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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aproximación local al derecho a la justicia: un estudio de caso]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad del Rosario Facultad de Jurisprudencia ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[The present paper on juridical anthropology seeks to untangle structures of meaning on which both victims and demobilized individuals from one municipality in Antioquia (Colombia) base their approach to their right to justice. It shows how the prominence that the literature on transitional justice attributes to criminal punishment is dangerously separated from the expectations expressed by local victims. The suggested hypothesis presents how this local interpretation of the right to justice is highly related to the way in which victims define the categories of victims and victimizer.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Aproximaci&oacute;n local al derecho a la justicia: un estudio de caso</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Local approximation to the right to justice: a case study</b></p>     <p><b><i>Laly-Catalina Peralta-Gonz&aacute;lez*</i></b></p>     <p>* Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, Colombia. Soci&oacute;loga de la Universidad del Rosario. Mag&iacute;ster en Antropolog&iacute;a Social de la Universidad de los Andes. Profesora de carrera acad&eacute;mica de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, Bogot&aacute;. Investigadora de la L&iacute;nea de Investigaci&oacute;n Democracia y Justicia del Grupo de Investigaci&oacute;n en Derecho P&uacute;blico de la misma Facultad. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:lperalta@urosario.edu.co">lperalta@urosario.edu.co</a>.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 4 de diciembre de 2009    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 3 de marzo de 2010</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Este art&iacute;culo de antropolog&iacute;a jur&iacute;dica busca desentra&ntilde;ar las estructuras de significaci&oacute;n desde las cuales v&iacute;ctimas y desmovilizados, de un municipio de Antioquia (Colombia), se aproximan al derecho a la justicia. Evidencia c&oacute;mo el protagonismo que la literatura sobre justicia transicional le atribuye al castigo criminal se desdibuja peligrosamente en las expectativas expresadas por las v&iacute;ctimas en el nivel local. La tesis que sugiero demuestra c&oacute;mo esta interpretaci&oacute;n local del derecho a la justicia esta muy asociado a la forma en que las v&iacute;ctimas definen las categor&iacute;as de v&iacute;ctimas y victimarios.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> justicia transicional, justicia criminal, v&iacute;ctimas, desmovilizaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The present paper on juridical anthropology seeks to untangle structures of meaning on which both victims and demobilized individuals from one municipality in Antioquia (Colombia) base their approach to their right to justice. It shows how the prominence that the literature on transitional justice attributes to criminal punishment is dangerously separated from the expectations expressed by local victims. The suggested hypothesis presents how this local interpretation of the right to justice is highly related to the way in which victims define the categories of victims and victimizer.</p>     <p><b>Key words:</b> transitional justice, criminal justice, victims, demobilization.</p> <hr>     <p><b><i>INTRODUCCI&Oacute;N</i></b></p>     <p>Con la Ley de Justicia y Paz (975 de 2005), Colombia privilegi&oacute; un modelo transicional<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> basado en el proceso criminal, a trav&eacute;s del cual se sanciona a los perpetradores, se encuentra la verdad y se repara a las v&iacute;ctimas. El &eacute;nfasis en la justicia criminal como mecanismo id&oacute;neo para transitar de la guerra a la paz no es s&oacute;lo una novedad en los procesos de negociaci&oacute;n colombianos, caracterizados hist&oacute;ricamente por el otorgamiento de amnist&iacute;as e indultos, sino que es una exigencia que cualifica de manera importante los procesos transicionales contempor&aacute;neos. Los est&aacute;ndares internacionales actuales son cada vez m&aacute;s severos al descalificar toda forma de impunidad enmascarada en amnist&iacute;as, prescripciones o exclusiones de responsabilidad instrumentalizada, las cuales hoy constituyen, <i>per se</i>, violaciones a los derechos humanos.<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a></p>     <p>Este art&iacute;culo pretende evidenciar c&oacute;mo el protagonismo otorgado por la justicia transicional contempor&aacute;nea al castigo criminal, se desdibuja en las expectativas expresadas por las v&iacute;ctimas en el nivel local.<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a> Aproximarse a estas expectativas permite redescubrir la justicia en una gama de significados mucho m&aacute;s amplia que la ofrecida por el derecho penal y, as&iacute; mismo, entrever cu&aacute;l es la deuda social que las v&iacute;ctimas reclaman a sus ofensores y/o a la sociedad en general. Esta deuda remite m&aacute;s a las condiciones de pobreza que han sufrido como ciudadanas que al sufrimiento que han padecido como v&iacute;ctimas; por ello las v&iacute;ctimas no renuncian al ideal de la justicia en s&iacute; mismo sino que replantean el concepto y ofrecen maneras alternativas de hacer <i>justicia</i>.</p>     <p>El estudio de caso se realiz&oacute; en el municipio de San Carlos (Antioquia), con el Centro de Acercamiento para la Reconciliaci&oacute;n y la Reparaci&oacute;n (CARE), una organizaci&oacute;n de v&iacute;ctimas que trabaja de manera simult&aacute;nea con desmovilizados del Bloque paramilitar H&eacute;roes de Granada. Para las v&iacute;ctimas de esta organizaci&oacute;n, <i>la justicia</i>, entendida como la sanci&oacute;n criminal de los perpetradores, es un derecho que intercambian con facilidad por cualquiera de los otros dos derechos de la trilog&iacute;a transicional (verdad y reparaci&oacute;n) y as&iacute; mismo lo consideran como moralmente impropio y est&eacute;ril. Al estar asociada la justicia criminal a sentimientos como la venganza y el odio, propios del sujeto incapaz de perdonar, se entiende que este derecho har&iacute;a est&eacute;ril el sufrimiento vivido. Para estas v&iacute;ctimas, omitir el castigo representa anular los sentimientos que alejan al cristiano de la morada eterna y esto resulta mucho m&aacute;s beneficioso que exponerse a los riegos que conlleva exigir el derecho a la justicia en un contexto como el que ha procurado la desmovilizaci&oacute;n del Bloque H&eacute;roes de Granada. Dado ese contexto amenazante y riesgoso, para una v&iacute;ctima es m&aacute;s "&uacute;til" renunciar a sentimientos como la venganza y con ello acercarse a la vida eterna que perder su vida terrena al exigir una sanci&oacute;n criminal para sus perpetradores.</p>     <p>La tesis que sugiero demuestra que esta interpretaci&oacute;n local del derecho a la justicia est&aacute; muy asociada a la forma en que las v&iacute;ctimas definen las categor&iacute;as de v&iacute;ctimas y victimarios. Si los perpetradores no son agentes morales a los que se les puede exigir alguna responsabilidad por sus actos, la sanci&oacute;n criminal es impropia. El castigo justo implica culpa y la culpa implica responsabilidad moral y &eacute;sta a su vez remite a la libertad; por tanto, el castigo se hace impropio cuando intenta sancionar acciones que fueron viciadas por la ignorancia, el error o el accidente.<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a> Adicionalmente, cuando las fronteras entre v&iacute;ctimas y victimarios se han diluido, los criterios que definen con claridad a <i>qui&eacute;n y c&oacute;mo</i> se debe castigar son igualmente confusos:</p>     <blockquote>       <p>ellos &#91;los desmovilizados&#93; tambi&eacute;n tienen su corazoncito, hab&iacute;a uno que lloraba horrible y dec&iacute;a que &eacute;l quisiera devolver el tiempo; que aunque la gente no lo creyera, que &eacute;l cuanto dar&iacute;a por haber visto crecer a su hija y verle dar los primeros pasitos y no lo pudo hacer y que siempre la se&ntilde;alan, no como una ni&ntilde;a normal, sino como la hija de un paramilitar. Por eso le digo que la justicia ellos mismos &#91;los paramilitares&#93; la est&aacute;n sintiendo.<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Aclaraciones metodol&oacute;gicas</i></b></p>     <p>Este art&iacute;culo presenta algunos resultados de mi tesis de maestr&iacute;a en Antropolog&iacute;a Social de la Universidad de los Andes, titulada "San Carlos: una aproximaci&oacute;n a los derechos de las v&iacute;ctimas desde lo local". La mencionada tesis interpreta, desde lo local, los significados que entra&ntilde;a el incipiente post conflicto al que han dado lugar las negociaciones del presidente &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez con los grupos paramilitares. Es un estudio interpretativo que busca desentra&ntilde;ar las estructuras de significaci&oacute;n<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a> desde las cuales v&iacute;ctimas y desmovilizados se aproximan a los derechos de justicia, verdad y reparaci&oacute;n.</p>     <p>Los resultados de investigaci&oacute;n que aqu&iacute; presento no pretenden ser representativos ni explicativos del enorme universo de v&iacute;ctimas en Colombia; &eacute;ste es tan s&oacute;lo un ejercicio de alcance local que presenta la informaci&oacute;n recogida por medio de etnograf&iacute;as y entrevistas. El trabajo de campo lo realic&eacute; a lo largo de tres visitas al municipio de San Carlos, cada una de aproximadamente veinte d&iacute;as. Durante este tiempo realice 35 entrevistas semiestructuradas a miembros del CARE<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> y asist&iacute; a 10 talleres organizados por el mismo Centro.</p>     <p>A continuaci&oacute;n presento los resultados de investigaci&oacute;n m&aacute;s relevantes en lo relacionado con el derecho a la justicia. En la primera parte del art&iacute;culo rese&ntilde;o el contexto municipal e institucional del CARE, posteriormente describo la manera en que los miembros del Centro entienden el pasado violento que debe ser superado y c&oacute;mo definen las categor&iacute;as de v&iacute;ctimas y victimarios. Finalmente muestro c&oacute;mo las bondades que la literatura sobre justicia transicional le atribuye al castigo criminal se desdibujan en las maneras alternativas de hacer justicia que ofrecen los miembros del CARE.</p>     <p><b><i>RESULTADOS DE LA INVESTIGACI&Oacute;N</i></b></p>     <p><b><i>Contexto municipal e institucional</i></b></p>     <p>San Carlos es un municipio ubicado en la subzona de embalses en el Oriente Antioque&ntilde;o que cuenta con una poblaci&oacute;n de 21.000 habitantes aproximadamente. A pesar de ser &eacute;ste un municipio de vital importancia para el pa&iacute;s por su riqueza hidroel&eacute;ctrica,<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> el terror se impuso como patr&oacute;n habitual ante la ineficacia operacional del Estado y sus instituciones. Durante 1998, el municipio de San Carlos contaba con aproximadamente 25.000 habitantes, 10.000 de los cuales fueron desplazados a causa del control estrat&eacute;gico que las autodefensas lograron en la zona entre 1999 y 2003.<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a></p>     <blockquote>       <p>...la primera vez que los ‘paracos’ se entraron ac&aacute;, nosotros cre&iacute;mos que ah&iacute; se nos hab&iacute;a acabado toda la vida... una tarde como a las cuatro de la tarde, de un momento a otro todo esto quedo cubierto de paramilitares que estaban que se entraban a este pueblo en caballos empantanados hasta los dientes, cargados hasta lo que no ten&iacute;an. En este barrio no dejaron ni a una persona, ni&ntilde;os, enfermos y viejitas a todos nos agred&iacute;an con palabras ofensivas, con groser&iacute;as, con papeles en mano. &iquest;Usted cree que eso es vida? de un momento a otro estar arriados, usted no pod&iacute;a ir despacio. Hacernos dar vueltas en el parque disparando al aire, despu&eacute;s encerrarnos en el coliseo &iexcl;ay Dios esa fue una cosa tenaz!... lo &uacute;nico que se escuchaba es que s&iacute; no sal&iacute;amos de las casas iban a encender el barrio, que le iban a meter candela a las casas, nos dec&iacute;an las cosas m&aacute;s asquerosas. Esa noche hubo tanto muerto... fue una noche aterradora, se muri&oacute; una persona de infarto, eso era una cosa aterradora usted no se puede imaginar lo que pasamos all&aacute;.<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a></p> </blockquote>     <p>Las dif&iacute;ciles condiciones de orden p&uacute;blico que el municipio padeci&oacute; de 1998 a 2004 cambiaron sustancialmente a partir de 2005<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a> debido al incremento de la fuerza p&uacute;blica y a la desmovilizaci&oacute;n del bloque paramilitar que hac&iacute;a presencia en el municipio: Bloque H&eacute;roes de Granada. La creciente presencia militar obedeci&oacute; a un inter&eacute;s particular de la Seguridad Democr&aacute;tica del gobierno de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez por garantizar el cuidado de la infraestructura energ&eacute;tica y vial de la zona.