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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[FALLAS DEL MERCADO DE LA SALUD EN COLOMBIA: EL CASO DE LA INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[HEALTH MARKET FAILURES IN COLOMBIA: THE CHRONIC RENAL INSUFFICIENCY CASE]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Chronic renal insufficiency is one of the highest cost pathologies of greater financial impact for the general system of social security health care in Colombia. High-cost case concentration in some health entities made it necessary to distribute resources and patients to other entities in order to counteract the financial unbalance. This paper proposes that demand induction is the principal failure in this case. It presents some hypotheses regarding incentives facing firms in an oligopolic market and argues for the necessity of regulatory intervention in prices and quality and, especially, prevention.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[insuficiencia renal crónica]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>    <br>FALLAS DEL MERCADO DE LA SALUD EN COLOMBIA:  EL CASO DE LA INSUFICIENCIA RENAL CR&Oacute;NICA</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>HEALTH MARKET FAILURES IN COLOMBIA: THE CHRONIC RENAL INSUFFICIENCY CASE</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p align="justify">Liliana Chica&iacute;za*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Doctora en Econom&iacute;a y Gesti&oacute;n de la Salud, Universidad Polit&eacute;cnica de Valencia, Espa&ntilde;a. Profesora de la Universidad Externado de Colombia, <a href="mailto:lchicaiza@uexternado.edu.co">lchicaiza@uexternado.edu.co</a> Agradezco la informaci&oacute;n y los comentarios de Laura Palacios, Carlos Estrada, Fredy Rodr&iacute;guez y &Eacute;dgar Dorado. Fecha de recepci&oacute;n: 27 de agosto de 2004, fecha de aceptaci&oacute;n: 13 de diciembre de 2004.</p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: insuficiencia renal cr&oacute;nica, inducci&oacute;n a la demanda, incentivos, empresas oligop&oacute;licas, alto costo; JEL: D43, I11, I18]</p>     <p align="justify">La insuficiencia renal cr&oacute;nica es una de las patolog&iacute;as de alto costo con mayor impacto financiero para el Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia. La alta concentraci&oacute;n de casos de alto costo en algunas empresas del sector hizo necesaria la redistribuci&oacute;n de recursos y pacientes para contrarrestar el desequilibrio financiero. El art&iacute;culo se&ntilde;ala que la inducci&oacute;n a la demanda es la principal falla de este mercado oligop&oacute;lico. Expone algunas hip&oacute;tesis sobre los incentivos de las empresas y muestra que la entidad reguladora debe intervenir en el control de los precios y la calidad y, sobre todo, adaptar medidas orientadas a prevenir la enfermedad.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: chronic renal insufficiency, demand induction, oligopoly firm&rsquo;s incentives, high cost; JEL: D43, I11, I18]</p>     <p align="justify">Chronic renal insufficiency is one of the highest cost pathologies of greater financial impact for the general system of social security health care in Colombia. High-cost case concentration in some health entities made it necessary to distribute resources and patients to other entities in order to counteract the financial unbalance. This paper proposes that demand induction is the principal failure in this case. It presents some hypotheses regarding incentives facing firms in an oligopolic market and argues for the necessity of regulatory intervention in prices and quality and, especially, prevention.</p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify">La insuficiencia renal cr&oacute;nica (IRC) es una situaci&oacute;n cl&iacute;nica producida por distintas enfermedades que lesionan el ri&ntilde;&oacute;n y obstaculizan sus funciones vitales de regulaci&oacute;n del medio interno. El paciente fallece si no se le ofrecen tratamientos que sustituyan la funci&oacute;n renal. La hemodi&aacute;lisis, la di&aacute;lisis peritoneal y el trasplante son tratamientos sustitutivos que permiten llevar una vida relativamente normal a las personas cuyos ri&ntilde;ones no funcionan (L&aacute;zaro, 1991, 2).</p>     <p align="justify"> La insuficiencia renal cr&oacute;nica y el SIDA son las enfermedades de mayor impacto financiero y mayor desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico en el Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia. En el r&eacute;gimen contributivo, la di&aacute;lisis y la hemodi&aacute;lisis costaron $55.444 millones en el primer semestre de 2002, equivalentes al 64% del costo total por enfermedades catastr&oacute;ficas<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>. El Instituto de Seguro Social atendi&oacute; al 77% de los pacientes con enfermedad renal cr&oacute;nica a un costo de $42.260 millones, lo que agrav&oacute; sus problemas de equilibrio financiero (Ministerio de Salud, 2002). Ante la gravedad de la situaci&oacute;n, el Ministerio de Protecci&oacute;n Social, en una decisi&oacute;n sin precedentes, decidi&oacute; trasladar 2.368 pacientes del Seguro Social a otras empresas promotoras de salud y redistribuir cerca de $60 mil millones de las empresas que presentaban menor concentraci&oacute;n de enfermos de alto costo entre las empresas con mayor concentraci&oacute;n, para atenuar la inequidad financiera.</p>     <p align="justify"> Aun despu&eacute;s de esta medida, el caso de la insuficiencia renal cr&oacute;nica sigue siendo preocupante por su nivel de crecimiento y el alto costo para la sociedad, puesto que su tratamiento exige tecnolog&iacute;a sofisticada y costosa, personal calificado y sistemas de salud complejos y eficaces. Aunque se ha planteado la imposibilidad de legislar por patolog&iacute;as, la alta prevalencia de esta enfermedad es de tal importancia que requiere atenci&oacute;n desde el punto de vista de la pol&iacute;tica p&uacute;blica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El art&iacute;culo muestra la situaci&oacute;n actual de la enfermedad renal cr&oacute;nica en el pa&iacute;s, se concentra en el tema de la inducci&oacute;n a la demanda, y se&ntilde;ala las posibles implicaciones de la estructura oligop&oacute;lica de este mercado en materia de incentivos y sus efectos sobre el bienestar de la sociedad y del consumidor final. Finaliza con algunas conclusiones y recomendaciones.</p>     <p align="justify"><b>LA INSUFICIENCIA RENAL CR&Oacute;NICA</b></p>     <p align="justify">En 1997, la tasa de pacientes que iniciaron tratamiento (incidencia) por enfermedad renal cr&oacute;nica en Estados Unidos, Jap&oacute;n y Singapur fue de 29,6, 22,9 y 15,8 por 100.000 habitantes, respectivamente. El n&uacute;mero de pacientes en tratamiento sustitutivo de la funci&oacute;n renal (prevalencia) fue de 139,7 por 100.000 habitantes en Jap&oacute;n y de 113,1 por 100.000 habitantes en Estados Unidos. Se estima que en Colombia la incidencia es de 9,4 por 100.000 habitantes (para una poblaci&oacute;n de 40.700.000) y la prevalencia de 15,4 por 100.000 habitantes (L&oacute;pez-Vi&ntilde;as, 2003, 703-704).