<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1657-7027</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Gerencia y Políticas de Salud]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Gerenc. Polit. Salud]]></abbrev-journal-title>
<issn>1657-7027</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Pontificia Universidad Javeriana]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1657-70272010000300008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ética pública e injusticia estructural en salud]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Public ethics and structural injustice regarding healthcare]]></article-title>
<article-title xml:lang="pt"><![CDATA[Ética pública e injustiça estrutural em saúde]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rueda Barrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto de Bioética  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>9</volume>
<numero>18</numero>
<fpage>78</fpage>
<lpage>84</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1657-70272010000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1657-70272010000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1657-70272010000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>&Eacute;tica p&uacute;blica e injusticia estructural   en salud</b></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><b><font size="3">   Public ethics and structural injustice regarding healthcare</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="verdana"><b>   &Eacute;tica p&uacute;blica e injusti&ccedil;a estrutural em   sa&uacute;de</b></font></p>     <p align="center">Eduardo Rueda Barrera*</p> <hr size="1">     <p>* Profesor investigador, Instituto de Bio&eacute;tica; director del grupo de investigaci&oacute;n en &quot;Violencia estructural en el   sistema de salud: una aproximaci&oacute;n desde la teor&iacute;a cr&iacute;tica y las concepciones filos&oacute;ficas de la justicia&quot;. En   dicho grupo participan los profesores Guillermo Hoyos, del Departamento de Filosof&iacute;a, Edilma Su&aacute;rez, de   la Facultad de Enfermer&iacute;a, y Nelson Casta&ntilde;eda y Efra&iacute;n M&eacute;ndez, del Instituto de Bio&eacute;tica. Agradezco a ellos sus valiosos aportes para la elaboraci&oacute;n de este trabajo. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:erueda@javeriana.edu.co">erueda@javeriana.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p>La cuesti&oacute;n de la justicia en salud puede   ser considerada desde dos perspectivas: una   directa y otra indirecta (1). En la perspectiva   directa, la justicia en salud se entiende como   un asunto intrasectorial: se trata, en esta   mirada, de evaluar si el sistema garantiza una   justa distribuci&oacute;n de los recursos disponibles   para el cuidado de la salud, o si dispone las   medidas adecuadas para maximizar el nivel   de salud de una poblaci&oacute;n contra un conjunto conocido de recursos.</p>     <p>   En contraste, la perspectiva indirecta entiende   la justicia en salud como un prop&oacute;sito que   est&aacute; &iacute;ntimamente ligado al objetivo m&aacute;s   amplio de la justicia social: se trata, en esta   mirada, de evaluar si los problemas en salud   son el resultado de disposiciones o arreglos   sociales injustos. Si uno sigue el camino   directo de evaluaci&oacute;n de la justicia en salud,   muy a menudo se contentar&aacute; con saber en   qu&eacute; medida la distribuci&oacute;n de recursos que se   propone se conforma o no a criterios normativos   como la equidad en situaci&oacute;n de escasez   o la igualdad; si uno sigue, en cambio, el   camino indirecto, se esforzar&aacute; por establecer   en qu&eacute; medida las pol&iacute;ticas gubernamentales   han favorecido arreglos sociales que se   traducen en mayor (o menor) vulnerabilidad   de ciertos grupos a formas identificables de   deterioro de la salud y a formas de exclusi&oacute;n   del sistema de atenci&oacute;n m&eacute;dica.</p>     <p>Mientras el primer camino puede conducir a   dar por correcta una pol&iacute;tica de distribuci&oacute;n   de recursos para medicamentos antiparasitarios,   si sigue el llamado &quot;perfil epidemiol&oacute;gico&quot;,   el segundo puede indicar que el mero   acceso a estos medicamentos es insuficiente,   o incluso pol&iacute;ticamente contraproducente,   si los problemas de salud ?vgr., el parasitismo   intestinal? por los cuales se causa la   demanda de aqu&eacute;llos son favorecidos por   pol&iacute;ticas gubernamentales que sacrifican las   posibilidades de saneamiento b&aacute;sico o de ingreso de sectores sociales vulnerables.