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque la presencia del Estado Nacional ha mejorado considerablemente las cifras de seguridad, esta presencia no ha sido suficiente para contrarrestar las fragilidades democr&aacute;ticas del municipio. Juan Alberto Garc&iacute;a, alcalde electo para el periodo 2002-2005 y 2008-2011, obtuvo en su primer triunfo electoral el 72% de los votos totales (de 2.561 votos totales, &eacute;l obtuvo 1.866). Esta atipicidad, que no fue exclusiva del municipio sino una constante en el departamento, ilustra c&oacute;mo el avance de los grupos paramilitares transform&oacute; el mapa pol&iacute;tico antioque&ntilde;o entre 1998 y 2002 y dio lugar a la cooptaci&oacute;n de la institucionalidad por parte de estos grupos armados.<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a> Durante su segundo periodo como alcalde, el se&ntilde;or Garc&iacute;a dur&oacute; seis meses en ejercicio; el CTI lo captur&oacute; el 5 de mayo de 2008 por los delitos de concierto para delinquir agravado, peculado por designaci&oacute;n oficial diferente y falsedad ideol&oacute;gica en documento p&uacute;blico. Aunque la Fiscal&iacute;a General cre&iacute;a tener pruebas contundentes de que el ex alcalde se hab&iacute;a apropiado de un predio despojando a campesinos a trav&eacute;s del apoyo paramilitar, lo dej&oacute; en libertad en febrero de 2009. Inexplicablemente, los t&eacute;rminos del proceso se vencieron en el escritorio de un fiscal delegado ante la Corte. No obstante, la Procuradur&iacute;a General lo destituy&oacute; e inhabilit&oacute; durante doce a&ntilde;os por utilizar en forma indebida 1.013 millones de pesos de los recursos de la salud de su municipio.<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a></p>     <p><i>1.1. Centro de Acercamiento para la Reconciliaci&oacute;n y la Reparaci&oacute;n (CARE)</i></p>     <p>Aun cuando la desmovilizaci&oacute;n de 2.033 paramilitares del Bloque H&eacute;roes de Granada (BHG)<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a> mejor&oacute; las condiciones de orden p&uacute;blico del municipio, el arribo de 46 de ellos al casco urbano de San Carlos gener&oacute; sospechas y temores en la poblaci&oacute;n civil. Este municipio es la tierra natal o el lugar en donde residen hijos y esposas de algunos desmovilizados del BHG; sin embargo, estos v&iacute;nculos familiares no fueron suficientes para aliviar la tensi&oacute;n que su llegada produjo en la convivencia.</p>     <blockquote>       <p>Yo dec&iacute;a al principio ‘qu&eacute; miedo el d&iacute;a que toque encontrarse con ellos’ primero era el miedo y el temor, uno no quer&iacute;a ni salir, despu&eacute;s vino la desmovilizaci&oacute;n y ah&iacute; empez&oacute; la etapa de la negaci&oacute;n, no quer&iacute;amos nada con ellos, uno pasaba y ni volteaba a ver en d&oacute;nde ellos estaban, pasaba sin mirar, todav&iacute;a no lo asimil&aacute;bamos... es toda una generaci&oacute;n perdida.<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a></p> </blockquote>     <p>El temor al encuentro p&uacute;blico con los excombatientes se explica en parte por la velocidad sorprendente con la que el proceso de desmovilizaci&oacute;n, dirigido por el Gobierno Nacional, convirti&oacute; a los antiguos combatientes, que se presum&iacute;a no hab&iacute;an cometido delitos atroces, en ciudadanos del com&uacute;n.<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a> De los 2.033 s&oacute;lo 30 ser&aacute;n procesados por alg&uacute;n delito.</p>     <blockquote>       <p>a los menores los enviaron a las casas, otros no se entregaron y los que se entregaron declararon tres pendejadas, como hicieron la declaraci&oacute;n antes del pronunciamiento de la Corte quedaron libres de toda culpa. Aqu&iacute; se desmoviliz&oacute; la Virgen del Carmen.<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a></p> </blockquote>     <p>Para responder al ambiente de incertidumbre creado por la desmovilizaci&oacute;n del BHG, Pastora Mira, concejal municipal, convoc&oacute; a un cabildo abierto que dio como resultado la aprobaci&oacute;n del <i>Centro de Acercamiento para la Reconciliaci&oacute;n y la Reparaci&oacute;n</i> (CARE) como pol&iacute;tica p&uacute;blica municipal. Una vez aprobado, &eacute;ste ha sido el espacio adecuado para acompa&ntilde;ar procesos de reinserci&oacute;n de algunos desmovilizados del BHG y adelantar procesos de recuperaci&oacute;n emocional de un n&uacute;mero importante de v&iacute;ctimas del municipio.</p>     <p>Los antecedentes del CARE se remiten al trabajo que <i>Conciudadana</i> y el <i>Programa para la Paz del CINEP</i> hab&iacute;an adelantado con m&aacute;s de 50 mujeres del municipio. En el marco del trabajo de estas instituciones con las v&iacute;ctimas del Oriente Antioque&ntilde;o se conform&oacute; en el nivel regional la Asociaci&oacute;n de Mujeres del Oriente (AMOR), a la cual pertenecen 21 asociaciones municipales (Concejos Municipales, Concejos Territoriales de Planeaci&oacute;n, Veedur&iacute;as Ciudadanas y Juntas de Acci&oacute;n Comunal, entre otras). Hace aproximadamente dos a&ntilde;os, 30 mujeres de AMOR, destacadas por su experiencia y reconocimiento en procesos p&uacute;blicos, fueron elegidas para formarse como Provisames (Promotoras de Vida y Salud Mental). Esta figura, inspirada en las promotoras de salud<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a> que recorren el pa&iacute;s, busca "brindar primeros auxilios emocionales por terapeutas populares".<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a> Durante un a&ntilde;o estas 30 mujeres asistieron a un diplomado organizado en la Universidad Javeriana, y en compa&ntilde;&iacute;a de psic&oacute;logos y trabajadores sociales aprendieron a comprender su propio dolor y a acompa&ntilde;ar procesos de duelo. Una vez finalizado el diplomado, empez&oacute; un reto a&uacute;n m&aacute;s exigente: replicar lo aprendido con sus "abrazadas", nombre que reciben las mujeres atendidas por las "Provisames".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>2. Pasado, v&iacute;ctimas y perpetradores</i></b></p>     <p>Algunos de los ejercicios de memoria organizados por el CARE permiten entrever la manera en que sus miembros entienden tres preguntas claves en cualquier proceso transicional: (1) &iquest;cu&aacute;l es el pasado violento con el que v&iacute;ctimas y desmovilizados deben lidiar?; (2) &iquest;qui&eacute;nes son las v&iacute;ctimas que sufrieron los efectos de la violencia y deben ser reparadas?, y (3) &iquest;qui&eacute;nes son los victimarios responsables de los hechos atroces que deben ser castigados criminalmente?</p>     <p><i>2.1. El pasado violento: &iquest;una guerra antisubversiva?</i></p>     <p>En el contexto particular de San Carlos hoy no existe una resistencia clara frente a aquellos que leen y explican el pasado violento del municipio como una "guerra antisubversiva". Estos relatos, que en mi concepto simplifican y evaden la complejidad de los hechos pasados, recorren los rincones del pueblo sin muchos obst&aacute;culos. De ello me percat&eacute; en uno de los talleres a los que asist&iacute;, en donde tanto v&iacute;ctimas como desmovilizados vinculados al CARE presentaban gr&aacute;ficamente el pasado violento de San Carlos. Las v&iacute;ctimas presentaban sus hechos de dolor como relatos aislados y privados, en ellos la violencia aparec&iacute;a como un <i>ente</i> con impulso propio que hab&iacute;a excedido lo humanamente explicable y evitable. En estos relatos la violencia representaba una especie de demiurgo mucho m&aacute;s responsable de la calamidad que los protagonistas aparentes; aparec&iacute;a como un fen&oacute;meno an&oacute;nimo o un desastre natural al que se le pod&iacute;a atribuir los efectos de todo lo sucedido.<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a></p>     <blockquote>       <p>Era una violencia muy dura cuando eso hab&iacute;a, digo yo que no era por odio ni por nada porque esos muchachos con nadie se met&iacute;an, fue debido a la misma violencia, yo digo eso, no s&eacute; usted que opina.<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a></p>       <p>Lo de matarme el ni&ntilde;o fue por una guerra, en ese tiempo sufrimos esa guerra tan miedosa, usted por donde sal&iacute;a eran muertos, yo como madrugaba a misa uno se encontraba uno, dos, tres muertos, eso era una guerra absurda porque ah&iacute; nunca mataban el malo sino al que nada estaba haciendo y el que no ten&iacute;a las armas, eso fue una bobada que casi en todos lados fue as&iacute;. Todas las muertes eran por la violencia.<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a></p> </blockquote>     <p>Por su parte, los desmovilizados lograban insertar cada acontecimiento violento en la historia nacional y con ello verificar la <i>"grandeza de su actuar"</i>. En sus relatos no era extra&ntilde;o que se autorreconocieran como "h&eacute;roes" al hacer alusi&oacute;n a lo patri&oacute;tico de su actuar y a los sacrificios que realizaron en funci&oacute;n de la seguridad del municipio.</p>     <blockquote>       <p>No es nada agradable dejar la familia, los padres, uno en un monte a las 1, 2, 3 de la ma&ntilde;ana caminando toda la noche cay&eacute;ndole un aguacero encima y con hambre, esperando que le cayera un tiro por detr&aacute;s, una cosa es decir en el monte y otra es estar all&aacute; vivi&eacute;ndolo... &eacute;ramos personas que ten&iacute;an en su mente que la guerrilla estaba acabando con el pa&iacute;s y que de una u otra forma hab&iacute;a que contrarrestarla... as&iacute; es que se fueron viendo los resultados.<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ante el silencio pasmoso del auditorio, la capacidad argumentativa de los desmovilizados se impuso frente a la emotividad de las v&iacute;ctimas, su oratoria evidenci&oacute; con claridad la dif&iacute;cil lucha antisubversiva que "todo" el municipio de San Carlos hab&iacute;a tenido que librar. Al finalizar la jornada, cualquier oyente ingenuo hubiera podido agradecerle a los desmovilizados la heroica batalla que pelearon por la "paz" del municipio.</p>     <p>La escasa resistencia de las v&iacute;ctimas frente a esta lectura particular del pasado puede obedecer tanto al contexto de impunidad actual como a los mecanismos de terror puestos en marcha por los paramilitares y que a&uacute;n hoy parecen tener vigencia. Para el 2003, la contundencia militar de los paramilitares en San Carlos hab&iacute;a diezmado significativamente la presencia guerrillera en el municipio, y los mensajes aleccionadores de horror hab&iacute;an definido con claridad cu&aacute;l era el enemigo com&uacute;n que deb&iacute;a ser combatido: la subversi&oacute;n. En este punto del conflicto, la presencia paramilitar en el municipio obedeci&oacute; m&aacute;s a una l&oacute;gica de protecci&oacute;n que de confrontaci&oacute;n<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a> raz&oacute;n por la cual su capacidad de aniquilaci&oacute;n los pudo haber convertido en s&iacute;mbolos de orden, fuentes de autoridad y seguridad frente a la amenaza subversiva.</p>     <p>Cuando nos &iacute;bamos a desmovilizar muchas personas se acercaban y nos ped&iacute;an que no lo hici&eacute;ramos, que qu&eacute; iba a ser de ellas si nosotros no est&aacute;bamos para protegerlas.<a href="#25" name="n25"><sup>25</sup></a> Antes de hacerle un monumento a las v&iacute;ctimas en el parque, deber&iacute;amos hacerle un monumento a Jhonny,<a href="#26" name="n26"><sup>26</sup></a> este muchacho s&iacute; es un h&eacute;roe para este pueblo.<a href="#27" name="n27"><sup>27</sup></a></p>     <p>Aunque las grandes masacres ya no tienen lugar en el municipio, las acciones aisladas de violencia aleccionadora mantienen viva la memoria del terror, prolongan la dominaci&oacute;n paramilitar en el tiempo y logran moldear todav&iacute;a ciertos comportamientos.<a href="#28" name="n28"><sup>28</sup></a></p>     <blockquote>       <p>Uno todav&iacute;a no dice mucho, porque mire que ellos todos no se desmovilizaron y mire que aqu&iacute; siempre ha habido desapariciones despu&eacute;s de eso, que los desaparecen por ah&iacute; en cualquier momento.<a href="#29" name="n29"><sup>29</sup></a></p> </blockquote>     <p><i>2.2. V&iacute;ctimas peregrinas</i></p>     <p>En San Carlos, al igual que en el resto del departamento de Antioquia, la religiosidad popular cat&oacute;lica es un elemento que impregna toda la vida de los habitantes. Es por ello que resulta familiar la inserci&oacute;n de la figura sacerdotal en las pr&aacute;cticas sociales y en la vida cotidiana de la poblaci&oacute;n. Es as&iacute; como el sentido que asume el sufrimiento para las v&iacute;ctimas parte de una concepci&oacute;n antropol&oacute;gica cristiana.</p>     <p>Las v&iacute;ctimas se descubren como una unidad <i>bio-psico-espiritual</i>. El aspecto biol&oacute;gico remite a la dimensi&oacute;n corporal y material de su ser; el psicol&oacute;gico, a los pensamientos, sentimientos y emociones; y el nivel espiritual, a su capacidad de entrar en contacto con la trascendencia y experimentar lo sobrenatural. Esta tercera dimensi&oacute;n es para ellas la m&aacute;s importante, en cuanto se asumen como peregrinas por la vida temporal.