratamiento diferenciador para imputables, inimputables y psic&oacute;patas.</p>     <p><b><i>VARIABLES EMPLEADAS Y DISCUSI&Oacute;N DE LAS MISMAS: TENIENDO EN CUENTA LAS CARACTER&Iacute;STICAS DE LA PSICOPAT&Iacute;A, &iquest;SE HACE NECESARIA LA CREACI&Oacute;N DE UNA PENA ESPECIAL PARA QUIEN PADECE TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD?</i></b></p>     <p><b><i>1. Particular&iacute;sima forma de ser</i></b></p>     <p>Del an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas del trastorno antisocial de la personalidad -que para efectos de esta investigaci&oacute;n es sin&oacute;nimo de Psicopat&iacute;a- puede observarse que en contraste con los dem&aacute;s trastornos descritos en el DSM IV-TR<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a> o en el CIE10,<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a> los elementos que lo diferencian son bastante particulares.</p>     <p>Ninguna otra de las patolog&iacute;as o de las formas de ser descritas en tales instrumentos da cuenta de una marcada ausencia de remordimientos o de inocuidad del castigo, de un desinter&eacute;s por la protecci&oacute;n mutua de la especie y por el dolor del otro o de una cosificaci&oacute;n del individuo. El sujeto con psicopat&iacute;a se comporta encaminado a su propio beneficio; carece de empat&iacute;a y de identificaci&oacute;n con los dem&aacute;s; no respeta ni le interesa respetar los derechos ajenos; no interioriza el esp&iacute;ritu, la necesidad y el objetivo de las normas de convivencia; no le "duele" el dolor del otro. Esta descripci&oacute;n llama la atenci&oacute;n, adem&aacute;s, porque en la sociedad contempor&aacute;nea son cada vez m&aacute;s las personas que presentan rasgos as&iacute;, de ah&iacute; que se hable de la existencia de una "sociedad psicop&aacute;tica".</p>     <p>"En la sociedad actual, la psicopat&iacute;a encuentra un caldo de cultivo favorable", indica Garrido.<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> As&iacute; mismo, Irene Hern&aacute;ndez Velasco<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> explica que "en la medida en la que el medio social incluya creencias y valores que contribuyan al desarrollo de comportamientos insolidarios y egoc&eacute;ntricos, la psicopat&iacute;a se extender&aacute; y afectar&aacute; cada vez a m&aacute;s sujetos".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque la persona psic&oacute;pata verbalmente puede mostrar arrepentimiento, en la pr&aacute;ctica no confirma sus palabras. Es capaz de declarar sin ning&uacute;n tipo de emoci&oacute;n o duda que no le pesa lo que ha hecho y que no hay raz&oacute;n para preocuparse por la situaci&oacute;n de aquellos a los que afecta, minimizando la gravedad de sus actos. Como lo dice Rafael Santiago de la Torre,<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a> su personalidad es r&iacute;gida e irreversible (algunos lo han llamado ‘ <i>acting out</i> psicop&aacute;tico’).</p>     <p>Dado que la psicopat&iacute;a se presenta desde edades tempranas, quienes rodean a aquellos que la padecen suelen vivir grandes sufrimientos y frustraciones tratando de socializar o de convivir con ellos.</p>     <p>Por otro lado, el psic&oacute;pata vive en permanente conflicto con la sociedad debido a la egoc&eacute;ntrica y constante b&uacute;squeda de satisfacci&oacute;n de sus deseos primarios, ignora las reglas de su cultura y del ambiente en que se desarrolla, y act&uacute;a con agresividad si se le traba la consecuci&oacute;n de sus impulsos; maneja la frustraci&oacute;n mediante comportamientos vindicativos hacia los dem&aacute;s, causantes de su desgracia y enojo -en muchos casos sustituye con la v&iacute;ctima a figuras parentales de su infancia-, momentos en los cuales puede incurrir en los actos m&aacute;s espantosos y disfrutarlos. Adem&aacute;s, no es capaz de amar o ama en forma desviada y para su propio beneficio. "La carencia de amor y de culpa demuestran que el psic&oacute;pata es distinto a los dem&aacute;s hombres".<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a></p>     <p>Es foco de perturbaci&oacute;n social, irrespeta las normas sociales, tiene una marcada predisposici&oacute;n al conflicto, a la delincuencia, a las adicciones y a la trasgresi&oacute;n de la ley, siendo fuente de tormento para quienes los rodean.</p>     <p>La psicopat&iacute;a parece conformar a un tipo de persona o individuo que se relaciona con el mundo y con los dem&aacute;s a trav&eacute;s de la depredaci&oacute;n.<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a></p>     <p>El psic&oacute;pata no internaliza valores, no se motiva igual que el resto de individuos que son impulsados por factores tales como la convivencia social, el deseo de superaci&oacute;n, la formaci&oacute;n de los hijos, la autoestima o la amistad, no considera su conducta como algo disvalioso ni razona o mide sus consecuencias.</p>     <p>Adem&aacute;s, el no poseer conciencia de lo nocivo de su forma de ser ni de la existencia del trastorno -no se trata de una enfermedad y por lo tanto no se puede hablar de ‘s&iacute;ntomas’- dificulta a&uacute;n m&aacute;s la labor de encuadramiento como miembro de la sociedad. Gracias a su gran capacidad de manipulaci&oacute;n, tiene facilidad para aparentar una convincente m&aacute;scara de salud - <i>mask of sanity</i>, planteado por Hervey Cleckley (3)- y de alg&uacute;n modo aparentar ser una persona normal para un observador externo, elemento que le es de gran utilidad para conseguir sus fines. Esto sucede porque son muy h&aacute;biles y perceptivos para captar aquello que su oyente quiere escuchar y expresarlo en la forma que mejor compatibilice con el pensamiento de &eacute;ste.</p>     <p>Vicente Cabello<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a> y Adri&aacute;n Tenca<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a> explican que las personalidades psicop&aacute;ticas se ubican en la escala m&aacute;s baja de las clasificaciones psiqui&aacute;tricas, ocupando el dilatado e impreciso territorio que separa los enfermos mentales de las personas anormales; es decir, no son enfermos pero tampoco sanos, o son ambas cosas a la vez. La vaguedad, el polimorfismo e indeterminaci&oacute;n de sus manifestaciones cl&iacute;nicas, el desamparo causal, su arraigo en lo m&aacute;s profundo de las tendencias instintivas les otorga un car&aacute;cter constitucional consustanciado con la propia manera del ser ps&iacute;quico; circunstancia que explicar&iacute;a la resistencia que ofrecen al tratamiento m&eacute;dico, educativo y psicol&oacute;gico.<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a> Conforman un verdadero rompecabezas para la psiquiatr&iacute;a criminol&oacute;gica, tanto como para la Justicia Penal.</p>     <p>Por definici&oacute;n, constituyen agentes de perturbaci&oacute;n social; a manera de cuerpos extra&ntilde;os, no se adaptan a las normas de convivencia y, sin embargo, est&aacute;n en la c&uacute;spide de los movimientos cr&iacute;ticos y convulsiones pol&iacute;ticas, o casi siempre fieles exponentes de lo que tiene la humanidad de m&aacute;s bajo y deleznable. Gr&aacute;ficamente puede compar&aacute;rselo con aquellos autom&oacute;viles que, con defectos de fabricaci&oacute;n, se constituyen en pesadillas para sus due&ntilde;os, ya que pese al cuidado que se les dispensa, no tienen arreglo".<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a></p>     <p>De la tendencia general, inclusive la acogida en Colombia, se sabe que los psic&oacute;patas son culpables y responsables de su conducta, conocen las normas y las consecuencias de infringirlas; sin embargo, existe el punto de discusi&oacute;n en cuanto a la responsabilidad moral, por cuanto el carecer de apego emocional y sentido de la gravedad de su proceder, hace que la conciencia interna de afectaci&oacute;n del otro no se presenta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todas estas caracter&iacute;sticas han generado un gran problema, no s&oacute;lo al psiquiatra y al psic&oacute;logo sino especialmente al creador y al int&eacute;rprete del Derecho, convirti&eacute;ndose -en palabras de Mezger-<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a> en una de las cuestiones m&aacute;s dif&iacute;ciles del Derecho Penal Positivo y de las Pol&iacute;ticas Criminal y Penitenciaria. Acertadamente Joan y W. Mc. Cord -citados por Adrian Tenca-<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a> afirmaban que los psic&oacute;patas "(...) constituyen un verdadero rompecabezas tanto para la psiquiatr&iacute;a como para la criminolog&iacute;a, porque no se sabe ubicarlos ni qu&eacute; hacer con ellos".</p>     <p>Verdaderamente, cualquiera de las penas o medidas dise&ntilde;adas en la actualidad -por lo menos en Colombia- no tienen efecto alguno sobre la personalidad del psic&oacute;pata y por ellos se tornan inocuas, lo que, sumado a una escasa criminolog&iacute;a y por lo tanto a una pol&iacute;tica criminal llena de vac&iacute;os, evidencia la necesidad de tomar cartas en el asunto y propender por el control social y la protecci&oacute;n de la comunidad.</p>     <p><b><i>2. Falta de claridad en el tratamiento jur&iacute;dico penal que debe d&aacute;rsele al psic&oacute;pata</i></b></p>     <p>Como ya se mencion&oacute;, no hay claridad en el tratamiento jur&iacute;dico penal que acertadamente debe d&aacute;rsele al psic&oacute;pata, lo que inevitablemente genera inconvenientes al momento de proponer una pol&iacute;tica criminal y penitenciaria acorde. Esto constituye hoy uno de los mayores problemas en lo jur&iacute;dico <b><i>135</i></b> penal debido, como se dijo, a las especiales caracter&iacute;sticas de estas personas. El desacuerdo existente en concederle o no el eximente de culpabilidad se torna en un obst&aacute;culo para decidir qu&eacute; hacer con estos individuos, y deriva en una clara desprotecci&oacute;n social.</p>     <p>En efecto, las psicopat&iacute;as representan una gran y compleja contrariedad al tratar de enmarcarlas en causas de inimputabilidad, si as&iacute; se desea asumirlo, debido a sus particularidades. Ya lo dijo Santiago Mir Puig,<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a> al afirmar que no se puede negar que el psic&oacute;pata no posee la misma capacidad de autocontrol que las personas normales, lo que deber&iacute;a tenerse en cuenta al determinar su tratamiento penol&oacute;gico, aunque fuese para atenuar la responsabilidad penal.</p>     <p>Con la decisi&oacute;n de adoptar la postura de la imputabilidad, se tiene que los psic&oacute;patas son conscientes del acto que ejecutan y tienen la voluntad de llevarlo a cabo con plena conexi&oacute;n con la realidad que enmarca su acci&oacute;n. Pueden planear met&oacute;dicamente la lesi&oacute;n de otro y disfrutarlo fr&iacute;amente, evitando ser atrapados, pero no por temor al castigo sino por miedo a la limitaci&oacute;n en la satisfacci&oacute;n de sus deseos, demostrando comprensi&oacute;n y voluntad; es decir, el psic&oacute;pata sabe que al infringir una norma, ser&aacute; penado y por lo tanto tratar&aacute; de huir, lo cual es un aspecto fundamental que lleva a determinar su responsabilidad penal.