<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-6127</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Discusiones Filosóficas]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[discus.filos]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-6127</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Vicerrectoría de Investigaciones y Postgrados, Universidad de Caldas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-61272007000200005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LOS ENIGMAS DE RUSSELL, LA SOLUCIÓN DE FREGE Y LA TEORÍA CAUSAL DE LA REFERENCIA: UNA GUÍA INTRODUCTORIA AL DEBATE CLÁSICO DE LAS TEORÍAS DEL SIGNIFICADO Y LA DENOTACIÓN]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martínez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Maximiliano]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>8</volume>
<numero>11</numero>
<fpage>61</fpage>
<lpage>80</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-61272007000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-61272007000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-61272007000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Según Russell, el éxito de una teoría de la denotación se mide por su capacidad para resolver los siguientes tres enigmas: i) identidad en contextos opacos, ii) violación de la ley del tercero excluido y iii) proposiciones existenciales negativas verdaderas. En el presente texto se explicará, en primer lugar, por qué Russell cree que la teoría de la denotación de Frege no resuelve estos tres enigmas. Para ello examinaremos detalladamente la propuesta de Frege. En segundo lugar, se expondrá la solución de Russell, abordando su teoría de las descripciones. Finalmente, estudiaremos la evaluación negativa que hacen Kripke y Putnam de las teorías descripcionistas de Frege y Russell, al mismo tiempo que se expondrá un esbozo de la teoría kripkeana.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[According to Russell, a theory of denotation is succesful if it is able to solve this three puzzles: i) identity in opaque contexts, ii) violation of the law of excluded middle and iii) true negative existential propositions. In this paper I will explain, first of all, why Russell thinks that Freges's theory cannot solve the puzzles. In order to do this, I will examine Frege's theory. Secondly, I will explore Russell's solution, focusing on his Description theory. Finally, while stating Kripke's and Putnam's criticisims to Frege and Russell theories, I will also outline Kripke's theory.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Kripke]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Putnam]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[sentido]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[referencia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[descripciones]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Kripke]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Putnam]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[sense]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[reference]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[descriptions]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>LOS ENIGMAS DE RUSSELL, LA SOLUCI&Oacute;N DE FREGE Y LA TEOR&Iacute;A CAUSAL DE LA REFERENCIA: UNA GU&Iacute;A INTRODUCTORIA AL DEBATE CL&Aacute;SICO DE LAS TEOR&Iacute;AS DEL SIGNIFICADO Y LA DENOTACI&Oacute;N</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>RUSSELL'S PUZLESSES, FREGE'S SOLUTION AND THE CAUSAL THEORY OF REFERENCE: AN INTRODUCTORY GUIDE TO THE CLASSICAL DEBATE OF THE THEORIES OF MEANING AND DENOTATION</b></p>     <p align="center"><b>Maximiliano Mart&iacute;nez</b><a href="#_notas">*</a>    <br> <b>Universidad Nacional de Colombia</b></p>     <p><a name="#_notas"></a>* Candidato a doctor en filosof&iacute;a por la Universidad Nacional de Colombia. Profesor del departamento de filosof&iacute;a de la misma universidad. Ha publicado varios art&iacute;culos sobre filosof&iacute;a de la biolog&iacute;a, filosof&iacute;a moral y contractualismo. E-mail: <a href="mailto:mmartinezb@unal.edu.co">mmartinezb@unal.edu.co</a></p>     <p align="center">Recibido el 1 de Febrero y aprobado el 8 de Marzo de 2007.</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Seg&uacute;n Russell, el &eacute;xito de una teor&iacute;a de la denotaci&oacute;n se mide por su capacidad para resolver los siguientes tres enigmas:     <br>i) identidad en contextos opacos, ii) violaci&oacute;n de la ley del tercero excluido y iii) proposiciones existenciales negativas verdaderas. En el presente texto se explicar&aacute;, en primer lugar, por qu&eacute; Russell cree que la teor&iacute;a de la denotaci&oacute;n de Frege no resuelve estos tres enigmas. Para ello examinaremos detalladamente la propuesta de Frege. En segundo lugar, se expondr&aacute; la soluci&oacute;n de Russell, abordando su teor&iacute;a de las descripciones. Finalmente, estudiaremos la evaluaci&oacute;n negativa que hacen Kripke y Putnam de las teor&iacute;as descripcionistas de Frege y Russell, al mismo tiempo que se expondr&aacute; un esbozo de la teor&iacute;a kripkeana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave</b></p>     <p>Kripke, Putnam, sentido, referencia, descripciones.</p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>According to Russell, a theory of denotation is succesful if it is able to solve this three puzzles:     <br>i) identity in opaque contexts, ii) violation of the law of excluded middle and iii) true negative existential propositions. In this paper I will explain, first of all, why Russell thinks that Freges's theory cannot solve the puzzles. In order to do this, I will examine Frege's theory. Secondly, I will explore Russell's solution, focusing on his Description theory. Finally, while stating Kripke's and Putnam's criticisims to Frege and Russell theories, I will also outline Kripke's theory.</p>     <p><b>Key words</b></p>     <p>Kripke, Putnam, sense, reference, descriptions.</p> <hr size="1">     <p align="center"><b>INTRODUCCI&Oacute;N: LOS TRES ENIGMAS</b></p>     <p>En <i>Sobre el denotar</i><a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> Russell afirma que toda teor&iacute;a debe ser puesta a prueba por su capacidad para resolver problemas. En este caso, una teor&iacute;a de la denotaci&oacute;n debe resolver los siguientes tres enigmas:</p>     <p>i) Identidad y contextos opacos: si <i>a</i> es id&eacute;ntica a <i>b</i>, cuanto sea verdadero de una de dichas expresiones lo ser&aacute; de la otra. Por la misma raz&oacute;n ser&aacute; posible sustituir en una proposici&oacute;n una de ellas por la otra sin alterar la verdad de dicha proposici&oacute;n. Ahora bien, Jorge IV quer&iacute;a saber si Scott era el autor de <i>Waverley</i>; y Scott lo era realmente. Podremos entonces sustituir el 'autor de <i>Waverley</i>' por 'Scott' y as&iacute; probar que Jorge IV quer&iacute;a saber si Scott era Scott.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>ii) T&eacute;rminos singulares no denotativos: en virtud del principio del tercio excluido, una de estas dos proposiciones: 'A es B' o 'A es no B', ha de ser verdadera. De este modo, o bien es verdadera 'El actual rey de Francia es calvo' o lo es 'El actual rey de Francia no es calvo'. Sin embargo, si enumeramos todas las cosas del mundo que son calvas y todas las que no lo son, en ninguno de los dos conjuntos encontrar&iacute;amos al actual rey de Francia.</p>     <p>iii) Enunciados de existencia negativos: consid&eacute;rese la proposici&oacute;n 'A difiere de B'. Si es verdadera, habr&aacute; una diferencia entre A y B, circunstancia expresada mediante la f&oacute;rmula 'La diferencia entre A y B subsiste'. Pero si es falso que A difiera de B, no habr&aacute; diferencia entre ellas, lo que se expresar&aacute; por la f&oacute;rmula 'La diferencia entre A y B no subsiste'. &iquest;C&oacute;mo es posible que una no-entidad sea sujeto de una proposici&oacute;n? Se asume que al ser objeto de una proposici&oacute;n, este objeto debe subsistir (como en la teor&iacute;a de Meinong).<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> Luego la negaci&oacute;n de cualquier cosa que se asume existente resultar&iacute;a contradictoria consigo misma.