<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1657-9267</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Universitas Psychologica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Univ. Psychol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1657-9267</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Pontificia Universidad Javeriana]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1657-92672007000100014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL HOSPITAL COMO EMPRESA: NUEVAS PRÁCTICAS, NUEVOS TRABAJADORES]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[THE HOSPITAL AS AN ENTERPRISE: NEW PRACTICES, NEW WORKERS]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GARCÍA ÁLVAREZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[CLAUDIA MARÍA]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,UNIVERSIDAD PILOTO DE COLOMBIA  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>6</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>143</fpage>
<lpage>154</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1657-92672007000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1657-92672007000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1657-92672007000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper is the result of an organizational culture research made in a public hospital, aimed to make an approximation to discourses circulating in a hospital which is in process of transformation towards an &#8220;Empresa Social del Estado&#8221;. The analysis illustrates how the transformation of hospital into a productive enterprise leads to the displaying of new ways of doing things and new discourses imported from the context -client, registers and administrative control, information management, flexibilization of labor, efficiency- that contribute to the worker&#8217;s construction. However, opposing voices against changes embedded in economic logic make evident that the new order is no hegemonic so far.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este artículo es el resultado de un estudio de la cultura organizacional de un hospital público, cuyo objetivo fundamental fue la aproximación a los discursos que circulan en un hospital que está en proceso de transformación hacia una empresa social del estado. El análisis realizado permite develar cómo la &#8220;empresarización&#8221; del hospital implica la incorporación de nuevas formas de hacer las cosas y nuevos discursos importados del contexto -cliente, registros y controles administrativos, manejo de la información, flexibilización del trabajo, eficiencia- los que a su vez contribuyen en la construcción de sujetos trabajadores. No obstante, voces de resistencia en contra de los cambios que implican la lógica empresarial evidencian que el nuevo orden no se ha vuelto hegemónico.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="en"><![CDATA[organizational psychology]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[organizational culture]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[health sector]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[critical approach]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[psicología organizacional]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[cultura organizacional]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[sector de la salud]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[perspectiva crítica]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p><b>        <center>     <font face="verdana" size="4">EL HOSPITAL COMO EMPRESA: NUEVAS PR&Aacute;CTICAS,      NUEVOS TRABAJADORES</font>    </center>   </b></p>     <p>&nbsp; </p> <b>      <center>   <font face="verdana" size="3">THE HOSPITAL AS AN ENTERPRISE: NEW PRACTICES,    NEW WORKERS</font>  </center> </b></p>      <p> <b>CLAUDIA MAR&Iacute;A GARC&Iacute;A &Aacute;LVAREZ*</b></p>     <p> UNIVERSIDAD PILOTO DE COLOMBIA    <br> Correo electr&oacute;nico:<a href="mailtoclamagar@yahoo.es">clamagar@yahoo.es</a>  </p>     <p>        <center>     Recibido: julio 27 de 2006 Revisado: septiembre 23 de 2006 Aceptado: octubre      20 de 2006    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p>     <p>      <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> <b>ABSTRACT</b></p>     <p> This paper is the result of an organizational culture research made in a public    hospital, aimed to make an approximation to discourses circulating in a hospital    which is in process of transformation towards an &#8220;Empresa Social del Estado&#8221;.    The analysis illustrates how the transformation of hospital into a productive    enterprise leads to the displaying of new ways of doing things and new discourses    imported from the context &#8211;client, registers and administrative control,    information management, flexibilization of labor, efficiency&#8211; that contribute    to the worker&#8217;s construction. However, opposing voices against changes    embedded in economic logic make evident that the new order is no hegemonic so    far.</p>     <p> <b>Key words:</b> organizational psychology, organizational culture, health    sector, critical approach.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> <b>RESUMEN</b></p>     <p> Este art&iacute;culo es el resultado de un estudio de la cultura organizacional    de un hospital p&uacute;blico, cuyo objetivo fundamental fue la aproximaci&oacute;n    a los discursos que circulan en un hospital que est&aacute; en proceso de transformaci&oacute;n    hacia una empresa social del estado. El an&aacute;lisis realizado permite develar    c&oacute;mo la &#8220;empresarizaci&oacute;n&#8221; del hospital implica la    incorporaci&oacute;n de nuevas formas de hacer las cosas y nuevos discursos    importados del contexto &#8211;cliente, registros y controles administrativos,    manejo de la informaci&oacute;n, flexibilizaci&oacute;n del trabajo, eficiencia&#8211;    los que a su vez contribuyen en la construcci&oacute;n de sujetos trabajadores.    No obstante, voces de resistencia en contra de los cambios que implican la l&oacute;gica    empresarial evidencian que el nuevo orden no se ha vuelto hegem&oacute;nico.</p>     <p> <b>Palabras clave:</b> psicolog&iacute;a organizacional, cultura organizacional,    sector de la salud, perspectiva cr&iacute;tica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b><font face="verdana" size="3">Las organizaciones como culturas</font></b></p>     <p> En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la psicolog&iacute;a no ha sido ajena    a los cambios que empiezan a emerger en el seno de las ciencias sociales, cambios    que apuntan al cuestionamiento de la pretensi&oacute;n objetiva y neutral de    la ciencia. De esta manera, autores como Rose (1998), siguiendo a Foucault,    se&ntilde;ala c&oacute;mo la psicolog&iacute;a es una tecnolog&iacute;a de poder    encaminada a producir cierto tipo de sujetos que a su vez reproducen ciertos    intereses en el contexto macro-econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social<sup><b><a href="#1">1</a></b></sup>    .</p>     <p> As&iacute;, desde la psicolog&iacute;a organizacional se ha buscado conocer    las variables que determinan el comportamiento de las personas en las organizaciones    (necesidades, motivaciones, actitudes), con el fin de encauzar los comportamientos    desviados hacia conductas m&aacute;s adaptativas, &#8211;es decir, eficientes&#8211;.    De esta forma, desde criterios cient&iacute;ficos se clasifican los diferentes    tipos de conductas por medio del lenguaje especializado, y se establecen procedimientos    que permitan regular y normalizar comportamientos desadaptativos. El hecho de    tratarse de un conocimiento cient&iacute;fico le confiere a los saberes psicol&oacute;gicos    una categor&iacute;a de verdad y, en esa medida, dichos saberes son legitimados    y aceptados socialmente. Esta legitimaci&oacute;n por parte de las personas    comunes ha permitido que los conceptos y clasificaciones desarrollados en la    ciencia psicol&oacute;gica, regulen en cierta forma el comportamiento social    de acuerdo con los intereses que buscan mantenerse como hegem&oacute;nicos;    pero al mismo tiempo que define y nombra, la psicolog&iacute;a excluye otras    realidades. La mirada de la psicolog&iacute;a, as&iacute; como la de las dem&aacute;s    ciencias sociales, ha sido producida predominantemente en geograf&iacute;as    espec&iacute;ficas (Europa y Estados Unidos) y condiciones socio-pol&iacute;ticas    determinadas, y por lo tanto, las definiciones que se hacen desde all&iacute;    privilegian formas particulares de ver el mundo. En otras palabras, la pretensi&oacute;n    de neutralidad enmascara una realidad de diferencias y contradicciones. A partir    de lo anterior se puede afirmar que el objeto de estudio de la psicolog&iacute;a    y las explicaciones que se enuncian desde ella son socialmente construidos,    es decir, las interpretaciones dominantes de la realidad obedecen a intereses    de actores particulares situados en un contexto socio-hist&oacute;rico determinado,    que por su capital pol&iacute;tico, econ&oacute;mico o simb&oacute;lico, logran    imponer sus l&oacute;gicas sobre otras posibilidades. De esta forma, la psicolog&iacute;a,    al mismo tiempo que es un producto social, es una tecnolog&iacute;a que produce    realidades sociales.</p>     <p> Desde estas miradas emergentes, nutridas por campos como los estudios culturales,    los estudios literarios, las perspectivas de g&eacute;nero, se empiezan a construir    formas alternativas de entender e intervenir sobre la realidad. Espec&iacute;ficamente    en el campo de las organizaciones asoman herramientas conceptuales que posibilitan    nuevas comprensiones de la realidad organizacional. As&iacute;, la comprensi&oacute;n    de la organizaci&oacute;n como cultura (Smircich, 1983) permite resaltar el    car&aacute;cter socialmente construido de la realidad organizacional.