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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[RENTAS MONOPOLÍSTICAS EN EL SISTEMA DE PRECIOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper seeks to point out and to correct some mistakes of the conventional theory of imperfect competition based on partial equilibrium analysis. It extends to imperfect competition the classical model of general equilibrium, showing the interconnections between individual prices and between these and macroeconomic aggregates.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>RENTAS MONOPOL&Iacute;STICAS EN EL SISTEMA DE PRECIOS</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>MONOPOLISTIC RENTS IN THE PRICE SYSTEM</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Homero Cuevas</i></p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">Este ensayo intenta poner en evidencia y corregir algunas falencias de la teor&iacute;a convencional de la competencia imperfecta, basada en el equilibrio parcial. Para ello, extiende a la competencia imperfecta el modelo cl&aacute;sico en equilibrio general, destacando las interconexiones entre los precios individuales, y entre &eacute;stos y los agregados macroecon&oacute;micos.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">This paper seeks to point out and to correct some mistakes of the conventional theory of imperfect competition based on partial equilibrium analysis. It extends to imperfect competition the classical model of general equilibrium, showing the interconnections between individual prices and between these and macroeconomic aggregates.</p> <hr align="JUSTIFY">     <div align="justify">    <br> </div>     <p align="justify"><b>1. RENTAS DIFERENCIALES Y MONOPOL&Iacute;STICAS</b></p>     <p align="justify">A un cuando en un mercado en equilibrio el precio sea param&eacute;trico, es decir, independiente de las estrategias de cualquier productor individual o coaligado, puede dar lugar a beneficios extraordinarios, por encima de la tasa normal de beneficio (r). Esto es posible debido a diferencias de costos unitarios entre productores individuales y, por precisi&oacute;n anal&iacute;tica, tales sobreganancias son clasificadas como rentas diferenciales.</p>     <p align="justify">Por el contrario, las sobreganancias adicionales, surgidas de la alteraci&oacute;n de los precios como efecto de la eficacia estrat&eacute;gica de los productores, se clasifican como rentas monopol&iacute;sticas y constituyen el objeto espec&iacute;fico del siguiente an&aacute;lisis.</p>     <p align="justify"><b>2. GRADOS DE MONOPOLIO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">1. Si el grado de monopolio de un proceso i (pi), se define como la diferencia entre su tasa de beneficio de equilibrio y la tasa normal de beneficio (ri - r), entonces el conjunto de precios de equilibrio puede representarse como el sistema p.</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v1n1/v1n1a5e4.jpg"></p>     <p align="justify">Donde:</p>     <p align="justify">Aij (i = 1…n; j = 1…n): Cantidad del insumo producido por el proceso j y comprado por el proceso (“unidad productiva”) i. Par&aacute;metros. Y, para simplificar, la tasa de depreciaci&oacute;n es tomada al 100%.</p>     <p align="justify">Xj: Precio monetario por unidad del insumo producido por j.     <br> W: Tasa monetaria de salario.     <br> Li (i = 1…n): Cantidad de trabajo empleado por el proceso i.     <br> Qi: Cantidad producida por i.     <br> Xi: Precio monetario por unidad del producto de i.