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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Two Cheers for Anarchism: Six Easy Pieces on Autonomy, Dignity, and Meaningful Work and Play James C. Scott Princeton, N.J.: Princeton University Press 2012, 169 p.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p align="center"><b><font size="4">Two Cheers for Anarchism: Six Easy Pieces on Autonomy, Dignity, and Meaningful Work and Play</font>    <br>  <font size="3">James C. Scott    <br>  Princeton, N.J.: Princeton University Press 2012, 169 p.</font></b></p>      <p align="center">Daniela Ferro Astaiza<Sup>*</Sup></p>      <p>* Polit&oacute;loga, Universidad Nacional de Colombia. Joven investigadora, Universidad del Rosario. Bogot&aacute;, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:daniela.naninan@gmail.com">daniela.naninan@gmail.com</a></p>  <hr>      <p><i>Dos hurras para el anarquismo</i> es un libro ameno que por medio de un lenguaje sencillo plantea una perspectiva interesante sobre el anarquismo. James C. Scott, destacado profesor de la Universidad de Yale en los departamentos de Ciencia pol&iacute;tica y Antropolog&iacute;a, explica las potencialidades del punto de vista anarquista para entender las din&aacute;micas sociales y hacer cr&iacute;ticas certeras a los procesos actuales. Scott analiza procesos sociales y pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos, a la luz de algunos de los principales postulados del anarquismo para evidenciar el car&aacute;cter favorable de esta tendencia pol&iacute;tica. En lugar de recurrir a la teor&iacute;a, el autor se vale de diferentes ejemplos, situaciones pr&aacute;cticas y visibles para explicar sus argumentos. As&iacute;, a partir de fragmentos y de peque&ntilde;as piezas con muchas an&eacute;cdotas muestra diferentes &aacute;ngulos del caleidoscopio anarquista.</p>      <p>El libro presenta varias secuencias de im&aacute;genes, procesos y episodios de lo que significa la perspectiva anarquista: las fortalezas de la cooperaci&oacute;n sin jerarqu&iacute;as en las actividades cotidianas. As&iacute;, el libro se plantea como una invitaci&oacute;n al cambio social y la transformaci&oacute;n din&aacute;mica, al presentar alternativas a las estructuras r&iacute;gidas, pesadas y agobiantes en las que se vive en la actualidad. Sin embargo, es necesario mencionar que esta invitaci&oacute;n no advierte sobre sus limitaciones, puesto que el tipo de procesos que elogia est&aacute;n presentes y tambi&eacute;n tienen muchos problemas.</p>      <p>La visi&oacute;n anarquista permite a Scott analizar la complejidad de un hecho social en sus diferentes aspectos, esto con el objetivo de comprender la diversidad de elementos que pueden intervenir en un cambio pol&iacute;tico. La perspectiva anarquista permite observar m&aacute;s all&aacute; de las instituciones y las organizaciones pol&iacute;ticas constituidas, lo que permite evidenciar que las acciones pol&iacute;ticas sobrepasan esos espacios y que los cambios en realidad son un producto de lo que pasa fuera de ellas. El anarquismo logra enfocar la perspectiva sobre la praxis pol&iacute;tica, de modo que la b&uacute;squeda por el cambio y la libertad no degeneren en situaciones de dominio y control absolutos. En ese sentido, el autor hace &eacute;nfasis en la importancia de la discusi&oacute;n y el debate pol&iacute;tico, en donde se otorgue un espacio al conflicto de manera que se puedan construir formas alternativas de vida.</p>      <p>Es importante referirse a la particularidad de la perspectiva de Scott. &Eacute;l, a diferencia de muchos anarquistas, no considera que el Estado deba ser destruido puesto que este ha permitido el alcance de situaciones de favorabilidad para vivir, al mismo tiempo que ha logrado que se dinamicen los cambios frente a situaciones de explotaci&oacute;n e injusticia. Sin embargo, se&ntilde;ala que estos cambios no pueden ser auspiciados solo por el Estado, estos procesos son impulsados por fuera de la institucionalidad, pues son las movilizaciones de diversos actores y grupos sociales las que estimulan la creaci&oacute;n de condiciones de posibilidad para la libertad humana.