</p>     <p> A partir de la perspectiva de este trabajo, se entiende a las organizaciones    atravesadas y configuradas por discursos hegem&oacute;nicos del contexto<sup><b><a href="#2">2</a></b></sup>    , en donde la presencia de grupos dominantes, garantiza que ciertos significados    logren ser incorporados y naturalizados por los trabajadores, de manera que    se conviertan en la forma normal y com&uacute;n de ver el mundo (Alvesson &amp;    Deetz, 1995). El sentido com&uacute;n es, entonces, producto de sistemas de    significados sedimentados e institucionalizados (Mumby, 1997). As&iacute;, las    organizaciones se conciben como arenas pol&iacute;ticas en las que se da una    lucha por la hegemon&iacute;a de los significados, y los grupos con mayor capital    pol&iacute;tico, cultural y econ&oacute;mico son los que logran fijar el significado    (Mumby, 1997).</p>     <p> La hegemon&iacute;a de ciertos discursos garantiza que determinadas formas    de ver y actuar sobre el mundo sean naturalizadas por los trabajadores de manera    que las articulaciones de ciertos significados en el discurso no s&oacute;lo    fundan la hegemon&iacute;a sino que constituyen los sujetos, lo que implica    que no existen sujetos previos al discurso, sino que &eacute;stos emergen de    &eacute;l (Laclau, 1998). Sin embargo, como se&ntilde;ala Mumby (1997), la hegemon&iacute;a    no implica un proceso de dominaci&oacute;n total ya que, por el contrario, la    hegemon&iacute;a entra&ntilde;a procesos de resistencia.</p>     <p> De lo anterior se deriva que, en el contexto organizacional, las pr&aacute;cticas    y discursos que circulan, en la medida en que son hegem&oacute;nicos, se convierten    en posibilitadores de sentido, y como tal, producen subjetividades. En consecuencia,    en este trabajo la cultura organizacional se entiende como los significados    que han sido naturalizados por los miembros de la organizaci&oacute;n en el    marco de un orden hegem&oacute;nico &#8211;la salud en el contexto neoliberal&#8211;,    en forma de h&aacute;bitos de pensamiento que se materializan en discursos y    pr&aacute;cticas discursivas (Garc&iacute;a, 2006). De esta forma se intenta,    a partir de una lectura cultural, aproximarse a los discursos que circulan en    un hospital p&uacute;blico en proceso de transformaci&oacute;n hacia una empresa    social del estado, para entender qu&eacute; tipo de subjetividades emergen en    este nuevo contexto.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">La salud en el contexto neoliberal: el hospital    como empresa</font></b></p>     <p> La crisis del sector hospitalario se ha derivado en parte de las fisuras y    vac&iacute;os que ha dejado la reforma del sistema de salud en Colombia, implementada    a partir de los a&ntilde;os noventa. Dicha reforma ha sido definida en el marco    de la necesidad de modernizar el Estado con el fin de garantizar una mayor eficiencia    del gasto p&uacute;blico y la calidad de los servicios p&uacute;blicos. El Estado    colombiano concretizado en las instituciones p&uacute;blicas ha venido experimentando    en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas una serie de transformaciones tendientes    a redefinir su papel en un entorno cambiante e incierto que exige menos intervencionismo    por parte de &eacute;ste y m&aacute;s confianza en el mercado. La incertidumbre,    la rapidez con que suceden los cambios y la complejidad del entorno obligan    a las organizaciones estatales a desarrollar competencias que eran aparentemente    propias del sector privado tales como, la flexibilidad, la capacidad para interpretar    las se&ntilde;ales del entorno, la velocidad de respuestas a las situaciones    que se presentan y la adaptaci&oacute;n a los cambios. Se parte del supuesto    de que de estas competencias depende la eficiencia y la equidad (Fortuna, Almenar    &amp; Machado, 1998).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De acuerdo con lo anterior, conforme a la Ley 100 de 1993, en Colombia el    nuevo papel del Estado en la salud ya no consiste en financiar la operaci&oacute;n    de los hospitales p&uacute;blicos sino en comprar seguros de salud para la poblaci&oacute;n    pobre y regular los mercados del aseguramiento. La Ley 100 reafirma la autonom&iacute;a    administrativa, t&eacute;cnica y financiera de los hospitales p&uacute;blicos,    para lo cual se realiza la conversi&oacute;n de los hospitales p&uacute;blicos    en empresas sociales del estado (ESE). La idea es que los hospitales desarrollen    caracter&iacute;sticas empresariales con el fin de competir en el mercado. Esto    a trav&eacute;s de la eficiencia en el manejo de recursos y la oferta de servicios    de salud que satisfagan las necesidades de los usuarios, quienes, en la medida    en que encuentren un buen servicio, acudir&aacute;n al hospital en mayor proporci&oacute;n,    posibilitando el aumento de las utilidades. Unas buenas posibilidades competitivas    en el mercado son los garantes para una mayor rentabilidad y, por ende, auto-sostenibilidad.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">M&eacute;todo</font></b></p>     <p> En este trabajo se realiz&oacute; una aproximaci&oacute;n a la realidad de    un hospital p&uacute;blico de tercer nivel<sup><b><a href="#3">3</a></b></sup>    a partir de una lectura cultural. Desde el concepto de cultura adoptado, se    destaca el papel del lenguaje en la construcci&oacute;n de significados sociales;    la cultura organizacional se manifiesta en los discursos que circulan en la    organizaci&oacute;n, los cuales son negociados en la cotidianidad laboral. Ciertos    discursos tienen m&aacute;s poder que otros en la medida en que son naturalizados    por los miembros de la organizaci&oacute;n y se constituyen en patrones discursivos    que la atraviesan. Sin embargo, la existencia de estos discursos hegem&oacute;nicos    no significa que otros discursos alternos sean eliminados; por el contrario,    otros discursos que entran en conflicto con los hegem&oacute;nicos coexisten    con &eacute;stos de manera subalterna (Mumby, 1997) Para abordar los discursos    se realizaron entrevistas individuales a profundidad y grupos focales, los cuales    permitieron aproximarse a la realidad organizacional desde el punto de vista    de las personas que la viven en su cotidianidad. Estas entrevistas estuvieron    precedidas por observaciones registradas en diarios de campo, que posibilitaron    una aproximaci&oacute;n exploratoria a la realidad de la organizaci&oacute;n    y la identificaci&oacute;n de categor&iacute;as o tem&aacute;ticas que fueron    abordadas en las entrevistas.</p>     <p> El an&aacute;lisis de los significados de la acci&oacute;n social contenidos    en los discursos se hizo a trav&eacute;s de la t&eacute;cnica de an&aacute;lisis    del discurso desde la propuesta de Potter y Wheterell (1996), introducida por    estos autores a partir de los conceptos de funci&oacute;n, construcci&oacute;n,    variaci&oacute;n y la unidad anal&iacute;tica del repertorio interpretativo.    La noci&oacute;n de funci&oacute;n est&aacute; relacionada con la performatividad    del lenguaje, lo que implica la orientaci&oacute;n hacia la acci&oacute;n que    &eacute;ste tiene. En general, la forma de hablar conlleva funciones tales como    justificar, disculpar o explicar, pero muchas veces las funciones y efectos    discursivos van m&aacute;s all&aacute; de lo que hay de expl&iacute;cito en    lo que se dice, por eso, en muchos casos una conversaci&oacute;n se puede analizar    en t&eacute;rminos de funciones y efectos discursivos que van m&aacute;s all&aacute;    de la descripci&oacute;n (Potter &amp; Wetherell, 1996). Por tal raz&oacute;n,    el an&aacute;lisis del discurso no puede ser s&oacute;lo un an&aacute;lisis    de la funci&oacute;n, porque muchas veces &eacute;stas no est&aacute;n directamente    disponibles. Frente a esto, los autores plantean que las funciones pueden ser    reveladas a trav&eacute;s de un estudio de la variabilidad. Un acontecimiento    puede describirse de diversas formas en la medida en que las funciones var&iacute;an;    cierto tipo de funciones llevar&aacute;n a cierto tipo de variaciones y tales    variaciones se pueden identificar. La variabilidad es tanto un &iacute;ndice    de la funci&oacute;n, como un &iacute;ndice de las distintas maneras en que    se puede fabricar una explicaci&oacute;n.</p>     <p> De otro lado, el concepto de construcci&oacute;n tiene varias connotaciones.    Por un lado, gu&iacute;a al analista hasta el lugar donde el discurso se articula    a partir de recursos ling&uuml;&iacute;sticos preexistentes. Por otro, sugiere    que entre los muchos recursos ling&uuml;&iacute;sticos disponibles, unos se    utilizar&aacute;n y otros no. Finalmente, la noci&oacute;n de construcci&oacute;n    reitera que el discurso est&aacute; orientado hacia la acci&oacute;n en la medida    en que tiene consecuencias pr&aacute;cticas.</p>     <p> La &uacute;ltima herramienta anal&iacute;tica introducida por estos autores    es el repertorio interpretativo. La regularidad en el lenguaje no se establece    a nivel individual, sino a partir de los patrones discursivos entre los hablantes.    De esta forma, las diferencias e inconsistencias en el discurso son diferencias    entre unidades ling&uuml;&iacute;sticas, relativamente vinculadas e internamente    consistentes, a las que estos autores denominan repertorios interpretativos.    Los repertorios se pueden considerar como los elementos esenciales que los hablantes    utilizan para construir versiones de las acciones, los procesos cognitivos y    otros fen&oacute;menos. Cualquier repertorio determinado est&aacute; constitu&iacute;da    por una restringida gama de t&eacute;rminos usados de una manera estil&iacute;stica    y gramatical espec&iacute;fica. &#8220;Normalmente estos t&eacute;rminos derivan    de una o m&aacute;s met&aacute;foras clave, y la presencia de un repertorio    a menudo est&aacute; se&ntilde;alada por ciertos tropos o figuras del discurso&#8221;    (Potter &amp; Wetherell, p. 66).