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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[When Thomas S. Kuhn postulated the interparadigmatic incommensurability thesis, he was accused of assuming an irrationalist stance. But he was, seemingly, looking for a new concept of rationality. The only theoric formalization that uses incommensurability is that of the structuralism but it is a tamed "ironic" one that does not really challenges the classic paradigm of rationality.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>INCONMENSURABILITY BLUES</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Rafael Mac&iacute;a Mej&iacute;a</b><a href="#_edn0">*</a></p>     <p><a name="_edn0"></a>* M&eacute;dico anestesi&oacute;logo, mag&iacute;ster en filosof&iacute;a y ensayista. Autor del libro La selecci&oacute;n racional del conocimiento (Universidad de Caldas, 2006). Ha publicado numerosos ensayos en revistas especializadas.  E-mail: <a href="mailto:rafaelmaciamejia@gmail.com"> rafaelmaciamejia@gmail.com</a></p>     <p align="center">Recibido el 22 de mayo y aprobado el 30 de julio de 2007.</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Cuando Thomas S. Kuhn postul&oacute; la tesis de inconmensurabilidad interparadigm&aacute;tica, fue acusado de asumir una postura irracionalista. Pero lo que aparentemente buscaba era un nuevo concepto de racionalidad. La &uacute;nica formalizaci&oacute;n te&oacute;rica que incluye a la inconmensurabilidad es la de los estructuralistas, pero se trata de una versi&oacute;n atenuada, "ir&oacute;nica&quot;, que no desaf&iacute;a realmente el paradigma cl&aacute;sico de racionalidad.</p>     <p><b>Palabras clave</b></p>     <p>Inconmensurabilidad, revoluci&oacute;n cient&iacute;fica, estructuralismo, racionalidad, progreso cient&iacute;fico, abducci&oacute;n, iron&iacute;a, tercera cultura.</p>     <p><b>Abstract</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>When Thomas S. Kuhn postulated the interparadigmatic incommensurability thesis, he was accused of assuming an irrationalist stance. But he was, seemingly, looking for a new concept of rationality. The only theoric formalization that uses incommensurability is that of the structuralism but it is a tamed "ironic&quot; one that does not really challenges the classic paradigm of rationality.</p>     <p><b>Key words</b></p>     <p>Incommensurability, scientific revolution, structuralism, racionality, scientific progress, abduction, irony, third culture.</p> <hr size="1">     <p align="center"><b>LA POSIBILIDAD DEL PROGRESO</b></p>     <p>&iquest;Es posible el progreso cient&iacute;fico? La (casi) totalidad de los cient&iacute;ficos practicantes responder&iacute;a que s&iacute;, pues se dedican a la ciencia, pura o aplicada; porque esperan ampliar o superar lo que ya se conoce sobre el mundo. Y hacerlo es progreso. No les importa mucho si obtienen certezas, mejoran sus conjeturas en pos de la verdad, salvan las apariencias de un modo cada vez mejor, o perfeccionan herramientas para dominar la naturaleza. Tales distinciones apenas si han ocupado las mentes de unos pocos hombres de ciencia con &aacute;nimo reflexivo y casi siempre han quedado registradas en anotaciones privadas, en su correspondencia o, cada vez con m&aacute;s frecuencia, en obras de divulgaci&oacute;n dirigidas a lectores no especializados. Los dem&aacute;s, que son la mayor&iacute;a, solo se ocupan de estos asuntos cuando se retiran o cuando tienen la fortuna (o la desgracia) de vivir, de acuerdo con Kuhn, la "crisis&quot; de su paradigma y la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica que la resuelve. Seg&uacute;n una expresi&oacute;n atribuida a Richard Feynman, la filosof&iacute;a de la ciencia es de tanta utilidad a los cient&iacute;ficos como la ornitolog&iacute;a a los p&aacute;jaros.</p>     <p>El f&iacute;sico, historiador y fil&oacute;sofo de la ciencia, Thomas S. Kuhn, sostiene en su ya cl&aacute;sico libro La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas (ERC) que, cuando se cambia de paradigma, no puede hablarse de progreso interparadigm&aacute;tico pues se enfrentan diferentes visiones del mundo y los paradigmas competidores son inconmensurables. Solo hay progreso dentro del desarrollo de la ciencia normal no revolucionaria. Se trata de un progreso interno, intraparadigm&aacute;tico, pues la ciencia, en un proceso considerado por este autor (de manera harto discutible) como darwiniano, no se dirige hacia una meta<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p>Kuhn se refiere a un cambio de Gestalt y, sostiene que la decisi&oacute;n de una comunidad cient&iacute;fica de sustituir un paradigma por otro nuevo, no puede explicarse por el mero recurso a la l&oacute;gica y a la experimentaci&oacute;n. Los cient&iacute;ficos viven en mundos diferentes y deben reconocerse como integrantes de comunidades que hablan diferentes lenguajes. (Kuhn, 1971: Caps.: X, XII y XIII). En un conocido ejemplo empleado por N. R. Hanson podemos ver un dibujo como un pato o un conejo pero no de otra manera (Hanson, 1977: 91-92). Los objetos de percepci&oacute;n resultan tanto del aporte de la teor&iacute;a como de la acci&oacute;n del mundo externo sobre nuestros sentidos, como lo reconocen muchos partidarios de las tesis kuhnianas:</p> <ul>    <p>Cuando se tiene en cuenta la situaci&oacute;n perceptual total, incluyendo todo lo que s&eacute; sobre tales situaciones, la igualdad del objeto antes y despu&eacute;s del cambio forma parte del significado percibido (Brown, 1983: 120-121).