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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fallas del mercado y capacidad de pago: una propuesta para los servicios de acueducto y alcantarillado]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Studies in the country on the allocation of subsidies using stratification as an instrument of public policy have focused on studying whether the stratification can reflect the difference in household income. In this context for the pattern of benefits provided in Law 142, 1994 to be more equitable, it is necessary to enter the structure of income and family expenditure, since the payment of utilities has a significant participation in the expenditure of homes.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p ALIGN="RIGHT"><B>DERECHO ADMINISTRATIVO</B></p>     <p ALIGN="CENTER"><B><FONT SIZE="4">Fallas del mercado y capacidad de pago: una propuesta para los servicios de acueducto y alcantarillado<SUP><A HREF="#a">*</A></sup><A NAME="a1"></A></FONT></B></p>     <p ALIGN="CENTER">&nbsp;</p>     <p ALIGN="CENTER"><B>	<FONT SIZE="3">Market failures and purchasing power: a proposal for paying water and sewerage services</FONT></B></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p> Luis Eduardo Amador Cabra<SUP>**</SUP> </p>     <p><SUP>**</SUP> Doctorado en Econom&iacute;a Aplicada, (C) y Diploma de Estudios Avanzados en Econom&iacute;a Aplicada (DEA), Universidad Alcal&aacute; (Madrid-Espa&ntilde;a), economista y mag&iacute;ster en Econom&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia. Grupo de investigaci&oacute;n inscrito en Colciencias como An&aacute;lisis Econ&oacute;mico del Derecho bajo la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n en servicios p&uacute;blicos. Profesor investigador del &aacute;rea de econom&iacute;a y de an&aacute;lisis econ&oacute;mico del derecho del Departamento de Derecho Econ&oacute;mico de la Universidad Externado de Colombia. Correo electr&oacute;nico: <A HREF="mailto:luis.amador@uexternado.edu.co">luis.amador@uexternado.edu.co</A>.</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade> <B>Resumen</B>     <p>	Los estudios realizados en el pa&iacute;s sobre la asignaci&oacute;n de subsidios utilizando la estratificaci&oacute;n como instrumento de pol&iacute;tica p&uacute;blica se han enfocado en estudiar si la estratificaci&oacute;n permite reflejar el diferencial de ingresos de los hogares. Bajo este contexto, para que el modelo de subsidios establecido en la ley 142 de 1994 resulte m&aacute;s equitativo, es necesario que se introduzca la estructura de ingresos y gastos de las familias, puesto que el pago de los servicios p&uacute;blicos participa en una proporci&oacute;n significativa dentro del gasto de los hogares.</p>     <p> <B>Palabras clave:</B> servicios p&uacute;blicos, poder de compra, acueducto y alcantarillado</p> <hr size="1" noshade> <B>Abstract</B>     <p>Studies in the country on the allocation of subsidies using stratification as an instrument of public policy have focused on studying whether the stratification can reflect the difference in household income. In this context for the pattern of benefits provided in Law 142, 1994 to be more equitable, it is necessary to enter the structure of income and family expenditure, since the payment of utilities has a significant participation in the expenditure of homes.</p>     <p>  <B>Key words:</B> Utilities, purchasing power, water and sewage.</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><B><FONT SIZE="3">Introducci&oacute;n</FONT></B></p>     <p>Las investigaciones realizadas en Colombia sobre     la asignaci&oacute;n de subsidios utilizando la estratificaci&oacute;n como instrumento de pol&iacute;tica p&uacute;blica se han enfocado en analizar si este mecanismo permite reflejar el diferencial de ingresos de los hogares. La revisi&oacute;n de estudios en orden cronol&oacute;gico cabe mencionar el de V&eacute;lez (1993), el Banco Mundial (Mel&eacute;ndez, 2004), Econometr&iacute;a S. A. (Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n,     2008), la Universidad Nacional (Centro de Investigaciones para el Desarrollo,     2005)<SUP><A HREF="#1">1</A><A NAME="1a"></A></SUP>, y la Misi&oacute;n de Pobreza del Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n (Lasso, 2008). Exceptuando el de CID-UN, todos concluyeron con diferentes metodolog&iacute;as que ese mecanismo no permite reflejar dicha diferencia y por ello ocasiona una deficiente focalizaci&oacute;n     de los subsidios que desde distintos niveles estatales se canalizan hacia los estratos bajos.</p>     <p>En este contexto, para que el modelo de subsidios establecido en la ley 142 de 1994 o R&eacute;gimen de Servicios P&uacute;blicos Domiciliarios (en adelante RSPD) (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) resulte m&aacute;s equitativo, es necesario que se introduzcan otras variables, como la participaci&oacute;n del pago de los servicios p&uacute;blicos dentro de los ingresos de los hogares. En otras palabras, el valor que se subsidia debe tener en cuenta la estructura de ingresos y gastos de las familias, puesto que el pago de los servicios p&uacute;blicos participa en una proporci&oacute;n significativa dentro del gasto de los usuarios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo del presente art&iacute;culo es estudiar c&oacute;mo mediante la introducci&oacute;n de capacidad de pago de los usuarios en la asignaci&oacute;n de subsidios, este instrumento de pol&iacute;tica social se volver&iacute;a m&aacute;s equitativo. Para cumplir con dicho prop&oacute;sito, el art&iacute;culo se divide en tres partes. En la primera, se estudia y se precisa la teor&iacute;a de la correcci&oacute;n de los errores o fallas de mercado que permite identificar las formas &oacute;ptimas de corregir estas. En la segunda, se demuestra que para que la asignaci&oacute;n de subsidios resulte equitativa es necesario que se introduzca la participaci&oacute;n del gasto de las familias en servicios p&uacute;blicos dentro del ingreso. En la tercera, se simul&oacute; el impacto que tiene en el ingreso disponible de los hogares el gasto en servicios p&uacute;blicos. Por &uacute;ltimo, se sacan algunas conclusiones.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><B><FONT SIZE="3">1. Algunas consideraciones generales</FONT></B></p>     <p>Los servicios p&uacute;blicos de acueducto y alcantarillado hacen parte de una cantidad de actividades de infraestructura agrupadas bajo el t&eacute;rmino de saneamiento. Desde esta perspectiva, existen condiciones desde la esfera de la producci&oacute;n que inducen a la conformaci&oacute;n de monopolios de car&aacute;cter local. En la esfera de la distribuci&oacute;n se presenta una demanda cautiva y se dan las condiciones de mayor eficiencia mediante el consumo colectivo del servicio. En el campo de la regulaci&oacute;n econ&oacute;mica la tarifa no corresponde a su valor social. Igualmente, el sector presenta barreras a la entrada de car&aacute;cter t&eacute;cnico, legal y regulatorio que impide el libre acceso de nuevos oferentes y constri&ntilde;e la libertad de escogencia de los usuarios con la consecuente limitaci&oacute;n de la competencia en el mercado.</p>     <p>Las peculiaridades econ&oacute;micas de los sectores de saneamiento ponen de manifiesto las limitaciones, la poca confiabilidad de los incentivos y el precio como se&ntilde;al de eficiencia. El resultado es que se presentan divergencias entre el costo privado y el costo social de producir un bien o servicio, lo que distorsiona la asignaci&oacute;n de recursos y dificulta el intercambio mercantil. En consecuencia, en presencia de errores del mercado, la intervenci&oacute;n del Estado tiene como objetivo contribuir a restablecer las condiciones que hagan posible el bienestar de la sociedad.