</p>     <p>Para la fe cat&oacute;lica, la muerte comporta una disociaci&oacute;n de la realidad biol&oacute;gica y psicol&oacute;gica de la espiritual que son importantes en cuanto medios para alcanzar la vida eterna. De esta manera si la persona no puede escoger <i>c&oacute;mo morir</i> en la vida terrena, s&iacute; puede escoger <i>c&oacute;mo vivir</i> la vida eterna: es en la vida temporal que se construye la vida eterna.<a href="#30" name="n30"><sup>30</sup></a> Desde esta perspectiva, el sentido salv&iacute;fico del sufrimiento tiene un car&aacute;cter educativo, en cuanto busca superar el mal y reconstruir el bien en el mismo sujeto que sufre.<a href="#31" name="n31"><sup>31</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>yo bendije las manos de los que llevaban arrastrado al ni&ntilde;o porque ya a &eacute;l lo mataron, ya &eacute;l muri&oacute; y uno sabe que si uno es rencoroso entonces el alma del que se muri&oacute; sufre, yo no quise hacer nada en contra de ellos, si fuera que as&iacute; el hijito volviera pero no, ya el que se muri&oacute;, se muri&oacute;. Yo a pap&aacute; Dios le rec&eacute; por ellos porque siempre sufrir es muy horrible y si uno reza por los pecadores que vemos, papacito Dios le ayuda a uno y a uno ya le va bien.<a href="#32" name="n32"><sup>32</sup></a></p> </blockquote>     <p>Por ello, para las v&iacute;ctimas entrevistadas los sufrimientos terrenos son males menores y temporales que padecen la dimensi&oacute;n biol&oacute;gica y emocional. Sin embargo, el peor de todos los males ser&iacute;a el sufrimiento definitivo de perder la vida eterna. Lo contrario de la salvaci&oacute;n no es el sufrimiento temporal sino la condenaci&oacute;n.<a href="#33" name="n33"><sup>33</sup></a></p>     <blockquote>       <p>es como se dice ‘el censado ser&aacute; humillado y el humillado ser&aacute; censado’. No m&aacute;s, hasta ah&iacute; le digo, nosotros tenemos que perdonar muchas cosas en la tierra porque en el cielo el &uacute;nico que sabe es &Eacute;l, qu&eacute; nos pasar&aacute; m&aacute;s tarde despu&eacute;s de que estemos en enfermedad.<a href="#34" name="n34"><sup>34</sup></a></p> </blockquote>     <p>Esta visi&oacute;n escatol&oacute;gica no s&oacute;lo aplica para las v&iacute;ctimas sobrevivientes de los hechos atroces sino para los seres queridos que ya han muerto o han desaparecido. Por ello resulta de vital importancia para las v&iacute;ctimas que sus seres queridos reciban todos los sacramentos que preparan a la persona para el encuentro con Dios.</p>     <blockquote>       <p>Que alegr&iacute;a que en medio de las s&uacute;plicas mi Dios le dio la salvaci&oacute;n, &eacute;l tambi&eacute;n estaba reci&eacute;n confesado y esa misa era pa’ echarlo al otro mundo ya.<a href="#35" name="n35"><sup>35</sup></a></p> </blockquote>     <p>Es as&iacute; como, desde esta perspectiva, las v&iacute;ctimas se entienden como peregrinas que anhelan la vida eterna, sin haberse descubierto en esta vida temporal como ciudadanas a las que se les han violados sus derechos.</p>     <p><i>2.3. Victimarios: universo de los que sufren</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La incapacidad de darle sentido al pasado marcado por el horror y la vigencia de la ret&oacute;rica paramilitar en el municipio conlleva m&uacute;ltiples consecuencias sobre la distinci&oacute;n entre v&iacute;ctimas y victimarios. En los relatos suelen desdibujarse los l&iacute;mites entre quienes, siendo inocentes, sufrieron un da&ntilde;o y quienes sufrieron un mal a causa de sus propias acciones. Cuando la guerra deja de ser una lucha antisubversiva y se convierte en un ente con l&oacute;gica propia, los desmovilizados como <i>h&eacute;roes</i> se desvanecen y aparecen los desmovilizados como <i>v&iacute;ctimas<a href="#36" name="n36"><sup>36</sup></a></i> y es ah&iacute; cuando entran a ser parte del <i>"universo de los que sufren"</i>.</p>     <p>Primo Levi sugiere el concepto de "zona gris" para definir una clase h&iacute;brida de prisioneros-funcionarios que surge en los campos de concentraci&oacute;n nazi "cuando contornos mal definidos separan y unen al mismo tiempo a los dos bandos de patrones y siervos".<a href="#37" name="n37"><sup>37</sup></a> Sin embargo, aclara que esta dif&iacute;cil distinci&oacute;n jam&aacute;s podr&aacute; entenderse como que: "todos somos v&iacute;ctimas o asesinas y aceptamos estos papeles voluntariamente". Para Levi confundir las v&iacute;ctimas con los ofensores es una enfermedad moral, una se&ntilde;al de complicidad y un intento por adulterar las bases de necesidad de justicia.<a href="#38" name="n38"><sup>38</sup></a> Aunque los ofensores sufran o sean castigados, estos sufrimientos no son suficientes para incluirlos entre las v&iacute;ctimas. No son posiciones intercambiables, la primera debe ser castigada, mientras que la segunda debe ser compadecida y ayudada.<a href="#39" name="n39"><sup>39</sup></a></p>     <p>Este intercambio de posiciones es muy com&uacute;n entre las v&iacute;ctimas y desmovilizados entrevistados. Son muchas las razones por las cuales se desdibujan los l&iacute;mites entre el sufrimiento que padece una v&iacute;ctima inocente y los males que aquejan a un victimario. Varias razones permiten que ello ocurra. Por un lado, los v&iacute;nculos de consanguinidad que existen entre la poblaci&oacute;n civil y algunos miembros de los grupos paramilitares tienden a justificar o a aminorar la responsabilidad criminal que le corresponde a estos &uacute;ltimos. Por otra parte, cuando se asume que el conflicto armado es un "ente" con <i>car&aacute;cter propio</i>, se entiende que &eacute;ste efect&uacute;a sus alcances sin que los causantes tengan responsabilidad sobre sus efectos. En cuanto se escinden los actos de los actores que lo ejecutan, las acciones son sucesos sin due&ntilde;os.</p>     <p>Atribuirle una "l&oacute;gica" propia a la guerra, no s&oacute;lo torna trivial la participaci&oacute;n individual de cada uno de aquellos que son encargados de llevarla a cabo, sino que incluso los puede convertir en v&iacute;ctimas de la misma: una vez la maquinaria de la guerra se ha puesto en movimiento, los agentes de la acci&oacute;n deben responder a ella casi de modo involuntario.<a href="#40" name="n40"><sup>40</sup></a> Esa comprensi&oacute;n particular de la guerra muestra c&oacute;mo el curso de acci&oacute;n seguido por los perpetradores era la &uacute;nica opci&oacute;n dispuesta para ellos y anula la posibilidad que estos tienen de disentir y que los representa como eslabones de algo que supera su voluntad: si la guerra es la que mata, los autores de los cr&iacute;menes se convierten en instrumentos destinados a cumplir con la historia.<a href="#41" name="n41"><sup>41</sup></a></p>     <blockquote>       <p>Estos muchachos son s&oacute;lo los idiotas &uacute;tiles de la guerra.<a href="#42" name="n42"><sup>42</sup></a> Entonces causamos da&ntilde;o, un da&ntilde;o indirecto y a la vez directo que no se quer&iacute;a pero que toc&oacute; porque as&iacute; es la guerra y hay que reconocerlo pero no era lo que se quer&iacute;a en realidad.<a href="#43" name="n43"><sup>43</sup></a></p> </blockquote>     <p>Como las v&iacute;ctimas son el resultado indeseado y espont&aacute;neo que trajo la guerra y no el producto de la acci&oacute;n consciente y responsable de quienes torturaron, desaparecieron o asesinaron, el <i>universo de los que sufren</i> es una enorme <i>zona gris</i> en donde la voluntad del que da&ntilde;a siempre est&aacute; viciada por una causa que excede su libertad y lo obliga a lo indeseado. Mientras unos sufren al ver su actuar determinado, otros sufren por los efectos que estos crean. Bajo estas condiciones, hoy los "muchachos" tienden a ser considerados como otro grupo de v&iacute;ctimas que demanda acciones particulares del Estado y la sociedad en general.</p>     <blockquote>       <p>Los desmovilizados est&aacute;n ah&iacute; muy vulnerables, necesitan mucho afecto de parte de sus familias, ellos se desmovilizan y dicen ‘yo trabajaba en eso, eso al menos me daba con qu&eacute; comer’ por eso a la gente le toca que los enamoren de la vida civil y al mismo tiempo que les brinden una estabilidad econ&oacute;mica. No s&eacute;, ayudas en estudio para que ellos otra vez se vuelvan ac&aacute; porque eso es muy duro, por ejemplo hace poquito hab&iacute;a un desmovilizado que no ten&iacute;a trabajo y ten&iacute;a los ni&ntilde;os enfermos y ese muchacho era que se enloquec&iacute;a y Do&ntilde;a Pastora le dio plata para que comprara la droguita pa’l ni&ntilde;o.<a href="#44" name="n44"><sup>44</sup></a></p> </blockquote>     <p>Esta aproximaci&oacute;n maternal da lugar a un sinn&uacute;mero de justificaciones que excusan a los desmovilizados de la responsabilidad que les cabe por los actos atroces que cometieron en el pasado. En ocasiones, a los victimarios se les excusa porque estaban pose&iacute;dos por fuerzas sobrenaturales: <i>"ellos estaban como endiablados yo creo"</i> o bajo el efecto de sustancias que alteraban su voluntad: <i>"dec&iacute;an que ellos</i> (los paramilitares) <i>se les com&iacute;an los corazones fritos</i> (a sus v&iacute;ctimas), <i>se los com&iacute;an con arepa</i>". A la luz de estas atribuciones los victimarios no son <i>agentes morales</i> responsables por sus actos; sin embargo, cuando a estos se les atribuye algo de "<i>agencia"</i>, se suele desdibujar la intencionalidad de sus acciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>&iquest;Usted sabe cu&aacute;ntas noches de desvelo han tenido los victimarios? y m&aacute;s a&uacute;n cuando ellos llegan y le dicen a uno "es que uno nunca se imagina el da&ntilde;o que le est&aacute; haciendo a las otras personas.<a href="#45" name="n45"><sup>45</sup></a></p> </blockquote>     <p>As&iacute; mismo, se les libera de toda culpa moral y responsabilidad criminal por haber obedecido la orden de un superior.<a href="#46" name="n46"><sup>46</sup></a> Ante la disyuntiva de obedecer o perder la vida, no aplica la m&aacute;xima socr&aacute;tica que afirma que "es preferible sufrir una injusticia que cometerla".</p>     <blockquote>       <p>Un Ernesto B&aacute;ez puede decir ‘yo mand&eacute; a matar a fulano, a perano y zutano’, pero una situaci&oacute;n diferente eran los partes de guerra que exig&iacute;an tantos muertos al mes &iquest;cierto? y como desmovilizados que somos a nosotros s&oacute;lo nos mandaban "haga esto y haga esto y ya.<a href="#47" name="n47"><sup>47</sup></a></p>       <p>Muchas veces nos daban permisos para salir uno a tomarse unos tragos... la gente sabia que tiene que volver porque si no volv&iacute;an iban y lo mataban o le mataban la familia, y hab&iacute;a mucha gente que no quer&iacute;a volver pero volv&iacute;an obligados precisamente por eso.<a href="#48" name="n48"><sup>48</sup></a></p> </blockquote>     <p>Esta distinci&oacute;n entre los comandantes y "los muchachos" le asigna un rol pasivo a los desmovilizados vinculados al CARE, en cuanto se asume que ellos no eran los sujetos de la historia de la organizaci&oacute;n paramilitar.<a href="#49" name="n49"><sup>49</sup></a> Es por ello que al <i>universo de los que sufren</i> s&oacute;lo ingresan los mandos medios y bajos, pero no los grandes jefes paramilitares.</p>     <blockquote>       <p>Lo hicieron de pronto porque fue mandado por otro m&aacute;s mand&oacute;n &iquest;no? digo yo ‘yo soy mandada por otro, m&aacute;s si no hago esto me matan es a m&iacute; o sea yo estoy obligada’ estaban peligrando con la muerte si a m&iacute; me vienen a matar yo tengo que hacerlo porque yo estoy all&iacute;, estoy en ese conflicto.<a href="#50" name="n50"><sup>50</sup></a></p> </blockquote>     <p>Otra de las justificaciones habituales remite a un cierto determinismo de la historia personal sobre los actos presentes. Pareciera que los actos atroces cometidos por los victimarios est&aacute;n causalmente determinados por una infancia dolorosa, la ausencia de oportunidades productivas o la p&eacute;rdida de un ser querido por la violencia guerrillera:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Uno no sabe, pap&aacute;s bien brutos que hicieron esos hijos, uno no sabe de d&oacute;nde vendr&aacute;n o que tal vez sufrieron mucho porque ahora hay gente que echa a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os de la casa, mam&aacute;s muy descaradas o alguien que no quiere mantener los muchachitos, entonces uno no sabe, o que la plata o ver el desempleo, tal vez les parece f&aacute;cil meterse pero una vez que est&eacute;n bien metidos debe parecerles dif&iacute;cil salirse... el que se mete a eso ya se acostumbra y le debe parecer m&aacute;s f&aacute;cil porque s&iacute; esperan la plata que ellos les dan.<a href="#51" name="n51"><sup>51</sup></a></p>       <p>Yo digo que eso es muy triste, eso es triste para ellos porque como le digo la &uacute;nica opci&oacute;n que encuentran son las armas entonces toca que el gobierno no los abandone...