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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Procesos decisorios y comportamiento de los electores bogotanos en contiendas locales]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Decision-making processes and voter behavior in local elections in bogota]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This research studies citizen decisions in a local election, grouping voters according to vote motivations, candidate attributes and decision inputs. We suggest that voter motivation may be more determined by external and marketing influences than internal motivations. In addition, we believe that voters consider candidate attributes more than his or her political proposal. Since the voters' decision is based on very little information about all possible alternatives, it is biased in favor of the strongest campaign.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <br>    <p align="center"><font size="4"><b>Procesos decisorios y comportamiento    <br> de los electores bogotanos en contiendas locales</b></font></p>      <p><b>Claudia Eugenia Toca Torres<a name="nota1"></a><a href="#nota_1"><sup>*</sup></a></b></p>      <p><sup><a name="nota_1"></a><a href="#nota1">*</a></sup> Profesora Asociada de Carrera. Facultad de Administraci&oacute;n Universidad del Rosario. Doctora en Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales (Administraci&oacute;n P&uacute;blica), Maestra en Administraci&oacute;n (Organizaciones) y Especialista en Mercadotecnia de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico UNAM. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:claudia.toca72@urosario.edu.co">claudia.toca72@urosario.edu.co</a></p>      <p><b>Recibido: </b>11 de septiembre de 2008 - <b>Revisado: </b>6 de octubre de 2008 - <b>Aceptado: </b>10 de octubre de 2008</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Resumen</b></p></font>      <p align="justify"> La investigaci&oacute;n pretende un acercamiento a las formas de decisi&oacute;n del ciudadano bogotano en una contienda electoral local y un agrupamiento en funci&oacute;n de aspectos como motivos de voto, atributos del candidato e insumos de la decisi&oacute;n. Se postula que la motivaci&oacute;n de los bogotanos est&aacute; m&aacute;s determinada por influencias ambientales y de mercadeo que por motivos internos, y que los atributos del candidato pesan m&aacute;s en la decisi&oacute;n que las propias plataformas de gobierno. Debido a que la informaci&oacute;n sobre las distintas alternativas es desigual, el elector decide por el candidato cuya campa&ntilde;a sea m&aacute;s fuerte.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave: </b>Decisiones, elecciones, mercadeo, comportamiento del consumidor</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p align="center"><b>Decision-making processes and voter behavior in local    <br> elections in bogota</b></p></font>  <font size="3">     <p><b>Abstract</b></p></font>      <p align="justify"> This research studies citizen decisions in a local election, grouping voters according to vote motivations, candidate attributes and decision inputs. We suggest that voter motivation may be more determined by external and marketing influences than internal motivations. In addition, we believe that voters consider candidate attributes more than his or her political proposal. Since the voters' decision is based on very little information about all possible alternatives, it is biased in favor of the strongest campaign.</p>     <p><b>Key words: </b>Decisions, elections, marketing, consumer behavior.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Introducci&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> Si en el mercadeo existe un componente atractivo y destacado en materia investigativa, ese es el comportamiento del consumidor. Es as&iacute; como se encuentran infinidad de estudios que establecen las formas como se comporta el comprador, el usuario o el cliente frente a los distintos productos o servicios ofrecidos por cada industria o sector de la econom&iacute;a. Sin embargo, estos estudios se quedan cortos, dado que se enmarcan en el denominado mercadeo comercial, ignorando que en el &aacute;mbito social, pol&iacute;tico o p&uacute;blico, el comportamiento del individuo tambi&eacute;n importa.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Al parecer la toma de decisiones es una actividad inherente al individuo. Independiente de su condici&oacute;n -cliente, usuario, titular, ciudadano, contribuyente, gobernado o elector-, enfrenta permanentemente procesos decisorios. Decide con cu&aacute;l Entidad Promotora de Salud contratar, en qu&eacute; banco depositar sus ahorros, en qu&eacute; ciudad establecer su domicilio, y desde luego por cu&aacute;l candidato votar. Una parte de dichas decisiones son tomadas sobre la base del consejo de otros, que han experimentado situaciones particulares, es el caso de la elecci&oacute;n de un carro, un odont&oacute;logo o la escuela de los hijos. Otra proporci&oacute;n en cambio, se apoya en la publicidad de las distintas alternativas disponibles para la satisfacci&oacute;n de una necesidad, como puede ser la elecci&oacute;n de productos de conveniencia (alimentos) o de comparaci&oacute;n (ropa, electrodom&eacute;sticos).</p>      <p align="justify"> Aunque las recomendaciones de familiares o amigos no est&eacute;n soportadas con informaci&oacute;n relevante, constituyen una fuerza muy poderosa y de impacto en la elecci&oacute;n, que atenta contra la toma racional de decisiones. La publicidad por su parte, ofrece informaci&oacute;n pertinente sobre una opci&oacute;n, pero limitada en cuanto a otras alternativas disponibles y capaces de brindar la satisfacci&oacute;n deseada. Por tanto, la responsabilidad del individuo a la hora de elegir entre diversas alternativas, consiste en buscar y procesar informaci&oacute;n relacionada, o cuando menos consultar con aquellas personas que la hayan obtenido y que est&eacute;n dispuestas a compartirla.</p>      <p align="justify"> La tipolog&iacute;a de decisiones del individuo, var&iacute;a considerablemente dada la magnitud de su impacto potencial. Por ejemplo, el impacto de elegir la marca equivocada de un producto de comparaci&oacute;n (electrodom&eacute;stico), es menor al de optar por un tratamiento equivocado contra el c&aacute;ncer o por un mal gobernante. Bajo estos referentes, cuatro ser&aacute;n los tipos de decisiones enfrentados por el individuo en los distintos roles mencionados: compleja, limitada, leal e inerte (Hawkins, Best &amp; Coney, 2004). La compleja o ampliada presenta un alto grado de involucramiento del individuo, es de suma importancia y en consecuencia se esmera en buscar informaci&oacute;n pertinente. En la limitada la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n es m&iacute;nima, por lo general el individuo prueba y compara con lo habitual y eval&uacute;a pocas opciones. La leal es simplemente el resultado de la satisfacci&oacute;n repetida o de la existencia de un compromiso fuerte con una opci&oacute;n particular. Por su parte, la inerte o recurrente se da porque no vale la pena invertir tiempo y esfuerzo buscando otras opciones.</p>      <p align="justify"> A simple vista una decisi&oacute;n compleja est&aacute; relacionada con la racionalidad del individuo y por lo regular es asumida cuando el producto es costoso o cuando encarna alg&uacute;n tipo de riesgo f&iacute;sico o moral. Sin embargo, el precio no es el &uacute;nico factor determinante de la complejidad de una decisi&oacute;n, ya que el valor entregado a cambio de un tangible o intangible y su correspondiente relaci&oacute;n con los beneficios recibidos, juegan un papel definitivo al momento de tomar cualquier tipo de decisi&oacute;n. En este mismo sentido, el riesgo no se circunscribe a lo f&iacute;sico o moral, tambi&eacute;n implica lo ideol&oacute;gico, lo pol&iacute;tico y hasta lo social.</p>      <p align="justify"> Las formas de decisi&oacute;n de los compradores de productos y de los usuarios de servicios han sido ampliamente abordadas por los estudiosos del comportamiento del consumidor (psic&oacute;logos y algunos profesionales del mercadeo). Por su parte, las decisiones de los ciudadanos electores han sido abordadas por los psic&oacute;logos, soci&oacute;logos y estudiosos de la Ciencia Pol&iacute;tica. Resulta extra&ntilde;o que, desde la perspectiva del mercadeo, no existan estudios que traten de descifrar las formas c&oacute;mo deciden los ciudadanos en una elecci&oacute;n local, cuando la similitud entre decisiones pol&iacute;ticas y decisiones econ&oacute;micas tiene sus or&iacute;genes en el mercado. En las contiendas electorales un n&uacute;mero de candidatos y partidos presentan sus productos (programas de gobierno) y los votantes escogen uno entre varios, pagando con su voto por aquella opci&oacute;n que mejor satisface sus criterios. La diferencia radica en que el impacto de la decisi&oacute;n pol&iacute;tica es colectivo (para todos los integrantes del mercado) y el de la econ&oacute;mica es individual (para quien toma la decisi&oacute;n). Es por ello, que a las decisiones que toma un individuo y que afectan a otros se les ha denominado decisiones pol&iacute;ticas (Evans, 2003).</p>      <p align="justify"> La pretensi&oacute;n, entonces, es nutrir el comportamiento del elector con aportes y conceptos de la ciencia pol&iacute;tica, interpretar los hallazgos a la luz del mercadeo y del comportamiento del consumidor y hacer contribuciones a la ciencia pol&iacute;tica y a la psefolog&iacute;a. Todo ello en el marco de las pasadas elecciones llevadas a cabo para relevar los gobiernos locales en el pa&iacute;s.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>1. Antecedentes te&oacute;ricos</b></p></font>      <p align="justify"> Las elecciones se configuran como la instituci&oacute;n a trav&eacute;s de la cual la gente expresa su voluntad, garantizando en parte el funcionamiento de la democracia. Los procesos seguidos por los votantes para elegir, conducen a decisiones que pueden ser catalogadas como mejores o peores, llevando a reflexionar en torno a lo que significa votar correctamente<a name="1"></a><a href="#1a"><sup>1</sup></a>. Votar correctamente tiene que ver con atender el proceso racional de toma de decisiones y con soportar las elecciones en valores y creencias del individuo y en intereses debidamente justificados con informaci&oacute;n. Garantizar decisiones correctas de votaci&oacute;n demanda una atenci&oacute;n permanente en la pol&iacute;tica, en las acciones de los funcionarios del gobierno y en las propuestas de los candidatos en competencia (Lau &amp; Redlawsk, 2006).</p>      <p align="justify"> Para soportar el primer requerimiento de las decisiones correctas, Berelson, Lazarsfeld &amp; McPhee (1954) y otros autores como Dlli Carpini &amp; Keeter (1996), argumentan que el buen funcionamiento de una democracia depende del inter&eacute;s de los ciudadanos por la pol&iacute;tica, de que le pongan atenci&oacute;n, la discutan y participen activamente en ella, pues hacerlo les permitir&aacute; tomar decisiones con base en principios que reflejen sus propios intereses y el bien com&uacute;n. Sin embargo, todos estos factores generalmente son bajos, as&iacute; que pocos participan en pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; del voto (Lau &amp; Redlawsk, 2006). Adicionalmente, no todos los ciudadanos est&aacute;n capacitados (por falta de inter&eacute;s, informaci&oacute;n o habilidades) para cumplir con dichos est&aacute;ndares.