</p>     <p align="justify">2. Una de las limitaciones fundamentales de la teor&iacute;a convencional de la competencia imperfecta es su aprisionamiento dentro del equilibrio parcial, lo cual la predispone a dos fuentes de falacias: i) alguna miop&iacute;a sobre las interconexiones entre todos los precios del sistema (excepci&oacute;n parcial hecha cuando se involucran en forma expl&iacute;cita an&aacute;lisis de <i>second best</i>); y, ii) olvido de las interconexiones con los agregados macroecon&oacute;micos. La primera es corregida por el Sistema p, puesto que es un sistema de equilibrio general. Pero la segunda requiere no s&oacute;lo sumar las ecuaciones sino hacerlo suministrando informaci&oacute;n sobre el producto y el ingreso reales, es decir, despejando las ilusiones ofrecidas por su representaci&oacute;n nominal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. Este &uacute;ltimo paso es consumado cuando se divide cada una de las ecuaciones del Sistema p por el deflactor impl&iacute;cito del producto interno, d. El cual es igual, por definici&oacute;n, al valor agregado nominal del sistema, <font face="Symbol">S</font>QiXi - <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>AijXj, sobre el valor agregado real del mismo, para cuyo c&aacute;lculo se adoptan las unidades de empleo. Es decir, d = (<font face="Symbol">S</font>QiXi - <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>AijXj)/<font face="Symbol">S</font>Li (ecuaci&oacute;n 2.3.1).</p>     <p align="justify">4. Las ecuaciones as&iacute; deflactadas suministran, pues, toda la informaci&oacute;n del sistema en t&eacute;rminos reales. En particular, todos los precios quedan deflactados y, para mayor claridad, puede definirse:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v1n1/v1n1a5e5.jpg"></p>     <p align="justify">5. Si la tasa de beneficio m&iacute;nima que puede obtenerse en el sistema se asimila a la tasa normal de beneficio (o de libre entrada), entonces, al menos para un proceso i, digamos i = n, r + pi = r, &oacute; pn = 0. Aparte de r, entonces el sistema queda con n-1 grados de monopolio, pi, i =1... n-1.</p>     <p align="justify">6. El n&uacute;mero total de inc&oacute;gnitas se sit&uacute;a, por lo tanto, en 2n + 2: n precios de productos (Xi; i, j = 1... n); la tasa de salarios (W); la tasa normal de beneficio (r); el deflactor impl&iacute;cito (d); y n -1 grados de monopolio.</p>     <p align="justify">7. Por su parte, el n&uacute;mero de ecuaciones independientes se encuentra en: n + 1: una por cada uno de los n procesos m&aacute;s la correspondiente a la definici&oacute;n del deflactor (ecuaci&oacute;n 2.3.1). Otra ecuaci&oacute;n adicional se obtiene de la descomposici&oacute;n del valor agregado global en remuneraci&oacute;n al trabajo m&aacute;s remuneraci&oacute;n al capital. Es decir:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v1n1/v1n1a5e6.jpg"></p>     <p align="justify">8. Cada grado de monopolio debe ser determinado, a su vez, por una ecuaci&oacute;n, lo cual arroja un conjunto de n-1 ecuaciones adicionales, dejando finalmente al sistema con un grado de libertad: (n + 2) + (n - 1) = 2n + 1 ecuaciones contra 2n +2 inc&oacute;gnitas.</p>     <p align="justify">9. Las ecuaciones determinantes de los grados de monopolio parecen funciones de los siguientes factores: a) Tama&ntilde;o relativo asociado con el proceso (“firma”); b) Elasticidad precio de la demanda por el producto; g) Presupuestos para investigaci&oacute;n, desarrollo, publicidad y mercadeo; l) Capacidad de presi&oacute;n pol&iacute;tica e inversi&oacute;n de recursos para ese prop&oacute;sito (<i>rent-seeking</i> y disipaci&oacute;n de recursos); p) Reacci&oacute;n de competidores efectivos y potenciales; j) Componentes aleatorios. Es decir, pi = fi (<font face="Symbol">&micro;</font>i, &szlig;i, gi, li, <font face="Symbol">p</font>i, <font face="Symbol">m</font>i); i = 1... n -1; designa las n - 1 ecuaciones correspondientes.</p>     <p align="justify"><b>3. PUBLICIDAD, REACCI&Oacute;N Y RENT-SEEKING</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">1. Los componentes de gi se sit&uacute;an, por supuesto, entre los par&aacute;metros Aij, puesto que constituyen insumos comprados por el proceso i a otros procesos o a s&iacute; mismo. En otros t&eacute;rminos, los servicios de investigaci&oacute;n, desarrollo, publicidad y mercadeo constituyen <i>outputs</i> que se listan en el lado derecho de las ecuaciones en el Sistema p, en pie de igualdad con los dem&aacute;s elementos de la columna Qi Xi. Y, en tal condici&oacute;n, cada uno de los procesos que los producen est&aacute; representado por una ecuaci&oacute;n correspondiente.