</p>     <p align="center"><b>I LA TEOR&Iacute;A DE FREGE Y LOS PROBLEMAS DE LA DENOTACI&Oacute;N</b></p>     <p><b>a) El asunto de la identidad</b></p>     <p>En <i>Sobre sentido y referencia</i><a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a> Frege introduce una distinci&oacute;n para los t&eacute;rminos denotativos, con el fin de resolver el problema de la sustituci&oacute;n de t&eacute;rminos co-referenciales en enunciados de identidad, el cual se presentaba como un enigma sin soluci&oacute;n satisfactoria.<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a></p>     <p>La idea, seg&uacute;n Frege, es que a un signo, por ejemplo un nombre propio, va ligado no s&oacute;lo el objeto al cual refiere, sino el sentido, 'el cual contiene el modo de presentaci&oacute;n del objeto'. Esta distinci&oacute;n permite explicar el car&aacute;cter informativo de enunciados como 'la estrella matutina es la estrella vespertina', enunciado que no resulta trivial como 'la estrella matutina es la estrella matutina'. Esto se debe a que, aunque los dos t&eacute;rminos refieren al mismo objeto, Venus, el sentido de 'la estrella matutina' difiere del sentido de 'la estrella vespertina'. Con el primero asociamos unas caracter&iacute;sticas particulares diferentes de las que asociamos con el segundo. Seg&uacute;n Frege, cada uno de los t&eacute;rminos contiene un modo de presentaci&oacute;n diferente del objeto. Adem&aacute;s, explica por qu&eacute; dos t&eacute;rminos con la misma referencia, por ejemplo 'Everest' y 'Gaurisanker', no pueden intercambiarse sin alterar el significado del enunciado del que hacen parte: si en el enunciado 'Everest es Gaurisanker', reemplazamos 'Gaurisanker' por el t&eacute;rmino co-referencial 'Everest', obtenemos el enunciado 'Everest es Everest', el cual obviamente difiere en significado del enunciado original.</p>     <p>Con esta soluci&oacute;n Frege muestra c&oacute;mo la teor&iacute;a de la referencia de Mill, la cual afirma que los nombres propios no connotan sino simplemente denotan, estaba equivocada. Para el significado de los nombres o expresiones denotativas hay mucho m&aacute;s que simplemente designar un objeto. Con lo anterior, tenemos que la relaci&oacute;n habitual entre signo, sentido y referencia, es que al signo le corresponde un sentido determinado y a &eacute;ste una referencia determinada. Es decir, un signo expresa un sentido y un sentido determina su referente (en caso de que lo haya). As&iacute;, el sentido de 'Arist&oacute;teles' ser&aacute; su modo de presentaci&oacute;n, por ejemplo: 'el disc&iacute;pulo de Plat&oacute;n'. Y esta descripci&oacute;n, a su vez, determina las condiciones que debe cumplir un objeto para ser tomado como la referencia de 'Arist&oacute;teles'.</p>     <p><b>b) Opacidad</b></p>     <p>El problema de la opacidad est&aacute; relacionado con el asunto de la identidad. Se dice que un contexto <i>opaco</i> de la referencia es aquel en donde no podemos reemplazar en un enunciado un t&eacute;rmino co-referencial por otro sin alterar el valor de verdad del enunciado (si el valor de verdad permanece, el contexto se denomina 'transparente'). De los enunciados</p>     <p>A) Ra&uacute;l cree que Tirofijo es el jefe de las Farc     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>B) Tirofijo es Manuel Marulanda</p>     <p>No podemos inferir</p>     <p>C) Ra&uacute;l cree que Manuel Marulanda es el jefe de las Farc</p>     <p>Y esto obviamente porque el &uacute;ltimo enunciado puede, a diferencia del primero, ser falso: Ra&uacute;l puede no saber que Manuel Marulanda es Tirofijo, a pesar de que de hecho lo es. Si como dice Mill, el papel de un nombre propio para el significado de un enunciado es simplemente designar un objeto, entonces no se podr&iacute;a explicar el cambio de valor de verdad entre A y C.</p>     <p>&iquest;Cu&aacute;l es la soluci&oacute;n de Frege a este asunto? Apelando nuevamente a la distinci&oacute;n entre signo, sentido y referencia, Frege afirma que las palabras tienen dos tipos de referencia, la habitual y la indirecta. En nuestro uso cotidiano las palabras tienen su referencia directa: la referencia de 'la estrella matutina' es el cuerpo celeste que la expresi&oacute;n denota. Ahora, cuando hablamos de las palabras mismas o de su sentido, tenemos lo que se llama <i>referencia indirecta</i>: si hablo de lo expresado por otra persona, mis palabras tienen referencia indirecta, mientras que las de aqu&eacute;l tendr&aacute;n su referencia habitual. En este caso la referencia indirecta resulta ser el sentido habitual de lo expresado por la otra persona. Es decir, con mis palabras me refiero al sentido de lo expresado por mi contraparte. As&iacute;, en 'Ra&uacute;l cree que la estrella matutina es Venus', la oraci&oacute;n subordinada 'la estrella matutina es Venus' no refiere ni a la estrella matutina ni a Venus (su referencia habitual) sino al sentido expresado por las palabras 'la estrella matutina es Venus' (su referencia indirecta). Gracias a esta distinci&oacute;n entre referencia directa e indirecta, Frege concluye que la falla al querer reemplazar o sustituir los t&eacute;rminos co-referenciales en contextos opacos (u 'oblicuos', como los llam&oacute; el) es s&oacute;lo aparente, pues suponemos en tales casos que la referencia de los t&eacute;rminos es la misma, su referencia directa, y no notamos que en la sustituci&oacute;n la referencia puede cambiar de directa a indirecta. As&iacute;, seg&uacute;n Frege, no estar&iacute;amos sustituyendo id&eacute;nticos o co-referenciales y, por ende, no es necesario preservar el valor de verdad en la sustituci&oacute;n.<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a></p>     <p><b>c) Existenciales negativos y el tercero excluido</b></p>     <p>&iquest;Qu&eacute; dice Frege con respecto a los enunciados existenciales negativos? Para Frege no hay problema con este tipo de enunciados. Ellos pueden tener sentido sin tener referencia. Si decimos 'Ulises no existe' o 'el actual rey de Francia no existe' tenemos dos enunciados plenos de significado aunque no tengan referencia:</p> <ul>    <p>"Puede quiz&aacute; admitirse que una expresi&oacute;n gramaticalmente bien formada, que est&aacute; por un nombre propio, tiene siempre un sentido. Ahora bien, con esto no se ha dicho que al sentido le corresponda una referencia. Las palabras 'el cuerpo celeste mas distante de la tierra' tienen un sentido; pero es muy dudoso que tengan tambi&eacute;n un referente&quot;<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>.</p>    </ul>     <p>Para Frege son los sentidos de los elementos constitutivos, y no sus referencias, los que componen el significado de la oraci&oacute;n (denominado por Frege 'pensamiento'). Es as&iacute; como en contextos ficcionales nos es indiferente si el nombre 'Ulises' tiene referencia, pues no nos importa el valor de verdad. En cambio, en el habla usual es obvio que no nos contentemos &uacute;nicamente con el sentido de una expresi&oacute;n sino que nos interese tambi&eacute;n su referencia, pues estamos interesados en la verdad: "Es la aspiraci&oacute;n hacia la verdad la que nos impulsa a avanzar del sentido a la referencia&quot;.<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> Esta soluci&oacute;n de Frege sirve tambi&eacute;n para resolver la aparente violaci&oacute;n de la ley del tercero excluido. La proposici&oacute;n 'el actual rey de Francia es calvo' no tiene referencia, pues la referencia de la oraci&oacute;n est&aacute; en funci&oacute;n de la referencia de sus partes. Y c&oacute;mo 'el actual rey de Francia' carece de referencia, la proposici&oacute;n como un todo no tiene ning&uacute;n valor de verdad. Igual sucede con 'el actual rey de Francia no es calvo'. Luego el problema del tercio excluido no es un problema para Frege, ya que no estamos hablando de dos contrarios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>II LA SOLUCI&Oacute;N DE RUSSELL</b></p>     <p><b>a) La teor&iacute;a de las descripciones</b></p>     <p>El an&aacute;lisis de las descripciones de Russell presenta varios aspectos importantes. En primer lugar, Russell parte del supuesto de que un nombre, para ser genuino, debe tener una denotaci&oacute;n. Es decir, para Russell un nombre es "un s&iacute;mbolo simple que designa directamente un individuo que es su significado y tiene su significado por s&iacute; mismo independientemente de las dem&aacute;s palabras&quot;. Esta condici&oacute;n aplica claramente para los de&iacute;cticos o indexicales, como 'esto' o 'aquello' (podemos decir entonces que Russell est&aacute; en este sentido de acuerdo con Mill: los nombres genuinos s&oacute;lo denotan y su significado es el objeto denotado por &eacute;stos). En segundo lugar, Russell intentar&aacute; demostrar que los t&eacute;rminos denotativos singulares, como los nombres propios o las descripciones definidas, no son nombres genuinos en realidad. Tales t&eacute;rminos denotativos se pueden transcribir a enunciados de cuantificaci&oacute;n en donde el pretendido sujeto desaparece y en su lugar queda una variable, la cual deber&aacute; o no satisfacer las propiedades requeridas por los predicados resultantes de la transcripci&oacute;n.