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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ECONOMÍA Y EQUIDAD EN EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2010-2014: PROSPERIDAD PARA TODOS. MÁS EMPLEO, MENOS POBREZA Y MÁS SEGURIDAD]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article analyzes the basis of the 2010-2014 Development Plan of Colombia considering three notions of equity: intergenerational, social and regional. The scope of each is limited. Intergenerational equity considers savings from a financial perspective, disregarding that the current investment may be a better form of protective against future uncertainty. Social equity gives undue importance to competitiveness and productivity, ignoring the potential of the Keynesian employment creation and, especially, of the positive impact on income distribution and wealth in the fight against poverty. On the other hand, regional equity, the innovative part of the Plan, falls short because, under the definition of regions, it ignores gravitational potential of the interactions between large cities and their surroundings.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>ECONOM&Iacute;A Y EQUIDAD EN EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2010-2014: <i>PROSPERIDAD PARA TODOS. M&Aacute;S EMPLEO, MENOS POBREZA Y M&Aacute;S SEGURIDAD</i></b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b><i>ECONOMY AND EQUITY IN</i> PROSPERIDAD PARA TODOS. M&Aacute;S EMPLEO, MENOS POBREZA Y M&Aacute;S SEGURIDAD</b></p>     <p><i>Jorge Iv&aacute;n Gonz&aacute;lez</i>*</p>     <p>* Doctor en Econom&iacute;a, profesor de la Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, Colombia &#91;<a href="mailto:jorgeivangonzalez@telmex.net.co">jorgeivangonzalez@telmex.net.co</a>&#93;. Este escrito resume un documento m&aacute;s extenso preparado para el Consejo Nacional de Planeaci&oacute;n. Fecha de recepci&oacute;n: 28 de marzo de 2011, fecha de modificaci&oacute;n: 15 de abril de 2011, fecha de aceptaci&oacute;n: 26 de abril de 2011.</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>&#91;Palabras clave: equidad, desarrollo regional, convergencia; JEL: O47, R58&#93;</p>     <p>El art&iacute;culo analiza las Bases del Plan de Desarrollo 2010-2014 teniendo como referente tres nociones de equidad: intergeneracional, social y regional.&nbsp;Los alcances de cada una de ellas son limitados.&nbsp;La equidad intergeneracional ve el ahorro &uacute;nicamente desde la perspectiva financiera, desconociendo que la inversi&oacute;n presente quiz&aacute; sea una mejor forma de protecci&oacute;n frente al futuro.&nbsp;La equidad social da excesiva importancia a la competitividad y a la productividad, desconociendo el potencial de la generaci&oacute;n keynesiana de empleo y, sobre todo, del impacto favorable de la distribuci&oacute;n del ingreso y de la riqueza en la lucha contra la pobreza.&nbsp;Por su parte, la equidad regional, la parte m&aacute;s novedosa del Plan, se queda corta porque conforme a la definici&oacute;n de las regiones desconoce el potencial gravitacional de las interacciones entre las grandes ciudades y sus entornos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>&#91;Keywords: equity, regional development, convergence; JEL: O47, R58&#93;</p>     <p>This article analyzes the basis of the 2010-2014 Development Plan of Colombia considering three notions of equity: intergenerational, social and regional. The scope of each is limited. Intergenerational equity considers savings from a financial perspective, disregarding that the current investment may be a better form of protective against future uncertainty. Social equity gives undue importance to competitiveness and productivity, ignoring the potential of the Keynesian employment creation and, especially, of the positive impact on income distribution and wealth in the fight against poverty. On the other hand, regional equity, the innovative part of the Plan, falls short because, under the definition of regions, it ignores gravitational potential of the interactions between large cities and their surroundings.</p> <hr>     <p>En las Bases del <i>Plan de Desarrollo 2010-2014</i> (DNP, 2010) se utilizan tres nociones de equidad: intergeneracional, social y regional. Estos enfoques de la equidad son suficientemente comprehensivos para utilizarlos como marco general en el an&aacute;lisis de las propuestas del Plan. Esas categor&iacute;as no s&oacute;lo se utilizan en el Plan de desarrollo sino que el nuevo Gobierno tambi&eacute;n las ha incorporado en los proyectos relacionados con la distribuci&oacute;n de regal&iacute;as, el ordenamiento territorial y la restituci&oacute;n de tierras. El &eacute;nfasis de la administraci&oacute;n Santos en la equidad pone en evidencia la poca importancia que recibi&oacute; el tema durante los dos gobiernos de Uribe.</p>     <p><b>EQUIDAD INTERGENERACIONAL</b></p>     <p>La <i>equidad intergeneracional</i> subyace a numerosas consideraciones del Plan, pero est&aacute; ligada especialmente a la locomotora minero-energ&eacute;tica<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. La noci&oacute;n tambi&eacute;n se aplica a otros temas como la educaci&oacute;n, el desarrollo regional en el largo plazo (m&aacute;s de 4 a&ntilde;os), la esperanza de vida, etc. En la l&oacute;gica del Plan, hay equidad si los hijos tienen un mejor nivel de vida que los padres. Ello es posible si las generaciones presentes se preocupan por garantizar un mejor bienestar para quienes vendr&aacute;n despu&eacute;s.</p>     <p>La equidad intergeneracional podr&iacute;a mirarse desde tres &oacute;pticas: el ahorro, la creaci&oacute;n de valor agregado y la relaci&oacute;n costo-beneficio en una perspectiva de largo plazo. El Plan da toda la importancia a la primera y s&oacute;lo hace comentarios marginales sobre las otras dos.</p>     <p><b>E<small>L AHORRO DE LOS EXCEDENTES MINERO-ENERG&Eacute;TICOS</small></b></p>     <p>El Plan muestra las potencialidades minero-energ&eacute;ticas del pa&iacute;s. En los tres sectores (el&eacute;ctrico, hidrocarburos y miner&iacute;a) las expectativas son enormes. El Plan enfoca el ahorro con el mismo criterio que la regla fiscal: <i>los excedentes se guardan en &eacute;pocas de bonanza para gastarlos en momentos de crisis</i>. El bienestar presente se pospone en aras del bienestar futuro<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a><a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. Este principio es equivocado. Siguiendo la orientaci&oacute;n de la regla fiscal, el Plan considera que durante la bonanza se debe ahorrar para poder gastar durante la crisis. Supone que el ahorro financiero es la mejor protecci&oacute;n frente a las crisis futuras. Este enfoque no es conveniente por tres razones. Primero, porque es incompatible con el resto del Plan. Segundo, porque la experiencia anterior no ha sido exitosa. Y tercero, porque el ahorro financiero no es la &uacute;nica manera de prepararse para el per&iacute;odo de las vacas flacas.</p>     <p>Es <i>incompatible</i> con el resto del Plan porque los proyectos estrat&eacute;gicos no dan espera. Y menos a&uacute;n despu&eacute;s de los da&ntilde;os causados por las inundaciones. El costo de la emergencia todav&iacute;a no se ha terminado de valorar. Antes del desastre invernal, los proyectos del Plan costaban $485 billones (DNP, 2010, 576), de los cuales el sector privado financiar&iacute;a $170 billones. Al Estado (gobierno central y gobiernos locales) le corresponder&iacute;an $315 millones. Puesto que el Plan no propone una reforma tributaria estructural, no es claro de d&oacute;nde saldr&aacute;n los dineros adicionales que se requieren para que las locomotoras avancen en forma adecuada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La experiencia anterior no ha sido exitosa. En los a&ntilde;os noventa se cre&oacute; el Fondo de Ahorro y Estabilizaci&oacute;n Petrolera (FAEP) con la intenci&oacute;n de ahorrar los excedentes de la bonanza. El dinero se ahorr&oacute; pero no se gast&oacute;, porque termin&oacute; "dando vueltas" en los mercados financieros internacionales. Adem&aacute;s, se debe tener presente que el ahorro financiero que existe en el pa&iacute;s es muy grande. Los fondos de pensiones tienen m&aacute;s de $90 billones, que podr&iacute;an apalancar proyectos de infraestructura, renovaci&oacute;n urbana y vivienda. El Plan menciona el tema de manera muy marginal. Aunque reconoce que los inversionistas institucionales deber&iacute;an financiar las necesidades de infraestructura, no aclara los mecanismos<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. La aprobaci&oacute;n de los multifondos (Ley 1328 de 2009) permite que los fondos de pensiones diversifiquen su portafolio de manera significativa, as&iacute; que no tendr&iacute;an ninguna limitaci&oacute;n para financiar proyectos de infraestructura, comunicaciones, renovaci&oacute;n urbana, etc.</p>     <p>La insistencia en el ahorro presente se ha justificado por temor a la <i>enfermedad holandesa</i>: la abundancia de d&oacute;lares lleva a la revaluaci&oacute;n del peso, que alienta las importa ciones y deteriora la producci&oacute;n nacional<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. En la d&eacute;cada de 1990, cuando se cre&oacute; el FAEP, se dijo que para evitar la revaluaci&oacute;n es preferible tener los d&oacute;lares ahorrados en la banca extranjera que traerlos al pa&iacute;s. Esta visi&oacute;n no ha cambiado y el Plan la adopta, olvidando que la consolidaci&oacute;n del mercado interno es una buena protecci&oacute;n contra la revaluaci&oacute;n. Adem&aacute;s, cabe recordar el pensamiento cepalino de los a&ntilde;os sesenta y setenta (Prebisch, 1981): las reservas ayudan a mejorar la productividad y la competitividad porque abaratan el precio internacional de los bienes de capital<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>.