</p>     <p align="justify">2. El mismo argumento es extensible a los componentes de li. Es decir, a la producci&oacute;n y venta de servicios pol&iacute;ticos, los cuales son demandados en el sistema como inversi&oacute;n con el &aacute;nimo de obtener ingresos futuros (<i>rent-seeking</i>). Y para producirlos tambi&eacute;n se requieren inversiones. (Instalaciones, equipamiento, comunicaciones, otros servicios y personal: Aij, Li). El hecho de que algunos componentes peculiares, clasificables dentro de ji, como menor peritazgo de los demandadantes sobre tales servicios, mayor dificultad para garantizar el cumplimiento de los contratos y especiales inflexibilidades institucionales para la entrada de nuevos competidores, puedan llegar a tener una ponderaci&oacute;n especial en los grados de monopolio de los procesos productores de los servicios pol&iacute;ticos, o de que la inversi&oacute;n en &eacute;stos llegue a considerarse superflua o da&ntilde;ina, asumiendo determinados juicios de valor (“disipaci&oacute;n de recursos”), no modifica el hecho objetivo de su consumo de recursos (Aij, Li), ni de eventuales excedentes obtenibles sobre &eacute;stos (1 + r + pi), ni de su costo para sus demandantes (Qi Xi). Los servicios pol&iacute;ticos, como insumos fundamentales de los grados de monopolio, pueden entrar tambi&eacute;n, entonces, con sus respectivas ecuaciones en el Sistema p.</p>     <p align="justify">3. La formalizaci&oacute;n de los servicios pol&iacute;ticos como un mercado m&aacute;s es una notable tendencia que se refleja en trabajos como los de Downs, 1957; Buchanan y Tullock, 1962; Tullock, 1976, 1993; Stigler, 1971; y Becker, 1983, 1985. La diferencia de la secci&oacute;n 3.2 es la inclusi&oacute;n de tales servicios dentro de la matriz global de insumo producto y las interacciones del equilibrio general. Ahora bien, se podr&iacute;a intentar la discriminaci&oacute;n de los insumos cuyo &uacute;nico producto es un aumento del grado del monopolio (“improductivos”). Pero, aparte de la discusi&oacute;n sobre los juicios de valor involucrables, tales complicaciones formales no son requeridas para los prop&oacute;sitos inmediatos.</p>     <p align="justify">4. Los grados de monopolio constituyen niveles de equilibrio, pues un precio Xi portador de una rentabilidad mayor que r + pi estimula aumentos de oferta de i, a trav&eacute;s de la reasignaci&oacute;n de recursos, los cuales presionan el precio a la baja hasta ajustarse a r + pi. Y lo mismo, con direcci&oacute;n contraria, en el caso de una rentabilidad menor que r + pi. (Mayor detalle sobre este mecanismo en otros contextos puede verse en el modelo de precios y costos de Kalecki, 1943; en el modelo de precios de exclusi&oacute;n de Sylos Labini, 1966; y en los modelos analizados por Bejarano, 1986).</p>     <p align="justify">5. Si en estas reasignaciones cualquier i&rsquo;&rsquo; fuese producido por varios procesos distintos surgir&iacute;an entonces rentas diferenciales. Pero, para concentrarse s&oacute;lo en las rentas monopol&iacute;sticas, esta complicaci&oacute;n puede ser obviada, aunque es conveniente resaltar una consecuencia formal: Si los nuevos procesos que entran en la producci&oacute;n de i&rsquo;&rsquo; son id&eacute;nticos (Aij/Qij, Li/Qi iguales), las ecuaciones que a&ntilde;aden son proporcionales entre s&iacute; y con las preexistentes para i&rsquo;&rsquo;. Por lo tanto, no a&ntilde;aden ecuaciones independientes al sistema, as&iacute; como tampoco nuevas inc&oacute;gnitas. (Xi&rsquo;&rsquo; es homog&eacute;neo para toda unidad de i&rsquo;&rsquo;). Es decir, en t&eacute;rminos de la l&oacute;gica de las soluciones para las inc&oacute;gnitas todas esas ecuaciones pueden ser agrupadas en un solo paquete de i&rsquo;&rsquo;. (Por simplificaci&oacute;n, pero no es forzoso suponerlo). Adem&aacute;s, una misma “firma” podr&iacute;a operar diversos procesos, pero tal precisi&oacute;n carece de efectos pr&aacute;cticos en el contexto descrito.