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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL ENDEUDAMIENTO DE LAS EMPRESAS ARGENTINAS EN UNA ECONOMÍA EN CRISIS (1983-1991)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The significant number of banking credits granted to the Argentinean firms during the period 1983-1991 makes it necessary to study the causes of this serious debt. This article analyses the weakness of the self-financing rate and the effect of external support, as well as the effects related with the economic environment that encouraged this debt. Agency and information theories, at the macroeconomic level, are used to fulfil this objective.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br> <b>EL ENDEUDAMIENTO DE LAS EMPRESAS ARGENTINAS EN UNA ECONOM&Iacute;A EN CRISIS (1983-1991)</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>THE ARGENTINEAN FIRMS INDEBTEDNESS IN AN ECONOMIC CRISIS (1983-1991)</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Sergio A. Berumen</i>*    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <i>Fabio Bagnasco Petrelli</i>**</p>     <p align="justify">* Profesor Titular de Econom&iacute;a Internacional, Instituto Polit&eacute;cnico Nacional, <a href="mailto:sberumen@ipn.edu">sberumen@ipn.edu</a>    <br> ** Profesor Titular de Econom&iacute;a y Finanzas, Universit&agrave; degli Studi di Padova, <a href="mailto:j713882@yahoo.it">j713882@yahoo.it</a> Fecha de recepci&oacute;n: 7 de abril de 2005, fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de marzo de 2006.</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: empresas argentinas, endeudamiento, econom&iacute;a en crisis, autofinanciamiento; JEL: F32, G31, G32]</p>     <p align="justify">La elevada participaci&oacute;n del cr&eacute;dito bancario en la estructura financiera de las empresas argentinas durante el per&iacute;odo 1983-1991 hace necesario evaluar las causas de este endeudamiento. En este art&iacute;culo se examinan la debilidad de la tasa de autofinanciamiento y el efecto de apalancamiento, as&iacute; como los factores relacionados con el medio ambiente econ&oacute;mico que alentaron este endeudamiento. Para esto, se utilizan teor&iacute;as de la agencia y de la informaci&oacute;n en el &aacute;mbito macroecon&oacute;mico.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key Words: Argentinean firms, indebtedness, economic crisis, autofinancing; JEL: F32, G31, G32]</p>     <p align="justify">The significant number of banking credits granted to the Argentinean firms during the period 1983-1991 makes it necessary to study the causes of this serious debt. This article analyses the weakness of the self-financing rate and the effect of external support, as well as the effects related with the economic environment that encouraged this debt. Agency and information theories, at the macroeconomic level, are used to fulfil this objective.</p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Diversos autores se han interesado recientemente en el estudio de los supuestos te&oacute;ricos de las crisis econ&oacute;micas y financieras, y sus implicaciones macro y microecon&oacute;micas<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>. Pero sus trabajos tienen limitaciones debido a que provienen de expertos marginalmente involucrados con los pa&iacute;ses que han sufrido esas crisis y que desconocen el contexto. Adem&aacute;s, su punto de vista es parcial &ndash;cuando no tendencioso&ndash; y suelen primar los prejuicios contra esas naciones.</p>     <p align="justify"> Otros autores se han ocupado de esta problem&aacute;tica con una actitud m&aacute;s sensible y mayor conocimiento de causa<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>. Sus estudios han llegado a conclusiones m&aacute;s profundas sobre las causas y los efectos macro y microecon&oacute;micos de las crisis econ&oacute;micas y financieras de los pa&iacute;ses emergentes.</p>     <p align="justify"> De las inmensas posibilidades que se abren al estudio de las crisis econ&oacute;micas y financieras, este art&iacute;culo s&oacute;lo examina los efectos microecon&oacute;micos en una econom&iacute;a en crisis, la de Argentina, para comprobar si el endeudamiento de las empresas es una necesidad funcional ocasionada por la baja tasa de autofinanciaci&oacute;n, detectar si el efecto de apalancamiento alent&oacute; el endeudamiento de las empresas, y determinar si la inflaci&oacute;n influy&oacute; y en qu&eacute; medida, y si el tratamiento fiscal asim&eacute;trico a los intereses de la deuda y a los dividendos alent&oacute; ese endeudamiento.</p>     <p align="justify"> El an&aacute;lisis se ocupa del per&iacute;odo 1983-1991 porque ha sido poco estudiado, y los trabajos que existen no son proporcionales a la gravedad de las consecuencias microecon&oacute;micas y financieras.</p>     <p align="justify"><b> EL ENDEUDAMIENTO EN UNA ECONOM&Iacute;A EN CRISIS</b></p>     <p align="justify">El estudio del uso del cr&eacute;dito bancario en una econom&iacute;a en crisis permite elaborar un marco para entender el papel de la tasa de autofinanciaci&oacute;n. En general, el ahorro de las empresas es insuficiente con respecto al gasto total (en inversi&oacute;n y de explotaci&oacute;n) y, en consecuencia, tienen necesidades de financiaci&oacute;n equivalentes a la diferencia entre los gastos y la autofinanciaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> De acuerdo con Beziade (1995), Levratto (2001), Levetty (2004) y Sanders y Gillespie (2005), entre otros, en los per&iacute;odos de crecimiento econ&oacute;mico la autofinanciaci&oacute;n suele ser insuficiente para expandir las empresas, y por ello deben recurrir a los bancos para conseguir los recursos necesarios. La existencia permanente de un faltante indica que las empresas siempre deben recurrir al financiamiento externo, pero su car&aacute;cter es complementario en unas econom&iacute;as y decisivo en otras. El nivel de la tasa de autofinanciaci&oacute;n permite distinguir las econom&iacute;as m&aacute;s s&oacute;lidas<a name="n3"></a><sup><a href="#3">3</a></sup> de las econom&iacute;as en crisis.