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<journal-title><![CDATA[Opinión Jurídica]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los límites a la corte constitucional como presupuesto para el mantenimiento del orden institucional: propuesta de control a partir de la teoría de los principios jurídicos y la metodología de la argumentación jurídica]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In a moment where there is a debate on a reform for the Administration of justice and where we are witnessing what has been inevitable in other countries that have a model of constitutional control (trains collision), it becomes pertinent to formulate a proposal (at least to try to) that would solve the problem referring to the limits of constitutional control. According to the transformations of the juridical theory during the second half of the 20th century, any alternative in this sense should incorporate substantial and methodological aspects that are represented in a theory of juridical principles and of juridical argumentation, respectively.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Argumentación jurídica]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <P ALIGN="RIGHT"><B>FILOSOF&Iacute;A DEL DERECHO</B></P>     <P ALIGN="CENTER"><B><FONT SIZE="4">Los l&iacute;mites a la corte constitucional como presupuesto para el mantenimiento   del orden institucional: propuesta de control a partir de la teor&iacute;a   de los principios jur&iacute;dicos y la metodolog&iacute;a de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica<sup><A HREF="#1">1</A><A NAME="1a"></A></sup></FONT></B></P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P>     <P>Sergio Estrada V&eacute;lez<sup><A HREF="#2">2</A></sup><A NAME="2a"> </A> </P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P> </font> <hr size="1" noshade> <font size="2" face="Verdana">     <P><B>Resumen</B></P>     <P>En momentos en los que se debate una reforma a la administraci&oacute;n de   justicia y   se experimenta lo que ha sido inevitable en otros pa&iacute;ses que poseen   un modelo   de control constitucional (un choque de trenes), se estima pertinente una propuesta   (al menos un intento) de soluci&oacute;n al problema referido a los l&iacute;mites   que se   deben imponer al titular del control de constitucionalidad. Acorde con las   transformaciones   de la teor&iacute;a jur&iacute;dica en la segunda mitad del siglo XX, una alternativa   en tal sentido debe incorporar aspectos sustantivos y metodol&oacute;gicos   representados   en una teor&iacute;a de los principios jur&iacute;dicos y de la argumentaci&oacute;n   jur&iacute;dica,   respectivamente. La exigencia de una teor&iacute;a de los principios, entendidos   como   normas que legitiman el ejercicio del poder del Estado, como concreci&oacute;n m&aacute;xima de la moral pretendida por una comunidad y elementos fundantes del ordenamiento jur&iacute;dico, en conjunto con una argumentaci&oacute;n en los niveles normativo, pragm&aacute;tico y valorativo, sirven de alianza estrat&eacute;gica para el control de la discrecionalidad en el ejercicio del control difuso y concentrado de constitucionalidad.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B>Palabras clave</B>  </P>     <P>Argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, principios, valores, control de constitucionalidad,   l&iacute;mites   al ejercicio del control, validez, justicia, eficacia </P> </font> <hr size="1" noshade> <font size="2" face="Verdana">     <P><B>Abstract </B> </P>     <P>In a moment where there is a debate on a reform for the Administration of     justice and where we are witnessing what has been inevitable in other countries     that       have a model of constitutional control (trains collision), it becomes pertinent       to       formulate a proposal (at least to try to) that would solve the problem   referring to       the limits of constitutional control. According to the transformations   of the juridical       theory during the second half of the 20th century, any alternative in this     sense should incorporate substantial and methodological aspects that are   represented in a theory of juridical principles and of juridical argumentation,   respectively.      </P>     <P><B>Key words</B>  </P>     <P>Juridical argumentation, principles, values, constitutionality control,     limits to         exercising control, validity, justice, emfficiency.</P> </font> <hr size="1" noshade> <font size="2" face="Verdana">     <P>&nbsp;</P>     <P><B><FONT SIZE="3">INTRODUCCI&Oacute;N </FONT></B> </P>     <P>Condici&oacute;n necesaria para el fortalecimiento   de un Estado de derecho es la existencia de   un modelo de control de constitucionalidad que   garantice la primac&iacute;a constitucional. La comprensi&oacute;n   del significado del control debe partir   del estudio de los problemas que apareja el ejercicio   del mismo. Esto es, no es posible asumir   el estudio del control de constitucionalidad sin   reconocer las m&uacute;ltiples facetas con las que se   presenta la Constituci&oacute;n: pol&iacute;tica, jur&iacute;dica y   axiol&oacute;gica. El estudio de la Constituci&oacute;n se ha   sometido generalmente a una aproximaci&oacute;n   epistemol&oacute;gica unidireccional que conduce a   perspectivas parciales del objeto de an&aacute;lisis y,   en el peor de los eventos, al desconocimiento   de la din&aacute;mica del cuerpo de normas constitucionales.  </P>     <P>Si la existencia de un Estado de derecho   depende de la integridad de la Constituci&oacute;n   Pol&iacute;tica y, a su vez, el control de constitucionalidad   est&aacute; llamado a garantizar su primac&iacute;a,   es necesaria una aproximaci&oacute;n a una dimensi&oacute;n   omnicomprensiva de lo que es una   Constituci&oacute;n para determinar, a partir de all&iacute;,   c&oacute;mo debe ser ejercido ese control de   constitucionalidad y, simult&aacute;neamente, c&oacute;mo   controlar a quien ejerce ese control.  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La pertinencia del tema se encuentra en la   necesidad de superar en el imaginario social la   idea de que la Corte Constitucional usurpa el   principio de separaci&oacute;n de poderes, fungiendo de colegislador o de &oacute;rgano   con competencia   para reformar la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica por v&iacute;a   de interpretaci&oacute;n, generando, como reacci&oacute;n,   propuestas extremas que invitan a su eliminaci&oacute;n   cuando lo que se debe procurar es por su   mejoramiento. As&iacute; debe ser entendido este escrito:   como una propuesta para el fortalecimiento   del control y del &oacute;rgano controlador, antes   que una invitaci&oacute;n para su debilitamiento. El   diagn&oacute;stico no es alentador y, a pesar de enfilar   bater&iacute;as en defensa del control de   constitucionalidad, no es posible ocultar la existencia   de extra&ntilde;as decisiones que no guardan   congruencia con los precedentes horizontales   generados por la Corte Constitucional ni con   una concepci&oacute;n de derecho propia al Estado   constitucional de derecho.  </P>     <P>La historia cambia, y con ella, el derecho.   