</p>     <p><b><i>3. Inocuidad de la pena y de la medida: no se motiva, no se corrige. No existe cura conocida</i></b></p>     <p>Es este el punto m&aacute;s &aacute;lgido e importante de la presente investigaci&oacute;n por cuanto se pretende demostrar la necesidad de la creaci&oacute;n de la pena especial para el psic&oacute;pata, teniendo en cuenta los m&uacute;ltiples conceptos y posiciones que hay en torno del mismo y de su tratamiento jur&iacute;dico penal.</p>     <p>A lo largo de este texto se ha se&ntilde;alado que la incorregibilidad<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a> del psic&oacute;pata, su ausencia de temor al castigo, su no interiorizaci&oacute;n de valores y del esp&iacute;ritu de las normas, su falta de arrepentimiento y de culpa, su minimizaci&oacute;n del da&ntilde;o causado, su peligrosidad y alto nivel de reincidencia, su incapacidad de aprendizaje de la experiencia propia y ajena, su constante indiferencia por el cumplimiento de la ley o la incurabilidad de su trastorno, hacen que los fines de las penas <i>(Art&iacute;culo 4, Ley 599 de 2000: prevenci&oacute;n general, retribuci&oacute;n justa, prevenci&oacute;n especial, reinserci&oacute;n social y protecci&oacute;n al condenado)</i> y de las medidas, actualmente contempladas en la legislaci&oacute;n penal colombiana -y pr&aacute;cticamente Latinoam&eacute;rica- <i>(Art&iacute;culo 5&ordm;, Ley 599 de 2000: Protecci&oacute;n, curaci&oacute;n, tutela y rehabilitaci&oacute;n.)</i> no tengan ninguna efectividad en el Trastorno de la Personalidad Antisocial/Psicopat&iacute;a/Sociopat&iacute;a. En efecto, sin importar que las decisiones judiciales adopten la imputabilidad o la inimputabilidad como par&aacute;metros de valoraci&oacute;n de la responsabilidad -de lo cual depender&aacute; la consecuencia penitenciaria-, lo cierto es que finalmente, y desde lo punible y lo penitenciario, existe un inconmensurable vac&iacute;o al respecto.</p>     <p>Bajo la perspectiva de ambos supuestos, las consecuencias ser&iacute;an las siguientes: si se declara inimputable y se le sanciona con una pena privativa de la libertad, por ejemplo, el operador judicial -y previamente el legislador, por supuesto- pretender&aacute; con su decisi&oacute;n que el psic&oacute;pata sea resocializado, retribuya justamente el mal causado y no reincida en la comisi&oacute;n de delitos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a la meta de resocializaci&oacute;n,<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a> la psicopat&iacute;a es el modo de ser de quien la presenta y no se caracteriza -ni tiene el inter&eacute;s- por la capacidad de cambio; adem&aacute;s, se trata de una enfermedad que hasta el momento<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a> no se puede curar, aunque se ha se&ntilde;alado que hacia la cuarta d&eacute;cada de vida del sujeto puede disminuir la frecuencia con la que desarrollan conductas criminales, de modo que, una vez cumplida la pena, el sujeto seguramente volver&aacute; a reincidir, retornando a prisi&oacute;n y dando lugar a un c&iacute;rculo vicioso interminable. Por lo tanto, dicho fin no se cumplir&aacute;.</p>     <p>En relaci&oacute;n con la meta de retribuci&oacute;n, es posible que en una forma externa se presente manifestada en reparaci&oacute;n civil y satisfacci&oacute;n de la v&iacute;ctima o sus familiares al ver al victimario aislado de la sociedad a la que pueda da&ntilde;ar, pero en una retribuci&oacute;n interna, una expiaci&oacute;n propia de sus culpas no es posible porque no la experimentan.</p>     <p>Finalmente, en cuanto a la meta de prevenci&oacute;n especial, definitivamente la reincidencia, la no interiorizaci&oacute;n de la norma (aunque sepan que si la infringen ser&aacute;n penados) y la ausencia de temor al castigo no evitar&aacute;n que el sujeto vuelva a incurrir en la conducta que origin&oacute; la sanci&oacute;n penal. Solamente la funci&oacute;n de aislamiento, control y protecci&oacute;n social denotar&aacute;n utilidad de la pena, pero teniendo en cuenta la situaci&oacute;n cr&iacute;tica de las c&aacute;rceles como nichos del recrudecimiento de la delincuencia, ante la temporalidad de la pena, una vez &eacute;sta termine, los resultados sociales seguramente ser&aacute;n m&aacute;s graves.<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a></p>     <p>En conclusi&oacute;n, la pena como se concibe hoy d&iacute;a no es el camino, idea que ya hab&iacute;a sido se&ntilde;alada por el Dr. Ricardo Mora Izquierdo.<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a> No parecer&iacute;a l&oacute;gico entonces proceder de esta manera y surgir&iacute;a la alternativa de confinarlo a un sitio donde pudiese recibir tratamiento especializado, puesto que si bien es cierto que el individuo con trastorno antisocial de personalidad no tiene problemas de &iacute;ndole mental, no es menos cierto que &eacute;l no escogi&oacute; libremente "ser as&iacute;" y tiene trastornadas sus pautas fijas e inmodificables de conducta. Es aqu&iacute; donde se tropieza con el problema terap&eacute;utico del tratamiento, pues es bien sabido que en los trastornos de personalidad es bastante dif&iacute;cil, en especial si se trata de individuos adultos. Se han conseguido algunos logros en ni&ntilde;os pero ya en adolescentes los resultados son poco halagadores y en adultos los fracasos terap&eacute;uticos son la regla. As&iacute; las cosas, la confinaci&oacute;n para tratamiento no da esperanzas tampoco en la soluci&oacute;n del problema del adulto con psicopat&iacute;a. Surgir&iacute;a entonces la confinaci&oacute;n "de por vida" que ser&iacute;a tanto como una condena a cadena perpetua, concepto &eacute;ste que es f&aacute;cilmente cuestionable por los abogados defensores a la luz de la legislaci&oacute;n penal y constitucional vigente. La cadena perpetua no s&oacute;lo es una sanci&oacute;n de privaci&oacute;n permanente de la libertad sino que se trata de una pena moral, estigmatizante, causada por la comisi&oacute;n de un delito abominable, a diferencia de la reclusi&oacute;n constante que responder&iacute;a a una necesidad de protecci&oacute;n social m&aacute;s que a un castigo.</p>     <p>Es de se&ntilde;alar que la prevenci&oacute;n general es bastante diferente en el caso en cuesti&oacute;n, en comparaci&oacute;n con la que se busca al imponer la pena a sujetos que no presentan el trastorno, por cuanto con el mencionado fin se quiere evitar que la sociedad tambi&eacute;n incurra en tales conductas castigadas y tome esa situaci&oacute;n como ejemplo. Sin embargo, no puede perderse de vista que la psicopat&iacute;a es una condici&oacute;n no general y que las situaciones conductuales de modo y lugar, las jur&iacute;dico-penales y criminales que se derivan del trastorno s&oacute;lo se presentar&aacute;n en aquellos que tienen psicopat&iacute;a, por lo tanto no tendr&iacute;a mucho sentido buscar una prevenci&oacute;n general para todos cuando los que pueden incurrir en la conducta que es penada y que busca no ser repetida por la sociedad, son s&oacute;lo cierto n&uacute;mero de personas, esto es, los psic&oacute;patas.</p>     <p>Es cierto que si un sujeto con psicopat&iacute;a incurre en un homicidio doloso con sevicia y altamente impactante y espantoso, se buscar&aacute; que la sociedad no incurra tambi&eacute;n en cualquier forma de homicidio, esto como protecci&oacute;n gen&eacute;rica al bien jur&iacute;dico de la vida. Pero no se puede pretender sensibilizar y prevenir a dicha persona para que no "mate" con crueldad porque su condici&oacute;n no es la excepcionalmente psicop&aacute;tica y no ser&aacute; propio de su actuar el comportarse en dicha forma.</p>     <p>Por otro lado, si de analizar el cumplimiento de los fines de la medida de seguridad en las personalidades psicop&aacute;ticas se trata, ocurre algo similar a lo mencionado con la imposici&oacute;n de las penas, aunque con una efectividad mayor que &eacute;stas.</p>     <p>Como es sabido, las medidas buscan <i>protecci&oacute;n, curaci&oacute;n, tutela</i> y <i>rehabilitaci&oacute;n</i>. La <i>protecci&oacute;n</i> y la <i>tutela</i> son las &uacute;nicas metas que podr&iacute;an cumplir un papel &uacute;til pero no en el camino de la "curaci&oacute;n" del psic&oacute;pata sino en el proceso de salvaguarda de los bienes jur&iacute;dicos y derechos de los miembros de la sociedad ya que el control que se logra mediante la implementaci&oacute;n de ambas aislar&aacute; al sujeto y evitar&aacute; que incurra en conductas punibles; es decir, la protecci&oacute;n y la tutela no se ejercen sobre el individuo con trastorno sino sobre la comunidad.</p>     <p>En cuanto a la <i>curaci&oacute;n</i> y a la <i>rehabilitaci&oacute;n</i> se refiere, aplican las mismas consideraciones que se expusieron para demostrar que el fin de resocializaci&oacute;n no se logra en estos casos tan particulares. En conclusi&oacute;n, las medidas de seguridad tambi&eacute;n son inocuas si del Trastorno Antisocial de la Personalidad se trata.</p>     <p>En esa misma l&iacute;nea de pensamiento, Zamyr Vega Guti&eacute;rrez,<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a> penalista centroamericano y autor de algunos art&iacute;culos sobre el tema, ha dicho que al admitirse que las psicopat&iacute;as no son enfermedades mentales sino trastornos de la personalidad, carece de sentido todo tratamiento curativo; adem&aacute;s, hay que recordar que &eacute;stas no afectan la inteligencia ni la voluntad, sino s&oacute;lo la afectividad, por lo que es comprensible que las psicopat&iacute;as representen un problema jur&iacute;dico penal de mucha complejidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta dificultad de las psicopat&iacute;as se incrementa en la medida en que no es f&aacute;cil resocializar a un psic&oacute;pata, ya que la ciencia a&uacute;n no ha encontrado un mecanismo o tratamiento efectivo, pues la experiencia demuestra que cuando el sujeto asiste a las distintas actividades manifiesta pocos avances respecto de los dem&aacute;s. En definitiva, las medidas alternativas (trabajos comunitarios, libertad vigilada, terapias, etc.) carecen de eficacia.</p>     <p>Ciertamente el psic&oacute;pata experimenta mucha dificultad de adaptaci&oacute;n, raz&oacute;n por la cual la mayor&iacute;a de tratamientos aplicados a la dem&aacute;s personas no surten en &eacute;l ning&uacute;n efecto resocializador ya que estos sujetos distorsionan la intervenci&oacute;n. Adem&aacute;s, si se parte de que la psicopat&iacute;a no tiene cura, no tendr&iacute;a sentido la aplicaci&oacute;n de tratamiento alguno. Por ello, hay quienes sugieren la aplicaci&oacute;n perpetua de la pena privativa de libertad para estos casos.</p>     <p><b><i>4. A cada minuto que no se toman medidas peligra la sociedad</i></b></p>     <p>Partiendo de las ideas ya expuestas, no puede perderse de vista que, como se ha mostrado en este texto, el nivel de peligrosidad y reincidencia del psic&oacute;pata es bastante elevado.</p>     <p>Se suma adem&aacute;s la falta de una pol&iacute;tica criminal acorde que proponga sanciones que cumplan un cometido &uacute;til a la sociedad y que la proteja de los da&ntilde;os que el psic&oacute;pata pueda causar a sus miembros, factores que constituyen un caldo de cultivo para la afectaci&oacute;n o la puesta en peligro de bienes jur&iacute;dicos sin control efectivo.