</p>     <p>El <i>ahorro financiero</i> es apenas una de las formas de utilizar los excedentes de la bonanza. Hay otras alternativas. Por ejemplo, con estos dineros se podr&iacute;a ampliar la infraestructura. El buen uso de los recursos durante las bonanzas es la mejor forma de prepararse para los momentos de recesi&oacute;n. La l&oacute;gica no ser&iacute;a ahorrar hoy para gastar ma&ntilde;ana, sino gastar hoy en infraestructura (v&iacute;as, distritos de riego, escuelas.), ciencia y tecnolog&iacute;a, etc., para generar din&aacute;micas end&oacute;genas que permitan contrarrestar las situaciones perversas que se presenten durante la crisis.</p>     <p>En el Plan de desarrollo la secuencia temporal ahorro ? gasto no es clara. La causalidad deber &iacute; a ser expl &iacute; cita. El Plan reconoce la pertinencia de ahorrar ahora, pero no precisa la din&aacute;mica del gasto. Ser&iacute;a m&aacute;s conveniente aprovechar los excedentes para robustecer la infraestructura, de modo que se convierta en la principal protecci&oacute;n de la econom&iacute;a colombiana en momentos de crisis.</p>     <p><b>L<small>A CREACI&Oacute;N DE VALOR AGREGADO</small></b></p>     <p>El Plan reconoce que la econom&iacute;a colombiana no se ha industrializado, y que contin&uacute;a dependiendo de la extracci&oacute;n de bienes primarios. La estructura productiva contin&uacute;a su proceso de <i>reprimarizaci&oacute;n</i>.</p>     <blockquote>       <p>la econom&iacute;a colombiana ha sido poco innovadora: la canasta de exportaciones de hoy no es muy diferente a la que ten&iacute;amos hace dos d&eacute;cadas, con la diferencia de que nuestra dependencia de los recursos minero-energ&eacute;ticos es cada vez mayor (DNP, 2010, 12).</p> </blockquote>     <p>Este diagn&oacute;stico es adecuado. Sin embargo, en el Plan no hay claridad sobre la forma como la locomotora minero-energ&eacute;tica evitar&aacute; que el proceso de reprimarizaci&oacute;n contin&uacute;e. No hay propuestas que permitan encadenar la actividad extractiva a la creaci&oacute;n de valor agregado. Y tal vez la mayor dificultad radique en la coordinaci&oacute;n de la locomotora minero-energ&eacute;tica con la locomotora que hala el desarrollo rural. Los t&iacute;tulos mineros otorgados definen una distribuci&oacute;n de los usos del suelo que pueden re&ntilde;ir con las prioridades agr&iacute;colas y ambientales.</p>     <p>Colombia no avanza hacia el desarrollo industrial. Todo lo contrario: la actividad econ&oacute;mica se sigue reprimarizando. La canasta de exportaciones no es de naturaleza industrial. Las exportaciones de minerales, carb&oacute;n y petr&oacute;leo est&aacute;n creciendo a ritmos acelerados.. A pesar de las continuas declaraciones del Gobierno y del Plan a favor de consolidar al empresariado y de estimular la industria. El pa&iacute;s a&uacute;n no sigue la senda que propuso Kaldor (1957 y 1966), para quien la estabilidad y la sostenibilidad de la econom&iacute;a dependen, en &uacute;ltimas, de la din&aacute;mica industrial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La creaci&oacute;n de valor agregado debe realizarse de tal manera que mejore la <i>productividad</i>, que en el contexto del Plan juega un papel estrat&eacute;gico. El documento utiliza dos nociones de productividad. La <i>productividad media</i> (<i>Pr</i>) o relaci&oacute;n entre el valor del producto (<i>Y</i>) y el n&uacute;mero de trabajadores (<i>N</i>), de modo que <i>Pr = Y/N</i>. Y la <i>productividad total de los factores</i> (PTF)<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>, una relaci&oacute;n menos transparente e intuitiva que la productividad media. La estimaci&oacute;n de la <i>PTF</i> es compleja y su valor est&aacute; muy marcado por los supuestos econom&eacute;tricos que se usen para calcular la funci&oacute;n Cobb-Douglas. Por ello, la <i>PTF</i> no suele utilizarse en las comparaciones internacionales de productividad.</p>     <p>En Colombia la productividad media crece a niveles muy inferiores a los de Estados Unidos, "en el a&ntilde;o 2009, el crecimiento acumulado de la productividad fue 20% inferior al crecimiento de la productividad en Estados Unidos" (DNP, 2010, 568). La productividad de Colombia es apenas ligeramente superior a la del promedio de Am&eacute;rica Latina<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>.</p>     <p>Al considerar la productividad media de los sectores, el Plan aborda el tema minero-energ&eacute;tico de manera muy ambigua. Por un lado, dice que la productividad es crucial para el desarrollo industrial y para mejorar la competitividad. Y, por otro lado, afirma que la l&oacute;gica extractiva se debe modificar con el fin de que aumente la generaci&oacute;n de valor agregado.</p>     <p><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1     <br> Productividad media y empleo</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a10g1.jpg"></p>     <p>Esta cr&iacute;tica que le hace el Plan a la actividad minero-energ&eacute;tica choca con los resultados de la productividad media. La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> es confusa y problem&aacute;tica. El eje vertical representa la productividad media. Tal como se observa, los dos sectores con mayor productividad son el minero y el financiero, pero son los que menos empleo generan. El eje horizontal representa la participaci&oacute;n de cada sector en el total de trabajadores. La productividad media de la miner&iacute;a y del sector financiero es muy alta porque el valor del producto es elevado y el n&uacute;mero de trabajadores que contratan es relativamente bajo. La productividad media puede crecer sin que el empleo suba. Si la actividad extractiva aumenta (porque el volumen de explotaci&oacute;n es mayor, porque el precio de los minerales sube, o por ambas razones), la productividad media sigue creciendo. Mientras que el Plan critica, con raz&oacute;n, la din&aacute;mica extractiva, en el momento de analizar la productividad media no hace las advertencias apropiadas. Transmite un mensaje ambiguo porque pondera el aumento de la productividad media, sin advertir que este proceso puede llevarse a cabo sin que el empleo crezca.</p>     <p>Es bueno que aumente la productividad media de sectores como la industria, la agricultura, el comercio, la construcci&oacute;n, etc., pero no necesariamente es conveniente que mejore la productividad media de la miner&iacute;a. La gr&aacute;fica muestra que los dos sectores con productividad media m&aacute;s alta no generan empleo. La conclusi&oacute;n que de all&iacute; se deriva es elemental: lo bueno para la miner&iacute;a no tiene que ser bueno para el pa&iacute;s. El valor del producto exportable puede crecer por muchas razones (alza de los precios internacionales, devaluaci&oacute;n de la moneda local, mayor volumen, etc.), que se expresan en una productividad media m&aacute;s alta. Siempre debe indagarse con cuidado por las razones que llevan al aumento de la productividad media para no sacar conclusiones apresuradas. La medida es enga&ntilde;osa. De todas maneras, si atendemos a la preocupaci&oacute;n de Kaldor, la industria deber&iacute;a tener una mejor posici&oacute;n, tanto en productividad media como en empleo.</p>     <p>La gr&aacute;fica tambi&eacute;n ayuda a entender las razones por las cuales en Colombia no se ha cumplido la ley de Okun (1983). Para este autor, los cambios positivos del producto (valor agregado) se deber&iacute;an reflejar en reducciones equivalentes del desempleo. Para que se cumplan los postulados de Okun se requieren dos condiciones: la primera, que el valor agregado efectivamente implique transformaciones y encadenamientos intersectoriales, y la segunda, que el proceso productivo genere empleo. En la miner&iacute;a no se cumple ninguna de ellas porque el valor agregado crece sin que haya cambios sustantivos en la cadena de valor agregado, y porque la actividad extractiva de las grandes explotaciones es intensiva en capital. En la exposici&oacute;n que hace el Plan de las caracter&iacute;sticas de la locomotora minera no se explica c&oacute;mo se lograr&aacute; que el sector mejore la creaci&oacute;n de valor y, al mismo tiempo, incentive el empleo.</p>     <p><b>L<small>A RELACI&Oacute;N COSTO-BENEFICIO EN UNA PERSPECTIVA DE LARGO PLAZO</small></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El presidente Santos visit&oacute; a los Mamos de la Sierra el d&iacute;a de su posesi&oacute;n. Dijo haber aprendido de ellos el respeto por la <i>madre naturaleza</i>. Esa lecci&oacute;n no se refleja en la locomotora minero-energ&eacute;tica. En Colombia no se han hecho estudios costo-beneficio que ponderen las ventajas y los da&ntilde;os de la actividad minero-energ&eacute;tica, desde una perspectiva que vaya m&aacute;s all&aacute; de los c&aacute;lculos estrictamente financieros de cada proyecto. En el largo plazo los excedentes financieros pueden ser muy peque&ntilde;os frente a los da&ntilde;os ambientales. Las proyecciones financieras del Plan apenas cubren los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os. Este horizonte de tiempo tan corto no permite tener una visi&oacute;n contextual de largo plazo. Una ponderaci&oacute;n juiciosa de los beneficios y los da&ntilde;os del sector podr&iacute;a llevar a concluir que la explotaci&oacute;n de varias minas tendr&iacute;a que posponerse. Los estudios deben ir m&aacute;s all&aacute; de los modelos financieros de corto plazo, en los que &uacute;nicamente se tiene en cuenta el valor presente neto del proyecto. Tambi&eacute;n se deber&iacute;a contemplar el balance costo-beneficio de largo plazo, en el que se incluyen otras variables distintas a las financieras.