</p>      <p>No existe una percepci&oacute;n pasiva del mundo tal y como &eacute;ste es ni tampoco un mundo de objetos percibidos creados de la nada. La dicotom&iacute;a no es exhaustiva como tampoco lo es la existente entre racionalismo y empirismo. (<i>Ib&iacute;d.:</i> 120-123).</p>    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el debate con los kuhnianos, que se dio en Inglaterra en 1965, los popperianos rechazaron la existencia de una inconmensurabilidad que hac&iacute;a de la ciencia un proceso irracional al convertir en imposibilidad lo que s&oacute;lo era una dificultad. En la ERC, Kuhn parece defender una inconmensurabilidad radical que le granje&oacute; merecidas acusaciones de irracionalismo y relativismo, pues su reflexi&oacute;n,</p> <ul>    <p>... lo oblig&oacute; a asumir la posici&oacute;n insostenible de que, dado que todas las teor&iacute;as cient&iacute;ficas est&aacute;n lejos de la m&iacute;tica verdad absoluta, todas carecen igualmente de verdad; como no podemos descubrir la Respuesta, no podemos encontrar ninguna respuesta. (Horgan, 1995: 47)</p>    </ul>     <p>En la Posdata a la ERC de 1969, Kuhn aclar&oacute; un poco su concepci&oacute;n; rechaz&oacute; los ataques de irracionalidad y le rest&oacute; importancia a los de relativismo. A&ntilde;os despu&eacute;s lleg&oacute; a comentar que si sus cr&iacute;ticos "hubieran dicho arracional&quot; en vez de irracional, el asunto no le hubiera importado. (Ib&iacute;d.: 42).</p>     <p>Algunos fil&oacute;sofos, siguiendo a Feyerabend, optaron por la irracionalidad. Otros, entre ellos los neoestructuralistas, piensan que Kuhn aporta conceptos nuevos muy interesantes para el estudio diacr&oacute;nico de la ciencia como los de paradigma o matriz disciplinaria, inconmensurabilidad y comunidad cient&iacute;fica; pero los emplean en sus reconstrucciones sin cuestionar la racionalidad y la l&oacute;gica de la ciencia, es decir, sin desarrollar el programa que Kuhn vislumbra cuando declara la obsolescencia del paradigma epistemol&oacute;gico occidental dominante durante los &uacute;ltimos tres siglos:</p> <ul>    <p>Las investigaciones actuales en partes de la filosof&iacute;a, la psicolog&iacute;a, la ling&uuml;&iacute;stica, e incluso la historia del arte, se unen para sugerir que el paradigma tradicional se encuentra en cierto modo desviado. (...) Ninguno de esos temas productores de crisis ha creado todav&iacute;a una alternativa viable para el paradigma epistemol&oacute;gico tradicional... (Kuhn, <i>Op. cit..</i>: 190-191)</p>    </ul>     <p>La presencia, aqu&iacute; reportada, de anomal&iacute;as generadoras de crisis, no ha conducido al ejercicio de una epistemolog&iacute;a extraordinaria, sintom&aacute;tica del choque de paradigmas y, por el contrario, se ha relegado la filosof&iacute;a de la ciencia a un plano secundario en el filosofar contempor&aacute;neo. Esto probablemente se deba a que a diferencia de los cient&iacute;ficos, cuyo inter&eacute;s por las reflexiones de segundo orden s&oacute;lo se dar&iacute;a en &eacute;pocas de crisis, los epistem&oacute;logos fil&oacute;sofos de la ciencia, se dedican a ella todo el tiempo. Tampoco es obvio, como parece dar a entender Kuhn, que las revoluciones metacient&iacute;ficas posean la misma estructura que &eacute;l cree haber encontrado en las de la ciencia.</p>     <p>Dejando en claro que los estructuralistas no tienen ninguna obligaci&oacute;n de ser kuhnianos y que &eacute;ste no es un par&aacute;metro para juzgar su solvencia (Rivadulla, 1986: 268-277) lo cierto es que utilizan las propuestas de Kuhn sin que, al parecer, est&eacute;n hablando de lo mismo cuando se refieren al progreso cient&iacute;fico (Mej&iacute;a, 2002: 156).</p>     <p align="center"><b>EL PROGRESO CIENT&Iacute;FICO SEG&Uacute;N EL ESTRUCTURALISMO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Carlos Ulises Moulines sostiene que la inconmensurabilidad es una teor&iacute;a meta-cient&iacute;fica sem&aacute;ntica, mediada por un argumento abductivo (Moulines, 1995: 28). La abducci&oacute;n, llamada as&iacute; por Charles Sanders Peirce, es una inferencia en la cual, a partir de un resultado que se toma como indicio, se busca (o se construye si no la hay) una regla que nos aclare cual ser&iacute;a el caso bajo el cual puede subsumirse dicho resultado (Ginzburg, 1980). Peirce la denomina tambi&eacute;n "hip&oacute;tesis&quot; o "conjetura&quot; pues su validez argumental, a diferencia de la deducci&oacute;n, no depende de su estructura sino de la confrontaci&oacute;n de las premisas, meramente plausibles, con los hechos.</p>     <p>En un argumento deductivo tendr&iacute;amos el siguiente esquema:</p>     <p>&bull; Regla: (Si) en todas las crisis cient&iacute;ficas revolucionarias existe inconmensurabilidad entre los paradigmas en competencia.</p>     <p>&bull; Caso: (Y) estamos frente a una crisis cient&iacute;fica revolucionaria.</p>     <p>&bull; Resultado: (Entonces) al haber inconmensurabilidad, los cient&iacute;ficos no se entender&aacute;n entre s&iacute; y disminuir&aacute; la capacidad de argumentaci&oacute;n l&oacute;gica racional entre quienes sustentan los paradigmas en conflicto.