</p>     <p>El Estado hace las veces de suced&aacute;neo del mercado, asume algunas de las funciones de &eacute;ste, intentando ofrecer incentivos an&aacute;logos para mejorar la eficiencia.</p>     <p>Algunos bienes o servicios p&uacute;blicos como los del sector de saneamiento no son ofrecidos en cantidades requeridas por tres razones. En primer t&eacute;rmino, porque para el sector privado, los retornos obtenidos de la prestaci&oacute;n del servicio no cubren la inversi&oacute;n y costos requeridos. En segundo t&eacute;rmino, algunos beneficiarios del servicio carecen de ingresos con el prop&oacute;sito de cancelar el valor de la factura. En tercer t&eacute;rmino, no todos los agentes valoran el bien p&uacute;blico de la misma manera, a pesar que de que todos se benefician de igual manera, con lo cual algunos agentes obtienen m&aacute;s utilidad que otros<SUP><A HREF="#2">2</A><A NAME="2a"></A></SUP>.</p>     <p>La teor&iacute;a de la correcci&oacute;n de los errores (Bandwin, 1999) ha identificado como fallas de mercado un sinn&uacute;mero de comportamientos<SUP><A HREF="#3">3</A><A NAME="3a"></A></SUP>. Este modelo muestra que cuando el mercado no genera las se&ntilde;ales (precios) necesarias que garanticen que se produzcan las cantidades requeridas recomienda unos par&aacute;metros bajo los cuales es deseable asignar un subsidio:</p>     <p>&bull; En el evento en que los bienes y servicios se produzcan por debajo de las necesidades sociales o a niveles sub &oacute;ptimos, esto es, en una cantidad menor de la que se hubiera producido.    <BR> &bull; Cuando la expansi&oacute;n del servicio universal de ciertos bienes sociales y p&uacute;blicos que responden a necesidades vitales no son ofrecidos por el mercado (Musgrave &amp; Peggy, 1992).    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> &bull; Si la provisi&oacute;n de un bien o servicio genera externalidades. En el caso de los servicios de acueducto y alcantarillado presentan externalidades positivas de car&aacute;cter social y su carencia tiene un alto costo de oportunidad en t&eacute;rminos ambientales, econ&oacute;micos y de salud p&uacute;blica.</p>     <p>Para el caso que nos ocupa, la intervenci&oacute;n del Estado es necesaria cuando los objetivos de cobertura y expansi&oacute;n del servicio no se han logrado con la libre concurrencia del mercado, es decir, solo con la injerencia del sector cumpliendo su funci&oacute;n de distribuci&oacute;n, se consigue ese prop&oacute;sito (Musgrave &amp; Peggy, 1992). La teor&iacute;a de la correcci&oacute;n de errores recomienda la asignaci&oacute;n de subsidios para el caso de los servicios p&uacute;blicos acudiendo a tres mecanismos:</p>     <p>El primero es crear o aumentar los impuestos a los sectores de mayores ingresos con el fin de redistribuirlos a los sectores m&aacute;s pobres, mediante el gasto en infraestructura. El segundo es que el Estado incluya en su presupuesto para cada vigencia fiscal un monto de recursos que asignar&aacute; a los hogares m&aacute;s pobres mediante subsidios de oferta o de demanda la financiaci&oacute;n de servicios (P&eacute;rez, 2007). El tercero consiste en discriminar las tarifas con el fin de gravar a un sector de usuarios con una mayor tarifa, cuyos fondos son transferidos al cubrimiento del consumo de sectores de menores ingresos.</p>     <p>Bajo estos criterios la teor&iacute;a de la correcci&oacute;n de errores recomienda otorgar a los servicios de saneamiento subsidios. Sin embargo, es crucial en el an&aacute;lisis responder la siguiente pregunta: &iquest;Cu&aacute;l es el mejor mecanismo de asignar subsidios cuando por la carencia de ingreso los hogares no pueden cubrir el costo del consumo m&iacute;nimo de subsistencia? Para responder dicho interrogante, existen cuatro mecanismos en otorgamiento de subsidios: a trav&eacute;s del ingreso de un grupo particular, a los consumidores, a los productores y provisi&oacute;n directa por parte del Estado (Berry, 2004).</p>     <p><B>La teor&iacute;a de la correcci&oacute;n de los errores del mercado y subsidios </B></p>     <p>El dise&ntilde;o de una correcci&oacute;n de errores toma en cuenta las causa directas as&iacute; como las indirectas de lo que busca corregir. Por ejemplo, si el error es que los hijos de los pobres no reciben suficiente educaci&oacute;n, las causas directas pueden ser la falta de ingresos de sus padres. Sin embargo, una causa indirecta podr&iacute;a ser el comportamiento de otros mercados como el de profesores. Es decir, la teor&iacute;a correcci&oacute;n de errores permite identificar formas &oacute;ptimas de corregir las disfunciones del mercado en t&eacute;rminos de un segundo mejor (Theory of te second best). En consecuencia, la intervenci&oacute;n &oacute;ptima del Estado cuando se producen errores depende de los costos de la intervenci&oacute;n, de la naturaleza de la falla y de las causas directas e indirectas.</p>     <p>La literatura de la correcci&oacute;n de los errores del mercado considera a las subvenciones en forma an&aacute;loga a los impuestos (Varian, 1992), y desde la perspectiva macroecon&oacute;mica como un instrumento de pol&iacute;tica fiscal que conlleva un esfuerzo en el gasto p&uacute;blico y tiene consecuencias distributivas. Los subsidios, al igual que los impuestos, cambian las se&ntilde;ales del mercado al disminuir o aumentar la producci&oacute;n, al variar los precios de compra y venta de los bienes y servicios finales; adem&aacute;s, modifican los incentivos de los agentes en sus decisiones de producci&oacute;n e igualmente consumo, distorsionan la asignaci&oacute;n de recursos y su administraci&oacute;n tiene altos costos de transacci&oacute;n.</p>     <p>La asignaci&oacute;n de subsidios<SUP><A HREF="#4">4</A><A NAME="4a"></A></SUP> como instrumento de correcci&oacute;n de los errores del mercado se utiliza para mejorar el comportamiento de &eacute;ste, el problema o de compra de un bien o servicio y su costo de producci&oacute;n (Comisi&oacute;n de Regulaci&oacute;n de Agua Potable y Saneamiento B&aacute;sico, 2001).</p>     <p>Con el objetivo de clarificar el an&aacute;lisis, en seguida se definen en  t&eacute;rminos generales, las diferentes clases de subsidios utilizados en la pol&iacute;tica   p&uacute;blica asignados a los productores y los consumidores: 1. Subsidios directos de demanda, se   otorgan al usuario cuando el Estado cubre una parte del costo econ&oacute;mico de la prestaci&oacute;n   del servicio sobre el consumo de subsistencia o se otorga mediante una asignaci&oacute;n al ingreso del   demandante. 2. Subsidios directos de origen p&uacute;blico o presupuestal, son aquellos cuya   financiaci&oacute;n recae en el gasto p&uacute;blico.   3. Subsidios indirectos de oferta se otorgan al productor cuando el Estado paga parte del costo de las   inversiones y la infraestructura. 4. Subsidios cruzados permiten gravar a un sector de usuarios con una   mayor tarifa, cuyos fondos son transferidos al cubrimiento del consumo de sectores pobres<SUP><A HREF="#5">5</A><A NAME="5a"></A></SUP>.     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B><FONT SIZE="3">2. Gasto, ingresos y poder adquisitivo</FONT></B></p>     <p>El RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) precept&uacute;a que el r&eacute;gimen tarifario estar&aacute; orientado por los criterios de eficiencia econ&oacute;mica, neutralidad, solidaridad, redistribuci&oacute;n, suficiencia financiera, simplicidad y transparencia y establece que por solidaridad y redistribuci&oacute;n se entiende que al poner en pr&aacute;ctica el r&eacute;gimen tarifario se adoptar&aacute;n medidas para que los usuarios de los estratos altos y los usuarios comerciales e industriales ayuden a los habitantes de estratos bajos a pagar las tarifas de los servicios que cubran sus necesidades b&aacute;sicas.