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; como Scott no se considera enemigo del Estado, tampoco est&aacute; de acuerdo con las perspectivas del libertarismo en donde se aceptan las inequidades con tal de que se respeten las libertades individuales. Para Scott no es posible la consecuci&oacute;n de formas de vida m&aacute;s libres, si las diferencias sociales y econ&oacute;micas tan abismales que existen hoy en d&iacute;a se mantienen, por ello considera necesario que el anarquismo cuestione la legitimaci&oacute;n de esas diferencias.</p>      <p>Desde el principio, Scott deja claro hasta d&oacute;nde va su visi&oacute;n anarquista, pues de entrada no plantea ninguna utop&iacute;a pol&iacute;tica que se pueda alcanzar con cierto tipo de activismo, as&iacute; como tampoco establece que se pueda dar un cambio social intempestivo y radical. De acuerdo con el autor, el anarquismo ya se encuentra impreso en los procesos sociales, pol&iacute;ticos y culturales contempor&aacute;neos, de manera que lo importante es aprender de ese tipo de din&aacute;micas. Por ello no se plantea la necesidad de la destrucci&oacute;n del Estado, ni de otras instituciones, sino la urgencia de comprender que la construcci&oacute;n y existencia de estas instituciones est&aacute; relacionada con procesos contingentes y particulares.</p>      <p>Scott se&ntilde;ala que la fuerza para el desarrollo de los cambios pol&iacute;ticos proviene de ejercicios colectivos no organizados. Las instituciones modernas por s&iacute; mismas no logran satisfacer los requerimientos de cambio, pues estos procesos de transformaci&oacute;n son posibles gracias a din&aacute;micas exteriores a ellas y que no se pueden llamar propiamente organizaciones alternas, ya que son din&aacute;micas dif&iacute;ciles de asir dentro de una plataforma plenamente constituida. A pesar de su dispersi&oacute;n y poca claridad, para Scott este tipo de din&aacute;micas tiene un peso importante para entender los procesos pol&iacute;ticos que muchas veces no se tiene en cuenta; por ello invita a observar desde la perspectiva anarquista estos procesos de modo que se pueda comprender la estructura de esa aparente desorganizaci&oacute;n. As&iacute;, Scott le otorga una gran importancia a estas din&aacute;micas, pues aunque no son el todo, evidencia que desempe&ntilde;an un papel fundamental en los procesos de cambio pol&iacute;tico.</p>      <p>Scott cuestiona la relevancia de las instituciones jer&aacute;rquicas, su hegemon&iacute;a en nuestra cotidianidad y su importancia en la organizaci&oacute;n de la vida. Esto lo lleva a preguntarse por el olvido de las formas de auto-organizaci&oacute;n comunitaria en las que los miembros se autorregulan para realizar las tareas diarias. De acuerdo con el autor, estas pr&aacute;cticas a&uacute;n funcionan en estos d&iacute;as, por lo que se les deber&iacute;a m&aacute;s atenci&oacute;n y observarlas. Con esto no se pretende abogar por un retroceso a tiempos de cazadores y recolectores, sino explicar c&oacute;mo todav&iacute;a se mantienen estas pr&aacute;cticas y qu&eacute; funcionalidad tienen.</p>      <p>En primer lugar, el autor muestra el peso de las din&aacute;micas no institucionales dentro de la vida pol&iacute;tica, son din&aacute;micas que desaf&iacute;an lo establecido y por lo tanto se desarrollan de diferentes maneras. Desde la perspectiva anarquista, hacer contraposici&oacute;n significa reconstruir lo cimentado sin ponerse en riesgo, es decir, utilizar como praxis pol&iacute;tica mecanismos de protesta que no impliquen una exposici&oacute;n frontal, como lo son el boicot o la revuelta, que es justamente la praxis pol&iacute;tica que han realizado muchos de los subalternos.