</p>     <p>Aunque el Plan reconoce que la institucionalidad es d&eacute;bil y que los mecanismos de control son fr&aacute;giles, no se proponen acciones correctivas radicales. Frente al deterioro ambiental y a la evidencia del cambio clim&aacute;tico (IDEAM, 2008), el Plan hace propuestas de mitigaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n d&eacute;biles, que no ponen en tela de juicio la l&oacute;gica productiva que ha llevado a distorsiones inaceptables, como las que se observan en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>.</p>     <p><b>EQUIDAD SOCIAL</b></p>     <p>La <i>equidad social</i> es la segunda noci&oacute;n de equidad que se presenta en el Plan. Voy a referirme a dos grandes temas. El primero es la brecha de pobreza y la pol&iacute;tica distributiva, y el segundo es el empleo.</p>     <p><b>L<small>A BRECHA DE POBREZA Y LA POL&Iacute;TICA DISTRIBUTIVA</small></b></p>     <p>El Plan retoma las conclusiones de la MESEP (2009): la incidencia de la pobreza se ha reducido en el campo y la ciudad, pero la brecha se ha ampliado. Esta separaci&oacute;n entre el campo y la ciudad es una de las expresiones de la falta de convergencia.</p>     <p>Como se observa en el <a href="#c1">cuadro 1</a>, entre 2002 y 2009 la incidencia de la pobreza baj&oacute;: a nivel nacional pas&oacute; del 53,7% al 45,5%. Es positivo que la incidencia de la pobreza haya disminuido, pero se debe tener presente que esta reducci&oacute;n ha sido inferior a la del promedio de Am&eacute;rica Latina (CEPAL, 2009). A Colombia le fue menos bien que a los dem&aacute;s pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. El Plan pone en evidencia la forma como se ha ido ampliando la brecha entre las 13 &aacute;reas metropolitanas y el resto del pa&iacute;s. En 2009, en el resto hab&iacute;a un 64,3% de personas por debajo de la l&iacute;nea de pobreza, y en las 13 &aacute;reas urbanas el porcentaje era del 30,6%. La diferencia se ampli&oacute; en ese per&iacute;odo: en 2002 era de 29 puntos (69,3 - 40,3 = 29), y en 2009 fue de 33,7 puntos (64,3 - 30,6 = 33,7), as&iacute; que el ritmo de disminuci&oacute;n de la pobreza en el resto del pa&iacute;s ha sido mucho menor que en las 13 &aacute;reas metropolitanas.</p>     <p><a name="c1"></a>Cuadro 1     <br> Incidencia de la pobreza por l&iacute;nea de pobreza, 2002-2005, 2008-2009     <br> (Porcentaje)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a10c1.jpg"></p>     <p>El Plan busca que la pobreza, a nivel nacional, sea del 38% en 2014, y retoma la meta del 20% para 2019, como se propuso en <i>Visi&oacute;n Colombia II Centenario</i> (DNP, 2005). Otro objetivo social relevante es la disminuci&oacute;n de la mortalidad infantil de los ni&ntilde;os de menos de un a&ntilde;o. El Plan aspira a reducir la tasa actual de 20,6 (por mil nacidos vivos) a 12,2 en 2014. Tambi&eacute;n busca que en 2014 se hayan cumplido 23 de los 37 O bjetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) adoptados por Colombia. Hoy se han alcanzado 17 de los 37 (DNP, 2010, 580).</p>     <p>Para disminuir la pobreza, el Plan insiste en la relevancia del crecimiento, la productividad y la competitividad, pero no da la importancia que merece al <i>crecimiento pro-pobres</i> (Kakwani et al., 2004)<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>. Desde esta perspecti va, para que el crecimiento permita luchar efectivamente contra la pobreza es necesario que est&eacute; acompa&ntilde;ado de pol&iacute;ticas que favorezcan la distribuci&oacute;n del ingreso y la riqueza. El Plan no da suficiente importancia a los temas distributivos, y no considera relevante que el crecimiento sea pro-pobres. La mirada corta del Plan no permitir&aacute; superar la <i>trampa de la pobreza</i>.</p>     <blockquote>       <p>Se estima que, en los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os, las cinco locomotoras incrementar&aacute;n el crecimiento econ&oacute;mico del pa&iacute;s en 1,7 puntos porcentuales por a&ntilde;o, reducir&aacute;n la pobreza durante el cuatrienio en cerca del 1,2% y la indigencia en cerca del 1,0%, y adicionalmente disminuir&aacute;n la tasa de desempleo en 26 puntos b&aacute;sicos por a&ntilde;o (DNP, 2010, 55-56).</p> </blockquote>     <p>En el Plan la reducci&oacute;n de la pobreza se conseguir&iacute;a a trav&eacute;s de las locomotoras, sin preocuparse por que el crecimiento sea pro-pobres. Por este camino no ser&aacute; posible romper la trampa de la pobreza. El Plan desconoce los avances que se han hecho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el diagn&oacute;stico de la pobreza, y desvirt&uacute;a el papel determinante de la distribuci&oacute;n del ingreso y de la riqueza en la superaci&oacute;n de la trampa de la pobreza.</p>     <p>La modesta reducci&oacute;n del &iacute;ndice de Gini (de 56,6 a 54,3) es una clara manifestaci&oacute;n de la poca importancia que el Plan le atribuye al tema distributivo. La desigualdad del ingreso permanecer&aacute; a niveles relativamente altos, ya que un Gini de 54,3 a&uacute;n es muy elevado. Cabe recordar que este Gini resulta de las encuestas de hogares, as&iacute; que es un Gini de ingreso, y no incluye la distribuci&oacute;n de la riqueza. La concentraci&oacute;n de la riqueza es mucho mayor que la del ingreso. Durante las dos administraciones Uribe se agudiz&oacute; la concentraci&oacute;n de la tierra. De acuerdo con las estimaciones preliminares para el Informe de Desarrollo Humano de 2010, el 51,6% de los municipios del pa&iacute;s tiene un Gini de propieta rios superior a 70. Esta situaci&oacute;n, que deber&iacute;a causar indignaci&oacute;n (Sen, 2009), tiene impactos negativos en el desarrollo de la agricultura y obstaculiza la consolidaci&oacute;n del mercado dom&eacute;stico. El Plan no le da ninguna importancia a la distribuci&oacute;n de la tierra, desconociendo que la concentraci&oacute;n puede tener una incidencia negativa en la productividad (Berry, 1983) y en la demanda<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>.</p>     <p>La disminuci&oacute;n de la concentraci&oacute;n del ingreso y de la riqueza requiere una reforma tributaria estructural. El Gobierno, y as&iacute; se refleja en el Plan, no ha mostrado ninguna intenci&oacute;n de modificar en forma sustantiva la estructura impositiva del pa&iacute;s. Tampoco tiene la pretensi&oacute;n de mejorar el recaudo efectivo, que es apenas del 14% del PIB. Seg&uacute;n el Plan:</p>     <blockquote>       <p>En Colombia <i>la pol&iacute;tica tributaria se ha considerado m&aacute;s desde el principio de capacidad contributiva que desde el principio de beneficio</i>, y en ese mismo sentido el r&eacute;gimen tributario se ha desarrollado m&aacute;s desde un enfoque fiscal que desde un enfoque dinamizador del desarrollo empresarial. Los diagn&oacute;sticos y estudios han evidenciado que el r&eacute;gimen tributario colombiano es ineficiente dado que: i) distorsiona la asignaci&oacute;n de recursos entre actividades; ii) promueve la informalidad; iii) es inequitativo debido a que contribuyentes similares pagan tasas efectivas diferentes; y iv) <i>es poco progresivo</i> por cuanto el gravamen efectivo al ingreso y la riqueza de las personas naturales es muy bajo (DNP, 2010, 98, las cursivas son m&iacute;as).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tiene raz&oacute;n el Plan al reconocer la naturaleza "poco progresiva" de la tributaci&oacute;n en el pa&iacute;s. Pero esta lectura se contradice con la primera afirmaci&oacute;n del p&aacute;rrafo. La pol&iacute;tica tributaria ser&iacute;a progresiva si se hubiese basado en la capacidad contributiva. Pero no es progresiva precisamente porque el eje rector ha sido el <i>principio de beneficio</i> y no el <i>principio de capacidad contributiva</i><a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>.</p>     <p>De todas formas, una tributaci&oacute;n que apenas llega al 14% del PIB es muy baja, comparada con la de pa&iacute;ses desarrollados, donde f&aacute;cilmente alcanza niveles que superan el 45% del PIB. El Plan desconoce las enormes potencialidades de los tributos al suelo y al desarrollo urbano. Los <i>impuestos prediales</i> apenas se mencionan de forma marginal. Las <i>plusval&iacute;as</i> aparecen una sola vez, y no se les da ninguna importancia. El Gobierno deber&iacute;a usar parte de los excedentes de las regal&iacute;as para modernizar el Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi (IGAC), actualizar los catastros y mejorar el recaudo predial, sobre todo el rural<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>.</p>     <p>El Plan no propone ninguna secuencia que permita entender de qu&eacute; manera se lograr&aacute; reducir la pobreza. Por ejemplo, atribuye a la locomotora minero-energ&eacute;tica una incidencia en la pobreza del 41,2%, pero no explica qu&eacute; mecanismo permitir&aacute; lograr este prop&oacute;sito. Podr&iacute;a hacerse un comentario similar para cada locomotora. La heterogeneidad intertemporal es una de las razones que impide entender la forma como cada locomotora podr&iacute;a incidir en la lucha contra la pobreza. La interacci&oacute;n entre la vivienda y el ingreso es mucho m&aacute;s directa que entre la innovaci&oacute;n y el ingreso, que requiere un per&iacute;odo de tiempo mucho m&aacute;s largo. La mezcla de secuencias temporales tan distintas dificulta la comprensi&oacute;n de las interacciones entre las locomotoras. Los contrastes entre la vivienda y la innovaci&oacute;n son evidentes. Mientras que la pol&iacute;tica p&uacute;blica que incentiva la vivienda incide en el ingreso en un per&iacute;odo relativamente corto, los impactos de la innovaci&oacute;n toman mucho m&aacute;s tiempo y no son tan directos.