</p>     <p> Las entrevistas se realizaron a 19 empleados vinculados a la organizaci&oacute;n    a partir de contratos a t&eacute;rmino indefinido y que llevan m&aacute;s de    dos a&ntilde;os de estar laborando en la instituci&oacute;n. De los participantes    en las entrevistas individuales se escogieron dos personas pertenecientes al    &aacute;rea administrativa, dos m&eacute;dicos, dos enfermeras y dos funcionarios    del nivel directivo. Se realiz&oacute; un grupo focal en dos sesiones con seis    enfermeros/ as y el otro grupo focal se realiz&oacute; con un grupo de cinco    m&eacute;dicos</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3"> Resultados</font></b></p>     <p> Despu&eacute;s de analizar los discursos recogidos en las entrevistas, se    encontraron doce repertorios interpretativos, los cuales, a su vez, se agruparon    en tres categor&iacute;as con acuerdo a patrones tem&aacute;ticos: el hospital    como empresa versus el hospital como familia, el paciente es el cliente y el    sujeto trabajador. En este sentido se presentar&aacute;n las categor&iacute;as    con los repertorios interpretativos que las describen, ilustrando este an&aacute;lisis    con fragmentos representativos.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">El hospital como empresa vs. el hospital    como familia</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Esta categor&iacute;a hace referencia a los cambios que est&aacute; asumiendo    el hospital frente a los imperativos que desde la Ley 100 han delineado la transformaci&oacute;n    del hospital en empresa. Dichos cambios responden a la necesidad de que el hospital    sobreviva en un contexto competitivo, y para tal fin sus procesos se han ido    transformando de cara a la reducci&oacute;n de costos y el aumento de la eficiencia    institucional. As&iacute;, el repertorio incremento de funciones administrativas,    se compone de aquellos discursos que dan cuenta del incremento de procesos administrativos    y de control en el hospital, para asegurar su funcionamiento &oacute;ptimo y    eficiente, y cumplir, de esta forma, con las metas econ&oacute;micas.</p>     <p> Resulta que la Ley cien, con todo el montaje administrativo, me acuerdo que    hab&iacute;a muy pocas personas trabajando en costos y no hab&iacute;a jefe    de costos y facturaci&oacute;n, s&oacute;lo eran muy poquiticos&#8230;Y tuvieron    que aumentar much&iacute;simo, cierto que hab&iacute;a una persona de planeaci&oacute;n    con su secretaria (&#8230;) Entonces la descarga administrativa es muy grande    y, l&oacute;gicamente, todo el trabajo aumenta y hay que colocar mas personal.</p>     <p> Con la Ley 100, la carga administrativa del hospital aumenta y con esto se    hace necesario aumentar el n&uacute;mero de funcionarios administrativos. El    hospital como empresa, en un contexto competitivo, debe buscar los medios para    asegurar el cumplimiento de las metas econ&oacute;micas y, por eso, se crean    nuevas funciones de control que buscan el seguimiento de las actividades de    acuerdo con los planes y programas establecidos desde la direcci&oacute;n. El    objetivo de dichos controles es disminuir los riesgos econ&oacute;micos que    puedan suceder al desviarse los procedimientos de lo estipulado. El paso hacia    una cultura empresarial implica el establecimiento de par&aacute;metros definidos    desde unos objetivos estrat&eacute;gicos, los cuales deben ser cumplidos para    asegurar la rentabilidad econ&oacute;mica y social.</p>     <p> En el repertorio registro de la informaci&oacute;n, se hace evidente c&oacute;mo    con el fin de asegurar el cumplimiento de los par&aacute;metros definidos, se    establecen una serie de procedimientos de registro que buscan transformar las    actividades diarias en datos o informaci&oacute;n a trav&eacute;s de los cuales    se hagan visibles las acciones ejecutadas por los funcionarios. El sentido de    esto es ejercer un control a distancia que permita evidenciar las desviaciones    de la norma y, de esta forma, poder implementar correctivos para reorientar    la acci&oacute;n.</p>     <p> Nosotros trabajamos por objetivos, entonces nosotros tenemos que hacer algunas    tareas para cumplir con esos objetivos que nos hemos programado, entonces hacemos    el diligenciamiento de los formatos de auditorias y de an&aacute;lisis, tambi&eacute;n    de la programaci&oacute;n de las reuniones del personal de enfermer&iacute;a.</p>     <p> Como se ilustra en este fragmento, las actividades se desarrollan de acuerdo    con un plan establecido, y la autonom&iacute;a del trabajador se delimita dentro    de los marcos que establece la instituci&oacute;n. Las acciones deben ser reguladas    a trav&eacute;s del cumplimiento de la norma, disminuyendo de esta forma la    heterogeneidad y la espontaneidad de la acci&oacute;n. De igual manera, las    intervenciones y acciones que se hacen sobre el paciente deben estar registradas    y sistematizadas:</p>     <p> Luego el paciente pasa hacia la ventanilla a la apertura de la historia cl&iacute;nica    y ellos abren la historia cl&iacute;nica, miran en el sistema qu&eacute; seguridad    social tienen y abren el registro de historia cl&iacute;nica de urgencias. De    all&iacute;, &eacute;l m&eacute;dico encargado atiende la consulta de acuerdo    con las prioridades si son rojo, amarrillo o verde, y pasan los pacientes de    acuerdo con la clasificaci&oacute;n.</p>     <p> Todas las acciones sobre el paciente est&aacute;n mediadas por la clasificaci&oacute;n    que se hace de &eacute;ste a trav&eacute;s del registro en el sistema (si pertenece    a la EPS, ARS, o si es vinculado), clasificaci&oacute;n que permite certificar    la existencia del paciente a trav&eacute;s de la identificaci&oacute;n de la    entidad responsable del pago del servicio prestado. El paciente es traducido    en c&oacute;digos (datos) que posibilitan su manipulaci&oacute;n a trav&eacute;s    del sistema. Este sistema es alimentado de acuerdo con las intervenciones que    se le hacen al paciente y, finalmente, toda esta informaci&oacute;n debe arrojar    la inversi&oacute;n total que ha hecho el hospital en el paciente, la cual debe    ser recuperada a trav&eacute;s de la factura. Es decir, todo este proceso de    sistematizaci&oacute;n y registro permite justificar el proceso de cobro (facturaci&oacute;n).    Sin embargo, frente a la ausencia de sistemas de informaci&oacute;n, estos registros    deben hacerse manualmente, lo que implica una mayor inversi&oacute;n de tiempo    en actividades de registro en detrimento del tiempo que se le dedica al paciente.</p>     <p> Porque al m&eacute;dico le dan 15 minutos para atender a su paciente en consulta    llenando una serie de registros que van a formar parte del pago de la cuenta    y que si no lo llena le toca pagar. Es decir, tiene que establecerse un responsable,    porque se trata de un detrimento al patrimonio, entonces ya nos estamos yendo    es para el otro lado; lo que se trata es de que haya rentabilidad financiera    pero tambi&eacute;n con rentabilidad social.</p>     <p> La inconsistencia en los procesos de facturaci&oacute;n y el rechazo de la    factura por las entidades pagadoras representan p&eacute;rdidas para el hospital,    ya que efectivamente el hospital invierte recursos en la prestaci&oacute;n de    servicios que debe recuperar a trav&eacute;s de la factura. Por eso es tan importante    el registro de la informaci&oacute;n de los procedimientos que se efect&uacute;an    en torno al paciente. Se podr&iacute;a, entonces, decir que todo este proceso    de clasificaci&oacute;n del paciente y registro de las intervenciones lleva    a que el paciente sea transformado en cifras. Sin embargo, parad&oacute;jicamente,    la rentabilidad financiera que determina los registros se da a costa del tiempo    que se le quita a la atenci&oacute;n al paciente (rentabilidad social).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los anteriores repertorios contrastan con el repertorio del hospital como    organizaci&oacute;n informal y familiar. En este repertorio se identifican aquellos    discursos que contradicen la l&oacute;gica empresarial:</p>     <p> Muchas veces esa comunicaci&oacute;n de los dem&aacute;s servicios se logra    pero ya es por la empat&iacute;a o la relaci&oacute;n que t&uacute; puedas tener    con los dem&aacute;s. De pronto yo soy amigo del doctor, y entonces yo le digo    &#8220;all&aacute; estamos haciendo tal cosa&#8221; y &eacute;l me dice lo que    est&aacute;n haciendo all&aacute; (&#8230;) No hay canales formales, son todos    canales informales (&#8230;) Muchas veces se presenta algo y dicen: &#8220;oiga,    ustedes hacen eso, por qu&eacute; no se pronuncia para todos&#8221;. Por lo    general cada departamento es una isla, uno trata como de cuidar su ranchito,    como dicen, su pedacito y aqu&iacute; y all&iacute;.</p>     <p> Como en una organizaci&oacute;n familiar, los intercambios entre &aacute;reas    se dan de manera espont&aacute;nea y m&aacute;s a trav&eacute;s del uso de los    v&iacute;nculos afectivos que por canales formalmente establecidos. Se observa    un contraste entre la necesidad de formalizaci&oacute;n de procesos para incrementar    los controles y, por otro lado, la informalidad que existe en las actividades    que implican coordinaci&oacute;n del trabajo. En este repertorio tambi&eacute;n    se ubican aquellos discursos que dan cuenta de los lazos afectivos que vinculan    a los empleados con la instituci&oacute;n.</p>     <p> Es mi familia, mi segunda familia, el hospital es como la casa de uno, como    mi casa, el hospital es una instituci&oacute;n que a m&iacute; me ha brindado    much&iacute;simas cosas en mi vida personal y profesional, yo quiero el hospital,    me duele que hablen mal del hospital, me duele.