</p>     <p align="justify"> Los &iacute;ndices de incidencia y prevalencia en Colombia son poco confiables debido a la falta de registros. A trav&eacute;s de los acuerdos 217 de 2001 y 227 de 2002, el entonces Ministerio de Salud recopil&oacute; informaci&oacute;n de los eventos de alto costo &ndash;entre ellos la di&aacute;lisis peritoneal y la hemodi&aacute;lisis renal&ndash; que atend&iacute;an las empresas promotoras de salud, las entidades obligadas a compensar, y las administradoras de r&eacute;gimen subsidiado<a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup>, para estimar el grado de concentraci&oacute;n de estas patolog&iacute;as y la participaci&oacute;n de las empresas en su atenci&oacute;n, y definir el valor de la unidad de pago por capitaci&oacute;n que se deb&iacute;a distribuir en funci&oacute;n de la desviaci&oacute;n<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>.</p>     <p align="justify"><a href="#vc1">Cuadro 1</a><a name="c1"></a>    <br> EPS receptoras de pacientes con diagn&oacute;stico de IRC</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n12/v7n12a9c1.jpg" width="482" height="549">    <br> <font size="1">Fuente: Ministerio de Protecci&oacute;n Social, Resoluci&oacute;n 3186 de 2003.</font></p>     <p align="justify">Como resultado de esa recopilaci&oacute;n, se determin&oacute; que el SIDA y la insuficiencia renal cr&oacute;nica son las patolog&iacute;as de mayor impacto financiero y mayor desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico. As&iacute; lo manifiesta el Acuerdo 245 de 2003, que determin&oacute; redistribuir estos pacientes, por una sola vez, de las entidades en las que estaban concentrados hacia las entidades cuya desviaci&oacute;n era inferior a la tasa promedio<a name="n4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup>, y se&ntilde;ala que estas patolog&iacute;as afectan principalmente al grupo de 15 a 44 a&ntilde;os. La Resoluci&oacute;n 3186 de 2003 defini&oacute; el traslado de 2.368 pacientes del Seguro Social a otras entidades del sector (<a name="vc1"></a><a href="#c1">cuadro 1</a>). En el r&eacute;gimen subsidiado no se pudo hacer esta redistribuci&oacute;n porque el Ministerio de Protecci&oacute;n Social no cont&oacute; con la informaci&oacute;n de afiliados, seg&uacute;n se se&ntilde;ala en la Resoluci&oacute;n 2093 de 2003.</p>     <p align="justify"> En la actualidad s&oacute;lo se cuenta con la informaci&oacute;n reportada por el r&eacute;gimen contributivo sobre pacientes en tratamiento de di&aacute;lisis, que se concentran en el Seguro Social, como se observa en el <a href="#c2">cuadro 2</a><a name="vc2"></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#vc2">Cuadro 2</a><a name="c2"></a>    <br>   Pacientes en tratamiento de di&aacute;lisis, r&eacute;gimen contributivo    <br> Enero-junio de 2002</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n12/v7n12a9c2.jpg" width="550" height="222">    <br>   <font size="1">Fuente: ISS, Congreso Sectorial de Salud, Bogot&aacute;, abril de 2003. </font></p>     <p align="justify">La redistribuci&oacute;n de pacientes ocasion&oacute; una controversia con respecto a los criterios empleados para definir la prevalencia de la enfermedad renal, pues este dato sirve de base para distribuir los pacientes y los recursos.</p>     <p align="justify"> Para el r&eacute;gimen contributivo, el Ministerio de Protecci&oacute;n Social estableci&oacute; una prevalencia de 41 por cada 100.000 afiliados, es decir, se espera que las EPS tengan 41 pacientes en tratamiento de insuficiencia renal cr&oacute;nica por cada 100.000 afiliados. </p>     <p align="justify"> La distribuci&oacute;n de recursos por ajuste epidemiol&oacute;gico se inici&oacute; en enero de 2003, mediante los acuerdos 242 de 2002 y 252 de 2003, para compensar los gastos de la concentraci&oacute;n de eventos de alto costo en algunas entidades del r&eacute;gimen contributivo. En 2003 se distribuyeron $60.818 millones por reconocimiento de la desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico de 2002. Este dinero se descontaba mensualmente en las compensaciones a las empresas con menor desviaci&oacute;n, para asignarlo a las de mayor desviaci&oacute;n. El <a href="#c3">cuadro 3</a><a name="vc3"></a> muestra dicha distribuci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><a href="#vc3">Cuadro 3</a><a name="c3"></a>    <br>   Recursos distribuidos por reconocimiento de la desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n12/v7n12a9c3.jpg" width="448" height="574">    <br> <font size="1">Fuente: Ministerio de Protecci&oacute;n Social, Acuerdos 242 de 2002 y 252 de 2003. </font></p>     <p align="justify"><b>EL PROBLEMA ECON&Oacute;MICO</b></p>     <p align="justify">Desde el surgimiento de la econom&iacute;a de la salud, con la publicaci&oacute;n del art&iacute;culo de Arrow (1963) sobre la incertidumbre y el an&aacute;lisis del bienestar de las prestaciones m&eacute;dicas, se abri&oacute; la discusi&oacute;n sobre el car&aacute;cter diferente de la atenci&oacute;n en salud frente a los dem&aacute;s bienes. Luego de estudiar las caracter&iacute;sticas de la demanda de servicios de salud, se trat&oacute; de identificar la cantidad de servicios m&eacute;dicos que las personas est&aacute;n dispuestas a comprar y a pagar, y se demostr&oacute; que esa demanda es de car&aacute;cter ex&oacute;geno, pues muchas de las decisiones relacionadas con la cantidad y el tipo de consumo son tomadas por el m&eacute;dico y no por el paciente; adem&aacute;s, cuando se necesita atenci&oacute;n m&eacute;dica, las restricciones econ&oacute;micas de precios, riqueza y renta no son una barrera tan efectiva como en el consumo de otros bienes.</p>     <p align="justify"> El problema surge por la asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n entre el m&eacute;dico y el paciente sobre el estado de salud de &eacute;ste &uacute;ltimo y la mejor manera de mejorarlo. Se considera que esta asimetr&iacute;a o ignorancia del consumidor es una de las principales fallas del mercado de servicios de salud. Debido a ella, el paciente suele delegar en el m&eacute;dico las decisiones de consumo y la utilizaci&oacute;n de recursos, y el m&eacute;dico se convierte en agente del paciente. Si la relaci&oacute;n de agencia fuese completa, el m&eacute;dico actuar&iacute;a teniendo en cuenta &uacute;nicamente el inter&eacute;s del paciente. Pero, como consecuencia del papel dual del m&eacute;dico, que act&uacute;a como oferente y demandante, esta relaci&oacute;n suele ser imperfecta. El m&eacute;dico puede actuar en inter&eacute;s del paciente pero tambi&eacute;n en su propio inter&eacute;s, incentivando el consumo de atenci&oacute;n para maximizar su ingreso, minimizar el riesgo de demandas, aumentar su prestigio, etc.