</p>     <p><b>E<small>L EMPLEO</small></b></p>     <p>La pol&iacute;tica de empleo del Plan termina privilegiando las condiciones de <i>oferta</i> (costos laborales) frente a las de <i>demanda</i>. Es el mismo principio que siguieron las administraciones Uribe I y II. Preocupa que se mantenga esta perspectiva cuando el Plan reconoce que la tasa de desempleo de Colombia es una de las m&aacute;s altas de Am&eacute;rica Latina (<a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>). Si la lucha contra el desempleo ha fracasado, no tiene sentido mantener las mismas pol&iacute;ticas que se impulsaron durante las administraciones Uribe. A pesar de que la alternativa de la <i>demanda</i> se ha aplicado con &eacute;xito en otros momentos de la historia del pa&iacute;s<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>, el Plan la desconoce. El Plan plantea tres estrategias para mejorar el empleo: reducci&oacute;n de los costos laborales, formalizaci&oacute;n del mercado laboral y fortalecimiento de la educaci&oacute;n.</p>     <p><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2     <br> Tasa de desempleo, Colombia y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, 2004-2010</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a10g2.jpg"></p>     <p>La <i>reducci&oacute;n de los costos</i> ha girado alrededor de las conribuciones parafiscales. La Ley 100 de 1993 centr&oacute; la financiaci&oacute;n del sistema general de salud y seguridad social (SGSSS) en las cotizaciones de los trabajadores y empleados afiliados al r&eacute;gimen <i>contributivo</i>. Las necesidades financieras se tradujeron en un aumento considerable de los aportes provenientes de la n&oacute;mina. Este esquema contable fracas&oacute;. Para que el r&eacute;gimen contributivo efectivamente pueda ser el pilar es necesario que el empleo formal se consolide y que el n&uacute;mero de personas que cotizan crezca con el paso del tiempo. Despu&eacute;s de la expedici&oacute;n de la Ley 100, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica no incentiv&oacute; la contrataci&oacute;n formal. El propio Gobierno estimul&oacute; la flexibilizaci&oacute;n del mercado laboral (Ley 789 de 2002). Con el argumento de que los menores costos laborales favorecen la generaci&oacute;n de empleo, la Ley 789 cre&oacute; condiciones propicias para informalizar el mercado del trabajo<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>.</p>     <p>El <a href="#c2">cuadro 2</a> resume bien lo que est&aacute; pasando con el SGSSS. La participaci&oacute;n de los afiliados al r&eacute;gimen contributivo se redujo del 53% al 42% entre 2002 y 2008. En cambio, aument&oacute; el porcentaje de afiliados al r&eacute;gimen subsidiado, que pas&oacute; del 47% al 58%. Estas circunstancias est&aacute;n obligando a que la financiaci&oacute;n del SGSSS se incline hacia el modelo p&uacute;blico. Y es entonces indispensable volver a la financiaci&oacute;n a trav&eacute;s de impuestos generales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="c2"></a>Cuadro 2    <br>   Personas afiliadas a los reg&iacute;menes contributivo y subsidiado, 2002-2008    <br> (N&uacute;mero de personas y porcentaje)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a10c2.jpg"></p>     <p>El Plan no hace este diagn&oacute;stico pero s&iacute; reconoce que la financiaci&oacute;n del SGSSS se debe inclinar de nuevo hacia los impuestos. Este procedimiento no es expl&iacute;cito sino indirecto. Seg&uacute;n el Plan, el Gobierno reconocer&iacute;a como parte del impuesto de renta la contribuci&oacute;n parafiscal de las empresas por j&oacute;venes trabajadores de 18 a 25 a&ntilde;os<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a>. Este tipo de soluci&oacute;n es parcial porque todav&iacute;a no se acepta que la salud y la seguridad social tienen que ser financiadas con impuestos generales. La alternativa propuesta en el Plan tiene una doble dificultad: no resuelve el problema de empleo y es una respuesta t&iacute;mida a la necesidad de que la salud y la seguridad social recurran a los impuestos generales.</p>     <p>Adem&aacute;s de los aspectos relacionados con la financiaci&oacute;n, el Plan acepta que el sistema de <i>inspecci&oacute;n, vigilancia y control</i> (IVC) es muy d&eacute;bil. La Ley 1122 de 2007 trat&oacute; de resolver estas dificultades y para ello cre&oacute; la Comisi&oacute;n de Regulaci&oacute;n en Salud (CRES). Pero los problemas contin&uacute;an. En la salud y la seguridad social el Estado ha sido incapaz de imponer sus reglas a los intermediarios privados<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a>.</p>     <p>La formalizaci&oacute;n del mercado laboral tampoco soluciona el desempleo estructural. El Plan confunde dos din&aacute;micas distintas. Una cosa es que las empresas peque&ntilde;as desarrollen la tecnolog&iacute;a, ampl&iacute;en los mercados y mejoren las condiciones de sus trabajadores, y otra cosa es ampliar los espacios de la legislaci&oacute;n para que personas que laboran en condiciones deplorables coticen a la seguridad social y estrechen sus v&iacute;nculos con las aseguradoras y el sistema financiero. El primer tipo de formalizaci&oacute;n es adecuado. El segundo no cambia las condiciones estructurales que mantienen las altas tasas de desempleo. De todas maneras, como reconoce el Plan, con las medidas propuestas la informalidad apenas se reducir&iacute;a del 64,6% al 63,1% (<a href="#c3">cuadro 3</a>).</p>     <p>Finalmente, el Plan considera que la educaci&oacute;n favorece la ocupaci&oacute;n porque si los j&oacute;venes est&aacute;n bien preparados tienen mayores opciones de encontrar empleo. Adem&aacute;s, la educaci&oacute;n se refleja en una mayor productividad del trabajo<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a>. La relaci&oacute;n entre educaci&oacute;n y empleo est&aacute; bien planteada pero es incompleta. Primero, porque los avances en el sistema educativo tienen que observarse desde una &oacute;ptica que va m&aacute;s all&aacute; del mercado laboral. La educaci&oacute;n mejora el <i>capital humano</i> pero, sobre todo, mejora la <i>capacidad humana</i> (Sen, 1997). Segundo, porque la educaci&oacute;n favorece el empleo &uacute;nicamente si la estructura productiva es din&aacute;mica y si, efectivamente, la industria necesita nuevos trabajadores. Retomando a Keynes (1936), sin demanda agregada y sin inversi&oacute;n industrial no hay empleo.</p>     <p>El <a href="#c3">cuadro 3</a> resume las metas del Plan con respecto al empleo. La tasa de desempleo ser&iacute;a del 9,8% en 2014. Si se compara con la de otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina (<a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>), la meta es muy modesta. La tasa de desempleo de Brasil, Argentina, Chile y M&eacute;xico es m&aacute;s baja. Ello significar&iacute;a que al final de la administraci&oacute;n Santos, Colombia seguir&iacute;a con una tasa de desempleo superior a la de los principales pa&iacute;ses de la regi&oacute;n.</p>     <p><a name="c3"></a>Cuadro 3     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Incidencia de las locomotoras en la reducci&oacute;n de la tasa de desempleo     <br> 2010-2014</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a10c3.jpg"></p>     <p>La distribuci&oacute;n puede mejorarse no s&oacute;lo a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas tributarias, sino tambi&eacute;n mediante la asignaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico (educaci&oacute;n, salud, vivienda, servicios p&uacute;blicos, etc.). En Colombia la incidencia del gasto p&uacute;blico en el mejoramiento de la distribuci&oacute;n del ingreso es mayor que la de los impuestos. El gasto es progresivo si, como porcentaje de sus ingresos, los pobres reciben m&aacute;s que los ricos. Desde esta perspectiva, el gasto m&aacute;s progresivo es la educaci&oacute;n, sobre todo la primaria. El pago de los servicios p&uacute;blicos es regresivo<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a>, y el Plan mantiene dicha regresividad. Incluso puede agudizarla m&aacute;s. La propuesta es muy conservadora<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a>.</p>     <p>En vez de proponer alternativas consistentes con el <i>crecimiento pro-pobres</i> y modificar las estructuras tributaria y de gasto para hacerlas m&aacute;s progresivas, el Gobierno insiste en fortalecer los programas sociales de tipo asistencial. Las pol&iacute;ticas de <i>manejo social de riesgo</i> reciben m&aacute;s atenci&oacute;n que los programas de pleno empleo de corte keynesiano. Sin duda alguna, para el Plan el empleo no es la prioridad. Pocos meses antes de su muerte, Vickrey (1997) lanz&oacute; un <i>manifiesto transkeynesiano</i> que recordaba la urgencia de poner en primer plano la generaci&oacute;n de empleo. Es necesario, dec&iacute;a, tener una visi&oacute;n del mundo <i>transkeynesiana</i>: &iexcl; Keynes deber&iacute;a permearlo todo! No s&oacute;lo los an&aacute;lisis del mercado laboral sino, sobre todo, los del mercado financiero.</p>     <p>Los problemas asistenciales deber&iacute;an ser transitorios. En Colombia est&aacute; sucediendo todo lo contrario. Las familias atendidas aumentan y la Red Juntos sigue extendi&eacute;ndose. Hay un error de percepci&oacute;n que el Plan mantiene. El ahorro financiero, al que ya hice referencia, deber&iacute;a ser el punto de partida para generar empleo. No es conveniente guardar los excedentes. Los recursos adicionales deben gastarse en el mejoramiento de la infraestructura y en la consolidaci&oacute;n del mercado interno. Esta opci&oacute;n tiene tres ventajas: prepara al pa&iacute;s para las &eacute;pocas recesivas, incentiva el empleo y mejora el ingreso.</p>     <p><b>EQUIDAD REGIONAL</b></p>     <p>El Plan destaca la importancia del desarrollo regional. Considera que en el futuro la planeaci&oacute;n debe realizarse con criterios regionales.