</p>     <p align="justify"> Hicks (1973) argument&oacute; que en las econom&iacute;as en crisis las empresas tienen una baja tasa de autofinanciaci&oacute;n, y que para financiar la actividad corriente y las inversiones deben conseguir elevados cr&eacute;ditos bancarios. El endeudamiento excesivo de las empresas lleva a que los bancos tengan faltantes, que deben solventar con la refinanciaci&oacute;n del banco central. Para las empresas, el uso del cr&eacute;dito bancario en una econom&iacute;a en crisis se impone como una necesidad funcional ante la baja tasa de autofinanciaci&oacute;n. Y esta es la base real del sistema financiero, porque la debilidad de la tasa de autofinanciaci&oacute;n es consecuencia de comportamientos relacionados con la formaci&oacute;n del producto y la determinaci&oacute;n de su distribuci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Una econom&iacute;a en crisis se constituye a partir de la diferencia estructural entre la tasa de inversi&oacute;n deseada y la tasa de ahorro de las empresas. La tasa de inversi&oacute;n deseada explica la debilidad permanente de la tasa de autofinanciaci&oacute;n. Y la diferencia entre esa tasa de inversi&oacute;n y la tasa de ahorro explica la insuficiencia de la financiaci&oacute;n mediante la emisi&oacute;n de activos. La existencia y la permanencia de esa diferencia son consecuencia de la distribuci&oacute;n social del valor agregado entre salarios y beneficios. Esa distribuci&oacute;n perjudica el ahorro de las empresas y su capacidad de financiaci&oacute;n. En esas condiciones, el nivel de la tasa de autofinanciaci&oacute;n de las empresas (y, m&aacute;s en general, el nivel de ahorro financiero de la econom&iacute;a) no permite asegurar la financiaci&oacute;n del crecimiento de la econom&iacute;a; por esa raz&oacute;n, la demanda de cr&eacute;dito bancario es una demanda de creaci&oacute;n de medios de financiaci&oacute;n que anticipa el crecimiento del producto.</p>     <p align="justify"> La tasa de autofinanciaci&oacute;n indica la relaci&oacute;n entre el ahorro y la variaci&oacute;n de la inversi&oacute;n de las empresas. Esta definici&oacute;n general se puede precisar para verla desde diferentes perspectivas. El ahorro puede ser bruto o neto (tomando o no en cuenta el monto de las amortizaciones) e incluir los reembolsos de pr&eacute;stamos. La inversi&oacute;n puede incluir la variaci&oacute;n de inventarios y, eventualmente, de los activos financieros. El estudio de la tasa de autofinanciaci&oacute;n de las empresas argentinas enfrenta graves limitaciones estad&iacute;sticas. Para el per&iacute;odo 1983-1991 no se dispone de estad&iacute;sticas macroecon&oacute;micas sobre el comportamiento financiero y real de las empresas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La clasificaci&oacute;n sectorial del sistema de cuentas nacionales (SCN) distingue &uacute;nicamente los sectores p&uacute;blico y privado; y s&oacute;lo se presentan los datos globales de formaci&oacute;n bruta de capital fijo (FBCF) y de ahorro. Debido a esas limitaciones estad&iacute;sticas, el estudio se centra en las empresas del sector privado, usando un indicador que se elabor&oacute; de la siguiente manera:</p>     <p align="justify"> 1) En lo que concierne al ahorro de las empresas, se tom&oacute; el monto del ahorro del sector privado de las cuentas nacionales, constituido por el ahorro de las empresas y de los particulares.</p>     <p align="justify"> 2) Para la FBCF y las variaciones de inventarios, se utilizaron los datos del sector privado disponibles en las cuentas nacionales. Aqu&iacute;, la distinci&oacute;n entre empresas y particulares es menos importante, porque entre los particulares hay empresarios cuya actividad de inversi&oacute;n forma parte de la FBCF de las empresas. Los montos de la FBCF y de los inventarios son aproximaciones de los valores reales para el conjunto de las empresas privadas.</p>     <p align="justify"> Con estos datos elaboramos dos indicadores de la tasa de autofinanciaci&oacute;n: ahorro/FBCF y ahorro/(FBCF + variaci&oacute;n de inventarios).</p>     <p align="justify"><b>L<small>A TASA DE AUTOFINANCIACI&Oacute;N DE LAS EMPRESAS ARGENTINAS</small></b></p>     <p align="justify">En esta secci&oacute;n primero se revisa la evoluci&oacute;n macroecon&oacute;mica de la tasa de autofinanciaci&oacute;n durante el per&iacute;odo 1983-1991, y luego se proponen algunos elementos que contribuyen a explicar dicha evoluci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b> La tasa de autofinanciaci&oacute;n durante el per&iacute;odo 1983-1991</b></p>     <p align="justify">Los indicadores de la tasa de autofinanciaci&oacute;n que elaboramos son apenas aproximados, aunque ello no afecta al objetivo principal: examinar su nivel general y su evoluci&oacute;n. En el <a href="#c1">cuadro 1</a> y la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> se observa que la tasa de autofinanciaci&oacute;n de las empresas privadas argentinas disminuy&oacute; entre 1983 y 1991. Se distinguen dos per&iacute;odos: 1983-1988 y 1989-1991. En el primero, la tasa de autofinanciaci&oacute;n ahorro/FBCF disminuy&oacute; del 98,5% en 1983 al 61,1% en 1986, para subir al 96,1% en 1988. El valor promedio en este per&iacute;odo fue del 83,8%.    <br>         <br>     Cuadro 1<a name="c1"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     Autofinanciaci&oacute;n, 1983-1991    <br>     (Millones de pesos corrientes)</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10c1.jpg" width="579" height="138">    <br>   <font size="1">Fuente: OCDE (1992, 235 y ss.) y elaboraci&oacute;n propia.</font></p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 1<a name="g1"></a>    <br>   Tasa de autofinanciaci&oacute;n, 1983-1991</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10g1.jpg" width="460" height="288">    <br> <font size="1">Fuente: <a href="#c1">cuadro 1</a>.</font></p>     <p align="justify">Entre 1989 y 1991 se registr&oacute; una fuerte disminuci&oacute;n, del 89,3% al 43,7%, con un valor promedio del 64,7%. A manera de contraste, la inversi&oacute;n del sector privado entre 1991 y 1994, como proporci&oacute;n del producto interno bruto (PIB), pas&oacute; del 14,9% al 17,3%. Esto lleva a suponer que la disminuci&oacute;n de la tasa de autofinanciaci&oacute;n se prolong&oacute; hasta 1994. Sin embargo, hay que tomar en consideraci&oacute;n que el ahorro del sector privado (empresas y particulares) aument&oacute; en el mismo per&iacute;odo, del 9,7% al 10,7%, como proporci&oacute;n del PIB.</p>     <p align="justify"> La tasa de autofinanciaci&oacute;n ahorro/(FBCF + variaci&oacute;n de inventarios) tuvo una evoluci&oacute;n paralela a la de la tasa ahorro/FBCF, situ&aacute;ndose por debajo, excepto en 1986, cuando la variaci&oacute;n de inventarios fue negativa. En la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> se puede observar una reducci&oacute;n de la distancia entre las dos curvas en el segundo per&iacute;odo, lo cual indica la reducci&oacute;n de inventarios consecutiva a la progresi&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Si se toma como punto de referencia el nivel de la tasa de autofinanciaci&oacute;n en un pa&iacute;s desarrollado &ndash;como Francia en 1980-1985, donde el promedio fue del 65,5% (cuando el escenario era cercano al de una econom&iacute;a en crisis) (Renversez, 2001, 790)&ndash; se puede colegir que el nivel promedio de la tasa en Argentina durante 1983-1988 y 1989-1991 es representativo de una econom&iacute;a en crisis, con elementos adicionales de endeudamiento.</p>     <p align="justify"> El nivel promedio del segundo per&iacute;odo (64,7%) es m&aacute;s representativo para las empresas argentinas, debido al incremento de la inversi&oacute;n (mientras que en el primer per&iacute;odo fue pr&aacute;cticamente nula). Y es claro que su tasa de autofinanciaci&oacute;n se deteriora a partir de 1989.