</p>     <p>De acuerdo con Kuhn, no existe crisis cient&iacute;fica revolucionaria<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> sin inconmensurabilidad interparadigm&aacute;tica pero es obvio que puede haber casos de inconmensurabilidad interparadigm&aacute;tica sin crisis revolucionarias. La Regla (teor&iacute;a) ser&aacute; refutada cuando se reporte una crisis cient&iacute;fica revolucionaria (con cambio, claro est&aacute; de paradigma) sin que se manifieste inconmensurabilidad entre las cosmovisiones o matrices disciplinarias en competencia, es decir, cuando el resultado, que es la conclusi&oacute;n del argumento, no se obtenga<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. La inconmensurabilidad servir&aacute; entonces como indicio, pero nunca como prueba, de que podemos estar frente a una crisis cient&iacute;fica revolucionaria.</p>     <p>La argumentaci&oacute;n abductiva ser&iacute;a as&iacute;:</p>     <p>&bull; Resultado: Ha disminuido la capacidad de argumentaci&oacute;n l&oacute;gica racional entre los cient&iacute;ficos que sustentan diferentes paradigmas en conflicto (Hay inconmensurabilidad).</p>     <p>&bull; Regla: (Si postulamos, como teor&iacute;a, hip&oacute;tesis o conjetura metacient&iacute;fica, que) en todas las crisis cient&iacute;ficas revolucionarias existe inconmensurabilidad entre los paradigmas en competencia.</p>     <p>&bull; Caso: (Podemos diagnosticar entonces que) estamos frente a una crisis cient&iacute;fica revolucionaria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n Umberto Eco, peirceano entusiasta, hay un siguiente paso, la meta-abducci&oacute;n, que consiste precisamente en decidir si el mundo que hemos delineado en la abducci&oacute;n corresponde al de nuestra experiencia (Eco, 1989: 277).</p>     <p>La contrastaci&oacute;n meta-abductiva nos permitir&aacute; saber si:</p>     <p>a) Hay inconmensurabilidad pero no hay crisis revolucionaria: hemos llegado a un diagn&oacute;stico incorrecto que no cuestiona la regla (teor&iacute;a) postulada.</p>     <p>b) Hay inconmensurabilidad y hay crisis revolucionaria: hemos llegado a un diagn&oacute;stico correcto.</p>     <p>c) No hay inconmensurabilidad, aunque parec&iacute;a haberla, pero hay crisis revolucionaria: hemos llegado, de manera err&oacute;nea, a un diagn&oacute;stico correcto (y, de paso, refutado la regla) <a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>.</p>     <p>En las opciones b) y c) la corroboraci&oacute;n del diagn&oacute;stico no se transmite a la regla pero hace razonable, en el sentido pragm&aacute;tico peirceano, mantenerla como herramienta &uacute;til. Afirma Moulines que:</p> <ul>    <p>... si aceptamos la tesis de la inconmensurabilidad como una teor&iacute;a sem&aacute;ntico-epistemol&oacute;gica de car&aacute;cter fundamental, entonces podemos explicar mejor la indudable existencia de crisis cient&iacute;ficas peri&oacute;dicas, m&aacute;s o menos profundas, y los fen&oacute;menos socio-psicol&oacute;gicos concomitantes. En particular, podr&iacute;amos explicar por qu&eacute; durante tales per&iacute;odos los cient&iacute;ficos 'no se entienden entre s&iacute;', por qu&eacute; disminuye considerablemente lo que solemos describir como capacidad para 'argumentar racionalmente' (Moulines, <i>Op. cit</i>..: 28)</p>    </ul>     <p>Kuhn afirma que durante el desarrollo de las crisis cient&iacute;ficas revolucionarias (casos), la historia de la ciencia muestra c&oacute;mo los bandos en competencia, defensores de puntos de vista encarnizadamente irreconciliables, emplean terminolog&iacute;a similar con significados diferentes (resultados), lo que permite conjeturar que, al estar toda revoluci&oacute;n cient&iacute;fica acompa&ntilde;ada de inconmensurabilidad interparadigm&aacute;tica (regla), su presencia (resultado) se&ntilde;ala, como indicio diagn&oacute;stico, la de una crisis revolucionaria (caso). La "tesis de la inconmensurabilidad como una teor&iacute;a sem&aacute;ntico-epistemol&oacute;gica de car&aacute;cter fundamental&quot; s&oacute;lo puede explicar por qu&eacute; en dichas crisis los cient&iacute;ficos no se "entienden entre s&iacute;&quot; y "los fen&oacute;menos socio-psicol&oacute;gicos concomitantes&quot; si y solo si los cient&iacute;ficos en una crisis no se entienden entre s&iacute;. La abducci&oacute;n intenta apenas incluir el resultado dentro de un esquema, preexistente o reci&eacute;n creado, "tipific&aacute;ndolo&quot;, as&iacute; como en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica los signos y s&iacute;ntomas adquieren sentido cuando se interpretan como resultado de una alteraci&oacute;n cuya posible presencia se&ntilde;alan, sin que necesariamente den raz&oacute;n de su etiolog&iacute;a. Ni "la indudable existencia de crisis cient&iacute;ficas&quot; ni su periodicidad son, en este caso, conclusiones abductivas<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a> sino el resultado de corroboraciones meta-abductivas, es decir, emp&iacute;ricas.</p>     <p>Si los cient&iacute;ficos no se refieren a las mismas cosas no se puede decir entonces que haya progreso en el sentido de que cada vez sabemos m&aacute;s acerca de lo mismo y, seg&uacute;n Moulines, este concepto constituye el n&uacute;cleo sano de la inconmensurabilidad. De igual manera, el n&uacute;cleo sano del progresismo cient&iacute;fico, aplicable tambi&eacute;n al progreso interparadigm&aacute;tico, ser&iacute;a el del &eacute;xito de la ciencia normal o intraparadigm&aacute;tico fundamentado en la relaci&oacute;n "mejor que&quot;. Pero &iquest;c&oacute;mo definir tal relaci&oacute;n?