</p>     <p>Este sencillo ejemplo quiere poner de   manifiesto lo siguiente: mientras la mirada   directa de la justicia en salud es reduccionista,   en la medida en que realiza una evaluaci&oacute;n   con arreglo a variables estrictamente   sanitaristas ?acceso a la atenci&oacute;n m&eacute;dica,   a medicamentos, procedimientos, informaci&oacute;n   preventiva, etc.?, la mirada indirecta   es, conforme conecta la distribuci&oacute;n de la   salud y de la enfermedad a factores sociales   diversos como el ingreso, la infraestructura   b&aacute;sica, las condiciones laborales, el tipo de   educaci&oacute;n, la cultura y la inmunidad de las   instituciones a la cooptaci&oacute;n y la corrupci&oacute;n, no reduccionista.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mientras la primera se concentra en la   evaluaci&oacute;n del &quot;modelo m&eacute;dico&quot; de atenci&oacute;n   a la enfermedad, la segunda lo hace en la   evaluaci&oacute;n del &quot;modelo social&quot; de gesti&oacute;n   p&uacute;blica de la salud. Mientras la mirada   directa contrae el campo de observaci&oacute;n   para saber si la &quot;cartera&quot; o &quot;el sector&quot; se   administran con eficiencia administrativa, la   mirada indirecta lo expande para examinar   si la gesti&oacute;n p&uacute;blica de la salud es pol&iacute;ticamente   integral, esto es, si se basa en la   profundizaci&oacute;n de la justicia estructural de la sociedad.</p>     <p>El hecho de que la justicia en salud sea un   resultado pr&aacute;ctico-pol&iacute;tico menos vinculado a   la inversi&oacute;n p&uacute;blica en atenci&oacute;n m&eacute;dica que   a la genuina protecci&oacute;n social de los ciudadanos,   obliga a plantearla como objetivo pol&iacute;tico,   no de una cartera, sino de la totalidad   del Estado. La autonom&iacute;a p&uacute;blica, concebida   en los or&iacute;genes del Estado moderno en   t&eacute;rminos de soberan&iacute;a popular, corresponde   al derecho constitutivo de los ciudadanos a   participar deliberativamente en la conformaci&oacute;n   de una voluntad com&uacute;n que oriente   la toma de decisiones vinculantes (2). Si las   decisiones sobre asuntos p&uacute;blicos quieren   ser leg&iacute;timas, es menester que se ajusten a procedimientos incluyentes y sim&eacute;tricos de participaci&oacute;n ciudadana: en la perspectiva indirecta, la justicia en salud es asunto que s&oacute;lo puede ser pol&iacute;ticamente especificado si los diversos elementos relevantes ?que incluyen cuestiones sociales numerosas? son tra&iacute;dos a colaci&oacute;n y puestos a circular discursivamente entre todos los potenciales afectados.</p>     <p>Estas primeras consideraciones normativas,   a saber: 1) que la justicia en salud es subsidiaria   de la justicia estructural de una sociedad,   y 2) que la pol&iacute;tica p&uacute;blica orientada   a garantizarla s&oacute;lo puede ser considerada   leg&iacute;tima si todos los potenciales afectados   por ella participan en su formulaci&oacute;n,   proveen criterios de fondo para examinar la   aceptabilidad &eacute;tica de los recientes decretos   que ha emitido el Gobierno Nacional. Como   se sabe, es un postulado central de la &eacute;tica   p&uacute;blica de las sociedades democr&aacute;ticas   que cuando las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas disponen   arreglos sociales y generan p&eacute;rdidas a   grupos enteros de ciudadanos sin siquiera   consultarles, tales pol&iacute;ticas deben considerarse   abusivas y, entonces, injustas. Cuando   adem&aacute;s las pol&iacute;ticas injustas se hacen lucir   como &quot;justas&quot;, tales pol&iacute;ticas constituyen   formas de injusticia estructural, es decir, de injusticia jur&iacute;dicamente legitimada.</p>     <p>Son cuatro las formas de injusticia estructural   que, a nuestro juicio, los mencionados   decretos producen o propician. La primera   es el confinamiento de la autonom&iacute;a p&uacute;blica   de los ciudadanos. Los decretos confinan la   autonom&iacute;a p&uacute;blica de los ciudadanos porque   es claro que no reflejan la participaci&oacute;n deliberativa   de todos los potenciales afectados   por ellos. Por el contrario, son el producto   de contratistas interesados que, sin someter   sus puntos de vista al escrutinio ciudadano,   formulan los decretos obedeciendo, en   criterio y estilo, las directrices unilaterales del Gobierno Nacional.