Los problemas derivados del control de   constitucionalidad que indagan por la legitimidad   del control, por la forma en que se debe   ejercer y los l&iacute;mites al &oacute;rgano que lo ejerce encuentran   una alternativa de soluci&oacute;n<sup><A HREF="#3">3</A><A NAME="3a"></A></sup> en la teor&iacute;a   jur&iacute;dica desarrollada a partir de la segunda   mitad del siglo XX, en especial, la teor&iacute;a de los   principios<sup><A HREF="#4">4</A><A NAME="4a"></A></sup> y de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica. Esto   no es nuevo. El valor agregado que pueda tener   este escrito radica en dos puntos concretos:   el primero, en una formulaci&oacute;n conjunta   de una teor&iacute;a de principios y de la argumentaci&oacute;n   como representaciones te&oacute;ricas y   metodol&oacute;gicas, respectivamente, de lo que   debe ser el conocimiento y pr&aacute;ctica del Derecho   en la actualidad; el segundo, como consecuencia   l&oacute;gica del compromiso que debe estar   presente en todo quien teorice con el derecho   de proponer soluciones a los problemas de una   sociedad, consistente en la proposici&oacute;n de una   reforma legislativa a la ley 270 de 1996   Estatutaria de la Administraci&oacute;n de Justicia, a   efectos de se&ntilde;alar que en materia de control   de constitucionalidad concentrado (ejercido   principalmente por la Corte Constitucional) o   difuso (el encomendado a todo funcionario   p&uacute;blico), se debe elaborar una argumentaci&oacute;n   que represente la dial&eacute;ctica o equilibrio entre   las principales fases de representaci&oacute;n de la   Constituci&oacute;n: la pol&iacute;tica, la axiol&oacute;gica y la   jur&iacute;dica<sup><A HREF="#5">5</A><A NAME="5a"></A></sup>, bajo el convencimiento de que una   decisi&oacute;n soportada en una sola de las fases   mencionadas conducir&aacute; a decisiones f&aacute;cilmente   divergentes con respecto a los dem&aacute;s   &aacute;   mbitos de despliegue de la norma constitucional.  </P>     <P>Para el logro del objetivo planteado, consistente   en suministrar algunas ideas frente a   la posibilidad de un control a la Corte constitucional   como condici&oacute;n para el fortalecimiento   del Estado democr&aacute;tico, se estim&oacute; procedente   el siguiente orden tem&aacute;tico:  </P>     <P>Se inicia con algunos planteamientos acerca   de lo que debe ser una Constituci&oacute;n en un   Estado constitucional de derecho, tema que   deber&aacute; ser desarrollado a partir de una caracterizaci&oacute;n   pol&iacute;tica, axiol&oacute;gica y jur&iacute;dica de la   Constituci&oacute;n, con el &aacute;nimo de superar lo que   se puede caracterizar como fen&oacute;meno de   juridizaci&oacute;n del fen&oacute;meno constitucional, entendido   como la comprensi&oacute;n del universo   constitucional s&oacute;lo a partir de lo que indica la   teor&iacute;a jur&iacute;dica sin conexi&oacute;n con el universo pol&iacute;tico   y axiol&oacute;gico.  </P>     <P>Comprendida la naturaleza de la Constituci&oacute;n,   surge como consecuencia l&oacute;gica la forma   en que se debe desarrollar la argumentaci&oacute;n   constitucional: se debe demostrar el empleo de   los llamados por el profesor Atienza, niveles de   argumentaci&oacute;n pragm&aacute;tico, axiol&oacute;gico y normativo,   los que se encuentran presentes en una   argumentaci&oacute;n de principios al ser normas que   condensan los acuerdos m&iacute;nimos de una comunidad   en los niveles ya mencionados.</P>     <P>Finalmente, el lector encontrar&aacute; la ya referida   propuesta de reforma legislativa, sugerida   bajo el convencimiento, que puede indudablemente   ser errado, de constituirse en un   mecanismo efectivo de control a la discrecionalidad   judicial en ejercicio del control de   constitucionalidad.</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><B><FONT SIZE="3">1. &iquest;QU&Eacute; ES UNA CONSTITUCI&Oacute;N?</FONT></B></P>     <P>No es posible acudir a definiciones que caractericen   plenamente la din&aacute;mica cultural inscrita   en una Constituci&oacute;n, pero es necesario formular   algunas ideas que faciliten el entendimiento   de lo que se debe asumir por Constituci&oacute;n. La   ense&ntilde;anza de la misma se ha soportado en perspectivas   jur&iacute;dicas que han degenerado en una   reducci&oacute;n del fen&oacute;meno constitucional. Adem&aacute;s   de ser norma de normas, es pol&iacute;tica y como acuerdo   b&aacute;sico de una sociedad, reposan en ella los   principales presupuestos axiol&oacute;gicos estimados   como fundantes y fundamentales por una comunidad.   Es as&iacute; como se debe iniciar una aproximaci&oacute;n   en cada uno de esos niveles como paso   necesario para determinar la forma en que se debe   ejercer el control de constitucionalidad.  </P>     <P>La funci&oacute;n del juez constitucional, en fase   de control difuso o abstracto de constitucionalidad,   no puede ser desarrollada bajo una   idea pura del Derecho. La incorporaci&oacute;n de   nuevos elementos f&aacute;cticos y axiol&oacute;gicos no   puede significar la impureza del Derecho sino   el reconocimiento de lo que es el Derecho mismo:   una expresi&oacute;n cultural, y como tal no es   posible bajo una l&iacute;nea de razonamiento pr&aacute;ctico   separarlo del poder y de la moral<sup><A HREF="#6">6</A><A NAME="6a"></A></sup>.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B>1.1. LA CONSTITUCI&Oacute;N POL&Iacute;TICA:   M&Aacute;XIMA EXPRESI&Oacute;N DE LA SOBERAN&Iacute;A   POL&Iacute;TICA DE UN PUEBLO</B></P>     <P>Desde una perspectiva pol&iacute;tica, la Constituci&oacute;n   se erige en la m&aacute;xima expresi&oacute;n soberana   del poder constituyente. Teniendo en cuenta   que es expresi&oacute;n de quien se asume como   titular de la soberan&iacute;a, la expresi&oacute;n pol&iacute;tica no   se traduce s&oacute;lo en una descripci&oacute;n de la organizaci&oacute;n   del poder del Estado sino en la representaci&oacute;n   de los postulados pol&iacute;ticos bajo los   cuales pretende ser gobernada. La legitimaci&oacute;n   del poder estar&aacute; determinada por la correspondencia   entre el ejercicio del mismo y los postulados   que le sirven de marco pol&iacute;tico establecidos en la Constituci&oacute;n.</P>     <P> El car&aacute;cter pol&iacute;tico de la Constituci&oacute;n determina   dos elementos fundamentales que deben   ser tenidos en cuenta al momento de una   aproximaci&oacute;n al control de constitucionalidad:   a) Es un marco. Como tal, se debe entender   que la Constituci&oacute;n es un acuerdo de m&iacute;nimos,   esto es, el se&ntilde;alamiento por una comunidad en   un momento determinado de c&oacute;mo debe ser   su modelo pol&iacute;tico. Como marco, no es posible   aceptar el car&aacute;cter definitivo o conclusivo de   la Constituci&oacute;n sino su condici&oacute;n de premisa   b&aacute;sica sobre la cual se debe continuar construyendo   el modelo de sociedad pretendido. b) Es   pol&iacute;tico. Esto es, representa un proceso   deliberativo en el cual hacen presencia plurales   matices ideol&oacute;gicos que tienen en el consenso   su principal reto. Es un acuerdo que no agota   la materia sobre la que se pretende edificar la   organizaci&oacute;n de una comunidad ni alcanza a   representar la totalidad del sentimiento constitucional.</P>     <P>La Constituci&oacute;n como marco y como expresi&oacute;n   pol&iacute;tica de lo que una comunidad estim&oacute;   como esencial en un contexto determinado   nunca podr&aacute; rehuir a las constantes transformaciones   derivadas de la din&aacute;mica social. Las   mutaciones constitucionales son las que otorgan   la posibilidad de contar con una Constituci&oacute;n   que evolucione a la par de los requerimientos   sociales. La Constituci&oacute;n debe ser asumida   como acuerdo de m&iacute;nimos en una sociedad de   relaciones din&aacute;micas. Siendo esto as&iacute;, el car&aacute;cter   din&aacute;mico y fragmentario de la Constituci&oacute;n<sup><A HREF="#7">7</A><A NAME="7a"></A></sup>   impide se&ntilde;alar la posibilidad de juicios de constitucionalidad acordes a un derecho 'puro'.</P>     <P>Si el objeto de control (la Constituci&oacute;n) es pol&iacute;tico,   es imposible que el titular del control prescinda   de las condiciones que determinen la   mejor protecci&oacute;n a la m&aacute;xima manifestaci&oacute;n   pol&iacute;tica de una comunidad en un momento determinado.</P>     <P>La Constituci&oacute;n, entendida como expresi&oacute;n   de la soberan&iacute;a, obliga al reconocimiento del   car&aacute;cter pol&iacute;tico de la funci&oacute;n de control constitucional.   