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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>PRESENTACI&Oacute;N EDITORIAL</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p>Es muy satisfactorio entregar a la comunidad filos&oacute;fica nacional e internacional el n&uacute;mero 11 de nuestra revista Discusiones Filos&oacute;ficas, pero es m&aacute;s grato a&uacute;n registrar en estas p&aacute;ginas su inclusi&oacute;n, a partir de la edici&oacute;n anterior, en la categor&iacute;a B del &iacute;ndice Publindex que administra COLCIENCIAS, como un claro reconocimiento al esfuerzo editorial por mantener los m&aacute;s altos est&aacute;ndares en el proceso de selecci&oacute;n y arbitraje de art&iacute;culos, como corresponde a las publicaciones cient&iacute;ficas seriadas. Como es apenas obvio, los m&eacute;ritos de este logro corresponden al trabajo mancomunado de nuestros colaboradores, de los &aacute;rbitros y de los miembros del comit&eacute; editorial a quienes hago un reconocimiento desde estas p&aacute;ginas. Tenemos ahora el reto de mantener la indexaci&oacute;n y, de ser posible, mejorarla. Para poder responder de manera adecuada a este reto es necesario cambiar la periodicidad de la revista a un m&iacute;nimo de dos ediciones anuales en un tiempo muy breve. El buen sentido aconseja considerar la posibilidad de hacer dos ediciones al a&ntilde;o, una en el mes de marzo y otra en el de septiembre. En consecuencia, aprovecho la ocasi&oacute;n para exhortar a los miembros de la comunidad filos&oacute;fica nacional a que env&iacute;en sus potenciales art&iacute;culos lo m&aacute;s pronto posible, pues si tenemos un n&uacute;mero razonable de art&iacute;culos arbitrados con la debida anticipaci&oacute;n al primer corte propuesto haremos todos los esfuerzos necesarios para publicar dos n&uacute;meros por a&ntilde;o a partir de 2008, de suerte que podamos seguir respetando la periodicidad.</p>     <p>El presente fasc&iacute;culo contiene un n&uacute;mero significativo de art&iacute;culos de diversas &aacute;reas de la filosof&iacute;a, en consonancia con nuestras orientaciones editoriales. Abrimos esta edici&oacute;n con un trabajo sobre el problema de la justificaci&oacute;n del fil&oacute;sofo brit&aacute;nico David Miller, profesor del Departamento de Filosof&iacute;a de la Universidad de Warwick. Este conocido neo-popperiano toma el toro por los cuernos para mostrar por qu&eacute; es preciso reemplazar el problema insoluble de la justificaci&oacute;n, a saber: sobre qu&eacute; descansan nuestras teor&iacute;as, por un problema muy diferente que se puede resolver de manera satisfactoria, el de c&oacute;mo podemos exponer las limitaciones de esas teor&iacute;as. Escrito en el estilo l&uacute;cido y provocador que ya conocemos, el ensayo de Miller ofrece una caracterizaci&oacute;n general del racionalismo cr&iacute;tico popperiano y disuelve algunas cr&iacute;ticas recientes en la literatura, en especial la idea de que las leyes de la l&oacute;gica son inmunes a la cr&iacute;tica porque se necesitan para poder desarrollarla. A continuaci&oacute;n, hemos incluido un trabajo de Rafael Mac&iacute;a sobre el problema de la inconmensurabilidad inter-te&oacute;rica. Mac&iacute;a sostiene que la acusaci&oacute;n de irracionalismo que pesa sobre Kuhn, a ra&iacute;z de esta controvertida tesis, parece desenfocada porque al parecer Kuhn intentaba formular un nuevo concepto de racionalidad. Por otra parte, el articulista considera que la formulaci&oacute;n estructuralista de la inconmensurabilidad no representa un desaf&iacute;o genuino para el paradigma cl&aacute;sico de la racionalidad. En una l&iacute;nea similar se pronuncia la joven fil&oacute;sofa Daian T. Fl&oacute;rez, quien en su art&iacute;culo "&iquest;Es la inconmensurabilidad incomparabilidad?