</p>     <p>En efecto, si no se han contemplado formas de control social que respondan a las particularidades del sujeto, los ciudadanos se encontrar&aacute;n en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad constante.</p>     <p>La evoluci&oacute;n del mundo ha llevado a la generaci&oacute;n de "sociedades psicop&aacute;ticas" que dan lugar a la multiplicaci&oacute;n de personalidades con esta naturaleza y, que a su vez, poseen grandes facultades de inducci&oacute;n a otros a la comisi&oacute;n, haci&eacute;ndolos tan peligrosos dentro de la c&aacute;rcel como fuera de ella.</p>     <p><i>4.1. &iquest;Habr&aacute; un excesivo garantismo constitucional desde lo ideal que no responde a la realidad del problema?</i></p>     <p>Una situaci&oacute;n problem&aacute;tica -y pol&eacute;mica-, adem&aacute;s de la falta de abordaje del tema aqu&iacute; tratado, es la -en algunos casos- excesiva protecci&oacute;n constitucional de los derechos de los ciudadanos cuyos espacios de limitaci&oacute;n en pro de la convivencia son cada vez m&aacute;s restringidos.</p>     <p>En Colombia el derecho a la libertad tiene un alto rango de protecci&oacute;n, producto del Estado Liberal, Democr&aacute;tico y Social de Derecho, y esto ha permitido el desarrollo de las garant&iacute;as a que toda persona debe tener acceso para vivir y convivir dignamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es en este punto en que se muestran dos cuestiones que enfrentadas suscitan gran pol&eacute;mica: <i>la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia consagra Derechos Fundamentales en los que la limitaci&oacute;n a la libertad no puede ser perpetua</i><b>vs.</b> <i>el grado de peligrosidad y reincidencia del psic&oacute;pata suelto y sin control alguno. 4.2. La Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia consagra Derechos Fundamentales en los que la limitaci&oacute;n a la libertad no puede ser perpetua</i></p>     <p>La Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991 consagr&oacute; la expresi&oacute;n "Derechos Fundamentales" como prerrogativas inherentes a la condici&oacute;n humana, exigibles en cualquier momento y lugar, originarios, que emanan directa e inmediatamente de la naturaleza del hombre, siendo su protecci&oacute;n -en palabras de Carlos Arturo G&oacute;mez Pavajeau y de Gerardo Barbosa Castillo-<a href="#25" name="n25"><sup>25</sup></a> el fin fundamental del Estado y de sus instituciones. "...son los que pertenecen a toda persona en raz&oacute;n a su dignidad humana... son inherentes al ser humano: es decir, los posee desde el mismo momento de su existencia -aun de su concepci&oacute;n- y son anteriores a la misma existencia del Estado, por lo que est&aacute;n por encima de &eacute;l..." (Corte Constitucional. Sentencia T-571 de 1992. 26 de octubre de 1992).<a href="#26" name="n26"><sup>26</sup></a></p>     <p>Los derechos a la vida y a la libertad se contemplan como m&aacute;ximas de existencia donde la primera permite la materializaci&oacute;n de la segunda. El art&iacute;culo 11 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica consagra la vida como un derecho inviolable, eliminando la posibilidad de ser impuesta la pena de muerte. Igualmente, el art&iacute;culo 2&deg; establece que las autoridades de la Rep&uacute;blica est&aacute;n instituidas para proteger este bien jur&iacute;dico.</p>     <p>Por su parte, la libertad es definida como la capacidad de autorregular su conducta, sin ning&uacute;n tipo de restricci&oacute;n o limitaci&oacute;n que no provenga de justa causa, no estar sometido a la imposibilidad de disfrutar su autonom&iacute;a y su capacidad de escoger. El art&iacute;culo 17 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica consagra la prohibici&oacute;n de la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres humanos en todas sus formas. Igualmente, el art&iacute;culo 28 estatuye que</p>     <blockquote>       <p>...la persona es libre. Nadie puede ser molestado en su persona o familia, ni reducido a prisi&oacute;n o arresto, ni detenido, ni su domicilio registrado, sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad judicial competente, con las formalidades legales y por motivo previamente definido en la ley.</p> </blockquote>     <p>En ning&uacute;n caso podr&aacute; haber detenci&oacute;n, prisi&oacute;n ni arresto por deudas, ni penas y medidas de seguridad imprescriptibles.</p>     <p>La libertad de todo ser humano s&oacute;lo puede verse afectada en situaciones particulares y de car&aacute;cter excepcional, previamente determinadas por el legislador, evitando as&iacute; cualquier forma arbitraria de privaci&oacute;n de la libertad.</p>     <p>Se deduce de lo expuesto que el Constituyente no concibi&oacute; la libertad individual a la manera de un derecho absoluto, inmune a cualquier forma de restricci&oacute;n; todo lo contrario, fluye del propio texto superior que en determinados supuestos ese derecho fundamental es susceptible de limitaci&oacute;n; empero, los casos en que tal limitaci&oacute;n tenga lugar han de venir fijados por la ley, siendo claro, en consecuencia, que trat&aacute;ndose de la libertad personal la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica establece una estricta reserva legal.</p>     <p>De la lectura anterior puede deducirse que son necesarios tres requisitos concurrentes para que se pueda afectar el derecho fundamental a la libertad:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>i. La existencia de mandamiento escrito previamente expedido por autoridad judicial competente.</p>     <p>ii. El mandamiento debe ser expedido de acuerdo con las formalidades legales.</p>     <p>iii. Debe existir un motivo previamente definido por la ley.</p>     <p>Las limitaciones al derecho a la libertad afectan tambi&eacute;n la dignidad humana, por lo tanto dichas limitaciones deben tener plena legitimidad lo que se logra con una consagraci&oacute;n que consulte el conjunto de valores y principios establecidos en la Constituci&oacute;n y en particular el principio de separaci&oacute;n de las ramas del poder p&uacute;blico, dicho por la honorable Corte Constitucional en Sentencia C-479 de 2007.<a href="#27" name="n27"><sup>27</sup></a></p>     <p>En conclusi&oacute;n, la vida y la libertad son bienes jur&iacute;dicos de gran importancia, el primero sin limitaci&oacute;n alguna en Colombia, y el segundo limitado con justa causa.</p>     <p><b><i>5. El grado de peligrosidad y reincidencia del psic&oacute;pata suelto y sin control alguno</i></b></p>     <p>A lo largo de esta investigaci&oacute;n se ha establecido que el psic&oacute;pata es altamente peligroso, no s&oacute;lo porque no es capaz de ser corregido sino porque la posibilidad de reincidir en sus actos es bastante considerable (m&aacute;s del 90%), seg&uacute;n Carlos Saborio.<a href="#28" name="n28"><sup>28</sup></a></p>     <p>Dado que los sujetos con trastorno de personalidad antisocial deshumanizan y cosifican a las personas, desconociendo su condici&oacute;n de seres humanos, es claro que un psic&oacute;pata no se va a detener ante una oportunidad de alcanzar sus propios prop&oacute;sitos ego&iacute;stas aunque esto exija el "sacrificio" de otro individuo.</p>     <p>Debe se&ntilde;alarse que los denominados "psic&oacute;patas desalmados" son capaces de consumar cr&iacute;menes atroces y crueles sin experimentar remordimientos por esto, lo que constituye el caso de mayor peligrosidad. En ese sentido, Vicente Cabello se&ntilde;ala:</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si todos estamos de acuerdo en que los trastornos de la conducta son permanentes y continuos, debe ponerse en tela de juicio la psicopat&iacute;a de un sujeto cuando manifiesta su anomal&iacute;a en oportunidad de un solo delito; si la psicopat&iacute;a se lleva como una tara permanente, no se agota en un acto aislado, sino que se identifica como una conducta, cuya constancia acredita su primigenio defecto estructural... la perversidad no se agota en un hecho aislado, sino que se inscribe en una historia vital: el psic&oacute;pata delinque con su personalidad, el psic&oacute;tico con su enfermedad.<a href="#29" name="n29"><sup>29</sup></a></p> </blockquote>     <p>Entonces, &iquest;qu&eacute; prima en estos casos?, &iquest;la libertad o la vida?, &iquest;la libertad o la integridad personal?, &iquest;la libertad del psic&oacute;pata o la vida en libertad y seguridad del resto de los miembros de la sociedad?</p>     <p>Como una posici&oacute;n particular, la autora de esta investigaci&oacute;n considera que el asunto que ocupa las p&aacute;ginas de este texto es bastante particular y <i>sui generis</i> y que por lo tanto no puede abordarse como cualquier otro caso. Las caracter&iacute;sticas ya esbozadas denotan una personalidad diferente a todas, con posibilidades de cura o cambio actualmente nulas, donde es muy posible que el individuo, una vez recobre la libertad, nuevamente lesione a otra persona. Entonces, &iquest;cu&aacute;l es la mejor decisi&oacute;n? &iquest;Liberar a un sujeto que no tiene correcci&oacute;n a cambio de la puesta en peligro de una sociedad que no s&oacute;lo a&uacute;n es susceptible de cambio sino sobre la cual se tiene el deber y la obligaci&oacute;n -tambi&eacute;n constitucional- de protegerla?</p>     <p>Bajo el riesgo de contravenir todas las ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas y no pol&iacute;ticas -pasadas, presentes y futuras- que abogan por lo inhumano de una limitaci&oacute;n perpetua de la libertad, se considera que hoy d&iacute;a, sin cura conocida, lo m&aacute;s procedente y efectivo es la retenci&oacute;n permanente en un ambiente controlado y bajo tutela m&eacute;dica, psicol&oacute;gica y psiqui&aacute;trica, similar al resultado pr&aacute;ctico de la "Medida Indefinida" adoptada por la ley penal argentina, la cual cesar&aacute; cuando la causa del trastorno desaparezca, en condiciones de dignidad humana. No se trata de recluirlo en un espacio lejos de todos y de todo, sino de combinar la privaci&oacute;n de la libertad con la constante b&uacute;squeda de tratamientos efectivos que, aun cuando hoy no existen, no significa que esa situaci&oacute;n sea as&iacute; para siempre. La identificaci&oacute;n clara de factores biol&oacute;gicos (como golpes en la cabeza, maltratos) o sociales que podr&iacute;an ser la causa comprobada del trastorno, permitir&iacute;a que puedan ser controlados antes de que se presenten y as&iacute; prevenir el delito.</p>     <p><b><i>6. Escaso abordaje del tema</i></b></p>     <p>En Colombia son muy pocos (casi nulos) los trabajos relacionados con el tratamiento jur&iacute;dico penal que debe d&aacute;rsele a la psicopat&iacute;a, raz&oacute;n por la cual debe acudirse al terreno internacional -tambi&eacute;n escaso- para ampliar el abordaje del mismo en el contexto nacional, situaci&oacute;n que lleva a que los estudiosos del tema se encuentren con un m&iacute;nimo estado del arte y a que la justicia se vea impartiendo a ciegas.