El problema del control de   constitucionalidad no radica en que tenga un   car&aacute;cter pol&iacute;tico sino en la dial&eacute;ctica que debe   tener con los elementos axiol&oacute;gicos y jur&iacute;dicos   que, en conjunto, determinan la esencia de la   expresi&oacute;n del poder constituyente que podr&iacute;a   denominarse como la unidad del sentimiento   constitucional. En conclusi&oacute;n, bajo una perspectiva   pol&iacute;tica los principios se erigen en criterios   de legitimaci&oacute;n racional del poder del   Estado y principal medio de expresi&oacute;n de la   soberan&iacute;a jur&iacute;dica del poder constituyente, por   lo que un control constitucional nunca podr&aacute;   dejar de tener un matiz pol&iacute;tico<sup><A HREF="#8">8</A><A NAME="8a"></A></sup>.</P>     <P><B>1.2. LA CONSTITUCI&Oacute;N: M&Aacute;XIMA REPRESENTACI&Oacute;N   DE LOS VALORES   Y PRINCIPIOS DE UNA COMUNIDAD</B></P>     <P>Reconocer lo pol&iacute;tico obliga necesariamente   a la aceptaci&oacute;n de una moral. No es posible   hablar de una expresi&oacute;n pol&iacute;tica sin acudir a   los valores que una comunidad estima que deben   estar presentes en la configuraci&oacute;n de su   norma de normas. Son infaustos los esfuerzos   por separar la pol&iacute;tica de la moral deseada por   una comunidad. As&iacute;, soberan&iacute;a pol&iacute;tica no es   solo la potestad para determinar la forma del   poder sino para establecer lo que moralmente   debe condicionar el ejercicio del poder. Se rozan   los l&iacute;mites de una de las principales preocupaciones   de la teor&iacute;a y filosof&iacute;a del Derecho:   la vinculaci&oacute;n de la moral con el Derecho,   pero a&uacute;n en constituciones surgidas en un contexto   liberal en el cual se pretende reivindicar   la omnipotencia del legislador, se han incorporado   elementos propios a un iusnaturalismo   racionalista que pretende sujetar la actividad   del legislador al respeto de una moral representada   por derechos o principios.</P>     <P>Una caracterizaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n no   puede rehuir al problema de la vinculaci&oacute;n de   la moral al Derecho, y si se trata de responder   lac&oacute;nicamente a la pregunta si la moral est&aacute; vinculada   al Derecho (prescindiendo del problema   de si esa vinculaci&oacute;n es necesaria o contingente)   la respuesta, al menos desde la perspectiva   constitucional, es categ&oacute;rica: s&iacute; existe   una vinculaci&oacute;n de la moral con el Derecho a   trav&eacute;s de los principios jur&iacute;dicos, independientemente   de la fundamentaci&oacute;n filos&oacute;fica de los   mismos<sup><A HREF="#9">9</A><A NAME="9a"></A></sup>. El problema no se puede reducir al   reconocimiento de las relaciones entre la moral   y el Derecho. Es m&aacute;s amplio: exige una   aproximaci&oacute;n a tres subproblemas que trascienden   el objeto de este escrito pero que deben   ser enunciados: a) El tipo de moral que est&aacute;   vinculada a Derecho, b) El medio de concreci&oacute;n   o delimitaci&oacute;n de esa moral c) La forma de   dar aplicaci&oacute;n a esa moral. No es posible rehuir   a dar unas breves ideas a estos tres problemas,   con los riesgos propios de la s&iacute;ntesis.</P>     <P>a. Tipo de moral vinculada al Derecho. Es   claro que cuando se habla de la moral vinculada   al Derecho surge la preocupaci&oacute;n por la   posible (segura para algunos) infracci&oacute;n a la   seguridad jur&iacute;dica y al principio de legalidad,   pues se afirma que la &uacute;nica moral vinculada al   Derecho es aquella que est&aacute; reconocida por el   legislador en normas jur&iacute;dicas. Esta preocupaci&oacute;n   es v&aacute;lida si se hace referencia a una moral   individual o interna de cada operador jur&iacute;dico.   Igual preocupaci&oacute;n existe si se tiene por &uacute;nica   representaci&oacute;n de la moral los valores de contenido   vacuo, indeterminado o relativo. Pero si   se asume una noci&oacute;n de moral vinculada con   expresiones culturales (el Derecho es una expresi&oacute;n   cultural de lo que una comunidad desea establecer como par&aacute;metro moral), donde la moral no es individual sino que es equivalente a la raz&oacute;n p&uacute;blica, com&uacute;n o correcta, la preocupaci&oacute;n por la infracci&oacute;n a la seguridad   jur&iacute;dica se desvanece (dif&iacute;cil afirmar que desaparece)   porque ya no ser&aacute; la moral del decisor   sino la moral de una comunidad que deber&aacute;   ser correctamente interpretada por el mismo.   Es claro que para ello se requiere de jueces   permeables por lo p&uacute;blico, discretamente deliberantes,   conocedores del contexto y de los   requerimientos sociales propuestos por cada   mutaci&oacute;n constitucional. Es claro que esto no   es suficiente. Hablar de moral p&uacute;blica no es   garant&iacute;a de un correcto ejercicio de la funci&oacute;n   de control constitucional. Se debe indicar que   esa moral vinculada al Derecho est&aacute; representada   por elementos que sirven de concreci&oacute;n a   los valores: los principios jur&iacute;dicos.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>b. Los principios como concreci&oacute;n de valores.   Los principios jur&iacute;dicos han sido objeto   de discusiones interminables, condicionadas   por la perspectiva filos&oacute;fica de los intervinientes   en las mismas. En el contexto del   constitucionalismo actual, nadie osa negar la   importancia de los mismos<sup><A HREF="#10">10</A><A NAME="10a"></A></sup>, pero parad&oacute;jicamente,   los rezagos de un modelo de Estado liberal   de derecho perviven impidiendo su aplicaci&oacute;n.   La sola nominaci&oacute;n de dichos conceptos   es de por s&iacute; problem&aacute;tica: principios constitucionales,   principios generales, principios de   Derecho natural, normas rectoras, derechos   fundamentales, en fin, representan significantes   de un mismo objeto: la concreci&oacute;n de los valores   de una comunidad. El problema se hace m&aacute;s   evidente cuando la misma jurisprudencia de la   Corte Constitucional no ofrece una posici&oacute;n   coherente de lo que es un principio. En la sentencia   T-406 de 1992 M. P. Dr. Ciro Angarita   Bar&oacute;n, se indica que son los pilares fundamentales   del Estado social de derecho<sup><A HREF="#11">11</A><A NAME="11a"></A></sup>, pero en la   sentencia C-083 de 1995 M. P. Dr. Carlos Gaviria   D&iacute;az, se indica que no son normas sino candidatos   a normas cuya funci&oacute;n es la de interpretar   el derecho<sup><A HREF="#12">12</A></sup><A NAME="12a"></A>. Es condici&oacute;n fundamental para   una correcta aplicaci&oacute;n de los principios su diferenciaci&oacute;n   de los valores, pues las cr&iacute;ticas que   se formulan a estos se extienden, mutatis   mutandis, a los principios en perjuicio de estos.   Lo que interesa para el tema del control de   constitucionalidad es que la vinculaci&oacute;n de la   moral al Derecho no significa que se dejen al   albur las decisiones judiciales. Debe ser claro   que en el contexto del Estado constitucional   no se hace referencia a los principios como   aquellos de Derecho natural, como lo indica el   art&iacute;culo 4 de la ley 153 de 1887, sino como el   fundamento del ordenamiento jur&iacute;dico y, en   especial de los derechos fundamentales. Una   comprensi&oacute;n de los principios se constituye en   presupuesto de una correcta aplicaci&oacute;n de los   mismos. Se evidencia en la pr&aacute;ctica que los problemas   derivados de una incorporaci&oacute;n de los   principios no recae en ellos mismos sino en la   errada aplicaci&oacute;n por parte del operador. El problema   no es, como en tantas facetas de la vida   pol&iacute;tica y jur&iacute;dica de una naci&oacute;n, de la instituci&oacute;n   sino de quienes operan esa instituci&oacute;n.   Los principios son el paradigma normativo del   Estado constitucional, pero una errada comprensi&oacute;n   de los mismos conduce a una aplicaci&oacute;n   lesiva de la institucionalidad, donde lo grave   es que se hace en nombre del principio en   detrimento de su legitimidad.