<a href="#52" name="n52"><sup>52</sup></a> Nosotros no actuamos porque quisimos estar ah&iacute;, porque nos gustara estar ah&iacute;, muchos de nosotros entramos porque nos toc&oacute; a la fuerza, otros entraron por la sed de venganza porque la guerrilla les mat&oacute; a sus familiares, entonces hay un mont&oacute;n de cosas que nosotros nos ponemos a analizar y nosotros tambi&eacute;n somos v&iacute;ctimas del conflicto, y la justicia que nos pueden aplicar es c&oacute;mo vincularnos al ala productiva y reintegrarnos a la sociedad.<a href="#53" name="n53"><sup>53</sup></a></p> </blockquote>     <p><b><i>3. Castigo criminal en procesos transicionales: expectativas y reinterpretaciones</i></b></p>     <p>Cada una de las justificaciones que permiten el ingreso de los desmovilizados al "universo de los que sufren" es posible gracias a que el pasado violento que se pretende superar en el municipio de San Carlos es le&iacute;do desde una amplia gama de significados. Aunque en ocasiones es imposible representarlo por el sinsentido del horror, en otras el pasado representa la valiente lucha antisubversiva librada en el municipio; seg&uacute;n sea el sentido que se le atribuya a ese pasado los desmovilizados representan <i>v&iacute;ctimas</i> o <i>h&eacute;roes</i>. Estos matices ponen de manifiesto el contexto local en donde se intentan hacer efectivos los est&aacute;ndares internacionales de la justicia transicional, hecho que de antemano establece tensiones imposibles de ignorar.</p>     <p>Aun cuando la individualizaci&oacute;n y sanci&oacute;n de los responsables de graves violaciones de derechos humanos son imperativos cada vez m&aacute;s estrictos, diferentes estudios han evidenciado las restricciones que los elementos de contexto imponen a este prop&oacute;sito y otros perseguidos por la justicia transicional.<a href="#54" name="n54"><sup>54</sup></a> Para algunos, m&aacute;s all&aacute; del mecanismo transicional implementado, el modelo de justicia adoptado deber ser congruente con las actitudes de aquellos a los que desea beneficiar;<a href="#55" name="n55"><sup>55</sup></a> por ello, aunque exista una valiosa base compartida de normas universalizadas, responder a las expectativas de aquellos que fueron directamente afectados por la violencia resulta esencial para el &eacute;xito de cualquier proceso de reconciliaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n.</p>     <p>Por el contrario, otros advierten que considerar los elementos de contexto no puede justificar el incumplimiento de un derecho o ir en detrimento de las obligaciones del Estado.<a href="#56" name="n56"><sup>56</sup></a> Cuando la situaci&oacute;n de contexto, en lugar de ser valorada como un criterio de oportunidad y modo de cumplimiento, es interpretada como un contenido sustantivo contrario a la justicia de transici&oacute;n, se ponen en riesgo los fundamentos mismos de todo el proceso y, con ello, la posibilidad de garantizar el respeto a los derechos humanos de manera sustentable (Filippini y Magarrell, 2005: 21). En este mismo sentido, la ONU, refiri&eacute;ndose a las limitaciones contextuales, afirma que "... la cuesti&oacute;n no podr&aacute; ser nunca si hay que fomentar la justicia y la rendici&oacute;n de cuentas, sino m&aacute;s bien cu&aacute;ndo y c&oacute;mo hacerlo" (ONU, 2004: VIII.21).</p>     <p>El estudio de caso que presento aporta insumos novedosos al debate entre aquellos que buscan exigir el cumplimiento de los est&aacute;ndares internacionales en contextos transicionales complejos y aquellos que sugieren modificarlos o adaptarlos en funci&oacute;n de dichas realidades, en cuanto se&ntilde;ala algunos dilemas morales que entra&ntilde;ar&iacute;a atender expectativas que est&aacute;n muy por debajo de lo que leg&iacute;timamente le corresponder&iacute;a a un grupo de v&iacute;ctimas dentro de un proceso transicional.</p>     <p><i>3.1. Expectativas frente al derecho a la justicia</i></p>     <p>Para Hart, el derecho penal otorga la oportunidad a los individuos de elegir entre respetar las leyes -tal como exige la protecci&oacute;n de la sociedad- o pagar la penalizaci&oacute;n correspondiente. El castigo efectivo de un delincuente aparece no s&oacute;lo como algo &uacute;til a la sociedad, en cuanto asegura ciertos comportamientos deseables (fin general), sino como algo justamente exigido al delincuente que voluntariamente ha realizado un da&ntilde;o.<a href="#57" name="n57"><sup>57</sup></a> Por otra parte, para Uprimny y Saff&oacute;n, en el caso de las transiciones, el castigo impide que en el nuevo r&eacute;gimen surja una cultura de impunidad. El mensaje enviado con el castigo es que los individuos no pueden violar los derechos humanos sin que ello tenga serias repercusiones. As&iacute; mismo, refuerza la adhesi&oacute;n ciudadana a los valores democr&aacute;ticos e impide que el sentimiento de rabia e injusticia producido por la impunidad cause en las v&iacute;ctimas deseos de vengarse. Igualmente, el castigo tiene la capacidad de crear un ambiente generalizado de respeto por las instituciones democr&aacute;ticas creadas en la transici&oacute;n, en tanto que traza una clara distinci&oacute;n entre el r&eacute;gimen anterior y el nuevo orden.<a href="#58" name="n58"><sup>58</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A diferencia de estos autores y de la tendencia internacional en materia de justicia transicional, para las v&iacute;ctimas y los desmovilizados adscritos del CARE el castigo criminal es considerado como un medio inapropiado para superar el pasado violento en cuanto que se le atribuye la capacidad de reproducir los odios e impedir la paz. Para las v&iacute;ctimas, dejar atr&aacute;s la guerra implica borrar cualquier sentimiento que pueda avivar el c&iacute;rculo de odios pasados, por lo que es necesario suspender cualquier acci&oacute;n asociada a la venganza. Si ante la ofensa se responde con castigo, sin&oacute;nimo de venganza y maldad, el c&iacute;rculo de odio crecer&aacute; y jam&aacute;s cesar&aacute;. Sancionar al perpetrador es responder al <i>mal</i> con <i>mal</i> y la garant&iacute;a de no repetici&oacute;n s&oacute;lo ser&aacute; una realidad cuando la v&iacute;ctima responda con bondad ante la ofensa que han cometido contra ella: la paz parece inalcanzable cuando se construye a trav&eacute;s de los medios (criminales) que justamente se busca erradicar.</p>     <blockquote>       <p>&iquest;Justicia a los victimarios? no, porque eso ser&iacute;a generar m&aacute;s violencia, porque se imagina que por ejemplo y analic&eacute;moslo que aqu&iacute; llegue el defensor de uno de ellos y yo le diga ‘es que viejo yo lo dej&eacute; 20 a&ntilde;os para que pague’ y otro dice lo mismo para que apenas le suban siquiera 40 a&ntilde;os de c&aacute;rcel y as&iacute; todos, entonces todo eso genera es m&aacute;s violencia.<a href="#59" name="n59"><sup>59</sup></a></p> Yo digo: ‘eso pa’ que castigar una persona’, pongamos una comparaci&oacute;n: un ni&ntilde;o bien rebelde, usted lo castiga, lo mete a cualquier pieza oscura &iquest;y qu&eacute; hace? Se pone m&aacute;s rebelde todav&iacute;a &iquest;diga si no?.<a href="#60" name="n60"><sup>60</sup></a>     <p>Que no los castiguen, porque el que hizo eso quedar&iacute;a con el rencor de que lo castigaron y todav&iacute;a el coraz&oacute;n no lo tendr&iacute;a limpio.<a href="#61" name="n61"><sup>61</sup></a></p> </blockquote>     <p>La oposici&oacute;n entre justicia y paz que realizan las v&iacute;ctimas se entiende m&aacute;s claramente en el contexto particular que atraviesa San Carlos, donde "remover el pasado" para esclarecerlo podr&iacute;a poner en riesgo la "pacificaci&oacute;n" que vive el municipio. Aunque moral y legalmente resulte dudosa la situaci&oacute;n de "orden p&uacute;blico" que vive el municipio, a las v&iacute;ctimas poco les importa el <i>c&oacute;mo</i> se lleg&oacute; a la situaci&oacute;n actual, tan s&oacute;lo les interesa que se mantenga o que por lo menos no se torne tan aguda como en el pasado. Aunque el "para&iacute;so" presente sea fr&aacute;gil y est&eacute; opacado por ciertas dudas, es preferible al "infierno" certero que vivieron en el pasado.</p>     <blockquote>       <p>Uno ya estando aliviado y por lo menos viviendo menos malo aqu&iacute; en San Carlos, uno qu&eacute; se va a poner a hacer algo... removiendo todo eso de pronto sale uno con ese miedo y ya no puede salir como ahora, m&aacute;s tranquilo, ni nada, si uno se pone a revolcar eso, sale uno mirando qui&eacute;n anda detr&aacute;s, entonces es mejor eso dejarlo quieto.<a href="#62" name="n62"><sup>62</sup></a></p> </blockquote>     <p>El temor de remover el pasado para buscar sancionar a los responsables contrasta con la necesidad de esclarecer ciertos hechos para satisfacer el derecho a la verdad. En este sentido, aunque la jurisprudencia internacional se&ntilde;ala que los derechos de las v&iacute;ctimas son aut&oacute;nomos y que el cumplimiento de un derecho no exime el cumplimiento del otro, las v&iacute;ctimas establecen una cierta jerarquizaci&oacute;n de sus derechos y definen el acceso a ellos en funci&oacute;n de esa priorizaci&oacute;n. Reclamar justicia criminal no s&oacute;lo se opone a la <i>garant&iacute;a de no repetici&oacute;n</i> sino que aleja m&aacute;s la posibilidad de acceder a la <i>verdad</i>. El precio que las v&iacute;ctimas deben pagar por acceder a la verdad, es el castigo de los ofensores.</p>     <blockquote>       <p>Mejor dicho, lo &uacute;nico es la verdad antes que la justicia porque yo s&eacute; que una persona prefiere mil veces que le digan d&oacute;nde est&aacute; un cad&aacute;ver y es capaz de prometer que no dice nada, que se queda calladita para que la persona no tenga justicia.<a href="#63" name="n63"><sup>63</sup></a> Pero c&oacute;mo va uno a castigarlos a ellos si ya hicieron lo que hicieron, ya ahora lo que se quiere con la ayuda de Dios y de ellos mismos es que digan d&oacute;nde est&aacute; tanta gente desaparecida.<a href="#64" name="n64"><sup>64</sup></a></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo parad&oacute;jico es que la imposibilidad e inutilidad con la que se asocia el castigo criminal hace que renunciar a la justicia, en aras de la verdad, no resulte un sacrificio extremo o un precio demasiado alto. Es as&iacute; como aquellas v&iacute;ctimas que efectivamente descubren que el ofensor tiene alguna "deuda" pendiente por el mal que ha obrado, no ven en las sanciones criminales ni en la muerte del ofensor un medio para resarcir el sufrimiento vivido.</p>     <blockquote>       <p>&iquest;Para qu&eacute;? si ya lo que paso pas&oacute;, si usted con pegarme, con tratarme mal, con tirarme al suelo o darme bien duro &iquest;qu&eacute; voy a remediar yo ah&iacute;?.<a href="#65" name="n65"><sup>65</sup></a></p>       <p>...y me dijeron: ‘&iquest;usted quiere al verdadero culpable? pues le traemos la cabeza colgando de &eacute;l’ pero a m&iacute;, eso si no me lo traigan averiado porque uno muri&eacute;ndose no paga nada, uno paga es viviendo... &iquest;si se hubiera muerto qu&eacute;? Ya no estar&iacute;a descansando, &iexcl;no que tal!.<a href="#66" name="n66"><sup>66</sup></a></p>       <p>...es un retroceso, porque castigar a unas personas despu&eacute;s de que han hecho tantas maldades no basta con eso, pues yo digo que no basta porque es que aqu&iacute; pueden hacer muchas cosas, pueden decirle a ellos, meterlos a la c&aacute;rcel, darles una eternidad de a&ntilde;os en la c&aacute;rcel &iquest;qu&eacute; ganan con hacerles eso? Si ya lo que pas&oacute; pas&oacute;.<a href="#67" name="n67"><sup>67</sup></a></p> </blockquote>     <p>El desprecio por el castigo coincide con el rechazo a la instituci&oacute;n penitenciaria. La c&aacute;rcel, antes de ser considerada como una instituci&oacute;n adecuada para la rehabilitaci&oacute;n del ofensor, es entendida como el espacio adecuado para el perfeccionamiento de las t&eacute;cnicas delictivas y la reproducci&oacute;n de odios pasados.</p>     <blockquote>       <p>La justicia no reconstruye al ser humano como tal para que no apunte a la no repetici&oacute;n, sino que antes en la c&aacute;rcel ns los perfeccionan (a los desmovilizados) ‘me pillaron porque hice esto malo, pero ya no cometo esa embarrada no dejo esa pitica suelta’.<a href="#68" name="n68"><sup>68</sup></a></p>       <p>&iquest;Qu&eacute; ganan con castigarlos? Si los meten a la c&aacute;rcel y al a&ntilde;o los sueltan, vuelven a hacer lo mismo y &iquest;entonces que pasa ah&iacute;? nada, porque no les vali&oacute; el castigo sino que en la c&aacute;rcel pueda que se vuelva m&aacute;s grosero, lo sacan y vuelve a hacer la misma travesura &iquest;y a ver que castigo le hicieron? nada.<a href="#69" name="n69"><sup>69</sup></a></p>       <p>Porque en la c&aacute;rcel lo que vamos a hacer es fomentar m&aacute;s el rencor, la rabia contra la misma sociedad, contra el Estado y a parte de eso all&aacute; vamos a aprender m&aacute;s cosas, la c&aacute;rcel es la madre de todos los criminales, es en donde los criminales hacen su carrera.