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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper replies to independent objections by Ignacio Ávila and Leonardo Cárdenas against my defense of an essentialist metaphysics. I argue, again, that essentialism may be compatible with conceptual relativity, and that such metaphysics can face the objection according to which it is forced to be disrespectful of the dictum that two coextensive statements are interchangeable salva veritate. Against Cárdenas' views, I show that essentialism may use, without trouble, examples that appeal to institutional facts, and that the idea that there can be only de dicto modalities is question begging if it is used as an argument against essentialism.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>EL C&Aacute;NTARO AL AGUA</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>BACK TO THE WEB</b></p>     <p align="center"><b>Pablo R. Arango</b><a href="#_notas">*</a>    <br> <b>Universidad de Caldas</b></p>     <p align="left"><a name="#_notas"></a>* Profesor del departamento de filosof&iacute;a de la Universidad de Caldas. Sus principales &aacute;reas de trabajo son la filosof&iacute;a del lenguaje, la metaf&iacute;sica y la &eacute;tica. Ha publicado los libros Introducci&oacute;n a la filosof&iacute;a moral (Universidad de Caldas, 2005) y De la belleza y otros caprichos de conservador (Universidad de Caldas, 2006), as&iacute; como diversos art&iacute;culos y traducciones en revistas especializadas del pa&iacute;s. E-mail: <a href="mailto:pablo.arango_g@ucaldas.edu.co">pablo.arango_g@ucaldas.edu.co</a></p>     <p align="center">Recibido el 6 de Julio y aprobado el 6 de Agosto de 2007.</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este art&iacute;culo es una respuesta a las objeciones que plantean Ignacio &Aacute;vila y Leonardo C&aacute;rdenas contra mi defensa de la metaf&iacute;sica esencialista. Se insiste en que el esencialismo puede ser compatible con la relatividad conceptual, y en que dicha metaf&iacute;sica puede hacer frente a la objeci&oacute;n seg&uacute;n la cual debe irrespetar la m&aacute;xima de que dos expresiones coextensivas son intercambiables <i>salva veritate</i>. Contra las observaciones de C&aacute;rdenas, se muestra que el esencialismo puede hacer uso, sin problemas, de ejemplos que apelan a los hechos institucionales, y que la idea de que s&oacute;lo puede haber modalidades <i>de dicto</i> constituye una petici&oacute;n de principio si se la utiliza como argumento contra el esencialismo.</p>     <p><b>Palabras Clave</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&Aacute;vila, C&aacute;rdenas, Kripke, Quine, esencialismo, relatividad conceptual,sustituibilidad, modalidades <i>de dicto</i>.</p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This paper replies to independent objections by Ignacio &Aacute;vila and Leonardo C&aacute;rdenas against my defense of an essentialist metaphysics. I argue, again, that essentialism may be compatible with conceptual relativity, and that such metaphysics can face the objection according to which it is forced to be disrespectful of the dictum that two coextensive statements are interchangeable salva veritate. Against C&aacute;rdenas' views, I show that essentialism may use, without trouble, examples that appeal to institutional facts, and that the idea that there can be only de dicto modalities is question begging if it is used as an argument against essentialism.</p>     <p><b>Key Words</b></p>     <p>&Aacute;vila, C&aacute;rdenas, Kripke, Quine, essentialism, conceptual relativity, substitutivity, de dicto modalities.</p> <hr size="1">     <p align="center"><b>I</b></p>     <p>En el n&uacute;mero 10 de <i>Discusiones Filos&oacute;ficas</i>, Ignacio &Aacute;vila replica a mis comentarios sobre su art&iacute;culo de 2005. Aqu&iacute; quiero expresar nuevamente mis dudas sobre sus puntos de vista.