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La correcta representaci&oacute;n democr&aacute;tica se asegurar&aacute; en la medida que los ciudadanos informados elijan libremente sus l&iacute;deres, por tanto, la informaci&oacute;n ser&aacute; la que garantice que voten por aquellos l&iacute;deres o partidos que mejor representen sus visiones.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>1.1 Decisiones pol&iacute;ticas y procesos de decisi&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> Que la gente no vote, que considere irrelevante votar o que invierta m&aacute;s tiempo en otro tipo de decisiones, refuerza la necesidad de convertir las votaciones en una instituci&oacute;n de importancia inestimable. Votar es una decisi&oacute;n como cualquier otra en t&eacute;rminos de motivaciones que gobiernan a los individuos, la decisi&oacute;n electoral es muy similar a otras que tomamos en nuestra vida diaria. Los votantes eligen partidos y candidatos sobre las bases de los beneficios que se pueden derivar, como en cualquier decisi&oacute;n tienen un conjunto de criterios que desean que su elecci&oacute;n satisfaga (Evans, 2003).</p>      <p align="justify"> En condiciones normales, votar implica decidir entre programas pol&iacute;ticos o cualidades de los candidatos, por tanto, las actitudes de los electores hacia ellos son un elemento necesario en un modelo real de votaci&oacute;n (Dalton, 1996). Dentro de las cualidades del candidato destacan afiliaci&oacute;n partidaria, posici&oacute;n frente a distintos asuntos, personalidad del candidato, experiencia laboral y vinculaci&oacute;n a grupos entre otras. Cualquier elecci&oacute;n tendr&aacute; sus bases en aproximaciones o similitudes entre lo que el votante quiere y lo que el candidato ofrece o puede ofrecer. Vincular las preferencias del elector a las caracter&iacute;sticas de las alternativas de elecci&oacute;n equivale a entender o predecir los resultados de cualquier decisi&oacute;n (Lau &amp; Redlawsk, 2006). Por su parte, algunos electores votan por las ideolog&iacute;as y no por los programas, por tanto, las primeras deben ser consistentes internamente y estar en correspondencia con las propuestas de los partidos.</p>      <p align="justify"> Cuando los ciudadanos enfrentan decisiones pol&iacute;ticas importantes, lo primero que deben definir es c&oacute;mo votar -en las elecciones- y despu&eacute;s qu&eacute; procedimiento utilizar&aacute;n para ejercer influencia directa en la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas -en la gesti&oacute;n p&uacute;blica. (Downs, 1973). En realidad muy pocos tienen claro c&oacute;mo elegir y se podr&iacute;a decir que ninguno piensa en tomar partido en la gesti&oacute;n del gobernante que resulte elegido. Este &uacute;ltimo frente es el que extiende la participaci&oacute;n ciudadana m&aacute;s all&aacute; de los procesos electorales, para elevarla a la participaci&oacute;n en la gesti&oacute;n p&uacute;blica.</p>      <p align="justify"> Conocer el proceso de decisi&oacute;n del elector contribuye a la comprensi&oacute;n de su comportamiento. Dicho proceso se materializa a trav&eacute;s de cuatro etapas fundamentales: reconocimiento de la necesidad, b&uacute;squeda de informaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n de alternativas y elecci&oacute;n. La necesidad se reconoce a partir de tres categor&iacute;as de est&iacute;mulos: los internos, los ambientales y los de mercadeo (Dalton, 1996). Por tal motivo, el comportamiento puede estar justificado por actitudes y valores (internos), por condiciones econ&oacute;micas, sociales, pol&iacute;ticas y culturales del entorno (ambientales) y por las estrategias de mercadeo de las campa&ntilde;as de los distintos candidatos (mercadeo)<a name="2"></a><a href="#2a"><sup>2</sup></a>.</p>      <p align="justify"> La adopci&oacute;n de cualquier decisi&oacute;n pol&iacute;tica presupone que el sujeto posee un m&iacute;nimo de informaci&oacute;n (fecha de las elecciones, n&uacute;mero de partidos que concurren, sistema electoral y de partidos). Se supone que el continuo torrente de informaci&oacute;n ofrecido gratuitamente, en cualquier sociedad, proporciona al votante este m&iacute;nimo (Downs, 1973). Posteriormente, los individuos inician el proceso de b&uacute;squeda de informaci&oacute;n complementaria. El hecho que la informaci&oacute;n var&iacute;e por candidato, significa la consideraci&oacute;n de alternativas no comparables, es decir atributos que se convierten en &uacute;nicos para cada candidato. Las alternativas pueden ser incomparables cuando la informaci&oacute;n sobre algunas existe pero es desconocida por el decisor. De acuerdo con la elecci&oacute;n racional, la informaci&oacute;n que est&aacute; disponible para algunas pero no para todas las alternativas, debe ser ignorada al tomar una decisi&oacute;n. Sin embargo esto raramente se da, en su lugar, el elector usa la informaci&oacute;n que tiene y establece una categor&iacute;a basada en las inferencias sobre la informaci&oacute;n desconocida (Lau &amp; Redlawsk, 2006)<a name="3"></a><a href="#3a"><sup>3</sup></a>.</p>      <p align="justify"> Las campa&ntilde;as electorales deben tener claros los dos tipos de informaci&oacute;n que pueden difundir durante una contienda: la centrada en aspectos personales del candidato y la entregada sobre el programa de gobierno. Las decisiones a partir de estos dos tipos de informaci&oacute;n difieren notablemente, por tanto los electores votar&aacute;n por el candidato y no por el programa de gobierno, cuando una mayor cantidad de datos proviene del personaje (Lau &amp; Redlawsk, 2006)<a name="4"></a><a href="#4a"><sup>4</sup></a>.</p>      <p align="justify"> El procesamiento de la informaci&oacute;n, se puede ver afectado, entre otros, por factores como el grado de complejidad de la decisi&oacute;n, la presi&oacute;n del tiempo y la similitud de las alternativas. La complejidad de la decisi&oacute;n, por lo regular, esta determinada por el n&uacute;mero de alternativas en consideraci&oacute;n y el n&uacute;mero de atributos considerados. La presi&oacute;n del tiempo lleva a acelerar el procesamiento y a reducir la cantidad total de informaci&oacute;n considerada (Lau &amp; Redlawsk, 2006). Cuando las alternativas son similares se dificulta encontrar la mejor alternativa y decidir f&aacute;cilmente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Los estudios, especialmente los norteamericanos, indican que en los procesos de toma de decisiones electorales, raramente son conocidas todas las alternativas e invocados, al mismo tiempo, todos los posibles resultados y valores tal como lo considera el enfoque de elecci&oacute;n racional. Por lo regular, la gente desea tomar buenas decisiones, solo que no lo hace en la forma idealizada descrita por el modelo racional (Lau &amp; Redlawsk, 2006)<a name="5"></a><a href="#5a"><sup>5</sup></a>. Para decisiones f&aacute;ciles, los individuos han desarrollado un gran n&uacute;mero de mecanismos cognitivos que les permiten enfrentar sobrecargas de informaci&oacute;n; mecanismos que son empleados autom&aacute;tica e inconscientemente para simplificar procesos de evaluaci&oacute;n y elecci&oacute;n. Tres son las formas que contribuyen a simplificar la responsabilidad decisoria del votante (Lau &amp; Redlawsk, 2006). La <i>descomposici&oacute;n </i>que permite desagregar una decisi&oacute;n en sus partes constitutivas para facilitar la labor de evaluaci&oacute;n; la <i>edici&oacute;n </i>que elimina o ignora aspectos relevantes de la decisi&oacute;n, limitando la tarea de decisi&oacute;n a candidatos que son familiares, desconociendo las dem&aacute;s alternativas, y la <i>decisi&oacute;n heur&iacute;stica </i>que usa atajos cognitivos para elegir. Entre estos atajos han sido identificados: 1) Afecto para casos en los que los candidatos han estado en varias contiendas, oportunidades en las que el votante ya se ha formado ciertas impresiones. 2) Endoso, alguien m&aacute;s asume la dura tarea de descubrir c&oacute;mo votar. 3) Familiaridad, privilegiar a un candidato particular del cual se ha escuchado, desconociendo informaci&oacute;n sobre los dem&aacute;s. 4) H&aacute;bito, votar como se voto en las elecciones pasadas. 5) Viabilidad, considerar s&oacute;lo candidatos que tengan una buena oportunidad de ganar.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>1.2 Modelos de decisi&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> Inicialmente, en los campos de la teor&iacute;a de la decisi&oacute;n y del an&aacute;lisis de la decisi&oacute;n fueron identificados dos modelos: el normativo (deber ser) y el descriptivo (el ser). La orientaci&oacute;n normativa est&aacute; relacionada con la conducta racional, en tanto que, en la descriptiva hay presencia de est&iacute;mulos emocionales. Posteriormente, se define la orientaci&oacute;n prescriptiva como el arte y la ciencia que ense&ntilde;a a la gente a pensar reflexivamente sobre las elecciones pr&aacute;cticas y serias que deben ser tomadas (Raiffa, 1994). El modelo prescriptivo es usado para guiar la toma real de decisiones de modo que se reconozcan imperativos normativos y limitaciones derivadas de las habilidades cognitivas de los decisores (French &amp; Zhigang, 1994). Adem&aacute;s de este referente general se han identificado cuatro modelos que dan origen a las distintas decisiones de los votantes: racional, confirmatoria, frugal e intuitiva. Su caracterizaci&oacute;n obedece a criterios como motivaciones, insumos, m&eacute;todos de elecci&oacute;n y b&uacute;squeda de informaci&oacute;n.</p>      <p align="justify"> El <b>modelo de elecci&oacute;n racional </b>(modelo 1) es netamente normativo, dicta la forma como deben comportarse los individuos para garantizar decisiones maximizadoras de valor. En este sentido, el votante eval&uacute;a los candidatos en funci&oacute;n de las consecuencias esperadas para sus propios intereses, cree que entre m&aacute;s informaci&oacute;n tenga sobre las distintas alternativas, mejor ser&aacute; la decisi&oacute;n, por lo que busca el m&aacute;ximo posible (Lau &amp; Redlawsk, 2006)<a name="6"></a><a href="#6a"><sup>6</sup></a>. Bajo este modelo el elector considera conciente y expl&iacute;citamente las consecuencias positivas y negativas de cada curso de acci&oacute;n sobre sus propios intereses; asume que el acopio de informaci&oacute;n es una parte integral de una estrategia decisoria<a name="7"></a><a href="#7a"><sup>7</sup></a>. Las estrategias de este modelo conducen a que, toda la informaci&oacute;n recolectada sobre una serie de atributos relevantes de cada alternativa, sea considerada a la hora de tomar la decisi&oacute;n reconoci&eacute;ndose as&iacute; incentivos para emprender una b&uacute;squeda profunda.