</p>     <p>Adem&aacute;s de proceder en contra de la norma   &eacute;tico-pol&iacute;tica m&aacute;s b&aacute;sica, que consiste en   decidir reformas sobre asuntos cruciales a   trav&eacute;s de la deliberaci&oacute;n amplia del mayor   n&uacute;mero posible de agentes relevantes, los   decretos han reducido tambi&eacute;n la rendici&oacute;n   de cuentas de los agentes del sistema a mera   &quot;rendici&oacute;n financiera de cuentas&quot;. Al hacerlo   de este modo, no s&oacute;lo hacen caso omiso   a recomendaciones bien justificadas para   implementar formas de accountability m&aacute;s   amplias ?accountability for reasonableness,   por ejemplo, seg&uacute;n Daniels de Harvard   University (3)?, sino que promueven, al   dejar la vigilancia en manos de instancias   burocr&aacute;ticas, el debilitamiento de la sociedad   civil. En un estudio reciente, Brinkerhoff   ha mostrado c&oacute;mo el debilitamiento de los   v&iacute;nculos entre, y n&uacute;mero de actores de, la   sociedad civil reduce la productividad social   potencial de los procesos de rendici&oacute;n de cuentas (4).</p>     <p>La segunda forma de injusticia estructural   que los nuevos decretos profundizan puede   describirse como la inversi&oacute;n del n&uacute;cleo duro   del concepto normativo de equidad. El n&uacute;cleo   duro de dicho concepto, formulado por   Rawls en t&eacute;rminos de desigualdad compensatoria,   indica que el trato desigual a los ciudadanos   s&oacute;lo se justifica si implica la protecci&oacute;n   de los miembros menos favorecidos de la   sociedad (5). Sin embargo, la protecci&oacute;n que   extienden los nuevos decretos tiene como   destinatario principal a los due&ntilde;os de las   entidades del sector privado que administran   el sistema de salud, en detrimento de los   miembros m&aacute;s desfavorecidos de la sociedad:   justo al rev&eacute;s de lo que prescribe la noci&oacute;n   de equidad. De una parte, los decretos no   tocan la arquitectura rentista del sistema; al   contrario, la refuerzan, al dejar intactos los   mecanismos que favorecen el oligopolio, los   sobreprecios y el desv&iacute;o de recursos, mientras   blindan a las empresas privadas contra el gasto, restringiendo el margen de maniobra de los m&eacute;dicos e incrementado los itinerarios burocr&aacute;ticos a pacientes y profesionales. La intermediaci&oacute;n, un mecanismo administrativo claramente ofensivo contra los intereses de los miembros m&aacute;s desfavorecidos de la sociedad, no es siquiera reconocida en los decretos como objeto de inter&eacute;s regulatorio; toda la normatividad trabaja, en cambio, para aceitar la maquinaria rentista (6).</p>     <p>De otra parte, los decretos imponen sus   restricciones m&aacute;s importantes a los agentes   m&aacute;s vulnerables del sistema: los pacientes   y los m&eacute;dicos. Mientras los m&eacute;dicos son   obligados a conformar sus actos a las directrices   de expertos burocratizados, con el fin   de contener el gasto, los pacientes pueden   ser obligados a usar sus bienes para cubrir   gastos m&eacute;dicos si las instancias institucionales   consagradas en los decretos deciden   no autorizar sino un cubrimiento parcial de   sus demandas en salud. En este escenario,   es claro que los beneficiarios de las medidas   no son la parte m&aacute;s d&eacute;bil de la ecuaci&oacute;n, a   saber, los pacientes, en calidad de afectados,   o los m&eacute;dicos, en calidad de dispensadores   del servicio, sino los due&ntilde;os de las entidades privadas que administran el sistema.</p>     <p>Aunque las justificaciones p&uacute;blicas que   hacen los funcionarios del Gobierno Nacional   insistan en la necesidad de las medidas   para impedir que las demandas &quot;no POS&quot;   sustraigan recursos necesarios para satisfacer   las demandas del POS, resulta equ&iacute;voco   suponer que tales medidas acatan debidamente   el imperativo normativo de pedir   sacrificios a los privilegiados para proteger a   los desfavorecidos. En primer lugar, porque   el POS no constituye un plan de beneficios   cortado por las necesidades reales de los   colombianos en materia de atenci&oacute;n m&eacute;dica.   Numerosos estudios han mostrado que una   proporci&oacute;n enorme de demandas de atenci&oacute;n   no est&aacute;n en el POS (7). El No POS no casa, en el sistema actual, ni con demandas de ciudadanos en situaci&oacute;n de privilegio, ni con demandas que un sistema de salud justo debiera excluir. En segundo lugar, porque contraer el problema de la justicia en salud al problema de abastecer con un mismo plan de beneficios a los ciudadanos del r&eacute;gimen contributivo y a los del r&eacute;gimen subsidiado deja por fuera asuntos que, a la luz de una perspectiva indirecta de la justicia en salud, reclaman atenci&oacute;n urgente. Estos asuntos, como el desempleo, la reducci&oacute;n del ingreso real o la debilidad institucional para asegurar la destinaci&oacute;n debida de fondos p&uacute;blicos, son aislados de una agenda de la salud que no se interesa por evitar que la injusticia estructural de la sociedad decante en enfermedad. Reducir el problema de la justicia en salud a &quot;un mismo plan b&aacute;sico de beneficios para todos&quot; termina ocultando aquellos problemas sociales que subyacen a formas numerosas de deterioro de la salud.