</P>     <P>c. La aplicaci&oacute;n de los principios. Estimamos   superfluo hacer referencia a la forma de   aplicaci&oacute;n de los principios. La literatura for&aacute;nea   y local es suficientemente clara con referencia   a la forma en que se debe dar cumplimiento a   los principios. B&aacute;stenos se&ntilde;alar, acorde con las   ideas desarrolladas, que la argumentaci&oacute;n se   constituye en la metodolog&iacute;a indicada para una   jurisdicci&oacute;n por principios, propia del Estado   constitucional.   En conclusi&oacute;n, bajo una perspectiva filos&oacute;fica,   los principios se erigen en la m&aacute;xima representaci&oacute;n   o concreci&oacute;n jur&iacute;dica de la moral   pretendida por una comunidad y en herramientas   necesarias para la superaci&oacute;n de las fricciones   hist&oacute;ricamente dadas entre la seguridad jur&iacute;dica y la justicia.</P>     <P><B>1.3. LA CONSTITUCI&Oacute;N, NORMA DE   NORMAS: DECANTACI&Oacute;N DE LO   POL&Iacute;TICO Y LO AXIOL&Oacute;GICO EN   LO JUR&Iacute;DICO</B></P>     <P>El paso del paradigma de Estado liberal de   derecho al paradigma del Estado social, signific&oacute;   la superaci&oacute;n de una concepci&oacute;n de la ley   como m&aacute;xima representaci&oacute;n del Derecho para   reconocer la existencia de un plus del Derecho   de naturaleza constitucional que act&uacute;a como   correctivo del Derecho positivo<sup><A HREF="#13">13</A><A NAME="13a"></A></sup>. De una Constituci&oacute;n   destinada a la configuraci&oacute;n de la estructura   del poder se pasa a una idea de Constituci&oacute;n   normativa, caracterizada ahora por   contener principios y valores<sup><A HREF="#14">14</A><A NAME="14a"></A></sup> de aplicaci&oacute;n   inmediata en virtud del principio de eficacia directa   de la Constituci&oacute;n (entendido como la limitaci&oacute;n   de los espacios de configuraci&oacute;n normativa   del legislador frente a la norma constitucional).</P>     <P>Resultado l&oacute;gico de la incorporaci&oacute;n de una   nueva Constituci&oacute;n debe ser la verificaci&oacute;n de   cambios en la forma de concebir el estudio del   Derecho. Ello, infortunadamente, no ha sido as&iacute;   debido a la arraigada cultura jur&iacute;dica demoliberal   que reivindica la presencia de una concepci&oacute;n   del Derecho legicentrista donde la funci&oacute;n jurisdiccional   se reduce a una, sin exagerar, m&iacute;nima   expresi&oacute;n: la de aplicar la ley mediante un   procedimiento subsuntivo.</P>     <P>La incorporaci&oacute;n de una Constituci&oacute;n caracterizada   por la consagraci&oacute;n directa (mediante   el reconocimiento expreso de principios) o   indirecta (a trav&eacute;s de la formulaci&oacute;n de los derechos   fundamentales como expresi&oacute;n subjetiva   de los principios) de normas principiales exige   una transformaci&oacute;n sustancial de la forma   de describir el Derecho. Ya no es posible concebir   los principios jur&iacute;dicos (optamos por esta   nominaci&oacute;n por ser m&aacute;s omnicomprensiva del   objeto) solamente como fuentes auxiliares a la   ley, o como candidatos a normas jur&iacute;dicas que   se ubican por tal raz&oacute;n en el nivel &uacute;ltimo de   una caduca jerarquizaci&oacute;n de fuentes.</P>     <P>Los principios pasan, en este nuevo contexto,   a ser mucho m&aacute;s que simples herramientas   auxiliares de la funci&oacute;n jurisdiccional<sup><A HREF="#15">15</A></sup><A NAME="15a"></A>: jur&iacute;dicamente   se pueden se&ntilde;alar como funciones   principales de los principios las siguientes:</P>     <P>a. Son la principal fuente del Derecho. Lo   que se erige como fundamento del ordenamiento   jur&iacute;dico no puede ser concebido como subsidiario   respecto de lo fundado: la ley.</P>     <P>b. Los principios son normas de derecho   fundamental que otorgan fundamento a los derechos   fundamentales.</P>     <P>c. Los principios son normas que fungen   de criterios de constitucionalidad de las restantes   normas del ordenamiento jur&iacute;dico.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Una dogm&aacute;tica jur&iacute;dica cl&aacute;sica (entendiendo   por cl&aacute;sica la circunscrita al surgimiento del   Estado liberal) describe la Constituci&oacute;n s&oacute;lo   como norma de normas. Esa perspectiva   reduccionista es propia de una concepci&oacute;n del   Derecho que pretende explicar, desde la l&oacute;gica,   los fen&oacute;menos jur&iacute;dicos. El calificativo empleado   no por fuerte deja de ser preciso. El   Derecho ha pretendido para s&iacute; la potestad de   justificaci&oacute;n de los productos jur&iacute;dicos cuando   no es m&aacute;s que la sumatoria de lo pol&iacute;tico y lo   axiol&oacute;gico. La Constituci&oacute;n como norma de   normas no puede representar la negaci&oacute;n de   su condici&oacute;n de m&aacute;xima expresi&oacute;n pol&iacute;tica y   principal concreci&oacute;n de la moral afirmada por   una comunidad. Un control de constitucionalidad   no puede reducir el objeto del control   a una perspectiva estrictamente jur&iacute;dica.   La Constituci&oacute;n no puede ser solamente un   acuerdo pol&iacute;tico, tampoco la representaci&oacute;n de una moralidad concreta de una comunidad. Lo pol&iacute;tico y lo moral deben alcanzar su cualificaci&oacute;n en lo jur&iacute;dico.</P>     <P>El principio de primac&iacute;a constitucional representado   en el enunciado de la Constituci&oacute;n   como norma de normas, establecido en el art&iacute;culo   4 de la C. P., no puede obviar la condici&oacute;n   pol&iacute;tica y axiol&oacute;gica de la misma Constituci&oacute;n.   Un correcto ejercicio del control de   constitucionalidad no puede partir de una concepci&oacute;n   juridizante del fen&oacute;meno constitucional.   Pol&iacute;tica y moral son dos expresiones canalizadas   por el Derecho, convirtiendo vertiginosas   corrientes &eacute;ticas en canalizadas perspectivas   jur&iacute;dicas.  </P>     <P>La exposici&oacute;n de las ideas anteriores debe   arrojar como conclusi&oacute;n la necesaria vinculaci&oacute;n   del discurso pol&iacute;tico, axiol&oacute;gico y jur&iacute;dico   en un mismo objeto exigiendo un juez de control   de constitucionalidad, difuso o concentrado,   con la m&aacute;s amplia disposici&oacute;n para demostrar   con su argumentaci&oacute;n la dial&eacute;ctica o equilibrio   entre esos tres niveles de la argumentaci&oacute;n.   De esta manera, el control de   constitucionalidad debe representar una arm&oacute;nica   relaci&oacute;n entre lo pol&iacute;tico, lo axiol&oacute;gico y lo   jur&iacute;dico. La Constituci&oacute;n es una expresi&oacute;n m&aacute;s   f&eacute;rtil de lo imaginado: no es s&oacute;lo norma de normas   sino la m&aacute;xima expresi&oacute;n de la soberan&iacute;a   pol&iacute;tica de un pueblo as&iacute; como la m&aacute;xima concreci&oacute;n   de la moral pretendida por una comunidad.  </P>     <P>Si la Constituci&oacute;n representa un universo   de posibilidades pol&iacute;ticas, axiol&oacute;gicas y jur&iacute;dicas,   el control de constitucionalidad deber&aacute;   estar caracterizado por la imbricaci&oacute;n o relaci&oacute;n   arm&oacute;nica entre estos tres elementos. Un   desequilibrio entre estos tres &aacute;mbitos de expresi&oacute;n   o desarrollo de la Constituci&oacute;n genera   decisiones aparentemente ajustadas al ordenamiento   jur&iacute;dico pero peligrosamente tendenciosas,   al permitir al juez la elecci&oacute;n del argumento   que mejor considere que es aplicable dentro   de las posibilidades pol&iacute;ticas, axiol&oacute;gicas o   jur&iacute;dicas. Este desequilibrio da lugar a decisiones   aparentemente razonables pero que no   soportan el test dirigido a verificar el respeto   de la dial&eacute;ctica poder-moral-Derecho. Son decisiones   aparentemente muy convenientes o   leg&iacute;timas (nivel pol&iacute;tico), o muy justas (nivel   moral) o muy v&aacute;lidas (nivel jur&iacute;dico), cuando el   reto no es que la decisi&oacute;n est&eacute; anclada en uno   de estos tres niveles sino que represente la armon&iacute;a   entre los mismos. &iquest;C&oacute;mo lograr la dial&eacute;ctica   requerida para el equilibrio entre estos tres   niveles de desarrollo del discurso constitucional?   