</p>      <p align="justify"> En las contiendas electorales, los ciudadanos racionales votan por el candidato preferido y por el que mejor represente sus intereses, revelando as&iacute; sus preferencias. Los procedimientos racionales garantizar&aacute;n la m&aacute;s alta probabilidad de alcanzar una decisi&oacute;n maximizadora de valor, sin embargo en nuestras democracias, &eacute;ste resulta un modelo exigente dadas sus excesivas demandas cognitivas (Lau &amp; Redlawsk, 2006). Los sujetos racionales eval&uacute;an todas las alternativas con las que se enfrentan, en funci&oacute;n con sus propios fines. Si se conocen los fines del sujeto de decisi&oacute;n, es posible anticipar las acciones que emprender&aacute; para lograrlo, lo que coincide con el an&aacute;lisis econ&oacute;mico que considera: el descubrimiento de los objetivos que persigue el individuo y el an&aacute;lisis de los medios m&aacute;s razonables para conseguirlos, es decir de los que exigen menor empleo de recursos escasos (Downs, 1973).</p>      <p align="justify"> En el modelo de <b>socializaci&oacute;n previa y consistencia cognitiva </b>(modelo 2), la decisi&oacute;n es afectada por tres factores cortoplacistas: identificaci&oacute;n con los colores del partido y percepci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas personales del candidato; posici&oacute;n de los candidatos y percepci&oacute;n de la misma; y evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o del candidato. Las decisiones por lo regular son heredadas y fuertemente afectadas por identificaciones sociales aprendidas. La exposici&oacute;n a la informaci&oacute;n pol&iacute;tica generalmente es vista como casual, la percepci&oacute;n a menudo es desviada por predisposiciones y los votantes tienden a mantener convicciones b&aacute;sicas (Lau &amp; Redlawsk, 2006). Los individuos movidos por este modelo, disponen de muchos mecanismos psicol&oacute;gicos de resistencia al cambio, haciendo de sus decisiones algo esencialmente est&aacute;tico. Por esta raz&oacute;n, no es de esperarse que las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas ejerzan una influencia fuerte en este tipo de votantes. Por lo regular, la recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n es un proceso pasivo, la &uacute;nica excepci&oacute;n a dicha condici&oacute;n es cuando los votantes buscan conocer la afiliaci&oacute;n partidaria de un candidato. Frente al fen&oacute;meno de disonancia cognoscitiva<a name="8"></a><a href="#8a"><sup>8</sup></a>, el elector tiene la posibilidad de cambiar su percepci&oacute;n del candidato o de buscar informaci&oacute;n positiva sobre el mismo, con el &aacute;nimo de contrarrestar impresiones negativas.</p>      <p align="justify"> Los votantes buscan informaci&oacute;n, no tanto para decidir c&oacute;mo votar, sino para sustentar o justificar una decisi&oacute;n ya tomada y derivada de su inclinaci&oacute;n partidaria. Las estrategias empleadas por los decisores de este modelo, se centran en filtrar la informaci&oacute;n recibida de acuerdo a partidos, en b&uacute;squedas intencionadas para soportar su decisi&oacute;n, en magnificar la importancia de aquella que confirma arquetipos propios, y en minimizar la contradictoria. Se trata entonces de estrategias meramente confirmatorias, corroborar que su candidato es bueno, es m&aacute;s importante que confirmar que el oponente es malo (Lau &amp; Redlawsk, 2006).</p>      <p align="justify"> El <b>modelo de decisi&oacute;n r&aacute;pida y frugal</b> (modelo 3), es propio de individuos que no destinan tiempo a la pol&iacute;tica, que est&aacute;n interesados en asuntos f&aacute;ciles y sutiles, en agendas m&aacute;s simb&oacute;licas que t&eacute;cnicas, es decir, agendas m&aacute;s relacionadas con fines pol&iacute;ticos que con medios. Dado que los asuntos complejos son m&aacute;s t&eacute;cnicos y est&aacute;n m&aacute;s relacionados con los medios apropiados para lograr un fin universalmente valioso, el votante no imprime mayor sofisticaci&oacute;n al proceso de elecci&oacute;n, al no querer complicarse lo asume como algo ligero. Este tipo de electores, toma decisiones de una manera mucho m&aacute;s intuitiva, menos formal y calculadora y con limitadas dosis de informaci&oacute;n (Lau &amp; Redlawsk, 2006). Bajo este modelo, el ciudadano elige los mejores atributos &frac34;dos o tres&frac34; o aquellos que m&aacute;s interesen, evaluando cada uno como bueno o malo. Si el individuo est&aacute; poco interesado en la pol&iacute;tica, o tiene recursos cognitivos limitados, solo considerar&aacute; dos atributos. Aquel con mayores recursos cognitivos o mayor inter&eacute;s en la pol&iacute;tica podr&aacute; mantener un n&uacute;mero mayor de atributos y buscar&aacute; informaci&oacute;n en torno a todos (Lau &amp; Redlawsk, 2006).</p>      <p align="justify"> En el <b>modelo de racionalidad acotada e intuitiva </b>(modelo 4), las decisiones son soportadas en informaci&oacute;n escasa recolectada durante la campa&ntilde;a, se basan en atributos estereotipados de los partidos. La escasa racionalidad en la informaci&oacute;n y el predominio de la intuici&oacute;n, privilegian la toma de decisiones sin mucho esfuerzo. La mayor&iacute;a de decisiones son entendidas como respuestas semiautom&aacute;ticas para situaciones enfrentadas con regularidad, y no como c&aacute;lculos probabil&iacute;sticos sobre las consecuencias asociadas con las distintas alternativas. Visualiza a los individuos como procesadores de informaci&oacute;n cognitivamente limitados, que toman decisiones de una manera mucho m&aacute;s intuitiva, menos formal y calculadora. La b&uacute;squeda de informaci&oacute;n es mucho m&aacute;s superficial, sin importar que la magnitud de la elecci&oacute;n y de los niveles perseguidos, demanden la consideraci&oacute;n del m&aacute;ximo de informaci&oacute;n posible, antes de encontrar una alternativa satisfactoria o de eliminar otras.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La satisfacci&oacute;n involucra un proceso cognitivo relativamente simple, limitado a la b&uacute;squeda de una alternativa apropiada para cada criterio de juicio, en lugar de comparar varias. Algunas opciones son ignoradas por lo que no hay garant&iacute;a que se elija la mejor. El elector fija una regla de eliminaci&oacute;n por aspectos consistente en ordenar los atributos de acuerdo a su nivel de importancia de modo que el m&aacute;s importante aparece primero. Para cada atributo se establece un nivel objetivo, por lo que aquellos candidatos que no igualen o superen dicho nivel ser&aacute;n descartados.</p>      <p align="justify"> Revisando los cuatro modelos de decisi&oacute;n referidos, muchos podr&iacute;an reclamar el reconocimiento del modelo no racional. En este sentido, es preciso citar la afirmaci&oacute;n de Downs (1973), seg&uacute;n la cual muchas veces el comportamiento de los votantes puede calificarse de ignorante, pero no de irracional. Ello es, la falta de conocimiento contextual constituye la ignorancia que hay que distinguir de la falta de informaci&oacute;n. Para combatir la ignorancia, el individuo necesita educaci&oacute;n, mientras que para combatir la falta de informaci&oacute;n, teniendo conocimiento contextual, lo &uacute;nico que se necesita son datos. La interpretaci&oacute;n de informaci&oacute;n requiere conocimiento contextual<a name="9"></a><a href="#9a"><sup>9</sup></a>.</p>      <p align="justify"> Sin embargo no se puede negar que el sujeto irracional existe, pues muchos son los que recurren a medios pol&iacute;ticos para fines no pol&iacute;ticos, por ejemplo votan por un determinado candidato para evitar el enfado de un tercero. En las democracias, es de suma importancia aprender a diferenciar los errores de los racionales del comportamiento normal de los irracionales, un referente de distinci&oacute;n lo constituye la posibilidad de rectificaci&oacute;n, de descubrir y tomar conciencia de los errores (Downs, 1973).</p>      <p align="justify"> Confrontando los modelos planteados por Raiffa y por Lau &amp; Redlawsk, se establece que el modelo uno se relaciona con el normativo, el dos con el prescriptivo y el tres y cuatro con el descriptivo. Es importante advertir que en mercadeo una decisi&oacute;n se considera racional cuando el individuo sigue cada una de las etapas del proceso decisorio -reconocimiento de la necesidad, b&uacute;squeda de informaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n de alternativas y elecci&oacute;n-, siendo v&aacute;lida desde luego, la presencia de est&iacute;mulos emocionales (ansiedad, entusiasmo, frustraci&oacute;n, etc.).</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>2. Procesos de elecci&oacute;n local en Colombia</b></p></font>      <p align="justify"> Decidir sobre el gobernante local no es lo mismo que decidir la marca de un producto de conveniencia. El tiempo, el esfuerzo y la informaci&oacute;n demandados por la elecci&oacute;n, difieren enormemente. Sin embargo, muchas veces el individuo que compra un producto (comprador) es el mismo que vota en las elecciones (elector), y a pesar de que el ejercicio de dos roles diferentes le exige distintos comportamientos, el individuo insiste en tomar la decisi&oacute;n dedicando el mismo esfuerzo y buscando la misma cantidad de informaci&oacute;n sin importarle la situaci&oacute;n enfrentada. Obedeciendo al inter&eacute;s de identificar y comprender las formas de decisi&oacute;n del votante bogotano para la contienda local de octubre de 2007, fueron aplicadas 324 encuestas personales a hombres y mujeres mayores de 18 a&ntilde;os con claras intenciones de votar para la alcald&iacute;a de Bogot&aacute;<a name="10"></a><a href="#10a"><sup>10</sup></a>. Los encuestados fueron abordados en sitios p&uacute;blicos de las distintas localidades durante los seis d&iacute;as previos al d&iacute;a de la elecci&oacute;n (<a href="img/revistas/ccso/v8n15/v8n15a06a01.jpg" target="_blank">Anexo 1</a>).</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>2.1 Motivaci&oacute;n en la elecci&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> El proceso decisorio en la pol&iacute;tica no dista mucho de los enfrentados en la cotidianeidad. Parad&oacute;jicamente, para la mayor&iacute;a de ciudadanos la pol&iacute;tica no representa un asunto de inter&eacute;s, por lo que la importancia de las decisiones en esta materia, afecta la motivaci&oacute;n y esfuerzos del ciudadano y desde luego la precisi&oacute;n de la elecci&oacute;n. Los votantes que no encuentran motivos para poner atenci&oacute;n en la pol&iacute;tica, dif&iacute;cilmente aprender&aacute;n todo sobre los distintos candidatos de una contienda electoral. Contrariamente, los electores altamente motivados buscar&aacute;n superar sus limitaciones cognitivas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El desinter&eacute;s de algunos residentes bogotanos en los asuntos pol&iacute;ticos, se pone en evidencia al calificar las razones que motivan el votar en las elecciones para alcalde de Bogot&aacute;. En este sentido, el 1% expresa desmotivaci&oacute;n, no percibe importancia alguna en las elecciones, a pesar de ello, acuden a las urnas. La indiferencia tambi&eacute;n es percibida cuando los ciudadanos no establecen niveles de importancia entre las distintas razones, muchas de ellas excluyentes, por lo que a todas les otorgan una calificaci&oacute;n alta (4.0 y 5.0)<a name="11"></a><a href="#11a"><sup>11</sup></a>. Es as&iacute; como el 10% pareciera no identificar el argumento m&aacute;s valioso de la participaci&oacute;n en procesos democr&aacute;ticos.