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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ANÁLISIS DE SEGUIMIENTO POR DENUNCIAS DE PRESUNTOS ACTOS SEXUALES ABUSIVOS COMETIDOS CONTRA NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,SECRETARÍA DE GOBIERNO, BOGOTÁ-COLOMBIA  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La investigación buscó realizar un seguimiento y análisis de los casos recibidos por la Comisaría 10ª de Familia de la localidad de Engativá, relacionados con presunto abuso sexual infantil. Esta investigación se desarrolló en tres fases: La primera, comprendió la estructuración de una base de datos y la citación a los cuidadores responsables del menor presuntamente agredido; la segunda fue de intervención terciaria con el responsable del menor, ya que por medio de un guión de entrevista de seguimiento se recolecta información sobre la atención que se ha brindado a los casos tras haber realizado la denuncia en la Comisaría de Familia; y la tercera, constó de la elaboración de propuestas que permitan mejorar la recepción y seguimiento de los casos reportados con esta problemática.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face=verdana size=2>      <p><b>    <center><font face="verdana" size="4">AN&Aacute;LISIS DE SEGUIMIENTO POR DENUNCIAS   DE PRESUNTOS ACTOS SEXUALES ABUSIVOS   COMETIDOS CONTRA NI&Ntilde;OS,   NI&Ntilde;AS Y ADOLESCENTES</font></center></b></p>       <p>&nbsp;</p>         <p>   <b>V&Iacute;CTOR ANDR&Eacute;S SOTELO BARRIOS* &amp; AUGUSTO GONZ&Aacute;LEZ RUBIO</b></p>     <p>   SECRETAR&Iacute;A DE GOBIERNO, BOGOT&Aacute;-COLOMBIA    <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailtovictor.sotelo.ps@gmail.com">victor.sotelo.ps@gmail.com</a>.     <p>       <center>Recibido: mayo 5 de 2006 Revisado: junio 14 de 2006 Aceptado: julio 17 de 2006</center></p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>ABSTRACT</b></p>     <p>   The following investigation aim to realize a tracking and later analysis of    the receipted cases at the 10th   Family Station in the Engativa locality, related with presumed Sexual Arrestment    in Children. This research   was developed in three steps: the first one was based in the estructuration    of a data base and the   posterior citation of the responsible people who take care of the children who    was victim of presumed   aggression; the second one, was the direct tertiary intervention with the responsible    person of the children,   by a tracking interview script, with the intention to collect information about    the attention that was   provided from the moment of the accusation at the Family Station; and the third    one, the group developed   new strategies that can provide a better reception and later tracking of the    reported cases referred   to this specific problem, enhancing the institutional and between institutions    support and work.     <p>   <b>Keywords:</b> Child Abuse Reporting, sexual abuse, case analysis.     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">        <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>   La investigaci&oacute;n busc&oacute; realizar un seguimiento y an&aacute;lisis    de los casos recibidos por la Comisar&iacute;a 10&ordf; de   Familia de la localidad de Engativ&aacute;, relacionados con presunto abuso    sexual infantil. Esta investigaci&oacute;n se desarroll&oacute; en tres    fases: La primera, comprendi&oacute; la estructuraci&oacute;n de una base de    datos y la citaci&oacute;n a los   cuidadores responsables del menor presuntamente agredido; la segunda fue de    intervenci&oacute;n terciaria con   el responsable del menor, ya que por medio de un gui&oacute;n de entrevista    de seguimiento se recolecta   informaci&oacute;n sobre la atenci&oacute;n que se ha brindado a los casos tras    haber realizado la denuncia en la   Comisar&iacute;a de Familia; y la tercera, const&oacute; de la elaboraci&oacute;n    de propuestas que permitan mejorar la   recepci&oacute;n y seguimiento de los casos reportados con esta problem&aacute;tica.</p>     <p>   <b>Palabras clave:</b> Reportes de abuso infantil, abuso sexual, an&aacute;lisis de    casos. </p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>Las Comisar&iacute;as de Familia, creadas en virtud   de lo dispuesto por el Decreto 2737 de 1989 como   colaboradoras del Instituto Colombiano de Bienestar   Familiar y reafirmadas en el marco de las normas   constitucionales del Sistema Nacional de   Bienestar Familiar y el C&oacute;digo del Menor mediante   el Art&iacute;culo 88 de la Ley 446 de 1998 y la Ley 575   de 2000, son instituciones competentes en materia   de familia que tienen como fines: brindar atenci&oacute;n   inmediata y efectiva al menor de edad que se   encuentre en situaci&oacute;n irregular por acci&oacute;n u omisi&oacute;n   de un tercero quien lo tiene a cargo; ofrecer a   la comunidad una alternativa en la soluci&oacute;n de los   problemas de &iacute;ndole familiar; desarrollar objetivos   de prevenci&oacute;n y atenci&oacute;n; intervenir en los   asuntos relacionados con los conflictos y violencia   intrafamiliar y efectuar el seguimiento de los   procesos de soluci&oacute;n de problemas en los cuales   la Comisar&iacute;a haya intervenido.</p>     <p>   Dentro de los casos atendidos en este escenario   jur&iacute;dico se encuentra el maltrato como problem&aacute;tica   que aqueja diariamente a las personas que cohabitan   al interior de los hogares en la ciudad de   Bogot&aacute;, esta investigaci&oacute;n aborda espec&iacute;ficamente   el tema del maltrato infantil que abarca la problem&aacute;tica   del abuso sexual infantil; la magnitud de esta   problem&aacute;tica es evidente en los casos de delitos   sexuales denunciados en el a&ntilde;o 2002, en el cual se   recibieron a nivel distrital 891 denuncias correspondientes   al 2,5% de los procesos abiertos en las Comisar&iacute;as   (Mockus &amp; Gualy, 2003).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Es aqu&iacute; donde cobra valor la presente investigaci&oacute;n   ya que como se dijo anteriormente, es deber   de la Comisar&iacute;a de Familia dar una adecuada   atenci&oacute;n a los casos en los que se encuentra un   menor en situaci&oacute;n irregular; para esto son necesarios   los seguimientos respectivos que cumplen   la funci&oacute;n de mejorar la atenci&oacute;n que se les presta   a dichos casos, no solo en beneficio del actuar en   la Comisar&iacute;a, sino de todas las instituciones que   intervienen en la soluci&oacute;n integral de estas problem&aacute;ticas   y en &uacute;ltimas en beneficio de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as   y adolescentes presuntas v&iacute;ctimas de abuso   sexual infantil.</p>     <p>   La ciudad es el contexto que enmarca las din&aacute;micas   sociales de una comunidad, el testigo silencioso   de las acciones de los y las ciudadanos y sus   consecuencias. Algunas de estas acciones violan los   derechos de aquellas personas sobre quienes recaen,   por lo cual entidades gubernamentales como las   Comisar&iacute;as de Familia velan por el bienestar de   los miembros de las familias bogotanas y en especial   de los menores de edad que las conforman   y que se hallan en situaciones irregulares por acci&oacute;n   u omisi&oacute;n de un tercero que los cuida.</p>     <p>   El abuso sexual infantil es un tipo de maltrato   y es definido por la Academia Americana de Pediatr&iacute;a   de EEUU (1999, citada por Sierralta G,   2005) de la siguiente manera: &ldquo;Ocurre un abuso   sexual cuando un ni&ntilde;o es comprometido en actividades   sexuales que &eacute;ste no puede entender y para   el cual no est&aacute; preparado, ni puede dar consentimiento   consciente y que viola las leyes y/o las prohibiciones   sociales.&rdquo; (p. 42); lo anterior genera un   grave da&ntilde;o psicol&oacute;gico en la v&iacute;ctima con repercusiones   en &aacute;reas de desarrollo familiares y sociales;   adem&aacute;s del probable perjuicio evidente ante   una posible agresi&oacute;n a nivel f&iacute;sico.</p>     <p>Debido a la gravedad de las consecuencias, instituciones   como la Comisar&iacute;a de Familia intervienen   en la problem&aacute;tica con el objetivo de prevenir   las situaciones de abuso y proteger al ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o   adolescente evitando la repetici&oacute;n del mismo. Lo   anterior es el motivo primordial por el que toma   relevancia el presente estudio, mediante el cual se   realiza un seguimiento de los casos recibidos por la   Comisar&iacute;a de Familia de Engativ&aacute;, desde enero 1 a   diciembre 31 de 2003, a fin de conocer si los y las   usuarios han sido apoyados por las diversas instituciones   en las que se desenvuelve el menor de edad   y su familia, incluidas aquellas que proporcionan   apoyo especifico cuando se presentan los delitos   sexuales y, de ese modo dar cuenta de la atenci&oacute;n a   nivel interinstitucional; as&iacute; mismo, en los casos en   que no han tenido una atenci&oacute;n adecuada o ha sido   insuficiente, brindar informaci&oacute;n y apoyo para complementar   dicha intervenci&oacute;n.</p>     <p>   Tomando en cuenta lo anterior, se plantea la   siguiente pregunta para orientar la investigaci&oacute;n:   &iquest;C&oacute;mo se lleva a cabo el seguimiento en la Comisar&iacute;a   de Familia de Engativ&aacute; en materia de presunto   abuso sexual infantil en relaci&oacute;n con las   instituciones p&uacute;blicas o privadas que intervienen   en dicha problem&aacute;tica familiar?