<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de la concepci&oacute;n estructuralista, las teor&iacute;as son estructuras no-proposicionales conformadas por elementos te&oacute;ricos que son los nodos de unas redes te&oacute;ricas complejas. Esto impide que su comparaci&oacute;n se limite a su aspecto sem&aacute;ntico (Mej&iacute;a, <i>Op. cit</i>.: 155) Cada elemento es un par ordenado <i>K, &Iota;</i> en donde <i>K</i> es el n&uacute;cleo formalizable de la teor&iacute;a e <i>&Iota;</i> es el conjunto de sus aplicaciones intencionales. De una manera abductiva, la comunidad cient&iacute;fica crea y postula <i>K</i> para poder dar cuenta de <i>I</i>, tambi&eacute;n formalizable pero s&oacute;lo parcialmente pues cuando el dominio de <i>&Iota;</i> es conceptualmente homog&eacute;neo con el marco conceptual de la teor&iacute;a (que es uno de los componentes de <i>K</i>) cada caso de <i>&Iota;</i> es un modelo potencial (<i>Mp</i>) de la teor&iacute;a pero no puede saberse a priori si llegar&aacute; a ser tambi&eacute;n un modelo real (<i>M</i>). De acuerdo con Moulines habr&iacute;a, en general, tres clases de progreso. Uno de ellos es el que Kuhn considera aceptable dentro de cada paradigma como resultado del desarrollo de la ciencia normal similar al que plantea Lakatos dentro de una misma tradici&oacute;n de programas de investigaci&oacute;n. Llamado (por Moulines) "lakatosiano&quot;, dicho progreso se da entre dos redes te&oacute;ricas, <i>R</i> y <i>R'</i>, que comparten el mismo n&uacute;cleo Ko pero difieren en sus especializaciones y en el &eacute;xito de sus aplicaciones as&iacute;:</p>     <p>&bull; La red te&oacute;rica <i>R</i> precede hist&oacute;ricamente a <i>R'</i> (<i>R &le; R'</i>)</p>     <p>&bull; <i>R'</i> posee al menos tantas especializaciones como <i>R</i></p>     <p>&bull; Las especializaciones de <i>R'</i>, en conjunto, son m&aacute;s exitosas que las de <i>R</i>.</p>     <p>No es este modelo de progreso el que ha generado controversias sobre su posibilidad sino aquel al que se refieren los otros dos modelos de progreso que tienen que enfrentarse a la inconmensurabilidad:</p>     <p><b>a) Progreso con inconmensurabilidad te&oacute;rica simple</b></p>     <p>Las redes te&oacute;ricas <i>R</i> y <i>R'</i> comparten un dominio global de aplicaciones intencionales <i>&Iota;</i> o, al menos, los dominios <i>&Iota;</i> e <i>&Iota;'</i> son conmensurables sem&aacute;nticamente (relaci&oacute;n de traducci&oacute;n). Pero las maneras en que <i>&Iota;</i> se representa en <i>R</i> e <i>&Iota;'</i> en <i>R'</i> son total o parcialmente inconmensurables entre s&iacute;. Habr&aacute; progreso en la transici&oacute;n de <i>R</i> a <i>R'</i> si las especializaciones de <i>R'</i> son, en conjunto, m&aacute;s exitosas para la representaci&oacute;n de <i>&Iota;</i> en <i>K'</i> que lo que lo son las especializaciones de <i>R</i> para la representaci&oacute;n de <i>&Iota;</i> en <i>K</i>. El calificativo de simple se debe a que se supone identidad o traducibilidad total entre <i>&Iota;</i>(<i>R</i>) e <i>&Iota;'</i>(<i>R'</i>)</p>     <p><b>b) Progreso con inconmensurabilidad te&oacute;rica</b></p>     <p>Se supone m&aacute;s realista. Cuando la traducibilidad es parcial pues s&oacute;lo algunas instancias de &Iota;(R) son traducibles a algunas de &Iota;'(R'), es decir, cuando existe una intersecci&oacute;n com&uacute;n entre ellas, se aplica la misma regla anterior para las traducibles y se exige, adem&aacute;s, que el resto de las especializaciones de R' sean m&aacute;s exitosas con respecto a su propio dominio complementario (no homologable) que las de R respecto al suyo.</p>     <p>Se puede hablar entonces de progreso cient&iacute;fico fundamentado en criterios de orden que no dependen de una supuesta uniformidad de marco te&oacute;rico o sem&aacute;ntico. No se necesita comunidad de leyes ni de referencia. S&oacute;lo se requiere, como denominador com&uacute;n, alg&uacute;n inter&eacute;s compartido por las comunidades respectivas en sus pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas, (Moulines).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>LA BRECHA</b></p>     <p>En su libro <i>The End of Science</i>, John Horgan traslada a la ciencia los conceptos del cr&iacute;tico literario Harold Bloom quien afirma que los autores definitivos, los grandes cl&aacute;sicos, al agotar casi todas las posibilidades en su campo han dejado a sus herederos una pesada carga de la cual tendr&aacute;n que liberarse. Algunos, los poetas "rebeldes&quot;, intentan de manera infantil invertir sus categor&iacute;as morales mientras los m&aacute;s "fuertes&quot; desean trascenderlas, pero &iquest;c&oacute;mo hacerlo? La &uacute;nica salida posible es la malinterpretaci&oacute;n intencional, es decir, la iron&iacute;a (Horgan,<i>Op. cit</i>.: 6-8). Muchos cient&iacute;ficos contempor&aacute;neos intentan superar a los gigantes, en cuyos hombros se apoyan, apart&aacute;ndose concientemente de los cauces "normales&quot; para hacer "ciencia ir&oacute;nica&quot; que no tiene como destino inmediato la contrastaci&oacute;n con los hechos. Trabajan sobre interrogantes que la ciencia nunca ha podido responder &ndash;y, para algunos, no deber&iacute;a&ndash; en obras dirigidas a un p&uacute;blico de lectores cultos, m&aacute;s amplio que el de sus pares. Se trata de textos moderadamente accesibles, algunos de buena calidad literaria, en los que dan a conocer sus especulaciones cient&iacute;ficas y sus reflexiones sobre ellas.