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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>As&iacute; es mi m&eacute;todo en etnograf&iacute;a</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>This is my method of ethnography</b></font></p>       <p>&nbsp;</p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>Assim &eacute; meu m&eacute;todo na etnografia</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>   <b>Luis Guillermo Vasco<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup></b></p>     <p>   Investigador Independiente (Colombia)   <a href="mailto:luguiva@cable.net.co">luguiva@cable.net.co</a></p>   <hr size="1">     <p>   Trascripci&oacute;n revisada y corregida de la charla dictada el d&iacute;a 17   de noviembre del 2000 en el curso Teor&iacute;a Antropol&oacute;gica II   (Malinowski) en la Universidad Nacional de Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Voy a hablar de c&oacute;mo es mi trabajo en etnograf&iacute;a. Parto de un conjunto de principios   te&oacute;ricos, la mayor parte de los cuales proviene del marxismo. El primero de estos   principios es que el conocimiento, la ciencia, la investigaci&oacute;n, no son fines en   s&iacute; mismos, sino que son medios, son instrumentos... y son instrumentos, como   dice Marx, para transformar el mundo. Me supongo qu&eacute; habr&aacute;n le&iacute;do que eso   establece una peque&ntilde;a diferencia con Malinowski. El segundo criterio es que, en lo   fundamental, a lo largo de la historia, o de su historia, la etnograf&iacute;a ha servido para la dominaci&oacute;n, la explotaci&oacute;n de los pueblos y, para el caso nuestro, en lo esencial,   de los indios; aunque a ra&iacute;z de la constituci&oacute;n del 91 los negros comenzaron a   pedir que la antropolog&iacute;a sirviera tambi&eacute;n para dominarlos y explotarlos a ellos,   y se quejaron porque no hab&iacute;a sido as&iacute;... Leonardo, por supuesto, est&aacute; poniendo   su granito de arena en un campo en el cual hay poco trabajo.</p>       <p>    <center><img src="img/revistas/tara/n6/n6a03f1.gif"></center></p>     <p>   Sobre esa base hay otro criterio y es que la etnograf&iacute;a debe dejar de ser un instrumento   de esos dominadores y explotadores y convertirse en un instrumento de los   dominados y los explotados en su lucha contra esa dominaci&oacute;n y esa explotaci&oacute;n y,   en el caso concreto que me corresponde, las que hay sobre los indios.</p>        <p>   Otro elemento es la concepci&oacute;n de que existe una estrecha e indisoluble, relaci&oacute;n   entre teor&iacute;a, metodolog&iacute;a y t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n, pero, adem&aacute;s que existe tambi&eacute;n   una relaci&oacute;n, una determinaci&oacute;n entre estos tres aspectos y el &laquo;para qu&eacute;&raquo; del trabajo   etnogr&aacute;fico; es decir, que teor&iacute;as, metodolog&iacute;as y t&eacute;cnicas est&aacute;n en funci&oacute;n de para   qu&eacute; se quiere usar ese conocimiento, para qu&eacute; se quiere emplear ese trabajo.</p>     <p>   Exagerando un poco, matizando esa afirmaci&oacute;n, &mdash;para que dentro de quince a&ntilde;os   alguno de ustedes no vaya a venir, como vino ayer un antiguo estudiante a decirme   que yo le hab&iacute;a dicho que la antropolog&iacute;a no serv&iacute;a para nada&mdash;, teniendo en cuenta   que es una exageraci&oacute;n, eso quiere decir que las teor&iacute;as, las metodolog&iacute;as y las t&eacute;cnicas   desarrolladas por la antropolog&iacute;a a lo largo de su historia sirven para dominar a los   indios, pero no sirve para que los indios luchen para romper esa dominaci&oacute;n, y repito   que es una polarizaci&oacute;n, porque s&iacute; tienen cierta utilidad, entre ellas una fundamental:   sirven de marco de referencia para saber c&oacute;mo es que no hay que trabajar; eso ya   es una gran utilidad porque no va uno completamente a ciegas.</p>     <p>   Otro criterio, tambi&eacute;n proveniente de la concepci&oacute;n marxista, es que la teor&iacute;a y la   pr&aacute;ctica deben estar indisolublemente unidas, pero en dos sentidos, de una manera   dial&eacute;ctica: el primero de ellos es otra manera de decir lo que dije al principio, o   sea que la teor&iacute;a s&oacute;lo tiene validez siempre y cuando se lleve a la pr&aacute;ctica de la   transformaci&oacute;n de la sociedad; el segundo es que no puede haber teor&iacute;a sin pr&aacute;ctica,   no puede haber conocimiento sin pr&aacute;ctica, el conocimiento, en lo fundamental,   surge de la pr&aacute;ctica, como dec&iacute;a Mao Tse-Tung: &laquo;No se puede conocer el sabor   de una pera sino mastic&aacute;ndola&raquo;. Sin embargo, en los procesos de conocimiento,   de investigaci&oacute;n, el conocimiento no comenz&oacute; ayer ni comenz&oacute; con nosotros; ya   hay gente que ha investigado y producido conocimiento y que ha sistematizado   y guardado ese conocimiento en los libros, es decir, los libros son conocimiento   indirecto, conocimiento que otros han producido y que nos hacen llegar a trav&eacute;s   de los libros; pero ese conocimiento indirecto o libresco es un conocimiento   secundario, que para poder ser validado tiene que ser confrontado con la pr&aacute;ctica en   la realidad. No hay entonces que rendirle culto a los libros; &eacute;se es tambi&eacute;n el t&iacute;tulo   de un art&iacute;culo de Mao Tse-Tung, que se llama &laquo;Oponerse al culto a los libros&raquo;. </p>     <p>Inicialmente comenc&eacute; a trabajar con la idea de que el trabajo de campo en   etnograf&iacute;a era semejante a lo que el marxismo llama la pr&aacute;ctica; es m&aacute;s, a veces tuve   la profundamente err&oacute;nea idea de que lo que en la Universidad Nacional y en su   departamento de Antropolog&iacute;a llaman pr&aacute;ctica, es la pr&aacute;ctica. Por esa raz&oacute;n, &mdash;no   porque me tocara quedarme en una isla apartada del Pac&iacute;fico sur para que no me   internaran en un campo de concentraci&oacute;n si regresaba, como le pas&oacute; a Malinowski&mdash;,   yo privilegi&eacute; en mi actividad el trabajo de campo; inclusive comenc&eacute; a practicarlo   de la manera como lo hac&iacute;an los antrop&oacute;logos, o muchos antrop&oacute;logos, y como quisieron ense&ntilde;arme a hacerlo aqu&iacute; en este departamento de antropolog&iacute;a.</p>     <p>   Mi primera salida de campo fue en una de esas pr&aacute;cticas que aqu&iacute; se programan.   Fuimos a una comunidad ind&iacute;gena, la de los cham&iacute;, en Risaralda, y como   correspond&iacute;a, nos quedamos en el internado de los misioneros y no con los   ind&iacute;genas; sin embargo, no se si siguiendo el santo precepto de Malinowski, o   simplemente porque en forma espont&aacute;nea la profesora que orientaba esa pr&aacute;ctica   consider&oacute; que no era justo que nos qued&aacute;ramos todo el tiempo en el internado   misionero y que el cura nos llamara a los informantes all&aacute; para hablar con ellos,   sino que ten&iacute;amos que pegarnos eso que Malinowski llama una &laquo;zambullida&raquo; en la   vida ind&iacute;gena, dentro de los d&iacute;as que &iacute;bamos a quedarnos se program&oacute; una salida para recorrer unas veredas y amanecer una noche en una casa de los ind&iacute;genas.</p>     <p>   Por esos &laquo;imponderables de la vida real&raquo;, en la vereda a la cual nos dirig&iacute;amos hab&iacute;a   una epidemia de viruela, enfermedad que, seg&uacute;n hab&iacute;a le&iacute;do en la prensa y o&iacute;do   mencionar, se hab&iacute;a acabado en Colombia y en el mundo hac&iacute;a mucho tiempo,   pero que all&aacute; era recurrente y mataba ni&ntilde;os y adultos cada cierto tiempo; entonces,   llegamos a esa vereda y como decir viruela era como o&iacute;r mentar al diablo, salimos   corriendo y las personas que nos acompa&ntilde;aban &mdash;una pareja ind&iacute;gena y uno de   sus hijos&mdash; dijeron: &laquo;para que no se frustren (por supuesto, no usaron esa palabra),   si quieren se pueden quedar en la casa de nosotros esta noche&raquo;. Dijimos: &laquo;bueno, &iexcl;vamos!&raquo; Despu&eacute;s de cinco horas de caminada y de que por el camino nos cogi&oacute; un fuerte aguacero, al atardecer llegamos a la casa del gobernador ind&iacute;gena de esa regi&oacute;n. No era un gobernador de cabildo, sino un gobernador nombrado por los curas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Fue una situaci&oacute;n que yo no entrar&iacute;a a juzgar si era muy antropol&oacute;gica o no, si muy   cient&iacute;fica o no; de todas maneras, las mujeres de nuestro grupo, las estudiantes y   la profesora, se hab&iacute;an quitado sus vestidos mojados y estaban con ropas de las   ind&iacute;genas, sentadas en un corredor del tambo, supuestamente aprendiendo a hacer   canastos; nosotros est&aacute;bamos tambi&eacute;n por all&iacute;, pero con la ropa y los zapatos   colgados encima del fog&oacute;n, para que se secaran. Dos de las mujeres de nuestro   grupo estaban cocinando una sopa de pastas, porque hab&iacute;amos cargado nuestra   comida a lomo de mula, &mdash;menos mal que ha cambiado mucho la ciencia y ya no   se carga a lomo de indio, aunque ellos ayudaron a cargar algunas cosas, como la   c&aacute;mara fotogr&aacute;fica, la grabadora y la filmadora de una estudiante de antropolog&iacute;a&mdash;; entonces, all&iacute; hab&iacute;a dos antrop&oacute;logas cocinando sopa de pastas de las que hab&iacute;amos   llevado, con un c&iacute;rculo de todos los ind&iacute;genas de la casa observando c&oacute;mo se   hac&iacute;an esas comidas tan ex&oacute;ticas &mdash;en esa &eacute;poca eran ex&oacute;ticas para ellos, ahora   son comunes. Como desafortunadamente en esa &eacute;poca los embera no presentaban   informes escritos de los resultados de su observaci&oacute;n, nunca hemos podido saber   qu&eacute; conclusi&oacute;n sacaron, pero seguramente al ver esas cosas tan raras debieron haber pensado que esa gente era tan extra&ntilde;a que parec&iacute;an indios.</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/tara/n6/n6a03f2.gif"></center></p>     <p>   Tampoco s&eacute; porqu&eacute;, &mdash;es posible que nunca haya sabido o que ya no recuerde&mdash;,   despu&eacute;s de algunos viajes, comenc&eacute; a alojarme en las casas de los embera. Es   muy posible que a las monjas y a los curas no les hubiera gustado que empezara   a hacer cosas en contra suya y a favor de los embera; de todas maneras, con el   tiempo, &mdash;y fue bastante tiempo, durante 19 a&ntilde;os estuve yendo a esa regi&oacute;n, a   veces por per&iacute;odos largos&mdash;, descubr&iacute; la diferencia entre vivir en medio de los   indios, rodeado por los indios, para, como dice Malinowski, poderse asomar por la   ma&ntilde;ana al corredor de su tienda o de su casa y desde all&iacute; dominar toda la actividad   de la aldea, y vivir con los indios, permitir que los indios en lugar de ser reducidos   al papel de informantes, puedan convertirse en personas personalmente cercanas a uno, inclusive amigas.</p>     <p>   Tambi&eacute;n he ido encontrando paulatinamente, a diferencia de lo que planteaban o   plantean algunos antrop&oacute;logos, que los indios piensan, que tienen capacidad de   abstracci&oacute;n, que tienen una l&oacute;gica, cosa que durante mucho tiempo la antropolog&iacute;a   negaba. L&eacute;vi-Bruhl, por ejemplo, hablaba de que el pensamiento primitivo era   pre-l&oacute;gico; aunque &eacute;l se refer&iacute;a a la circunstancia de que el pensamiento ind&iacute;gena   es un pensamiento completamente material o, si se quiere decir de otra manera,   de la manera como lo dice Marx: pre&ntilde;ado de materia, raz&oacute;n por la cual L&eacute;vi-Bruhl   y much&iacute;simos antrop&oacute;logos, entre ellos mi profesor de etnograf&iacute;a, dec&iacute;an que los   indios no ten&iacute;an pensamiento abstracto y que s&oacute;lo ten&iacute;an pensamiento concreto o   emp&iacute;rico o experimental. Todav&iacute;a hoy, muchos dicen que el conocimiento ind&iacute;gena es un conocimiento emp&iacute;rico y no conceptual y que, por lo tanto, no es v&aacute;lido.