</p>     <p>En otras palabras, el RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) establece fijar tarifas por debajo del costo econ&oacute;mico a un sector de la sociedad estratificado como 1, 2 y 3, y la diferencia entre costo del servicio y el pago facturado se denomina subsidio y es cubierto en primera instancia por los sectores residenciales de los estratos 5 y 6, el comercio y la industria, gravados con un sobreprecio por encima del costo medio<SUP><A HREF="#6">6</A><A NAME="6a"></A></SUP>. En el evento de faltar recursos, el d&eacute;ficit debe ser cubierto por Estado mediante los Fondos de Solidaridad y Redistribuci&oacute;n de Ingresos reglamentados mediante los decretos 565 de 1996 (Ministerio de Desarrollo Econ&oacute;mico, 1996) y 1013 de 2005 (Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, 2005)</p>     <p>Sin embargo, el r&eacute;gimen tarifario al tener objetivos tan diversos como los se&ntilde;alados por la Ley y el contar con un r&eacute;gimen de solidaridad y redistribuci&oacute;n no garantiza que el modelo sea equitativo. Es decir, el que unos sectores de la sociedad de ingresos altos cubran una parte de la tarifa de sectores de menores ingresos no implica la equidad del sistema, porque esta se produce si al asignar el subsidio, la participaci&oacute;n que tiene la tarifa en el ingreso de los estratos bajos es menor que la de los estratos altos (Centro de Investigaciones del Desarrollo, 2005).</p>     <p>Es necesario advertir las dificultades pr&aacute;cticas encontradas para establecer el nivel de ingreso o gasto familiar, y dada la caracter&iacute;stica residencial de los servicios p&uacute;blicos domiciliarios como equipamiento colectivo urbano, se determin&oacute; que se clasificaran las viviendas mediante la estratificaci&oacute;n y no sus habitantes. Para lograr los fines buscados por la Constituci&oacute;n (Rep&uacute;blica de Colombia, 1991) y el RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) de focalizar el beneficio de los subsidios en los estratos bajos era necesario desarrollar una metodolog&iacute;a de estratificaci&oacute;n de viviendas<SUP><A HREF="#7">7</A><A NAME="7a"></A></SUP>.</p>     <p>  Igualmente, es obligado se&ntilde;alar que la Corte Constitucional (Rep&uacute;blica de Colombia, 2003) se ha pronunciado acerca de varios art&iacute;culos relacionados con el sistema de subsidios contenidos en el RSPD<SUP><A HREF="#8">8</A><A NAME="8a"></A></SUP> (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) que han sido cuestionados por no encontrarlos ajustados a la Constituci&oacute;n. Para esta corporaci&oacute;n es claro que la estratificaci&oacute;n de las viviendas muestra diferentes capacidades econ&oacute;micas de sus moradores, hecho que se expresa en atributos de pobreza o riqueza de sus habitantes y de sus barrios, lo cual est&aacute; relacionado con sus ingresos, activos, gastos, ahorros, est&aacute;ndares de salud, educaci&oacute;n, prestigio social, preferencias, maneras de obrar y movilidad social (Uribe, 2007); todos ellos factores que determinan el conjunto de comportamientos y estilos de vida, que se relacionan con su capacidad de pago y el nivel de vida de sus habitantes.</p>     <p>Sin embargo, a pesar de la jurisprudencia de la Corte una de las dificultades en la focalizaci&oacute;n de subsidios es lo relacionado con el sistema de estratificaci&oacute;n, dado que la correlaci&oacute;n entre habitaci&oacute;n y pobreza no es tan clara como sugiere la evidencia emp&iacute;rica (Mel&eacute;ndez, 2004), en raz&oacute;n a que el sistema focaliza subsidios a las viviendas de acuerdo con sus caracter&iacute;sticas, y no a las familias en funci&oacute;n de su pobreza, niveles de ingreso y/o gasto o cualquier variable que determine su vulnerabilidad. Esta conclusi&oacute;n la demostr&oacute; el estudio de la Misi&oacute;n de Pobreza del DNP en forma indirecta al se&ntilde;alar la poca progresividad de los servicios p&uacute;blicos domiciliarios frente a la distribuci&oacute;n del ingreso, explicada por la baja correlaci&oacute;n entre el ingreso y el estrato (Lasso, 2008)</p>     <p>Asimismo, el Banco Mundial hab&iacute;a se&ntilde;alado que la estratificaci&oacute;n, aunque es un "sistema ingenioso y ha facilitado pol&iacute;ticamente la apertura de varios sectores infraestructurales a la participaci&oacute;n privada, su aplicaci&oacute;n se ha visto complicada porque no todas las compa&ntilde;&iacute;as cuentan con el equilibrio entre consumidores ricos y pobres" (Glugale, 2004, p. LXI-LXII) lo cual exige cuantiosos recursos del fisco, explicado en parte porque el proceso de certificaci&oacute;n de estratos no es preciso y riguroso. El organismo critica las metodolog&iacute;as indirectas en la asignaci&oacute;n de estratos basados en las caracter&iacute;sticas de las residencias, la calidad de los barrios y el tama&ntilde;o de las viviendas.</p>     <p>En un estudio contratado por el DNP (Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 2004) y elaborado por la firma Econometr&iacute;a S. A. sobre el tema de la estratificaci&oacute;n, se compara el estrato con un indicador de capacidad de pago, el ingreso del hogar, en una muestra de usuarios. Con esos indicadores se identifican errores de exclusi&oacute;n e inclusi&oacute;n. La investigaci&oacute;n simul&oacute; la estratificaci&oacute;n vigente evalu&aacute;ndola frente a la estratificaci&oacute;n ideal te&oacute;rica que permite detectar errores de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n tanto en la asignaci&oacute;n de subsidios como en el cobro de contribuciones. La investigaci&oacute;n intenta responder dos preguntas que resultan relevantes cuando se focalizan subsidios mediante la estratificaci&oacute;n socioecon&oacute;mica. La primera, &iquest;son todos los que est&aacute;n recibiendo el subsidio?, la segunda, &iquest;est&aacute;n todos los que son? (Hills, 2001).</p>     <p>Para responder el primer interrogante la investigaci&oacute;n del DNP realiza un an&aacute;lisis vertical que consiste en identificar si el instrumento de focalizaci&oacute;n permite atender a los usuarios identificados como objetivo y simult&aacute;neamente impide el otorgamiento de subsidios a otros usuarios con capacidad de pago. El an&aacute;lisis vertical, permite se&ntilde;alar que el 95% de los usuarios que debieran ser subsidiados lo est&aacute;n recibiendo. Sin embargo, el estudio tambi&eacute;n se&ntilde;ala que existe un grave error de inclusi&oacute;n     al detectar que el 7,22% de los usuarios recibe subvenciones sin tener derecho lo que representa cerca de 700 mil usuarios como se presenta en el <A HREF="#t1">cuadro 1</A>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="CENTER"><A NAME="t1"></A><img src="img/revistas/ojum/v10n19/v10n19a06t1.jpg"></P>     <p>Para responder el segundo interrogante se realiza un an&aacute;lisis de eficiencia horizontal que eval&uacute;a la capacidad del instrumento para incluir toda la poblaci&oacute;n a la cual se otorga el subsidio, que para el caso que nos ocupa son los estratos 1, 2 y 3. La conclusi&oacute;n del an&aacute;lisis vertical muestra que el 72% de los usuarios que deber&iacute;a contribuir no lo est&aacute; haciendo y el 27% de los que est&aacute;n contribuyendo no deber&iacute;an estar aportando, es decir, se detecta un alto error de exclusi&oacute;n (Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 2008) como se observa en el <A HREF="#t2">cuadro 2</A>.</p>     <P ALIGN="CENTER"><A NAME="t2"></A><img src="img/revistas/ojum/v10n19/v10n19a06t2.jpg"></P>     <p>Los altos porcentajes de error tanto de inclusi&oacute;n como de exclusi&oacute;n encontrados en el estudio rese&ntilde;ado son una se&ntilde;al de alerta de car&aacute;cter indicativo en relaci&oacute;n con la eficiencia y eficacia del instrumento de subsidio cruzado para el caso de los servicios p&uacute;blicos. De ah&iacute; la importancia de realizar nuevas investigaciones que refinen y eval&uacute;en con nuevos indicadores la eficacia del modelo de subsidios cruzados.