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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DEMOCRACIA RADICAL Y CIUDADANÍA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper presents two views regarding democracy and its relationship with liberal thought. Specifically it shows the main features of radical democracy and how this one can make a proper contact between individual and social aspects and respects the minimum guarantees that must be given to all individuals in order to carry out its own conception of good. It fosters adequate conditions of participation and control over public affaires. So, the paper shows the visions of Hayek and Nozick confronted to the conception of radical democracy proposed by other authors.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>DEMOCRACIA RADICAL Y CIUDADAN&Iacute;A</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>RADICAL DEMOCRACY AND CITIZENSHIP</b></font></p>     <p><b>Pedro Pablo Serna*</b></p>     <p>* Universidad del Norte. <a href="mailto:pserna@uninorte.edu.co"><i>pserna@uninorte.edu.co</i></a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: junio 2008    <br> Fecha de revisi&oacute;n: julio 2008    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: agosto 2008</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>En el presente texto se presentan dos miradas con respecto a la democracia y su relaci&oacute;n con el pensamiento liberal, mostrando de manera espec&iacute;fica las caracter&iacute;sticas principales de la democracia radical y la manera como &eacute;sta puede realizar un adecuado encuentro entre lo individual y lo social, sin afectar las garant&iacute;as m&iacute;nimas que se le deben dar a todos los individuos para la realizaci&oacute;n de su propia concepci&oacute;n de bien. Debe propiciar tambi&eacute;n unas condiciones adecuadas de participaci&oacute;n y control sobre lo p&uacute;blico. Para ello, mostrar&eacute; las visiones de Hayek y Nozick, confrontadas con la mirada de autores como Mouffe, Fraser y otros, quienes proponen un sentido viable, m&aacute;s amplio e incluyente de democracia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PALABRAS  CLAVE    <br> <i>Democracia, liberalismo, participaci&oacute;n conflicto.</i></p> <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>This paper presents two views regarding democracy and its relationship with liberal thought. Specifically it shows the main features of radical democracy and how this one can make a proper contact between individual and social aspects and respects the minimum guarantees that must be given to all individuals in order to carry out its own conception of good. It fosters adequate conditions of participation and control over public affaires. So, the paper shows the visions of Hayek and Nozick confronted to the conception of radical democracy proposed by other authors.</p>     <p>KEY WORDS    <br> <i>Democracy, liberalism, participation, conflict.</i></p> <hr>     <p>Hayek considera que la democracia se refiere &uacute;nicamente a un m&eacute;todo espec&iacute;fico de gobierno que no dice nada con respecto a los fines que tal democracia y tal gobierno se deben trazar. Esta visi&oacute;n nos permite acercarnos a lo que tradicionalmente se ha concebido como liberalismo. En la visi&oacute;n de Hayek, la democracia es concebida como un medio y no como un fin, en la que el estado de derecho opera <i>&quot;como una gran salvaguarda del &aacute;mbito privado frente a los intervencionismos del Estado y a la expansi&oacute;n de los l&iacute;mites del ejercicio del poder &#91;...&#93; es una garant&iacute;a efectiva de lo principal: la libertad personal&quot; (Jaraquemada, 1991: 52).</i></p>     <p>La cr&iacute;tica de Hayek est&aacute; dirigida contra la visi&oacute;n que le ha permitido al liberalismo democr&aacute;tico justificar algunas intervenciones del Estado en contra de la situaci&oacute;n miserable de otros instituyendo el estado de bienestar. Expresa esta cr&iacute;tica el temor de un Estado que interviene cada vez m&aacute;s en asuntos que para ese autor no tienen nada que ver con lo p&uacute;blico. Esta intervenci&oacute;n permitir&iacute;a que el Estado, adem&aacute;s de controlar la administraci&oacute;n de la ley, accediera a unos nuevos tipos de poderes que le acercaran al totalitarismo. En el transcurso de los &uacute;ltimos siglos se ha venido acrecentando la relaci&oacute;n entre liberalismo y democracia. Con ello se ha cambiado el concepto de libertad dentro del liberalismo, posibilitando mayores niveles de intervenci&oacute;n y control del poder por parte de los ciudadanos. Esta ampliaci&oacute;n de las libertades es lo que causa m&aacute;s inquietud acad&eacute;mica a Von Hayek. <i>&quot;El se propone reafirmar la &quot;verdadera&quot; naturaleza del liberalismo, como la</i> <i>doctrina que intenta reducir al m&iacute;nimo los poderes del Estado a fin de maximizar el objetivo pol&iacute;tico central: la libertad individual&quot; </i>(Laclau y Mouffe, 2004: 217); esa es la funci&oacute;n principal de la democracia para Hayek: servir de instrumento para salvaguardar la paz interna y la libertad individual.