</p>     <p align="justify"> Por sus importantes implicaciones financieras, esta caracter&iacute;stica de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, en la que la oferta induce la demanda, no se puede dejar de lado en el an&aacute;lisis de la enfermedad renal cr&oacute;nica. La demanda inducida corresponde a la parte que solicita el m&eacute;dico y que el paciente no habr&iacute;a aceptado si tuviese igual informaci&oacute;n. Aunque se argumenta que la &eacute;tica profesional impone frenos, los estilos de pr&aacute;ctica m&eacute;dica &minus;tan diferentes seg&uacute;n el sistema de remuneraci&oacute;n de los m&eacute;dicos&minus; restan peso a este argumento. Hay un intenso debate te&oacute;rico sobre la inducci&oacute;n a la demanda por sus implicaciones y su importancia en la pol&iacute;tica p&uacute;blica; existen numerosos estudios en favor y en contra, que enfrentan problemas metodol&oacute;gicos para contrastar emp&iacute;ricamente las funciones de utilidad de los m&eacute;dicos y de los pacientes. Uno de los primeros estudios sobre inducci&oacute;n a la demanda fue realizado por Milton Roemer en 1961: en &eacute;l mostr&oacute; que en &aacute;reas donde los hospitales ten&iacute;an una mayor oferta de camas, se consum&iacute;an m&aacute;s servicios hospitalarios; este hallazgo dio origen a lo que hoy se conoce como la ley de Roemer: una cama construida significa una cama ocupada. Posteriormente se desarrollaron modelos m&aacute;s sofisticados para el estudio de la inducci&oacute;n a la demanda; entre los estudios cl&aacute;sicos est&aacute; el de Evans (1974), que encontr&oacute; una correlaci&oacute;n positiva entre tarifas m&eacute;dicas y tasa de m&eacute;dicos por habitante en algunas regiones de Canad&aacute;; el de Fuchs (1978), que encontr&oacute; que un aumento del 10% en el n&uacute;mero de cirujanos llevaba a un incremento del 3% en las operaciones en algunas zonas geogr&aacute;ficas de Estados Unidos luego de relacionar la oferta de cirujanos con la demanda de operaciones entre 1963 y 1970. M&aacute;s adelante, Rice y Labelle (1989) encontraron que bajo condiciones de control de precios y honorarios las tasas de utilizaci&oacute;n de servicios de salud tienden a aumentar junto con la cantidad de m&eacute;dicos. Estos estudios sugieren que, a diferencia de los bienes normales, el aumento de la oferta de cirujanos no baja el precio sino que aumenta el n&uacute;mero de operaciones (Stiglitz, 1988). McGuire (2000) presenta una revisi&oacute;n general de la teor&iacute;a de la demanda inducida, que explica c&oacute;mo la oferta de servicios de salud en lugar de bajar los precios induce a un mayor consumo.</p>     <p align="justify"><b>EL MERCADO COLOMBIANO DEL TRATAMIENTO DE LA INSUFICIENCIA RENAL CR&Oacute;NICA </b></p>     <p align="justify">En nuestro pa&iacute;s, las primeras hemodi&aacute;lisis se hicieron a finales de los a&ntilde;os sesenta, con equipo fabricado por los m&eacute;dicos en los hospitales San Juan de Dios de Bogot&aacute;, San Vicente de Pa&uacute;l en Medell&iacute;n y luego en el Hospital Militar Central de Bogot&aacute;. Despu&eacute;s se crearon unidades de nefrolog&iacute;a en otras ciudades y su n&uacute;mero se increment&oacute; (D&rsquo;Achiardi, 2004), con el empleo de tecnolog&iacute;a importada, sobre todo de empresas farmac&eacute;uticas estadounidenses.</p>     <p align="justify"> En este mercado intervienen actualmente varios agentes: el asegurador, el paciente, el prestador del servicio y el proveedor de equipos e insumos. El asegurador (la EPS) afilia al paciente y le garantiza la prestaci&oacute;n del servicio, para la cual contrata firmas prestadoras (cl&iacute;nicas u hospitales) suficientemente dotadas para realizar el tratamiento en condiciones m&iacute;nimas de calidad. El paciente, como su nombre lo indica, espera ser atendido y que se le proporcione tratamiento cuando padece la enfermedad, no tiene la misma informaci&oacute;n que el m&eacute;dico y delega en &eacute;ste su poder de decisi&oacute;n<sup><a name="n5"></a><a href="#5">5</a></sup>. El prestador es una cl&iacute;nica u hospital (IPS) que tiene los equipos, propios o alquilados, para realizar el tratamiento. El proveedor vende o alquila al prestador los equipos e insumos necesarios.</p>     <p align="justify"> Las firmas que hacen di&aacute;lisis y hemodi&aacute;lisis tienen unidades renales para atender a los pacientes; su n&uacute;mero es significativo en las grandes ciudades y, de manera sorprendente, aunque s&oacute;lo para tratamientos de insuficiencia renal, tambi&eacute;n en las ciudades peque&ntilde;as de todos los departamentos, lo que sugiere una sobreoferta y una deficiente asignaci&oacute;n de recursos. En Bogot&aacute;, estos servicios se ofrecen en las cl&iacute;nicas San Rafael, San Ignacio, Marly, Occidente, San Pedro Claver, Fundaci&oacute;n Santa Fe y Cruz Roja, entre otras. No obstante, en 2002 el mayor n&uacute;mero de di&aacute;lisis y hemodi&aacute;lisis se realiz&oacute; en el Valle del Cauca, 587.436; seguido por Antioquia, 478.288; Bogot&aacute;, 456.024; Atl&aacute;ntico, 323.997, y Santander, 62.052 (Ministerio de Salud, 2002, 35).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La existencia de varios prestadores del servicio indica que el mercado es competitivo. Pero este mercado es s&oacute;lo aparente, porque la provisi&oacute;n de las tecnolog&iacute;a y los insumos necesarios, el primer eslab&oacute;n de la cadena productiva, est&aacute; concentrada principalmente en dos empresas farmac&eacute;uticas que abastecen a las firmas prestadoras del pa&iacute;s: y este mercado es oligop&oacute;lico: Laboratorios Baxter y Fresenius Medical Care proveen los insumos y la tecnolog&iacute;a para el tratamiento de la enfermedad renal cr&oacute;nica.</p>     <p align="justify"> Laboratorios Baxter S. A., empresa de origen estadounidense con presencia en m&aacute;s de 110 pa&iacute;ses, es pionera en tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, con productos como la primera soluci&oacute;n intravenosa producida comercialmente, sistemas de recolecci&oacute;n de sangre y sus componentes, factores antihemof&iacute;licos, v&aacute;lvulas de coraz&oacute;n implantables y sistemas de di&aacute;lisis (Baxter, 2004). En 2002, sus ventas llegaron a $251.197 millones y ocup&oacute; el tercer puesto dentro de las 150 empresas del sector farmac&eacute;utico<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup> (BPR, 2004). El <a href="#c4">cuadro 4</a><a name="vc4"></a> permite apreciar su tama&ntilde;o.</p>     <p align="justify"><a href="#vc4">Cuadro 4</a><a name="c4"></a>    <br>   Laboratorios Baxter S. A.     <br>   Tama&ntilde;o y promedio del sector    <br> (Millones de pesos)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n12/v7n12a9c4.jpg" width="340" height="132">    <br>   <font size="1">Fuente: BPR Asociados, junio de 2004.</font></p>     <p align="justify">Esta empresa, que inici&oacute; operaciones en 1956, en la ciudad de Cali, con 9 personas, en 2002 ten&iacute;a 738 empleados y gastos de ventas de $24.582 millones (el 10% de las ventas), mientras que el promedio del sector era de $7.228 millones (BPR, 2004), esto la hace una de las empresas m&aacute;s importantes de la industria farmac&eacute;utica del pa&iacute;s.