</p>     <p align="justify">6. En el caso de los productos ligeramente diferenciados, los procesos no son id&eacute;nticos ni tampoco lo son los precios. El caso puede ser formalizado, entonces, con cada nuevo proceso adicionando una ecuaci&oacute;n independiente y una inc&oacute;gnita, dejando intacta la l&oacute;gica del sistema. Su peculiaridad se reduce, por tanto, a la estrecha reacci&oacute;n rec&iacute;proca de grados de monopolio y precios (p) entre un subconjunto peque&ntilde;o de procesos diferentes.</p>     <p align="justify">7. Sin embargo, es preciso subrayar que el efecto de reacci&oacute;n (p) no se agota en tales l&iacute;mites, pues las reasignaciones descritas en la secci&oacute;n 3.5 evidencian un efecto de reacci&oacute;n entre todos los precios del sistema, no s&oacute;lo entre los procesos configurantes de una situaci&oacute;n de duopolio o de oligopolio en una “industria dada”, en el contexto del an&aacute;lisis convencional de equilibrio parcial. Aparte de esto, como se&ntilde;al&oacute; Robinson (1933, 1969), tal contexto queda cuestionado sobre el rigor que pueda imputarse a la noci&oacute;n intuitiva de “industria”.</p>     <p align="justify"><b>4. SIMETR&Iacute;A EN LOS GRADOS DE MONOPOLIO</b></p>     <p align="justify">1. Algunos impactos de los grados de monopolio sobre el sistema pueden ser analizados sin precisar la forma espec&iacute;fica de cada una de las n -1 funciones fi que los determinan. Por tanto, para esos prop&oacute;sitos los grados de monopolio ser&aacute;n tomados como par&aacute;metros, dispensando la discusi&oacute;n sobre cada una de las ecuaciones fi, i = 1...n-1.</p>     <p align="justify">2. Si pi = 0 para todo i, las tasas de beneficio de todos los procesos se hacen id&eacute;nticas, y las soluciones del sistema p corresponder&iacute;an a las de un r&eacute;gimen de perfecta competencia: X*i para los precios y r* para la tasa uniforme de beneficio. En particular, usando el grado de libertad disponible para fijar el nivel de la tasa de salario real en w = w&rsquo;, de la suma de las n ecuaciones deflactadas del sistema original se obtiene:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v1n1/v1n1a5e1.jpg"></p>     <p align="justify">3. Si todos los grados de monopolio fueran id&eacute;nticos, pi = p<font face="Symbol">&yen;</font> para todo i, la tasa de beneficio para cada proceso en el sistema p ser&iacute;a: r + p<font face="Symbol">&yen;</font> = h. Pero con esta tasa homog&eacute;nea de beneficio la estructura y los par&aacute;metros de cada una de las ecuaciones son id&eacute;nticos a la del caso anterior, con h remplazando a r*. Por tanto, si la tasa de salario real se fija en el mismo nivel w&rsquo;, las soluciones del sistema se hacen id&eacute;nticas a las del r&eacute;gimen de perfecta competencia, con h = r* y xi = x*i para todo i.</p>     <p align="justify">4. En consecuencia, los grados de monopolio s&oacute;lo pueden ser iguales entre s&iacute; cuando su valor es cero, con h = r*. Y un mundo de monopolios puros igualmente poderoso rendir&iacute;a los mismos precios y la misma tasa de beneficio que un mundo de competencia perfecta.</p>     <p align="justify"><b>5. GRADOS DE MONOPOLIO ASIM&Eacute;TRICOS</b></p>     <p align="justify">1. Si pi &gt; 0 al menos para alg&uacute;n i, entonces la tasa normal de beneficio en un sistema con rentas monopol&iacute;sticas es menor que en un sistema de perfecta competencia, r &lt; r*, dada la misma inversi&oacute;n de capital. Este se desprende de que en el sistema p la suma total de beneficios, normales m&aacute;s monopol&iacute;sticos, es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v1n1/v1n1a5e2.jpg"></p>     <p align="justify">Por consiguiente, ante inversiones de capital id&eacute;nticas, <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aijx*j = <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aijxj, de las ecuaciones 4.2.1 y 5.1.1 se obtiene:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v1n1/v1n1a5e3.jpg"></p>     <p align="justify">De donde, r &lt; r* si pi &gt; 0 al menos para alg&uacute;n i.