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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[INSTITUCIONES JURÍDICAS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO: LA EXPERIENCIA ASIÁTICA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article shows that the consensus about the importance of institutions for economic growth is derived from Weber and North, for whom legal institutions make it possible to predict the State&rsquo;s and economic agent&rsquo;s actions. For Weber, law based on formal rationality contributed to the development of capitalism, creating a safe environment for investment. For North, the limitation of State abuses guaranteed the establishment of property rights that promoted market expansion. This article tries to demonstrate that the experience of some Asian countries questions this consensus, as they reached high rates of growth without formal legal institutions to limit the abusive action of the State and to make its behaviour predictable.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>INSTITUCIONES JUR&Iacute;DICAS Y CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO:  LA EXPERIENCIA ASI&Aacute;TICA</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>LEGAL INSTITUTIONS AND ECONOMIC GROWTH: THE ASIAN EXPERIENCE</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Germ&aacute;n Burgos</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Profesor de la Facultad de Derecho, universidades Nacional de Colombia y Externado de Colombia. Analista asociado del Instituto Internacional de Gobernabilidad de Catalu&ntilde;a, <a href="mailto:burgosil@yahoo.com">burgosil@yahoo.com</a> Agradezco los comentarios de los evaluadores an&oacute;nimos. Fecha de recepci&oacute;n: 19 de abril de 2005, fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de marzo de 2006. </p> <hr>    <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: instituciones jur&iacute;dicas, instituciones formales, instituciones informales, crecimiento econ&oacute;mico; JEL: H10, O17, O49]</p>     <p align="justify">Este ensayo muestra que el consenso sobre la importancia de las instituciones para el crecimiento econ&oacute;mico se apoya en Weber y North, para quienes las instituciones jur&iacute;dicas hacen posible predecir la acci&oacute;n del Estado y de los agentes econ&oacute;micos. Para Weber, el derecho basado en la racionalidad formal contribuy&oacute; al desarrollo del capitalismo creando un ambiente seguro para la inversi&oacute;n. Para North, la limitaci&oacute;n de los abusos del Estado garantiz&oacute; el establecimiento de derechos de propiedad que promovieron la expansi&oacute;n de los mercados. Intenta demostrar que la experiencia de algunos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos pone en cuesti&oacute;n este consenso, pues lograron altas tasas de crecimiento sin instituciones jur&iacute;dicas formales que limitaran la acci&oacute;n abusiva del Estado e hicieran posible predecir su comportamiento.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: legal institutions, formal institutions, informal institutions, economic growth; JEL: H10, O17, O49]</p>     <p align="justify">This article shows that the consensus about the importance of institutions for economic growth is derived from Weber and North, for whom legal institutions make it possible to predict the State&rsquo;s and economic agent&rsquo;s actions. For Weber, law based on formal rationality contributed to the development of capitalism, creating a safe environment for investment. For North, the limitation of State abuses guaranteed the establishment of property rights that promoted market expansion. This article tries to demonstrate that the experience of some Asian countries questions this consensus, as they reached high rates of growth without formal legal institutions to limit the abusive action of the State and to make its behaviour predictable.</p> <hr>    <p align="justify"><b>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p align="justify">El papel de las instituciones jur&iacute;dico-pol&iacute;ticas en el crecimiento y el desarrollo econ&oacute;mico es un tema focal de la actual teor&iacute;a del desarrollo<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>. Hoy se suele aceptar que el progreso econ&oacute;mico, en el marco de econom&iacute;as de mercado, precisa de un ambiente institucional propicio que incluye el respeto y la garant&iacute;a de los derechos de propiedad, el cumplimiento forzoso de los contratos, la sujeci&oacute;n del Estado a las normas jur&iacute;dicas y un sistema judicial que defienda la vigencia de la ley y los acuerdos entre los individuos.</p>     <p align="justify"> Este inter&eacute;s por la importancia de los efectos de los aspectos jur&iacute;dicos sobre la econom&iacute;a tiene antecedentes en los estudios de Max Weber quien a finales del siglo XIX examin&oacute; la relaci&oacute;n entre derecho y econom&iacute;a y, en particular, trat&oacute; de identificar el papel del derecho racional moderno en la formaci&oacute;n y el desarrollo de la econom&iacute;a capitalista en el Renacimiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> M&aacute;s recientemente, la relaci&oacute;n entre derecho y desarrollo econ&oacute;mico ha atra&iacute;do la atenci&oacute;n de los estudiosos de la historia econ&oacute;mica y de la escuela neoinstitucionalista, cuyos trabajos indican que las instituciones jur&iacute;dicas formales y sociales no formales son esenciales para el &eacute;xito econ&oacute;mico de unos pa&iacute;ses y el estancamiento de otros (North, 1993a; De Soto, 2000 y Gorbaneff, 2003).</p>     <p align="justify"> La obra de esos autores no s&oacute;lo es el an&aacute;lisis m&aacute;s sistem&aacute;tico de la relaci&oacute;n entre sistemas jur&iacute;dicos y funcionamiento eficiente de los mercados, sino que ha influido en la teor&iacute;a y las pol&iacute;ticas que buscan reformar las instituciones jur&iacute;dicas para alentar el desarrollo econ&oacute;mico. Los aportes de Weber incentivaron el <i>Movimiento Derecho y Desarrollo</i> de los a&ntilde;os sesenta, mientras que la obra de North inspira el actual inter&eacute;s por el Estado de derecho como elemento central para el crecimiento (Trubek, 1972 y Tshuma, 1999).</p>     <p align="justify"> Weber y North coinciden en que la relaci&oacute;n entre instituciones jur&iacute;dicas y econom&iacute;a de mercado est&aacute; asociada con la predictibilidad de la acci&oacute;n del Estado y de los particulares<a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup>, que aumenta gradualmente con los l&iacute;mites jur&iacute;dicos impuestos a la acci&oacute;n p&uacute;blica y privada mediante la racionalidad formal del derecho, la protecci&oacute;n de los derechos de propiedad y el fortalecimiento y la independencia del poder judicial, entre otros. Estos arreglos dan mayores niveles de seguridad ante el abuso potencial del Estado y facilitan la participaci&oacute;n de los particulares en los mercados.</p>     <p align="justify"> Sin embargo, el consenso sobre el impacto de la institucionalidad formal en la acci&oacute;n econ&oacute;mica a trav&eacute;s de la predictibilidad ha sido problematizado por la experiencia reciente de algunos pa&iacute;ses del Sureste Asi&aacute;tico. Como se ver&aacute; en este art&iacute;culo, &eacute;stos lograron tasas de crecimiento altas y sostenidas en un contexto donde el derecho del Estado no ofrec&iacute;a marcos formales que dieran certidumbre para la acci&oacute;n privada.</p>     <p align="justify"> El milagro asi&aacute;tico ocurri&oacute; en un marco institucional donde las reglas jur&iacute;dico-formales no limitaban la acci&oacute;n potencialmente abusiva del Estado en materia econ&oacute;mica, sino que le daban discreci&oacute;n y una posibilidad de intervenci&oacute;n permanente, no siempre predecible, en la actividad privada. No obstante, estos pa&iacute;ses establecieron la predictibilidad mediante otro tipo de arreglos, como una negociaci&oacute;n informal y continua entre el Estado y las empresas, una burocracia altamente profesional y redes sociales de reciprocidad.</p>     <p align="justify"> Por tanto, la experiencia asi&aacute;tica indica que son posibles diversas v&iacute;as institucionales para generar alg&uacute;n tipo de predictibilidad que garantice la acci&oacute;n econ&oacute;mica segura en los mercados. Una de ellas es la que siguieron algunos pa&iacute;ses occidentales, asociada a la limitaci&oacute;n del poder del Estado mediante el derecho, que permiti&oacute; controlar el abuso estatal sobre los activos privados. Otra es la de algunos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos de desarrollo reciente que lograron certidumbre institucional como producto de arreglos informales que se ajustaban continuamente.</p>     <p align="justify"> Para desarrollar las tesis anteriores, el art&iacute;culo se divide en cuatro partes. En la primera, se examinan los aportes de Weber al estudio del papel del derecho racional en el surgimiento y el funcionamiento del capitalismo moderno. En la segunda, se revisan los aportes de Douglass North. En la tercera, se estudia el papel de los sistemas jur&iacute;dicos en el desarrollo de algunos pa&iacute;ses del Sureste Asi&aacute;tico, y se identifican sus diferencias con la experiencia occidental. Las conclusiones sintetizan los elementos te&oacute;ricos que hoy definen el estudio de la relaci&oacute;n entre instituciones jur&iacute;dicas y crecimiento.</p>     <p align="justify"><b>MAX WEBER: DERECHO FORMAL Y C&Aacute;LCULO DE LA ACCI&Oacute;N ECON&Oacute;MICA</b></p>     <p align="justify">El estudio de Weber sobre la relaci&oacute;n entre el derecho y la econom&iacute;a forma parte de su indagaci&oacute;n sociol&oacute;gica del derecho, y fue el primer intento sistem&aacute;tico y completo de an&aacute;lisis sobre este t&oacute;pico. Si bien Adam Smith, en el marco de su filosof&iacute;a pol&iacute;tica, ya hab&iacute;a se&ntilde;alado la importancia de un aparato de administraci&oacute;n de justicia que resolviera los conflictos econ&oacute;micos, Weber emprendi&oacute; la tarea de estudiar el impacto espec&iacute;fico de las instituciones jur&iacute;dicas sobre la econom&iacute;a, en el &aacute;mbito europeo y en otras civilizaciones no capitalistas<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Los trabajos de Weber no abordan directamente la relaci&oacute;n entre derecho y crecimiento econ&oacute;mico. Como se ver&aacute;, su inter&eacute;s se centr&oacute; en la interrelaci&oacute;n entre derecho y econom&iacute;a, en particular, en la relaci&oacute;n entre el tipo de derecho que se construy&oacute; en Europa durante el Renacimiento y el surgimiento y desarrollo del capitalismo industrial. Sin embargo, aqu&iacute; trata indirectamente la relaci&oacute;n entre derecho y crecimiento econ&oacute;mico. En efecto, hoy la teor&iacute;a del desarrollo sostiene que el crecimiento es el producto de la formaci&oacute;n, extensi&oacute;n y funcionamiento adecuado del mercado capitalista. Y Weber plante&oacute; que, hist&oacute;ricamente, el derecho racional moderno contribuy&oacute; a la formaci&oacute;n del capitalismo, el cual se ofrece como v&iacute;a principal para el desarrollo econ&oacute;mico. En este sentido, el an&aacute;lisis de Weber es un antecedente obligatorio para entender los v&iacute;nculos entre las instituciones jur&iacute;dicas y el funcionamiento de los mercados<a name="n4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Para Weber, el derecho es ante todo una t&eacute;cnica de control social, cuyos mandatos se fundan en la posibilidad de usar la coerci&oacute;n f&iacute;sica o sicol&oacute;gica, que debe ser ejercida por un cuerpo especializado (Weber, 1977, 27). A partir de esta definici&oacute;n, Weber diferencia el derecho de la convenci&oacute;n, cuyo cumplimiento se funda en la reprobaci&oacute;n &ldquo;general y pr&aacute;cticamente sensible [...] de un determinado c&iacute;rculo de hombres&rdquo; (ib&iacute;d.).</p>     <p align="justify"> El derecho as&iacute; entendido se puede agrupar en cuatro tipos ideales: i) El derecho irracional material, en el cual las decisiones se toman con base en apreciaciones subjetivas de orden &eacute;tico, pol&iacute;tico o sentimental externas al sistema legal (Trubek, 1972, 726). ii) El derecho irracional formal, que se funda en normas previas pero de orden irracional, como el recurso a or&aacute;culos. iii) El derecho racional material, donde el criterio de decisi&oacute;n es intr&iacute;nseco al sistema legal pero dif&iacute;cil de determinar con precisi&oacute;n, y las personas no pueden predecir la decisi&oacute;n ni entender por qu&eacute; se tom&oacute;. Por &uacute;ltimo, iv) el derecho racional formal, aqu&eacute;l en donde</p>      <blockquote>    <p align="justify">lo jur&iacute;dico material y lo jur&iacute;dico procesal no tienen en cuenta m&aacute;s que caracter&iacute;sticas generales, un&iacute;vocas de los hechos [...] obtenidas por medio de una interpretaci&oacute;n l&oacute;gica, [que permite] construir [...] una serie de conceptos claramente definidos, a fin de aplicarlos en forma de reglas rigurosamente abstractas (Trubek, 1972, 730).