</p>     <p>   Para llegar a estas conclusiones s&oacute;lo fue necesario permitir que los ind&iacute;genas   hablaran, pues no es lo mismo hablar que responder preguntas. Generalmente los   antrop&oacute;logos permiten que los indios respondan toda clase de preguntas, pero   no los dejan hablar. Adem&aacute;s, algo que me fue pareciendo elemental, &mdash;aunque   parece que para la antropolog&iacute;a no lo es tanto, entre otras cosas por la simple   raz&oacute;n de que si aceptara que es as&iacute; perder&iacute;a su raz&oacute;n de ser&mdash;, las explicaciones,   las interpretaciones y los an&aacute;lisis que los ind&iacute;genas hac&iacute;an de su situaci&oacute;n sonaban,   a pesar de todo lo que dec&iacute;a la antropolog&iacute;a, como muy puestos en raz&oacute;n, como   que de pronto las cosas s&iacute; eran de ese modo. Pero toda la antropolog&iacute;a existe y   est&aacute; montada sobre el principio de que los indios no saben la explicaci&oacute;n de su   realidad, que quien la sabe y la puede exponer es el antrop&oacute;logo. Entonces, si se aceptara que los indios comprenden y conocen su realidad, a los antrop&oacute;logos nos   tocar&iacute;a volvernos soci&oacute;logos, no porque estos conozcan la realidad, no, sino porque   se acabar&iacute;a la antropolog&iacute;a. Conocimiento que adem&aacute;s era posible confrontar   discutiendo con ellos, planteando el propio criterio, planteando esa visi&oacute;n que a uno le han metido en la cabeza al estudiar antropolog&iacute;a.</p>     <p>   De esa manera y sobre la base de esas experiencias, mi trabajo pas&oacute; de producir un   libro como Los Cham&iacute;. La situaci&oacute;n del ind&iacute;gena en Colombia, en el cual hablo sobre los   cham&iacute; a lo largo de 160 p&aacute;ginas, a un libro como Jaiban&aacute;s: los verdaderos hombres, en   el cual, ya en el a&ntilde;o 82, pongo en pr&aacute;ctica lo que constituye la &laquo;gran y nov&iacute;sima&raquo;   propuesta de la antropolog&iacute;a de hoy, que los posmodernos descubrieron a finales   de esa misma d&eacute;cada: dar la palabra a los ind&iacute;genas, dejar que los ind&iacute;genas hablen,   aunque todav&iacute;a en ese momento soy yo quien da la palabra, quien deja que hablen,   quien dice cu&aacute;ndo lo hacen y para decir qu&eacute;. En ese sentido, y s&oacute;lo en ese, mi libro   es ya una antropolog&iacute;a &laquo;posmoderna&raquo;, siete a&ntilde;os antes de que los posmodernistas la   inventaran. Pero, los profesores de antropolog&iacute;a &mdash;y tambi&eacute;n, hoy, quienes fueron   sus alumnos&mdash; insisten en que hay que aferrarse a los posmodernistas. Hay quienes   piensan que a uno aqu&iacute; no se le puede ocurrir nada, de la misma manera que a los   antrop&oacute;logos se nos ocurre que a los indios no se les ocurre nada. Es una cadena   de dominaciones y sujeciones: frente a los extranjeros se nos ocurre que a nosotros   no se nos ocurre nada y que a ellos s&iacute;, por lo cual tenemos que leerlos como &uacute;nico camino para poder aprender, pues ellos s&iacute; saben c&oacute;mo son las cosas.</p>     <p>   El libro sobre los jaiban&aacute; lo escrib&iacute; realmente por un azar: a comienzos del 82   sufr&iacute; un accidente y tuve una incapacidad de seis meses, y luego otras sucesivas   que ajustaron el a&ntilde;o; un tiempo despu&eacute;s que sal&iacute; del hospital, me quitaron los   analg&eacute;sicos y la cantidad de droga que me daban y pude pensar y volver a leer,   pero me aburr&iacute;a sin tener una actividad ligada a mi trabajo; entonces, escrib&iacute; ese   libro pensando que pod&iacute;a fortalecer la posici&oacute;n y el trabajo de los jaiban&aacute; dentro   de los embera, pues ellos constitu&iacute;an uno de los principales blancos de agresi&oacute;n   cultural de los misioneros, los colonos y las autoridades de los pueblos, hasta el   punto en que la alcald&iacute;a de Mistrat&oacute; les aplicaba a los jaiban&aacute; el c&oacute;digo de polic&iacute;a, &mdash;c&oacute;digo que no dice nada de jaiban&aacute; ni de chamanes, pero s&iacute; de quien asalta con fines de lucro la buena fe de los dem&aacute;s&mdash;, y los met&iacute;a presos, mientras los misioneros afirmaban que ten&iacute;an pacto con el diablo.</p>     <p>   Adem&aacute;s, quer&iacute;a reivindicar el conocimiento y el saber de Clemente Nengarabe, el   gobernador cham&iacute;, aqu&eacute;l en cuya casa pudimos pasar nuestra &laquo;noche de zambullida   en la vida ind&iacute;gena&raquo;, aqu&eacute;lla del aguacero que coment&eacute; antes. Aunque lo de zambullida   no es una comparaci&oacute;n ni una met&aacute;fora, sino una realidad, aunque realmente nos   zambullimos fue en el barro. A partir de ese momento y hasta que muri&oacute; a finales   de los a&ntilde;os 80, durante uno de mis viajes a Guamb&iacute;a, Clemente fue mi amigo; para   reivindicarlo en las duras condiciones de esa &eacute;poca escrib&iacute; ese libro.</p>       <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/tara/n6/n6a03f3.gif"></center></p>     <p>Cuando el Fondo de Promoci&oacute;n de la Cultura del Banco Popular quiso publicarlo,   consider&oacute; que hab&iacute;a que cambiar el t&iacute;tulo, porque eso de que los jaiban&aacute; fueran los   &laquo;verdaderos hombres&raquo; no sonaba muy cient&iacute;fico. Si tener que aceptar que los indios   eran hombres quedaba grande, &mdash;no todos est&aacute;n dispuestos a aceptarlo; algunos lo   aceptan de palabra y en su pr&aacute;ctica lo niegan permanentemente, incluyendo a muchos   antrop&oacute;logos&mdash;, imag&iacute;nense c&oacute;mo les quedaba aceptar que fueran los verdaderos   hombres. Es lo mismo que pasa cuando los arhuacos y los kogi de la Sierra Nevada   dicen que ellos son los hermanos mayores y que nosotros somos los hermanitos   menores; hasta llamarlos &laquo;hermanos indios&raquo;, pasa, pero, &iexcl;hermanos mayores!&hellip; Entonces plante&eacute; que eso era lo que los embera dec&iacute;an de los jaiban&aacute;.</p>     <p>   En toda esa discusi&oacute;n, yo afianc&eacute; mi posici&oacute;n de valorar los conceptos, las   interpretaciones que los indios dan de s&iacute; mismos; y al final no se cambi&oacute; el t&iacute;tulo   porque apel&eacute; al argumento de que el t&iacute;tulo de un libro es cient&iacute;fico si refleja   adecuadamente lo que dice el texto, y eso es lo fundamental que dice: para los   embera, los jaiban&aacute; son los verdaderos hombres. No aceptaron que los jaiban&aacute;   fueran los verdaderos hombres, aceptaron que el libro se llamara as&iacute; porque eso   era lo que dec&iacute;a. Sin embargo, no dejaban de tener cierta desconfianza, entonces   solicitaron una recomendaci&oacute;n y yo la ped&iacute; a Roberto Pineda, quien entendi&oacute; qu&eacute;   era lo que yo quer&iacute;a con el libro, y escribi&oacute; &laquo;Una reivindicaci&oacute;n del Jaiban&aacute;&raquo;.</p>     <p>   Otro problema ocurri&oacute; con la car&aacute;tula; yo quer&iacute;a que sacaran la foto de un jaiban&aacute;,   pero la colecci&oacute;n &laquo;Textos Universitarios&raquo; nunca hab&iacute;a sacado fotos ni dibujos en la   portada de sus libros, quiz&aacute;s creyendo que eso demeritaba su seriedad y su car&aacute;cter   cient&iacute;fico. Por &uacute;ltimo, se hizo la car&aacute;tula con la foto en colores de un jaiban&aacute; y   con una vi&ntilde;eta hecha con los dibujos de un canasto. Y gust&oacute; tanto que a partir de   entonces empezaron a incluir im&aacute;genes en sus portadas.</p>     <p>   Luego se public&oacute; otro libro, Semejantes a los dioses, sobre cester&iacute;a y cer&aacute;mica   embera, con un t&iacute;tulo que parec&iacute;a menos cient&iacute;fico todav&iacute;a: primero, porque se   empleaba el concepto de dioses, segundo, porque tambi&eacute;n ten&iacute;a como base una   conceptualizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas embera y, en tercer lugar, porque ya hab&iacute;a un   libro de von Daniken con un t&iacute;tulo parecido, pero que se refiere a la labor que los   extraterrestres han desempe&ntilde;ado en la tierra. Pero como lo public&oacute; la Universidad   Nacional, no hubo problema en que se llamara as&iacute;. En &eacute;l avanc&eacute; en recoger la   manera ind&iacute;gena de hacer las cosas, la manera ind&iacute;gena de pensar las cosas, la   manera ind&iacute;gena de explicar su mundo.</p>     <p>   Hasta aqu&iacute; no hab&iacute;a visto en mis textos y trabajos una teor&iacute;a expl&iacute;cita, ninguna   que se pudiera recoger como tal en un libro. Tard&eacute; muchos a&ntilde;os y tuve que   ir a trabajar en Guamb&iacute;a para darme cuenta de toda la teor&iacute;a que hab&iacute;a ah&iacute;, la   cual se consolid&oacute; en lo te&oacute;rico y tambi&eacute;n en la pr&aacute;ctica de su aplicaci&oacute;n en el   trabajo con los guambianos.</p>     <p>Los guambianos llevaban seis a&ntilde;os recuperando tierras y ten&iacute;an un problema que no   hab&iacute;an podido resolver: &iquest;Qu&eacute; hacer con las tierras recuperadas? Algunas personas   llev&aacute;bamos doce a&ntilde;os colaborando con los guambianos en esas luchas, no como   antrop&oacute;logos y profesionales de otras disciplinas, sino como una categor&iacute;a suig&eacute;neris   de personas, los &laquo;solidarios&raquo; con las luchas ind&iacute;genas. Los guambianos ten&iacute;an   una claridad: no quer&iacute;an manejar las tierras a la manera de los blancos, es decir,   con propiedad privada; no quer&iacute;an manejar las tierras del modo que ordenaba el   Incora y como las estaban manejando los campesinos, con cooperativas y empresas   comunitarias de propiedad privada colectiva, &mdash;porque la propiedad privada no   es s&oacute;lo propiedad privada individual&mdash;; quer&iacute;an hacerlo a la manera guambiana y   descubrieron que hab&iacute;an &laquo;olvidado&raquo; c&oacute;mo era. Porque el manejo de la tierra en los   &uacute;ltimos cuatrocientos a&ntilde;os fue impuesto por los espa&ntilde;oles a trav&eacute;s del resguardo o de   la encomienda o del repartimiento, y por los terratenientes en las haciendas de terraje,   de tipo feudal con mano de obra servil, en donde los siervos eran los indios adscritos   a las tierras y, cuando un hacendado vend&iacute;a o heredaba o traspasaba su hacienda, lo hac&iacute;a con sus indios, porque de otra manera no hab&iacute;a quien la trabajara.</p>     <p>   En 400 a&ntilde;os se hab&iacute;a &laquo;olvidado&raquo; mucho y ellos ya no sab&iacute;an cu&aacute;l era la manera   propia. Desde el segundo a&ntilde;o de las luchas de recuperaci&oacute;n se plantearon ese   problema y crearon un comit&eacute; integrado por guambianos para encontrar esa   manera, al que llamaron Comit&eacute; de Historia; lo crearon en el 82 y trabaj&oacute; casi 4   a&ntilde;os con base en dos criterios guambianos fundamentales: la memoria hist&oacute;rica   est&aacute; en la palabra de los mayores y la historia est&aacute; escrita, impresa, en el territorio.   Por ello, las actividades principales que realizaron fueron: la primera, conseguir   que los mayores &mdash;desafortunadamente no todos&mdash; volvieran a hablar la historia,   despu&eacute;s de que hab&iacute;an dejado de hacerlo desde hac&iacute;a varias generaciones &mdash;hac&iacute;a   sesenta a&ntilde;os que los mayores no hablaban, treinta, seg&uacute;n otros&mdash;, y grabarla.   Los guambianos fueron el primer grupo ind&iacute;gena en Colombia en apropiarse y   usar masivamente la grabadora. En todas partes, durante la lucha, andaban con   grabadora, pilas y casetes. En esta actividad est&aacute; impl&iacute;cita una concepci&oacute;n sobre   los mecanismos de la memoria y de su conservaci&oacute;n, que no voy a entrar a analizar.   La segunda actividad la realizaron a trav&eacute;s de los maestros, los ni&ntilde;os y los padres   de familia en las escuelas, haciendo mapas del territorio de cada vereda.</p>     <p>   En alg&uacute;n momento, ellos evaluaron todo el trabajo y descubrieron que no estaba   dando los resultados que quer&iacute;an, y recordaron que uno de los solidarios que llevaba   doce a&ntilde;os trabajando con ellos en la lucha era antrop&oacute;logo, y pensaron que de   pronto la antropolog&iacute;a pod&iacute;a servir para algo; por eso me llamaron. Lo que quer&iacute;an   de la antropolog&iacute;a era, primero, el trabajo con los papeles viejos, lo que aqu&iacute; se llama   etnohistoria, y quer&iacute;an la b&uacute;squeda de las huellas de los antiguos, lo que aqu&iacute; se llama   arqueolog&iacute;a; por eso, los primeros trabajos que se hicieron en Guamb&iacute;a en relaci&oacute;n con la antropolog&iacute;a fueron trabajos de etnohistoria y de arqueolog&iacute;a, hechos por   estudiantes del Departamento de Antropolog&iacute;a como trabajos de grado; algunos eran   solidarios, y otros lo fueron aunque no quer&iacute;an serlo, porque las cosas no dependen   de que uno quiera o no quiera sino de la realidad objetiva.