La respuesta no es otra que con la argumentaci&oacute;n   jur&iacute;dica.  </P>     <P>&nbsp;</P>     <P><B><FONT SIZE="3">2. LA ARGUMENTACI&Oacute;N </FONT></B> </P>     <P>La crisis del Derecho (no fue solo del Derecho   positivo), a mediados del siglo XX, justific&oacute;   el paso de la racionalidad a la razonabilidad,   de la l&oacute;gica formal a la l&oacute;gica material, de la   raz&oacute;n te&oacute;rica a la raz&oacute;n pr&aacute;ctica, de la regla   a los principios, de la ley a la Constituci&oacute;n, de la   subsunci&oacute;n a la ponderaci&oacute;n<sup><A HREF="#16">16</A></sup><A NAME="16a"></A>. Exigi&oacute; el fortalecimiento   de una teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n   jur&iacute;dica como garant&iacute;a individual del debido   proceso, medio de legitimaci&oacute;n de la funci&oacute;n   jurisdiccional y formulaci&oacute;n objetiva de los   contenidos axiol&oacute;gicos vinculados al Derecho  </P>     <P>Dentro del contexto del Estado constitucional   que impone el fortalecimiento de las garant&iacute;as   individuales (promoci&oacute;n de los derechos   fundamentales) e institucionales (respeto al   principio de separaci&oacute;n de poderes), la formulaci&oacute;n   de medios de control al &oacute;rgano de cierre   del sistema se erige en uno de los principales   motivos de preocupaci&oacute;n dentro de la dogm&aacute;tica   constitucional. No es posible predicar la   existencia de controles formales u org&aacute;nicos a   la actividad de los tribunales constitucionales   en atenci&oacute;n a que se desnaturaliza su funci&oacute;n   como &oacute;rganos de cierre del sistema, lo que impone   una teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n para la   determinaci&oacute;n de las mejores razones en la configuraci&oacute;n   de las decisiones jurisdiccionales. El Derecho constitucional en un Estado   social encuentra en la argumentaci&oacute;n el procedimiento   de concreci&oacute;n racional de los elementos &eacute;ticos   y pol&iacute;ticos que deben estar relacionados   con el Derecho, limitando la posibilidad de un   ejercicio arbitrario de la funci&oacute;n de control constitucional.   La argumentaci&oacute;n constitucional se   debe constituir en medio de control de la   discrecionalidad de los tribunales constitucionales   en el ejercicio de su funci&oacute;n de &oacute;rgano de   cierre del sistema. Pero no puede ser cualquier   tipo de argumentaci&oacute;n, pues no han sido pocos   los casos en que la misma Corte Constitucional   ha adoptado decisiones que de manera   m&aacute;s directa que indirecta han representado la   infracci&oacute;n a derechos fundamentales, bajo el   amparo de una aparente argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica.</P>     <P>A los tribunales constitucionales se les conf&iacute;a   la guarda de la primac&iacute;a e integridad de la   Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, y en ejercicio de esa funci&oacute;n   encuentra:</P>     <P>1. Una Constituci&oacute;n sometida a constantes   mutaciones o transformaciones materiales de su contenido.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>2. Una Constituci&oacute;n fragmentaria con lagunas   y, no en pocas veces, antinomias, donde   la misma interpretaci&oacute;n del Tribunal se erige en   parte del cuerpo de normas constitucionales</P>     <P>3. Principios expl&iacute;citos e impl&iacute;citos cuyo   contenido debe fijar el mismo &oacute;rgano que se   pretende controlar.</P>     <P>De acuerdo con lo anterior, la funci&oacute;n de   control de constitucionalidad resulta particularmente   compleja al corresponderle al operador   la funci&oacute;n de concretar el sentimiento constitucional   de una comunidad con el riesgo de   poner en juego su legitimidad. No obstante   los peligros derivados del ejercicio de un control   de constitucionalidad a partir de una Constituci&oacute;n   din&aacute;mica, fragmentaria y cargada de   contenidos axiol&oacute;gicos, un concepto de derecho   configurado bajo una filosof&iacute;a propia al Estado   constitucional debe tener, por funci&oacute;n   principal, la materializaci&oacute;n del principio de primac&iacute;a   constitucional, el fortalecimiento de las   garant&iacute;as individuales y la superaci&oacute;n de la crisis   de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica. El paso del razonamiento   te&oacute;rico al razonamiento pr&aacute;ctico,   entendido en t&eacute;rminos simples como la importancia   de la teor&iacute;a acompa&ntilde;ada de una buena   metodolog&iacute;a, exige precisamente el fortalecimiento   del procedimiento para armonizar los   niveles mencionados: pol&iacute;tico, axiol&oacute;gico y   moral.</P>     <P>No es coincidencia, y menos capricho, la   formulaci&oacute;n de los tres niveles de la argumentaci&oacute;n   jur&iacute;dica. Corresponde a la necesidad de comprender la realidad jur&iacute;dica y constitucional en su m&aacute;s amplia dimensi&oacute;n en la que coinciden corrientes del pensamiento jur&iacute;dico consideradas antag&oacute;nicas: el realismo jur&iacute;dico, el iusnaturalismo y el positivismo jur&iacute;dico. Se puede graficar esa dimensi&oacute;n amplia del derecho, as&iacute;:</P>     <P ALIGN="CENTER"><img src="/img/revistas/ojum/v6n11/v6n11a1fig1.JPG"></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>  Existen, entonces, dos alternativas: la explicaci&oacute;n   del fen&oacute;meno constitucional a partir   de cada una de las corrientes mencionadas (lo   que conducir&iacute;a al mismo fen&oacute;meno criticado:   la fundamentaci&oacute;n unidireccional o   unidimensional del objeto constitucional) o la   explicaci&oacute;n de los asuntos atinentes a la Constituci&oacute;n   desde lo que se podr&iacute;a denominar &aacute;mbitos   de validez pol&iacute;tica (eficacia), axiol&oacute;gica (justicia)   y jur&iacute;dica (legalidad).</P>     <P>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n tiene la argumentaci&oacute;n con   el reconocimiento de un Derecho en el cual   interact&uacute;an elementos morales, pol&iacute;ticos y normativos?   La respuesta es clara: no es posible   una argumentaci&oacute;n en fase de control constitucional   que prescinda de alguno de los tres   elementos. De all&iacute; que se pueda justificar la existencia,   en t&eacute;rminos del profesor Atienza, de tres   concepciones acerca de la argumentaci&oacute;n: concepci&oacute;n   formal, concepci&oacute;n material y concepci&oacute;n   pragm&aacute;tica. Con los peligros propios de la   s&iacute;ntesis, se podr&iacute;an explicar as&iacute;: la concepci&oacute;n   formal hace referencia a una justificaci&oacute;n interna   de las sentencias a partir de una l&oacute;gica   deductiva; la argumentaci&oacute;n material hace referencia   al empleo de elementos denominados   t&oacute;picos que para el esquema planteado pueden   ser denominados principios jur&iacute;dicos; y la   argumentaci&oacute;n pragm&aacute;tica que asume la misma   como una actividad dial&eacute;ctica dirigida a la   configuraci&oacute;n consensuada del poder en un sistema   democr&aacute;tico.