</p>     <p> Yo estoy tan comprometida con la instituci&oacute;n y quiero tanto a la instituci&oacute;n    de verdad honestamente, honestamente, no s&oacute;lo porque representa para    m&iacute; como billete, como el empleo. Es para m&iacute; como mi segunda casa,    entonces, si yo quiero tener mi puesto bonito, porque es que es mi lugar mi    casa, y yo quiero tener los pisos bonitos y todo arregladito porque es que es    mi casa, entonces, y quiero que mis compa&ntilde;eros y todos est&eacute;n bien    porque es que es mi casa, entonces yo siento, o sea, tengo tanto compromiso    con la instituci&oacute;n que a la final a m&iacute; si me toca comprar un esfero,    pues que una que otra vez reniega, &#8220;caramba pero es que ac&aacute; en    la instituci&oacute;n no hay nada, no le dan a uno nunca nada&#8221;, y uno    pelea, &iquest;cierto?, pero son cosas que pasan y que todos los a&ntilde;os    hemos vivido, o sea a partir de la descentralizaci&oacute;n, todas esas vainas    que hemos vivido, entonces ya como que nos acostumbramos, &iquest;cierto?. Entonces,    en vez de renegar, pues nos toca ser recursivos, porque qu&eacute; hacemos.</p>     <p> El hospital se considera como la segunda familia; se genera un sentido de    pertenencia y un compromiso con el hospital hasta el punto en que se toma como    un asunto personal cuando se habla del hospital. Los funcionarios aportan lo    que hace falta y lo hacen por el compromiso y cari&ntilde;o que sienten hacia    la entidad. As&iacute;, ante la insuficiencia de recursos, una de las competencias    que el trabajador debe tener es la recursividad, las personas deben buscar alternativas,    muchas de las cuales pueden provenir del bolsillo del mismo funcionario en la    medida en que, adem&aacute;s de ser recursivo, es un trabajador comprometido.    Al final, como ocurre con la familia, se termina aceptando las carencias, y    entregando m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;mite de las obligaciones laborales.    No obstante, esos v&iacute;nculos afectivos eran a&uacute;n m&aacute;s s&oacute;lidos    antes de la reforma:</p>     <p> Antes de ser descentralizados, no, pues la machera, todos nos llam&aacute;bamos,    pues &eacute;ramos todos tan colaboradores, tan queridos, nos quer&iacute;amos    mucho. El gerente era un amor con nosotros, la semana cultural, si s&eacute;    mas, viv&iacute;amos, pues, a pesar de tener tanto trabajo para nosotros era    muy rico estar en la instituci&oacute;n, porque se manejaba un ambiente como    de compa&ntilde;erismo, de, &iquest;c&oacute;mo se dice?, de hermandad, de colaboraci&oacute;n,    hasta tal punto que, en el caso de la enfermeras, aunque ahora pues tambi&eacute;n    se hace, pero antes como que era con m&aacute;s gusto, que, por ejemplo, &#8220;no    es que tengo cinco pacientes&#8221;, &#8220;no pues, fresca, y yo le cojo uno&#8221;    y as&iacute;&#8230; sin necesidad de que la jefe le dijera, &#8220;no, es que    usted tiene que tener cinco pacientes y usted cuatro&#8221; pacientes, &iquest;cierto?    Pero ahora yo no s&eacute;; el ambiente, la cuesti&oacute;n, tantos problemas    han&#8230; dio como que cada uno por su lado, entonces eso se ha perdido much&iacute;simo&#8230;</p>     <p> En este momento los cargos intermedios o ejecutivos desaparecieron. Hay como    unas 15 o 20 personas en el aire, que tienen que ser ubicadas de alguna forma.    Eso crea un clima de desasosiego, la gente no se interesa por el hospital, est&aacute;n    es interesados en su pellejo, o estamos en nuestro pellejo, pues porque estamos    mirando nuestro futuro</p>     <p> El proceso de cambio del hospital hacia una empresa financieramente sostenible    ha llevado a un ambiente de incertidumbre e inestabilidad. Las empresas funcionan    desde la l&oacute;gica de la productividad, el control y la eficiencia, l&oacute;gica    que puede entrar en contradicci&oacute;n con una cultura familiar donde predomina    la l&oacute;gica de la colaboraci&oacute;n, la confianza y la afectividad. En    ese sentido, los lazos de afecto que antes predominaban empiezan a debilitarse,    ya que un contexto de incertidumbre lleva a que &#8220;la gente se interese    por su propio pellejo&#8221;. En los siguientes fragmentos se evidencian discursos    de resistencia frente a los cambios que se est&aacute;n implementando a ra&iacute;z    de la reforma, cambios que, de acuerdo con los fragmentos, est&aacute;n en contrav&iacute;a    de la l&oacute;gica empresarial que se busca consolidar y que, por el contrario,    reafirman la informalidad, la improvisaci&oacute;n y la ineficiencia.</p>     <p> Cuando se mont&oacute; la Ley 100 se consider&oacute; que nosotros ten&iacute;amos    toda la infraestructura para manejar la Ley. Se empezaron a montar todo lo que    son las oficinas administrativas, la de control interno, la de control disciplinario,    la de facturaci&oacute;n sin un conocimiento, sin una infraestructura para el    manejo&#8230; No contamos con gente capacitada ni preparada para la atenci&oacute;n    de todas esas oficinas, se ha improvisado desde que montamos las nuevas estructuras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Es que veo es una burocracia, una rosca impresionante, una mano de gente en    la parte administrativa, en las oficinas repletas, y usted ve gente, gente haciendo    filas, dan la vuelta al hospital. Entonces, yo digo, pero d&oacute;nde est&aacute;    toda esa parte administrativa si hay tantos funcionarios, qu&eacute; pasa que    hay una fila que llega casi a la mitad del hospital.</p>     <p> No hay ninguna continuidad en los proyectos. Lo que ellos est&aacute;n diciendo    es muy cierto, entonces, precisamente por esa rotaci&oacute;n de la gerencia    y la parte administrativa, que por lo general es cada tres a&ntilde;os, entonces    cada persona viene con su grupo, de pronto no est&aacute;n de acuerdo con lo    que se estaba haciendo. Se cambian las reglas de juego y muchas veces, indirectamente,    nosotros somos los golpeados, porque muchas veces esas personas vienen con una    informaci&oacute;n errada de lo que es cada persona que labora en la instituci&oacute;n.    Entonces, lo &uacute;nico que crean es una tensi&oacute;n y una presi&oacute;n    de que lo que se ha hecho no ha servido para nada, entonces volvemos a partir    de cero.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">El paciente es el cliente</font></b></p>     <p> En la segunda categor&iacute;a est&aacute;n incluidos los repertorios interpretativos    relacionados con los roles e interacciones que se establecen en torno al cliente    y las implicaciones que tiene la reforma en el servicio que se presta. De esta    manera, el primer repertorio interpretativo se denomina el paciente es lo m&aacute;s    importante:</p>     <p> Pues es la persona m&aacute;s importante para nosotros, porque gracias a ellos    nosotros nos enriquecemos mucho, es el tema principal y m&aacute;s importante    para nosotros.</p>     <p>Un servicio significa satisfacer al usuario con un producto, con un producto    brindado lo mejor posible, es decir, no solamente la orientaci&oacute;n sino    con el valor agregado, es la orientaci&oacute;n con calidez, entendiendo a esa    persona como un todo, y siempre d&aacute;ndole algo m&aacute;s&#8230;.</p>     <p> El cliente numero uno es el usuario, es la persona a quien yo debo responderle    para que satisfaga una serie de necesidades que tiene y expectativas que tiene    frente a mis respuestas, frente a mi orientaci&oacute;n, a la ayuda que yo le    voy a brindar. Eso es para mi un usuario, una persona con necesidades.</p>     <p> El discurso del cliente empieza a ser parte importante en el proceso de transformaci&oacute;n    del hospital en empresa de servicio. Ello implica reconocer las necesidades    del usuario para brindarle una atenci&oacute;n de acuerdo con sus condiciones.    Adem&aacute;s de la intervenci&oacute;n cl&iacute;nica, es importante una orientaci&oacute;n    c&aacute;lida (valor agregado), buscando ponerse en el lugar del cliente. Ante    las necesidades de &eacute;ste, el personal asistencial debe orientarlo y darle    respuesta; en ese sentido, el papel del cliente-paciente es receptivo-pasivo.</p>     <p> En el repertorio el paciente representa el ingreso econ&oacute;mico, se observa    c&oacute;mo la importancia del paciente est&aacute; relacionada con la connotaci&oacute;n    econ&oacute;mica que &eacute;ste tiene, lo que a su vez configura una nueva    forma de relaci&oacute;n con &eacute;l:</p>     <p> Yo tengo que identificar muy bien ese usuario, porque ese habitante de calle    me lo pagan al 100%, ese es un usuario consentido, lo mismo que el desplazado,    lo mismo que el reinsertado, lo mismo que el desmovilizado&#8230; Lo que ese    usuario habitante de calle le representa para el hospital, es tan importante    porque est&aacute; pagando nuestro sueldo, es como la conciencia de tu negocio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En este fragmento una de las trabajadoras sociales que tiene el rol de clasificar    al paciente para identificar la entidad pagadora, se&ntilde;ala la importancia    de &eacute;ste en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. El paciente representa    el ingreso econ&oacute;mico para el hospital, sobre todo el que es vinculado    (habitantes de la calle, desplazados). Los usuarios habitantes de la calle son    fundamentales, ya que el pago de la factura de esta poblaci&oacute;n le corresponde    al Fondo Financiero Distrital de Salud, entidad del gobierno que paga el 100%    de la factura del servicio prestado. En ese sentido, esta poblaci&oacute;n es    consentida ya que pr&aacute;cticamente est&aacute; pagando el sueldo. Esto da    cuenta de la resignificaci&oacute;n del usuario, quien no s&oacute;lo es el    paciente sino que representa el ingreso para el hospital; por eso es fundamental    una gesti&oacute;n administrativa (clasificaci&oacute;n del paciente en el sistema,    registros) que permita generar la informaci&oacute;n, la cual servir&aacute;    de soporte para la factura final.</p>     <p> El paciente representa los ingresos econ&oacute;micos del hospital y por eso    entre m&aacute;s pacientes se atiendan mayor rentabilidad. La prestaci&oacute;n    del servicio debe hacerse de manera eficiente. Por eso, con la reforma de la    Ley 100 se empieza a reglamentar el tiempo de atenci&oacute;n del paciente.