</p> </blockquote>     <p align="justify">El derecho racional formal, en cuanto tipo ideal propio de la modernidad, ha ejercido un impacto fundamental en el desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a capitalista industrial moderna<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>. Es cierto que para Weber, el capitalismo como forma de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica ha existido desde la Antig&uuml;edad donde fue posible la existencia del tr&aacute;fico comercial y el uso de moneda (1977, 133). Con todo, el capitalismo moderno es diferente a sus formas anteriores y, por lo dem&aacute;s, espec&iacute;fico de Occidente. S&oacute;lo en esta regi&oacute;n del mundo se logr&oacute; una especializaci&oacute;n y una coordinaci&oacute;n racional del trabajo voluntario, una distribuci&oacute;n de los servicios basada en el lucro y la explotaci&oacute;n permanente con capital fijo (ib&iacute;d.). En suma, este capitalismo empresarial es diferente de todo tipo de capitalismo pol&iacute;tico, aventurero, comercial o especulador (Weber, 1984, 20).</p>     <p align="justify"> Es en relaci&oacute;n con este capitalismo moderno que el derecho racional formal tuvo, a juicio de Weber, un rol fundamental. Es as&iacute; como la creaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n por igual de normas abstractas y generales permiti&oacute; dificultar o excluir la arbitrariedad y la inconsistencia de las decisiones por parte de los administradores del Estado, y en general del poder pol&iacute;tico. Esto trajo como consecuencia un marco jur&iacute;dico calculable o predecible por los actores econ&oacute;micos, de manera que al conocer por anticipado las consecuencias jur&iacute;dicas de sus actos tuvieron un mayor espacio de libertad:</p>      <blockquote>    <p align="justify">Pues al dejar el formalismo jur&iacute;dico espec&iacute;fico que el aparato jur&iacute;dico funcione como una m&aacute;quina t&eacute;cnico-racional, garantiza al mismo tiempo a los diversos particulares el m&aacute;ximo relativo de posibilidad de movimiento y, sobre todo, de posibilidad para el c&aacute;lculo racional de las probabilidades y consecuencias jur&iacute;dicas de su actividad con arreglo a fines (Weber, 1977, 605).</p> </blockquote>     <p align="justify">La posibilidad de prever el marco legal no s&oacute;lo descans&oacute; en su car&aacute;cter racional formal. Para Weber, la divisi&oacute;n de poderes propia del Estado moderno, en cuanto permiti&oacute; crear competencias firmes, llev&oacute; consigo la certidumbre en el funcionamiento del aparato de la autoridad que, a su vez, favoreci&oacute; la racionalizaci&oacute;n (formal) de la econom&iacute;a (ib&iacute;d., 228). Lo mismo se debe decir del papel del parlamentarismo, el cual permiti&oacute; a la burgues&iacute;a limitar el poder de la nobleza y los se&ntilde;ores feudales en relaci&oacute;n con la producci&oacute;n de las normas, de forma tal que se mejor&oacute; la previsi&oacute;n y confianza en el funcionamiento del orden jur&iacute;dico y la administraci&oacute;n (ib&iacute;d., 238 y Swedberg, 1998, 101).</p>     <p align="justify"> La certidumbre y, especialmente, la racionalidad formal del derecho moderno no s&oacute;lo permitieron el surgimiento del capitalismo industrial, sino que fueron los factores decisivos para que se desarrollara en Occidente de manera exitosa, a pesar de que otras regiones del mundo contaron con condiciones econ&oacute;micas y sociales similares. De acuerdo con Trubek, Weber estuvo interesado en explicar que el moderno sistema industrial emergi&oacute; en Europa, y no en otras partes del mundo con iguales o mayores posibilidades econ&oacute;micas y comerciales. Para realizar tal estudio, centr&oacute; su inter&eacute;s en aquellos aspectos de la sociedad europea que fueron &uacute;nicos y que podr&iacute;an explicar el desarrollo del capitalismo. Una de tales particularidades fue el sistema legal europeo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> As&iacute;, ser&iacute;a en la organizaci&oacute;n legal europea donde se lleg&oacute; a un nivel de diferenciaci&oacute;n entre el derecho y otros aspectos propios de la actividad pol&iacute;tica. Las reglas legales fueron confeccionadas de manera concisa y su creaci&oacute;n fue relativamente libre de la interferencia directa de influencias religiosas o de otras fuentes de valores tradicionales. Las decisiones concretas estuvieron basadas en la aplicaci&oacute;n de reglas universales y la toma de decisiones no estuvo sujeta a la intervenci&oacute;n pol&iacute;tica constante. Como resultado, Weber cree que el derecho europeo es m&aacute;s racional que el sistema legal de otras civilizaciones, siendo altamente diferenciado o aut&oacute;nomo y construido de manera concisa, general y universal, generando la debida predictibilidad para la acci&oacute;n privada<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Si bien la racionalizaci&oacute;n del derecho y de su aplicaci&oacute;n por la administraci&oacute;n se ha valorado como el factor m&aacute;s decisivo para el desarrollo del capitalismo moderno, esto no quiere decir que sea el &uacute;nico. Weber consideraba que la econom&iacute;a moderna no pod&iacute;a funcionar sin el reconocimiento y garant&iacute;a de un r&eacute;gimen para los contratos. Al respecto establec&iacute;a que en el capitalismo contempor&aacute;neo los contratos ten&iacute;an un contenido diferente al que hab&iacute;an tenido en el pasado. Mientras los contratos pasados afectaban ante todo el estatus de una persona de manera global, en el contexto moderno no afectaban la totalidad de la vida legal de una persona, se hicieron seculares y permitieron la obtenci&oacute;n de un resultado fundamentalmente econ&oacute;mico. Estos contratos, llamados de prop&oacute;sito, inicialmente permitieron el aumento de los pr&eacute;stamos monetarios, pero progresivamente se fueron sofisticando hasta permitir la creaci&oacute;n de instrumentos como los t&iacute;tulos valores pagables al portador, a partir de los cuales se ampli&oacute; el n&uacute;mero de transacciones en el mercado. De esta manera, y parafraseando a nuestro autor: </p>      <blockquote>    <p align="justify">El volumen de libertad contractual, es decir, del contenido de los negocios jur&iacute;dicos garantizados como &ldquo;v&aacute;lidos&rdquo; por el poder coactivo y, por tanto, la relativa importancia de las normas que autorizan esos &ldquo;poderes&rdquo; de disposici&oacute;n dentro de la totalidad de un ordenamiento cualquiera son, naturalmente, en primer t&eacute;rmino, una funci&oacute;n del desarrollo del mercado (Weber, 1977, 533).</p> </blockquote>     <p align="justify">Al papel de la regulaci&oacute;n de los contratos en sentido moderno, se debe a&ntilde;adir el desarrollo del concepto legal de empresa moderna. Ser&iacute;a en la &eacute;poca renacentista cuando la empresa se empez&oacute; a entender jur&iacute;dicamente como una persona legal que el Estado deb&iacute;a reconocer aut&oacute;noma para hacer contratos y tener vida econ&oacute;mica propia. Del mismo modo, las regulaciones jur&iacute;dicas hicieron posible la separaci&oacute;n entre personas legales e integrantes de la empresa, y la personalidad legal de la misma empresa, lo que permiti&oacute; separar la organizaci&oacute;n empresarial de la unidad familiar (Swedberg, 1998, 103).</p>     <p align="justify"> Ahora bien, la relaci&oacute;n entre el derecho racional formal y el capitalismo moderno se debe entender en el marco m&aacute;s amplio de los v&iacute;nculos entre derecho y econom&iacute;a. Estos remiten a cuatro tesis centrales de Weber:</p>     <p align="justify"> 1. El derecho no garantiza &uacute;nicamente los intereses econ&oacute;micos. Tambi&eacute;n garantiza la seguridad personal y la regulaci&oacute;n de la autoridad p&uacute;blica, eclesi&aacute;stica o familiar (1977, 269).</p>     <p align="justify"> 2. El orden jur&iacute;dico puede continuar su existencia, aunque las relaciones econ&oacute;micas se hayan transformado radicalmente (ib&iacute;d.). Adem&aacute;s, el orden jur&iacute;dico puede diferir de la realidad social, pero esto puede ser irrelevante si las consecuencias pr&aacute;cticas, en este caso econ&oacute;micas, de esa diferencia no son relevantes para los interesados.</p>     <p align="justify"> 3. Los intereses econ&oacute;micos son los factores m&aacute;s poderosos en la formaci&oacute;n del derecho, aunque no los &uacute;nicos. Su obra demuestra que la sistematizaci&oacute;n del derecho racional formal se debi&oacute; m&aacute;s a la labor de los juristas profesionales que al papel de las clases burguesas<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>.</p>     <p align="justify"> 4. La influencia del derecho en la econom&iacute;a es limitada, debido al poder econ&oacute;mico de los sujetos &ndash;que determina su inter&eacute;s en plegarse a las normas&ndash;, a las distintas maneras de interpretarlas y utilizarlas &ndash;seg&uacute;n el inter&eacute;s privado&ndash;, y a la facilidad para encubrir la violaci&oacute;n de las leyes en el campo econ&oacute;mico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Estas tesis precisan la relaci&oacute;n entre el derecho y el capitalismo moderno. La institucionalidad jur&iacute;dica no tiene un contenido &uacute;nico y meramente econ&oacute;mico, y sus efectos econ&oacute;micos son limitados. Aunque el capitalismo se estableci&oacute; en Europa con el aporte del derecho racional formal, esto no significa que aqu&eacute;l pueda regular de manera eficaz y eficiente el mercado. El derecho influye en la econom&iacute;a pero no la determina.</p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s, no podemos perder de vista que esta relaci&oacute;n va en dos sentidos. El derecho influye en el comportamiento econ&oacute;mico, y los intereses provenientes de ese &aacute;mbito influyen, aunque no son los &uacute;nicos, en los cambios jur&iacute;dicos<a name="n8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup>. La relaci&oacute;n entre el derecho racional moderno y el capitalismo industrial es de interdependencia, de modo que no se puede sostener que el derecho estatal moderno fue el factor desencadenante y aut&oacute;nomo del capitalismo. En palabras de Weber:</p>      <blockquote>    <p align="justify">El poder&iacute;o universal de la sociedad que constituye el <i>mercado</i> demanda, por un lado, un funcionamiento del derecho <i>calculable</i>, seg&uacute;n reglas racionales. Y por otro, la extensi&oacute;n del mercado, que mostraremos ser una tendencia caracter&iacute;stica de aquel desarrollo, favorece, en virtud de sus consecuencias inmanentes, el monopolio y reglamentaci&oacute;n de toda fuerza coactiva &ldquo;leg&iacute;tima&rdquo; por medio de un instituto coactivo universal (1977, 272).</p> </blockquote>     <p align="justify">En suma, a partir de la obra de Weber se puede sostener que la racionalidad formal del derecho moderno, y en menor medida la divisi&oacute;n de poderes y el parlamentarismo, hicieron posible que los individuos predijeran la acci&oacute;n del Estado por medio de un derecho m&aacute;s estable. Esto permiti&oacute; que la actividad econ&oacute;mica instrumental tuviera niveles de seguridad in&eacute;ditos, que llevaron a la formaci&oacute;n y el florecimiento del capitalismo moderno. Adem&aacute;s, el derecho moderno, como lo caracteriz&oacute; Weber, contribuy&oacute; a que Europa lograra lo que no pudieron otras civilizaciones con iguales o mayores posibilidades econ&oacute;micas y comerciales.</p>     <p align="justify"><b>DOUGLASS NORTH: LAS INSTITUCIONES COMO RESPUESTA A LA INCERTIDUMBRE</b></p>     <p align="justify">La historia econ&oacute;mica institucionalista, representada por Douglass North, intenta identificar los factores que explican las diferencias en el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses y que han llevado a que hist&oacute;ricamente unos sigan una senda sostenida de creaci&oacute;n de riqueza, mientras que otros siguen estancados en la pobreza.