&quot; arguye a favor de una respuesta positiva para este interrogante, objeto de tanto debate en la literatura reciente. Fl&oacute;rez se propone determinar los aspectos constitutivos que son comparables en dos teor&iacute;as inconmensurables y precisar los mecanismos mediante los que se puede hacer tal comparaci&oacute;n. La autora sugiere una soluci&oacute;n al "problema de la inconmensurabilidad&quot; desde la perspectiva estructuralista, estableciendo claramente las diferencias entre la concepci&oacute;n est&aacute;ndar y la concepci&oacute;n estructuralista de la ciencia. Fl&oacute;rez expone los conceptos b&aacute;sicos de la tesis de la inconmensurabilidad, discute sus principales problemas y reconstruye las dos formulaciones que Kuhn hace de esta tesis. Por &uacute;ltimo, ella analiza las objeciones m&aacute;s importantes que se interpusieron en contra, de esta tesis al igual que algunas implicaciones epistemol&oacute;gicas y onto-sem&aacute;nticas relevantes.</p>     <p>Tras esta incursi&oacute;n en la filosof&iacute;a de la ciencia, hemos incluido tres art&iacute;culos de clara vocaci&oacute;n anal&iacute;tica. El primero de ellos, de Maximiliano Mart&iacute;nez, ofrece una introducci&oacute;n al debate cl&aacute;sico de las teor&iacute;as del significado y la denotaci&oacute;n desde Russell y Frege. Mart&iacute;nez aborda lo que podr&iacute;amos considerar, siguiendo a Russell, como la prueba b&aacute;sica para una buena teor&iacute;a de la denotaci&oacute;n, a saber: su capacidad para resolver los enigmas generados por: (i) identidad en contextos opacos, (ii) violaci&oacute;n de la ley del tercero excluido y (iii) proposiciones existenciales negativas verdaderas. El autor explica las razones por las que Russell considera que la teor&iacute;a de la denotaci&oacute;n fregeana es incapaz de resolver estos tres enigmas. Tras analizar la propuesta de Frege, Mart&iacute;nez nos presenta la soluci&oacute;n de Russell por medio de su conocida teor&iacute;a de las descripciones y concluye con una discusi&oacute;n de la evaluaci&oacute;n negativa que hacen Kripke y Putnam de las teor&iacute;as descripcionistas de Frege y Russell. Enseguida, hemos incluido un art&iacute;culo de la fil&oacute;sofa argentina Ver&oacute;nica Vi&ntilde;ao en la que se aborda el giro interpretacionista y pragm&aacute;tico en la filosof&iacute;a anal&iacute;tica a partir del art&iacute;culo cl&aacute;sico de Quine "Dos dogmas del empirismo&quot;. Vi&ntilde;ao sostiene que Quine suscribe una teor&iacute;a sem&aacute;ntica sobre el lenguaje natural capaz de dar cuenta del lenguaje de la ciencia sin necesidad de apelar a las nociones de "analiticidad&quot; y "sinonimia&quot;. Seg&uacute;n Vi&ntilde;ao, la propuesta de Quine tiene un efecto bumer&aacute;n que por un lado lo emparienta con el positivismo l&oacute;gico, y por el otro lo separa diametralmente. El primer lado se relaciona con el uso de una estrategia l&oacute;gico-formal como herramienta filos&oacute;fica; el segundo, con el llamado giro interpretacionista y pragm&aacute;tico que se evidencia en el papel determinante que la teor&iacute;a de Quine confiere a la acci&oacute;n del sujeto ling&uuml;&iacute;stico en la constituci&oacute;n del significado. Concluimos esta secci&oacute;n con un art&iacute;culo de Carlos E. Garc&iacute;a sobre las objeciones est&aacute;ndar al principio de