</p>     <p align="justify">2. Las divergencias entre los vectores de precios xj y x*j pueden reforzar o, por el contrario atenuar la diferencia entre r y r* a trav&eacute;s de los denominadores <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aijxj y <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aijx*j, los cuales representan las inversiones de capital respectivas. Pero esto no puede determinarse <i>a priori</i>, sin un conocimiento emp&iacute;rico previo de los par&aacute;metros Aij, Li, pi, los cuales pueden tomar cualquier estructura, en cada una de las ecuaciones. En otras palabras, aparte de estos efectos aleatorios sobre <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aijxj - <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aijx*j, la asimetr&iacute;a en los grados de monopolio implica r &lt; r*.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. As&iacute;, pues, la tasa de beneficio normal, o tasa real de inter&eacute;s, tender&aacute; a ser menor en un r&eacute;gimen con rentas monopol&iacute;sticas que en un r&eacute;gimen de competencia perfecta. Y su nivel var&iacute;a inversamente seg&uacute;n las ecuaciones 4.2.1 y 5.1.1, con el grado de monopolio del sistema en su conjunto [<font face="Symbol">S</font>(pi <font face="Symbol">S</font>Aijxj)]/(<font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aij.xj).</p>     <p align="justify">4. En general, el costo del capital deja de ser una funci&oacute;n exclusiva de la intensidad en el uso de los recursos (L/K) y de la tasa de salario real (w&rsquo;) para convertirse adem&aacute;s en una funci&oacute;n del grado de monopolio del sistema econ&oacute;mico. Es decir, en perfecta competencia, r* = f(L/K, w&rsquo;) mientras que, con rentas monopol&iacute;sticas, r = f(L/K, w&rsquo;, p), seg&uacute;n puede observarse en las ecuaciones 4.2.1 y 5.1.1.</p>     <p align="justify">5. Partiendo de un equilibrio competitivo, tan pronto como alg&uacute;n proceso i&rsquo; desarrolla un grado de monopolio positivo (pi&rsquo; &gt; 0), sus beneficios y su precio por unidad aumentan en (r + pi&rsquo; - r*) <font face="Symbol">S</font>(Ai&rsquo;j/Qi&rsquo;) x*j, como en el an&aacute;lisis convencional. Pero esto es apenas el comienzo de la historia. Pues la ecuaci&oacute;n 5.1.1 se&ntilde;ala que dados el volumen global de empleo, <font face="Symbol">S</font>Li, y la tasa de salario real, w&rsquo;, el aumento de beneficios de i&rsquo; es exactamente compensado por una reducci&oacute;n de beneficios en otros procesos, lo cual disminuye r* hasta r. Por consiguiente, los precios reales de la producci&oacute;n de otros procesos son deprimidos en la misma medida del aumento del precio de la producci&oacute;n de i&rsquo;. Pretender que el monopolio aumenta los precios constituye, entonces, una falacia. En realidad, aumenta unos precios (los propios) s&oacute;lo en la misma medida en que disminuye otros.</p>     <p align="justify">6. Como corolario parad&oacute;jico, en la nueva situaci&oacute;n, un proceso i” con tasa de beneficio r + pi&rsquo;&rsquo; = r* aparece como beneficiario de ganancias monopol&iacute;sticas, pi&rsquo;&rsquo; &gt; 0, mientras r*, su tasa efectiva de beneficio, ser&iacute;a apenas la tasa de rentabilidad normal en un contexto perfectamente competitivo.</p>     <p align="justify">7. Despu&eacute;s de estos efectos inmediatos siguen las rondas de impactos indirectos: tanto los precios aumentados en primera instancia como los disminuidos afectan los costos y las inversiones de capital al entrar como insumos adquiridos por los diversos procesos. Esto genera nuevos ajustes en los precios y en los costos, en forma sucesiva, hasta producir un conjunto nuevo de soluciones para el sistema (xi, xj, r).