<a href="#70" name="n70"><sup>70</sup></a></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Poner al ofensor en una c&aacute;rcel tambi&eacute;n es entendido como una segunda injusticia contra la v&iacute;ctima y un premio para los victimarios. Resultan tan lamentables las condiciones de pobreza en las que viven algunas v&iacute;ctimas que al comparar su situaci&oacute;n actual con la que podr&iacute;an "gozar" los paramilitares en la c&aacute;rcel, estos &uacute;ltimos podr&iacute;an salir ganando:</p>     <blockquote>       <p><i>"&iquest;Qu&eacute; es una c&aacute;rcel? Una escuela del delito donde se le da comida, techo para que no se moje, drogas si se enferma, educaci&oacute;n si quiere estudiar y se les cuida para que no les vaya a pasar nada... se los llevan a una c&aacute;rcel a engordarlos, a vivir bueno con todas la garant&iacute;as, &iquest;de qu&eacute; le sirve a uno, un ni&ntilde;o hu&eacute;rfano o un anciano solos, atravesando todas las penurias de la vida, saber que por ah&iacute; hay una persona engordando?".<a href="#71" name="n71"><sup>71</sup></a> 3.2. Juicios morales: &iquest;necesarios o est&eacute;riles?</i></p> </blockquote>     <p>La forma en que se juzgan moralmente los actos del <i>victimario</i> tambi&eacute;n explica por qu&eacute; la sanci&oacute;n criminal aparece como impropia. Aun cuando el dolor creado por las atrocidades de los paramilitares permanece vigente en el tiempo, el resentimiento contra quienes lo han creado se ha visto matizado por las diferentes justificaciones y atenuantes que se le atribuyen a los desmovilizados, las cuales invitan a considerarlos como psicol&oacute;gicamente anormales y moralmente inmaduros. El castigo justo implica culpa y la culpa implica responsabilidad moral y &eacute;sta a su vez remite a la libertad, por tanto, el castigo se hace impropio cuando intenta sancionar acciones que fueron viciadas por la ignorancia, el error o el accidente.<a href="#72" name="n72"><sup>72</sup></a></p>     <p>Esta serie de excusas y justificaciones apunta, en &uacute;ltimas, a una constante en las v&iacute;ctimas: &eacute;stas, por lo general, evitan emitir o establecer juicios morales frente a los hechos cometidos por los paramilitares. Algo similar evidenci&oacute; la etnograf&iacute;a realizada por Patricia Madariaga en el Urab&aacute; antioque&ntilde;o, en donde los hechos de violencia cometidos por los paramilitares son referidos por las v&iacute;ctimas de manera anecd&oacute;tica, sin t&eacute;rminos valorativos y calificativos que expresen rabia; por lo tanto, aunque frente a las actividades paramilitares se expresa l&aacute;stima o pesar, las emociones negativas no tienen lugar.<a href="#73" name="n73"><sup>73</sup></a> Nadie reacciona con rabia ante condiciones sociales que parecen incambiables: "la rabia s&oacute;lo brota all&iacute; donde hay razones para pensar que podr&iacute;an modificarse esas condiciones y no se modifican".<a href="#74" name="n74"><sup>74</sup></a></p>     <p>El contexto amenazante en el que se encuentran las v&iacute;ctimas de San Carlos las invita a suspender los juicios morales contra las atrocidades paramilitares. En un municipio peque&ntilde;o, en donde la gran mayor&iacute;a de los desmovilizados es la autoridad civil vigente y en donde sobre el alcalde recaen serias sospechas de mantener v&iacute;nculos con los paramilitares, no es f&aacute;cil ni seguro denunciar en p&uacute;blico que el pasado paramilitar es moral y criminalmente reprochable. Aunque en el presente de San Carlos la sistematicidad de la violencia se ha diluido, las sombras y amenazas que opacan el actual "para&iacute;so" son una realidad de la que toca cuidarse:</p>     <blockquote>       <p>yo pensar&iacute;a que (las v&iacute;ctimas) corren m&aacute;s riesgo al pedir justicia, no por nosotros (los desmovilizados) sino por cierto tipo de personas o ciertos sectores que no les conviene que se haga la justicia como la ve el Estado.<a href="#75" name="n75"><sup>75</sup></a></p>       <p>si ellos (los desmovilizados) saben que uno los hizo meter a la c&aacute;rcel ‘tenga y venga’ porque como hay m&aacute;s &iquest;no ve? Ellos todos no se desmovilizaron y mire que aqu&iacute; siempre ha habido desapariciones despu&eacute;s de eso, que los desaparecen por ah&iacute; un momento.<a href="#76" name="n76"><sup>76</sup></a></p>       <p>Yo vine a denunciar a los tres meses por miedo de que si denunciaba, ellos ligero nos mataban a todos, el miedo es el que no lo deja a uno.<a href="#77" name="n77"><sup>77</sup></a></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Varias v&iacute;ctimas se resguardan en la resignaci&oacute;n ante la imposibilidad de exigir justicia; si se compara la probabilidad de esclarecer y juzgar a los responsables de los hechos atroces con los riesgos y peligros que puede acarrear este intento, "<i>es m&aacute;s lo que se pierde que lo que se gana".<a href="#78" name="n78"><sup>78</sup></a></i> La justicia resulta tan dif&iacute;cil y peligrosa en este tipo de contextos, que las v&iacute;ctimas hacen una opci&oacute;n racional por omitir la reflexi&oacute;n y suspender su capacidad de juicio: "&iquest;Uno para qu&eacute; se va a poner a torear al perro? Uno tiene que conformarse".<a href="#79" name="n79"><sup>79</sup></a></p>     <p>Si la ausencia de juicios morales obedeciera s&oacute;lo a una estrategia leg&iacute;tima de supervivencia, &eacute;sta podr&iacute;a modificarse con reformas institucionales de car&aacute;cter estructural. Sin embargo, existen otras consideraciones <i>religiosas y escatol&oacute;gicas</i> que tambi&eacute;n invitan a suspender dichos juicios, en cuanto los consideran moralmente impropios y est&eacute;riles. Estas consideraciones se encuentran a lo largo y ancho del municipio, pero no es f&aacute;cil determinar su "autenticidad" en contextos como el descrito. La lectura que se hace desde la fe podr&iacute;a ser otra si la exigencia de sanciones criminales no estuviera ubicada en la esfera de lo inalcanzable. Esta lectura puede ser tan s&oacute;lo otra estrategia de supervivencia en medio de las condiciones amenazantes que a&uacute;n siguen vigentes.</p>     <p>Para algunas v&iacute;ctimas, juzgar a los desmovilizados por los actos que cometieron en el pasado y establecer distinciones claras entre v&iacute;ctimas y perpetradores ser&iacute;a olvidar que la fragilidad humana es una condici&oacute;n que comparten tanto unos como otros y que la &uacute;nica instancia moralmente apta para hacer un juicio es aquella que est&aacute; libre de toda posibilidad de obrar mal: Dios. Nadie est&aacute; exento de -bajo condiciones similares a las que rodearon a los perpetradores- cometer las atrocidades y los errores que ellos ejecutaron en el pasado.</p>     <blockquote>       <p>Todos los humanos nos equivocamos, &iquest;no? Y s&oacute;lo Dios es el &uacute;nico que no se equivoca, que los juzgue &Eacute;l que est&aacute; all&aacute; arriba, no nosotros.<a href="#80" name="n80"><sup>80</sup></a></p>       <p>Cuando hab&iacute;an cogido a esa mujer ad&uacute;ltera pecando entonces el Se&ntilde;or les dijo ‘el que este sin pecado que tire la primera piedra’ y entonces dizque fueron saliendo todos calladitos porque todos se sent&iacute;an culpables, &iquest;por qu&eacute;, quien no ha pecado? Todos hemos pecado... entonces comenzaron a salir uno por uno comenzando por los m&aacute;s viejos, entonces el Se&ntilde;or le dijo ‘mujer, nadie te ha condenado’ y ella le dijo ‘no mi Se&ntilde;or, nadie me ha condenado’ y le contesto el Se&ntilde;or ‘yo tampoco te condeno’; entonces esas cosas son par&aacute;bolas que uno oye pero esto es como igual porque el tiempo que se vive son par&aacute;bolas, &iquest;cierto? Entonces yo no quiero cosas malas para ellos, porque uno qu&eacute; va a saber.<a href="#81" name="n81"><sup>81</sup></a></p> </blockquote>     <p>Ante la posibilidad personal de ser juzgado con la misma severidad en el futuro, es mejor obviar el juicio y evitar los efectos perversos que estos podr&iacute;an acarrear en la eternidad. Dado que las v&iacute;ctimas asumen que la justicia es una forma de venganza, aplicar alg&uacute;n castigo al perpetrador podr&iacute;a hacer est&eacute;ril el sufrimiento que se ha vivido. Si el dolor sufrido se asume con entereza y se perdona con generosidad, ser&aacute; instrumentalmente valioso para acceder a la salvaci&oacute;n, pero si por el contrario al sufrimiento se le suma alguna forma de venganza, el sufrimiento padecido ser&aacute; est&eacute;ril en cuanto, en vez de representar un avance, ser&aacute; un retroceso en el camino hacia la vida eterna. Renunciar al castigo como forma de venganza permite acceder a la reciprocidad que existe entre el perd&oacute;n de los seres humanos y el perd&oacute;n que Dios ofrece a los mortales.</p>     <blockquote>       <p>Yo digo, yo no juzgo a nadie, que bueno que no, yo no digo nada, yo les digo a los hijos m&iacute;os o a los sobrinitos, nada de venganzas, eso no, la venganza se la hace uno mismo, es mejor vivir bien para que mi Dios tenga compasi&oacute;n por uno.<a href="#82" name="n82"><sup>82</sup></a></p> </blockquote>     <p>Los procesos criminales contra los perpetradores son por lo general asociados con venganzas que aquellas v&iacute;ctimas incapaces de perdonar inician contra ellos. Por esta raz&oacute;n, sobre las v&iacute;ctimas que esperan alg&uacute;n tipo de justicia criminal recae una cierta sanci&oacute;n social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Yo digo que no necesariamente toca castigarlos, dependiendo, porque cuando una v&iacute;ctima ha estado en un proceso de ayuda psicosocial la persona ya no est&aacute; viendo las cosas con ese odio, con esa venganza, todo eso se va quedando ah&iacute; en el proceso, todos esos sentimientos ya los ha ido opacando.<a href="#83" name="n83"><sup>83</sup></a></p> </blockquote>     <p>Para Geertz, un rasgo esencial de las actividades religiosas es que suministran informaci&oacute;n para instituir procesos sociales y psicol&oacute;gicos que modelan la conducta p&uacute;blica. &Eacute;stas pueden <i>moldear</i> en cuanto suscitan en el fiel una serie distintiva de disposiciones, de tendencias e inclinaciones tendientes a realizar cierta clase de actos o experimentar alg&uacute;n tipo de sentimientos en determinadas situaciones.<a href="#84" name="n84"><sup>84</sup></a> Es as&iacute; como, en las v&iacute;ctimas de San Carlos se identifica una cierta "circunspecci&oacute;n moral" que define tendencias hacia el perd&oacute;n tanto de las ofensas y los ofensores como hacia el rechazo de sentimientos como el odio y la venganza.</p>     <p><i>3.3. Justicia divina y distributiva</i></p>     <p>Aunque la justicia criminal, como la entiende la jurisprudencia internacional, no responde a las necesidades de las v&iacute;ctimas, no significa que &eacute;stas no tengan expectativas respecto al horizonte que este derecho les abre. La justicia divina representa una alternativa ante la incapacidad estatal de sancionar a quienes han delinquido, y la justicia distributiva constituye una posibilidad para que los perpetradores salden la deuda que han creado con sus v&iacute;ctimas.</p>     <p>Aunque la forma en que las v&iacute;ctimas se aproximan a sus perpetradores niega la responsabilidad que a estos &uacute;ltimos les cabe por los actos que han cometido, la mayor&iacute;a de v&iacute;ctimas espera que, frente a los sufrimientos padecidos, una divina disposici&oacute;n castigue o premie a cada uno seg&uacute;n merezcan sus propios m&eacute;ritos. Dado que la justicia humana parece incapaz de repartir esos castigos y premios, las v&iacute;ctimas le otorgan esa potestad a una instancia trascendente y metaf&iacute;sica.</p>     <blockquote>       <p>Venga y lea lo que yo creo: ‘Porque es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal, la muerte ser&aacute; pues la l&iacute;nea divisoria entre los justos y los pecadores, entre aquellos que han acogido el amor del Padre y los que lo rechazaron’.<a href="#85" name="n85"><sup>85</sup></a></p>       <p>D&iacute;game qu&eacute; rabia le voy a tener si no s&eacute; qu&eacute; pas&oacute; con &eacute;l pr&aacute;cticamente, &iquest;qu&eacute; rabia? que mi Dios los perdone, que los juzgue &Eacute;l que est&aacute; all&aacute; arriba, no nosotros, pa’ qu&eacute;? &iquest;Usted cree que porque est&aacute; muerto, Dios le va hacer lo mismo que con ellos? Si el que lo juzga es el de arriba, el que lo mat&oacute; puede estar sufriendo m&aacute;s que &eacute;l.<a href="#86" name="n86"><sup>86</sup></a></p> </blockquote>     <p>As&iacute; como algunas v&iacute;ctimas afirman con vehemencia que lo que no fue saldado en esta vida igual ser&aacute; castigado en la vida futura, otras afirman que el mal que se obra viene con su propio castigo, por lo que no hay que esperar a la vida eterna para comprobar que <i>"al que obra mal, mal le va"</i> y que sin mucho esfuerzo humano igual los culpables recibir&aacute;n el castigo que sus actos merecen: <i>"por eso le digo que la justicia ellos mismos la est&aacute;n sintiendo"</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>el &uacute;nico que castiga es Dios y si &Eacute;l castig&oacute; as&iacute; es porque se lo merec&iacute;an, mire lo que pas&oacute;: a los tres meses de habermen matado al primer hijo, en la misma fecha, a la misma hora y en un aguacero, mataron al mismo que mat&oacute; a mi hijo, ah&iacute; mismo lo mataron a &eacute;l cerquita de mi casa. Entonces fueron y me dijeron ‘madre, si quiere darse cuenta qui&eacute;n mato a Jaime Alonso venga all&iacute; que all&iacute; lo acabaron de matar’ y ese aguacero, &iexcl;mija, que era una temporada miedosa!...el m&iacute;o se me cay&oacute; ah&iacute;, pero el m&iacute;o no se mojo, porque fue adentro de la sala, al m&iacute;o lo mataron dentro de la casa,en cambio ese otro, lo mataron all&aacute; en una zanja de una acera y estaba ah&iacute; tirado y el agua lo arrastraba.