<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> Tercero, los t&eacute;rminos denotativos est&aacute;n sujetos a significado contextual. Es decir, ellos en s&iacute; mismos no tienen significado (como s&iacute; lo tienen para Frege), sino s&oacute;lo a partir de la oraci&oacute;n o contexto en que se encuentran.<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a></p>     <p>Cuarto, para Russell los nombres propios son en realidad descripciones abreviadas.</p>     <p>Ahora, &iquest;cu&aacute;l es el an&aacute;lisis de Russell de las descripciones definidas? Para Russell, un enunciado aparentemente denotativo, de la forma 'el tal y tal es F', es entendido incorrectamente. Seg&uacute;n Russell, los enunciados de esta forma se deben analizar por medio de tres enunciados generales de cuantificaci&oacute;n:</p>     <p>(1) Existe al menos un tal y tal      <br>(2) Existe a lo sumo un tal y tal     <br>(3) Quienquiera que sea tal y tal es F</p>     <p>Como vemos, el pronombre definido 'el' desapareci&oacute; en la transcripci&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo, "El autor de <i>Waverley</i> era escoc&eacute;s&quot; se analizar&iacute;a seg&uacute;n Russell de la siguiente manera:</p>     <p>(1) Al menos una persona escribi&oacute; <i>Waverley</i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>(2) A lo sumo una persona escribi&oacute; <i>Waverley</i>     <br>(3) Quienquiera que haya escrito <i>Waverley</i> era escoc&eacute;s.</p>     <p>En notaci&oacute;n de la l&oacute;gica:</p>     <p>(1) (Ex) Wx     <br>(2) (x) (Wx &rarr; (y) (Wy &rarr; y = x))     <br>(3) (x) (Wx &rarr; Sx)</p>     <p>En su forma compacta: (Ex) (Wx &amp; ((y)(Wy &rarr; y = x) &amp; Sx)).</p>     <p>Seg&uacute;n Russell, este &uacute;ltimo enunciado expresa la forma l&oacute;gica de 'El autor de <i>Waverley</i> era escoc&eacute;s'. Esto le permite a Russell afirmar que lo que cre&iacute;amos que era un t&eacute;rmino singular, una descripci&oacute;n definida, result&oacute; ser una abreviaci&oacute;n de una compleja estructura de cuantificaci&oacute;n (la expresada por (1)-(3)), en donde no se hace referencia expl&iacute;cita a Scott. En palabras de Russell: "Lo anteriormente expuesto nos facilita una reducci&oacute;n de todas las proposiciones en que intervienen expresiones denotativas a f&oacute;rmulas en las que no intervienen tales expresiones&quot;.<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a></p>     <p>El problema de las teor&iacute;as previas de la referencia, como la de Meinong, es tomar los t&eacute;rminos singulares como denotativos, sin apreciar que ellos realmente no lo son. Por ejemplo, Meinong considera que la proposici&oacute;n 'La monta&ntilde;a de oro' denota un objeto existente. Si es as&iacute;, como vimos, no s&oacute;lo se multiplica sin necesidad la ontolog&iacute;a, sino que adem&aacute;s se violar&iacute;a el principio de no contradicci&oacute;n, pues estar&iacute;amos diciendo de algo que existe y no existe al mismo tiempo.</p>     <p>Con esta teor&iacute;a de las descripciones Russell pretende solucionar los tres enigmas de las teor&iacute;as de la referencia. La estrategia es, como vimos, traducir las expresiones singulares denotativas a enunciados de cuantificaci&oacute;n. Veamos las soluciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>b) Identidad y contextos opacos</b></p>     <p>'Scott era el autor de <i>Waverley</i>'se traduce a 'Uno y s&oacute;lo un individuo escribi&oacute; Waverley y ese individuo era Scott'. Se elimina cualquier expresi&oacute;n denotativa reemplazable por el individuo Scott.</p>     <p>Concretamente, el an&aacute;lisis es</p>     <p>(1) al menos una persona escribi&oacute; <i>Waverley</i>     <br>(2) a lo sumo una persona escribi&oacute; <i>Waverley</i>     <br>(3) quienquiera que haya escrito <i>Waverly</i> ese era Scott.</p>     <p>En s&iacute;mbolos: (Ex) (Wx &amp; ((y) (Wy &rarr; y = x) &amp; x = s))</p>     <p>Con la trascripci&oacute;n no s&oacute;lo se elimina el t&eacute;rmino singular que se supone est&aacute; sujeto a sustituci&oacute;n, tambi&eacute;n se cumple la exigencia informativa de los enunciados de identidad del tipo 'a = b'. La par&aacute;frasis no es trivial: aprendemos algo importante con respecto a Scott y al autor de <i>Waverley</i>. De hecho lo que resulta de la trascripci&oacute;n no es un enunciado de identidad sino una predicaci&oacute;n que atribuye ciertas propiedades a un individuo: Scott. Como vemos, Russell no necesita apelar a la soluci&oacute;n fregeana de la diferencia de sentidos para explicar la no trivialidad del enunciado.</p>     <p>Ahora, con respecto a los contextos opacos &iquest;c&oacute;mo se aplica la soluci&oacute;n? En el enunciado 'Ra&uacute;l cree que Tirofijo es el jefe de las Farc' la descripci&oacute;n definida ocurre como parte subordinada de lo que Ra&uacute;l cree. Al hacer la traducci&oacute;n eliminamos el t&eacute;rmino singular:</p> <ul>    <p>Ra&uacute;l cree que [al menos una persona es el jefe de las Farc, a lo sumo una persona es el jefe de las Farc, y quienquiera que sea el jefe de las Farc ese es Tirofijo].</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Es obvio que no podemos reemplazar en la traducci&oacute;n a 'Tirofijo' por 'Manuel Marulanda', pues resultar&iacute;a</p> <ul>    <p>Ra&uacute;l cree que [al menos una persona es el jefe de las Farc, a lo sumo una persona es el jefe de las Farc y quienquiera que sea el jefe de las Farc ese es Manuel Marulanda]</p>    </ul>     <p>Esta traducci&oacute;n atribuye una creencia totalmente diferente a Ra&uacute;l, atribuci&oacute;n que puede ser falsa incluso si de hecho Tirofijo es Manuel Marulanda. Ra&uacute;l puede no saber este hecho, teniendo as&iacute; una proposici&oacute;n por verdadera y la otra por falsa.</p>     <p><b>c) El tercero excluido</b></p>     <p>Ni 'el &aacute;ctual rey de Francia es calvo' ni su negaci&oacute;n 'el actual rey de Francia no es calvo' son verdaderas. Esto violar&iacute;a la ley del tercero excluido. Aplicando el m&eacute;todo de Russell tenemos que la traducci&oacute;n de 'El actual rey de Francia es calvo' ser&iacute;a:</p>     <p>1) al menos una persona actualmente reina en Francia     <br>2) a lo sumo una persona actualmente reina en Francia     <br>3) quienquiera que actualmente reine en Francia es calvo</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como el primer enunciado es falso (no hay en la actualidad nadie que reine Francia) entonces la conjunci&oacute;n es falsa. Luego la negaci&oacute;n, por ley l&oacute;gica, deber&aacute; ser verdadera. Pero la traducci&oacute;n:</p>     <p>4) al menos una persona actualmente reina en Francia     <br>5) a lo sumo una persona actualmente reina en Francia     <br>6) quienquiera que actualmente reine en Francia no es calvo</p>     <p>es igualmente falsa. Russell introduce la noci&oacute;n de 'alcance' para solucionar este problema. Para Russell la traducci&oacute;n del enunciado 'El actual rey de Francia no es calvo' es m&aacute;s bien: 'Es falso que haya un individuo que actualmente reine Francia y sea calvo'. Esto es:</p>     <p><b>N</b> [ 7) al menos una persona actualmente reina en Francia     <br>8) a lo sumo una persona actualmente reina en Francia     <br>2) quienquiera que actualmente reine en Francia es calvo]     <br>En s&iacute;mbolos: <b>N</b> [(Ex) (Fx &amp; ((y)(Fy &rarr; y = x) &amp; Cx)]</p>     <p>Como vemos, la conjunci&oacute;n es verdadera. El truco de Russell es trasladar la descripci&oacute;n definida de ocurrencia primaria a secundaria (as&iacute; aparece bajo el 'alcance' de la negaci&oacute;n), y trasladar la negaci&oacute;n de ocurrencia secundaria a primaria -cobijando la descripci&oacute;n.