</p>     <p align="justify">8. En consecuencia, los impactos inmediatos (de equilibrio parcial) sobre cualquier precio individual pueden resultar reforzados, atenuados, neutralizados o reversados, de acuerdo con su estructura espec&iacute;fica de insumos, Aij, Li. Y las dos &uacute;ltimas situaciones parecen en particular inquietantes, pues los precios de algunos procesos con rentas monopol&iacute;sticas positivas pueden resultar iguales o menores de lo que ser&iacute;an como precios perfectamente competitivos, mientras los de algunos procesos sin tales rentas pueden resultar iguales o mayores.</p>     <p align="justify">9. Podr&iacute;a argumentarse que los grados de monopolio sobre los productos “no b&aacute;sicos” escapan a las conclusiones obtenidas, pues, en contraste con los “b&aacute;sicos”, no entran como medios de producci&oacute;n en otros procesos. Sin embargo, esto ser&iacute;a incorrecto. En primer t&eacute;rmino, como muestra la ecuaci&oacute;n 5.1.1, r y, por consiguiente todos los precios dependen de los agregados completos [<font face="Symbol">S</font>Li, <font face="Symbol">S</font>w&rsquo;Li, <font face="Symbol">S</font><font face="Symbol">S</font>Aijxj, <font face="Symbol">S</font>(pi <font face="Symbol">S</font>Aijxj)], sin exclusi&oacute;n alguna. En segundo t&eacute;rmino, por superfluo que parezca un producto entra al menos como insumo del comercio. Y no existe raz&oacute;n alguna para excluir del an&aacute;lisis del sistema p algunos procesos participantes en la generaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de valor agregado. Todos los procesos generadores de empleo, Li &gt; 0, son tomados, pues, en consideraci&oacute;n, dentro del sistema p, ya sean sus productos tangibles como cuerpos s&oacute;lidos o como meras actividades demandadas y pagadas en el sistema (“servicios”).</p>     <p align="justify"><b>6. INCIDENCIA SOBRE LAS HIP&Oacute;TESIS DE EFICIENCIA</b></p>     <p align="justify">1. Puesto que con id&eacute;nticos coeficientes Aij/Qi, Li/Qi, el precio de un producto con renta monopol&iacute;stica positiva puede ser menor o igual que su precio bajo un r&eacute;gimen competitivo, no existe base segura para determinar <i>a priori</i> si un proceso monopol&iacute;stico resulta o no restringiendo la cantidad de ese producto colocada en el mercado.</p>     <p align="justify">2. Pero el efecto sobre las cantidades no se detiene ah&iacute;. Pues la presi&oacute;n directa de los grados de monopolio para aumentar unos precios es id&eacute;ntica a la presi&oacute;n directa para reducir otros y, por consiguiente, m&aacute;s all&aacute; de cualquier mercado parcial, el efecto sist&eacute;mico sobre las cantidades en el conjunto general de los mercados no tiene signo discernible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. Es m&aacute;s, dado que r &lt; r*, y esta &uacute;ltima no es visible en un sistema con rentas monopol&iacute;sticas, los grados de monopolio no se miden contra el costo del capital de un contexto competitivo (r*), lo cual exagera sus magnitudes a nivel individual y agregado.</p>     <p align="justify">4. Estas consecuencias te&oacute;0ricas tienden, por tanto, a dar mayor soporte a hallazgos emp&iacute;ricos como los de Haberger (1954) y Schwartzman (1960), en el sentido de que las ineficiencias asignativas de los monopolios tienden a ser despreciables a nivel agregado.</p>     <p align="justify">5. Por otra parte, como la tradici&oacute;n anal&iacute;tica ha reconocido, si se toman en consideraci&oacute;n las diferencias en los coeficientes Aij/Qi, Li/Qi que pueden surgir de las econom&iacute;as de escala, as&iacute; como las presiones de una alta elasticidad de demanda sobre el precio, un caso todav&iacute;a m&aacute;s favorable resulta para las situaciones de monopolio natural.