</P>     <P>La elecci&oacute;n del tipo de argumentaci&oacute;n no   puede ser discrecional. El uso exclusivo de alguno   de los tipos de argumentaci&oacute;n puede generar   los mismos peligros de una perspectiva   normativista (un derecho ajeno a la realidad), o   moral (p&eacute;rdida de seguridad jur&iacute;dica) o pol&iacute;tica   (infracci&oacute;n al principio de separaci&oacute;n de los   poderes p&uacute;blicos). Al respecto, se&ntilde;ala el profesor   Atienza: '<I>El hecho de que se trate de tres concepciones   distintas de la argumentaci&oacute;n no significa exactamente   que sean incompatibles entre s&iacute;. M&aacute;s bien   me parece que habr&iacute;a que tratarlas como complementarias   &#8211;   a&ntilde;adir&iacute;amos nosotros necesariamente complementarias-,   en el sentido, por ejemplo, de que una   teor&iacute;a adecuada de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica no puede   dejar de considerar ninguno de esos tres enfoques'</I><sup><A HREF="#17">17</A><A NAME="17a"></A></sup>.</P>     <P>En conclusi&oacute;n, la discrecionalidad judicial   en materia de control de constitucionalidad va   a tener un importante l&iacute;mite en el deber de   asumir la carga de la argumentaci&oacute;n considerando   los tres niveles de representaci&oacute;n de la   realidad constitucional: el pol&iacute;tico, el axiol&oacute;gico   y el jur&iacute;dico.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P><B><FONT SIZE="3">3. PROPUESTA DE REFORMA AL   CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD</FONT></B></P>     <P>El presente escrito inici&oacute; resaltando la importancia   de una noci&oacute;n de Constituci&oacute;n que   incorpore arm&oacute;nicamente aspectos pol&iacute;ticos,   axiol&oacute;gicos y jur&iacute;dicos. Igualmente, se se&ntilde;al&oacute; la   necesidad de una argumentaci&oacute;n acorde a la   naturaleza misma de la Constituci&oacute;n que representara   la sincronizaci&oacute;n, armon&iacute;a o dial&eacute;ctica   entre lo pol&iacute;tico, lo axiol&oacute;gico y lo jur&iacute;dico.   &iquest;C&oacute;mo limitar o controlar la funci&oacute;n del titular   del control de constitucionalidad? La respuesta   no puede ser un imposible: eliminando la   discrecionalidad judicial<sup><A HREF="#18">18</A><A NAME="18a"></A></sup>. La soluci&oacute;n est&aacute;   perfilada: un control a la discrecionalidad jurisdiccional   mediante la exigencia de una argumentaci&oacute;n   que demuestre que se tuvo en cuenta   el contexto real de desarrollo de la Constituci&oacute;n   en lo pol&iacute;tico, lo axiol&oacute;gico y lo jur&iacute;dico.   La discrecionalidad no se puede eliminar pero   puede ser efectivamente controlada mediante   la exigencia de una argumentaci&oacute;n arm&oacute;nica   que elimine la posibilidad de sentencias justas   pero ajenas a la realidad, legales pero injustas, o muy convenientes pero injustas o ilegales.</P>     <P>La redacci&oacute;n de la norma propuesta ser&iacute;a la siguiente:</P>     <P> 'Todo funcionario est&aacute; obligado a aplicar   la norma constitucional. Para ello deber&aacute; se&ntilde;alar   las razones pol&iacute;ticas, morales y jur&iacute;dicas que   soportan su decisi&oacute;n'.</P>     <P>Con la propuesta se promueve:</P>     <P>a. El fortalecimiento del control de   constitucionalidad al generar la credibilidad de   un correcto ejercicio del mismo;</P>     <P>b. La legitimidad de la funci&oacute;n de control   de constitucionalidad desarrollada por la Corte   Constitucional al eliminar la posibilidad de elecci&oacute;n   de los &aacute;mbitos de argumentaci&oacute;n;</P>     <P>c. La realizaci&oacute;n de un control de   constitucionalidad acorde con la naturaleza   pol&iacute;tica, axiol&oacute;gica y jur&iacute;dica de la Constituci&oacute;n;</P>     <P>d. La materializaci&oacute;n del principio de eficacia   directa de la Constituci&oacute;n haciendo que   sus postulados sean normas de aplicaci&oacute;n inmediata   sin temor a la infracci&oacute;n de la seguridad   jur&iacute;dica, por parte de los destinatarios de   la decisi&oacute;n, o al prevaricato, por parte de los   titulares de la funci&oacute;n jurisdiccional.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Queda as&iacute; logrado el objeto principal de   este escrito: proponer herramientas de control   al ejercicio del control de constitucionalidad   como presupuesto del mantenimiento del Estado   constitucional, aunque el objetivo real   trasciende lo acad&eacute;mico para radicarse en lo   personal: ser consecuentes con el deber, aparejado   a nuestra calidad de colombianos, de   velar por el orden institucional. Nada puede ser   m&aacute;s reprochable que la actitud indiferente de   los asociados frente a los problemas que afectan   la integridad constitucional pues representa   la condici&oacute;n suficiente para impedir la celebraci&oacute;n   de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os de la actual Constituci&oacute;n   Pol&iacute;tica. De nuestra parte, tratando de   emular a Crit&oacute;n en el sabio di&aacute;logo plat&oacute;nico   Del deber, nunca declinaremos en nuestra misi&oacute;n   de coadyuvar en el mantenimiento del orden institucional.</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><B><FONT SIZE="3">Bibliograf&iacute;a</FONT></B></P>     <!-- ref --><P> 1. AARNIO, Aulis. Derecho, racionalidad y comunicaci&oacute;n Social, 2&#170; ed.   Trad. Pablo Larra&ntilde;aga. Biblioteca   de &Eacute;tica Filosof&iacute;a del Derecho y Pol&iacute;tica, M&eacute;xico, Fontamara 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S1692-2530200700010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 2. ALEXY, Robert. Concepto y validez del derecho. Trad. Jorge M. Se&ntilde;a.   Barcelona, Gedisa, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1692-2530200700010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 3. ARAG&Oacute;N Reyes, Manuel. El juez ordinario entre legalidad y constitucionalidad.Instituto   de Estudios   Constitucionales Carlos Restrepo Piedrah&iacute;ta, Bogot&aacute;, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S1692-2530200700010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 4. ATIENZA, Manuel. Derecho y argumentaci&oacute;n. Serie de Teor&iacute;a   Jur&iacute;dica   y Filosof&iacute;a del Derecho No. 6.   Universidad Externado de Colombia. 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1692-2530200700010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 5. BERNAL, Carlos. El derecho de los derechos. Universidad Externado de Colombia,   Bogot&aacute;, 2005&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S1692-2530200700010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 6. BIDART, Campos German. La interpretaci&oacute;n y el control constitucionales   en la jurisdicci&oacute;n   constitucional. Ed. Ediar, Buenos Aires, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1692-2530200700010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 7. DWORKIN Ronald. Los derechos en serio. Trad. Marta Guastavino. Edit. Ariel, 1&#170; ed. Barcelona, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1692-2530200700010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 8. GUASTINI, Ricardo. Estudios de teor&iacute;a y metateor&iacute;a del Derecho.   Trad. Jordi Ferrer i Beltr&aacute;n. Barcelona,   Gedisa, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1692-2530200700010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 9. HABERMAS, J&uuml;rgen: Facticidad y validez. Trad. Manuel Jim&eacute;nez   Redondo, Ed. Trotta, Madrid, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S1692-2530200700010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 10. PRIETO Sanch&iacute;s, Luis. Neoconstitucionalismo y ponderaci&oacute;n   judicial. En: Neoconstitucionalismo (s).   Comp. Miguel Carbonell. Madrid : Trotta, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1692-2530200700010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P> 11. SCHNEIDER, Hans Meter. Democracia y Constituci&oacute;n. Centro de Estudios   Constitucionales, Madrid,   1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1692-2530200700010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P>Recibido: marzo 20 de 2007 Aprobado: mayo 22 de 2007</P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><A HREF="#1a">1</A><A NAME="1"></A> El presente art&iacute;culo es producto de la investigaci&oacute;n denominada 'Los   principios jur&iacute;dicos en el ejercicio de   la funci&oacute;n jurisdiccional colombiana en la actualidad', financiada   por la Universidad de Medell&iacute;n. Dicha   investigaci&oacute;n fue culminada en el 2006 y dirigida por el autor.