<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frege, como vimos, resuelve este problema al proponer que la bivalencia no aplica a enunciados de este tipo, pues ellos tienen significado m&aacute;s no referencia. Como para Frege la referencia de un enunciado es su valor de verdad, el cual est&aacute; en funci&oacute;n de la referencia de sus componentes, al no tener referencia uno de sus componentes entonces el enunciado completo carece de referencia: no es ni verdadero ni falso.</p>     <p><b>d) Existenciales negativos</b></p>     <p>Veamos mediante un ejemplo la soluci&oacute;n de Russell. 'El actual rey de Francia no existe' ser&iacute;a contradictoria, pues al usar la descripci&oacute;n como nombre proponemos que un objeto existe y enseguida negamos su existencia. La traducci&oacute;n de Russell ser&iacute;a:</p>     <p>(1) al menos una persona actualmente reina en Francia      <br>(2) a lo sumo una persona actualmente reina en Francia      <br>(3) quienquiera que actualmente reine en Francia no existe</p>     <p>El tercer enunciado niega la afirmaci&oacute;n del primero, luego es contradictorio. Pero, seg&uacute;n Russell, debemos interpretar el 'no' de la proposici&oacute;n como si tuviera ocurrencia primaria y no secundaria, es decir, cobijando la proposici&oacute;n entera y no meramente el predicado de existencia. As&iacute; la traducci&oacute;n del enunciado es m&aacute;s bien:</p>     <p><b>N</b> [(4) al menos una persona actualmente reina en Francia      <br>(5) a lo sumo una persona actualmente reina en Francia      <br>(6) quienquiera que actualmente reine en Francia existe]</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Qu&eacute; ha logrado Russell con todo lo anterior? No s&oacute;lo ha solucionado los tres problemas para una teor&iacute;a de la denotaci&oacute;n (sin apelar a la distinci&oacute;n sentido/referencia), su soluci&oacute;n adem&aacute;s ha resultado un muy buen argumento pr&aacute;ctico en favor de su teor&iacute;a de las descripciones. Russell ha demostrado que ellas, al no ser unidades sem&aacute;nticas por s&iacute; mismas, no son expresiones denotativas realmente y por ende su rol no es el de un nombre genuino: referir directamente a un objeto. Ahora bien, podemos preguntarnos si la soluci&oacute;n dada por Russell aplica &uacute;nicamente a descripciones definidas o tambi&eacute;n lo hace a nombres, pues con ellos encontramos los mismos problemas de una teor&iacute;a de la denotaci&oacute;n: 'James Bond es calvo'y 'James Bond no existe' generan los mismos problemas del tercero excluido y de los existenciales negativos. As&iacute; mismo, 'Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez es Gabo' y 'Ra&uacute;l cree que Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez escribi&oacute; <i>La hojarasca'</i> presenta los mismos inconvenientes de sustituci&oacute;n que vimos en el ejemplo de Jorge IV. La respuesta de Russell es: los nombres ordinarios son en realidad descripciones abreviadas. As&iacute;, seg&uacute;n Russell, simplemente reemplazamos los nombres ordinarios por las descripciones que realmente abrevian y procedemos a traducirlos como se hizo arriba. Ahora bien, es precisamente esta afirmaci&oacute;n de Russell de que los nombres ordinarios son realmente descripciones abreviadas la que va a permitir a su principal cr&iacute;tico, Kripke, ponerlo en el mismo saco que a Frege, pues podr&iacute;amos tomar a los nombres ordinarios de Russell como teniendo de cierta manera un sentido (fregeano): la descripci&oacute;n que abrevian.<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a></p>     <p>Pero antes de pasar a las cr&iacute;ticas de Kripke y Putnam a las teor&iacute;as descripcionistas, veamos por qu&eacute; la soluci&oacute;n de los enigmas de la denotaci&oacute;n dada por la teor&iacute;a de Frege, no satisface a Russell.</p>     <p><b>e) La cr&iacute;tica de Russell a Frege</b></p>     <p>La cr&iacute;tica a la distinci&oacute;n de Frege parece estar dirigida al 'enredo inextricable' que resulta de la posibilidad de que el sentido de una expresi&oacute;n haga las veces de referencia, como sucede en los contextos opacos (oblicuos) de Frege. Sin embargo, esta cr&iacute;tica russelliana resulta textualmente muy oscura y de dif&iacute;cil interpretaci&oacute;n. De todas formas, haciendo a un lado deliberadamente tal cr&iacute;tica, podemos resaltar de la teor&iacute;a de Russell dos puntos aparentemente claros que evidencian su descontento con Frege, los cuales se han mencionado previamente. En primer lugar, Russell, a diferencia de Frege, no apela a una distinci&oacute;n entre sentido y referencia para dar soluci&oacute;n al problema de la identidad y los contextos opacos; apela m&aacute;s bien a la eliminaci&oacute;n de los t&eacute;rminos singulares. &iquest;Por qu&eacute; no acepta la soluci&oacute;n de Frege? Como sabemos, a Russell le molestaba profundamente la multiplicaci&oacute;n innecesaria de los entes. Ahora, si se puede dar una soluci&oacute;n a los tres problemas sin proponer algo como 'el sentido' de un nombre, como lo hace Russell, entonces por principio de econom&iacute;a y parsimonia deberemos aceptarla. En segundo lugar, para Frege, a diferencia de Russell, las expresiones denotativas s&iacute; tienen significado por s&iacute; mismas. Frases como 'la estrella matutina' y 'la estrella vespertina' tienen significado en s&iacute; mismas: el sentido o modo de presentaci&oacute;n del objeto. &Eacute;ste juega el papel significativo de imponer las condiciones que un individuo debe satisfacer para ser el referente del nombre. Pero no es necesario para Frege que de hecho una expresi&oacute;n denotativa tenga un referente. Por el contrario, Russell, como vimos arriba, rechaza enf&aacute;ticamente el significado independiente de las expresiones denotativas. Por ello rechaza la soluci&oacute;n de Frege a los problemas del tercero excluido y de los negativos existenciales. Para Frege 'el actual rey de Francia' o 'el cuerpo celeste m&aacute;s alejado de la tierra' son proposiciones con sentido en s&iacute; mismas, aunque no tengan referencia. Relacionado con este &uacute;ltimo punto podr&iacute;amos afirmar que, para Russell, lo que distingue a los nombres ordinarios y a las descripciones definidas de los nombres genuinos no es que ellas posean un sentido, sino que ellas no tienen significado independiente. Para Frege, por el contrario, los nombres ordinarios y las descripciones (siempre que est&eacute;n gramaticalmente bien formadas) tienen sentido y referencia (aunque no siempre &eacute;sta &uacute;ltima).</p>     <p align="center"><b>III LA TEOR&Iacute;A CAUSAL DE LA REFERENCIA<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a> Y LAS CR&Iacute;TICAS DE KRIPKE Y PUTNAM A LA TEOR&Iacute;A DESCRIPCIONISTA</b></p>     <p>Para Kripke, tanto Frege como Russell son descripcionistas: la relaci&oacute;n entre un nombre y su referencia est&aacute; mediada por una descripci&oacute;n. En palabras del autor: "Tanto Frege como Russell pensaron [&hellip;] que Mill estaba equivocado en un sentido muy importante: en realidad un nombre propio, adecuadamente usado, no era m&aacute;s que una descripci&oacute;n definida abreviada o disfrazada. Frege dijo que dicha descripci&oacute;n daba el sentido del nombre&quot;.<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a> Kripke se&ntilde;ala que la tesis descripcionista de Frege y Russell, aunque tiene ciertos m&eacute;ritos es, sencillamente, falsa.</p>     <p>El autor expone una serie de objeciones a tal teor&iacute;a, las cuales se enumeran a continuaci&oacute;n. As&iacute; mismo, al final de &eacute;stas, veremos una cr&iacute;tica famosa hecha por Putnam, la cual est&aacute; en consonancia con los se&ntilde;alamientos kripkeanos mencionados.