</p>     <p align="justify"><b>Causas de la debilidad de la tasa de autofinanciaci&oacute;n</b></p>     <p align="justify">En la tasa de autofinanciaci&oacute;n influyen dos factores: el nivel y el destino de los beneficios, y el ritmo de acumulaci&oacute;n de capital. El beneficio de las empresas industriales corresponde a la diferencia entre el precio de venta y el costo de producci&oacute;n. As&iacute;, su nivel depende de las posibilidades de aumentar el precio de venta o de reducir el costo de producci&oacute;n. No obstante, las empresas est&aacute;n sometidas a una doble limitaci&oacute;n: por un lado, la mayor apertura de la econom&iacute;a lleva a que el alza de precios se traduzca en una p&eacute;rdida de competitividad y en un d&eacute;ficit de la balanza corriente, y por el otro, el margen de beneficios est&aacute; sometido a cuatro cargas: salariales y sociales, financieras, fiscales y de explotaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> La actividad de inversi&oacute;n influy&oacute; de manera diferente en la evoluci&oacute;n de la tasa de autofinanciaci&oacute;n. En el per&iacute;odo 1983-1988, la inversi&oacute;n se estanc&oacute;<a name="n4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup> y, en consecuencia, la tasa de autofinanciaci&oacute;n aument&oacute;. Esta ca&iacute;da de la inversi&oacute;n obedeci&oacute;, en parte, a la crisis de la deuda de 1982, que llev&oacute; a que las empresas redujeran el endeudamiento en perjuicio de la inversi&oacute;n y, en parte, de manera m&aacute;s fundamental, al agotamiento del sistema de sustituci&oacute;n de importaciones (SSI). Este modelo proporcionaba a las empresas un mercado cautivo protegido de la competencia externa, que desalentaba las inversiones destinadas a aumentar la productividad.</p>     <p align="justify"> En el per&iacute;odo 1989-1991, el elevado aumento de la inversi&oacute;n contribuy&oacute; a la disminuci&oacute;n de la tasa de autofinanciaci&oacute;n<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>. Un elemento esencial para el crecimiento de la inversi&oacute;n fue la intensificaci&oacute;n de la competencia generada con la instauraci&oacute;n del modelo de desarrollo de econom&iacute;a abierta, que oblig&oacute; a las empresas a modernizarse. El aumento consecutivo de la inversi&oacute;n contribuy&oacute; al deterioro de la tasa de autofinanciaci&oacute;n desde 1989.</p>     <p align="justify"> Igual que la inversi&oacute;n, el ahorro de las empresas argentinas influy&oacute; de manera muy diferente en la evoluci&oacute;n de la tasa de autofinanciaci&oacute;n en los dos per&iacute;odos. En 1983-1988, el ahorro, en pesos constantes de 1980, aument&oacute; de 469,8 a 538,3 millones de pesos. Es decir, un aumento del 14,6%<a name="n6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup>, explicado por: a) el medio ambiente econ&oacute;mico reinante hasta el primer lustro de los ochenta, que se caracteriz&oacute; por la falta de competencia en los mercados internos, una pol&iacute;tica proteccionista y una inflaci&oacute;n elevada (condiciones que permitieron aumentar la autofinanciaci&oacute;n con alzas de precios), y b) la intensificaci&oacute;n de la competencia inducida por la pol&iacute;tica del libre comercio y el aumento de los costos de producci&oacute;n resultado de la pol&iacute;tica de concertaci&oacute;n de precios.</p>     <p align="justify"> Estos dos factores redujeron las posibilidades de ahorro hasta 1988, en virtud de la devaluaci&oacute;n de 1986, que permiti&oacute; que las empresas argentinas mantuvieran una competitividad relativa en el exterior (BCRA, 1992, 21). No obstante, en 1989-1991 el ahorro de las empresas disminuy&oacute; notablemente, debido a la formaci&oacute;n del ahorro y a la distribuci&oacute;n del valor agregado entre salarios y beneficios. Con respecto a la formaci&oacute;n del ahorro, los factores que tuvieron influencia negativa fueron:</p>     <p align="justify"> 1. La imposibilidad de fijar libremente los precios como consecuencia de la mayor competencia de las importaciones y de la pol&iacute;tica de ingresos, en virtud de la cual el sector privado se comprometi&oacute; a moderar el aumento de precios.</p>     <p align="justify"> 2. El aumento de los costos de producci&oacute;n como consecuencia de las medidas impuestas por el gobierno en diciembre de 1987, que elevaron los principales precios: energ&iacute;a, fertilizantes, productos sider&uacute;rgicos, az&uacute;car, tarifas de trenes, aeropuertos y tel&eacute;fonos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En cuanto a la distribuci&oacute;n del valor agregado se constata un reparto favorable para las empresas durante los a&ntilde;os ochenta. La participaci&oacute;n del excedente bruto de explotaci&oacute;n (EBE) en el PIB pas&oacute; del 47,7% en 1980 al 55,4% en 1990, mientras que la participaci&oacute;n de los salarios disminuy&oacute; del 36,0% al 24,7% (OCDE, 1992, 287). La disminuci&oacute;n de la parte de los salarios se acentu&oacute; entre 1986 y 1990, con un 28,5% y un 24,7%, respectivamente. En este per&iacute;odo la disminuci&oacute;n del ahorro de las empresas fue mayor. En consecuencia, el descenso del ahorro durante el per&iacute;odo 1983-1991 no se puede atribuir a la distribuci&oacute;n del valor agregado entre salarios y beneficios.</p>     <p align="justify"><b>Tasa de inter&eacute;s y ahorro</b></p>     <p align="justify">Las tasas de inter&eacute;s reales influyeron negativamente en el ahorro de las empresas durante 1989-1991, cuando aumentaron su endeudamiento para modernizarse. En ese contexto, la aparici&oacute;n de tasas de inter&eacute;s reales positivas, como resultado de una disminuci&oacute;n de la tasa de inflaci&oacute;n m&aacute;s acelerada que la de las tasas de inter&eacute;s nominales, contribuy&oacute; en gran medida a la reducci&oacute;n del ahorro de las empresas. La evoluci&oacute;n del costo porcentual promedio (CPP) y de la tasa de inflaci&oacute;n se puede observar en el <a href="#c2">cuadro 2</a><a name="vc2"></a>.</p>     <p align="justify"><a href="#vc2">Cuadro 2</a><a name="c2"></a>    <br>   CPP y tasa de inflaci&oacute;n, 1987-1992</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10c2.jpg" width="383" height="95">    <br>  <font size="1">Fuente: Instituto Argentino de Estad&iacute;stica (1992, 378 y 386) y elaboraci&oacute;n propia.</font></p>     <p align="justify">En un contexto econ&oacute;mico en el que hab&iacute;a pocas posibilidades de que el alza de los costos de producci&oacute;n repercutiera en los precios de venta, el aumento de los costos financieros afect&oacute; inevitablemente el ahorro de las empresas.