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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[NUEVAS TERAPIAS PARA EL CÁNCER BASADAS EN EL SISTEMA IMMUNITARIO]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      EDITORIAL      <p align="center"><font size="4"><b>NUEVAS TERAPIAS PARA EL C&Aacute;NCER BASADAS EN EL SISTEMA IMMUNITARIO</b></font></p>      <p>En la d&eacute;cada de 1890 un cirujano, William Coley, en Nueva York, obten&iacute;a resultados espectaculares en algunos pacientes con sarcoma despu&eacute;s de inocularles sus tumores con la bacteria causante de la erisipela. Desde entonces el sue&ntilde;o de muchos investigadores en c&aacute;ncer ha sido el de desarrollar terapias basadas en la exquisita especificidad del sistema immunitario con el fin de eliminar tumores sin la toxicidad asociada con la quimio y/o radioterapia.</p>     <p>Actualmente, 120 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la lista de los logros en esta &aacute;rea comienza a crecer:</p> <ol>     <li>Tres citoquinas se utilizadas en terapias anticancerosas: la IL-2 a altas dosis en melanoma y c&aacute;ncer renal metast&aacute;tico, el Interferon-a para la leucemia de c&eacute;lulas velludas y como terapia adjuvante en melanoma en alto riesgo de reca&iacute;da, y el TNF-&alpha; para el tratamiento de enfermedad locoregional, v&iacute;a perfusi&oacute;n extracorporal, en melanoma y sarcoma.</li>     <li>Se ha demostrado que la instilaci&oacute;n de Bacilo Calmette-Gu&eacute;rin (BCG) es un tratamiento eficaz en carcinoma superficial de vejiga, recurrente.</li>     <li>Existen m&aacute;s de una decena de anticuerpos monoclonales que se utilizan en el tratamiento de diversos tipos de tumores, de ellos, el rituximab se considera un ejemplo de inmunoterapia porque est&aacute; dirigido contra la mol&eacute;cula CD20 expresada en los linfocitos B y es &uacute;til en el tratamiento de los linfoma de c&eacute;lulas B. </li>     <li>La primera vacuna anti-c&aacute;ncer la aprob&oacute; la Administraci&oacute;n de Drogas de los Estados Unidos (FDA) en 2009. Se trata de una prote&iacute;na recombinante representando un ant&iacute;geno prost&aacute;tico que debe ser cargada en c&eacute;lulas dendr&iacute;ticas aut&oacute;logas antes de su infusi&oacute;n en el torrente sangu&iacute;neo.</li>     <li>Finalmente, la FDA aprob&oacute; en marzo de 2011 el anticuerpo monoclonal que bloquea el receptor inhibitorio CTLA-4, el cual, al ser administrado repetidamente, duplica el tiempo medio de supervivencia en pacientes con melanoma metast&aacute;tico avanzado. Es el primer tratamiento en muchas d&eacute;cadas que logra prolongar la supervivencia en un c&aacute;ncer como el melanoma maligno.</li>     </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; pues, el estudio de las interacciones entre el sistema inmune y el c&aacute;ncer ha sido una fuente continua de nuevas terapias anti-cancerosas. Se ha acelerado enormemente en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os el ritmo de descubrimientos, as&iacute; como el ritmo de los ensayos cl&iacute;nicos para poner a prueba nuevos conceptos y nuevos productos inmunoterap&eacute;uticos. Es compartido por cient&iacute;ficos un gran optimismo sobre nuevas terapias prometedoras basadas en el sistema inmunitario, por la gran industria farmac&eacute;utica y, m&aacute;s importante a&uacute;n, por los pacientes con c&aacute;ncer.