</p>     <p>En el pa&iacute;s, el an&aacute;lisis del asunto es una deuda que los tratadistas del Derecho y afines tienen con la justicia porque se han limitado simplemente a asumir los conceptos de ciencias como la psicolog&iacute;a o la psiquiatr&iacute;a, los cuales son muy importantes pero no revisan lo referente al tratamiento criminal. Es por esto que existe un gran vac&iacute;o en relaci&oacute;n con par&aacute;metros que permitan determinar a ciencia cierta c&oacute;mo clasificar los hechos delictivos cometidos por aquellos, no existiendo un razonamiento uniforme al respecto.</p>     <p>Jos&eacute; Ar&oacute;stegui Moreno<a href="#30" name="n30"><sup>30</sup></a> explica que las razones por las cuales a los juristas se les debe despertar el inter&eacute;s en el estudio e investigaci&oacute;n de las psicopat&iacute;as son:</p>     <li>Los hechos delictivos cometidos por los delincuentes psic&oacute;patas han aumentado de forma considerable en los &uacute;ltimos tiempos. </li>     <li>La organizaci&oacute;n Mundial de la salud sostiene que le 29% de la poblaci&oacute;n mundial es psic&oacute;pata. Si se tiene en cuenta que la poblaci&oacute;n mundial en 2007 era de m&aacute;s de 6.000.000.000 de habitantes, de acuerdo con la estad&iacute;stica de la OMS, en el mundo actualmente hay m&aacute;s de 120.000.000 de personas que son psic&oacute;patas. Por lo que respecta a Espa&ntilde;a, se barajan distintas cifras. Como significativa se tiene la que maneja Vicente Garrido Genov&eacute;s que indica que en Espa&ntilde;a hay aproximadamente 1.000.000 de psic&oacute;patas, de los cuales s&oacute;lo 10.000 cometen hechos delictivos.<a href="#31" name="n31"><sup>31</sup></a> </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>En el tema es necesario analizar al grupo de delincuentes mas at&iacute;picos y complejos dentro de la tipolog&iacute;a criminal que se encuentra en las c&aacute;rceles, y conocer si su tratamiento penal es el adecuado. </li>     <p>La poca profundizaci&oacute;n ha llevado a que se desconozca c&oacute;mo manejar estos casos en situaciones reales y complejas, que se lleven a cabo injusticias, que la sociedad no entienda el porqu&eacute; de una decisi&oacute;n (como en el proceso Garavito sobre el que se escuchan quejas pidiendo una explicaci&oacute;n de porqu&eacute; no est&aacute; recluido en una instituci&oacute;n mental o que se busquen desesperadamente nuevos hechos para mantenerlo en prisi&oacute;n, una vez est&aacute; <i>adportas</i> de ser liberado), que se rebajen las penas y se concedan beneficios en los casos m&aacute;s atroces cometidos por psic&oacute;patas y que adem&aacute;s se aborde el problema solamente desde lo acad&eacute;mico sin tener en cuenta las caracter&iacute;sticas del sujeto y la cuesti&oacute;n que implica su peligrosidad en un contexto verdadero y vivencial, &uacute;nicamente proponiendo soluciones desde lo te&oacute;rico pero que en lo pr&aacute;ctico no son viables o se tornan inocuas.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, se trata de la existencia de un vac&iacute;o ante una circunstancia bastante compleja pero con consecuencias reales y preocupantes.</p>     <p><b><i>7. En el caso de la psicopat&iacute;a, la pena y la medida son una protecci&oacute;n temporal</i></b></p>     <p>Los art&iacute;culos 70 a 72 del C&oacute;digo Penal Colombiano contemplan las medidas de seguridad referidas a "Internaci&oacute;n para inimputable por trastorno mental permanente", "Internaci&oacute;n para inimputable por trastorno mental transitorio con base patol&oacute;gica" e "Internaci&oacute;n en casa de estudio o de trabajo".</p>     <p>La primera permanecer&aacute; mientras se demuestre que la persona no se encuentra mentalmente rehabilitada, sin embargo dicho t&eacute;rmino no podr&aacute; exceder los veinte (20) a&ntilde;os. As&iacute; mismo, la segunda durar&aacute; m&aacute;ximo diez (10) a&ntilde;os y en las mismas condiciones que la anterior.</p>     <p>Por otro lado, el C&oacute;digo Penal Colombiano consagra como pena m&aacute;xima sesenta (60) a&ntilde;os de prisi&oacute;n, como lo explica el art&iacute;culo 31 de esta normatividad:</p>     <blockquote>       <p>Art&iacute;culo 31. <i>Concurso de conductas punibles</i>. El que con una sola acci&oacute;n u omisi&oacute;n o con varias acciones u omisiones infrinja varias disposiciones de la ley penal o varias veces la misma disposici&oacute;n, quedar&aacute; sometido a la que establezca la pena m&aacute;s grave seg&uacute;n su naturaleza, aumentada hasta en otro tanto, sin que fuere superior a la suma aritm&eacute;tica de las que correspondan a las respectivas conductas punibles debidamente dosificadas cada una de ellas.</p>       <p><i>&#91;Inciso modificado por el art&iacute;culo 1 de la Ley 890 de 2004. El nuevo texto es el siguiente:&#93;</i> En ning&uacute;n caso, en los eventos de concurso, la pena privativa de la libertad podr&aacute; exceder de sesenta (60) a&ntilde;os.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De la lectura de tales disposiciones puede comentarse lo siguiente:</p>     <li>El tiempo m&aacute;ximo de duraci&oacute;n para una medida de seguridad ser&aacute; de 20 a&ntilde;os y de una pena privativa ser&aacute; de 60 a&ntilde;os.</li>     <li> Si un psic&oacute;pata es declarado inimputable, la medida terminara m&aacute;ximo en el periodo indicado por la ley. Una vez ese t&eacute;rmino finalice, y dado el alt&iacute;simo porcentaje de reincidencia que presenta quien tiene el trastorno, muy seguramente el psic&oacute;pata delinquir&aacute; nuevamente y la sociedad estar&aacute; en peligro. </li>     <li>Si, por el contrario, es declarado imputable, en sesenta a&ntilde;os podr&aacute; salir libre (suponiendo que no se le apliquen rebajas por colaboraci&oacute;n, presupuestos de excesivo uso en la actualidad y que tambi&eacute;n han comportado serios problemas de impunidad e injusticia) y tambi&eacute;n resultar&aacute; como en el caso anterior. </li>     <li>As&iacute; las cosas, e independientemente de la conclusi&oacute;n, el tiempo de la pena o de la medida no responde a la peligrosidad y reincidencia del sujeto, lo que colocar&aacute; a la sociedad en una condici&oacute;n vulnerable. Es decir, el que la pena o la medida, como est&aacute;n contempladas en la norma, tengan un l&iacute;mite de tiempo, lleva a que la sociedad solo est&eacute; protegida en forma transitoria. </li>     <li>A titulo particular, s&oacute;lo para este caso y cuando los informes periciales determinan su alta peligrosidad, la sanci&oacute;n a imponer al psic&oacute;pata -cuando ha delinquido- debe ser permanente y combinada con seguimiento terap&eacute;utico, psiqui&aacute;trico y psicol&oacute;gico, acompa&ntilde;ado de la b&uacute;squeda de tratamientos efectivos a lo cual s&oacute;lo puede llegarse mediante la investigaci&oacute;n.</li>     <li> Necesariamente el sujeto con personalidad psicop&aacute;tica, peligroso, incorregible y reincidente debe ser puesto en custodia de por vida, con plena observancia de procedimientos y protocolos que no violen sus derechos fundamentales, para as&iacute; proteger a la sociedad de las terribles consecuencias que la conducta de aquel puede acarrearle.</li>     <li> La pena y la medida guardan relaci&oacute;n con la gravedad de los delitos, conforme a un Derecho Penal de culpabilidad pero debe mirarse no s&oacute;lo la gravedad del delito presente sino el riesgo futuro. No debe ser proporcional al delito sino a la peligrosidad y riesgo de reincidencia. </li>     <p><b><i>8. Inter&eacute;s general sobre el particular</i></b></p>     <p>El Derecho Penal del Estado Social de Derecho s&oacute;lo puede limitar los derechos de los ciudadanos bajo condiciones de estricta necesidad y proporcionalidad, protegiendo el inter&eacute;s general en detrimento del inter&eacute;s particular ante la eventual o efectiva producci&oacute;n de un da&ntilde;o antijur&iacute;dico. Para Eugenio Florian "la aplicaci&oacute;n del derecho penal comienza donde hay imputabilidad psicof&iacute;sica, y cesa all&iacute; donde el delincuente no ofrece ning&uacute;n peligro desde el punto de vista social y por ello desaparece la raz&oacute;n del derecho penal mismo".<a href="#32" name="n32"><sup>32</sup></a> En ese punto aplican los mismos argumentos de la confrontaci&oacute;n entre la restricci&oacute;n de la libertad de pocos sujetos en forma permanente de cara a la protecci&oacute;n constante de muchas personas, pero s&oacute;lo en casos de psicopat&iacute;a comprobada y existencia de niveles de reincidencia, t&oacute;picos abordados anteriormente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>9. Poca intervenci&oacute;n de la criminolog&iacute;a</i></b></p>     <p>Dado que la criminolog&iacute;a poco es tenida en cuenta para llevar a cabo una adecuada pol&iacute;tica criminal, acorde con las necesidades reales de una sociedad y de frente a condiciones particulares como las de la psicopat&iacute;a, el sistema judicial, penal y penitenciario no ha sido creado para atender estos problemas, y tampoco se ha buscado profundizar en el tema, a pesar de haber vivido casos tan traum&aacute;ticos y escabrosos como los de Luis Alfredo Garavito y "El Monstruo de los Andes".</p>     <p>En principio podr&iacute;a pensarse que el cuerpo de administraci&oacute;n de justicia frecuentemente estudia las imputaciones como si todos los delincuentes y trastornados pudieran -y debieran- responder de la misma forma y se encontraran bajo la misma constituci&oacute;n psicol&oacute;gica sin entrar a considerar particularidades, procedimientos e intensidades de las conductas delictivas. Sin embargo, los int&eacute;rpretes de la norma adoptan diversas y divididas conclusiones con base en la teor&iacute;a a la que se adhieran, tomando posiciones que confirman o niegan la imputabilidad del psic&oacute;pata, lo cual trae consecuencias heterog&eacute;neas -e inciertas-.</p>     <p>Por desconocimiento o falta de inter&eacute;s no se ha creado un mecanismo de control social efectivo para las personalidades psicop&aacute;ticas, redundando en inseguridad, impunidad, desaciertos judiciales y caos en la consecuci&oacute;n de los fines de la administraci&oacute;n de justicia e incertidumbre y frustraci&oacute;n para las v&iacute;ctimas. En este punto, los principios de la conducta delictiva de Andrews y Bonta<a href="#33" name="n33"><sup>33</sup></a> sirven para explicar las bases sobre las que todo programa penitenciario debe fundarse: Principio de Riesgo, que se refiere al hecho que las conductas delictivas sean asociadas con un conjunto de factores de riesgo que son estables de modo que la intensidad del tratamiento deber&iacute;a igualarse con el nivel de riesgo del sujeto, es decir, tratamiento intensivo para delincuentes de alto riesgo, tratamiento moderado para sujetos de riesgo medio, y tratamiento de baja intensidad para delincuentes de bajo riesgo; Principio de la Necesidad, que se refiere a que la conducta delictiva se asocia con factores din&aacute;micos, los cuales deben constituir los objetivos a establecer en los programas de tratamiento, y Principio de la Capacidad de Respuesta o estilo de aprendizaje del delincuente, es decir que el tratamiento debe planearse en concordancia con este estilo o tener en cuenta las diferencias individuales de los delincuentes.