</p>     <p>   El concepto de ni&ntilde;ez y de la violaci&oacute;n de sus   derechos ha trascendido y tomado fuerza a trav&eacute;s   de las diferentes &eacute;pocas haci&eacute;ndose visible en las   legislaciones. Es as&iacute; como la Convenci&oacute;n de los   Derechos del Ni&ntilde;o en el a&ntilde;o de 1989, en su art&iacute;culo   19, denota el maltrato infantil como &ldquo;toda   violencia, perjuicio o abuso f&iacute;sico o mental, descuido   o trato negligente, malos tratos o explotaci&oacute;n,   mientras que el ni&ntilde;o se encuentre bajo la   custodia de sus padres, de un tutor o de cualquier   otra persona que lo tenga a su cargo&rdquo; (p. 10).   Definiciones posteriores incluyen campos como   el jur&iacute;dico, el educativo, el social y el psicol&oacute;gico,   aproxim&aacute;ndose a una definici&oacute;n como la planteada   por D&iacute;az, (1997, citado por Casado &amp; Mart&iacute;nez,   1997), a saber, &ldquo;acci&oacute;n, omisi&oacute;n o trato   negligente, no accidental, que prive al ni&ntilde;o de sus   derechos y su bienestar, que amenacen y/o interfieran   su ordenado desarrollo f&iacute;sico, ps&iacute;quico y/o   social, cuyos autores pueden ser personas, instituciones   o la propia sociedad&rdquo; (p. 45).</p>     <p>   A nivel global, en los pa&iacute;ses desarrollados se   evidencian altos &iacute;ndices de maltrato a pesar de que   los servicios de salud, educaci&oacute;n y justicia, entre   otros, presentan una buena cobertura que garantiza   la calidad de vida de las diferentes personas.   Un estudio que proporciona informaci&oacute;n relevante   en el tema de maltrato infantil y espec&iacute;ficamente   de abuso sexual infantil es el desarrollado en Europa   por Perrone y Nannini (1997), quienes esbozan   una clasificaci&oacute;n en tres grupos de las familias   aquejadas por esta problem&aacute;tica.</p>     <p>   Las familias m&uacute;ltiparentales, se caracterizan por   la separaci&oacute;n de los padres y la presencia de una   nueva uni&oacute;n en la cual la madre o el padre tendr&aacute;n   que negociar con su actual pareja el papel que desempe&ntilde;aran   con sus hijos, cuyas relaciones se pueden   ver deterioradas por el rechazo entre los actores   o acarrear roles difusos al interior de la familia, posibilitando   la presencia de actos sexuales abusivos;   de esta manera al interior de estas familias la interdicci&oacute;n   del incesto no se impone con igual fuerza y   los sentimientos ambivalentes son menos reprimidos,   as&iacute; pueden observarse conflictos relacionales   madre-hija por celos con respecto al compa&ntilde;ero   de la madre. Las familias monoparentales, por su   parte, son caracterizadas cuando el padre o la madre   tras una separaci&oacute;n &ldquo;temporal o definitiva&rdquo; visita   al menor o cuando la madre se ausenta por   causas laborales, abandono, relaciones extraconyugales,   enfermedad, alcoholismo, depresi&oacute;n y/o hospitalizaci&oacute;n   entre otros. Finalmente, las familias   aparentemente bien estructuradas se caracterizan   porque la presencia del abuso sexual revela su desarmon&iacute;a,   as&iacute; como por la inconsistencia entre la   apariencia y lo que ocurre realmente en su interior,   de manera tal que todos los miembros de la familia   y en particular los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as la sostienen; su estructura   evidencia el control del padre sobre los   dem&aacute;s miembros de la familia y se resalta el secreto   como mecanismo para mantenerla; es importante   anotar que incluso tras develar los hechos de abuso,   la madre contin&uacute;a dependiente de su pareja, ignorando   la situaci&oacute;n y optando por el silencio; con lo   cual queda claro que existe una confusi&oacute;n de roles y   poder al interior de este tipo de familia.</p>     <p>Perrone y Nannini (1997) plantean adem&aacute;s una   serie de perfiles que pueden brindarles a los y las   profesionales herramientas para analizar los casos.</p>     <p>   El perfil del padre, padrastro o tercer abusador,   se caracteriza porque la persona ya ha alcanzado   la madurez sexual, tiene la capacidad de distinguir   entre las conductas socialmente aceptadas y las   penalizables, as&iacute; como su responsabilidad en la ejecuci&oacute;n   de los hechos. As&iacute; mismo, se presenta el perfil   de las madres quienes aparecen en el &aacute;mbito de lo   social como mujeres que ocupan la mayor&iacute;a de su   tiempo en actividades laborales, o por el contrario,   mujeres que no tienen la posibilidad de acceder a   un empleo y presentan problemas tales como depresi&oacute;n   y debilidad; la forma de reaccionar frente   a los hechos de abuso sexual con sus hijos es muy   variada; algunas se muestran firmes apenas conocen   o sospechan de los acontecimientos; otras, caracterizadas   por inmadurez afectiva, asumen una   postura ambivalente, ya que permiten la ejecuci&oacute;n   y periodicidad de los actos, evidenciando que el   hecho no es suficiente para cambiar la din&aacute;mica   familiar o la relaci&oacute;n con su pareja, incluso estas   madres carecen de un adecuado v&iacute;nculo afectivo   con su hijo o hija, as&iacute; como de estabilidad emocional,   por lo cual emprenden una b&uacute;squeda de pareja   sin llegar a forjar una relaci&oacute;n duradera. Tres caracter&iacute;sticas   son las m&aacute;s relevantes: la primera hace referencia   a la defensa de un ideal de familia   convencional, por lo que la madre no es capaz de   romper con esta estructura, entre otras cosas, debido   a la dependencia econ&oacute;mica hacia su pareja; la   segunda, involucra a aquellas madres cuya percepci&oacute;n   de los sucesos familiares es selectiva, lo que   causa que las palabras de sus hijos o hijas sobre los   hechos no sean escuchadas; y finalmente, aquellas   que asumen una actitud defensiva en el discurso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En el caso de Colombia, el maltrato infantil no   es solo una problem&aacute;tica social sino de salud p&uacute;blica;   sin embargo, y siendo fieles a las tradiciones   latinas, en las diferentes regiones del pa&iacute;s se han descubierto   tradiciones que son claras ilustraciones del   maltrato infantil tales como &ldquo;el incesto, la iniciaci&oacute;n   sexual, la negligencia, el trabajo infantil, y la exposici&oacute;n   de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a accidentes gravosos&rdquo;   (Mej&iacute;a, 1997, p. 23), acompa&ntilde;adas de un evidente   desconocimiento de las consecuencias en el menor   a nivel biopsicosocial; a esto se le suma que las situaciones   de abuso, en opini&oacute;n de Noguerol, (1997,   citado por Casado &amp; Mart&iacute;nez, 1997) se desarrollan   en ambientes familiares y/o en contextos privados,   lo cual hace que el hecho est&eacute; exento de ser   observado por personas que puedan brindar protecci&oacute;n   al menor, y de esta forma contribuir a su   revelaci&oacute;n, haciendo que a pesar de existir la legislaci&oacute;n   los hechos queden impunes.</p>     <p>   De esta manera, a nivel cultural existen falsas   creencias sobre el abuso sexual infantil, las cuales   permiten la perpetuaci&oacute;n de las acciones, el ocultamiento,   el silencio de las v&iacute;ctimas y la legitimaci&oacute;n   del mismo. Estas falsas creencias se contrastan   con la realidad en los siguientes t&eacute;rminos: importantes   investigaciones evidencian que aproximadamente   el 80% de los abusadores son personas   cercanas al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, pero se cree que el abusador   es un desconocido; se ha demostrado que la   mayor&iacute;a de abusos son sutiles y no dejan lesiones   f&iacute;sicas visibles, pero se cree que los abusos sexuales   por lo general son actos crueles con graves   heridas; los casos de abuso sexual son frecuentes   y algunas veces ocurren en los hogares o en sitios   donde se cree que los ni&ntilde;os o ni&ntilde;as est&aacute;n seguros,   pero se cree que estos abusos sexuales son incidentes   aislados que ocurren en callejones oscuros;   existen entre los abusadores personas de alto nivel   socioecon&oacute;mico y estudios profesionales, pero   se cree que los abusadores son solo personas de   estratos socioculturales bajos; el abuso sexual se   presenta en todos los niveles socioecon&oacute;micos   tanto en zonas urbanas como rurales, pero se cree   que &uacute;nicamente se hace evidente en familias de   pocos recursos y sin educaci&oacute;n o en comunidades   aisladas; las estad&iacute;sticas muestran que las v&iacute;ctimas   son solo ni&ntilde;as, pero lo que se demuestra   actualmente es que los ni&ntilde;os tambi&eacute;n padecen de   este tipo de maltrato; no es probable que un ni&ntilde;o   o ni&ntilde;a invente acerca del abuso sexual, por eso   siempre se debe escuchar estos relatos y darles un   estatus de credibilidad en todos los casos, pero se   considera que los ni&ntilde;os o ni&ntilde;as mienten acerca del   abuso sexual; se abusa de ni&ntilde;os o ni&ntilde;as de todas   las edades, pero se cree que &uacute;nicamente se abusa   de los o las adolescentes.