</p>     <p>   Los guambianos les plantearon problemas concretos a todos ellos; no fueron los   estudiantes quienes los plantearon despu&eacute;s de quebrarse la cabeza, de mirar los   libros o mendigar a los profesores en busca de un tema para su monograf&iacute;a, sino   que los guambianos les dijeron lo que ten&iacute;an que investigar. Plantearon: nosotros   sabemos que los guambianos estamos aqu&iacute; desde mucho antes que llegaran los   espa&ntilde;oles, en eso se fundamentan la lucha y el derecho mayor, es decir, el derecho   de ser &laquo;leg&iacute;timos americanos&raquo;. Como los terratenientes y dem&aacute;s enemigos no   aceptaban eso, los arque&oacute;logos ten&iacute;an que demostrar que efectivamente los   guambianos estaban ah&iacute; desde antes que llegaran los espa&ntilde;oles. Tambi&eacute;n hab&iacute;a en   ese momento una serie de contradicciones en el seno del movimiento ind&iacute;gena, y   algunos sectores descalificaban las tareas de organizaci&oacute;n y de lucha guambiana   diciendo que los guambianos nunca hab&iacute;an luchado, que siempre hab&iacute;an aceptado   el dominio de los espa&ntilde;oles; frente a esto, la tarea de los etnohistoriadores fue   demostrar que no era as&iacute;, que los guambianos nunca hab&iacute;an aceptado la dominaci&oacute;n,   que siempre se hab&iacute;an opuesto a ella.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Se puede decir que esa orientaci&oacute;n no es cient&iacute;fica, que se est&aacute; partiendo de algo   que no est&aacute; demostrado; pero, para los guambianos, todo eso estaba demostrado,   estaba demostrado por su historia, por su tradici&oacute;n, por la palabra de los mayores;   lo que necesitaban era que los arque&oacute;logos y los etnohistoriadores se lo demostraran   a los enemigos; adem&aacute;s, los trabajos de aquellos representaban para los guambianos   argumentos de autoridad dentro del mundo occidental, lo que les permit&iacute;a   enfrentar la posici&oacute;n de los terratenientes, de los pol&iacute;ticos, del gobierno y de los   antrop&oacute;logos, historiadores y ling&uuml;istas de la Universidad del Cauca, entre otros:   que los guambianos hab&iacute;an sido tra&iacute;dos del sur de Am&eacute;rica por los espa&ntilde;oles.</p>     <p>   C&oacute;mo deb&iacute;a ser la forma guambiana de relacionarse con la tierra recuperada era objeto   de confrontaciones y enfrentamientos internos en Guamb&iacute;a. La primera propuesta   vino de afuera, en las cabezas de guambianos que estudiaron en las ciudades y que   tuvieron relaci&oacute;n con el marxismo y con los movimientos mao&iacute;stas de esa &eacute;poca.   Ellos llegaron con la idea, que planteaba el marxismo, acerca del car&aacute;cter colectivista   de esta clase de sociedades, en las cuales la tierra hab&iacute;a sido pose&iacute;da y trabajada en   com&uacute;n; pero cuando se trat&oacute; de poner en pr&aacute;ctica esa idea libresca y err&oacute;nea de   los planteamientos de Marx sobre la comunidad primitiva, no funcion&oacute;, porque la   sociedad guambiana es heterog&eacute;nea y la tierra tambi&eacute;n lo es. Dicho de esa manera   sonaba muy bonito y muy f&aacute;cil de hacer, pero, &iquest;qui&eacute;n lo dirig&iacute;a?, &iquest;qui&eacute;n decid&iacute;a qu&eacute;   se sembraba, c&oacute;mo, en d&oacute;nde, por qui&eacute;n?, y decenas de preguntas m&aacute;s.</p>     <p>Hab&iacute;a gente que no sab&iacute;a sembrar ma&iacute;z y fr&iacute;jol porque hab&iacute;a quedado reducida   durante toda la &eacute;poca de las haciendas a las tierras donde no se daban sino papa   y cebolla; pero si se quer&iacute;a sembrar papa y cebolla, muchos terrajeros no sab&iacute;an,   lo que conoc&iacute;an era manejar ganado, toros de lidia y caballos y, a veces, sembrar   trigo. Y, &iquest;c&oacute;mo organizar el trabajo?, &iquest;8.000 personas trabajando en mont&oacute;n? &iquest;Qu&eacute;   hacer con la producci&oacute;n?, &iquest;dar a cada qui&eacute;n su poquito?, &iquest;vender y repartir la plata?,   &iquest;hacer una comida com&uacute;n y colectiva para 8.000 personas y estar repartiendo todos los d&iacute;as desayuno, almuerzo y comida? Eso no ten&iacute;a soluci&oacute;n.</p>     <p>   Otros plantearon que se entregara por veredas, dando un globo de terreno a las   gentes de cada vereda, buscando una semejanza entre la tierra que les entregaban   y los lugares en donde viv&iacute;an, para que a nadie le tocara una tierra que no supiera   cultivar; eso no funcion&oacute;. Otros propusieron organizar grupos de cien; pero   empez&oacute; la discusi&oacute;n sobre si eran 100 de la misma vereda, &oacute; 100 que fueran   parientes, &oacute; 100 de distintas veredas; mientras tanto, se conform&oacute; un grupo de   cien que se meti&oacute; a la finca, cogi&oacute; un globo grande de tierra y empez&oacute; a trabajar,   o sea, invadi&oacute; a los mismos guambianos; la gente los llamaba &laquo;los 100 cojos&raquo;   porque hab&iacute;a como tres o cuatro cojos dentro de ese grupo y varios de ellos eran   los dirigentes. Se present&oacute;, entonces, el nuevo problema de c&oacute;mo hacer para que   ellos entregaran esas tierras otra vez al cabildo. Algunos dijeron que la situaci&oacute;n   se estaba anarquizando, pero simplemente estaban ensayando; as&iacute; funcionan las cosas en Guamb&iacute;a. El Comit&eacute; de Historia tampoco lograba dar una salida.</p>     <p>   En el a&ntilde;o 85 nombraron gobernador de Guamb&iacute;a a Lorenzo Muelas, despu&eacute;s   constituyente y senador; se trataba de un antiguo terrajero que desde los a&ntilde;os   cincuenta, cuando el terraje empez&oacute; a entrar en crisis, sali&oacute; y se convirti&oacute; en un   campesino medio, cultivador de caf&eacute; en una vereda del Cauca en donde el &uacute;nico   indio era &eacute;l. Lorenzo resolvi&oacute; el problema a la manera campesina, a la manera de   los blancos: parcel&oacute; la tierra; a cada miembro de la comunidad le dio una parcela   de diez metros por cien; los guambianos las llaman &laquo;bufanditas&raquo;. Son diez metros   de frente y cien de fondo; una para cada miembro de la comunidad, incluyendo a   los ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos; pero eso no dej&oacute; conforme a nadie; hubo gente que la   sigui&oacute; manejando en grupo, a pesar de que se hizo la distribuci&oacute;n, y nunca quiso   cultivarla por pedazos. En estas dificultades estaban cuando me llamaron para trabajar con el Comit&eacute; de Historia.</p>     <p>   Hubo una reuni&oacute;n con el Concejo del Cabildo para fijar las condiciones y yo no puse   sino una: vivir con la gente; ellos decidieron con qui&eacute;nes, en d&oacute;nde, cu&aacute;nto tiempo   y en qu&eacute; condiciones. El Concejo nos asign&oacute; una oficina, asign&oacute; un sueldo para   los guambianos que iban a trabajar, financiaci&oacute;n que yo deb&iacute;a conseguir, y decidi&oacute;   que nada de la informaci&oacute;n sal&iacute;a fuera de la comunidad. Hubo otras condiciones   impuestas por el Concejo del Cabildo, que integran todos los ex-gobernadores y   algunos dirigentes que no han sido gobernadores, pero que han encabezado las luchas. Se plante&oacute; como un trabajo conjunto de un grupo de solidarios &mdash;hubo   otros dos solidarios que trabajaron en esto&mdash; y el Comit&eacute; de Historia. &Eacute;ste era   muy grande, como de 35 personas, pero el Concejo de Cabildo design&oacute; a cuatro &mdash;que, como suele ocurrir con las cosas de los guambianos, eran cuatro, que eran tres, que finalmente fueron dos, as&iacute; como los colores del aroiris son ocho, que son cuatro, que son dos, claro y oscuro, que desde nuestro punto de vista ni siquiera son colores sino tonos.</p>     <p>   [Un estudiante pide la palabra para, con base en una visita que hizo a Guamb&iacute;a, plantear que hay una contradicci&oacute;n que &eacute;l encontr&oacute; en su estad&iacute;a]</p>     <p>   Estudiante: En mi forma de ver me parece que hay una contradicci&oacute;n grande.   El trabajo se est&aacute; desvirtuando; esas formas de resistencia han servido a una &eacute;lite del conocimiento, de los sabedores y los dirigentes. A las reuniones no van todos, va cierta clase de gente, la autoridad, y a m&iacute; me parece que eso est&aacute; desvirtuando la forma de resistencia en Guamb&iacute;a, porque hay gente que se siente relegada, que no ve ese sentimiento guambiano como una forma de vivir, sino que lo est&aacute; dejando aparte. As&iacute; pasa, por ejemplo, con los cristianos y otra gente; ellos dicen: nosotros sabemos lo que est&aacute; ocurriendo, pero realmente lo que nosotros tenemos sigue igual. Entonces ah&iacute; es una contradicci&oacute;n entre lo que se dice y lo que es. Dentro de esa comunidad hay restricciones a nivel capitalista y a nivel econ&oacute;mico, y entonces, &iquest;c&oacute;mo es la forma en que usted va a entablar esas relaciones?, porque ah&iacute; se est&aacute; contradiciendo totalmente lo que son las relaciones dentro de la comunidad, porque, a mi forma de ver, la autoridad deben ser todos, o sea, que todos participaran.</p>     <p> Vasco: &iquest;Usted en qu&eacute; a&ntilde;o estuvo all&aacute; y a qu&eacute; &eacute;poca se est&aacute; refiriendo?</p>     <p> Estudiante: A la del 99.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Vasco: La visi&oacute;n de la antropolog&iacute;a tiene esa caracter&iacute;stica, es ahist&oacute;rica, siempre   habla en lo que se llama el &laquo;presente etnogr&aacute;fico&raquo;, en el cual todo lo que se dice   parece ser actual y vigente, sin importar a qu&eacute; &eacute;poca se refiere. Por eso, con base   en lo usted vio en el 99, es muy cuestionable discutir sobre unas relaciones que   establec&iacute; en el a&ntilde;o 86 sobre la base de un trabajo de recuperaci&oacute;n que comenz&oacute; en el 80, y de recuperaci&oacute;n de la historia que comenz&oacute; en el 82.</p>     <p>   Estudiante: pero de todas maneras esas contradicciones existen ah&iacute; ahora; yo no s&eacute; si exist&iacute;an antes, en los 80.</p>     <p>   Vasco: Estoy explicando c&oacute;mo ocurr&iacute;a en los 80, c&oacute;mo se dieron esas relaciones   y como se entabl&oacute; la relaci&oacute;n para el trabajo de recuperaci&oacute;n de la historia en esa &eacute;poca. Por eso me parece que no se puede cuestionar la forma c&oacute;mo se hicieron las cosas hace 14 a&ntilde;os con base en la situaci&oacute;n de hoy.</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/tara/n6/n6a03f4.gif"></center></p>     <p>Experiencias como la del viaje suyo a Guamb&iacute;a hacen parte de las razones que me   llevaron a irme jubilado. Usted, despu&eacute;s de haber tomado clases conmigo varios   semestres, de saber c&oacute;mo es la cosa all&aacute;, de no haberla discutido nunca en clase,   fue a Guamb&iacute;a a hacer todo lo contrario de lo que aqu&iacute; se hab&iacute;a planteado; fue a   vivir de los guambianos, a que le dieran alojamiento y comida a cambio de nada,   porque usted no estaba aportando nada; fue sin invitaci&oacute;n, sin permiso, a sabiendas   de que los otros estudiantes tuvieron que pedir autorizaci&oacute;n al cabildo para asistir.   Experiencias como esa me han ido convenciendo de la inutilidad de mi trabajo docente en la universidad, de botar carreta y gastar el tiempo en &eacute;l.</p>     <p>   Entonces, estaba diciendo que la sociedad guambiana no es y no era una sociedad   homog&eacute;nea. Precisamente, cuando me interrumpi&oacute; la pregunta, estaba comenzando   a mencionar las contradicciones que se daban en Guamb&iacute;a entre los luchadores   convencidos y aqu&eacute;llos que ten&iacute;an o que quer&iacute;an tener propiedad privada y parcelitas,   aqu&eacute;llos que desde que empezaron la recuperaci&oacute;n ya ten&iacute;an el alambre de p&uacute;as   debajo de la cama y que por la fuerza y la presi&oacute;n de los otros sectores no lo hab&iacute;an   podido sacar, pero que lo sacaron en el a&ntilde;o 85, bajo la gobernaci&oacute;n de Lorenzo   Muelas, eso era lo que estaba planteando, &eacute;sas son parte de las contradicciones que   hab&iacute;a en el interior. Estaba contando que hubo un grupo de cien que se organiz&oacute; e   invadi&oacute; las tierras de su propia gente, que la gente tuvo que dedicarse a resolver el problema de que ellos se salieran y devolvieran las tierras.</p>     <p>   Estudiante: Le estoy preguntando c&oacute;mo se ha tratado de resolver esto en el interior de la misma comunidad, o sea, evitar todos esos choques que est&aacute;n ah&iacute;.