</p>     <p>La tercera forma de injusticia estructural que   traen consigo los mencionados decretos es el   autoritarismo de los expertos. Los expertos,   en cuanto agentes cognitivos de sistemas   de acci&oacute;n social diferenciados, a menudo   internalizan las perspectivas evaluativas que   las instituciones a las que sirven mantienen   sobre situaciones particulares. La idea de   expertos que marchan por los caminos   neutrales del m&eacute;todo cient&iacute;fico resulta tan   anacr&oacute;nica como la idea de que la ciencia   describe hechos que est&aacute;n, con respecto a   un observador desapasionado, disponibles ah&iacute; afuera.</p>     <p>La naturaleza &quot;situada&quot; del conocimiento de   los expertos impone, como dice Latour, una   &quot;contaminaci&oacute;n&quot; inevitable: sus opiniones   sobre una situaci&oacute;n mezclan constantemente   puntos de vista t&eacute;cnicos con puntos   de vista valorativos (8). Ejemplo de ello se   da cuando los salubristas introducen a las   mediciones de morbimortalidad criterios sobre su valor pr&aacute;ctico. La &quot;incidencia&quot; o interela &quot;prevalencia&quot; de una enfermedad en una regi&oacute;n o en un grupo et&aacute;reo constituye para ellos una medida objetiva de su importancia relativa, del mismo modo que su &quot;severidad&quot; o la &quot;factibilidad de ser intervenida&quot;. Las cosas se complican cuando, con prop&oacute;sitos de priorizaci&oacute;n, se plantea cu&aacute;l es el peso relativo que ha de asignarse a cada uno de estos criterios. Uno se pregunta: &iquest;Podr&iacute;an responder los salubristas la pregunta por el peso relativo que deber&iacute;a asignarse a cada criterio con los recursos de su propia disciplina? La respuesta es, por supuesto, no. El tipo de criterios y su peso relativo son, frente a necesidades de priorizaci&oacute;n, cuestiones abiertas a m&uacute;ltiples puntos de vista que reflejan lugares sociales diversos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El hecho de que los conocimientos que   tienen implicaciones pr&aacute;ctico-pol&iacute;ticas   est&eacute;n abiertos a procesos sociales de definici&oacute;n   ha estimulado a investigadores como   Funtowicz y Ravetz a proponer estrategias   &quot;posnormales&quot;, digamos supradisciplinarias,   que permitan ir decantando un conocimiento   que, con calidad, responda a las   demandas regulatorias de una ciudadan&iacute;a   plural (9). La caracter&iacute;stica fundamental   de este proceso es, una vez m&aacute;s, el di&aacute;logo   p&uacute;blico amplio e incluyente. El peso de   las decisiones es dejado no a los expertos,   que a lo sumo act&uacute;an ofreciendo inputs   blandos a la deliberaci&oacute;n p&uacute;blica, sino a   &quot;comunidades extendidas de pares&quot;. Estas   comunidades est&aacute;n constituidas por los   legos, por los ciudadanos del com&uacute;n, por   las personas de la calle que pueden activar,   frente a los expertos, los saberes normativos   inmanentes a la praxis social misma de la que ellos participan.</p>     <p>En forma inquietante, los decretos reifican,   sin embargo, la autoridad de los expertos   para sancionar cuestiones de naturaleza   p&uacute;blica como el plan de beneficios. Para definir el POS los decretos apelan, en forma anacr&oacute;nica, al juicio de expertos que t&aacute;citamente conciben como agentes neutrales y despolitizados. En vez de presentar y asegurar la implementaci&oacute;n de mecanismos posnormales de deliberaci&oacute;n sobre un asunto tan crucial para la ciudadan&iacute;a como el plan de beneficios, los decretos imponen el punto de vista de expertos nombrados por el presidente. La consulta a la ciudadan&iacute;a aparece, en relaci&oacute;n con este asunto, como una actividad secundaria, cuando deber&iacute;a plantearse lo contrario: que fuese la ciudadan&iacute;a la que consultara a los expertos que estimara convenientes dentro de un proceso p&uacute;blico de toma de decisiones.