</p>     <p align="justify"><b>E<small>FECTO DE APALANCAMIENTO, RIESGO Y ENDEUDAMIENTO &Oacute;PTIMO</small></b></p>     <p align="justify">La tesis del efecto de apalancamiento sostiene que para las empresas es conveniente endeudarse (Insee, 1984, 160 y ss.). Este principio microecon&oacute;mico de administraci&oacute;n subraya la posibilidad de que las empresas aumenten su rentabilidad financiera mediante el endeudamiento, y de ese modo est&aacute; ligado al desarrollo de una econom&iacute;a en crisis. El apalancamiento alienta el endeudamiento de las empresas porque permite aumentar la rentabilidad del capital propio; pero tiene un l&iacute;mite, m&aacute;s all&aacute; del cual se pone en peligro la continuidad de la empresa. El riesgo asociado al endeudamiento es el de tener que cubrir un monto determinado de gastos financieros con unos ingresos que son por naturaleza aleatorios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El peso de las obligaciones financieras ocasionadas por el sobreendeudamiento ha sido estudiado por varios autores. Fisher (1933) examin&oacute; el papel del sobreendeudamiento en la aparici&oacute;n de las crisis econ&oacute;micas. Kalecki (1937) puso en evidencia una relaci&oacute;n positiva entre el endeudamiento y el riesgo de la empresa; y Minsky (1986) desarroll&oacute; la tesis de la paradoja de la tranquilidad. Esos an&aacute;lisis encuentran una relaci&oacute;n directa entre el riesgo y el endeudamiento de las empresas. Puesto que el costo y el volumen de endeudamiento est&aacute;n relacionados directamente, el sobreendeudamiento provoca un aumento considerable de las obligaciones financieras. M&aacute;s all&aacute; de cierto l&iacute;mite, la tasa de inter&eacute;s real del principal es superior a la rentabilidad econ&oacute;mica de las empresas y el efecto de apalancamiento ejerce una influencia negativa sobre su rentabilidad.</p>     <p align="justify"> La interpretaci&oacute;n tradicional del comportamiento de la financiaci&oacute;n de las empresas compara los beneficios del endeudamiento, ilustrados por un efecto de apalancamiento positivo, con el aumento del riesgo de quiebra. Esta interpretaci&oacute;n permite determinar el punto en el que el costo del capital tiene un nivel m&iacute;nimo, pero no es el resultado de un an&aacute;lisis te&oacute;rico del comportamiento de las empresas, pues s&oacute;lo sintetiza las pr&aacute;cticas de endeudamiento y considera dos relaciones directas: entre la tasa de inter&eacute;s y el nivel del endeudamiento, y entre el aumento del costo del capital, obtenido mediante la emisi&oacute;n de acciones, y el nivel de endeudamiento. Esas relaciones determinan el nivel de endeudamiento &oacute;ptimo, como se puede observar en la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a><a name="vg2"></a>.</p>     <p align="justify"> La gr&aacute;fica 2 muestra que el problema de la participaci&oacute;n del endeudamiento y del capital propio en la estructura de financiaci&oacute;n de las empresas se reduce a la b&uacute;squeda de un equilibrio entre la rentabilidad esperada y el riesgo (ambos funci&oacute;n directa del endeudamiento). Por consiguiente, la estructura de financiaci&oacute;n &oacute;ptima es la que minimiza el costo del capital con el menor riesgo posible para los acreedores y los propietarios.</p>     <p align="justify"><a href="#vg2">Gr&aacute;fica 2</a><a name="g2"></a>    <br>   Interpretaci&oacute;n tradicional de la estructura financiera</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10g2.jpg" width="452" height="258"> </p>     <p align="justify">Cuando la rentabilidad del capital propio de la empresa crece mediante el endeudamiento se tiene el efecto de apalancamiento. Este efecto es el resultado de la constancia de la remuneraci&oacute;n de la deuda. Ginglinger (2001) indica que a partir del momento en el que la rentabilidad de los activos de la empresa es superior al costo de la deuda, el excedente de rentabilidad beneficia a los accionistas, pero cuando la rentabilidad de los activos es insuficiente para cubrir el costo de los intereses, los accionistas se ven obligados a aceptar una menor rentabilidad para cubrir el pago de intereses. La incidencia de la estructura financiera del pasivo en la rentabilidad del capital invertido depende, entonces, de las dos categor&iacute;as de capitales comprometidos en la empresa: capital propio y capital obtenido en pr&eacute;stamo. El efecto de apalancamiento del endeudamiento se obtiene mediante la f&oacute;rmula:</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10e1.jpg" width="577" height="67"></p>     <p align="justify"> donde EBE es el excedente bruto de explotaci&oacute;n o beneficio de la empresa y GF son los gastos financieros. El capital propio y la deuda total componen el total del balance. EBE - GF/capitales propios representa la tasa de rentabilidad financiera. EBE/total del balance es la tasa de rentabilidad econ&oacute;mica o tasa de beneficio. GF/deuda total es la rentabilidad del prestamista, que corresponde a la tasa de inter&eacute;s o costo de acceso al capital externo.</p>     <p align="justify"> El efecto de apalancamiento tiene en cuenta la distribuci&oacute;n del rendimiento del capital total entre el rendimiento del capital propio y el del capital obtenido en pr&eacute;stamo. La distinci&oacute;n entre accionistas y prestamistas permite explorar la tasa de beneficio o rentabilidad econ&oacute;mica (EBE/total del balance), es decir, el rendimiento del capital, y cada uno de sus componentes: el rendimiento de los accionistas o rentabilidad financiera, EBE-GF/capitales propios, y el rendimiento de los prestamistas o tasa de inter&eacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La rentabilidad econ&oacute;mica de la empresa est&aacute; definida como la rentabilidad del capital total invertido en el ciclo de explotaci&oacute;n, mientras que el concepto de rentabilidad financiera corresponde a una definici&oacute;n m&aacute;s estrecha del ingreso y del capital: el ingreso y el capital de los propietarios o accionistas. Es claro que si la tasa de inter&eacute;s sobre los capitales obtenidos en pr&eacute;stamo es inferior a la tasa de beneficio del capital total invertido, la tasa de rentabilidad del capital propio es superior a la tasa de beneficio promedio.</p>     <p align="justify"> Por consiguiente, el efecto de apalancamiento es igual a la palanca representada por la tasa de endeudamiento (total de deuda/capitales propios) multiplicada por la rentabilidad diferencial, que equivale a la diferencia entre la rentabilidad del capital total invertido y el costo de los capitales obtenidos en pr&eacute;stamo<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>. Es decir:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10e2.jpg" width="344" height="50"> </p>     <p align="justify">La confrontaci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s y de la rentabilidad de los capitales invertidos puede producir tres diferentes tipos de situaciones que se aprecian mejor con la siguiente presentaci&oacute;n simplificada del efecto del apalancamiento:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10e3.jpg" width="121" height="41"> </p>     <p align="justify">donde Ka es la rentabilidad financiera de la firma (remuneraci&oacute;n de los accionistas), R la rentabilidad econ&oacute;mica de la firma, r la tasa de inter&eacute;s, D el monto de la deuda y C el monto del capital propio.