</p>     <p>Libros escritos por renombrados cient&iacute;ficos como Carl Sagan, Stephen Hawking, Paul Davies, Roger Penrose o Stephen Jay Gould, por mencionar s&oacute;lo algunos, han sido &eacute;xitos de venta molestos e irritantes para los integrantes de ciertos "c&iacute;rculos culturales&quot;. En medio de las modas relativistas y de la suspensi&oacute;n posmoderna de los juicios epist&eacute;micos, &eacute;ticos y est&eacute;ticos es un fastidioso atrevimiento que representantes del ghetto cient&iacute;fico, en donde se encuentran individuos anclados en la ilustraci&oacute;n que a&uacute;n creen en la objetividad, la verdad, la racionalidad y el progreso, se inmiscuyan en terrenos que nunca deber&iacute;an pisar.</p>     <p>A &eacute;ste fen&oacute;meno lo denomina el editor John Brockman (1995: 17-21) "la tercera cultura&quot; recurriendo a la expresi&oacute;n puesta en boga por el cient&iacute;fico y hombre de letras C. P. Snow cuando, en su famosa conferencia Rede dictada en Cambridge en 1957, propuso tender un puente entre "las dos culturas&quot; separadas, y con frecuencia hostiles, de las humanidades y de las ciencias entre las que se desenvolv&iacute;a su vida. Esta tercera cultura, que no es exactamente la misma que imaginaba Snow, ofrece material para la metaespeculaci&oacute;n y revela en los cient&iacute;ficos un inter&eacute;s por las llamadas humanidades mayor que el que muchos de los llamados "humanistas&quot; tienen por la ciencia, a la que a menudo aborrecen.</p>     <p>Son muy pocas las obras fundamentales de la ciencia y de su filosof&iacute;a que merecen ser tenidas como precursoras de esta corriente intelectual. Entre ellas se destacan, en el primer grupo, El origen de las especies de Darwin, que re&uacute;ne a su condici&oacute;n de cl&aacute;sico cient&iacute;fico el m&eacute;rito de estar escrita en un lenguaje claro y directo y, en el segundo, La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas de Kuhn, que prescinde de cualquier recurso a formalizaciones.</p>     <p>A diferencia de las publicaciones que hoy integran el fen&oacute;meno de la tercera cultura, las obras de Darwin y de Kuhn, expresiones directas del pensamiento de sus autores, no fueron dise&ntilde;adas como textos populares de divulgaci&oacute;n sino como obras cient&iacute;fica e hist&oacute;rico-filos&oacute;fica respectivamente, dirigidas tanto a la academia como al p&uacute;blico culto. Ambas, desde su primera edici&oacute;n, fueron &eacute;xitos de ventas y siguen reimprimi&eacute;ndose. Tales caracter&iacute;sticas han impedido que el efecto de sus argumentos se limitara a recintos especializados con el consiguiente impacto cultural que nadie duda en reconocerles, incluida la inevitable degeneraci&oacute;n pop, de la que habla Edgar Morin. De igual manera, aunque no se las pueda juzgar como lecturas necesariamente ir&oacute;nicas de sus predecesoras, est&aacute;n disponibles para que se las interprete y se las lea de ese modo.</p>     <p>La rigidez metodol&oacute;gica cient&iacute;fica imperante durante casi todo el siglo XX, al menos en apariencia, hizo que el connotado inmun&oacute;logo ganador del premio Nobel, Sir Peter Medawar, denunciara como fraudulenta la presentaci&oacute;n de las investigaciones biol&oacute;gicas publicadas en las revistas cient&iacute;ficas internacionales (Medawar 1963: 224-228). La libre especulaci&oacute;n y el empleo de la imaginaci&oacute;n po&eacute;tica deb&iacute;an ocultarse tras la m&aacute;scara protocolaria de una objetividad neutral, &uacute;nica presuntamente capaz de conducir a hip&oacute;tesis cient&iacute;ficas a partir de la observaci&oacute;n y del an&aacute;lisis desapasionado de los hechos. No resulta extra&ntilde;o entonces que la llamada edad de oro de la ciencia ficci&oacute;n haya coincidido con el auge del empirismo l&oacute;gico y que muchos cient&iacute;ficos, ocultos en su mayor&iacute;a tras seud&oacute;nimos, hayan dado rienda suelta a su "ciencia ir&oacute;nica&quot; en ese subg&eacute;nero literario utilizado como v&aacute;lvula de escape. Raz&oacute;n tiene Borges al considerar que las reflexiones metaf&iacute;sicas -como las de la filosof&iacute;a de la ciencia- pertenecen al g&eacute;nero de la literatura fant&aacute;stica.</p>     <p>Las exigencias de formalismo acad&eacute;mico y las tendencias culteranas de ciertos autores han logrado que los frutos del conocimiento cient&iacute;fico y filos&oacute;fico se distancien del hombre com&uacute;n. El fil&oacute;sofo canadiense Michael Ruse (1999: 146-152), al revisar las referencias a uno de los investigadores m&aacute;s citado por sus pares en el terreno de la biolog&iacute;a &ndash;Stephen Jay Gould&ndash; encontr&oacute; que sus obras de divulgaci&oacute;n estaban pr&aacute;cticamente ausentes de las bibliograf&iacute;as acad&eacute;micas. Sin embargo, es en publicaciones como esas en donde sus autores, cosmopolitas anfibios de culturas situadas a cada lado de la brecha, exponen las hip&oacute;tesis y supuestos que rara vez aparecen en sus obras m&aacute;s "serias&quot;. Ruse (2001: 97) cita tambi&eacute;n el caso del padre de la sociobiolog&iacute;a, Edward O. Wilson, quien ha decidido abstenerse de incluir sus ideas de progreso biol&oacute;gico en publicaciones acad&eacute;micas, en donde no son de buen recibo, para ventilarlas en textos dirigidos al lector com&uacute;n.