</p>     <p align="justify"> Fresenius Medical Care Colombia S. A. es una multinacional alemana producto de la fusi&oacute;n de la divisi&oacute;n de di&aacute;lisis de Fresenius y de National Medical Care de Estados Unidos. A comienzos de 2001 adquiri&oacute; acciones de Unipharma S. A., que pertenec&iacute;a a la familia Gilinski (70%) y a la multinacional Upjohn (30%). Presta servicios en nefrolog&iacute;a y comercializa productos para di&aacute;lisis, aunque tambi&eacute;n vende productos farmac&eacute;uticos medicinales, odontol&oacute;gicos y cosm&eacute;ticos. Esta empresa ha desarrollado membranas de alta biocompatibilidad, concentrados para hemodi&aacute;lisis y desinfectantes para evitar infecciones (Fresenius, 2004). El <a name="vc5"></a><a href="#c5">cuadro 5</a> presenta las cifras correspondientes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#vc5">Cuadro 5</a><a name="c5"></a>    <br>   Fresenius Medical Care Colombia S. A.    <br>   (Millones de pesos)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n12/v7n12a9c5.jpg" width="209" height="121">    <br> <font size="1">Fuente: Directorio C&iacute;rculo de Afiliados C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute;, 2003.</font></p>     <p align="justify">Fresenius opera en Colombia desde 1995. En 2002, ten&iacute;a 782 empleados y gastos de ventas de $5.636 millones (el 5% de las ventas). </p>     <p align="justify"> En el mercado existen otros competidores como la Fundaci&oacute;n Leonor Gerkel<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>, la Fundaci&oacute;n Renal de Colombia y la Fundaci&oacute;n San Carlos que t&iacute;mida e intermitentemente han aparecido en el mercado sin que a la fecha constituyan una fuerte competencia para las firmas dominantes.</p>     <p align="justify"> Las diferencias de tama&ntilde;o de estas empresas dan una idea del grado de concentraci&oacute;n de este mercado. Baxter y Fresenius son los mayores proveedores del Seguro Social, que concentra la mayor cantidad de enfermos de insuficiencia renal cr&oacute;nica. El Seguro Social tuvo que hacer acuerdos de pago con estas empresas, pues, con la Fundaci&oacute;n Santa Fe de Bogot&aacute;, representaban el 63% de la deuda total con sus prestadores en 2001 (<i>La Nota Econ&oacute;mica</i>, 2001).</p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s de los factores de riesgo que desencadenan la enfermedad renal cr&oacute;nica &minus;hipertensi&oacute;n arterial, diabetes, glomerulonefritis, abuso de medicamentos&minus;, en el crecimiento de esta enfermedad inciden los incentivos de mercado exacerbados por la alta concentraci&oacute;n de la industria proveedora, que toma la forma de un duopolio.</p>     <p align="justify"><b>IMPLICACIONES DE LA CONCENTRACI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La Resoluci&oacute;n 5261 de 1994 y el Acuerdo 72 de 1997 incluyen la di&aacute;lisis y la hemodi&aacute;lisis como tratamientos de alto costo, es decir, tratamientos que presentan un bajo costo-efectividad en la modificaci&oacute;n del diagn&oacute;stico, una alta complejidad t&eacute;cnica en el manejo, baja ocurrencia y alto costo. La prestaci&oacute;n de estos servicios demanda alta inversi&oacute;n en tecnolog&iacute;a, y la baja frecuencia lleva a que la concepci&oacute;n del mercado competitivo, como asignador de recursos, sea poco razonable en t&eacute;rminos de eficiencia, pues da lugar a monopolios &ldquo;naturales&rdquo; en este tipo de servicios, lo que justifica ciertas formas de regulaci&oacute;n de precios. En estas circunstancias se producen econom&iacute;as de escala que, junto con el argumento de la masa cr&iacute;tica en relaci&oacute;n con la dimensi&oacute;n que debe tener un servicio de salud, influyen en la planeaci&oacute;n de la oferta hospitalaria, privada y p&uacute;blica, con una tendencia inevitable hacia estructuras de mercado imperfectas (Cullis, 1984).</p>     <p align="justify"> La existencia de oligopolios reduce el bienestar social porque, en esta situaci&oacute;n, la diferencia entre el ingreso total y el costo total tiende a ser el m&aacute;ximo posible dado el nivel de producci&oacute;n. Lo que se refuerza en el &aacute;mbito de la salud por el car&aacute;cter inel&aacute;stico de la demanda de servicios de alta complejidad con respecto al precio, que se incrementa sin una justificaci&oacute;n de costos.</p>     <p align="justify"> Puesto que el tratamiento de di&aacute;lisis y hemodi&aacute;lisis puede costar alrededor de $3.000.000 mensuales, el trasplante renal es una alternativa costo-efectiva, pues el costo en el a&ntilde;o del trasplante es cercano a los $30.000.000, y en los a&ntilde;os posteriores es inferior al de la di&aacute;lisis. En comparaci&oacute;n con la di&aacute;lisis, el trasplante da a los pacientes una mayor calidad y esperanza de vida. Entre agosto de 1973 y marzo de 2002, se hicieron 2.386 trasplantes renales en el Hospital Universitario San Vicente de Pa&uacute;l de Medell&iacute;n, con un promedio de 250 trasplantes anuales entre 2000 y 2002, en pacientes nacionales y extranjeros (Mej&iacute;a, 2003, 788). Este procedimiento se ha convertido en una industria de exportaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Desde el punto de vista estrictamente econ&oacute;mico, la decisi&oacute;n de hacer el trasplante en lugar de di&aacute;lisis depende del horizonte de tiempo que se considere en el an&aacute;lisis de costo. Por el lado asistencial, las limitaciones est&aacute;n relacionadas con la consecuci&oacute;n de donantes y el riesgo de que el organismo rechace el implante. A&uacute;n as&iacute;, es una mejor alternativa econ&oacute;mica y de bienestar para el paciente. Dentro de la l&oacute;gica de mercado, es posible que a los proveedores de tratamientos de di&aacute;lisis no les interese promover los trasplantes renales, y es en este aspecto donde la informaci&oacute;n entre el paciente y el m&eacute;dico es m&aacute;s asim&eacute;trica. Cabe preguntar si, en el pa&iacute;s, se le est&aacute; negando a los pacientes la posibilidad del trasplante renal simplemente por razones comerciales.</p>     <p align="justify"> Es l&oacute;gico esperar que la posici&oacute;n dominante en el mercado y la baja proporci&oacute;n de trasplantes, como sustituto de la di&aacute;lisis, permitan que los oferentes fijen un precio m&aacute;s alto que el resultante en una situaci&oacute;n de competencia. Si la concentraci&oacute;n es alta no cabe esperar que las decisiones contravengan el principio de maximizaci&oacute;n de los beneficios. Es preciso se&ntilde;alar que la inducci&oacute;n a la demanda s&oacute;lo tiene sentido en la medida en que los demandantes potenciales est&eacute;n dispuestos a pagar.