</p>     <p>Otro estudio realizado por el Banco Mundial a partir de las Encuestas de Calidad de Vida elaboradas por el DANE para los a&ntilde;os 1993, 1997, y 2003 (Mel&eacute;ndez, 2004) y con los datos disponibles de tarifas encontr&oacute; errores de inclusi&oacute;n en la asignaci&oacute;n de subsidios. Los errores se definen con el porcentaje de personas que reciben subsidios sin ser pobres<SUP><A HREF="#9">9</A><A NAME="9a"></A></SUP>. Los errores estimados por servicio fueron: 58% en alcantarillado, 56% en aseo, 54% en acueducto y 50% en energ&iacute;a el&eacute;ctrica. Lo cual indica que para el caso colombiano s&oacute;lo el 40% de la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre debe ser objeto de subsidio, situaci&oacute;n que contrasta con cerca del 85% establecido con el criterio de estratificaci&oacute;n.</p>     <p>Bajo este mismo contexto, es relevante se&ntilde;alar que la Misi&oacute;n de Pobreza contratada por el DNP calcul&oacute; los errores de inclusi&oacute;n: para el caso de los servicios p&uacute;blicos se encuentran alrededor del 50% y para el resto se ubican entre el 9% y el 70% y se presentan casos dram&aacute;ticos como los de la educaci&oacute;n superior y el subsidio familiar que presentan porcentajes del 74,6% y 70%, respectivamente (Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 2005) como se registra en el <A HREF="#t3">cuadro 3</A>.</p>     <p ALIGN="CENTER"><A NAME="t3"></A><img src="img/revistas/ojum/v10n19/v10n19a06t3.jpg"></p>     <p>Los estudios del Banco Mundial y del DNP ponen de manifiesto la necesidad de empezar a analizar con profundidad la focalizaci&oacute;n de subsidios con el prop&oacute;sito de reducir los recursos p&uacute;blicos requeridos y, por ende, el n&uacute;mero de hogares subsidiados. Para cumplir con ese prop&oacute;sito es necesario disminuir los errores de inclusi&oacute;n, es decir, los hogares que reciben subvenciones sin ser merecedores de &eacute;sta. En otras palabras, es esencial racionalizar el esquema, de tal forma que se garantice que se subsidia a los hogares m&aacute;s pobres.</p>     <p>El Banco Mundial sugiere eliminar parcialmente el subsidio al estrato 3; la recomendaci&oacute;n es que en lugar de otorgar un subsidio autom&aacute;tico las personas de ese estrato lo soliciten cumpliendo unos requisitos necesarios: "&#91;...&#93; una figura bajo la cual los hogares no reciban subsidios autom&aacute;ticamente sino que deban solicitarlos de tal forma que la poblaci&oacute;n que realmente necesita de la ayuda estatal se auto-seleccione" (Mel&eacute;ndez, 2004, p. 44).</p>     <p>Por su parte, el DNP (2003) propone desarrollar acciones para usar los resultados del Censo de 2005 con el fin de estudiar una estrategia para otorgar subsidios. Sin embargo, es necesario advertir que la nueva metodolog&iacute;a de estratificaci&oacute;n que desarrollar&aacute; el DANE a partir del Censo no puede ser la que identifique el menor n&uacute;mero de usuarios subsidiables, de modo que el desbalance financiero existente entre subsidios y contribuciones se corrija mediante la re-estratificaci&oacute;n y no con el presupuesto p&uacute;blico (&Aacute;lzate, 2006).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><B><FONT SIZE="3">3. Correcci&oacute;n de los errores y capacidad de compra </FONT></B></p>     <p>Con el prop&oacute;sito de analizar la participaci&oacute;n     del gasto de los hogares en los servicios de saneamiento dentro del ingreso     de las familias por estrato<SUP><A HREF="#10">10</A><A NAME="10a"></A></SUP>, para las once principales ciudades     del pa&iacute;s, a precios constantes<SUP><A HREF="#11">11</A><A NAME="11a"></A></SUP> que reciben subsidios     en el a&ntilde;o 2004, se realizan algunos c&aacute;lculos que incluyen el ingreso por estrato, el costo del servicio, el monto subsidiado, el porcentaje del gasto de los servicio de saneamiento dentro del ingreso, y se efect&uacute;a una simulaci&oacute;n del gasto con y sin subsidios.</p>     <p>Como se registra en el  al comparar el valor de la factura como participaci&oacute;n de los ingresos por estrato en las cinco principales ciudades, se advierte c&oacute;mo dos hogares en un mismo estrato que utilizan los servicios de acueducto y alcantarillado cancelan cantidades diferentes por su prestaci&oacute;n. En efecto, el valor que paga el estrato 2 por el servicio de acueducto y alcantarillado en Cali con subsidio es de ($36.916) ese valor corresponde al valor pagado por los estrato 3 en Bucaramanga ($32.661) y por debajo del estrato 2 de Barranquilla ($28.803) y Bogot&aacute; ($27.948).</p>     <p>Cuando se examinan ciudades capitales de departamento el valor de la tarifa que cancela un usuario en el estrato 2 en Cartagena ($33.760) es superior al costo del servicio en ciudades como Manizales, ($26.037), Villavicencio ($23.397) C&uacute;cuta, ($25.340) Medell&iacute;n ($26.610) y Bucaramanga ($23.785).     Si se compara el costo medio del servicio de las cuatro grandes ciudades     se registra que en promedio son superiores al costo pagado en las ciudades capitales de departamento. Ver <A HREF="#t1">cuadro 1</A>.</p>     <p>Igualmente, si se observa el costo del estrato 3 de Medell&iacute;n ($49.958) es mayor que el costo del medio del servicio de ciudades como Bogot&aacute; ($44.410), Cali ($37.707), Bucaramanga ($32.661) y de ciudades intermedias y capitales de departamento como Pereira, ($33.083) Manizales, ($34.012) y Villavicencio ($32.892). La informaci&oacute;n registra una compleja heterogeneidad de costos entre ciudades; por ejemplo, mientras en Cartagena el estrato 3 paga por concepto de los servicios de acueducto y alcantarillado $48.995 la ciudad de Ibagu&eacute; cancela por los mismos servicios la tercera parte, es decir, $15.752 como se indica en el <A HREF="#t4">cuadro 4</A>.</p>     <p>Seg&uacute;n el RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994), la Comisi&oacute;n de Regulaci&oacute;n de Agua Potable y Saneamiento B&aacute;sico (CRA) no fija tarifas; son las empresas las que cuantifican su valor en funci&oacute;n de los par&aacute;metros y metodolog&iacute;as que mediante actos administrativos se&ntilde;ala la Comisi&oacute;n. Por lo tanto, el diferencial de costos y, por ende, de tarifas entre las ciudades incluso de igual tama&ntilde;o relativo refleja las condiciones espec&iacute;ficas de c&oacute;mo prestan los servicios de acueducto y alcantarillado.<SUP><A HREF="#12">12</A><A NAME="12a"></A></SUP></p>     <p ALIGN="CENTER"><A NAME="t4"></A><img src="img/revistas/ojum/v10n19/v10n19a06t4.jpg">      </p>     <p>Los costos tambi&eacute;n pueden variar por necesidades de inversi&oacute;n en plantas de tratamiento, uso de insumos qu&iacute;micos, costo de la energ&iacute;a, maquinaria y equipo y otros activos fijos con el fin de mejorar o aumentar la calidad, la continuidad y la cobertura del servicio. Desde luego que cuando se reestructura cualquiera de los anteriores par&aacute;metros del servicio, es presumible que se incremente el valor de la estructura de costos, y con &eacute;sta, la tarifa.</p>     <p>Cuando se estudia la participaci&oacute;n del gasto de los hogares sin subsidio en los servicios de saneamiento<SUP><A HREF="#13">13</A><A NAME="13a"></A></SUP> &eacute;sta representa en Bogot&aacute;, Cali, Medell&iacute;n, Barranquilla, Bucaramanga para el estrato 1 entre el 6,5% y el 3,56%; entre 2% y 5% para el estrato 2; entre 3 y 5,2% para el estrato 3. La tendencia se mantiene en ciudades capitales de departamento en los valores m&aacute;ximos de los estratos, es decir, entre 6% y 5%. Sin embargo, para los valores inferiores estos fluct&uacute;an entre 1,8% y 2,3% como     se aprecia en el <A HREF="#t2">cuadro 2</A>, lo cual permite concluir que a medida que aumenta el estrato disminuye el gasto de las familias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En contraste, cuando se les asignan las subvenciones a los servicios la situaci&oacute;n mejora notablemente. En efecto, en Bogot&aacute; con un subsidio del 77% en el estrato 1, los servicios de acueducto y alcantarillado en el gasto de las familias pasan de participar del 6,5% al 1,89%; en Medell&iacute;n, con un subsidio del 55%, pasa de 5,9% al 2,62%;     la tendencia se repite para Cali, Barranquilla y Bucaramanga, como se indica en el <A HREF="#t1">cuadro 1</A>.