</p>     <p align="justify"> 1) R &gt; r: el efecto de apalancamiento es favorable. La rentabilidad financiera crece con el nivel de endeudamiento. Para los accionistas es ventajoso obtener pr&eacute;stamos para financiar su inversi&oacute;n, pues no deben hacer ning&uacute;n aporte suplementario y pueden obtener un rendimiento igual a la diferencia entre la rentabilidad financiera y el costo del endeudamiento.</p>     <p align="justify"> 2) R = r: el nivel del endeudamiento no influye en la rentabilidad financiera de la firma.</p>     <p align="justify"> 3) R &lt; r: el efecto de apalancamiento es negativo y la rentabilidad financiera disminuye con el crecimiento de la deuda. El costo de los recursos obtenidos en pr&eacute;stamo es superior a la rentabilidad, lo que reduce el beneficio de los accionistas.</p>     <p align="justify"> El caso normal es aquel en el que la rentabilidad econ&oacute;mica es superior a la tasa de inter&eacute;s, y el endeudamiento eleva la rentabilidad de los accionistas, es decir apalanca esta rentabilidad. La importancia del efecto de apalancamiento crece con el aumento de la diferencia entre la tasa de rentabilidad econ&oacute;mica y la tasa de inter&eacute;s, y con el aumento de la deuda. Esta ventaja de la deuda, sintetizada en el efecto de apalancamiento, explica el alto endeudamiento de la econom&iacute;a argentina en los a&ntilde;os setenta y ochenta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El an&aacute;lisis del efecto de apalancamiento permite detectar la influencia del endeudamiento, a trav&eacute;s de los gastos financieros, sobre la rentabilidad; como ya se mencion&oacute;, este an&aacute;lisis se ve limitado por la escasa informaci&oacute;n estad&iacute;stica sobre el comportamiento financiero de las empresas argentinas. Por ello se tom&oacute; una muestra de grandes empresas (GE) que cotizaron en bolsa en el per&iacute;odo 1983-1994 y que pertenecen a los sectores industrial, comercial y de servicios. La muestra est&aacute; compuesta por tres submuestras representativas de las empresas que cotizan en bolsa, que comprenden un n&uacute;mero diferente de empresas y corresponden a los tres subper&iacute;odos<sup><a name="n8"></a><a href="#8">8</a></sup>: 1983-1985: 73 empresas; 1986-1990: 49 empresas y, 1991-1994: 102 empresas.</p>     <p align="justify"> La ventaja de utilizar estas muestras es la homogeneidad en la presentaci&oacute;n de su informaci&oacute;n financiera, que permite analizar los efectos del endeudamiento sobre la rentabilidad financiera durante un per&iacute;odo relativamente largo. Para analizar el efecto de apalancamiento se utiliz&oacute; la metodolog&iacute;a propuesta por Delattre (1996):</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10e4.jpg" width="577" height="95"></p>     <p align="justify">Cabe hacer algunas observaciones sobre su aplicaci&oacute;n: por falta de informaci&oacute;n, el excedente neto de explotaci&oacute;n (EBE menos amortizaciones) se sustituye por el beneficio antes de impuestos y de gastos financieros; los gastos financieros, a una tasa de inter&eacute;s aparente, se calculan mediante la relaci&oacute;n entre los costos financieros tomados directamente del estado de resultados, y el endeudamiento total tomado del balance; el capital comprometido corresponde al capital total, es decir, fondos propios y capital obtenido en pr&eacute;stamo.</p>     <p align="justify">Cuadro 3<a name="c3"></a>    <br>   Efecto de apalancamiento de las GE argentinas, 1983-1994</p>     <p align="justify"> <img src="./img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10c3.jpg" width="576" height="284">    <br>   <font size="1">Fuente: Banco R&iacute;o de la Plata (1995); elaboraci&oacute;n propia.</font></p>     <p align="justify">La evoluci&oacute;n del efecto de apalancamiento de la muestra de GE en 1983-1994 se presenta en el <a href="#c3">cuadro 3</a> y en la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>. El efecto de apalancamiento fue positivo, excepto en 1994. Se distinguen dos subper&iacute;odos: 1983-1988 y 1989-1994. El nivel promedio del efecto de apalancamiento (sin tomar en cuenta 1988 y 1994, cuando el apalancamiento fue excepcionalmente elevado y negativo, respectivamente) es superior en el segundo subper&iacute;odo, 5,09 puntos porcentuales, contra 1,27 en el primero. El alto nivel de apalancamiento del segundo subper&iacute;odo es consecuencia del crecimiento de la deuda y, en particular, de los gastos financieros negativos en 1989-1992, que contribuyeron a una rentabilidad diferencial muy elevada.</p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 3<a name="g3"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Efecto de apalancamiento de las GE argentinas, 1983-1994</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10g3.jpg" width="479" height="301">    <br>   <font size="1">Fuente: <a href="#c3">cuadro 3</a>.</font></p>     <p align="justify">Durante el per&iacute;odo 1989-1992 los intereses netos fueron favorables, debido al alto crecimiento de los ingresos financieros de las GE como consecuencia de cuatro factores: a) la cesi&oacute;n de activos en el marco de una intensa actividad de reestructuraci&oacute;n; b) los beneficios provenientes de la detenci&oacute;n de t&iacute;tulos gubernamentales a corto plazo; c) la reevaluaci&oacute;n de los balances, y d) el mecanismo de reembolso anticipado de la deuda en d&oacute;lares a una tasa de cambio muy ventajosa.</p>     <p align="justify"> Desde 1993 los gastos financieros fueron positivos. En 1994 su nivel fue levemente superior al de la rentabilidad econ&oacute;mica, que estaba disminuyendo, y el efecto de apalancamiento fue negativo; el endeudamiento redujo la rentabilidad financiera de las GE y, por tanto, su rentabilidad global. Sin embargo, este resultado se obtiene a partir de un monto de gastos financieros que no tiene en cuenta las deducciones fiscales de los intereses de la deuda ni la depreciaci&oacute;n de esos gastos como consecuencia de la inflaci&oacute;n (ver <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>).</p>     <p align="justify"> Los valores positivos del efecto de apalancamiento del per&iacute;odo 1983-1993 permiten pensar que este efecto ayuda a explicar el endeudamiento de las GE argentinas. Cabe recordar que el endeudamiento est&aacute; acompa&ntilde;ado inevitablemente del riesgo inherente a todo proyecto de inversi&oacute;n.