</p>     <p>&Aacute;vila responde a mis observaciones con los siguientes puntos. En primer lugar, sostiene que, despu&eacute;s de todo, el esencialismo s&iacute; resulta incompatible con una versi&oacute;n fuerte de la relatividad conceptual. En particular, con la versi&oacute;n que dice que puede haber distintas descripciones irreductibles entre s&iacute; acerca de las propiedades esenciales de un objeto. En un sentido, es cierto que esto es incompatible con el esencialismo, pero en otro no. Por ejemplo, puede haber una descripci&oacute;n molecular de las propiedades esenciales de un objeto natural. Podr&iacute;a ser que, por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n, las descripciones moleculares fueran irreductibles a descripciones en t&eacute;rminos de part&iacute;culas subat&oacute;micas. As&iacute;, las descripciones moleculares de las propiedades esenciales de un objeto ser&iacute;an irreductibles a las descripciones microf&iacute;sicas. En este punto, habr&iacute;a cierta relatividad conceptual, pero el esencialista no tiene que decir ni que tenemos dos conjuntos de propiedades esenciales ni que un tipo de descripci&oacute;n es preferible al otro. Despu&eacute;s de todo, no decimos que el objeto est&aacute; hecho de dos materiales: mol&eacute;culas por un lado y part&iacute;culas por el otro. As&iacute; que, supongo, no es &eacute;ste el tipo de ejemplo de relatividad conceptual en el que est&aacute; pensando &Aacute;vila. Quiz&aacute;s lo que &eacute;l piensa es que podr&iacute;a haber dos tipos de descripciones que asignan propiedades esenciales y son irreductibles entre s&iacute; y <i>contrarias</i><a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Pero si esto es as&iacute;, entonces, o bien una de las descripciones es falsa, o bien ambas lo son. Todo lo cual resulta compatible con el esencialismo. Sin embargo, no es seguro que esto sea lo que &Aacute;vila tiene en mente. Quiz&aacute;s lo que pretende decir es que podr&iacute;a no haber una forma de decidir entre dos asignaciones rivales de propiedades esenciales. Y, en gracia de la discusi&oacute;n, se lo concedo (&iquest;est&aacute; sugiriendo &Aacute;vila que dos metaf&iacute;sicas esencialistas rivales pueden estar subdeterminadas por los datos? Bien, pero se supone que toda metaf&iacute;sica, sea o no esencialista, est&aacute; subdeterminada por los datos). Aunque no veo c&oacute;mo esto acaba con la idea general de que hay propiedades en ausencia de las cuales un objeto deja de ser lo que es, independientemente de que lo sepamos o no.</p>     <p>De cualquier manera, &Aacute;vila dice que "en la medida en que la relatividad conceptual implique el abandono de la idea misma de lenguaje privilegiado en sentido absoluto, el esencialista no puede hacerle justicia a este fen&oacute;meno&quot; (2006: 247). Esto le atribuye claramente al esencialismo la idea de que hay algo como un "lenguaje privilegiado en sentido absoluto&quot;. Seguramente que la adecuaci&oacute;n de un lenguaje depende de los prop&oacute;sitos para los cuales lo usemos. El esencialismo no puede negar esta verdad obvia. Lo que dice el esencialista es que cuando nuestro prop&oacute;sito espec&iacute;fico es la descripci&oacute;n metaf&iacute;sica correcta, entonces un lenguaje s&iacute; ser&aacute; privilegiado con respecto a otros. Y esto es lo mismo que nos dice &Aacute;vila con los extensionalistas: que cuando hagamos metaf&iacute;sica, habr&aacute; un lenguaje privilegiado, en particular, un lenguaje extensional. As&iacute;, el esencialismo propone un lenguaje privilegiado para la metaf&iacute;sica, as&iacute; como lo hace el extensionalista, y no veo nada de censurable en esta tendencia general compartida por ambos (desde luego, como esencialista que soy, pienso que la propuesta del extensionalista va por mal camino).