</p>     <p>Por su parte, las capitales de departamento presentan condiciones similares a las descritas para los grandes municipios. En efecto, en Cartagena, con un subsidio del 42,6%, el esfuerzo del gasto de los hogares en el estrato 1 declina de 5,33% a 3,0%; en Pereira, con un subsidio de 50,7%, cae de 4,3% a 2,15%; en Manizales con subsidio del 32,2%, pasa de 6,08% a 4,12%; para el caso de Villavicencio y C&uacute;cuta la din&aacute;mica se mantiene.</p>     <p>Como se puede apreciar, los usuarios del estrato 1 de Manizales deben dedicar un 4.1% de su ingreso al pago del valor de la factura de agua y alcantarillado; los de Cartagena, un 3.1%, mientras los de Ibagu&eacute; disponen solo 1.4%; los de Bucaramanga, 1.5%, y los usuarios de Villavicencio, 1.6%. La alta participaci&oacute;n del gasto de las familias en Manizales y Cartagena en los servicios de saneamiento se explica por los bajos ingresos registrados al estrato 1 por un valor de $582.609 y $777.003, respectivamente. Para el estrato 2, el valor pagado por las facturas en ciudades como en Medell&iacute;n, Cali y Bogot&aacute; es entre el 1,9% y 2,6% de sus ingresos al pago de los servicios de saneamiento. Mientras para el estrato 3 en las 11 ciudades analizadas el gasto reservado a estos servicios se encuentra alrededor de 2% como se observa en el <A HREF="#t1">cuadro 1</A>.</p>     <p>Estas tendencias muestran c&oacute;mo las tarifas y, por ende, la estructura de costos, difieren en forma notable para las principales ciudades del pa&iacute;s; como resultado los porcentajes de gasto de los servicios de agua potable y alcantarillado de los hogares var&iacute;an por estratos socioecon&oacute;micos. En consecuencia, se puede concluir que para las 11 ciudades estudiadas, tanto para las grandes, como para las capitales de departamento, la asignaci&oacute;n de subsidios en los estratos 1, 2, y 3 a medida que aumenta el estrato disminuye la participaci&oacute;n del gasto en el ingreso total. Ello significa que el mayor gasto dentro del ingreso para los servicios acueducto y alcantarillado lo realizan las familias de los estratos 1 y 2 que en algunos casos supera los est&aacute;ndares internaciones.</p>     <p>Como resultado de dicho comportamiento, la participaci&oacute;n del gasto en los servicios de acueducto y alcantarillado en el ingreso de las familias var&iacute;a en forma considerable entre las ciudades. Como se aprecia en las cinco principales ciudades el esfuerzo econ&oacute;mico con subsidio representa menos del 3%. No obstante, en el evento que no se asignara subsidio el gasto en los servicios de saneamiento de las familias representar&iacute;a m&aacute;s del doble. Es decir, el r&eacute;gimen de subsidios est&aacute; concebido para lograr mayor equidad por medio de una redistribuci&oacute;n del ingreso. Sin embargo, el prop&oacute;sito no se ha cumplido al evidenciar que ante un mismo nivel de consumo el porcentaje de gasto como participaci&oacute;n del ingreso en un mismo es estrato es diferente en cada municipio en raz&oacute;n a los diferenciales de costos.</p>     <p>De acuerdo con la anterior exploraci&oacute;n se demuestran las limitaciones que presenta el dise&ntilde;o de subsidios, desarrollado por el RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) al definir porcentajes fijos de subsidio para los usuarios de los estratos 1, 2 y 3, y al no tener en cuenta tanto la capacidad de compra de las familias por estrato como la heterogeneidad de costos y tarifas de las ciudades. Tal como se registra en el cuadro 9 aunque los porcentajes de subsidios se&ntilde;alados por el RSPD para todos los entes territoriales son iguales, los costos difieren lo cual significa que gasto en el pago de servicios con respecto al ingreso difiere por estratos para las once ciudades estudiadas.</p>     <p>Presentado de otra manera, tanto el esfuerzo de gasto de los hogares como la participaci&oacute;n del ingreso y el costo de la prestaci&oacute;n del servicio se deben tener en cuenta en la asignaci&oacute;n de subsidios; la combinaci&oacute;n de estos criterios permitir&aacute; mejorar la eficiencia y equidad del instrumento, puesto que, en los municipios donde el costo es m&aacute;s elevado y los ingresos bajos recibir&iacute;an mayores transferencias y, al contrario, donde el costo sea menor se asignar&aacute;n pocos recursos p&uacute;blicos.</p>     <p>En consecuencia, para que el modelo de servicios p&uacute;blicos resulte m&aacute;s equitativo<SUP><A HREF="#14">14</A><A NAME="14a"></A></SUP>, es necesario que se reduzcan los errores de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n y se introduzcan otras variables, como la participaci&oacute;n del gasto de las familias en el pago de los servicios p&uacute;blicos, los diferenciales de costos del servicio entre ciudades y la heterogeneidad de los ingresos por estrato en las ciudades. Es decir, el porcentaje a subsidiar deber&iacute;a tener en cuenta la estructura de ingresos y gastos de las familias, puesto que el costo de los servicios p&uacute;blicos participa en una proporci&oacute;n significativa dentro del gasto de las familias como antes se demostr&oacute;, lo que reduce el ingreso disponible a los hogares para otros bienes y servicios meritorios como: la salud, la educaci&oacute;n o la vivienda.</p>     <p>En otras palabras, la introducci&oacute;n de capacidad de pago de los usuarios permitir&iacute;a volver m&aacute;s progresivo el subsidio<SUP><A HREF="#15">15</A><A NAME="15a"></A></SUP> y mejorar&iacute;a notablemente el sistema desde el punto de vista social como lo se&ntilde;ala okun "el ingreso y el patrimonio son dos rubros en el registro de la posici&oacute;n econ&oacute;mica de las personas. El ingreso es m&aacute;s importante de los dos, porque indica el poder adquisitivo b&aacute;sico para mantener un nivel de vida" (Okun, 1975, p. 93).</p>     <p><B>Propuesta de correcci&oacute;n de los errores en la asignaci&oacute;n de subsidios</B></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De acuerdo con la teor&iacute;a de la correcci&oacute;n de errores, la eficiencia en la asignaci&oacute;n de subsidios se alcanza cumpliendo dos principios: el primero, de equidad vertical, que consiste en que ante un consumo similar en un mismo estrato entre ciudades se otorguen subsidios diferenciados a hogares, sin importar el nivel de ingresos; el segundo, equidad horizontal, que establece que los hogares que tienen una capacidad similar para pagar las tarifas no cancelen la misma cantidad ni entre los estratos, ni entre las ciudades<SUP><A HREF="#16">16</A><A NAME="16a"></A></SUP>.</p>     <p>Teniendo en cuenta lo antes se&ntilde;alado se puede afirmar que la estratificaci&oacute;n como instrumento de redistribuci&oacute;n del ingreso ha permitido cumplir parcialmente el objetivo de subvencionar a los m&aacute;s necesitados. Sin embargo, dicho mecanismo presenta limitaciones en la focalizaci&oacute;n del subsidio explicado por la dificultad de identificar hogares que requieran ser incluidos (error de inclusi&oacute;n)<SUP><A HREF="#17">17</A><A NAME="17a"></A></SUP> o excluidos (error de exclusi&oacute;n)<SUP><A HREF="#18">18</A><A NAME="18a"></A></SUP> del sistema. Es necesario se&ntilde;alar que los programas sociales y la asignaci&oacute;n de subsidios incurren en alg&uacute;n tipo de error por la complejidad en la medici&oacute;n de las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas de los hogares, puesto que para el caso de los servicios p&uacute;blicos, el subsidio no va dirigido a los hogares sino a las viviendas.