</p>     <p align="justify"> La respuesta nos remite al papel de las instituciones, o reglas que establecen limitaciones formales o informales que estructuran la interacci&oacute;n humana y permiten la cooperaci&oacute;n. Las instituciones formales corresponden a las leyes y normas que produce un &oacute;rgano central especializado, como la normatividad estatal que afecta real o potencialmente el accionar de los individuos. Las instituciones informales se refieren a las extensiones y modificaciones de normas formales, y a las normas de conducta aceptadas socialmente &ndash;o por ciertos grupos sociales&ndash; que son transmitidas por la cultura y que son un producto social espont&aacute;neo e incontrolable que cambia gradualmente, sobre el cual se erigen las instituciones formales legales<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Las instituciones as&iacute; entendidas canalizan el comportamiento humano, de modo que &eacute;ste es a la vez un resultado de las preferencias individuales y de las estructuras institucionales. Las instituciones inhiben los actos indeseables socialmente e incentivan actos alternativos, y puesto que las preferencias individuales se consideran estables y constantes, &ldquo;una conducta espec&iacute;fica de los individuos se puede remitir a los incentivos institucionales existentes y a la inversa, en presencia de ciertos alicientes institucionales tambi&eacute;n se puede predecir la tendencia de la conducta&rdquo; (Pritzl, 2000, 35 y North, 1993b, 17-20).</p>     <p align="justify"> La finalidad social de las instituciones es la de contribuir a la cooperaci&oacute;n e interacci&oacute;n humana por cuanto permiten enfrentar y manejar la incertidumbre que, de acuerdo con esta visi&oacute;n, es producto de las limitaciones de informaci&oacute;n y de los costos de transacci&oacute;n<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Si bien la escuela institucionalista supone el individualismo metodol&oacute;gico y el principio neocl&aacute;sico de la maximizaci&oacute;n de la utilidad<a name="n11"></a><sup><a href="#11">11</a></sup>, reconoce que los individuos no tienen toda la informaci&oacute;n y act&uacute;an de manera oportunista. La informaci&oacute;n es incompleta pues no fluye libremente, y los seres humanos tenemos limitaciones mentales para recibir, procesar, organizar y utilizar grandes c&uacute;mulos de informaci&oacute;n. Sin informaci&oacute;n completa surge la incertidumbre sobre el comportamiento de los dem&aacute;s en la interacci&oacute;n social. </p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s, la informaci&oacute;n tiene costos: los de medir los atributos valiosos de lo que se intercambia y los de proteger y hacer cumplir los acuerdos. Como dice Ronald Coase, el ingresar y el intercambio en el mercado tienen costos adicionales a los de vender y comprar (1994). Quien interviene en el mercado debe identificar las caracter&iacute;sticas y la utilidad del bien que busca, establecer si son ciertas e incurrir en costos si las caracter&iacute;sticas no satisfacen sus preferencias o no reportan la utilidad esperada. Esos costos de transacci&oacute;n se entienden como el: </p>      <blockquote>    <p align="justify">esfuerzo econ&oacute;mico que los agentes deben hacer para intervenir en el sistema de transacciones regladas en un mercado espec&iacute;fico [...] estos se pueden subdividir en tres &oacute;rdenes: costos de informaci&oacute;n, costos de negociaci&oacute;n y costos de vigilancia y ejecuci&oacute;n (o fuerza necesaria para imponer el cumplimiento de los contratos) (Y&aacute;&ntilde;ez, 2000).</p> </blockquote>     <p align="justify">Las limitaciones que imponen las instituciones y su capacidad para guiar la conducta humana permiten enfrentar la incertidumbre ocasionada por la racionalidad limitada de los individuos y por los costos de transacci&oacute;n:</p>      <blockquote>    <p align="justify">Mi teor&iacute;a de las instituciones est&aacute; edificada partiendo de una teor&iacute;a de la conducta humana combinada con una teor&iacute;a de los costos de negociaci&oacute;n. Cuando las combinamos podemos entender por qu&eacute; existen las instituciones y qu&eacute; papel desempe&ntilde;an en el funcionamiento de las sociedades [...] Las instituciones existen y reducen las incertidumbres propias de la interacci&oacute;n humana [...] Es suficiente decir aqu&iacute; que las incertidumbres se deben a informaci&oacute;n incompleta con respecto a la conducta de otros individuos en el proceso de interacci&oacute;n humana [...] A partir de esta capacidad considerada junto con las incertidumbres propias del desciframiento del medio, evolucionan normas y procedimientos que simplifican el proceso. El consiguiente marco institucional, como estructura de la interacci&oacute;n humana, limita la elecci&oacute;n que se ofrece a los actores (North, 1993a, 43).</p> </blockquote>     <p align="justify">Si bien las instituciones surgen como respuesta a la incertidumbre humana, se construyen mediante un proceso social en el que intervienen individuos y organizaciones. Seg&uacute;n North, los individuos son los actores del cambio institucional, que ocurren cuando los beneficios privados de su transformaci&oacute;n exceden a los costos (Przeworski, 2004, 3). Adem&aacute;s, el cambio institucional est&aacute; enmarcado en las relaciones de poder, en las estructuras mentales de los actores y, como ya mencion&oacute;, est&aacute; sujeto a las instituciones informales, que determinan el alcance de los cambios jur&iacute;dicos formales. En otros t&eacute;rminos, las instituciones no son un factor aut&oacute;nomo y, por tanto, no est&aacute; garantizado el surgimiento de instituciones que enfrenten eficazmente la incertidumbre.</p>     <p align="justify"> Este es el marco conceptual para examinar la relaci&oacute;n entre las instituciones y el crecimiento econ&oacute;mico. En cierto sentido, las instituciones son fundamentales porque permiten enfrentar la incertidumbre de los derechos de propiedad (Igham, 1995, 58). Para el neoinstitucionalismo estos derechos son fundamentales, pues son el sustento b&aacute;sico para el funcionamiento del mercado. Su determinaci&oacute;n efectiva otorga un derecho claro, exclusivo y libremente transferible sobre lo que se intercambia<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>. De lo contrario, los costos de negociaci&oacute;n involucrados en la asignaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de los recursos ser&iacute;an prohibitivos y el mercado podr&iacute;a fracasar como sistema de asignaci&oacute;n de recursos<sup><a name="n13"></a><a href="#13">13</a></sup>.</p>     <p align="justify"> La determinaci&oacute;n clara y estable de la propiedad tambi&eacute;n permite el acceso al capital. Un sistema claro de derechos de propiedad es b&aacute;sico para que los individuos tengan acceso al cr&eacute;dito, a trav&eacute;s del sistema hipotecario y prendario (De Soto, 2000, 13). La misma inversi&oacute;n internacional depende del respeto a la propiedad, y una tradici&oacute;n de respeto por los derechos de propiedad abre, en principio, el acceso a la inversi&oacute;n privada internacional (Globerman, 2002, 1905-1909).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Adem&aacute;s, los derechos de propiedad hacen posible que los individuos se involucren en actividades de beneficio colectivo, pues si los costos privados fueran mayores que los beneficios privados, no estar&iacute;an dispuestos a emprender esa actividad aun cuando fuera socialmente provechosa. North lo ilustra as&iacute;:</p>      <blockquote>    <p align="justify">Uno de los mayores obst&aacute;culos para la navegaci&oacute;n oce&aacute;nica y el comercio internacional consist&iacute;a en la incapacidad de los navegantes para determinar su situaci&oacute;n exacta, que requiere la determinaci&oacute;n de dos coordenadas: latitud y longitud. La primera se consigui&oacute; determinar en &eacute;poca muy temprana. A fin de obtener la segunda, el monarca espa&ntilde;ol Felipe II ofreci&oacute; un premio de mil coronas [...] Holanda subi&oacute; la recompensa a 100.000 florines [...] Este premio qued&oacute; vacante hasta el siglo XVIII [...] &iquest;Habr&iacute;a podido surgir el invento con anterioridad de haber existido un derecho de propiedad que garantizase al inventor el disfrute de una parte del incremento de ingresos resultante del ahorro en barcos y tiempo? (North, 1998, 27).</p> </blockquote>     <p align="justify">Es decir, el reconocimiento y la regulaci&oacute;n de los derechos de propiedad incentivan a los individuos para que se relacionen en el mercado y se ocupen en actividades socialmente provechosas. As&iacute; los mercados crecen y se ampl&iacute;an, y, sim&eacute;tricamente, la riqueza, es decir, se logra el crecimiento econ&oacute;mico, indispensable para el desarrollo de los pa&iacute;ses.</p>     <p align="justify"> Esta funci&oacute;n de los derechos de propiedad se ve afectada por hechos o situaciones que los pongan en peligro o sean riesgo de incertidumbre, de modo que no incentivan la maximizaci&oacute;n y la participaci&oacute;n en el mercado. Por ejemplo, la inadecuada clarificaci&oacute;n de los derechos, el incumplimiento reiterado de los contratos o el abuso del poder por el Estado.</p>     <p align="justify"> La falta de claridad puede obedecer a la inexistencia o a la ambig&uuml;edad del r&eacute;gimen de propiedad, que no deja jur&iacute;dicamente claro qu&eacute; es apropiable y qu&eacute; no lo es, ni precisa las facultades legales de los propietarios y las formas de defender sus derechos<sup><a name="n14"></a><a href="#14">14</a></sup>. La incertidumbre tambi&eacute;n puede provenir de pr&aacute;cticas sociales que, por razones culturales o pol&iacute;ticas, ri&ntilde;en con la definici&oacute;n jur&iacute;dica de los derechos de propiedad (Thoumi, 1995).</p>     <p align="justify"> Los derechos de propiedad tambi&eacute;n se tornan inciertos si no se cumplen los contratos. En efecto, el incumplimiento de lo pactado pone en entredicho las obligaciones relacionadas con los derechos de propiedad en un caso concreto, pero si esta situaci&oacute;n es general termina por entrabar la transmisi&oacute;n de los derechos de propiedad. Si bien el cumplimiento de lo pactado se puede lograr mediante mecanismos sociales informales, en econom&iacute;as complejas, donde los lazos de lealtad y parentesco se han difuminado y los contratos son de larga duraci&oacute;n, se requiere un mecanismo que obligue al cumplimiento a un costo tal que el intercambio sea provechoso.</p>     <p align="justify"> La &uacute;ltima incertidumbre que puede afectar los derechos de propiedad proviene de la inadecuada acci&oacute;n del Estado, como por ejemplo, cuando desconoce y viola los derechos mediante expropiaci&oacute;n o confiscaci&oacute;n. Si por razones ajenas a la eficiencia econ&oacute;mica el Estado afecta los derechos de propiedad por estas v&iacute;as, los incentivos a la inversi&oacute;n disminuyen por el temor al abuso estatal. Por tanto, no basta que el Estado defina claramente los derechos, sino que los respete de manera cre&iacute;ble.</p>     <p align="justify"> Para enfrentar estos tipos de incertidumbre es necesario construir instituciones que establezcan l&iacute;mites a la acci&oacute;n de los individuos y del Estado. Para clarificar los derechos de propiedad es conveniente disponer de un marco jur&iacute;dico que establezca los t&eacute;rminos y facultades de lo que es apropiable, es decir, que aclare los l&iacute;mites del Estado y de los particulares frente a la propiedad de terceros. Adem&aacute;s de otras instancias, como un sistema de registro p&uacute;blico que d&eacute; informaci&oacute;n veraz sobre la titularidad de la propiedad, junto a los recursos jur&iacute;dicos para defender y ejercer los derechos de propiedad, es decir, un sistema de justicia accesible y eficaz, y una administraci&oacute;n p&uacute;blica sujeta al derecho.</p>     <p align="justify"> En lo que hace al cumplimiento de los contratos, los institucionalistas recalcan la importancia de un marco jur&iacute;dico que precise los efectos del incumplimiento de los contratos, especialmente de un sistema de justicia civil y comercial que sancione el incumplimiento. La administraci&oacute;n de justicia debe poner cortapisas a quienes incumplen los contratos, oblig&aacute;ndolos a cumplirlos o a resarcir el da&ntilde;o. Esta es una condici&oacute;n fundamental para que el intercambio sea posible m&aacute;s all&aacute; de las redes de confianza, para que se extienda a los mercados, y estos se ampl&iacute;en.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify">La tercera forma de intercambio es el intercambio impersonal con el cumplimiento obligatorio de un tercer participante [...] (el Estado) Este ha sido el apuntalamiento cr&iacute;tico de las econom&iacute;as modernas exitosas que participan en la contrataci&oacute;n compleja que es necesaria para el crecimiento econ&oacute;mico moderno (North, 1993a, 53).