</p>     <p>En segundo lugar, &Aacute;vila sostiene que su posici&oacute;n extensionalista no implica de ninguna manera que la identidad de los objetos dependa de nuestras pautas de individuaci&oacute;n, y que su uso de la palabra 'ontolog&iacute;a' es inequ&iacute;voco. &Eacute;l dice que "a lo largo del texto me parece claro que cuando hablo de ontolog&iacute;a <i>no</i> me refiero al abanico de posturas metaf&iacute;sicas en filosof&iacute;a, sino m&aacute;s bien a lo que existe en el mundo como tal&hellip;&quot; (<i>Ib&iacute;d</i>.: 252) Aqu&iacute; no veo otra salida que presentar parte de la evidencia textual que me llev&oacute; a atribuirle a &Aacute;vila ambas cosas. Comencemos por la ambig&uuml;edad en el uso de 'ontolog&iacute;a'. Ya nos ha dicho que en el texto la usa un&iacute;vocamente para hablar de lo que existe. Sin embargo, encuentro varios pasajes con un uso notablemente distinto. Por ejemplo, en la p&aacute;gina 74 del ensayo original dice:</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si hemos de respetar nuestras intuiciones cotidianas, entonces quisi&eacute;ramos poder decir que la ontolog&iacute;a resulta inseparable de nuestras propias pautas de individuaci&oacute;n sin atentar por ello contra la idea de que los objetos existen de forma independiente de nuestras representaciones (&Aacute;vila, 2005)</p>    </ul>     <p>A m&iacute; por lo menos me parece muy claro que aqu&iacute; la palabra 'ontolog&iacute;a' debe interpretarse no como refiri&eacute;ndose a lo que existe sino m&aacute;s bien a nuestras teor&iacute;as sobre lo que existe. Porque el precio que debe pagar &Aacute;vila por la otra interpretaci&oacute;n (i.e., que con 'ontolog&iacute;a' se est&aacute; refiriendo a lo que existe) es muy alto, mucho m&aacute;s alto para &eacute;l que pretende arregl&aacute;rselas, siguiendo a Quine, con la austera l&oacute;gica del c&aacute;lculo de predicados de primer orden con identidad, a saber: la inconsistencia (&iquest;no son inconsistentes entre s&iacute;: i) "la ontolog&iacute;a (i.e., lo que existe) es independiente de nuestros marcos de representaci&oacute;n&quot;, y ii) "la ontolog&iacute;a depende de nuestras propias pautas de individuaci&oacute;n&quot;?).</p>     <p>Con respecto a la primera idea, la tesis esencialista de que los objetos tienen una "identidad preestablecida&quot;, independiente de cualquier pauta de individuaci&oacute;n, quiero advertir dos cosas. La primera es que, si el extensionalismo es una teor&iacute;a ontol&oacute;gica, entonces afirma que existen tales y cuales objetos o clases de objetos. Si es as&iacute;, y adem&aacute;s tenemos en cuenta el 'estribillo' de que "no hay entidad sin identidad&quot;, entonces debemos concluir (dada la conjunci&oacute;n entre el estribillo y el car&aacute;cter ontol&oacute;gico del extensionalismo) que para el extensionalista s&oacute;lo existen las entidades para las cuales contamos con criterios extensionales (&eacute;l dir&aacute; 'claros') de individuaci&oacute;n. Y aqu&iacute; yo veo, no s&eacute; si maliciosamente, una asimilaci&oacute;n ileg&iacute;tima entre lo que hay y la forma en que clasificamos lo que hay<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p>En tercer lugar, &Aacute;vila se&ntilde;ala varios puntos interesantes sobre la plausibilidad del argumento que va desde la teor&iacute;a descriptiva de la referencia de Kripke hasta la metaf&iacute;sica esencialista. Aqu&iacute; concuerdo con &eacute;l en que una discusi&oacute;n pormenorizada del asunto requerir&iacute;a un espacio que sobrepasa el de esta pol&eacute;mica. As&iacute; que no voy a comentar m&aacute;s sobre el asunto, excepto por una aclaraci&oacute;n que quiero hacer. &Aacute;vila se&ntilde;ala, con raz&oacute;n, que el argumento que va desde la designaci&oacute;n r&iacute;gida hasta la metaf&iacute;sica esencialista no es deductivo. Pero luego agrega que, por esa raz&oacute;n, "la teor&iacute;a sem&aacute;ntica de la referencia de Kripke y Putnam <i>no</i> constituye un buen argumento para aceptar la metaf&iacute;sica esencialista&quot; (<i>Op. cit.