</p>     <p>Es un error desconocer que hoy por hoy la criminolog&iacute;a se ha constituido en una ciencia que va m&aacute;s all&aacute; del Derecho, convirti&eacute;ndose en un saber multidisciplinar, en la fuente de investigaci&oacute;n para la prevenci&oacute;n y comprensi&oacute;n de la criminalidad. Esto inevitablemente llevar&iacute;a al abordaje de una concreta y adecuada pol&iacute;tica criminal, permitiendo, entre otros beneficios, prestar apoyo a las autoridades para solucionar los inconvenientes que dicha criminalidad ocasiona.</p>     <p>En ese mismo sentido se desprende de la esencia del concepto el car&aacute;cter cient&iacute;fico y pr&aacute;ctico fundado en el hacer y en el observar m&aacute;s que en el teorizar, constatando hip&oacute;tesis, contrastando hechos y revisando teor&iacute;as; esto es, partiendo de la praxis para llegar a lo abstracto, tal y como lo han sostenido Gunther Kaiser<a href="#34" name="n34"><sup>34</sup></a> y Antonio Garc&iacute;a-Pablos de Molina<a href="#35" name="n35"><sup>35</sup></a> al afirmar que "el crimin&oacute;logo analiza unos datos e induce las correspondientes conclusiones. Sus hip&oacute;tesis se verifican, dobleg&aacute;ndose siempre a la fuerza de los hechos que prevalecen sobre los argumentos subjetivos ‘de autoridad’".</p>     <p>La multidisciplinariedad de la criminolog&iacute;a es importante para la evaluaci&oacute;n de los hechos, las conductas y su tratamiento en un contexto de realidad, adem&aacute;s de facilitar la praxis policial y penal, como por ejemplo la fase de ejecuci&oacute;n de la pena. "S&oacute;lo la exigencia de que la investigaci&oacute;n y la cr&iacute;tica se hagan con arreglo a puntos de vista interdisciplinares pueden garantizar que las cuestiones relevantes se concentren en el campo de los problemas criminol&oacute;gicos, que el c&iacute;rculo cuestionable del investigador se mantenga lo suficientemente abierto y aprenda a mirar m&aacute;s all&aacute; de su propia especialidad, trabe conocimiento con puntos de vista ajenos y se ocupe de ellos".<a href="#36" name="n36"><sup>36</sup></a></p>     <p>La criminolog&iacute;a moderna centra su eje de trabajo en la prevenci&oacute;n m&aacute;s que en la represi&oacute;n o el control posterior, y as&iacute; ha procurado responder la pol&iacute;tica criminal -por lo menos de occidente-. Esto es posible debido a la profundizaci&oacute;n de estudios en la materia que permiten detectar los focos y sujetos de la criminalidad en forma anticipada, previendo mecanismos previos de control con base en los resultados pr&aacute;cticos de la investigaci&oacute;n que todo estudio criminol&oacute;gico debe tener para ser pertinente y efectivo. Es fundamental apartarse de la criminolog&iacute;a tradicional, esa que s&oacute;lo previene mediante la amenaza de la imposici&oacute;n de una pena y &uacute;nicamente estudia al delincuente de siempre, el de estrato bajo y poca educaci&oacute;n, sin tener en cuenta que los delincuentes de cuello blanco y formaci&oacute;n de primera tienden a incurrir cada vez m&aacute;s en conductas punibles.</p>     <p>Hoy d&iacute;a la criminolog&iacute;a debe propender por contribuir en la consecuci&oacute;n de espacios de armon&iacute;a y paz social para lo cual es fundamental su aporte desde lo emp&iacute;rico, desde la realidad y as&iacute; dar lugar a una pol&iacute;tica criminal que explore las nuevas problem&aacute;ticas delincuenciales surgidas con la evoluci&oacute;n natural de la especie humana, transformando la ley y contrarrestando las formas de violencia y la injusticia.</p>     <p><b><i>10. Imputables, inimputables y psic&oacute;patas deben tener tratamientos distintos desde lo penitenciario</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; como a los imputables les es impuesta una pena y a los inimputables una medida, el psic&oacute;pata debe tener tambi&eacute;n un tratamiento penitenciario acorde a su particular condici&oacute;n.</p>     <p>Reafirmando lo dicho, debido al grado de peligrosidad y reincidencia, la sanci&oacute;n que debe serle impuesta es la reclusi&oacute;n permanente en un ambiente digno y adecuado para llevar a cabo una vida normal y c&oacute;moda pero en un contexto vigilado que evite poner en riesgo a quienes lo rodean y acompa&ntilde;ado de tratamiento constante que ayude a controlar, o a curar si es posible, su trastorno de personalidad.</p>     <p>Si bien es cierto que actualmente no existe cura demostrada para la psicopat&iacute;a, no debe dejarse a un lado esfuerzos para conseguirla en un futuro, de la mano de la investigaci&oacute;n y de la ciencia que lleven a la imposici&oacute;n de una sanci&oacute;n menos radical.</p>     <p><b><i>CONCLUSIONES</i></b></p>     <p>En la comprobaci&oacute;n de la hip&oacute;tesis planteada mediante el an&aacute;lisis de las variables estudiadas, se lleg&oacute; a las siguientes conclusiones que permiten resumir, adem&aacute;s, varias de las ideas estudiadas.</p>     <p>a. Las caracter&iacute;sticas particulares del sujeto con Trastorno Antisocial de la Personalidad aumentan la probabilidad de reincidencia y eliminan la resocializaci&oacute;n, torn&aacute;ndolo peligroso</p>     <li> Es un trastorno diferente a los dem&aacute;s que describe el DSM IV-TR o el CIE-10, delineando a la persona que lo sufre como un sujeto incapaz de cambiar, de sentir remordimientos o culpa.</li>     <li>Cosifica al ser humano viendo a sus semejantes como medios de los que puede obtener provecho para conseguir sus propios y ego&iacute;stas fines. Puede llegar a actos crueles con el objeto de lograr sus prop&oacute;sitos.</li>     <li>Vive en constante conflicto con quienes le rodean, permanentemente choca con la ley, con la autoridad y con todo aquello que implique cumplimiento de reglas; ignora las reglas de su entorno y le tiene sin cuidado vivir en un ambiente armonioso. Est&aacute; predispuesto al delito, a la perturbaci&oacute;n social y a la trasgresi&oacute;n de normas.</li>     <li>Los psic&oacute;patas desalmados puede incurrir en los actos m&aacute;s espantosos y disfrutarlos, haciendo un ritual del sufrimiento del otro. &Eacute;ste es el caso de los asesinos en serie (v.g. Luis Alfredo Garavito y Pedro Alonso L&oacute;pez). &#149; Son incorregibles y reincidentes.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>b. El castigo no los persuade de reincidir</p>     <li>No aprenden del castigo ni de los errores.</li>     <li>La mayor&iacute;a vuelve a cometer los mismos delitos.</li>     <li>Son incapaces de aprender de la propia experiencia, ni si quiera para evitar el castigo.</li>     <p>c. Tras haber cometido un delito y una vez recuperada la libertad, es muy probable que reincidan dada la ausencia de sanciones acordes con su forma de ser y actuar, lo que se traduce en una situaci&oacute;n de peligro y vulnerabilidad para la sociedad. </p>     <li>Nuevamente, partiendo del argumento de la peligrosidad y de la reincidencia causadas por su incorregibilidad y su incapacidad de aprender de errores y castigos, se tiene que la necesidad de ejercer un control social sobre los psic&oacute;patas es cada vez m&aacute;s evidente a medida que se presentan los casos (en el pa&iacute;s se ha generado un gran inter&eacute;s a partir del caso Garavito materializ&aacute;ndose en diversas formas como la Unidad de Comportamiento Criminal de la Fiscal&iacute;a y el abordaje del tema en estudios de Psicolog&iacute;a Jur&iacute;dica, pero careciendo a&uacute;n de un criterio homog&eacute;neo y pr&aacute;ctico al respecto).</li>     <li>Si no se contemplan formas de control social que respondan a las particularidades del sujeto, los ciudadanos se encontrar&aacute;n en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad constante; circunstancia que sumada a la falta de una pol&iacute;tica criminal acorde que proponga sanciones que cumplan un cometido &uacute;til de rehabilitaci&oacute;n y protecci&oacute;n, y a la falta de criterios semejantes para su tratamiento jur&iacute;dico penal, podr&iacute;a tornarse en caldo de cultivo para el ocasionamiento de lesiones efectivas en un contexto de ignorancia en la asunci&oacute;n del problema.</li>     <li>La evoluci&oacute;n del mundo ha llevado a la generaci&oacute;n de "sociedades psicop&aacute;ticas" que dan lugar a la multiplicaci&oacute;n de personalidades con esta naturaleza que, a su vez, poseen grandes facultades de inducci&oacute;n a otros a la comisi&oacute;n, haci&eacute;ndolos tan peligrosos dentro de la c&aacute;rcel como fuera de ella.</li>     <p>d. Escasa profundizaci&oacute;n en el tema por parte de jueces, doctrinantes y legisladores.</p>     <li>Los trabajos sobre psicopat&iacute;a existentes en el pa&iacute;s son realmente muy pocos, esto sin mencionar con que en la jurisprudencia y la doctrina penal es m&iacute;nimo lo mencionado, salvo los estudios sobre inimputabilidad del maestro Nodier Agudelo Betancur (8) y los escritos del Dr. Ricardo Mora Izquierdo (21), como los m&aacute;s representativos. Por esta raz&oacute;n es necesario acudir a consideraciones extranjeras que tambi&eacute;n padecen la falta de criterios homog&eacute;neos de tratamiento jur&iacute;dico penal del trastorno psicop&aacute;tico.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Al consultar las sentencias de Cortes y Tribunales, no se hall&oacute; nada espec&iacute;fico que diera luces a los interesados en estos asuntos en Colombia y que abriera camino para manejar adecuadamente los casos que se presenten (posiblemente existen muchos pero por desconocimiento no se relacionan con la psicopat&iacute;a; por ejemplo, esto sucedi&oacute; con los homicidios cometidos por Luis Alfredo Garavito, caso en el que por inexperiencia de las autoridades, no se conectaron los cr&iacute;menes ni se tomaron medidas, lo que hubiera podido evitar muchas muertes) y que seguramente se incrementar&aacute;n en el marco de una "sociedad sociop&aacute;tica", como ya se explic&oacute;. Es menester tomar conciencia de que &eacute;ste es un problema real, de todos los d&iacute;as, de personas que entran a diario en contacto con cada uno de los espacios que todos habitamos, que se incrementa por los problemas de conflicto que vive Colombia, por la escasez de recursos y la violencia, por el deseo de una vida f&aacute;cil, de riquezas y lujos, por el maltrato de que son v&iacute;ctimas lo ni&ntilde;os y por la carencia de valores en la educaci&oacute;n familiar. No puede perderse de vista que si bien puede existir una predisposici&oacute;n gen&eacute;tica en un sujeto, el entorno en el que crece ser&aacute; definitivo para que la semilla de la psicopat&iacute;a de o no frutos, seg&uacute;n las teor&iacute;as de la "Incidencia del Medio". La poca profundizaci&oacute;n ha llevado a que se cometan injusticias y desprop&oacute;sitos al interior de un proceso penal de esta naturaleza, que se concedan rebajas en las penas a un delincuente altamente peligroso para la sociedad a cambio de su confesi&oacute;n (nuevamente el caso Garavito se pone de presente para ilustrar estas palabras).</li>     <li>En conclusi&oacute;n, se trata de la existencia de un vac&iacute;o ante una circunstancia bastante compleja pero con consecuencias reales y preocupantes.</li>     <p>e. Es viable la creaci&oacute;n de una sanci&oacute;n especial en estos casos sin contravenir principios constitucionales y acudiendo al principio de la primac&iacute;a del inter&eacute;s general sobre el particular.