<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1794-4449</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Lasallista de Investigación]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Lasallista Investig.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1794-4449</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Corporación Universitaria Lasallista]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1794-44492010000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las ciencias del agro desde la perspectiva del bicentenario de la independencia]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Villamil J]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Carlos]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de La Salle . Facultad de Ciencias Agropecuarias ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>7</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>6</fpage>
<lpage>8</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1794-44492010000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1794-44492010000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1794-44492010000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">      <p><b>Editorial</b></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Editorial</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Las ciencias del agro desde la perspectiva del bicentenario de la independencia</font></p>      <p align="center"><font size="3">Luis Carlos Villamil J</b><sup>*</sup></font></p>      <p><sup>*</sup> DMV, MSc, PhD Decano Profesor Asociado. Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad de La Salle. Bogot&aacute;    <br>  <hr>      <br>      <p>La celebraci&oacute;n del bicentenario nos obliga a la reflexi&oacute;n sobre el devenir de la academia, la ciencia y la tecnolog&iacute;a en el sector agropecuario, dentro del contexto social y cultural de la corta vida independiente de la naci&oacute;n colombiana. La universidad no puede ser ajena a los hechos del pasado, los necesita para la construcci&oacute;n de sentido, para reorientar su quehacer en la b&uacute;squeda de referentes, para la formaci&oacute;n de investigadores y profesionales, para la soluci&oacute;n de problemas desde la realidad del mundo globalizado desde el humanismo, la ciencia, la innovaci&oacute;n y la nueva ruralidad.</p>      <p>Fueron m&uacute;ltiples los esfuerzos por iniciar los procesos de investigaci&oacute;n y de conformaci&oacute;n de la academia en lo que hoy es Colombia; las ciencias naturales y sus aplicaciones para la agricultura, la ganader&iacute;a y la miner&iacute;a constituyeron la base de los inicios, ante el enorme potencial del tr&oacute;pico desde la perspectiva de los intereses de la corona, la exportaci&oacute;n y el consumo local.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este contexto, la Expedici&oacute;n Bot&aacute;nica, las tertulias, la naciente academia, la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del viejo y el nuevo mundo interactuaban para producir los movimientos y desarrollos que caracterizaron los &uacute;ltimos 200 a&ntilde;os.</p>      <p>Desde fines del siglo XIX, aparecieron algunas instituciones como la Sociedad de Agricultores de Colombia, el Departamento de Agricultura, la Quinta Modelo de Aclimataci&oacute;n de la Escuela Agr&iacute;cola de Cundinamarca, el Instituto Nacional de Agricultura donde se formaron los primeros profesores a cuyo cargo estuvo la divulgaci&oacute;n de los principios cient&iacute;ficos para el mejoramiento y el desarrollo de la producci&oacute;n agropecuaria.</p>      <p>En 1887 el Instituto dej&oacute; de funcionar y la instrucci&oacute;n veterinaria pas&oacute; a la Facultad de Medicina y Ciencias Naturales de la Universidad Nacional. Por lo anterior, se cre&oacute; la Escuela Nacional de Veterinaria, dirigida por Claudio Vericel, veterinario franc&eacute;s; esta escuela funcion&oacute; como entidad anexa a la facultad de Medicina, hasta su cierre definitivo, como consecuencia de la guerra civil. La escuela sent&oacute; las bases de la microbiolog&iacute;a m&eacute;dica y veterinaria. La producci&oacute;n de vacuna contra la viruela y el servicio de laboratorio para la salud animal, y tambi&eacute;n para la salud humana y la inspecci&oacute;n de alimentos, se iniciaron en el pa&iacute;s a cargo de los egresados de la escuela Jorge Lleras Parra, Federico Lleras Acosta e Ismael G&oacute;mez Herr&aacute;n. La nueva escuela de veterinaria cerr&oacute; sus puertas despu&eacute;s de graduar la primera promoci&oacute;n, debido a la Guerra de los Mil D&iacute;as.</p>      <p>La ense&ntilde;anza de las profesiones del sector no pod&iacute;a transformar el agro; se deb&iacute;a generar una demanda para la agricultura cient&iacute;fica mediante la promoci&oacute;n de importantes empresas agr&iacute;colas. Se conformaron las primeras Estaciones Experimentales Agr&iacute;colas.</p>      <p>La Ley de Fomento de la Agricultura, de 1926, asign&oacute; un papel importante a la educaci&oacute;n agropecuaria; con la creaci&oacute;n del Consejo Nacional de Agricultura en 1931, se fortalecieron la investigaci&oacute;n y la educaci&oacute;n (granjas experimentales y granjas infantiles).</p>      <p>Desde 1945, la SAC presion&oacute; la creaci&oacute;n de las Facultades de Ciencias Agron&oacute;micas; la extensi&oacute;n agr&iacute;cola fue exitosa, las granjas experimentales cafeteras y el Centro Nacional de Investigaciones del Caf&eacute; en Chinchin&aacute; constituyen un testimonio de estas actividades pioneras en Am&eacute;rica Latina. Los departamentos cafeteros contaron con diversidades regionales donde se formaron agr&oacute;nomos, veterinarios y zootecnistas.