</p>     <blockquote>       <p>En el largo plazo se espera que el enfoque regional se convierta en una pr&aacute;ctica permanente de la planificaci&oacute;n y de formulaci&oacute;n de los presupuestos p&uacute;blicos en el pa&iacute;s. De tal manera que: i) La formulaci&oacute;n y distribuci&oacute;n del presupuesto incorpore criterios regionales. ii) Exista una institucionalidad fortalecida para el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas regionales diferenciadas. iii) Las estrategias de desarrollo regional conduzcan a acelerar la convergencia regional en la calidad de vida de la poblaci&oacute;n y en las condiciones de desarrollo local y regional. iv) Ampliar la conectividad y comunicaci&oacute;n local y regional para reducir las distancias econ&oacute;micas y sociales y mejorar la movilidad intra e interregional. v) Se consolide un sistema urbano regional, articulado mediante una red de corredores y &aacute;reas de desarrollo territorial (DNP, 2010, 44).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De este p&aacute;rrafo se desprenden tres ideas: la definici&oacute;n de la inversi&oacute;n tiene como punto de mira los <i>proyectos regionales</i>, la <i>convergencia</i> y la consolidaci&oacute;n de un <i>sistema urbano regional</i>.</p>     <p>El Plan tiene raz&oacute;n en formular estos tres prop&oacute;sitos b&aacute;sicos. Los proyectos municipales no suelen tener una perspectiva regional, sino que se deciden con criterios locales. Esta falta de enfoque regional no ha permitido fortalecer clusters y potenciar l&oacute;gicas end&oacute;genas de desarrollo. Los proyectos regionales deben facilitar la convergencia, para que las brechas entre regiones se vayan reduciendo. El tercer tema relevante es la conformaci&oacute;n de sistemas urbano-regionales. Se trata de sacar todo el provecho a las posibilidades de la ciudad-regi&oacute;n. El desarrollo agropecuario debe entenderse en consonancia con los procesos urbanos. El diagn&oacute;stico del Plan es pertinente y representa un avance significativo frente a las visiones que establecen dicotom&iacute;as inexistentes entre el campo y la ciudad.</p>     <p>El gran acierto del Plan es su percepci&oacute;n de la importancia del desarrollo regional, un reconocimiento expl&iacute;cito de que las regiones no est&aacute;n convergiendo (Galvis y Meisel, 2001, 2009). La propuesta de regionalizaci&oacute;n es interesante para ordenar proyectos, pero es insuficiente para lograr la convergencia y la disminuci&oacute;n de las brechas. Tambi&eacute;n es muy valiosa la manera de plantear la relaci&oacute;n entre la din&aacute;mica del campo y la de las ciudades. El fortalecimiento de la ciudad-regi&oacute;n favorece la consolidaci&oacute;n de procesos end&oacute;genos virtuosos. El campo no se entiende sin la din&aacute;mica de las ciudades. Y la calidad de la vida urbana no es posible sin proteger las cuencas, los bosques y, en general, el medio ambiente. La disfuncionalidad campo-ciudad se manifiesta, entre otros hechos, en el crecimiento de la importaci&oacute;n de alimentos b&aacute;sicos. El pa&iacute;s ha renunciado a la seguridad alimentaria, y la b&uacute;squeda de este prop&oacute;sito no est&aacute; bien integrada a la locomotora agr&iacute;cola.</p>     <p>Las regiones (o zonas) que propone el Plan se basan en el <i>&iacute;ndice de desarrollo end&oacute;geno</i> (Iendog) que ha venido utilizando Planeaci&oacute;n Nacional. La distinci&oacute;n entre regiones cumple dos objetivos: minimizar las diferencias intra y maximizar las diferencias &iacute;nter. Pero, tal como est&aacute;n planteadas, las zonas rompen con el sistema urbano-rural que es central en el an&aacute;lisis regional del Plan. Habr&iacute;a convergencia &uacute;nicamente si las regiones se fortalecieran alrededor de las ciudades como polos gravitacionales. Desde esta perspectiva, no tiene sentido, por ejemplo, que Cali est&eacute; por fuera de la regi&oacute;n Pac&iacute;fica, que Bucaramanga no est&eacute; en la regi&oacute;n oriental. Consideraciones similares podr&iacute;an hacerse sobre Villavicencio, Sogamoso y Neiva. Con esta distribuci&oacute;n pierde fuerza la conexi&oacute;n urbano-regional. Los corredores de desarrollo de cada regi&oacute;n deben estar articulados a la ciudad que tenga la mayor posibilidad de actuar como polo gravitacional. El Plan reconoce que la convergencia es fundamental, pero al sacar las grandes capitales de cada regi&oacute;n, se anula su poder gravitacional.</p>     <p>Para que la propuesta de desarrollo regional sea exitosa debe integrarse con tres proyectos que se discuten en el Congreso: la ley org&aacute;nica de ordenamiento territorial, la ley que redistribuye las regal&iacute;as, y la ley de restituci&oacute;n y tierras. La emergencia invernal puso en evidencia la necesidad de avanzar hacia un ordenamiento territorial que respete el ambiente, incentive la convergencia y cree condiciones para que los asentamientos poblacionales favorezcan la inclusi&oacute;n.&amp;&amp;</p>     <p>El Plan considera importante reformar la Ley 388 de 1997, pero no es preciso en los prop&oacute;sitos que busca<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a>. La norma tiene grandes potencialidades que no se han utilizado. Los municipios todav&iacute;a no usan los instrumentos que les brinda la Ley 388 para ordenar el territorio. Antes de modificar la norma se deber&iacute;an analizar las razones que han impedido que los gobiernos locales aprovechen la autonom&iacute;a que les da la norma. El Informe de Desarrollo Humano para Bogot&aacute; (IDHB, 2008) llama la atenci&oacute;n sobre el baj&iacute;simo cobro que hace el Distrito Capital de su participaci&oacute;n en plusval&iacute;as. El Informe concluye que la presi&oacute;n de los urbanizadores privados es muy grande, y que el Gobierno Distrital ha sido incapaz de imponer sus condiciones. La participaci&oacute;n en plusval&iacute;as no se cobra, sencillamente porque el gobierno local no ha tenido fortaleza para enfrentar los intereses de los propietarios y urbanizadores. Si la administraci&oacute;n de Bogot&aacute; se ha quedado corta, es dif&iacute;cil pensar que en otras ciudades el gobierno local tenga capacidad para utilizar la autonom&iacute;a que le otorga la Ley 388.</p>     <p>El impuesto predial es un tema central en la discusi&oacute;n sobre ordenamiento territorial. El Plan deber&iacute;a ser enf&aacute;tico en la necesidad de modernizar el IGAC, actualizar el catastro y mejorar el recaudo por predial. Aqu&iacute; radica la mayor potencialidad tributaria del pa&iacute;s.</p>     <p><b>CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES</b></p>     <p><b>E<small>QUIDAD INTERGENERACIONAL</small></b></p>     <p>1. <i>Recomendaci&oacute;n: utilizar los recursos de la bonanza minero-energ&eacute;tica en proyectos de inversi&oacute;n con una perspectiva de mediano y largo plazo .</i> Es equivocado concebir la equidad intergeneracional como la relaci&oacute;n entre el ahorro financiero presente y el bienestar futuro. El Plan mantiene la misma l&oacute;gica de la <i>regla fiscal</i>: durante las bonanzas se debe ahorrar para gastar en momentos de crisis. Desde esta perspectiva el <i>sacrificio presente</i> es la garant&iacute;a del <i>bienestar futuro</i>. Esta visi&oacute;n no es congruente con los requerimientos de inversi&oacute;n del Plan. No es conveniente aplazar el desarrollo de la infraestructura. Los excedentes se deben destinar a inversiones que fortalezcan el mercado dom&eacute;stico, y que mejoren la infraestructura, la productividad y la competitividad. Este tipo de inversi&oacute;n tiene efectos positivos en el mediano y el largo plazo. No se justifica posponer estas inversiones para hacerlas durante la fase recesiva del ciclo econ&oacute;mico. La buena infraestructura es un colch&oacute;n que ayuda a soportar las crisis y reduce sus efectos. El Gobierno acepta que la falta de v&iacute;as obstaculiza el desarrollo del mercado interno. Si los dineros de la bonanza se utilizan para ampliar las comunicaciones, el precio del transporte se reduce, el acceso a los bienes es m&aacute;s expedito y los procesos end&oacute;genos de las regiones se fortalecen. Estas circunstancias protegen a la econom&iacute;a en el momento en que llegue la siguiente crisis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. <i>Recomendaci&oacute;n: estructurar la cadena de valor agregado de la producci&oacute;n minero-energ&eacute;tica</i>. La teor&iacute;a del desarrollo siempre se ha preguntado en qu&eacute; forma la riqueza minero-energ&eacute;tica puede generar valor agregado y empleo, evitando los males de la <i>enfermedad holandesa</i>. El Plan retoma las preguntas cl&aacute;sicas. Acepta el reto de transformar los procesos extractivos en riqueza sostenible y bienestar. Infortunadamente, el Plan no tiene una estrategia convincente. Abunda en declaraciones generales, sin ofrecer alternativas reales a la forma como se han venido manejando las exploraciones minero-energ&eacute;ticas. La creaci&oacute;n de cadenas de valor agregado obliga a repensar el actual modelo industrial. No obstante la experiencia de Ecopetrol, los pasos que se han dado en materia de refinaci&oacute;n y transformaci&oacute;n son d&eacute;biles. El Plan no cambia esta l&iacute;nea de conducta y supone que la capacidad de refinaci&oacute;n no se modificar&aacute; en el per&iacute;odo 2013-2020 (DNP, 2010, 206).