</i>: 258). Aqu&iacute; ya no estoy de acuerdo. La metaf&iacute;sica esencialista puede interpretarse como un complemento de la sem&aacute;ntica kripkeana, y no como una consecuencia l&oacute;gica de &eacute;sta. En particular, el esencialismo puede verse como una propuesta para tratar las relaciones entre nuestro lenguaje y la realidad. Pero el hecho de que no sea una consecuencia de la sem&aacute;ntica kripkeana no significa que esta sem&aacute;ntica no sea una buena raz&oacute;n a favor del esencialismo. 'Buena raz&oacute;n' y 'Raz&oacute;n concluyente desde el punto de vista l&oacute;gico', supongo, no son t&eacute;rminos coextensivos.</p>     <p>Finalmente, &Aacute;vila dice que otra raz&oacute;n importante para rechazar el esencialismo es que &eacute;ste recurre a nociones que violan abiertamente la m&aacute;xima extensional seg&uacute;n la cual dos expresiones coextensivas son intercambiables en todos los contextos, <i>salva veritate</i>. Aqu&iacute; quiero hacer dos comentarios. El primero es que la violaci&oacute;n de la m&aacute;xima depende de c&oacute;mo interpretemos la ocurrencia de los t&eacute;rminos modales problem&aacute;ticos. &Aacute;vila usa el ejemplo quineano de '9' y 'el n&uacute;mero de los planetas', expresiones que, aunque coextensivas, no son intercambiables <i>salva veritate</i> si se antepone el operador modal 'necesariamente' (ya que, por ejemplo, es falso que, necesariamente el n&uacute;mero de los planetas es mayor que siete). Aqu&iacute; es importante se&ntilde;alar que el ejemplo de Quine es ambiguo. Porque la expresi&oacute;n "el n&uacute;mero de los planetas&quot; se puede interpretar como: i) el n&uacute;mero nueve, o ii) la cantidad actual de planetas. En el primer sentido, la expresi&oacute;n es coextensiva con '9', pero en el segundo no lo es (no lo es porque, mientras '9' designa el mismo objeto -si es que designa alguno- en todos los mundos posibles, "el n&uacute;mero de los planetas&quot; designa ese mismo objeto s&oacute;lo en algunos mundos posibles). As&iacute; que si la interpretamos, como debemos hacerlo para aplicar la m&aacute;xima extensionalista, en el primer sentido, tenemos que se puede realizar la sustituci&oacute;n.</p>     <p>Esto puede verse con m&aacute;s claridad de la siguiente manera. Un argumento antiesencialista de esp&iacute;ritu similar fue planteado por Kneale en los siguientes t&eacute;rminos<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>:</p>     <p>Es sin duda verdad que el n&uacute;mero 12 es necesariamente compuesto, pero ciertamente no es correcto decir que el n&uacute;mero de los ap&oacute;stoles es necesariamente compuesto, a menos que la observaci&oacute;n se interprete como un enunciado el&iacute;ptico de necesidad relativa. Y, una vez m&aacute;s, es sin duda alguna correcto decir que esto que estoy se&ntilde;alando es contingentemente blanco, pero ciertamente no es adecuado decir que el papel blanco que estoy mirando es contingentemente blanco, a menos, otra vez, que la observaci&oacute;n se entienda como el&iacute;ptica. (Kneale, 1962: 629).