</p>     <p>En esta l&iacute;nea de pensamiento se circunscribe R. Nozick, quien justifica la existencia de un Estado m&iacute;nimo en la protecci&oacute;n de las propiedades de los ciudadanos, porque todas las propiedades deben estar en manos. De esta manera no habr&iacute;a nada qu&eacute; distribuir. Para el autor la tarea fundamental del Estado es garantizar la libertad.</p>     <p>Otra concepci&oacute;n es la de D. D. Raphael, quien afirma: <i>&quot;Para el dem&oacute;crata, la libertad va de la mano con la Igualdad&quot; </i>(Raphael, D.D, 1983: 155). Podr&iacute;amos pensar que la igualdad a la que hacen referencia algunos autores tiene que ver con lo social y lamentablemente no logran trascender los derechos pol&iacute;ticos al interior de tal democracia. Es lo que llamar&iacute;amos una democracia liberal. Reducida a sostener y garantizar las libertades individuales mediadas por los derechos concebidos en una democracia que es un instrumento, un medio; un mecanismo jur&iacute;dico que le permite a los sujetos de derecho cierta libertad; alguna capacidad de decisi&oacute;n en lo que tiene que ver con &eacute;l, pero tambi&eacute;n respeto a su individualidad y su propiedad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frente a estas posiciones, Adela Cortina (1994) reconoce c&oacute;mo el socialismo ha ido abriendo sus horizontes, planteando como objetivo primordial no abolir la propiedad privada, sino socializar el poder, democratizarlo, buscando una democracia mayor. Esta profundizaci&oacute;n de la democracia, que tiene efectos a nivel pol&iacute;tico y social, ha venido proponi&eacute;ndose desde diferentes frentes y de manera espec&iacute;fica desde el liberalismo pol&iacute;tico. Seg&uacute;n Cortina, la idea de democracia radical es presentada originalmente por J. Habermas y es, seg&uacute;n &eacute;l, propia de una izquierda socialista no comunista. Tal democracia &#91;...&#93; deber&iacute;a entenderse como una democracia participativa, en la que los ciudadanos ejercen su autonom&iacute;a en solidaridad, con lo cual habr&iacute;amos hallado en esta propuesta el modelo de procedimiento socialista buscado, porque adem&aacute;s de pretender ser aplicado al caso de sociedades complejas y no ya a la polis griega o a comunidades cuya unidad de objetivos hoy tratar&iacute;amos de recrear. Tal idea de participaci&oacute;n viene abonada por dos de las dimensiones del enfoque habermasiano: la &eacute;tica discursiva y la teor&iacute;a de la sociedad (Cortina, 1994: 931).</p>     <p>Para Chantal Mouffe es claro que la tarea principal de una democracia moderna consiste en intentar transformar el antagonismo en agonismo<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup> (relaci&oacute;n entre adversarios). El orden propuesto por la democracia debe ser el orden legitimador del conflicto. Esto cambia la mentalidad del orden totalizante como la caracter&iacute;stica m&aacute;s clara de la convivencia. La democracia se convierte as&iacute; en el espacio adecuado para el disenso; por ello &quot;la gran tarea en una democracia moderna pluralista es tratar de encontrar las instituciones, las pr&aacute;cticas o los discursos que permitan transformar el antagonismo en agonismo&quot; &#91;Atilli, 1996: 143&#93;. Mouffe propone este agonismo como lucha de adversarios, no de enemigos. Esta es la posibilidad de la existencia del pluralismo, clave en el desarrollo de mayores niveles de democracia.</p>     <p>La posici&oacute;n de Nancy Fraser con respecto a la democracia radical es un poco m&aacute;s expl&iacute;cita y aunque dice que es un t&eacute;rmino todav&iacute;a ambiguo en la medida en que solo ha sido trabajado desde el plano pol&iacute;tico cultural, trata de llevarlo al plano de la econom&iacute;a pol&iacute;tica. Vincula entonces la pol&iacute;tica del reconocimiento con la pol&iacute;tica social de la redistribuci&oacute;n; de lo contrario no se podr&iacute;a hablar de democracia.</p>     <p>Para lograr este v&iacute;nculo se requiere superar los impedimentos de la realizaci&oacute;n de la democracia radical que no son m&aacute;s que la desigualdad social y el irrespeto a la diferencia. &quot;Seg&uacute;n esta interpretaci&oacute;n, la democracia radical es la concepci&oacute;n que sostiene que la democracia actual requiere tanto la redistribuci&oacute;n econ&oacute;mica como el reconocimiento multicultural.