</p>     <p align="center"><b>"INCONMENSURABILITY BLUES&quot;</b></p>     <p>El recurso de cierta filosof&iacute;a de la ciencia a las teor&iacute;as como fuente principal, aunque no &uacute;nica, para sus reconstrucciones, resalta un inter&eacute;s mayor por el producto que por su proceso de elaboraci&oacute;n. Al fundamentarse en esas fuentes, dice Kuhn,</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>... la reconstrucci&oacute;n que hace el fil&oacute;sofo no suele ser reconocida como ciencia, ni por los historiadores de &eacute;sta ni por los propios cient&iacute;ficos &ndash;salvo quiz&aacute; los cient&iacute;ficos sociales, cuya imagen de la ciencia la extraen del mismo lugar de donde sale la del fil&oacute;sofo (Kuhn 1982: 38).</p>    </ul>     <p>En la introducci&oacute;n a la edici&oacute;n espa&ntilde;ola del libro de Kuhn &iquest;Qu&eacute; son las revoluciones cient&iacute;ficas? Antonio Beltr&aacute;n sostiene que Kuhn, en oposici&oacute;n a Popper y a sus predecesores, quiso dirigir la atenci&oacute;n al contexto de descubrimiento sin lograr el efecto buscado. Si la ciencia es paradigma de racionalidad pero &eacute;sta parece no desempe&ntilde;ar ning&uacute;n papel en el proceso evolutivo de la ciencia, habr&iacute;a que redefinirla. (Beltr&aacute;n, 1994: 47). Todo parece indicar que cuando Kuhn est&aacute; dispuesto a aceptar que se diga que sus tesis son arracionales pero no irracionales, se refiere a la no-aplicabilidad de lo que se ha venido considerando tradicionalmente como racionalidad que ser&iacute;a algo diferente a lo que siempre hemos cre&iacute;do. Por lo tanto, al juzgar conveniente averiguar en qu&eacute; consiste, ha dirigido la atenci&oacute;n hacia lo que las comunidades cient&iacute;ficas hacen, intentando rescatar del olvido al contexto de descubrimiento cuya frontera con el de justificaci&oacute;n se tornar&iacute;a cada vez m&aacute;s borrosa, hasta desvanecerse.</p>     <p>El estructuralismo, reinterpretando esta cr&iacute;tica, no abandona la l&oacute;gica de la ciencia ni el contexto de justificaci&oacute;n pero s&iacute; rechaza el modelo de reconstrucci&oacute;n axiom&aacute;tico y el concepto enunciativo (ling&uuml;&iacute;stico) de teor&iacute;a que considera limitados. Su proyecto de lograr una reconstrucci&oacute;n l&oacute;gica y racional de la ciencia es visto por muchos como una prolongaci&oacute;n del programa del empirismo l&oacute;gico que abandona el modelo matem&aacute;tico hilbertiano para adoptar el conjuntista del colectivo Bourbaki. Sin embargo, frente a la posibilidad de que el nuevo formalismo haya salvado la distancia entre el viejo formalismo y la ciencia Beltr&aacute;n afirma que,</p> <ul>    <p>... con solo tales estudios no se puede aclarar el car&aacute;cter racional de la empresa cient&iacute;fica (...) ni responder a la pregunta de si las revoluciones llevan consigo un progreso cient&iacute;fico... (<i>Ib&iacute;d.</i>: 37) &iquest;No es asombroso [contin&uacute;a pregunt&aacute;ndose Beltr&aacute;n] que la concepci&oacute;n heredada se haya mantenido durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas sin ning&uacute;n contacto con la realidad? y &iquest;no es igualmente asombroso que Kuhn haya obtenido sus resultados a pesar de no disponer, como afirma Stegm&uuml;ller, del "aparato conceptual que posibilitara una comprensi&oacute;n l&oacute;gica de los procesos por &eacute;l descritos&quot;? (<i>Ib&iacute;d</i>.: 35)</p>    </ul>     <p>Kuhn ha reconocido que los estructuralistas ponen en juego algunas de sus ideas, pero no parece que su propuesta pueda desarrollarse en este marco a pesar de que sus formalizaciones hayan tomado el concepto de inconmensurabilidad haci&eacute;ndolo compatible con un cambio l&oacute;gico y racional entre paradigmas y con una concepci&oacute;n m&iacute;nima aceptable de progreso cient&iacute;fico que no puede ser tachada de irracional aunque prescinda, como Kuhn, de la idea de verdad y de la de progreso en relaci&oacute;n con ella.</p>     <p>La formalizaci&oacute;n misma, como consta en la respuesta a Patrick Suppes en el simposio realizado en marzo de 1969 en Urbana, tampoco escap&oacute; a la cr&iacute;tica de Kuhn pues,</p> <ul>    <p>El epistem&oacute;logo tiene que ser (&hellip;) un poco cauto en aceptarla como si fuera meramente una versi&oacute;n expl&iacute;cita de la teor&iacute;a que se ten&iacute;a anteriormente. Si las teor&iacute;as pueden funcionar sin mucho formalismo, &eacute;l tiene que entender c&oacute;mo y por qu&eacute;, no dar una versi&oacute;n m&aacute;s formalizada. (Suppe, 1990: 465).</p>    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A diferencia de los empiristas l&oacute;gicos, los racionalistas cr&iacute;ticos o los estructuralistas, Kuhn dirige primariamente su atenci&oacute;n hacia el estudio del quehacer de los cient&iacute;ficos, pero coincide con los estructuralistas en su instrumentalismo, como lo confirma en su entrevista con Horgan:</p> <ul>    <p>Considero que la manera de hablar y de pensar en la que estoy involucrado abre un ramillete de posibilidades que pueden investigarse. Pero como cualquier otro constructo cient&iacute;fico, debe ser evaluado simplemente por su utilidad -por lo que usted puede hacer con &eacute;l- (Horgan, <i>Op. cit</i>.: 44).