</p>     <p align="justify"> En el sistema de aseguramiento existe un buen pagador, la firma de aseguramiento (EPS o ARS), que debe cubrir el costo del tratamiento de sus afiliados siempre que &eacute;stos hayan cancelado las cotizaciones (lo que puede crear problemas de selecci&oacute;n adversa en el r&eacute;gimen contributivo); si el afiliado incumple y la vida del paciente est&aacute; en riesgo se puede acudir a la tutela, en cuyo caso el Estado cubre parte de la obligaci&oacute;n. Es decir, el sistema de aseguramiento protege a los individuos y, a la vez, garantiza que siempre haya un pagador, lo que incentiva la inducci&oacute;n a la demanda. El estudio del Ministerio de Protecci&oacute;n Social (2003) sobre recobros por tutelas de medicamentos y procedimientos no incluidos en el plan obligatorio de salud muestra que el 60% corresponde a cinco grupos patol&oacute;gicos: la insuficiencia renal cr&oacute;nica ocupa el cuarto puesto despu&eacute;s del c&aacute;ncer, la esclerosis y el SIDA<a name="n8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El sistema incentiva entonces a los proveedores para que induzcan la demanda, pues garantiza que las empresas aseguradoras o el Estado paguen los tratamientos. Esta garant&iacute;a puede tener efectos positivos en t&eacute;rminos de cobertura pero tambi&eacute;n ocasiona problemas de equilibrio financiero (se requieren 150 pacientes sanos que no demanden el servicio para cubrir el costo del tratamiento mensual de un paciente), pues aumenta la cobertura de los pacientes enfermos sin la contrapartida de afiliaci&oacute;n de pacientes sanos, que compense el costo del tratamiento de los primeros y disperse el riesgo.</p>     <p align="justify"> La firma oligop&oacute;lica tambi&eacute;n puede establecer un factor diferenciador que garantice la permanencia de pacientes durante todo el tiempo del tratamiento. Esta diferenciaci&oacute;n se puede lograr con tecnolog&iacute;as incompatibles con las de otros proveedores. Por ejemplo, la f&iacute;stula, el cilindro que se conecta al ri&ntilde;&oacute;n artificial y que se implanta en la parte posterior del antebrazo del paciente para realizar la hemodi&aacute;lisis, s&oacute;lo es compatible con el equipo de la empresa proveedora. Si se cambia de proveedor hay que implantar la f&iacute;stula del nuevo proveedor, lo que no necesariamente es beneficioso para el paciente pero es una barrera a la entrada de nuevos proveedores.</p>     <p align="justify"> Otra manera de maximizar el beneficio de los proveedores es generar demanda para los productos que suministran, es decir, ofrecer paquetes que incluyan todos los insumos necesarios para el tratamiento del paciente. As&iacute; aseguran su compra permanente, y para la instituci&oacute;n prestadora puede ser m&aacute;s beneficioso ceder un espacio f&iacute;sico al proveedor para que instale sus m&aacute;quinas, suministre los paquetes de medicamentos y proporcione los profesionales de la salud que atender&aacute;n al paciente (nefr&oacute;logos, enfermeras, auxiliares, etc.), entrenados, formados y capacitados seg&uacute;n sus necesidades, como sucede con muchos prestadores del pa&iacute;s. Es de esperar que, en un ambiente de mercado, las cl&iacute;nicas y hospitales tambi&eacute;n traten de maximizar los beneficios. Con toda seguridad el comportamiento del personal m&eacute;dico tender&aacute; a generar patrones de consumo acordes con su formaci&oacute;n, y es aqu&iacute; en donde la oferta induce la demanda, pues el profesional se comunica directamente con el paciente e incide en su fidelidad. Quiz&aacute; por esta raz&oacute;n no se presentaron traslados de pacientes del Seguro Social hacia las EPS.</p>     <p align="justify"> Es de sobra conocido que las t&eacute;cnicas de mercadeo de las empresas farmac&eacute;uticas son excesivas y que la cantidad de dinero que gastan en mercadeo es suficientemente alta para formar una gran fuerza de representantes de ventas, y gastar dinero en publicidad, convenciones y relaciones p&uacute;blicas, un comportamiento orientado a maximizar los beneficios (Gereffi, 1983, 192). Es posible que las generosas comisiones al personal de contrataci&oacute;n incentiven la asignaci&oacute;n de contratos a ciertos proveedores, una acci&oacute;n sancionada en el sector p&uacute;blico, aunque no de la misma manera en el sector privado. Cuando un laboratorio organiza un congreso internacional sobre sus innovaciones y financia la asistencia del personal de salud, es dif&iacute;cil discernir el grado de objetividad del profesional invitado cuando recomienda el tratamiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> No se trata de emitir juicios de valor sobre la estrategia del oligopolista sino de hacer expl&iacute;citas las implicaciones del esquema de incentivos existente sobre el bienestar de la sociedad y del consumidor final.</p>     <p align="justify"> A su vez, en presencia de estas circunstancias se crean incentivos para el surgimiento de nuevos prestadores. A diferencia de otras mercanc&iacute;as y tal como se se&ntilde;al&oacute; anteriormente, los servicios m&eacute;dicos presentan inducci&oacute;n a la demanda seg&uacute;n la cual una mayor oferta de servicios conduce a un aumento del consumo y no a una disminuci&oacute;n en los precios. De manera que se puede esperar que la creciente oferta de unidades renales en el pa&iacute;s no baje el precio del tratamiento sino que estimule el consumo de tratamiento a trav&eacute;s de la b&uacute;squeda de enfermos renales<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>. Ante un precio que no baja y un consumo creciente, la creaci&oacute;n de nuevas unidades renales aparecer&aacute; para los inversionistas como una atractiva oportunidad de negocio, gener&aacute;ndose as&iacute; un c&iacute;rculo vicioso que contribuye a asignar de manera ineficiente los recursos.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES</b></p>     <p align="justify">La insuficiencia renal cr&oacute;nica es una incapacidad permanente del ri&ntilde;&oacute;n para mantener la regulaci&oacute;n del medio interno. La regulaci&oacute;n del Ministerio de Protecci&oacute;n Social, que act&uacute;a como el ri&ntilde;&oacute;n del sistema de salud, es insuficiente para un mercado en el que imperan los incentivos se&ntilde;alados.</p>     <p align="justify"> Los servicios de salud de alta complejidad constituyen monopolios naturales, y la soluci&oacute;n no es aumentar el n&uacute;mero de empresas competidoras &minus;pues esto puede ser ineficiente&minus; sino intervenir el mercado. No obstante, puede ser deseable incrementar el n&uacute;mero de competidores para aumentar el poder de negociaci&oacute;n del regulador frente al duopolio existente. La regulaci&oacute;n se debe orientar, en primer lugar, a la prevenci&oacute;n, en segundo lugar, a la regulaci&oacute;n de los trasplantes renales y, en tercer lugar, a la regulaci&oacute;n de la di&aacute;lisis.</p>     <p align="justify"> La insuficiencia renal cr&oacute;nica es una patolog&iacute;a que est&aacute; aumentando en todos los pa&iacute;ses, debido principalmente a la hipertensi&oacute;n arterial y la diabetes. El <a name="vc6"></a><a href="#c6">cuadro 6</a> muestra la prevalencia de estos dos factores de riesgo de la enfermedad renal en el pa&iacute;s.