</p>     <p><b>a) Las objeciones de Kripke</b></p>     <p>-Objeci&oacute;n 1: el primer error fundamental de la teor&iacute;a descripcionista, seg&uacute;n Kripke, lo advierte el mismo Frege cuando sostiene que a un mismo nombre diferentes personas le pueden asociar diversos sentidos (o descripciones). Kripke cita el ejemplo de Frege con respecto a los diferentes sentidos asociados al nombre 'Arist&oacute;teles'. Esto ser&iacute;a un defecto del lenguaje, pues incluso un mismo hablante puede asociar m&aacute;s de un sentido al nombre dependiendo de la ocasi&oacute;n, e incluso podr&iacute;a no estar dispuesto a escoger entre las diversas descripciones a alguna en particular como significado de 'Arist&oacute;teles'. Luego 'Arist&oacute;teles' resulta ambiguo.<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a></p>     <p>-Objeci&oacute;n 2: si 'Arist&oacute;teles' significara (abreviara) 'el hombre que ense&ntilde;&oacute; a Alejandro', entonces deber&iacute;a ser trivial el enunciado 'Arist&oacute;teles fue el maestro de Alejandro', pues resultar&iacute;a una mera tautolog&iacute;a. Sin embargo, es un enunciado informativo y contingente, lo que indica que 'Arist&oacute;teles' no significa o no abrevia la descripci&oacute;n 'el maestro de Alejandro': "As&iacute;, 'ser el maestro de Alejandro' no puede ser parte del sentido del nombre&quot;.<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-Objeci&oacute;n 3: seg&uacute;n Kripke, los nombres, a diferencia de las descripciones, son designadores r&iacute;gidos: queremos que un nombre designe al mismo objeto en todos los mundos posibles. De esta manera, en una situaci&oacute;n contraf&aacute;ctica, el hombre que designamos con el nombre 'Arist&oacute;teles' podr&iacute;a no cumplir las propiedades que asociamos usualmente a tal hombre, por ejemplo no haber sido el maestro de Alejandro, sin embargo no por ello hubiera dejado de ser el mismo hombre Arist&oacute;teles. Esto se ve m&aacute;s claro en el siguiente punto.</p>     <p>-Objeci&oacute;n 4: la teor&iacute;a de que los nombres abrevian descripciones puede tomarse como una teor&iacute;a del significado (como, seg&uacute;n Kripke, lo hace la teor&iacute;a descripcionista) o como una teor&iacute;a de la referencia. Ahora, si decimos que un metro es la longitud de la barra B, la cual se encuentra en Par&iacute;s, &iquest;expresa una verdad necesaria el enunciado 'la barra B tiene un metro de largo'? Si por definici&oacute;n hemos dicho que un metro es la longitud de B, entonces es una verdad <i>a priori</i> el que la barra B tenga un metro de largo. Y como usualmente asociamos al concepto epistemol&oacute;gico <i>a priori</i>, el concepto metaf&iacute;sico de <i>necesario</i>, entonces es una verdad necesaria el que B tenga un metro. Sin embargo, para Kripke esto es equivocado, pues la definici&oacute;n de 'un metro' como la longitud de B ha sido usada no para dar el significado de 'un metro', sino para fijar la referencia. Se usa una propiedad contingente para demarcar una longitud determinada. Luego, metaf&iacute;sicamente no es una verdad necesaria la expresada por el enunciado 'B tiene un metro de largo'. El punto radica, como mencionamos arriba, en que 'un metro' es un designador r&iacute;gido. Con &eacute;l queremos denotar una longitud determinada en todas las situaciones posibles. Por el contrario, 'la longitud de B' no designa r&iacute;gidamente, pues en situaciones contraf&aacute;cticas la longitud de B podr&iacute;a alterarse. El punto del ejemplo es, seg&uacute;n Kripke, no s&oacute;lo mostrar que hay verdades contingentes <i>a priori</i>, sino que una definici&oacute;n puede usarse ya sea para dar el significado o para fijar una referencia. &iquest;Qu&eacute; implica lo anterior para la tesis descripcionista? Pues que si la referencia de un nombre est&aacute; dada mediante una descripci&oacute;n, y es usada para dar el significado del nombre, entonces tal nombre no ser&aacute; un designador r&iacute;gido. As&iacute;, si usamos 'el maestro de Alejandro' como definici&oacute;n de 'Arist&oacute;teles', entonces tal nombre no ser&aacute; un designador r&iacute;gido. Pero si usamos tal descripci&oacute;n para fijar la referencia, entonces ese hombre ser&aacute; designado por 'Arist&oacute;teles', incluso en las situaciones contraf&aacute;cticas en donde tal hombre no cumpla la descripci&oacute;n. As&iacute;, la descripci&oacute;n servir&iacute;a en este caso para escoger al hombre al que queremos referirnos r&iacute;gidamente, pero no para dar el significado de 'Arist&oacute;teles'. Por el contrario, seg&uacute;n Kripke, para los descripcionistas los nombres no son designadores r&iacute;gidos y s&iacute; son sin&oacute;nimos de la descripci&oacute;n que abrevian.<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a></p>     <p>-Objeci&oacute;n 5: una descripci&oacute;n definida no selecciona un &uacute;nico objeto que la cumplir&iacute;a. La teor&iacute;a descripcionista afirma que cotidianamente cuando nos referimos a 'Cicer&oacute;n' lo que decimos realmente es algo as&iacute; como 'el hombre que denunci&oacute; a Catilina'. Sin embargo, cuando la gente piensa en Cicer&oacute;n piensa simplemente en un famoso orador romano, sin pretender que hubo exclusivamente un orador romano: Cicer&oacute;n. Igual para el nombre Feynman. Si se le pregunta a un hombre de la calle dir&aacute; que Feynman es un f&iacute;sico o algo as&iacute;. Sin embargo, aunque la descripci&oacute;n que asocia a Feynman sea indeterminada y ambigua (pues aplicar&iacute;a a todos lo f&iacute;sicos actuales), no impide el que aquel hombre "use el nombre de 'Feynman' como un nombre de Feynman&quot;.<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a></p>     <p>-Objeci&oacute;n 6: la teor&iacute;a descripcionista supone que si la descripci&oacute;n asociada a un nombre es satisfecha por un &uacute;nico objeto, ese es el referente del nombre. Sin embargo esto no siempre se cumple. Si por ejemplo G&ouml;del no fue realmente quien descubri&oacute; la incompletud de la aritm&eacute;tica, sino Schmidt (a quien G&ouml;del le rob&oacute; la prueba), entonces, de acuerdo con la teor&iacute;a descripcionista, cuando usamos 'G&ouml;del' cotidianamente nos referimos realmente a Schmitd y no a G&ouml;del, pues es el primero quien cumple la descripci&oacute;n que usualmente asociamos al nombre 'G&ouml;del': descubrir la incompletud de la aritm&eacute;tica. Pero obviamente esto no es lo que queremos cuando usamos el nombre 'G&ouml;del'. Con 'G&ouml;del' nos referimos a G&ouml;del, sin importar si satisface o no la descripci&oacute;n asociada, no queremos referirnos a Schmidt. M&aacute;s a&uacute;n, seg&uacute;n Kripke, la gente com&uacute;n muchas veces asocia propiedades equivocadas a un nombre. Por ejemplo, piensan que Einstein fue el inventor de la bomba at&oacute;mica, o que Col&oacute;n fue el primero en descubrir la redondez de la tierra. Obviamente estas descripciones las satisfacen otros personajes diferentes a Einstein o a Col&oacute;n respectivamente. Sin embargo, usamos los nombres para referirnos a Einstein y a Col&oacute;n y no a quien realmente cumple la descripci&oacute;n.</p>     <p>-Objeci&oacute;n 7: aunque ning&uacute;n objeto satisfaga las condiciones prescritas por la descripci&oacute;n asociada a un nombre, no por ello este &uacute;ltimo deja de referir. Por ejemplo, se asocia al nombre 'Jon&aacute;s' el profeta que fue tragado por una ballena. Al parecer, seg&uacute;n los historiadores, Jon&aacute;s realmente existi&oacute;, pero obviamente nunca fue tragado por una ballena. As&iacute;, aunque Jon&aacute;s no cumpla la descripci&oacute;n usualmente asociada al nombre 'Jon&aacute;s', podemos referirnos con este &uacute;ltimo a Jon&aacute;s (as&iacute; no sepamos de &eacute;l nada verdadero).