</p>     <p> El paciente llega con una situaci&oacute;n que no es realmente la que &eacute;l    tiene, &eacute;l tiene otra de fondo. &Eacute;l llega a contarle a uno muchas    m&aacute;s cosas aparte de un dolor, como las de una situaci&oacute;n que en    este momento est&aacute; viviendo. Entonces, eso cambi&oacute; much&iacute;simo,    no. ahora es &#8220;&iquest;qu&eacute; tiene se&ntilde;or?, v&aacute;yase&#8221;.    Ni siquiera le mira la cara y adi&oacute;s. Se convirti&oacute; en un art&iacute;culo    de comercio&#8230;A uno no le interesaba que el paciente viniera a las 10 y    se fuera a las 11. Pues, obviamente que el que estaba afuera ten&iacute;a que    esperar, pero no importaba, hoy en d&iacute;a, pues es un producto al cual uno    debe atender y facturar porque existe de por medio el signo pesos.</p>     <p> El hospital funciona en un marco donde la salud se ha convertido en un negocio,    y en un ambiente mercantil las relaciones tienden a enfriarse. No obstante,    en el contexto de competencia neoliberal, la seducci&oacute;n del cliente es    la que hace la diferencia entre una empresa competitiva y otra que no lo es    y, frente a esto, se supone que el cliente siempre tiene la raz&oacute;n. Pero    en el contexto de la salud, el cliente debe ajustarse y resignarse a una atenci&oacute;n    r&aacute;pida y despersonalizada; parece ser que el cliente no tiene la raz&oacute;n    y de esto son concientes los trabajadores. Los siguientes fragmentos hacen parte    del repertorio, nos volvimos m&aacute;s inhumanos:</p>     <p> Yo pienso que nos volvimos m&aacute;s inhumanos. Vemos al paciente como alguien    que debemos facturarlo cada 20 minutos, no lo escuchamos, no le damos una soluci&oacute;n    a tiempo, lo rega&ntilde;amos, estamos siempre pendientes pues si factura o    no factura (&#8230;) Entonces, que tiene un dolor lumbar, &#8220;ay, mijita    t&oacute;mese un Voltarem y vaya que le hagan all&aacute; 10 sesiones de terapia&#8221;.    Realmente se perdi&oacute; eso, se perdi&oacute; ese interactuar uno con el    usuario.</p>     <p> Los m&eacute;dicos se&ntilde;alan en estos fragmentos los cambios que ha tenido    la relaci&oacute;n con el paciente en un contexto donde la salud se convierte    en un bien de oferta y consumo. En el contexto del mercado, la oferta del producto    debe estar enmarcada dentro de criterios de eficiencia para que los costos del    mismo sean competitivos. Sin embargo, la apuesta por la eficiencia y la rentabilidad    pone en riesgo la calidad en la atenci&oacute;n. Se evidencia entonces un conflicto:    econom&iacute;a y rentabilidad vs. bienestar y salud del paciente (calidad):</p>     <p> Entonces, uno dice &#8220;eso es lo que hay que hacerle al paciente&#8221;    y no lo puedo dejar de hacer. Entonces, me dicen, el auditor me dice, eso no    se lo puedo pagar, lo siento. A m&iacute; todav&iacute;a no me cabe en la cabeza    eso, desde el punto de vista &eacute;tico, est&aacute; mal, est&aacute; uno    faltando gravemente; desde el punto de vista legal, est&aacute; faltando gravemente,    pero estamos evaluando lo econ&oacute;mico, no entiendo c&oacute;mo pasa eso,    y entonces uno va perdiendo, y el hospital va teniendo p&eacute;rdida, y eso    obviamente a m&iacute; no me conviene porque yo soy empleado de este hospital,    y a m&iacute; me conviene que este hospital sea prestante econ&oacute;micamente,    pero vamos perdiendo.</p>     <p> Desde el punto de vista m&eacute;dico se atiende al paciente y se interviene    para estabilizar su salud, pero en ocasiones esta intervenci&oacute;n, que desde    el criterio cl&iacute;nico es necesaria, no lo es desde el punto de vista econ&oacute;mico    y entonces puede convertirse en factura rechazada por su no pertinencia desde    el punto de vista administrativo, lo que representa una p&eacute;rdida para    el hospital. El sistema, entonces, presenta contradicciones internas en la medida    en que el criterio cl&iacute;nico est&aacute; subordinado al criterio econ&oacute;mico-    administrativo. Aqu&iacute; es pertinente introducir otro repertorio interpretativo,    criterio m&eacute;dico vs. criterio econ&oacute;mico- administrativo, el cual    incluye diferentes elementos adem&aacute;s del referente a la interacci&oacute;n    m&eacute;dico-paciente.</p>     <p> Se llena mucha papeler&iacute;a. Los m&eacute;dicos que est&aacute;n en la    consulta o en urgencias, se quejan mucho del diligenciamiento de papeles, entonces,    es m&aacute;s el diligenciamiento de papeles. Entonces, es m&aacute;s el tiempo    que uno necesita para diligenciar el papel que el que uno requiere para mirar    el paciente, por un lado; por el otro, en cuanto a medicamentos, pues uno formulaba    al paciente, el paciente lo adquiri&oacute; o no lo adquiri&oacute;, porque    econ&oacute;micamente no pod&iacute;a, al hospital llegaban los medicamentos    pero ahora&#8230; los clasifican en POS y no POS; que se utilizan los gen&eacute;ricos,    que tenemos que hacer un comit&eacute; dentro del comit&eacute; de farmacia,    un comit&eacute; para que el m&eacute;dico justifique la utilizaci&oacute;n    de ese medicamento que el pobre paciente lo pueda&#8230;Cuando se hace ya todo    eso, el pobre paciente se ha complicado m&aacute;s.</p>     <p> Adem&aacute;s de la mayor inversi&oacute;n del tiempo en funciones administrativas    en detrimento del tiempo que se dedica a las actividades asistenciales, en este    fragmento se hace referencia al tema de los medicamentos y la racionalizaci&oacute;n    del uso de &eacute;stos para la intervenci&oacute;n del paciente. De acuerdo    con el tipo de medicamentos (gen&eacute;ricos o no), &eacute;stos son clasificados    a su vez en medicamentos POS y no POS. En ese sentido, un paciente que est&eacute;    en POS s&oacute;lo tendr&iacute;a acceso a ciertos medicamentos y, cuando la    situaci&oacute;n lo amerita, se llevar&iacute;a a un comit&eacute; para la autorizaci&oacute;n    de medicamentos m&aacute;s costosos, pero este procedimiento administrativo    lleva un tiempo que puede ser cr&iacute;tico para el estado del paciente. Es    decir, la justificaci&oacute;n de la utilizaci&oacute;n de medicamentos no se    hace &uacute;nicamente desde criterios m&eacute;dicos sino desde el criterio    econ&oacute;mico, pues de lo contrario el m&eacute;dico ser&iacute;a m&aacute;s    aut&oacute;nomo para tomar este tipo de decisiones:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Delimitan abiertamente la posibilidad de ordenar im&aacute;genes diagn&oacute;sticas,    de ordenar&#8230; medicaciones fuera del POS. Delimitan si desea ordenar laboratorio    cl&iacute;nico, delimitan la posibilidad de remitir especialistas. Eso se lo    dicen a uno de frente, &#8220;doctor, no puede, no aqu&iacute; en el hospital    no, en el sistema de seguridad social, doctor no puede&#8221;.</p>     <p> El sistema de seguridad social delimita el servicio que se presta al paciente    de acuerdo con la clasificaci&oacute;n de &eacute;ste. De esa manera se evita    la posibilidad de ordenar im&aacute;genes diagn&oacute;sticas, de ordenar medicaciones    fuera del POS, de remitir a especialistas. La calidad de la atenci&oacute;n    est&aacute; determinada por la capacidad de pago del paciente, lo que se contradice    con el principio de equidad que predica la ley. La salud, seg&uacute;n la ley,    es un derecho que debe ser garantizado a todos de manera equitativa. Sin embargo,    la diferencia en la atenci&oacute;n determinada por la capacidad econ&oacute;mica    del paciente lleva a que no haya garant&iacute;a en la prestaci&oacute;n del    servicio de salud a los pacientes que est&aacute;n en POS. La salud en el sistema    del mercado es un bien de consumo y la calidad del servicio depende de la capacidad    adquisitiva del consumidor. Adem&aacute;s, los m&eacute;dicos se sienten restringidos    en la atenci&oacute;n porque el sistema los obliga a limitar la atenci&oacute;n    de acuerdo con el nivel desde donde se est&eacute; prestando el servicio. Si    est&aacute; en un hospital de nivel uno, el m&eacute;dico debe limitarse a esta    atenci&oacute;n. En ese sentido, la atenci&oacute;n no la determina la necesidad    del paciente sino la pertinencia de la problem&aacute;tica con respecto al nivel    del hospital:</p>     <p> El paciente por incapacidad hospitalaria debe ser trasladado, entonces, frecuentemente    uno ve pacientes muy graves pasando d&iacute;as, o muchas horas, mientras que    uno tiene que sacar toda la pericia que uno tiene para mantener viva a esa persona,    en la mejor condici&oacute;n posible. Pero resulta que uno se estrella con &#8220;&iexcl;ah!,    ese no es procedimiento de este nivel&#8230;&#8221;. A uno lo limitan, hay procedimientos    que no son de este nivel, entonces no se puede dejar hacer, en consecuencia,    lo que uno puede hacer por un paciente muchas veces es poco.</p>     <p> El hospital, seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n que se hace de &eacute;ste    por su nivel de complejidad y capacidad, debe restringir la atenci&oacute;n    a lo que es pertinente seg&uacute;n esta clasificaci&oacute;n. Entonces, mientras    que se hace el traslado del paciente al hospital que corresponde al tipo de    cuadro que presenta, el hospital debe limitarse a la atenci&oacute;n que le    corresponde pues los procedimientos que exceden estas limitaciones, y que son    necesarios para mantener con vida al paciente, no son pertinentes desde el punto    de vista administrativo y, por lo tanto, no son reconocidos por las entidades    pagadoras.</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">El sujeto trabajador</font></b></p>     <p> Esta &uacute;ltima categor&iacute;a hace referencia a la forma como se construyen    los sujetos en el trabajo, que implica la manera como configuran su rol e identidad    laboral. El primer repertorio interpretativo, el trabajo como fuente de aprendizaje    vs. el trabajo como fuente de frustraci&oacute;n, hace referencia a los significados    contradictorios que se construyen alrededor de lo que representa el trabajo    para los trabajadores del sector de la salud.