</p>     <p align="justify">6. En cuanto a la denominada ineficiencia X (Leibenstein, 1966), o mayor ineficiencia interna de las organizaciones monopol&iacute;sticas debida a las menores presiones del entorno competitivo, la respuesta de Stigler (1976) parece suficientemente rigurosa: los monopolios tambi&eacute;n son maximizadores, es decir, minimizan costos, s&oacute;lo que valoran sus recursos o esfuerzos en forma diferente. Por ejemplo, pueden atribuir una mayor valoraci&oacute;n al costo de la presi&oacute;n organizacional. Se podr&iacute;a agregar que &eacute;sto es v&aacute;lido no s&oacute;lo para la organizaci&oacute;n como firma sino tambi&eacute;n para sus partes o individuos componentes.</p>     <p align="justify">7. Sin embargo, la respuesta de Stigler parece corta ante los alcances del argumento. Pues si los procesos monopol&iacute;sticos, minimizando costos, pueden imputar precios distintos (mayores) por esfuerzos (o recursos) similares, como &uacute;ltima implicaci&oacute;n la problem&aacute;tica monopol&iacute;stica se reduce a un conflicto de equidad. As&iacute; se evidenciar&iacute;an, tambi&eacute;n en este campo, las frustraciones de los intentos convencionales para divorciar la teor&iacute;a de la eficiencia de los factores de equidad.</p>     <p align="justify">8. Bajo condiciones monopol&iacute;sticas surgen tres alternativas para imputar el costo de capital: i) las rentabilidades espec&iacute;ficas, o vector r + pi, i = 1...n - 1; ii) la tasa de inter&eacute;s observada en el sistema con rentas monopol&iacute;sticas, r y iii) la tasa de inter&eacute;s en un sistema de perfecta competencia, r*. En t&eacute;rminos de la argumentaci&oacute;n convencional, la primera sufrir&iacute;a de las distorsiones (“ineficiencias”) involucradas en los grados de monopolio. Pero, puesto que, de acuerdo con la ec. 5.1.2, r= f(pi), esta condenaci&oacute;n debe cobijar tambi&eacute;n a la segunda alternativa, r, y con ello a la tasa de inter&eacute;s visible, lo cual no suele ser reconocido. Por su parte, r* no es sectorial ni espont&aacute;neamente perceptible, excepto bajo condiciones ideales para todos y cada uno de los procesos en forma simult&aacute;nea. Y, despu&eacute;s de los debates sobre la funci&oacute;n de producci&oacute;n neocl&aacute;sica, no resulta coherente investirla con la productividad del capital a nivel agregado. Las bases para su preferibilidad parecer&iacute;an destilarse, entonces, en su virtud &uacute;nica de la equidad, esquiva para r + pi y para r por estar fundamentadas sobre la desigualdad (pi &gt; 0, la menos para alg&uacute;n i).</p>     <p align="justify"><b>7. CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">1. Un an&aacute;lisis de equilibrio general, tomando en cuenta las interconexiones de los precios individuales entre s&iacute; y con los agregados macroecon&oacute;micos, revela falacias fundamentales en el enfoque convencional de equilibrio parcial de la teor&iacute;a de la competencia imperfecta.</p>     <p align="justify">2. Un mundo de monopolios con simetr&iacute;a en el poder de mercado generar&iacute;a los mismos precios y las mismas tasas de beneficio que un mundo de competencia perfecta.</p>     <p align="justify">3. Para cualquier producto su precio de monopolio puede ser menor, igual o mayor que su precio de competencia perfecta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">4. Los monopolios y oligopolios compensan la presi&oacute;n hacia el alza de unos precios con la presi&oacute;n hacia la baja de otros.</p>     <p align="justify">5. El impacto monopol&iacute;stico sobre las cantidades producidas en el conjunto de los mercados no tiene signo discernible.</p>     <p align="justify">6. La tasa de inter&eacute;s real es menor bajo un r&eacute;gimen monopol&iacute;stico que bajo uno de competencia perfecta.</p>     <p align="justify">7. Los grados de monopolio observables son mayores que los reales.