</p>     <p>Sumado a lo anterior la realidad muestra que   jam&aacute;s un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a provoca a un adulto ya que   se encuentra en estado de indefensi&oacute;n y el adulto   usa el poder, la autoridad, la fuerza, y se aprovecha   del temor y/o la ignorancia del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a,   pero se cree que los ni&ntilde;os o ni&ntilde;as provocaron el   abuso y hubieran podido defenderse; el abusador   puede ser cualquier persona, por lo que no existe   un perfil com&uacute;n, pero se cree que quienes abusan   de ni&ntilde;os o ni&ntilde;as son enfermos mentales o pervertidos   sexuales; la mayor&iacute;a de los abusadores   tienen peri&oacute;dicamente relaciones sexuales y solo   buscan ni&ntilde;os o ni&ntilde;as por la sensaci&oacute;n de poder y   control que ello proporciona, o bien por el amor   incondicional o no amenazante que solo los ni&ntilde;os   o ni&ntilde;as pueden ofrecer, pero generalmente se cree   que el abuso es un asunto de privaci&oacute;n sexual; se   ha demostrado tambi&eacute;n que algunos ni&ntilde;os o ni&ntilde;as   sienten placer, aunque esto no significa que   est&eacute;n disfrutando del acto, por el contrario, sienten   mayor culpabilidad y verg&uuml;enza al identificar   que el comportamiento es inadecuado pero agradable,   pero se cree que el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a no denuncia   que est&aacute; siendo v&iacute;ctima de abuso sexual porque lo   disfruta y siente placer; con frecuencia el abuso   sexual se viene presentando desde hace bastante   tiempo (meses o a&ntilde;os) y el abusador utiliza amenazas   y sobornos para asegurarse de que el ni&ntilde;o o   ni&ntilde;a no hable sobre lo que esta sucediendo, a veces   para toda la vida, pero se cree que el abuso   sexual es un incidente individual aislado.</p>     <p>   Estas creencias y su contraste con la realidad   hacen evidente que se necesita un cambio en la   cultura colombiana, por tanto estudios como el   presente aportan conocimientos sobre la realidad   social de las familias bogotanas que apuntan a la   concientizaci&oacute;n y por ende a la transformaci&oacute;n   cultural, todo ello con miras a la erradicaci&oacute;n del   abuso sexual infantil entendido como una forma   de trasgresi&oacute;n de los derechos de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y   adolescentes de la ciudad de Bogot&aacute;.</p>     <p>   <b><font face="verdana" size="3">M&eacute;todo</font></b></p>     <p>   <b>Dise&ntilde;o</b></p>     <p>   El dise&ntilde;o da cuenta de un estudio no experimental   por el cual se busca observar los fen&oacute;menos tal y   como se dan en su contexto natural para despu&eacute;s   analizarlos (Hern&aacute;ndez, Fern&aacute;ndez &amp; Baptista, 1991,   p. 65), lo cual implica examinar la forma como se   lleva a cabo el seguimiento interinstitucional e   interprofesional que se le ha hecho a los casos de   delitos sexuales abusivos recibidos por la Comisar&iacute;a   D&eacute;cima de Familia. En esta medida el dise&ntilde;o es   transeccional, ya que permite abordar la problem&aacute;tica   haciendo un corte trasversal en el tiempo,   con el fin de dar cuenta de los diferentes casos en   un momento particular para luego describirlos en   conjunto (Hern&aacute;ndez, Fern&aacute;ndez &amp; Baptista, 1991).</p>     <p>   <b>Participantes</b></p>     <p>   En la investigaci&oacute;n se trabajo con los cuidadores   de ochenta y dos ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes presuntas   v&iacute;ctimas de delitos sexuales abusivos, casos   reportados a la Comisar&iacute;a D&eacute;cima de Familia   desde enero 1 de 2003 hasta diciembre 31 del   mismo a&ntilde;o.</p>     <p>   <b>Instrumento</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Se entiende como seguimiento al proceso posterior   a la recepci&oacute;n de la denuncia que brinda informaci&oacute;n   sobre el estado en determinado momento   del menor presunta v&iacute;ctima de delitos sexuales   abusivos en varios niveles; a nivel social se recopila   informaci&oacute;n sobre personas con las que convive,   escolarizaci&oacute;n y custodia, entre otras; a nivel salud   se indaga tanto la salud f&iacute;sica como la ps&iacute;quica junto   con la actuaci&oacute;n de profesionales en las diferentes   instituciones y a nivel legal se inquiere por la   evoluci&oacute;n de la diligencia legal, adem&aacute;s de informaci&oacute;n   particular sobre las instituciones que intervinieron   y nuevamente el actuar de los profesionales   al servicio de dichas instituciones.</p>     <p>   La entrevista estuvo enmarcada dentro de las   siguientes categor&iacute;as:</p>     <p>   Atenci&oacute;n m&eacute;dica. Esta categor&iacute;a cobija todo tipo   de atenci&oacute;n m&eacute;dica -ex&aacute;menes, diagn&oacute;stico, tipo   de intervenci&oacute;n y tratamiento farmacol&oacute;gicopracticada   al menor de edad que est&eacute; relacionada   con los presuntos actos sexuales abusivos, en ella   tambi&eacute;n se encuentran el nombre de las instituciones   que se hicieron participes en el proceso.</p>     <p>Atenci&oacute;n psicol&oacute;gica. Esta categor&iacute;a cubre todo   tipo de atenci&oacute;n a nivel psicol&oacute;gico o psiqui&aacute;trico   &ldquo;pruebas psicol&oacute;gicas, diagn&oacute;stico y n&uacute;mero de   sesiones&rdquo; practicada al menor de edad que est&eacute;   relacionada con los presuntos actos sexuales   abusivos, en ella tambi&eacute;n se encuentran el nombre   de las instituciones y datos sobre los profesionales   que se hicieron participes en el proceso.</p>     <p>   Atenci&oacute;n social. Esta categor&iacute;a comprende la informaci&oacute;n   referente a escolarizaci&oacute;n del menor   de edad, persona(s) con las que convive, persona(s)   que asume los gastos de manutenci&oacute;n; direcci&oacute;n y   tel&eacute;fono de residencia e informaci&oacute;n sobre el   cuidador(a) y el agresor.</p>     <p>   Atenci&oacute;n legal. Esta categor&iacute;a contiene la informaci&oacute;n   relacionada con las instituciones judiciales   que han intervenido en el proceso y el estado actual   del mismo.</p>     <p>   <b>Procedimiento</b></p>     <p>   Fase 1.</p>     <p>   Se indag&oacute; por el c&oacute;mo se llevaban a cabo los seguimientos   en materia de abuso sexual infantil en   la Comisar&iacute;a D&eacute;cima de Familia.</p>     <p>   Fase 2.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Se hizo una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica que enmarc&oacute; la   problem&aacute;tica sobre delitos sexuales abusivos.</p>     <p>   Fase 3.</p>     <p>   Se construy&oacute; un gui&oacute;n de entrevista de seguimiento   para la recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n pertinente para   el desarrollo del presente estudio.</p>     <p>   Fase 4.</p>     <p>   Se recopilaron los casos recibidos por la Comisar&iacute;a   D&eacute;cima de Familia, de enero 01 de 2003 a   diciembre 31 de 2003, seleccionando de esta manera   la poblaci&oacute;n que comprendi&oacute; el estudio.</p>     <p>   Fase 5.</p>     <p>   Se realizaron las notificaciones pertinentes a cada   uno de los cuidadores de los y las menores presuntas   v&iacute;ctimas de delitos sexuales abusivos, en las   cuales se les inform&oacute; la fecha en la que debieron   asistir a la Comisar&iacute;a de Familia para la aplicaci&oacute;n   del instrumento. Lo anterior se realiz&oacute; por medio   de llamada telef&oacute;nica. A aquellos que no se pudieron   contactar telef&oacute;nicamente se les envi&oacute; telegramas   con lugar, fecha y hora de citaci&oacute;n.</p>     <p>   Fase 6.</p>     <p>   El d&iacute;a acordado en la notificaci&oacute;n se aplic&oacute; el gui&oacute;n   de entrevista de seguimiento para recopilar la informaci&oacute;n   pertinente y as&iacute; dar cuenta de las variables   asociadas con los aspectos biol&oacute;gico,   psicol&oacute;gico, social y jur&iacute;dico.</p>     <p>   Fase 7.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Se realiz&oacute; una depuraci&oacute;n de la base de datos creada   en un principio y se hizo an&aacute;lisis de dicha informaci&oacute;n   con el n&uacute;mero real de casos a los que   se les hizo seguimiento.</p>     <p>   Fase 8.</p>     <p>   Se realiz&oacute; el informe de resultados y se formularon   sugerencias con el objetivo de que sean tenidas   en cuenta para posteriores reajustes en la   atenci&oacute;n a casos sobre abuso sexual infantil.</p>     <p>   <b><font face="verdana" size="3">Resultados</font></b></p>     <p>   En el a&ntilde;o 2003 la Comisar&iacute;a de Familia de Engativ&aacute;   recibi&oacute; ochenta y dos casos distribuidos en los   diferentes meses as&iacute;:</p>     <p>   En la <a href="#f1">Figura 1 </a>se puede observar que en los   meses de enero, mayo y junio los porcentajes var&iacute;an   entre 14% y 25% y suman un total de 59,75%,   son los meses en donde se presenta el mayor &iacute;ndice   de casos recibidos; los meses de febrero, marzo,   abril, julio, agosto, septiembre y noviembre   presentan porcentajes que var&iacute;an entre el 3% y el   8% cubriendo el 38,96% de los casos reportados,   cifra que es significativamente menor en comparaci&oacute;n   a la encontrada en los meses de enero, mayo   y junio si se toma en cuenta que esta comprende   siete meses; el mes de diciembre s&oacute;lo representa   el 1,21% del total de casos recibidos y octubre no posee ninguno siendo estos    los meses en los que   se presenta menor denuncia por abuso sexual infantil;   finalmente, existe un 3,65% de casos de los   que no se tiene informaci&oacute;n clara sobre el mes en   el que fueron puestos en conocimiento a la Comisar&iacute;a   de Familia.