</p>     <p>En pocas palabras, el contraejemplo dice: '12' y 'el n&uacute;mero de los ap&oacute;stoles' son expresiones correferenciales, pero mientras puede concederse que 12 es necesariamente compuesto, es en cambio abiertamente falso que el n&uacute;mero de los ap&oacute;stoles es necesariamente compuesto. Este problema desaparece si desistimos de usar el adverbio modal, o si lo interpretamos de tal modo que establece una relaci&oacute;n entre el objeto descrito y una forma particular de describirlo. As&iacute;, el n&uacute;mero 12 ser&aacute; esencialmente compuesto, pero s&oacute;lo porque lo hemos seleccionado con esa descripci&oacute;n. Si utilizamos otra cualquiera, la necesidad desaparece. La contrarr&eacute;plica de Plantinga (un esencialista irredento), aunque tiene sus sutilezas, puede resumirse del siguiente modo:</p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; es falso el enunciado "el n&uacute;mero de los ap&oacute;stoles es necesariamente compuesto&quot;? Consideremos dos formas de interpretar la idea de que el enunciado es falso:</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1) En la interpretaci&oacute;n <i>de dicto</i>, esta idea es equivalente a algo como: "La proposici&oacute;n "hay s&oacute;lo 11 ap&oacute;stoles&quot; es posible&quot;.</p>     <p>2) En la interpretaci&oacute;n <i>de re</i>, la idea ser&iacute;a algo como: "El n&uacute;mero que (tal como ocurrieron las cosas) enumera a los ap&oacute;stoles, podr&iacute;a haber sido 11&quot;.</p>    </ul>     <p>Plantinga: "[Esta &uacute;ltima] ser&iacute;a repudiada indignadamente por el esencialista; porque el n&uacute;mero que cuenta a los ap&oacute;stoles es 12 y, desde luego, no podr&iacute;a haber sido 11&quot;. (Plantinga, 1978<i>:</i> 22). Si la objeci&oacute;n fuera interpretada de este modo, contin&uacute;a Plantinga, entonces habr&iacute;a que entender las palabras del antiesencialista en los siguientes t&eacute;rminos:</p> <ul>    <p>"Si la proposici&oacute;n "el n&uacute;mero de los ap&oacute;stoles es 11&quot; hubiera sido verdadera, entonces el n&uacute;mero que (tal como ocurrieron las cosas) enumera a los ap&oacute;stoles no habr&iacute;a sido compuesto&quot;.  Pero seguramente esto es falso.    <br>  Porque dice que si hubiera habido 11 ap&oacute;stoles, entonces el n&uacute;mero que, de hecho, enumera a los ap&oacute;stoles &ndash;el 12&mdash; no habr&iacute;a sido compuesto. (<i>Ib&iacute;d</i>.: 23)</p>    </ul>     <p>Sin embargo, el esencialista dispone de otra estrategia general para responder (y aqu&iacute; viene mi segundo comentario). &Aacute;vila sostiene que una de las principales razones para rechazar el esencialismo es que esta metaf&iacute;sica apela a una familia de nociones con muy dudoso comportamiento l&oacute;gico. En particular, seg&uacute;n &Aacute;vila, dicha familia irrespeta abiertamente las m&aacute;ximas que le son m&aacute;s caras al extensionalista (e.g., "no hay entidad sin identidad&quot; y "dos expresiones coextensivas son intercambiables en todos los contextos, <i>salva veritate</i>&quot;). &Aacute;vila dice que el seguimiento de tales m&aacute;ximas es una garant&iacute;a de austeridad y decencia ontol&oacute;gicas. Pero me gustar&iacute;a se&ntilde;alar, primero, que la metaf&iacute;sica modal m&aacute;s extravagante corresponde al fil&oacute;sofo que se ha empe&ntilde;ado en mantenerse en un marco estrictamente extensional (i.e., David Lewis). En efecto, es en el marco del programa definido por las m&aacute;ximas extensionalistas que Lewis ha llegado, impert&eacute;rrito, a su conclusi&oacute;n de que todos los mundos posibles existen en pie de igualdad con el nuestro. La m&aacute;xima de que todas las expresiones coextensivas deben ser intercambiables <i>salva veritate</i> es en s&iacute; misma un principio controversial, cuya discusi&oacute;n no deber&iacute;a pasarse simplemente por alto en metaf&iacute;sica. Vastas regiones de los idiomas naturales no se ajustan a ella (el lenguaje de las adscripciones psicol&oacute;gicas, para mencionar el caso m&aacute;s enorme y flagrante). S&eacute; que hay insensibles para quienes eso implica que tales territorios deben asolarse. Pero quiz&aacute;s no sea muy cort&eacute;s esgrimir una m&aacute;xima tan devastadora antes de ofrecer por lo menos un argumento a su favor<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. Esto, desde luego, requiere una discusi&oacute;n independiente.