</p>      <p align="justify"> Calificadas las motivaciones, se advierte que la raz&oacute;n m&aacute;s fuerte que lleva a votar a los ciudadanos, es la importancia de participar en procesos electorales (3.7), seguido por la necesidad del certificado electoral (2.2), por h&aacute;bito y tradici&oacute;n familiar (2.0), por seguir el consejo de familiares y amigos (1.7), por acatar la sugerencia del l&iacute;der comunitario (1.6), y en &uacute;ltima instancia por presi&oacute;n de terceros (1.1). Se podr&iacute;a pensar que al garantizar incentivos para los sufragantes (acceso a universidades p&uacute;blicas, adjudicaci&oacute;n de becas, subsidios de vivienda, etc.), el sistema motivar&iacute;a a los ciudadanos a votar, no obstante tan s&oacute;lo el 6% los considera una raz&oacute;n poderosa para hacerlo, proporci&oacute;n ubicada en la localidad de Suba. El modelo racional indica que la participaci&oacute;n en los procesos electorales constituye el principal argumento que lleva a los ciudadanos a votar, al respecto si bien &eacute;sta obtuvo la mayor valoraci&oacute;n (3.7), significa la &uacute;nica y m&aacute;s importante tan solo para el 13% de los ciudadanos.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>2.2 Insumos electorales</b></p></font>      <p align="justify"> El inter&eacute;s en la pol&iacute;tica y la atenci&oacute;n permanente en la misma, garantizar&aacute;n al elector los insumos necesarios para tomar decisiones. Es as&iacute; como los militantes o seguidores de un partido considerar&aacute;n, entre otros elementos y para cada alternativa, la ideolog&iacute;a del partido, la propuesta de gobierno y los atributos retrospectivos del candidato al enfrentar una decisi&oacute;n electoral. Si bien los ciudadanos desinteresados tienen la posibilidad de abstenerse en las contiendas electorales, por lo regular acuden a las urnas, tomando la decisi&oacute;n a partir de una serie de estereotipos o m&eacute;todos considerados no pol&iacute;ticos.</p>      <p align="justify"> Al enfrentar una decisi&oacute;n entre diversos candidatos, el elector procura considerar la militancia y la ideolog&iacute;a como criterios de evaluaci&oacute;n. Los v&iacute;nculos partidistas corresponden a la identificaci&oacute;n con ideolog&iacute;as y en su ausencia, el diferencial de partido del votante ser&aacute; nulo (a la gente no le importar&aacute; qu&eacute; partido triunfe). En nuestras democracias el impacto de la militancia en el comportamiento del elector es muy bajo. Dif&iacute;cilmente, la evaluaci&oacute;n de los residentes bogotanos puede ser producto de sus preferencias asociativas, en virtud a que tan solo un 4% es militante de un partido pol&iacute;tico. Complementariamente, es de destacar que de los distintos atributos de un candidato, el de menos importancia para los electores es precisamente el de la afiliaci&oacute;n pol&iacute;tica (2.4). Significa que los bogotanos votan por los candidatos sin importar cu&aacute;l sea el partido pol&iacute;tico que los avale, posiblemente porque est&aacute;n acostumbrados a candidatos que en una elecci&oacute;n se lanzan por un partido, en la siguiente por otro, percibiendo dicho fen&oacute;meno como lo m&aacute;s natural. Esto socava la identidad partidista y muestra algunas distorsiones del sistema pol&iacute;tico nacional como una pol&iacute;tica no partidista o nominal.</p>      <p align="justify"> Votar por el candidato preferido y el que mejor represente los intereses de la ciudadan&iacute;a es supuestamente el mandato de la racionalidad. Un candidato se prefiere en la medida que ofrezca y se comprometa con un programa cuyos componentes consideren las preferencias y expectativas de los votantes. Es de anotar que la expresi&oacute;n de los ciudadanos, mayoritariamente, se relaciona con necesidades colectivas que han sido ignoradas o desatendidas, como el caso de la seguridad (16.4%) y del transporte y la malla vial (10.5%). Respecto a los que esperan algo del gobernante, destacan el cumplimiento (12.7%) y la honestidad (10.8%). Lo social (9.9%) y la educaci&oacute;n (7.4%) figuran igualmente como asuntos que demandan mayor atenci&oacute;n del gobernante. Esto permite ver que, las preferencias del elector est&aacute;n determinadas por aquellas necesidades p&uacute;blicas, que aspira sean satisfechas por la v&iacute;a de las acciones contempladas en los programas de gobierno de los candidatos. As&iacute; por ejemplo, si en la decisi&oacute;n enfrentada por los bogotanos el pasado mes de octubre, hubieran primado los requisitos racionales de ordenar todas las opciones de acuerdo con sus preferencias -es decir el asunto de la seguridad-, y de elegir entre las opciones la m&aacute;xima dentro de su escala, el alcalde hubiera sido Enrique Pe&ntilde;alosa a quien el 16% de los ciudadanos, reconoci&oacute; la seguridad como el asunto m&aacute;s sobresaliente de su programa de gobierno. La realidad indica que la gente vot&oacute; en correspondencia a la preferencia ubicada en el tercer lugar: la educaci&oacute;n (10.8%)<a name="12"></a><a href="#12a"><sup>12</sup></a>.</p>      <p align="justify"> De otra parte, entre los distintos atributos del candidato que pueden soportar una decisi&oacute;n electoral destaca la formaci&oacute;n acad&eacute;mica (4.3), seguido de la experiencia laboral y la personalidad (4.0), el desempe&ntilde;o pol&iacute;tico (3.9), y el reconocimiento p&uacute;blico (3.4). Con una valoraci&oacute;n por debajo de lo aceptable, se encuentran los antecedentes familiares (2.7) y la afiliaci&oacute;n pol&iacute;tica (2.4). Esto indica que el triunfo de Samuel Moreno Rojas, no puede ser atribuido al hecho que su familia haya tenido una actuaci&oacute;n pol&iacute;tica denotada, la misma justificaci&oacute;n aplicar&iacute;a de haber resultado electo Antonio Gal&aacute;n Sarmiento o Jorge Leyva Valenzuela. Los resultados reflejan as&iacute; la importancia concedida por los electores a las distintas caracter&iacute;sticas de las alternativas. indican que la elecci&oacute;n del alcalde se hace en funci&oacute;n de personajes y no de partidos.</p>      <p align="justify"> Si bien la formaci&oacute;n acad&eacute;mica, la experiencia laboral, la personalidad, el desempe&ntilde;o pol&iacute;tico y el reconocimiento p&uacute;blico fueron los atributos destacados por el elector, conviene contrastarlos con la realidad. Un comparativo de los perfiles de los distintos candidatos a la luz de la realidad y a partir de estos criterios, refleja un resultado muy cerrado entre Samuel Moreno Rojas y Enrique Pe&ntilde;alosa Londo&ntilde;o -tal y como se evidenci&oacute; en los resultados electorales. Sin embargo, la mayor valoraci&oacute;n la obtiene Moreno, gracias a la ventaja en cuanto a desempe&ntilde;o pol&iacute;tico. De ser cierto que los atributos del candidato son definitivos en la decisi&oacute;n, los resultados de las elecciones hubieran presentado como tercera votaci&oacute;n a Juan Carlos Fl&oacute;rez, seguido de Antonio Gal&aacute;n Sarmiento, William Vinasco Chamorro y en &uacute;ltimo lugar, se mantendr&iacute;a Jorge Leyva Valenzuela.</p>      <p align="justify"> En ocasiones las decisiones electorales se ven afectadas por la percepci&oacute;n que de los candidatos tienen los ciudadanos. Los bogotanos perciben a los candidatos de formas distintas y contradictorias y lo exteriorizan a trav&eacute;s de calificativos, que de alg&uacute;n modo reflejan reconocimiento, admiraci&oacute;n, pasi&oacute;n, animadversi&oacute;n y hasta odio. La percepci&oacute;n m&aacute;s positiva la tiene Antonio Gal&aacute;n (27%), la m&aacute;s negativa Enrique Pe&ntilde;alosa (21%) y el candidato del que mayoritariamente los ciudadanos no tienen ninguna percepci&oacute;n es Juan Carlos Fl&oacute;rez (76%). Con William Vinasco sucedi&oacute; algo muy curioso y es que es relacionado con una serie de calificativos y sustantivos que dif&iacute;cilmente pueden catalogarse de positivos o negativos en el marco de una campa&ntilde;a pol&iacute;tica. Esta situaci&oacute;n es exteriorizada por el 53%.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Estos resultados demuestran que en una justa electoral, la emoci&oacute;n tambi&eacute;n puede jugar un papel determinante para decidir a quien dar apoyo o neg&aacute;rselo. Racionalmente un individuo puede tomar una decisi&oacute;n en torno a la opci&oacute;n preferida, sin embargo, la emoci&oacute;n puede llevarlo a votar por una alternativa diferente<a name="13"></a><a href="#13a"><sup>13</sup></a>. En funci&oacute;n del g&eacute;nero y de la percepci&oacute;n de candidatos se observa, contra todo pron&oacute;stico, que los hombres son m&aacute;s emocionales (70%) que las mujeres, mismos que a la vez pueden catalogarse de ansiosos dado un predominio de t&eacute;rminos y calificativos negativos.</p>      <p align="justify"> Una revisi&oacute;n de los calificativos y t&eacute;rminos asignados por los ciudadanos, permite identificar para cada candidato una imagen o idea mayoritariamente aceptada. Es as&iacute; como Gal&aacute;n es visto como miembro de una familia tradicionalmente pol&iacute;tica, aunque no queda claro si dicho v&iacute;nculo lo realizan con su padre, con su hermano o con su sobrino. A Pe&ntilde;alosa lo relacionan con Transmilenio, Leyva es catalogado como el m&aacute;s joven de los candidatos, Fl&oacute;rez como un estudioso inteligente, Moreno como social y Vinasco como comentarista deportivo. Esto permite inferir que las im&aacute;genes de los candidatos se forman a partir de asuntos personales, actividades profesionales y tintes ideol&oacute;gicos, entre otros.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>2.3 M&eacute;todo de toma de decisiones</b></p></font>      <p align="justify"> En nuestro contexto, partidos y medios de comunicaci&oacute;n se preocupan m&aacute;s por la difusi&oacute;n de informaci&oacute;n sobre el candidato que sobre el programa. Raz&oacute;n que lleva a que el elector siga votando por el primero sin tener mayor idea del segundo. En el escenario que el ciudadano fuera conciente de esto, centrar&iacute;a sus esfuerzos en buscar informaci&oacute;n sobre los programas de gobierno. Seg&uacute;n los residentes bogotanos, el componente de mayor trascendencia en un programa de gobierno es el de seguridad (23.5%) seguido por el educativo (19.1%). Es importante anotar que una proporci&oacute;n considerable (10.8%) no tiene una concepci&oacute;n clara de los componentes de un programa, por lo que a la solicitud de identificaci&oacute;n del asunto m&aacute;s importante refieren carencia social, honestidad, multas por todo, socialismo, cumplimiento, beneficios al sector p&uacute;blico y grado de verdad solo por mencionar algunos ejemplos.</p>      <p align="justify"> El abordaje emp&iacute;rico del tema de los programas de gobierno ofrece hallazgos muy interesantes. En primera instancia las propuestas mejor valoradas resultaron ser la de Pe&ntilde;alosa y la de Moreno (3.2), seguida por la de Vinasco (2.6), la de Fl&oacute;rez (2.5), la de Gal&aacute;n (2.3) y con la calificaci&oacute;n m&aacute;s baja la de Leyva (2.0).