</p>       <p>    <center><a name="f1"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f1.gif"></a></center></p>     <p>La <a href="#f2">Figura 2</a> deja ver que el tipo de abuso   sexual se clasific&oacute; en: caricias y tocamientos con   un 59,76%; acceso carnal, 30,49% y autoestimulaci&oacute;n   en presencia del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a con un 2,44%;   clasificaci&oacute;n que sirve para esclarecer algunos   aspectos sobre el abuso, como la presencia o no   de contacto f&iacute;sico con el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a y el grado   de este; de lo anterior es de resaltar el alto &iacute;ndice   de casos en los que existi&oacute; penetraci&oacute;n, sin   demeritar el porcentaje &ndash;&iacute;ndice mayor&ndash; en los   que se presentaron caricias y tocamientos o el   porcentaje &ndash;&iacute;ndice menor&ndash; en el que se present&oacute;   autoestimulaci&oacute;n en presencia del menor de edad.</p>       <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="f2"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f2.gif"></a></center></p>     <p>El n&uacute;mero de veces en que se present&oacute; el abuso   sexual se distribuy&oacute; de forma equilibrada como   lo expone la <a href="#f3">Figura 3</a>, es decir, no existieron diferencias   significativas entre los porcentajes; prueba   de ello es que un 48,78% de los denunciantes o   v&iacute;ctimas reportaron que el abuso s&oacute;lo se cometi&oacute;   una vez y un 45,12% report&oacute; que se hab&iacute;a cometido   var&iacute;as veces; esta &uacute;ltima cifra puede estar representando   aquellos casos cr&oacute;nicos en los que el   abuso se perpetua a trav&eacute;s del tiempo y en donde   el abusador pudo utilizar amenazas y sobornos   para asegurar el silencio del ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente,   claro que esto no significa que en los casos   en los que s&oacute;lo ocurri&oacute; una vez no haya existido el   uso de este tipo de estrategias por parte del agresor,   simplemente puede ser que su efectividad   qued&oacute; en duda. En el 6% de los casos no existe   informaci&oacute;n que permita establecer la cantidad   de veces en las que se presentaron las situaciones de abuso.</p>       <p>    <center><a name="f3"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f3.gif"></a></center></p>     <p>El lugar de los hechos (<a href="#t1">Tabla 1</a>), establece una   tendencia definida y es el ser cometidos en contextos   familiares y/o privados, lejos de personas   que puedan observarlos y denunciarlos; lo anterior   se materializa en un 68%, cifra que representa   los casos en los que los actos sexuales abusivos se   cometieron en el hogar de los menores de edad o   sus familiares, lo anterior va de la mano con que   los hechos ocurren en lugares donde se podr&iacute;a   creer que el ni&ntilde;o est&aacute; a salvo de cualquier tipo de   maltrato; esta cifra es seguida de un 3,66% de casos   en donde el contexto privado es dado por el   hogar del agresor siendo &eacute;ste un no familiar.</p>         <p>    <center><a name="t1"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15t1.gif"></a></center></p>     <p>   El resto de las situaciones desarrollaron en sitios   donde no existe ese nivel de privacidad como   v&iacute;a p&uacute;blica, lugar de trabajo de la madre, establecimiento   p&uacute;blico e instituci&oacute;n educativa en la que   se adscribe el menor de edad y representan un   total de 3,66%. El 7,32% de los casos no poseen   informaci&oacute;n suficiente para esclarecer el lugar de   los hechos.</p>     <p>   Por otro lado, aunque es falsa la creencia de   que las ni&ntilde;as son las &uacute;nicas v&iacute;ctimas de delitos   sexuales abusivos, s&iacute; es en ellas donde se presenta   la mayor incidencia. La <a href="#f4">Figura 4</a> muestra que el   74,39% evidencia esta realidad; sin embargo no   es despreciable que el 21,95% de los casos sean   cometidos contra ni&ntilde;os. Existe un 3,65% de casos   en donde la falta de informaci&oacute;n no permite   ubicar a los menores de edad en esta categor&iacute;a.</p>         <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="f4"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f4.gif"></a></center></p>     <p>   En cuanto a la edad de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes   v&iacute;ctimas de abuso sexual (<a href="#f5">Figura 5</a>) la   mayor&iacute;a se ubica entre 8 y 15 a&ntilde;os, casos que en   total suman un porcentaje de 56,08% cifra que   representa m&aacute;s de la mitad de los casos recibidos;   a esta le sigue 24,39% de v&iacute;ctimas con edades entre   4 y 7 a&ntilde;os; 12,19% entre 0 y3 a&ntilde;os y 7,31% de   16 a 19 a&ntilde;os; lo anterior es evidencia de lo falso   que es el creer que los y las adolescentes son los   &uacute;nicos que son v&iacute;ctimas de actos sexuales abusivos,   al parecer para ser abusado sexualmente s&oacute;lo se   necesita ser menor de edad.</p>         <p>    <center><a name="f5"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f5.gif"></a></center></p>     <p>Por su parte, el agresor (<a href="#f6">Figura 6</a>) en la mayor&iacute;a   de los casos fue una persona adulta, 53,66%,   es decir, una persona que ya alcanz&oacute; su madurez   sexual y que se supone discrimina cu&aacute;les son las   conductas socialmente aceptables diferenci&aacute;ndolas   de las que no lo son, adem&aacute;s se podr&iacute;an calificar   como personas que tienen cierta instancia de   poder frente al menor en este caso determinada   por la edad; un 12,2% representa los actos sexuales abusivos cometidos por otros menores de edad con edades significativamente mayores que las de las v&iacute;ctimas y finalmente en un 34,15% de los casos no hay informaci&oacute;n clara que permita ubicar al agresor en esta categor&iacute;a, esta &uacute;ltima cifra es significativa y deber&aacute; ser sometida a exploraci&oacute;n con los Registros &Uacute;nicos de Gesti&oacute;n (RUG) correspondientes que reposan en la Comisar&iacute;a de Familia de Engativ&aacute; o solicitando dicha informaci&oacute;n a las familias implicadas o instituciones que hayan intervenido en el proceso.</p>       <p>    <center><a name="f6"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f6.gif"></a></center></p>     <p>El parentesco del agresor con el menor de   edad (<a href="#f7">Figura 7</a>) est&aacute; clasificado bajo el criterio de   familiar o no familiar, encontrando que en la mayor&iacute;a   de los casos el agresor es un familiar -62   casos-; dentro de este grupo el m&aacute;s alto &iacute;ndice   hallado es el que el padre o padrastro fue el agresor   con un total de 59,68%; seguido de primo   con 17,74%; los &iacute;ndices restantes se distribuyen   entre abuelos -pol&iacute;ticos o no- y t&iacute;os -pol&iacute;ticos o   no- con 9,65% y 12,9% respectivamente. En todos   estos casos es evidente que el agresor es una   persona cercana al menor de edad y no un desconocido,   adem&aacute;s de poseer una instancia de poder que le permite cometer los actos de abuso sexual.</p>       <p>    <center><a name="f7"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f7.gif"></a></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los casos en donde el agresor no fue un   familiar conocido -21 casos- (<a href="#f8">Figura 8</a>), los porcentajes   m&aacute;s altos los tiene el agresor como una   persona desconocida, 33,33%; sin embargo, un   n&uacute;mero significativo fueron los inquilinos, con un   28,57%; seguidos de estos est&aacute;n los arrendatarios   y amigos de la madre con 9,52% cada uno y profesor,   vecino, novio de la madre y padrino con   4,76% respectivamente. Con lo anterior se puede   suponer que el perfil de los agresores es el de una   persona com&uacute;n y no necesariamente con caracter&iacute;sticas   de desequilibrio mental.</p>         <p>    <center><a name="f8"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f8.gif"></a></center></p>     <p>   Bajo los mismos criterios en que se catalog&oacute; el   agresor, se clasific&oacute; al denunciante, aunque en este   caso se experimentaron algunas variantes.</p>     <p>La <a href="#f9">Figura 9</a> muestra que en la mayor&iacute;a de los   casos fue un familiar quien interpuso la denuncia,   82,93%; seguido de una persona no familiar, 6,1%;   de oficio, 2,44% y la propia v&iacute;ctima, 1,22%. Existe   un 7,32% de casos en los que falta informaci&oacute;n   sobre el denunciante. En el grupo en el que el denunciante   es un familiar, la mayor&iacute;a de los casos   fueron denunciados por las madres, 72,06%; seguidas   por los padres con un 13,24%; esto parece   indicar el papel protectivo que cumplen los padres   en relaci&oacute;n a sus hijos o hijas al momento de   develarse la situaci&oacute;n de abuso, aunque no es prueba   que el menor de edad este a salvo de hechos de   maltrato entre los que se encuentra el abuso sexual   infantil ya que existen varios factores que pueden   incidir en la forma como se asume ese papel; en el   caso de la madre pueden influir factores como   ocupar el tiempo en actividades laborales descuidando a los hijos o hijas, depresi&oacute;n,    inmadurez   afectiva, carencia de un adecuado v&iacute;nculo afectivo   con el hijo o hija y dependencia econ&oacute;mica del agresor,   entre otras. Otros de los familiares que denuncian   son: abuela, 5,88%; t&iacute;a, 4,41% y bisabuela,   hermana y hermanastra con 1,47% respectivamente;   estos &uacute;ltimos casos es donde se percibe negligencia   por parte de los padres en el cuidado de sus   hijos o hijas y la funci&oacute;n de protecci&oacute;n es brindada   por la familia extensa del menor de edad.