</p>     <p><b>b) La 'tierra gemela' de Putnam</b></p>     <p>-Objeci&oacute;n 8: Putnam propone el siguiente caso<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a>: supongamos que encontramos en alg&uacute;n lugar del universo otro planeta muy similar a la tierra, el cual llamaremos 'Tierra gemela'. All&iacute; no s&oacute;lo hay una copia de todas las cosas sobre la tierra, tambi&eacute;n cada habitante de la tierra tiene su copia en la Tierra gemela. Los dos planetas son aparentemente id&eacute;nticos. As&iacute;, algunos de los habitantes de la Tierra hablan espa&ntilde;ol al igual que sus gemelos en la Tierra gemela. Ahora, supongamos que se descubre que la copia del agua en la Tierra gemela, lo que los habitantes de la Tierra gemela llaman usualmente 'agua' no est&aacute; compuesta de H<sub>2</sub>O, sino de otra sustancia, XYZ, la cual no se distingue (bajo condiciones normales) del agua de la Tierra. La pregunta que se hace Putnam es si la palabra 'agua' tiene el mismo significado en ambos planetas. Seg&uacute;n Putnam no lo tiene, pues refieren a sustancias diferentes: cuando un terr&iacute;cola usa el nombre 'agua' se refiere a H<sub>2</sub>O; cuando su gemelo interplanetario nombra 'agua' se refiere a XYZ. Si un terr&iacute;cola dice 'Bush es un hombre pacifista' se refiere a una persona diferente al que se refiere su gemelo en la otra tierra cuando usa la misma expresi&oacute;n: &eacute;l se refiere a Bush gemelo. Este ejemplo, seg&uacute;n Putnam, muestra que la referencia no est&aacute; determinada estrictamente por el significado usual de las palabras. Tanto el terr&iacute;cola como su gemelo tienen el mismo estado mental con respecto al t&eacute;rmino 'agua' y usan la misma descripci&oacute;n para hablar del agua (aquel l&iacute;quido incoloro, ins&iacute;pido, que cae de los cielos y llena r&iacute;os y mares), sin embargo, la referencia no es la misma. Este ejemplo demuestra, seg&uacute;n Putnam, que el sentido o la descripci&oacute;n de un t&eacute;rmino como 'agua' o 'Bush' no determinan la referencia.</p>     <p>Kripke tiene un tratamiento similar de los t&eacute;rminos de clases naturales, como 'agua' u 'oro'. Para se&ntilde;alar este punto introduce la noci&oacute;n de 'identidad te&oacute;rica'. Este tipo de identidades resultan ser (metaf&iacute;sicamente) necesarias y (epistemol&oacute;gicamente) <i>a posteriori</i>. Por ejemplo, es un descubrimiento emp&iacute;rico el que el oro tenga n&uacute;mero at&oacute;mico 79, y si de hecho la esencia del oro es tener tal n&uacute;mero at&oacute;mico, entonces es una verdad necesaria la identidad 'Oro = n&uacute;mero at&oacute;mico 79'. Algo no puede ser oro y no tener n&uacute;mero at&oacute;mico 79. Obviamente, algo puede tener las propiedades caracter&iacute;sticas que usualmente asociamos al oro, como por ejemplo la pirita de hierro. Pero ella, al tener un n&uacute;mero at&oacute;mico diferente, no es realmente oro, as&iacute; bajos condiciones normales no se distinga de &eacute;l. Es as&iacute; como la referencia de un t&eacute;rmino general como 'oro', seg&uacute;n Kripke, viene determinada por la constituci&oacute;n interna que se supone tienen todas las cosas que son realmente oro. No viene determinada por las propiedades que com&uacute;nmente asociamos con el nombre 'oro' (metal amarillo, brillante, maleable, fusible, etc). Para Kripke, esto est&aacute; apoyado por nuestra pr&aacute;ctica ling&uuml;&iacute;stica com&uacute;n, ya que tendemos a ligar los nombres de sustancias como 'oro' o 'agua' no a las propiedades que asociamos usualmente con ellos, sino a la constituci&oacute;n real del objeto. Con lo anterior podemos ver c&oacute;mo para Kripke y para Putnam, los nombres de sustancias generales son designadores r&iacute;gidos, a diferencia de las propiedades descriptivas que asociamos a ellos.<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a></p>     <p><b>c) La circularidad de las teor&iacute;as de la descripci&oacute;n</b></p>     <p>-Objeci&oacute;n 9: otra cr&iacute;tica que puede hacerse a las teor&iacute;as descripcionistas es que ellas no ofrecen pistas con respecto a la manera como el lenguaje se conecta en &uacute;ltima instancia con el mundo: explican una parte del lenguaje (los nombres, su referencia), en t&eacute;rminos de otra parte del lenguaje (descripciones definidas russelianas o sentidos fregeanos), pero no explicitan la relaci&oacute;n de esta &uacute;ltima parte con el mundo.<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a> El punto es que la carga referencial no puede descansar siempre en una u otra palabra o asociaci&oacute;n de palabras. Este recurso debe detenerse en alg&uacute;n momento, es decir, las descripciones asociadas a los nombres deben explicar en alg&uacute;n momento c&oacute;mo se relacionan causalmente con el mundo (esto es, deben explicar su referencia). Esta solicitud de aclaraci&oacute;n a las teor&iacute;as descripcionistas se apoya en el sentido com&uacute;n: el hablante cotidiano asume que los nombres que usa refieren directamente a objetos del mundo, de la realidad, m&aacute;s que a alguna descripci&oacute;n definida representada en un conjunto de palabras. Al parecer este es un punto a favor de las teor&iacute;as causales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>d) La propuesta positiva de Kripke</b></p>     <p>Aunque Kripke, como &eacute;l mismo lo afirma, no ofrece una teor&iacute;a de la referencia estricta y sistem&aacute;ticamente organizada, s&iacute; pretende con sus ejemplos haber mostrado una mejor manera de ver las cosas.<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a> De hecho, enuncia una formulaci&oacute;n 'burda' de su teor&iacute;a<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a>: se tiene un 'bautismo' inicial en donde el objeto se nombra ya sea ostensivamente, ya sea por medio de una descripci&oacute;n. El nombre pasa entonces de eslab&oacute;n en eslab&oacute;n, como en una cadena, de la(s) persona(s) presentes en el bautismo a las personas a quienes ellas le hablan del nuevo objeto nombrado. Estas a su vez hablan del objeto nombrado por sus amigos con otros hablantes. Y as&iacute; sucesivamente, difundiendo y extendiendo la cadena desde el bautizo inicial hasta l&iacute;mites lejanos, en principio ajenos a &eacute;l. As&iacute;, una persona que se encuentra al final de una cadena causal de un nombre puede referirse por ejemplo a Feynman, aun cuando no pueda recordar en d&oacute;nde oy&oacute; hablar de &eacute;l por primera vez (un amigo pudo mencionar tal nombre, pudo haberlo o&iacute;do en la radio, le&iacute;do en el peri&oacute;dico, etc). Sin embargo, sabe que tal hombre es un f&iacute;sico famoso. No sabe qu&eacute; es un diagrama de Feynman ni cu&aacute;les son las teor&iacute;as que sostiene dicho personaje. Incluso, no podr&iacute;a distinguir f&aacute;cilmente entre Gell-Mann y Feynman. El punto es que no necesariamente tiene que saber exactamente las teor&iacute;as de Feynman o poder distinguirlo de Gell-Mann para poder referirse a &eacute;l. La referencia est&aacute; garantizada en virtud de la cadena causal de comunicaci&oacute;n que lo lleva hacia el mismo Feynman: el hablante pertenece a una comunidad ling&uuml;&iacute;stica conectada directa y causalmente con Feynman.<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a></p>     <p><b>e) Una objeci&oacute;n a la Teor&iacute;a causal</b></p>     <p>Una obvia objeci&oacute;n a la teor&iacute;a kripkeana ser&iacute;a la de su no aplicaci&oacute;n a los nombres vac&iacute;os (como James Bond, por ejemplo): si nuestros usos actuales de un nombre descansan en la cadena causal que viaja hasta el pasado, justo hasta el momento en que un individuo real es bautizado, &iquest;qu&eacute; pasa con los nombres usados en contextos ficcionales que no tienen referencia real? La respuesta podr&iacute;a ir en esta direcci&oacute;n: de todas formas, en alg&uacute;n momento espec&iacute;fico del pasado, se introdujo en la red de la comunidad ling&uuml;&iacute;stica el nombre (ficcional) de 'James Bond'. De all&iacute; parte la cadena causal que permite que todos usemos dicho nombre de manera tal como si hubiese sido otorgado a un individuo real. As&iacute;, el uso referencial de un nombre, como James Bond, se garantiza por dicha cadena causal cuyo primer eslab&oacute;n ser&iacute;a el acto hist&oacute;rico del nombramiento mismo que se hizo cuando se introdujo el nombre 'James Bond'. En estos casos el bautismo inicial de un individuo es reemplazado por la introducci&oacute;n deliberada, en un momento espec&iacute;fico, de un nombre ficcional en la red de la comunidad ling&uuml;&iacute;stica.