</p>     <p align="justify"> <b>FACTORES DE ENDEUDAMIENTO RELACIONADOS CON EL ENTORNO ECON&Oacute;MICO</b></p>     <p align="justify">La pregunta central es: &iquest;en qu&eacute; medida el aumento del valor de las acciones influye en la inversi&oacute;n de las empresas y en su eventual demanda de cr&eacute;dito para financiarla? Se puede encontrar una respuesta en la contribuci&oacute;n de Tobin al estudio de la determinaci&oacute;n de la inversi&oacute;n de las empresas, que se basa en la comparaci&oacute;n de los valores de los bienes de capital en la bolsa y en el mercado. Tobin (1969) afirma que la tasa de inversi&oacute;n est&aacute; asociada a &ldquo;q&rdquo;, la relaci&oacute;n entre el valor del capital y el costo de reemplazo. El primero es el valor de la empresa en la bolsa, representado en las acciones; el segundo es el costo de reemplazo en el mercado de bienes de capital. Esta relaci&oacute;n es un indicador de la tasa de beneficio puro (tasa de rendimiento esperado del capital f&iacute;sico menos el costo de las contribuciones en capital), medida por las expectativas de los mercados financieros (Chan-Lee, 1996). El costo de las acciones se ve influido constantemente por las expectativas sobre los beneficios futuros de las empresas. De esta manera, la interpretaci&oacute;n de Tobin incorpora las expectativas de los mercados financieros a la decisi&oacute;n de invertir. La q de Tobin se puede expresar como:</p>     <p align="justify">q = Valor en bolsa del capital existente/Costo de reemplazo del capital</p>     <p align="justify">Cuando q es superior a 1, la inversi&oacute;n de las empresas se ve alentada. El valor en bolsa traduce la expectativa de futuras ganancias que valorizan el capital existente en un precio superior al costo de reemplazo. La inversi&oacute;n en activos f&iacute;sicos es, en este caso, m&aacute;s rentable que la inversi&oacute;n en activos financieros. En cambio, cuando q es inferior a 1, el valor en bolsa es inferior al costo de reemplazo. La compra de acciones en la bolsa implica un costo menor que la compra de activos en el mercado de bienes de capital. En este caso, la inversi&oacute;n en activos financieros es m&aacute;s rentable que la inversi&oacute;n en activos f&iacute;sicos. En equilibrio, el valor en bolsa de los activos existentes debe ser igual al costo corriente de los bienes de capital nuevos. Y q es entonces igual a 1; sin embargo, hay dos dificultades para aplicar q al estudio de la decisi&oacute;n de inversi&oacute;n a nivel macroecon&oacute;mico: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> 1) q es una estimaci&oacute;n promedio: la relaci&oacute;n entre el valor en bolsa del rendimiento de los activos existentes y su valor de reemplazo. El concepto que se usa en la teor&iacute;a de la inversi&oacute;n es la raz&oacute;n q marginal, es decir, el rendimiento esperado de un aumento del capital. Ciertos proyectos pueden, entonces, presentar una q marginal superior al costo promedio de la econom&iacute;a.</p>     <p align="justify"> 2) La exclusi&oacute;n de activos como las patentes y las licencias asociadas al capital existente produce un valor de equilibrio de q mayor que 1.</p>     <p align="justify"> El efecto de apalancamiento muestra que el endeudamiento de las empresas puede ser un resultado de la maximizaci&oacute;n de beneficios. Desde este punto de vista, hay varios factores relacionados con el ambiente econ&oacute;mico que favorecen la rentabilidad de las empresas. En esta secci&oacute;n se estudian tres de ellos: i) la inflaci&oacute;n, que reduce en t&eacute;rminos reales el monto de la deuda y los costos financieros (el nivel de inflaci&oacute;n promedio de los per&iacute;odos 1983-1988 y 1989-1994, 92,0% y 17,0% respectivamente, muestra la importancia de este factor en el endeudamiento de las empresas argentinas); ii) la tributaci&oacute;n de los intereses, que permite reducir el costo del endeudamiento, y iii) la rentabilidad del capital, que se puede evaluar con la q de Tobin y alienta la inversi&oacute;n y el endeudamiento (este factor s&oacute;lo se analiza a nivel te&oacute;rico, por falta de informaci&oacute;n financiera).</p>     <p align="justify"> La inflaci&oacute;n alienta el endeudamiento de dos maneras:</p>     <p align="justify"> 1) Reduce el monto de la deuda por la depreciaci&oacute;n de la moneda: puesto que los pr&eacute;stamos se reembolsan a su valor nominal, sin indexaci&oacute;n monetaria, su monto se reduce en proporci&oacute;n a la depreciaci&oacute;n de la moneda, lo que produce una ganancia a la empresa cuando efect&uacute;a el reembolso igual a la diferencia entre el endeudamiento neto al final del ejercicio a precios actualizados y el endeudamiento neto al final del ejercicio a precios corrientes.</p>     <p align="justify"> 2) Reduce los costos financieros mediante el descenso de las tasas de inter&eacute;s reales. El monto de los intereses depende del nivel de la tasa de inter&eacute;s; si esta es inferior a la tasa de inflaci&oacute;n, la tasa de inter&eacute;s real, es decir, la tasa de inter&eacute;s nominal menos la tasa de inflaci&oacute;n, es negativa. En este caso, el prestatario obtiene una ganancia porque el pago de intereses es inferior a la depreciaci&oacute;n de la moneda. La carga financiera real tambi&eacute;n depende de la estructura de endeudamiento, y con inflaci&oacute;n el endeudamiento a largo plazo puede reducirla de manera significativa.</p>     <p align="justify"> As&iacute;, la inflaci&oacute;n alienta el endeudamiento porque el monto de los pr&eacute;stamos y los intereses disminuye en t&eacute;rminos reales a medida que los precios aumentan. Para analizar el costo real del cr&eacute;dito bancario en Argentina, primero examinamos el costo porcentual promedio (CPP), una tasa de inter&eacute;s representativa del mercado que se usa para indexar las tasas de los pr&eacute;stamos bancarios y establecer la tasa efectiva en funci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas de cada prestatario. El uso de este indicador tiene la ventaja de que determina la forma general de la curva del costo del cr&eacute;dito y es comparable con el costo del cr&eacute;dito industrial. Con respecto a la tasa de inflaci&oacute;n se pueden distinguir dos subper&iacute;odos: 1980-1988 y 1989-1994, en los que el crecimiento promedio anual de los precios fue del 74,1% y el 16,7%. Con esos dos indicadores se puede obtener la tasa de inter&eacute;s real mediante la siguiente f&oacute;rmula:</p>     <p align="justify">Tasa real promedio = (1 + tasa nominal promedio/1 + tasa de inflaci&oacute;n promedio) &ndash; 1 </p>     <p align="justify">El <a href="#c4">cuadro 4</a> y la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a><a name="vg4"></a> muestran la evoluci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s real entre 1980 y 1994. En el <a href="#c4">cuadro 4</a> se observa que la tasa de inter&eacute;s real fue negativa en 1980-1988 (excepto en 1981) y positiva en 1989-1994 (salvo en 1991). El hecho de que en el primer per&iacute;odo haya sido negativa lleva a preguntar de qu&eacute; manera los bancos mantuvieron un margen de beneficio en su actividad de cr&eacute;dito.