</p>     <p>3. <i>Recomendaci&oacute;n: los proyectos minero-energ&eacute;ticos deber&iacute;an incluir una evaluaci&oacute;n costo-beneficio que incorpore una visi&oacute;n de largo plazo</i>. Las decisiones sobre los proyectos se toman mediante modelos financieros de valor presente que contemplan un horizonte de tiempo que dif&iacute;cilmente supera los diez a&ntilde;os. Las t&eacute;cnicas usuales no permiten hacer proyecciones m&aacute;s largas porque las variables relevantes son inciertas (monto de la producci&oacute;n, valor del producto, tasa de cambio, tasa de inter&eacute;s, etc.) y el margen de error es muy alto. Es indispensable buscar alternativas a este tipo de modelos, que consideren la incidencia de la exploraci&oacute;n en el medio ambiente con un horizonte de largo plazo (m&aacute;s de 50 a&ntilde;os)<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a> y que, adem&aacute;s, incluyan variables que se puedan predecir de forma razonable. Estas consideraciones tambi&eacute;n est&aacute;n inspiradas en Keynes. Es rid&iacute;culo pretender predecir el precio del d&oacute;lar dentro de 50 a&ntilde;os, pero s&iacute; tiene sentido crear un fondo para responder a cat&aacute;strofes que puedan presentarse con una <i>expectativa razonable</i> en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. No es necesario saber la fecha exacta para que la sociedad se prepare para una cat&aacute;strofe que se juzga <i>probable</i><a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a>. Para tomar medidas de mitigaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico, no se necesita saber exactamente cu&aacute;ntos grados subir&aacute; la temperatura por causas antr&oacute;picas en los pr&oacute;ximos cien a&ntilde;os. De manera similar, los an&aacute;lisis costo-beneficio de los proyectos de inversi&oacute;n minero-energ&eacute;tica pueden hacerse <i>razonablemente bien</i> con la informaci&oacute;n disponible.</p>     <p><b>E<small>QUIDAD SOCIAL</small></b></p>     <p>4. <i>Recomendaci&oacute;n: para lograr la equidad social, el</i> Plan <i>deber&iacute;a introducir en forma expl&iacute;cita el crecimiento pro-pobres</i>. Es decir, el crecimiento con distribuci&oacute;n (del ingreso y de la riqueza). Para romper la trampa de la pobreza es indispensable que el crecimiento est&eacute; acompa&ntilde;ado de una pol&iacute;tica que favorezca la distribuci&oacute;n. El Gobierno no propone instrumentos que mejoren la distribuci&oacute;n, ni por el lado de los impuestos ni por el del gasto. En el Plan no se observa una preocupaci&oacute;n sistem&aacute;tica por la distribuci&oacute;n del ingreso y la riqueza. Se pone todo el &eacute;nfasis en el crecimiento, que termina siendo el principal instrumento de lucha contra la pobreza. El Plan olvida que el crecimiento por s&iacute; mismo no permite superar la trampa de la pobreza.</p>     <p>5. <i>Recomendaci&oacute;n: para que el crecimiento sea pro-pobres se requiere una reforma tributaria sustantiva, que mejore la progresividad e incorpore las potencialidades del suelo y de los procesos urbanos</i>. La reforma a los impuestos debe cubrir los &aacute;mbitos nacional y local, y tiene que ser progresiva. La administraci&oacute;n Santos ha mostrado que no tiene inter&eacute;s en comprometerse con una reforma tributaria que mejore la equidad. El Plan reconoce que en Colombia la tasa de tributaci&oacute;n efectiva es baja. La reforma que el Gobierno present&oacute; al Congreso no avanza en progresividad y no es estructural. Desde el punto de vista de los impuestos locales, es indispensable aprovechar el &eacute;nfasis que se ha dado al desarrollo regional para aumentar el predial y la participaci&oacute;n en plusval&iacute;as. Aun sin reforma, es urgente actualizar los catastros. Una parte de las regal&iacute;as se deber&iacute;a utilizar para este prop&oacute;sito (modernizaci&oacute;n del IGAC, actualizaci&oacute;n catastral).</p>     <p>6. <i>Recomendaci&oacute;n: la creaci&oacute;n de empleo debe seguir lineamientos de tipo keynesiano, dando &eacute;nfasis a grandes proyectos de obras p&uacute;blicas (v&iacute;as, infraestructura y renovaci&oacute;n urbana)</i>. La pol&iacute;tica de generaci&oacute;n de empleo tendr&iacute;a que inclinarse hacia la demanda y no centrarse &uacute;nicamente en la oferta (costos laborales y educaci&oacute;n). El Plan es inconsistente porque insiste en f&oacute;rmulas similares a las de Uribe I y II, al tiempo que reconoce que la tasa de desempleo de Colombia es muy alta comparada con la de otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Tendr&iacute;a sentido continuar con esas pol&iacute;ticas si el desempleo estuviera disminuyendo en forma significativa. Puesto que no ha sucedido as&iacute;, el &eacute;nfasis tiene que cambiar. No vale la pena insistir en una visi&oacute;n del empleo centrada en la oferta porque este camino ya fracas&oacute;, como lo reconoce el Plan al aceptar que la tasa de desempleo de Colombia supera la media de Am&eacute;rica Latina. Por tanto, es necesario un enfoque keynesiano, en el que la demanda agregada sea el eje del proceso de creaci&oacute;n de empleo. Este enfoque es m&aacute;s compatible con los objetivos del Plan que una pol&iacute;tica de empleo basada en la l&oacute;gica de la oferta.</p>     <p>7. <i>Recomendaci&oacute;n: construir el relato</i>. Los encadenamientos entre las locomotoras no son claros. Al Plan le hace falta un relato que explique las secuencias de causalidad. Los impactos de cada locomotora son muy distintos a lo largo del tiempo, y no hay elementos articuladores. La construcci&oacute;n del relato no es un asunto puramente formal (McCloskey, 1985), sino que es un componente central de la pol&iacute;tica p&uacute;blica. El <i>relato es la secuencia</i> de eventos, que ordena la causalidad y permite establecer jerarqu&iacute;as. Tal como est&aacute; estructurado el Plan no es posible entender la interacci&oacute;n entre las locomotoras. Los ejes transversales de los que all&iacute; se habla no llenan este vac&iacute;o porque no est&aacute;n incorporados en ning&uacute;n relato.</p>     <p><b>E<small>QUIDAD REGIONAL</small></b></p>     <p>8. El &eacute;nfasis del Plan en el desarrollo regional es bienvenido. Es el gran acierto del Gobierno. Infortunadamente, a medida que el debate avanza en el Congreso, el tema regional va perdiendo fuerza. Desde la Constituci&oacute;n de 1991 no se planteaba este tema en forma tan expl&iacute;cita. En la perspectiva de Fals Borda (1994), la convergencia regional se podr&iacute;a lograr si el fortalecimiento del municipio fuera a la par con la p&eacute;rdida de importancia del departamento y la consolidaci&oacute;n de la regi&oacute;n. El Gobierno ha sido excesivamente cauto y no se atreve a tocar el actual ordenamiento administrativo. No obstante sus bondades, la propuesta de desarrollo regional es coja. Primero, no est&aacute;n bien integradas las ciudades que cumplen la funci&oacute;n de polo gravitacional. Segundo, las zonas propuestas no est&aacute;n articuladas a los proyectos de ley de ordenamiento territorial, distribuci&oacute;n de regal&iacute;as y restituci&oacute;n de tierras.</p>     <p>9. <i>Recomendaci&oacute;n: redefinir las zonas (regiones) incluyendo capitales que tienen poder gravitacional</i>. El aspecto central de la equidad regional es la convergencia entre las zonas. Del diagn&oacute;stico del Plan se infiere que la convergencia es posible si existen procesos gravitacionales alrededor de una ciudad relativamente grande. No se entiende por qu&eacute; ciudades como Cali, Bucaramanga, Villavicencio, Sogamoso y Neiva est&aacute;n en la regi&oacute;n central, en vez de hacer parte de las regiones donde ejercen una funci&oacute;n gravitacional importante. Solamente para ilustrar, no tiene sentido separar a Buenaventura y a Cali. La econom&iacute;a de estas dos ciudades interact&uacute;a, as&iacute; que cualquier plan de desarrollo regional deber&iacute;a involucrarlas conjuntamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>10. <i>Recomendaci&oacute;n: hacer compatible la regionalizaci&oacute;n del Plan con los proyectos de ley de ordenamiento territorial, distribuci&oacute;n de regal&iacute;as y restituci&oacute;n de tierras</i>. Junto con el Plan, el Gobierno ha presentado proyectos de ley que tocan de cerca los temas de ordenamiento territorial: las propuestas de L ey Org&aacute;nica de Ordenamiento Territorial (LOOT), de distribuci&oacute;n de regal&iacute;as y de restituci&oacute;n de tierras. Es importante que estas normas apunten hacia los mismos prop&oacute;sitos. El Gobierno debe buscar que sean consistentes con el Plan. El proyecto de la LOOT es d&eacute;bil y no es acorde con las expectativas del Plan en materia regional.</p>     <p>11. <i>Recomendaci&oacute;n: fortalecer los tributos al suelo y al desarrollo urban&iacute;stico</i>. Los tributos al suelo pueden subir en todas las ciudades del pa&iacute;s. El predial rural efectivo es muy bajo (2 por mil). En las ciudades, sobre todo en las grandes, se ha incrementado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sin que se haya avanzado en progresividad. La tarifa del predial (8 por mil) sigue siendo muy baja en comparaci&oacute;n con la de ciudades como Nueva York (6 por ciento). La participaci&oacute;n en plusval&iacute;as no se cobra, o su monto es rid&iacute;culo. La hacienda p&uacute;blica colombiana no ha aceptado un principio central de la financiaci&oacute;n del desarrollo urbano: <i>las rentas de aglomeraci&oacute;n son suficientes para financiar el desarrollo de la ciudad</i>. Este enunciado se conoce como teorema George-Hotelling-Vickrey (Vickrey, 1977). Si las ciudades grandes y medianas del pa&iacute;s lo aplicaran, los recursos propios aumentar&iacute;an, las tarifas disminuir&iacute;an, y las aglomeraciones podr&iacute;an ser m&aacute;s productivas y competitivas. Una ciudad como Bogot&aacute; tendr&iacute;a recursos propios suficientes no s&oacute;lo para hacer el metro ($4 billones), sino tambi&eacute;n para descontaminar el r&iacute;o Bogot&aacute; y recuperar su cuenca, para tratar las basuras, construir colegios, etc. A medida que aumentaran los ingresos propios de las ciudades, las transferencias del Gobierno Central podr&iacute;an reorientarse hacia proyectos de desarrollo regional.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. La <i>regla fiscal</i> tambi&eacute;n utiliza la noci&oacute;n de <i>equidad intergeneracional</i>, pero la restringe al manejo de las regal&iacute;as (Banco de la Rep&uacute;blica et al., 2010).