</p>     <p>La reificaci&oacute;n de la autoridad de los expertos   que las nuevas medidas imponen constituye   una trasgresi&oacute;n de la autonom&iacute;a p&uacute;blica de   los ciudadanos. Como tal, esta reificaci&oacute;n   implica no &uacute;nicamente el autoritarismo de   los expertos, que inevitablemente introducir&aacute;n   criterios valorativos que no se expondr&aacute;n   a escrutinio p&uacute;blico alguno, sino el recorte de   recursos simb&oacute;licos para que la ciudadan&iacute;a   pueda declarar ciertas dolencias y necesidades.   Un tribunal de expertos que trabaja con   formas de representaci&oacute;n del proceso salud/   enfermedad que, a menudo, provienen de la   industria farmac&eacute;utica (10), cierra el paso a   formas alternativas de codificaci&oacute;n que, a   su vez, puedan hacer visible la necesidad de diversas formas de pr&aacute;ctica m&eacute;dica.</p>     <p>El cuarto tipo de injusticia estructural se   causa cuando los profesionales de la salud   (m&eacute;dicos, enfermeras, etc.) quedan limitados   a ejercer, sin mayor rango de acci&oacute;n, el rol   de meros operarios del sistema. Los itinerarios   burocr&aacute;ticos y la limitaci&oacute;n de roles profesionales   que los decretos contribuyen a profundizar;   la exposici&oacute;n directa de los m&eacute;dicos y   el personal de salud al resentimiento justo de   los pacientes sin que, por su parte, puedan   actuar para evitarlo; la presi&oacute;n a proceder en contra de la &eacute;tica profesional y de los intereses de los pacientes; y la carencia de instancias no jur&iacute;dicas de arbitraje de conflictos, son circunstancias que no s&oacute;lo erosionan las posibilidades de bienestar personal y profesional de los m&eacute;dicos, enfermeras, etc., sino que deforman los valores alrededor de los cuales est&aacute;n estructuradas sus profesiones. Estos valores ?como el sentido de beneficencia, la actitud comprensiva y estudiosa, la disposici&oacute;n amigable hacia el paciente y su familia, la vocaci&oacute;n por la conversaci&oacute;n y la escucha, entre otros? se deforman y marginan en respuesta a las presiones funcionales del sistema, presiones que los decretos incrementan. Sin estos valores la calidad y la calidez en la atenci&oacute;n, as&iacute; como las labores de prevenci&oacute;n y promoci&oacute;n en el escenario del encuentro cl&iacute;nico, quedan estructuralmente impedidas. Sin ellos, y sin el espacio institucional debido que requieren para reproducirse, no s&oacute;lo los pacientes son defraudados en sus expectativas, sino que los m&eacute;dicos son despojados de su identidad profesional. Este despojo a menudo se manifiesta como desmoralizaci&oacute;n, rigidez en la conducta profesional y personal, automatizaci&oacute;n, agresividad y malestar emocional.</p>     <p>La erosi&oacute;n que las presiones funcionales del   sistema causan en los valores alrededor de   los cuales se estructuran las profesiones de   la salud impacta, claro, la educaci&oacute;n m&eacute;dica.   La limitaci&oacute;n a formatos cognitivos y conductuales   r&iacute;gidos y estereotipados impone a los   educadores m&eacute;dicos la inercia propia de una   pendiente resbaladiza: bajo la influencia de   din&aacute;micas estructuralmente organizadas   en las que el arte m&eacute;dico se reduce a mera   actividad posfordista, los educadores tendr&aacute;n   m&aacute;s motivos para formar a los m&eacute;dicos como   mera fuerza de trabajo corporativo que para   formarlos en el pensamiento cr&iacute;tico y la &eacute;tica   profesional. A la larga, la educaci&oacute;n m&eacute;dica   ser&aacute; m&aacute;s t&eacute;cnica y tecnol&oacute;gica que profesional:   otra vuelta de tuerca para ajustar la pr&aacute;ctica m&eacute;dica al posfordismo corporativo.</p>     <p><b>Salida</b></p>     <p>   He querido plantear c&oacute;mo los decretos   profundizan cuatro formas de injusticia   estructural. He buscado explicar c&oacute;mo confinan   la autonom&iacute;a p&uacute;blica de los ciudadanos,   c&oacute;mo invierten el contenido prescriptivo de   la noci&oacute;n de equidad, c&oacute;mo imponen formas   nuevas de autoritarismo y c&oacute;mo desvitalizan &eacute;ticamente la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. El hecho de que los decretos traigan consigo estas formas de injusticia, mientras invocan criterios de justicia para legitimarse ?como los de equidad y derecho a la salud?, invita a una reflexi&oacute;n final que quisiera articular en t&eacute;rminos de teor&iacute;a cr&iacute;tica: cuando se estabilizan funcionalmente patolog&iacute;as del poder de cuya presencia depende la constante vulnerabilidad de las personas al sufrimiento, toma forma un tipo de violencia que, con Paul Farmer, podemos llamar violencia estructural (11, 