</p>     <p align="justify">8. Si la tasa de beneficio monopol&iacute;stica se considera una distorsi&oacute;n sobre el precio del capital, entonces la tasa de inter&eacute;s competitiva dentro de un sistema con rentas monopol&iacute;sticas resulta afectada tambi&eacute;n por la distorsi&oacute;n.</p>     <p align="justify">9. El argumento de que el poder monopol&iacute;stico tiende a generar procesos m&aacute;s costosos es, en general, inv&aacute;lido.</p>     <p align="justify">10. Los argumentos sobre el monopolio pueden ser reducidos a un conflicto de equidad.</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Becker, G. “A theory of competition among pressure groups for political influence”. <i>Quarterly journal of economics</i>, agosto, 1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0124-5996199900010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Becker, G. “Public policies, pressure groups and dead weight costs”, <i>Journal of public economics</i>, 28, 1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0124-5996199900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Bejarano, J. <i>Teor&iacute;a de las estructuras de mercado</i>, Caps. XIV y XV, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0124-5996199900010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Buchanan J. y G. Tullock. <i>El c&aacute;lculo del consenso</i>, 1962, Madrid, Espasa, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0124-5996199900010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Downs, A. <i>Teor&iacute;a econ&oacute;mica de la democracia</i>, 1957, Madrid, Aguilar, 1973.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0124-5996199900010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Haberger, A. “Monopoly and resource allocation”, <i>American Economic Review</i>, mayo, 1954.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0124-5996199900010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Haberger, A. “Using the resources at hand more effectively”, <i>American Economic Review</i>, mayo, 1959.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0124-5996199900010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Kalecki, M. “Costos y precios”, <i>Selected Essays</i>, 1943, Cambridge, Cambridge University Press, 1973.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-5996199900010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Leibenstein, H. “Allocative efficiency vs X-efficiency”, <i>American Economic Review</i>, junio, 1966.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-5996199900010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Robinson, J. <i>The economics of imperfect competition</i>, 1933, Edinburgh, Mc Millan Press, 2&ordf; ed., 1969.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996199900010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Schwartzman. “The burden of monopoly”, <i>Journal of political economy</i>, 68, 1960.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-5996199900010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Stigler, G. “The theory of economic regulation”, <i>The Bell journal of economics and management science</i>, primavera, 1971.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996199900010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Stigler, G. “X-existence of X-efficiency?”, <i>American Economic Review</i>, 66, 1976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-5996199900010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Sylos Labini, P. <i>Oligopolio y progreso t&eacute;cnico</i>, Barcelona, Ediciones Oikos, 1966.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996199900010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Tullock, G. <i>Los motivos del voto</i>, Madrid, Espasa, 1976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-5996199900010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Tullock, G. <i>Rent-seeking</i>, Brookfield, Edward Elgar, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996199900010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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