sustitutividad de Leibniz. Como bien se sabe, este principio parece recibir tres denominaciones alternativas: 'la ley de Leibniz', 'el principio leibniciano de identidad de los indiscernibles', o 'el principio de sustitutividad'. Garc&iacute;a ofrece una formulaci&oacute;n precisa e independiente de dichos principios, examina los supuestos contraejemplos al principio de sustitutividad y discute, por separado, las fallas que se pueden atribuir a las paradojas de la intensionalidad, las dificultades impl&iacute;citas en las condiciones de verdad de expresiones modales y los contextos epist&eacute;micos. El autor sostiene que los supuestos contraejemplos a duras penas se ajustan al sentido original que el mismo Leibniz le quiso dar al principio. Tambi&eacute;n argumenta que una versi&oacute;n restringida de la sustitutividad puede ser verdadera y recomienda salvar el principio, bajo la convicci&oacute;n de que el rechazo adecuado de los ataques en su contra permite comprender mejor los planteamientos de Leibniz sobre la identidad. Este ensayo se publica en ingl&eacute;s a solicitud de su autor, motivado por la naturaleza t&eacute;cnica de la discusi&oacute;n que el tema involucra.</p>     <p>En este n&uacute;mero hemos incluido, adem&aacute;s, una breve secci&oacute;n sobre filosof&iacute;a moral y pol&iacute;tica que se abre con un trabajo de Diana Hoyos Vald&eacute;s sobre los alcances y l&iacute;mites de las &eacute;ticas de la virtud. La profesora Hoyos hace una exposici&oacute;n cr&iacute;tica de la &eacute;tica de las virtudes, en la que presenta esta tendencia como el resultado natural de las dificultades que enfrentan las dos teor&iacute;as morales modernas m&aacute;s influyentes: el utilitarismo y la moral kantiana. Hoyos plantea una clasificaci&oacute;n entre &eacute;ticas del acto &ndash;para las cuales el objeto primario de la evaluaci&oacute;n est&aacute; constituido por las acciones&mdash;, y &eacute;ticas del agente &ndash;para las cuales el objeto primario son los agentes morales. Es de aclarar que la autora sigue la versi&oacute;n de Alasdair MacIntyre y que, en consecuencia, examina el riesgo de que la &eacute;tica de la virtud desemboque en un relativismo extremo, y muestra la forma como Martha Nussbaum intenta superar semejante problema acudiendo a su particular interpretaci&oacute;n de Arist&oacute;teles. A continuaci&oacute;n, aparece un art&iacute;culo de los profesores de la Universidad Industrial de Santander Alonso Silva, Javier O. Aguirre y An&iacute;bal Carvajal. Los autores examinan el Discurso de los Derechos como una forma de emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica, desde la perspectiva de Marx y de Habermas. Silva, Aguirre y Carvajal reflexionan sobre la real efectividad del discurso de los derechos; seg&uacute;n el cual &eacute;stos permiten lograr la inclusi&oacute;n social y el reconocimiento pol&iacute;tico de los grupos hist&oacute;ricamente marginados. Los autores analizan las dos cr&iacute;ticas que se pueden hacer desde Marx a este discurso: (i) que despolitiza (oculta y legitima) las fuerzas de dominaci&oacute;n que existen en la sociedad, y (ii) que convierte en paradigma de lo humano al ser ego&iacute;sta, aislado de la sociedad, e instrumentaliza la sociedad pol&iacute;tica con el fin de defender y mantener ese modelo de humanidad capitalista. Los autores localizan estas cr&iacute;ticas en la base de la teor&iacute;a habermasiana del derecho, y muestran como esta teor&iacute;a trata de resolverlas a partir de su idea de indisolubilidad de la autonom&iacute;a p&uacute;blica y la autonom&iacute;a