</p> </blockquote>     <p align="justify">La incertidumbre por la acci&oacute;n abusiva del Estado se puede enfrentar, limitando su intervenci&oacute;n en la econom&iacute;a y dando mayor participaci&oacute;n a los agentes privados. Tambi&eacute;n se deben crear mecanismos que limiten los abusos del Estado, como un marco constitucional, que le fije competencias claras, un sistema de pesos y contrapesos entre poderes, y un poder judicial independiente:</p>      <blockquote>    <p align="justify">Un desempe&ntilde;o econ&oacute;mico exitoso debe estar acompa&ntilde;ado por instituciones que limiten la intervenci&oacute;n econ&oacute;mica y permitan a los derechos privados y los mercados prevalecer en amplias &aacute;reas de la econom&iacute;a. Puesto de otra forma, dado que las restricciones constitucionales son autolimitantes, ellas deben servir para establecer un compromiso cre&iacute;ble que limite la acci&oacute;n del Estado (North y Weingast, 1989, 256). </p> </blockquote>     <p align="justify">Seg&uacute;n este enfoque, entonces, ciertas instituciones jur&iacute;dicas ayudan al crecimiento econ&oacute;mico reduciendo la incertidumbre que rodea a los derechos de propiedad. El Estado, a trav&eacute;s del derecho y el sistema de justicia, debe proporcionar un marco legal que establezca el contenido y los poderes derivados de la propiedad privada, y las consecuencias jur&iacute;dicas del incumplimiento de los contratos, lo que en &uacute;ltimas se manifiesta en un sistema de justicia eficaz<sup><a name="n15"></a><a href="#15">15</a></sup>.</p>     <p align="justify"> La mejora de la seguridad de los derechos de propiedad derivada de las condiciones anteriores reduce los costos de transacci&oacute;n por la mayor certidumbre que da la claridad acerca de lo que es apropiable, el cumplimiento de lo acordado y la limitaci&oacute;n de los abusos del Estado. La incertidumbre y los menores costos de transacci&oacute;n contribuyen al crecimiento econ&oacute;mico, pues facilitan el intercambio y la maximizaci&oacute;n privada, lo cual significa la ampliaci&oacute;n de los mercados, elementos centrales del desarrollo econ&oacute;mico<a name="n16"></a><sup><a href="#16">16</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Pero el surgimiento de ese cuadro institucional no es autom&aacute;tico. Las instituciones no son independientes de las relaciones de poder, de la fuerza de las organizaciones, de los mapas mentales dominantes y de la influencia de lo informal; as&iacute;, pueden surgir o no instituciones que promuevan el crecimiento, y su contenido no necesariamente incentiva el crecimiento econ&oacute;mico. Esto sucede con las instituciones que reconocen los derechos de propiedad, pero s&oacute;lo los garantizan de manera monop&oacute;lica, como el r&eacute;gimen de latifundio que caracteriza a los sistema de propiedad de la tierra en buena parte de Am&eacute;rica Latina (Cross, 2000, 10 y Bardhan, 2001).</p>     <p align="justify"> En suma, para North, de manera similar a Weber, las instituciones formales desencadenaron o contribuyeron al crecimiento econ&oacute;mico de Occidente. Por lo dem&aacute;s, las diferencias institucionales explican por qu&eacute; aun en el contexto europeo existieron diversas sendas de desarrollo econ&oacute;mico:</p>      <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La historia exitosa de los pa&iacute;ses europeos occidentales ocurre sobre 500 a&ntilde;os y parece ser el resultado de una secuencia de cambios incrementales en las instituciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que gradualmente incrementan el &aacute;mbito de compromisos cre&iacute;bles para permitir la contrataci&oacute;n incrementalmente compleja esencial para crear y realizar el potencial de tecnolog&iacute;as m&aacute;s productivas. El punto decisivo en el desarrollo que fue esencial para la creaci&oacute;n de un mercado de capitales, y claramente separ&oacute; al Occidente europeo de la experiencia del resto del mundo, fue el poner ataduras al comportamiento arbitrario del gobierno con respecto a su compromiso cre&iacute;ble sobre los derechos de propiedad (North, 1993b, 19).</p>       <p align="justify">el mercado en su conjunto es un saco mezclado de instituciones; algunas aumentan la eficiencia y otras la reducen. No obstante, al contrastar el marco institucional en pa&iacute;ses Tercer Mundo, o con los del pasado hist&oacute;rico de las naciones industrializadas, queda en claro que este marco institucional es la clave del &eacute;xito relativo de las econom&iacute;as tanto en corte transversal como a lo largo del tiempo [...] Cuando comparamos el costo de realizar transacciones en un pa&iacute;s del Tercer Mundo y en uno de econom&iacute;a industrial adelantada vemos que los costos por intercambio en el primero son mucho mayores y que a veces no hay ning&uacute;n intercambio debido a lo elevado de los costos. En el Tercer Mundo la estructura institucional carece de estructura formal (y de cumplimiento obligatorio) que apuntale los mercados eficientes [...] Sin embargo hay algo m&aacute;s que simples costos elevados de negociaci&oacute;n en los pa&iacute;ses del Tercer Mundo. Lo peor es que el marco institucional que determina la estructura b&aacute;sica de la producci&oacute;n tiende a perpetuar el subdesarrollo (North, 1993a, 95).</p> </blockquote>     <p align="justify">Pero aunque estos autores concuerdan en el papel de los aspectos institucionales de &iacute;ndole jur&iacute;dica, le dan un sustento diferente. Para Weber, la predictibilidad del derecho resultante de la racionalidad formal es el aspecto fundamental para que los capitalistas privados act&uacute;en en un ambiente jur&iacute;dicamente m&aacute;s seguro. Para North, la reducci&oacute;n de la incertidumbre de los derechos de propiedad mediante la limitaci&oacute;n jur&iacute;dica del poder del Estado y de los particulares redujo los costos de transacci&oacute;n y facilit&oacute; el crecimiento de los mercados<sup><a name="n17"></a><a href="#17">17</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Por otra parte, en la obra de North el papel de las instituciones formales es matizado por el papel de las instituciones informales. Como se indic&oacute;, &eacute;stas delimitan el alcance de la institucionalidad producida por el Estado, de modo que si no hay alg&uacute;n tipo de correspondencia entre estos &aacute;mbitos institucionales, las reglas formales pueden ser ineficaces o inocuas para el crecimiento. Adem&aacute;s, North reconoce que cuando las instituciones formales no existen o no funcionan adecuadamente, las reglas informales pueden ofrecer cierta certidumbre, especialmente en comunidades peque&ntilde;as donde existe un estrecho contacto personal. Aunque en un contexto de intercambios impersonales, como el de los mercados modernos, la certidumbre creada por medios informales es limitada y tiende a ser rebasada cuando las econom&iacute;as se tornan m&aacute;s complejas<a name="n18"></a><sup><a href="#18">18</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Este consenso sobre la predictibilidad que generan las instituciones formales ha sido problematizado por la experiencia de algunos pa&iacute;ses del Sureste Asi&aacute;tico. Como se ver&aacute;, lograron tasas de crecimiento altas y sostenidas en un contexto en que las instituciones jur&iacute;dicas formales no impon&iacute;an l&iacute;mites a la acci&oacute;n econ&oacute;mica potencialmente abusiva del Estado, sino que le daban discreci&oacute;n y permit&iacute;an su intervenci&oacute;n permanente, no siempre predecible, en la actividad privada. Pese a ello, lograron cierta predictibilidad mediante otro tipo de arreglos, como la negociaci&oacute;n permanente e informal entre el Estado y las empresas, una burocracia altamente profesional y las redes sociales de reciprocidad.</p>     <p align="justify"><b>EL ESTE ASI&Aacute;TICO: CRECIMIENTO SIN DERECHO FORMAL</b></p>     <p align="justify">El salto econ&oacute;mico de algunos pa&iacute;ses del Este Asi&aacute;tico es una de las experiencias m&aacute;s recientes y exitosas de crecimiento en el marco del capitalismo. A pesar de que los &ldquo;Tigres Asi&aacute;ticos&rdquo; hist&oacute;ricamente estuvieron muy atr&aacute;s de los niveles de desarrollo de buena parte de Am&eacute;rica Latina, el proceso se ha revertido en su favor (Matus, 2001). Esta experiencia exitosa de desarrollo ha llevado a investigar el papel de las instituciones jur&iacute;dicas en ese crecimiento.</p>     <p align="justify"> Lo primero que se constata es que los pa&iacute;ses que vivieron el milagro asi&aacute;tico contaban inicialmente con instituciones jur&iacute;dicas similares a las de Occidente, como resultado del trasplante o la imposici&oacute;n del derecho de los pa&iacute;ses centrales<sup><a name="n19"></a><a href="#19">19</a></sup>. Bajo la dinast&iacute;a Meiji, Jap&oacute;n adopt&oacute; a finales del siglo XIX el c&oacute;digo civil alem&aacute;n como instrumento de modernizaci&oacute;n y apertura hacia Occidente. Vietnam ten&iacute;a tradici&oacute;n jur&iacute;dica de origen franc&eacute;s que se remontaba a las dos primeras d&eacute;cadas del siglo XX. Malasia, Singapur y Myanmar, colonizados por la Gran Breta&ntilde;a, construyeron sus instituciones jur&iacute;dicas siguiendo la tradici&oacute;n del derecho com&uacute;n (Pistor, 1998, 5 y Cumings, 2001, 18-23).</p>     <p align="justify"> Pese a que los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n ten&iacute;an instituciones jur&iacute;dicas de origen occidental &ndash;de derecho p&uacute;blico y privado&ndash;, buena parte estuvo suspendida por reg&iacute;menes pol&iacute;ticos autoritarios que poco se apegaban al derecho. Corea, Indonesia y Malasia estuvieron regidos por gobiernos dictatoriales que ejercieron un f&eacute;rreo control sobre la disidencia y la protesta pol&iacute;tica. Singapur conserva a&uacute;n un perfil autoritario que tiene, sin duda, su expresi&oacute;n m&aacute;s actual en el gobierno chino, que lidera un exitoso proyecto de crecimiento econ&oacute;mico en un marco pol&iacute;tico poco respetuoso de las libertades y del imperio de la ley:</p>      <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El contenido de muchas de las leyes existentes en los c&oacute;digos es a&uacute;n el legado de su proceso de pr&eacute;stamo y apropiaci&oacute;n [&hellip;] Sin embargo, en la fase m&aacute;s autoritaria de la pol&iacute;tica de crecimiento dirigida, muchas de las leyes que hab&iacute;an sido trasplantadas fueron ignoradas en la pr&aacute;ctica. Fueron de hecho suspendidas, al menos temporalmente, y remplazadas por nuevas leyes y regulaciones que dieron una autoridad sustancial al Estado (Pistor, 1998, 4).</p> </blockquote>     <p align="justify">Por tanto, durante el despegue econ&oacute;mico de los sesenta el sesgo autoritario de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos llev&oacute; a que el Estado no estuviera limitado por el derecho e irrespetara las garant&iacute;as individuales. Adem&aacute;s, los elementos occidentales del sistema jur&iacute;dico, que en principio regulaban aspectos centrales del derecho privado, nunca estuvieron vigentes.</p>     <p align="justify"> En esas circunstancias, se ha tratado de determinar cu&aacute;l fue el marco jur&iacute;dico de los pa&iacute;ses del milagro asi&aacute;tico y cu&aacute;l fue su impacto en el proceso de crecimiento. Algunos autores sostienen que en Corea y Jap&oacute;n el Estado utilizaba un orden jur&iacute;dico basado en un legalismo t&eacute;cnico y formalista para controlar y dirigir la econom&iacute;a, acompa&ntilde;ado de acuerdos informales con los conglomerados empresariales; as&iacute;, el derecho estatal jug&oacute; un papel menor que las reglas informales. Por su parte, la experiencia de Malasia, Indonesia, Myanmar y China muestra que en vez de entramado jur&iacute;dico m&aacute;s o menos formal, las redes de confianza y reputaci&oacute;n existentes en el &aacute;mbito social fueron las que dieron seguridad a las transacciones econ&oacute;micas<a name="n20"></a><sup><a href="#20">20</a></sup>.</p>     <p align="justify"> De acuerdo con Jayasuriya (1996, 367-368), el derecho de varios pa&iacute;ses, especialmente del noreste, tiene dos aspectos comunes. Por una parte, est&aacute; conformado por est&aacute;ndares legales, es decir, normas vagas que dan amplio margen de discrecionalidad a quien las aplica y est&aacute;n sujetas a criterios externos al derecho. Por otra parte, es concebido como mecanismo para la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, como medio orientado a resultados, lo que genera poca preocupaci&oacute;n por el respeto a las formas y procedimientos. El derecho es entonces un instrumento del Estado para promover ciertos objetivos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica (Pistor, 1998, 6 y Visser, 2003, 1). El derecho administrativo es el medio a trav&eacute;s del cual el Estado gu&iacute;a y dirige la econom&iacute;a (Jayasuriya, 1996, 373-380)<sup><a name="n21"></a><a href="#21">21</a></sup>.