</p>      <p>Con la creaci&oacute;n de la Oficina de Investigaciones Oficiales, promovida por la misi&oacute;n Rockefeller, se crearon las bases para la fundaci&oacute;n del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, y se iniciaron labores en el mejoramiento de cultivos, ganado de leche y carne, porcinos y aves, y reproducci&oacute;n animal; gen&eacute;tica del caf&eacute;, algod&oacute;n y ca&ntilde;a de az&uacute;car.</p>      <p>Mediante cooperaci&oacute;n con el gobierno italiano se fund&oacute; el Instituto Zooprofil&aacute;ctico Colombiano; all&iacute; se dio inicio al servicio de diagn&oacute;stico sanitario, a la investigaci&oacute;n en virolog&iacute;a y a la producci&oacute;n de biol&oacute;gicos, en especial, contra el virus de la fiebre aftosa.</p>      <p>En 1993 se tom&oacute; la decisi&oacute;n de dividir las funciones del ICA en dos institutos: uno, que seguir&iacute;a siendo el ICA para ocuparse de la responsabilidad en las &aacute;reas de sanidad, protecci&oacute;n, regulaci&oacute;n vegetal y animal, y supervisi&oacute;n y coordinaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n p&uacute;blica; y uno nuevo denominado Corporaci&oacute;n Colombiana de Investigaci&oacute;n Agropecuaria (CORPOICA), el cual asumi&oacute; las actividades de investigaci&oacute;n y transferencia de tecnolog&iacute;a.</p>      <p>Paralelamente a estos eventos, el sector privado creaba los que se han denominado en Colombia Centros Nacionales de Investigaci&oacute;n (CENI), entre ellos, en 1938, el Centro Nacional de Investigaci&oacute;n del Caf&eacute; (CENICAFE). El m&aacute;s reciente, creado en 2004, es el Centro de Innovaci&oacute;n de la Floricultura Colombiana (CENIFLORES); existen tambi&eacute;n el de Investigaciones en Ca&ntilde;a de az&uacute;car (CENICAÑA, 1977); palma de aceite (CENIPALMA, 1991); Camar&oacute;n (CENIACUA, 1993); papa (CEVIPAPA, 1995) y banano (CENIBANANO, 1999). Este sector se caracteriza por sus resultados en producci&oacute;n y poscosecha, la preparaci&oacute;n de sus investigadores, las prioridades claras de investigaci&oacute;n y su pertinencia, y su capacidad para atraer recursos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde la segunda mitad del siglo XX, la investigaci&oacute;n agropecuaria colombiana ha mantenido relaci&oacute;n con &aacute;reas tem&aacute;ticas tradicionales: mejoramiento, salud y suelos, y ha hecho m&aacute;s &eacute;nfasis en la fase de producci&oacute;n que en las de cosecha, poscosecha e industrializaci&oacute;n. Pocos grupos trabajan en otros campos de posible impacto para el agro como la gen&oacute;mica, la bioinform&aacute;tica, la biopronspecci&oacute;n o la bioelectr&oacute;nica.</p>      <p>La investigaci&oacute;n ha estado jalonada por la pol&iacute;tica y no al contrario, (por ejemplo, la inversi&oacute;n y los esfuerzos log&iacute;sticos para la erradicaci&oacute;n de la fiebre aftosa), mientras que los recursos para la investigaci&oacute;n son mucho menos importantes. La interacci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n no representan la constante; lo mismo se puede decir con respecto a las relaciones con la comunidad internacional.</p>      <p>El establecimiento de est&aacute;ndares de productividad y desempe&ntilde;o no se comprende ni se acepta por la comunidad investigativa. Se requiere originalidad, innovaci&oacute;n, publicaci&oacute;n de resultados, mayor actividad en propiedad intelectual y patentes; adem&aacute;s,la producci&oacute;n de conocimiento &uacute;til que desde la bioeconom&iacute;a transforme positiva y permanentemente la nueva ruralidad debe orientar la actividad de la ciencia y la tecnolog&iacute;a agropecuaria.</p>      <p>El sector acad&eacute;mico no representa el papel din&aacute;mico que le corresponde, en donde la s&iacute;ntesis de la investigaci&oacute;n y la docencia potencian la productividad, la innovaci&oacute;n y el liderazgo en el contexto de las profesiones y del sistema social.</p>      <p>Se tienen, entonces m&uacute;ltiples tareas; entre ellas, la de generar para pa&iacute;s y el sector, una pol&iacute;tica efectiva y de estrategias de investigaci&oacute;n para la soluci&oacute;n de los grandes problemas del sector agropecuario.</p>      <p>Es urgente contar con una academia con vocaci&oacute;n agropecuaria y rural conformada a partir de la articulaci&oacute;n de grupos y de n&uacute;cleos regionales, con prop&oacute;sitos comunes, posicionamientos estrat&eacute;gicos centrados en el desarrollo de la nueva ruralidad, donde la &iacute;nter y la transdisciplinariedad sean dominantes.</p>      <p>La universidad colombiana debe cualificar el ejercicio docente, mediante la actividad investigativa, en la cual se enriquezca la estrategia pedag&oacute;gica en la construcci&oacute;n del conocimiento y la resoluci&oacute;n de problemas propios de la regi&oacute;n, y se apoye la producci&oacute;n acad&eacute;mica, derivada de la investigaci&oacute;n garantizando la visibilidad de los resultados en los &aacute;mbitos nacional e internacional. Debe tambi&eacute;n establecer criterios de evaluaci&oacute;n, seguimiento y asignaci&oacute;n de recursos para la labor investigativa y las actividades que de ella se deriven.</p>      <p>Con lo anterior, ser&aacute; posible generar conocimiento para que sea utilizado por los actores sociales, el Estado, y los gobiernos. De esta manera, se fortalecer&aacute;n las relaciones org&aacute;nicas entre la academia y la sociedad, con la finalidad de lograr una visi&oacute;n integrada y real de lo rural, que permita contextualizar y planificar la academia, la ciencia y la tecnolog&iacute;a con responsabilidad y proyecci&oacute;n social.</p>  </font>      ]]></body>
</article>