</p>         <p>    <center><a name="f9"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f9.gif"></a></center></p>     <p>   En los casos en los que el denunciante no fue   un familiar, el 80% de las denuncias fueron puestas   por la instituci&oacute;n educativa a la que se adscribe   el menor de edad o una persona sin v&iacute;nculo consangu&iacute;neo   con la v&iacute;ctima; finalmente en el 20% de   los casos restantes es la Entidad Promotora de   Salud -EPS- que report&oacute; el caso quien pone la   denuncia.</p>     <p>Como &uacute;ltima categor&iacute;a de este primer momento   de la investigaci&oacute;n se halla la escolarizaci&oacute;n de los   ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes v&iacute;ctimas de abuso sexual   infantil (<a href="#f10">Figura 10</a>); en un 51,22% pertenec&iacute;an a una   instituci&oacute;n educativa, mientras que el 13,41% se   encontraban desescolarizados; finalmente en el   35,37% de los casos no existe informaci&oacute;n pertinente   sobre este tema; esta &uacute;ltima cifra es significativa   y deber&aacute; ser sometida a exploraci&oacute;n con los   Registros &Uacute;nicos de Gesti&oacute;n (RUG) correspondientes   que reposan en la Comisar&iacute;a de Familia de   Engativ&aacute; o solicitando dicha informaci&oacute;n a las familias   implicadas o instituciones que hayan intervenido   en el proceso. Dentro de los menores de edad   que se encontraban escolarizados el 40,48% cursaban   bachillerato; el 35,71% primaria; el 21,43%   preescolar y 2,38% estudios t&eacute;cnicos.</p>         <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="f10"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f10.gif"></a></center></p>     <p>   De los ochenta y dos casos recibidos por la   Comisar&iacute;a de Familia de Engativ&aacute; en el a&ntilde;o 2003,   s&oacute;lo asistieron a seguimiento treinta, lo que representa   un 36,59%; cifra preocupante ya que en   m&aacute;s de la mitad de los casos no se pudo contactar   al cuidador, ni telef&oacute;nicamente ni por medio   de telegrama, haciendo evidente que los procesos   luego de pasar por Comisar&iacute;a de Familia tienden   a desaparecer sin saber si existi&oacute; o no una   m&iacute;nima atenci&oacute;n efectiva a la problem&aacute;tica de   abuso sexual infantil.</p>     <p>   Para efectos de este segundo momento de la   investigaci&oacute;n se tomar&aacute;n las categor&iacute;as propuestas   en el m&eacute;todo &ldquo;Atenci&oacute;n a nivel m&eacute;dico, psicol&oacute;gico,   social y legal&rdquo; a la luz de las cuales se   organiza y analiza la informaci&oacute;n recopilada en el   seguimiento. Cabe aclarar que toda la informaci&oacute;n que se presenta a continuaci&oacute;n    en cuanto al   curso que han llevado los diferentes procesos en   las &aacute;reas antes referidas es aportada por los/as   cuidadores/as y no se ha comprobado directamente   con los profesionales que intervinieron o   con las instituciones a las que pertenecen.</p>     <p>   La categor&iacute;a de Atenci&oacute;n m&eacute;dica comprende la   informaci&oacute;n sobre afiliaci&oacute;n a Sistema de salud, si   recibi&oacute; o no atenci&oacute;n m&eacute;dica por los hechos de   abuso sexual, instituciones que intervinieron en este   nivel relacionadas con el abuso sexual infantil, diagn&oacute;stico   m&eacute;dico, tratamiento farmacol&oacute;gico y finalmente   estado actual de salud del menor de edad.</p>     <p>En cuanto a la afiliaci&oacute;n a Sistema de Salud   (<a href="#t2">Tabla 2</a>), se encontr&oacute; que en la mayor&iacute;a de los   casos los menores de edad se encuentran cobijados   por dicho sistema, de esto es evidencia el   93,33%; aunque se hall&oacute; un caso en el que no se   encontraba esta caracter&iacute;stica, por tanto es recomendable   que la Comisar&iacute;a de Familia de Engativ&aacute;   contribuya a la afiliaci&oacute;n de el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a al Sistema   de Salud; finalmente en otro caso no existe   informaci&oacute;n al respecto por cuanto se recomienda   obtenerla para tomar las medidas necesarias o corroborar su afiliaci&oacute;n </p>       <p>    <center><a name="t2"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15t2.gif"></a></center></p>     <p>La <a href="#f11">Figura 11</a> muestra que el 86,67% de los casos   recibi&oacute; atenci&oacute;n m&eacute;dica, mientras que 13,33%   no; es en este &uacute;ltimo punto donde se podr&iacute;a forjar   un debate sobre la necesidad de realizar un examen   m&eacute;dico legal siempre que se presenten casos de   abuso sexual infantil, este es recomendable si no   solo comprendiera una apreciaci&oacute;n f&iacute;sica del menor   de edad, sino tambi&eacute;n una historia detallada   del ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente y su contexto, adem&aacute;s   de versi&oacute;n libre sobre los hechos de abuso sexual;   si se realizara de forma adecuada esta valoraci&oacute;n se   evitar&iacute;an posteriores revictimizaciones ya que estos   documentos quedar&iacute;an anexados al paquete de acciones institucionales de Medicina Legal.</p>       <p>    <center><a name="f11"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f11.gif"></a></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La <a href="#f12">Figura 12</a> muestra que la instituci&oacute;n con   m&aacute;s participaci&oacute;n en las valoraciones m&eacute;dicas fue   Medicina Legal aunque en ocasiones no actu&oacute;   sola, con un 76,67%; esta significativa participaci&oacute;n   se debe a que es la instituci&oacute;n que se encarga   de practicar los ex&aacute;menes medico legales   pertinentes en casos de abuso sexual infantil. En   el 3,33% de los casos existi&oacute; solo una valoraci&oacute;n   m&eacute;dica realizada por una instituci&oacute;n diferente a   la mencionada y en el 13,33% de los casos no   existi&oacute; ning&uacute;n tipo de asistencia a nivel m&eacute;dico   ni valoraci&oacute;n. Finalmente, en el 6,67% de los casos   no se tiene suficiente informaci&oacute;n al respecto   y se recomienda solicitarla a las familias   implicadas o instituciones que hayan intervenido en el proceso.</p>       <p>    <center><a name="f12"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f12.gif"></a></center></p>     <p>En cuanto al diagn&oacute;stico m&eacute;dico (<a href="#f13">Figura 13</a>), en   un 50% de los casos los cuidadores refirieron que   no hab&iacute;an evidencias f&iacute;sicas de abuso sexual, pero   este hecho no significa que no se haya producido ya   que la definici&oacute;n de abuso comprende caricias sexuales, sexo oral, besos, observaci&oacute;n morbosa del ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente, desnudez exhibicionista del adulto frente al menor de edad, entre otras. Un n&uacute;mero considerable de cuidadores no sabe cu&aacute;l fue este diagn&oacute;stico, 33,33%; lo que evidencia un d&eacute;ficit en la comunicaci&oacute;n entre las instituciones y las familias afectadas, d&eacute;ficit que se sugiere debe ser subsanado. El acceso carnal est&aacute; representado por un 6,67%, lo que quiere decir que en muy pocos casos queda evidencia f&iacute;sica de estos actos falseando la creencia que en general son hechos crueles con graves heridas. Finalmente en el 10% de los casos los cuidadores refieren no tener ning&uacute;n tipo de diagn&oacute;stico, lo que estar&iacute;a relacionado con lo comentado sobre la pertinencia de practicar un examen m&eacute;dico legal siempre que se presente un presunto abuso sexual infantil.</p>       <p>    <center><a name="f13"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f13.gif"></a></center></p>     <p>La <a href="#f14">Figura 14</a> muestra que la mayor&iacute;a de los casos,   seg&uacute;n los cuidadores, no recibi&oacute; un tratamiento   farmacol&oacute;gico (86,67%) y s&oacute;lo el 3,33% de los   mismos s&iacute; lo recibi&oacute;; esto entrar&iacute;a a correlacionarse   con los diagn&oacute;sticos ya que en la mayor&iacute;a de los   casos no se encontraron huellas f&iacute;sicas de los actos,   por tanto no era necesario recibir un tratamiento   farmacol&oacute;gico. Finalmente en el 10% de los seguimientos   los cuidadores no saben si el menor de edad recibi&oacute; o no tratamiento farmacol&oacute;gico.</p>       <p>    <center><a name="f14"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f14.gif"></a></center></p>     <p>El estado de salud actual de los menores de   edad (<a href="#f15">Figura 15</a>), en su mayor&iacute;a es normal,   86,67%; sin embargo existen algunos que poseen   alguna sintomatolog&iacute;a no grave ni relacionada   con los hechos de abuso sexual, 6,67%, y   el 3,33% se encuentran enfermos pero, al igual   que los anteriores, dicha enfermedad no tiene   que ver con los hechos sexuales abusivos; finalmente   existe un 3,33% del que no se tiene informaci&oacute;n   al respecto y por tanto se recomienda solicitarla a la familia o instituciones que han intervenido.