</p>     <p align="justify"> A esto se a&ntilde;ade la manera de entender al sujeto jur&iacute;dico. Seg&uacute;n Jayasuriya, no es el propietario individual sino la empresa, entendida como ente institucional. Dada la direcci&oacute;n de la econom&iacute;a por el Estado, el sujeto jur&iacute;dico regula a las unidades empresariales, que no est&aacute;n sujetas a las demandas de sus propietarios privados. El resultado es una manera distinta de concebir los derechos de propiedad. En vez de ser un espacio de protecci&oacute;n frente al Estado, se negocian con las empresas (ib&iacute;d., 373).</p>     <p align="justify"> En ese marco, las partes &ldquo;privadas&rdquo; tienen poca autonom&iacute;a, lo que implica un gran desarrollo del derecho p&uacute;blico frente al privado. No es una coincidencia que existan pocos abogados que representen los intereses privados y pocas cortes especializadas a donde puedan llevar sus demandas (Jayasuriya, 1996, 383 y Visser, 2003, 1).</p>     <p align="justify"> Las investigaciones complementarias se&ntilde;alan que la acci&oacute;n del Estado estuvo enmarcada por un conjunto de reglas informales producto del consenso entre el Estado y las empresas. Desde este entendimiento, sostienen que &eacute;stas siguieron voluntariamente la gu&iacute;a del Estado:</p>      <blockquote>    <p align="justify"> La relaci&oacute;n entre los individuos y los Estados en Asia ha sido un proceso de negociaci&oacute;n y gu&iacute;a informal, voluntario y no autoritario. Las decisiones son tomadas sobre la base de un consenso rec&iacute;proco de expectativas basado en puntos de vista compartidos acerca de lo correcto y lo incorrecto. De esta manera, la ley positiva es frecuentemente superflua y el sistema legal formal es de importancia marginal (Perry, 2002, 24).</p> </blockquote>     <p align="justify">Siguiendo a Haggard, esta relaci&oacute;n entre el Estado y las empresas llev&oacute; al surgimiento de espacios de deliberaci&oacute;n o redes informales que operaban en diferentes niveles del sistema pol&iacute;tico (desde las agencias estatales hasta el jefe de gobierno) y que inclu&iacute;an a representantes de las asociaciones empresariales y a las empresas. All&iacute; se consideraban aspectos tales como las reglas para promover las exportaciones, los niveles de salarios, las necesidades de industrias espec&iacute;ficas y, a veces, los requerimientos particulares de una empresa (Haggard, 2004, 61).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Jap&oacute;n, por ejemplo, estructur&oacute; su acci&oacute;n directiva sobre las empresas con base en consensos informales, que por definici&oacute;n no implican acci&oacute;n ni coerci&oacute;n legal directa (Cummings, 2001, 28). Este es el caso del Ministerio de Finanzas. Si bien la Ley de Bancos y de Cambios Internacionales exist&iacute;a antes de la Segunda Guerra Mundial, mediante los poderes atribuidos a ese ministerio y como fruto de negociaci&oacute;n con las empresas del sector, se acord&oacute; una pol&iacute;tica financiera sin tener que modificar la ley<sup><a href="#22">22</a><a name="n22"></a></sup>. Aunque estos ajustes ocurrieron en una atm&oacute;sfera donde la pol&iacute;tica econ&oacute;mica apuntaba a la desregulaci&oacute;n y a una mayor acci&oacute;n del mercado, este cambio fue posible en virtud de la amplia discreci&oacute;n administrativa y la obediencia a las normas fundadas en un consenso informal.</p>     <p align="justify"> La acci&oacute;n administrativa del Estado no s&oacute;lo era creciente sino poco controlada, a pesar de las oportunidades institucionales para ponerle freno. Jap&oacute;n adopt&oacute; una constituci&oacute;n basada en la de Estados Unidos, que establec&iacute;a la legalidad de la administraci&oacute;n y su control judicial, utilizado de manera excepcional. Los ciudadanos muy rara vez usaban las cortes de justicia para cuestionar los arreglos institucionales y, en general, sus derechos. De hecho, despu&eacute;s de aprobada la nueva constituci&oacute;n, el n&uacute;mero de litigios se redujo frente al de la preguerra<sup><a name="n23"></a><a href="#23">23</a></sup>. As&iacute;, la &ldquo;intervenci&oacute;n de las cortes en la ejecuci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y en la defensa de intereses particulares fue muy extra&ntilde;a, hasta el punto de que no exist&iacute;a&rdquo; (ib&iacute;d., 18).</p>     <p align="justify"> Esto pudo funcionar gracias a que la ejecuci&oacute;n de las pol&iacute;ticas siempre estuvo a cargo de una burocracia competente del Estado y de las empresas, a los mecanismos institucionalizados de comunicaci&oacute;n entre el sector p&uacute;blico y el sector privado, y al bajo nivel de corrupci&oacute;n en el sector p&uacute;blico (ib&iacute;d., 18).</p>     <p align="justify"> Por su parte, el caso de Corea es un extremo de direcci&oacute;n estatal de la econom&iacute;a informal y de abuso del poder. La econom&iacute;a estaba dirigida directamente por el presidente y sus c&iacute;rculos cercanos, con poca descentralizaci&oacute;n en los ministerios y una nula intervenci&oacute;n del parlamento, a diferencia de Jap&oacute;n. Las directrices de la c&uacute;pula del ejecutivo no se consultaban con los interesados y, de nuevo a diferencia de Jap&oacute;n, en la &eacute;poca de alto crecimiento no exist&iacute;a un marco legal que reconociera el control judicial de las acciones del gobierno (ib&iacute;d., 29).</p>     <p align="justify"> El control estaba en cabeza del ejecutivo. Las empresas segu&iacute;an las pautas establecidas por el gobierno, que ten&iacute;a la facultad para aprobar las licencias para desarrollar ciertas actividades y controlaba de manera directa o indirecta la financiaci&oacute;n que necesitaban. Si estos medios no funcionaban, el Estado recurr&iacute;a a mecanismos m&aacute;s opacos y jur&iacute;dicamente irregulares; por ejemplo, las amenazas t&aacute;citas, la imposici&oacute;n de sanciones mediante auditor&iacute;as tributarias y, a veces, el uso del sistema de justicia criminal como retaliaci&oacute;n contra quienes se apartaban de las directrices estatales (Cummings, 2001, 30-31)<a name="n24"></a><sup><a href="#24">24</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Este entramado configura un tipo especial de relaci&oacute;n entre el Estado y el derecho. El Estado act&uacute;a a trav&eacute;s del derecho, pero &eacute;ste no lo limita formal ni sustancialmente. No existe un respeto especial por los procedimientos que permita prever la acci&oacute;n del aparato estatal, debido a la apelaci&oacute;n a est&aacute;ndares legales vagos y al instrumentalismo que ata lo jur&iacute;dico a fines econ&oacute;micos externos. En suma, el autoritarismo y la forma de reconocer al sujeto jur&iacute;dico no permiten hablar de un r&eacute;gimen de derechos que limite la acci&oacute;n del poder p&uacute;blico. As&iacute;, el legalismo es una manera de ampliar y consolidar el poder del Estado y no de limitar su ejercicio. El derecho no es una protecci&oacute;n frente a la intromisi&oacute;n indebida del Estado, sino un medio para mantener y estabilizar el poder.</p>     <p align="justify"> As&iacute; parecen confirmarlo algunos estudios econom&eacute;tricos que comparan el impacto de las instituciones del Estado de derecho en el crecimiento del Sureste Asi&aacute;tico con el de Am&eacute;rica Latina. Campos y Nugent (1999, 26) relacionaron los cinco indicadores de gobernabilidad construidos por el Banco Mundial con los datos de ingreso per c&aacute;pita, mortalidad infantil y tasa de analfabetismo<a name="n25"></a><sup><a href="#25">25</a></sup>, y concluyeron que en cada regi&oacute;n fueron diferentes los elementos institucionales que cumplieron un papel prominente en el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y el desarrollo. En el Este Asi&aacute;tico, el m&aacute;s influyente fue la competencia de la burocracia, y en Am&eacute;rica Latina los atributos del Estado de derecho<sup><a name="n26"></a><a href="#26">26</a></sup>.</p>     <p align="justify"> Sea como fuere, la experiencia japonesa y, en parte, la coreana muestran que la relaci&oacute;n informal entre el Estado y las empresas ayud&oacute; a crear un ambiente predecible, como resultado de un intercambio no escrito, en el que el Estado asum&iacute;a un papel altamente intervencionista en la econom&iacute;a y las empresas actuaban cerca de las instancias estatales para lograr un marco normativo de consenso y, por ende, predecible:</p>      <blockquote>    <p align="justify">Los consejos formales y las redes informales permitieron que el sector privado conociera las intenciones y los compromisos de los pol&iacute;ticos y de los bur&oacute;cratas, y generara confianza [...] La relativa participaci&oacute;n de los actores en los espacios formales, donde se produc&iacute;an las reglas de juego, limit&oacute; las posibilidades de las empresas privadas para buscar rentas particulares. De igual forma, dificult&oacute; las tendencias predatorias del Estado (Haggard, 2004, 61)<sup><a name="n27"></a><a href="#27">27</a></sup>.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La discreci&oacute;n de la administraci&oacute;n era la llave que permit&iacute;a incorporar las expectativas de las empresas en el marco de reglas formales e informales administradas por el Estado. Lo que indica que es posible una acci&oacute;n previsible del Estado en un contexto de amplia discreci&oacute;n de sus agentes (Perry, 2002, 24)<a name="n28"></a><sup><a href="#28">28</a></sup>.</p>     <p align="justify"> La experiencia de otros pa&iacute;ses asi&aacute;ticos muestra que la posibilidad de predecir la acci&oacute;n del Estado mediante arreglos informales con los empresarios no es la &uacute;nica manera de dar certidumbre econ&oacute;mica. En Indonesia, Vietnam y Myanmar exist&iacute;a una clara divisi&oacute;n &eacute;tnica entre quienes detentaban el poder pol&iacute;tico, las &eacute;lites nativas, y quienes se encargaban de la actividad econ&oacute;mica, por lo general minor&iacute;as de inmigrantes chinos, cuyas actividades empresariales nunca fueron facilitadas por las &eacute;lites y, por lo general, tropezaron con limitaciones y obst&aacute;culos impuestos por las instituciones p&uacute;blicas (Cummings, 2001, 14).</p>     <p align="justify"> Una situaci&oacute;n diferente, pero con efectos similares, es la de China. Las reformas procapitalistas de finales de los a&ntilde;os setenta llevaron a abandonar algunas instituciones y pol&iacute;ticas de intervenci&oacute;n econ&oacute;mica que no fueron sustituidas de inmediato por instituciones de mercado. Por ejemplo, la primera legislaci&oacute;n de contratos se promulg&oacute; en 1982, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de iniciadas las reformas, y pronto entr&oacute; en desuso por sus contradicciones con normas posteriores. S&oacute;lo en 1999 entr&oacute; en vigencia una ley uniforme de contratos (Schramm et al., 2003, 2).</p>     <p align="justify"> En los casos anteriores, la falta de certidumbre debida a las diferencias &eacute;tnicas o a la falta de normas formales llev&oacute; al surgimiento de redes sociales de confianza y reciprocidad conocidas como <i>guanxi</i>, una relaci&oacute;n basada en la amistad y en el compromiso de acciones rec&iacute;procas futuras, producto de intercambios sociales previos que crean una reputaci&oacute;n que hace posible la acci&oacute;n colectiva organizada<a name="n29"></a><sup><a href="#29">29</a></sup>. Aunque las relaciones personales son un aspecto central de las<i> guanxi,</i> &eacute;stas se caracterizan por la existencia de elementos comunes entre sus integrantes: procedencia regional, pertenencia a la misma unidad militar o partidista, escuela, asociaci&oacute;n, etc. (Cummings, 2001, 15 y Schramm et al., 2003, 4).</p>     <p align="justify"> Las redes <i>guanxi</i> no son, sin embargo, producto de marcos institucionales formales impredecibles. Reproducen una din&aacute;mica cultural asociada a la pr&aacute;ctica generalizada de algunos principios confucianos. El primer principio plantea que los individuos deben actuar de tal manera que beneficien a aquellos con quienes comparten alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n personal, siempre y cuando no se vean afectados o afecten a otra persona m&aacute;s cercana o su potencial beneficiario haya dejado de actuar de manera cooperativa en el pasado (Chai, 2003, 8). El segundo sostiene que las costumbres o reglas creadas por la comunidad son el principal medio para establecer el orden social. Por tanto, el derecho del Estado, si bien debe existir, cumple un papel secundario frente a las normas consuetudinarias.