</p>      <p align="justify"> Si el concepto de la racionalidad exige que los ciudadanos voten por los programas, ser&iacute;a el pleno conocimiento de los asuntos de cada uno, lo que permitiera una decisi&oacute;n acertada. Desafortunadamente, en las pasadas elecciones los programas de los candidatos, no ofrecieron un aspecto diferenciador, por lo que los ciudadanos identificaron la educaci&oacute;n como el asunto m&aacute;s destacado de Gal&aacute;n, Fl&oacute;rez y Vinasco y la movilidad para Pe&ntilde;alosa, Leyva y Moreno. Si bien todos los programas abordaban temas adicionales como seguridad, empleo y salud, las campa&ntilde;as de los candidatos se concentraron b&aacute;sicamente en el tema de la movilidad logrando posicionarlo en la mente de los electores. La realidad indica que las problem&aacute;ticas que m&aacute;s aquejan a la ciudad, no tienen que ver precisamente con la movilidad. Si la seguridad fue identificada como la preferencia y el componente m&aacute;s importante, por qu&eacute; ning&uacute;n candidato logr&oacute; destacarse por sus propuestas en este asunto.</p>      <p align="justify"> C&oacute;mo no hablar de similitud de alternativas cuando la mitad de ellas es relacionada con educaci&oacute;n y la otra mitad con movilidad. Considerar alternativas tan similares aumenta la complejidad de la decisi&oacute;n, por lo que para el ciudadano no result&oacute; nada f&aacute;cil distinguir propuestas de gobierno, raz&oacute;n esta que posiblemente lo llev&oacute; a votar m&aacute;s bien por candidatos. En consideraci&oacute;n a ello, el programa menos conocido por los ciudadanos fue el de Gal&aacute;n (23%), seguido por el de Fl&oacute;rez (26%) y el de Leyva (27%). Los programas m&aacute;s conocidos fueron los de Pe&ntilde;alosa (79%), Moreno (76%) y Vinasco (58%).</p>      <p align="justify"> Solicitar a los electores una valoraci&oacute;n de los programas de gobierno de los candidatos, as&iacute; como la identificaci&oacute;n del asunto m&aacute;s sobresaliente de cada uno, permiti&oacute; confirmar el desconocimiento de propuestas. Si bien el 41% denot&oacute; dicha congruencia -expresar descono-cimiento del programa y en consecuencia estar impedido para identificar el asunto m&aacute;s sobresaliente-, tan solo el 12% estar&iacute;a en capacidad de votar racionalmente, ya que conoce todos los componentes de los seis programas de gobierno.</p>      <p align="justify"> Son pocos los electores que tienen clara la diferencia entre el programa de gobierno y la campa&ntilde;a pol&iacute;tica de un candidato. En primera instancia resulta particular la alta proporci&oacute;n de ciudadanos que no recuerdan ning&uacute;n aspecto de la campa&ntilde;a de Fl&oacute;rez (93%), Gal&aacute;n (92%), Leyva (84%), Vinasco (61%), Moreno (48%) y Pe&ntilde;alosa (41%). En t&eacute;rminos generales los electores no identificaron componentes de las campa&ntilde;as sino de los programas de gobierno. Es as&iacute; como para Moreno solo 22 electores lograron el cometido, para Vinasco 21, para Pe&ntilde;alosa 14, para Leyva cinco, para Gal&aacute;n tres y para Fl&oacute;rez dos. Esto lleva a concluir que las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas no tuvieron un impacto en la decisi&oacute;n de los electores, solo ser&iacute;a posible rescatar aspectos de la campa&ntilde;a de Moreno y de Vinasco. De la primera destaca la presencia del candidato en debates y foros, la publicidad y la frase SAMUELALCALDE. De la segunda, la confrontaci&oacute;n p&uacute;blica del candidato con los dem&aacute;s, la publicidad y las llamadas y visitas a los domicilios.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Esta confusi&oacute;n entre programa de gobierno y campa&ntilde;a pol&iacute;tica constituye una prueba m&aacute;s del grado de desconocimiento contextual del elector bogotano, situaci&oacute;n que solo puede ser superada mediante educaci&oacute;n electoral y pedagog&iacute;a democr&aacute;tica y no con la simple entrega de informaci&oacute;n como podr&iacute;a pensarse. De cierta manera indagar en torno a campa&ntilde;as permiti&oacute; confirmar el tema de los programas, coincidiendo con las respuestas iniciales excepto para Vinasco. El componente m&aacute;s reconocido de Gal&aacute;n es educaci&oacute;n, de Pe&ntilde;alosa movilidad y Transmilenio, de Leyva Transmilenio social, de Fl&oacute;rez educaci&oacute;n, de Moreno metro y de Vinasco deporte (previamente se le reconoci&oacute; educaci&oacute;n).</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>2.4 B&uacute;squeda de informaci&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> En la medida que los ciudadanos informados eligen libremente sus l&iacute;deres, se asegura una representaci&oacute;n democr&aacute;tica. Se esperar&iacute;a entonces que candidatos y partidos, entreguen la informaci&oacute;n que garantice que los ciudadanos voten por aquellas propuestas que mejor representan sus intereses. Las diferencias en cuanto a informaci&oacute;n recibida de los seis candidatos son abismales, de mayor a menor se tiene Samuel Moreno Rojas (3.7), Enrique Pe&ntilde;alosa Londo&ntilde;o (3.6), William Vinasco Chamorro (3.1), de los otros tres candidatos restantes la informaci&oacute;n fue valorada en 1.6 para cada uno. Esta variaci&oacute;n en cuanto a la informaci&oacute;n sobre cada candidato, los convierte en alternativas no comparables, se podr&iacute;a incluso afirmar que Moreno y Pe&ntilde;alosa gozan de un atributo &uacute;nico y negado para los dem&aacute;s candidatos. Tanto partidos como candidatos pueden argumentar la existencia y disposici&oacute;n de informaci&oacute;n suficiente, sin embargo, se hace evidente el desconocimiento de la misma por parte del elector. La racionalidad le exigir&iacute;a al ciudadano ignorar aquella informaci&oacute;n disponible solo para los dos candidatos mencionados.</p>      <p align="justify"> Los resultados finales permiten concluir que las elecciones locales son ganadas por aquel candidato que mayor cantidad de informaci&oacute;n produzca y entregue a los electores. Candidatos y partidos deben entregar informaci&oacute;n a trav&eacute;s de todos los medios posibles, pero especialmente a trav&eacute;s de aquellos que pueden resultar m&aacute;s econ&oacute;micos y efectivos. Desafortunadamente, en estas contiendas los medios a los que menos recurrieron los ciudadanos para obtener informaci&oacute;n fueron folletos (3.0), reuniones de campa&ntilde;a (1.8), p&aacute;gina Web (1.7), y contacto directo (1.5). Si bien, y como era de esperarse, televisi&oacute;n, radio y prensa son los medios que proporcionan mayor cantidad de informaci&oacute;n de candidatos y programas, su valoraci&oacute;n no es alentadora, 3.8, 3.4 y 3.1 respectivamente. Se debe enfatizar que durante la contienda electoral, estos medios no solo difundieron publicidad, sino tambi&eacute;n un gran c&uacute;mulo de noticias sobre candidatos, programas y la denominada informaci&oacute;n de entretenimiento (Downs, 1973).</p>      <p align="justify"> Es preocupante ver que ni los partidos ni los candidatos entregaron informaci&oacute;n suficiente a los votantes, pero es a&uacute;n m&aacute;s alarmante saber que frente a dicha insuficiencia, los ciudadanos no realizaron esfuerzos para buscarla. Solo el 9% busc&oacute; informaci&oacute;n adicional sobre alg&uacute;n candidato, de ellos el 7% consult&oacute; el internet. Esta proporci&oacute;n se concentra en las localidades de Engativ&aacute; y Suba (20% en cada una), siendo el profesional (47%) el m&aacute;ximo nivel educativo de aquellos que buscaron informaci&oacute;n.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>3. An&aacute;lisis de la informaci&oacute;n sobre electores bogotanos</b></p></font>      <p align="justify"> Una vez recolectados y registrados los datos sobre las formas de decisi&oacute;n del elector bogotano, se realiz&oacute; su respectivo an&aacute;lisis a la luz de las medidas multivariantes, evitando as&iacute; el uso de una &uacute;nica variable para representar un concepto. En su lugar se utilizaron diversas variables como indicadores para obtener una perspectiva m&aacute;s completa (Hair Anderson, Tatham &amp; Black, 1999). De las distintas t&eacute;cnicas disponibles para clasificar una variedad de posibles alternativas y encontrar aquellas con significaci&oacute;n estad&iacute;stica, se opt&oacute; por el an&aacute;lisis cluster para segmentar los electores en grupos con formas similares de decisi&oacute;n. Las 324 observaciones fueron clasificadas en un n&uacute;mero peque&ntilde;o de grupos mutuamente excluyentes basados en las similitudes entre electores.</p>      <p align="justify"> Agrupar a los electores bogotanos en subgrupos permite estudiar las formas de decisi&oacute;n y comportamientos de los individuos que forman parte de cada uno. En el futuro esta informaci&oacute;n podr&aacute; ser utilizada por las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas para soportar decisiones de inversi&oacute;n en comunicaci&oacute;n, pues como se advirti&oacute; anteriormente, las principales limitaciones enfrentadas por el elector son en materia de informaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> De los procedimientos disponibles para la obtenci&oacute;n de conglomerados se consideraron los jer&aacute;rquicos, se espera entonces que cada observaci&oacute;n empiece dentro de su propio conglomerado, busque el par m&aacute;s cercano de clusters formando un nuevo y &uacute;nico grupo hasta obtener un solo conglomerado que contenga todas las observaciones. El paquete estad&iacute;stico empleado en el an&aacute;lisis es el SPSS que al igual que otros ofrece posibilidades de cluster jer&aacute;rquicos y no jer&aacute;rquicos. Se opt&oacute; por la distancia eucl&iacute;dea como medida de similitud debido a que las variables se encuentran medidas en una escala com&uacute;n (de uno a cinco) por lo que no hay necesidad de estandarizarlas. De los algoritmos utilizados para obtener conglomerados se escogi&oacute; el m&eacute;todo Ward para minimizar las diferencias al interior de cada uno (suma de los cuadrados). Para la visualizaci&oacute;n de los grupos el dendrograma o gr&aacute;fico de &aacute;rbol result&oacute; una herramienta fundamental (Johnson, 2000).</p>      <p align="justify"> El an&aacute;lisis cluster se aplic&oacute; a los datos obtenidos sobre una muestra de 324, es decir a la valoraci&oacute;n realizada por los votantes bogotanos en torno a los motivos de voto, a los atributos de los candidatos, a la informaci&oacute;n sobre las distintas alternativas y a la relevancia de los medios de comunicaci&oacute;n. La escala de valoraci&oacute;n utilizada comprende valores de uno a cinco, donde uno es el m&iacute;nimo y cinco el m&aacute;ximo posible. Los resultados obtenidos de la aplicaci&oacute;n del an&aacute;lisis cluster se aprecian en el <a href="img/revistas/ccso/v8n15/v8n15a06a02.jpg" target="_blank">anexo 2</a> incluyendo los casos que se han combinado en cada paso del proceso y el coeficiente de aglomeraci&oacute;n. En este momento es importante aclarar que una observaci&oacute;n result&oacute; perdida (la n&uacute;mero 36), debido a que el elector no calific&oacute; el grado de informaci&oacute;n proporcionado por la radio (pregunta 10). Por esta raz&oacute;n el an&aacute;lisis cluster es presentado para 323 casos.