</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Es la visi&oacute;n de Ramsey (1928): mientras mayor sea el sacrificio presente m&aacute;s r&aacute;pido se alcanza la <i>bienaventuranza</i>. Esta lectura es completamente distinta a la de Keynes (1936), para quien la felicidad actual es garant&iacute;a de mayor felicidad futura.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. La regla fiscal tambi&eacute;n busca que la jerarqu&iacute;a en la aplicaci&oacute;n de los derechos respete la disponibilidad fiscal. El Plan retoma este principio en varias partes, por ejemplo, en la relaci&oacute;n entre equilibrio fiscal y financiaci&oacute;n de la salud (DNP, 2010, 283).</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. "Para el pa&iacute;s ser&aacute; una prioridad el desarrollo del mercado de capitales local y la participaci&oacute;n de los inversionistas institucionales para el financiamiento de las necesidades de infraestructura. Para ello, el Gobierno Nacional definir&aacute; mecanismos para la adecuada asignaci&oacute;n de riesgos y una definici&oacute;n del alcance de los mismos, y fomentar&aacute; mecanismos de pago de largo plazo asociados a contratos que se orienten a la prestaci&oacute;n de servicios de calidad para los usuarios de la infraestructura" (DNP, 2010, 201).</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Uno de los trabajos cl&aacute;sicos sobre el tema es el de Corden y Neary (1982). La enfermedad holandesa es grave porque el aparato productivo nacional se puede deteriorar muy r&aacute;pidamente. Cuando la moneda local se reval&uacute;a, el pa&iacute;s se llena inmediatamente de productos importados. Esta r&aacute;pida respuesta de las importaciones a la revaluaci&oacute;n contrasta con la lenta reacci&oacute;n de las exportaciones a la devaluaci&oacute;n. Los empresarios nacionales no pueden responder inmediatamente, porque necesitan tiempo para adaptar su producci&oacute;n a las condiciones de la demanda externa.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Aunque el <i>costo de uso del capital</i> ha sido relativamente bajo (DNP, 2010, 555), la modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica de la industria no ha sido significativa. El d&oacute;lar barato no se ha utilizado para mejorar el aparato productivo, sino para aumentar la importaci&oacute;n de alimentos y de bienes de consumo (como autom&oacute;viles). El turismo de colombianos en el exterior se ha intensificado.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. La PTF se calcula como el residuo de una funci&oacute;n Cobb-Douglas (1928) del tipo <i>Y = &beta;</i><sub>0</sub>K<sup>&beta;1</sup></i><i>N</i><sup>&beta;2</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n8" name="8">8</a>. "Los pa&iacute;ses de mayor productividad con respecto al promedio son Chile, Costa Rica y Rep&uacute;blica Dominicana, con niveles superiores en 50% al promedio de la regi&oacute;n, seguidos por Argentina, Uruguay y El Salvador. Con niveles levemente superiores al promedio regional se encuentran M&eacute;xico, Brasil, Colombia, Panam&aacute; y Venezuela, mientras que por debajo del nivel promedio se encuentran Paraguay, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Per&uacute; y Honduras" (DNP, 2010, 568).</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. Ver, adem&aacute;s, Sarmiento et al. (2005) y Ravallion (2004).</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. El pensamiento keynesiano se&ntilde;ala que la mejor forma de aumentar el empleo y de luchar contra la pobreza son las pol&iacute;ticas distributivas que activan la demanda agregada. Ver, por ejemplo, Kalecki (1954).</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. El principio de <i>capacidad contributiva</i> tampoco ha sido rector porque, tal como dice el Plan, la <i>tasa impositiva efectiva marginal</i> (TIEM) del impuesto de renta pas&oacute; del 45,5% en 2002 al 30,2% en 2008 (DNP, 2010, 555).</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. El PNUD (2003) estima que el predial rural efectivo es apenas del 2 por mil, cuando podr&iacute;a ser del 8-10 por mil. Es bienvenido el aumento del predial que se propone en el articulado del proyecto de la Ley del Plan.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a>. Por ejemplo, el Plan de desarrollo <i>Las Cuatro Estrategias</i> del gobierno de Pastrana (1970-1974). Sobre la forma como los sectores l&iacute;deres activan la demanda, ver Currie (1992), Hirschman (1958). Las bondades de la perspectiva de la demanda fueron analizadas en detalle por la Misi&oacute;n Chenery (Ocampo y Ram&iacute;rez, 1987).</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. Las leyes 789 de 2002 y 100 de 1993 fueron lideradas, en gran medida, por Juan Luis Londo&ntilde;o. La Ley 789 resquebraj&oacute; la principal fuente de financiaci&oacute;n del SGSSS.</p>     <p><a href="#n15" name="15">15</a>. "Se promover&aacute; una pol&iacute;tica activa para el acceso al primer empleo de los trabajadores entre 18 y 25 a&ntilde;os, permitiendo a las empresas descontar del impuesto de renta los aportes parafiscales de estos nuevos empleados" (DNP, 2010, 99).</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a>. De acuerdo con el diagn&oacute;stico del Plan, una de las debilidades del sistema es "la concentraci&oacute;n de responsabilidades de IVC en la Superintendencia Nacional de Salud (mercado, aseguramiento, financiamiento), aspecto que no es eficiente porque ignora la especializaci&oacute;n de funciones, y conlleva una deficiente protecci&oacute;n al usuario &#91;...&#93; un deficiente sistema de regulaci&oacute;n e IVC de la oferta de los servicios de salud, dando lugar a la proliferaci&oacute;n de servicios sin la suficiente calidad, con riesgos para la seguridad del paciente" (DNP, 2010, 282).</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. "El prop&oacute;sito fundamental de los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os ser&aacute; mejorar la calidad y la pertinencia de la educaci&oacute;n, considerada el instrumento m&aacute;s poderoso para reducir la pobreza y el camino m&aacute;s efectivo para alcanzar la prosperidad. El ciudadano que el pa&iacute;s necesita debe estar en capacidad de contribuir a los procesos de desarrollo cultural, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social y a la sostenibilidad ambiental; en el ejercicio de una ciudadan&iacute;a activa, reflexiva, cr&iacute;tica y participativa, que conviva pac&iacute;ficamente y en unidad, como parte de una naci&oacute;n pr&oacute;spera, democr&aacute;tica e incluyente" (DNP, 2010, 79).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n18" name="18">18</a>. En Bogot&aacute;, por ejemplo, el decil uno (el m&aacute;s pobre) destina el 10% de su ingreso al pago de servicios p&uacute;blicos, mientras que el decil diez (el m&aacute;s rico) apenas destina el 5% (IDHB, 2008).</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a>. Mientras se implementa la nueva metodolog&iacute;a de estratificaci&oacute;n "se garantizar&aacute; la sostenibilidad fiscal del esquema y se propondr&aacute;n los arreglos normativos que permitan: i) adelantar la reducci&oacute;n gradual de los subsidios de los estratos 1 y 2 a los niveles m&aacute;ximos establecidos por la ley 142 de 1994; ii) implementar los mecanismos regulatorios que permitan la eliminaci&oacute;n gradual del subsidio al estrato 3, mitigando el impacto sobre las tarifas a dichos usuarios; y iii) desarrollar los estudios necesarios para determinar niveles de consumo b&aacute;sico de subsistencia, que incentiven el uso eficiente de la energ&iacute;a por parte de los usuarios subsidiados; diferenciando los mecanismos que se aplicar&aacute;n en las Zonas No Interconectadas- ZNI. Todas estas medidas relacionadas con el esquema de solidaridad deben tener como principio no afectar la situaci&oacute;n financiera de las empresas del sector, las cuales son el veh&iacute;culo para la asignaci&oacute;n de los subsidios" (DNP, 218-219).</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a>. "En materia de gesti&oacute;n del suelo, se revisar&aacute; y ajustar&aacute; la Ley 388 de 1997, particularmente en lo relacionado con: i) tr&aacute;mites de formulaci&oacute;n y adopci&oacute;n de los planes parciales; ii) ajustar las metodolog&iacute;as y procedimientos t&eacute;cnicos de la participaci&oacute;n en plusval&iacute;as (delimitaci&oacute;n de zonas generadoras, aval&uacute;os de referencia, c&aacute;lculo, liquidaci&oacute;n y recaudo). De otra parte, se implementar&aacute;n nuevos instrumentos financieros sobre la base del Impuesto Predial Unificado, con el fin de apalancar la financiaci&oacute;n de infraestructura para el desarrollo urbano" (DNP, 2010, 227).</p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a>. El corto horizonte del <i>Plan</i> se refleja en la manera de definir el <i>largo plazo</i>: m&aacute;s de 4 a&ntilde;os. Esta miop&iacute;a intertemporal no permite apreciar la sostenibilidad de las cuencas, la conservaci&oacute;n de las fuentes h&iacute;dricas, etc. En los proyectos ambientales el largo plazo deber&iacute;a contemplar por lo menos 50 a&ntilde;os.</p>     <p><a href="#n22" name="22">22</a>. Von Mises (1949, loc. 2035-2038) distingue entre la <i>probabilidad de clase</i> y la <i>probabilidad de caso</i>. La primera comprende afirmaciones como los j&oacute;venes vivir&aacute;n m&aacute;s que los viejos, la deforestaci&oacute;n reducir&aacute; las fuentes de agua, las emisiones de gas efecto invernadero perjudican la capa de ozono, etc. La segunda es del tipo: con una probabilidad de <i>x</i>% morir&eacute; en los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os, en 2022 el agua potable se habr&aacute; reducido en un <i>x</i>%, en tres a&ntilde;os la capa de ozono disminuir&aacute; <i>x</i>%, etc. La pol&iacute;tica p&uacute;blica debe formularse a partir del primer tipo de probabilidad, que es menos precisa, pero suficiente para decidir.