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><A HREF="#2a">2</A><A NAME="2"></A> Abogado. Doctorando en Responsabilidad Jur&iacute;dica. Perspectiva Multidisciplinar   de La Universidad de Le&oacute;n.   Profesor e investigador de la Universidad de Medell&iacute;n, miembro de la   l&iacute;nea de investigaci&oacute;n teor&iacute;a general   del derecho del grupo de investigaciones jur&iacute;dicas de la Facultad de   Derecho de la misma Universidad. Correo electr&oacute;nico <A HREF="mailto:siestrada@udem.edu.co">siestrada@udem.edu.co</A></P>     <P>  <A HREF="#3a">3</A><A NAME="3"></A> Entendemos por soluci&oacute;n no el logro del m&aacute;ximo grado de racionalidad   en la decisi&oacute;n judicial   sino en la disminuci&oacute;n o control de la necesaria discrecionalidad al   momento de adoptar la misma.</P>     <P> <A HREF="#4a">4</A><A NAME="4"></A> Sobre la importancia de los principios se&ntilde;ala el profesor Carlos Bernal   Pulido: 'Una de las ideas   m&aacute;s importantes de la teor&iacute;a del Derecho contempor&aacute;nea,   tanto en el mundo anglosaj&oacute;n como   en el Derecho continental, es que los ordenamientos jur&iacute;dicos no est&aacute;n   compuestos exclusivamente   por reglas, es decir, por el tipo tradicional de normas jur&iacute;dicas, sino   tambi&eacute;n por principios'   El derecho de los derechos. Universidad Externado de Colombia. Bogot&aacute;,   2005, p. 95  </P>     <P><A HREF="#5a">5</A><A NAME="5"></A> Se&ntilde;ala Aarnio: 'S&oacute;lo se   puede realizar la democracia real si los discursos pol&iacute;tico, moral y   jur&iacute;dico satisfacen un criterio m&iacute;nimo de racionalidad. Este   es el reto de la teor&iacute;a del   razonamiento pr&aacute;ctico. Ese es el 'proyecto moderno de la Ilustraci&oacute;n'.   'Derecho, racionalidad   y comunicaci&oacute;n social, 2&ordf; ed. Trad. Pablo Larra&ntilde;aga. Biblioteca   de &Eacute;tica, Filosof&iacute;a del Derecho   y Pol&iacute;tica, M&eacute;xico, Fontamara 2000, p. 79.</P>     <P><A HREF="#6a">6</A><A NAME="6"></A> Respecto a la vinculaci&oacute;n de elementos extrajur&iacute;dicos al derecho,   se&ntilde;ala Habermas: 'En los   discursos jur&iacute;dicos, aparte de razones inmanentes al Derecho, se hacen   o&iacute;r tambi&eacute;n razones   morales y &eacute;ticas, razones emp&iacute;ricas y pragm&aacute;ticas' Facticidad   y validez. Trad. Manuel Jim&eacute;nez Redondo, Ed. Trotta, Madrid, 1998, p. 358</P>     <P> <A HREF="#7a">7</A><A NAME="7"></A> El car&aacute;cter din&aacute;mico y   fragmentario de la Constituci&oacute;n   es explicado por Hans Peter Schneider   de la siguiente manera: 'Destaca aqu&iacute; la estructura din&aacute;mica   de la Constituci&oacute;n: su historicidad   y su car&aacute;cter cambiante. No obstante, debe tenerse en cuenta que una   flexibilidad total de la   Constituci&oacute;n, por ejemplo, en el sentido de un continuo desarrollo de   su validez, incidir&iacute;a   negativamente en su fuerza normativa tanto como su rigidez total. Porque mientras   en este &uacute;   ltimo caso pueden surgir complicados problemas de adaptaci&oacute;n, y es de   temer un aumento de   las rupturas constitucionales, una norma excesivamente cambiante podr&iacute;a   tener como efecto   que se cuestionase la identidad constitucional, la cual est&aacute; contenida   claramente en los principios   de 'orden fundamental democr&aacute;tico liberal', en virtud de   un mandato constitucional positivo e   inalterable... Pero precisamente la misma estructura din&aacute;mica del   Derecho constitucional es   expresi&oacute;n, en una situaci&oacute;n hist&oacute;rica cambiante, de la   necesaria concreci&oacute;n y actualizaci&oacute;n de   determinados contenidos normativos. Por ello, para la continuidad de una Constituci&oacute;n   son   imprescindibles la movilidad y modificabilidad de estas normas: la elasticidad   de estas le otorga   perpetuidad... Adem&aacute;s de su cualidad din&aacute;mica y program&aacute;tica,   en el Derecho constitucional   se divisa tambi&eacute;n una estructura fragmentaria: el car&aacute;cter abierto   de la Constituci&oacute;n. Esto se   muestra en la existencia de lagunas y en que es incompleta. En este sentido   el car&aacute;cter   incompleto de la Constituci&oacute;n, entendido como neutralidad ideol&oacute;gica   y no identificaci&oacute;n con   determinadas convicciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales, es   al mismo tiempo un presupuesto   para una comunidad libre y abierta... p&aacute;g. 49). La Constituci&oacute;n   est&aacute; abierta 'hacia arriba' al   Derecho natural, los derechos humanos, los principios jur&iacute;dicos generales,   el Derecho   internacional p&uacute;blico, la integraci&oacute;n supranacional... (p&aacute;g.   50). Democracia y Constituci&oacute;n.   Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1991.</P>     <P> <A HREF="#8a">8</A><A NAME="8"></A> Ronald Dworkin se&ntilde;ala en su libro Los <I>derechos en serio</I> que las decisiones   judiciales en los casos   dif&iacute;ciles son generadas prevalentemente por argumentos de principio &#8211;sin   abandonar el   argumento pol&iacute;tico o la presencia de directrices pol&iacute;ticas (p.   149 y 150), no descarta que, bajo   la teor&iacute;a de la responsabilidad pol&iacute;tica que se&ntilde;ala la   necesidad de una coherencia en las   decisiones adoptadas por los funcionarios pol&iacute;ticos, las decisiones   de los jueces sean pol&iacute;ticas   (v&eacute;ase p&aacute;g. 154 y 155). Frente a la subordinaci&oacute;n del   juez tanto a los conceptos como a las   directrices pol&iacute;ticas, se&ntilde;ala: 'Las leyes y normas del   Derecho consuetudinario suelen ser vagas,   y es necesario interpretarlas antes de que se las pueda aplicar a casos nuevos.   Adem&aacute;s, algunos   casos plantean problemas tan nuevos que no es posible resolverlos ni siquiera   forzando o   volviendo a interpretar las normas existentes, de manera que en ocasiones los   jueces deben   legislar, ya sea encubierta o expl&iacute;citamente. Pero cuando lo hacen,   deben actuar como   representantes del legislativo, promulgando el Derecho que, en su sentir, promulgar&iacute;a &eacute;ste   de   verse enfrentado con el problema. El razonamiento es perfectamente conocido,   pero en esta   historia de sentido com&uacute;n hay otro nivel de subordinaci&oacute;n subyacente   que no siempre se   advierte. Cuando los jueces legislan &#8211;tal es la expectativa- no solo   actuar&aacute;n como diputados   sino como representantes de la legislaci&oacute;n. Legislar&aacute;n movidos   por pruebas y argumentos de   car&aacute;cter similar a los que mover&iacute;an al &oacute;rgano legislativo   superior, si &eacute;ste estuviera actuando   independientemente. Se trata de un nivel de subordinaci&oacute;n m&aacute;s   profundo, porque hace que   toda comprensi&oacute;n de lo que hacen los jueces en los casos dif&iacute;ciles   dependa de una comprensi&oacute;n   previa de lo que hacen continuamente los legisladores. Esta subordinaci&oacute;n   m&aacute;s profunda es,   por ende, tanto conceptual como pol&iacute;tica' (p&aacute;g. 147). Los   derechos en serio. Trad. .Marta   Guastavino. Edit. Ariel, 1&ordf; ed. Barcelona, 1984.