</p>      <p align="justify"> La columna del coeficiente de aglomeraci&oacute;n refleja que en los primeros 20 pasos solo se combinan parejas de puntos para formar agrupamientos, en el paso 21 se observa que el caso 29 se combina con el agrupamiento 48 que ya se hab&iacute;a unido al 179. En el paso 286 se aprecia la observaci&oacute;n 293 que se combina tard&iacute;amente a la 41, sin embargo en los &uacute;ltimos pasos se suma a las observaciones 5 y 41 (paso 308). Los coeficientes de aglomeraci&oacute;n muestran grandes aumentos que van desde los seis a los cinco conglomerados (10171,6-9877,35=294,25), de cinco a cuatro (10482,1-10171,6=310,5), de cuatro a tres (10827-10482,1=344,9), de tres a dos (11206,1-10827=379,1) y de dos a uno (12258,7-11206,1=1052,6). Para identificar grandes aumentos relativos en la homogeneidad de los conglomerados, se calcula el porcentaje de cambio del coeficiente de obtenci&oacute;n de conglomerados de 10 a dos conglomerados (<a href="#t_01">tabla 1</a>).</p>      <p>    <center><a name="t_01"></a><img src="img/revistas/ccso/v8n15/v8n15a06t01.jpg"></center></p>      <p align="justify"> La <a href="#t_01">tabla 1</a>, advierte que el mayor aumento se produce de dos a un conglomerado (9,39), el siguiente mayor aumento se produce al combinar cuatro en tres (3,50), por lo que resulta conveniente examinar la soluciones entre dos y cuatro conglomerados. La inclinaci&oacute;n por cuatro clusters se soporta en la claridad de sus descripciones y su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica, se consider&oacute; que dos conglomerados no permitir&iacute;an describir la diversidad y la similitud en la poblaci&oacute;n de votantes bogotanos.</p>      <p align="justify"> El dendrograma permite una inspecci&oacute;n visual de los valores at&iacute;picos, advirtiendo una amplia diferencia entre grupos ya que la uni&oacute;n de los mismos se realiza a niveles de escala muy altos, siendo la uni&oacute;n final en el &uacute;ltimo valor posible (25). Los grupos tienen un n&uacute;mero de elementos muy dispar, super&aacute;ndose as&iacute; el sesgo del m&eacute;todo Ward hacia la producci&oacute;n de conglomerados con aproximadamente el mismo n&uacute;mero de observaciones. El grupo uno esta compuesto por 145 electores, el dos por 25, el tres por 37 y el cuatro por 116 (<a href="img/revistas/ccso/v8n15/v8n15a06t02.jpg" target="_blank">Tabla 2</a>).</p>      <p align="justify"> El grupo uno esta compuesto mayoritariamente por mujeres (52%) de las localidades de Engativ&aacute; (18%), Suba (17%) y Kennedy (14,5%), entre los 18 y 28 a&ntilde;os de edad (54%), con estudios profesionales (46%). Las expectativas de este grupo se centraban en la continuidad de los programas de la administraci&oacute;n de turno (9%) y al componente del programa que le conced&iacute;an mayor importancia era seguridad (21%).</p>      <p align="justify"> Para motivos de voto, las valoraciones indican que los electores del cluster 1, no consideran relevante ning&uacute;n aspecto, excepto la importancia de participar en procesos pol&iacute;ticos (3,85). respecto a atributos de los candidatos, los consideran todos importantes salvo los antecedentes familiares (2,65) y la afiliaci&oacute;n pol&iacute;tica (2,43). En cuanto a informaci&oacute;n, no consideran relevante la recibida de cuatro candidatos escapando a esta consideraci&oacute;n Pe&ntilde;alosa (4.31) y Moreno (4.28). En cuanto a relevancia de los medios de comunicaci&oacute;n, los electores percibieron como poco importante el contacto directo (1,48), las reuniones de campa&ntilde;a (1,71) y la p&aacute;gina Web (2,8). En este grupo la mayor dispersi&oacute;n se presenta en la relevancia de la p&aacute;gina Web (2,13).</p>      <p align="justify"> El grupo dos esta compuesto principalmente por mujeres (56%) de las localidades de suba (20%), Ciudad Bol&iacute;var (16%) y Rafael Uribe (12%), entre los 18 y 28 a&ntilde;os de edad (44%), con estudios de bachillerato (56%). Las expectativas de este grupo se centraban en la honestidad del futuro alcalde (16%) y al componente de programa que mayor importancia conced&iacute;an era la seguridad (28%).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Respecto a motivos de voto, las valoraciones indican que los electores del conglomerado 2, no consideran relevante ning&uacute;n aspecto, excepto la importancia de participar en procesos pol&iacute;ticos (3,68) y la necesidad del certificado electoral (3,24). Para el caso de atributos de los candidatos, los electores valoran todos como importantes. En cuanto a informaci&oacute;n sobre candidatos, &eacute;sta no es significativa salvo la de Moreno (4.12) y la de Pe&ntilde;alosa (3,92). En relevancia de los medios de comunicaci&oacute;n, los electores desconocen la p&aacute;gina Web (1,96). En este conglomerado la mayor dispersi&oacute;n se presenta en las reuniones de campa&ntilde;a (2,64).</p>      <p align="justify"> El grupo tres esta compuesto en esencia por mujeres (51%) de las localidades M&aacute;rtires (16%) y Kennedy (16%), entre los 18 y 28 a&ntilde;os de edad (43%), con estudios profesionales (38%). Las preferencias de este grupo se centraban en cumplimiento de propuestas (13,5%) y al componente del programa que le otorgaban mayor importancia era la seguridad (22%).</p>      <p align="justify"> Con relaci&oacute;n a motivos de voto, sin considerar la importancia de participar en procesos pol&iacute;ticos (3,61) y el h&aacute;bito y la tradici&oacute;n familiar (3,08), las valoraciones indican que para los electores del agrupamiento 3 no resulta relevante ning&uacute;n aspecto. En cuanto a atributos de los candidatos, los electores los valoran todos como importantes. Para el caso de informaci&oacute;n sobre candidatos, solo consideran relevante la recibida del candidato Moreno (3,56). Respecto al papel de los medios de comunicaci&oacute;n, los electores lo valoran como poco importante excluido el de la informaci&oacute;n de folletos (3,08) y la informaci&oacute;n por televisi&oacute;n (3,06). En este cluster la mayor dispersi&oacute;n se presenta en la informaci&oacute;n de folletos (2,48).</p>      <p align="justify"> El grupo cuatro esta compuesto primordialmente por hombres (56%) de las localidades de Kennedy (20%), Suba (12%) y Engativ&aacute; (10%), entre los 18 y 28 a&ntilde;os de edad (51%), con estudios de bachillerato (50%). Las expectativas de este grupo se centraban en el cumplimiento de propuestas (18%) y al componente que le conced&iacute;an mayor importancia en un programa era la seguridad (26%).</p>      <p align="justify"> En motivos de voto, las valoraciones indican que los electores del grupo 4, no consideran relevante ning&uacute;n aspecto, excepto la importancia de participar en procesos pol&iacute;ticos (3,58). Respecto a atributos de los candidatos, los electores los consideran todos importantes salvo la afiliaci&oacute;n pol&iacute;tica (1,77) y los antecedentes familiares (2,22). En cuanto a informaci&oacute;n sobre candidatos, valoran ligeramente la de Pe&ntilde;alosa (3,05) y la de Moreno (3,02). En cuanto a relevancia de los medios de comunicaci&oacute;n, los electores los perciben como poco importantes, el &uacute;nico valorado es la televisi&oacute;n (3,29). En este grupo la mayor dispersi&oacute;n se presenta en la importancia de participar en procesos pol&iacute;ticos (2,07).</p>      <p align="justify"> El estudio de las variables que m&aacute;s inciden en la diferencia entre conglomerados ofrece algunos datos que merecen ser mencionados. Por motivos de voto, la importancia de participar en procesos electorales, obtiene su mayor valoraci&oacute;n (3,85) en el cluster 1, seguido de la necesidad del certificado electoral (3,24) en el grupo 2. Para atributos del candidato los mejor evaluados se encuentran en el conglomerado 2: formaci&oacute;n acad&eacute;mica (4,76), experiencia laboral (4,68), desempe&ntilde;o pol&iacute;tico (4,36) y reconocimiento pol&iacute;tico (4,08); es de destacar igualmente la alta puntuaci&oacute;n otorgada en el cluster 3 a la personalidad del candidato (4,42). con relaci&oacute;n a informaci&oacute;n sobre candidatos, en el grupo 1, la obtenida de Pe&ntilde;alosa y Moreno recibieron la mayor valoraci&oacute;n (4,31 y 4,28 respectivamente), seguida por la de Vinasco en el conglomerado 2 (3,72). La relevancia de los medios de comunicaci&oacute;n obtiene los mayores valores en el cluster 2: folletos (4,56), radio (4,28) y prensa (3,96), sin desconocer por su puesto, la televisi&oacute;n en el grupo 1 (4,28).</p>      <p align="justify"> El grupo cuatro refleja cierta apat&iacute;a o desinter&eacute;s frente a los asuntos estudiados ya que ninguna variable presenta valoraciones superiores a 4.0, la m&aacute;s alta tan solo es de 3,97 y corresponde a la formaci&oacute;n acad&eacute;mica del candidato. como se puede apreciar en la <a href="#t_02">tabla 2</a>, el cluster dos es el que reconoce sobremanera la importancia de los atributos del candidato y de la informaci&oacute;n proporcionada por los distintos medios de comunicaci&oacute;n excepto por la p&aacute;gina Web.</p>      <p align="justify"> Un an&aacute;lisis de los aspectos m&aacute;s recordados de las campa&ntilde;as electorales al interior de cada grupo arroja resultados interesantes a exponer. De la campa&ntilde;a de Pe&ntilde;alosa el asunto Transmilenio resulta mejor valorado en el cluster 4 (20%) seguido del conglomerado 2 (16%), sin desconocer desde luego el grado de recordaci&oacute;n de su propuesta de movilidad en el grupo 1 (17%). De la campa&ntilde;a de Leyva el &uacute;nico cluster que valora su propuesta de Transmilenio social es el 1 (21%). El agrupamiento 1 es el &uacute;nico que recuerda la educaci&oacute;n como destacado de la campa&ntilde;a de Fl&oacute;rez (7%), es de advertir que en el cluster 2 nadie recuerda nada de este candidato. La educaci&oacute;n es reconocida como el principal asunto de la campa&ntilde;a de Moreno en el grupo 2 (20%) y 3 (19%), en el cluster 4 lo es el metro (16%). La seguridad resulta el aspecto m&aacute;s recordado de la campa&ntilde;a de Vinasco en el conglomerado 2 (12%).</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Conclusiones</b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Los referentes te&oacute;ricos y la informaci&oacute;n recopilada permiten concluir en torno a tres frentes particulares (oferta electoral, conocimiento contextual y de la oferta por parte del elector y proceso decisorio), para finalmente hacer algunas recomendaciones a partir del an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n. Desde la perspectiva del mercadeo, el trabajo de campa&ntilde;a gira alrededor de la oferta electoral, es decir del programa de gobierno. Los programas de gobierno de los candidatos reflejaron un total desconocimiento de las necesidades, preferencias y expectativas de los bogotanos, ya que las seis propuestas se centraron en movilidad y educaci&oacute;n cuando el ciudadano demandaba a gritos atenci&oacute;n en seguridad. cabe entonces la pregunta &iquest;con base en qu&eacute; o a partir de qu&eacute; formularon los candidatos sus programas? se percibe una ausencia de la orientaci&oacute;n del mercadeo donde lo m&aacute;s importante son las necesidades y expectativas de los electores.