</p>     <p>   Vasco: Pero sucede que no los pueden evitar porque tienen una base objetiva en   la heterogeneidad y diferenciaci&oacute;n interna que existe y que siempre ha existido; no   hay ninguna sociedad absolutamente homog&eacute;nea, que no tenga contradicciones internas; en la realidad no se pueden quitar, s&oacute;lo se pueden quitar en los libros.</p>     <p> Estudiante: Pero, &iquest;c&oacute;mo se puede construir a pesar de esto?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Vasco: Es lo que est&aacute;n haciendo, lo que estaban haciendo, en eso consist&iacute;a el   trabajo, &iquest;c&oacute;mo resolver a la manera guambiana el manejo de la tierra en las fincas   recuperadas?; y un problema era que s&oacute;lo se planteaba para las fincas recuperadas,   no para las que hab&iacute;an sido resguardo; en &eacute;ste hab&iacute;a terratenientes en un sentido   relativo, o sea para las condiciones de Guamb&iacute;a, y hab&iacute;a gente sin tierra; por eso,   desde esa &eacute;poca ha habido quienes plantean que adem&aacute;s de las recuperaciones   debe haber una reforma agraria interna, una redistribuci&oacute;n de la tierra utilizando   lo que plantea la ley para los resguardos: que el cabildo puede readjudicar la tierra;   pero ese no es el querer del Cabildo ni de algunas personas; por supuesto, los que   tienen m&aacute;s tierras se oponen y tienen poder. Sin embargo, en la &eacute;poca de la lucha,   los contrarios s&oacute;lo fueron tres o cuatro familias, es decir, no m&aacute;s all&aacute; de quince o   veinte personas; en esa &eacute;poca hubo esa oposici&oacute;n, hubo esa gente que no estaba de acuerdo, y los luchadores resolvieron el problema muy sencillo: les apedrearon   las casas, los molestaron hasta que ellos se salieron del resguardo, dejaron de seguir   siendo esp&iacute;as de los terratenientes y de los curas y se fueron a refugiar al pueblo; as&iacute; se quitaron el enemigo interno.</p>     <p> &iquest;Qui&eacute;nes fueron las personas que el Consejo del Cabildo design&oacute; para el trabajo         de recuperaci&oacute;n de la historia? Un exgobernador de la &eacute;poca de la lucha, que fue         durante esos cuatro a&ntilde;os la cabeza del Comit&eacute; de Historia, de familia exterrajera,         casado y con hijos, con primaria incompleta; un comunero soltero, dirigente de         la lucha, sin ninguna educaci&oacute;n escolar; un maestro relativamente joven, ten&iacute;a 28         a&ntilde;os en esa &eacute;poca, casado y con hijos, educado fuera de la comunidad por su t&iacute;o,         que era un cura, seguramente mestizo y blanco de piel; y un joven trabajador que         no hab&iacute;a sido dirigente de la lucha porque en esa &eacute;poca estaba mucho m&aacute;s joven   todav&iacute;a, con educaci&oacute;n primaria.</p>     <p>   Entre los guambianos hab&iacute;a gente con universidad, hab&iacute;a antrop&oacute;logos, pero ni   eran miembros del Comit&eacute; de Historia ni fue la gente que el Consejo del Cabildo   puso al frente del trabajo. El consejo del Cabildo ten&iacute;a una raz&oacute;n muy clara:   la gente graduada afuera ya no ten&iacute;a pensamiento propio. El Consejo tambi&eacute;n   decidi&oacute; que vivi&eacute;ramos por per&iacute;odos de tres meses en la casa de cada uno de   los guambianos designados para el trabajo. Cuando &iacute;bamos como solidarios,   nunca nos alojaban con la gente, siempre hab&iacute;a otro lugar donde dorm&iacute;amos: un colegio, una escuela, la hacienda recuperada.</p>     <p>   La primera casa donde llegamos fue la de Cruz, yo creo que el m&aacute;s pobre, con dos   padres muy ancianos ya, exterrajeros; hab&iacute;an construido una pieza para nosotros,   y camas para nosotros, y un ba&ntilde;o para nosotros &mdash;un ba&ntilde;o all&aacute; es una manguera   y un balde&mdash; a pesar de que hab&iacute;amos planteado nuestra disposici&oacute;n a vivir en las   condiciones que hubiera, sin causar molestias. Pero esa habitaci&oacute;n estaba ubicada de   tal manera que cuando quer&iacute;an nos pod&iacute;an aislar del resto de la casa e impedirnos la entrada directa a la cocina, como lo descubrimos m&aacute;s tarde.</p>     <p>   Luego fuimos a la casa del Taita Abelino, el exgobernador, &eacute;l no construy&oacute; una   habitaci&oacute;n, pero s&iacute; le ech&oacute; cemento al piso de las piezas, que hasta ese momento   era de tierra; tambi&eacute;n nos construyeron cama y un sanitario con inodoro y ducha, que ellos jam&aacute;s usaron mientras estuvimos all&aacute;.</p>     <p>   Al principio protestamos y alegamos, sin ning&uacute;n resultado. En esa &eacute;poca cre&iacute;a   que con voluntad, ganas y deseo, uno pod&iacute;a cambiar las cosas, esas relaciones   de desigualdad o de respeto o de preferencias o de privilegios para el doctor o   para el profesor o para el que vino de la ciudad; pero eso tiene una base objetiva   creada y afianzada por 500 a&ntilde;os de dominaci&oacute;n. Incluso, despu&eacute;s nos contaron   que el Cabildo hab&iacute;a tenido que dar la orden de que nos recibieran, porque   ellos no quer&iacute;an alojarnos en sus casas; su propuesta era que all&aacute; mismo donde estaba la oficina nos dieran piezas para quedarnos, cosa que no hubiera sido muy   problem&aacute;tica porque la casa de la hacienda hab&iacute;a sido una especie de hotel, en   donde embajadores, ministros y hasta presidentes de la Rep&uacute;blica hab&iacute;an sido   hu&eacute;spedes de los terratenientes, y hab&iacute;a numerosas piezas con ba&ntilde;o y todas las   comodidades, aunque los terratenientes, cuando les toc&oacute; irse, arrancaron hasta   el papel de colgadura de las paredes, los marcos de las puertas y las ventanas, el   entablado del piso, los inodoros, pero se pod&iacute;a adaptar. Repito que de eso nos   enteramos despu&eacute;s; pero como esa fue la &uacute;nica condici&oacute;n que yo puse, el Consejo   de Cabildo les dijo: ellos van a trabajar con ustedes y van a vivir en las casas de   ustedes durante este tiempo, y as&iacute; fue. Igualmente, uno puede vivir en las casas   de la gente como si estuviera en un hotel, pero el criterio era que hab&iacute;a que vivir con la gente y compartir sus condiciones de vida.</p>     <p>   La guambianos son una sociedad muy distinta de la embera-cham&iacute;. All&iacute; hab&iacute;a   una organizaci&oacute;n, una lucha, una movilizaci&oacute;n de la gente, un trabajo previo de   muchos a&ntilde;os y, por lo tanto, hab&iacute;a bases materiales e hist&oacute;ricas que permit&iacute;an un   mayor encuentro y confrontaci&oacute;n del pensamiento; por otra parte, la experiencia   del movimiento ind&iacute;gena hab&iacute;a mostrado que ellos ten&iacute;an un sistema para trabajar   que llamaban en castellano &laquo;comisiones&raquo;, o sea, reunir la gente por grupos para que   discutieran los temas o problemas que se estaban tratando en la reuni&oacute;n general.   Pero no hab&iacute;a ning&uacute;n coordinador que diera la palabra, tampoco un secretario,   secretaria o redactor que tomara nota, no hab&iacute;a conclusiones, simplemente, una   vez terminado el tiempo de discusi&oacute;n, de confrontaci&oacute;n de ideas y de opiniones,   se iba a una plenaria en donde no hab&iacute;a informes de comisiones, sino que se   discut&iacute;an entre todos los problemas correspondientes; era una reuni&oacute;n como las   otras, quien quer&iacute;a hablar, hablaba y planteaba las cosas, pero, como resultado del   trabajo en las &laquo;comisiones&raquo;, cada uno ten&iacute;a un nivel de comprensi&oacute;n y manejo de los temas superior al del principio.</p>     <p>   De los embera hab&iacute;a algo que yo hab&iacute;a aprendido, y que coincid&iacute;a con otra posici&oacute;n   del marxismo: que la base de la din&aacute;mica de todo es la contradicci&oacute;n, y &eacute;sta no   solamente es inevitable, sino que es la base de la historia, de la lucha, de la existencia   de todo. En Guamb&iacute;a eran maestros en eso, a&uacute;n en cosas elementales. El primer   d&iacute;a que llegamos con nuestros morrales, ya estaba de noche y nos fuimos para la   casa de Cruz, para la cual no hay carretera y era la &uacute;nica vereda que no ten&iacute;a luz, &mdash;ahora la tiene con paneles solares. Los embera siempre buscaban cargarle a uno el morral y hab&iacute;a que pelear para no dej&aacute;rselo quitar, pero los guambianos, despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de luchas, ya se hab&iacute;an sacudido eso de cargarle a los blancos y no hac&iacute;an el m&aacute;s m&iacute;nimo intento de llevarnos los morrales. Despu&eacute;s de un buen rato de caminar con el morral en la espalda, llegamos a una quebrada y Cruz dijo que hab&iacute;a que cruzarla. Sin ver nada, una quebrada desconocida, sin saber si era profunda, si las piedras resbalaban, nos toc&oacute; pasar como pudimos. Cuando llegamos al otro lado, Cruz subi&oacute; un corto trecho y pas&oacute; por un puente.</p>     <p>Al otro d&iacute;a salimos temprano para ir al sitio de nuestro trabajo; caminamos hasta   llegar a un alambrado de p&uacute;as que tocaba cruzar; nos quitamos las mochilas, nos   tiramos al pasto empapado de roc&iacute;o y pasamos arrastr&aacute;ndonos por debajo del   alambrado; cuando llegamos al otro lado, Cruz baj&oacute; hasta un bosquecito, abri&oacute;   el broche y pas&oacute;. Con ellos siempre era una confrontaci&oacute;n permanente, en todos   los campos, como &eacute;stas en el campo material; con ellas le bajan uno los humos   de &laquo;sabio&raquo;, le muestran que all&aacute; los que saben son ellos y que uno no da pie con bola, y que hasta resulta ingenuo y bobo.</p>     <p>   En el Cham&iacute;, una noche llegu&eacute; agotado a una casa y me ofrecieron sopa, yo me la   tom&eacute; de un tir&oacute;n&hellip; y no era sopa sino aj&iacute;; entonces, corr&iacute; a poner la boca debajo del chorro, asfixi&aacute;ndome, ahog&aacute;ndome, mientras ellos no pod&iacute;an m&aacute;s de la risa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   No s&eacute; si por manera de ser o por esa base te&oacute;rica del marxismo acerca de la   contradicci&oacute;n y de la lucha, yo adopt&eacute; ese criterio de la confrontaci&oacute;n; incluso es el   que uso en la academia, como se pudieron dar cuenta; yo no creo en esos cuentos   de la tolerancia, que pregona la &laquo;nov&iacute;sima&raquo; antropolog&iacute;a, que todo el mundo tiene   derecho, que las ideas de los dem&aacute;s hay que respetarlas aunque choquen de frente   con las propias, y decir: no estoy de acuerdo pero respeto su opini&oacute;n. Esas ideas   son pura carreta burguesa, puros cantos de sirenas que enmascaran la realidad; &eacute;sta no funciona as&iacute;, lo hace a trav&eacute;s de la confrontaci&oacute;n. As&iacute; eran las discusiones en Guamb&iacute;a, a veces la gente se acaloraba, a veces la gente gritaba, pero ah&iacute;, con esa confrontaci&oacute;n, con ese enfrentamiento, avanzaba el proceso de conocer, se iba haciendo claridad sobre las cosas, cada quien se iba sabiendo m&aacute;s de lo que sab&iacute;a por s&iacute; mismo acerca de los distintos problemas.</p>     <p>   Otro criterio clave que se agreg&oacute; a los que yo llevaba, y quienes lo agregaron fueron   los guambianos, es el de recorrer. Cuando llegamos a la casa de Cruz esa primera   noche, en la cocina estaba la mam&aacute; de Cruz, una abuelita muy mayora, y Cruz cont&oacute;   que &iacute;bamos all&aacute; para conocer; entonces la abuelita &mdash;que deb&iacute;a tener como 75 a&ntilde;os,   pero que siempre crey&oacute; que yo era mayor por mi pelo blanco&mdash;, me dijo: &laquo;&iexcl;ay! pobre   abuelito, se va a cansar mucho&raquo;; yo le pregunt&eacute; porqu&eacute;, y me respondi&oacute;: &laquo;porque   para conocer hay que caminar mucho&raquo;; y as&iacute; fue. De aqu&iacute;, de esa cocina, esa noche   sali&oacute; algo que se fue materializando en la pr&aacute;ctica y que luego se conceptualiz&oacute;   en las mismas palabras de la abuelita: &laquo;conocer es recorrer&raquo;; &eacute;ste es un principio metodol&oacute;gico fundamental de la etnograf&iacute;a que se hizo en Guamb&iacute;a.