</p>     <p align="justify"><a href="#vc6">Cuadro 6</a><a name="c6"></a>    <br> Prevalencia de factores de riesgo de la enfermedad renal cr&oacute;nica</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v7n12/v7n12a9c6.jpg" width="451" height="86">    <br> <font size="1">Fuente: Minsalud. Situaci&oacute;n de salud en Colombia. Indicadores b&aacute;sicos, 2002.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Hay consenso en que los determinantes de la salud est&aacute;n relacionados con el entorno, el estilo de vida, la carga gen&eacute;tica y, en menor medida, con los sistemas de salud (Dever, 1976). El estilo de vida es un desencadenante de la hipertensi&oacute;n y de la diabetes, de modo que es necesario incentivar la formaci&oacute;n de h&aacute;bitos de vida saludables. El sedentarismo, el consumo excesivo de carbohidratos, az&uacute;car y grasas saturadas son los principales factores que se deben controlar para evitar que las personas sufran de hipertensi&oacute;n y de diabetes. Como se trata de medidas que afectan a toda la poblaci&oacute;n y, por tanto, generan externalidades, no cabe esperar que existan incentivos para que los aseguradores las implementen, pues s&oacute;lo tienen responsabilidad con los clientes que est&aacute;n al d&iacute;a en los pagos. El regulador debe entonces verificar si el manejo actual de los pacientes hipertensos y diab&eacute;ticos es adecuado, si existen los incentivos necesarios para evitar que la poblaci&oacute;n contraiga estas afecciones, realizar campa&ntilde;as masivas de h&aacute;bitos de vida saludable, y revisar si los medicamentos incluidos en el POS pueden causar da&ntilde;o renal.</p>     <p align="justify"> La entidad reguladora debe establecer una pol&iacute;tica de trasplantes. El trasplante renal es una modalidad terap&eacute;utica aceptada para el manejo de la insuficiencia renal cr&oacute;nica y la m&aacute;s recomendada por el grado de bienestar que ofrece al paciente; adem&aacute;s, es menos costosa que el tratamiento de di&aacute;lisis. En vista de la escasez de recursos del sistema, el regulador podr&iacute;a determinar la cantidad de trasplantes renales por tratamientos en di&aacute;lisis que deber&iacute;an hacer las aseguradoras.</p>     <p align="justify"> La necesidad de regular los precios de la di&aacute;lisis se pone de manifiesto en las diferencias internacionales del precio de los f&aacute;rmacos y de la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica, debidas al tama&ntilde;o de los mercados, el tipo de cambio, los costos de investigaci&oacute;n, etc.; pero a&uacute;n m&aacute;s importante es que, en general, los precios se fijan en el nivel m&aacute;s alto que soporte el mercado. Es claro que los factores institucionales &minus;como la negociaci&oacute;n centralizada de precios forma y la compra de grandes cantidades a las que recurren algunos sistemas nacionales de salud&minus; tienen efectos positivos sobre la disposici&oacute;n de la industria farmac&eacute;utica a negociar. Los precios de transferencia, que transfieren fondos de las unidades de compra a las de venta o viceversa, pueden inflar los costos de las importaciones. Estas pr&aacute;cticas, frecuentes en la industria farmac&eacute;utica, incrementan los precios m&aacute;s all&aacute; del nivel que resultar&iacute;a de transacciones entre empresas competitivas (Gereffi, 1983, 192).</p>     <p align="justify"> Este tipo de pr&aacute;cticas demanda la intervenci&oacute;n del regulador, para controlar los precios y la calidad, y evitar restricciones de la oferta que impidan la entrada de nuevos competidores. En una situaci&oacute;n de oligopolio, la amenaza de entrada de nuevos competidores puede ser suficiente para que los precios bajen a un nivel razonable. La alta complejidad de este mercado ofrece pocas opciones de nuevos proveedores de insumos, y aqu&iacute; el regulador debe actuar. En opini&oacute;n de Vickers y Jarrow (1991), es dif&iacute;cil regular los servicios p&uacute;blicos que prestan las empresas privadas por los problemas de informaci&oacute;n, pues la eficiencia de la regulaci&oacute;n depende de la informaci&oacute;n que tengan a su alcance los reguladores, los cuales suelen saber muy poco de la industria que pretenden controlar. No obstante, el Ministerio de Protecci&oacute;n Social ha dise&ntilde;ado sistemas de informaci&oacute;n que permiten regular algunos aspectos del tema del alto costo, pero los incentivos que se&ntilde;alamos evidencian la necesidad de la intervenci&oacute;n del regulador para fijar precios razonables, definir topes a las transacciones y determinar el tratamiento m&aacute;s eficiente y acorde con la realidad del pa&iacute;s, y para ello se requiren mecanismos de informaci&oacute;n confiables y permanentes.</p>     <p align="justify"> Los procesos de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica est&aacute;n relacionados directamente con la calidad de los servicios de alta complejidad. Este aspecto es de particular importancia cuando se depende de la tecnolog&iacute;a extranjera. Las empresas que producen tecnolog&iacute;a tienen incentivos para hacer innovaciones donde hay capacidad de pago suficiente para retribuir la inversi&oacute;n, por ello los pa&iacute;ses desarrollados son los que gozan de la innovaci&oacute;n. Puesto que las multinacionales tienen diferentes nichos de mercado no tienen incentivos para renovar la tecnolog&iacute;a y, por tanto, emplean tecnolog&iacute;as descontinuadas en los pa&iacute;ses de menor capacidad de pago<sup><a name="n10"></a><a href="#10">10</a></sup> o en los que la regulaci&oacute;n no impide estas pr&aacute;cticas. Esto incide en los precios y en la calidad. La regulaci&oacute;n se debe orientar entonces a la revisi&oacute;n del costo de la tecnolog&iacute;a y de su grado de desarrollo comparativo. Por ejemplo, el precio debe ser distinto si cubre &uacute;nicamente los costos variables, pues los fijos ya fueron depreciados. Tambi&eacute;n hay que revisar el grado de reutilizaci&oacute;n de insumos en funci&oacute;n del precio y de la calidad. As&iacute; pues, la regulaci&oacute;n debe revisar el grado de desarrollo de la tecnolog&iacute;a utilizada en di&aacute;lisis y hemodi&aacute;lisis, as&iacute; como el cumplimiento de las normas de calidad que se deben observar frente al alto riesgo de infecci&oacute;n asociado a estos procesos<a name="n11"></a><sup><a href="#11">11</a></sup>.</p>     <p align="justify"> El regulador debe definir las condiciones de atenci&oacute;n a los pacientes que reciben tratamiento por insuficiencia renal. Esto implica verificar el estado de la tecnolog&iacute;a que se emplea en los tratamientos, reutilizar insumos para disminuir los costos determinando las condiciones y la calidad, y contemplar la posibilidad de desarrollar implantes compatibles con cualquier tecnolog&iacute;a para disminuir las barreras a la entrada de proveedores.    <br>   El tratamiento de la insuficiencia renal cr&oacute;nica requiere una regulaci&oacute;n m&aacute;s efectiva con visi&oacute;n de largo plazo. La entidad reguladora no puede atender exclusivamente el tema financiero y dejar al paciente a merced del mercado; su objetivo tiene m&aacute;s alcance, lo financiero es apenas un medio para lograr el fin: la salud.</p>     <p align="justify"><b>    <BR>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Este costo corresponde &uacute;nicamente a las seis categor&iacute;as de tratamientos se&ntilde;alados por el Acuerdo 217 de 2001: medicamentos anti-retrovirales para el tratamiento del SIDA; di&aacute;lisis peritoneal y hemodi&aacute;lisis renal para insuficiencia renal cr&oacute;nica; tratamientos de radioterapia y quimioterapia para c&aacute;ncer; acto quir&uacute;rgico y pr&oacute;tesis en reemplazos articulares de cadera y/o rodilla; acto quir&uacute;rgico para trasplante de m&eacute;dula &oacute;sea, coraz&oacute;n y/o ri&ntilde;&oacute;n; y acto quir&uacute;rgico en tratamiento de enfermedad cardiaca.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>. Estas entidades recaudan cotizaciones que pertenecen al Sistema General de Seguridad Social en Salud.</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>. Este ejercicio busc&oacute; medir y contrarrestar el desequilibrio financiero ocasionado por la alta concentraci&oacute;n de enfermos de alto costo en algunas entidades del sistema (principalmente en el Seguro Social) y la mayor frecuencia con que se demandan estos tratamientos. </p>     <p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. Con la informaci&oacute;n reportada se calcul&oacute; el rango por encima del cual se considera que existe desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico; esta desviaci&oacute;n indica el grado de concentraci&oacute;n de casos atendidos. Las entidades cuya desviaci&oacute;n era mayor al 20% recib&iacute;an recursos. Las entidades que realizaron tratamientos un 20% por debajo de lo que les correspond&iacute;a por tama&ntilde;o y perfil deb&iacute;an aportar recursos. </p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>. Cabe preguntar si la elasticidad de la demanda de tratamientos de di&aacute;lisis y hemodi&aacute;lisis y de trasplantes ser&iacute;a m&aacute;s alta en un mundo de consumidores perfectamente informados.</p>     <p align="justify"><a href="#n6">6</a><a name="6"></a>. Las ventas incluyen todos sus productos farmac&eacute;uticos y no solamente los que se emplean en el tratamiento de la IRC.</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>. Creada en 1999 con la uni&oacute;n de un grupo de m&eacute;dicos colombianos que importaban directamente tecnolog&iacute;a e insumos para la enfermedad renal de la empresa japonesa Kawasumi, que hasta 2001 produjo insumos para nefrolog&iacute;a. En la actualidad opera la unidad renal de la cl&iacute;nica Parten&oacute;n.</p>     <p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>. En cuanto a los medicamentos para el tratamiento de la insuficiencia renal cr&oacute;nica, el mayor n&uacute;mero de tutelas corresponde a la eritropoyetina y al mofetil micofenolato.</p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>. Esta situaci&oacute;n no es incompatible en el corto plazo con la presencia de capacidad ociosa que tender&aacute; a desaparecer en la medida en que entre a operar el mecanismo de inducci&oacute;n a la demanda. </p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>. Esto ocurre porque el precio necesario para que el capital que emplea tecnolog&iacute;a antigua siga siendo rentable es el que cubre los costos variables medios, mientras que la tecnolog&iacute;a nueva requiere cubrir los nuevos costos fijos (Salter, 1966).</p>     <p align="justify"><a href="#n11">11</a><a name="11"></a>. Recientemente una de las empresas del sector fue obligada a pagar indemnizaciones por el uso de filtros para di&aacute;lisis en mal estado, lo que produjo 53 muertos; 3 de ellos en Colombia (<i>La Nota Econ&oacute;mica</i>, 2002).</p> <hr align="JUSTIFY">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Arrow K. &ldquo;Uncertainty and the Welfare Economics of Medical Care&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 53, 1963, pp. 941-973. </p>     <!-- ref --><p align="justify">2.  BPR Asociados. <i>Estad&iacute;sticas Financieras</i>, CD ROM, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996200500010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3.  C&aacute;mara de Comercio. <i>Directorio C&iacute;rculo de Afiliados C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute;</i>, CD ROM, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996200500010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4.  Cullis, J. y P. West. <i>Introducci&oacute;n a la econom&iacute;a de la salud</i>, Bilbao, Descl&eacute;e de Brouwer, 1984. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996200500010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">5. D&rsquo;Achiardi, R. &ldquo;Historia de la nefrolog&iacute;a en Colombia&rdquo;, <a href="http://www.nefrored.edu.bo /historia/histor24.htm, 2004" target="_blank">www.nefrored.edu.bo /historia/histor24.htm, 2004</a>. </p>     <p align="justify">6.  Dever, G. &ldquo;An Epidemical Model for Health Policy Analysis&rdquo;, <i>Social Indicators Research</i> 2, 1976, pp. 453-466.</p>     <p align="justify">7. Evans, R. G. &ldquo;Supplier-induced Demand: Some Empirical Evidence and Implications&rdquo;, M. Perlman, ed.,<i> The Economics of Health and Medical Care</i>, New York, John Wiley &amp; Sons, 1974, pp. 162-173.</p>     <p align="justify">8. Fuchs, V. &ldquo;The Supply of Surgeons and the Demand for Operations&rdquo;, <i>The Journal of Human Resources</i> 13, 1978, (sup.), pp. 35-55.</p>     <!-- ref --><p align="justify">9.  Gereffi, G. <i>Industria farmac&eacute;utica y dependencia en el Tercer Mundo</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1983. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996200500010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10.  Instituto de Seguro Social. <i>Congreso Sectorial de Salud</i>, Bogot&aacute;, abril, mimeo, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-5996200500010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">11. La Nota Econ&oacute;mica. &ldquo;El ISS sanea su deuda&rdquo;, 3 de septiembre, 2001. </p>     <p align="justify">12. La Nota Econ&oacute;mica. &ldquo;Baxter paga indemnizaciones&rdquo;, 26 de agosto, 2002. </p>     <p align="justify">13.  L&aacute;zaro, P. &ldquo;Los trasplantes de ri&ntilde;&oacute;n. &iquest;Todav&iacute;a es mejor un &oacute;rgano que una m&aacute;quina?&rdquo;, DGS-03, Universidad Polit&eacute;cnica de Valencia, mimeo, 1991. </p>     <p align="justify">14. L&oacute;pez-Vi&ntilde;as, C. &ldquo;Epidemiolog&iacute;a de la enfermedad renal cr&oacute;nica&rdquo;, J. Borrero y O. Montero, eds., <i>Nefrolog&iacute;a</i>, 4.a ed., Medell&iacute;n, Corporaci&oacute;n para Investigaciones Biol&oacute;gicas, 2003,  pp. 701-709.