</p>      <p align="justify"> Es posible que nuestra democracia local est&eacute; enfrentando un elector que adem&aacute;s de ostentar desconocimiento contextual, no se esfuerza por buscar aquella informaci&oacute;n que partidos, candidatos y medios masivos le han negado para tomar una buena decisi&oacute;n. Solo el 5% de ciudadanos se puede catalogar de informado, pues conoce todas las alternativas de decisi&oacute;n, es decir los componentes de los distintos programas de gobierno. El desconocimiento de la poblaci&oacute;n restante (95%) indica que los bogotanos est&aacute;n votando por candidatos y no por propuestas o ideolog&iacute;as como deber&iacute;a ser. Desde la &oacute;ptica del mercadeo, dif&iacute;cilmente los bogotanos pueden tomar buenas decisiones con informaci&oacute;n tan pobre sobre las intenciones de los pol&iacute;ticos, esto justifica que voten por atributos del personaje y no por programas de gobierno. Votan por el portador y no por la oferta electoral, debido a que la informaci&oacute;n difundida, por partidos y medios de comunicaci&oacute;n, se centra en el candidato y no en la propuesta de gobierno.</p>      <p align="justify"> Los capitalinos ven en la elecci&oacute;n local una decisi&oacute;n f&aacute;cil, es decir la toman con el m&iacute;nimo esfuerzo cognitivo. Lo l&oacute;gico hubiera sido que el 95% de ciudadanos que desconoc&iacute;a los programas de los candidatos buscara informaci&oacute;n para superar limitaciones cognitivas, sin embargo solo el 7% recurre a fuentes comerciales como las p&aacute;ginas Web, desconociendo la gran cantidad de informaci&oacute;n dispuesta por las organizaciones p&uacute;blicas y sociales como la Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil y VoteBien<a name="14"></a><a href="#_14"><sup>14</sup></a>, solo por mencionar algunas. una buena decisi&oacute;n electoral dif&iacute;cilmente puede ser considerada cuando solo el 13% de los electores considera importante participar en procesos electorales o cuando se demuestra una completa apat&iacute;a frente a la actividad pol&iacute;tica.</p>      <p align="justify"> Se descarta que el voto de los bogotanos sea producto de un proceso de decisi&oacute;n racional, en consecuencia predecir su comportamiento se convierte en una labor dif&iacute;cil. Muchas son las razones que llevan a rechazar un modelo racional de toma de decisiones en procesos de elecci&oacute;n local, sin embargo la m&aacute;s importante la constituye el hecho de desconocer todas las alternativas de elecci&oacute;n, es decir los seis candidatos y sus respectivos programas de gobierno. si no se conocen todos los candidatos de la contienda y no se tienen claros los beneficios esperados de la elecci&oacute;n, dif&iacute;cilmente toma lugar un proceso de evaluaci&oacute;n de alternativas.</p>      <p align="justify"> En una competencia estrecha entre dos candidatos y bajo el predominio de criterios retrospectivos en la decisi&oacute;n del votante, era l&oacute;gico que la alcald&iacute;a la ganara samuel Moreno. La preferencia de evaluaciones prospectivas por parte del elector, indiscutiblemente hubiera dado como ganador a William Vinasco. Enrique Pe&ntilde;alosa hubiera sido ganador en caso de existir un v&iacute;nculo racional entre preferencias del elector y programas de gobierno. El perdedor incuestionable era y result&oacute; ser Jorge Leyva.</p>      <p align="justify"> Es evidente que el inter&eacute;s de los ciudadanos bogotanos en los procesos electorales se centra en tomar decisiones de la forma m&aacute;s f&aacute;cil posible, recurriendo por tanto, al uso de atajos cognitivos para elegir -afecto, h&aacute;bito, familiaridad, endoso y consideraci&oacute;n de candidatos con altas posibilidades- y que conviene analizar de manera independiente.</p>      <p align="justify"> Si el elector hubiera votado por el candidato que ha participado en elecciones locales en m&aacute;s ocasiones (afecto), el alcalde ser&iacute;a Enrique Pe&ntilde;alosa, ello debido a que los bogotanos han tenido la oportunidad de tenerlo en cuatro procesos (1992, 1995, 1998 y 2007). Por su parte, William Vinasco, Antonio Gal&aacute;n y Juan Carlos Fl&oacute;rez ya hab&iacute;an participado en una ocasi&oacute;n (2000, 1994 y 1997 respectivamente). La realidad indica que triunf&oacute; un candidato que nunca se hab&iacute;a presentado a elecciones para alcalde de Bogot&aacute;, el otro era Jorge Leyva.</p>      <p align="justify"> Como se hab&iacute;a advertido, es baja la proporci&oacute;n de electores que votan por h&aacute;bito (3%) por lo que su incidencia en los resultados finales es min&uacute;scula. En cuanto a la familiaridad, efectivamente los bogotanos privilegiaron al candidato del que recibieron mayor cantidad de informaci&oacute;n, es decir samuel Moreno. Resulta igualmente factible, considerar como mecanismo cognitivo, la elecci&oacute;n entre los candidatos con m&aacute;s opciones de ganar, solo as&iacute; se justifica que Moreno y Pe&ntilde;alosa hayan concentrado el 72% del total de votos.</p>      <p align="justify"> Los sondeos y el resultado final permiten concluir que el capitalino toma su decisi&oacute;n de voto, una semana antes de la contienda electoral. Es as&iacute; como en agosto y septiembre, en los sondeos Samuel Moreno figuraba como perdedor frente a Enrique Pe&ntilde;alosa y ya para mediados de octubre se invierten los resultados presentado como ganador a Moreno. La intenci&oacute;n de voto en la recta final es afectada por emociones, actitudes de terceros o imprevistos. Emociones como la ansiedad y el entusiasmo, de alguna forma podr&iacute;an explicar la ventaja del candidato Samuel Moreno Rojas a la Alcald&iacute;a de Bogot&aacute;, tras una intervenci&oacute;n del Presidente de la Rep&uacute;blica &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, en la que instaba a los bogotanos a no votar por &eacute;ste candidato. Los bogotanos en un ataque de ansiedad o posiblemente de temor reaccionaron y actuaron en contra de la invitaci&oacute;n. El electorado bogotano le dio una lecci&oacute;n al Presidente, quien termin&oacute; siendo uno de los derrotados por cuenta de su indebida participaci&oacute;n en pol&iacute;tica (L&oacute;pez, 2007).</p>      <p align="justify"> Te&oacute;ricamente, es imposible negar la existencia del sujeto no racional y la pr&aacute;ctica lo corrobora pues en Bogot&aacute; el 2.8%, vota por un candidato determinado porque as&iacute; se lo ha indicado un familiar o un amigo. La decisi&oacute;n de los electores bogotanos es producto, m&aacute;s bien, de est&iacute;mulos ambientales y de mercadeo que de impulsos internos. En los ambientales destacan las fuerzas sociales y culturales y en los de mercadeo domina el candidato y la publicidad que de &eacute;l se difunde.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Para futuras contiendas, las campa&ntilde;as de los candidatos deber&aacute;n tener en cuenta la segmentaci&oacute;n de mercados a la hora de ajustar la oferta electoral y de formular sus estrategias de mercadeo. As&iacute; en la contienda de octubre de 2007, los estrategas debieron considerar cuatro segmentos de electores: los entusiastas pol&iacute;ticos (cluster 1), los interesados en beneficios propios (cluster 2), los atra&iacute;dos por las caracter&iacute;sticas y cualidades del candidato (cluster 3) y los desinteresados o ap&aacute;ticos (cluster 4). A partir de dicha identificaci&oacute;n debieron ajustar la oferta y poner en pr&aacute;ctica estrategias de mercadeo diferenciado en lugar de estrategias masivas.</p>      <p align="justify"> Una estrategia de comunicaci&oacute;n deber&aacute; ser orientada hacia las mujeres j&oacute;venes profesionales y otra para los hombres j&oacute;venes bachilleres de las localidades m&aacute;s grandes de Bogot&aacute;. A estos segmentos lo que m&aacute;s les importa es que el nuevo alcalde no acabe con lo bueno que ha hecho el saliente y que en caso de proponer programas nuevos &eacute;stos se puedan cumplir a cabalidad<a name="15"></a><a href="#_15"><sup>15</sup></a>. Para el grupo de mujeres se deben considerar medios de comunicaci&oacute;n alternos como la p&aacute;gina Web y el correo directo (electr&oacute;nico). Para la poblaci&oacute;n masculina potenciar las posibilidades de los folletos. otra estrategia diferente podr&iacute;a ser dirigida a las mujeres j&oacute;venes de las localidades medianas, resaltando los distintos valores del candidato pero especialmente demostrando con hechos su honestidad. En este segmento la informaci&oacute;n entregada a trav&eacute;s de folletos y de reuniones de campa&ntilde;a puede garantizar el cumplimiento del objetivo con el electorado. considerar as&iacute; mismo una estrategia global que llegue a mujeres j&oacute;venes profesionales de localidades grandes y peque&ntilde;as y que presente las acciones que pueden garantizar el cumplimiento de propuestas en caso de resultar elegido. En este caso se debe insistir en medios como radio y p&aacute;gina Web.</p>      <p align="justify"> Mientras los candidatos y los partidos insistan en encomendar su campa&ntilde;a a un publicista o a un asesor de imagen, la masificaci&oacute;n a trav&eacute;s de medios como la televisi&oacute;n, negar&aacute; las posibilidades de otros medios directos y alternativos que pueden ser m&aacute;s efectivos en la propagaci&oacute;n de mensajes a los distintos segmentos de electores.</p>      <p align="justify"> El reconocimiento, la fama y la popularidad no son garant&iacute;a para el triunfo pol&iacute;tico, especialmente cuando &eacute;stos se originan en espacios o &aacute;mbitos distintos a la pol&iacute;tica. sin embargo, artistas y comunicadores podr&iacute;an obtener buenos resultados en segmentos del tipo tres, cuyos miembros conceden especial importancia a la popularidad del personaje.</p>      <p align="justify"> como conclusi&oacute;n final se tiene que as&iacute; como cualquier proyecto comercial debe emprender una lucha por un segmento particular de mercado, los proyectos pol&iacute;ticos deben competir por grupos de electores. En este intento el estudio y la comprensi&oacute;n del comportamiento de los individuos, puede facilitar la formulaci&oacute;n y puesta en marcha de estrategias de mercadeo, que garanticen la consecuci&oacute;n del triunfo en las justas electorales. Debe tenerse claro que el mercadeo electoral no es sin&oacute;nimo de publicidad en medios masivos, es una disciplina integral soportada en el comportamiento del elector, la segmentaci&oacute;n e investigaci&oacute;n del mercado electoral y la planeaci&oacute;n estrat&eacute;gica.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Notas</b></p></font>      <p align="justify"><sup><a name="1a"></a><a href="#1">1</a></sup> Votar por los candidatos que desean los ciudadanos o evitar que el voto sea anulado o descartado no equivale a votar correctamente.</p>      <p align="justify"><sup><a name="2a"></a><a href="#2">2</a></sup> Precisamente, el embudo de causalidad (enfoque psicosociol&oacute;gico), modelo formalizado por Campbell, Converse, Miller &amp; Stokes (1960, 1966), describe el proceso de votaci&oacute;n a partir de tres tipos de est&iacute;mulos: lealtades (militancia) y valores, est&iacute;mulos externos y actividades de las campa&ntilde;as.