</p>    </ul>     <p>Las ideas de La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas (ERC), como las de cualquier otro texto, pueden ser interpretadas de muchas maneras, incluida la ir&oacute;nica, y el mismo Kuhn ser&iacute;a entonces incapaz de hacer el recuento definitivo de su propia obra (<i>Ib&iacute;d</i>.: 46). La noci&oacute;n de inconmensurabilidad no ha dado el fruto que su proponente, al parecer, esperaba y no parece haber indicios de que pueda hacerlo pues,</p> <ul>    <p>...no hay ninguna escuela caracter&iacute;sticamente kuhniana que haya asumido su trabajo positivo. Es como si &eacute;l mismo hubiese provocado una revoluci&oacute;n pero sin ofrecer el paradigma sustituto (&hellip;) El hecho de que la inconmensurabilidad se fundamente en una respuesta al positivismo diametralmente opuesta a la respuesta realista explica por qu&eacute; buena parte del trabajo filos&oacute;fico tard&iacute;o de Kuhn, que desarroll&oacute; la tesis de la inconmensurabilidad, ha tenido poco impacto en la mayor&iacute;a de los fil&oacute;sofos de la ciencia. (Bird, 2005).</p>    </ul>     <p>Los estructuralistas han hecho una lectura ir&oacute;nica de la inconmensurabili-dad kuhniana sin ir en busca de un nuevo paradigma para la epistemolog&iacute;a occidental, un nuevo concepto de racionalidad<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> como el que, al parecer, intent&oacute; encontrar Kuhn hasta que lo sorprendi&oacute; la muerte. Los efectos inesperados, por el contrario, se han dado en abundancia. La inconmensurabilidad interparadigm&aacute;tica, para alegr&iacute;a de algunos y desaz&oacute;n de otros, abri&oacute; de par en par las puertas de la filosof&iacute;a de la ciencia al irracionalismo y al relativismo. Triunf&oacute; la <i>pars destruens</i> sobre la <i>pars construens</i>. Se logr&oacute; la demolici&oacute;n sin la sustituci&oacute;n. No puede hacerse ciencia sin paradigma y tampoco filosof&iacute;a, as&iacute; se intenten unos cuantos programas cuyo paradigma parece consistir en no tener ninguno. Eso no es lo que buscaba Kuhn. De ah&iacute; el "lamento de la inconmensurabilidad&quot;. Mientras tanto, los problema del progreso, de la verdad, de la relaci&oacute;n teor&iacute;a-realidad junto con el del tricentenario paradigma epistemol&oacute;gico tradicional y el de la racionalidad que lo ha hecho posible, contin&uacute;an dando de qu&eacute; hablar.</p> <hr size="1">     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. En un an&aacute;lisis de los modelos evolucionistas de la ciencia, Ronald Giere sostiene que el de Kuhn, por desenvolverse a trav&eacute;s de una serie de etapas recurrentes, no puede ser uno de ellos: "Observen que, a pesar de las afirmaciones del propio Kuhn en las p&aacute;ginas finales de <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas</i>, este no es un recuento evolucionista. Los procesos evolucionistas no generan etapas significativas de desarrollo&quot; (Giere, 1990: .23)</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Hay crisis que no concluyen de manera revolucionaria porque el paradigma vigente resulta ser capaz de lidiar con las anomal&iacute;as.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n3" name="3">3</a>. Se podr&iacute;a sostener que la inconmensurabilidad est&aacute; impl&iacute;cita en la expresi&oacute;n "revoluci&oacute;n cient&iacute;fica&quot; de manera esencial, como supuestamente lo estar&iacute;a la blancura en el t&eacute;rmino "nieve&quot;. As&iacute;, no podr&iacute;a haber nieve negra, pues no ser&iacute;a nieve, ni revoluci&oacute;n cient&iacute;fica sin inconmensurabilidad, pues ya no ser&iacute;a revoluci&oacute;n cient&iacute;fica y la tesis ser&iacute;a irrefutable al precio de ser incapaz de negar o afirmar algo acerca del mundo.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. En <i>El nombre de la rosa</i>, "una novela polic&iacute;aca en donde se descubre bastante poco y donde el detective es derrotado&quot; (Eco, 1985: 59), Guillermo de Baskerville obtiene resultados apoyado en conjeturas &ndash;abducciones&ndash; cuyas reglas (hip&oacute;tesis) no se corroboran: "No hab&iacute;a tal trama &ndash;dijo Guillermo&ndash;, y la he descubierto por equivocaci&oacute;n&quot;. En una par&aacute;frasis deliberada de Wittgenstein, Eco hace decir a su protagonista medieval que "las &uacute;nicas verdades que sirven son instrumentos que luego hay que tirar&quot; (Eco, 1983: 595-596)</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. La especulaci&oacute;n te&oacute;rica que emplea Kuhn para explicar la periodicidad de las crisis revolucionarias no es la inconmensurabilidad, que tambi&eacute;n requiere ser explicada, sino el encuentro inevitable de la ciencia normal con anomal&iacute;as, en un proceso de etapas recurrentes.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Kuhn se pregunta por qu&eacute;, pese a la inconmensurabilidad, el progreso parece acompa&ntilde;ar universalmente a las revoluciones cient&iacute;ficas, es decir, al cambio de paradigmas. Su respuesta es que la comunidad cient&iacute;fica triunfante no puede decir que el resultado obtenido sea algo inferior al progreso so pena de reconocer que sus miembros est&aacute;n equivocados (1971: 256-57). Este explicaci&oacute;n trivializa la relaci&oacute;n "mejor que&quot; reduci&eacute;ndola a la opini&oacute;n necesariamente triunfalista del equipo vencedor y explica por qu&eacute; se acus&oacute; a Kuhn de relativista. Como se ver&aacute;, el estructuralismo recurre a inconmensurabilidades acotadas con el fin de evitarlo.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Ni tienen por qu&eacute; hacerlo.