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="f15"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f15.gif"></a></center></p>     <p>Pasando a la categor&iacute;a de atenci&oacute;n psicol&oacute;gica,   esta comprende: Si recibi&oacute; o no atenci&oacute;n psicol&oacute;gica   y en qu&eacute; instituciones; en cuanto a la primera   (<a href="#f16">Figura 16</a>), se puede decir que el 63,33% de los   casos recibi&oacute; asistencia psicol&oacute;gica a alg&uacute;n nivel,   aunque esto no es garant&iacute;a de que &eacute;sta haya sido   adecuada ya que en la mayor&iacute;a de los casos no se   encontr&oacute; la asistencia a un tratamiento psicol&oacute;gico   como tal, por tanto esta cifra puede resultar enga&ntilde;osa.   El 33,33% de los casos no; este &uacute;ltimo porcentaje   es significativamente alto si se considera que   los hechos de abuso sexual tienen una alta afecci&oacute;n   para el ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente v&iacute;ctima de los mismos,   afecci&oacute;n que requiere de un tratamiento psicol&oacute;gico   adecuado para la elaboraci&oacute;n de los   hechos ya que no s&oacute;lo afecta su adecuado desarrollo   en el momento actual sino que incide en su futuro   con la misma familia y en sociedad; con una   intervenci&oacute;n a este nivel se podr&iacute;a evitar, por ejemplo,   que este ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente repita la conducta   de su agresor. Tomando en cuenta lo anterior   se considera pertinente que la Comisar&iacute;a de Familia   de Engativ&aacute; diligencie las remisiones pertinentes   para atender de forma adecuada esta problem&aacute;tica,   as&iacute; como tambi&eacute;n solicite informes para posteriores   seguimientos. Finalmente en el 3,33% de los   casos no se tiene informaci&oacute;n al respecto por tanto   se recomienda solicitarla a la familia o instituciones   que han intervenido.</p>         <p>    <center><a name="f16"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f16.gif"></a></center></p>     <p>   Las instituciones que intervinieron a diferentes   niveles en el aspecto psicol&oacute;gico estuvieron clasificadas   en dos grupos; el primero, son instituciones   gubernamentales relacionadas con la atenci&oacute;n   a los casos de abuso sexual infantil, entre estas se   encuentran: Instituto Colombiano de Bienestar   Familiar (4 casos), Medicina Legal (4 casos), Comisar&iacute;a   de Familia (3 casos), centro operativo local   (1 caso) y Fiscal&iacute;a (1 caso); en el segundo grupo   se hallan aquellas instituciones que no son entidades   gubernamentales pero a las cuales se les pudo   remitir los casos o psic&oacute;logos particulares, estas   tomaron a cargo 12 casos. En este punto cabe   aclarar que varios de los casos recibieron apoyo   tanto en entidades gubernamentales como en particulares.   Finalmente, 10 de los casos no estuvieron   en ninguna instituci&oacute;n.</p>     <p>   Por otra parte la atenci&oacute;n a nivel social est&aacute;   relacionada con instituciones educativas a las que   se adscribe el menor de edad actualmente, tipo   de familia a la que pertenece, informaci&oacute;n sobre   el cuidador y sobre el agresor y si ha tenido o no   contacto con este &uacute;ltimo.</p>     <p>   En cuanto a la primera (<a href="#f17">Figura 17</a>), el 90% de   los menores de edad, seg&uacute;n los cuidadores, est&aacute;n   escolarizados; un 6,67% no, por cuanto se recomienda   que estos casos sean remitidos por la   Comisar&iacute;a de Familia de Engativ&aacute; al Centro de   Administraci&oacute;n Educativa Local para posterior   vinculaci&oacute;n a instituciones educativas, con lo que   se pretende reducir las secuelas que ocasionaron   los hechos de abuso sexual. Finalmente, en el 3,33%   de los casos no se tiene informaci&oacute;n al respecto,   por tanto se recomienda solicitarla a la familia o   instituciones que han intervenido.</p>         <p>    <center><a name="f17"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f17.gif"></a></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de los menores de edad que se encontraban   escolarizados (<a href="#f18">Figura 18</a>), el 33,33% cursaban   bachillerato; el 36,67% primaria; el 16,67%   preescolar y 3,33% estudios t&eacute;cnicos.</p>         <p>    <center><a name="f18"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f18.gif"></a></center></p>     <p>   El tipo de familia a la que pertenece el ni&ntilde;o,   ni&ntilde;a o adolescente (<a href="#f19">Figura 19</a>), en su mayor&iacute;a es   nuclear, 46,67%; sin embargo tambi&eacute;n es significativo   el numero de ellos/as que convive con   su familia extensa, 40%, y a familias compuestas-   superpuestas, 10%. Lo anterior quiere decir   que el menor de edad no fue retirado de su familia   con lo que se disminuyen las secuelas de   los actos sexuales abusivos y se hace evidente la   reacci&oacute;n de los miembros de la familia en proteger   el bienestar y buen desarrollo de los menores   de edad.</p>         <p>    <center><a name="f19"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f19.gif"></a></center></p>     <p>En cuanto a la informaci&oacute;n recogida sobre el   cuidador (<a href="#f20">Figura 20</a>), en su mayor&iacute;a es la madre,   56,67%; seguidas por aquellos casos en donde el   ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente est&aacute; a cargo de ambos   padres, 20%; con lo anterior se deja en claro el papel   protectivo de los padres, sobre todo el de la   madre quien ahora vela por el bienestar y buen   desarrollo de sus hijos o hijas, aunque como se dijo   en el primer momento de la investigaci&oacute;n esto no   da certeza de un cumplimiento cabal del papel de   padres. A diferencia de los anteriores en los casos   siguientes el cuidado del menor de edad est&aacute; en   manos de la t&iacute;a (10%), abuela (3,33%) y hermanastra   (3,33%), lo que es evidencia que en estos casos ninguno   de los padres asumi&oacute; la protecci&oacute;n necesaria   hacia sus hijos, hijas y fueron la familia extensa y las   entidades gubernamentales quienes debieron tomar   las medidas pertinentes al caso. Tambi&eacute;n existe un   3,33% representante de un caso en el que el cuidado   del menor de edad est&aacute; a cargo de alguien que   no es un familiar, esto indica la total desprotecci&oacute;n   del menor por parte de su familia. En relaci&oacute;n a la   desprotecci&oacute;n de los padres o familia del menor es   clave aclarar que es en este punto donde el Estado   a trav&eacute;s de las instituciones que lo representan debe   hacer valer lo que de una u otra forma se encuentra   legislado en materia de menores de edad. Finalmente   existe otro caso representado por un 3,33%   del que no se tiene informaci&oacute;n al respecto, por   tanto se recomienda solicitarla a la familia o instituciones   que han intervenido.</p>         <p>    <center><a name="f20"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f20.gif"></a></center></p>     <p>   Para finalizar con la categor&iacute;a de Atenci&oacute;n social;   se presentar&aacute;n los porcentajes de convivencia   con el agresor y contacto con el mismo, cabe aclarar   que en los casos en los que se realiz&oacute; seguimiento   hay un com&uacute;n denominador y es el hecho   de que el agresor pertenece al g&eacute;nero masculino,   sin embargo esto no es generalizable y tampoco   quiere decir que las mujeres no puedan llegar a   cometer este tipo de actos sexuales abusivos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La <a href="#t3">Tabla 3</a> muestra que en el 86,67% de los casos los menores de edad no conviven con el agresor y   en el 46,67% de los casos tampoco ha vuelto a tener un contacto con &eacute;l, es decir la labor de los cuidadores   ha sido efectiva en cuanto a evitar que la v&iacute;ctima vuelva a estar en riesgo. Sin embargo existe un caso representado por el 3,33% en el que el agresor a&uacute;n convive con el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a.</p>     <p>    <center><a name="t3"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15t3.gif"></a></center></p>     <p>Por su parte la <a href="#t5">Tabla 5</a> muestra que en un   23,33% de los casos el agresor ha vuelto a tener alg&uacute;n tipo de contacto con la v&iacute;ctima; en este punto se recomienda hacer un seguimiento exhaustivo ya que representa un factor de riesgo para una posible reincidencia de los actos sexuales abusivos.</p>            <p>    <center><a name="t5"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15t5.gif"></a></center></p>     <p>En cuanto a la atenci&oacute;n legal (<a href="#f21">Figura 21</a>), se encontr&oacute;   que en la Fiscal&iacute;a est&aacute; el 80% de los casos y   en el Juzgado de Menores el 13,33%; estos &uacute;ltimos   son aquellos casos en los que el agresor es otro   menor de edad; lo anterior est&aacute; de acuerdo con lo   estipulado por el Protocolo de Atenci&oacute;n de las   Denuncias de Delitos Dexuales. El 6,67% de los   casos no reportan informaci&oacute;n suficiente sobre este   respecto por tanto se recomienda solicitarla a la   familia o instituciones que han intervenido.