</p>      <p align="justify"><sup><a name="3a"></a><a href="#3">3</a></sup> Los electores tienen la posibilidad de soportar sus decisiones en dos tipos de estrategias. Por un lado, las compensatorias que demandan la b&uacute;squeda de la misma cantidad de informaci&oacute;n para cada alternativa, por otro, las no compensatorias que indican una b&uacute;squeda desigual para las distintas alternativas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><sup><a name="4a"></a><a href="#4">4</a></sup> Gracias a la informaci&oacute;n difundida por los medios de comunicaci&oacute;n, los ciudadanos aprenden sin ning&uacute;n esfuerzo algo de cada candidato, sin embargo, pueden aprender mucho m&aacute;s de los programas buscando en otras fuentes.</p>      <p align="justify"><sup><a name="5a"></a><a href="#5">5</a></sup> Tomar una decisi&oacute;n buena no es lo mismo que tomar una decisi&oacute;n f&aacute;cil (con el m&iacute;nimo esfuerzo cognitivo). En pol&iacute;tica las severas limitaciones cognitivas del elector hacen de la f&aacute;cil la &uacute;nica forma para tomar una decisi&oacute;n, emplean por tanto, atajos cognitivos para formarse sus juicios pol&iacute;ticos. Dentro de los factores determinantes de una buena decisi&oacute;n se encuentran la importancia percibida de la participaci&oacute;n en elecciones, el inter&eacute;s en la pol&iacute;tica, la ansiedad y la novedad. Por su parte, la familiaridad con los procesos y la presi&oacute;n del tiempo figuran como factores que pueden conducir a una decisi&oacute;n f&aacute;cil.</p>      <p align="justify"><sup><a name="6a"></a><a href="#6">6</a></sup> Seg&uacute;n Fiorina (1981), los votantes normalmente prefieren las evaluaciones retrospectivas (basadas en el desempe&ntilde;o pasado) sobre las consideraciones prospectivas (balance de promesas y pol&iacute;ticas futuras), ya que los costos de informaci&oacute;n de las primeras son menores y la confiabilidad de dicha informaci&oacute;n es mayor.</p>      <p align="justify"><sup><a name="7a"></a><a href="#7">7</a></sup> Es racional todo aquel que 1) es capaz de adoptar una decisi&oacute;n siempre que se enfrenta con cierta gama de opciones, 2) ordena todas las opciones con las que se enfrenta de acuerdo con sus preferencias, de modo que cada una es preferida, indiferente, o inferior a las dem&aacute;s, 3) su orden de preferencias es transitivo, 4) siempre elige entre las opciones la de orden superior dentro de su escala de preferencias, y 5) adopta la misma decisi&oacute;n siempre que se enfrenta con las mismas opciones (Downs, 1973).</p>      <p align="justify"><sup><a name="8a"></a><a href="#8">8</a></sup> La disonancia cognoscitiva es un estado psicol&oacute;gico de incomodidad producto de la incertidumbre causada por la decisi&oacute;n tomada. El individuo duda de la eficacia de la decisi&oacute;n tomada.</p>      <p align="justify"><sup><a name="9a"></a><a href="#9">9</a></sup> El conocimiento contextual se refiere a la conciencia que se tiene de las fuerzas b&aacute;sicas influyentes en determinado campo de operaciones, para el caso ser&iacute;an las pol&iacute;ticas e institucionales. La falta de informaci&oacute;n equivale a la carencia de datos acerca de la evoluci&oacute;n y situaci&oacute;n actual de las variables que constituyen el objeto del conocimiento contextual.</p>      <p align="justify"><sup><a name="10a"></a><a href="#10">10</a></sup> El tama&ntilde;o de la muestra se establece a partir de las consideraciones para poblaciones infinitas pues se trabaj&oacute; el potencial de votaci&oacute;n de Bogot&aacute; de las elecciones 2003 para alcalde (3.922.818). Con base en este potencial y el porcentaje de votantes del mismo a&ntilde;o (52.37%), se determin&oacute; la proporci&oacute;n de no ocurrencia Q. El nivel de confianza establecido fue de 0.955 y el error de muestreo del 0.055. Las encuestas fueron aplicadas de acuerdo a la poblaci&oacute;n de las 19 localidades de Bogot&aacute;, por lo que la investigaci&oacute;n revela mayor concentraci&oacute;n en las localidades de Kennedy, Suba y Engativa y una menor en candelaria, Antonio Nari&ntilde;o y santaf&eacute;.</p>      <p align="justify"><sup><a name="11a"></a><a href="#11">11</a></sup> En adelante todas las valoraciones oscilar&aacute;n entre uno y cinco, uno corresponde a la menor y cinco a la mayor.</p>      <p align="justify"><sup><a name="12a"></a><a href="#12">12</a></sup> Conviene aqu&iacute; referir los resultados obtenidos en las pasadas elecciones en Bogot&aacute;: samuel Moreno Rojas 915.769 (43.70%), Enrique Pe&ntilde;alosa Londo&ntilde;o 589.954 (28.15%), William Vinasco Chamorro 350.380 (16.72%), Antonio Gal&aacute;n 35.096 (1.67%), Juan Carlos Fl&oacute;rez 34.922 (1.67%) y Jorge Leyva Valenzuela 16.957 (0.81%).</p>      <p align="justify"><sup><a name="13a"></a><a href="#13">13</a></sup> Frente a esta situaci&oacute;n, resulta importante invocar la gran cantidad de pruebas emp&iacute;ricas, que han demostrado la importancia de la ansiedad y el entusiasmo no solo en el aprendizaje pol&iacute;tico, sino en el involucramiento del individuo en los asuntos pol&iacute;ticos. La neuropsicolog&iacute;a ha establecido que el cerebro tiene dos subsistemas, cada uno de los cuales genera distintas respuestas emocionales. Un subsistema genera emociones positivas como exaltaci&oacute;n, gozo y entusiasmo, el otro produce emociones negativas como ansiedad, estr&eacute;s y temor. su combinaci&oacute;n genera los estados de &aacute;nimo, los dos sistemas aparecen vinculados a diferentes conductuales de orientaci&oacute;n ps&iacute;quica. En el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica electoral, candidatos y partidos pueden enojar, disgustar o amenazar valores y creencias fundamentales de los votantes. (Marcus &amp; Mackuen, 1993).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><sup><a name="_14"></a><a href="#14">14</a></sup> VoteBien es un proyecto para ayudar a los ciudadanos a votar mejor en las elecciones regionales del 28 de octubre de 2007. Adem&aacute;s de noticias y columnas de opini&oacute;n presenta las hojas de vida de los candidatos, quienes son, cu&aacute;l ha sido su trayectoria pol&iacute;tica, como se rodean, qui&eacute;n los ha financiado y como toman sus decisiones, entre otra informaci&oacute;n. se puede igualmente conocer la historia de los partidos y a quienes avalan en la contienda electoral. Ver <a href="http://www.votebien.com" target="_blank">www.votebien.com</a></p>      <p align="justify"><sup><a name="_15"></a><a href="#15">15</a></sup> como estrategia pol&iacute;tica cabe recomendar una especie de incrementalismo, es decir, construir sobre lo edificado por la gesti&oacute;n anterior y que pudiera ser perfeccionado.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p></font>      <!-- ref --><p align="justify"> Berelson, B. R., Lazarsfeld, P. F. &amp; McPhee, W. M. (1954). <i>Voting: A Study of Opinion Formation in a Presidential Campaign. </i>chicago: university of chicago.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1657-8953200800020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Campbell, A. &amp; Converse, P. E., Miller, W. E. &amp; stokes, D. (1960). <i>The American Voter. </i>Nueva york: Wiley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1657-8953200800020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Campbell, A. &amp; Converse, P. E., Miller, W. E. &amp; stokes, D. (1966). <i>Elections and the Political Order. </i>Nueva york: Wiley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1657-8953200800020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Dalton, R.J. (1996). <i>Citizen politics. Public opinion and political parties in advanced industrial democracies. </i>New Jersey: Chatham House Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1657-8953200800020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Dlli Carpini, M. &amp; Keeter, S. (1997). <i>What Americans Know about Politics and Why it Matters. </i>New Haven, CT: Yale University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1657-8953200800020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Downs, A. (1973). <i>Teor&iacute;a econ&oacute;mica de la democracia. </i>Madrid: Aguilar ediciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1657-8953200800020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Evans, J. (2003). <i>Voters and voting: An introduction. </i>London: Sage Publications.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1657-8953200800020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Fiorina, M. (1981). <i>Retrospective Voting in American Elections. </i>New Haven, CT: Yale University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1657-8953200800020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> French, S. &amp; Zhigang X. (1994). A perspective on recent developments in utility theory. En: S. R&iacute;os (Ed.), <i>Decision Theory and decision analysis: Trends and challenges </i>(pp. 15-31). Massachusetts: Kluwer Academic Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1657-8953200800020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Hair, J., Anderson, R., Tatham, R. L. y Black, W. C. (1999). <i>An&aacute;lisis multivariante. </i>Madrid: Prentice Hall.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S1657-8953200800020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Hawkins, D., Best, R. J. &amp; Coney, K. A. (2004). <i>Comportamiento del consumidor. Construyendo estrategias de marketing. </i>M&eacute;xico: McGraw Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1657-8953200800020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Johnson, D. E. (2000). <i>M&eacute;todos multivariados aplicados al an&aacute;lisis de datos. </i>M&eacute;xico: International Thomson Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1657-8953200800020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Lau, R. R.. &amp; Redlawsk, D. (2006). <i>How voters decide. Information processing during election campaigns. </i>New York: Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1657-8953200800020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&oacute;pez, C. (2007). <i>Elecciones con resultados agridulces. </i>Recuperado el 27 de septiembre de 2008, de <a href="http://www.semana.com/documents/Doc-1546_20071030.pdf" target="_blank">http://www.semana.com/documents/Doc-1546_20071030.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S1657-8953200800020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Marcus E., G. &amp; Mackuen, M.B. (1993). Anxiety, enthusiasm, and the vote: the emotional underpinnings of learning and involvement during presidential campaigns. <i>The American Political Science Review</i> 87(3):672-685.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1657-8953200800020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> Raiffa, R. (1994). The prescriptive orientation of decision making: A synthesis of decision analysis, behavioral decision making and game theory. En: S. R&iacute;os (Ed.), <i>Decision Theory and decision analysis: Trends and challenges </i>(pp. 3-13). Massachusetts: Kluwer Academic Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S1657-8953200800020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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