</p>     <p align="justify">15. McGuire, T. &ldquo;Physician Agency&rdquo;, <i>Handbook of Health Economics</i> 1, 2000, Culyer y Newhouse Elsevier.</p>     <p align="justify">16.  Mej&iacute;a, G. &ldquo;Trasplante Renal&rdquo;, J. Borrero, y O. Montero, eds., <i>Nefrolog&iacute;a</i>, cuarta edici&oacute;n, Medell&iacute;n, Corporaci&oacute;n para Investigaciones Biol&oacute;gicas, 2003, pp. 787-806.</p>     <!-- ref --><p align="justify">17.  Ministerio de Salud. <i>Situaci&oacute;n de salud en Colombia. Indicadores b&aacute;sicos 2002</i>, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996200500010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 18. Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Salud. <i>Resoluci&oacute;n 5261 del 02 de agosto de 1994</i>, por la cual se establece el Manual de Actividades Intervenciones y Procedimientos del Plan Obligatorio de Salud en el Sistema General de Seguridad Social en Salud, Bogot&aacute;, 1994. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-5996200500010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Salud. <i>Acuerdo n&uacute;mero 72</i>, Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, por medio del cual se define el plan de beneficios de r&eacute;gimen subsidiado, Bogot&aacute;, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996200500010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20.  Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Salud. <i>Acuerdo n&uacute;mero 217 del 26 de diciembre de 2001</i>, Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, por el cual se establece un mecanismo para el reconocimiento de la desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico de la atenci&oacute;n en salud del r&eacute;gimen contributivo, Bogot&aacute;, 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-5996200500010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Salud. Acuerdo n&uacute;mero 227 del 03 de mayo de 2002, Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, por el cual se establece un mecanismo para el reconocimiento de la desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico de la atenci&oacute;n en salud del r&eacute;gimen subsidiado, Bogot&aacute;, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996200500010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22.  Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Salud. <i>Estudio de la desviaci&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico en el r&eacute;gimen contributivo y escenarios de redistribuci&oacute;n de recursos. Informaci&oacute;n reportada seg&uacute;n Acuerdo 217. Per&iacute;odo enero-junio de 2002</i>, Direcci&oacute;n General de Aseguramiento, diciembre, Bogot&aacute;,  2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-5996200500010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Protecci&oacute;n Social. <i>Acuerdo n&uacute;mero 242 del 26 de diciembre de 2002</i>, Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, por medio del cual se aprueba el porcentaje de UPC objeto de distribuci&oacute;n por ajuste epidemiol&oacute;gico y se distribuyen unos recursos seg&uacute;n lo dispuesto en el Acuerdo 217 del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, Bogot&aacute;, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-5996200500010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24.  Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Protecci&oacute;n Social. <i>An&aacute;lisis de los recobros por tutelas y medicamentos no POS en el r&eacute;gimen contributivo del SGSSS</i>, Programa de Apoyo a la Reforma en Salud, Bogot&aacute;, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-5996200500010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25.  Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Salud. <i>Acuerdo n&uacute;mero 245 del 01 de abril de 2003</i>, Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, por el cual se establece la pol&iacute;tica de atenci&oacute;n integral de patolog&iacute;as de alto costo, para los reg&iacute;menes contributivo y subsidiado del SGSSS, Bogot&aacute;, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996200500010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26.  Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Protecci&oacute;n Social. <i>Resoluci&oacute;n n&uacute;mero 2093 del 31 de julio de 2003</i>, por medio de la cual se define el procedimiento de recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n para la distribuci&oacute;n excepcional de pacientes con VIH-SIDA e insuficiencia renal cr&oacute;nica en el r&eacute;gimen subsidiado, en desarrollo del numero 1 del art&iacute;culo 3.o del Acuerdo 245 del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, Bogot&aacute;, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996200500010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27.  Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Protecci&oacute;n Social. <i>Resoluci&oacute;n n&uacute;mero 3186 del 22 de octubre de 2003</i>, por la cual se define el mecanismo de distribuci&oacute;n excepcional de pacientes con VIH-SIDA e insuficiencia renal cr&oacute;nica en el r&eacute;gimen contributivo en desarrollo del art&iacute;culo 3.o del Acuerdo 245 del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, Bogot&aacute;, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996200500010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">28. Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Protecci&oacute;n Social. 2003. <i>Acuerdo n&uacute;mero 252 del 05 de diciembre de 2003</i>, Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, por medio del cual se aprueba el porcentaje de UPC objeto de distribuci&oacute;n por ajuste epidemiol&oacute;gico y se distribuyen unos recursos correspondientes al segundo semestre del 2002 seg&uacute;n lo dispuesto en el Acuerdo 217 del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud y el art&iacute;culo 9.o del Acuerdo 245, Bogot&aacute;.</p>     <p align="justify">29.  Rice y Labelle, &ldquo;&iquest;Do Physicians Induce Demand for Medical Service?&rdquo;, <i>Journal of Health Politics, Policy and Law</i> 14, 1989, pp. 587-600.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">30.  Salter, W. E. G. <i>Productivity and Technical Change</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1960. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-5996200500010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">31.  Stiglitz, Joseph E. <i>La econom&iacute;a del sector p&uacute;blico</i>, 2.&ordf; ed., Barcelona, Antoni Bosch, cap. 11, 1997, pp. 311-340.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996200500010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32.  Vickers J. y G. Yarrow.  <i>Privatization: An Economic Analysis</i>, Cambridge, MA, The MIT Press, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-5996200500010000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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