</p>     <p align="justify"> Las <i>guanxi</i> operan en diversos planos de la vida social, incluido el econ&oacute;mico. En este &aacute;mbito, la pertenencia a estas redes de confianza y reciprocidad facilita el intercambio y el cumplimiento de los acuerdos. El cumplimiento de lo acordado informalmente permite mantener o ampliar las relaciones econ&oacute;micas futuras. El incumplimiento lleva a la expulsi&oacute;n de la red, con todos sus efectos como limitante de futuras transacciones:</p>      <blockquote>    <p align="justify">Las redes <i>guanxi</i> deben ser entendidas como clubes que garantizan a sus miembros los derechos de propiedad y el descenso de los costos de transacci&oacute;n en un ambiente institucional desordenado [...] Las redes <i>guanxi</i> han permitido generar un marco institucional en el cual los agentes que participan de una transacci&oacute;n se pueden cubrir a s&iacute; mismos de los riesgos del oportunismo (Schramm et al., 2003, 7)<sup><a name="n30"></a><a href="#30">30</a></sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Para algunos autores, este elemento de informalidad social que da seguridad a la actividad econ&oacute;mica no s&oacute;lo imprime una din&aacute;mica econ&oacute;mica mayor sino que es la base del &eacute;xito econ&oacute;mico de Indonesia, Malasia y, en particular, del crecimiento econ&oacute;mico de China (Jones, 1998, 195-221 y Clarke, 2001). Debido a la hostilidad del marco institucional formal en los primeros, y a la falta de un entramado legal adecuado en China, las redes de reciprocidad de las comunidades chinas dentro y fuera del continente &ndash;debido a los fuertes lazos culturales y al sentido de pertenencia&ndash; se convirtieron en proveedores por excelencia de la certidumbre que hace posible el intercambio:</p>      <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las tasas de crecimiento chino han sido atribuidas a factores culturales, a caracter&iacute;sticas particulares de su capitalismo, a las redes de relaci&oacute;n <i>guanxi</i>, al clientelismo y al corporativismo. El capitalismo chino se caracteriza por preferir las empresas familiares, una tendencia a resolver las controversias por v&iacute;as informales antes que en las cortes, una tradici&oacute;n com&uacute;n, la adherencia a los valores de Confucio, y un &eacute;nfasis en las relaciones (Peerenboom, 2002, 5).</p> </blockquote>     <p align="justify">Si bien no hay consenso en torno a esta tesis, es claro que las redes de reciprocidad cumplen un papel fundamental para brindar las condiciones de certidumbre que no ofrece el Estado<a name="n31"></a><sup><a href="#31">31</a></sup>. Crean un ambiente propicio para la actividad econ&oacute;mica de comunidades numerosas, claro est&aacute;, acompa&ntilde;ado de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas equilibradas, control de la inflaci&oacute;n, apertura al comercio internacional y una burocracia profesional, etc. (ib&iacute;d.).</p>     <p align="justify"> En suma, la experiencia del Este Asi&aacute;tico muestra que el manejo de la incertidumbre sobre la acci&oacute;n del Estado o de los particulares en materia econ&oacute;mica se puede lograr por v&iacute;as diferentes a las de un Estado sujeto al derecho. Los casos de Corea y Jap&oacute;n muestran que el marco de reglas negociado por el Estado con las empresas dio certidumbre sobre el accionar del poder p&uacute;blico; el cual, por lo dem&aacute;s, intervino ampliamente en la econom&iacute;a. Y los casos de Indonesia, Malasia y China muestran que el marco de certidumbre proporcionado por el Estado puede ser sustituido por mecanismos sociales como las redes de reciprocidad, las que seg&uacute;n diversos autores han sentado las bases institucionales de su alto crecimiento econ&oacute;mico. </p>      <blockquote>    <p align="justify">Los gobiernos de la regi&oacute;n dieron se&ntilde;ales de su compromiso con el desarrollo del sector privado, pero no a trav&eacute;s de un gobierno limitado por instituciones como el imperio de la ley y las cortes independientes [...] Los gobiernos autoritarios establecieron relaciones con los actores privados por medio de otras formas de compromiso: pol&iacute;ticas industriales, subsidios, rentas, v&iacute;nculos particulares y &ldquo;juegos repetidos&rdquo; [...] Los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos resolvieron los problemas identificados por el institucionalismo &ndash;garant&iacute;a de los derechos de propiedad, realizaci&oacute;n de compromisos cre&iacute;bles, limitaci&oacute;n de la b&uacute;squeda de rentas y la corrupci&oacute;n&ndash; mediante diversas formas (Haggard, 2004, 71-81).</p> </blockquote>     <p align="justify">Estas conclusiones sobre la funci&oacute;n de los aspectos jur&iacute;dico formales en el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico del Este Asi&aacute;tico ponen en cuesti&oacute;n las concepciones te&oacute;ricas que dan un papel central a las instituciones del derecho que se basan exclusivamente en la lectura del desarrollo del capitalismo occidental.</p>     <p align="justify"> En efecto, las tesis weberianas no permiten entender por qu&eacute;, a pesar de la ausencia de una racionalidad formal que hiciera calculable la acci&oacute;n del Estado, el capitalismo se estableci&oacute; en el Este Asi&aacute;tico en un contexto opuesto (Ginsburg, 2000, 835 y Jones, 1998, 196). Como se explic&oacute;, en buena parte de estos pa&iacute;ses, pese a sus diferencias, el Estado actu&oacute; con total discreci&oacute;n, aunque en algunos casos su acci&oacute;n era predecible, pero no como resultado de reglas formales concebidas de manera impersonal, general y abstracta, sino como fruto de reglas informales, acordadas y aceptadas por los representantes del Estado y los empresarios. Tampoco se puede explicar a la luz del esquema weberiano c&oacute;mo se pudo desarrollar el capitalismo en un contexto donde el Estado actuaba de manera hostil y discrecional, y fue sustituido por redes sociales basadas en la confianza que dieron certidumbre, en menor escala pero suficiente para el desarrollo de la actividad econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify"> Las tesis de North son tambi&eacute;n limitadas para entender el caso del Este Asi&aacute;tico. El crecimiento econ&oacute;mico de estos pa&iacute;ses no ocurri&oacute; en el marco de un Estado limitado jur&iacute;dicamente, de reconocimiento y defensa a ultranza de los derechos de propiedad, respaldado por sistemas de justicia que velaran por el cumplimiento de los contratos y controlaran el poder pol&iacute;tico. Por el contrario, la acci&oacute;n econ&oacute;mica de los Estados estaba sujeta a est&aacute;ndares legales vagos que les daban amplia discreci&oacute;n en su gesti&oacute;n. En los casos m&aacute;s extremos, estos est&aacute;ndares fueron remplazados o ajustados por reglas informales conocidas por los agentes estatales y los actores econ&oacute;micos. Los derechos de propiedad, especialmente los de las grandes empresas, nunca se definieron claramente y, en los hechos, su alcance era resultado de la negociaci&oacute;n entre el Estado y las empresas. Por &uacute;ltimo, el sistema judicial era muy d&eacute;bil y no era un contrapeso del poder pol&iacute;tico que limitara sus &aacute;mbitos de poder; en algunos pa&iacute;ses, adem&aacute;s, no era un &aacute;rbitro efectivo para la resoluci&oacute;n de conflictos, pues estos se sol&iacute;an resolver a trav&eacute;s de las redes informales o mediante las relaciones directas con los administradores del Estado.</p>     <p align="justify"> No obstante, las ideas de North ayudan a entender parcialmente los mecanismos informales de regulaci&oacute;n que surgieron en algunos pa&iacute;ses del Sureste Asi&aacute;tico. Seg&uacute;n &eacute;l, las instituciones de la sociedad son formales e informales, y las primeras guardan correspondencia con las segundas. Las redes de confianza de Vietnam e Indonesia son una expresi&oacute;n de las instituciones informales del neoinstitucionalismo econ&oacute;mico. Para North es claro que las instituciones informales generan certidumbre, aunque limitada especialmente cuando los mercados son amplios e impersonales. Su tesis es que en los mercados m&aacute;s complejos, donde intervienen muchas personas y las transacciones involucran bienes de alto valor, las instituciones informales deben ser sustituidas por reglas formales basadas en la fuerza de un &aacute;rbitro, en este caso representado por el Estado (North, 1993a, 82-83). Luego de la crisis asi&aacute;tica de finales de los noventa, algunos pa&iacute;ses de la subregi&oacute;n han experimentado grandes cambios en la amplitud de la discreci&oacute;n de los administradores y la intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a, lo cual ha abierto un mayor espacio para el derecho formal (Ginsburg, 2000, 839-840, y 2002).</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La relaci&oacute;n entre las instituciones jur&iacute;dicas, el establecimiento exitoso del capitalismo y el crecimiento econ&oacute;mico ha sido examinada desde diversos enfoques te&oacute;ricos, desde la sociolog&iacute;a, la historia, la econom&iacute;a, y con particular atenci&oacute;n desde la teor&iacute;a del desarrollo. Los trabajos de Weber y North son referentes te&oacute;ricos indispensables para entender esta relaci&oacute;n, y los aportes de North y de la escuela neoinstitucionalista han influido notablemente en el dise&ntilde;o de las reformas de los marcos jur&iacute;dicos para favorecer el crecimiento.</p>     <p align="justify"> Weber y North coinciden en que la relaci&oacute;n entre las instituciones jur&iacute;dicas y la econom&iacute;a de mercado est&aacute; asociada a la certidumbre que proporciona el derecho del Estado, que da una seguridad jur&iacute;dica que incentiva la actividad econ&oacute;mica privada y la acci&oacute;n colectiva. La posibilidad de predecir la acci&oacute;n del Estado y de los particulares es el resultado de los l&iacute;mites jur&iacute;dicos que se imponen a sus acciones con base en la racionalidad formal del derecho, la protecci&oacute;n de los derechos de propiedad, y la independencia y el fortalecimiento del poder judicial, entre otros. Estos arreglos evitan los potenciales abusos del Estado y aseguran la participaci&oacute;n de los particulares en los mercados. </p>     <p align="justify"> La experiencia del Este Asi&aacute;tico muestra, sin embargo, que el manejo de la incertidumbre sobre la acci&oacute;n del Estado o de los particulares en la esfera de las relaciones econ&oacute;micas se puede lograr por medios diferentes al Estado sujeto al derecho. As&iacute; lo muestran los casos de Corea y Jap&oacute;n, donde la certidumbre fue proporcionada por un marco de reglas negociado entre el Estado y las empresas, pese a la amplia intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a. Los casos de Indonesia, Malasia y China muestran que el marco de certidumbre proporcionado por el Estado puede ser sustituido por mecanismos sociales eficientes de redes de reciprocidad.</p>     <p align="justify"> Existe una coincidencia entre los planteamientos de Weber y North y los an&aacute;lisis de la experiencia asi&aacute;tica: se necesita un nivel de certidumbre sobre la acci&oacute;n econ&oacute;mica del Estado y de los individuos para brindar una seguridad que incentive el crecimiento econ&oacute;mico (Chen, 1996, 19). Este nivel se puede obtener de diversas maneras. El derecho racional formal brind&oacute; certidumbre en el marco continental europeo. En el Este Asi&aacute;tico, el nivel de certidumbre fue producto de acuerdos informales con los empresarios y de redes sociales fundadas en la confianza y la reciprocidad, que jugaban un papel central cuando el Estado era hostil a la actividad econ&oacute;mica privada.</p>     <p align="justify"> En s&iacute;ntesis, el impacto de las instituciones jur&iacute;dicas en el crecimiento econ&oacute;mico no siempre pasa por la construcci&oacute;n o apropiaci&oacute;n de un modelo dado de normas formales. Lo importante no es el car&aacute;cter formal de las instituciones sino su capacidad para brindar certidumbre, y &eacute;sta puede ser proporcionada por instituciones informales. No obstante, seg&uacute;n North, las instituciones informales tienden a ser sustituidas progresivamente por reglas formales a medida que los mercados se ampl&iacute;an y se tornan m&aacute;s impersonales.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. La referencia a la institucionalidad jur&iacute;dica remite a aquellos arreglos institucionales del derecho formal, o producidos por el Estado, que se consideran centrales para el crecimiento econ&oacute;mico. Sin embargo, no existe una coincidencia plena entre los autores sobre las instituciones espec&iacute;ficas que afectan el crecimiento. Por tanto, a lo largo del texto se identificar&aacute;n de manera concreta las instituciones con efectos econ&oacute;micos seg&uacute;n los diversos autores. </p>     <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  Es decir, la posibilidad de predecir la acci&oacute;n del Estado o de los particulares en respuesta a una acci&oacute;n privada. Cuanto mayor sea la predictibilidad, debido a arreglos institucionales variados y eficaces, mayor es la libertad de los individuos para planear sus opciones individuales, econ&oacute;micas en este caso.