</p>     <p>   Tambi&eacute;n entre los guambianos hall&eacute; otros elementos que permit&iacute;an entender   algunos planteamientos alternativos en la antropolog&iacute;a. Por ejemplo, encontr&eacute; que   L&eacute;vi-Bruhl ten&iacute;a raz&oacute;n en algo que hab&iacute;a percibido en las sociedades ind&iacute;genas,   aunque no en la forma como lo expres&oacute;. No se trataba de que el pensamiento   ind&iacute;gena no fuera un pensamiento abstracto, sino pre-l&oacute;gico, meramente concreto   o experimental. Al contrario, las abstracciones de los guambianos se expresaban a trav&eacute;s de cosas concretas, es decir, que lo concreto y lo abstracto estaban   interrelacionados, fundidos, y no separados como entre nosotros, cosa que   hab&iacute;a percibido L&eacute;vi- Strauss, pero pens&aacute;ndolo y explic&aacute;ndolo de otra manera, al   considerar que el mito estaba construido con elementos de la vida material que   eran buenos para pensar. En el trabajo empezaron a surgir conceptos b&aacute;sicos del   pensamiento guambiano que eran cosas, como por ejemplo el concepto de caracol,   que permite plantear que para los guambianos la historia es un caracol que camina,   caracol que los antepasados, los antiguos, dibujaron o &laquo;leyeron&raquo; en las piedras, en   el sombrero tradicional, en la manera como el fr&iacute;jol se enreda en la vara del ma&iacute;z y en muchos otros elementos de la naturaleza o de la cultura guambiana.</p>     <p>   Todos estos elementos concretos con los cuales los guambianos piensan la realidad   y la explican, la comprenden y la transforman, son elementos presentes en su medio   y en su vida cotidiana; por ello, a diferencia de lo que ocurre con los nuestros, los   conceptos guambianos no est&aacute;n en los libros, ni en las cabezas de la gente, que se   los ha metido en ella a partir de los libros, sino que est&aacute;n en la vida cotidiana.   Si la orientaci&oacute;n clave del trabajo, que ya ven&iacute;a desde los embera, es trabajar sobre   la base de los conceptos propios de la sociedad con la cual se est&aacute; trabajando, &mdash;por ejemplo, la caracterizaci&oacute;n embera del jaiban&aacute; como verdadero hombre, o la idea embera de que a trav&eacute;s de los c&aacute;ntaros de barro Choc&oacute; ellos se hacen como los ancestros, o como los dioses, en el lenguaje cristiano que aprendieron de los misioneros&mdash;, en esa nueva visi&oacute;n de la etnograf&iacute;a, la metodolog&iacute;a fundamental, el principio b&aacute;sico, como lo conceptualizo ahora, pero como se dio primero en la realidad de Guamb&iacute;a antes de ser conceptualizado, es el de recoger los conceptos en la vida; para poder hacerlo as&iacute;, para poder recogerlos en la vida, fue preciso vivir &eacute;sta, vivir con los guambianos y participar de su vida, y parte clave de esa vida eran sus luchas; en un momento determinado en la vida de los guambianos, &eacute;se fue el eje fundamental de sus vidas, hasta el punto en que por entonces se definieron a s&iacute; mismos diciendo: un guambiano es un luchador.</p>     <p>   Pero hay otras cosas. La lucha introdujo una nueva relaci&oacute;n entre la gente y un   nuevo t&eacute;rmino para designar esa relaci&oacute;n, el de compa&ntilde;ero de la lucha. Reci&eacute;n   terminada la lucha, analizando su sistema de parentesco, &mdash;&eacute;se que a los estudiantes   les quiebra la cabeza pero que los indios pueden analizar&mdash;, encontraron que una   parte de la terminolog&iacute;a, que es uno de los elementos componentes de todo sistema   de parentesco, hab&iacute;a sido desplazada por el concepto de compa&ntilde;ero. Antes de   que comenzaran las luchas de esa nueva etapa, los guambianos se dirig&iacute;an unos a   otros, se refer&iacute;an unos a otros empleando el nombre de la persona y el t&eacute;rmino   para la relaci&oacute;n de parentesco: &laquo;&iexcl;hola t&iacute;o Abelino!&raquo;, &laquo;&iexcl;que m&aacute;s sobrino Jos&eacute;!&raquo;, &laquo;va   a venir mi primo, viene con el cu&ntilde;ado Pedro&raquo;; pero luego, la gente se trataba entre   s&iacute;, se refer&iacute;a a los dem&aacute;s, con el t&eacute;rmino de compa&ntilde;ero, y hab&iacute;an dejado de usar   el de parentesco; una tradici&oacute;n seguramente de muchos siglos, hab&iacute;a cambiado en el t&eacute;rmino de unos diez a&ntilde;os. Por supuesto no era s&oacute;lo la terminolog&iacute;a, tambi&eacute;n   hab&iacute;a afectado las relaciones entre la gente, las relaciones de compa&ntilde;ero llegaron a   pesar m&aacute;s que las relaciones de parentesco; la manifestaci&oacute;n m&aacute;xima de esto se dio   cuando los &laquo;100 cojos&raquo;, pasando por encima de las relaciones con sus parientes y   de las relaciones territoriales con sus vecinos de vereda, se reunieron para trabajar   juntos la tierra recuperada.</p>     <p>   Estudiante: &iquest;usted qu&eacute; cree que motiv&oacute; que la lucha guambiana se diferenciara de   la de otros ind&iacute;genas de Colombia, por ejemplo en la Amazonia?</p>     <p>   Vasco: Las condiciones de tenencia de la tierra en la zona andina son distintas   que en la Amazonia; inclusive, en algunas zonas de Tierradentro por ejemplo, no   hab&iacute;a terratenientes contra los cuales luchar; all&iacute; la dominaci&oacute;n sobre los indios   era de otra naturaleza, por eso all&iacute; la lucha de recuperaci&oacute;n fue una lucha en contra   de los misioneros y de los politiqueros; en la mayor parte de los resguardos no   hubo lucha por la tierra. En las regiones en donde hab&iacute;a internados ind&iacute;genas,   los curas se vieron obligados a entregarle a la gente una parte de las tierras que   ten&iacute;an alrededor de los internados. Tambi&eacute;n porque en la zona andina y en la   Costa Atl&aacute;ntica las luchas ind&iacute;genas se relacionaron con las de los campesinos   por la tierra en contra de los terratenientes. Y, en la medida en que la mayor parte   de los ind&iacute;genas de la cordillera tambi&eacute;n son campesinos, se vieron impulsados   para adelantar esa lucha.</p>     <p>   En un momento m&aacute;s tard&iacute;o, los procesos de modernizaci&oacute;n y de integraci&oacute;n del   pa&iacute;s alcanzaron la zona amaz&oacute;nica: en el gobierno de L&oacute;pez Michelsen se habla   de integrar las dos Colombias, en el sentido de unir la Colombia amaz&oacute;nicallanera,   con la andina. Las pol&iacute;ticas de modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y   social de mediados de los a&ntilde;os 60 y de los 70 afectaron la zona andina, pero no,   en ese momento, la Amazonia y la Orinoquia. Despu&eacute;s, cuando las condiciones   de la internacionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y de la apertura econ&oacute;mica de los   recursos naturales y los de la biodiversidad, del oro y el petr&oacute;leo, etc. empiezan   a desempe&ntilde;ar un papel m&aacute;s importante en Colombia y en el mundo, igualmente   empiezan a afectar esos lugares y recursos, y los ind&iacute;genas de la Amazonia y de   la Orinoquia empiezan a verse involucrados. Cuando se inicia la apertura hacia   el Pac&iacute;fico, cuando aparece el Plan Pac&iacute;fico, los embera de la costa Pac&iacute;fica, de la   selva Pac&iacute;fica, se ven involucrados.</p>     <p>   Es decir, que hay bases materiales en las condiciones econ&oacute;micas y sociales para   explicar porqu&eacute; el movimiento ind&iacute;gena empez&oacute; en unos sitios antes que en otros, y   porqu&eacute; se centr&oacute; sobre determinadas reivindicaciones m&aacute;s que en otras. Adem&aacute;s, en   algunos sitios no hubo movimiento ind&iacute;gena, aunque s&iacute; organizaciones ind&iacute;genas,   que no es lo mismo. Del movimiento ind&iacute;gena de la zona andina surgieron   diversas organizaciones y de algunas de ellas surge la ONIC, una organizaci&oacute;n de tipo nacional. Entonces, aquello que se ha conseguido en las luchas que se han   librado en otras partes se ve multiplicado por esta organizaci&oacute;n en las regiones   donde antes no hab&iacute;a nada. La acci&oacute;n de la ONIC y de un movimiento ind&iacute;gena   fuerte catapultan la formaci&oacute;n de organizaciones ind&iacute;genas en otras zonas; pero   all&iacute;, la organizaci&oacute;n no proviene de un movimiento que arranca de la gente, sino   que viene de arriba: van los funcionarios de la ONIC y del gobierno y organizan   la gente, y crean cabidos y resguardos. Es otro tipo de proceso, y eso incide en   lo que piden con sus reivindicaciones y en que &eacute;stas est&eacute;n m&aacute;s bajo control del   gobierno y m&aacute;s acordes con que &eacute;ste est&aacute; dispuesto a conceder.</p>       <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/tara/n6/n6a03f5.gif"></center></p>     <p>   Pero volvamos al trabajo con los guambianos. En general, la etnograf&iacute;a trabaja sobre   la base de hacer una preparaci&oacute;n antes de ir a terreno: se revisa la bibliograf&iacute;a, se   elabora un proyecto etc., etc. Luego se va al campo para recoger la informaci&oacute;n,   y despu&eacute;s se regresa para organizarla, analizarla y escribir.</p>     <p>   En Guamb&iacute;a, en lo fundamental, todo el trabajo se hizo en terreno, incluyendo   la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica, que se hizo conjuntamente con los guambianos; toda la   bibliograf&iacute;a disponible en espa&ntilde;ol, porque ni ellos ni yo trabajamos en ingl&eacute;s o   en franc&eacute;s, se trabaj&oacute; con ellos y se confront&oacute;, no con carretas te&oacute;ricas o con lo   que dec&iacute;an los doctores, sino con la realidad, con la necesidad, con los objetivos   del trabajo. Cada libro se ley&oacute; y se discuti&oacute; y de cada uno se retomaron sus   planteamientos para confrontarlos permanentemente.</p>     <p>   Todo nuestro trabajo se adelant&oacute; a trav&eacute;s de una discusi&oacute;n continua; no se recogi&oacute;   un cuerpo de informaci&oacute;n para analizarlo al final. Al contrario, much&iacute;simas   actividades de los guambianos fueron lugar de constante discusi&oacute;n; el trabajo en   las escuelas, las celebraciones y los actos escolares, las reuniones en las veredas,   las asambleas de la comunidad, los cursos de capacitaci&oacute;n, las conversaciones por   una carretera yendo y viniendo para un sitio y para otro, las conversaciones en   las casas, las discusiones en los descansos del trabajo, las reuniones de discusi&oacute;n,   todo era un ciclo en donde la informaci&oacute;n que iba surgiendo se confrontaba a   trav&eacute;s de la discusi&oacute;n y, por lo tanto, iba siendo analizada con los conceptos que   iban surgiendo de la vida y del trabajo, &mdash;es decir, b&aacute;sicamente con conceptos   guambianos&mdash;, articul&aacute;ndola alrededor de esos mismos ejes. Y as&iacute; hasta el final. El   libro Guambianos: hijos del Aroiris y del agua est&aacute; organizado alrededor del agua, &eacute;se   es su eje estructurador, pues los guambianos, como lo dice el t&iacute;tulo, se consideran   como hijos del agua. Aun el proceso de escritura, para no hablar de los dibujos   y de otros materiales que se elaboraron, fue tambi&eacute;n un proceso conjunto que   b&aacute;sicamente se hizo en terreno. En la actualidad se podr&iacute;a hacer all&aacute; no b&aacute;sica sino   totalmente porque ya disponen de computadores. Aspectos como sobre qu&eacute; se va   a escribir, c&oacute;mo se va a escribir, qu&eacute; se va a decir, cu&aacute;l de la informaci&oacute;n disponible   se incluye y en qu&eacute; forma, todo eso fue resultado de la discusi&oacute;n; s&oacute;lo hay dos   excepciones en todo este proceso; una se dio cuando escribimos un art&iacute;culo para el libro Encrucijadas de Colombia Aborigen, que public&oacute; el ICAN, pues el t&iacute;tulo sali&oacute;   de una discusi&oacute;n del Cabildo con el Comit&eacute; de Historia; ellos lo trajeron y me   explicaron su significaci&oacute;n; es un t&iacute;tulo muy largo: &laquo;En el segundo d&iacute;a, la gente   grande (Numisak) sembr&oacute; la autoridad y las plantas y, con su jugo, bebi&oacute; el sentido&raquo;,   que curiosamente provoc&oacute; el siguiente comentario de la entonces directora del   ICA N y profesora de este departamento: &laquo;Yo no s&eacute; porqu&eacute; los antrop&oacute;logos ahora   est&aacute;n poniendo unos t&iacute;tulos tan raros para sus art&iacute;culos&raquo;; la otra excepci&oacute;n se dio   al contrario, pues la &uacute;ltima parte de Guambianos: hijos del aroiris y del agua, que se   llama &laquo;notas sobre el territorio&raquo;, la escrib&iacute; yo aqu&iacute; a &uacute;ltima hora, cuando se decidi&oacute;   incluir el mapa, y no alcanc&eacute; a consultarla con los guambianos; por supuesto, ya   se han encontrado unos errores, incluyendo algunos en el mapa.