<a href="#87" name="n87"><sup>87</sup></a></p> </blockquote>     <p>Frente a estas formas de justicia divina y sobrenatural se plantean otras formas seculares. Algunas v&iacute;ctimas hacen menci&oacute;n a la sanci&oacute;n social que podr&iacute;a recaer sobre los victimarios <i>"el escarnio p&uacute;blico como un paso de la verdad"</i> y otras, el destierro: <i>"que los destierren que no vuelvan aqu&iacute; y ya, &eacute;se es el destierro. En la &eacute;poca antigua a nadie mataban, sino le daban el destierro. S&iacute;, no pueden entrar a Colombia o a ese pueblo hasta determinados a&ntilde;os seg&uacute;n el caso"</i>.<a href="#88" name="n88"><sup>88</sup></a> Sin embargo, las expectativas m&aacute;s recurrentes frente a una justicia secular hacen alusi&oacute;n a los problemas de justicia distributiva que aquejan a los habitantes de San Carlos m&aacute;s en su calidad de ciudadanas pobres de un Estado Social de Derecho, que de v&iacute;ctimas del conflicto armado.</p>     <p>Los enormes dividendos que percibe el municipio por la producci&oacute;n energ&eacute;tica no se reflejan directamente en el bienestar de la poblaci&oacute;n del municipio. Las necesidades inmediatas que plantean las dif&iacute;ciles condiciones econ&oacute;micas en las que vive la mayor&iacute;a de sancarlitanos constituyen un espacio favorable para abordar la justicia desde otras perspectivas diferentes a la sanci&oacute;n criminal. En este sentido, la propuesta de Randy Barnett puede ser ilustrativa.</p>     <p>Este autor propone la <i>restituci&oacute;n</i> como el nuevo paradigma de la justicia criminal, en cuanto sugiere que lo importante no es que el ofensor merezca un sufrimiento por el dolor que ha ocasionado sino que la v&iacute;ctima acceda a una compensaci&oacute;n por la p&eacute;rdida que ha sufrido. El prop&oacute;sito de la <i>restituci&oacute;n</i> propuesta por Barnett, m&aacute;s que suprimir o evitar los cr&iacute;menes, es hacer "justicia" a las v&iacute;ctimas: dado que los cr&iacute;menes son entendidos como una deuda individual que se crea entre la v&iacute;ctima y su perpetrador y no entre el agresor y la sociedad en general, esta deuda ser&aacute; saldada mediante una cuant&iacute;a proporcional al da&ntilde;o ocasionado. En los da&ntilde;os civiles es f&aacute;cil definir esa cuant&iacute;a, pero resulta imposible ponerle precio a la vida de un ser humano; no existe un equivalente en el mercado que exprese el valor &uacute;nico e irreparable de la vida en t&eacute;rminos monetarios. Sin embargo, Barnett afirma que el tiempo que un criminal pasa en la c&aacute;rcel tampoco resuelve este dilema; por lo menos, la <i>restituci&oacute;n</i> ofrece algo tangible a las v&iacute;ctimas en t&eacute;rminos econ&oacute;micos para que su p&eacute;rdida sea m&aacute;s llevadera. Por otra parte, la restituci&oacute;n podr&iacute;a ayudar de manera secundaria a la rehabilitaci&oacute;n de los criminales al ofrecerles la oportunidad de aliviar su culpa compensando monetariamente a sus v&iacute;ctimas. Adicionalmente esto significar&iacute;a un ahorro sustancial a los contribuyentes, en cuanto su dinero no ser&iacute;a destinado al sostenimiento de los ofensores en las c&aacute;rceles.<a href="#89" name="n89"><sup>89</sup></a></p>     <p>La tesis de Barnett ilustra las expectativas que las v&iacute;ctimas expresan recurrentemente. As&iacute;, como la asociaci&oacute;n entre justicia y venganza las invita a rechazar la idea de la justicia criminal, la asociaci&oacute;n entre justicia y equidad las acerca a la tesis de la <i>restituci&oacute;n</i>:</p>     <blockquote>       <p>La justicia que yo entiendo es una justicia con equidad, que se empiece a pensar en otras cosas que no tiene que ser en una c&aacute;rcel, como dec&iacute;a uno de ‘los muchachos’, que nos pusieran un dinero, cre&aacute;ramos una organizaci&oacute;n y que ellos trabajaran, por ejemplo, para las que quedamos viudas, eso ser&iacute;a justicia porque ellos est&aacute;n trabajando, ayudando para hacer un bien a los que les hicieron un mal, eso podr&iacute;a ser una clase de justicia.<a href="#90" name="n90"><sup>90</sup></a></p>       <p>Justicia es por decir algo que si el desmovilizado tiene 30 a&ntilde;os, digamos, se comprometa a trabajar y cada mes le pase a esta persona lo que m&aacute;s gane.<a href="#91" name="n91"><sup>91</sup></a></p> </blockquote>     <p>Desde esta perspectiva, la deuda de los victimarios ser&iacute;a exclusivamente con las viudas y hu&eacute;rfanos, y en ning&uacute;n momento con la sociedad colombiana. Esta deuda individual ser&iacute;a saldada cuando las v&iacute;ctimas reciban una compensaci&oacute;n por la p&eacute;rdida sufrida y no cuando el ofensor reciba un castigo por su falta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Respecto a las bondades tributarias de esta tesis, los testimonios son elocuentes:</p>     <blockquote>       <p>Lo que hemos hablado con muchas v&iacute;ctimas es que estar&iacute;amos de acuerdo en justicia si existiera Gorgona para que se fueran los desmovilizados a cultivar y estuvieran proveyendo los orfanatos, los asilos donde el Estado alojar&iacute;a a los ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos para garantizarles una educaci&oacute;n a los ni&ntilde;os v&iacute;ctimas del conflicto, en los asilos donde recoger&iacute;an a todos los abuelitos que quedaron sin hijos, solos, a los pap&aacute;s que van entrando a una avanzada edad que el conflicto le quito los hijos. Entonces habr&iacute;a unos hogares muy dignos que desde Gorgona vendr&iacute;an provenientes los alimentos que cultivar&iacute;an para hacer eso.<a href="#92" name="n92"><sup>92</sup></a></p>       <p>Si se los llevan a la c&aacute;rcel, el Estado entrar&iacute;a a quedar de limosna, imag&iacute;nese, m&aacute;s de diez y nueve mil desmovilizados que tiene el pa&iacute;s comiendo bien ‘bacano’ y sentados leyendo prensa en unos patios bien bonitos. Mientras que una familia ha quedado sumida en la miseria por la falta de ese ser querido que era quien velaba por su subsistencia, el hecho de ver al victimario metido en una c&aacute;rcel engordando por cuenta del Estado y de todos los colombianos de nada le va a saciar las necesidades a esta familia.<a href="#93" name="n93"><sup>93</sup></a></p> </blockquote>     <p>Por otra parte, la posibilidad de efectuar un trabajo productivo representa para los desmovilizados una forma de pagar su pena pero no exactamente de aliviar la culpa que les genera los cr&iacute;menes que cometieron. La posibilidad de efectuar alguna actividad productiva podr&iacute;a ser una forma de saldar la deuda pendiente que tienen con la "justicia", pero no propiamente con las v&iacute;ctimas.</p>     <blockquote>       <p>Pero nosotros creemos que para nosotros puede ser m&aacute;s constructivo que se nos haga una granja para nosotros ir a trabajar, donde estemos pagando la pena que tengamos que pagar sin estar tras una c&aacute;rcel.<a href="#94" name="n94"><sup>94</sup></a></p> </blockquote>     <p>En algunos relatos, esas opciones productivas se desdibujan como castigos y aparecen como deberes que el Estado tiene con los desmovilizados, en cuanto miembros del complejo "universo de los que sufren".</p>     <blockquote>       <p>Yo podr&iacute;a exigirle justicia al gobierno pero no para que me castiguen a m&iacute; sino para que sea justo, que sea equitativo no solamente en la forma de castigar sino en la forma que me garantice un buen vivir como colombiano o como ciudadano, yo le podr&iacute;a decir ‘justicia hermano, porque yo necesito todos mis beneficios no solamente como desmovilizado sino tambi&eacute;n como ser humano, yo necesito que si le dieron empleo a esa persona por qu&eacute; no me lo dieron a m&iacute; sabiendo que puedo y tengo capacidades?.<a href="#95" name="n95"><sup>95</sup></a></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>CONCLUSIONES</i></b></p>     <p>El derecho a la justicia es un derecho secundario para las v&iacute;ctimas, no s&oacute;lo por lo riesgoso que conlleva exigirlo sino porque son pocos los beneficios que se le atribuyen. Cada una de las consideraciones <i>morales y escatol&oacute;gicas</i> que est&aacute;n asociadas a este derecho podr&iacute;a explicar la resistencia de las v&iacute;ctimas a ponderar la funci&oacute;n social del castigo; sin embargo, es dif&iacute;cil establecer si la lectura de tales consideraciones ser&iacute;a la misma en contextos donde estuvieran ausentes las amenazas contra la vida. Aunque reconozco como leg&iacute;tima la posibilidad de que los actores involucrados en una transici&oacute;n decidan que la manera m&aacute;s adecuada de lidiar con el pasado sea a trav&eacute;s del perd&oacute;n incondicional o de la restituci&oacute;n de Barnett, considero riesgoso que &eacute;sta sea una determinaci&oacute;n viciada por los rezagos del terror.</p>     <p>M&aacute;s all&aacute; de las m&uacute;ltiples discusiones que existen sobre el final de las teodiceas,<a href="#96" name="n96"><sup>96</sup></a> o de lo impropio de la "teolog&iacute;a del optimismo" de Malinowski,<a href="#97" name="n97"><sup>97</sup></a> intentar dignificar a las v&iacute;ctimas exige reconocer y respetar sus creencias religiosas y los esquemas culturales desde los que dan sentido a su sufrimiento. La CIDH ha considerado que una forma de reparar el da&ntilde;o inmaterial que las v&iacute;ctimas han sufrido es garantizar que &eacute;stas pueden llevar a cabo todos los rituales funerarios que sus creencias religiosas exijan (CIDH, 2005). Privarlas de ellas o invitarlas a que descrean es asumir que las formas de conocimiento local son formas residuales de comprender el mundo. Nada m&aacute;s ajeno al prop&oacute;sito de la justicia transicional que invitar a las v&iacute;ctimas a que eliminen y sustituyan sus creencias por otras m&aacute;s propias de un "actor racional". Sin embargo, se hace necesario conciliar la visi&oacute;n de eternidad con la conciencia de ciudadan&iacute;a en la vida temporal, especialmente en democracias fr&aacute;giles como la colombiana, en donde las reivindicaciones de los derechos dependen m&aacute;s de la iniciativa de las v&iacute;ctimas que de la voluntad del Estado.</p>     <p>En este sentido, entender la justicia y la venganza<a href="#98" name="n98"><sup>98</sup></a> como conceptos diferentes puede ayudar a conciliar la visi&oacute;n escatol&oacute;gica de las v&iacute;ctimas con los requisitos para la garant&iacute;a de no repetici&oacute;n que propone la justicia transicional. El hecho de que el cristiano est&eacute; <i>"llamado a amar y perdonar seg&uacute;n una medida que trasciende toda medida humana de justicia"</i> no implica, desde la visi&oacute;n cristiana, que las instituciones civiles dejen de aplicar las sanciones respectivas a quienes han alterado el orden social: "Desear la venganza para el mal de aquel a quien es preciso castigar es il&iacute;cito pero es loable imponer una reparaci&oacute;n para la correcci&oacute;n de los vicios y el mantenimiento de la justicia".<a href="#99" name="n99"><sup>99</sup></a></p>     <p>En este proceso es necesario que las v&iacute;ctimas reestablezcan la disposici&oacute;n de reflexionar; recobrar la capacidad de juicio les permitir&aacute; superar el car&aacute;cter espectral que les ha atribuido el terror y que desdibuja la identidad, la intencionalidad y racionalidad de las acciones de los victimarios.<a href="#100" name="n100"><sup>100</sup></a> Es igualmente importante discutir la pertinencia de reducir el derecho a la justicia a problemas distributivos o a la idea de la restituci&oacute;n. Esta reducci&oacute;n habla de una comprensi&oacute;n privada de la violencia e impide comprender que el pasado atroz de San Carlos no s&oacute;lo remite a una deuda individual entre el agresor y su v&iacute;ctima, sino que abarca una fractura social mucho m&aacute;s amplia. As&iacute; mismo, en ausencia de sanciones criminales, es posible que esas compensaciones econ&oacute;micas sean le&iacute;das como el pago dado a las v&iacute;ctimas por la impunidad de los victimarios.</p>     <p>La construcci&oacute;n de una paz duradera puede exigir que las v&iacute;ctimas perdonen a sus victimarios y que los problemas distributivos sean resueltos, pero antes exige restablecer la asimetr&iacute;a que la guerra creo entre v&iacute;ctimas y victimarios y que ubic&oacute; a los segundos en una condici&oacute;n de fuerza superior. De lo contrario, las reinterpretaciones hechas por las v&iacute;ctimas al derecho a la justicia ser&aacute;n m&aacute;s una estrategia de supervivencia que una alternativa viable para hacer tr&aacute;nsito a la paz.