</p>     <p align="center"><b>II</b></p>     <p>En su art&iacute;culo en este mismo volumen<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>, Leonardo C&aacute;rdenas plantea tres objeciones generales a mi defensa de la metaf&iacute;sica esencialista. La primera dice que el esencialismo que presento hace un uso inadecuado de los hechos institucionales, tal como son explicados por John Searle. Seg&uacute;n C&aacute;rdenas, al argumentar que el esencialismo es compatible con el relativismo conceptual, he abusado de ejemplos que comparan hechos institucionales con clases naturales, comparaci&oacute;n que, en su opini&oacute;n, le est&aacute; prohibida a un esencialista, dadas las caracter&iacute;sticas respectivas de tales hechos y clases. La molestia de C&aacute;rdenas se debe a que, en mi explicaci&oacute;n de la compatibilidad entre el esencialismo y el fen&oacute;meno de la relatividad conceptual, utilizo comparaciones entre descripciones de lo que se supone que son hechos institucionales (como un partido de f&uacute;tbol) y descripciones que apelan a t&eacute;rminos que se refieren a clases naturales. La queja entonces es que, mientras las clases naturales, por definici&oacute;n, existen independientemente de los estados mentales de los seres humanos, los hechos institucionales no. Sin embargo, no alcanzo a ver el problema. Justamente lo que estaba en discusi&oacute;n con &Aacute;vila era la idea de que el esencialismo debe comprometerse con la tesis de que s&oacute;lo puede haber una clase de descripciones correctas<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>. Al usar el ejemplo, intento mostrar que uno puede ser esencialista y, por tanto, pensar que hay descripciones que asignan verdaderamente propiedades esenciales a una entidad, y al mismo tiempo aceptar que hay otras clases de descripciones igualmente correctas sobre la misma entidad. Francamente, no veo qu&eacute; tiene que ver esto con la supuesta dependencia de los hechos institucionales con respecto a los estados mentales. A no ser que C&aacute;rdenas est&eacute; sugiriendo que en el caso del partido de f&uacute;tbol tenemos dos entidades: una para la descripci&oacute;n normal (que ser&iacute;a algo as&iacute; como el hecho institucional), y otra para la descripci&oacute;n molecular o microf&iacute;sica. Este dualismo de hechos, sin embargo, tampoco implica por s&iacute; solo la negaci&oacute;n del esencialismo. Porque un esencialista tozudo (si se me permite la redundancia), puede replicar aqu&iacute; que, entonces, como tenemos dos entidades, tenemos tambi&eacute;n dos series distintas de propiedades esenciales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El segundo reparo de C&aacute;rdenas es que el esencialista confunde el modo material del discurso con el modo formal. Apelando a la distinci&oacute;n de Carnap entre estos dos modos de discurso, C&aacute;rdenas dice que "el esencialista hace un uso indebido de las categor&iacute;as modales&quot;, un uso <i>de re</i> y no <i>de dicto</i>. Seg&uacute;n C&aacute;rdenas, s&oacute;lo este &uacute;ltimo uso es leg&iacute;timo. Esto, sin embargo, no puede tomarse en serio como una objeci&oacute;n: simplemente, es una petici&oacute;n de principio. Entre otras cosas, la doctrina esencialista afirma precisamente que hay usos <i>de re</i> leg&iacute;timos para las modalidades. Pero no se puede contestar a esto con: "s&oacute;lo los usos <i>de dicto</i> de las modalidades son leg&iacute;timos&quot;. El argumento es v&aacute;lido, s&iacute;, como lo es toda petici&oacute;n de principio.