</p>     <p> Yo le agradezco de verdad al hospital porque he aprendido muchas cosas, porque    he estado en muchos cursos y aprend&iacute; a valorar esa parte, esa parte que    a nosotras las enfermeras nos fascina estar es all&aacute; con el paciente,    que hacer de todo esa parte que para m&iacute; era lo mas bonito&#8230; Afortunadamente,    cada ocho d&iacute;as estoy en la parte asistencial, o sea, no dej&eacute; de    lado la parte asistencial, pero aprend&iacute; a organizar, aprend&iacute; a    manejar un programa y a tener en cuenta desde el momento que yo llego al hospital,    yo ya s&eacute; qu&eacute; va pasar en ocho d&iacute;as, y hacer como un cronograma    de todas mis actividades. He logrado muchas cosas en esta &aacute;rea.</p>     <p> Aqu&iacute; se muestra c&oacute;mo el trabajador se construye en el trabajo,    pues el espacio laboral le proporciona herramientas para crecer; las nuevas    dimensiones del trabajo en el hospital, es decir, las actividades administrativas,    han posibilitado al trabajador aprender cosas referentes a la organizaci&oacute;n    y la planeaci&oacute;n. Estos aprendizajes, tanto del lado del trabajo asistencial    como del lado del trabajo administrativo, construyen al trabajador. Las personas    cambian sus formas de hacer y de pensar a ra&iacute;z de las experiencias que    les brinda el trabajo. El trabajo no s&oacute;lo es fuente de aprendizaje, sino    que posibilita el sustento para vivir.</p>     <p> El trabajo representa la cuchara, esto es un medio de vida. Es una manera    de crecer d&iacute;a a d&iacute;a, &iquest;no?... Si uno no estudia, si uno    no se prepara, no se actualiza, se pierde el tiempo, est&aacute; condenado a    desaparecer&#8230;</p>     <p> En este fragmento es evidente que el hospital, como una organizaci&oacute;n    de servicios basados en conocimientos m&eacute;dicos, obliga a las personas    que prestan dichos servicios a estar actualizados permanentemente. El trabajo    es un medio de vida, pero en el contexto del mundo del trabajo basado en el    servicio y el conocimiento, el trabajador debe estar en una t&oacute;nica de    constante aprendizaje y capacitaci&oacute;n, de lo contrario est&aacute; &#8220;condenado    a desaparecer&#8221;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De otro lado, las transformaciones que ha venido teniendo el trabajo en el    sector de la salud llevan a que discursos que articulan sentimientos de frustraci&oacute;n    circulen en el contexto del hospital:</p>     <p> Entonces la gente se cansa mucho. Los profesionales nos cansamos much&iacute;simo    y el comentario de la gente es &#8220;ay, cu&aacute;ndo ser&aacute; que se llega    la pensi&oacute;n, cuando ser&aacute; que se llega la pensi&oacute;n&#8230;&#8221;.    Uno quisiera a estas alturas salir porque ya est&aacute; uno muy cansado de    tanta presi&oacute;n, adem&aacute;s porque a nosotros nos investigan por qu&eacute;    hacemos, se nos investiga por qu&eacute; no hacemos, porque adem&aacute;s las    &#8220;IAS&#8221;<sup><b><a href="#4">4</a></b></sup> tienen que justificar    su trabajo, y ellos siempre est&aacute;n pendientes a ver qu&eacute; hace uno    y qu&eacute; deja de hacer, pero nunca se miran con qu&eacute; lo hacen y en    qu&eacute; circunstancia lo hacen.</p>     <p> En este fragmento extra&iacute;do de entrevistas hechas a m&eacute;dicos,    se ve c&oacute;mo las nuevas condiciones de trabajo han llevado a que los trabajadores,    especialmente los m&eacute;dicos, no se sientan satisfechos en este nuevo entorno    que emerge a ra&iacute;z de los cambios de la Ley 100. El trabajo en las nuevas    condiciones, caracterizadas por el control (contralor&iacute;a, auditor&iacute;a,    y dem&aacute;s &#8220;&iacute;as&#8221;), lleva a que los trabajadores se sientan    presionados. El trabajo ya no significa lo mismo, lo que se refleja en el servicio    que se presta al paciente:</p>     <p> Todas esa cosas son importantes siempre tratarlas, porque esto influye en    la atenci&oacute;n al usuario. Si yo estoy estresado, tengo 50 pacientes, no    los puedo saludar, y tengo a todo el mundo encima y no puedo ir a almorzar.    Yo creo que eso afecta la atenci&oacute;n al usuario.</p>     <p> Para caracterizar los cambios que ha tenido el trabajo en el nuevo contexto    del hospital, se introduce el repertorio interpretativo, precarizaci&oacute;n    del trabajo.</p>     <p> Lo que pasa es que ahora, con la atenci&oacute;n medica, pues tambi&eacute;n    se han sumando otras cosas administrativas, que nosotros ahora nos toca meternos    en eso. Antes no, nosotros era nuestro acto m&eacute;dico y pare de contar.    No nos interesaba si el paciente tenia afiliaci&oacute;n a una EPS o un seguro,    no nos compet&iacute;a. Entonces, se nos han sumado una serie de cosas a nosotros    de aqu&iacute;, que antes no eran, atender un paciente y mirar su enfermedad,    pero ahora se nos suman una serie de cosas que le quitan espacio a la atenci&oacute;n.</p>     <p> El rol de los m&eacute;dicos como el de las enfermeras se ha redefinido en    el contexto de la transformaci&oacute;n del hospital en empresa, ya que ahora,    adicional a las actividades asistenciales, los trabajadores deben cumplir una    serie de responsabilidades que se enmarcan dentro los procesos administrativos.    El tiempo que antes era invertido exclusivamente para la atenci&oacute;n al    paciente debe distribuirse entre otras actividades establecidas para la reducci&oacute;n    de costos (planeaci&oacute;n, organizaci&oacute;n) y para la obtenci&oacute;n    de ganancias (registros para los procesos de facturaci&oacute;n). Frente a estos    cambios los trabajadores de la salud, manifiestan su inconformidad.</p>     <p> Si yo hago 20 cosas bien no me dicen nada, pero una que la embarra y ah&iacute;    mismo me caen todas. Entonces, eso no me gusta, o sea, igual yo pienso que no    es por eso que yo tenga que estar cometiendo errores todo el tiempo, pero, pero    pues yo pienso que no deber&iacute;an ser a veces como tan duros.</p>     <p> Los trabajadores perciben que en el hospital se destacan m&aacute;s los errores    que el esfuerzo y la dedicaci&oacute;n a su trabajo, no hay reconocimiento por    el trabajo y esfuerzo diario y, por el contrario, los errores se visibilizan,    gracias al incremento de controles. De otro lado, uno m&aacute;s de los aspectos    que ha cambiado como consecuencia de la pol&iacute;tica de reducci&oacute;n    de costos, es la nueva forma de contrataci&oacute;n.</p>     <p> Estar por contrato es una desgracia. Dur&eacute; dos a&ntilde;os intentado    comprar carro y hasta que tuve un contrato estable no lo puede comprar, porque    no importa cu&aacute;nta plata usted pueda demostrar que gana; simplemente,    como es un m&eacute;dico, usted no es objeto de cr&eacute;dito&#8230; Y he pasado    por periodos que me han provocado mandar esto al carajo y me preocupa mucho    el futuro, el de mi carrera, es eso, el seguir enganchado con esto uno no se    puede quedar quieto, porque el futuro para los m&eacute;dicos en Colombia, no    s&eacute;, no s&eacute; qu&eacute; va pasar, con la nueva reforma, qu&eacute;    va a ser de la Ley 100.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Aqu&iacute; se observa c&oacute;mo las nuevas formas de contrataci&oacute;n    apuntan a la configuraci&oacute;n de un trabajo m&aacute;s incierto. Las pol&iacute;ticas    de contrataci&oacute;n flexibles se establecen con el objetivo de reducir los    riesgos de p&eacute;rdidas econ&oacute;micas para las empresas, riesgos que    son desplazados para ser asumidos por los trabajadores. Las nuevas circunstancias    exigen trabajadores m&oacute;viles y fluidos, que entren y salgan del mercado    laboral de acuerdo con las necesidades de las empresas. Adicionalmente, las    nuevas formas de contrataci&oacute;n (tiempos parciales), y la insuficiencia    de ingresos econ&oacute;micos, obligan a los trabajadores a trabajar en varias    instituciones, circunstancia que contribuye a la precarizaci&oacute;n del &#8220;nivel    de vida&#8221;:</p>     <p> Y mira que todos tenemos, yo creo que eso s&iacute; lo han percibido, y que    a todos y a cada uno de nosotros le gustar&iacute;a trabajar en un solo sitio,    saber que llegu&eacute; aqu&iacute; y estoy tranquilo, bien remunerado, no me    estoy estresando. Es decir, el nivel de vida, porque es que otra de las cosas    es el nivel de vida que t&uacute; te puedas dar, yo creo que as&iacute; seriamos    m&aacute;s productivos.</p>     <p> Finalmente, se observa c&oacute;mo la transformaci&oacute;n del trabajo acent&uacute;a    el individualismo, que a su vez afecta las relaciones interpersonales:</p>     <p> En este momento los cargos intermedios o ejecutivos desaparecieron, hay como    unas 15 o 20 personas en el aire, que tiene que ser ubicadas de alguna forma    eso crea un clima de desasosiego, la gente no se interesa por el hospital, est&aacute;n    es interesados en su pellejo, estamos en nuestro pellejo, pues por que estamos    mirando nuestro futuro</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">Discusi&oacute;n</font></b></p>     <p> Desde los a&ntilde;os noventa se ha producido en Colombia un cambio en el    discurso sobre la salud. Estos cambios ocurren en el marco de un modelo hegem&oacute;nico    neoliberal, el cual parte del supuesto de que las relaciones entre los ciudadanos    y las autoridades (pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales) se regulan    de manera racional y eficiente a trav&eacute;s del mercado libre (Rose, 1997).    Es decir, son los consumidores (ciudadanos), con su poder de elegir la mejor    oferta, quienes regulan el mercado. As&iacute;, las diferentes entidades p&uacute;blicas    o privadas que ofertan servicios deben autorregularse con el fin de ofrecer    productos que se ajusten a las demandas y condiciones de los clientes. En este    contexto, la salud se resignifica como un bien de consumo, lo que implica para    los hospitales la incorporaci&oacute;n de nuevas pr&aacute;cticas y discursos    (cliente, control, informaci&oacute;n, eficiencia) de acuerdo con la l&oacute;gica    de mercado que los atraviesa.