</p>         <p>    <center><a name="f21"><img src="img/revistas/rups/v5n2/v5n2a15f21.gif"></a></center></p>     <p>   <b><font face="verdana" size="3">Discusi&oacute;n</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Antes de dar comienzo a la presente discusi&oacute;n, es   necesario aclarar que los discursos recopilados se   analizar&aacute;n a la luz de la legislaci&oacute;n vigente en el   a&ntilde;o 2003, adem&aacute;s toda la informaci&oacute;n presentada   sobre el actuar de los profesionales o particulares   adscritos a instituciones privadas o p&uacute;blicas   es aportada por los/as cuidadores/as a partir de   su percepci&oacute;n sobre el curso que ha tomado cada   proceso, sin llegar a ser comprobada por medio   de un di&aacute;logo directo con ellos/as o con las instituciones   que representan; por tanto la importancia   del presente estudio no s&oacute;lo est&aacute; dada en   t&eacute;rminos de la descripci&oacute;n de la problem&aacute;tica de   abuso sexual infantil en una localidad y &eacute;poca particular   de la ciudad de Bogot&aacute;, sino en rescatar el   discurso de los cuidadores/as en relaci&oacute;n a la forma   en que perciben la atenci&oacute;n y apoyo al menor   posible v&iacute;ctima de abuso sexual infantil y su c&iacute;rculo   familiar en relaci&oacute;n al contacto con las instituciones   intervinientes, de lo cual se puede extraer   un llamado de alerta ante posibles falencias en la   mencionada atenci&oacute;n.</p>     <p>   De acuerdo con lo propuesto en el planteamiento   del problema y con la informaci&oacute;n recopilada   en el proceso de elaboraci&oacute;n del   presente estudio es pertinente resaltar algunas consideraciones   en torno al abuso sexual infantil,   focalizadas en: el contexto que rodea los hechos   de abuso sexual, los actores sociales implicados, el tipo de abuso y las creencias    yacentes en la   cultura; para luego, plantear posibles sugerencias   relacionadas a la atenci&oacute;n que han recibido los   diferentes casos recibidos por la Comisar&iacute;a de   Familia de Engativ&aacute; en el a&ntilde;o 2003. As&iacute;, el presente   estudio arroj&oacute; que el agresor generalmente   es un miembro de la familia a la que pertenece la   v&iacute;ctima, el cual tiene la caracter&iacute;stica de ser m&iacute;nimo   cinco a&ntilde;os mayor que esta &uacute;ltima lo que lo   ubica en una instancia de poder que le posibilita   la utilizaci&oacute;n de amenazas o sobornos que impiden   el develar los hechos de abuso por miedo y   los perpetua a trav&eacute;s del tiempo; adem&aacute;s, dicho   agresor generalmente posee la confianza y credibilidad   de los miembros de la familia quienes   consideran innecesario el velar por el bienestar   del menor cuando se encuentran en compa&ntilde;&iacute;a   de &eacute;ste, ya que suponen que tambi&eacute;n vela por   ese bienestar. Lo anterior es lo que puede poner   en duda las versiones de las v&iacute;ctimas en dado   caso en que sean comentadas; de esta forma se   adecua el contexto propicio para el delito enmarcado   en el &aacute;mbito privado que proporciona   el hogar. Este contexto es sostenido por falsas   creencias que sobre el abuso sexual existen en la   cultura, su papel al interior de &eacute;sta es el de abonar   factores para que los hechos de abuso se sigan   presentando en silencio y como ya se dijo,   permanezcan en los diferentes hogares haciendo   que la ignorancia en cuanto a: derechos de las   v&iacute;ctimas, instituciones a las que se puede acudir   en caso que se presente, medidas de protecci&oacute;n   que se ponen en juego e informaci&oacute;n en general,   posible abusador, qui&eacute;n o qui&eacute;nes pueden ser   v&iacute;ctimas, los actos que se podr&iacute;an considerar   como abuso sexual infantil, los lugares en los que   se producen y tipo de familias que posiblemente   est&eacute;n en riesgo de padecer esta problem&aacute;tica,   entre otros, sean un factor fundamental que obstaculiza   el reconocer que es una problem&aacute;tica   social vigente y que requiere ser combatida a favor   del respeto por los derechos de los ciudadanos   que conforman el Estado, especialmente   aquellos que son menores de edad. Son entonces   las claras estrategias de divulgaci&oacute;n de informaci&oacute;n   las que permiten subsanar el vac&iacute;o que   deja la ignorancia y ponen una voz de alerta al   interior de los hogares que intentan transformar   dichas creencias, rompiendo el silencio y los miedos   recreados en el &aacute;mbito privado.</p>     <p>   Es as&iacute; como las instituciones encargadas de   proteger a la familia y en especial a los ni&ntilde;os o   ni&ntilde;as son las que deben forjar las mencionadas   estrategias de prevenci&oacute;n a nivel primario, secundario   y terciario, dependiendo de la existencia o   no de situaciones de abuso sexual. Las estrategias   de prevenci&oacute;n primaria se realizar&iacute;an en espacios   de la localidad o distritales en los que se desenvuelve   la familia, tales como: centros educativos,   centros de salud, comunidades religiosas, juntas de   acci&oacute;n comunal, Alcald&iacute;a local y sus dependencias,   Comisar&iacute;a de Familia, centros operativos locales   y en fin todas aquellas instancias de   socializaci&oacute;n en las que participen miembros de la   comunidad en pro de su beneficio; all&iacute; se divulgar&aacute;   informaci&oacute;n pertinente para la prevenci&oacute;n de   la problem&aacute;tica de abuso sexual infantil y las instituciones   que, en dado caso en el que se presente,   sirven de apoyo a la familia. Por su parte las estrategias   de prevenci&oacute;n secundaria y terciaria comprender&iacute;an   una intervenci&oacute;n m&aacute;s espec&iacute;fica ya que   se conoce que los hechos de abuso existieron y el   objetivo es evitar su repetici&oacute;n y ayudar tanto a la   v&iacute;ctima como a su familia o cuidadores a afrontar   las consecuencias de los mismos, adem&aacute;s de pugnar   por justicia por medio de una sentencia ejemplar   que impida que la impunidad propague este   hecho delictivo.</p>     <p>   Cuando los hechos de presunto abuso sexual   ya han sido develados, la denuncia es una de las   acciones que dan paso a que se tomen las medidas   pertinentes encaminadas a proteger a la v&iacute;ctima,   restaurar sus derechos y ayudar a que el da&ntilde;o   hecho sea elaborado de forma adecuada a nivel   f&iacute;sico, ps&iacute;quico y social; es en estas tres &aacute;reas en   donde los profesionales de las diferentes instituciones   entran a intervenir, ya que es necesario abordar   todos aquellos factores que se vieron afectados   por los hechos de abuso sexual; para que esta intervenci&oacute;n   sea efectiva se recomienda la realizaci&oacute;n   de chequeos m&eacute;dicos peri&oacute;dicos a partir del   examen m&eacute;dico-legal inicial, tratamiento psicol&oacute;gico   pertinente para la gravedad de los hechos   con seguimientos posteriores a su culminaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n    de tejido social con la ayuda de los   diferentes actores sociales que rodean a la v&iacute;ctima,   teniendo en cuenta los espacios en los que se   desenvuelven. Toda esta informaci&oacute;n deber&aacute; ser   anexada tanto al Registro &Uacute;nico de Gesti&oacute;n de la   Comisar&iacute;a de Familia como al paquete de acciones   institucionales con el fin de mantener una historia   cl&iacute;nica completa y actualizada.</p>     <p>   Las acciones institucionales a las cuales hacemos   referencia, deber&aacute;n estar enmarcadas en el   Protocolo de Atenci&oacute;n para la Adecuada Recepci&oacute;n   de las Denuncias de Delitos Sexuales, y en   caso de no estar estipuladas someterlo a reforma;   este protocolo contiene un plan de acciones espec&iacute;ficas   que pretenden reestablecer los derechos   vulnerados de las v&iacute;ctimas a trav&eacute;s del actuar de   instituciones estatales o privadas que participan de   manera activa en la atenci&oacute;n de esta problem&aacute;tica;   en relaci&oacute;n a lo encontrado en el an&aacute;lisis de seguimiento   de los 82 casos recibidos en la Comisar&iacute;a   D&eacute;cima de Familia en el a&ntilde;o 2003, se vislumbr&oacute;   que la aplicaci&oacute;n de este plan de acciones ha sido   en parte efectivo pues en su mayor&iacute;a se diligenciaron   las denuncias pertinentes con las correspondientes   remisiones del Programa de Acci&oacute;n   Interinstitucional al sector de investigaci&oacute;n judicial   (Fiscal&iacute;a o Juzgado de Menores) y Medicina Legal;   sin embargo, el papel de esta &uacute;ltima instituci&oacute;n   en relaci&oacute;n al redireccionamiento de las   v&iacute;ctimas a sector salud para atenci&oacute;n a nivel psicol&oacute;gico   de manera gratuita como est&aacute; consignado   en el Art&iacute;culo 15 de la Ley 360 de 1997   modificada por la Ley 599 de julio 24 de 2000   sobre los Derechos de las V&iacute;ctimas, queda en entredicho   ya que a pesar de que en el gran n&uacute;mero   de los casos se encuentra un examen m&eacute;dico legal   adecuado, no se comunica una remisi&oacute;n a alguna   entidad relacionada con el sistema de salud para   la atenci&oacute;n a nivel psicol&oacute;gico, ni seguimiento   m&eacute;dico; a este nivel cabe aclarar que en general la   atenci&oacute;n relacionada con el nivel psicol&oacute;gico &uacute;nicamente   es la valoraci&oacute;n del menor de edad. A lo   anterior se le suma que los cuidadores no tienen   una versi&oacute;n clara sobre las secuelas f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas   que emergen de los posibles actos abusivos   evidenciando un d&eacute;ficit en la comunicaci&oacute;n entre   las instituciones que prestaron este apoyo y las v&iacute;ctimas   y sus familiares. Debido a estas inconsistencias   es que surge la preocupaci&oacute;n por mejorar la   atenci&oacute;n a nivel de salud, tanto f&iacute;sica como ps&iacute;quica,   de las presuntas v&iacute;ctimas por medio de tratamientos   adecuados y ex&aacute;menes y seguimientos   peri&oacute;dicos, as&iacute; como de acciones para reconstruir   el tejido social que rodea al menor de edad; para   ello se debe contar con una red de instituciones a   nivel local que comprenda las &aacute;reas: f&iacute;sica, ps&iacute;quica,   social y jur&iacute;dica, la cual debe estar en contacto   con el Consejo Distrital de Atenci&oacute;n Integral a   los Menores en Abuso y Explotaci&oacute;n Sexual   (CDAIMAES) para hacer m&aacute;s eficiente y pertinente   su actuar; adem&aacute;s al tener un paquete de   acciones institucionales o un Registro &Uacute;nico de   Gesti&oacute;n completo y claro con las acciones de los   profesionales que han intervenido, se facilita el brindar   informaci&oacute;n clara y precisa tanto a los cuidadores   como a aquellos profesionales que puedan   llegar a intervenir en cualquier momento del proceso.   