12). Tales patolog&iacute;as del poder han sido el objeto tradicional de una teor&iacute;a cr&iacute;tica que se apoya en las ciencias sociales &quot;para develar aquellas situaciones (las patolog&iacute;as) en que las ideas fundamentales de la pol&iacute;tica y de la &eacute;tica p&uacute;blica son utilizadas para ocultar (o legitimar) situaciones de dominaci&oacute;n&quot; (13). La teor&iacute;a cr&iacute;tica, qua programa de cr&iacute;tica social, jam&aacute;s se ha contentado con una cr&iacute;tica meramente normativa de los procesos sociales, sino que ha asumido la tarea complementaria de &quot;conectar la cr&iacute;tica de las anomal&iacute;as sociales con una explicaci&oacute;n de los procesos que en general han contribuido a velarlas&quot; (14).</p>     <p>Corresponde a la Universidad explicar estos   procesos, a la vez que profundizar en los   alcances pr&aacute;cticos que, en la arena de la salud   p&uacute;blica, plantean conceptos normativos debidamente   justificados. S&oacute;lo as&iacute; podr&iacute;an los   conceptos normativos recuperar su densidad   &eacute;tica y, entonces, informar aquellas reformas   que devuelvan &quot;lo p&uacute;blico&quot;, &quot;lo ciudadano&quot;, a la salud p&uacute;blica.</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></p>     <!-- ref --><p>   1. Fabienne P. Health Equity and Social Justice. Journal   of Applied Philosophy. 2001; 18 (2): 159-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S1657-7027201000030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   2. Habermas J. La inclusi&oacute;n del otro. Barcelona:   Paid&oacute;s, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S1657-7027201000030000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   3. Daniels N. Just Health: Meeting Health Needs   Fairly. Cambridge University Press, Anand, Sudhir;   2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S1657-7027201000030000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   4. Brinkerhoff D. Accountability and Health Systems:   Toward conceptual clarity and policy relevance.   Health Policy and Planning. 2004; 19(6): 371-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S1657-7027201000030000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   5. Rawls J. Una teor&iacute;a de la justicia. M&eacute;xico: Fondo   de Cultura Econ&oacute;mica; 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S1657-7027201000030000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   6. Coronel D. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la bolita? Revista Semana,   3 de enero de 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S1657-7027201000030000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   7. Abad&iacute;a C, Oviedo D. Bureaucratic itineraries in   Colombia. A theoretical and methodological tool   to assess manage-care health care systems. Social   Science &amp; Medicine. 2008; 68 (6): 1153-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S1657-7027201000030000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Latour B. Aramis or the love of technology. Cambridge: Harvard University Press; 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S1657-7027201000030000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   9. Funtowicz SO, Ravetz JR. La ciencia posnormal.   Barcelona: Icaria; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S1657-7027201000030000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   10. Lakoff A. The Right patients for the Drug: Pharmaceutical   Circuits and the Codification of Illness. En:   Hackett E, Amsterdamska O, Lynch M, Wacman J,   editors. The Handbook of Science and Technology   Studies. Cambridge: The MIT Press; 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S1657-7027201000030000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   11. Farmer P. Pathologies of Power: Health, Human   Rights, and the New War on the Poor. Berkeley, Los   Angeles, London: University of California Press; 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S1657-7027201000030000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   12. Martin, R. The limits of law in the protection of   public health and the role of public health ethics.   Public Health. 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S1657-7027201000030000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   13. Hoyos G. Filosof&iacute;a pol&iacute;tica como pol&iacute;tica deliberativa.   En Hoyos G, editor. Filosof&iacute;a y teor&iacute;as   pol&iacute;ticas entre la cr&iacute;tica y la utop&iacute;a. Buenos Aires:   Clacso; 2007, p. 23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000044&pid=S1657-7027201000030000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   14. Honneth A. Patolog&iacute;as de la raz&oacute;n. Historia y   actualidad de la teor&iacute;a cr&iacute;tica. Buenos Aires: Katz;   2009. p. 38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S1657-7027201000030000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fabienne]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health Equity and Social Justice]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Applied Philosophy]]></source>