</p>     <p> Las indagaciones hechas en este trabajo permiten considerar c&oacute;mo las    organizaciones est&aacute;n atravesadas por los discursos hegem&oacute;nicos    del contexto en donde &eacute;stas est&aacute;n inmersas. La &#8220;empresarizaci&oacute;n&#8221;    del hospital implica la incorporaci&oacute;n de nuevas formas de hacer las cosas    y nuevos discursos importados del contexto, los que a su vez construyen nuevas    subjetividades laborales. Por ejemplo, el incremento de los controles que suponen    una vigilancia y visibilizaci&oacute;n de las actividades con consecuencias    negativas frente a la evidencia de errores ha generado un clima de individualismo    en el que cada quien se preocupa por lo suyo. En ese sentido, las nuevas pr&aacute;cticas    incorporadas en el hospital tienen impacto en la forma como las personas piensan    y hablan. Estos pensamientos y discursos, en la medida en que se van volviendo    naturales, se constituyen en la nueva realidad organizacional (Alvesson &amp;    Deetz, 1995).</p>     <p> Los controles implementados para asegurar el cumplimiento de los objetivos    econ&oacute;micos se empiezan a configurar como pr&aacute;cticas que transforman    la realidad organizacional en la medida en que cambian los roles y las relaciones    laborales. Dichos controles responden a la l&oacute;gica empresarial que confiere    poder a los reg&iacute;menes calculadores de contabilidad y gesti&oacute;n financiera,    en tanto generadores de &#8220;saberes&#8221;. De acuerdo a Rose (1997) y Deleuze    (1995), la sociedad capitalista contempor&aacute;nea se caracteriza por la generaci&oacute;n    de nuevas formas de control, propias de la l&oacute;gica empresarial, que apuntan    a la transformaci&oacute;n de las acciones en informaci&oacute;n susceptible    de ser controlada a distancia. Estos nuevos saberes a trav&eacute;s de cifras,    indicadores, datos, transforman las actividades diarias en visibilidades relacionadas    con la conducta de las organizaciones y de sus miembros (Rose, 1997).</p>     <p> Seg&uacute;n Deleuze (1995), los nuevos controles caracter&iacute;sticos de    la sociedad de control, sociedad correspondiente al neoliberalismo, apuntan    a la generaci&oacute;n de cifras (indicadores, datos), que permiten controlar    el riesgo a distancia. Los pacientes, a trav&eacute;s del sistema de registro,    se transforman en datos y cifras que permiten manejar los riesgos de glosas<sup><b><a href="#5">5</a></b></sup>    , y por lo tanto asegurar el cobro de la factura. En esta misma idea Rose se&ntilde;ala    c&oacute;mo, entre las nuevas estrategias de control, la auditor&iacute;a se    convierte en un mecanismo clave para la gesti&oacute;n del riesgo:</p>     <p> el riesgo pasa a ser algo manejable mediante nuevas relaciones distanciadas    de control entre los centros pol&iacute;ticos de decisi&oacute;n y los procedimientos    dispositivos y aparatos &#8220;no pol&iacute;ticos&#8221; &#8211;tales como    escuelas, hospitales o empresa- sobre los que recae de nuevo la responsabilidad    de la salud, la riqueza y la felicidad. (1997, p. 35)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En ese sentido, las entidades se transforman para ser auditadas, traduciendo    sus actividades a trav&eacute;s de registros minuciosos, en t&eacute;rminos    de dinero contable (Rose, 1997). La empresarizaci&oacute;n del hospital implica    entonces la implementaci&oacute;n de sistemas de informaci&oacute;n que permitan    a los centros de decisi&oacute;n tomar las medidas correspondientes en aras    de asegurar la rentabilidad y sostenibilidad financiera.</p>     <p> La transformaci&oacute;n del paciente en cifra y dinero tiene efectos en la    forma como &eacute;ste se concibe. Estos efectos son ambiguos ya que por un    lado el paciente como cliente se convierte en el factor fundamental de la supervivencia    de la empresa, y como tal es importante desarrollar estrategias para seducirlo    y asegurar su fidelidad; pero, por otra parte, la mercantilizaci&oacute;n del    paciente implica la invisibilizaci&oacute;n de su humanidad, lo que a su vez    tiene efectos en la interacci&oacute;n con &eacute;ste. Desde la l&oacute;gica    del mercado, la interacci&oacute;n con el cliente y la intervenci&oacute;n sobre    &eacute;l se empieza a regular: menos tiempo de interacci&oacute;n, limitaci&oacute;n    de medicamentos, limitaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n de acuerdo con    la clasificaci&oacute;n del paciente y la clasificaci&oacute;n del hospital.    Estos cambios en la atenci&oacute;n, aunque permiten la racionalizaci&oacute;n    de recursos, repercuten en la calidad de la atenci&oacute;n y los pacientes,    ante la falta de opciones, deben resignarse a lo que el sistema les ofrece.</p>     <p> En esa medida, el supuesto del libre mercado con relaci&oacute;n a la libre    elecci&oacute;n que tienen los consumidores en un contexto de diversas opciones    disponibles no se aplica en el &aacute;mbito de la salud. Seg&uacute;n Rose    (1997), en el neoliberalismo, la mercantilizaci&oacute;n se convierte en un    mecanismo de regulaci&oacute;n de las relaciones entre autoridades y ciudadanos,    no a trav&eacute;s de la obligatoriedad sino a trav&eacute;s de la libre elecci&oacute;n    en medio de la competencia. De esta manera, este mecanismo opera exigiendo a    las autoridades responsabilizarse frente a las demandas del cliente de quien    depende su supervivencia. Es decir, en la mercantilizaci&oacute;n, el poder    se devuelve hacia &#8220;abajo&#8221;. Pero en el caso de la salud, a pesar    de adoptarse en el lenguaje los t&eacute;rminos de cliente, usuario, valor agregado,    el poder no lo tiene el cliente.</p>     <p> La empresarizaci&oacute;n implica relaciones m&aacute;s flexibles con los    trabajadores; los lazos afectivos que caracterizan a la organizaci&oacute;n    familiar se van debilitando en tanto los procesos se van desplazando hacia objetivos    que apuntan a la reducci&oacute;n de costos (procesos de reestructuraci&oacute;n,    nuevas formas de contrataci&oacute;n, nuevos controles). Las empresas en el    contexto neoliberal se enfrentan a un contexto m&aacute;s incierto y competitivo    y en esa medida deben asumir mayores riesgos para sobrevivir. Por eso, es necesario    el incremento de controles que permita a la empresa manejar dichos riesgos.    Sin embargo, de acuerdo con Urrea (1999), parte de esos riesgos logran desplazarse    hacia el trabajador, a trav&eacute;s de la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas    de contrataci&oacute;n flexibles. En ese sentido, el trabajo es cada vez m&aacute;s    incierto y el trabajador debe moverse y responsabilizarse por su propia supervivencia    y asegurar el desarrollo de competencias que le &#8220;garanticen&#8221; un    lugar en el mundo del trabajo. En la medida en que el trabajador debe autogestionar    su propio proyecto de vida en un contexto de mayor incertidumbre, los v&iacute;nculos    afectivos con la organizaci&oacute;n se debilitan evidenci&aacute;ndose un proceso    de mayor individualizaci&oacute;n (Bauman, 2002), que lleva al incremento de    relaciones laborales competitivas.</p>     <p> De otro lado, los cambios en el rol laboral, por ejemplo con el incremento    de la carga laboral (administrativa), la menor interacci&oacute;n con los clientes,    o la subordinaci&oacute;n de la acci&oacute;n a los controles administrativos,    llevan a que el trabajo no sea considerado una fuente de satisfacci&oacute;n.    La precarizaci&oacute;n de las condiciones laborales, en un contexto hist&oacute;rico    en el que trabajo se constituye en eje articulador de la identidad (Peir&oacute;,    1996), genera sentimientos de alienaci&oacute;n. Las personas se construyen    a trav&eacute;s de la actividad laboral no s&oacute;lo porque invierten gran    parte del tiempo en el trabajo, sino por la centralidad que tiene el trabajo    en la vida de las personas en el contexto capitalista. Esta centralidad empieza    a ser problem&aacute;tica en un entorno laboral cada vez m&aacute;s precario    e incierto.</p>     <p> Finalmente, en el contexto de la transformaci&oacute;n del hospital en empresa,    los trabajadores se han incorporado de manera discontinua al orden que implica    este cambio. No obstante, las voces de resistencia en contra de los cambios    que implican la l&oacute;gica empresarial evidencian que el nuevo orden no se    ha vuelto hegem&oacute;nico y, por el contrario, existen voces de frustraci&oacute;n    y nostalgia que se siguen adhiriendo a un orden anterior que representaba estabilidad    laboral, una visi&oacute;n menos mercantil de la salud, y una satisfacci&oacute;n    con la labor en s&iacute;.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b><a name="1">1</a></b> Por ejemplo la producci&oacute;n de sujetos flexibles y aut&oacute;nomos   que reproducen las l&oacute;gicas hegem&oacute;nicas del contexto   neoliberal.</p>     <p><b><a name="2">2</a></b> Desde los aportes de los estudios culturales se entiende la   cultura no simplemente como el conjunto de creencias   compartidas por un grupo de personas, sino como &#8220;un   producto anclado en aparatos institucionales y que posee,   por tanto una materialidad espec&iacute;fica&#8221; (Castro, s. f.). Desde   esta perspectiva, se entiende la sociedad &#8220;como una red de   antagonismos en la que instituciones como el Estado, la   familia, la escuela, juegan como mecanismos de control disciplinario   sobre los individuos&#8221; (Castro, s. f.). De esta manera   las organizaciones son espacios donde se busca legitimar,   y por tanto reproducir, los intereses del contexto macro, en   este caso, los intereses del capitalismo neoliberal.