</p>     <p align="center"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>De esta manera, y a modo de conclusi&oacute;n, seg&uacute;n Kripke, las objeciones expuestas en el apartado <i>c</i> de esta secci&oacute;n, as&iacute; como la presentaci&oacute;n 'burda' de teor&iacute;a que se hizo en el apartado d (a pesar de no ser una teor&iacute;a en sentido estricto), muestran c&oacute;mo una teor&iacute;a causal de la referencia es muy superior a la teor&iacute;a esgrimida por los fil&oacute;sofos de la descripci&oacute;n. As&iacute;, para Kripke (y con lo que el Putnam de ese entonces estar&iacute;a de acuerdo), es una teor&iacute;a de tipo causal, y no la descripcionista de Frege/Russell, la soluci&oacute;n acertada para abordar el asunto de la denotaci&oacute;n y la referencia. Por un lado, son obvias las limitaciones que enfrenta la teor&iacute;a descripcionista (es pr&aacute;cticamente imposible encontrar una descripci&oacute;n espec&iacute;fica equivalente para cada nombre; personas que asocian diferentes descripciones a un mismo nombre podr&iacute;an en una discusi&oacute;n, debido a esta ambig&uuml;edad, estar sosteniendo un 'di&aacute;logo de sordos', etc.). Por otro, las virtudes de una teor&iacute;a causal saltan a la vista: a) evita las ambig&uuml;edades que se presentan cuando dos personas asocian descripciones diferentes al mismo nombre; b) da cuenta de la relaci&oacute;n causal de los nombres y el mundo; c) para ser un hablante competente en el uso de un nombre no se necesita identificar a su portador ni conocer sus haza&ntilde;as, simplemente ser un eslab&oacute;n de la cadena causal que inici&oacute; con el bautismo respectivo (podemos referirnos a Catilina aunque ignoremos qui&eacute;n fue o podemos referirnos a Feynman aunque lo confundamos con Gell-Mann; as&iacute; mismo, podemos referirnos a G&ouml;del como aquel que prob&oacute; el Teorema de incompletud, as&iacute; &eacute;l haya robado la prueba de Schmidt); d) podemos usar nombres de clases naturales (como 'oro' o 'agua') as&iacute; no sepamos su composici&oacute;n: confiamos en los expertos, de quienes tomamos la referencia para dichos nombres (pues hacemos parte de la cadena causal que nos lleva hasta ellos). M&aacute;s a&uacute;n, y este es un punto muy importante, todas estas virtudes mencionadas concuerdan con nuestras intuiciones del sentido com&uacute;n, representadas en el habla cotidiana, acerca de los nombres y sus propiedades referenciales.</p>     <p>A lo largo del texto se presentaron de manera detallada las teor&iacute;as descripcionistas de Frege y Russell y las virtudes y fallas que usualmente se le atribuyen a cada una de ellas. Se usaron los textos cl&aacute;sicos en donde cada autor hace su propuesta y se tom&oacute; como punto de partida para dicha exposici&oacute;n los enigmas que, seg&uacute;n Russell, debe resolver una teor&iacute;a exitosa de la denotaci&oacute;n. As&iacute; mismo, se expuso la propuesta diferente que, para Kripke, llena los vac&iacute;os y suple las falencias que tienen las teor&iacute;as de la descripci&oacute;n a la hora de explicar la referencia de los t&eacute;rminos singulares y su relaci&oacute;n con el mundo. Corresponde a cada lector hacer su propio juicio con respecto a lo convincente de los argumentos de cada bando, as&iacute; como lo acertado de las cr&iacute;ticas que se hacen unos a otros. Es bien sabido que hasta el momento, en teor&iacute;as de la referencia, nadie tiene la &uacute;ltima palabra, raz&oacute;n por la cual se espera que el presente art&iacute;culo no s&oacute;lo ubique a los lectores en el foco de la discusi&oacute;n, sino que sirva como punto de partida para posteriores an&aacute;lisis de la misma.</p> <hr size="1">     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Russell, B. (1905/1966) 'Sobre el denotar', en <i>L&oacute;gica y conocimiento</i>. Madrid: Taurus.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Para Russell la teor&iacute;a de Meinong considera que toda expresi&oacute;n denotativa gramaticalmente correcta denota un objeto. As&iacute;, 'el actual rey de Francia' o 'el cuadrado redondo' son aut&eacute;nticos objetos que subsisten. Esta teor&iacute;a tiene dos problemas. Uno, se propone un reino de objetos existentes que multiplican innecesariamente la ontolog&iacute;a del mundo. Dos, al ser un objeto existente, si negamos su existencia por medio de una proposici&oacute;n, se violar&iacute;a el principio de no contradicci&oacute;n (<i>Ib&iacute;d</i>, p.59).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n3" name="3">3</a>. Frege, G. (1892/1999) 'Sobre sentido y referencia', en La b&uacute;squeda del significado (3&ordf; ed). Madrid: Tecnos.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Frege rechaza una soluci&oacute;n que &eacute;l mismo hab&iacute;a propuesto a&ntilde;os antes, en donde se sosten&iacute;a que el enunciado de identidad 'a=b' mostraba una relaci&oacute;n entre dos t&eacute;rminos que refer&iacute;an al mismo objeto. Seg&uacute;n Frege, esta respuesta es insuficiente, pues si bien explica el aparente valor cognitivo (a diferencia del enunciado trivial 'a=a'), restringe la identidad del enunciado al campo ling&uuml;&iacute;stico. Y obviamente, seg&uacute;n Frege, con tales enunciados queremos referirnos al mundo y no meramente a nombres. Adem&aacute;s, contin&uacute;a, es un asunto estrictamente convencional el que por ejemplo usemos 'Everest' y 'Gaurisanker' para referirnos al mismo pico monta&ntilde;oso, pero no es una convenci&oacute;n el que Everest sea Gaurisanker (<i>Ib&iacute;d</i>. pp. 27ss).</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Es necesario anotar que para Frege las oraciones asert&oacute;ricas tambi&eacute;n tienen un sentido y una referencia. El sentido de este tipo de oraciones es el pensamiento expresado por ellas. Y "el <i>valor de verdad</i> de una oraci&oacute;n es su referencia&quot; (Ib&iacute;d., p.34) (aunque, por ejemplo en contextos de ficci&oacute;n, una oraci&oacute;n que contiene un nombre propio sin referencia, por ejemplo 'Ulises fue desembarcado en Itaca', tiene sentido pero no referencia, es decir, no es ni verdadera ni falsa). Ahora, por composicionalidad, si la referencia de una oraci&oacute;n est&aacute; en funci&oacute;n de la referencia de sus componentes, al intercambiar dos t&eacute;rminos co-referenciales deber&aacute; tener la misma referencia, es decir, el mismo valor de verdad. Como vemos que esto no sucede en los contextos opacos, Frege asume que realmente los t&eacute;rminos intercambiados no son co-referenciales, luego la oraci&oacute;n como un todo no tiene por qu&eacute; tener el mismo valor de verdad, i.e., la misma referencia.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Ib&iacute;d., p.29</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Ib&iacute;d. p.33</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. Russell, B. (1905/1966) 'Sobre el denotar', en <i>L&oacute;gica y conocimiento</i>. Madrid: Taurus; p.59</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. Ib&iacute;d. p.57. Russell afirma "El principio fundamental de la denotaci&oacute;n que trato de defender es este: que las expresiones denotativas nunca poseen significado alguno consideradas por s&iacute; mismas, pero toda proposici&oacute;n en donde intervienen s&iacute; lo posee&quot; (Ib&iacute;d. p.56). El argumento esgrimido en Sobre el denotar a favor de la definici&oacute;n contextual es mostrar que las descripciones definidas no son realmente nombres. Al no ser nombres genuinos no tienen significado por s&iacute; mismas. Su significado depende del contexto. De hecho, Russell en su an&aacute;lisis nunca toma a los t&eacute;rminos singulares por separado, los toma siempre como partes de una oraci&oacute;n.