&quot;&#91;Fraser, 1997: 230&#93; Surge, desde esta concepci&oacute;n el problema de la relaci&oacute;n o conciliaci&oacute;n, en un mismo sistema de la igualdad y la diferencia, porque esto implica para Fraser una reubicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica cultural en sinton&iacute;a con la pol&iacute;tica social que permitir&iacute;a vincular las exigencias propias del reconocimiento con las sentidas exigencias de la redistribuci&oacute;n.</p>     <p>Tanto las visiones totalizantes (visi&oacute;n negativa de las diferencias) como el multiculturalismo (visi&oacute;n positiva de la diferencia), al abordar el tema de la democracia, dejan de lado el problema de las injusticias derivadas de la mala distribuci&oacute;n pol&iacute;tico-econ&oacute;mica. Ninguno suministra un marco pol&iacute;tico adecuado para resolver los problemas conexos con un sistema econ&oacute;mico que excluye a las grandes mayor&iacute;as. Seg&uacute;n Fraser, las dos tienen el problema de estar incapacitados para apreciar que solo mediante la igualdad social pueden ser mediadas democr&aacute;ticamente las diferencias culturales. Ninguna logra vincular las luchas por el reconocimiento con las luchas por la redistribuci&oacute;n. En principio no pretendo afirmar como lo har&iacute;a Tocqueville que: <i>&quot;es imposible concebir que la igualdad no concluya por penetrar tanto en el mundo pol&iacute;tico como en otros dominios. No es posible concebir a los hombres como eternamente desiguales entre s&iacute; en un punto e iguales en otros; en cierto momento, llegar&aacute;n a ser iguales en todos los puntos&quot; (Tocqueville, 1980: 115), </i>pero s&iacute; creo fundamental que se den las condiciones m&iacute;nimas de vida que permitan a los ciudadanos una participaci&oacute;n libre y decidida en la construcci&oacute;n de lo p&uacute;blico, pero tambi&eacute;n en el control pol&iacute;tico del Estado, de manera tal que las ventajas econ&oacute;micas de unos sobre otros no constituya una ventaja en lo pol&iacute;tico, porque esto terminar&iacute;a por acabar cualquier Estado democr&aacute;tico. Aquellas condiciones que limitan la capacidad de decisi&oacute;n y participaci&oacute;n del ciudadano, como la pobreza, la falta de educaci&oacute;n y de empleo, tambi&eacute;n atentan contra su libertad.</p>     <p>Para la instauraci&oacute;n de la democracia radical se necesita la creaci&oacute;n de formas p&uacute;blicas de multiculturalismo &quot;Que <i>reconozcan una pluralidad de maneras diferentes, pero igualmente valiosas de ser humano &#91;...&#93; Todos los ciudadanos gozar&iacute;an de los mismos</i> <i>derechos legales formales en raz&oacute;n de su condici&oacute;n de humanos, pero tambi&eacute;n ser&iacute;an reconocidos por aquello que los diferencia entre s&iacute;, su particularidad cultural&quot; </i>(Fraser, 1997: 245). As&iacute; para poder llegar a la construcci&oacute;n de una democracia m&aacute;s real se hace necesario tener en cuenta las diferencias sociales que generan desigualdad social y desarrollar una visi&oacute;n amplia y antiesencialista que permita el reconocimiento de distintas expresiones, modos de ser y de sentir al interior de las naciones.</p>     <p>Otros autores, como por ejemplo Bobbio y Fraser, creen que la democracia no es solamente un asunto de mayor&iacute;as o de mecanismos legales, ya que es necesaria la afirmaci&oacute;n de los derechos fundamentales, concebidos en el Estado liberal como derechos inviolables del individuo. Estos derechos son elementos fundamentales de la democracia republicana:</p>     <p>De ah&iacute; que el Estado liberal no solamente es el supuesto hist&oacute;rico sino tambi&eacute;n jur&iacute;dico del Estado democr&aacute;tico. El Estado liberal y el Estado democr&aacute;tico son interdependientes en dos formas: 1) en la l&iacute;nea que va del liberalismo a la democracia, en el sentido que son necesarias ciertas libertades para el correcto ejercicio del poder democr&aacute;tico; &#91;...&#93; 2) en l&iacute;nea opuesta, la que va de la democracia al liberalismo, en el sentido de que es indispensable el poder democr&aacute;tico para garantizar la existencia y persistencia de las libertades fundamentales. En otras palabras: es improbable que un Estado no liberal pueda asegurar un correcto funcionamiento de la democracia, y por otra parte es poco probable que un Estado no democr&aacute;tico sea capaz de garantizar las libertades fundamentales (Bobbio, 1996: 23).