</p>     <p>En este orden de ideas, se realizar&aacute; un ejercicio que permitir&iacute;a mejor la asignaci&oacute;n de los subsidios al introducir la capacidad de pago de los hogares con el fin de cumplir el ordenamiento constitucional (art&iacute;culos 367 y 368 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia) que indica que los subsidios deben destinarse a familias de menores ingresos. Puesto que no es suficiente un tratamiento igual para todos los ciudadanos propio de un Estado social de derecho, porque como bien sentencia Amartya Sen la "existencia de un individuo libre e igual ante la ley puede resultar indigna, si la libertad formal no va acompa&ntilde;ada de los medios para satisfacer las necesidades b&aacute;sicas" (Corredor, 2010)</p>     <p>Para cumplir con el objetivo se simul&oacute; el impacto que tiene en el ingreso de los hogares el gasto en servicios p&uacute;blicos. La definici&oacute;n del denominado esfuerzo familiar es el valor que se considera aceptable para que un hogar gaste en el pago de los servicios de acueducto y alcantarillado en un mes (Ingenieros y economistas consultores S. A., 2005) En otras palabras, se entiende que cuando un hogar tiene una alta participaci&oacute;n de sus ingresos en el gasto para cubrir sus necesidades de pago de servicios p&uacute;blicos, o en un nivel por debajo de lo que ciertos organismos internacionales consideran aceptable, (menor del 5%)<SUP><A HREF="#19">19</A><A NAME="19a"></A></SUP> requiere ser objeto de asignaci&oacute;n de subsidios; en caso contrario, un hogar no deber&iacute;a ser objeto de subsidio cuando en alguna proporci&oacute;n no est&aacute; realizando un gasto determinado frente a su ingreso.</p>     <p>El porcentaje no es un par&aacute;metro predeterminado, sino que depende de los recursos del sistema, de la evoluci&oacute;n de los ingresos de los sectores m&aacute;s vulnerables y de las particularidades tarifarias de cada municipio. El ingreso por hogar ser&iacute;a estimado anualmente en un m&oacute;dulo representativo de Encuesta de Hogares que realiza el DANE cada a&ntilde;o.</p>     <p>En raz&oacute;n a la alta participaci&oacute;n del gasto de los hogares en servicios p&uacute;blicos dentro del ingreso disponible y los errores de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n detectados en la asignaci&oacute;n de subsidios en el estrato 3 se toman como par&aacute;metros porcentuales el 1,5%, 2% y 2,5% para los estratos 1, 2 y 3, respectivamente, con el prop&oacute;sito de simular estos valores frente al modelo de porcentajes fijos desarrollados por el RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994).</p>     <p>En las grandes ciudades los porcentajes de subsidios en el estrato 1 aumentan en forma considerable; en Bogot&aacute;, Cali, Medell&iacute;n, y Barranquilla, entre 7 y 20 puntos; en contraste, Bucaramanga se mantiene casi constante. Sin embargo, es necesario resaltar que para la totalidad de la ciudades (8) el promedio de subsidio asignado alcanza alrededor del 70%. Para las ciudades intermedias el patr&oacute;n se repite, es decir, en el estrato 1 los subsidios en t&eacute;rminos porcentuales aumentan en promedio en cerca de 15 puntos frente a los establecidos por el RSPD. En ciudades como Cartagena y Manizales en promedio pasan de 36% a 76%, en C&uacute;cuta aumenta casi al doble al pasar de 25% a 46,7% y Villavicencio mantiene su tendencia en cerca del 70%, como se observa en el <A HREF="#t5">cuadro 5</A></p>     <p ALIGN="CENTER"><A NAME="t5"></A><img src="img/revistas/ojum/v10n19/v10n19a06t5.jpg"></p>     <p>Para el caso del estrato 2 para las ciudades capitales de departamentos, la tendencia es muy similar a la del estrato 1, es decir, estas ganan en promedio m&aacute;s de 20 puntos, exceptuando Pereira que incrementa en s&oacute;lo 4%. Por &uacute;ltimo, como se aprecia en el cuadro 10 para el estrato 3 el subsidio se disminuye en forma dr&aacute;stica en ciudades como Manizales al pasar de 8,7% a 2,8%, y en Villavicencio que cae de 25% a 4,16%. Las conclusiones generales que se derivan del anterior an&aacute;lisis permiten mejorar la focalizaci&oacute;n de subsidios en forma m&aacute;s equitativa.</p>     <p>En los hogares residentes del estrato 2 para las cinco principales ciudades el porcentaje a subsidiar se incrementa en promedio en cerca de 12 puntos porcentuales. En contraste, para el estrato 3 la asignaci&oacute;n del subsidio cae levemente. Esta tendencia coincide con otras investigaciones como la del Banco Mundial que demuestran que en ese estrato es donde existen mayores errores de inclusi&oacute;n entre sus moradores (Mel&eacute;ndez, 2004).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De acuerdo con estas tendencias, en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica p&uacute;blica se recomienda introducir la capacidad de pago de los hogares en la asignaci&oacute;n de los subsidios; el porcentaje propuesto no ser&iacute;a un par&aacute;metro predeterminado como el esquema actual de subsidios, sino que depende de los recursos del sistema, de la evoluci&oacute;n de los ingresos de los sectores m&aacute;s vulnerables, del gasto de los hogares en servicios p&uacute;blicos y de las particularidades tarifarias de cada municipio. En otras palabras, el porcentaje de subsidio debe tener en cuenta la estructura de ingresos y gastos de las familias, puesto que el pago de los servicios p&uacute;blicos participa en una proporci&oacute;n significativa dentro del gasto de los hogares.</p>     <p>Se puede concluir que para la totalidad de ciudades     estudiadas, la asignaci&oacute;n de subsidios en los estratos 1, 2, y 3 a     medida que aumenta el estrato disminuye la participaci&oacute;n del gasto     en el ingreso total. Lo que significa que el mayor gasto dentro del ingreso     para los servicios acueducto y alcantarillado lo realizan las familias de     los estratos 1 y 2. Con base en los resultados expuestos se demuestran las     limitaciones que presenta el dise&ntilde;o de subsidios desarrollado por     el RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) al definir porcentajes fijos     de subsidio; esto se debe a que no tiene en cuenta tanto la capacidad de     compra de las familias por estrato como la heterogeneidad de costos y tarifas     de las ciudades.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><B><FONT SIZE="3">Conclusiones y recomendaciones	</FONT></B></p>     <p>Se mostr&oacute; c&oacute;mo la participaci&oacute;n del gasto en los servicios de acueducto y alcantarillado en el ingreso de las familias var&iacute;a en forma considerable entre las ciudades. Como se muestra en las cinco principales ciudades el esfuerzo econ&oacute;mico con subsidio representa menos del 3%. No obstante, en el evento que no se asignara subsidio, el gasto en el servicio de las familias representar&iacute;a en algunas ciudades del 6%.</p>     <p>Por lo tanto, el gasto de los hogares en el pago de servicios p&uacute;blicos, y el ingreso, se deben tener en cuenta en la asignaci&oacute;n de subsidios. La combinaci&oacute;n de estos dos criterios permitir&aacute; mejorar la eficiencia y equidad del instrumento, puesto que en los municipios donde el costo es m&aacute;s elevado, los ingresos bajos recibir&iacute;an mayores transferencias y, al contrario, donde el costo sea menor se asignar&aacute;n menores recursos p&uacute;blicos.</p>     <p>El r&eacute;gimen de subsidios est&aacute; concebido para lograr mayor equidad por medio de una redistribuci&oacute;n del ingreso. Sin embargo, el prop&oacute;sito parcialmente no se ha cumplido en las ciudades analizadas ya que se evidencia que ante un mismo nivel de consumo el porcentaje de gasto, como participaci&oacute;n del ingreso de los hogares en un mismo estrato, es diferente en cada municipio en raz&oacute;n a los diferenciales de costos. Por lo tanto, se recomienda introducir la capacidad de pago de los hogares para lo cual se debe realizar un ejercicio que permitir&iacute;a mejorar la asignaci&oacute;n los subsidios.