</p>     <li>La reclusi&oacute;n permanente del psic&oacute;pata en un medio adecuado con respeto a la dignidad y al desarrollo como ser humano ser&aacute; viable por las siguientes razones y en las siguientes condiciones: </li> <ol>       <p>- La peligrosidad y reincidencia no permiten que el psic&oacute;pata est&eacute; suelto por las calles, atentando contra los bienes jur&iacute;dicos de quienes los rodean.</p>       <p>- No se trata de una medida aplicable a todos los delincuentes, s&oacute;lo a quienes presentan personalidad psicop&aacute;tica. </p>       <p>- La protecci&oacute;n de los bienes jur&iacute;dicos de los miembros de la sociedad tiene mayor entidad que la no restricci&oacute;n de la libertad de unos pocos (primac&iacute;a del inter&eacute;s general sobre el particular). Es decir, la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica permite la restricci&oacute;n de la libertad en casos justificados y contemplados previamente en la norma.</p>       <p>- Las penas y medidas actualmente consagradas por la ley tienen limitaciones frente a las necesidades de control constante que debe ejercerse en casos de personalidad psicop&aacute;tica.</p>       <p>- Aunque hoy d&iacute;a no existen establecimientos que permitan ejecutar sanciones como la aqu&iacute; propuesta, s&iacute; es viable hacerlo.</p>       <p>- Existen los estudios criminol&oacute;gicos que pueden apoyar la creaci&oacute;n de una adecuada y acorde pol&iacute;tica criminal.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- Se tratar&iacute;a de un punto medio entre la pena y la medida, donde se busca retribuir a la sociedad el mal causado pero con funciones de tutela, protecci&oacute;n y eventual rehabilitaci&oacute;n (total o parcial), posibilidad que no debe descartarse a futuro.</p>       <p>- El art&iacute;culo 34 en su numeral 1&ordm; del C&oacute;digo Penal Argentino<a href="#37" name="n37"><sup>37</sup></a> contempla la reclusi&oacute;n del trastornado en un establecimiento adecuado hasta que se compruebe la desaparici&oacute;n de las condiciones que le hicieren peligroso, condiciones que podr&iacute;an nunca desaparecer. Es de se&ntilde;alar que esta posibilidad no es descartada por la legislaci&oacute;n argentina, soluci&oacute;n que tambi&eacute;n podr&iacute;a adoptarse en Colombia, como se dijo, s&oacute;lo en los casos de psicopat&iacute;a peligrosa y con altos niveles de reincidencia.</p>     </ol>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Tignanelli, Juan C. <i>C&aacute;mara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal Argentina</i>. Argentina, 4 de junio de 1965.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Debe aclararse que aunque existen diversas posturas que defienden la diferencia entre TAP, psicopat&iacute;a y sociopat&iacute;a, y otros que la tratan como sin&oacute;nimas (especialmente a nivel de la psiquiatr&iacute;a), para efectos de esta investigaci&oacute;n, se tratar&aacute;n como conceptos iguales. Las primeras referencias que se hacen a dicho trastorno se abordan a principios del siglo XIX cuando el m&eacute;dico franc&eacute;s Philippe Pinel habl&oacute; de la ‘man&iacute;a sin delirio’ para referirse a quienes presentaban un comportamiento desacorde con las normas culturales y sociales, pero sin evidenciar s&iacute;ntomas asociados a delirios, como su nombre as&iacute; lo indica. Posteriormente James Cowles Prichard propuso el concepto de ‘locura moral’ para referirse a un patr&oacute;n de comportamiento delineado por carencias morales m&aacute;s no por carencias en el razonamiento. Los alemanes Hervey Cleckley y Robert Hare concluyeron que quienes padecen este trastorno, son sujetos que combinan rasgos de personalidad desviada con conductas antisociales, generalmente delictivas. ElDr. Harvey Cleckley, pionero de la investigaci&oacute;n sobre psicopat&iacute;a y autor de la obra <i>The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality</i>, describi&oacute; en 1976 cu&aacute;les eras las caracter&iacute;sticas que particularizaban al psic&oacute;pata, enumerando las siguientes: 1) Encanto superficial e inteligencia buena (los individuos con personalidades antisociales a menudo son capaces en las actividades sociales y tratan de manipular a los dem&aacute;s); 2) Emociones superficiales y carencia de empat&iacute;a, culpa o remordimiento (est&aacute;n ausentes los sentimientos aut&eacute;nticos de amor y lealtad hacia los dem&aacute;s y de preocupaci&oacute;n por las consecuencias perjudiciales de sus conductas); 3) Las conductas indican poco plan y orden en la vida (las acciones de las personalidades antisociales no est&aacute;n bien planeadas y a menudo son dif&iacute;ciles de comprender o predecir); 4) Falla en aprender de las experiencias y carencia de sentimientos de ansiedad (aunque las conductas pueden ser castigadas en los individuos con personalidad antisocial, estos pueden repetirlas y con frecuencia muestran poca ansiedad); 5) Es inestable, hip&oacute;crita y mentiroso (los individuos con personalidades antisociales son irresponsables -en un sentido no jur&iacute;dico penal- puede mentir o fingir sentimientos emocionales para manipular de manera insensible a los dem&aacute;s, sus relaciones sociales por lo general son inestables y de corta duraci&oacute;n). Acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino ‘demencia sem&aacute;ntica’ para referirse a la incapacidad del sujeto para reaccionar adecuadamente a contenidos verbales que normalmente despiertan respuestas emocionales, evidenciando una carencia en el sentimiento que ciertas expresiones deber&iacute;an generarle. G. E. Partridge habl&oacute; de la ‘personalidad sociop&aacute;tica’ para referirse al fracaso en el cumplimiento de las exigencias de la sociedad, responsabilizando a los factores ambientales y culturales, del surgimiento de trastorno antisocial de la personalidad. A partir de los a&ntilde;os 80 el t&eacute;rmino empleado ha sido el actualmente acu&ntilde;ado en el DSM-IV-TR, esto es, el de trastorno antisocial de la personalidad o TAP, es decir, aunque inicialmente era denominado como ‘man&iacute;a’, ‘locura sin delirio’, ‘locura de los degenerados’, ‘enfermedad moral’, en la ultima d&eacute;cada -y como se dijo, para un sector del conocimiento-el termino "psicopat&iacute;a" a reemplazado por el de "trastorno antisocial de la personalidad" As&iacute; mismo, la Asociaci&oacute;n -American psychiatric association. APA- defini&oacute; al psic&oacute;pata como "una persona cuya conducta es predominantemente amoral y antisocial, que se caracteriza por sus acciones impulsivas e irresponsables, encaminadas a satisfacer sus intereses inmediatos y narcisistas, sin importar las consecuencias sociales, sin demostrar culpa ni ansiedad".</p>     <p>Kurt Shneider, psiquiatra alem&aacute;n conocido por sus estudios en esquizofrenia y TAP, defini&oacute; algunas clases de psic&oacute;patas seg&uacute;n subcaracter&iacute;sticas especiales: hipert&iacute;micos, depresivos, necesitados de estimaci&oacute;n, inseguros de s&iacute; mismos, fan&aacute;ticos, l&aacute;biles, explosivos, desalmados, ab&uacute;licos, ast&eacute;nicos. Para ampliar, consulte las siguientes fuentes: Pinel, Philippe. <i>Tratamiento m&eacute;dico filos&oacute;fico de la alienaci&oacute;n mental</i>. J. Ant. Brosson, Par&iacute;s, 1809; Cleckley, Robert. <i>The mask of sanity: an attempt to reinterpret the so-called psychopathic personality / Hervey Cleckley</i>. The C. V. Mosby, EUA, 1941; Hare, Robert D. (trad.). <i>La psicopat&iacute;a: teor&iacute;a e investigaci&oacute;n</i>. Ed. Herder, Barcelona, 1974; American Psychiatric Association. Disponible en: <a href="http://www.psych.org/MainMenu/Research/DSMIV/DSMIVTR/DSMIVvsDSMIVTR/SummaryofTextChangesInDSMIVTR/PersonalityDisorders.aspx" target="_blank">http://www.psych.org/MainMenu/Research/DSMIV/DSMIVTR/DSMIVvsDSMIVTR/SummaryofTextChangesInDSMIVTR/PersonalityDisorders.aspx</a>, recuperado: 10 de agosto de 2009; Schneider, Kurt. <i>Las personalidades psicop&aacute;ticas</i>. Ediciones Morata, Madrid, 1980.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a. <i>DSM-IV-TR, Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales</i>. Estados Unidos, 2009; Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. <i>CIE 10 Trastornos mentales y del comportamiento</i>. Meditor, Madrid, 1992-1993.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Recu&eacute;rdese que es el peligrosismo el que da fundamento a las medidas de seguridad, en t&eacute;rminos de Nodier Agudelo. Agudelo Betancur, Nodier. <i>Inimputabilidad y responsabilidad penal</i>. Temis, Bogot&aacute;, 1984.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. El DSM-IV-TR, tambi&eacute;n conocido como Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales <i>(Disease Statistical Manual)</i> de la <i>American Psychiatric Association</i> (Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a), es un documento que ha clasificado los diferentes trastornos con el fin de proporcionar descripciones claras de los mismos y as&iacute; facilitar el trabajo de quienes los tratan. Actualmente lleva cuatro versiones, (la &uacute;ltima est&aacute; en revisi&oacute;n, de ah&iacute; la denominaci&oacute;n TR), despu&eacute;s de haber iniciado en los a&ntilde;os 50 con la primera edici&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n6" name="6">6</a>. El CIE-10 es la Clasificaci&oacute;n Estad&iacute;stica Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud, publicada por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud en 1992, que actualmente va en la d&eacute;cima versi&oacute;n (de ah&iacute; el n&uacute;mero 10 que lleva a en el nombre). Tal documento ha asignado c&oacute;digos a distintas enfermedades mentales para clasificarlas. As&iacute; mismo ha descrito los signos, s&iacute;ntomas, hallazgos anormales y causas de las mismas.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Garrido Genov&eacute;s, Vicente. <i>El psic&oacute;pata, un camale&oacute;n en la sociedad actual</i>. Ed. Algar, Madrid, 2003.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. Hern&aacute;ndez Velasco, Irene (30 de mayo de 2000). "Psic&oacute;patas de andar por casa". En: <i>Diario El Mundo</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.elmundo.es" target="_blank">www.elmundo.es</a>, recuperado: 25 de junio de 2009.</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. De la Torre, Rafael Santiago. "Psicopat&iacute;a, una realidad preocupante" &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.psicolog&iacute;ajuridica.org" target="_blank">www.psicologíajuridica.org</a>.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. G&oacute;mez, Alfredo Daniel. "Imputabilidad y personalidades psicop&aacute;ticas - La conducta del secuestrador extorsivo" &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://cvu.rediris.es/pub/bscw.cgi/342488" target="_blank">http://cvu.rediris.es/pub/bscw.cgi/342488</a>.</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. J&aacute;uregui Balenciaga, Inmaculada. "Psicopat&iacute;a, ideolog&iacute;a y sociedad". En <i>N&oacute;madas, Revista Cr&iacute;tica de Ciencias Sociales y Jur&iacute;dicas</i> No. 18. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2008. Disponible en:htp://<a href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_87929.html" target="_blank">www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_87929.html</a>, recuperado: 7 de agosto de 2009.