</p>     <p>La tercera objeci&oacute;n de C&aacute;rdenas es m&aacute;s oscura para m&iacute;. Seg&uacute;n C&aacute;rdenas, el esencialismo pasa por alto el hecho de que ciertas descripciones de los objetos presuponen "asignaciones de funci&oacute;n&quot;, las cuales, a su vez, presuponen un conjunto de valores que son relativos a, o dependen de, nuestros intereses. C&aacute;rdenas se refiere al ejemplo kripkeano seg&uacute;n el cual el n&uacute;mero at&oacute;mico del oro es un caso de propiedad esencial, y a mi observaci&oacute;n de que el esencialista puede aceptar tambi&eacute;n otras descripciones del oro, como, por ejemplo, que es un metal muy codiciado. C&aacute;rdenas sugiere que ambas descripciones ("el n&uacute;mero at&oacute;mico del oro es 79&quot; y "el oro es un metal muy codiciado&quot;) "tienen la misma forma&quot;. &iquest;La tienen? Dejando de lado m&aacute;s de un siglo de alabanzas a Frege, supongamos que tienen la misma forma: sujeto-predicado. Eso, sin embargo, es superficial. El punto clave aqu&iacute; es que, aun si no existieran seres humanos, ni seres conscientes en lo absoluto, ni qu&iacute;mica ni nada por el estilo, el oro seguir&iacute;a teniendo el n&uacute;mero at&oacute;mico que tiene. Aunque, en ese caso, dejar&iacute;a de ser un metal muy codiciado. Siguiendo con la distinci&oacute;n que C&aacute;rdenas toma de Searle, hay ciertas propiedades intr&iacute;nsecas de los objetos (i.e., propiedades cuya existencia no depende ni de los estados mentales de nadie ni de los esquemas de descripci&oacute;n), y hay otras propiedades que son relativas al observador. El n&uacute;mero at&oacute;mico del oro, supongo, si no es una propiedad esencial, s&iacute; es por lo menos un estupendo ejemplar de propiedad intr&iacute;nseca. Pero C&aacute;rdenas sugiere que, cuando el esencialista afirma que algunos objetos tienen propiedades esenciales, les est&aacute; asignando una funci&oacute;n a dichas propiedades y, por tanto, que se trata de propiedades relativas al observador. Quiz&aacute;s aqu&iacute; se confundi&oacute; por el uso vago que se hace normalmente del t&eacute;rmino 'funci&oacute;n', ya que es cierto que la idea de propiedad esencial desempe&ntilde;a una funci&oacute;n en la metaf&iacute;sica esencialista. Pero pasar de aqu&iacute; a la afirmaci&oacute;n de que el esencialismo presupone o implica que las propiedades esenciales son, despu&eacute;s de todo, relativas a alg&uacute;n observador, parece un caso flagrante de falacia de ambig&uuml;edad.</p> <hr size="1">     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Aunque irreductibles, podr&iacute;an ser contrarias gracias a alguna relaci&oacute;n causal o algo por el estilo: un cambio en los valores de verdad de las descripciones microf&iacute;sicas probablemente implica un cambio en los valores de verdad de las moleculares, pero aqu&iacute; 'implica' significa 'causa', ya que estamos suponiendo que no podemos pasar l&oacute;gicamente de un nivel de descripci&oacute;n al otro. La sobreviniencia es un caso de este tipo: el valor de verdad de un juicio normativo que sobreviene a un conjunto de puras descripciones cambiar&aacute; cuando el valor de verdad de estas &uacute;ltimas cambie, aunque no pueda trazarse una ruta l&oacute;gica precisa para rastrear la implicaci&oacute;n (dada la intraducibilidad).</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Pi&eacute;nsese en que, como lo ha se&ntilde;alado detalladamente Strawson, el estribillo, inocente en apariencia, deja por fuera de una vez entidades tales como las maneras de hablar o caminar, o los gestos. Strawson tambi&eacute;n muestra convincentemente que el 'eslogan' no es claro: "&iquest;Significa que no hay nada que no sea id&eacute;ntico a s&iacute; mismo? Esto parece decir muy poco. &iquest;Significa que no hay nada que no pertenezca a una clase tal que haya un criterio com&uacute;n, general, de identidad para todas las cosas de esas clase? Esto, a mi juicio, dice demasiado. &iquest;Significa que hay cosas que pertenecen a una clase de tal modo que para cada clase hay un criterio general de identidad para todas las cosas de la clase, mientras que otras cosas no pertenecen a tales clases, y s&oacute;lo las cosas del primer tipo son entidades (objetos) mientras que las cosas del segundo tipo no lo son? Esto suena absurdo o, por lo menos, como una estipulaci&oacute;n cuyo prop&oacute;sito uno querr&iacute;a conocer&quot;. Strawson (1997: 21).