</p>     <p>Con la visi&oacute;n tan amplia y diversa que nos dan estos autores sobre la democracia, reconocemos como fundamental la inclusi&oacute;n cultural y pol&iacute;tica y la necesidad de condiciones econ&oacute;micas favorables para todos. Tenemos material suficiente para pensar una concepci&oacute;n ideal de democracia y valorarla de acuerdo con sus resultados (condiciones de libertad y condiciones econ&oacute;micas). Podr&iacute;amos pensar la democracia en relaci&oacute;n directa entre desarrollo econ&oacute;mico (como expresi&oacute;n m&aacute;s avanzada del capitalismo) y mecanismos pol&iacute;ticos que respeten la diferencia y defiendan la libertad individual.</p>     <p>La democracia ha sido hist&oacute;ricamente un instrumento que ha servido a los ciudadanos para mantener una serie de derechos b&aacute;sicos. Tambi&eacute;n ha sido valorada como un fin al plantearla como paradigma de procedimiento pol&iacute;tico. No son solo las miradas ideol&oacute;gicas que sustentan la democracia, sino el beneficio que ha prestado a la humanidad. Rescato la posici&oacute;n de estos diversos autores que denotan en sus teor&iacute;as una mirada de lo democr&aacute;tico como algo din&aacute;mico. Esto es un consolidado hist&oacute;rico, fruto del crecimiento pol&iacute;tico de la humanidad, considerado como el modo ideal de gobierno que s&oacute;lo puede ser enriquecido por los ciudadanos en la medida que tal democracia es consecuente consigo misma; es decir, es abierta, plural y por lo tanto diversa a nivel pol&iacute;tico y cultural. Un Estado es democr&aacute;tico cuando se permite un crecimiento continuo originado en las mismas necesidades expresadas por los ciudadanos y por los procesos sociales jalonados por los movimientos ciudadanos legitimando y deslegitimando procesos y decisiones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tenemos entonces que una caracter&iacute;stica fundamental de la democracia es el dinamismo como condici&oacute;n necesaria de su enriquecimiento continuo. Otra caracter&iacute;stica fundamental es que es incluyente. En todos los aspectos que tienen que ver con la vida nacional se incluye a todos y cada uno de los ciudadanos, pero desde su diferencia. Cobra importancia la permanencia constante del conflicto y la de quienes lo generan. Si no hay conflictos no hay cambios, solo autoritarismo. Lo democr&aacute;tico ser&iacute;a una actitud permanente y una serie de principios que permiten el enriquecimiento continuo del Estado. Promueve la participaci&oacute;n y la inclusi&oacute;n de todos los ciudadanos. Reducir lo democr&aacute;tico a un procedimiento pol&iacute;tico o a una garant&iacute;a de propiedad y de libertad es apreciarla por lo m&iacute;nimo que puede ofrecer.</p>     <p>Otra caracter&iacute;stica fundamental de la democracia radical es que se convierte en el espacio privilegiado del pluralismo razonable. Ella brinda las condiciones para reconocer como un bien pol&iacute;tico los conflictos o desacuerdos existentes; por ello crea las condiciones para el crecimiento de la democracia.</p>     <p>La democracia radical es por lo tanto el espacio privilegiado para reconocer la variedad de fuentes de la que se enriquece continuamente el Estado. Ya no hay un discurso universal que muestre o diga una verdad absoluta. Esta democracia es un proceso en continua construcci&oacute;n.</p>     <p>Este punto es decisivo: no hay democracia radicalizada y plural sin renuncia al discurso de lo universal y al supuesto impl&iacute;cito en el mismo —la existencia de un punto privilegiado de acceso a &quot;la verdad&quot;, que ser&iacute;a asequible tan s&oacute;lo a un n&uacute;mero limitado de sujetos —. En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos esto significa que, as&iacute; como no hay superficies privilegiadas <i>a priori </i>de emergencia de los antagonismos, tampoco hay regiones discursivas que el programa de una democracia radical deba excluir <i>a priori </i>como esferas posibles de lucha. Las instituciones jur&iacute;dicas, el sistema educativo, las relaciones laborales, los discursos de la resistencia de las poblaciones marginales construyen formas originales e irreductibles de protesta social y, en tal medida, aportan toda la complejidad y riqueza discursiva sobre la cual el programa de una democracia radicalizada debe fundarse (Laclau Y Mouffe, 2004: 238).