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Banco de la Rep&uacute;blica, Ministerio de Hacienda y DNP. <i>Regla fiscal para Colombia</i>, Bogot&aacute;, Ministerio de Hacienda, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996201100010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Berry, A. "Income distribution trends in neoclassical and labor surplus economies", G. Ranis, R. West, C. Morris y M. Leiserson, comps., <i>Comparative development perspectives</i>, Boulder, Praeger, 1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996201100010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. CEPAL. <i>Panorama social de Am&eacute;rica Latina 2009</i>, Santiago, CEPAL, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-5996201100010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Cobb, Ch. y P. Douglas. "A theory of production", <i>American Economic Review</i> 18, 2, 1928, pp. 139-165.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-5996201100010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Corden, W. M. y J. P. Neary. "Booming sector and de-industrialisation in a small open economy", <i>Economic Journal</i> 92, 368, 1982, pp. 825-848.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-5996201100010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Currie, L. "La teor&iacute;a en que se basa la estrategia del sector l&iacute;der", <i>Estrategia Econ&oacute;mica y Financiera</i> 163, 1992. Reproducido en <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i> 13, 18-19, 1993, pp. 225-232.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996201100010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. DNP. <i>Visi&oacute;n Colombia II Centenario: 2019</i>, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-5996201100010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. DNP. <i>Prosperidad para todos. M&aacute;s empleo, menos pobreza y m&aacute;s seguridad. Bases del</i> Plan <i>Nacional de Desarrollo 2010-2014</i>, Bogot&aacute;, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-5996201100010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Espitia, J. "La financiaci&oacute;n del sistema de seguridad social en salud", <i>Econom&iacute;a Colombiana</i> 330, 2010, pp. 9-17.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-5996201100010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Fals, O. "Prefigurando el territorio nacional", <i>Bolet&iacute;n de Ordenamiento Territorial</i> 29, 1994, pp. 2-20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-5996201100010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Galvis, L. y A. Meisel. "El crecimiento econ&oacute;mico de las ciudades colombianas y sus determinantes, 1973-1998", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica</i> 31, 1, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-5996201100010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Galvis, L. y A. Meisel. <i>Fondo de Compensaci&oacute;n Regional: Igualdad de oportunidades para la periferia Colombia</i>, mimeo, Cartagena, Banco de la Rep&uacute;blica, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996201100010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Gonz&aacute;lez, J. I. <i>La reducci&oacute;n de la pobreza, la promoci&oacute;n del empleo y la equidad. Una evaluaci&oacute;n del</i> Plan <i>de Desarrollo 2006-2010</i>, mimeo, Bogot&aacute;, DNP y CNP, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-5996201100010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Hirschman, A. <i>The strategy of economic development</i>, 1958, New Haven, Yale University Press, 1961.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996201100010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. IDEAM. <i>Segunda comunicaci&oacute;n nacional ante la Convenci&oacute;n Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio clim&aacute;tico</i>, Bogot&aacute;, IDEAM, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0124-5996201100010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. IDHB. <i>Bogot&aacute;, una apuesta por Colombia. Informe de Desarrollo Humano para Bogot&aacute; 2008</i>, Bogot&aacute;, PNUD, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-5996201100010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Kakwani, N., S. Khandker y H. Son. "Pro-poor growth: Concepts and measurement with country case studies", <i>International Poverty Centre Working Paper</i> 1, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-5996201100010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Kaldor, N. "A model of economic growth", <i>Economic Journal</i> 67, 1957.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-5996201100010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Kaldor, N. "Causes of the slow rate of economic growth in the United Kingdom", 1966, F. Targetti y A. Thirlwall, comps., <i>The essential Kaldor</i>, London, Duckworth, 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-5996201100010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Kalecki, M. <i>Teor&iacute;a de la din&aacute;mica econ&oacute;mica. Ensayo sobre los movimientos c&iacute;clicos y a largo plazo de la econom&iacute;a capitalista</i>, 1954, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1956.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-5996201100010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Keynes, J. M. <i>Teor&iacute;a general de la ocupaci&oacute;n, el inter&eacute;s y el dinero</i>, 1936, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-5996201100010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. McCloskey, D. <i>The rhetoric of economics</i>, 1985, Madison, University of Wisconsin Press, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996201100010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. MESEP. "Resultados fase 1. Empalme de las series de mercado laboral, pobreza y desigualdad (2002-2008). Resumen ejecutivo", Bogot&aacute;, DANE y DNP, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-5996201100010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. MESEP. "Resultados cifras de pobreza, indigencia y desigualdad 2009", rueda de prensa, Bogot&aacute;, DANE y DNP, 30 de mayo de 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-5996201100010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Ocampo, J. A. y M. Ram&iacute;rez. <i>El problema laboral colombiano , Informe Final de la Misi&oacute;n Chenery</i>, Bogot&aacute;, Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica y DNP, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0124-5996201100010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Okun, A. "Potential GNP: Its measurement and significance", <i>Essays in economic policymaking</i>, Washington, Brookings Institution, 1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-5996201100010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. PNUD. <i>El conflicto, callej&oacute;n con salida. Informe nacional de desarrollo humano para Colombia 2003</i>, Bogot&aacute;, PNUD, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0124-5996201100010001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Prebisch, R. <i>Capitalismo perif&eacute;rico. Crisis y transformaci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-5996201100010001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Ramsey, F. P. "A Mathematical theory of saving", <i>Economic Journal</i> 38, 152, 1928, pp. 543-559. Publicado en espa&ntilde;ol como "El crecimiento &oacute;ptimo", 1970, A. Sen, ed., <i>Econom&iacute;a del crecimiento</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1979.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0124-5996201100010001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Ravallion, M. <i>Pro-poor growth: A primer</i>, Washington, World Bank, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-5996201100010001000030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Sarmiento, A., J. I. Gonz&aacute;lez, C. Alonso, R. Angulo y F. Espinosa. "Crecimiento pro-poor en Colombia 1996-2004", <i>Coyuntura Social</i> 33, 2005, pp. 129-152.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0124-5996201100010001000031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Sen, A. "Human capital and human capacity", <i>World Development</i> 25, 1997. Publicado en espa&ntilde;ol como "Capital humano y capacidad humana", <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i> 17, 29, 1998, pp. 67-72.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-5996201100010001000032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Sen, A. <i>The idea of justice</i>, Cambridge, Harvard University Press, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0124-5996201100010001000033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Vickrey, W. "The city as a firm", M. Feldstein y R. Inman, eds., <i>The economics of public services</i>, London, Macmillan, 1977. Reproducido en <i>Public economics. Selected papers by William Vickrey</i>, R. Arnott, K. Arrow, A. Atkinson y J. Dreze, eds., Cambridge, Cambridge University Press, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-5996201100010001000034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Vickrey, W. "A trans-Keynesian manifesto (Thoughts about an asset-based macroeconomics)", <i>Journal of Post Keynesian Economics</i> 19, 4, 1997, pp. 495-510.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0124-5996201100010001000035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Von Mises, L. <i>Human action. A treatise on economics</i>, New Haven, Yale University Press, 1949.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-5996201100010001000036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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