</p>     <p>Para cumplir con ese prop&oacute;sito se simul&oacute; el impacto que tiene en el ingreso el gasto en servicios p&uacute;blicos de los hogares, la definici&oacute;n del denominado esfuerzo familiar aceptable de car&aacute;cter mensual que se considera aceptable para que un hogar gaste en el pago de los servicios p&uacute;blicos de acueducto y alcantarillado. El ejercicio permiti&oacute; que para el caso de las grandes ciudades los porcentajes de subsidios en el estrato 1 se incrementen en forma considerable, en Bogot&aacute;, Cali, Medell&iacute;n, y Barranquilla entre 7 y 20 puntos porcentuales. En contraste, en Bucaramanga se mantiene casi constante. Sin embargo, es necesario resaltar que para la totalidad de la ciudades (8) el promedio de subsidio asignado alcanza alrededor del 70%.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><B><FONT SIZE="3">Referencias bibliogr&aacute;ficas</FONT></B></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Alzate M. (2006). La estratificaci&oacute;n     socioecon&oacute;mica para el cobro de los servicios p&uacute;blicos domiciliarios     en Colombia &iquest;Solidaridad o focalizaci&oacute;n? Bogot&aacute;:     Edici&oacute;n Cepal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1692-2530201100010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Berry, A. (2004). Focalizaci&oacute;n y subsidios &iquest;por     la demanda o por la oferta? En A. Laguado (Ed.), La pol&iacute;tica social     desde la constituci&oacute;n de 1991 &iquest;Una d&eacute;cada perdida? (pp.     35-61), Bogot&aacute;: Editorial Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1692-2530201100010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Bandwin, R. &amp; Martin, C. (1999). Understanding     Regulation. Oxford: Oxford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1692-2530201100010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Centro de Investigaciones para el Desarrollo.     (2005). Equidad en las tarifas de los servicios p&uacute;blicos impacto de     pago de los hogares de Bogot&aacute; D.C. Bogot&aacute;: Editorial Alcald&iacute;a     Mayor de Bogot&aacute;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1692-2530201100010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Comisi&oacute;n de Regulaci&oacute;n de Agua       Potable y Saneamiento B&aacute;sico. (2001). Resoluci&oacute;n 151 de 2001,       Regulaci&oacute;n integral de los servicios p&uacute;blicos de Acueducto, Alcantarillado y Aseo. Bogot&aacute;: Editorial CRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1692-2530201100010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Corredor, C. (2010). Pol&iacute;tica Social     en la clave de los derechos. Bogot&aacute;: Editorial Universidad Nacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1692-2530201100010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n.     (2003). Conpes 3386, El plan de acci&oacute;n para la focalizaci&oacute;n     de los subsidios para servicios p&uacute;blicos domiciliarios, Bogot&aacute;:     Editorial DPN.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S1692-2530201100010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n.     (2008). Evaluaci&oacute;n de la estratificaci&oacute;n socio-econ&oacute;mica     como instrumento de clasificaci&oacute;n de los usuarios y herramienta de     asignaci&oacute;n de subsidios y contribuciones a los servicios p&uacute;blicos     domiciliarios. Serie evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas,     10, p. 1 - 35&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1692-2530201100010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n.     (2005). 2019, Visi&oacute;n Colombia II centenario, propuesta para discusi&oacute;n.     Bogot&aacute;: Editorial Planeta-DNP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S1692-2530201100010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Foster, V. (2002). Diez a&ntilde;os de reforma     del servicio de agua potable en Latinoam&eacute;rica hacia un modelo anglo     franc&eacute;s. Revista Regulaci&oacute;n de agua potable y saneamiento b&aacute;sico,     Vol. 8, p.165-194.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1692-2530201100010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Glugale, M., Oliver, L. &amp; Connie, L.     (2004). Colombia: Fundamentos Econ&oacute;micos de la Paz. Washington: Alfa     y Omega.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S1692-2530201100010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hills, J. (2001). Inclusion or Exclusion     the Role of Hausing subsides and Benefits. Urban Studies, 38, (11), p. 1887-1902.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1692-2530201100010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ingenieros y Economistas Consultores S.A.     (2005). Resumen ejecutivo del programa de subsidios para el sector de agua     potable     y saneamiento en Colombia, Consultor&iacute;a para el DNP. Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1692-2530201100010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lasso, F. (2008). Incidencia del gasto p&uacute;blico     social. Bogot&aacute;: Editorial DNP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1692-2530201100010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mel&eacute;ndez, M. (2004). &iquest;Hacia     d&oacute;nde     Movernos? Balanceando las necesidades sociales y productivas de infraestructura.     Bogot&aacute;: Ediciones Banco Mundial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1692-2530201100010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo     Territorial. (2005). Decreto 1013 de     2005. Por el cual se establece la metodolog&iacute;a para la determinaci&oacute;n del equilibrio entre los subsidios y las contribuciones para los servicios p&uacute;blicos     domiciliarios de acueducto, alcantarillado y aseo. Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1692-2530201100010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Musgrave, R. &amp; Musgrave, P. (1992).     Hacienda P&uacute;blica: Te&oacute;rica y Aplicada. Madrid: McGraw-Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1692-2530201100010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Okun, A. (1975). Igualdad y eficiencia:     La gran disyuntiva. Buenos Aires: Editorial Suramericana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1692-2530201100010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rep&uacute;blica de Colombia. (1994). Ley     142 de 1994, Por la cual se establece el r&eacute;gimen de los servicios     p&uacute;blicos     domiciliarios y se dictan otras disposiciones. Bogot&aacute;: Imprenta Nacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S1692-2530201100010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rosero, L. (2004). Estratificaci&oacute;n     socioecon&oacute;mica     como instrumento de focalizaci&oacute;n. Revista: Econom&iacute;a y desarrollo,     3, (1), p. 53-67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1692-2530201100010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sarmiento, A. &amp; Arteaga, L. (1998).     Focalizar o Universalizar: Un falso dilema. Cuadernos de Econom&iacute;a,     Universidad Nacional, (29), 208 - 209.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1692-2530201100010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Uribe, C. (2007). Separate and Unequal:     a Public Policy with Effects on Social Stratification. Documento interno,     Universidad     Javeriana, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1692-2530201100010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Varian, H. (1992). An&aacute;lisis Microecon&oacute;mico.     Barcelona: Antonio Bosch.