</p>     <p>La democracia supone siempre que es imposible la constituci&oacute;n de una sociedad cerrada, totalizante y autosuficiente, permitiendo el encuentro de miradas distintas, necesidades e intereses para la construcci&oacute;n de un equilibrio reflexivo requerido en cualquier sociedad justa. Esto ser&iacute;a un imposible sin las condiciones de vida b&aacute;sicas que permitan la autonom&iacute;a pol&iacute;tica requerida para la vivencia de la ciudadan&iacute;a. Se requiere, por lo tanto, la constituci&oacute;n amplia de bienes comunes que, adem&aacute;s de permitir el acceso a unos medios b&aacute;sicos de subsistencia, posibiliten una libertad y una igualdad real que les permita a todos participar. Son las condiciones m&iacute;nimas de inclusi&oacute;n. (Cfr.Sousa, 2005).</p>     <p>De ah&iacute; la dificultad para que en nuestras naciones empobrecidas se d&eacute; una ciudadan&iacute;a realmente abierta, cr&iacute;tica y deliberativa. Una ciudadan&iacute;a que podr&iacute;amos llamar al estilo de Mouffe: agon&iacute;stica, que no s&oacute;lo es receptora de bienes y servicios por parte del Estado sino activa y, por lo tanto, emancipatoria o reivindicativa. Es claro que a mayor participaci&oacute;n, mayores niveles de democracia y por lo tanto mayores niveles de poder para la ciudadan&iacute;a.</p>     <p>En un Estado realmente democr&aacute;tico se considera leg&iacute;timo el conflicto, ya que &eacute;ste posibilita la organizaci&oacute;n de los individuos y los grupos y se dispone adecuadamente a los controles ejercidos por la ciudadan&iacute;a.</p> <hr>     <p><i><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Ag&oacute;n </i>como reuni&oacute;n o asamblea; es el lugar del certamen, de la lucha, de la contienda.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>Tocqueville, A. De (1980). <i>La democracia en America, </i>Madrid: Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S1692-8857200800020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jaraquemada (1991). &quot;Los l&iacute;mites de la democracia en el neoliberalismo&quot;. <i>Revista Ciencia pol&iacute;tica, </i>22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S1692-8857200800020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mouffe, Chantal (1999). <i>El retorno de lo pol&iacute;tico, </i>Barcelona: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000044&pid=S1692-8857200800020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mouffe, Chantal (2007). <i>En torno a lo pol&iacute;tico. </i>M&eacute;xico: F.C.E.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S1692-8857200800020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Laclau, Ernesto y Mouffe Chantal (2004). <i>Hegemoni&iacute;a y estrategia socialista. Hacia una radicalizaci&oacute;n de la democracia. </i>Buenos Aires: FCE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S1692-8857200800020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Schmitt, Carl (1998). <i>El concepto de lo pol&iacute;tico, </i>Madrid: Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S1692-8857200800020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Zapata-Barrero, Ricard (2001). <i>Ciudadan&iacute;a, democracia y pluralismo cultural: hacia un nuevo contrato social. </i>Barcelona: Anthropos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S1692-8857200800020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Atilli, Antonella (1996). &quot;Pluralismo agonista: la teor&iacute;a ante la pol&iacute;tica. Entrevista con Chantal Mouffe&quot;, <i>Revista internacional de filosof&iacute;a pol&iacute;tica, 8.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S1692-8857200800020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fraser, Nancy (1997). <i>Iustitia interrupta. Reflexiones cr&iacute;ticas desde la posici&oacute;n &quot;postsocialista&quot;. </i>Bogot&aacute;: Siglo del hombre editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S1692-8857200800020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Raphael, D.D. (1983). <i>Problemas de filosof&iacute;a pol&iacute;tica. </i>Madrid: Alianza&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S1692-8857200800020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cortina, Adela (1994). &Eacute;tica aplicada y democracia radical. En &quot;El <i>trabajo filos&oacute;fico hoy en el continente&quot;. </i>Sociedad Interamericana de Filosof&iacute;a, Uniandes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S1692-8857200800020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bobbio, Norberto (1996). <i>El futuro de la democracia, </i>2<sup>a</sup> ed. M&eacute;xico: FCE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S1692-8857200800020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sousa Santos, Boaventura (2005). <i>El milenio hu&eacute;rfano. Ensayos para una nueva cultura pol&iacute;tica, </i>Madrid: Trotta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S1692-8857200800020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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