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Beltr&aacute;n, Antonio (1994) "Introducci&oacute;n: T. S. Kuhn. De la historia de la ciencia a la filosof&iacute;a de la ciencia&quot;, en Kuhn (1994), pp. 9-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-6127200700020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Bird, Alexander (2005) "Thomas Kuhn&quot;, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Spring 2005 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL: <a href="http://plato.stanford.edu/archives/spr2005/entries/thomas-kuhn" target="_blank"> http://plato.stanford.edu/archives/spr2005/entries/thomas-kuhn</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-6127200700020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Brockman, John (1995) <i>The Third Culture</i>. New York: Simon &amp; Schuster&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-6127200700020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Brown, Harold, I. (1983) <i>La nueva filosof&iacute;a de la ciencia</i>. Madrid: Tecnos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-6127200700020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Eco, Umberto (1980) "Cuernos, cascos, zapatos: algunas hip&oacute;tesis sobre tres tipos de abducci&oacute;n&quot; reproducido en Eco y Sebeok (1989) pp. 265-94. Tomado de Versus 25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-6127200700020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. _________. (1983) <i>El nombre de la rosa</i>. Barcelona: Editorial Lumen.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-6127200700020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. _________. (1985) <i>Apostillas a el nombre de la rosa</i>. Barcelona: Editorial Lumen.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-6127200700020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Eco, Umberto y Sebeok, Thomas A. (editores) (1989) <i>El signo de los tres</i>. Dupin, Holmes Peirce. Barcelona: Editorial Lumen.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-6127200700020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Gierez, Ronald N. (1990) "Evolutionary models of science&quot; en Rescher, Nicholas (ed.). (1990) <i>Evolution, Cognition, and Realism. Studies in Evolutionary Epistemology</i><i>.</i> Lanham: UPA/CPS (University Press of America/Center for Philosophy of Science University of Pittsburgh).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-6127200700020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Ginzburg, Carlo (1976) "Morelli, Freud y Sherlock Holmes: Indicios y m&eacute;todo cient&iacute;fico&quot; reproducido en Eco y Sebeok (1989) pp. 116-63. Tomado de History Workshop 9: 7-36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-6127200700020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Hanson, Norwood Russell (1977) <i>Patrones de descubrimiento. Observaci&oacute;n y explicaci&oacute;n</i>. Madrid: Alianza Editorial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-6127200700020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Horgan, John (1995) <i>The End Of Science</i>. Reading, MA: Addison-Wesley&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-6127200700020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Kuhn, Thomas, S. (1971) <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas</i>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-6127200700020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. _________. (1982) <i>La tensi&oacute;n esencial</i>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-6127200700020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. _________. (1994) <i>&iquest;Qu&eacute; son las revoluciones cient&iacute;ficas? y otros ensayos</i>. Barcelona: Altaya.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-6127200700020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Medawar, Peter (1963) "&iquest;Es la monograf&iacute;a cient&iacute;fica un fraude?&quot; En <i>La amenaza y la gloria. Reflexiones sobre la ciencia y los cient&iacute;ficos</i> (1993) Barcelona: Gedisa. pp. 224-28.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-6127200700020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Mej&iacute;a Rivera, Orlando (2002) "El problema de la noci&oacute;n de progreso cient&iacute;fico&quot;, Discusiones Filos&oacute;ficas, A&ntilde;o 3 Nos 5-6, 2002, pp. 149-165.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-6127200700020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Moulines, Carles Ulises (1995) "&iquest;Existe progreso genuinamente cient&iacute;fico?&quot; En Guti&eacute;rrez, Carlos B. (ed.) El trabajo filos&oacute;fico de hoy en el continente. Memorias del XIII Congreso interamericano de filosof&iacute;a. 1994. Bogot&aacute;: Sociedad Interamericana de Filosof&iacute;a/Sociedad Colombiana de Filosof&iacute;a, pp. 23-35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-6127200700020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Ruse, Michael (1999) <i>Mystery of Mysteries. Is Evolution a Social Construction?</i> Cambridge, Mass.: Harvard University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-6127200700020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. _________. (2001) "On Being a Philosophical Naturalist: A Tribute to Donald Campbell&quot; En Heyes, Cecilia/David L. Hull (eds.) (2001) <i>Selection Theory and Social construction. The Evolutionary Naturalistic Epistemology of Donald T. Campbell</i>. 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