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. <i>Ib&iacute;d</i>. p.59 Las descripciones indefinidas, de la forma 'un tal y tal es F' son en realidad de la forma (Ex) (Gx &amp; Hx). Por ejemplo, 'me encontr&eacute; con un hombre' se traduce a 'me encontr&eacute; a x y x es humano'</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. <i>Ib&iacute;d</i>. p.70</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. Russell no afirma expl&iacute;citamente en <i>Sobre el denotar</i> que los nombres sean descripciones abreviadas. Esto lo afirma literalmente en trabajos posteriores como en <i>Descripciones</i> (1919/1999, en <i>La b&uacute;squeda del significado</i> (3&ordf; ed). Madrid: Tecnos), donde dice: "Podemos incluso llegar a decir que [...] ning&uacute;n nombre, en sentido estricto, aparece como tal, sino que aquello que parece ser semejante a los nombres es realmente una descripci&oacute;n&quot; (Ib&iacute;d. p.58). Sin embargo, en la parte final de <i>Sobre el denotar</i> Russell afirma que aquellas cosas que no conocemos por conocimiento directo las conocemos como aquello que posee tales y tales propiedades. As&iacute; objetos como el centro de masa del sistema solar o Arist&oacute;teles los conocemos &uacute;nicamente por medio de expresiones denotativas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n13" name="13">13</a>. Tambi&eacute;n llamada 'Teor&iacute;a hist&oacute;rica-causal de la referencia' o 'Teor&iacute;a de la referencia directa'.</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. Kripke, S. (1981/1995) <i>El nombrar y la necesidad</i>. M&eacute;xico: UNAM; p.31. Es necesario anotar que Frege nunca dice expl&iacute;citamente que los nombres son descripciones abreviadas. Sin embargo, en el ejemplo de Arist&oacute;teles usado en <i>Sentido y Referencia</i>, Frege afirma que el sentido del nombre</p>     <p>Arist&oacute;teles ser&iacute;a la descripci&oacute;n definida el disc&iacute;pulo de Plat&oacute;n y maestro de Alejandro. Lo que si resulta muy claro en Frege es que el sentido determina la referencia, pues aquel expresa las condiciones que debe cumplir un objeto para ser la referencia de un signo.</p>     <p><a href="#n15" name="15">15</a>. Kripke menciona la soluci&oacute;n de algunos fil&oacute;sofos como Searle, quienes afirman que lo que asociamos a un nombre no es una descripci&oacute;n particular, sino un c&uacute;mulo de descripciones. Sin embargo, para Kripke, aunque esta teor&iacute;a parecer&iacute;a m&aacute;s veros&iacute;mil como an&aacute;lisis del lenguaje ordinario, ella enfrenta los mismos defectos de la teor&iacute;a cl&aacute;sica de Frege y Russell.</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a>. Ib&iacute;d. p.35</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. Ib&iacute;d. p. 60</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a>. Ib&iacute;d. p. 82</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a>. Putnam, H. (1975/1991) 'El significado de 'significado', en <i>La b&uacute;squeda del significado</i> (1&ordf; ed). Madrid: Tecnos.</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a>. Precisamente este tratamiento de los nombres de sustancias y la propuesta de designaci&oacute;n r&iacute;gida hacen de Putnam y Kripke 'realistas sem&aacute;nticos'.</p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a>. Las teor&iacute;as descripcionistas explican la referencia de los nombres apelando a la referencia de las descripciones definidas: <i>a</i> designa <i>x</i> en virtud de estar asociada 'al <i>F</i>' que denota <i>x</i>. Pero &iquest;qu&eacute; explica la referencia de las descripciones? Para un examen de esta cr&iacute;tica ver Devitt &amp; Sterelny (1987) <i>Language and Reality</i>. GB: MIT Press; pp. 51-52. Devitt &amp; Sterelny sostienen adem&aacute;s: "Asociamos a 'Cicer&oacute;n' las descripciones 'es Tulio' y 'quien denuncio a Catilina'. Este es pr&aacute;cticamente todo nuestro conocimiento acerca de Cicer&oacute;n. El problema para las teor&iacute;as descripcionistas es que si bien las descripciones asociadas de hecho identifican a Cicer&oacute;n, ellas no son apropiadas, pues contienen nombres. Esto implica que deben encontrarse descripciones para esos nombres. Sin embargo, el problema permanece, pues no podemos hacer nada mejor para 'Tulio' que 'es Cicer&oacute;n' y 'quien denunci&oacute; a Catilina', y para 'Catilina' que 'quien fue denunciada por Cicer&oacute;n'&quot;. El punto, seg&uacute;n Devitt &amp; Sterelny, es que si bien podemos identificar el referente de cada nombre en t&eacute;rminos de los otros nombres, no hay manera independiente de identificar el referente de ninguno de ellos, lo que nos lleva a un c&iacute;rculo indeseado (Ib&iacute;d. p. 47).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n22" name="22">22</a>. Para un desarrollo detallado de la Teor&iacute;a Causal ver Devitt &amp; Sterelny, <i>Op.cit</i>, cap&iacute;tulos 4 y 5.</p>     <p><a href="#n23" name="23">23</a>. Kripke, S. (1981/1995) <i>El nombrar y la necesidad</i>. M&eacute;xico: UNAM, p.96</p>     <p><a href="#n24" name="24">24</a>. Putnam (Op.cit, p. 145) habla de la 'divisi&oacute;n del trabajo ling&uuml;&iacute;stico'. Para &eacute;l el lenguaje es un fen&oacute;meno social y ello capacita a las personas para poder usar nombres como 'oro' o 'agua' sin la mayor&iacute;a de veces conocer sus propiedades reales. Esto es posible debido a que la comunidad en general se f&iacute;a del trabajo de los expertos en cuanto a la identificaci&oacute;n y descripci&oacute;n real de sustancias cuya composici&oacute;n no es conocida por el hablante com&uacute;n. As&iacute;, la constituci&oacute;n interna del agua, el criterio de identificaci&oacute;n descubierto por los expertos, "llega a formar parte del significado social de la palabra, a la par que siga siendo desconocida para casi todos los hablantes que la usen&quot;. (p. 145)</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>1. DEVITT &amp; STERELNY. (1987) <i>Language and Reality</i>. GB: MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-6127200700020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. FREGE, G. (1892/1999) 'Sobre sentido y referencia', en <i>La b&uacute;squeda del significado</i> (3&ordf; ed). Madrid: Tecnos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-6127200700020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. KRIPKE, S. (1981/1995) <i>El nombrar y la necesidad</i>. M&eacute;xico: UNAM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-6127200700020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. PUTNAM, H. (1975/1991) 'El significado de 'significado', en <i>La b&uacute;squeda del significado</i> (1&ordf; ed). Madrid: Tecnos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-6127200700020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. RUSSELL, B. (1905/1966) 'Sobre el denotar', en <i>L&oacute;gica y conocimiento</i>. Madrid: Taurus.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-6127200700020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. _________. (1919/1999) 'Descripciones', en <i>La b&uacute;squeda del significado</i> (3&ordf; ed). Madrid: Tecnos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-6127200700020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DEVITT]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[STERELNY]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Language and Reality]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[GB ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FREGE]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sobre sentido y referencia]]></article-title>
<source><![CDATA[La búsqueda del significado]]></source>
<year>1999</year>
<edition>3ª ed</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tecnos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KRIPKE]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El nombrar y la necesidad]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNAM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PUTNAM]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El significado de 'significado']]></article-title>
<source><![CDATA[La búsqueda del significado]]></source>
<year>1991</year>
<edition>1ª ed</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tecnos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RUSSELL]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sobre el denotar]]></article-title>
<source><![CDATA[Lógica y conocimiento]]></source>
<year>1966</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Taurus]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RUSSELL]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Descripciones]]></article-title>
<source><![CDATA[La búsqueda del significado]]></source>
<year>1999</year>
<edition>3ª ed</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tecnos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