</p>     <p align="justify">Cuadro 4<a name="c4"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Tasa de inter&eacute;s real promedio, 1980-1994</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10c4.jpg" width="579" height="91">    <br>   <font size="1">CPP = costo porcentual promedio de los recursos bancarios provenientes del p&uacute;blico, tasa promedio anual; <font face="Symbol">m</font> = tasa de inflaci&oacute;n promedio anual, y R = tasa de inter&eacute;s real promedio anual.    <br>   Fuente: Instituto Argentino de Estad&iacute;stica (1992, 378) y elaboraci&oacute;n propia. </font></p>     <p align="justify"> Cabe se&ntilde;alar dos elementos explicativos: i) las tasas nominales de los pr&eacute;stamos fueron muy superiores a las tasas de remuneraci&oacute;n de los dep&oacute;sitos; y, por cierto, esto favoreci&oacute; el desarrollo de un mercado informal de cr&eacute;dito; y ii) el alto nivel de la tasa de reservas obligatorias al que estuvieron sometidos los bancos los llev&oacute; a colocar sus recursos en actividades de bajo riesgo; y eran remunerados a una tasa que ten&iacute;a en cuenta un margen de beneficio normal.</p>     <p align="justify"> La tributaci&oacute;n tambi&eacute;n influye considerablemente en la decisi&oacute;n de endeudamiento de las empresas. Las disposiciones fiscales que permiten deducir los pagos de intereses de los beneficios gravables con el impuesto de renta pueden alentar la demanda de cr&eacute;dito de las empresas. El sistema fiscal puede favorecer la financiaci&oacute;n mediante pr&eacute;stamos si se aplica normas fiscales diferentes al endeudamiento y al capital propio. Los intereses se pueden deducir de los beneficios gravables, mientras que los dividendos no se pueden reducir.</p>     <p align="justify"><a href="#vg4">Gr&aacute;fica 4</a><a name="g4"></a>    <br>   Tasa de inter&eacute;s real, 1980-1994</p>     <p align="justify"> <img src="/img/revistas/rei/v8n14/v8n14a10g4.jpg" width="460" height="285">    <br> <font size="1">Fuente: elaboraci&oacute;n propia con base en los datos del <a href="#c4">cuadro 4</a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La remuneraci&oacute;n a los acreedores es un costo de explotaci&oacute;n deducible de los beneficios antes de impuestos, mientras que la remuneraci&oacute;n a los accionistas se basa en los ingresos de la empresa una vez pagado el impuesto de renta. La importancia de este tratamiento fiscal se pone en evidencia con el siguiente ejemplo: si el impuesto sobre la renta es igual al 50%, la posibilidad de deducir el pago de los intereses del monto de los beneficios representa para la empresa un ahorro igual a la mitad de los intereses, es decir, la tasa de inter&eacute;s se reduce a la mitad.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis de la tasa de autofinanciaci&oacute;n de las grandes empresas argentinas en el &aacute;mbito macroecon&oacute;mico indica que su nivel es representativo de un sistema financiero de econom&iacute;a en crisis. Por ello, su endeudamiento obedece a una necesidad funcional ante la baja tasa de autofinanciaci&oacute;n, que se deterior&oacute; entre 1988 y 1991, debido a la particular evoluci&oacute;n del ahorro y la inversi&oacute;n. Adem&aacute;s, el efecto de apalancamiento alent&oacute; el endeudamiento en la mayor parte del per&iacute;odo 1983-1994, lo que refuerza la idea de que el sistema financiero funcion&oacute; en un ambiente t&iacute;pico de econom&iacute;a en crisis.</p>     <p align="justify"> El estudio de los factores de endeudamiento de las empresas relacionados con el ambiente macroecon&oacute;mico muestra que la inflaci&oacute;n tuvo una influencia positiva entre 1983 y 1988 y negativa entre 1989 y 1994, y que la asimetr&iacute;a en el tratamiento fiscal de los intereses y de los dividendos alent&oacute; el endeudamiento.</p>     <p align="justify"> En virtud de lo anterior, el alto endeudamiento de las empresas argentinas durante el per&iacute;odo de estudio fue inducido por el deseo de maximizar la rentabilidad, lo que en el &aacute;mbito macroecon&oacute;mico se manifiesta en la b&uacute;squeda de una estructura &oacute;ptima de financiaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Entre los trabajos m&aacute;s destacados se pueden mencionar los de Ag&eacute;nor, Bhandari y Flood (1992), Eichengreen, Rose y Wyplosz (1996), Masson (1999), Yoshitomi y Shirai (2000), Rangvid (2001) y Krugman (2001).</p>     <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  Por ejemplo, Bustelo, Garc&iacute;a y Olivi&eacute; (2000), Garc&iacute;a (2002), Glick, Moreno y Spiegel (2001), Mishkin (2001) y Olivi&eacute; (2002). Sobre el caso espec&iacute;fico de Argentina, ver Eichengreen (2001), Bustelo (2002) y Fanelli (2002).</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>.  En este caso, la tasa de autofinanciaci&oacute;n es alta y los recursos externos, obtenidos principalmente mediante la emisi&oacute;n de activos financieros, tienen un papel complementario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>.  La tasa de crecimiento promedio de la FBCF en este per&iacute;odo, a precios de 1980, fue del -3,4% (OCDE, 2002, 285).</p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.  En este per&iacute;odo, la tasa de crecimiento promedio de la FBCF fue del 9,3% (ib&iacute;d.).</p>     <p align="justify"><a href="#n6">6</a><a name="6"></a>.  Los valores se obtuvieron aplicando el &iacute;ndice de precios base 1980 al monto del ahorro de las empresas privadas en pesos corrientes, se&ntilde;alados en el <a href="#c1">cuadro 1</a>.</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>.  P&eacute;rez (1991, 591-599) llama a este cl&aacute;sico efecto de apalancamiento, efecto &ldquo;sobre los resultados&rdquo; y pone en evidencia un efecto de apalancamiento &ldquo;sobre los recursos&rdquo;, el cual expresa la influencia de la estructura financiera de la empresa sobre la variaci&oacute;n de sus disponibilidades. Este &uacute;ltimo efecto no s&oacute;lo tiene en cuenta los gastos de intereses, sino tambi&eacute;n la influencia de las anualidades financieras previstas; es decir, intereses debidos m&aacute;s la porci&oacute;n a reembolsar de la deuda.</p>     <p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>. Las fuentes de las diferentes muestras, seg&uacute;n el per&iacute;odo, son las siguientes: i) 1983-1985 (73 empresas), ii) 1986-1990 (49 empresas), Banco R&iacute;o de la Plata (1992) y iii) 1991-1994 (102 empresas), Banco R&iacute;o de la Plata (1995).</p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Ag&eacute;nor, P. R.; J. Bhandari y R. Flood. &ldquo;Speculative Attacks and Models of Balance-of-Payments Crises&rdquo;, <i>IMF Staff Papers</i> 39, 2, 1992, pp. 357-394.</p>     <!-- ref --><p align="justify">2.  Banco Central de la Rep&uacute;blica Argentina (BCRA). <i>La econom&iacute;a argentina</i>, Buenos Aires, 1992. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996200600010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3.  Banco R&iacute;o de la Plata. <i>Compendio (1986-1990)</i>, Buenos Aires, Banco R&iacute;o de la Plata, 1992. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-5996200600010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4.  Banco R&iacute;o de la Plata. <i>An&aacute;lisis financiero y burs&aacute;til (1991-1994)</i>, Buenos Aires, Banco R&iacute;o de la Plata, 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996200600010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5.  Beziade, M. <i>La monnaie, 2.&ordf; ed.</i>, Paris, Masson, 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0124-5996200600010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">6.  Bustelo, P. &ldquo;Los or&iacute;genes de la crisis financiera de Argentina: una comparaci&oacute;n con las crisis asi&aacute;ticas&rdquo;, <i>Bolet&iacute;n Econ&oacute;mico de ICE</i> 2715, 2002, pp. 9-14.</p>     <!-- ref --><p align="justify">7.  Bustelo, P.; C. Garc&iacute;a e I. Olivi&eacute;. <i>Crisis financieras en econom&iacute;as emergentes: ense&ntilde;anzas de Asia oriental</i>, Madrid, Ediciones Cooperaci&oacute;n al Desarrollo, Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional, 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-5996200600010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">8.  Chan-Lee, J. H. &ldquo;Profit pur et Q de Tobin dans neuf pays de l&rsquo;OCDE&rdquo;, <i>Documents de travail du d&eacute;partement des affaires &eacute;conomiques et statistiques de l&rsquo;OCDE</i> 34, 1996, Paris.</p>     <p align="justify">9.  Dalattre, M. &ldquo;Forces et faiblesses des secteurs industriels&rdquo;,<i> S&eacute;rie Entreprises</i> 100, 1996, Paris.</p>     <p align="justify">10.  Eichengreen, B.&ldquo;Crisis Prevention and Management: Any New Lessons from Argentina and Turkey?&rdquo;, octubre, mimeo, 2001. </p>     <p align="justify">11.  Eichengreen, B.; A. Rose y C. Wyplosz. &ldquo;Contagious Currency Crises&rdquo;, <i>NBER Working Papers</i> 5681; tambi&eacute;n en <i>Scandinavian Journal of Economics</i> 9, 4, 1996, pp. 463-484.</p>     <p align="justify">12.  Fanelli, J. M. &ldquo;Crecimiento, inestabilidad y crisis de la convertibilidad en Argentina&rdquo;, <i>Revista de la CEPAL</i> 77, 2002, pp. 25-45, agosto. </p>     <p align="justify">13.  Fisher, I. &ldquo;The Debt-deflation Theory of Great Depressions&rdquo;, <i>Econometrica</i> 1, 4, 1933, pp. 337-357.</p>     <!-- ref --><p align="justify">14.  Fondo Monetario Internacional (FMI). <i>Estad&iacute;sticas financieras internacionales</i>, Washington, D. C, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-5996200600010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">15. Garc&iacute;a, C. &ldquo;Entradas de capital, gesti&oacute;n macroecon&oacute;mica y crisis financieras en econom&iacute;as emergentes: Tailandia, Malasia e Indonesia (1987-1997)&rdquo;, tesis doctoral, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2002. </p>     <p align="justify">16.  Ginglinger, E. <i>Gestion financi&egrave;re de l&rsquo;entreprise</i>, Paris, M&eacute;mentos Dalloz, 2001. </p>     <!-- ref --><p align="justify">17.  Glick, R.; R. Moreno y M. M. Spiegel, eds. <i>Financial Crises in Emerging Markets</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0124-5996200600010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18.  Hicks, J. <i>The Crisis in the Keynesian Economics</i>, London, Basil Blackwell, 1973. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-5996200600010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">19.  Insee. &ldquo;Fresque historique du syst&egrave;me productif&rdquo;, <i>Serie Entreprises</i> 27, 1984, Paris.</p>     <!-- ref --><p align="justify">20.  Instituto Argentino de Estad&iacute;stica. <i>Anuario estad&iacute;stico</i>, Buenos Aires, Instituto Argentino de Estad&iacute;stica, 1992. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-5996200600010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">21.  Kalecki, M. &ldquo;The Principle of Increasing Risk&rdquo;, <i>Economica</i> 16, 4, 1937, pp. 440-447.</p>     <p align="justify">22.  Krugman, P. &ldquo;Crises: The Next Generation&rdquo;, marzo, mimeo, 2001. </p>     <p align="justify">23.  Levetty, M. L. &ldquo;Growth, Banks and Indebtedness under Crisis Scenarios&rdquo;, <i>Rivista napolitana di Economia</i> 1, 2, 2004, pp. 23-40.</p>     <p align="justify">24.  Levratto, N. &ldquo;Les contraintes financi&egrave;res dans les strat&eacute;gies des firmes&rdquo;, S. Arena et al., <i>Trait&eacute; d&rsquo;&eacute;conomie industrielle</i>, Universit&eacute; de Paris, 2001. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">25.  Masson, P. &ldquo;Multiple Equilibria, Contagion and the Emerging Market Crises&rdquo;, <i>IMF Working Papers</i> 99/164, 1999, noviembre.</p>     <!-- ref --><p align="justify">26.  Minsky, H. <i>Stabilizing an Unstable Economy</i>, Conneticut, Yale University Press, 1986. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-5996200600010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">27.  Mishkin, F. S. &ldquo;Financial Policies and the Prevention of Financial Crises in Emerging Market Countries&rdquo;, <i>NBER Working Papers</i> 8087, enero, 2001. </p>     <p align="justify">28.  OCDE. &ldquo;La econom&iacute;a argentina&rdquo;, <i>Estudios econ&oacute;micos de la OCDE</i>, Paris, OCDE, 1992. </p>     <p align="justify">29. OCDE. &ldquo;La econom&iacute;a argentina&rdquo;,<i> Estudios econ&oacute;micos de la OCDE</i>, Paris, OCDE, 2002. </p>     <p align="justify">30.  Olivi&eacute;, I. &ldquo;Globalizaci&oacute;n financiera y crisis en econom&iacute;as emergentes: an&aacute;lisis te&oacute;rico y estudio de M&eacute;xico (1994) y Corea del Sur (1997)&rdquo;, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2002. </p>     <p align="justify">31.  P&eacute;rez, R. &ldquo;Une &eacute;tude th&eacute;orique de l&rsquo;endettement dans le calcul &eacute;conomique de l&rsquo;entreprise&rdquo;, <i>Revue Economique</i> 3, 1, 1991, pp. 35-52.</p>     <p align="justify">32.  Rangvid, J. &ldquo;Second Generation Models of Currency Crises&rdquo;, <i>Journal of Economic Surveys</i> 15, 5, 2001, pp. 613-646.</p>     <p align="justify">33.  Renversez, F.  <i>El&eacute;ments d&rsquo;analyse mon&eacute;taire</i>, Paris, M&eacute;mentos Dalloz, 2001.</p>     <!-- ref --><p align="justify">34.  Sanders, A. y D. Gillespie.  <i>Crecimiento econ&oacute;mico y autofinanciaci&oacute;n en el Pa&iacute;s Vasco (1989-1994)</i>, Vitoria, Gorka y Gurpide, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0124-5996200600010001000034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">35. Tobin, J. &ldquo;A General Equilibrium Approach to Monetary Theory&rdquo;, <i>Journal of Money, Credit and Banking</i> 1, 1, 1969, pp. 15-29.</p>     <p align="justify">36.  Yoshitomi, M. y S. Shirai. &ldquo;Policy Recommendations for Preventing another Capital Account Crisis&rdquo;, <i>Technical Background Paper</i>, Asian Development Bank Institute, 2000.</p> </font>      ]]></body><back>
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