</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. Cabello, Vicente. <i>Psiquiatr&iacute;a forense en el derecho penal</i>, Tomo 2. Barcelona, 2005.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a>. Tenca, Adri&aacute;n. <i>Inimputabilidad del psic&oacute;pata</i>. Ed. Astrea, Argentina, 2009.</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. La mayor&iacute;a de los expertos afirma que actualmente no hay tratamientos verdaderamente eficaces, y coinciden en que es muy dif&iacute;cil la resocializaci&oacute;n del psic&oacute;pata. Inclusive, se han intentado terapias novedosas que hasta el momento no han dado resultados satisfactorios duraderos. Son programas que deben aplicarse en centros espec&iacute;ficos con un entorno estructurado y muy controlado por profesionales altamente especializados, que deben ense&ntilde;ar t&eacute;cnicas que les ayude a los psic&oacute;patas a sentir los efectos que su conducta o comportamientos tiene en los dem&aacute;s. Los programas de tratamiento abordados buscan desarrollar pautas y actividades que lleven al sujeto a no poder evitar enfrentar su incapacidad para formar relaciones cercanas. La terapia de grupo intensiva puede ser iniciada para ayudar a los pacientes con personalidades antisociales. Se han intentado algunos programas de modificaci&oacute;n de la conducta sobre todo con delincuentes que se comportan de formas antisociales mediante la implementaci&oacute;n de un sistema de premios y castigos. Este uso de recompensas materiales ha sido bastante efectivo para cambiar conductas antisociales en forma transitoria. Sin embargo, una vez que los j&oacute;venes dejan los programas de tratamiento, es probable que vuelvan a la conducta antisocial a menos que sus familias y compa&ntilde;eros les ayuden a mantener las apropiadas. (Ver: Sue, David, <i>et al</i>. <i>Comportamiento anormal</i>. McGraw-Hill, M&eacute;xico, 1995).</p>     <p><a href="#n15" name="15">15</a>. Tenca, Adrian. <i>op. cit.</i>, p. 75.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n16" name="16">16</a>. Mezger, Edmund. <i>Tratado de Derecho Penal</i>. Volumen II. Revista de Derecho Privado, Madrid, 1957.</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. Tenca, Adrian. <i>op. cit.</i>, p. 23.</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a>. Mir Puig, Santiago. <i>Derecho Penal, Parte General</i>. Quinta Edici&oacute;n. Editorial Barcelona, Espa&ntilde;a, 1998.</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a>. "Los psic&oacute;patas manipulan el sistema de los tratamientos convencionales (y entendemos como tratamiento todo abordaje, desde los m&aacute;s simples relacionados con las normas de convivencia penitenciaria hasta los m&aacute;s complejos, de &iacute;ndole psicoterap&eacute;utica) para satisfacer sus propias necesidades e intereses. Por ejemplo, el <i>English Prison Service</i> concluy&oacute; que los programas de tratamiento a corto plazo, entre los que incluye la instrucci&oacute;n educativa y el desarrollo de habilidades sociales, aumentan las tasas de reincidencia de los delincuentes con puntuaciones altas en la PCL-R. Diversos estudios realizados concluyeron que entre los psic&oacute;patas el resultado del tratamiento grupal era inverso al objetivo buscado pues al parecer contribu&iacute;a a perfeccionar sus estrategias para manipular y enga&ntilde;ar, favoreciendo situaciones delictivas futuras. Se puede afirmar entonces que <i>los psic&oacute;patas no son buenos candidatos para las formas tradicionales de tratamiento en prisi&oacute;n</i>.</p>     <p>Tambi&eacute;n se habla de las dificultades inherentes a la posibilidad misma de tratamiento psicoterap&eacute;utico en tanto estos se basar&iacute;an en la confianza y cooperaci&oacute;n entre pacientes y profesionales, condiciones de dif&iacute;cil (si no imposible) puesta en pr&aacute;ctica con psic&oacute;patas". (Ver: Rau, Marisa. "Tratamiento penitenciario y psicopat&iacute;a" &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.psicologiajuridica.org" target="_blank">www.psicologiajuridica.org</a>, recuperado: 5 de agosto de 2009).</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a>. Para Adri&aacute;n Tenca, el psic&oacute;pata no es rehabilitable, no se modifican con el ejemplo, ni siquiera con ciertos premios ni castigos. Rara vez se beneficia de los resultados del delito; s&oacute;lo le place el proceso de cometerlo. Por lo tanto retirarle dichos beneficios no es efectivo. Moll&aacute; Castelles, en Tratamiento de la Psicopat&iacute;a, publicado en "Psic&oacute;pata, perfil psicol&oacute;gico y reeducaci&oacute;n del delincuente m&aacute;s peligroso", p. 41, citado por TENCA, Adrian. <i>op. cit</i>., expresa que "hasta la actualidad no ha sido fruct&iacute;fera esa b&uacute;squeda y los procedimientos utilizados han obtenido resultados contradictorios y poco satisfactorios. Las razones que explican ese fracaso son muy variadas y abarcan desde problemas de financiaci&oacute;n de los programas hasta problemas metodol&oacute;gicos, pasando por asunciones del tipo los psic&oacute;patas son intratables por definici&oacute;n". Vicente Cabello tambi&eacute;n afirma que el verdadero psic&oacute;pata es incorregible, refractario as&iacute; mismo a la persuasi&oacute;n, a las pautas educativas, al castigo y a la amenaza penal. Si todos estamos de acuerdo en que los trastornos de la conducta son permanentes y continuos, debe ponerse en tela de juicio la psicopat&iacute;a de un sujeto cuando manifiesta su anomal&iacute;a en oportunidad de un s&oacute;lo delito; si la psicopat&iacute;a se lleva como una tara permanente, no se agota en un acto aislado, sino que se identifica con una conducta, cuya constancia acredita su primigenio defecto estructural.</p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a>. El Derecho debe trabajar con elementos existentes en el presente no con suposiciones futuras de eventuales tratamientos efectivos y transformaciones exitosas sin necesidad de custodia permanente</p>     <p><a href="#n22" name="22">22</a>. D&iacute;az, Carlos. "Psicopat&iacute;a y violencia en el individuo y el Estado". En: <i>Revista Veritas</i>, Vol. 4, No. 20, 2009.</p>     <p><a href="#n23" name="23">23</a>. Mora Izquierdo, Ricardo. "Situaci&oacute;n de las personalidades antisociales en el C&oacute;digo Penal Colombiano". En: <i>Revista Instituto Nacional de Medicina Legal de Colombia</i>, Vol. 2. No. 2. A&ntilde;o 2. Bogot&aacute;, diciembre de de 1977.</p>     <p><a href="#n24" name="24">24</a>. Vega Guti&eacute;rrez, Zamyr. "Las alteraciones o perturbaciones ps&iacute;quicas como causas de inimputabilidad: Especial problem&aacute;tica en el &aacute;mbito de las psicopat&iacute;as". En: <i>Memorias del encuentro No. 70</i>. UCA, Universidad Centroamericana, Managua, (Nicaragua), octubre-diciembre de 2004. Disponible en: <a href="http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/nicaragua/uca/encuen70/vega.rtf" target="_blank">http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/nicaragua/uca/encuen70/vega.rtf</a>, recuperado: 9 de septiembre de 2009.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n25" name="25">25</a>. G&oacute;mez Pavajeau, Carlos Arturo y Barbosa Castillo, Gerardo. <i>Bien jur&iacute;dico y derechos fundamentales: sobre un concepto de bien jur&iacute;dico para Colombia</i>. Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1996.</p>     <p><a href="#n26" name="26">26</a>. Colombia. Corte Constitucional. Sentencia T-571 de 1992. 26 de octubre de 1992.</p>     <p><a href="#n27" name="27">27</a>. Colombia. Corte Constitucional. Sentencia C-479 de 2007. M.P. &Aacute;lvaro Tafur Galvis.</p>     <p><a href="#n28" name="28">28</a>. "(...) En esta misma l&iacute;nea de investigaci&oacute;n, Rice y Harris (1997) desarrollaron un estudio de seguimiento con una muestra de 288 ofensores sexuales, en el que reportaron que el PCL-R fue altamente predictivo de reincidencia violenta en general. Por otra parte, la reincidencia sexual se predijo fuertemente por una combinaci&oacute;n de un puntaje alto en el PCL-R y por evidencia falom&eacute;trica de excitaci&oacute;n sexual desviada (preferencia por est&iacute;mulos desviados en un test falom&eacute;trico). Interesantemente, encontraron que la desviaci&oacute;n sexual puede ser un predictor m&aacute;s importante para ped&oacute;filos que para violadores. Por otra parte, Harris y Hanson (1998, citado en Hare, 1999) reportan que ofensores con un puntaje alto en el PCL-R y evidencia conductual de desviaci&oacute;n sexual hab&iacute;an cometido m&aacute;s ofensas sexuales y no sexuales previamente y eran m&aacute;s propensos a reincidir violentamente que los otros ofensores". (Ver: Saborio Valverde, Carlos. "Psicopat&iacute;a y violaci&oacute;n: Un estudio con ofensores sexuales costarricenses". En: <i>Medicina Legal de Costa Rica</i>, Vol. 22, No. 1. 2005).</p>     <p><a href="#n29" name="29">29</a>. Cabello, Vicente P. Congreso Panamericano de Criminolog&iacute;a, tema 4: <i>Las psicopat&iacute;as como factor criminoso, su prevenci&oacute;n y tratamiento</i>. Argentina. Citado por Barbero, Natalia y Salduna, Mariana. <i>Responsabilidad Penal del Psic&oacute;pata</i>. Instituto de investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM, M&eacute;xico, 2009. Disponible en: <a href="http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/revlad/cont/7/cnt/cnt4.pd" target="_blank">http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/revlad/cont/7/cnt/cnt4.pd</a>f<a href="http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/revlad/cont/7/cnt/cnt4.pdf">http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/revlad/cont/7/cnt/cnt4.pdf</a></p>     <p><a href="#n30" name="30">30</a>. Ar&oacute;stegui Moreno, Jos&eacute;. <i>El tratamiento en el orden penal de la figura del delincuente psic&oacute;pata</i>.</p>     <p>En: Noticias Jur&iacute;dica <i>s</i>. Diciembre de 2008. <a href="http://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho%20Penal/200812-459874563214589.html" target="_blank">http://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho%20Penal/200812-459874563214589.html</a>. Consultado el 28 de Septiembre de 2009.</p>     <p><a href="#n31" name="31">31</a>. <i>Seminario Internacional. Psic&oacute;patas y asesinos en serie, IV Encuentro Internacional sobre Biolog&iacute;a y Sociolog&iacute;a de la violencia: Psic&oacute;patas y asesinos en serie</i>. Disponible en: <a href="http://www.gva.es/violencia/activad/seminario1999/Conclusiones.html" target="_blank">www.gva.es/violencia/activad/seminario1999/Conclusiones.html</a>, recuperado: 12 de diciembre de 2009.</p>     <p><a href="#n32" name="32">32</a>. Florian, Eugenio. <i>La parte general del derecho penal</i>. Editorial La Propagandista, Cuba, 1929.</p>     <p><a href="#n33" name="33">33</a>. Andrews, D. y Bonta, J. <i>Psicolog&iacute;a de la conducta criminal</i>. Anderson Publishing Co., Estados Unidos, 2006.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n34" name="34">34</a>. Kaiser, Gunther. <i>Introducci&oacute;n a la criminolog&iacute;a</i>. Editorial Dykinson, Madrid, 1988, p. 28.</p>     <p><a href="#n35" name="35">35</a>. Garc&iacute;a-Pablos de Molina, Antonio. <i>Manual de criminolog&iacute;a. Introducci&oacute;n y teor&iacute;as de la criminalidad</i>. Editorial Espasa-Calpe, S.A., Madrid, 1988, p. 50.