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S1692-2530201100010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>V&eacute;lez, C. (1993). Gasto social y     desigualdad, logros y extrav&iacute;os. Bogot&aacute;: DNP - Tercer Mundo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1692-2530201100010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p><B>Recibido:</B> marzo 10 de 2011 <B> Aprobado:</B> mayo 2 de 2011 </p>     <p>&nbsp;</p>     <p>  </p> <hr size="1" noshade>     <p><A HREF="#a1"><SUP>*</SUP></A><A NAME="a"></A>  Art&iacute;culo producto de la     investigaci&oacute;n titulada La regulaci&oacute;n en los servicios p&uacute;blicos.     Financiada por Universidad Externado de Colombia. Terminada en febrero de 2011. Y en la cual el autor particip&oacute; en calidad de investigador principal.</p>     <p><sup><a href="#1a">1</a></sup><a name="1"></a> El estudio permiti&oacute; conocer la estructura del hogar y la forma como el pago de servicios p&uacute;blicos incide en el poder de compra de las familias a trav&eacute;s       de los efectos precios e ingresos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#2a">2</a></sup><a name="2"></a> Esta tendencia se explica porque la valoraci&oacute;n que le atribuye cada individuo o su disposici&oacute;n a pagar de la &uacute;ltima unidad consumida de un bien o servicio no es igual al costo adicional que dicha provisi&oacute;n supone para la sociedad.</p>     <p><sup><a href="#3a">3</a></sup><a name="3"></a> Dentro de los que se identifican: los bienes p&uacute;blicos y sociales, las externalidades, el monopolio, los problemas de equidad, las barreras de entrada o de salida, la competencia predatoria, entre otros. </p>     <p><sup><a href="#4a">4</a></sup><a name="4"></a> Los subsidios se pueden clasificar en funci&oacute;n de cinco criterios: 1. A qu&eacute; tipo de agentes est&aacute;n asignados a los consumidores o los productores, es decir, del lado de la demanda o de la oferta. 2. De acuerdo con la transparencia en la forma de otorgar el subsidio se pueden dividir en directos e indirectos. 3. Seg&uacute;n la informaci&oacute;n que reciben los agentes acerca de &eacute;stos pueden ser expl&iacute;citos e impl&iacute;citos. 4. En funci&oacute;n de la poblaci&oacute;n objetivo focaliza o generalizados a toda la poblaci&oacute;n. 5. De acuerdo con el origen y tipo de financiamiento de los recursos de car&aacute;cter impositivo o fiscal.</p>     <p><sup><a href="#5a">5</a></sup><a name="5"></a> El Banco Mundial recomienda una pol&iacute;tica tarifaria de asignaci&oacute;n de subsidio cruzado modificado, basado en tarifas discriminadas por estratos como en el caso colombiano, puede ser una opci&oacute;n aceptable en la asignaci&oacute;n de subsidios. Sin embargo, debe incluir los siguientes elementos para ser eficientes: La tarifa promedio debe recuperar los costos econ&oacute;micos, el consumo debe ser medido y la pol&iacute;tica p&uacute;blica debe contar con instrumentos que permitan el acceso universal del servicio. Para el caso colombiano elementos incluidos en el RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994).</p>     <p><sup><a href="#6a">6</a></sup><a name="6"></a> Con excepci&oacute;n de los usuarios del sector p&uacute;blico y las entidades sin &aacute;nimo de lucro de los sectores de educaci&oacute;n y salud, art&iacute;culo 109 del RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994).</p>     <p><sup><a href="#7a">7</a></sup><a name="7"></a> Las dificultades pr&aacute;cticas encontradas para establecer el nivel de ingreso familiar y dada la caracter&iacute;stica netamente residencial de los servicios p&uacute;blicos regulados, cre&oacute; la necesidad de clasificar las viviendas y no sus habitantes.</p>     <p><sup><a href="#8a">8</a></sup><a name="8"></a> El proceso de inconstitucionalidad fue contra los art&iacute;culos 86 numeral 4&deg;, 87 numeral 3&deg;, 89 numeral 1&deg;, 99 numerales 6&deg; y 7&deg;, 101, 102, 103, 104 de la ley 142 de 1994, por la cual se establece el r&eacute;gimen de los servicios p&uacute;blicos domiciliarios y se dictan otras disposiciones.</p>     <p><sup><a href="#9a">9</a></sup><a name="9"></a> El error de inclusi&oacute;n se define como aquella poblaci&oacute;n a la que se le otorgan subsidios y cuyo ingreso se encuentra dentro de los dos primeros quintiles de ingreso del pa&iacute;s.</p>     <p><sup><a href="#10a">10</a></sup><a name="10"></a> Para el c&aacute;lculo de los ingresos se us&oacute; el de la Encuesta Continua de Hogares 2004 y la encuesta de capacidad de pago de Bogot&aacute; 2004. Se aclara que dado que la Encuesta Continua de Hogares no es representativa por ingresos, pero con datos para las principales 13 ciudades por estratos, se hizo un ajuste con los ingresos de la encuesta de capacidad de pago del estudio de INECON p. 31.</p>     <p><sup><a href="#11a">11</a></sup><a name="11"></a> DANE, &Iacute;ndice de precios al consumidor (IPC), &iacute;ndices - serie de empalme, Base = 100, diciembre de 2008. Es necesario aclarar que entre octubre de 2006 y septiembre de 2007 se realiz&oacute; la Encuesta de Ingresos y Gastos en el marco de la Encuesta Integrada de Hogares.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#12a">12</a></sup><a name="12"></a> Las poblaciones prestan los servicios de saneamiento en condiciones heterog&eacute;neas de tama&ntilde;o, topograf&iacute;a, clima, densidades de poblaci&oacute;n, h&aacute;bitos de consumo y cultura frente al agua, los cuales determinan gran diversidad de empresas o que dificulta la estimaci&oacute;n de costos.</p>     <p><sup><a href="#13a">13</a></sup><a name="13"></a> Para el caso de acueducto y alcantarillado se tom&oacute; el consumo y las tarifas reportas por Ingenieros y Economistas Consultores S. A. (2005).</p>     <p><sup><a href="#14a">14</a></sup><a name="14"></a> La noci&oacute;n de equidad se encuentra en el art&iacute;culo 87.3 RSPD (Rep&uacute;blica de Colombia, 1994) cuando define por solidaridad y redistribuci&oacute;n del ingreso cundo el modelo tarifario toma los instrumentos de pol&iacute;tica para asignar recursos a FDRI para que los usuarios de los estratos altos y los usuarios comerciales e industriales, ayuden a los usuarios de estratos bajos a pagar las tarifas de los servicios que cubran sus necesidades b&aacute;sicas.</p>     <p><sup><a href="#15a">15</a></sup><a name="15"></a> Desde el punto vista econ&oacute;mico el sistema de subsidios tendr&iacute;a el mismo objetivo garantizar que el prestador mantenga el equilibrio financiero, entre los usuarios que pagan la tarifa y las empresas que mediante el recaudo recuperen el costo.</p>     <p><sup><a href="#16a">16</a></sup><a name="16"></a> En los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados se ha encontrado que a pesar de tener buenos sistemas de informaci&oacute;n y administraciones eficientes y eficaces, el subsidio s&oacute;lo lleg&oacute; realmente a personas pobres en un 56% en Australia, 49% en la Gran Breta&ntilde;a, al 44% en Noruega y el 8% en B&eacute;lgica, es decir, que los subsidios no fueron del todo eficientes verticalmente por que llegaron tambi&eacute;n a personas no pobres. Sin embargo, Australia lleg&oacute; al 74% de la poblaci&oacute;n, Noruega al 92%, Gran Breta&ntilde;a al 96% y B&eacute;lgica al 99%, es decir, que lograron eficiencia horizontal (Sarmiento &amp; Arteaga, 1998).</p>     <p><sup><a href="#17a">17</a></sup><a name="17"></a> Proporci&oacute;n de usuarios que no cumplen las condiciones que identifican a los potenciales beneficiarios y est&aacute;n incluidos en la asignaci&oacute;n de subsidios.</p>     <p><sup><a href="#18a">18</a></sup><a name="18"></a> Proporci&oacute;n de usuarios que son potenciales beneficiarios y que no est&aacute;n incluidos en la asignaci&oacute;n de subsidios.</p>     <p><sup><a href="#19a">19</a></sup><a name="19"></a> El Banco Mundial y la Organizaci&oacute;n Mundial de Salud recomienda que este porcentaje debe ser menor a 5%.</p> </font>      ]]></body><back>
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