</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>. No se pueden olvidar los aportes de la teor&iacute;a marxista. Con los trabajos cl&aacute;sicos de Stucka y Pashukanis, se inici&oacute; una prol&iacute;fica etapa de an&aacute;lisis que pretend&iacute;a demostrar que el derecho moderno encarnaba las relaciones de producci&oacute;n e intercambio y formaba parte de las estructuras de dominaci&oacute;n y reproducci&oacute;n del sistema capitalista. Como aparece evidente, la orientaci&oacute;n de estos estudios fue la de poner en claro los t&eacute;rminos de esa relaci&oacute;n consustancial entre derecho y capital, a fin de cuestionar la supuesta neutralidad del discurso jur&iacute;dico que pretend&iacute;a colocarse por encima de las relaciones de producci&oacute;n, ocult&aacute;ndolas o fetichiz&aacute;ndolas. Estos an&aacute;lisis alimentaban las posiciones pol&iacute;ticas que sosten&iacute;an que el derecho era, ante todo, un mecanismo de dominaci&oacute;n de clase, que su uso dificultaba la organizaci&oacute;n del movimiento obrero y que el derecho moderno deber&iacute;a ser finalmente destruido como parte de la revoluci&oacute;n social agenciada por el proletariado. Si bien algunas de las tesis de la lectura marxista corresponden a lo dicho por Weber e incluso a an&aacute;lisis contempor&aacute;neos ligados al <i>law and economics</i>, aqu&iacute; no se abordar&aacute; la teor&iacute;a marxista del derecho, pues su enfoque busca demostrar el car&aacute;cter de instrumento de dominaci&oacute;n de lo jur&iacute;dico y no permite ver su impacto en la econom&iacute;a capitalista. En relaci&oacute;n con la teor&iacute;a marxista del derecho en sus diversas versiones, se puede ver Cerroni (1965) y Pasukanis (1976).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. No por casualidad se considera que la obra del padre de la sociolog&iacute;a comprensiva es el antecedente te&oacute;rico de la primera experiencia de <i>law and development</i> de la d&eacute;cada de los sesenta, apoyada por el gobierno de Estados Unidos en su lucha contra el comunismo en los pa&iacute;ses en desarrollo (Trubek, 1972, 720-753).</p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.  En palabras de Monereo (2001, 82): &ldquo;El proceso de racionalizaci&oacute;n del mundo moderno ha seguido una secuencia compleja, al coexistir los modos de racionalidad formal y material, aunque la peculiaridad de Occidente estriba en la fuerza expansiva de la racionalizaci&oacute;n formal sobre la racionalidad material&rdquo;.</p>     <p align="justify"><a href="#n6">6</a><a name="6"></a>.  En palabras de Weber &ldquo;S&oacute;lo el Occidente ha puesto a disposici&oacute;n de la vida econ&oacute;mica un derecho y una administraci&oacute;n dotados de esta perfecci&oacute;n formal t&eacute;cnico jur&iacute;dica&rdquo; (Weber, 1977, 20). En palabras de Trubek, recogiendo a Weber: &ldquo;La falla de otras civilizaciones para desarrollar un derecho racional ayuda a explicar por qu&eacute; s&oacute;lo en Europa pudo crecer el moderno capitalismo industrial&rdquo; (Trubek, 1972, 222).</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>. &ldquo;Esta forma espec&iacute;fica de logicizaci&oacute;n del derecho no fue en modo alguno esencialmente codeterminada como en el caso de la tendencia al derecho formal en s&iacute; mismo, por necesidades de la vida, como por ejemplo, las de los burgueses interesados en un derecho &lsquo;calculable&rsquo; previsible&rdquo; (Weber, 1977, 635).</p>     <p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>.  Weber es muy claro a este respecto: &ldquo;Por s&iacute; mismas, las situaciones econ&oacute;micas no engendran autom&aacute;ticamente nuevas formas jur&iacute;dicas, sino que encierran simplemente la probabilidad de que una nueva invenci&oacute;n t&eacute;cnica se difunda&rdquo; (1977, 550).</p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>.  A diferencia de la dogm&aacute;tica jur&iacute;dica, las instituciones informales son las que garantizan el funcionamiento de las instituciones formales. Seg&uacute;n North (1993, 54), &ldquo;el que las limitaciones informales sean importantes en s&iacute; mismas (y no simplemente ap&eacute;ndices de reglas formales) se puede observar partiendo de la evidencia de que las mismas reglas formales y/o constituciones impuestas a diferentes sociedades producen resultados diferentes&rdquo;.</p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>. &ldquo;Las instituciones existen y reducen las incertidumbres propias de la interacci&oacute;n humana [...] Es suficiente decir aqu&iacute; que las incertidumbres se deben a informaci&oacute;n incompleta con respecto a la conducta de otros individuos en el proceso de interacci&oacute;n humana [...] A partir de esta capacidad considerada junto con las incertidumbres propias del desciframiento del medio, evolucionan normas y procedimientos que simplifican el proceso. El consiguiente marco institucional, como estructura de interacci&oacute;n humana, limita la elecci&oacute;n que se ofrece a los actores&rdquo; (North, 1993a, 41). </p>     <p align="justify"><a href="#n11">11</a><a name="11"></a>.  La econom&iacute;a neocl&aacute;sica supone que los individuos eligen de acuerdo con sus preferencias y que las elecciones son siempre adecuadas para satisfacerlas porque los individuos tienen informaci&oacute;n perfecta y sus preferencias son estables. El homo oeconomicus neocl&aacute;sico adopta acciones instrumentales &oacute;ptimas porque dispone de toda la informaci&oacute;n para seguir el mejor curso de acci&oacute;n (Roemer, 1994).</p>     <p align="justify"><a href="#n12">12</a><a name="12"></a>.  En este enfoque, los derechos de propiedad son un paquete de facultades legales intercambiables libremente, de las que depende la transformaci&oacute;n de los activos negociables en capital. Por tanto, el contenido de los derechos est&aacute; determinado por el marco econ&oacute;mico y pol&iacute;tico o por la manera de regularlos. Toda injerencia o cambio en los derechos de propiedad afecta la asignaci&oacute;n productiva de los recursos, la composici&oacute;n de los bienes producidos y la distribuci&oacute;n de los ingresos: &ldquo;las injerencias del Estado en los derechos de propiedad pueden reducir su valor si, por ejemplo, limitan el margen de decisi&oacute;n de los individuos con imposiciones, reglamentos u otras disposiciones. En cambio, este valor aumenta en la medida en que una reducci&oacute;n de las intervenciones incrementa los derechos de cada propietario&rdquo; (Priltz, 2000, 45). </p>     <p align="justify"><a href="#n13">13</a><a name="13"></a>.  Como dice Cooter: &ldquo;Los individuos invertir&aacute;n a favor del crecimiento econ&oacute;mico cuando tengan claro que pueden capturar los retornos de su inversi&oacute;n. Para que esto sea posible, se precisan unos derechos de propiedad claramente definidos y defendibles sin mayor costo. Si no existe esto, el retorno privado se hace m&aacute;s alto&rdquo; (2004, 3).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n14">14</a><a name="14"></a>.  Por ejemplo, con base en esta perspectiva, De Soto (2000, 201) ha sostenido que la pobreza en el mundo se explica porque la propiedad de los pobres no ha sido reconocida legalmente de manera adecuada. Generalmente los activos que tienen los pobres, sean muebles o inmuebles, no tienen una vida legal y, por el contrario, se consideran en muchos casos ilegales. El desconocimiento jur&iacute;dico de la propiedad de hecho de los pobres, los coloca en la marginalidad social y econ&oacute;mica. En particular, esta &uacute;ltima es central pues si los pobres contaran con una propiedad jur&iacute;dicamente reconocida, podr&iacute;an acceder al cr&eacute;dito y tener mejores y mayores oportunidades econ&oacute;micas.</p>     <p align="justify"><a href="#n15">15</a><a name="15"></a>.  La mera existencia de instituciones no siempre reduce los costos de transacci&oacute;n. Es necesario un marco institucional adecuado, que debe ser reconocido legal y socialmente y funcionar de manera eficaz. De lo contrario, las instituciones pueden aumentar los costos de transacci&oacute;n en vez de reducirlos.</p>     <p align="justify"><a href="#n16">16</a><a name="16"></a>. En t&eacute;rminos de North: &ldquo;Cuanto menor es el costo de la transacci&oacute;n, m&aacute;s hacemos intercambios que favorecen a ambas partes y, por lo tanto, producen mayor bienestar humano&rdquo; (conferencia en la Bolsa de Valores de Buenos Aires, marzo de 2001).</p>     <p align="justify"><a href="#n17">17</a><a name="17"></a>.  Para una cr&iacute;tica de North a la obra de Weber, ver North et al. (2005, 135).</p>     <p align="justify"><a href="#n18">18</a><a name="18"></a>. &ldquo;El movimiento de largo plazo y desigual de las tradiciones y costumbres no escritas hacia la existencia de leyes escritas ha sido un cambio unidireccional que ha acompa&ntilde;ado el paso a sociedades m&aacute;s complejas y est&aacute; claramente relacionado con el incremento en la especializaci&oacute;n y la divisi&oacute;n del trabajo asociado con &eacute;stas&rdquo; (North, 1990, 46). </p>     <p align="justify"><a href="#n19">19</a><a name="19"></a>.  El derecho de esos pa&iacute;ses tambi&eacute;n tuvo influencia de otros poderes circundantes. El derecho indio fue retomado en Tailandia, mientras que el chino influy&oacute; en Jap&oacute;n, Corea y Vietnam (Rich, 2002).</p>     <p align="justify"><a href="#n20">20</a><a name="20"></a>. Esta parte hace referencia especial a los pa&iacute;ses mencionados. Al incluir a Jap&oacute;n y China se rebasa el &aacute;mbito del <i>milagro asi&aacute;tico</i>. No obstante, son ejemplos del papel de diversos arreglos institucionales formales e informales en el crecimiento.</p>     <p align="justify"> <a href="#n21">21</a><a name="21"></a>. Para el caso japon&eacute;s, la intervenci&oacute;n v&iacute;a el derecho administrativo se defin&iacute;a como: &ldquo;la autoridad del gobierno contenida en las leyes que establecen facultades a los ministerios para producir directivas (<i>shiji</i>), solicitudes (<i>yodo</i>), llamados de atenci&oacute;n (<i>keikoku</i>), sugerencias (<i>kankoku</i>) y est&iacute;mulos (<i>kansho</i>) a las empresas o clientes dentro de la particular jurisdicci&oacute;n de un ministerio. La gu&iacute;a administrativa es constre&ntilde;ida solamente por los requerimientos de los que son &lsquo;guiados&rsquo;, los cuales se deben dirigir al &oacute;rgano gubernamental con jurisdicci&oacute;n y, aunque &eacute;ste no est&aacute; basado en una ley expl&iacute;cita, no pueden violar la ley&rdquo; (Cummings, 2001, 27). </p>     <p align="justify"><a href="#n22">22</a><a name="22"></a>. De acuerdo con Cummings (2001, 27), lo mismo ocurri&oacute; en Corea.</p>     <p align="justify"><a href="#n23">23</a><a name="23"></a>.  La tasa media de litigios civiles fue de 16,6 casos por mill&oacute;n de habitantes entre 1950 y 1990, inferior a los 26,8 casos por mill&oacute;n de 1892 y 1940 (Cummings, 2001, 27).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n24">24</a><a name="24"></a>.  Uno de los casos m&aacute;s sonados de uso irregular de facultades legales para disciplinar a una empresa fue el del conglomerado Kukje. A mediados de los ochenta, en respuesta a la negativa de su due&ntilde;o a seguir patrocinando al partido de gobierno con una mayor cuota, la empresa fue disuelta por orden del Ministerio de Finanzas. Luego de la inauguraci&oacute;n de la democracia, a comienzos de los noventa, la Corte Constitucional declar&oacute; irregular el procedimiento y devolvi&oacute; los derechos correspondientes a su due&ntilde;o (Cummings, 2001, 18).</p>     <p align="justify"><a href="#n25">25</a><a name="25"></a>.  Los indicadores de gobernabilidad del Banco miden la inestabilidad y la violencia pol&iacute;tica, la efectividad del gobierno, la carga regulatoria y el imperio de la ley. La muestra de pa&iacute;ses asi&aacute;ticos incluy&oacute; a Hong Kong, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Taiw&aacute;n, para diversos a&ntilde;os del per&iacute;odo 1982-1997, que variaban seg&uacute;n la disponibilidad de datos para cada variable institucional.</p>     <p align="justify"><a href="#n26">26</a><a name="26"></a>.  Los indicadores de gobernancia dan una baja valoraci&oacute;n a los componentes del Estado de derecho en buena parte de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos. Con todo, se debe advertir que estos indicadores no siempre miden las restricciones institucionales al poder del Estado sino los resultados de los arreglos institucionales. No es coincidencia que, seg&uacute;n los indicadores del Banco Mundial, Singapur sea uno de los pa&iacute;ses con instituciones mejor valoradas en t&eacute;rminos de su gobernanza, a pesar de que gobierne un partido &uacute;nico sin mayores restricciones jur&iacute;dicas o pol&iacute;ticas (Glaeser, 2004).