<Sup><a href="#num1" name="nu1">1</a></Sup> Scott argumenta que es necesario entender c&oacute;mo este tipo de peque&ntilde;as acciones adquieren una gran importancia en los procesos pol&iacute;ticos, pues se trata de acciones a peque&ntilde;a escala, con prop&oacute;sitos espec&iacute;ficos que, amplificados, pueden causar gran impacto. Es una forma de acci&oacute;n no frontal de desobediencia y resistencia con objetivos muy espec&iacute;ficos, que generan conmoci&oacute;n y a la vez silencio: tanto los actores no quieren ser visibilizados, as&iacute; como tampoco las autoridades quieren que se conozcan estos hechos. &iquest;C&oacute;mo lograr entender y explicar esta praxis pol&iacute;tica que no logra contenerse en ninguna organizaci&oacute;n, pero que ha tenido mucho peso en procesos de resistencia y cambio pol&iacute;tico?</p>      <p>De esta forma, Scott hace una cr&iacute;tica frontal a las instituciones democr&aacute;ticas que funcionan actualmente en muchas partes del mundo, al afirmar que los procedimientos de estas instituciones no garantizan que se realicen cambios pol&iacute;ticos. Por el contrario, los procesos pol&iacute;ticos de resistencia y desobediencia de la ley en los que no se puede encontrar una organizaci&oacute;n coherente ni estructurada son los promotores de estos cambios. Por ello, el autor es enf&aacute;tico en se&ntilde;alar la necesidad de entender el papel que tienen estas acciones colectivas, las cuales, en lugar de tener un esquema preciso, implican una organizaci&oacute;n t&aacute;cita a la hora de evaluar las estructuras de poder. Scott est&aacute; sumamente preocupado por darle una posici&oacute;n privilegiada a estas acciones pol&iacute;ticas silenciosas por ser las promotoras de importantes cambios pol&iacute;ticos.</p>      <p>Igualmente, Scott demuestra c&oacute;mo estas maneras no estructuradas de actuar funcionan en diferentes espacios de la vida diaria, mientras que los esquemas de organizaci&oacute;n jer&aacute;rquicos y oficiales implican muchos problemas. Al autor no le interesa negar las fortalezas ni las posibilidades de las organizaciones esquem&aacute;ticas y sistematizadas que han permitido el progreso en la vida moderna, sino que evidencia la importancia de los esquemas de organizaci&oacute;n vern&aacute;culos y no centralizados. Los procesos organizativos, que est&aacute;n pensados desde la variedad, que son multiprop&oacute;sito y que desbordan la estandarizaci&oacute;n, tienen estas caracter&iacute;sticas que desde hace mucho tiempo han funcionado en las tareas diarias. El problema surge cuando se le quitan posibilidades a la multiplicidad y se busca un prop&oacute;sito &uacute;nico por medio de reglas est&aacute;ndares y no modificables. Cuando esto ocurre, se cierran las puertas al cambio y al ingenio. Scott relata las posibilidades que se abren cuando esquemas abiertos y variados se ponen en marcha, por ejemplo al crear un espacio de juego en el que los ni&ntilde;os definan hasta d&oacute;nde quieren ir y qu&eacute; quieren hacer (pp. 87, 88); o el monumento conmemorativo a los veteranos de Vietnam que permite diferentes reflexiones sobre lo sucedido y no reducirlas a una sola interpretaci&oacute;n (p. 61).</p>      <p>En este sentido, Scott es enf&aacute;tico al detallar los l&iacute;mites que modelos de eficacia econ&oacute;mica y productiva le imponen al desarrollo de las cualidades humanas. Estos no permiten la adquisici&oacute;n de nuevas capacidades, ni ampl&iacute;an los incentivos para el desarrollo de una actividad, ni estimulan la creatividad. Al estar guiados por objetivos tan definidos de antemano no permiten que el cumplidor de esas tareas enriquezca sus posibilidades ni est&eacute; motivado. Scott hace &eacute;nfasis en que no es posible que se piense en ciudadanos participativos de la vida p&uacute;blica y democr&aacute;tica, si las instituciones en las que est&aacute;n inmersos los constri&ntilde;en: &iquest;c&oacute;mo enfatizar en una cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica si las personas no saben c&oacute;mo interactuar en ella?</p>      <p>Otro de los aspectos del anarquismo es el valor que tiene y ha tenido una clase en particular muy poco comprendida, la peque&ntilde;a burgues&iacute;a. Para Scott esta clase es en la que m&aacute;s se puede observar la praxis de los valores buscados por los anarquistas, la autonom&iacute;a y la libertad.