<year>2001</year>
<volume>18</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>159-70</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Habermas]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La inclusión del otro]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Daniels]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Just Health]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-name><![CDATA[Meeting Health Needs FairlyCambridge University PressAnand, Sudhir]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brinkerhoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Accountability and Health Systems: Toward conceptual clarity and policy relevance]]></article-title>
<source><![CDATA[Health Policy and Planning]]></source>
<year>2004</year>
<volume>19</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>371-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rawls]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Una teoría de la justicia]]></source>
<year>1978</year>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Coronel]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Dónde está la bolita?]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Semana]]></source>
<year>3 de</year>
<month> e</month>
<day>ne</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Abadía]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Oviedo]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bureaucratic itineraries in Colombia. A theoretical and methodological tool to assess manage-care health care systems]]></article-title>
<source><![CDATA[Social Science & Medicine]]></source>
<year>2008</year>
<volume>68</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1153-60</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Latour]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aramis or the love of technology]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Funtowicz]]></surname>
<given-names><![CDATA[SO]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ravetz]]></surname>
<given-names><![CDATA[JR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La ciencia posnormal]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Icaria]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lakoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Right patients for the Drug: Pharmaceutical Circuits and the Codification of Illness]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Hackett]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Amsterdamska]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lynch]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wacman]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[. The Handbook of Science and Technology Studies]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Farmer]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pathologies of Power: Health, Human Rights, and the New War on the Poor]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[BerkeleyLos AngelesLondon ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The limits of law in the protection of public health and the role of public health ethics]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Public Health ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hoyos]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Filosofía política como política deliberativa]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Hoyos]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Filosofía y teorías políticas entre la crítica y la utopía]]></source>
<year>2007</year>
<page-range>23</page-range><publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Clacso]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Honneth]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Patologías de la razón. Historia y actualidad de la teoría crítica]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>38</page-range><publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Katz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