En dado caso que esta red de instituciones   ya exista, lo recomendable ser&iacute;a que sus acciones   lleguen, tiendan a mejorar en los puntos antes mencionados   y se hagan evidentes ante las demandas   que exigen los/as usuarios/as que se han visto   aquejados por la problem&aacute;tica de abuso sexual.</p>     <p>   Para suplir el vac&iacute;o de la falta de remisiones a   sector salud, las instituciones que detectan el caso   tambi&eacute;n las pueden realizar, estas son: hospitales,   entidades promotoras de salud, ARS, IPS, centros   educativos distritales, centros de administraci&oacute;n   educativa local, Departamento Administrativo de   Bienestar Social, centro operativo local, IDIPROM,   organizaciones no gubernamentales, Instituto Colombiano   de Bienestar Familiar y Centro Zonal,   instituciones a las que en la localidad de Engativ&aacute; se   les sum&oacute; con el Acuerdo Local 003 de 2003 (Acuerdo   hecho por la Alcald&iacute;a Local de Engativ&aacute;, Red   del Buen Trato, y Consejo Local de Delitos Sexuales)   la Comisar&iacute;a D&eacute;cima de Familia; con lo anterior   se deja en claro que cualquiera de las instituciones   mencionadas poseen la competencia para identificar   y remitir casos con el objetivo de mejorar la   atenci&oacute;n a nivel del sector salud en el tema de remisiones;   por otro lado, se sugiere que las instituciones   que detectan los casos hagan seguimientos para   velar por la adecuada atenci&oacute;n y manejo de los mismos en otras con intervenciones    posteriores,   para ello sus profesionales deben conocer a fondo   el Protocolo de Atenci&oacute;n para la Adecuada Recepci&oacute;n   de las Denuncias de Delitos Sexuales citado   p&aacute;rrafos antes y sus actualizaciones.</p>     <p>   Como se mencion&oacute; en el p&aacute;rrafo anterior y   con el &aacute;nimo de profundizar, el Acuerdo 003 de   2003 exige que a todas las v&iacute;ctimas de delitos   sexuales se les brinde atenci&oacute;n m&eacute;dica y psicol&oacute;gica   de forma gratuita, precepto que ya estaba   establecido por el Protocolo, pero al cual no se   le estaba dando cabal cumplimiento; es as&iacute; como   en este momento el Hospital de Engativ&aacute; es el   encargado de coordinar la atenci&oacute;n en el mencionado   sector a nivel subsidiado en todos los Centro   de Atenci&oacute;n Medica Inmediata, Unidad B&aacute;sica de   Atenci&oacute;n en Salud y Unidad Promotora de Atenci&oacute;n   en Salud, entre otras, para cubrimiento total   de atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas residentes en la Localidad   D&eacute;cima. Cabe aclarar que en los casos recepcionados   en el 2003 la Comisar&iacute;a D&eacute;cima de   Familia se limitaba a cumplir con los lineamientos   que establece el Protocolo es decir, la recepci&oacute;n   de la denuncia, posterior env&iacute;o del PAI a Medicina   Legal y Fiscal&iacute;a o Juzgado de Menores y seguimiento   de los casos, por cuanto sus acciones fueron   adecuadas, pero a partir de los hallazgos del presente   estudio pueden mejorar. Enfoc&aacute;ndonos en   el actuar de la Comisar&iacute;a de Familia de Engativ&aacute;   se recomienda que los seguimientos realizados a   los casos de Abuso Sexual Infantil sean efectuados   con m&aacute;ximo seis meses de posterioridad a la   denuncia, esto es importante ya que se disminuye   el riesgo de p&eacute;rdida de los mismos por factores   como cambio de domicilio, cambio de l&iacute;nea telef&oacute;nica   y desmotivaci&oacute;n ante la labor institucional   al no ver efectos posteriores a la denuncia, entre   otros. Adicionalmente se busca que la Comisar&iacute;a   conserve en su archivo copia de todas las diligencias   realizadas en esta instituci&oacute;n, incluyendo las   remisiones correspondientes a la atenci&oacute;n m&eacute;dica   y psicol&oacute;gica con informes de seguimientos posteriores   y de acciones de otras instituciones. Adem&aacute;s,   se debe crear un espacio en el que las v&iacute;ctimas   y cuidadores resuelvan las dudas pertinentes a sus   procesos no solo en el &aacute;mbito legal, sino de salud   y social; para as&iacute; reconstruir un canal efectivo de   comunicaci&oacute;n que brinde confianza en las instituciones   gubernamentales. A lo anterior se le suma   elaborar proyectos de investigaci&oacute;n que aborden   temas como: prevenci&oacute;n en sus tres niveles (primaria,   secundaria y terciaria), medidas legales que   entran en juego y pertinencia de las mismas, adecuaci&oacute;n   del Protocolo de Atenci&oacute;n, papel de los   diferentes profesionales en la intervenci&oacute;n en la   problem&aacute;tica y dem&aacute;s temas que comprendan la   atenci&oacute;n de abuso sexual infantil y las funciones   para las que fue creada la Comisar&iacute;a de Familia,   todo ello con el fin de hacer de este espacio jur&iacute;dico   un lugar en el que las experiencias de investigaci&oacute;n   posibiliten el avance del manejo que se hace   a la problem&aacute;tica de delitos sexuales en menores   de edad en pro de la restauraci&oacute;n de sus derechos.   Para cumplir de forma eficiente con esto se   sugiere ampliar el n&uacute;mero de profesionales para   el seguimiento de estos casos dado el volumen   poblacional de la localidad, as&iacute; como capacitar a   todos y cada uno de los funcionarios en la recepci&oacute;n,   manera de abordar e intervenci&oacute;n de estos   casos, actualizando al equipo continuamente, y   velar por la atenci&oacute;n interdisciplinaria en cada caso   haciendo la denuncia m&aacute;s completa. En cuanto al   gui&oacute;n de entrevista de seguimiento dise&ntilde;ado para   el presente estudio y en concordancia con el ideal   de trabajo interdisciplinario de la Comisar&iacute;a de   Familia, se recomienda someterlo a revisi&oacute;n por   parte de abogados/as, trabajadores/as sociales y   m&eacute;dicos/as con el objetivo de ampliarlo y profundizar   en estas &aacute;reas. Por otro lado, es evidente   que del adecuado funcionamiento de una red   de instituciones locales y distritales depende en   gran parte la atenci&oacute;n a los casos de delitos sexuales;   para lograr este funcionamiento es necesario   reevaluar las funciones de las instituciones que   conforman la red en t&eacute;rminos de definir cu&aacute;les   son las tareas que cumple cada una y construir   un canal de comunicaci&oacute;n permanente que ayude   a la elaboraci&oacute;n de estrategias de prevenci&oacute;n   y seguimiento de los casos presentes en cada uno   de los barrios de la localidad; adem&aacute;s, se deben   revisar las experiencias documentadas de los proyectos   adelantados por algunos de los profesionales   de estas instituciones para que a partir   de estas se generen nuevas propuestas encaminadas al mejoramiento de la atenci&oacute;n    a la mencionada   problem&aacute;tica.</p>     <p>   Finalmente, se sugiere ampliar la presente investigaci&oacute;n   espec&iacute;ficamente en lo que tiene que ver con   el actuar de las instituciones p&uacute;blicas mencionadas   para la atenci&oacute;n integral de v&iacute;ctimas de delitos sexuales,   ya que los testimonios de los/as cuidadores/as   evidencian algunas falencias en el mismo, sobretodo   en lo referente a la adecuada atenci&oacute;n psicol&oacute;gica   de los menores de edad v&iacute;ctimas de estos delitos;   con lo anterior se dar&aacute; un acercamiento a la verdad   en cuanto a las funciones que cumplen las instituciones   intervinientes en los procesos que sobre la problem&aacute;tica   se adelantan en la ciudad de Bogot&aacute; y se   esbozar&aacute; el punto de partida del mejoramiento de   la atenci&oacute;n y seguimiento de abuso sexual infantil.</p>     <p>   <b><font face="verdana" size="3">Referencias</font></b></p>     <!-- ref --><p>   Contreras, J. &amp; Fl&oacute;rez J. 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Ni&ntilde;os maltratados (pp. 24-32). Madrid:   D&iacute;az de Santos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S1657-9267200600020001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Perrone, R. &amp; Nannini, M. (1997). Violencia y abusos   sexuales en la familia. Buenos Aires: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S1657-9267200600020001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Sierralta, G. (2005). El psic&oacute;logo jur&iacute;dico en el &aacute;mbito   del abuso sexual infantil: Prevenci&oacute;n e intervenci&oacute;n.   Tomado el 3 de Mayo de 2002, de <a href="http://www.psicolog&iacute;ajuridica.org" target="blank">http://www.psicolog&iacute;ajuridica.org</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S1657-9267200600020001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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