</p>     <p>Conceptualmente, la inmunoterapia del c&aacute;ncer descansa sobre el postulado de la inmunovigilancia de tumores. &Eacute;ste fue formulado claramente por M. Burnet en la d&eacute;cada de 1950. Dicho postulado ha sido recibido con una variedad de actitudes que van desde entusiasmo hasta el escepticismo extremos. No obstante, una cantidad considerable de resultados experimentales obtenidos en modelos de tumores espont&aacute;neos de sofisticaci&oacute;n creciente ha venido a probar esta hip&oacute;tesis de manera concluyente. En la actualidad es perfectamente claro que el sistema inmune reconoce de modo espec&iacute;fico los tumores y el desenlace de este evento es variable. En algunos casos, el sistema inmune es capaz de suprimir la progresi&oacute;n tumoral resultando en tumores ocultos, cl&iacute;nicamente silenciosos. En otros casos, la progresi&oacute;n tumoral coincide con la inducci&oacute;n de tolerancia inmunol&oacute;gica espec&iacute;fica a&uacute;n durante los estad&iacute;os precoces de carcinog&eacute;nesis. En humanos, numerosos estudios han establecido el pron&oacute;stico favorable asociado con una infiltraci&oacute;n de tumores primarios por abundantes linfocitos T de memoria, sobre todo de la subpoblaci&oacute;n de linfocitos T CD8. El significado probable de esta fuerte correlaci&oacute;n es que los linfocitos T que infiltran los tumores representan una l&iacute;nea de defensa en marcha contra la progresi&oacute;n tumoral que puede proteger al paciente de una reca&iacute;da por tiempos prolongados luego de la excisi&oacute;n quir&uacute;rgica de la masa tumoral.</p>     <p>Progresos recientes en inmunolog&iacute;a han permitido una comprensi&oacute;n cada vez m&aacute;s detallada de los mecanismos celulares y moleculares que gobiernan la iniciaci&oacute;n y mantenimiento de respuestas de linfocitos T que protegen el hospedero de infecciones por virus, bacterias intracelulares y par&aacute;sitos metazoarios, as&iacute; como de tumores. Un modelo general ha ganado el favor de la opini&oacute;n cientf&iacute;ca seg&uacute;n el cual el sistema inmune ha desarrollado, por un lado, mecanismos que le permiten detectar patrones moleculares espec&iacute;ficamente asociados con microorganismos patog&eacute;nicos as&iacute; como con lesiones celulares y tisulares. Tambi&eacute;n ha generado sistemas de reconocimiento extremadamente espec&iacute;ficos que permiten una discriminaci&oacute;n eficaz entre componentes aut&oacute;logos y for&aacute;neos a nivel de cada c&eacute;lula de la econom&iacute;a. Los componentes principales de estos sistemas son los anticuerpos, capaces de reconocer ant&iacute;genos en soluci&oacute;n y los linfocitos T equipados con receptores de ant&iacute;geno (TCR) capaces de reconocer ant&iacute;genos internos asociados con los ant&iacute;genos del complejo mayor de histocompatibilidad. De acuerdo con este modelo, la expectativa era que los ant&iacute;genos tumorales reconocidos por los linfocitos que infiltran los tumores deber&iacute;an ser derivados o bien de virus oncog&eacute;nicos o bien de genes mutados som&aacute;ticamente como producto de los procesos de carcinog&eacute;nesis. Por esta raz&oacute;n, la sorpresa fue general cuando se hizo evidente que la mayor parte de los ant&iacute;genos tumorales son en realidad autoant&iacute;genos, derivados de prote&iacute;nas normales. Existen en la actualidad cientos de ant&iacute;genos tumorales identificados que no son otra cosa que combinaciones de p&eacute;ptidos cortos derivados de prote&iacute;nas no mutadas (10-25 amino&aacute;cidos) y mol&eacute;culas de HLA de clase I (-A,- B, o -C) o de clase II (-DR, -DP o -DQ). Los primeros reconocidos por linfocitos T CD8 con capacidad citol&iacute;tica y los segundos por linfocitos T CD4 capaces de m&uacute;ltiples funciones inmunoregulatorias.