</p>     <p align="justify"><a href="#n27">27</a><a name="27"></a>. El funcionamiento concreto de esta relaci&oacute;n var&iacute;a entre pa&iacute;ses. Para una referencia sobre la experiencia exitosa de Corea y la menos positiva de Indonesia y Filipinas, ver Kang (2002).</p>     <p align="justify"><a href="#n28">28</a><a name="28"></a>.  Aunque este tipo de informalidad logr&oacute; un papel estabilizador durante el despegue econ&oacute;mico, la ausencia de un verdadero Estado de derecho ha sido se&ntilde;alada como uno de los factores que permite explicar la crisis financiera asi&aacute;tica de finales de los a&ntilde;os noventa. Ver Glazebrook (1999).</p>     <p align="justify"><a href="#n29">29</a><a name="29"></a>. &ldquo;Com&uacute;nmente las <i>guanxi </i>se han definido como una relaci&oacute;n especial entre una persona que necesita algo y otra que tiene la capacidad de d&aacute;rselo, de tal forma que la aceptaci&oacute;n de la prestaci&oacute;n o servicio conlleva la generaci&oacute;n de unos v&iacute;nculos particulares, de lazos de amistad y del compromiso de un intercambio rec&iacute;proco futuro en el marco de redes sociales amplias&rdquo; (Schramm y Taube, 2003, 7).</p>     <p align="justify"> <a href="#n30">30</a><a name="30"></a>. Chai (2004, 26) resume el impacto de estas redes de confianza en la configuraci&oacute;n de las empresas chinas: &ldquo;la ausencia de instituciones que garantizaran el cumplimiento de los contratos hizo irracional confiar en ellas para la cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica. Por lo dem&aacute;s, fue racional para los individuos construir empresas basadas en la existencia de mecanismos sustitutos para la acci&oacute;n colectiva. Esto explica por qu&eacute; las instituciones econ&oacute;micas no se basaron en las instituciones estatales sino en la confianza entre individuos que compart&iacute;an un marco com&uacute;n de normas sociales&rdquo;. </p>     <p align="justify"><a href="#n31">31</a><a name="31"></a>.  Para una visi&oacute;n cr&iacute;tica de las tesis anteriores, ver Garth et al. (1998, 109-143).</p> <hr>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Bardhan, P. &ldquo;Entendiendo el subdesarrollo: retos de la econom&iacute;a institucional desde el punto de vista de los pa&iacute;ses pobres&rdquo;, <i>Instituciones y Desarrollo</i> 10, 2001. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">2.  Campos, N. F. y J. B. Nugent. &ldquo;Development Performance and the Institutions of Governance: Evidence from East Asia and Latin America&rdquo;, <i>World Development</i> 27, 3, 1999, pp. 439-452.</p>     <!-- ref --><p align="justify">3.  Cerroni, H. <i>Marx y el derecho moderno</i>, Buenos Aires, Editorial Buenos Aires, 1965. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0124-5996200600010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">4.  Chai, S. &ldquo;Culture, Rationality and Economic Institutions in East Asia: The Chinese Family Firm&rdquo;, <i>SASE Working Paper</i>, 2003. Disponible en Internet, <a href="http://www.sase.org/conf2003/papers/chai_sunki_2.pdf" target="_blank">http://www.sase.org/conf2003/papers/chai_sunki_2.pdf</a></p>     <p align="justify">5.  Chen, A. &ldquo;Rational Law, Economic Development and the Case of China&rdquo;, documento presentado en la conferencia &ldquo;Globalization and the Quest of Justice&rdquo;, organizada por la Law and Society Association and the Research Committee on the Sociology of Law of the International Sociological Association, Glasgow, 10 a 13 de julio, 1996. </p>     <p align="justify">6.  Clarke, D. &ldquo;Economic Development and the Rights Hypothesis: the China Problem&rdquo;, documento preparado para la conferencia &ldquo;Law Reform in Developing and Transitional Countries&rdquo;, Ulan Bator, Mongolia, 2 y 3 de julio, 2001. </p>     <!-- ref --><p align="justify">7.  Coase, R. <i>La empresa, el mercado y la ley</i>, Madrid, Alianza Editorial, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-5996200600010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">8.  Cooter, R. &ldquo;Law and Economics for Developing Countries. What Makes the Difference?&rdquo;, ponencia presentada en el encuentro internacional sobre Derecho y Desarrollo Econ&oacute;mico en el Instituto de Derecho y Econom&iacute;a de la Universidad de Hamburgo, 2004. </p>     <p align="justify">9.  Cross, F. &ldquo;Law and Economic Growth&rdquo;, <i>Texas Law Review </i>80, 2000, pp. 1737-1762.</p>     <p align="justify">10.  Cumings, M. &ldquo;Diverse Paths toward The Right Institutions, the State and Economic Reform in East Asia&rdquo;, <i>ADB Institute Working Paper</i> 18, 2001. </p>     <!-- ref --><p align="justify">11.  De Soto, H. <i>El misterio del capital</i>, Per&uacute;, El Comercio, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0124-5996200600010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">12.  Garth, B. et al. &ldquo;Law, Lawyers and Social Capital: &lsquo;Rule of Law&rsquo; versus &lsquo;Relational Capitalism&rsquo;, <i>Social and Legal Studies</i> 6, 1, 1998, pp. 109-143.</p>     <p align="justify">13.  Ginsburg, T. &ldquo;Does Law Matter for Economic Development?&rdquo;, <i>Law and Society Review</i> 34, 3, 2000, pp. 829 y 856.</p>     <p align="justify">14.  Ginsburg, T. &ldquo;Japanese Legal Reform in Historical Perspective&rdquo;, documento en Internet: <a href="http://www.law.uiuc.edu/academics/asianlaw/pdfs/JapaneseLegalReforminHistoricalPerspective-revised.pdf" target="_blank">www.law.uiuc.edu/academics/asianlaw/pdfs/</a>, 2002. </p>     <p align="justify">15.  Glaeser, E. et al. &ldquo;Do Institutions Cause Growth?&rdquo;, <i>Journal of Economic Growth</i> 9, 3, 2004, pp. 271-303.</p>     <p align="justify">16.  Glazebrook, S. &ldquo;The Role of the Rule of Law in the Asian Economic Crisis&rdquo;, basado en la presentaci&oacute;n realizada en la novena conferencia anual de la Asociaci&oacute;n Inter-Pac&iacute;fica de Abogados, Bangkok, mayo, 1999. </p>     <p align="justify">17.  Globerman, S. &ldquo;Global Foreign Direct Investment Flows: The Role of Governance Infrastructure&rdquo;, <i>World Development</i> 30, 11, 2002, pp. 1899-1919.</p>     <p align="justify">18.  Gorbaneff, Y. &ldquo;El noble triunfo. Los derechos de propiedad y la prosperidad a trav&eacute;s de los siglos&rdquo;, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 5, 8, 2003, pp. 257-262.</p>     <p align="justify">19.  Haggard, S. &ldquo;Institutions and Growth in East Asia&rdquo;, <i>Studies in Comparative International Development</i> 38, 4, 2004, pp. 53-81.</p>     <!-- ref --><p align="justify">20.  Igham, B. <i>Economics and Development</i>, London, McGraw-Hill, 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0124-5996200600010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">21.  Jayasuriya , K &ldquo;Rule of Law and Capitalism in East Asia&rdquo;, <i>Pacific Review</i> 9, 3, 1996, pp. 367-388.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">22.  Jones, C. &ldquo;Capitalism, Globalization and Rule of Law: An Alternative Trajectory of Legal Change in China&rdquo;, <i>Social and Legal Studies</i> 3, 2, 1998, pp. 195-221.</p>     <!-- ref --><p align="justify">23.  Kang, D. <i>Crony Capitalism, Corruption and Development in South Korea and the Philippines</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0124-5996200600010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">24.  Monereo, J. &ldquo;La racionalidad del derecho en el pensamiento de Max Weber&rdquo;, <i>Teor&iacute;a e ideolog&iacute;a. Estudio introductorio a la Sociolog&iacute;a Jur&iacute;dica de Max Weber</i>, Granada, Editorial Comares, 2001. </p>     <p align="justify">25.  Matus, M. &ldquo;Corea y el Cono Sur de Am&eacute;rica. El jard&iacute;n de senderos que se bifurcan&rdquo;, documento presentado en el Congreso Internacional de la LACEA, 2001. </p>     <!-- ref --><p align="justify">26.  North, D.<i> El nacimiento del mundo occidental. Una nueva historia econ&oacute;mica (900-1700)</i>, 1998, Madrid, Siglo XXI, 1.&ordf; ed. 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0124-5996200600010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27.  North, D. <i>Institutions, Institutional Change and Economic Performance</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1990. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-5996200600010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28.  North, D. <i>Instituciones, cambio institucional y desempe&ntilde;o econ&oacute;mico</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1993a. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-5996200600010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">29.  North, D. &ldquo;Institutions and Credible Commitment&rdquo;, <i>Journal of Institutional and Theoretical Economics</i> 149, 1993b. </p>     <p align="justify">30.  North, D. y B. Weingast. &ldquo;Constitutions and Commitment: The Evolution of Institutions Governing Public Choice in Seventeenth-century England&rdquo;, <i>Journal of Economic History</i> 49, 1989. </p>     <p align="justify">31.  North, D. y B. Weingast. &ldquo;Concluding Remark: The Emerging New Economic History of Latin America&rdquo;, H. Stephen, ed., <i>Political Institutions and Economic Growth in Latin America: Essays in Policy, History and Political Economy</i>, Stanford, Hoover Institutions Press, 2000. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">32.  North, D. <i>Understanding the Process of Economic Change</i>, Princeton, Princeton University Press, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-5996200600010000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">33.  Peerenboom, R. &ldquo;Social Networks, Rule of Law and Economic Growth in China. The Elusive Pursuit of the Right Combination of Private and Public Ordering&rdquo;, <i>Global Economic Review</i> 31, 2, 2002, pp. 1-32.</p>     <p align="justify">34.  Perry, A. &ldquo;The Relationship between Legal System and Economic Development: Integrating Economic and Cultural Approaches&rdquo;, <i>Journal of Law and Society</i> 29, 2, 2002, pp. 282-307.</p>     <!-- ref --><p align="justify">35.  Pasukanis, E. <i>Teor&iacute;a general del derecho y marxismo</i>, Madrid, Labor, 1976. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-5996200600010000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">36.  Pistor, C. et al. &ldquo;The Role of Law and Legal Institutions in Asian Economic Development. 1960-1995&rdquo;, resumen ejecutivo, documento disponible en Internet: <a href="http://www.adb.org/Documents/Books/Role_of_Law/Role_of_Law.pdf" target="_blank">www.adb.org/Documents/Books/Role_of_Law/Role_of_Law.pdf</a>, 1998. </p>     <p align="justify">37.  Pistor, C. &ldquo;The Evolution of Legal Institutions and Economic Regime Change&rdquo;, documento preparado para la conferencia anual sobre Desarrollo Econ&oacute;mico en Europa: Gobernanza, Equidad y Mercados Globales, Par&iacute;s, 21 a 23 de junio, 1999. </p>     <!-- ref --><p align="justify">38.  Pritzl, R.<i> Corrupci&oacute;n y rentismo en Am&eacute;rica Latina</i>, Buenos Aires, Konrad Adenauer Siftung y CIEDLA, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-5996200600010000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">39.  Przeworski, A. &ldquo;Some Historical, Theoretical and Methodological Issues in Identifying Effects of Political Institutions&rdquo;, New York University, mimeo, 2004. </p>     <p align="justify">40.  Rich, R. &ldquo;Rule of Law in East and Southeast Asia. A Research Approach&rdquo;, Centre for Democratic Institutions Research School of Social Sciences, Australian National University, mimeo, 2002. </p>     <!-- ref --><p align="justify">41.  Roemer, A. <i>Introducci&oacute;n al an&aacute;lisis econ&oacute;mico del derecho</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1994. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0124-5996200600010000700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">42.  Schramm, M. et al. &ldquo;On the Co-existence of Guanxi and a Formal Legal System in the PR China &ndash;An Institutionalist Approach&ndash;&rdquo;, documento presentado en el encuentro de ISNIE, 2003, disponible en Internet: <a href="http://www.isnie.org/ISNIE03/papers03/schramm.pdf" target="_blank">http://www.isnie.org/ISNIE03/papers03/schramm.pdf</a>, 2003. </p>     <p align="justify">430  Swedberg, R. <i>The Economy and Law in Max Weber and the Idea of Economic Sociology</i>, Princeton, Princeton University Press, 1998. </p>     <p align="justify">44.  Thoumi, F. &ldquo;Derechos de propiedad en Colombia: debilidad, ilegitimidad y algunas implicaciones econ&oacute;micas&rdquo;, <i>Documento Ocasional </i>38, 1995, Bogot&aacute;, Centro de Estudios Internacionales, Universidad de los Andes.</p>     <p align="justify">45.  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