privada, en el marco de una teor&iacute;a de los derechos "bien entendida&quot; que, sin embargo, no consigue superar totalmente la perspectiva de Marx. Esta secci&oacute;n se cierra con un ensayo de Alejandro Pati&ntilde;o Arango titulado "El sentimentalismo moral en Hume y el derecho como hecho en Olivecrona&quot;. En este trabajo, se muestra la autonom&iacute;a de la moral que Hume desarroll&oacute; en el tercer libro del Tratado de la Naturaleza Humana, y se aclara la relaci&oacute;n entre tal autonom&iacute;a y el principio humeano: las conclusiones de la moral no se derivan de la raz&oacute;n. Este principio negativo lleva a Hume al principio afirmativo: las conclusiones de la moral se derivan de un sentimiento. Por otra parte, Pati&ntilde;o desarrolla la noci&oacute;n de performativo jur&iacute;dico en Olivecrona y aclara la influencia de Austin sobre este pensador escandinavo. Pati&ntilde;o concluye su contribuci&oacute;n desarrollando una tesis seg&uacute;n la cual Hume pretend&iacute;a mostrar la existencia de una universabilidad moral, que se refleja en el tratamiento de la noci&oacute;n de convenci&oacute;n y de intenci&oacute;n en los actos de habla, y que permite afirmar que todas las relaciones cotidianas son jur&iacute;dicas.</p>     <p>No pod&iacute;a faltar una breve secci&oacute;n de metaf&iacute;sica, en la cual hemos incluido un art&iacute;culo del helenista Aryeh Finkelberg sobre el Cosmos griego y uno del fil&oacute;sofo Australiano David Chalmers sobre filosof&iacute;a de la mente. El trabajo de Finkelberg intenta realizar una cr&iacute;tica a la noci&oacute;n de "cosmos&quot; griego en su acepci&oacute;n tradicional de "mundo ordenado&quot;. Seg&uacute;n el articulista, la evidencia textual que proviene de los escritos de los presocr&aacute;ticos no proporciona apoyo a esta interpretaci&oacute;n. De hecho, Finkelberg muestra que una interpretaci&oacute;n tal aparece en un per&iacute;odo mucho m&aacute;s tard&iacute;o lo que implica que las traducciones de los fragmentos de los presocr&aacute;ticos son err&oacute;neas en este aspecto. El autor concluye su ensayo sugiriendo la manera de reinterpretar la filosof&iacute;a de los presocr&aacute;ticos en lo concerniente a la noci&oacute;n de "cosmos&quot;. Por su parte, el extenso art&iacute;culo de Chalmers se ocupa de un tema recurrente en la copiosa literatura sobre filosof&iacute;a de la mente desde la aparici&oacute;n de la pel&iacute;cula The Matrix. De acuerdo con Chalmers, el escenario descrito en esta pel&iacute;cula no corresponde a ninguna hip&oacute;tesis esc&eacute;ptica, pues las experiencias que viven los sujetos conectados a la compleja simulaci&oacute;n computacional interactiva pueden ser tan reales como las que tendr&iacute;an en un mundo natural. Del mismo modo, aunque el mundo de la matrix se parece a la ficci&oacute;n que podr&iacute;a crear un genio maligno cartesiano, las experiencias de los sujetos no tienen por qu&eacute; ser completamente falsas. Chalmers argumenta, incluso, que pueden ser verdaderas. Para defender tesis tan provocadoras, el autor expone varias hip&oacute;tesis que ayudan a clarificar el problema. De igual forma, responde las objeciones que se han planteado contra estas tesis.