</p>     <p>   Entonces, el esquema del trabajo etnogr&aacute;fico por etapas, en el cual el trabajo de   campo es s&oacute;lo recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n, para luego analizarla y presentarla en la   sede del etn&oacute;grafo, se rompi&oacute; en Guamb&iacute;a; all&aacute;, paralelamente con la recolecci&oacute;n de   informaci&oacute;n, se la analiz&oacute; y se trabaj&oacute; con ella para obtener los resultados. Aunque   hay que aclarar que no intervino la totalidad de los 8 mil y pico de guambianos que   da el censo del DANE, ni de los cerca de 18.000 que existen seg&uacute;n los propios   guambianos. Cuando hab&iacute;a una asamblea de la comunidad no iban todos los   guambianos, nunca han ido y nunca ir&aacute;n; en el libro se explica c&oacute;mo piensan los   guambianos sobre esa situaci&oacute;n.</p>     <p>   El trabajo inicial quer&iacute;a basarse en una metodolog&iacute;a &mdash;los mapas parlantes&mdash; que no   he mencionado porque es larga y complicada y porque, finalmente, no se continu&oacute;   hasta el final. Con ella, una gran parte de los primeros seis meses de trabajo se   sistematiz&oacute; verbalmente y en dibujos; pasado ese tiempo, el Cabildo dio orden de   dedicarnos a escribir y a trabajar con los maestros y toc&oacute; ponernos a escribir.</p>     <p>   Cuando el Taita Abelino interven&iacute;a en una asamblea, lo hac&iacute;a sobre la base de los   resultados del trabajo, porque para eso lo est&aacute;bamos haciendo; de esa manera, tales   resultados entraban en discusi&oacute;n y confrontaci&oacute;n con el resto de la comunidad. Si a   m&iacute; me invitaban a una escuela a trabajar con los maestros o con los ni&ntilde;os, lo hac&iacute;a   sobre la base de nuestro trabajo. Si &iacute;bamos a una reuni&oacute;n de padres de familia o   a una minga, hac&iacute;amos lo mismo, porque ese conocimiento ten&iacute;a lugar y fin en la   vida de la gente, no era algo aparte; por eso el problema de la investigaci&oacute;n-acci&oacute;nparticipativa   para devolver el conocimiento nunca nos preocup&oacute;, jam&aacute;s tuvimos un   conocimiento que devolver, y all&iacute; est&aacute;bamos produciendo conocimiento. Los distintos   planteamientos y resultados que aparecen en ese libro nunca hab&iacute;an sido expresados   en esa forma en Guamb&iacute;a, nadie los sab&iacute;a as&iacute; y, tomados en su conjunto, menos a&uacute;n,   porque en las sociedades ind&iacute;genas el conocimiento est&aacute; distribuido entre sus distintos   miembros y nosotros unificamos, globalizamos, redondeamos ese conocimiento, es   decir, lo presentamos en su conjunto y lo trabajamos en global. </p>     <p>Estudiante: Para m&iacute;, eso se asemeja a la reestructuraci&oacute;n de la historia que hace el   nacional-socialismo. &iquest;Para ustedes s&iacute; se asemeja o no? Me refiero a las estructuras, a la autoridad propia y eso&hellip;</p>     <p>   Vasco: No he estudiado el nacional-socialismo. Pero es bueno hacer algunas   precisiones; la primera, las sociedades ind&iacute;genas no son anarquistas, la segunda, no son democr&aacute;tico-burguesas, la tercera, no son sociedades homog&eacute;neas, igualitarias.</p>     <p>   Leonardo: Tzniendo unos par&aacute;metros de que lo que importa es ver los intereses   y posibilidades de un trabajo determinado para transformar la realidad, &iquest;es   posible tomar ese tipo de metodolog&iacute;as y aplicarlas a un trabajo con comunidades diferentes de la guambiana?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Vasco: &iquest;C&oacute;mo se puede saber?, &iexcl;vaya y apl&iacute;quelo!</p>     <p> Leonardo: Haci&eacute;ndolo, &iquest;se considerar&iacute;a v&aacute;lido?</p>     <p>   Vasco: No entiendo bien lo de si se considerar&iacute;a v&aacute;lido. Si se refiere a que esta es   la forma cient&iacute;fica de hacer etnograf&iacute;a en cualquier parte del mundo en cualquier   condici&oacute;n, no es v&aacute;lido; es m&aacute;s, si no hay una lucha o no se busca que esta surja, no   se puede hacer en la misma forma porque este es un trabajo para servir a la lucha   ind&iacute;gena. Cuando a comienzos de los 90 empezaron a ir estudiantes de antropolog&iacute;a,   las cosas hab&iacute;an cambiado mucho, a mediados del a&ntilde;o pasado hab&iacute;an cambiado   m&aacute;s; no fue por capricho que en enero pasado fui a Guamb&iacute;a y tuve que negarme a   seguir trabajando en las condiciones que me propon&iacute;an; yo no trabajo con ONG&rsquo;s,   y esa era la propuesta para seguir el proyecto que hab&iacute;amos venido trabajando, y   eso es otra cosa. Otro caso: el programa de gobierno de Floro Tunubal&aacute; para el   Cauca es &laquo;todos en minga por el Cauca&raquo;, pero cuando iniciamos nuestro trabajo, &eacute;l demostraba que la minga era algo del pasado, que resultaba antiecon&oacute;mica y que se deb&iacute;a abandonar y reemplazar por el pago del trabajo.</p>     <p>   Un profesor de antropolog&iacute;a, en un seminario, me dec&iacute;a: &laquo;si quiero aplicar esa   metodolog&iacute;a pero no irme a vivir con la gente, &iquest;como hago?&raquo; Tuve que decirle   que no era posible. Si se quiere aplicar esa metodolog&iacute;a para producir carreta   antropol&oacute;gica, tampoco sirve, si lo que se quiere es especular con el trabajo, esa   metodolog&iacute;a no le sirve para nada. No s&eacute; si los conceptos de las sociedades negras   y los de los campesinos tambi&eacute;n se encuentren en la vida; con una estudiante   de trabajo de grado se est&aacute; haciendo la experiencia de buscar si as&iacute; ocurre en   una zona de colonizaci&oacute;n en La Macarena. Uno de los fundamentos te&oacute;ricos de &laquo;recoger los conceptos en la vida&raquo; y de &laquo;conocer es recorrer&raquo; se encuentra en los planteamientos de Marx acerca de c&oacute;mo, en las sociedad primitivas, la ideolog&iacute;a y la vida real no se han separado todav&iacute;a, las ideas est&aacute;n cargadas de materia y la materia contiene en s&iacute; misma las ideas; en nuestra sociedad, ya materia e idea se han separado como consecuencia de la divisi&oacute;n social del trabajo, con la separaci&oacute;n entre trabajo material y trabajo intelectual, aunque eso no quiere decir que las ideas se hayan convertido en independientes de la vida material. Entonces, si no existe ese presupuesto en una sociedad o sector social, presupuesto que es la base misma de &laquo;recoger los conceptos en la vida&raquo;, esa metodolog&iacute;a no podr&iacute;a aplicarse. Habr&iacute;a que ver si lo &uacute;nico posible es hacer un trabajo de campo malinowskiano, recogiendo la informaci&oacute;n en la vida y, luego, buscando los conceptos en Londres, que es algo muy distinto. Sin embargo, quiero agregar que Maurice Godelier, en su libro Lo ideal y lo material, considera que en nuestra sociedad ocurre algo semejante, pero como se nos presenta de una manera diferente, procedemos como si no fuera as&iacute;.</p>     <p>   Seg&uacute;n algunos guambianos, en su resguardo se presenta un problema con el auge de   los medios de transporte motorizado, porque se est&aacute; perdiendo una base importante   del conocimiento, porque la gente no recorre o recorre sin estar en contacto con   la tierra, recorre en moto, en carro; incluso, los mayores cuestionaban el uso de   los zapatos por eso, porque el conocimiento viene de la tierra y los zapatos act&uacute;an   como obst&aacute;culo para que ese saber llegue a la gente. Yo cuento la etnograf&iacute;a que   hice en Guamb&iacute;a y a ustedes les corresponde analizar si tiene algo en com&uacute;n con   la de Malinowski; pero lo importante es que cada uno busque su propio camino.</p>     <p>   Estudiante: &iquest;El conocimiento que usted llevaba influy&oacute; de alguna forma en el   que construy&oacute; all&aacute;?</p>     <p>   Vasco: Claro, de lo contrario no me hubieran llamado, &iquest;para qu&eacute;?</p>     <p>   Estudiante: Pero lo que usted llevaba como antrop&oacute;logo era simplemente un   m&eacute;todo para recoger datos.</p>     <p>   Vasco: Pero resulta que ellos no llamaron a cualquier antrop&oacute;logo ni pegaron   un aviso en los departamentos de antropolog&iacute;a, como uno que vi hoy: se busca   estudiante de monograf&iacute;a o pasant&iacute;a para que haga el plan de vida de los eperarasiapidara,   no, ellos buscaron un antrop&oacute;logo que fuera solidario y exigieron que   los auxiliares de investigaci&oacute;n tambi&eacute;n lo fueran, porque no quer&iacute;an estudiantes de   antropolog&iacute;a; incluso fue una lucha para que posteriormente recibieran estudiantes   de antropolog&iacute;a en pr&aacute;cticas de campo.</p>     <p>   Ellos no necesitaban un antrop&oacute;logo, necesitaban un solidario que tuviera relaci&oacute;n   con temas de antropolog&iacute;a y pudiera trabajar con el Comit&eacute; de Historia. Pero si   llamaron a alguien de afuera fue porque consideraron que lo que esa persona hac&iacute;a   y sab&iacute;a les pod&iacute;a aportar. Lo hicieron al considerar que se necesitaba un trabajo   conjunto; en el libro se recoge lo que pienso, lo que propongo, lo que sab&iacute;a hacer   entonces, pero no est&aacute; solo, sino que aparece en relaci&oacute;n con lo de los guambianos,   es algo conjunto. Por eso mismo, tambi&eacute;n, no se puede decir que &eacute;se sea el   conocimiento tradicional guambiano del tipo que recogen los antrop&oacute;logos; all&iacute;   no se encuentra &uacute;nicamente la palabra de los mayores tal como ellos la hablaban. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todo se transform&oacute; mediante la discusi&oacute;n; en ese sentido, todo lo que hay all&iacute;   es nuevo, jam&aacute;s se hab&iacute;a hablado de esa forma. La palabra de los mayores ya la   ten&iacute;an guardada en casetes, que seguramente escuchaban, pero consideraron que eso solo no les serv&iacute;a, por eso quer&iacute;an otra cosa.</p>     <p>   Nuestro trabajo es una producci&oacute;n conjunta de conocimiento, en la cual el   conocimiento guambiano, el m&iacute;o y el de toda la gente que particip&oacute;, se confrontan   a trav&eacute;s de su uso y de la discusi&oacute;n para producir un nuevo conocimiento; no   es ya el pensamiento tradicional guambiano, aunque a veces hay citas en donde   aparece el pensamiento tradicional tal como lo cont&oacute; alg&uacute;n mayor o mayora, pero   son casos excepcionales. La estructura misma no es la que se ten&iacute;a antes porque   ese pensamiento estaba disperso; el car&aacute;cter global, unificado, es nuevo. El mapa   mismo es nuevo; cada guambiano conoce casi exclusivamente su vereda y las   tierras que corresponden a &eacute;sta en las partes altas; de ah&iacute; que haya guambianos que   dicen que s&oacute;lo hay dos personas que conocen todo el resguardo, el Taita Abelino   y yo. Cuando un guambiano va por un camino que no es el de su vereda y por el   que no ha transitado antes, se siente mal y extra&ntilde;o, trata de caminar s&oacute;lo por las   v&iacute;as principales y no meterse por los caminos internos, &laquo;para evitar que alguien le   pregunte: &iquest;usted por qu&eacute; pasa por aqu&iacute;?, y lo haga avergonzar&raquo;.</p>     <p>   Los guambianos sintieron necesidad de publicar a causa de las mentiras que durante   50 a&ntilde;os los antrop&oacute;logos han dicho sobre ellos, y para confrontarlas. Cuando   el ICAN me pidi&oacute; un art&iacute;culo para el libro Encrucijadas de Colombia aborigen, mi   reacci&oacute;n fue la misma que tuve cuando se me solicit&oacute; un art&iacute;culo sobre los embera   para la Geograf&iacute;a Humana de Colombia que editaban por tomos la Universidad   Javeriana y el Instituto de Cultura Hisp&aacute;nica: dije no. Los guambianos hab&iacute;an   dicho que no se iba a escribir nada para afuera, que no se iba a sacar nada de lo   que resultara del trabajo. De todas maneras les consult&eacute;, y ellos pensaron que si   no lo hac&iacute;amos nosotros, seguramente lo escribir&iacute;a un antrop&oacute;logo &laquo;para decir   las mismas mentiras de siempre&raquo;. Por eso decidieron, despu&eacute;s de discutir con el   Cabildo, que lo escribi&eacute;ramos juntos &laquo;para que empiece a aparecer la concepci&oacute;n   nuestra de la realidad guambiana&raquo;.