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Ruti Teitel define la justicia transicional como una forma de justicia asociada a periodos de fuertes cambios pol&iacute;ticos en los que se deben enfrentar los cr&iacute;menes cometidos por un r&eacute;gimen opresor (Teitel, 2003). Por su parte, en 1997 Louis Joinet recogi&oacute; diferentes experiencias transicionales e identific&oacute; tres derechos fundamentales para las v&iacute;ctimas de violaciones a los derechos humanos y tres deberes correspondientes al Estado en estos casos: (i) establecer la verdad sobre los hechos ocurridos, (ii) hacer justicia a los ofensores y (iii) reparar adecuadamente los perjuicios derivados de las infracciones a los derechos humanos; a ellos agreg&oacute; la necesidad de garantizar la no-repetici&oacute;n de los hechos violentos. Evitar cualquier germen de violencia futura exige hacer efectiva la trilog&iacute;a de derechos; ellos son la garant&iacute;a de un estado de derecho sustentable.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Quinche Ram&iacute;rez, Manuel. "Est&aacute;ndares regionales e internos para los procesos de paz y reinserci&oacute;n en Colombia". En: <i>Revista de Estudios Socio-Jur&iacute;dicos</i>, vol. 7, n&uacute;m. Especial. Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, agosto de 2005, p. 375.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. En Colombia se han adelantado diferentes estudios que intentan medir percepciones y actitudes de las v&iacute;ctimas frente a ciertos mecanismos de justicia transicional. Entre otros: Percepciones y opiniones de los colombianos sobre justicia, verdad, reparaci&oacute;n y reconciliaci&oacute;n (2005); Encuesta Ciudadan&iacute;a y Conflicto: percepciones desde la cotidianidad en Colombia (2006, 2007 y 2008); Reparaci&oacute;n en Colombia &iquest;qu&eacute; quieren las v&iacute;ctimas? (2008). A nivel internacional, sobre este mismo tema se pueden encontrar las siguientes investigaciones: People on war report ICRC worldwide consultation on the rules of war (2000); A call for justice A National Consultation on past Human Rights Violations in Afghanistan, Forgotten Voices. A Population-Based Survey of Attitudes about Peace and Justice in Northern Uganda (2005); Victims of war: an empirical study on war-victimization and victim’s attitudes towards addressing (2006).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n4" name="4">4</a>. Strawson, Peter. <i>Libertad y resentimiento y otros ensayos</i>. Paidos, Barcelona, 1995.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Abrazada. Abril de 2008. Las entrevistas citadas durante todo el art&iacute;culo remiten a tres sujetos de investigaci&oacute;n: provisames, abrazadas y desmovilizados del Bloque H&eacute;roes de Granada; todos vinculados al Centro de Acercamiento para la Reparaci&oacute;n y la Reconciliaci&oacute;n (CARE) de San Carlos, Antioquia. M&aacute;s adelante se explicar&aacute; con mayor detalle la definici&oacute;n de provisame y abrazada. Del mismo modo los testimonios de los entrevistados conservan su estructura original para darle m&aacute;s lugar dentro del contexto y por eso el lector se encontrar&aacute;, en ocasiones, con textos sin editar.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Geertz, Clifford. <i>Conocimiento local. Ensayos sobre la interpretaci&oacute;n de las culturas</i>. Paidos, Barcelona, 1994, pp. 20-24.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Las v&iacute;ctimas (provisames y abrazadas) entrevistadas son mujeres que habitan actualmente el casco urbano del municipio, y los tipos de victimizaci&oacute;n que han sufrido se refieren a delitos de desaparici&oacute;n forzada, desplazamiento y homicidio que por lo general ocurrieron en alg&uacute;n municipio de Antioquia. Frente a los victimarios responsables de los delitos que han sufrido no existe homogeneidad, aunque la mayor&iacute;a pertenece a los paramilitares, tambi&eacute;n hay de las FARC. Los desmovilizados entrevistados eran mandos medios y bajos del desmontado Bloque H&eacute;roes de Granada. Es necesario aclarar que estos desmovilizados no son victimarios directos de las v&iacute;ctimas con las que trabaj&eacute;. El contacto con los miembros del CARE se obtuvo a trav&eacute;s de una investigaci&oacute;n financiada por la Agencia de Cooperaci&oacute;n Alemana (GTZ), la cual buscaba realizar un estudio comparado que estableciera el rol de las autoridades locales en el post conflicto.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. El oriente antioque&ntilde;o produce el 30% de la energ&iacute;a nacional. San Carlos, al estar ba&ntilde;ando por los r&iacute;os San Carlos, Saman&aacute; del Norte, Guatap&eacute;, San Miguel, El Arenal y Calderas, cuenta con dos Centrales hidroel&eacute;ctricas de ISAGEM y una de EPM.</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. Desde finales de los noventa, en el &aacute;rea rural de San Carlos y Granada, el ELN hizo presencia con el Frente Carlos Alirio Buitrago y las FARC por medio del Frente 9. Sin embargo, la agudizaci&oacute;n del conflicto ocurri&oacute; a principios de 2000 con la llegada del Bloque Metro, bajo el mando de alias "Rodrigo" o "Doble Cero". Este Bloque fue desplazado de forma violenta por el Bloque Cacique Nutibara, a cargo de Alias "Don Berna"; una vez este &uacute;ltimo se desmoviliz&oacute;, el Bloque H&eacute;roes de Granada (BHG) entr&oacute; a reemplazarlo en noviembre de 2003. Este bloque igualmente se desmovilizo en agosto de 2005.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. El municipio pas&oacute; de 155 personas asesinadas en 2001, a 15 en el 2006 (-90.3%); de 13 secuestros en 2000, a uno en 2006 (-92.33%); de 14 desaparecidos en 2005, a 2 en 2006 (-85.7%) y de 4.785 desplazados en 2002, a 20 que salieron el a&ntilde;o pasado por su propia iniciativa (-99.5%). (Datos suministrados por la administraci&oacute;n municipal</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. "Los comportamientos electorales at&iacute;picos les permitieron a los partidos emergentes que financiaban los paramilitares consolidar posiciones de supremac&iacute;a regional. Esta atipicidad permit&iacute;a que un candidato se comportara como candidato <i>"cuasi"</i> &uacute;nico en el lugar donde obten&iacute;a los votos". L&oacute;pez, Claudia. "La ruta de la expansi&oacute;n paramilitar y la transformaci&oacute;n pol&iacute;tica en Antioquia". En: <i>Parapol&iacute;tica: la ruta de la expansi&oacute;n paramilitar y los acuerdos pol&iacute;ticos</i>. Corporaci&oacute;n Nuevo Arco Iris, Bogot&aacute;, 2007, p.176.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a>. El Tiempo. "Fiscal&iacute;a dict&oacute; medida de aseguramiento a alcalde de San Carlos, sindicado de v&iacute;nculos con ‘paras’". Bogot&aacute;, mi&eacute;rcoles 11 de junio de 2008, Secci&oacute;n Justicia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n14" name="14">14</a>. Este Bloque se desmoviliz&oacute; el primero de agosto de 2005 en Cristal, Antioquia.</p>     <p><a href="#n15" name="15">15</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a>. Esto fue as&iacute; para quienes no fueron procesados o condenados por delitos no indultables o amnisitables seg&uacute;n lo dispuesto por la Ley 782 de 2002 y el Decreto 128 de 2003.</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a>. Personas que sin ser profesionales del &aacute;rea dan primeros auxilios m&eacute;dicos o ayudan a la prevenci&oacute;n de ciertas enfermedades.</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a>. P&eacute;caut, Daniel. "De la violencia banalizada al terror: el caso colombiano". En: <i>Revista Controversia</i>, 171. CINEP - Centro de Investigaci&oacute;n y educaci&oacute;n popular, Bogot&aacute;, 1997, p. 29.</p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n22" name="22">22</a>. Provisame. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n23" name="23">23</a>. Desmovilizado del BHG vinculado al CARE. Abril de 2008.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n24" name="24">24</a>. P&eacute;caut, Daniel. "Configuraci&oacute;n del espacio, el tiempo y la subjetividad en un contexto de terror: el caso colombiano". En: <i>Revista Colombiana de Antropolog&iacute;a</i>, 35. ICANH - Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, Bogot&aacute;, 1999, p. 34.</p>     <p><a href="#n25" name="25">25</a>. Desmovilizado del BHG vinculado al CARE. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n26" name="26">26</a>. Ex comandante del BHG en San Carlos, quien se encontraba en el mismo recinto. Mientras pronunciaba estas palabras, tom&oacute; la mano de Jhonny y la elev&oacute; con fuerza, haciendo se&ntilde;al de honor.</p>     <p><a href="#n27" name="27">27</a>. Participante taller de Memoria Pintada. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n28" name="28">28</a>. Franco Vilma, Liliana. "El mercenarismo corporativo y la sociedad contrainsurgente". En: <i>Estudios pol&iacute;ticos</i>, 21. Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos - Universidad de Antioquia Medell&iacute;n, 2002, p. 15.</p>     <p><a href="#n29" name="29">29</a>. Abrazada. Octubre de 2007.</p>     <p><a href="#n30" name="30">30</a>. Doig, German. <i>D&oacute;nde est&aacute;, muerte, tu victoria</i>? Vida y Espiritualidad, Lima, 2005, p.45</p>     <p><a href="#n31" name="31">31</a>. Juan Pablo II. <i>Carta apost&oacute;lica salvifici doloris del sumo pont&iacute;fice Juan Pablo II a los obispos, sacerdotes, familias religiosas y fieles de la iglesia cat&oacute;lica sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jpii_apl_11021984_salvifici-doloris_sp.html" target="_blank">http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jpii_apl_11021984_salvifici-doloris_sp.html</a>, recuperado: 10 de junio de 2008.</p>     <p><a href="#n32" name="32">32</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n33" name="33">33</a>. Juan Pablo II, <i>op.cit.</i>, p. 8.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n34" name="34">34</a>. Abrazada. Octubre de 2007.</p>     <p><a href="#n35" name="35">35</a>. Abrazada. Octubre de 2007.</p>     <p><a href="#n36" name="36">36</a>. Sobre la auto caracterizaci&oacute;n simultanear de los comandantes paramilitares como h&eacute;roes que aceptaron el desafi&oacute; de enfrentar la guerra y como v&iacute;ctimas, ver: Bol&iacute;var, Ingrith. "Las AUC como una formaci&oacute;n elitista: normalidad social, leg&iacute;tima defensa y producci&oacute;n de diferencias". En <i>Controversia</i>, 185. CINEP, Bogot&aacute;, 2005, pp. 50-88.</p>     <p><a href="#n37" name="37">37</a>. Levi, Primo. <i>Trilog&iacute;a de Auschwitz</i>. El Aleph Editores, M&eacute;xico - Oc&eacute;ano, Barcelona, 2006, p. 502.</p>     <p><a href="#n38" name="38">38</a>. <i>Ibid.</i>, p. 509.</p>     <p><a href="#n39" name="39">39</a>. <i>Ibid.</i>, p. 487.</p>     <p><a href="#n40" name="40">40</a>. Estrada Gallego, Fernando. "La ret&oacute;rica del paramilitarismo. An&aacute;lisis del discurso en el conflicto armado". En: <i>An&aacute;lisis pol&iacute;tico</i>, 44. IEPRI - Instituto de Estudios <i>Pol&iacute;ticos</i> y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 2001, p. 36.</p>     <p><a href="#n41" name="41">41</a>. <i>Ib&iacute;d</i>. p. 46.</p>     <p><a href="#n42" name="42">42</a>. Abrazada. Octubre de 2007.</p>     <p><a href="#n43" name="43">43</a>. Desmovilizado del BHG vinculado al CARE. Noviembre de 2007.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n44" name="44">44</a>. Provisame. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n45" name="45">45</a>. Provisame. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n46" name="46">46</a>. Sobre casos de obediencia debida consultar: Arendt, Hannah. <i>Eichmann en Jerusal&eacute;n un estudio sobre la banalidad del mal</i>. Lumen, Barcelona, 1999.</p>     <p><a href="#n47" name="47">47</a>. Desmovilizado del BHG vinculado al CARE. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n48" name="48">48</a>. Desmovilizado del BHG vinculado al CARE. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n49" name="49">49</a>. Bol&iacute;var, Ingrith. <i>op.cit</i>. p. 80.</p>     <p><a href="#n50" name="50">50</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n51" name="51">51</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n52" name="52">52</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n53" name="53">53</a>. Desmovilizado del Bloque H&eacute;roes de Granada vinculado al CARE. Abril de 2008.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n54" name="54">54</a>. Filipppini, Leonardo &amp; Magarrell, Lisa. "Instituciones de la justicia de transici&oacute;n y contexto pol&iacute;tico". En: <i>Entre el perd&oacute;n y el pared&oacute;n preguntas y dilemas de la justicia transicional</i>. Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, 2005; Rotberg, Robert &amp; Thompson, Dennis (eds.). <i>Truth v. Justice</i>. Princeton University Press, Princeton, 2000; Minow, Martha. <i>Between Vengeance and Forgiveness</i>. Beacon Press, Boston, 1997; Teitel, Ruti. G. <i>Transitional Justice</i>. Oxford University Press, Nueva York, 2000; Kritz, Neil (ed.). <i>Transitional Justice: How Emerging Democracies Reckon with Former Regimes</i>, Vol. I. United States Institute of Peace, Washington, 1995; Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas. <i>El Estado de derecho y la justicia de transici&oacute;n en las sociedades que sufren o han sufrido conflictos. Informe del Secretario General</i>. UN Doc. S/2004/616 (reemitido el 23 de agosto de 2004).