</p>     <p>Para nuestra secci&oacute;n de discusiones, que parece por fin tomar fuerza, hemos incluido un art&iacute;culo de Leonardo C&aacute;rdenas en el que responde al trabajo de Arango sobre metaf&iacute;sica esencialista, publicado en la anterior entrega. C&aacute;rdenas se pregunta si la relatividad conceptual es compatible con un esencialismo genuino y argumenta que los esencialistas (entre los que cita a Kripke), desarrollan esta idea basados en un equ&iacute;voco que considera peligroso. A saber, que si el esencialismo pretende explicar la existencia de clases naturales independientemente de nuestros patrones de individuaci&oacute;n, sus partidarios no deber&iacute;an apelar a ejemplos que involucran hechos institucionales. De acuerdo con C&aacute;rdenas, este defecto torna insatisfactorios los argumentos de los esencialistas. Como si esto fuera poco, C&aacute;rdenas argumenta que el esencialismo es culpable de cometer una confusi&oacute;n entre el modo material de hablar y las oraciones de objeto real, y que realiza la asignaci&oacute;n de funci&oacute;n de manera equ&iacute;voca. Por su parte, Arango responde a C&aacute;rdenas y &Aacute;vila, en este mismo n&uacute;mero, insistiendo en que el esencialismo puede ser compatible con la relatividad conceptual, y en que dicha metaf&iacute;sica puede hacer frente a la objeci&oacute;n seg&uacute;n la cual est&aacute; obligada a irrespetar el principio de intercambiabilidad salva veritate para todo par de expresiones coextensivas. Arango responde a las objeciones de C&aacute;rdenas se&ntilde;alando que el esencialismo no enfrenta problemas cuando emplea ejemplos que apelan a los hechos institucionales, y que la idea de que s&oacute;lo puede haber modalidades de dicto constituye una petici&oacute;n de principio si se la utiliza como argumento contra el esencialismo. Tambi&eacute;n hemos incluido una respuesta cr&iacute;tica a ciertas ideas del art&iacute;culo de Hoyos (Discusiones Filos&oacute;ficas Nos. 9 y 10) sobre epistemolog&iacute;a de la virtud. En el ensayo "&iquest;Presuponen los argumentos esc&eacute;pticos cartesianos el realismo indirecto?&quot; Posada afirma que la sugerencia de Hoyos seg&uacute;n la cual esta clase de argumentos (y en especial los cartesianos) presuponen una teor&iacute;a incorrecta de la percepci&oacute;n, es equivocada. El autor intenta mostrar que el escepticismo sobre el mundo externo no depende de ninguna teor&iacute;a de la percepci&oacute;n, y que es posible asumir o no cualquier teor&iacute;a de la percepci&oacute;n sin afectar significativamente los argumentos cartesianos del sue&ntilde;o y el genio maligno. Por su parte, Hoyos ha escrito una breve contrarr&eacute;plica que aparece despu&eacute;s del art&iacute;culo de Posada.</p>     <p>Esta edici&oacute;n se cierra con una entrevista a la fil&oacute;sofa espa&ntilde;ola Cristina S&aacute;nchez Mu&ntilde;oz realizada por el profesor de la Universidad Tecnol&oacute;gica de Pereira &Aacute;lvaro D&iacute;az G&oacute;mez. En esta entrevista se aborda la condici&oacute;n de librepensadora de Hannah Arendt, y se aportan algunos elementos para mejorar la comprensi&oacute;n de la pol&iacute;tica y lo pol&iacute;tico en su obra. Por &uacute;ltimo hemos incluido dos rese&ntilde;as. Una sobre el reciente libro de Harry G. Frankfurt On Bullshit: Sobre la manipulaci&oacute;n de la verdad, por el fil&oacute;sofo peruano Pablo Quintanilla; y otra sobre el libro Contribuciones filos&oacute;ficas para una mayor justicia, editado por Vicente Dur&aacute;n, Juan Carlos Scannone y Eduardo Silva, objeto de los comentarios y reflexiones del joven investigador de nuestro programa de derecho, Leonardo Garc&iacute;a Jaramillo. Esperamos que este n&uacute;mero tenga el mismo buen recibo que ha acompa&ntilde;ado nuestras &uacute;ltimas entregas.</p>     <p align="right"><b><i>El Director</i></b></p> </font>     ]]></body>
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