</p>     <p>   En un momento determinado surgi&oacute; la necesidad de ser del libro, en una coyuntura,   en una cierta circunstancia; cuando el libro apareci&oacute;, &eacute;sta ya hab&iacute;a pasado y,   entonces, el papel que el libro deb&iacute;a cumplir no lo est&aacute; cumpliendo porque las   condiciones cambiaron, sin embargo ellos lo consideran &laquo;el primer paso hacia   la escritura del libro de oro de los guambianos&raquo;. El libro explica el porqu&eacute; de   esta afirmaci&oacute;n. Adem&aacute;s, en el proyecto que se ven&iacute;a trabajando para construir   la casa del cacique Pay&aacute;n, &eacute;se y otros libros desempe&ntilde;aban un papel muy claro e   importante para &laquo;dar vida guambiana&raquo;. No s&eacute; la casa del cacique Pay&aacute;n en manos   de una ONG c&oacute;mo podr&iacute;a funcionar; seguramente har&aacute;n una biblioteca y ah&iacute;   estar&aacute; el libro, pero esa no era la idea. </p>     <p>En su momento, los guambianos tuvieron que so&ntilde;ar que ese libro se pod&iacute;a hacer   y que estaba bien hacerlo. Pero la primera necesidad de escribir surgi&oacute; por orden   del Cabildo, pues nosotros no pensamos escribir nada; el m&eacute;todo de los mapas   parlantes no tiene escritura. En los momentos en que hab&iacute;a una disputa por las   tierras de Chim&aacute;n, la gente de Silvia volvi&oacute; a sacar el cuento de que los Guambianos   eran yanaconas tra&iacute;dos del Per&uacute; y del Ecuador, entonces el Cabildo pregunt&oacute; si   hab&iacute;amos trabajado el tema de los or&iacute;genes. Al responderle que s&iacute;, plante&oacute; que se   necesitaba una cartilla donde se mostrara que no eran venidos del Sur; entonces   escribimos, sobre la base del trabajo que ya hab&iacute;amos llevado y de algunos textos   de etnohistoria que consultamos y discutimos, el texto de Somos ra&iacute;z y reto&ntilde;o que,   por un lado hace una confrontaci&oacute;n entre los planteamientos de los etn&oacute;grafos,   ling&uuml;istas etnohistoriadores e historiadores te&oacute;ricos, con lo que dec&iacute;an los cronistas   y, por otro lado, expone la concepci&oacute;n guambiana de su historia, de que all&iacute; es su   origen. Esa fue la primera necesidad. Otra se dio cuando empezaron a aparecer   los relatos de animales, que all&aacute; son formas pedag&oacute;gicas, y los mayores empezaron   a contarlos otra vez; se trat&oacute; de que los contaran como lo hac&iacute;an antes y no hubo   modo porque ahora la situaci&oacute;n era diferente; se opt&oacute; por la escritura de una   cartilla, pero &eacute;sta no funcion&oacute; y la cartilla ah&iacute; apolill&aacute;ndose y empolv&aacute;ndose en   los escritorios y las bibliotecas de las escuelas; despu&eacute;s, fueron unos estudiantes   de antropolog&iacute;a y aportaron llevando esos relatos a los ni&ntilde;os de las escuelas en forma de t&iacute;teres, con muy buenos resultados.</p>     <p>   Cabe anotar que hubo un cambio en la mitad del trabajo, que a partir de ah&iacute; se   centr&oacute; en las escuelas y en la educaci&oacute;n, pero la idea inicial no era esa; el Cabildo   dio la orden y &eacute;ste es la autoridad Guambiana, entonces se cumpli&oacute;. Hay quien   dice que eso no es cient&iacute;fico &laquo;porque el profesor Vasco deja que lo manden los   indios&raquo;; &iexcl;claro! ese es un principio clave para m&iacute;, ellos son la autoridad, no lo es la   autoridad acad&eacute;mica. Yo pod&iacute;a discutir &mdash;y lo hice muchas veces&mdash; con el cabildo,   pero las decisiones las tomaban ellos, nunca estuve de acuerdo con que se escribiera,   nunca estuve de acuerdo con centrar el trabajo en las escuelas, pero el Cabildo   dio la orden de acuerdo con su apreciaci&oacute;n de las condiciones, le discutimos y se   mantuvo en la decisi&oacute;n. Y as&iacute; continuamos el trabajo; as&iacute; deben ser las cosas.</p> <hr size="1">     <p><a href="#s1" name="1">1</a> &laquo;Antrop&oacute;logo de la Universidad Nacional de Colombia, se vincul&oacute; a la docencia en 1970. Fue profesor   titular en el Departamento de Antropolog&iacute;a de la misma universidad y catedr&aacute;tico en las universidades de   Antioquia, del Valle, Pedag&oacute;gica Nacional, Santo Tom&aacute;s, Colegio Mayor de Cundinamarca (Facultad de   Trabajo Social) y Cooperativa de Colombia (Indesco). En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido profesor invitado en la   Universidad del Magdalena, en el &aacute;rea de Metodolog&iacute;a de Investigaci&oacute;n Etnogr&aacute;fica. Entre sus publicaciones   hay que destacar los textos de construcci&oacute;n conjunta con los taitas Abelino Dagua Hurtado y Misael Aranda   y otros dirigentes y maestros guambianos: Guambianos. Hijos del aroiris y del agua, Korosraikwan isukun, Somos   ra&iacute;z y reto&ntilde;o, Calendario guambiano y ciclo agr&iacute;cola, Sembrar y vivir en nuestra tierra, &ldquo;Srekollimisak. Historia del se&ntilde;or aguacero&rdquo;.</p>     <p> En casi 40 a&ntilde;os de relaci&oacute;n con las nacionalidades embera y guambiana, ha desarrollado un replanteamiento   de los m&eacute;todos y t&eacute;cnicas de trabajo etnogr&aacute;fico, con base en las formas de conocimiento propias de esas   sociedades y en los planteamientos de Mao Tse-tung y Marx, hasta consolidar la metodolog&iacute;a denominada   &ldquo;recoger los conceptos en la vida&rdquo;. Estas innovaciones se han empleado en las actividades de trabajo solidario   conjunto con el Movimiento de Autoridades Ind&iacute;genas de Colombia, tanto en las luchas de recuperaci&oacute;n   territorial y de autoridad, como en aquellos procesos de replanteamiento econ&oacute;mico y organizativo;   igualmente en los de recuperaci&oacute;n de la historia, la cosmovisi&oacute;n y la cultura. As&iacute; mismo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha participado en diversos procesos de formaci&oacute;n pedag&oacute;gica con educadores del CRIC.</p>     <p> Para ello, la comparaci&oacute;n con los procesos vividos durante la Revoluci&oacute;n China ha sido de importancia,   pues se han encontrado similitudes en algunos aspectos, por ejemplo en las formas de conocimiento propio   comunitario, semejantes a las &ldquo;reuniones de discusi&oacute;n e investigaci&oacute;n&rdquo; que desarroll&oacute; Mao. Algo parecido   se presenta en cuanto al papel que corresponde al pueblo en la &ldquo;recuperaci&oacute;n de la historia&rdquo;, que significa   retomar en sus propias manos su destino como sociedad, es decir, la lucha por la autonom&iacute;a y los derechos.   De la misma manera, su trabajo ha introducido elementos renovadores en la docencia universitaria (la   pedagog&iacute;a de la confrontaci&oacute;n) y en la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica durante varias d&eacute;cadas&raquo; (Referencia tomada de &laquo;Luis Guillermo Vasco Uribe&raquo;, <a href="http://www.luguiva.net/"target="blank">http://www.luguiva.net/</a>).</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias de los trabajos de Luis Guillermo Vasco Uribe.</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Libros</b></p>     <p>   Notas de viaje. Acerca de marx y la antropolog&iacute;a Fondo de Publicaciones de la Universidad del Magdalena, Bogot&aacute;, 2003</p>     <p>   Entre selva y p&aacute;ramo. Viviendo y pensando la lucha india Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, Bogot&aacute;, 2002.</p>     <p>   Guambianos: hijos del aroiris y del agua   Coautor&iacute;a con los taitas guambianos Abelino Dagua Hurtado y Misael Aranda CEREC /Los   Cuatro Elementos/Fundaci&oacute;n Alejandro &Aacute;ngel Escobar/Fondo de Promoci&oacute;n de la Cultura del Banco Popular, Colecci&oacute;n Historia y Tradici&oacute;n Guambianas, N&ordm; 5, Bogot&aacute;, 1998.</p>     <p>   Gu&iacute;a bibliogr&aacute;fica. Nacionalidades ind&iacute;genas embera y waunaan     Escrito con Janneth Galeano Corredor. Seminario Permanente Interdisciplinario de     Etnoeducaci&oacute;n: Universidad Nacional de Colombia/Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, Bogot&aacute;, 1998</p>     <p>   Gu&iacute;a bibliogr&aacute;fica. Nacionalidades ind&iacute;genas guambiana y p&aacute;ez     Escrito con Janneth Galeano Corredor. Seminario Permanente Interdisciplinario de     Etnoeducaci&oacute;n: Universidad Nacional de Colombia/Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, Bogot&aacute;, 1998.</p>     <p>   Lewis Henry Morgan: confesiones de amor y odio Editorial Universidad Nacional de Colombia, Colecci&oacute;n Latinoamericana, Bogot&aacute;, 1994.</p>     <p>   Del barro al aluminio. Producci&oacute;n cultural embera y waunaan In&eacute;dito, Bogot&aacute;, escrito en 1994</p>     <p>   Semejantes a los dioses. Cer&aacute;mica y cester&iacute;a embera-cham&iacute; Centro Editorial, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 1987.</p>     <p>   Jaiban&aacute;s. Los verdaderos hombres   Fondo de Promoci&oacute;n de la Cultura del Banco Popular, Colecci&oacute;n Textos Universitarios, Bogot&aacute;, 1985.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Los cham&iacute;. La situaci&oacute;n del ind&iacute;gena en Colombia Editorial Margen Izquierdo, Colecci&oacute;n Populibros, N&ordm; 1, Bogot&aacute;, 1975.</p>     <p> <b>Art&iacute;culos</b></p>     <p> Etnograf&iacute;a y problem&aacute;tica embera</p>     <p> &laquo;Algunas notas sobre historia cham&iacute;&raquo;   Ponencia para el Seminario Regional sobre Historia Ind&iacute;gena, Secretar&iacute;a de Desarrollo de Antioquia, Medell&iacute;n, junio de 1986</p>     <p> &laquo;Algunos aspectos relacionados con la salud en El Cham&iacute;&raquo;   Escrito en 1980 para un grupo de estudiantes de medicina que deb&iacute;an realizar sus pr&aacute;cticas en el Cham&iacute;.</p>     <p>&laquo;Canastos de los embera&raquo; Publicado en Revista Javeriana, tomo 104, N&ordm; 519, Bogot&aacute;, octubre de 1985, pp. 247-254</p>     <p> &laquo;Educaci&oacute;n de adultos - experiencias especiales. - estudio de caso: El Cham&iacute;&raquo;   Ponencia para el &laquo;Coloquio Latinoamericano sobre la Educaci&oacute;n Permanente y las         actividades de Educaci&oacute;n de Adultos&raquo;, Panam&aacute;, 24-29 de julio de 1977. Publicada en         Adultos, Liga Latinoamericana de la Ense&ntilde;anza, la Educaci&oacute;n y la Cultura Popular, Buenos   Aires, 1978, pp. 80-90.</p>     <p> &laquo;El problema de la tierra en El Cham&iacute; y el proyecto de reservas ind&iacute;genas&raquo;   Ponencia presentada en La Cocha, Nari&ntilde;o, septiembre de 1973. Publicada en Enfoques         Colombianos. Temas latinoamericanos, N&ordm; 11: Indigenismo. Fundaci&oacute;n Friedrich Naumann,   Bogot&aacute;, 1978, pp. 103-111.</p>     <p> &laquo;El tiempo y la historia entre los ind&iacute;genas emberas&raquo;   Publicado en Magaz&iacute;n Dominical de El Espectador, N&ordm; 433, 11 de agosto de 1991, Bogot&aacute;, p. 20</p>     <p> &laquo;Jaiban&aacute;. Brujo de la noche&raquo;   Publicado en Pablo Leyva ed.: Colombia Pac&iacute;fico, Tomo 1, Fondo FEN Colombia, Bogot&aacute;,   1993, pp. 332-341.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &laquo;Materia, energ&iacute;a y conciencia entre los embera&raquo;</p>     <p>   Entrevista realizada por Ariel Jos&eacute; James y David Andr&eacute;s Jim&eacute;nez y publicada en Ariel   Jos&eacute; James y David Andr&eacute;s Jim&eacute;nez (eds): Chamanismo. El otro hombre, la otra selva, el otro   mundo. Entrevistas a especialistas sobre la magia y la filosof&iacute;a amerindia, Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, Bogot&aacute;, 2004, pp. 151-179.</p>     <p> Guambianos y sus luchas</p>     <p> &laquo;Algunas observaciones sobre reordenamiento territorial en Guamb&iacute;a&raquo;   Observaciones resultado de la pr&aacute;ctica docente de junio de 1999 con estudiantes de         Antropolog&iacute;a de la Universidad Nacional de Colombia. Buena parte de la informaci&oacute;n y de   las ideas que aqu&iacute; se presentan provienen del trabajo y de la reflexi&oacute;n de los estudiantes</p>     <p> &laquo;Conceptos b&aacute;sicos de la cosmovisi&oacute;n guambiana en relaci&oacute;n con sus procesos de lucha&raquo;   Ponencia para el &laquo;Taller de Adecuaci&oacute;n Interinstitucional&raquo;. Direcci&oacute;n General de Asuntos         Ind&iacute;genas, Ministerio del Interior, Santa Marta, diciembre 11-15, 1996. Publicada en   Relator&iacute;a, Bogot&aacute;, 1997</p>     <p> &laquo;Cuando el patrimonio habla para dar vida&raquo;   Escrito en 1996 para la Revista Arqueolog&iacute;a N&ordm; 12.</p>     <p> &laquo;El origen de la gente del agua&raquo;   Ponencia para el Foro Nacional &laquo;El Agua y la Creaci&oacute;n&raquo;. Subdirecci&oacute;n de Educaci&oacute;n         Ambiental, Ministerio del Medio Ambiente/CO DEC HOCO . Bogot&aacute;,1996. Publicada         en Diversa. Revista de Pensamiento Ambiental, Ministerio del Medio Ambiente, N&ordm; 3, Bogot&aacute;,   1er. trimestre de 1997, pp. 42-46.