</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Utilizo el argumento de Kneale porque la doctrina esencialista relevante es que, por lo menos, algunas propiedades son ejemplificadas esencialmente por algunos objetos o clases. El contraejemplo de Quine, en cambio, se concentra en una relaci&oacute;n. Aunque la r&eacute;plica se puede aplicar en este caso tambi&eacute;n. He tomado la respuesta a esta objeci&oacute;n de Plantinga (1978: 18-23). Plantinga tambi&eacute;n trata extensamente el contraejemplo de Quine en las p&aacute;ginas 222-251.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. En Arango (2005), explico algunas razones para dudar de la Ley de Lebniz tal como es usada por Quine para criticar la distinci&oacute;n anal&iacute;tico-sint&eacute;tico.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Agradezco al Dr. Carlos Emilio Garc&iacute;a por darme a conocer esta r&eacute;plica a mi trabajo antes de que yo sometiera mis contrarr&eacute;plicas a la revista, puesto que, dada la periodicidad tan amplia de <i>Discusiones Filos&oacute;ficas</i>, una espera de un a&ntilde;o podr&iacute;a finalizar en mi conversi&oacute;n al anti-esencialismo o en la p&eacute;rdida del entusiasmo.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Cfr. mi 2006, 233-235.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Arango, P. (2005) "El dogma de Quine&quot;. En: <i>Discusiones Filos&oacute;ficas</i>, Vol 6, No. 9,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0124-6127200700020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. _________. (2006) "Comentario sobre "Realismo, esencialismo y extensionalismo&quot;. En: <i>Discusiones Filos&oacute;ficas</i>, Vol. 7, No. 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0124-6127200700020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. &Aacute;vila I. (2005) "Realismo, esencialismo y extensionalismo&quot;. En: Hoyos, L. (editor) <i>Racionalidad y Relativismo</i>, Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0124-6127200700020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. _________. (2006) "Relatividad, Identidad y Realidad. Respuesta a Pablo Arango&quot;. En: <i>Discusiones Filos&oacute;ficas</i>, Vol 7. No. 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0124-6127200700020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. C&Aacute;RDENAS, L. (2007) "&iquest;Es compatible la relatividad conceptual con un esencialismo genuino?&quot;. <i>Discusiones Filos&oacute;ficas</i><i>,</i> Vol 8. 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0124-6127200700020001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Kneale, W. (1962) "Modality <i>De Dicto</i> and <i>De Re</i>&quot;. En: Nagel, E., Suppes, P. &amp; Tarski, A. (editors) <i>Logic, Methodology and Philosophy of Science</i>, Stanford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0124-6127200700020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Plantinga, A. (1978) <i>The nature of necessity</i>, Clarendon Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0124-6127200700020001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Strawson, P. (1997) <i>Entity and Identity</i>, Oxford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0124-6127200700020001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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