</p>     <p><a href="#n36" name="36">36</a>. Kaiser, Gunther. <i>op. cit.</i>, p. 29.</p>     <p><a href="#n37" name="37">37</a>. Art&iacute;culo 34.- No son punibles: 1&ordm;. El que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por su estado de inconciencia, error o ignorancia de hecho no imputables, comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones. En caso de enajenaci&oacute;n, el tribunal podr&aacute; ordenar la reclusi&oacute;n del agente en un manicomio, del que no saldr&aacute; sino por resoluci&oacute;n judicial, con audiencia del ministerio p&uacute;blico y previo dictamen de peritos que declaren desaparecido el peligro de que el enfermo se da&ntilde;e a s&iacute; mismo o a los dem&aacute;s. En los dem&aacute;s casos en que se absolviere a un procesado por las causales del presente inciso, el tribunal ordenar&aacute; la reclusi&oacute;n del mismo en un establecimiento adecuado hasta que se comprobase la desaparici&oacute;n de las condiciones que le hicieren peligroso.</p> <hr>     <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Agudelo Betancur, Nodier. <i>Inimputabilidad y responsabilidad penal</i>. Temis, Bogot&aacute;, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-0579201000010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. American Psychiatric Association. Disponible en: <a href="http://www.psych.org/MainMenu/Research/DSMIV/DSMIVTR/DSMIVvsDSMIVTR/Summaryof-TextChangesInDSMIVTR/PersonalityDisorders.aspx" target="_blank">http://www.psych.org/MainMenu/Research/DSMIV/DSMIVTR/DSMIVvsDSMIVTR/Summaryof-TextChangesInDSMIVTR/PersonalityDisorders.aspx</a>, recuperado: 10 de agosto de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-0579201000010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Andrews, D. y Bonta, J. <i>Psicolog&iacute;a de la conducta criminal</i>. Anderson Publishing Co., Estados Unidos, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-0579201000010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Ar&oacute;stegui Moreno, Jos&eacute;. El tratamiento en el orden penal de la figura del delincuente psic&oacute;pata. En: <i>Noticias Jur&iacute;dicas</i>. Diciembre de 2008. <a href="http://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho%20Penal/200812-459874563214589. html" target="_blank">http://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho%20Penal/200812-459874563214589. html</a>. Consultado el 28 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0124-0579201000010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Cabello, Vicente. <i>Psiquiatr&iacute;a forense en el derecho penal</i>, Tomo 2. Barcelona, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-0579201000010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Cabello, Vicente. Congreso Panamericano de Criminolog&iacute;a, tema 4: <i>Las psicopat&iacute;as como factor criminoso, su prevenci&oacute;n y tratamiento</i>. Argentina. Citado por Barbero, Natalia y Salduna, Mariana. <i>Responsabilidad Penal del Psic&oacute;pata</i>. Instituto de investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM, M&eacute;xico, 2009. Disponible en: <a href="http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/revlad/cont/7/cnt/cnt4.pdf" target="_blank">http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/revlad/cont/7/cnt/cnt4.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-0579201000010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Cleckley, Robert. <i>The mask of sanity: an attempt to reinterpret the so-called psychopatic personality / Hervey Cleckley</i>. The C. V. Mosby, EUA, 1941.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0124-0579201000010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Colombia. Corte Constitucional. Sentencia C-479 de 2007. M.P. &Aacute;lvaro Tafur Galvis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0124-0579201000010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Colombia. Corte Constitucional. Sentencia T-571 de 1992. 26 de octubre de 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-0579201000010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. De la Torre, Rafael Santiago. "Psicopat&iacute;a, una realidad preocupante" &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.psicologiajuridica.org./psj86.html" target="_blank">http://www.psicologiajuridica.org./psj86.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0124-0579201000010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. D&iacute;az, Carlos. "Psicopat&iacute;a y violencia en el individuo y el Estado". En: <i>Revista Veritas</i>, Vol. 4, No. 20, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0124-0579201000010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Florian, Eugenio. <i>La parte general del derecho penal</i>. Editorial La Propagandista, Cuba, 1929.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-0579201000010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Garc&iacute;a-Pablos de Molina, Antonio. <i>Manual de criminolog&iacute;a. Introducci&oacute;n y teor&iacute;as de la criminalidad</i>. Editorial Espasa-Calpe, S.A., Madrid, 1988, p. 50.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0124-0579201000010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Garrido Genov&eacute;s, Vicente. <i>El psic&oacute;pata, un camale&oacute;n en la sociedad actual</i>. Ed. Algar, Madrid, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0124-0579201000010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. G&oacute;mez, Alfredo Daniel. "Imputabilidad y personalidades psicop&aacute;ticas - La conducta del secuestrador extorsivo" &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://cvu.rediris.es/pub/bscw.cgi/342488" target="_blank">http://cvu.rediris.es/pub/bscw.cgi/342488</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0124-0579201000010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. G&oacute;mez Pavajeau, Carlos Arturo y Barbosa Castillo, Gerardo. <i>Bien jur&iacute;dico y derechos fundamentales: sobre un concepto de bien jur&iacute;dico para Colombia</i>. Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0124-0579201000010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Hare, Robert D. (trad.). <i>La psicopat&iacute;a: teor&iacute;a e investigaci&oacute;n</i>. Ed. Herder, Barcelona, 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0124-0579201000010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Hern&aacute;ndez Velasco, Irene (30 de mayo de 2000). "Psic&oacute;patas de andar por casa". En: <i>Diario El Mundo</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.elmundo.es" target="_blank">www.elmundo.es</a>, recuperado: 25 de junio de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0124-0579201000010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. J&aacute;uregui Balenciaga, Inmaculada. "Psicopat&iacute;a, ideolog&iacute;a y sociedad". En <i>N&oacute;madas, Revista Cr&iacute;tica de Ciencias Sociales y Jur&iacute;dicas</i> No. 18. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2008. Disponible en: <a href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_87929.html" target="_blank">http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_87929.html</a>, recuperado: 7 de agosto de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0124-0579201000010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Kaiser, Gunther. <i>Introducci&oacute;n a la criminolog&iacute;a</i>. Editorial Dykinson, Madrid, 1988, p. 28.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0124-0579201000010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Mezger, Edmund. <i>Tratado de Derecho Penal</i>. Volumen II. Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid, 1957.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0124-0579201000010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Mir Puig, Santiago. <i>Derecho Penal, Parte General</i>. Quinta Edici&oacute;n. Editorial Barcelona, Espa&ntilde;a, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0124-0579201000010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Mora Izquierdo, Ricardo. "Situaci&oacute;n de las personalidades antisociales en el C&oacute;digo Penal Colombiano". En: <i>Revista Instituto Nacional de Medicina Legal de Colombia</i>, Vol. 2. No. 2. A&ntilde;o 2. Bogot&aacute;, diciembre de de 1977.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0124-0579201000010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. <i>CIE 10 Trastornos mentales y del comportamiento</i>. Meditor, Madrid, 1992-1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0124-0579201000010000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Pinel, Philippe. <i>Tratamiento m&eacute;dico filos&oacute;fico de la alienaci&oacute;n mental</i>. J. Ant. Brosson, Par&iacute;s, 1809.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0124-0579201000010000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Rau, Marisa. "Tratamiento penitenciario y psicopat&iacute;a" &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://psicologiajuridica.org/psj380.html" target="_blank">http://psicologiajuridica.org/psj380.html</a>, recuperado: 5 de agosto de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0124-0579201000010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Saborio Valverde, Carlos. 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Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a. <i>DSM-IV-TR, Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales</i>. Estados Unidos, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0124-0579201000010000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>30. Seminario Internacional. Psic&oacute;patas y asesinos en serie, IV Encuentro Internacional sobre Biolog&iacute;a y Sociolog&iacute;a de la violencia: Psic&oacute;patas y asesinos en serie</i>. Disponible en: <a href="http://www.gva.es/violencia/activad/seminario1999/Conclusiones.html" target="_blank">www.gva.es/violencia/activad/seminario1999/Conclusiones.html</a>, recuperado: 12 de diciembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0124-0579201000010000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Sue, David, <i>et al</i>. <i>Comportamiento anormal</i>. McGraw-Hill, M&eacute;xico, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0124-0579201000010000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Tenca, Adrian. <i>Inimputabilidad del psic&oacute;pata</i>. 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"Las alteraciones o perturbaciones ps&iacute;quicas como causas de inimputabilidad: Especial problem&aacute;tica en el &aacute;mbito de las psicopat&iacute;as". En: <i>Memorias del encuentro No. 70</i>. UCA, Universidad Centroamericana, Managua, (Nicaragua), octubre-diciembre de 2004. Disponible en: <a href="http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/nicaragua/uca/encuen70/vega.rtf" target="_blank">http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/nicaragua/uca/encuen70/vega.rtf</a>, recuperado: 9 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0124-0579201000010000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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