</P>     <P><A HREF="#9a">9</A><A NAME="9"></A> La diversidad o divergencia entre las perspectivas no debe afectar la construcci&oacute;n   de una   teor&iacute;a de los principios jur&iacute;dicos. Al respecto, se&ntilde;ala   el profesor Germ&aacute;n Bidart Campos: 'No   entendemos demasiado la pol&eacute;mica entre iusnaturalistas y positivistas   para enfatizar que los   principios generales son de derecho natural o surgen del derecho positivo,   porque una cosa es   indagar su origen o fuente (si el Derecho natural o positivo), y otra coincidir   en que vengan de   donde vinieren, pertenecen siempre a un orden jur&iacute;dico positivo, o est&aacute;n   dentro de &eacute;l. Ser&iacute;a   tanto como discutir si los derechos humanos tienen ascendencia en el Derecho   natural o   nacen de Derecho positivo; la cuesti&oacute;n, con ser importante, no implica   negar, con cualquier   posici&oacute;n, que cuando la Constituci&oacute;n los declara, reconoce o   alberga 'est&aacute;n' en ella. Igual los   principios generales'. La interpretaci&oacute;n y el control constitucionales   en la jurisdicci&oacute;n constitucional. Ed. Ediar, Buenos Aires, 1987, p&aacute;g. 231.</P>     <P> <A HREF="#10a">10</A><A NAME="10"></A> Se&ntilde;ala Arag&oacute;n Reyes   respecto de la presencia de los principios en la Constituci&oacute;n '... parece   dif&iacute;cil   negar que hoy el Derecho de la Constituci&oacute;n es un Derecho 'por   principios', esto es, que tenemos   una Constituci&oacute;n principialista. Y ello origina unas consecuencias que   han de aceptarse. Entre   las que se cuentan un mayor margen de discrecionalidad en la interpretaci&oacute;n   jur&iacute;dica y, por lo   mismo, un reforzamiento de la importancia del papel de los jueces en el Estado   de derecho, que   pasa a ser, as&iacute;, estado jurisdiccional de derecho'. El juez ordinario   entre legalidad y constitucionalidad.   Instituto de Estudios Constitucionales Carlos Restrepo Piedrah&iacute;ta, Bogot&aacute;, 1997, p. 23.</P>     <P> <A HREF="#11a">11</A><A NAME="11"></A> 'Los principios Constitucionales, a diferencia de los valores que   establecen fines, consagran   prescripciones jur&iacute;dicas generales que suponen una delimitaci&oacute;n   pol&iacute;tica y axiol&oacute;gica reconocida   y, en consecuencia, restringen el espacio de interpretaci&oacute;n, lo cual   hace de ellos normas de   aplicaci&oacute;n inmediata, tanto por el legislador como por el juez constitucional'</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <A HREF="#12a">12</A><A NAME="12"></A> 'Se trata entonces de <u>principios</u> que   no satisfacen las condiciones de la regla de reconocimiento   y, por ende, no hacen parte del ordenamiento pues no son materialmente reductibles   a la   Constituci&oacute;n. Seg&uacute;n expresi&oacute;n afortunada de Carri&oacute; 'pueden   ser llamados 'principios jur&iacute;dicos&#8217;   en cuanto se refieren a aqu&eacute;l (el Derecho) pero no en cuanto partes   de &eacute;l' Y a&ntilde;ade: 'el uso   judicial de ellos puede conferirles, en el mejor de los supuestos, el rango   de candidatos a   integrar el sistema, una vez que ese uso adquiera consistencia, regularidad   y car&aacute;cter normativo   suficientes como para considerar que las pautas aplicadas son normas jurisprudenciales   en   vigor', o se incorporen al ordenamiento -agrega la Corte- por disposici&oacute;n del legislador'.</P>     <P> <A HREF="#13a">13</A><A NAME="13"></A> Sobre la intervenci&oacute;n de la argumentaci&oacute;n en la determinaci&oacute;n   de ese plus del Derecho, resulta   importante lo se&ntilde;alado por J&uuml;rgen Habermas citando el Tribunal   Constitucional alem&aacute;n: 'El   Derecho no se identifica con la totalidad de las leyes escritas. Frente a lo   positivamente   establecido por el poder del Estado puede haber a veces un plus en lo que toca   a Derecho, que   tiene su fuente en el orden constitucional considerado como una totalidad de   sentido y que   puede actuar como correctivo frente a la ley escrita, encontrar ese plus y   realizarlo en sus   decisiones es tarea de la jurisprudencia constitucional' (BVerGE 34,269,   p.304). De lo que en   definitiva se trata es de encontrar la soluci&oacute;n correcta, elabor&aacute;ndola,   como se dice despu&eacute;s,   en una 'argumentaci&oacute;n racional' Op. cit. p. 317.</P>     <P> <A HREF="#14a">14</A><A NAME="14"></A> Es necesario advertir que nos apartamos de quienes   se&ntilde;alan la igualdad   ontol&oacute;gica entre   principios y valores por las razones que se pueden leer en el art&iacute;culo   de nuestra autor&iacute;a 'De la   jerarquizaci&oacute;n filos&oacute;fica de los valores a la coordinaci&oacute;n   jur&iacute;dica de los principios' en <A HREF="http://www.filosofiayderecho.com/rtfd/n8.html" TARGET="_blank">www.filosof&iacute;ayderecho.com n&uacute;mero 8</A>.</P>     <P> <A HREF="#15a">15</A><A NAME="15"></A> Fundamentales las palabras de Riccardo   Guastini con respecto a la importancia de los principios: 'los principios se caracterizan respecto a las (otras) normas porque desempe&ntilde;an   en el   ordenamiento jur&iacute;dico... el papel de normas 'fundamentales'.   Esto ocurre en un doble sentido.   En primer lugar, en el sentido de que los principios son normas que sirven de fundamento o justificaci&oacute;n de otras normas (generalmente, cada principio constituye el fundamento de una multiplicidad de otras normas). En segundo lugar, en el sentido de que los principios son normas que parecen no requerir, a su vez, fundamento o justificaci&oacute;n (ya que son percibidos como obvios, autoevidentes o como intr&iacute;nsecamente justos)' Distinguiendo. Estudios de teor&iacute;a y metateor&iacute;a del Derecho. Trad. Jordi Ferrer i Beltr&aacute;n. Barcelona, Gedisa, 1999, p. 35.</P>     <P> <A HREF="#16a">16</A><A NAME="16"></A> Estas son las caracter&iacute;sticas del denominado neoconstitucionalismo,   comprendido por el profesor   Luis Prieto Sanch&iacute;s as&iacute;: 'El constitucionalismo est&aacute; impulsando   una nueva teor&iacute;a del Derecho,   cuyos rasgos m&aacute;s sobresalientes cabr&iacute;a resumir en los siguientes   cinco ep&iacute;grafes, expresivos de   otras tantas orientaciones o l&iacute;neas de evoluci&oacute;n: m&aacute;s principios   que reglas; m&aacute;s ponderaci&oacute;n   que subsunci&oacute;n; omnipresencia de la Constituci&oacute;n en todas las &aacute;reas   jur&iacute;dicas y en todos los   conflictos m&iacute;nimamente relevantes, en lugar de espacios exentos en favor   de la opci&oacute;n legislativa   o reglamentaria; omnipotencia judicial en lugar de autonom&iacute;a del legislador   ordinario; y, por &uacute;   ltimo, coexistencia de una constelaci&oacute;n plural de valores, a veces tendencialmente   contradictorios, en lugar de homogeneidad ideol&oacute;gica en torno a un pu&ntilde;ado   de principios   coherentes entre s&iacute; y en torno, sobre todo, a las sucesivas opciones legislativas'.   Neoconstitucionalismo y ponderaci&oacute;n judicial. En Neoconstitucionalismo   (s). Comp. Miguel   Carbonell. Madrid : Trotta, 2003,p. 132, caracter&iacute;sticas divergentes a   las se&ntilde;alas para el Estado   liberal de derecho por Robert Alexy as&iacute;: ('(1) norma en vez de valor;   (2) subsunci&oacute;n en vez de   ponderaci&oacute;n; (3) independencia del Derecho ordinario en vez de la omnipresencia   de la   Constituci&oacute;n; (4) autonom&iacute;a del legislador democr&aacute;tico dentro   del marco de la Constituci&oacute;n en   lugar de la omnipotencia de la Constituci&oacute;n apoyada en la Constituci&oacute;n...'.   Concepto y validez   del derecho. Trad. Jorge M. Se&ntilde;a. Barcelona, Gedisa, 1994, p. 160.</P>     <P> <A HREF="#17a">17</A><A NAME="17"></A> ATIENZA, Manuel. Derecho y argumentaci&oacute;n. Serie de Teor&iacute;a Jur&iacute;dica   y Filosof&iacute;a del Derecho   No. 6. Universidad Externado de Colombia. 1997, p. 50.</P>     <P> <A HREF="#18a">18</A><A NAME="18"></A> Al respecto, se&ntilde;ala Bernal Pulido: 'La comunidad jur&iacute;dica   no puede pretender eliminar un margen   irreductible de discrecionalidad en las valoraciones de la Corte' .Op.   cit. p. 63.</P> </font>       ]]></body><back>
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