</p>     <p><a href="#n55" name="55">55</a>. Kiza, Ernesto; Rathgeber, Corene &amp; Holger-C.Rohne. <i>Victims of war. An empirical study on war-victimization and victims’ attitudes towards addressing Atrocities</i>. Hamburger Edition online, 2006.</p>     <p><a href="#n56" name="56">56</a>. Filipppini, Leonardo &amp; Magarrell, Lisa. <i>op.cit</i>.</p>     <p><a href="#n57" name="57">57</a>. Hart, H.L. "Introducci&oacute;n a los principios de la pena". En: <i>Derecho y moral: ensayos anal&iacute;tico</i> s. Ariel, Barcelona, 1990, p.177.</p>     <p><a href="#n58" name="58">58</a>. Uprimny, Rodrigo &amp; Saff&oacute;n, Mar&iacute;a Paula. "Justicia transicional y justicia restaurativa: tensiones y complementariedades". En: <i>&iquest;Justicia transicional sin transici&oacute;n?: verdad, justicia y reparaci&oacute;n para Colombia</i>. Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad-DeJuSticia, Bogot&aacute;, 2006, pp. 129-131.</p>     <p><a href="#n59" name="59">59</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n60" name="60">60</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n61" name="61">61</a>. Abrazada. Marzo de 2008.</p>     <p><a href="#n62" name="62">62</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n63" name="63">63</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n64" name="64">64</a>. Abrazada. Marzo de 2008.</p>     <p><a href="#n65" name="65">65</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n66" name="66">66</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n67" name="67">67</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n68" name="68">68</a>. Abrazada. Marzo de 2008.</p>     <p><a href="#n69" name="69">69</a>. Abrazada. Marzo de 2008.</p>     <p><a href="#n70" name="70">70</a>. Desmovilizado del Bloque H&eacute;roes de Granada vinculado al CARE. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n71" name="71">71</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n72" name="72">72</a>. Strawson, Peter. <i>op.cit</i>.</p>     <p><a href="#n73" name="73">73</a>. Madariaga Villegas, Patricia. <i>Matan y matan y uno sigue ah&iacute;: control paramilitar y vida cotidiana en un pueblo de Urab&aacute;</i>. Ediciones Uniandes, Bogot&aacute;, 2006, p. 84.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n74" name="74">74</a>. Arendt, Hannah. <i>De la Historia a la Acci&oacute;n</i>. Paid&oacute;s, Barcelona, 1995, p. 85.</p>     <p><a href="#n75" name="75">75</a>. Desmovilizado del Bloque H&eacute;roes de Granada vinculado al CARE. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n76" name="76">76</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n77" name="77">77</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n78" name="78">78</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n79" name="79">79</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n80" name="80">80</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n81" name="81">81</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n82" name="82">82</a>. Abrazada. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n83" name="83">83</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n84" name="84">84</a>. Geertz, Clifford. <i>La interpretaci&oacute;n de las culturas</i>. Gedisa Editorial, Barcelona, p. 8.</p>     <p><a href="#n85" name="85">85</a>. Abrazada. Marzo 2008. Cita tomada de un libro que guardaba en la mesa de su sala.</p>     <p><a href="#n86" name="86">86</a>. Abrazada. Marzo 2008.</p>     <p><a href="#n87" name="87">87</a>. Abrazada. Marzo 2008.</p>     <p><a href="#n88" name="88">88</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n89" name="89">89</a>. Barnett, Randy. "Restitution: A New Paradigm of Criminal Justice". En: <i>Ethics</i>, 87, 4. Editorial, ciudad, 1977, pp. 279-301.</p>     <p><a href="#n90" name="90">90</a>. Abrazada. Marzo de 2008.</p>     <p><a href="#n91" name="91">91</a>. Provisame. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n92" name="92">92</a>. Provisame. Abril de 2008.</p>     <p><a href="#n93" name="93">93</a>. Abrazada. Marzo de 2008.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n94" name="94">94</a>. Desmovilizado del Bloque H&eacute;roes de Granada vinculado al CARE. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n95" name="95">95</a>. Desmovilizado del Bloque H&eacute;roes de Granada vinculado al CARE. Noviembre de 2007.</p>     <p><a href="#n96" name="96">96</a>. Levinas habla del fin de las teodiceas y del sufrimiento in&uacute;til, al revelar el car&aacute;cter injustificable del sufrimiento en la otra persona, y afirma que hablar de la esperanza de la salvaci&oacute;n a quienes han sufrido dolores tan intensos es un acto de mala fe.</p>     <p><a href="#n97" name="97">97</a>. Para Malinowski la religi&oacute;n ofrece apoyo y consuelo a los individuos que se enfrentan con alguna crisis profunda por ello impide que el hombre d&eacute; libre paso a su temor y a su horror, lo que desintegrar&iacute;a la continuidad de la existencia social. Frente a esta hip&oacute;tesis, Nadel advierte que Malinowski no tom&oacute; en cuenta las tragedias que han sido creadas por credos religiosos e intolerancias religiosas. Para este &uacute;ltimo autor la justificaci&oacute;n de la ortodoxia y la excusa de la intolerancia son fundamentos bien pobres para una teolog&iacute;a del optimismo.</p>     <p><a href="#n98" name="98">98</a>. La venganza responde a un acto individual con otro acto individual, por el contrario la justicia confronta el acto individual a la generalidad de la Ley. Por ello la primera es personal y est&aacute; directamente motivada, mientras que la segunda no conoce de individuos sino que la pena es parte del sistema (Todorov, Tzvetan. <i>Memoria del mal, tentaci&oacute;n del bien</i>. Ediciones Pen&iacute;nsula, Barcelona, 2002, p. 115). La justicia y la venganza cumplen finalidades dis&iacute;miles: el castigo la retribuci&oacute;n, la reparaci&oacute;n y verdad, y la venganza simplemente la retribuci&oacute;n (Uprimny, Rodrigo &amp; Saff&oacute;n, Mar&iacute;a Paula, <i>op.cit.</i>, p. 128).</p>     <p><a href="#n99" name="99">99</a>. Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica: 2032.</p>     <p><a href="#n100" name="100">100</a>. Uribe, Mar&iacute;a Victoria. "Mata, que Dios perdona. Gestos de humanizaci&oacute;n en medio de la inhumanidad que circunda a Colombia". En: <i>Veena Das: sujetos del dolor, agentes de dignidad</i>. Universidad Nacional de Colombia; Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;, 2004, p.118.</p> <hr>     <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Arendt, Hannah. <i>De la Historia a la Acci&oacute;n</i>. Paid&oacute;s, Barcelona, 1995, p. 85.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0124-0579201000010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Arendt, Hannah. <i>Eichmann en Jerusal&eacute;n un estudio sobre la banalidad del mal</i>. Lumen, Barcelona, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000282&pid=S0124-0579201000010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Barnett, Randy. "Restitution: A New Paradigm of Criminal Justice". En: <i>Ethics</i>, 87, 4. Editorial, ciudad, 1977, pp. 279-301.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0124-0579201000010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Bol&iacute;var, Ingrith. "Las AUC como una formaci&oacute;n elitista: normalidad social, leg&iacute;tima defensa y producci&oacute;n de diferencias". En <i>Controversia</i>, 185. CINEP, Bogot&aacute;, 2005,pp. 50-88.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0124-0579201000010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Doig, German. <i>D&oacute;nde est&aacute;, muerte, tu victoria?</i> Vida y Espiritualidad, Lima, 2005, p.45.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0124-0579201000010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>6. El Tiempo</i>. "Fiscal&iacute;a dict&oacute; medida de aseguramiento a alcalde de San Carlos, sindicado de v&iacute;nculos con ‘paras’". Bogot&aacute;, mi&eacute;rcoles 11 de junio de 2008, Secci&oacute;n Justicia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0124-0579201000010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Estrada Gallego, Fernando. "La ret&oacute;rica del paramilitarismo. An&aacute;lisis del discurso en el conflicto armado". En: <i>An&aacute;lisis pol&iacute;tico</i>, 44. IEPRI - Instituto de Estudios <i>Pol&iacute;ticos</i> y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 2001, p. 36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0124-0579201000010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Filipppini, Leonardo &amp; Magarrell, Lisa. "Instituciones de la justicia de transici&oacute;n y contexto pol&iacute;tico". En: <i>Entre el perd&oacute;n y el pared&oacute;n preguntas y dilemas de la justicia transicional</i>. Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0124-0579201000010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Franco Vilma, Liliana. "El mercenarismo corporativo y la sociedad contrainsurgente". En: <i>Estudios pol&iacute;ticos</i>, 21. Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos - Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, 2002, p. 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0124-0579201000010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Geertz, Clifford. <i>Conocimiento local. Ensayos sobre la interpretaci&oacute;n de las culturas</i>. Paidos, Barcelona, 1994, pp. 20-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0124-0579201000010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Geertz, Clifford. <i>La interpretaci&oacute;n de las culturas</i>. Gedisa Editorial, Barcelona, p. 8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0124-0579201000010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Hart, H.L. "Introducci&oacute;n a los principios de la pena". En: <i>Derecho y moral: ensayos anal&iacute;tico</i> s. Ariel, Barcelona, 1990, p.177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0124-0579201000010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Juan Pablo II. <i>Carta apost&oacute;lica salvifici doloris del sumo pont&iacute;fice Juan Pablo II a los obispos, sacerdotes, familias religiosas y fieles de la iglesia cat&oacute;lica sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_11021984_salvifici-doloris_sp.html" target="_blank">http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_11021984_salvifici-doloris_sp.html</a>, recuperado: 10 de junio de 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0124-0579201000010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Kiza, Ernesto; Rathgeber, Corene &amp; Holger-C.Rohne. <i>Victims of war. An empirical study on war-victimization and victims’ attitudes towards addressing Atrocities</i>. Hamburger Edition online, s. c., 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0124-0579201000010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Kritz, Neil (ed.). <i>Transitional Justice: How Emerging Democracies Reckon with Former Regimes</i>, Vol. I. United States Institute of Peace, Washington, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0124-0579201000010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Levi, Primo. <i>Trilog&iacute;a de Auschwitz</i>. El Aleph Editores, M&eacute;xico - Oc&eacute;ano, Barcelona, 2006, p. 502.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0124-0579201000010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. L&oacute;pez, Claudia. "La ruta de la expansi&oacute;n paramilitar y la transformaci&oacute;n pol&iacute;tica en Antioquia". En: <i>Parapol&iacute;tica: la ruta de la expansi&oacute;n paramilitar y los acuerdos pol&iacute;ticos</i>. Corporaci&oacute;n Nuevo Arco Iris, Bogot&aacute;, 2007, p.176.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0124-0579201000010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Madariaga Villegas, Patricia. <i>Matan y matan y uno sigue ah&iacute;: control paramilitar y vida cotidiana en un pueblo de Urab&aacute;</i>. Ediciones Uniandes, Bogot&aacute;, 2006, p. 84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0124-0579201000010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Minow, Martha. <i>Between Vengeance and Forgiveness</i>. Beacon Press, Boston, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0124-0579201000010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas. <i>El Estado de derecho y la justicia de transici&oacute;n en las sociedades que sufren o han sufrido conflictos. Informe del Secretario General</i>. UN Doc. S/2004/616 (reemitido el 23 de agosto de 2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0124-0579201000010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. P&eacute;caut, Daniel. "De la violencia banalizada al terror: el caso colombiano". En: <i>Revista Controversia</i>, 171. CINEP - Centro de Investigaci&oacute;n y educaci&oacute;n popular, Bogot&aacute;, 1997, p. 29.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0124-0579201000010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. P&eacute;caut, Daniel. "Configuraci&oacute;n del espacio, el tiempo y la subjetividad en un contexto de terror: el caso colombiano". En: <i>Revista Colombiana de Antropolog&iacute;a</i>, 35. 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