</p>     <p>La informaci&oacute;n disponible sobre la identidad de los ant&iacute;genos tumorales ha abierto nuevas rutas de investigaci&oacute;n. Primero, ha abierto las puertas al monitoreo de las respuestas anti-tumorales de linfocitos T en pacientes con c&aacute;ncer. Una riqueza enorme de informaci&oacute;n se ha ido acumulando permitiendo comprender la din&aacute;mica de estas respuestas y entender las razones por las cu&aacute;les los tumores progresan a pesar de la presencia de respuestas inmunes anti-tumorales. Segundo, la comunidad cient&iacute;fica se ha propuesto en una b&uacute;squeda vigorosa de vacunas terap&eacute;uticas contra el c&aacute;ncer. En este caso, ciertos ant&iacute;genos tumorales son seleccionado como los objetivos del dise&ntilde;o de vacunas anticancerosas. Hasta la fecha, cientos de ensayos cl&iacute;nicos de fase I y II han sido realizados para probar la seguridad y tolerancia de nuevas vacunas terap&eacute;uticas. Dos vacunas prometedoras (MAGE-A3 y MUC-1) son evaluadas en la actualidad en t&eacute;rminos de su eficacia cl&iacute;nica en el tratamiento contra el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n y melanoma metast&aacute;tico, en ensayos cl&iacute;nicos de fase III aleatorizados, doble ciego con control de placebo. Tercero, ha inspirado la optimizaci&oacute;n de terapias celulares novedosas consistentes en la expansi&oacute;n ex vivo de linfocitos T infiltradores de tumores para una posterior reinfusi&oacute;n de n&uacute;meros masivos (billones) de &eacute;stas c&eacute;lulas. Tambi&eacute;n es posible &laquo;reprogramar&raquo; los linfocitos T aut&oacute;logos por transducci&oacute;n con un vector retroviral que lleva TCRs espec&iacute;ficos de ant&iacute;genos tumorales.</p>     <p>En el frente de investigaci&oacute;n b&aacute;sica, el inter&eacute;s se centra en la comprensi&oacute;n de los m&uacute;ltiples mecanismos que operan al interior de los tumores y que impiden una respuesta inmune anti-tumoral eficaz. Se han identificado nuevos blancos para futuras terapias que deber&iacute;an neutralizar estos circuitos inmunosupresores y as&iacute; potenciar la respuesta anti-tumoral. Entre ellos se encuentran receptores inhibidores tales como el CTLA-4, PD-1, Tim-3, BTLA, o linfocitos T CD4 reguladores, o c&eacute;lulas mieloides inmaduras y a la vez inmunosupresoras. Ciertas enzimas son expresadas en niveles excesivamente altos en el ambiente tumoral tales como Cox-2, IDO, INOS y arginasa. Su actividad suprime por diversas razones la respuesta inmune anti-tumoral. Su inhibici&oacute;n en tumores experimentales ha mostrado un potencial terap&eacute;utico claro. Finalmente, componentes del estroma tumoral tales como los fibroblastos activados o los neovasos sangu&iacute;neos son tambi&eacute;n blancos terap&eacute;uticos de gran valor.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, la inmunoterapia del c&aacute;ncer es un &aacute;rea en pleno desarrollo. Han surgido recientemente nuevas terapias basadas en la explotaci&oacute;n del sistema inmune y es de esperarse que en el futuro el n&uacute;mero y la eficacia de nuevas inmunoterapias anti-cancerosas contin&uacute;en expandi&eacute;ndose de una manera significativa.</p>     <p>Ante este escenario cabe preguntarse c&oacute;mo preparar a las comunidades m&eacute;dica y de pacientes con c&aacute;ncer para las nuevas realidades asociadas con el surgimiento de estas nuevas terapias a nivel nacional. Tambi&eacute;n valdr&iacute;a la pena interrogar a la comunidad cient&iacute;fica colombiana por su actitud y disposici&oacute;n a participar en los desarrollos de estos nuevos tiempos.</p>     <p align="right"><i><b>Pedro Romero, MD</b>    <br> Centro Ludwig de Investigaciones sobre el C&aacute;ncer    <br> Universidad de Lausana, Lausansa, Suiza    ]]></body>
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