</p>     <p><b><a name="3">3</a></b> Los hospitales p&uacute;blicos en Colombia se han clasificado en   cuatro niveles, de acuerdo con la complejidad y nivel de   atenci&oacute;n. En los hospitales de tercer nivel, como el caso   estudiado en esta investigaci&oacute;n, se prestan servicios de consulta   m&eacute;dica, hospitalizaci&oacute;n y atenci&oacute;n de urgencias de   especialidades b&aacute;sicas y subespecialidades tales como:   cardiolog&iacute;a, neumolog&iacute;a, gastroenterolog&iacute;a, neurolog&iacute;a,    dermatolog&iacute;a,   endocrinolog&iacute;a, hematolog&iacute;a, psiquiatr&iacute;a, fisiatr&iacute;a,   cirug&iacute;a general, ortopedia, otorrinolaringolog&iacute;a, oftalmolog&iacute;a,   urolog&iacute;a, cirug&iacute;a pedi&aacute;trica, neurocirug&iacute;a, cirug&iacute;a    pl&aacute;stica,   entre otras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><a name="4">4</a></b> IAS se refiere al t&eacute;rmino que utilizan en el hospital para   designar las instancias de control como las contralor&iacute;as o   auditorias.</p>     <p><b><a name="5">5</a></b> Las glosas se entienden en el contexto hospitalario como   aquellas facturas que presentan cualquier tipo de inconsistencia   y, por tal motivo, son rechazadas por las entidades   pagadoras (EPS o ARP).</p> <hr size="1">     <p> <b><font face="verdana" size="3">Referencias</font></b></p>     <!-- ref --><p> Alvesson, M. &amp; Deetz, S. (1995). Critical Theory and Postmodernism Approaches    to Organizational Studies. En Handbook of organization Studies (pp. 191-217).    London: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1657-9267200700010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Bauman, Z. (2002). Modernidad l&iacute;quida. Buenos Aires: Fondo de Cultura    Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S1657-9267200700010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Castro, S. (s. f.). Althuser, los estudios culturales y el concepto de ideolog&iacute;a.    Recuperado el 3 de febrero de 2005, de: <a href="http://www.campus-oei.org/salactsi/castro3.htm" target="blank">http://www.campus-oei.org/salactsi/castro3.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1657-9267200700010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Deleuze, G. (1995). Post-scriptum sobre las sociedades de control. En G. Deleuze.    Conversaciones: 1972- 1990. Valencia: Pretextos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S1657-9267200700010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Fortuna, J., Almenar, M. &amp; Machado, M. (1996). La administraci&oacute;n    gerencial en Iberoam&eacute;rica: equilibrando eficiencia con calidad. Ponencia    presentada por Uruguay a la I Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administraci&oacute;n    P&uacute;blica y Reforma del Estado, La Habana, Cuba.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1657-9267200700010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Garc&iacute;a, C. (2006). Una aproximaci&oacute;n al concepto de cultura organizacional.    Universitas Psicol&oacute;gica, 5 (1), 163-174&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S1657-9267200700010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Laclau, E. (1998). Hegemon&iacute;as y alternativas pol&iacute;ticas en Am&eacute;rica    Latina. M&eacute;xico: Siglo Veintiuno Editores&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1657-9267200700010001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mumby, K. (1997). The Problem of Hegemony: Rereading Gramsci for Organizacional    Communication Studies. Western Journal of Communication, 61, (4), 343.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S1657-9267200700010001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Peir&oacute;, J. M. (1996). Tratado de psicolog&iacute;a del trabajo. Madrid:    S&iacute;ntesis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1657-9267200700010001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Potter, J. &amp; Wetherell, M. (1996). El an&aacute;lisis del discurso y la    identificaci&oacute;n de los repertorios interpretativos. En A. L&oacute;pez    &amp; J. Linaza (Comps.). Psicolog&iacute;as, discursos y poder (pp. 63-78).    Madrid: Aprendizaje Visor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1657-9267200700010001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rose, N. (1997). El gobierno en las democracias liberales &#8220;avanzadas&#8221;:    del liberalismo al neoliberalismo. Cuadernos de Critica de la Cultura, 29, 25-40.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1657-9267200700010001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rose, N. (1998). Inventing Ourselves: Psychology, Power and Personhood (1a    Ed.). London: Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1657-9267200700010001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Smircich, L. (1983). Concepts of Culture and Organizational Analysis. Administrativa    Science Quaterly, 28, 339-358.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1657-9267200700010001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Urrea, F. (1999). Globalizaci&oacute;n, subcontrataci&oacute;n y desregulaci&oacute;n    laboral. En L. G. Arango y C. L&oacute;pez (Comps.). Globalizaci&oacute;n, apertura    econ&oacute;mica y relaciones industriales en Am&eacute;rica Latina. Bogot&aacute;:    Universidad Nacional, Facultad de Ciencias Humanas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1657-9267200700010001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alvesson]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Deetz]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Critical Theory and Postmodernism Approaches to Organizational Studies]]></article-title>
<source><![CDATA[Handbook of organization Studies]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>191-217</page-range><publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sage]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bauman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Z]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Modernidad líquida]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castro]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Althuser, los estudios culturales y el concepto de ideología]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Deleuze]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Post-scriptum sobre las sociedades de control]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Deleuze]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Conversaciones: 1972- 1990]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pretextos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fortuna]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Almenar]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Machado]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La administración gerencial en Iberoamérica: equilibrando eficiencia con calidad: Ponencia presentada por Uruguay a la I Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una aproximación al concepto de cultura organizacional]]></article-title>
<source><![CDATA[Universitas Psicológica]]></source>
<year>2006</year>
<volume>5</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>163-174</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laclau]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Hegemonías y alternativas políticas en América Latina]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Siglo Veintiuno Editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mumby]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Problem of Hegemony: Rereading Gramsci for Organizacional Communication Studies]]></article-title>
<source><![CDATA[Western Journal of Communication]]></source>
<year>1997</year>
<volume>61</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>343</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Peiró]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tratado de psicología del trabajo]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Síntesis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Potter]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wetherell]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El análisis del discurso y la identificación de los repertorios interpretativos]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[López]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Linaza]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicologías, discursos y poder]]></source>
<year>1996</year>
<page-range>63-78</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Aprendizaje Visor]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rose]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El gobierno en las democracias liberales &#8220;avanzadas&#8221;: del liberalismo al neoliberalismo]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Critica de la Cultura]]></source>
<year>1997</year>
<volume>29</volume>
<page-range>25-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rose]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inventing Ourselves: Psychology, Power and Personhood]]></source>
<year>1998</year>
<edition>1</edition>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smircich]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Concepts of Culture and Organizational Analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[Administrativa Science Quaterly]]></source>
<year>1983</year>
<volume>28</volume>
<page-range>339-358</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Urrea]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Globalización, subcontratación y desregulación laboral]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Arango]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[López]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Globalización, apertura económica y relaciones industriales en América Latina]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad NacionalFacultad de Ciencias Humanas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