</p>     <p> &laquo;En el segundo dia, la gente grande (numisak) sembr&oacute; la autoridad y las plantas y, con su         jugo, bebi&oacute; el sentido&raquo;   Coautor&iacute;a con los taitas guambianos Avelino Dagua Hurtado y Misael Aranda. Publicado         en Fran&ccedil;ois Correa (ed.): Encrucijadas de Colombia Amerindia, Instituto Colombiano de   Antropolog&iacute;a, Bogot&aacute;, 1993, pp. 9-48.</p>     <p>Movimiento y lucha ind&iacute;gena</p>     <p> &laquo;Jambal&oacute; y guamb&iacute;a en lucha por la vida&raquo;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Publicado en Arqueolog&iacute;a, Revista de Estudiantes de Antropolog&iacute;a, Departamento de   Antropolog&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, Nos. 7-8, septiembre-diciembre de 1988, pp. 15-20.</p>     <p> &laquo;Mosquera, los indios y los antrop&oacute;logos&raquo;   Publicado en el Semanario Cultural de El Pueblo, 22 de octubre de 1978, Cali, p. 11</p>     <p> Nacionalidades ind&iacute;genas y Estado</p>     <p> &laquo;El marxismo cl&aacute;sico y la caracterizaci&oacute;n de lo ind&iacute;gena en Colombia&raquo;   Publicado en Tabula Rasa. Revista de Humanidades. Universidad Colegio Mayor de   Cundinamarca, N&ordm; 5, Bogot&aacute;, julio-diciembre de 2006, pp. 17-42 .</p>     <p> &laquo;&iquest;Ind&iacute;genas estudiantes o estudiantes ind&iacute;genas? &raquo;   Publicado en Nueva Visi&oacute;n, Publicaci&oacute;n de Estudiantes de Antropolog&iacute;a, Departamento de   Antropolog&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, N&ordm; 10, junio de 1992, pp. 7-9.</p>     <p> &laquo;Desplazamiento forzado y reconstituci&oacute;n cultural&raquo;   Ponencia para el Panel V: &laquo;&Eacute;xodo y cultura&raquo; de la V C&aacute;tedra Anual de Historia Ernesto         Restrepo Tirado, 2000, publicada en VV. AA .: &Eacute;xodo, patrimonio e identidad, Museo Nacional   de Colombia/Ministerio de Cultura, Bogot&aacute;, 2001, pp. 368-379.</p>     <p> &laquo;Etnoeducaci&oacute;n y etnobiolog&iacute;a: &iquest;una alternativa?&raquo;   Resumen de la ponencia presentada en el I Simposio de Etnobiolog&iacute;a, jueves 9 de octubre   de 2003, organizado por estudiantes de Biolog&iacute;a de la Universidad Nacional.</p>     <p> &laquo;Relaciones comunidad-escuela en el resguardo Ikun de la Sierra Nevada de Santa Marta&raquo;   Ponencia al I Seminario Internacional sobre &laquo;Participaci&oacute;n, organizaci&oacute;n y comunidad   educativa&raquo;. Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n del Distrito, Bogot&aacute;, 1996.</p>     <p> Teor&iacute;a antropol&oacute;gica y cultura</p>     <p> &laquo;Anotaciones sobre el estudio de la sociolog&iacute;a&raquo;   Una primera versi&oacute;n de este escrito fue ponencia para el seminario interno sobre la reforma         del plan de estudios de la carrera de Sociolog&iacute;a de Indesco y fue publicada en la revista         Sociolog&iacute;a Hoy, Facultad de Sociolog&iacute;a, Universidad Cooperativa de Colombia &mdash;INDESCO ,   N&ordm; 1, septiembre de 1980, Bogot&aacute;, pp. 57-62.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &laquo;Cultura y poder&raquo;   Trascripci&oacute;n revisada de la intervenci&oacute;n en el taller sobre &laquo;Dominaci&oacute;n e imposici&oacute;n         cultural&raquo;, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 23   de octubre de 1992.</p>     <p> &laquo;El indio y la tierra&raquo;   Gui&oacute;n para una conferencia en la Semana del Medio Ambiente, Departamento de   Geograf&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia, 1990.</p>     <p>&laquo;Notas sobre el estructuralismo&raquo; Conferencia en un curso para dirigentes sindicales. Proyecto ISCOS-ORIT, 1993</p>     <p> &laquo;Relaciones entre pensamiento y lenguaje&raquo;   Escrito en 1969.   Publicado en: Departamento de Antropolog&iacute;a, Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, 1970 (1&ordf;   ed.); Facultad de Sociolog&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Latinoamericana, Medell&iacute;n, 1971 (2&ordf; ed.);         Departamento de Antropolog&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 1972 (3&ordf; ed.);   Departamento de Antropolog&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 1982 (4&ordf; ed.).</p>     <p> Viendo a Jaime Arocha</p>     <p> Arocha 1: amarillismo y falsificaci&oacute;n</p>     <p> Arocha 2: el racismo silvestre</p>     <p> Arocha 3: el determinismo domesticado</p>     <p> Arocha 4: la &laquo;invisibilidad de los negros&raquo;</p>     <p> Arocha 5: la santa inquisici&oacute;n</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Documentos</p>     <p> &laquo;En guerra contra la enfermedad: las comunidades embera cham&iacute; de Honduras y Malvinas         (departamento del Caquet&aacute;)&raquo;   Escrito con A&iacute;da Mar&iacute;a Palacios Santamar&iacute;a.   Informe de Investigaci&oacute;n presentado a la Direcci&oacute;n de Asuntos Ind&iacute;genas, Bogot&aacute;, 1995.</p>     <p>   China de Mao. China de hoy Conferencia en el 50 Aniversario del triunfo de la revoluci&oacute;n China (0ctubre de 1999),</p>     <p> &laquo;La comunidad ind&iacute;gena &ldquo;cham&iacute;&rdquo; de Pueblo Rico y Mistrat&oacute;. Proyecto de delimitaci&oacute;n         de un &aacute;rea de reserva&raquo;   Escrito con Enrique S&aacute;nchez Guti&eacute;rrez para el Incora, 1975</p>     <p> &laquo;Seminario permanente interdisciplinario de etnoeducaci&oacute;n&raquo;   Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional   Universidad Nacional de Colombia</p>     <p> &laquo;Teor&iacute;a antropol&oacute;gica I: Marx&raquo;   Trascripci&oacute;n revisada y redactada de casetes grabados en clase. Primer semestre de   2000: Base para el libro Notas de viaje. Acerca de Marx y la Antropolog&iacute;a.</p>     <p>   Cartillas</p>     <p>   Dugunawin. El padre de la cester&iacute;a   Resguardo Ind&iacute;gena Iku</p>     <p>   Korosraikwan isukun   Historia y tradici&oacute;n guambianas, 6   Comit&eacute; de Historia del Cabildo Guambiano </p>     <p>Sembrar y vivir en nuestra tierra Historia y tradici&oacute;n guambianas, 3</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Somos ra&iacute;z y reto&ntilde;o   Historia y tradici&oacute;n guambianas, 1</p>     <p>   Srekollimisak: Historia del se&ntilde;or aguacero   Historia y tradici&oacute;n guambianas, 4</p>     <p>   Rese&ntilde;as</p>     <p>   Amazonia. Naturaleza y cultura Fernando Urbina Rangel</p>     <p>   Antropolog&iacute;a, posmodernidad y diferencia. Un examen cr&iacute;tico al debate antropol&oacute;gico y cultural de fin de   siglo Alejandro Castillejo Cu&eacute;llar</p>     <p>   Aqu&iacute; nadie es forastero. Testimonios sobre la formaci&oacute;n de una cultura radical: Barrancabermeja 1920-   1950 Mauricio Archila Neira</p>     <p>   Convivencia y poder pol&iacute;tico entre los andoques M&oacute;nica Luc&iacute;a Espinosa Arango</p>     <p>   Cruz o &laquo;Jaituma&raquo; (en El Alto And&aacute;gueda &ndash;Choc&oacute;) Jes&uacute;s Alfonso Fl&oacute;rez L&oacute;pez</p>     <p>   De pasos primitivos y saltos futuros Ardea Skybreak</p>     <p>   Dioses, demonios y brujos de la comunidad ind&iacute;gena cham&iacute; V&iacute;ctor Zuluaga G&oacute;mez</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El sol del poder. Simbolog&iacute;a y pol&iacute;tica entre los muiscas del norte de los Andes Fran&ccedil;ois Correa Rubio</p>     <p>   Estado y minor&iacute;as &eacute;tnicas en Colombia Myriam Jimeno y Adolfo Triana Antoverza</p>     <p>   Etnias, educaci&oacute;n y archivos en la historia de Colombia Javier Guerrero Bar&oacute;n (comp.)</p>     <p>   Frontera fluida entre andes, piedemonte y selva: el caso del valle de Sibundoy, siglos XVI-XVIII Mar&iacute;a   Clemencia Ram&iacute;rez de Jara</p>     <p>   Gente negra. Naci&oacute;n mestiza. Din&aacute;micas de las identidades raciales en Colombia Peter Wade</p>     <p>   Grupos &eacute;tnicos, derecho y cultura Adolfo Triana Antoverza y otros</p>     <p>   Ideas y pr&aacute;cticas ambientales del pueblo embera del Choc&oacute; Camilo Antonio Hern&aacute;ndez</p>     <p>   Las cuatro estaciones Ann Osborn</p>     <p>   Las nuevas construcciones simb&oacute;licas en Am&eacute;rica Latina. Entre lo local y lo global Carlos Ernesto   Pinz&oacute;n Casta&ntilde;o y Gloria Garay</p>     <p>   Los chamanes jaguares de San Agust&iacute;n. G&eacute;nesis de un pensamiento mitopo&eacute;tico H&eacute;ctor Llanos Vargas</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Los kogi de Sierra Nevada Gerardo Reichel-Dolmatoff</p>     <p>   Nukak Gustavo G. Politis</p>     <p>   Pensar el pasado Carlos Miguel Ortiz Sarmiento y Bernardo Tovar Zambrano (eds.)</p>     <p>Relaci&oacute;n de la coca y de su origen y principio y por qu&eacute; es tan ussada y apetecida de los indios naturales deste reyno del piru Mar&iacute;a Brey y V&iacute;ctor Infantes (introducci&oacute;n y edici&oacute;n)</p>     <p>   Revista colombiana de antropolog&iacute;a. Vol. XXV varios</p>     <p>   San Agust&iacute;n. Arte, estructura y arqueolog&iacute;a C&eacute;sar Augusto Velandia Jagua</p>     <p>   Somos bar&iacute; Hortensia Galvis Ram&iacute;rez</p>     <p>   Tipolog&iacute;as polares, sociedad tradicional y campesinado (T&ouml;nnies, Durkheim, Sorokin, Parsons y Redfield)   Jaime Eduardo Jaramillo J.</p>     <p>   Violencia cotidiana en la sociedad rural en una mano el pan y en la otra el rejo Myriam Jimeno   Santoyo, Ismael Rold&aacute;n y otros</p>     <p>   Zroara nebura. Historias de los antiguos. Literatura oral ember&aacute; Floresmiro Dogiram&aacute;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Investigaciones</p>     <p>   A.- &laquo;Comunidades embera-cham&iacute; de Honduras y Malvinas (Caquet&aacute;)&raquo;. Ministerio de   Gobierno, Direcci&oacute;n General de Asuntos Ind&iacute;genas, julio a noviembre de1995. Asesor   de Investigaci&oacute;n.</p>     <p>   B.- &laquo;Educaci&oacute;n Ind&iacute;gena en 5 escuelas del Resguardo Iku de la Sierra Nevada de Santa   Marta&raquo;. Seminario Permanente Interdisciplinario de Etnoeducaci&oacute;n. Convenio 262,   Universidad Nacional de Colombia/Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, agosto de 1994   a febrero de 1995.</p>     <p>   C.- &laquo;Recuperaci&oacute;n de la historia y tradici&oacute;n oral en Guamb&iacute;a, Municipio de Silvia, Cauca&raquo;.   Universidad Nacional de Colombia/Cabildo del Pueblo Guambiano/Fundaci&oacute;n Colombia   Nuestra/Colciencias, agosto de 1987 a diciembre de 1989.</p>     <p>   D.- &laquo;Estudio de cultura material embera y waunana y factibilidad de comercializaci&oacute;n de   algunos de sus elementos&raquo;, Artesan&iacute;as de Colombia/Universidad Nacional de Colombia,   abril a noviembre de 1986.</p>     <p>   E.- &laquo;Cester&iacute;a y cer&aacute;mica en dos grupos embera de vertiente. Estudio comparativo&raquo;. II Expedici&oacute;n   Bot&aacute;nica/Universidad Nacional de Colombia, febrero de 1984 a febrero de 1985.</p>     <p>   F.- &laquo;El jaibanismo entre los embera de Risaralda, Valle y Choc&oacute;&raquo;, 1978 a 1981.</p>     <p>   G.- &laquo;Exploraci&oacute;n etnogr&aacute;fica y levantamiento de un mapa de poblamiento de la zona   embera del r&iacute;o Garrapatas&raquo; Marzo-julio de 1977.</p>     <p>   H.- &laquo;Estudio y evaluaci&oacute;n de Centros de Atenci&oacute;n Integral al Pre-escolar en el Choc&oacute;&raquo;.   Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con comisi&oacute;n de la Universidad Nacional de   Colombia, septiembre a octubre de 1975.</p>     <p>   I.- &laquo;Proyecto de creaci&oacute;n de una Reserva ind&iacute;gena en la zona Cham&iacute;, Risaralda&raquo;. Con   Enrique S&aacute;nchez (Incora), abril a mayo de 1975.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   J.- &laquo;Desarrollo capitalista entre los embera-cham&iacute; de Risaralda con &eacute;nfasis en el problema   de la tierra&raquo;, 1971 a 1977.</p>     <p>K.- &laquo;Exploraci&oacute;n etnogr&aacute;fica de los Kam&euml;ntx&aacute; del Valle de Sibundoy, Putumayo&raquo;. diciembre de 1971 a enero de 1972.</p>     <p>   L.- &laquo;Estudio etnogr&aacute;fico de los embera-cham&iacute; de Risaralda&raquo;. Para el Trabajo de Grado,   diciembre de 1969 a marzo de 1970.</p>     <p>   M.- &laquo;Exploraci&oacute;n de la zona cham&iacute; de Risaralda&raquo;, diciembre de 1968.   Todos los documentos de Vasco se encuentran en su p&aacute;gina &laquo;Luis Guillermo Vasco Uribe&raquo;   (<a href="http://www.luguiva.net"target="blank">http://www.luguiva.net</a>).</p> </font>      ]]></body>
</article>