</p>      <p>Scott elogia la labor que esta ha realizado al encontrarse en un punto intermedio entre el gran capital y los despose&iacute;dos, lo cual le permite un gran margen de acci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de la mera ganancia y laproductividad. &Eacute;l la conceptualiza como una clase amplia y en su mayor&iacute;a pobre, pues en ella no solo incluye al empresario de una microempresa, sino tambi&eacute;n a todas las personas que gestionan sus ingresos y por lo tanto tienen un rango de acci&oacute;n e independencia m&aacute;s amplio que un trabajador; es la clase que m&aacute;s puede mantenerse alejada del control estatal. Por otra parte, Scott dista de entender a la propiedad como algo buscado &uacute;nicamente por los capitalistas, pues afirma que es una aspiraci&oacute;n de los trabajadores y peque&ntilde;os campesinos, quienes adem&aacute;s aspirar a una de seguridad econ&oacute;mica, tambi&eacute;n poseen la aspiraci&oacute;n cultural de alcanzar los beneficios ciudadanos que vienen con ella. Entonces, en la peque&ntilde;a burgues&iacute;a se observan los anhelos de muchos procesos revolucionarios acontecidos en el siglo xx, as&iacute; como tambi&eacute;n es all&iacute; donde se materializan las aspiraciones de estatus, familia, ra&iacute;ces y autonom&iacute;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Scott termina su libro refiri&eacute;ndose a la p&eacute;rdida del debate pol&iacute;tico en la toma de decisiones de los gobernantes, de aquellos modelos de medici&oacute;n cuantitativa que intentan calificar de manera objetiva varios aspectos de la vida y as&iacute; tomar determinaciones. La pretensi&oacute;n de obtener esquemas que consideran que el anhelo democr&aacute;tico de alcanzar la igualdad de oportunidades por medio de modelos cient&iacute;ficos y racionales de medici&oacute;n deja de lado muchos aspectos que tambi&eacute;n intervienen y no son cuantificables. El anhelo de uniformidad mediante la objetivizaci&oacute;n termina borrando las diferentes circunstancias que intervienen en esas decisiones y, por m&aacute;s t&eacute;cnico que pretenda ser, termina como una decisi&oacute;n pol&iacute;tica que no es debatible. Por lo tanto, es necesario plantearse la participaci&oacute;n como un elemento esencial de los procesos de decisi&oacute;n, en donde, adem&aacute;s de la l&oacute;gica del costo-beneficio, se tengan en cuenta aquellos elementos extras que influyen en el funcionamiento de las instituciones.</p>      <p><i>Two Cheers for the anarquism</i> logra su objetivo al ampliar la mirada a esas otras l&oacute;gicas, desorganizadas y divergentes, que intervienen en los procesos pol&iacute;ticos, sin embargo, se queda con una posici&oacute;n muy positiva de estos esquemas, no problematiza hasta d&oacute;nde llegan sus l&iacute;mites. Es cierto que pensar la variedad permite tener en cuenta otro tipo de din&aacute;micas, como entender la importancia que tiene el movimiento de v&iacute;ctimas para ampliar el espectro de lo que deber&iacute;a ser la reparaci&oacute;n en Colombia. Pero la constituci&oacute;n de din&aacute;micas de este tipo no significa que sean favorables en s&iacute; mismas, es decir, no es posible generalizar, ya que en contextos tan precisos como el tr&aacute;fico de la ciudad de Bogot&aacute;, estas din&aacute;micas est&aacute;n presentes causando un caos insoportable y peligroso. Entonces, como lo dice Scott, hay que pensar sobre las particularidades para entender la contingencia de los procesos sociales y culturales para no caer de nuevo en esquemas un&iacute;vocos de comprensi&oacute;n.</p>  <hr>      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>      <p><sup><a href="#nu1" name="num1">1</a></sup> Subalterno en t&eacute;rminos de Gramsci: grupos o clases sociales que est&aacute;n excluidos de la toma de decisiones pol&iacute;ticas del poder constituido.</p> </font>      ]]></body>
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